Mesón Las Lagunas
Regional · Santovenia
Mesón Las Lagunas Opening Hours
About Mesón Las Lagunas
Mesón Las Lagunas, ubicado en Santovenia, es un restaurante que ofrece una experiencia gastronómica auténticamente española. Con un ambiente acogedor y un servicio atento y profesional, nos esforzamos por hacer sentir a cada cliente como en casa. Nuestra cocina casera destaca por sus platos abundant...
Mesón Las Lagunas, ubicado en Santovenia, es un restaurante que ofrece una experiencia gastronómica auténticamente española. Con un ambiente acogedor y un servicio atento y profesional, nos esforzamos por hacer sentir a cada cliente como en casa. Nuestra cocina casera destaca por sus platos abundantes y sabrosos, entre los que sobresalen la fabada, el guiso de morro de cerdo y las carrilleras ibéricas, tan tiernas que se deshacen en la boca. También ofrecemos menús infantiles y deliciosos postres caseros como el arroz con leche y la tarta de yema. Ideal para comidas familiares o con amigos, Mesón Las Lagunas es una parada obligada si visita la zona, especialmente cerca de las Lagunas de Villafáfila.
What Customers Say About Mesón Las Lagunas
Mesón Las Lagunas destaca por su comida casera abundante y sabrosa, con un excelente servicio y un ambiente acogedor. Los clientes elogian la relación calidad-precio y la amabilidad del personal. Ideal para familias y grupos que buscan una comida tradicional española.
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Tip: Si vas a visitar las Lagunas de Villafáfila, este es un buen lugar para comer comida casera a buen precio. El menú del día es abundante y variado.
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Frequently asked questions about Mesón Las Lagunas
Mesón Las Lagunas Santovenia Reviews
Nos atendieron fuera de horario con gran amabilidad de su parte. La comida estaba muy buena, sobre todo la fabada y el guiso de morro de cerdo. Los postres increíbles. De precio estupendo, comimos menú, dos platos, postre y bebida por 10€. Por cierto, aunque parezca trivial, el pan estaba muy rico también.
Vinimos a comer en familia con los niños y reservamos en el mismo día, nos atendieron muy rápido y tenían ya todo preparado. La comida muy rica y muy atentos con el servicio. Menú infantil rico para los peques y muy pacientes con los culos inquietos de los niños al terminar de comer.
Lugar acogedor y con una ambientación inmejorable. La comida casera, abundante y muy, muy rica. El servicio extraordinario y el trato más que cordial. No os perdáis la tarta casera de yema. Muy, muy recomendable
Comida familiar para ver la Lagunas de Villafáfila. El menú muy abundante y muy bueno ( lentejas,champiñones, rabo, pollo y carrilleras). Los postres también muy buenos,como el arroz con leche o el mus de limón. Muy buena atención del personal. Para la próxima vez si hay pan de hogaza, de 10!
Todo buenisimo, desde la atención hasta el menú. Volveremos siempre que pasemos a visitar las Lagunas de Villafafila! Recomendadisimo
Un sitio español como los que ya no quedan. Buena comida, servicio rápido y atento (pero no servil, que ya es de agradecer) y a precios muy razonables.
Comida muy casera, riquísima y muy buen ambiente. Gente muy amable.
Estupenda la comida, en especial garbanzos con boletos. Los postres mejorables
Menú del día muy bien de precio,y raciones buenas y abundantes,a parte de muy buen servicio.Siempre que vamos por la zona vamos a comer aquí. Lo recomiendo al 100%.
El Mesón Las Lagunas es un establecimiento de corte de restaurante de comida tradicional en la Carretera Villalpando, en la provincia de Zamora. Funciona simultáneamente como bar y restaurante. Su propuesta se centra en la cocina española casera, ofreciendo servicio continuo desde primera hora de la mañana hasta la medianoche, los siete días de la semana. Esta amplia disponibilidad horaria lo convierte en una opción fiable tanto para locales como para viajeros que transitan por la zona, incluyendo aquellos que visitan la cercana Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. El menú que había ese día consistía en unos callos con garbanzos le dije al camarero si podía repetir y me trajo una cazuela me sirvió hasta que yo quise.
Nos atendieron fuera de horario con gran amabilidad de su parte. La comida estaba muy buena, sobre todo la fabada y el guiso de morro de cerdo. Los postres increíbles. De precio estupendo, comimos menú, dos platos, postre y bebida por 10€. Por cierto, aunque parezca trivial, el pan estaba muy rico también.
Fantástico! Servicio rápido y muy amables. Comida excelente. Ensalada campera, garbanzos con callos (y piparras!) pechuga empanada y carrilleras ibéricas, que se deshacen (podrías comerlas con cuchara). Un lugar muy recomendable.
Comida familiar para ver la Lagunas de Villafáfila. El menú muy abundante y muy bueno ( lentejas,champiñones, rabo, pollo y carrilleras). Los postres también muy buenos,como el arroz con leche o el mus de limón. Muy buena atención del personal. Para la próxima vez si hay pan de hogaza, de 10!
Menú del día que nunca falla: a buen precio, todo siempre está rico, todo es de calidad y siempre buenas cantidades
Calidad, precio bastante buena. El menú rico , mucha cantidad, para los que comen mucho salen más que satisfechos. Volveremos!!
Dan muy bien de comer y comida casera. El Rabo de Toro excelente.
Estupenda la comida, en especial garbanzos con boletos. Los postres mejorables
Lugar acogedor y con una ambientación inmejorable. La comida casera, abundante y muy, muy rica. El servicio extraordinario y el trato más que cordial. No os perdáis la tarta casera de yema. Muy, muy recomendable
Vinimos a comer en familia con los niños y reservamos en el mismo día, nos atendieron muy rápido y tenían ya todo preparado. La comida muy rica y muy atentos con el servicio. Menú infantil rico para los peques y muy pacientes con los culos inquietos de los niños al terminar de comer.
Un sitio español como los que ya no quedan. Buena comida, servicio rápido y atento (pero no servil, que ya es de agradecer) y a precios muy razonables.
Comida muy casera, riquísima y muy buen ambiente. Gente muy amable.
Fuimos un grupo de amigos, y fue excelente, el trato, el servicio, la comida y especialmente el personal , muy atentos y con profesionalidad
Menú del día muy bien de precio,y raciones buenas y abundantes,a parte de muy buen servicio.Siempre que vamos por la zona vamos a comer aquí. Lo recomiendo al 100%.
Restaurante con un menú muy completo, después de una mañana muy agradable de Golf en Villarrin. Teníamos una reserva de 8 personas, por motivos mayores fallaron tres el mismo día. Se lo comunicamos y todo fueron facilidades a la hora de restar personal en la mesa, teníamos reservado para las 14:30 y por acabar la partida de golf se nos fue un poquito de tiempo, llegamos a las 15:10. Estábamos un poco nerviosos por llegar tarde y después de tanto cambio y tardanza nuestra sorpresa fue muy positiva por tanta facilidad para comer. Menú de cuchareo casero en el primero y de segundo unas manillas excelentes. Sitio para volver.
Pues tuvimos suerte de tener mesa ya que no reservamos y había muchos grupos. La comida sencilla pero muy rica, casera, cuidada vino de abuela, El pulpo rico y la carne excelente. precio normal. Gracias
Buen restaurante en este pueblo con menú de finde. Un poco ruidoso pero bien atendido por el camarero.
Comida casera muy rica después de conocer las lagunas. No hay tampoco mucho más dónde elegir en Villafáfila. Así que de elegir este aciertas seguro.
Restaurante con un menú muy completo, después de una mañana muy agradable de Golf en Villarrin. Teníamos una reserva de 8 personas, por motivos mayores fallaron tres el mismo día. Se lo comunicamos y todo fueron facilidades a la hora de restar personal en la mesa, teníamos reservado para las 14:30 y por acabar la partida de golf se nos fue un poquito de tiempo, llegamos a las 15:10. Estábamos un poco nerviosos por llegar tarde y después de tanto cambio y tardanza nuestra sorpresa fue muy positiva por tanta facilidad para comer. Menú de cuchareo casero en el primero y de segundo unas manillas excelentes. Sitio para volver.
Sin duda un buen lugar para comer el menú del día, incluso para tomar un bocadillo o una hamburguesa. Buena relación calidad / precio.
Pues tuvimos suerte de tener mesa ya que no reservamos y había muchos grupos. La comida sencilla pero muy rica, casera, cuidada vino de abuela, El pulpo rico y la carne excelente. precio normal. Gracias
Acudimos al mesón con hambre viajera, prometía sustento, promesa ligera. La comida, ay triste, sin gloria ni honor, ración corta, sabor pobre, y frío congelador. Sin arte, sin mimo, sin grandes hazañas, producto de hielo pasado por mañas. Del café, mejor ni alzar oración: torrefacto aguado, pecado mayor del mesón. La atención, sin pena y sin gran virtud, correcta sin alma, sin vicio ni luz. El vino del reino, he de reconocer, salió decente y digno de beber. Y el comedor, bonito, no se puede negar, más la belleza no quita el mal yantar. Mas ahora viene el acto más villano, el giro traidor, la daga en la mano. Pedimos el menú del día sin temor: doce euros juraban los hombres del lugar, señor. Mas llega el momento de pagar el tributo, y un caballero viejo, de gesto absoluto, nos dice de pronto, sin pestañear: “Son trece por cabeza… veintiséis a pagar.” Entrego treinta monedas con noble intención, y el villano me lanza —sin pizca de educación— tres míseros euros, sucios cual pecado, los tira en la barra con gesto envenenado, me mira de reojo, escupe al suelo más, y dice: “Toma el cambio”, con desprecio y con faz. Yo, que vengo de tierras de propina sagrada, pensé que en el precio venía ya incluida la jugada. Mas luego un lugareño, discreto y sincero, me dijo al oído: “No, eso fue un atraco certero.” Y así concluye esta triste función: comimos mediocre, pagamos traición. Mesón de bellas paredes y alma ruín, donde el robo se sirve en plato sutil y ruin. No repetiré visita, lo juro por mi honor, pues prefiero pan duro que otro fraude peor.
Llegamos sin reserva y nos dicen que no hay sitio para comer. Todo perfecto. Decidimos quedarnos y comer unos pinchos del bar. El camarero nos sirve a medias. Tras 5 minutos en la barra esperando un señor mayor, claramente jubilado, nos pregunta que falta y le pedimos más pinchos y dice que eso no es así. Que no sirven raciones, le décimos que no estamos pidiendo raciones, si no pinchos y vuelve a repetir que eso no es así. No quieren ganar dinero y atienden a la gente sin ganas. Una auténtica vergüenza de servicio. Y con amiguita incluida en el cesto del pan.
Acudimos al mesón con hambre viajera, prometía sustento, promesa ligera. La comida, ay triste, sin gloria ni honor, ración corta, sabor pobre, y frío congelador. Sin arte, sin mimo, sin grandes hazañas, producto de hielo pasado por mañas. Del café, mejor ni alzar oración: torrefacto aguado, pecado mayor del mesón. La atención, sin pena y sin gran virtud, correcta sin alma, sin vicio ni luz. El vino del reino, he de reconocer, salió decente y digno de beber. Y el comedor, bonito, no se puede negar, más la belleza no quita el mal yantar. Mas ahora viene el acto más villano, el giro traidor, la daga en la mano. Pedimos el menú del día sin temor: doce euros juraban los hombres del lugar, señor. Mas llega el momento de pagar el tributo, y un caballero viejo, de gesto absoluto, nos dice de pronto, sin pestañear: “Son trece por cabeza… veintiséis a pagar.” Entrego treinta monedas con noble intención, y el villano me lanza —sin pizca de educación— tres míseros euros, sucios cual pecado, los tira en la barra con gesto envenenado, me mira de reojo, escupe al suelo más, y dice: “Toma el cambio”, con desprecio y con faz. Yo, que vengo de tierras de propina sagrada, pensé que en el precio venía ya incluida la jugada. Mas luego un lugareño, discreto y sincero, me dijo al oído: “No, eso fue un atraco certero.” Y así concluye esta triste función: comimos mediocre, pagamos traición. Mesón de bellas paredes y alma ruín, donde el robo se sirve en plato sutil y ruin. No repetiré visita, lo juro por mi honor, pues prefiero pan duro que otro fraude peor.
Llegamos sin reserva y nos dicen que no hay sitio para comer. Todo perfecto. Decidimos quedarnos y comer unos pinchos del bar. El camarero nos sirve a medias. Tras 5 minutos en la barra esperando un señor mayor, claramente jubilado, nos pregunta que falta y le pedimos más pinchos y dice que eso no es así. Que no sirven raciones, le décimos que no estamos pidiendo raciones, si no pinchos y vuelve a repetir que eso no es así. No quieren ganar dinero y atienden a la gente sin ganas. Una auténtica vergüenza de servicio. Y con amiguita incluida en el cesto del pan.
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