Guía de alkimia
# Alkimia: Un Viaje Culinario en el Corazón Vibrante de L'Eixample, Barcelona
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Tasting menus showcasing contemporary Catalan cuisine in a chic space with aquatic-themed decor.
Food · Barcelona
Dive into flavor in L'Eixample's culinary gem
Tasting menus showcasing contemporary Catalan cuisine in a chic space with aquatic-themed decor.
Alkimia ofrece una experiencia gastronómica catalana sofisticada en un ambiente exclusivo y acogedor. Los clientes destacan la alta calidad de los platos, el servicio excelente y la cuidada decoración. Algunos mencionan problemas con la temperatura del local y platos fríos.
Tip: Si visitas en invierno, asegúrate de que la calefacción sea adecuada o pide una mesa cerca de los fogones.
Datos de Wikidata
alkimia se encuentra en Barcelona, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Datos de Wikidata
Un restaurante con alma, de esos que Barcelona aún sabe esconder. Ubicado en una antigua casa señorial, el espacio conserva con mimo su suelo original y unos frescos en el techo que convierten la comida en una experiencia casi artística. La atmósfera es cálida y tranquila, ideal tanto para una comida especial como para una velada sin prisas. El respeto por el pasado del edificio se combina con una propuesta gastronómica actual y cuidada, donde se nota la atención al detalle y el buen producto. Cenamos con 2 niños, el personal se mostró atento, profesional y cercano con ellos, lo que se agradece. Un restaurante que se recuerda y que por supuesto recomiendo.
Es un restaurante que se encuentra emplazado en un lugar emblemático al ser la casa de la familia Moritz. Esta regentado por el chef Jordi Vila y un personal excelente. Dispone de varios menús y sugerencias. Se encuentra en un entresuelo y hay que llamar al timbre. Hay varias salas, se pieden reservar las dalas para eventos privados. Los platos sorprenden por su calidad.
He visitado alkimia solo en una ocasión, pero estoy deseando volver. Su cocina es elaborada con producto fresco, de temporada y cercano. Mi experiencia se fija en que cuando el producto es comido en su temporada, es cuando mejor sabe. La naturaleza es perfecta. Y eso los grandes cocineros controlan muy bien.
Tuve la suerte de poder conocer este restaurante tan nombrado y especial en Barcelona. Un regalo de casamiento se convirtió en una experiencia única que pudimos disfrutar al máximo de la creación de Jordi Vilà, y todas las increíbles personas que trabajan con él. Los pasos 🍽 han sido uno más rico que el otro, viviendo una experiencia 100% catalana con un toque diferente para trasladarnos por los mejores lugares no sólo a través del paladar 🥰. Cada momento, es explicado a nivel sabor, lugar y recomendando por donde vivirlos al máximo. Tuvimos la suerte de estar muy cerca de la cocina, vivir un poco como la serie de The Bear, y disfrutar cómo es la alta cocina 👏. Para cerrar la experiencia, nos regalaron el menú qué pudimos observar al comienzo, con sus modificaciones en función de nuestras necesidades, para que nos lo llevemos como recuerdo 🫶. Sin duda un lugar mágico para conocer y disfrutar en pareja o grupo 👏👏👏.
Menu 7 pasos . Excelente platos. Catalanes y muy ricos Servicio excelente y muy lindo ambiente!
Un restaurante increíble, desde la decoración hasta la variedad de los platillos que resultan ser sofisticados pero a la vez clásicos, un lugar excepcional con una oferta de vinos igualmente exquisita.
A la altura de lo que esperábamos. Producto de aquí, elaboraciones prácticas, sabores intensos. 12 buenas experiencias cada plato. Muy buena la atención personal. Un par de horas geniales en buena compañía…
Ambiente muy intimo para cena en grupo. Lugar muy especial en un primer piso con esencia barcelonina. Menu desgutación con comida real, con recetas catalanas, muy equilibrado y ligero, sin elaboraciones innecesarias o de dificil digestion. En genral sitio muy agradable para sentirte agusto y disfrutar de la comida y la compañia.
Se merece la segunda estrella michelín Local situado en un piso antiguo con una decoración bonita y situado justo encima de la cerveceria Moritz. Es un restaurante exclusivo y acogedor donde vivir una experiencia gastronómica de las que dejan huella. Viaje de unas 3 horas donde no paras de disfrutar. Por supuesto algún plato mejor que otro (también va a gustos) pero la experiencia en general es gratificante y sales con una sonrisa bendiciendo la suerte que has tenido de poder probar este restaurante. Platos y valoración rápida del menú: Sopa de pescado a la taza, 9p me encantó la intensidad Xatonada de calamar, 9p riquísima Alcachofa rellena con atún, erizo de mar y caviar, 9p, genial Suquet blanco de erizos con caquis, sublime 9,5p Arroz con col 9,5 espectáculo de plato, uffff Mar y montaña de ostra y cerebro, 8,5 muy rico y original Rodaballo con alcachofa y navajas, 10p, exquisitez Langosta a l'ast con pollo, 8p rico Perdiz con almendras y calçots, 8p, bueno Tatin de liebre, 8,5p, interesante Pera escalivada, 9p, muy rico y original Montblanc crema de vainilla, helado de leche, castaña confitada, crema de castaña, acompañada de sopa de té negro, 9p, muy buen postre Buñuelos à la minute con crema de vainilla, 8p bien para acabar y disfrutar con el café. ¿Amante del buen comer? Simplemente no dejes de pasar por aquí!! ;-)
Es un restaurante muy exclusivo. Desde la propia entrada, que es nada mas que un portal de edificio con una placa pequeña que indica el nombre del restaurante y un timbre, donde al picar te dejan entrar solo si se tiene una reserva, hasta el propio interior con salones privados y con estilo clásico. El interior y el diseño de todo esta cuidado hasta el mas mínimo detalle. Mesas, sillas, cubiertos, menaje es como si están recién sacados de sus cajas para su primer uso, impresionante, sin ningún signo de uso previo. El camarero asignado para cada salón/grupo de comensales es dedicado y atento en cada momento para rellenar los vasos o explicar cualquier detalle de los platos servidos. En cada salón hay una pantalla grande con proyector que proyecta en tiempo real el interior de la cocina, donde se puede ver Jordi Vilà como prepara y cuida cada detalle de sus platos. No creo que hace falta comentar los platos, pues Jordi Vilà ha creado su nombre en el mundo de la alta cocina a base de mucha creatividad, dedicación y un gusto muy acertado, pero cada persona los puede percibir de una manera u otra. A mi personalmente, cada uno de los platos probados me han creado una sensación de placer supremo, me ha encantado la combinación de sabores y la perfección de cada bocado. Es un sitio exclusivo, no para cada bolsillo, pero para los amantes de la buena cocina, se ha de visitar al menos una vez para sentir la experiencia.
Aquí se come de maravilla. Tomamos un Manu bastante largo. Todos sus platos buenísimos. Desde unos simple tomates en diferentes texturas, cordero, espardeñas, gambas... Todo increíble. Visita obligada en la gastronomía de Barcelona.
Cena en alkostat, restaurante anexo al estrella Michelín Alkimia, al que poco o nada tiene que envidiar. Lugar que merece la pena visitar tanto por las instalaciones (ubicado en un inmueble antiguo perfectamente conservado) como por la calidad de la comida. Empezamos con una ostra a la brasa con revuelto de huevo. Sorprendente sabor. Distinto. Imprescindible. Seguimos con unas judías al dente con una patata casi en puré y acompañada de butifarra de perol. Plato aparentemente simple pero que demuestra su gran cocina. Sencillo y complejo al mismo tiempo. Como carne tomamos unas mollejas ESPECTACULARES. La pena es que forman parte de los efímeros de la carta. Suaves en sabor y textura pero con unos raviolis potentes de sabor que dan profundidad a toda la elaboración. Terminamos con un besugo a la brasa y su pil pil. Espectacular. El mejor pescado que he tomado en Barcelona. Punto perfecto del pescado y gran sabor a brasa para nada enmascarado con el pil pil. A más a más, precio ajustado para el tamaño de la ración. Experiencia muy buena a la que sólo pondría dos peros: carta de vinos extremadamente cara (una copa de vino 12 euros) y quizás un tanto lentos en el servicio. Precio de 115,5€ para 3 personas. Dado el nivel de cocina, servicio y ubicación, merece muy mucho la pena.
De los mejores restaurantes en Barcelona, sinó el mejor..reinterpretan la cocina catalana con muy buen gusto, ofeciendo platos tradicionales con gusto actual. Al mediodía se puede comer de menú y todo por unos 35 euros, sin vino. Ideal para ir en grupo y también en pareja.
Me he quedado sorprendido, venía de paso por trabajo, y el servicio es de 10, la comida es muy rica y casera, tiene un excelente menú, repetiría sin duda.
Excelente . Un restaurante cuidado, de ambiente tranquilo y personal muy atento. Una comida espectacular, platos muy bien elaborados con una materia prima de primera calidad. Muy recomendable.
Comida perfecta y el personal al mismo nivel, merece la pena venir solo por conocer a este grupo de personas que le gusta lo que hace, nos veremos pronto
Que puedo opinar yo sobre uno de los mejores cocineros de Cataluña. Vale la pena la experiencia, cocina de verdad, con excelente técnica, sin tanta floritura "vanguardista", en la excelencia del gusto.
Trato excepcional y la comida exquisita. Aunque puede parecer caro, vale la pena darse un capricho porque disfrutas como un enano y si se hace como regalo es un acierto seguro.
Una cena increíble en un lugar con una estética acogedora y vanguardista, unos platos presentados de forma muy atractiva y un servicio impecable. Volveré. Solo me fastidia que cierre el domingo.
Local, comida y servicio de primera. La sensacion de comer en un piso, no en un restaurante, ya crea un ambiente de relajación que te prepara para lo mejor. La simpatía de Jordi Vilá insuperable. Parece que hayas ido a comer a su casa.
Fantastica cena, todos los platos excelentes a destacar el rabo de buey y muy buena recomendacion de vinos. No obstante, mentalizaos que lo bueno se paga.
El mejor regalo de aniversario posible. Menú degustación sublime, donde no sabes que plato es mejor que otro. Vale la pena cada minuto de experiencia que pasas en ese lugar. Increíble atención.
Una experiencia muy agradable en la que un equipo cercano te deja degustar de una forma relajada los 12 pasos de un menú enmarcado en la cocina catalana de temporada. Un excelente vino de Jumilla a un precio más que idóneo por su calidad y una sala cálida que se presta a no querer marchar nunca... mejor plato par mi : el mar y montaña extremo. Quizás potenciaría algo más los guisantes, las habitas y la trufa del rodaballo .Las cocciones de todos los platos muy acertadas.
Estuve en este restaurante hace 3 años como regalo por mi cumpleaños y es uno de los mejores regalos que me han hecho nunca :-) Recuerdo que pedimos el menú degustación y fue genial probar muchos platos diferentes. Los platos son pequeños pero hay muchos así que uno se queda más que satisfecho en cuanto a cantidades. Incluso tomamos 3 postres!! Quiero volver pronto!
Una experiencia maravillosa, gracias a todos en especial a Pam por su paciencia con nosotros y a Jordi Vilá por todo.
La comida está buena, pero lo más destacable es el servicio atento y profesional. Salimos muy contentos con el trato amable.
Que decir de este restaurante vanguardista con una de las estrellas Michelin mas antiguas de Barcelona y sus tres Soles Repsol. Lo que primero me llamó la atención es su localización en el interior de una especie de piso-principal de una finca Regia clásica del barrio de Sant Antoni del Ensanche barcelonés. Esto lo hace mas misterioso y a la vez acogedor. Una vez dentro vas a flipar con su decoración vanguardista de formas y colores diferentes, con sus techos artesanados y sus suelos de mosaico hidráhulico tan típicos y cotizados de estas fincas del Eixample. La decoración y el ambiebnte es transgresor y no es lo que sueles esperar de un restaurante de este nivel, pero mola mucho! La atención del personal es muy buena y nosostros nos pedimos el Menú Degustacion Alkimia que a tenor de la calidad del lugar y la elaboración y sabor de sus platos me pareció de un precio muy ajustado y coherente. Nos dejamos aconsejar en la eleccion del vino, en este caso a copas ya que solo yo queria beberlo y las explicaciones dadas en cada plato eran correctas pero sin empalagar como pasa en otros restarantes de alta cocina creativa y de élite. Para mí una muy buena elección, diferente, arriesgada, que se sale de la norma mas clasica de muchos restarantes de esta categoria. 100% recomendable!
Magnífico restaurante, con una espléndida propuesta de degustación gastronómica, una muy cuidada ambientación y decoración; y una soberbia atención al cliente. Preciosos los frescos originales del techo y fantástico el sabor de sus platos. Recomendable disfrutar de esta experiencia gastronómica al 100%.
Restaurante para disfrutar del producto, tecnica, equipo de sala, equipo de cocina. Destacar la cocina de autor!! Jordi es una gran chef que se supera dia a dia. Super aconsejable!!!
Espectacular todo: el restaurante decorado con mucho encanto, el menú degustación y todo estaba delicioso. Es una cocina mediterránea moderna con productos de muy buena calidad. El personal super amable y muy atento. Muy recomendable.
Es un sitio ideal para ir en familia o sol@, por si te quieres tomar unas tapas es espectacular el servicio un 10 te sientes como en casa y sobre los precios muy bien. Lo recomiendo mucho
Una maravilla. La comida es deliciosa. Y además ves como la hacen delante tuyo. El restaurante es pequeño y espectacular, te transporta a otra época. Las camareras muyyy amables.
Un sitio ambiente buenísimo y un personal excelente. La comida de muchísima calidad con muy buenas elaboraciones. Se notan los toques del chef. Recomiendo no ir a cenar ya que aunque sea un menú degustación, los platos son relativamente abundantes. Para repetir!
Fuimos hace un par de días para celebrar nuestro décimo aniversario de boda. El restaurante es precioso, la atención genial y la cocina impecable. Todos los platos son increíbles y buenísimos. El precio es muy bueno para un restaurante de este gran nivel.
Cocina de muy alto nivel. ¡Esto es arte! Disfrutamos mucho de nuestra visita. Fue una experiencia maravillosa!
Un lugar donde la cocina catalana brilla con un enfoque moderno y sofisticado. Probé un arroz de montaña con setas que estaba perfectamente cocinado, con un sabor intenso y auténtico. También disfruté de un entrante de verduras de temporada que tenía una frescura increíble. El restaurante tiene un diseño minimalista que invita a disfrutar de la comida sin distracciones. El personal es atento y profesional, siempre dispuestos a explicar cada detalle del menú.
Un viaje desde València para una experiencia inolvidable – Alkimia Nos desplazamos desde València hasta Barcelona especialmente para cenar en Alkimia, y la experiencia superó nuestras expectativas. Mi esposa, mi hijo de un año y yo disfrutamos de una cena excepcional en un ambiente elegante y acogedor. Cada plato del menú fue una obra maestra, combinando ingredientes de alta calidad con una creatividad sorprendente. El servicio fue impecable y muy atento a las necesidades de nuestra familia. Sin duda, ha sido una de las mejores experiencias gastronómicas que hemos tenido. Un restaurante que vale la pena visitar, incluso viajando desde lejos. ¡Repetiremos sin dudarlo
Sin palabras! Al Kostat, dentro del Alkimia. Puro placer en la boca, empezando por la comida, el maridaje y finalizando con unos postres espectaculares. Lujo a precio moderado. Una experiencia 100% recomendable en Barcelona. Lo mejor? El trato recibido por el personal y lo bonito que es el espacio.
La originalidad de un artista Jordi Vilà, Chef del Alkimia, 1 estrella MICHELIN más que merecida, todo un espectáculo verlo trabajar en su cocina a la vista, envuelto en su creatividad no dejó de sorprendernos en cada uno de los ocho platos que degustamos, más los postres. Destacar la decoración minimalista del local y el excelente servicio del personal de sala. ¡Muy recomendable!
Enfoque catalán renovado: reinterpretaciones de raíces locales, sin alardes innecesarios. Ambiente discreto y refinado. Perfecto para quien quiere “comer Barcelona” en formato moderno.
Es un restaurante bastante centrado en producto de mar. El menú que escogimos fue el menú alkimia, era la opción más corta, pero las elaboraciones son densas, ya que la mantequilla está bastante presente, así que nosotros quedamos muy llenos con está opción. Escuchamos a la mesa de al lado que no querían que les trajeran más platos, ya que escogieron el otro menú. Los camareros son cercanos pero a la vez con un trato muy profesional. Me han hecho estar muy cómoda. Eso sí cuesta un poco de encontrar la entrada porque está en un piso al lado de la fábrica moritz. Un toque pintoresco con una decoración espectacular. Nos gustó la experiencia pero, hasta el momento, es de los restaurante estrella michelin más flojos en los que hemos comido.
Las primeras impresiones del lugar fueron muy positivas. La decoración desde la planta baja hasta la habitación es preciosa. Las lámparas de medusas, la columna vertebral de la entrada y la proyección de peces sobre un mural te hacían adentrarte en las profundidades del mar. También se pueden apreciar los magníficos azulejos que adornan el suelo. La verdad es que la comida nos decepcionó un poco. Veníamos con la mentalidad de poder vivir una experiencia alejada de lo convencional. En cambio, no fue así. El servicio es muy amable pero se queda un poco justo. El restaurante en sí no está mal, pero juzgando desde el menú que comimos, el restaurante nos ha desilusionado ya que veníamos con unos estándares altos. Le faltaba chispa.
Un sitio que desde luego sorprende. Todos los platos muy ricos (no me esperaba menos). Los postres ricos, pero sin mas. Eso si, un pelín caro para mi gusto (y economía) pero es una experiencia y ha merecido la pena.
es un muy buen restaurante, con una estrella michelín. el menú degustación es muy bueno, abundante, con muchos platillos muy originales. está muy bien dejarse aconsejar por el personal. muy recomendable!
Para un día especial, en un local especial y con una carta especiale única. Una atención esquisita, personal y amable. Platos excepcionales y ricos. Local diferente con ambiente clásico que hace que te sientas muy bien. Es caro pero vale mucho la pena
Debes visitar este sitio. La comida fue fresca, así como el servicio y la presentación. Ambiente cool. ¡Muy guay! Agradable y cómodo. Con mi pareja visitamos en enero y ha estado genial ya que afuera hacia un poco fresco. ¡Muy bien Alkimia!
Restaurante donde surge la típica controversia de la oferta de un restaurante de estrella Michelín versus restaurante normal. Al final la duda después de salir del Alkimia sigue igual...comida correcta con cantidades muy justas, postres muy flojos ( el peor Tiramisu que he probado ) y un servicio con poca chispa y simpatia. El diseño del local lo mejor.
Al entrar te sientes como en un laberinto, no sabes hacia dónde girar, decorado agradable. La sala bastante "fría", camareros normal, y la comida....bueno, lo único que me gustó fue el postre. Que manía con tener que modificar tanto una comida para hacerla "Gourmet" que pierde el sentido de lo que era
Lo de cocina catalana... dejémoslo en cocina abstracta ta catalana. Si te va el estilo de Can Roca, Bulli etc, esto es del mismo estilo. Platos de grandes descripciones con minúsculas cantidades... y más si vas al menú degustación. Más tiempo escuchando el qué es y en el cómo se come, que en lo que se tarda en digerirlo.
El sitio está bien, la comida fantástica. Lo único que hay una camarera que se llama Arana que no me gusto. Me pareció muy atrevida.
Menú degustación por pasos (sin alternativa) muy interesante y a precio acorde para un Michelin. Comenzó muy bien el servicio y las elaboraciones. Sin embargo, al llegar a los platos fuertes, el servicio se dispersó mucho, el sommelier no pasó más y los platos llegaron fríos y sin sal. Empezó muy arriba y terminó algo por debajo de las expectativas. No sé si volvería.
Fuimos un grupo de 13 con reserva y nos dieron un menú degustación justito, casi todo precalentado. Nos sirvieron 2 vinos, blanco muy suave (10€ en Vivino) y el tinto normal (15€ en Vivino) a mi modo de ver no estaban en consonancia con lo que nos cobraron por persona (200€ incluido vino). Un detalle negativo del servicio: hubo un plato que a dos personas les gustó mucho (una croqueta) y pidieron repetir: la respuesta fué 'no es posible'. En resumen, lugar precioso, comida 'bien', vino insuficiente. No tengo intención de volver.
Me esperaba mucho más…. Por el precio del menu degustaciòn pueden subir un poco más el listòn… servicio muy bien, pero de todos los platos comidos ninguno me haria volver
Servicio impecable. Local agradable, mezcla entre tradicional y vintage, muy particular. El producto es de buena calidad, hay platos muy pensados y que requieren mucho trabajo, eso se nota, elaborados y pensados. No obstante pongo 3 estrellas porque no hay ningún plato que sorprenda, no cumple las expectativas relacionándolo con el precio, excesivamente elevado. Hemos estado en otros restaurantes con el mismo concepto y precio igual o superior, que si que te sorprenden y crean un mundo en cada plato. En esta ocasión no fue así. El precio lo determina la calidad del producto y la experiencia vivida., la calidad está, pero la experiencia queda floja.
Comida excelente, servicio impecable, precioso lugar, muy original decoración, pero pasamos frio durante toda la comida porque había una insuficiente calefacción. Era un día frío y lluvioso de diciembre. Muy amablemente nos asignaron, tras mi queja, una mesa al lado de los fogones, lo que tampoco solucionó lamentablemente el problema. La sala que da a la calle parece estar mejor calefactada. Para el muy alto precio que se paga se puede exigir una sala con una temperatura adecuada!!
Fuimos a cenar el jueves mi novia y yo. La comida no tiene nada de especial, de los 12 platos no supimos destacar ninguno, ya que son porciones pequeñas de platos que tienen 2 combinaciones de sabores, cosa que encuentras en cualquier restaurante sin pagar 250€ por persona. Le salva el servicio que fue perfecto, y el local que esta muy bien, pero para nuestro criterio no esta a la altura de un estrella michelin
Decepcionante, Platos fríos y restauras no conseguidas. Lo que ha de ser gelatinoso como las manitas de cerdo, al estar frías mantenían esa chiclosodad que no es agradable. Similar pasó con las carrileras de jabalí. Rígidas, nada tiernas ni jugosas, ni se desmenuzaban, y además,frías. El salmonete estupendo, pero el arroz sabe a sofrito de tomate y nada más. Y la lasaña, de lo mejor. Pero para un restaurante de tal categoría, no es lo que te esperas. Juzgando decoración, la verdad que el sitio es llamativo y original. El servicio, a nuestro juicio, tampoco estaba en su mejor día pues pan y cuenta, se lo solicitamos 3 veces y nada.
Comparando esta experiencia con otras vividas en restaurantes estrellados encuentro que es inadmisible que - un restaurante de 1 estrella comparta sala con un restaurante de tapas gourmet - no haya una selección de panes - el chef no aparezca ni en la sala ni en la cocina durante toda la noche - el trato sea más bien informal, a pesar de la amabilidad de los camareros Salvó la experiencia: - la mesa tocando la barra de la cocina: lo mejor, increíble ver como emplatan y los detalles de como simples ingredientes se convierten en una obra de arte - los cocineros dirigidos por Xavi, que nos ayudó a interpretar los platos, nos adentró en los secretos de Alkimia y fue el verdadero y único anfitrión de nuestra velada
Gran decepción, en casi todos los aspectos. Ambiente muy frio, atención del Personal poco empática, la calidad de la Comida normal para las espectativas. Al llegar estuve 20 minutos esperando que alguien viniese a atenderme. No volveré
íbamos con una expectativa muy alta y realmente ha sido decepcionante. los platos no están a la altura del precio que pagas. servicio correcto pero la cocina sobrevalorada por el precio final.
No me pareció nada especial. El servicio flojo, muy flojo (baste decir que a mi pareja le ponían los cubiertos a su derecha y a mí a mi izquierda porque a la camarera le iba mejor ya que al servirnos desde el lateral le quedaba más a mano). La materia prima, buena, muy buena, pero la conjugación de sabores no la entendí y no vi armonía en la mayoría de los platos. Recomiendo no sentarse cerca de la cocina ya que los olores se mezclan con los platos. La sumiller buena.
Personal atento, menú interesante y contundente, aunque lejos del nivel de la mayoría de restaurantes Michelin y algunos no Michelin que he probado, ya unos cuantos. De estos, suelo recordar muchos platos memorables, mientras que aquí no me quedo con ninguno en especial. Quizá la carne de ternera al final. El local da mala impresión al entrar, tienes que picar un botón de un telefonillo en la calle y subir unas escaleras porque no hay ascensor. Los olores no están bien separados de la cocina y te pega en la cara una ola de olor a pescado y otras cosas que encuentras en bares de barrio. Igual sensación el ruido de conversaciones a todo volumen, como de bar de tapas en hora punta, no permitiendo entender la explicación de los platos a las camareras aunque pidas varias veces que lo repitan. A eso se le suma la música de videoclips sonando de fondo. Lo peor de la experiencia, una persona tosiendo al lado de forma constante, mala cara y una tos muy fea que producía cada 30 segundos de reloj o menos. Era incómodo, pero peor fue ver cómo tras estar una hora tosiéndose en la mano y que incluso se la llegó a limpiar de restos con una servilleta, al levantarse y yendo nosotros por la mitad del menú, muestra que conoce al personal y que va a entrar a saludar y empieza a estrechar las manos del personal de cocina con la misma mano sin habérsela limpiado. La cocina está abierta y se podia ver toda la escena. Entiendo que no le digan nada a un cliente aún a pesar de la pandemia reciente, pero él también podía tener el respeto de no salir a repartir su mal estado de salud con el resto de gente y que yo y otros estemos una semana en cama o faltamos al trabajo o pongamos en riesgo a nuestros abuelos. Pero sobre todo, el restaurante no debería permitir que el personal que manipula alimentos vaya estrechando las manos de gente ajena a la cocina, menos aún de alguien claramente enfermo. Un ejemplo de la cultura de negocio que tienen: jabón de manos de marca Rituals en el lavabo con su bote. Resulta que yo compro mucho ahí y tenía el mismo jabón, de modo que conozco el aspecto y aroma. Mi sorpresa fue que estaba rellenado con un jabón genérico barato, pero siguen usando el bote de plástico original. En resumen, falta de higiene, falta de cuidado en la acústica y ambiente, mala ventilación o extracción de humos en la cocina y menú caro y mejorable por 184 euros más bebida. No repetiría ni lo recomendaría para vivir una experiencia digna de un restaurante Michelin. Ah, y bloqueo en la tarjeta de 100 euros por persona, que se cargan si pretendes cancelar sin 24 horas de antelación. Encima, de cutre, abusivo.
Rte AL KOSTAT, La comida muy buena el local muy bonito lástima que nos ha tocado un camarero que tenia pinta de ser el responsable, bastante flojito a nuestro juicio, siempre con la sensación de darnos prisa de una forma disimulada para que nos fuéramos pronto y un trato un poco como si nos hiciera un favor, como si no le gustara o estuviera cansado de su trabajo. lo demás bastante bien.
Me encuentro un poco descolocada al escribir esta reseña, porque sinceramente no sabría qué valoración dar. Cuando se trata de un restaurante con una estrella Michelin, una llega con ciertas expectativas: en el servicio, en la cocina y en la experiencia en general. Lamentablemente, en mi caso, estas expectativas no se cumplieron. La sensación constante fue la de un “quiero pero no puedo”: todo parece querer estar a un nivel muy alto, pero al final no lo consigue del todo. No puedo decir que el servicio fuera malo, pero tampoco puedo decir que me impresionara por su profesionalidad, calidez o atención al detalle. No tuve en ningún momento esa sensación especial que normalmente se asocia a un restaurante con estrella Michelin. Con la comida me pasó lo mismo: nada estuvo mal, pero tampoco hubo ningún plato que me sorprendiera o emocionara. Tal vez un postre destacó un poco más, pero en general ningún sabor se me quedó grabado. En definitiva, me dio la impresión de ser un lugar muy “diseñado estratégicamente”, pensado para atraer a un público internacional que busca una experiencia supuestamente gastronómica, pero que en realidad resulta bastante promedio. Sinceramente, me cuesta entender cómo tiene una estrella Michelin. Y, siendo completamente honesta, la única huella real que me ha dejado esta cena es una sensación de pesadez, que todavía llevo conmigo esta mañana mientras escribo esta reseña.
Muy mala experiencia en Alkostat, jefa de sala poco empatica, poco resolutiva y altiva. servicio poco cualificado y tambien con muchos aires. Tambien tuvimos problemas para entrar, nos pusieron en una mesa en los ventanales donde pasamos mucho frio. El servicio para nada a la altura de la comida.
Estoy atónito; es la primera vez que intento reservar mesa en un retaurante y me dicen; 1.- Que cierran los fines de semana 2.- Que no me pueden hacer la reserva por teléfono (justificándose con la LOPD, ya les vale). 3.- Que he de hacer la reserva por la página web y que he de dar los datos una tarjeta de crédito.. Estos van fumaos o se les han subido demasiado los humos.. Me voy a Gorria , como siempre.
La atención recibida por la encargada (fria y poco empatica)hace que la comida pierda todo su encanto!!! Como puede ser que un restaurante de esta categoría..te sirva Un plato repitiéndote varias veces que no sabe si tiene gluten o 😔 .. Muy triste por la experiencia
Fuimos a Alkimia con ganas de probar una experiencia culinaria y de servicio distinta, de alto nivel y con muchas ganas de disfrutar. El espacio es especial, edificio regio de estilo modernista decorado con gusto y originalmente. El servicio está al nivel de la propuesta creativa y culinaria, siempre atento y empático. La comida nos gustó, no todos los platos, pero entendimos el mensaje de acelerar los gustos e intensidades a medida que avanzaba la cena. Inspirado en la cocina catalana tradicional ofrece mezclas y texturas que sorprenden. Hasta aquí todo estaría dentro de lo esperado con la propuesta y las expectativas, seguramente nos pareció excesivo el precio, pero pensamos que la exclusividad y creatividad se han de distinguir también con la factura final. Sin embrago ya a la salida empezamos a notar un malestar en la barriga que no cesó durante las próximas horas. Mi pareja vomitó tres veces y yo, aunque no llegué a ese nivel, arrastré molestias importantes todo el día siguiente. Dudamos en ir o no al hospital, pero al final desistimos. Informamos al restaurante de lo sucedido, y la respuesta no nos gustó ya que parecía que insinuaban que no era posible, nosotros no estábamos pidiendo nada en concreto, pero esperábamos un interés sobre lo que había pasado con más detalle, y no fue así. No sabemos que fue realmente, pero el hecho que el malestar, agudo a veces, lo tuviéramos los dos no daba lugar a ninguna duda de que era debido a algún problema con la comida. Es por ello que no podemos recomendar ni el restaurante ni la comida a nadie, y en cualquier caso si os decidís a arriesgaros, sospechamos que mejor evitéis cualquier propuesta de plato que contenga erizo. Mucha suerte a todos.
NO VAYAIS! desde el inicio hasta el fin.. Mal srrivico, no fueron nada amables con nosotros, nos trataron como a números, la comida vino fria y muy mediocre para lo que pagas.. realmente fue una decepción.
Teníamos unas ganas increíbles de conocer "Alkimia" y celebrar un día muy especial. Al llegar no tuvimos en cuenta que al llamar al telefonillo del portal, no se oía nada y en varias ocasiones tuvimos que volver a llamar . Nos lo tomamos a risa pero era una señal de lo que nos esperaba . Así empezó nuestra primera y última experiencia. El menú degustación es muy justito para una estrella Michelin. La intención es de quiero y no puedo. Las elaboraciones muy trabajadas pero con materia prima de tercera . El l servicio de los Sumilleres empezó de una manera un tanto altiva para terminar con una atención despectiva e intolerable. Falta de educación absoluta por el jefe de Sumilleres y sobre todo por su ayudante . Una pena
Expectativas altísimas en la visita a este restaurante. Cuando entramos el sitio nos pareció una auténtica chulada, muy moderno y con mucho estilo. El inicio de la comida estuvo increíble, muy buena la recomendación del vino que nos hicieron (que costó lo mismo que las 2 primeras copas de cava que te meten por los ojos) y un ceviche increíble. A partir de ahí empezaron detalles como: Nos pusieron una navaja a modo de cuchillo ir no cambiaron en al menos 6 platos. No pega en un sitio así. En mi plato de chipirones, el primero que me tome tenía tierra!!!! En uno de los platos de pescado, el trozo era incomible, porque estaba muy poco hecho y la piel no permitía cortarlo. En 2 de los platos de carne de caza, 2 huesos. Los postres muy flojos, pero eso ya es opinión personal. A pesar de decírselo al metre, no le tembló el pulso para cobrarnos los 371 euros que costó la comida como si todo hubiera ido bien. Una vergüenza. Algo similar a este comentario le deje al chef en la cuenta por la parte de detrás de la cuenta, y aunque le honra la llamada que nos hizo de disculpas, ante semejante desastare creo que debería haber hecho algo más. Muy decepcionante y muy triste.
NEFASTA ATENCION AL POSIBLE CLIENTE Hicé una reserva con 2meses de antelación para el cumpleaños de mi chico. Un viernes por la noche.Con menos de un mes me llaman y me dicen que no es posible la reserva porque han decidido que a partir de enero no abrirán los viernes noches. Le explicó mi situación trabajo en un horno de pan de lunes a viernes de 06:30 a 14:30. Me dice que puedo ir a comer ese mismo día, preguntó el horario y me dice que la última reserva es a las 14:30. Yo les digo que a esa hora es a la que salgo de trabajar. Su respuesta, que vaya por la noche de lunes a juves, perdón te estoy diciendo que trabajo y entro a las 6:30 y me levanto a las 5:30. Me parece que los ricos lo de madrugar no lo entienden, pero el dinero de la gente humilde es igual de válido.
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Rda. de Sant Antoni, 41, L'Eixample, 08011 Barcelona
Rda. de Sant Antoni, 41, L'Eixample, 08011 Barcelona
# Alkimia: Un Viaje Culinario en el Corazón Vibrante de L'Eixample, Barcelona
Barcelona, una ciudad donde la historia y la modernidad se entrelazan en cada esquina, es un crisol de experiencias que cautivan a sus visitantes. En su corazón, el distrito de L'Eixample se erige como un testimonio de elegancia arquitectónica y efervescencia cultural. Es en este escenario donde encontramos un nombre que resuena con la promesa de una experiencia transformadora: Alkimia, ubicado en la Ronda de Sant Antoni, 41. Este establecimiento, más allá de ser un simple restaurante, se presenta como un epicentro de la gastronomía barcelonesa, un lugar donde la alquimia de los sabores y la tradición culinaria se fusionan para crear momentos memorables.
El nombre "Alkimia" evoca de inmediato la idea de transformación, de la búsqueda de la perfección a través de la combinación de elementos primarios. En el contexto de la gastronomía, esta etimología se traduce en una filosofía culinaria que probablemente se centra en la metamorfosis de ingredientes simples en platos extraordinarios, en la depuración de técnicas y en la constante innovación sin perder la esencia. Un restaurante con este nombre en Barcelona sugiere una propuesta audaz, una que respeta profundamente las raíces de la cocina catalana y mediterránea, pero que al mismo tiempo se atreve a explorar nuevos horizontes, a deconstruir y reconstruir sabores para ofrecer una experiencia sensorial única.
La alquimia gastronómica no es solo la suma de ingredientes; es el arte de entender sus propiedades, de combinarlos en proporciones perfectas, de aplicar el calor o el frío precisos y de presentar el resultado final de una manera que apele a todos los sentidos. Es probable que en Alkimia, esta búsqueda se manifieste en una meticulosa selección de productos de temporada y de proximidad, en una técnica impecable y en una creatividad que sorprende y deleita. La carta, o el menú degustación, de un lugar con tal nombre, podría ser una narrativa culinaria, un viaje que lleva al comensal a través de diferentes estados y sensaciones, guiado por la maestría de sus chefs.
La ubicación de Alkimia en la Ronda de Sant Antoni, 41, no es casualidad; es parte integral de su identidad. Esta ronda es mucho más que una calle; es una arteria vital que conecta diferentes barrios y pulsos de la ciudad. Históricamente, las rondas de Barcelona marcaban los límites de la ciudad amurallada, y aunque hoy son parte del tejido urbano de L'Eixample, conservan un eco de su pasado como fronteras y puntos de encuentro. La Ronda de Sant Antoni, en particular, es conocida por su vibrante actividad comercial y su proximidad al famoso Mercat de Sant Antoni, un epicentro gastronómico y cultural que ha sido objeto de una profunda renovación.
El Mercat de Sant Antoni, con su impresionante estructura de hierro forjado y su oferta que va desde productos frescos hasta libros de segunda mano, es un símbolo de la tradición y la modernidad de Barcelona. La cercanía a este mercado sugiere una conexión intrínseca de Alkimia con la fuente de los mejores productos locales. Los chefs de un establecimiento de este calibre probablemente se abastecen de las paradas del mercado, seleccionando personalmente los ingredientes más frescos y de mayor calidad, lo que garantiza una propuesta culinaria arraigada en la estacionalidad y la riqueza del terruño catalán.
Además, la Ronda de Sant Antoni es un punto de encuentro de diversas culturas y estilos de vida. Es una zona que ha experimentado una revitalización significativa en los últimos años, atrayendo a nuevos negocios, galerías de arte y una vida nocturna emergente, sin perder su carácter tradicional. Este dinamismo proporciona un telón de fondo estimulante para un restaurante que busca ofrecer una experiencia contemporánea y a la vez auténtica. La energía de la calle se filtra en el ambiente del restaurante, creando una atmósfera que es a la vez sofisticada y accesible, reflejo de la propia Barcelona.
Alkimia se sitúa en el corazón de L'Eixample, el distrito que quizás mejor define la imagen internacional de Barcelona. Diseñado por Ildefons Cerdà en el siglo XIX, L'Eixample es famoso por su icónica cuadrícula de calles, sus amplias avenidas y sus majestuosos edificios modernistas. Esta planificación urbana no solo fue revolucionaria en su momento, sino que también creó un entorno de gran belleza y funcionalidad, ideal para la vida urbana y el florecimiento de la cultura y la gastronomía.
Pasear por L'Eixample es sumergirse en un museo al aire libre de arquitectura modernista. Edificios emblemáticos como la Casa Batlló, la Casa Milà (La Pedrera) o la Sagrada Familia de Gaudí, así como innumerables ejemplos de otros arquitectos como Puig i Cadafalch o Domènech i Montaner, salpican el distrito, dotándolo de una elegancia y un carácter inigualables. Esta riqueza visual y cultural impregna el ambiente de L'Eixample, convirtiéndolo en un lugar donde la estética es valorada y la calidad se percibe en cada detalle. Un restaurante como Alkimia, en este contexto, no solo ofrece una experiencia culinaria, sino que también forma parte de un ecosistema cultural más amplio, donde el diseño, el arte y la belleza son componentes esenciales.
L'Eixample es, sin lugar a dudas, uno de los epicentros gastronómicos de Barcelona. El distrito alberga una impresionante concentración de restaurantes de alta cocina, muchos de ellos galardonados con estrellas Michelin, así como una miríada de opciones más informales pero igualmente excelentes. La ciudad de Barcelona, en general, goza de una reputación mundial por su cocina, que fusiona la rica tradición mediterránea con una constante innovación. La proximidad al mar y a las fértiles tierras de Cataluña garantiza una despensa inigualable, desde pescados y mariscos frescos hasta carnes de calidad y una abundancia de frutas y verduras.
En este entorno competitivo y de alto nivel, Alkimia se posiciona como un actor clave, contribuyendo a la diversidad y la excelencia de la oferta culinaria de la ciudad. La filosofía que un nombre como "Alkimia" sugiere, de transformación y búsqueda de la perfección, encaja perfectamente con el espíritu de la alta cocina barcelonesa, que siempre está evolucionando y sorprendiendo. Los comensales que buscan una experiencia culinaria excepcional en Barcelona a menudo dirigen su mirada a L'Eixample, esperando encontrar propuestas que combinen técnica, creatividad y un profundo respeto por el producto.
Una visita a un restaurante de la talla que Alkimia sugiere no es solo una comida; es una experiencia inmersiva que apela a todos los sentidos. Desde el momento en que se cruza el umbral, el ambiente, el servicio y la atención al detalle contribuyen a crear una atmósfera única.
El diseño interior de un restaurante de alta cocina en L'Eixample suele ser una extensión de su propuesta culinaria: elegante, sofisticado y pensado para crear una experiencia confortable y memorable. Se puede esperar que Alkimia ofrezca un espacio donde la estética y la funcionalidad se unan, quizás con una decoración que combine elementos clásicos con toques contemporáneos, o un diseño minimalista que permita que la comida sea la verdadera protagonista. La iluminación, el mobiliario, la vajilla y la cristalería son seleccionados con esmero para complementar la experiencia gastronómica, creando un ambiente que invita a la relajación y al disfrute.
En el mundo de la alta gastronomía, el servicio es tan importante como la comida misma. Un equipo profesional y atento, capaz de anticipar las necesidades del comensal y de guiarlo a través de la propuesta culinaria, es fundamental. En Alkimia, es de esperar un servicio impecable, discreto pero presente, que ofrezca recomendaciones expertas sobre los platos, los vinos y las posibles armonías. La sommelierie juega un papel crucial, con una carta de vinos cuidadosamente seleccionada que complementa la oferta gastronómica, incluyendo referencias locales e internacionales, y, quizás, una especial atención a los vinos naturales o biodinámicos, en línea con una filosofía de respeto por el producto.
La cocina de un restaurante con el nombre y la ubicación de Alkimia probablemente se caracteriza por una profunda conexión con el producto de temporada. Los platos no son solo combinaciones de ingredientes, sino historias que se narran a través de sabores, texturas y aromas. La cocina catalana, con su riqueza de mar y montaña, ofrece un lienzo inagotable para la creatividad. Desde pescados y mariscos del Mediterráneo hasta carnes de las montañas pirenaicas, pasando por las verduras de las huertas cercanas, cada ingrediente es tratado con reverencia para extraer su máximo potencial.
La innovación se fusiona con la tradición, quizás revisitando recetas clásicas con técnicas modernas, o creando nuevas combinaciones que sorprenden el paladar. La presentación de los platos es una obra de arte en sí misma, donde cada elemento está dispuesto con precisión y propósito, haciendo que la experiencia visual sea tan gratificante como la gustativa.
Una visita a Alkimia es una excelente oportunidad para sumergirse en la riqueza cultural y social de L'Eixample y sus alrededores. Antes o después de la comida, los visitantes pueden disfrutar de una serie de actividades que complementan la experiencia gastronómica.
La proximidad a las joyas modernistas de Barcelona invita a un paseo por las calles de L'Eixample. Recorrer el Passeig de Gràcia, admirar la Casa Batlló y la Casa Milà, o simplemente perderse por las calles arboladas para descubrir fachadas menos conocidas pero igualmente impresionantes, es una delicia para los amantes de la arquitectura y el arte. Galerías de arte, librerías y tiendas de diseño abundan en el distrito, ofreciendo oportunidades para el ocio cultural y las compras.
La Ronda de Sant Antoni y sus calles adyacentes ofrecen una visión de la vida local de Barcelona. Más allá del mercado, la zona cuenta con pequeñas tiendas de barrio, cafeterías tradicionales y bares de tapas donde se puede sentir el auténtico pulso de la ciudad. Es un lugar donde lo antiguo y lo nuevo conviven armoniosamente, creando una atmósfera vibrante y auténtica.
L'Eixample es uno de los distritos mejor conectados de Barcelona. La Ronda de Sant Antoni, en particular, está muy bien comunicada mediante diversas líneas de metro y autobús, lo que facilita el acceso desde cualquier punto de la ciudad. La estación de metro Sant Antoni (L2) se encuentra a poca distancia, y varias paradas de autobús sirven la zona, garantizando que llegar a Alkimia sea cómodo y sencillo. Para aquellos que prefieren caminar, la ubicación central permite llegar a pie a muchos de los principales puntos de interés de Barcelona.
Para disfrutar plenamente de la experiencia que un restaurante como Alkimia promete, es recomendable tener en cuenta algunas consideraciones prácticas.
Alkimia, con su ubicación estratégica en la vibrante Ronda de Sant Antoni y su arraigo en el elegante distrito de L'Eixample, se postula como un destino gastronómico imprescindible en Barcelona. Aunque carecemos de datos específicos sobre su historia o sus premios, el nombre, la dirección y el contexto de la ciudad sugieren un lugar donde la excelencia culinaria, la innovación y el respeto por la tradición se encuentran para crear una experiencia inolvidable. Es un lugar donde la alquimia de los sabores se celebra, donde cada plato es una obra de arte y cada visita, un viaje sensorial que deleita y sorprende. Para los amantes de la buena mesa y aquellos que buscan explorar la vanguardia de la cocina catalana en un entorno sofisticado, Alkimia representa una parada obligatoria en su itinerario barcelonés. Una experiencia que, sin duda, dejará una huella duradera en la memoria gustativa de quienes se aventuren a descubrirla.
Barcelona es una ciudad de barrios con identidades marcadas, y L'Eixample se erige como uno de los más emblemáticos y deseados. Este distrito, diseñado con una visión urbanística audaz en el siglo XIX, es un testimonio de la elegancia y la sofisticación catalanas. Si estás considerando mudarte a Barcelona y buscas un equilibrio entre vida urbana vibrante, servicios de primera clase y un ambiente distinguido, L'Eixample podría ser tu lugar ideal.
L'Eixample, que significa "El Ensanche" en catalán, es un distrito con un carácter marcadamente mixto. Combina a la perfección la función residencial de alta calidad con una intensa actividad comercial, cultural y turística. Es conocido por su icónica cuadrícula de calles, sus amplias avenidas arboladas y, sobre todo, por albergar la mayor concentración de arquitectura modernista de la ciudad, incluyendo obras maestras de Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch. Es un barrio elegante, cosmopolita y central, que ofrece una calidad de vida excepcional a sus residentes.
El perfil demográfico de L'Eixample es diverso pero tiende a inclinarse hacia un público que valora la calidad de vida urbana y el acceso a servicios de primer nivel. Es un barrio popular entre:
En general, L'Eixample es un barrio con una población estable, con un poder adquisitivo medio-alto, que busca un estilo de vida urbano, culturalmente rico y bien conectado.
El mercado inmobiliario en L'Eixample es uno de los más codiciados y, consecuentemente, de los más valorados de Barcelona. La oferta de vivienda se caracteriza por:
Uno de los mayores atractivos de L'Eixample es su excepcional red de transporte público, que lo convierte en uno de los distritos mejor conectados de Barcelona.
L'Eixample sobresale por su vasta y completa oferta de servicios, lo que contribuye enormemente a la calidad de vida de sus residentes.
El ambiente en L'Eixample es una de sus características más valoradas.
L'Eixample es el barrio ideal para aquellos que buscan un estilo de vida urbano, elegante y conectado en Barcelona. Es perfecto para:
En resumen, si tu presupuesto lo permite y valoras la comodidad, la belleza arquitectónica, una vida social y cultural vibrante, y una conectividad inmejorable, L'Eixample te ofrecerá una calidad de vida excepcional en el corazón de Barcelona.
17 may. 2026, 20:30
Palau Sant Jordi
18 may. 2026, 20:00
Sala Razzmatazz 2
20 may. 2026, 20:30
Sala Razzmatazz 3
21 may. 2026, 20:30
Sala Razzmatazz 1
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Guía completa sobre alkimia en L'Eixample, Barcelona.
building in Barcelona (Catalonia)
pharmacy in Barcelona in Eixample district
church building in Barcelona, Spain
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MACBA headquarters
antiguo convento e iglesia, en la ciudad española de Barcelona
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