Guía de la font del gat
# La Font del Gat: Un Icono de Encanto y Tradición en el Corazón de Montjuïc
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La font del gat ofrece una experiencia gastronómica única en el corazón de Barcelona. Con una valoración de 4.3 sobre 5 basada en 252 reseñas, este restaurante se distingue por su dedicación a la calidad y un ambiente acogedor. En la font del gat, los comensales pueden disfrutar...
Food · Barcelona
Taste la magia de Barcelona en el corazón de Montjuïc
La font del gat ofrece una experiencia gastronómica única en el corazón de Barcelona. Con una valoración de 4.3 sobre 5 basada en 252 reseñas, este restaurante se distingue por su dedicación a la calidad y un ambiente acogedor. En la font del gat, los comensales pueden disfrutar de una cuidada selec...
La font del gat ofrece una experiencia gastronómica única en el corazón de Barcelona. Con una valoración de 4.3 sobre 5 basada en 252 reseñas, este restaurante se distingue por su dedicación a la calidad y un ambiente acogedor. En la font del gat, los comensales pueden disfrutar de una cuidada selección de platos elaborados con ingredientes frescos y de primera calidad. Su objetivo es brindar momentos memorables a través de una propuesta culinaria que deleita los sentidos.
La Font del Gat es un lugar especial en Montjuïc, ideal para un plan romántico o con amigos. Destaca por su ambiente agradable, música y entorno natural. Algunos clientes mencionan problemas con el servicio y la comida fría, pero la mayoría valora la experiencia positivamente.
Tip: Es recomendable reservar, especialmente si planeas ir en fin de semana. Algunos clientes sugieren que la comida a la brasa es una buena opción.
Datos de Wikidata
la font del gat se encuentra en Barcelona, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Datos de Wikidata
Imperdible! Fui más de una vez y este año lo elegí para festejar mi cumpleaños. El ambiente es muy agradable, hay días con música en vivo, es un lugar para ir y pasarla bien. La comida es a las brasas y todo es rico. Si pides el menú, es abundante. Lo súper recomiendo, volvería mil veces. Sugiero hacer reserva previa.
Fuimos este viernes para probar el sitio, ya que estaba muy recomendado y realmente me sorprendió! Todo el staff era muy agradable y amable con nosotros, no teníamos reservación pero nos encontraron una mesa con un poco de espera (la proxima hare una reserva). La comida estaba muy buena y el sangria también!
Un lugar especial, buena música y buen ambiente Los camareros muy agradables y simpáticos Hay que reservar
Un ambiente muy bonito, muy romántico, ideal para ir con tus amigos y tu pareja, El servicio muy amable especialmente Abdel y Miguel, están pendientes de ti y es un sitio con un muy buen ambiente Recomendado
Majisimos! Muy buen ambiente y comida deliciosa, recomendadísimo!
Solo me he tomado un vermut, buenísimo. El sitio es inspirador, rodeado de naturaleza, se respira un ambiente increíble y definitivamente volveré con amigos. Un oasis en barcelona.
Enric fue muy amable y la comida es deliciosa!
Ambiente excelente y comida exquisita. Muy buena la atención de Juan Pablo, el encargado, muy atento y amable. Volveré!!
Poca cantidad de comida....pero buen servicio. Fuimos con mi pareja y por temas de salud nos vinieron a servir a la mesa...volveremos.
Perfecto! La comida y el personal 100%
Gracias por esta noche mágica, y especialmente a Gilbert por su sentido del servicio, sû amabilidad y profesionalidad 🫶🙌, Ps: me encantó al concierto!
Alex y todo su equipo son los mejores! La comida, el ambiente, el servicio. Todo perfecto! Muchas gracias!
Todo increíble. Mi primera calçotada!
maravilloso recuperar un lugar tan emblemático de Barcelona. La font del gat torna a estar viva!!!! lugar precioso, mágico y con muchas historias pasadas que contar y desde ahora seguir contando. Os encantará!!!!!
Precioso y emblemático restaurante, en la montaña mágica de Montjuic, que reabre hoy para un evento,después de unos años cerrado y que en pocas semanas abrirá con una oferta gastronómica y cultural. Estaremos atentos a la apertura!!!
Sitio súper lindo y comida súper buena!!
Lo hemos pasado súper. Ambiente estupendo y muy divertido!! Repetiremos
Abdel y Miguel nos cuidaron como princesas 🫶🏽🫶🏽 gracias chicos!!!
Abdel.nos ha tratado exquisito. Todo a pedir de boca! Muy recomendable!
Absolutamente maravilloso! La pasamos genial y en medio de Monjuic. TOP TOP
El sitio es maañraviiloso muy buen ambiente y la gente muy maja perfecto para tomar algo, picar, hacer fotos. Abdel y Miguel los mejores
Tremendo restaurante, tremendo servicio y comida deliciosa. Nada como esto en Barcelona, recomendadísimo.
Fuimos a visitar este nuevo lugar en el medio de Montjuic este fin de semana. Es muy bonito, musica en vivo y buen ambiente. Las chicas que nos atendieron en caja fueron muy amables y atentas nos explicaron el funcionamiento un poco complicado ,ya que hay que ir a buscar tu bebida al bar y hacer cola....no hay servicio en mesa ( solo para comida), tendrian que ponerlo aunque dicen que es un merendero. En general e lugar nos ha gustado mucho y intentaremos volver para cenar :)
Gracias a Enric por su atención! Pasamos muy buena tarde , muy rica comida
Muy buena la comida y Ambiente, sin duda volveré
Ambiente relajado, buena carne a la brasa. Un espacio recuperado de Barcelona.
Un rincón único en pleno Montjuic, con vistas y entorno que parecen sacados de otra época. La Font del Gat es uno de esos merenderos que ya no se encuentran en una gran ciudad como Barcelona: auténtico, con alma y con una propuesta gastronómica que no falla. El servicio es exquisito y el trabajo en cocina, impecable. Los arroces son directamente una obra de arte, y todo lo que sale de la parrilla está para repetir. La barra ofrece una selección de bebidas y cócteles muy bien cuidados, ideales para acompañar la experiencia o disfrutar tranquilamente al sol. Y como guinda, una pista de petanca para pasar un buen rato con amigos. Sin duda, uno de mis sitios favoritos en Barcelona.
Excelente lugar! Comimos el menú de calçotada y fue espectacular. La atención un 10 y mención especial para los xuxos a las brasas!
Buen ambiente, lugar acogedor, buena comida, buen servicio, buenos cocktails y encima DJ!!!! Y todo por 32€ FABULOSO GRACIAS ABDEL POR TU ATENCIÓN Y TODO SU EQUIPO
Lugar muy acogedor y perfecto para venir en familia, pareja... con musixa en directo en medio de la nada
Recomiendo reservar!! Pasamos una linda tarde. Gracias a Alex y Jetty por el gran trato
Muy bien hemos venido en grupo grande con amigas y ha sido mi primera calçotada y todo muy rico
Aún sin reserva nos dejaron entrar y disdrutar de unas tapas un rico vermut de ratafia. Gracias y espectacular todo
Porque lo prometido es deuda. Y prometimos a el equipo de la Font que le daríamos una cálida reseña, porque el servicio estuvo a la altura de lo que celebrábamos. Celebrábamos el sábado noche el cumpleaños de un buen amigo y salimos encantados con todo. Incluso nos dejaron quedarnos un poco más de la hora de cierre alrededor de la 1:45 abandonamos el lugar. Sólo me queda darles las gracias por el trato y la atención. Fué un placer para nosotros haber pasado este gran rato. Grande el equipo de la Font.
Un sitio simplemente espectacular. Teníamos mesa en la terraza, pero debido a las fuertes lluvias nos reubicaron rápidamente en el interior del restaurante, lo que nos permitió seguir disfrutando del plan sin ningún contratiempo. El equipo de La Font del Gat es encantador: atentos, cercanos y siempre con una sonrisa, se pasan durante la comida para saludar y charlar contigo, algo que marca la diferencia y te hace sentir como en casa. Una experiencia de 10/10. Sin duda, volveremos 😊
Restaurante encantador, al aire libre, tiene un menú de espetos con un entrante de gazpacho o ensalada y se pueden elegir 2: sardinas, ternera, pollo, verduras o butifarra. Todo estaba delicioso. Tiene también unos vermouths originales y deliciosos de fresa con ruibarbo, otro con ratafia y otro blanco con menta. El lugar precioso.
Experiencia de 10! Ambiente, comida y servicio. Teniéndolo a petar y con un montón de mesas grandes, toda la comida estaba genial, muy bien organizado y los camareros súper amables y serviciales. Especial mención a Abdel! Muchas gracias por todo, repetimos seguro🍻
El lugar y la vibra que transmite es espectacular. Respetos a todo su Staff porque con toda la gente que había siempre estaban pendientes de los clientes y con muy buena actitud. Simplemente genial. Gracias Miguel por el detalle del ascensor
Es la segunda vez que venimos y nos gustó tanto o incluso más que la primera. Todos los platos estaban deliciosos, se nota la calidad del producto y el cuidado en cada preparación. La atención es magnífica: cercana, atenta y muy profesional. Además, el sitio es precioso, lo que hace que la experiencia sea aún más especial. Sin duda, un lugar al que volveremos y que recomiendo al 100%.
Es un sitio realmente agradable, solo tienen carta de bebidas alcohólicas porque los refrescos parece que los sirven de botella de 2 litros( solo ponen el vaso ya servido lo cual da un poco de mala imagen) pero la terraza tiene mucho estilo, hay juego de petanca y para cenar o picar algo está genial porque tienen parrilla. Muy recomendable , también reservan mesas bajo petición
El lugar es hermoso! No te das cuenta que estás en la ciudad, la música da mucho ambiente y nos encantó. El formato de la carta es muy entretenida y diferente. Todo lo que comimos y tomamos estuvo muy rico. La atención desde que llegamos fue impecable, nos dieron una mesa grande y cómoda para un gran grupo. Pasamos increíble tarde y noche. Lo recomiendo a ojos cerrados!
Es un lugar especial para disfrutar como plan diferente en Barcelona. Rodeado de jardines es como salir de la ciudad. Ideal para plan romántico o para ir con amigxs, incluso para celebrar eventos. Además de buena música ambiente y buen servicio que supo captar lo que me estábamos durante la cena. Lo mejor es la calidad de la comida y la cantidad, así como la variedad de coctels. Muy recomendable si vives o visitas la ciudad. Volveremos 🌟
Tienen un menú de ensalada o caldo + brasa por 23€ (sin bebida) que está bien. También hay cosas para picar. Todo se pide en barra y solo hay mesas al aire libre, sin estufas. El sitio es muy chulo, es guay para hacer un plan de día. Servicio muy amable.
Una pasada si estas por el Montjuic. A diferencia del resto de los locales de comida que hay por la vuelta, este sirve comida de verdad. Probamos las croquetas, el pan, los buñuelos y el puerro. Todo muy sabroso.
El lugar tiene una ubicación divina! Además que la música o quien sea el Dj se pasa muy buenas opciones que crean un ambiente muy buena onda. Es self service y Los precios algo elevados para una copa de vino y unas patatas que debes pagar un extra x la salsa. No tenían mesa pero me dieron varias soluciones. Mejoraría las instalaciones del baño y la señalización para llegar a ellos. Consejo: reserven antes de venir y escuchen la música está re buena!
Un sitio super agradable en medio de la montaña de Barcelona, comida rica de parrilada básica pero la música en directo le da su punto fuerte, la verdad un sitio para volver. Ideal para una cita con tu xurri.
Está bien, es un lindo sitio. Muy recién abierto, les quedan cosas por ajustar en cuanto al servicio. Me gustó, la comida es rica. Los precios para lo que son las porciones, un poco elevados. Pero está bien. Es un sitio lindo y distinto en montjuic.
Muy mal servicio. Muy desorganizados y caóticos, además de poco resolutivos y, en algunos caso, mala educación por parte de algunos camareros. La idea es muy buena, pero la organización deja mucho que desear. Y el espacio y comida no siempre compensa, si la experiencia no es buena. Creo que se tienen que poner las pilas y no convertirse en un sitio más ‘atrapaguiris’ que no tiene ningún aliciente por ofrecer un buen servicio, también para los barceloneses.
He ido varias veces a Font del Gat y siempre me ha encantado por su ambiente tranquilo y relajado, su preciosa terraza y el entorno. Ayer volví con mucha ilusión, pero nos sorprendió que la música estuviera tan alta que no podíamos ni escucharnos, y además fue todo el rato latin house sin parar, como si fuera un after. Al cabo de media hora nos tuvimos que ir porque nos estaba dando dolor de cabeza. El personal, como siempre, muy amable y atento, pero este ambiente no tiene nada que ver con el carácter habitual del sitio y, sinceramente, me desanima a volver. ¿Es este el nuevo estilo o fue algo puntual?
Todo bien: el sitio, la música , pero el servicio y la organización es un desastre. Los camareros mueven aère. Pasas tu tiempo a hacer cola y no puedes disfrutar.
El lugar es hermoso pero no me parecieron adecuadas las mesas una al lado de la otra , de mala calidad, estilo merendero, en un ugar tan hermoso y no barato.
Desde luego lo primero que te sorprende es la manera de pedir consumiciones , tapas etc . Tipo fiesta del cole , cola paga aqui recoge ticket , cola alli recoge consumiciones , vaya que pasas un rato con tus amigos repartidos entre mesas y colas . Los torreznos ....una improvisación de panceta hervida que se acompaña con un trocito de limón , creanme si les digo que a un sorinano le cuesta mas asimilar esto que el asedio a Numancia , la ensalada se queda en lechuga. La musica pelin alta , pero eso es para gustos . En fin vivo cerca y tenia que ver con mis propios ojos como se resuelve un merendero .
La tabla de quesos era demasiado pequeña y los platos un poco caro. Pero el lugar es muy bonito
El lugar es precioso. Caro para las porciones. Nos presionaron a dejar propina incluso cuando nos dijeron que no podiamos cortar una torta de cumpleaños que nosotros llevamos en la mesa.
Todo muy bueno pero el tema de pedir bebida en otro sitio corta un poc el rollo! El servicio muy simpático pero los calçots un poco crudo
Un sitio para conocer por su ubicación y entorno pero que no invita a volver para nada. Lo mejor es la terraza al aire libre, muy bonita y con muy buen ambiente. Un restaurante tradicional de Barcelona recuperado con buen gusto en general. Se encuentra en una zona tranquila de Barcelona, apartada del bullicio. Las mesas son pequeñas y los bancos y las sillas incómodas. En nuestro caso nos sentaron en una mesa pequeña para el número de comensales que éramos. Estábamos muy apretados y eso que la mitad de los comensales eran niños. Debo destacar el buen trato del parrillero y del chico que nos recogió la mesa. Es una pena no conocer los nombres pero me hubiera gustado poder reseñarlo. La organización del negocio es caótica y mal dimensionada. Tienes que comandar al inicio y pagar, lo que hace que si necesitas algún producto adicional sea una odisea si hay gente esperando para pedir. Tienes que ir a buscar la bebida y los primeros y no está precisamente cerca de todas las mesas, lo que hace que ir a buscarlo en diferentes tandas sea una gymcana. Tuvieron algún detalle bastante feo y absurdo, que cualquier restaurador notaría. La comida es bastante pobre en general, por sabor, calidad, cantidad y precio. Es un restaurante con muchas posibilidades que puede que en un futuro subsane todas estas deficiencias. No es un fiasco conocerlo, pero tampoco una parada obligatoria.
El sitio es muy bonito y los chicos del servicio fueron muy agradables. Sin duda el servicio fue muy bueno, pero la realidad es que calidad y cantidad precio, es bastante caro
El ambiente es muy bonito y visualmente agradable. Los empleados también. Pero más allá de eso, los precios son elevados para las calidad de comida que ofrecen. Han cobrado una tabla de quesos a 12€ y el queso era más pequeño que dos dedos juntos. Y lo malo es que cada vez que quieres pedir algo nuevo tienes que volver a hacer la cola porque no toman pedido en la mesa.
En términos generales me ha gustado, y como barcelonés la font del gat siempre a sido un lugar precioso con el restaurante o sin el. Lo positivo: Es muy bonito y bien decorado, el servicio curra mucho y está atento a que todo funcione lo mejor posible , la comida es más picoteo que otra cosa , el lugar ya invita a eso . Buen ambiente y buen horario . La calidad gastronomía en la media . En resumen me ha gustado pero no creo que vuelva expresamente al restaurante, si al parque . Negativo: La organización es muy mala ( no los empleados ) , cada vez que quieres una consumición o comer algo más de lo que ya hayas pedido, se ha de hacer una cola interminable para cojer un ticket y luego ir a otra cola para recoger las bebidas , que por cierto algo sobrepasadas de precio....después te das cuenta el porque hay tanta cola ,y resulta que es porque no está nada claro como pedir y que pedir hasta que no llegas al mismo sitio de pago ...y bueno...los hay más rápidos y los hay menos rápidos ....los más rápidos como yo , simplemente por no molestar pides rápido y luego te quedas con las ganas de haber pedido otra cosa o más cosas y ya no pides más por no volver a hacer la cola y volver a estar aparatado de tus amigos o pareja entre 30-60 minutos más haciendo cola . Y por último resulta que los cócteles los sirven sin cañitas porque en este establecimiento no sirven cañitas , que ellos ya te lo remueven , al menos eso me dijeron en la barra uno de ellos muy amablemente .(Surrealista ). La cuestión es que está muy bien haber recuperado el espacio que estaba abandonado , y es uno de los motivos que no le pongo mala nota ,ya que requiere un esfuerzo legal y económico volver a dar vida a este espacio , pero no volveré porque claramente está orientado al turista cool o al catalán super cool y explico esto último porque lo creo que se a de decir . Las extrañas cartas están únicamente en inglés y en catalán , en castellano nada de nada .. ....bastante surrealista , y aviso que soy catalán y me gusta que el catalán este siempre junto al castellano , haría la misma crítica si solo estuviera en castellano !! , Quizás sea una criba del establecimiento....(Pensando mal) ....la realidad que luego con los empleados te informaban en cualquiera de los idiomas que te iba mejor sin problemas.
Tienes que reservar, al menos, 2 semanas antes. Y si quieres ir durante el finde, igual con un mes o dos de anticipación. El lugar es súper cool, muy bonito. Te dan ganas de quedarte todo el día. Solo que no me parece bien el hecho de que uno tenga que ir a hacer una fila (interminable) para pedir tanto la bebida como la comida. Cuando se te acaba la cerveza tienes que volver a hacer toda la fila y realmente es una pérdida de tiempo. Los camareros deberían tomarte el pedido en mesa, como en cualquier lado. La comida está muy rica, pero los precios son un poco elevados… fui un miércoles y había como un karaoke, un chico tocaba el piano y si cantas podías sumarte al micrófono… súper guay la verdad. Solo que por lo del servicio creo que no volveré. Ah, y por cierto, como es posible que no haya ni una carta el castellano? No tiene sentido…
El recinto muy agradable. Se puede recomendar. El servicio bien, agradables. La comida. Menú Paella. La ensalada (lechuga y cebolla), el arroz muy bueno pero frío. Eso lo deberían de cuidar. Hoy había música en directo y eso la verdad para tomar un copa bien. Pero para comer no, se trata de comer con los que has quedado, charlar, era imposible. No te aclarabas con los camareros. Toda la comida la hemos pasado con la música. Esta bien si estuvieran alejados de las mesas o los altavoces apartados de donde estás comiendo. Entiendo que cuando hace sol deben poner sombrillas.
Muy rico todo y el sitio muy bonito pero el sistema para pedir no tiene sentido, o no estoy acostumbrado a hacer cola cada vez que quiero pedir y otra vez hacer cola para buscar un gazpacho o una ensalada
Ponen las raciones muy pequeñas, te quedas con hambre por un menu de 28€ (23€+5€ de cerveza), el plato de ensalada es lechuga y cebolla sin mas, tampoco incluye postre. Le pongo un 2/5 por el sitio, pero la comida fatal
Fuimos por la tarde y había un buen ambiente con música en vivo. Quisimos repetir por la noche para cenar y fue una decepción. Típico bar de temporada que pagas solo por la ubicación. Precios a priori correctos que cuando ves las cantidades en los platos pasan a ser precios carísimos. Comida simple y escasa en una terraza con un aforo superado con creces sin música ni animación, son motivos mas que suficientes para no repetir.
El lugar es muy bonito y agradable, ideal para ir con amigos o en pareja. Sin embargo, el servicio puede mejorar bastante. Pedimos pollo y, aunque por fuera parecía cocido, por dentro estaba crudo. Nos dimos cuenta después de haber comido una buena parte y se lo comentamos al camarero, quien se lo llevó a la parrilla para terminarlo, pero no hubo ni una disculpa ni ningún tipo de gesto por parte del restaurante. Lo más grave es que uno de nuestros amigos, que no sabía lo que había pasado, pidió el mismo plato después y también se lo sirvieron crudo. Esto es un error muy serio y peligroso para la salud. Nos sorprendió mucho la falta de atención ante algo así, especialmente en un sitio tan concurrido. Da la sensación de que, al ser un lugar de moda con mucho volumen, no se preocupan por cuidar el servicio ni los detalles. Una pena, porque el espacio tiene encanto, pero el trato y la falta de responsabilidad en cocina dejan mucho que desear.
Menú calçotada teníamos reserva a la 15:00 cuatro personas no nos sacaron la comida hasta las 17:00 horas luego la cantidad para 4 escaso. Mala gestión de hostelería. No vuelvo por este lugar ni con la invitación gratuita
He ido durante un finde y estaba absolutamente petado. Demasiado mesas, poco sitio para moverse, comiendo con tus vecinos, larga cola para pedir a la caja y personal sobrecargado. Comida buena pero raciones pequeñas. Al final una experiencia poco agradable y poco auténtica. Una pena porque el lugar es bonito.
Fui con mucha ilusión pero me decepcionó. El ambiente y el sitio es muy bonito, sobre todo por estar en Montjuïc, pero no me compensa con la forma de llevar el local. Hay varias cosas que no me gustaron: 1. En lugar de darte servicio en la mesa debes ir a hacer cola para ver el menú o la carta, pedir y pagar (como si fuera un fast food, pero sin los precios del fast food). 2. Mi pareja y yo elegimos el menú de 23€, el cual incluía ensalada o gazpacho y luego 2 espetos a elegir entre algunas opciones, las bebidas iban aparte, las cuales tenías que ir a buscar tú mismo en la barra y llevártelas a la mesa. Mi pareja pidió cerveza y yo Coca-Cola Zero, la Cuál no me dieron en su envase, sino un vaso con la bebida ya preparada y era una coca cola de estas concentradas como las que te ponen en las cadenas fast food o en cine, y no me parece que si me están cobrando aprox. 3€ no me den una coca cola de verdad, si me entra en el menú tiene un pase, pero pagando lo que pagué me parece muy rastrero. 3. Al ir a buscar la ensalada y el gazpacho, que también tenías que ir a buscarte tú mismo y llevártelo a la mesa, estuvimos un rato buscando dónde estaba el puesto (que nos habían dicho que era self service y para aliñarla a nuestro gusto) porque imaginábamos que era un mini buffet para hacer la ensalada al gusto. Qué decepción la nuestra y qué atónitos nos quedamos al descubrir que la ensalada consistía en lechuga (cuyas hojas estaban enteras, ni siquiera se molestaron en cortarlas) y cebolla cruda. Ya está. Ni un poco de triste tomate, zanahoria o pepino. Solo lechuga y cebolla, la ensalada más triste de la historia que casi no cataloga ni como ensalada. El gazpacho estaba bien y luego la carne también ok, sin ser ninguna maravilla, y unas cantidades que tampoco eran para tirar cohetes. El personal amable, no tuvimos problemas con ellos y entiendo que hacen lo mejor que pueden, pero la organización, el funcionamiento y la calidad-precio me parecen bastante deficientes. Quizás para tomar una cerveza o un cóctel no esté mal, sabiendo que vas a pagar de más por el lugar, pero la experiencia de restaurante desde luego que no la recomiendo y no volveré. Una verdadera lástima no aprovechar un emplazamiento tan encantador para algo de mayor calidad y que pueda disfrutar la gente local en lugar de un sitio atrapa-guiris.
Solo vale la pena para tomar algo, la comida está malísima, muy cara y mala atencion. Trampa para turistas.
Las personas que te toman el pedido no sabían que tenían los tragos que vendían, luego no podíamos pagar en efectivo porque no tenían cambio y por último como no había mesas nos sentamos en unas sillas aparte y el mesero cuando nos dijo que había lugar no nos ayudó a llevar los tragos que teníamos a la mesa. Pésimo servicio.
Restaurante, merendando sin opción de comer dentro y disfruta de aire acondicionado, llamamos para reservar y nos dieron reserva sin problema, cuando llegamos al restaurante nos dijeron que no habíamos llamado,le enseñamos el teléfono y nos dicen que se desvían las llamadas a otro restaurante que esta a cinco kilómetros del que queríamos......es una táctica para llenar otro restaurante, que no tendrá salida,!!!!muy mal,nos hemos ido muy decepcionados!!!no lo recomendamos para nada!!!!!
Un servicio muy extraño. Cada vez que necesitas hacer un pedido en la caja, hay una cola enorme. Es imposible reservar mesa, y también es imposible sentarse sin reserva.
Lugar que ilustra a la perfección la Barcelona de cartón piedra que sufrimos hoy en día. Música insufrible de chiringuito playero con un acento especial en la rumba de plástico. Carta corta con raciones miseras, de calidad discutible a precios disparatados. El servicio un despropósito de mix de locals guays más atentos a su imagen, su postureo y sus coleguitas que al curro y el consabido personal explotado y mal pagado que son los que más o menos van haciendo algo. Atentos a quienes llevan camiseta blanca y quienes negra. Ah y es una especie de self service o algo o ellos sabrán así que si tienes que esperar es culpa tuya seguro. Un clásico reinventado, eviscerado y típico de la Barna de hoy que tendrá sin duda un enorme éxito entre expats, latinos con posibles y barceloneses gafapastoides.
Barceloneses no os paréis en este lugar. Para empezar, hay dos localizaciones en Google, quizas quieren esconder la de 3,5. Arroz sin ningun sabor, lo que llaman ensalada es lechuga con cebolla, literal. Las croquetas estaban buenas, para ser justos. Ademas, autoservicio un poco lioso.
Nos cancelaron la reserva por email, para una calçotada de 12 personas con solo una semana de antelación, dejándonos sin ninguna opción. Pésimo servicio.
mal servicio, mala comida, los meseros son groseros, el lugar es sucio, pedimos un menú para dos personas y costo 64 euros, nos dieron dos docenas de cebollines y una cantidad minúscula de carne, vimos como un cocinero recogió los cebollines del suelo y los puso a la parrilla, 0 higiene, está lleno de extranjeros que los engañan y es carísimo y no vale para nada la pena, no lo recomiendo en absoluto,
Por donde comenzar? Un vaso de cerveza 5,5.... Si, uns copa a 5,5 autoservice. O bien un menú a 23 euros que no incluye ni bebida, ni primeros ni postre. En mi caso pedí butifarra y entraña de ternera, que me trajeron? Media butifarra aplastada, on una brotcheta de 4 dados de ternera, dos papines y una cucharada de alioli. Sólo un lugar de postureo.
Hola, El pasado domingo celebramos el cumpleaños de mi pareja en su restaurante. La comida estaba reservada para las 13:30 h, pero nosotros llegamos una hora antes y pudimos comprobar que todo estaba en orden: la mesa preparada, los platos, las sillas y las sombrillas correctamente colocadas. Éramos un grupo de 25 personas, de las cuales 15 habían elegido el menú que constaba de ensalada, gambitas saladas, gazpacho y arroz de montaña, acompañado de pan con tomate y alioli. Hasta ese momento, todo transcurrió con normalidad. Sin embargo, al empezar a servir los platos, observamos varias carencias: se repartieron vasos de gazpacho para las 15 personas, pero solo se sirvieron tres bandejas de ensalada y esqueixada, que además no correspondían con lo acordado (deberían haber sido gambitas). Estas cantidades no eran suficientes para todos los comensales. A continuación, y sin previo aviso, sirvieron el arroz mientras todavía estábamos comiendo la ensalada. También queremos destacar que el servicio no fue el adecuado. Los platos se sirvieron de forma muy apresurada, sin ningún tipo de pausa entre uno y otro, lo cual resultó incómodo. Además, no se sirvió pan para todos, como estaba previsto. En general, la experiencia no fue satisfactoria. Sumado al hecho de que solo había un ventilador para unas 40 personas, la comida se hizo especialmente incómoda. En resumen: no se sirvió el menú completo a cada comensal y el servicio no estuvo a la altura de lo esperado. A pesar de que el entorno es muy bonito y la comida fue correcta, lamentablemente no tenemos intención de volver.
La organización es un verdadero caos. Hay que ir pasando pruebas/checkpoints para conseguir comprar. No toman nota en mesa, es ok, pero cada vez que quieres tomar una bebida extra, tienes que volver a levantar y hacer una cola única, para conseguir el ticket. No hay forma de saber si queda algo de comida hasta que no haces toda la cola y te dicen que de esto no queda, con lo que tienes que improvisar en el momento, generando que la cola tarde más de la cuenta. Los pobres camareros van locos dando vueltas con platos porque las mesas no tienen un orden fijo, ni ellos tienen zonas asignadas. Así que van como pollos sin cabeza dando vueltas hasta que encuentran el cartelito que te han dado después de hacer la cola. Esto realmente es un sitio de copas reconvertido que con un poco de organización, podría ser muy interesante pues la ubicación es chula. Ahora mismo, trampa para guiris o cubateo sin más.
Reservar a las 13h. Para tomar una cerveza, habiendo mesas vacias....consejo: controlar tema para los que sedientos despues de una caminada no podamos tomar una triste cerveza.
El restaurante está ubicado en muy buen sitio y es muy bonito. Lástima del personal que da la impresión que no tiene ganas de trabajar no conocen los productos que tienen y no te explican bien el funcionamiento del servicio. La comida deja bastante que desear. Precio del menú elevado para encima tener que llevar uno mismo la bebida ( que se abona a parte) a mesa y no solo con eso sino que también tienes que servirte el primero tú mismo y llevártelo a la mesa . Es una pena que un sitio tan bonito esté tan mal llevado.
Servicio de atención al cliente lamentable, es imposible llamarles, de hecho tienen el buzón lleno y no le entra la llamada. Ayer llovió y granizó en Barcelona una hora antes de nuestra cena y fue imposible entender si mantenían abierto y si era posible cenar. Contactè por teléfono, WhatsApp y e-mail y no obtuve ninguna respuesta. Tenía una mesa para un cumple a sorpresa y a falta de respuesta no fuimos por no arruinar el cumpleaños y aún así me han cargado el importe por no haber ido. Creo que tenéis que mejorar MUCHO cómo gestionáis los clientes y las reservas, estamos en 2025, si no queréis contestar al móvil por lo menos WhatsApp. Me sabe mal porque el sitio parece bonito, pero seguramente no iremos.
Nos llamó la atención por el encanto del lugar pero la experiencia deja mucho que desear. En primer lugar nos reciben ubicándonos en la reserva pero sin darnos las instrucciones que requieren el intrincado juego de rol que supone comer aquí. Es lo más parecido a la isla del tesoro que jugábamos de niños. En primer lugar debes ir a una zona de compra de tickets para luego adquirir las consumiciones en otra parte. En esta primera parada ya hay un empleado que te advierte a las 21.30 sobre lo saturados que están y que la demora aproximada de la parrilla es de 1 hora siendo prácticamente lo principal de la carta. A continuación, la segunda etapa consiste en que te sirvas los entrantes gazpacho u hojas de lechuga sin ningún corte que servirían de taparrabos a Adán y Eva.... Tras hacer otra cola con tu tickets para las bebidas al más puro estilo verbena de pueblo, la prueba final consiste en que te encuentren para el resto de platos al tener las mesas numeradas de manera aleatoria a través de los números que ellos mismos te dan, de tal modo que verás a los camareros danzar con diversas bandejas a la búsqueda de la tablilla del número adecuado. Parece que es el lugar indicado para los más modernos de Barcelona eso sí, modernos con escaso criterio, puesto que les parece de lujo pagar 5.50 por una cerveza o 23 por dos pinchitos y hojas de lechuga. (Los pinchitos a la brasa de una hora estaban buenos eso si). En definitiva, no lo veo muy recomendable....
Fuimos un grupo de 12 personas y la experiencia no fue buena. No lo recomiendo para comer. Pagamos 40 € por persona por una calçotada y la comida fue muy escasa: nos pusieron una sola bandeja de carne, la misma que para 4 personas aprox. El postre tarta de chocolate, vergonzoso, no se puede llamar postre. Muy caro para la cantidad que sirven. Para tomar un vermut y disfrutar del lugar está bien, pero para comer, mejor buscar otro sitio, hay restaurantes mil veces mejores que este, en los que verdaderamente vas a comer bien. La atención del servicio tampoco muy buena.
Después d llamar mil veces y q no te respondan vas. Aparcas donde puedes y lejos muy lejos...para llegar al restaurante y q te digan q si no tienes reserva no comes... Y que tendrias q haber hecho la reserva con 2 meses de antelación. El chico d la entradA muy educado pero todo eso se hubiera evitado con un mensaje en el contestador q lo explique... Muy mal...
Calçots crudos. Vino malisimo: han cogido el tetrabrik lo han echado en el porron y lo cobran a 15€ - Una vergüenza. Encima despues de esperar 40 minutos a la carne: estaba cruda. Al menos los camareros eran majos y muy buenos. No comentare que habian pelos en las patatas. Es un sitio que vende por la localización, pero la comida y la bebida no merecen la pena. Encima te mendigan la reseña.
Desafortunadamente los niveles de ruido son otra vez insoportables los sábados por la tarde. Aprovechan un entorno idílico sin respetarlo ni cuidarlo. El volumen de la música es altísimo (se oye desde el teatro griego), lo cual tiene un gran impacto en todo el entorno natural. Aunque los vecinos hemos pedido numerosas veces que esto cambie los responsables del negocio hacen oídos sordos. De verdad no hay otro modelo de negocio que no implique niveles ensorcedores de música?
Ojo, no te dejan entrar aunque estés a una hora y media de que cierren y hayan sillas y mesas disponibles. El rótulo que tienen en la entrada dice que es un bar de self-service, compras en la barra y te sientas. No dice nada de horario corto los domingos ni información especial. Le pregunté al empleado de la entrada cuándo cerraban y no me quiso decir, nos sacaron casi a patadas sin contestarme las preguntas simples que estaba haciendo. Solo queríamos entrar para tomarnos un vermut y picar algo rápido, pero nos echaron. Yo he trabajado en restaurantes y cafés en Barcelona y esta práctica la hacen los empleados cuando les da la gana. Empiezan a cerrar antes de tiempo para salir a la misma hora de cierre. Entiendo que es domingo por la tarde, pero cuándo le pregunté que a qué hora cerraban no me quiso contestar. Nos fuimos a La Greca que tiene vistas más lindas, precios más módicos y respetan sus horarios de servicio.
Nuestra experiencia no fue buena. La comida llegó fría y el servicio fue muy desorganizado: tuvimos que llamar hasta tres veces al personal para que nos trajeran los platos o para que los retiraran. Aunque el catalán lo entendían, nadie lo hablaba. En general, una experiencia decepcionante que no cumplió las expectativas.
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Passeig de Santa Madrona, 28, Sants-Montjuïc, 08038 Barcelona
Passeig de Santa Madrona, 28, Sants-Montjuïc, 08038 Barcelona
# La Font del Gat: Un Icono de Encanto y Tradición en el Corazón de Montjuïc
Barcelona, una ciudad que respira historia y modernidad, esconde innumerables rincones que invitan al descubrimiento. Entre sus joyas más preciadas, la montaña de Montjuïc se erige como un pulmón verde y un museo al aire libre, un espacio donde la naturaleza, el arte y la historia se entrelazan. En este majestuoso escenario, encontramos un punto de referencia que, con su sencillez y encanto, ha capturado el corazón de locales y visitantes durante generaciones: la Font del Gat.
Ubicada en el Passeig de Santa Madrona, 28, dentro del vasto distrito de Sants-Montjuïc, la Font del Gat no es solo una fuente de agua; es un símbolo, un punto de encuentro y un testigo silencioso de la evolución de Barcelona. Su nombre, que significa "Fuente del Gato", evoca una imagen tierna y hogareña, y su presencia invita a una pausa reflexiva en medio de la vibrante energía de la ciudad. Este artículo se sumerge en la esencia de la Font del Gat, explorando su contexto, su historia implícita a través de su ubicación y su papel en la vida cultural y social de Barcelona.
Para comprender la relevancia de la Font del Gat, es fundamental adentrarse en la historia y el significado de la montaña que la acoge: Montjuïc. Esta elevación, que se alza majestuosamente sobre el puerto de Barcelona, ha sido un punto estratégico y emblemático desde tiempos inmemoriales. Su nombre, que algunos teorizan deriva de "Monte de los Judíos" por la presencia de un antiguo cementerio judío, o de "Monte Júpiter" por un posible templo romano, ya nos habla de una historia profunda y multifacética.
Desde sus orígenes, Montjuïc ha desempeñado un papel crucial en la defensa de la ciudad. El imponente Castillo de Montjuïc, que corona la cima, es un recordatorio de su pasado militar, habiendo servido como fortaleza defensiva y, en épocas más oscuras, como prisión. Sin embargo, a lo largo del siglo XX, Montjuïc experimentó una transformación radical, evolucionando de una fortaleza militar a un vasto espacio público dedicado al ocio, la cultura y el deporte.
La Exposición Internacional de 1929 fue el catalizador de esta metamorfosis. Con motivo de este evento de talla mundial, la ladera de Montjuïc fue embellecida con palacios, pabellones, jardines y fuentes monumentales, que aún hoy configuran gran parte de su paisaje. La Plaça d'Espanya se convirtió en la puerta de entrada monumental, flanqueada por las Torres Venecianas y dando paso a la majestuosa Avinguda de la Reina Maria Cristina, que culmina en el Palacio Nacional, sede del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). Este desarrollo no solo dotó a Barcelona de infraestructuras modernas y una imagen de ciudad cosmopolita, sino que también consolidó a Montjuïc como uno de sus principales atractivos.
Décadas más tarde, en 1992, Montjuïc volvió a ser el epicentro de la atención mundial al albergar gran parte de las instalaciones de los Juegos Olímpicos de Barcelona. El Anillo Olímpico, con el Estadio Olímpico Lluís Companys, el Palau Sant Jordi y la Torre de Comunicaciones de Calatrava, son legados de este evento que reafirmó la proyección internacional de la ciudad y consolidó Montjuïc como un símbolo de transformación y progreso.
Es en este contexto de historia, arte y naturaleza donde la Font del Gat encuentra su lugar. No es una estructura imponente como el MNAC, ni una maravilla tecnológica como la Fuente Mágica, pero su encanto reside precisamente en su carácter discreto y su profunda conexión con la tradición y la vida cotidiana de los barceloneses.
La Font del Gat, situada en los Jardins de Laribal, es una de las fuentes más populares y queridas de Barcelona. Su fama no se debe a un diseño arquitectónico grandioso o a dimensiones colosales, sino a la figura de un gato que adorna su caño, de cuya boca brota el agua. Esta escultura, simple y entrañable, le confiere una personalidad única y un nombre que resuena con cariño entre la población.
Aunque los datos específicos sobre su construcción y autoría no siempre son ampliamente divulgados en los registros generales, su presencia en Montjuïc se enmarca dentro del gran proyecto de urbanización y embellecimiento de la montaña que se llevó a cabo a principios del siglo XX, especialmente en el período previo a la Exposición de 1929. Las fuentes públicas eran elementos esenciales en los parques y jardines de la época, no solo por su función práctica de proveer agua, sino también como elementos decorativos y puntos de encuentro social.
La Font del Gat se ha convertido en un hito, un lugar donde las familias se reúnen para hacer un picnic, los paseantes descansan después de una caminata por los jardines de Montjuïc, y los niños juegan alrededor de su figura felina. Su popularidad se vio incrementada por una conocida canción tradicional catalana, "La Marieta de l'ull viu", que menciona a la Font del Gat, arraigándola aún más en el imaginario colectivo y la cultura popular barcelonesa. Esta conexión con la música y la tradición oral le otorga una dimensión cultural que trasciende su función meramente utilitaria.
La ubicación de la Font del Gat en los Jardins de Laribal es un factor clave en su atractivo. Estos jardines, diseñados por Jean-Claude Nicolas Forestier y inaugurados en 1922, son un ejemplo magnífico de jardinería mediterránea, con parterres escalonados, pérgolas, fuentes y estanques que crean un ambiente de serenidad y belleza. Se consideran uno de los primeros jardines de tipo novecentista en Barcelona, inspirados en los jardines renacentistas italianos y los patios andaluces.
Pasear por los Jardins de Laribal es una experiencia sensorial. Los aromas de las plantas aromáticas, el murmullo del agua que fluye por las fuentes y escaleras de agua, y la sombra de los pinos y cipreses ofrecen un contraste refrescante con el bullicio de la ciudad. La Font del Gat se integra perfectamente en este entorno, ofreciendo un punto focal y un lugar para el descanso y la contemplación.
Los Jardins de Laribal no solo son un deleite estético, sino que también albergan otras estructuras notables, como el Teatre Grec, un anfiteatro al aire libre construido en una antigua cantera, que cada verano acoge el Festival Grec de Barcelona, uno de los eventos culturales más importantes de la ciudad. La proximidad a estos puntos de interés hace de la Font del Gat un lugar estratégico para quienes exploran Montjuïc.
Visitar la Font del Gat es una experiencia que combina la exploración cultural con el disfrute de la naturaleza y la tranquilidad. Aquí te ofrecemos una guía práctica para aprovechar al máximo tu visita:
La Font del Gat está convenientemente situada en Montjuïc, un área bien comunicada con el resto de Barcelona.
Aunque la Font del Gat en sí no es un restaurante, su entorno en Montjuïc ofrece diversas opciones gastronómicas.
La Font del Gat ha trascendido su función de mero surtidor de agua para convertirse en parte del folclore barcelonés. La canción popular "La Marieta de l'ull viu" (Marieta la del ojo vivo) cuenta la historia de una joven que baja a la Font del Gat a buscar agua y se encuentra con un joven apuesto. Esta canción, que forma parte del repertorio tradicional catalán, ha sido cantada por generaciones de niños y adultos, contribuyendo a que la fuente sea reconocida y querida por todos.
Esta conexión con la tradición oral y musical es lo que otorga a la Font del Gat una dimensión cultural única. No es solo un lugar físico, sino también un espacio de memoria, de historias compartidas y de identidad cultural. Visitarla es, en cierto modo, conectar con el alma de Barcelona y con las tradiciones que han forjado su carácter.
La Font del Gat, con su modesta pero entrañable figura felina, es mucho más que una fuente en un parque. Es un punto de referencia en la vasta y rica Montjuïc, un lugar que invita a la pausa, a la contemplación y a la conexión con la historia y la cultura de Barcelona. En un mundo que a menudo valora lo grandioso y lo espectacular, la Font del Gat nos recuerda la belleza de lo sencillo, la importancia de los pequeños detalles y el valor de los espacios que, sin grandes pretensiones, se arraigan en el corazón de una comunidad.
Para el visitante que busca una experiencia auténtica en Barcelona, un momento de tranquilidad lejos del bullicio urbano, o simplemente un lugar con encanto para disfrutar de un picnic, la Font del Gat y sus Jardins de Laribal ofrecen una escapada perfecta. Es un testimonio vivo de la capacidad de Barcelona para fusionar su pasado glorioso con su presente vibrante, y un recordatorio de que algunos de los tesoros más preciados de una ciudad se encuentran en sus rincones más humildes y queridos. Descubrir la Font del Gat es descubrir un pedazo del alma de Barcelona.
Sants-Montjuïc es uno de los distritos más extensos y heterogéneos de Barcelona, un crisol donde la autenticidad de un barrio tradicional catalán se fusiona con la majestuosidad de un pulmón verde y cultural como la montaña de Montjuïc. Para quienes buscan establecerse en la Ciudad Condal, este distrito ofrece una calidad de vida excepcional, combinando la comodidad urbana con amplias zonas verdes y una rica oferta cultural y de servicios. Es un lugar ideal para aquellos que desean vivir la esencia de Barcelona sin renunciar a la tranquilidad y las comodidades modernas.
Sants-Montjuïc es un distrito de contrastes y gran vitalidad. Por un lado, encontramos el vibrante barrio de Sants, con su carácter residencial y comercial, su mercado centenario y su arraigada vida de barrio. Por otro, la imponente montaña de Montjuïc, que actúa como un inmenso parque urbano, un centro cultural y deportivo de primer orden, y un mirador natural sobre la ciudad y el mar. Esta dualidad confiere al distrito un carácter mixto inigualable: es residencial por excelencia en sus zonas más habitadas, pero también un importante foco turístico y cultural gracias a Montjuïc y sus atracciones. Es un distrito que satisface tanto las necesidades de la vida diaria como el anhelo de ocio y cultura.
El perfil de los residentes en Sants-Montjuïc es tan diverso como el propio distrito. Tradicionalmente, Sants ha sido un barrio obrero y familiar, y aún hoy mantiene una fuerte presencia de familias y vecinos de toda la vida que valoran su ambiente comunitario y sus servicios. Sin embargo, en las últimas décadas, ha atraído a un público más amplio:
El mercado inmobiliario en Sants-Montjuïc es variado, ofreciendo opciones para diferentes presupuestos y estilos de vida.
Uno de los mayores atractivos de Sants-Montjuïc es su excepcional conectividad.
Sants-Montjuïc es un distrito autosuficiente en cuanto a servicios, garantizando una vida cómoda y práctica para sus residentes.
El ambiente en Sants-Montjuïc es una de sus mayores fortalezas, ofreciendo un equilibrio deseable para la vida urbana.
Sants-Montjuïc es un distrito ideal para una amplia gama de perfiles:
En resumen, Sants-Montjuïc ofrece un estilo de vida equilibrado y enriquecedor, combinando la vitalidad urbana con la tranquilidad de sus espacios verdes y la riqueza de su oferta cultural. Es un distrito donde se puede vivir plenamente la experiencia barcelonesa, con todas las comodidades y un fuerte sentido de pertenencia.
Guía completa sobre la font del gat en Sants-Montjuïc, Barcelona.
Guía completa sobre la font del gat en Sants-Montjuïc, Barcelona.
Hotel or hostel in Barcelona (Catalonia)
fountain in Barcelona (Catalonia)
fountain in Barcelona (Catalonia)
residencia oficial del rey de España en Cataluña
museo de la ciudad de Barcelona, (España)
museo de la ciudad de Barcelona (España)
en la montaña de Montjuic, Barcelona
building in Barcelona in Sants-Montjuïc district
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