Guía de Martínez | Arroces y Brasas
# Martínez | Arroces y Brasas: Un Oasis Gastronómico con Vistas de Ensueño en la Cima de Montjuïc
© 2026 PosDo · v3.0
Paella, wine & tapas with market ingredients, served on an enclosed terrace with views of the city.
Food · Barcelona
Savor paella under Miramar's majestic views
Paella, wine & tapas with market ingredients, served on an enclosed terrace with views of the city.
Martínez destaca por sus arroces y vistas impresionantes de Barcelona. Los clientes elogian la calidad de la comida, especialmente los arroces, y el servicio atento y amable. Es ideal para ocasiones especiales, aunque no es un sitio económico.
Tip: Ideal para una ocasión especial por sus vistas y excelente comida, aunque considera que no es un sitio económico.
Datos de Wikidata
Martínez | Arroces y Brasas se encuentra en Barcelona, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Datos de Wikidata
Lamentablemente la chica que nos recibió parece que quería ver mesas vacías en los mejores sitios así que a pesar de habernos gastado más de 150 por persona … en fin… el resto perfecto, hay una camarera argentina, muy pero que muy capaz, entendió perfectamente el punto al que queríamos el arroz, tapas sugerencias. Hizo de la experiencia algo único
Estuvimos súper a gusto. El personal es muy amable y atento, tanto a la recepción como los camareros. La comida es excelente. Cómo era hora de cenar no pedimos arroz, pero sin duda volveremos un mediodía para comerlo. Hicimos cositas para compartir y nos encantó 🥰 La terraza es muy bonita, plantas y madera, acogedor. Y las vistas a la ciudad….🤭
Fuimos para comer. La comida está espectacular, los entrantes, lo principales, los arroces, postres.. todo. La atención del personal es muy buena, son amables, rápidos y te dan buenas recomendaciones. Las vistas al puerto son geniales, no es un sitio económico, pero merece la pena para una ocasión especial o para disfrutar de una buena experiencia.
Opción ideal si buscas unas vistas increíbles y comida de calidad. La verdad es que me sorprendió el nivel de la cocina, me encantó la cazuela de bogavante con rape y también los mejillones a la marinera con un punto picante. Lo que menos me gustó fueron las croquetas. A destacar la amabilidad del personal. El precio lo encontré acorde al lugar y la comida.
Entras al local y te encuentras con la amabilidad y sonrisa de Delfina y Tarek . La carta tiene platos muy interesantes , tienen arroces con muy buena pinta !! En esta ocasión pedí hamburguesa y quería probar la bomba de Txangurro, me encantó !! Local acogedor , ambiente agradable y el servicio de 10 . Gracias por todo volveremos .
Fui a correr y al culminar la ruta me encontré este bonito lugar en el mirador del que se puede observar los alrededores perfectamente, tienen una buena variedad de cervezas, mocktails sin alcohol, vinos, cócteles y comida gourmet. Recomiendo ir y volver durante el día si vas caminando ya que si quieres bajar después de la puesta de sol, es preferible hacerlo en Bolt/Uber/Cabify ya que no se ve muy seguro a esa hora. Es perfecto para visitar por tu cuenta, en pareja e incluso se pueden hacer reservas grupales. El ambiente es muy agradable y el personal muy atento y servicial. Fui atendida en esa ocasión por Santiago y Steeven, muy majos y profesionales siempre. Además del lugar, la vista es excelente. Recomiendo.
Mi pareja y yo vamos a menudo. La comida muy rica, el servicio bueno, el personal muy simpático, amable y profesional. Las vistas fantásticas. Siempre que vamos nos tratan de maravilla. Cambian la carta por temporadas y todo está muy bueno. La rusa, las ostras, los arroces, la carne, los cocktails. Todo fantástico.
La experiencia en este restaurante fue realmente muy bonita. El lugar es espectacular, con unas vistas fabulosas que hacen que la visita sea aún más especial. Tanto la comida como el servicio estuvieron totalmente a la altura, cuidando cada detalle y haciendo que nos sintiéramos muy a gusto durante toda la estancia. Quiero destacar especialmente a Delfi , la mujer de la entrada, nos atendió de manera excepcional. Su trato fue muy, muy, muy bueno: cercano, amable y profesional desde el primer momento. Un sitio muy recomendable para disfrutar tanto del entorno como de la gastronomía y del excelente trato del personal.
Experiencia genial en la Terraza Martínez. Comimos un arroz de señorito espectacular, un steak tartar buenísimo y unas croquetas de jamón increíbles. Producto de calidad, muy bien cocinado y en un ambiente muy agradable. Para repetir sin duda. Lo único negativo es el vermut que pagamos 8€ por un vasito pequeño.
Restaurante con bonitas vistas ,pedimos arroz del señorito y de lo mejor (con mucha diferencia)que hemos comido en otros sitios,el lingote de chocolate como postre buenísimo. El personal muy amable y atento. Tenía muy buenas referéncias y aún así me sorprendió gratamente . Sin duda volveremos a repetir.
El lugar ideal para despedirse de Barcelona. Y es que, deleitarte con las increíbles vistas de Barcelona de fondo, mientras degustas los arroces de Terraza Martinez, es un privilegio al alcance de muy pocos restaurantes en la ciudad Condal. La carta es sencilla pero variada. Para mi, dos imprescindibles de cualquier comida/cena en Terraza Martinez, son, de principal, un arroz (preferiblemente de marisco) y de postre, una crema catalana. El servicio y la atención que te brinda el personal, es muy bueno. Por ejemplo, se preocupan en conseguirte un taxi un sábado por la noche. Algo, que resulta imposible en esta ciudad. Y no solo eso, puedes esperarlo tomando algo dentro, que cuando llega, te avisan.
Fuimos con mi pareja a cenar a Terraza Martínez, nos recibieron en la entrada muy gentilmente sabiendo que éramos amigos de Martín Montañez (Cocinero). Nos acompañaron hasta la mesa, acomodándonos en una de las mejores partes del restaurante, donde mejor vista hay. Pedimos de entrada unos Calamares a la Andaluza con alioli, exquisito. Luego nos invitaron a probar un tiradito de rubia gallega ahumado, de los mejores platos que probé en Barcelona. Probamos también unas croquetas de jamón, muy ricas. Luego berberechos, que fueron un viaje directamente hacia el Mediterráneo. Y no podíamos irnos sin probar uno de los arroces, así que elegimos el arroz de cerdo ibérico y chimichurri, que era una de las novedades en la carta y la verdad nos quedamos alucinando, todo fue tremendamente increíble. De postre pedimos un cheescake y Terraza Martínez se llevó el puesto número uno a una velada placentera y completa en sabores. También destacar la atención del personal, sobre todo de Marc húngaro, que nos atendió toda la noche, con recomendaciones excepcionales. Ni hablar de la atención de Martín, que se acercó a la mesa para preguntar cómo iba todo y cómo habíamos comido. Sin dudas, volveremos a repetir esta experiencia. 100/100 recomendable.
Tremenda la cordialidad. La comida excelente , el emplatado de primera. Descubrí que la comida no termina en la cocina, el camarero hace de servir el plato una ceremonia que te hacee deleitar y preparar con la vista la delicias cocinada por el equipo de cocina. Las vistas del restaurante son increíbles. Los muebles buenísimos y las sillas re cómodas. Desde la recepción hasta la salida muy profesionalmente atendidos.
Reservar fue muy sencillo gracias a su página web, lo cual se agradece mucho. Además, permiten ir con perro, un detalle que marca la diferencia para quienes disfrutamos de salir con nuestras mascotas. Optamos por el menú “Fórmula Martínez” y fue todo un acierto: los entrantes estaban deliciosos y el arroz, sencillamente espectacular. La calidad de la comida y la presentación son excelentes. Por último, las vistas son impresionantes, perfectas para disfrutar de una comida relajada con Barcelona a tus pies. Sin duda, un lugar al que volver. El único punto negativo es que cuando está lleno hay un pelín más ruido que lo ideal para conversar.
Un sitio muy bonito y agradable, fui a cenar con mi pareja y nos atendieron muy bien, pedimos tartar de atún, mejillones, gambitas al ajillo, croquetas de jamón, que por cierto estaban increibles, también pedimos zamburiñas, muy recomendables, De postre tarta de queso que es la mejor que hemos probado hasta ahora, y brazo martinez que estaba rico también. La atencion y profesionalidad de los camareros de 10, cena agradable y con buenas vistas.
Buen restaurante con vistas espectaculares del puerto de Barcelona. Nos dieron una mesa muy buena y la comida estaba genial, especialmente un arroz de ibéricos con setas de temporada. También muy bien el tartar, pulpo y el pan tumaca. Precio alto pero el producto es bueno y el lugar fantástico así que se paga con gusto. Recomendable y volvería.
Ambiente y vistas de.lujo. Todos los camarer@s muy atentos , sin agobiar y muy cercanos La comida de 10. Nos pedimos un gallo San Pedro para compartir con mi mujer y no dejamos ni una espina.
Realmente ha sido una experiencia de 10. Tomamos un vermut xcon unos calamares que estaban riquisimos y un arroz del senyoret que acabó con un super postre, cheesecake y mil hojas. Para repetir totalmente. El local es muy curioso, vistas al puerto y a Barcelona, el personal muy atento y amable. Puedes dar un buen paseao justo al lado. Aparcas en la puerta, zona azul. Realmente para repetir
Un sitio recomendado. Precios entorno a nivel Medio-Alto. Atencion? Inmejorable! Un hombre muy agradable, no sabemos tu nombre pero eramos la pareja que pedimos todo lo que nos recomendaste y no pudimos tener mejor velada. Comida? Espectacular. Raciones evidentemente algo justas (es la tonica en estas calidades) pero de una calidad ESPECTACULAR y no sé, sin palabras. Arroz de cangrejo azul con un toque picante? El mejor arroz que recuerdo en años. Ternera gallega madurada? Un estilo de ternera (la forma de secarla que tienen) que no habia provado nunca y evidentemente sorprendente y excelente. Alcachofas rebozadas y fritas que no hay nada mas que decir sobre ellas, no sorprenden pero la calidad está en la tonica. Y por ultimo el vino blanco. Un Vino de 10. En fin.. repetiré sin duda! Mil gracias por la velada.
Una experiencia excepcional. Buen sitio, buena comida, buen servicio y un precio normal para la experiencia completa. Siempre saldrá más caro o barato en función de lo que pidas, desde los 50€ por cabeza (botella de vino, entrantes, paella señoret y cafés) no es carísimo para la calidad ofrecida. Pondré un 4 en ambiente puesto que estábamos pegados a una mesa por lado y no fue lo más cómodo, pero hay otras mesas espectaculares, que no puedes pedir.
Fue una comida después de una obra en el teatro Apolo, y el camino aunque no es llano, es muy agradable. En el restaurante se nota desde que entras que estás en un lugar donde el ambiente y el servicio es refinado en cierto modo y muy atento, eso se paga, en este caso, por encima incluso de la calidad, ya que la ubicación y vistas se tienen en cuenta. Comimos arroz y ensaladilla para compartir. El arroz era de 10! Y la ensaladilla, se las mejores que he probado. Nos pusieron en una mesa con vistas al mar, y fue maravilloso. Como detalle, en la mesa de al lado había 4 chicos que sin ser maleducados, eran bastante ruidosos. El camarero nos pidió disculpas y se preocupó por si nos molestaban. Cómo no era el caso así se lo hicimos saber, pero posible te hubieran hecho lo que fuera por evitar que siguiéramos “sufriéndolos”
Visité este restaurante y quedé gratamente sorprendida desde el primer momento. El ambiente es acogedor, con una decoración cuidada y un servicio atento que te hace sentir como en casa. La comida fue simplemente espectacular: platos bien presentados, con ingredientes frescos y sabores que realmente destacan. Quiero destacar especialmente la atención del camarero Lotus, cuyo trato fue excepcional. Fue amable, profesional y muy atento a cada detalle, haciendo que mi experiencia fuera aún más agradable. Probé varios de los platos recomendados y cada uno superó mis expectativas. Los tiempos de espera fueron adecuados y el equipo estuvo en todo momento pendiente sin resultar invasivo. Sin duda, es un lugar al que volveré y que recomendaría a cualquiera que busque una experiencia culinaria de calidad. ¡Totalmente recomendable!
Nunca defrauda. Cualquier primero, ayer apostamos por paella del senyoret, y unos postres espectaculares, lingote chocolate, pastel cítrico y pastel de queso. Siempre para recomendar, todo delicioso.
El lugar es muy agradable así como el personal y el entorno… Los platos muy buenos, acordes al precio. Arroz buenísimo, lo acompañamos de buen jamón, ostras y una ensaladilla fresquita. La única pega es que tardaron muchísimo en traernos los postres. No así con la comida que fueron muy rápidos y efectivos, en todo momento atentos y sin problemas pero la espera, más que excesiva al postre, nubló ligeramente la experiencia. De todas formas le pongo la máxima puntuación.
Quiero agradecer por hacer posible una noche tan especial como la nuestra por el servicio tan profesional y la comida riquísima. Mi pareja y yo nos quedamos encantados en ver las preciosas vistas que nos brindaron fue una velada romántica tal como yo me lo imaginé le pedí matrimonio y fue todo único ,gracias por formar parte de este día y hacerlo único .Muy atento el encargado a los detalles de la propuesta no pide despedirme de él ,¡muchas gracias ! A los camareros y los cocineros muchas gracias por tal servicio algún día volveré a Martínez a disfrutar .
El sitio es increíble, allá arriba en montjuic muy lindo y todo verdaderamente estaba de altisimo nivel. Éramos 2, nos dieron una mesa con vista a todo Barcelona, pedimos unas olivas y un arroz de caldoso de bogavante que estaba espectacular, de los mejores que he comido en Barcelona. El servicio de 10 y el ambiente ni decir, un restaurante muy top y para volver!! Lo único a mejorar que las olivas podrían ser un poco más grande y un pan de cortesía por el precio no estaría nada mal.
Llegamos por casualidad, pero sin duda probamos uno de los mejores arroces negros que he comido. Se deshacía en la boca y todos los ingredientes encajaban a la perfección. ¡Increíble! La atención fue de 10, los camareros siempre pendientes, amables y con una sonrisa. Nos vamos muy contentos. ¡Gracias!
El mejor arroz negro que he probado! El pescado en la paella era buenísimo, además llevaba pimientos al padrón (muy original, no lo había visto nunca) y el alioli llevaba un poco de azafrán, que lo hacía un poco picante, pero muy bueno! Pedimos también un par de tapas, como los calamares, ensaladilla y croquetas. Todo riquísimo también! Ademas el sitio es genial, con unas vistas fantásticas del puerto de Barcelona, aunque es difícil acceder si no vas en coche.
Me encantó absolutamente todo: preciosas vistas, decoración bonita, mesa espaciosa, servicio profesional, rápido, atento y cercano. La comida es de calidad y muy muy rica. Se valoran los ingredientes naturales y frescos. Tienen una amplia selección de vinos (probamos un vasco excelente). Carta variada, bien explicada, con un interesante maridaje de los postres. Personalmente he valorado por fin encontrar un sitio donde poder tener opciones de postre sin gluten y sin azúcar. Repetiremos con mucho gusto.
He querido conocer por toda fama que llevan, y para mi no defraudó! El arroz estaba muy bueno y en el punto correcto, las zamburiñas que pedimos de entrante también súper ricas… la comida es muy buena! Pero todo tiene un precio elevado entre más de 40€ por persona. Servicio rápido y eficiente. El restaurante tienen buenas vistas aunque cuando fui estaba con las ventanas cerradas por una lona transparente que sacaba un poco la gracia del visual.
Ayer celebré un 60 aniversario y Carles hizo lo posible por ofrecernos la mesa deseada. Gran atención y profesionalidad. El espacio es una maravilla. La comida de 10. Atención especial al arroz de costilla, espectacular! Muchas gracias!
Fue un acierto total. Las vistas son espectaculares, el arroz estaba realmente buenísimo y la atención fue muy cercana y cuidada. Un lugar ideal para disfrutar, conversar y celebrar un buen momento en un entorno especial.
Todo estaba riquísimo, las raciones con muy buena cantidad y salimos más que satisfechos. Además, el servicio fue muy atento y agradable en todo momento. Las vistas de toda la ciudad son preciosas, solo por eso ya merece la pena venir, y si le sumas la comida y el trato, es un sitio totalmente recomendable. Volveremos seguro.
Pedimos unos entrantes, mejillones riquísimos pero muy pequeños, realmente creo que no deberían de servir unos mejillones tan pequeños, pero es verdad que están buenísimos. Ensaladilla rusa muy rica. Para terminar un arroz senyoret, increíble, muy rico el pescado de muy buena calidad. Los postres, muy ricos también, la verdad que un sitio para volver, ambiente muy agradable y atención exquisita, en algunas zonas hacia calor. Los mejillones, un pequeño detalle a tener en cuenta, pero no desmerece todo lo demás.
Fui a Martínez con tres amigos y tuvimos una experiencia bastante agradable. El personado fue muy agradable y amable en todo momento, aunque al principio tomaron un poco de tiempo al tomarnos la orden y estar al pendiente de la mesa, a pesar de eso, el trato fue siempre cordial. La comida es deliciosa. Pedí con mi amigo, la paella de pollo y conejo, estaba muy bien cocinada, y con un sabor increíble. Tienen una extensa carta de vinos y cócteles. En general, el ambiente es muy agradable con un aire un poco más señorial que animado, lo cual es ideal para ir a tener una buena conversación y disfrutar de la vista hermosa hacia el puerto. Definitivamente, volvería por la comida, solamente intentaría mejorar la atención pero vale la pena la visita.
Un sitio espectacular, nosotros reservamos para celebrar el cumple de mi padre y el lugar como los camareros nos trataron muy bien. La comida estuvo espectacular, yo recomiendo la carne madurada que estaba buenísima y el arroz negro increíble. Caro pero sitio con vistas a la ciudad super hermoso y comida y trato excelente. 100% Recomendable.
Sus arroces son apuesta segura. Siempre con sugerencias fuera de carta para deleitar a los paladares que por allí pasan. Delicada selección de vinos. Y los postres....ese momento dulce. Impresionantes vistas. Si quiere ir, mejor reserva
Sitio para comer arroces ideal. Las vistas son impresionantes y la paella muy muy rica. También destacar la ensaladilla rusa que estaba muy rica también. Sin duda es un lugar con mucho ambiente para cualquier ocasión. Recomiendo reservar con antelación y pedir una mesa con vistas para tener toda la experiencia. El personal muy amable y atento y la calidad del producto muy alta.
Un lugar para repetir cada que se pueda. Ambiente increíble, vistas hermosas, sabores únicos y por sobre todo, servicio impecable. Agradecimientos especiales para Guelmi que conoce el menu a la perfección y tiene una facilidad increíble para antojarte de cada uno de los platos en la carta, Laia que te recibe como si fuera su propia casa y esta siempre pendiente a que la estes pasando bien, aún con la casa llena! Dorki y Jonathan maestros cocteleros como pocos! Vas a la barra con la intención de un solo coctel, pero es inevitable, quieres seguir descubriendo sabores y sobre todo, verlos mezclar, no vas a querer levantarte de la barra. Volveré a Martínez seguro en mi próxima visita a Barcelona!
Fantástico lugar (almorzamos) con un servicio sobresaliente y no entorno espectacular. Éramos 6 personas. Todo estuvo muy bueno, pero sin dudas la Lubina fue lo más sobresaliente. Una cocción perfecta y el condimento justo. Una delicia como hacía tiempo no probaba. Éxitos y sigan así!
Todo buenísimo, pedimos croquetas, ensaladilla rusa, ensalada, arroz negro y señoret y chuleta de buey de postre pastel de queso y crema catalana. El servicio muy amable y atento. El lugar es muy bonito aunque nos hubiera gustado más estar sentados del lado del mar para tener las vistas tan espectaculares que hay desde esa zona de Montjuic Muy buen ambiente, no es un restaurante ruidoso y eso que estaba lleno Repetiremos
Nestled on the stunning Montjuïc mountain in Barcelona, el Restaurante Martínez ofrece una experiencia culinaria inigualable. Desde el momento en que llegas, la atmósfera te envuelve. Las vistas panorámicas de la ciudad y el mar Mediterráneo son simplemente espectaculares, especialmente al atardecer, cuando el cielo se pinta de colores vibrantes. El servicio es excepcional; el personal es amable y atento, siempre dispuesto a recomendar platos que destacan la rica gastronomía española. La carta ofrece una variedad de opciones deliciosas, pero lo que realmente me dejó sin palabras fue la ensaladilla rusa. Sin duda, fue la mejor que he probado en toda España, con una textura cremosa y un sabor equilibrado que resalta los ingredientes frescos. Vale la pena mencionar que, alrededor de las 5:00 PM, Martínez fue el único restaurante abierto en la zona, lo que lo convierte en una opción perfecta para quienes buscan un buen lugar para comer a esa hora. La combinación de comida deliciosa, un ambiente acogedor y vistas impresionantes hacen que el Restaurante Martínez sea un lugar al que definitivamente volveré. Si visitas Barcelona, no puedes perderte esta joya en Montjuïc. ¡Altamente recomendable!
Era una comida de domingo de 3 amigos que teníamos reserva a las 15:30. Nos preguntaron si nos encajaba esperar 5 minutos para tener una mesa con mejores vistas, lo cual agradecimos. Sabíamos más o menos lo que nos apetecía, pero nos recomendaron muy bien y tomamos el arroz de costilla que estaba muy rico. Fue una experiencia fantástica, con unas vistas bonitas y nos quedamos varias horas disfrutando del lugar. Muy recomendable
Pedimos el arroz el Señorito y tenia muy buena calidad. Pedimos mejillones también, que nos llegaron muy hechos y pedimos que si nos los podian hacer menos, y nos lo cambiaron la verdad fueron muy amables. Pedimos caipiriñas, muy bueno el cocktail. Si tuviera que decir algo negativo es que la botella de agua grande era cara (5,95€). En resumen buena comida, muy buenas vistas y ambiente agradable.
Lugar super. Vistas de la ciudad impresionantes, mientras disfrutas de una deliciosa comida. Servicio super agradable y atento. La comida fantástica de principio a fin, el pan de los mejores que probe y ya no hablemos de los postres y su deliciosa tarta de queso. Volveremos.
Fuimos para comer. La comida está espectacular, los entrantes, lo principales, los arroces, postres.. todo. La atención del personal es muy buena, son amables, rápidos y te dan buenas recomendaciones. Las vistas al puerto son geniales, no es un sitio económico, pero merece la pena para una ocasión especial o para disfrutar de una buena experiencia.
Como cada año, al menos una vez, nos gusta ir a comer una de las mejores paellas de Barcelona. En un marco incomparable en lo alto de la montaña de Montjuic y con las mejores vistas de Barcelona, nos encontramos con el restaurante Martínez. Un restaurante con gran personalidad, con un buen servicio y buen producto. Cosas que me gustan menos son, que pidan la tarjeta para las reservas y que cada vez el público local se sustituya más por turistas. Al final los locales enfocados en el turismo suelen acabar subiendo precios y bajando calidad.
Reseña del Restaurante Martínez – Barcelona Visitamos el Restaurante Martínez y la experiencia, en general, fue muy satisfactoria. Empezamos con unas anchoas de L’Escala y cazón, ambos platos muy buenos y bien presentados. Después llegó el plato estrella: un arroz de bogavante caldoso realmente sabroso, en su punto y con un caldo potente. De postre probamos el lingote de chocolate, delicioso y perfecto para cerrar la comida. Acompañamos todo con un vino albariño, muy acertado para los platos de mar, y terminamos con licor de manzanilla y café. El precio total fue de 185 €, acorde con la ubicación y la calidad. El restaurante es amplio, bonito y con unas vistas espectaculares al mar. Únicamente nos quedó la espina de que, pese a reservar mesa con vistas, finalmente no pudo ser. Aun así, la atención fue correcta y la comida excelente. Un lugar ideal para una comida especial en Barcelona, sobre todo por su ambiente y su cocina marinera.
Tal y como esperábamos, la calidad de la comida fue excelente, aunque en esta ocasión superó con creces nuestras expectativas. El servicio, impecable, se mostró en todo momento atento y dispuesto a satisfacer nuestras peticiones. Nos habría encantado disfrutar de la cena en la terraza; sin embargo, el personal nos informó amablemente de que esta opción requiere una reserva con bastante antelación y la indicación expresa de querer cenar allí, dado que únicamente disponen de una mesa en el exterior. Volveremos.
Primera vez y nos a gustado mucho, parking exterior zona azul, el restaurante es muy acogedor, con un olor a brasa y maderas muy agradable, entrando a la izquierda tienes unas vistas del puerto, el personal muy atento. Comimos unos calamares andaluza muy tiernos y sabrosos con un ali oli muy rico, pan de coca con tomate buena ración para dos, y una fideua señorito para dos, buena porción quedas muy bien, sabrosa quizás como detalle faltaba un poco de tostado a los fideos, pero es un gusto personal. No pedimos postres , 87€ para dos con café y bebida, relación calidad precio bien, teniendo en cuenta el lugar y las vistas.
Excelente ambiente. Por su ubicación, las vistas y la decoración, es un lugar súper agradable para ir. Los entrantes están muy buenos. De los dos arroces que probamos, el de gambas estaba super flojo, tanto que tuvimos que pedir que nos trajeran el salero. La atención es muy amable, quizás con tiempos de espera un tanto largos. Desde que nos sentamos hasta que nos trajeran las cartas pasaron más de 8 minutos y otros tantos para que se acercaran a tomar nota. Las raciones muy justas y los precio altos pero acordes al lugar y a la calidad de los productos.
Calidad alta, sitio muy bonito, pero precio demsiado alto. Hemos ido varias veces y esta última el arróz estaba bueno pero no tanto como otras veces. Y el servicio, no fue el mejor, estabamos algo descuidados y era lento todo. La gambita de cristal con huevo y los tomates buenísimo.
Sitio: 9 Comida: 8 Servicio: 9 Precio: 8 Ubicado en Montjuic, este restaurante es un clásico de Barcelona. El servicio es excelente pero tardaron 10 minutos en ubicarnos (con reserva). La comida estaba genial, muy sabroso y bueno todo, quizás me fallaron los postres. Recomiendo croquetas y ensaladilla rusa de entrantes. El lugar es brutal, muy cuidado y bien decorado. El parking que hay al lado es zona azul y se paga de lunes a domingo.
Un clásico de la montaña de Montjuic, con una cocina variada y una buena carta de productos variados y elaborados con buen material y toques de cocina creativa. Interesante la propuesta de combinaciones. Sin duda es un lugar turístico, pero que puede ser una buena opción si tienes visitas en Barcelona.
Nuestra experiencia en el Restaursnt Martínez fué muy satisfactoria. Comimos en la terraza en una mesa con vistas al puerto. La comida excelente los arroces excelenres y los entrantes también. Nos aconsejarón muy bien de que vino optar para nuestra comida. En canvio, los postres los encontré en comparación al resto de la comida algo flojitos.
Reseña del Restaurante Martínez – Barcelona Visitamos el Restaurante Martínez y la experiencia, en general, fue muy satisfactoria. Empezamos con unas anchoas de L’Escala y cazón, ambos platos muy buenos y bien presentados. Después llegó el plato estrella: un arroz de bogavante caldoso realmente sabroso, en su punto y con un caldo potente. De postre probamos el lingote de chocolate, delicioso y perfecto para cerrar la comida. Acompañamos todo con un vino albariño, muy acertado para los platos de mar, y terminamos con licor de manzanilla y café. El precio total fue de 185 €, acorde con la ubicación y la calidad. El restaurante es amplio, bonito y con unas vistas espectaculares al mar. Únicamente nos quedó la espina de que, pese a reservar mesa con vistas, finalmente no pudo ser. Aun así, la atención fue correcta y la comida excelente. Un lugar ideal para una comida especial en Barcelona, sobre todo por su ambiente y su cocina marinera.
Tal y como esperábamos, la calidad de la comida fue excelente, aunque en esta ocasión superó con creces nuestras expectativas. El servicio, impecable, se mostró en todo momento atento y dispuesto a satisfacer nuestras peticiones. Nos habría encantado disfrutar de la cena en la terraza; sin embargo, el personal nos informó amablemente de que esta opción requiere una reserva con bastante antelación y la indicación expresa de querer cenar allí, dado que únicamente disponen de una mesa en el exterior. Volveremos.
Como cada año, al menos una vez, nos gusta ir a comer una de las mejores paellas de Barcelona. En un marco incomparable en lo alto de la montaña de Montjuic y con las mejores vistas de Barcelona, nos encontramos con el restaurante Martínez. Un restaurante con gran personalidad, con un buen servicio y buen producto. Cosas que me gustan menos son, que pidan la tarjeta para las reservas y que cada vez el público local se sustituya más por turistas. Al final los locales enfocados en el turismo suelen acabar subiendo precios y bajando calidad.
Estuve por la celebración de una amiga. El lugar es emblemático, agradable y con unas preciosas vistas.El servicio no pudo ser mejor, la chica que nos atendió fue estupenda en todo momento y muy simpática. La comida estaba correcta, aunque en el precio me pareció excesivo ya que soy gran amante de los arroces y los he comido muchísimo mejores y a precios mucho más asequibles. Aún así dejó una puntuación positiva media porque disfruté el lugar y la comida.
Cenamos un grupo grande menú cerrado con un precio por comensal de 110Eur. Nos decepcionó muchísimo tanto por la comida como por el servicio. En cuanto al servicio, tardaron más de 2:30h en completarlo y tuvieron malos modales en algún momento del servicio. En cuanto a la comida, los entrantes estaban bien, pero en cuanto a los dos principales, el solomillo estaba frío y durísimo y el pescado estaba ok pero el acompañamiento estaba duro y le faltaba cocción. En cuanto al postre, nos hicieron esperar más de 40’ y nos trajeron otro postre que no era el que se había elegido previamente con el menú estaba y además realmente malo. Realmente es para no volver.
Restaurante un poco decepcionante… tenía las expectativas altas antes de ir y no se cumplieron ni de lejos. 😔😔 La comida no está mal, pero toda es mejorable, en nuestro caso pedimos: pan con tomate (el tomate triturado y aguado le quitaba el sabor al pan y lo ablandaba), la ensaladilla rusa tenía poco sabor y los calmares con pimientos del padrón eran aceptables pero el precio es totalmente desproporcionado por lo que comes: 26€ un plato de calamares rebozados. 👎🏻💵 Lo mejor de los entrantes sin duda fue las gambas estilo chips, muy ricas. 🦐🦐 Los arroces estaban bastante buenos, igual que la tarta de queso (buena de sabor y textura perfecta) si solo hubiésemos comido eso la nota del restaurante sería un 4/5, pero todo lo demás le resta. ⭐️⭐️ El servicio es mejorable, preguntamos por un plato de costillas y sentimos que nos intentaban vender una costilla de 1kg (la única que les quedaba en teoría) de la que el camarero aseguraba que solo podía comer 1 persona, como mucho 2, a un precio de 96€!!! 🫣🫣 Las vistas y el ambiente son dignas de ver, aunque es cierto que lo que tienes delante es el puerto de Barcelona, un restaurante que está bien ir si estás por la zona, pero hay muchísimas opciones mejores, sobre todo por el precio: 56€ por persona. 🙌🏻🤷🏻♂️
Hemos ido a comer a Terraza Martínez con muchas expectativas, ya que el lugar es muy conocido y cuenta con una ubicación fantástica. Sin embargo, la experiencia no estuvo a la altura. Durante la comida aparecieron hormigas paseando por nuestra mesa, algo totalmente inesperado y poco aceptable en un restaurante de este nivel y precio.
Venimos a medio día a comer por el cumpleaños de mi pareja. Primero se equivocaron con uno de los entrantes. Al 15 minutos esperando el entrante que habíamos pedido tuvimos que pedirlo a la camarera que en ningún momento nos pidió disculpas. Como tardaron tanto con los entrantes, cuando nos trajeron el arroz estuvo casi quemado en un lado (también por su escasez). De sabor estuvo excelente. Después nos dejaron las cartas de postres y con esas mismas estábamos más de 20 minutos sin que nadie nos atendía. El restaurante no estaba lleno y otras mesas tenían que buscar los camareros por falta de atención. La verdad es que la experiencia fue bastante decepcionante. Una lastima.
Si no tienes la suerte de estar en el comedor con vistas, no merece la pena ir. En ningún momento nos sirvieron vino, detalle que esperas de un restaurante de categoría. . El tatin de Xalota no eran nada especial, los rovellons estaban demasiado hechos, resecos. En cambio el pescado al horno estaba delicioso. Por el precio y sin vistas y sin atención de los camareros, no merece la pena volver. Aún cuando no nos sirvieran el vino, quiero destacar el buen trato recibido por parte de Emilia, quien tuvo que dar la cara ante nuestra queja por los rovellons. Esperábamos que nos sirvieran otro plato pero bien cocinados pero no fue así. Ante nuestra queja, optaron por no cobrarlos. Quizás nuestras pretensiones estaban por encima de la realidad.
Parecía no haber coordinación: en los primeros 10 minutos nos preguntaron cuatro veces si ya estábamos listos para ordenar y, una vez hecho el pedido, casi no volvieron. No nos rellenaban el vino, se nos acabó el agua y no había nadie a quien pedirlo. Al final, además, nos apuraron cuando la reserva indicaba que disponíamos de dos horas para la mesa. Llegamos a la 1:30 y a las 3:30 ya habíamos pagado, dejando incluso el café y el vino sin terminar. La comida, impecable, pero el servicio fue una gran decepción.
Es una propuesta de la que teniamos buenas expectativas y la realidad hizo que se quedara en eso. Enfocado al turismo, por la buena imagen de Bcn que ofrece, tiene un menú bastante normalito y escaso. Destaca el buen servicio, pero el local es muy ruidoso, dificultando la comunicación. No merece el coste que supone.
Sobrevalorado. La comida en general buena pero nada espectacular. La paella algo decepcionante, con sabores planos y poco marisco (considerando su precio esperábamos más). La atención muy buena y el lugar muy bonito pero al final la comida deja mucho que desear. Se siente como una “trampa de turistas”. Mejor buscar paella en lugares más caseros.
Tenía las expectativas altas y, en general, no fue para tanto. Si bien las vistas son buenas, el arroz del señoret fue sin más, con poco sabor, y los mejillones tampoco destacaban. El personal estaba algo despistado y tuvimos que avisar en varias ocasiones porque faltaban cosas. Además, en el restaurante hay mucho jaleo y resulta difícil mantener una conversación tranquila. Los cócteles tampoco fueron su punto fuerte, ya que se notaba la falta de ingredientes frescos y el uso de siropes industriales. Lo que realmente estaba muy bueno fueron las gambas al ajillo.
Fue una experiencia que no estaba a la altura de las expectativas. Puntos positivos: las vistas, sin duda y el buen vino que elegimos para acompañar la comida; las croquetas estaban muy ricas y el personal amable, se notaba el esfuerzo. Puntos negativos: nos llevamos una decepción con la comida en general porque honestamente por el precio y los comentarios positivos uno se espera mucho mas... Empezando por los entrantes: pedimos un Gazpacho tradicional con tartar de gambas: la presentación muy bonita, pero de sabor estaba horrible, ninguno de nosotros lo pudo comer; al menos la ensaladilla rusa y las croquetas estaban buenas. Como plato principal pedimos el arroz "señorito": estaba bien, pero nada del otro mundo. Nos recomendaron este restaurante justamente por sus arroces y no sé si fue algo puntual de aquel día pero el arroz que nos sirvieron estaba seco y poco sabroso. Para terminar, pedimos unos postres para "rescatar" un poco la comida y otra decepción: no tenían ningún helado de la carta (sorprendente para ser en verano!), ni los sorbetes que nos había comentado el camarero y la tarta de manzana fue el colmo: parecía más una tortita con manzanas que otra cosa (recomendación para los futuros comensales: busquen en internet la foto de la "tarta fina de manzana" para estar preparados a recibir el plato que les van a servir). Los tiempos de espera eran muuuuy largos, quizás debido a poco personas en sala (entramos a las 15:30 y salimos pasadas las 18.30hs) En fin, una cuenta de 240€ (éramos 3 personas) es excesiva para ese tipo de experiencia.
Reservamos en Terrassa Martínez para celebrar una ocasión especial, eligiendo un menú degustación de 90€ por persona que tuvimos que pagar por adelantado (180€ en total). Aunque la comida fue excelente y los camareros fueron muy amables, nuestra experiencia fue completamente arruinada por una serie de errores y actitudes de la persona de recepción. Para empezar, llamamos DOS veces para reservar una mesa a las 21:00h y para confirmar los detalles del menú degustación. Sin embargo, el mismo día de la reserva, nos llamaron a las 17:30h exigiendo que nos presentáramos porque "el menú estaba listo". Al aclarar que la reserva era a las 21:00h, la recepcionista, de manera poco amable, reconoció que había apuntado mal la hora, pero nos hizo sentir como si fuera un favor encontrarnos un hueco a las 21:15h, cuando el error fue claramente suyo. Al llegar, la situación empeoró: nos dieron el menú degustación impreso, pero era distinto al que habíamos reservado. Nosotros pedimos el menú B1 donde había platos como steak tartar o zamburiñas con papada ibérica, entre otros, y ninguno de esos platos estaba en el menú impreso. Al señalarlo, la recepcionista insistió en que "ese era el menú que habíamos solicitado". Le mostramos la reserva y el menú de la web, y tras hacernos esperar bastante rato, volvió y, poniéndonos malas caras, nos dijo que teníamos razón, que era culpa de "la de marketing" porque estaba mal en la web, y ofreció solo una copa de cava como compensación, lo cual rechazamos ya que habiendo pagado 90€ por cabeza lo mínimo que esperábamos era recibir el menú por el que habíamos pagado, no un menú distinto y una copa de cava. Lo más sorprendente fue que, en lugar de intentar solucionar el problema de inmediato, nos recomendó encarecidamente que pusiéramos una reseña negativa porque, según ella, esto ya había pasado varias veces con otros clientes y no lo habían corregido. Si no es la primera vez que sucede, ¿por qué no lo solucionan en lugar de echarse culpas entre el equipo? Queda muy poco profesional delante del cliente. Para colmo, regresó con el mismo menú impreso y tachado a mano, modificando varios platos con bolígrafo, argumentando que supuestamente no había ciertos ingredientes como las zamburiñas y ofreciendo alternativas que no habíamos solicitado, como cambiar las zamburiñas por una tomatada con ventresca. Afortunadamente, otra camarera vino a explicarnos el menú de nuevo, y le comentamos que esa alternativa no nos gustaba y que precisamente habíamos elegido el menú B1 para evitar ese plato. Gracias a su amabilidad y profesionalidad, finalmente nos sirvieron las zamburiñas que estaban en carta y eran parecidas a las que se ofrecían en el menú inicial. También finalmente se nos puso el steak tartar de la carta. En resumen, es inaceptable que en un restaurante de esta categoría se cometan errores tan graves como confundir la hora de la reserva y ofrecer un menú distinto al reservado. Pero lo peor fue la actitud de la recepcionista, que no solo no asumió su responsabilidad, sino que admitió que este problema ya había ocurrido antes sin que nadie lo solucionara. Aunque la comida fue excelente y los camareros muy amables (ellos se disculparon varias veces por lo sucedido), la experiencia en general no estuvo a la altura de lo que se espera en un restaurante de este precio. Lamentablemente, no creemos que volvamos, ya que el servicio inicial arruinó lo que debía ser una ocasión especial.
Anoche fuimos a cenar al restaurante. Llegamos con bastante antelación y, dado que el local aún se encontraba prácticamente vacío, le preguntamos a la recepcionista si era posible sentarnos en la zona con vistas. En un primer momento, nos negó esta posibilidad. Tras insistir educadamente y preguntar si existía alguna alternativa, finalmente accedió con la condición de que liberáramos la mesa en una hora y media. Lo que realmente nos incomodó no fue la negativa inicial, sino las formas en las que se dirigió a nosotros. Su trato fue poco amable y en ciertos momentos resultó desagradable, hasta el punto de que estuve a punto de marcharme. Considero que, ante una solicitud de este tipo, lo más adecuado habría sido valorar las opciones disponibles —que, en ese momento, las había— antes de rechazarla directamente. Tal como acordamos, nos retiramos en el plazo establecido, y aún había varias mesas vacías en la zona solicitada, lo cual reforzó nuestra sensación de que la respuesta podría haberse gestionado de otra manera. En cuanto a la comida, fue excelente. El arroz con sepia y pimientos de padrón fue, sin duda, el mejor que he probado en años. El tartar de atún también estaba espectacular. Una cocina de altísima calidad que merece reconocimiento. Lo único que no me volvería a pedir, fueron las gambas al ajillo.
Hicimos una reserva para el 19 de noviembre a las 20h, solicitando con antelación una mesa con buenas vistas porque era una cena de empresa con compañeros que venían desde Austria. Aun así, nos colocaron frente a un árbol, sin vistas a Barcelona. El arroz, siendo uno de los platos estrella del restaurante, fue muy flojo: sin sabor y pasado. Para compensar pedimos chuleta de buey; primero nos dijeron que sí había y luego nos informaron de que las dos últimas se habían servido a otra mesa, pese a que llegamos a primera hora. En general, la experiencia fue decepcionante y para nada acorde al precio ni a la reputación del sitio. No repetiríamos.
Una decepción, acostumbrados a un buen nivel del terraza Martínez , hoy a sido de mal en peor, pedimos calamares y nos toco solo rejos, el steak tartar lejos de lo q un día fue, han cambiado la forma y no convence, pero llegamos a los Segundos , éramos 4 dos comieron y los q pedimos arroz nos toco esperar más de la cuenta el arroz excesivamente dulce la carne y el arroz crudo, q lo devolvimos entero, era eso q quedarte sin dientes !! Decidimos cambiar el platos a albóndigas con sepia, recalentadas xq ya llegaban tarde a todo y después de devolver entero el arroz , nos dicen q no nos lo cobrarán !! Eso fue lo q originó poner mi crítica …
Lamentable servicio, reservamos con antelacion especificando que habia una persona con movilidad reducida y tras esperar 15 minutos más, nos pusieron una mesa a la que podía acceder con muchisima dificultad, teniendo que dejar el andador con el riesgo que eso implica. Tardaron muchisimo en servirnos y para colmo se equivocaron de paella, hemos tardado 3h y sin sobremesa... Muy caro para lo que es, hemos pedido berberechos y tenian arena, la paella estaba dura y muy escasa por persona. Para colmo los cafes los han traído tardísimo y frios. Un autentica descepción de lugar.
Inicia sesión para dejar una reseña
Iniciar sesiónElimina anuncios y gestiona tu menú
Explora las fotos de Martínez | Arroces y Brasas
Ctra. de Miramar, 38, Sants-Montjuïc, 08038 Barcelona
Ctra. de Miramar, 38, Sants-Montjuïc, 08038 Barcelona
# Martínez | Arroces y Brasas: Un Oasis Gastronómico con Vistas de Ensueño en la Cima de Montjuïc
Barcelona, la vibrante capital catalana, es una ciudad que cautiva con su arquitectura modernista, su efervescente vida cultural y, por supuesto, su exquisita gastronomía. En este rico tapiz de experiencias, emerge un lugar donde el sabor mediterráneo se eleva a nuevas alturas, tanto literal como figuradamente: Martínez | Arroces y Brasas. Ubicado en la emblemática montaña de Montjuïc, en la Ctra. de Miramar, 38, dentro del distrito de Sants-Montjuïc (08038 Barcelona), este restaurante promete no solo una comida excepcional, sino una inmersión completa en la esencia de la ciudad, con unas vistas que cortan la respiración.
Martínez se asienta en un enclave privilegiado, un balcón natural desde donde se divisa la inmensidad del Mediterráneo, el bullicioso puerto de Barcelona y gran parte de su perfil urbano. Su propuesta culinaria, centrada en los arroces y las brasas, es un homenaje a la tradición gastronómica catalana y española, ejecutada con maestría y un profundo respeto por el producto. Más que un restaurante, Martínez es un destino, un punto de encuentro para quienes buscan celebrar la vida con buena comida, un ambiente inigualable y un horizonte interminable.
Para comprender la magnitud de la experiencia que ofrece Martínez, es esencial sumergirse en la historia y el encanto de su ubicación: Montjuïc. Esta montaña, que se alza majestuosamente sobre Barcelona, es mucho más que una elevación geográfica; es un pulmón verde, un museo al aire libre y un testigo silente de siglos de historia de la ciudad.
El nombre "Montjuïc" se cree que proviene del latín "Mons Jovis" (Monte de Júpiter) o del catalán antiguo "Mont dels Jueus" (Monte de los Judíos), haciendo referencia a un antiguo cementerio judío. A lo largo de los siglos, ha sido un punto estratégico para la defensa de Barcelona, coronado por su imponente castillo, que ha presenciado asedios y batallas, y que hoy se erige como un mirador y un espacio cultural.
Pero Montjuïc es también un símbolo de modernidad y progreso para Barcelona. Fue el epicentro de la Exposición Universal de 1929, un evento que transformó radicalmente la montaña, dotándola de palacios majestuosos, fuentes ornamentales y jardines espectaculares. El Palau Nacional, que hoy alberga el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), es un testimonio grandioso de aquella época, ofreciendo una de las colecciones de arte románico más importantes del mundo y unas vistas espectaculares desde sus terrazas.
Décadas más tarde, en 1992, Montjuïc volvió a ser el corazón de un evento de trascendencia mundial: los Juegos Olímpicos. Se construyó el Anillo Olímpico, que incluye el Estadio Olímpico Lluís Companys, el Palau Sant Jordi y las Piscinas Picornell, dejando un legado arquitectónico y deportivo que sigue siendo vital para la ciudad.
Hoy en día, Montjuïc es un oasis de cultura y naturaleza. Sus innumerables jardines, como los Jardines de Laribal, los Jardines de Mossèn Costa i Llobera (famosos por sus cactus) o los Jardines del Mirador de l'Alcalde, ofrecen espacios de tranquilidad y belleza botánica. Además, alberga importantes instituciones culturales como la Fundació Joan Miró, el Poble Espanyol (un museo arquitectónico al aire libre que reproduce la diversidad de la arquitectura española) y el Teatre Grec, un anfiteatro al aire libre que acoge espectáculos en verano.
La accesibilidad a esta "montaña mágica" es parte de su encanto. Se puede llegar en funicular desde la estación de metro Paral·lel, en teleférico que ofrece vistas espectaculares durante el ascenso, o en autobús. Esta red de transporte facilita que visitantes y locales puedan disfrutar de sus múltiples atractivos, y por supuesto, de su oferta gastronómica, donde Martínez brilla con luz propia.
En este marco incomparable, Martínez | Arroces y Brasas se establece como un referente para aquellos que buscan una experiencia culinaria auténtica y memorable. Su dirección en la Ctra. de Miramar, 38, no es casualidad; Miramar, que significa "mirar el mar", define a la perfección la esencia del lugar.
El concepto gastronómico del restaurante se basa en dos pilares fundamentales de la cocina mediterránea: los arroces y las brasas. Ambos son ejecutados con una filosofía clara: producto de calidad, respeto por la tradición y una pizca de innovación.
La cultura del arroz está profundamente arraigada en la gastronomía española, especialmente en la costa mediterránea. En Cataluña, los arroces son una verdadera institución, y Martínez los eleva a la categoría de arte. Aquí, no solo se sirve la clásica paella, sino una variedad de arroces que reflejan la riqueza de la cocina local:
La clave de sus arroces reside en la calidad del arroz (a menudo variedades como Bomba o Bahía, ideales para absorber los sabores), la frescura de los ingredientes (marisco del día, verduras de temporada) y la maestría en la elaboración de los caldos, que son el alma de cada plato. Cada bocado es un reflejo del Mediterráneo.
El segundo pilar de Martínez es la cocina a la brasa, una técnica ancestral que realza los sabores naturales de los alimentos a través del calor directo del fuego. La brasa confiere a carnes, pescados y verduras un ahumado sutil y una textura inigualable.
La cocina a la brasa de Martínez no es solo una técnica; es una filosofía que busca la excelencia en el producto y la simplicidad en la preparación, permitiendo que la calidad de la materia prima brille por sí misma.
Si la comida es un festín para el paladar, el entorno de Martínez es un deleite para los sentidos. El diseño del restaurante se integra armoniosamente con su ubicación, maximizando las espectaculares vistas. Sus terrazas, amplias y elegantemente dispuestas, son el lugar ideal para disfrutar de una comida bajo el sol mediterráneo o una cena bajo las estrellas, con las luces de Barcelona como telón de fondo.
La decoración interior es sofisticada pero acogedora, con toques modernos que no restan calidez. Grandes ventanales permiten que la luz natural inunde el espacio y que las vistas sean protagonistas desde cualquier rincón. El servicio es profesional y atento, contribuyendo a una atmósfera relajada y exclusiva, ideal para cualquier ocasión.
Martínez es el escenario perfecto para una cena romántica, una celebración familiar, un almuerzo de negocios o simplemente un encuentro con amigos. La combinación de alta gastronomía, un servicio impecable y unas vistas que quitan el aliento lo convierten en una experiencia inolvidable.
La ubicación de Martínez invita a combinar la experiencia gastronómica con un recorrido por los encantos de Montjuïc. Aquí te proponemos algunos itinerarios:
Martínez | Arroces y Brasas no es solo un restaurante; es una experiencia que encapsula la esencia de Barcelona. Desde su ubicación privilegiada en Montjuïc, que ofrece vistas panorámicas del Mediterráneo y la ciudad, hasta su propuesta culinaria que celebra los sabores más auténticos de la cocina mediterránea con arroces y brasas de primera calidad, cada detalle está pensado para crear un recuerdo perdurable. Es un lugar donde la gastronomía se convierte en un arte, el paisaje en un cuadro vivo y cada visita, en una celebración de la vida. Si buscas un lugar donde deleitar tus sentidos y sumergirte en la magia de Barcelona, Martínez es, sin duda, una parada obligatoria.
Sants-Montjuïc es uno de los distritos más grandes y diversos de Barcelona, un verdadero crisol de culturas y estilos de vida que ofrece una experiencia urbana rica y variada. Para aquellos que buscan establecerse en la ciudad condal, este distrito presenta un abanico de posibilidades que combinan la tradición de barrios históricos con la modernidad de nuevas infraestructuras, todo ello salpicado de amplias zonas verdes y una conectividad excepcional.
Sants-Montjuïc se caracteriza por su carácter marcadamente mixto. Es un distrito que alberga zonas residenciales tranquilas y familiares, áreas comerciales vibrantes, importantes nodos de transporte, un vasto pulmón verde y cultural como la montaña de Montjuïc, y zonas industriales que se están transformando en nuevos focos de innovación y vivienda. Esta diversidad lo convierte en un lugar dinámico y atractivo para un amplio espectro de residentes, desde familias hasta jóvenes profesionales.
El perfil demográfico de Sants-Montjuïc es tan variado como sus barrios. Aquí conviven:
Es un distrito donde la mezcla de edades, culturas y estilos de vida enriquece el tejido social, ofreciendo una comunidad inclusiva y activa.
El mercado inmobiliario en Sants-Montjuïc es diverso, reflejando la heterogeneidad del distrito. Se pueden encontrar:
Debido a la ausencia de datos específicos de precios, es importante destacar que el rango de precios varía significativamente entre los diferentes sub-barrios. Zonas más céntricas o con vistas a Montjuïc pueden tener precios más elevados, mientras que otras áreas ofrecen opciones más asequibles. La oferta es amplia, lo que permite encontrar viviendas que se ajusten a diferentes presupuestos y preferencias.
La conectividad es, sin duda, uno de los puntos fuertes de Sants-Montjuïc.
Sants-Montjuïc está dotado de una completa infraestructura de servicios, lo que garantiza una alta calidad de vida para sus residentes.
El ambiente en Sants-Montjuïc es una mezcla de vitalidad urbana y tranquilidad natural.
Sants-Montjuïc es un distrito ideal para:
En definitiva, Sants-Montjuïc es un distrito que ofrece un equilibrio perfecto entre la vida urbana y la tranquilidad, la tradición y la modernidad, la conectividad y los espacios verdes. Es una opción excelente para quienes buscan una alta calidad de vida en Barcelona.
21 jul. 2026, 20:30
Sala Razzmatazz 3
24 jul. 2026, 20:00
Sala Razzmatazz 1
01 ago. 2026, 00:00
Varios Recintos
01 ago. 2026, 00:00
Varios Recintos
# Martínez | Arroces y Brasas: Un Viaje Gastronómico con Vistas al Mediterráneo en el Corazón de Montjuïc Barcelona, una ciudad que seduce con su arquitectura modernista, sus playas bañadas por el so...
Guía completa sobre Martínez | Arroces y Brasas en Sants-Montjuïc, Barcelona.
estudios de RTVE en Barcelona
building in Barcelona in Sants-Montjuïc district
parque en Barcelona
parque en Barcelona
parque de atracciones desaparecido en España
building in Barcelona (Catalonia)
building in Barcelona in Sants-Montjuïc district
Juega Find Me y canjea puntos por descuentos en Martínez | Arroces y Brasas y otros restaurantes
Juega Find Me y canjea recompensas aquí
Gana puntos extra y canjéalos por recompensas de Martínez | Arroces y Brasas
En Martínez | Arroces y Brasas
En tu próxima visita
Experiencia premium
para canjear recompensas y obtener puntos
Cada 100 puntos de score = 1 punto de recompensa
Los workers obtienen 2x puntos por partida
Descuentos, comida gratis y experiencias VIP
¿Es tuyo? ¡Reclámalo GRATIS!
Elimina anuncios y gestiona tu menú
Ahorra en reservas fuera de hora punta