Descubre los alrededores de Restaurante Mirabé
# Mirabé Barcelona: Vistas Panorámicas y Delicias Gastronómicas en el Corazón de Sarrià-Sant Gervasi
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Desde hace años, Restaurante Mirabé es un referente gastronómico en Barcelona, destacando por nuestra cocina mediterránea. Elaboramos cada plato con ingredientes frescos de mercado, combinando tradición y creatividad en cada preparación. Nuestro compromiso con la calidad y el ser...
Tostadas · Barcelona
Savor Mediterranean Flavors in Sarrià-Sant Gervasi
Desde hace años, Restaurante Mirabé es un referente gastronómico en Barcelona, destacando por nuestra cocina mediterránea. Elaboramos cada plato con ingredientes frescos de mercado, combinando tradición y creatividad en cada preparación. Nuestro compromiso con la calidad y el servicio nos ha permiti...
Desde hace años, Restaurante Mirabé es un referente gastronómico en Barcelona, destacando por nuestra cocina mediterránea. Elaboramos cada plato con ingredientes frescos de mercado, combinando tradición y creatividad en cada preparación. Nuestro compromiso con la calidad y el servicio nos ha permitido construir una comunidad de clientes satisfechos, reflejado en nuestra valoración de 4.5 sobre 5 y el respaldo de más de 4,204 reseñas verificadas. Nos enorgullece ofrecer un ambiente acogedor donde cada visita se convierte en una experiencia memorable. Ya sea para una comida familiar, una cena romántica o una celebración especial, nuestro equipo está dedicado a superar tus expectativas. Visítanos y descubre por qué somos la elección preferida de quienes buscan autenticidad, sabor y un servicio excepcional.
Restaurante Mirabé ofrece una experiencia fantástica con comida deliciosa y bien presentada, destacando sus vistas espectaculares y un servicio atento y profesional. Los clientes elogian la calidad de la comida y la atención del personal, aunque algunos mencionan problemas con la paella de bogavante.
Tip: Si pides paella de bogavante, asegúrate de que el bogavante esté en su punto.
Datos de Wikidata
Restaurante Mirabé se encuentra en Barcelona, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
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Lugar espectacular, recomiendo ir por la noche y disfrutar de la increíble vista de Barcelona iluminada vista desde arriba. La comida muy sabrosa y el servicio excelente. Si tuviera que recomendar un plato de la carta sería la tarta de queso con helado del caramelo (Y eso que no soy super fan de caramelo, pero en este caso, la combinación de sabores es una bomba deliciosa) 10/10 volveremos. El camarero muy majo, no sé cómo se llama pero muy bien todo.
Es un 10 el lugar. Reservamos adentro por el calor, para estar con aire, pero el lugar afuera esta hermoso también y la temperatura baja un poco por que esta más alto. Las vistas son Espectaculares !!!!! La comida riquísima, probamos calamares a la plancha y el arroz mediterraneo para compartir , riquísimo!!! La atención inmejorable !! Todos super atentos !!! El sommelier Xerach increíble !!! El precio acorde al lugar pero bien!! Volveré
Fuimos a cenar un sábado . El servicio ha sido excelente, la comida muy buena( aunque con poca variedad en la carta) . Hemos pedido solomillo y rapito, muy buenos ambos! Las vistas preciosas, algo que habíamos solicitado en la reserva . Lo recomendaría 100%. Y volvería, a pesar de que he estado tanto para cenar como para comer.
Encontrar algo que iguale sus maravillosas vistas solo es posible con su exquisita cocina. Fuimos un grupo de amigos y compartimos varios entrantes antes de disfrutar dos platos principales: entrecot con patatas y pimientos, y arroz caldoso con bogavante. Todo estaba delicioso. Elegimos una mesa junto a la ventana, lo que convirtió la experiencia en un auténtico lujo. El precio, para la calidad que ofrecen, es más que razonable. Una visita imperdible en Barcelona.
El restaurante nada más entrar provoca un gran impacto al ver la espectacular panorámica de Barcelona. Tanto aperitivos como el plato principal fueron exquisitos y de gran calidad. Y por último el servicio. Fueron encantadores, se acercaban a la mesa para comprobar si todo iba bien o para traer los platos solo en los momentos adecuados.
Decidi pasar el fin de año, la verdad que la expectativa era normal. Pero me sorprendió muy positivamente. La comida espectacular, todo muy bueno, varios platos y con muy buena presentación y sabor. (Lo único que modificaria seria el postre, a lo mejor poner dos mas pequeños para darle mas variedad. Las vistas geniales, pudimos ver los fuegos de toda la ciudad. Comparativa calidad-precio de lo mejor que se puede encontrar en Barcelona, para esta fecha. Servicio excelente y muy buen ambiente. La verdad que a mejorar pocas cosas. Servicio de recogida con furgoneta en av tibidabo. Despues te dan entrada a Mirablau, donde la musica muy bien y buen ambiente.
El lugar es espectacular, unas vistas maravillosas, el ambiente es tranquilo y agradable, buena música de fondo y con un volumen que te permite hablar. Perfecto para parejas, pedimos que arreglaran la mesa que se bamboleaba y nos ignoraron. La atención buena, los platos bien preparados y presentados. Al final shot de baileys. Recomendado para comer.
Estuve en Mirabé con mi marido para celebrar el Día de San Valentín y la experiencia fue excelente de principio a fin. La reserva fue muy sencilla de realizar y, desde el primer momento, el equipo del restaurante se mostró amable, profesional y muy atento a cada detalle. Utilizamos el servicio de transfer que ofrecen desde la Plaza Kennedy hasta el restaurante (y de regreso), lo cual fue un gran acierto, ya que la zona puede ser complicada para aparcar. Es un servicio muy cómodo que facilita muchísimo la experiencia. El ambiente es tranquilo, elegante y muy cuidado. La vista panorámica de Barcelona es simplemente perfecta y convierte la comida en un momento aún más especial. En cuanto a la gastronomía, los platos están impecablemente presentados y todo lo que probamos estaba delicioso. Las sobremesas fueron el broche de oro: creativas, equilibradas y realmente exquisitas. Sin duda, es un lugar para repetir. ¡Ya tengo ganas de volver!
Cenamos en Mirabé el miércoles pasado y la experiencia fue fantástica. Todos los platos estaban buenísimos, desde los entrantes hasta los postres, bien presentados y llenos de sabor. Además, las vistas de Barcelona desde el Tibidabo hicieron la velada aún más especial. Un lugar totalmente recomendable y para repetir. Enserio espectacular ❣️
A ver el sitio estuvo espectacular la atención increíble, nos atendió una camarera que se llama Valeria o Valentina no me acuerdo bien, pero ella fue una atención Top de lo top la mejor, lo que sí quiero ser incapie es que nos comimos paella bogavante pero el mismo estaba duro lo que no fue del todo bueno al intentar comerl, en fin que si recomiendo el lugar? Por supuesto y volvería también me encantó
Acierto seguro! Anoche vinimos a cenar mi chico y yo y no pudimos acertar mejor. Comida exquisita, bien elaborada, presentada, algunos platos con matices exóticos, sencillos pero delicados. Arroces, carnes y pescados frescos cargados de un toque de autor. Cada plato mimado y cuidado. Biena carta de vinos. El equipo de trabajo muy coordinado, agradable, cercano y sonriente. Recepcionista, camareros y el chófer que disponen para venir a recogerte si no puedes aparcar cerca. Repetiremos seguro!! Vistazas de 10! 🤩😋
Ayer fuimos a Mirabe y la experiencia fue fantástica. La comida estaba deliciosa, con platos muy bien presentados y llenos de sabor. El ambiente es acogedor y con unas vistas espectaculares, perfecto para disfrutar de una velada especial. Además, el servicio fue atento y muy profesional. Sin duda, un lugar al que volveremos y que recomiendo al 100%
Sin duda, mi restaurante favorito. Ya había dejado una reseña muy positiva, pero cada vez que vengo el servicio logra superarse. Esperamos un poquito fuera disfrutando de un par de copitas de vino y unas patatas, David el metre tuvo un auténtico detallazo con nosotros, imposible ser más atento y amable, da gusto venir así. Carlos fue nuestro camarero, y más de lo mismo, un servicio insuperable, servicial y profesional. En cuanto a la comida, riquísima, un verdadero placer para el paladar. El restaurante, además, tiene una decoración preciosa, es tranquilo y cuenta con unas vistas espectaculares. ¡Cien por cien recomendable!
Espectacular lugar con vistas increïbles a Barcelona. El camarero, que nos atenció, un Chico joven rubito, fue muy amable y atento. Las berenjenas estaban buenas, el pan de coca y el ceviche son mejorables. Es un lugar fantástico para tomar algo al atardecer, cuando se hace de noche falta luz y uno no ve lo que come.
Exquisito. TODO La comida, pero sobretodo el trato del personal, del primero al último. Atención medida al detalle y con una actitud maravillosa. Las vistas a la ciudad son inmejorables también. Un 10 a este restaurante.
Restaurante muy elegante (mejor el comedor de arriba) con muy bonitas vistas a Barcelona. Eso sí, no se puede hacer reserva al lado de la cristalera, tienes que tener suerte. Ideal para ocasiones especiales. Fuimos a cenar pero estoy deseando repetir en una comida para disfrutar las vistas de día tambien. La comida bueníiiisima y el servicio muy bien.
Soy cliente habitual de la venta. Por desgracia, cuesta mucho reservar ahí. He probado mirabe y me ha sorprendido. El motivo por el que siempre tienen mesas libres es por no disponer de parking.... Aviso para subir en moto o transporte público. Yo voy andando
Fui un 24 de diciembre a comer. Poca afluencia de gente. Mesa con vistas tal y como pedimos. Día soleado y perfecto para contemplar Barcelona. Eso sí, un poco de calor por momentos, pero nada fuera de lo normal. Un 10 en todo. Por menos de 30€ por cabeza tomamos una muy buena paella, bebida y cafés. Además del limoncello de cortesía final. El lugar lo vale!
La comida en el restaurante fue excelente, con platos deliciosos y bien presentados. Además, el ambiente del lugar era acogedor y agradable, lo que hizo que la experiencia fuera aún más agradable. El servicio también fue atento y amable. En resumen, una experiencia gastronómica memorable en un entorno agradable.
Nuestro restaurante de referencia para las ocasiones que lo merecen. Servicio, comida, emplazamiento, todo excelente. En esta ocasion les hicimos una peticion especial y la tuvieron encuenta y tuvimos una experiencia estupenda. Muchas gracias a todo el equipo
Estupendo restaurante ubicado en la falda del Tibidabo cerca de la estación del funicular. Tiene unas vistas increíbles de Barcelona tanto desde su terraza exterior como de sus salones interiores acristalados. Su carta es amplia, muy variada y cuidada. Se pueden organizar eventos perfectamente organizados y con un servicio de camareros estupendo, sirviendo con rapidez un monton de montaditos, tapas, brochetas, etc. También hay cocina en vivo, proyector y mas servicios. Lo recomiendo si quieres celebrar cualquier cosa con elegancia. El precio es bueno en relación a su calidad y servicio.
Un sitio genial con unas vistas increíbles de la ciudad de Barcelona. El problema del parking se soluciona favorablemente con el traslado Transfer desde la Avda, Tibidabo. la comida estaba genial, pedimos para compartir un tartar de salmón y una lubina a la sal, y de postre tarta de queso qué estaba increíble de las mejores que he probado. Sin lugar a dudas un sitio recomendable 100x100
Un lugar idílico en Barcelona, donde a mí parecer, cuidan cada detalle y "sobre todas las cosas" excelente atención y servicio, hemos cenado con mi pareja para su aniversario y hemos salido muy contentos. Agradecer que aún hayan estos lugares donde te traten con tanto cariño y te regalen una sonrisa en cada interacción. Os animo a seguir por ese camino! Gracias.
Rest con vistas privilegiadas, fuimos a cenar este fin de semana una burrata, un tartar de ternera y dos arroces cremos de gamba y pulpo, de postre una tarta de queso. Todo buenísimo y la atención del personal de 10.
Local impecable con muy bonitas vistas. Comida excelente, muy contentos con la selección. Servicio inmejorable. Su problema es el parking, pero bajar caminando tras la comida es un placer, sino te dan soluciones. Regresaré sin duda alguna.
Solo por las vistas la experiencia ya es espectacular! Rusa y croquetas muy buenos entrantes. Todo muy bueno, especial mención al solomillo con múrgulas. El único plato flojo fue el de huevos con gambas, el rebozado de la gamba no era demasiado agradable. Servicio top, ¡hasta trajeron velas al enterarse que había un cumple!
Restaurante buenísimo, nos dio la bienvenida una chica súper amable en la puerta y ya en la sala del restaurante que es muy bonita, súper acogedora y con unas vistas espectaculares de Barcelona. Para beber tomamos cava espumoso, de entrantes, jamón ibérico y mejillones al vapor, de principal alcachofas al horno y esqueixada, el broche final la tarta de tres leches, buena calidad, buen servicio, buena cocina, muy recomendable. Gracias a todo el equipo por vuestro buen hacer…
Recomiendo mucho este restaurante para ocasión especial sobre todo, hay que tener en cuenta el llamar para reservar siempre, sobre todo si quieres mesa con vistas. La atención del personal es excepcional desde la entrada hasta la salida, con las recomendaciones demuestran que conocen bien su carta. Nosotros fuimos para celebrar un cumpleaños y fueron muy atentos para dar la sorpresa són el pastel, tienen velas y bengalas incluso. Empezamos los entrantes con las croquetas veganas y las de gamba roja espectaculares ambas, pero a destacar la torrija de foie con compota de manzana y reducción de P.X. increíble! Como principales pedimos arroz caldoso de bogavante, carrillera y cordero, la carne se deshacía nada más tocarte la lengua, espectacular todo. Y para terminar el taten de plátano y tarta de pistacho con chocolate blanco para los más golosos.
Unas vistas estupendas, y un muy acogedor acabado, destacó el trato agradable, y unos platos cuyo resultado final es muy cuidado. (Dadas las ansias por comer temo no poder mostrar imagen de un jamón ibérico de bellota cortado a mano muy jugoso, unas croquetas cual relleno no me acuerdo pero cual textura y sabor final muy delicioso, y un chuletón cortado en mesa y cocinado al gusto en parrilla de piedra muy tierno pero consistente. Aunque la accesibilidad no sea la más práctica, hay un bus cual pasa cerca o el propio servicio de recogida del restaurante si tienes reserva.
Fue todo súper bien. El servicio fue excelente, la atención muy amable y la comida muy buena. Un ambiente fantastico. Me gustó mucho y lo recomiendo. Lo único es que la porción de carne es un poco pequeña, pero la de pescado es más generosa. ¡Lo recomiendo totalmente!
Un lugar con un ambiente muy bueno de elegancia y relax. Primera vez que vamos y no será la última. Celebramos el aniversario mi novia y yo y no pude elegir mejor con Mirabé!! La única pega que podría decir es que la cristalera que da a esas bonitas vistas podrían cambiarlo por cristal que no reflejara ya que distorsiona mucho el poder contemplarlo todo. Y el aparcamiento es horrible. Comida perfecta. Repetiremos!!!!!!
Cenamos 17 personas para celebrar un 50 cumpleaños . La cena , un menú cerrado , espectacular y de calidad y cantidad , el trato muy agradable . En definitiva una velada magnífica , el lugar fantástico y el trato muy correcto . Volveremos seguro al 100%
Fuimos a celebrar mi pareja y yo nuestro aniversario y tuvieron detalles como ponernos en una mesa con vistas preciosas a toda Barcelona, o ponernos una vela para celebrar un año más juntos! Estamos encantados!
El restaurante es precioso, las vistas espectaculares y la comida deliciosa. Sin duda un lugar para volver. La atención del personal de 10, sobretodo el camarero gallego, muy amable y simpático. Las croquetas buenísimas, la carne espectacular y el postre de vicio. Por no hablar del pan gallego, lo mejor!!! Calidad-ubicación-trato / precio me parece correcto. Repetimos seguro!!
Muy muy buen restaurante! Tienen un servicio de recogida de clientes en un punto cercano al restaurante, así no hay que preocuparse demasiado de aparcar. Al acabar la cena te vuelven a llevar a ese punto. El trato por parte de todo el personal fue exquisito y la comida, de 10 sobre 10. Volveremos a ir segurísimo
Uno de los mejores restaurantes de Barcelona. Situado en la falda del Tibidabo ofrece unas vistas espectaculares y privilegiadas de Barcelona. La comida excelente y de calidad. El tiempo de espera acorde con la preparación del plato elegido. El personal amable y atento. Muy buen ambiente para pasar una cena en buena compañía. El precio algo caro, pero el sitio lo merece. Todo muy limpio y ordenado. MAS QUE EXCELENTE!!
5/5 calidad-precio, vistas Barcelona, servicio Sitio ideal para cena romántica, cena especial de grupo o simplemente para evadirte y dejar volar tu imaginación contemplando la ciudad al atardecer. Por supuesto estar ahí arriba con esa panorámica de Barcelona no tiene precio, y puede eclipsar la cena, pero se ofrece una variedad de carnes y pescados q te hacen ver la calidad del restaurante, y considero q la calidad precio de sus platos es la correcta, puesto q cuenta con el plus de las vistas. Reserve esta cena para un momento especial, q en mi caso fue la noche de san juan q sin duda hizo q se convirtiera en una noche aún más mágica. Enjoy! AWL
Un restaurante informal, pero a la vez elegante, con grandes terrazas y muchas mesas afuera y con grandes distanciasentre ellas. Hay una gran sala de cristal cubierta también. Las vistas son espectaculares, se ve toda la ciudad desde las terrazas, es muy romántico. La comida es sabrosísima, platos bien preparados y servicio muy atento y amable. Para el fin de semana hay que reservar mesa con antelación. OJO: hay pocos aparcamientos delante del restaurante, pero más arriba hay un aparcamiento más grande (a unos 5-7 minutos cuesta arriba).
Fuimos para celebrar mi cumpleaños, quería un ambiente tranquilo y con vistas y la experiencia fue impresionante todos quedamos súper contentos con la comida el servicio... Mil gracias por la amabilidad
Hemos venido para celebrar un cumpleaños sorpresa. Es un sitio ideal para venir en pareja o incluso, como es en nuestro caso, para venir con amigos. Vistas espectaculares a Barcelona y además, como suelo recalcar, el servicio ha sido espectacular. Atentos, rápidos y además muy personales. No sería una reseña completa si no hablamos de la comida. He tenido la oportunidad de probar el tartar de atún y el solomillo de ternera. El tartar jugoso y con un sabor espectacular. El solomillo junto con la salsa y el punto de la carne ha hecho que sea un placer para el paladar. Desde luego que, a título personal, volveré y lo recomendaré. ¡Muchísimas gracias!
Es, sin duda, uno de mis lugares favoritos. El ambiente es sumamente agradable y las vistas son sencillamente espectaculares. La comida, exquisita.
El Restaurant dispone de varias áreas, incluido un salón techado y una gran terraza, ambas con vistas privilegiadas y hermosas de la ciudad. Se encuentra ubicado en la Avenida Tibidabo, muy cerca de la estación del funicular. La carta ofrece opciones de mar, tierra e incluso vegetarianas. Tienen una buena selección de bebidas y postres. El personal es muy amable y ofrecen un buen servicio.
Celebramos el aniversario de mi esposa. Desde el momento en que hice la reserva, la atención fue muy cercana y personalizada. La comida estaba fenomenal, la tarta de queso a modo de pastel estaba riquísima, el trato durante la cena ha sido genial. Las vistas a la ciudad son muy bonitas, por el día han de ser un escándalo..!! 100% recomendable
Ha sido fantástica la experiencia. Era la primera vez que cenaba en Nochevieja fuera de casa y me ha encantado. La calidad de la cena no ha ofrecido ninguna duda y el ambiente ha sido muy agradable. Por poner alguna pequeña pega, he de decir que la retransmisión de ls campanadas fueron un poco caóticas.
Hemos cenado dos parejas (una extranjera) y la experiencia ha sido excelente. El servicio muy profesional y cercano. La cocina excelente y creativa y el ambiente elegante con las mejores vistas de Barcelona en la noche. Los precios, justos para lo que ofrecen. La zona es muy complicada para aparcar pero, nos ofrecieron ir a buscarnos al parking público bastante alejado y luego llevarnos al coche nuevamente después de cenar. Todo un detalle a tener en cuenta. Siempre volveremos.
Restaurante ideal para disfrutar de las mejores vistas de Barcelona. Tanto de dia como de noche tiene su encanto. La carta es variada y tanto las carnes como el pescado están muy buenos. Tiene una gran terraza, donde se puede estar tanto en invierno con estufas como en verano. Me encanta!
El restaurante es un lugar muy hermoso con unas vistas espectaculares de Barcelona , me atendió una chica llamada Silvia a la entrada muy amable y luego por un camarero con una sonrisa y atención muy profesional , luego hemos pedido dos entrantes y un segundo , la comida súper rica y muy buena presentación , el postre muy delicioso . Volveré a ir para seguir conociendo su menú y disfrutar de el lugar que me encantó por su comida , ambiente , vistas y trato del personal .
A ver el sitio estuvo espectacular la atención increíble, nos atendió una camarera que se llama Valeria o Valentina no me acuerdo bien, pero ella fue una atención Top de lo top la mejor, lo que sí quiero ser incapie es que nos comimos paella bogavante pero el mismo estaba duro lo que no fue del todo bueno al intentar comerl, en fin que si recomiendo el lugar? Por supuesto y volvería también me encantó
Fuimos a celebrar mi cumpleaños en pareja y fue una experiencia excelente. El sitio es espectacular, con unas vistas impresionantes. La comida es excepcional y el servicio muy atento. Sin duda, un lugar para repetir — ya está entre mis restaurantes favoritos. 💫
Acierto seguro! Anoche vinimos a cenar mi chico y yo y no pudimos acertar mejor. Comida exquisita, bien elaborada, presentada, algunos platos con matices exóticos, sencillos pero delicados. Arroces, carnes y pescados frescos cargados de un toque de autor. Cada plato mimado y cuidado. Biena carta de vinos. El equipo de trabajo muy coordinado, agradable, cercano y sonriente. Recepcionista, camareros y el chófer que disponen para venir a recogerte si no puedes aparcar cerca. Repetiremos seguro!! Vistazas de 10! 🤩😋
Ayer fuimos a Mirabe y la experiencia fue fantástica. La comida estaba deliciosa, con platos muy bien presentados y llenos de sabor. El ambiente es acogedor y con unas vistas espectaculares, perfecto para disfrutar de una velada especial. Además, el servicio fue atento y muy profesional. Sin duda, un lugar al que volveremos y que recomiendo al 100%
Un lugar muy recomendable si buscas buena comida, tranquilidad y unas vistas espectaculares. La atención del personal es de 10: amables, atentos y muy profesionales. La cocina es de calidad, sin llegar a estrella Michelin, pero muy bien ejecutada. Son especialistas en arroces y el nuestro estaba en su punto, aunque quizá con un ligero exceso de sabor. Probamos también la presa ibérica: el toque ahumado es muy acertado, aunque el exceso de salsa tiende a infantilizar un poco el paladar. El ambiente es muy tranquilo y respetuoso, ideal para disfrutar con calma; eso sí, los grupos grandes rompen un poco esa armonía, se nota mucho cuando entra uno. Repetiremos seguro.
Acudes a Mirabé por la ubicación y las estupendas vistas. El servicio amable y rápido. La comida ha mejorado aunque no es una carta original, hay platos de temporada y están bien preparados. No es barato. Hay pan celiaco aunque no lo tuestan bien y queda blando. Los entrantes son buenos. Postres muy básicos. Se está a gusto y tiene varios ambientes para pasearte o tomar algo antes o después. Problema serio del interior del local: el ruido. Costaría poco aislarlo para poder hablar tranquilamente y también por el propio personal que apenas puede oír a los comensales. Por lo demás, bien y para repetir.
Sin duda vistas increíbles. Todos los platos tenían muy sabor, pero la presentación en general no es la mejor. Durante la comida todo perfecto y servicio rápido, pero cuando acabamos le dijimos al camarero que queríamos tomar el café en la terraza de arriba, nos dijo que no había problema y por eso dejamos nuestra mesa. Al subir la chica encargada de la entrada nos dijo que ya no atendían en esa zona desde las 14.30.. así que nos tuvimos que ir.
Un lugar muy recomendable si buscas buena comida, tranquilidad y unas vistas espectaculares. La atención del personal es de 10: amables, atentos y muy profesionales. La cocina es de calidad, sin llegar a estrella Michelin, pero muy bien ejecutada. Son especialistas en arroces y el nuestro estaba en su punto, aunque quizá con un ligero exceso de sabor. Probamos también la presa ibérica: el toque ahumado es muy acertado, aunque el exceso de salsa tiende a infantilizar un poco el paladar. El ambiente es muy tranquilo y respetuoso, ideal para disfrutar con calma; eso sí, los grupos grandes rompen un poco esa armonía, se nota mucho cuando entra uno. Repetiremos seguro.
Restaurante con unas vistas impresionantes, personal amable. Un local interior y otro exterior, que en un día caluroso te puede coger una instalación. Raciones muy justas por los precios que cuestan. No hay que pedir paella, no tienen ni idea, la nuestra era del señoret la hicieron con unos fogones desequilibrados, en una parte mucho arroz, en el otro poco y el caldo en otra esquina. Lo único a destacar es el carpaccio de ternera Kobe, es impresionante.
Lo mejor, las espectaculares vistas de Barcelona. El servicio correcto, personal amable y atento. En cuanto a la comida, correcta. Los platos están bien elaborados y presentados pero no es una exquisitez de comida y me pareció algo caro. Fuimos en pareja y comimos dos entrantes, croquetas y pulpo, éste por cierto buenísimo, de lo mejor de la cena y de segundo ravioli y secreto. Bebimos agua y compartimos un postre, 75 euros. En resumen, por las vistas y el entorno vale la pena ir pero en cuanto a la cocina, se puede mejorar.
Celebrábamos el cumpleaños de mi novia y, aunque la experiencia gastronómica fue excelente, el inicio de la velada fue bastante decepcionante por la gestión del jefe de sala, un señor calvo con gafas. Al hacer la reserva había pedido educadamente una mesa junto a la ventana por ser una ocasión especial, y en recepción nos confirmaron que la estaban reservando para nosotros. Sin embargo, al bajar al comedor, el jefe de sala nos llevó directamente a otra mesa mucho más alejada. Cuando le recordé que teníamos asignada la mesa junto a la ventana, respondió de forma seca y poco profesional, asegurando que era “imposible”. Lo peor fue que justo después acompañó a otra pareja a esa misma mesa, con un trato claramente más cercano, lo que hizo que la situación resultara aún más desagradable. Entiendo que las peticiones especiales no siempre pueden cumplirse, pero considero inaceptable que se confirme una mesa y luego se nos niegue en el último momento y con tan mala actitud. Estuve incluso a punto de marcharme, aunque preferí no arruinar la celebración. A pesar de este mal comienzo, la comida, el ambiente y el resto del equipo fueron impecables. Volveremos porque la calidad del restaurante lo merece, pero después de esta experiencia no volveré a hacer peticiones especiales. Ojalá lo ocurrido haya sido un caso puntual y podamos disfrutar algún día de una mesa con vistas, tal como habíamos solicitado.
Las vistas del restaurante son simplemente espectaculares, creo que de las mejores que debe tener un restaurante en Bcn o como mínimo pocos las tienen así. El resto bastante normal. Mi empresa organizo la cena anual aquí y no sé si no pagaron lo suficiente, pero he decir que el catering fue un total desastre. Parte de los aperitivos estaban preparados desde hacía horas y se notaba que estaban recalentado, por ello las croquetas estaban reblandecidas, así como los burritos.., y al estar recalentadas salían a temperatura media. Otros aperitivos estaban hechos al momento. Otros ni fu ni fa, como la tostaditas de atún con naranja.., una combinación a mi parecer bastante pésima. Lo dicho que no sé si me empresa no pago lo suficiente, pero solo con la experiencia de este catering no volvería a este restaurante. Tal vez debería a volver pagando de mi bolsillo.
Doy 3 estrellas por que en general no ha cumplido mis expectativas. Fuimos a Mirabe para mi cumple. Cuando hacía la reserva escribí que es mi cumple y nos gustaría una mesa con la vista. Pero al llegar nos ofrecieron una mesa en el medio de la sala. Luego me queje de que el sol me brilla a los ojos y al final nos cambiaron de mesa y nos pusieron al lado de la ventana. Lo segundo. Esperaba más nivel de un sitio así. Pensaba que hay algún tipo de dress code etc por esto me puse un vestido elegante y mis invitados también fueron bien vestidos. Pero lo que encontramos es que dejan entrar a cualquiera no hay ningún dress code hay típicas comidas familiares y parece que la gente se pone lo primero que encontraron en el armario. A ver no tengo nada en contra de vestirse cómodo simplemente quería pasar mi cumple en un sitio exclusivo rodeada de la gente elegante y bien vestida. Luego la comida - no esta mal. Yo diría 6,5/10 pero tampoco nada del otro mundo. Pedimos croquetas, ensalada caesar, solomillo, 2 salmones con salsa teriyaki y cheesecake. Todo estaba bastante bueno. Menos el cheesecake y al salmón le faltaba sal un poco pero estaba tierno. El servicio es caótico. Intentan ser amables pero se ve que falta un manager que ponga todo en orden. Cada camarero lo hace a su manera no hay un estándar de trabajo. Esperaba muchísimo más en plan servicio de un sitio así. Pues resumiendo es un restaurante con las vistas bonitas para visitar una vez hacer fotos y ya
Un lugar que en principio debía ser emblemático sobre todo por la ubicación, la estructura de las instalaciones, la preportería antes de la portería, en fin que todo indicaba que iba a ser una experiencia fantástica pero la realidad fue diferente. Muy ruidoso imposible tener una conversación con la persona que tienes sentada a tu lado. Las vistas es lo mejor que tiene el local lo segundo mejor la paella y a partir de aquí todo es un quiero y no se hacerlo. Platos queriendo similar a una cocina de autor por la cantidad de comida que era muy muy escasa sin embargo la elaboración es típica de cualquier persona que empiece a cocinar, pescado seco, carne dura en fin…. No hace falta seguir doy por sentado que ha sido un fracaso absoluto. Se me olvidaba decir que el aceite de oliva que documento en fotos es excelente; gracias al aceite y al pan pudimos sentirnos ligeramente saciados.
Hicimos una reserva para dos personas a través de la página web del local, para el viernes 18/02. Recibí confirmación rápida y con un correo de @reservas para ponerme en contacto con el restaurante. Enviamos correo a esta dirección solicitando una mesa en el ventanal, nunca fue respondido. Llegamos al local y no se nos dio mesa con ventanal a pesar de existir varias vacías, tanto en la zona terraza como en el interior. Esto hizo que no pudiéramos disfrutar de las vistas. La primera atención y la toma de comanda fue buena, tanto en recepción como en la sala. Pedimos cuatro platos, tres de ellos muy bien, el steak tartar, insípido y muy mal elaborado, posiblemente el peor que hemos probado. Cuando estábamos por el segundo plato, abrieron una puerta lateral de la terraza con lo cual entraba viento y frío, pero más sorprendidos nos quedamos cuando empezaron los camareros a mover tableros de mesas, por delante de nosotros y haciendo un gran ruido. Llegó la hora del postre, pedimos un tiramisú, estaba aguado, incomible. Lo dejamos entero y nadie nos preguntó por qué. Era evidente que el personal tenía muchas ganas de que terminaramos. El sitio es bonito y espectacular, pero el servicio no está a la altura de lo que se espera de un restaurante así. Esperamos que haya sido algo puntual. Una verdadera lástima y una gran decepción.
Una experiencia que no repetiría. En cuanto a la comida, no era la calidad que esperábamos por el precio que tiene. El pato, seco. El tataki, muy frio e insípido. El foie de baja calidad y sin sabor. Los entrantes, demasiado típicos y bastante poco trabajados. Por otro lado, vivimos una situación que nos hizo sentir incómodos: nuestra mesa y todas las de alrededor eran de dos personas, menos una que era de 4 y era la que estaba al lado de la barandilla (mejores vistas). Todas las parejas que iban entrando las iban sentando en las mesas de dos, menos a una pareja. La pareja en cuestión quiso hablar con el responsable para que los sentaran en la de 4 ya que alegaron “ser nosequién”. Vale, pues los sentaron en la de buenas vistas, siendo una mesa para 4 personas. Hasta ahí puedo entenderlo. Lo que me parece denigrante es el trato especial que recibieron en nuestras narices. Escuchábamos a la responsable decirles: “en carta tenemos todo esto pero fuera de carta tenemos bla bla bla”. Y a ninguno de los que estábamos allí nos habían ofrecido eso. Y otros servicios más que nosotros no habíamos tenido como servicio de pan y demás peloteos bastante tristes en general (que obviamente agradezco no tener porque me parecen lamentables). Enfín, valores bastante cuestionables.
Una velada para olvidar sin ningún género de dudas. Teníamos reserva para tres a las 21:45h y fuimos puntuales ya que teníamos muchas ganas de volver a disfrutar de un restaurante que hasta ahora nos ilusionaba. Nos sentaron a las 21:50 y hasta aquí todo bien, no sabíamos lo que nos esperaba. Para comenzar la velada pedimos tres copas de cava, que para nuestra sorpresa lo sirvieron caliente. Tras notificarlo al servicio estos tardaron unos 15 minutos en traernos tres copas vacías y la camarera con la botella en la mano comida por el cuello nos da a tocarla para saber si nos parece bien la temperatura de la misma. Un error lo puede tener cualquiera pensamos. El metre nos tomó nota a lo que pedimos, unas anchoas de la escala, unas croquetas veganas de las que nos habían hablado muy bien y un poco de pan de coca con tomate a modo de entrante. Seguimos pidiendo un vino tinto del Senat del Montsant con dos pulpos y un cabrito. Después de llevar esperando casi media hora llegaron las croquetas, que no sabían absolutamente a nada, y 15 minutos después las anchoas. El pan de coca con tomate se tuvo que reclamar dos veces y lo que llegó sinceramente dio vergüenza ajena. Tres rebanadas untadas con poco acierto, había mas tomate en el plato que en el pan, y la cuarta pieza si untar. Para mayor sorpresa la camarera trajo el vino del Senat del Montsant en una cubitera con su hielo como si de un blanco se tratara, algo que fue totalmente surrealista para un sitio como ese. A todo esto eran ya las 22:45h y recordamos que a la entrada se nos comentó que la cocina cerraba a las 23:00h, y aún faltaban los platos principales, los postres el café… Ante tal despropósito en el servicio sin formación, así como de la pésima calidad de los alimentos solicitamos la presencia del metre para comentarle todo lo sucedido. Nuestra sorpresa fue cuando éste nos indico textualmente... "Ya, Lo siento si quieren les invitamos a las anchoas y el pan con tomate" algo que nos dejó estupefactos. Nos pareció indignante que quitasen importancia a lo sucedido insinuando que la invitación de esos platos iba a compensar el problema y nos sentimos insultados por tal insinuación. Quizá es que nos sentaron en la terraza de "los pobres", a los que se irán a casa contentos por no pagar un plato, muy fuera de lugar! Frente a este insulto, la mala calidad en el servicio, la dilatada espera entre plato y plato, le indicamos que nos trajese la cuenta abonando únicamente lo consumido y aún y así intentaron ponernos en la mesa los platos principales ya que estaban cocinados y no echarlos a perder, algo muy feo después de todo lo acontecido en el transcurso de una noche que muy lejos del objetivo inicial que era disfrutar de una noche de relax y buena comida se convirtió en una situación estresante y de mal gusto. Para nuestra sorpresa al parecer no fuimos los únicos que sufrimos esta incompetencia del servicio ya que alguna mesa más que teníamos al lado al ver tal despropósito también se levantó sin consumir su platos. Siento decir que el Restaurante MIRABÉ que tanto apreciaba por su servicio de años y calidad de productos, ha perdido toda calidad y respeto por sus comensales. Eso sí, con los precios de restaurante bueno pero que en cualquier otro de Barcelona cuestan muchísimo menos y con mejor calidad y respeto por los que no aparentamos un nivel social alto.
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C. de Manuel Arnús, 2, Distrito de Sarrià-Sant Gervasi, 08035 Barcelona
C. de Manuel Arnús, 2, Distrito de Sarrià-Sant Gervasi, 08035 Barcelona
# Mirabé Barcelona: Vistas Panorámicas y Delicias Gastronómicas en el Corazón de Sarrià-Sant Gervasi
Barcelona, una ciudad que seduce con su arquitectura modernista, sus playas bañadas por el Mediterráneo y su vibrante vida cultural, es tambiénconde de joyas culinarias que elevan la experiencia de sus visitantes a nuevas alturas. Entre estas, el Restaurante Mirabé se alza como un auténtico mirador gastronómico, ofreciendo no solo una propuesta culinaria de primer nivel, sino también unas vistas que cortan la respiración, convirtiéndolo en un destino imprescindible para quienes buscan una experiencia memorable en la Ciudad Condal.
Ubicado estratégicamente en la C. de Manuel Arnús, 2, en el distinguido Distrito de Sarrià-Sant Gervasi, Mirabé no es solo un restaurante; es un balcón privilegiado desde donde contemplar la inmensidad de Barcelona extendiéndose bajo tus pies, desde el azul del mar hasta las siluetas montañosas, especialmente mágica al atardecer y bajo el manto estrellado de la noche. Este artículo se adentra en la esencia de Mirabé y te guía a través de los encantos de su entorno, revelando por qué este rincón de Barcelona es un destino que merece ser explorado a fondo.
Mirabé se distingue por su ubicación icónica. Situado en una de las zonas más elevadas de Barcelona, en las faldas de la montaña del Tibidabo y a las puertas del Parque Natural de la Serra de Collserola, el restaurante aprovecha al máximo su posición para ofrecer un espectáculo visual inigualable. Sus coordenadas (41.4163946, 2.1325389) marcan un punto en el mapa donde la ciudad se rinde ante la vista, invitando a la contemplación mientras se degustan exquisitas creaciones.
La dirección de Mirabé, en el Distrito de Sarrià-Sant Gervasi, ya sugiere un entorno de distinción. Este distrito, conocido por sus zonas residenciales de alto standing, sus amplios espacios verdes y su ambiente tranquilo y exclusivo, es el telón de fondo perfecto para un establecimiento de la categoría de Mirabé. La carretera que serpentea hacia el restaurante ya anticipa la experiencia, revelando progresivamente la magnitud de la ciudad a medida que se asciende.
Desde sus terrazas y salones acristalados, la panorámica abarca desde el perfil inconfundible de la Sagrada Familia y la silueta de la Torre Agbar, hasta la vastedad del Mediterráneo, pasando por el entramado urbano del Eixample. Al caer la noche, Barcelona se transforma en un lienzo de luces titilantes, un espectáculo que convierte cada cena en Mirabé en una ocasión especial, ya sea una cita romántica, una celebración familiar o una reunión de negocios. La belleza del paisaje se fusiona con la experiencia gastronómica, elevando los sentidos y creando recuerdos imborrables.
Aunque no se disponga de los detalles específicos del menú de Mirabé a través de los datos proporcionados, la reputación de un establecimiento en una ubicación tan privilegiada en Barcelona generalmente se asocia con una propuesta culinaria de alta calidad, que rinde homenaje a la rica tradición mediterránea y catalana, con toques contemporáneos. Es de esperar que la cocina de Mirabé se caracterice por la frescura de sus ingredientes, la creatividad en la presentación y el respeto por los sabores auténticos.
En restaurantes de esta índole, los comensales suelen encontrar una cuidada selección de platos elaborados con productos de temporada, desde mariscos frescos hasta carnes de primera calidad y verduras de proximidad. La carta de vinos, por su parte, complementa a la perfección la oferta gastronómica, con una selección que abarca desde denominaciones de origen catalanas hasta etiquetas nacionales e internacionales, cuidadosamente elegidas para maridar con cada plato y realzar la experiencia.
Más allá de la comida en sí, la experiencia en Mirabé se centra en la conjunción de todos los elementos: el sabor de los platos, el aroma, la textura, el servicio atento y profesional, y, por supuesto, la atmósfera envolvente que proporciona la vista. Es un lugar donde la comida no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma, a través de la belleza y la serenidad del entorno.
El diseño de Mirabé está pensado para maximizar el disfrute de sus impresionantes vistas. Sus espacios suelen combinar la elegancia moderna con elementos que evocan calidez y sofisticación. Grandes ventanales y amplias terrazas son protagonistas, permitiendo que la luz natural inunde los salones durante el día y que el resplandor de la ciudad ilumine las noches.
La decoración, probablemente sobria y chic, busca crear un ambiente acogedor y distinguido. Se espera el uso de materiales nobles, una iluminación cuidada que resalte los detalles y un mobiliario confortable que invite a la sobremesa. Las diferentes áreas del restaurante podrían ofrecer ambientes distintos: desde zonas más íntimas para cenas románticas hasta espacios más amplios para grupos o eventos. Las terrazas, sin duda, son el gran atractivo, ofreciendo la posibilidad de cenar al aire libre o disfrutar de una copa bajo las estrellas, con Barcelona como telón de fondo.
Aunque no se dispone de datos históricos específicos de Mirabé, su emplazamiento en Sarrià-Sant Gervasi nos permite contextualizar su relevancia. Este distrito ha sido tradicionalmente una zona de veraneo para la burguesía barcelonesa y un lugar de residencia para familias acomodadas, lo que ha propiciado el desarrollo de una infraestructura de servicios y establecimientos de alta calidad. La transformación de antiguos pueblos como Sarrià y Sant Gervasi de Cassoles en parte de la gran metrópolis ha conservado, sin embargo, parte de su carácter distintivo, con calles arboladas, casas señoriales y una atmósfera más pausada que el centro de la ciudad.
La presencia de restaurantes con vistas panorámicas en las zonas altas de Barcelona es una tradición arraigada, aprovechando la geografía única de la ciudad, encajonada entre el mar y la montaña. Mirabé se inscribe en esta tradición, ofreciendo una versión contemporánea de la experiencia de cenar "sobre" Barcelona, un legado que combina la hospitalidad catalana con la ambición de ofrecer una experiencia inolvidable. Es un reflejo de cómo Barcelona ha sabido integrar su patrimonio natural y cultural en su oferta turística y gastronómica.
La versatilidad de Mirabé, dada su capacidad y sus espectaculares vistas, lo convierte en un lugar ideal para la celebración de todo tipo de eventos. Desde bodas íntimas y banquetes familiares hasta reuniones corporativas, presentaciones de productos o galas, el restaurante puede adaptarse a diversas necesidades. Se espera que ofrezcan menús personalizados, un servicio de planificación de eventos y la posibilidad de privatizar espacios, garantizando que cada celebración sea tan única como el paisaje que la rodea. La combinación de un entorno espectacular, una gastronomía de calidad y un servicio profesional asegura el éxito de cualquier evento.
Para disfrutar plenamente de la experiencia Mirabé, es recomendable:
La experiencia Mirabé no termina en la mesa. Su ubicación en el Distrito de Sarrià-Sant Gervasi abre la puerta a un mundo de exploración, combinando la naturaleza exuberante del Parque de Collserola con el encanto histórico y la elegancia urbana de uno de los distritos más distinguidos de Barcelona.
Sarrià-Sant Gervasi es un distrito que ofrece una calidad de vida excepcional. Se caracteriza por sus amplias avenidas arboladas, sus majestuosas fincas, sus parques y jardines serenos, y la presencia de prestigiosas instituciones educativas y sanitarias. A diferencia del bullicio del centro, aquí se respira una atmósfera más relajada y residencial. El distrito conserva el espíritu de los antiguos pueblos de Sarrià y Sant Gervasi, con sus centros históricos que aún mantienen la esencia de antaño, llenos de plazas encantadoras, mercados locales y comercios tradicionales. Es también la puerta de entrada al "pulmón verde" de Barcelona, el Parque Natural de la Serra de Collserola, que ofrece innumerables oportunidades para el ocio al aire libre.
Desde Mirabé, numerosos puntos de interés son accesibles, algunos a pie y otros con un corto trayecto:
Parque Natural de la Serra de Collserola:
Monte Tibidabo:
Observatorio Fabra:
El Encanto del Barrio de Sarrià (Antiguo Pueblo):
Jardines de la Tamarita:
Monasterio de Pedralbes:
Para aquellos que disfrutan explorando a pie y aprovechando las suaves temperaturas de Barcelona, Mirabé es un excelente punto de partida para varias rutas:
Ruta 1: Cumbres y Estrellas (Mirabé - Observatorio Fabra - Tibidabo)
Ruta 2: El Pulmón Verde de Barcelona (Explorando Collserola)
Ruta 3: Descubriendo el Antiguo Sarrià (Mirabé - Barrio de Sarrià)
La ubicación elevada de Mirabé, si bien es su mayor atractivo, requiere una planificación para el transporte:
Coche/Taxi/VTC: Esta es la opción más cómoda y directa para llegar a Mirabé, especialmente por la noche. El restaurante suele disponer de parking para sus clientes. Un trayecto en taxi o VTC desde el centro de Barcelona puede durar entre 15 y 25 minutos, dependiendo del tráfico.
Transporte Público (Combinado):
Funicular del Tibidabo (solo para el acceso a la montaña): Si tu intención es visitar el Tibidabo antes o después de Mirabé, puedes usar el Funicular del Tibidabo (desde Plaça del Doctor Andreu, accesible con el Tramvia Blau o bus desde Av. Tibidabo) para llegar a la cima de la montaña. Sin embargo, desde la cima del Tibidabo hasta Mirabé, aún necesitarías un corto trayecto a pie o en taxi.
El Restaurante Mirabé es mucho más que un lugar para comer; es un destino que encapsula la esencia de la Barcelona más sofisticada y natural. Su excepcional ubicación en el Distrito de Sarrià-Sant Gervasi, con sus vistas panorámicas y su exquisita propuesta gastronómica, lo convierte en una elección insuperable para quienes buscan una experiencia culinaria y visual de primer orden.
Pero la magia de Mirabé se extiende más allá de sus mesas. Sirve como un punto de partida ideal para sumergirse en la riqueza de sus alrededores: desde la inmensidad verde del Parque Natural de Collserola y la emblemática cima del Tibidabo, hasta el encanto histórico del barrio de Sarrià y la serenidad de sus jardines. Explorar esta zona es descubrir una faceta de Barcelona donde la elegancia urbana se fusiona con la belleza natural y la historia, ofreciendo una perspectiva diferente y profundamente enriquecedora de la Ciudad Condal.
Así, una visita a Mirabé se transforma en una experiencia completa, que nutre el paladar, deleita la vista y enriquece el espíritu, dejando en el recuerdo la inconfundible estampa de Barcelona extendiéndose majestuosa bajo el cielo.
26 may. 2026, 20:30
Sant Jordi Club
26 may. 2026, 20:30
Sala Razzmatazz 3
27 may. 2026, 20:30
Sala Razzmatazz 1
27 may. 2026, 20:30
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