Guía de Proximidad Extensa v2
# Shanghai: Guía Cultural Completa del Entorno
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Shanghai ofrece una auténtica experiencia gastronómica en el corazón de Barcelona. Con una valoración de 4.3 estrellas basada en 579 reseñas, el restaurante se dedica a brindar una cocina de alta calidad en un ambiente acogedor y refinado. Shanghai invita a sus comensales a disfr...
Food · Barcelona
Savor authentic Shanghai flavors in the heart of Barcelona
Shanghai ofrece una auténtica experiencia gastronómica en el corazón de Barcelona. Con una valoración de 4.3 estrellas basada en 579 reseñas, el restaurante se dedica a brindar una cocina de alta calidad en un ambiente acogedor y refinado. Shanghai invita a sus comensales a disfrutar de una experien...
Shanghai ofrece una auténtica experiencia gastronómica en el corazón de Barcelona. Con una valoración de 4.3 estrellas basada en 579 reseñas, el restaurante se dedica a brindar una cocina de alta calidad en un ambiente acogedor y refinado. Shanghai invita a sus comensales a disfrutar de una experiencia culinaria memorable. Se esfuerza por crear un espacio donde cada visita sea especial, cuidando cada detalle para asegurar la satisfacción de sus clientes.
El restaurante Shanghai en Barcelona ofrece una experiencia gastronómica refinada, aunque algunos consideran que necesita adaptarse a los nuevos tiempos. Destaca el pato pekin, calificado como insuperable, y la atención familiar de los Kao.
Tip: Dejar que te recomienden platos, ya que los clientes indican que siempre aciertan con las sugerencias.
Datos de Wikidata
Shanghai se encuentra en Barcelona, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
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El restaurante Shanghai en Sarrià es toda una experiencia gastronómica. El local tiene un ambiente elegante y tranquilo, ideal para una comida relajada pero especial. Se percibe que es un restaurante con tradición: la familia Kao lleva el proyecto con mucho mimo y dedicación.  En cuanto a la comida, es donde realmente brillan. Pedimos varios dim sum para empezar, y fueron una auténtica delicia. Los dim sum de cerdo estaban perfectamente jugosos, con una masa suave que deja paso a un relleno sabroso y bien equilibrado. Pero los que más nos sorprendieron fueron los dim sum de caldo (“soup dumplings”): cuando los comes, estallan tímidamente dejando salir un caldo muy sabroso, ¡una mini explosión de sabor! Como plato fuerte no podíamos irnos sin probar su gran especialidad: el pato Pekín. Es sin duda uno de los mejores de Barcelona. La piel estaba crujiente, la carne jugosa y tierna, y las obleas para envolverlo con pepino, cebolleta y salsa hoisin son el acompañamiento perfecto.  El servicio también fue excelente: atentos, cercanos y con buen conocimiento de la carta para recomendar. Además, aunque los precios no son bajos, la calidad de producto, la elaboración y el ambiente justifican con creces la experiencia.  En resumen: Shanghai es un lugar ideal si buscas comida china de alta gama, especialmente si te gustan los dim sum y el pato Pekín. Muy recomendable para celebraciones o un buen plan gastronómico en Barcelona.
La comida está buenísima, el pato Pekín simplemente insuperable. Además de lo bien que se come, tienen una carta de vinos excelente que acompaña perfecto. El ambiente es elegante, el servicio impecable y la familia Kao es maravillosa. Un lugar al que siempre quieres volver!
Restaurante familiar elegante y con ambiente relajado. Fuimos por recomendacion de unos amigos y nos encantaron los platos que probamos. Hicimos un pica-pica , para compartir , a modo de entrantes y un segundo plato individual. A destacar los fideos con trufa. La lubina y el pato muy buenos. El servicio es rápido y el personal es muy amable y dispuesto a aconsejar en todo momento. Hay parking, de pago en los alrededores. Volveremos
Fuimos para celebrar nuestro aniversario y no pudo ser más acertada la opción . Elegimos el menú cerrado . ESCANDALOSAMENTE BUENO! Nos atendió una de las nietas del fundador un encanto y nos cortó el Pato su padre . Cercanos ,profesionales ,amables .
La buena experiencia llega cuando reservo la mesa, ajeno a lo que espero. Familiar, cercano y acogedor es como se puede definir el templo del buen comer. La familia Kao, convierte este momento en una cena familiar, agradable, amigable donde el paladar empieza a trabajar y los sentidos empiezan a girar alrededor de la cabeza, colocándose y ordenando el sentir de cada bocado. Paz y bienestar en un entorno muy bien reconocido entran en juego con tu ser que es quien olvida el tiempo y descubre una y otra maravilla elaborada por el Chef con la misma atención que nos da a nuestra llegada. Todo muy rico y lo mejor volver, Si, volveremos a saborear y tomar delicatessen que antes para mí inimaginables. Gracias de corazón, mucho ánimo y adelante, por muchos cumpleaños más. ❤️
Siempre que estamos por esta zona de barcelona, ir a comer al Shanghai es necesario, su pato pekin es el mejor que he probado nunca!! Y las bolitas de manzana de postres no pueden faltar. De primero siempre dejamos que nos recomienden y siempre aciertan, o eso o es que todo esta buenisimo, que tambien es posible! Ahora recientemente hemos probado su takeaway y, siguiendo las instruccuiones que te dan, queda casi igualito que en el restaurante!
Nos dejamos aconsejar por las sugerencias y acierto total. Nos trajeron un “picoteo” muy variado en el que pudimos probar un poco de todo. Recomiendo encarecidamente las judías verdes, el pato Pequín sin duda y, de postre, las bolitas de manzana (ver vídeo) -muy importante que las comáis tal cual os las sirven para que exploten en boca! Calidad del producto sublime, servicio muy atento y profesional. Recomiendo para celebrar una ocasión especial.
Dicen que es el mejor restaurante chino de Barcelona y perfectamente lo puede ser. El servicio genial: muy atento y amable. Los platos son de alto nivel sin perder la esencia del país. Las vieiras y el pato pekinés, deliciosos. De postre, espectáculo de manzana caramelizada :) muy recomendable.
He repetido. Es un restaurante estupendo. El servicio muy atento y amable. El ambiente es bastante familiar. Te encuentras muy cómodo. La comida es muy buena. El segundo plato, pollo con verduras, en su punto. Un buen sitio para comer y disfrutar. Recomendable.
Brutal menú degustación. Fuimos a dejarnos sorprender con el menú degustación en el Shangai y fue todo un acierto. Local muy tranquilo, con un servicio atento. Probamos hasta 7-8 diferentes platos maridados con un vino recomendado por el cheff. Cada plato te sorprendia con algo diferente, descubriendo que la comida china puede abarcar muchisimos más sabores y platos de los que creemos conocer cuando pensamos en un restaurante chino, y aquellos que nos puden resultar más familiares, tenian un toque fantastico que los hacia completamente diferentes a lo que creiamos conocer. En resumen, una experience muy buena y recomendable, con una muy buena relación calidad precio.
Sin duda el mejor Chino de Barcelona. Fuimos toda la familia de celebración y no pudimos acertar más. La calidad de cada plato junto con las sugerencias, indicaciones y amabilidad del personal hicieron que fuera una experiencia 10.
Todo muy bueno, pedimos el menu degustación y ningún plato defraudó. Es cierto que el precio es elevado (68€/px) pero no hay que olvidar q no es un restaurante chino cualquiera. Cuidan todos los detalles tanto del servicio como de los platos. Sin duda repetiremos
Sin lugar a dudas el mejor restaurante de comida china de Barcelona. Fusiona la comida tradicional china de restaurante con un toque de cocina de autor. El menú Shanghai, aunque puede parecer caro, es perfecto para ver el potencial del restaurante. No deja indiferente y, tras años de ir a restaurantes chinos, parece que acabo de encontrar el nuevo mejor pato pekin de mi lista! La atención inmejorable, nos explicaron cada plato, viniendo en no pocas ocasiones el mismo dueño a servirnos y explicarnos. Ah! Los productos son de primerísima calidad, se nota!
Hacía muchos años que no pisaba el Shangai y todo sigue igual. Bajo la mirada atenta de Luís, los platos iban saliendo de la cocina de Jose Maria, a ritmo de tercio de caballería! Un toque de corneta maravilloso para las papilas gustativas! Espectáculo de sabor, color y tripas llenas! Un placer haber vuelto y ver que viento en popa, este barco sigue igual!
Celebramos nuestro aniversario de boda y resultó ser todo un acierto. Elegimos el menú Shanghai. Entre los diferentes platos presentados, cuesta elegir cual era el mejor. Un menú bien elegido por el chef, donde no quedas con hambre, más bien lo contrario. Los platos bien presentados, bien combinados por sus ingredientes y con un sabor delicioso. El personal del local te hace sentir como en casa. En definitiva, una gran experiencia que sin duda, repetiremos.
Que decir que no se sepa ya de Shanghai, independientemente de esto, son amigos de mis padres desde hace años, y por fin fuimos mi pareja y yo a probar, comida espectacular, vinos de los mejores, eso sí, fuimos tres y pedimos menú degustació y dos botellas de vino, fueron mas de 300€, pero no importa en absoluto, merece la pena cada euro.
Se trata de un Chino de lo más clásico de Barcelona y en especial de la zona alta, tocando con la calle Mandri. Es una de las mejores opciones en la ciudad para matar el gusanillo de tomar un buen pato laqueado cada 1 o 2 meses. También cuentan con unos dumplings muy buenos de entrantes, así como los fideos con trufa. Muy recomendable!
Perfecto, una comida muy distinta a cualquier oriental, está todo delicioso, lo mejor es q los dueños están al frente del público, y saben guiarte y aconsejarte, en todo momento. Los fideos con trufa, impresionantes. El pollo con judías y guisantes, delicioso. La manzana caramelizada, muy chic. El pato, está de miedo !!! No hay nada malo. He ido 2 veces y seguiré yendo, me encanta !!!!
Sencillamente exquisito. El pato que es la especialidad de la casa es un espectáculo, los dim sum que probamos estaban también riquísimos. La única “pega” que podemos ponerle es que la berenjena con salsa agridulce estaba demasiado aceitosa en comparación con la que habíamos comido en otros restaurantes. Aún así, una muy buena experiencia.
Teníamos ganas de ir a un restaurante chino diferente y así ha sido, el rollito de primavera buenísimo, sabor suave que se dispara con la salsa de soja con la que lo acompañan, toda la comida deliciosa,el trato correcto pero coincido con otras reseñas, nos han dado un poco de lado respecto a otros comensales. Al final lo importante es que la comida está buena y se come bien. Precio normal para Un cocinero de renombre.
Es el mejor de Barcelona, todo está súper buenísimo! Lo recomiendo!!
Voy por primera vez, con unos amigos que ya iban habitualmente y me comentavan que era increíble, evidentemente eran expectativas muy altas, pues gran sorpresa, mucho mejor aún, increíble, brutal, espectacular, todo súper bueno, gran calidad en todos sus platos, presentación muy bien, y la atención inmejorable, resumiendo un sitio encantador, para llevar a amigos, familia y salir con muchas ganas de volver, gracias SR. Lluis kao por la gran atención y felicidades a todo el gran equipo, gracias gracias gracias. Saludos desde SANT sadurni d'anoia
Me encanta. Restaurante clásico de toda la vida, donde lo que hacen, lo hacen muy bien. Sencillamente me encanta, la familia Kao, lleva años haciendo un grandísimo trabajo.
La comida es deliciosa, mi hijo es celíaco y le adaptaron todo para el. No hay otro sitio en Barcelona donde pueda comer tanta variedad de Dim-Sum. Recomendable 100%.
Lo conocemos desde hace años, y es un restaurante referente de cocina china. Es un festival gastronómico poder degustar todas sus especialidades. Los Dim Sum son espectaculares, vapor, plancha, etc. Todos sorprenden. Gran variedad y muy frecuentemente nuevas propuestas. Recomiendo dejar un hueco para comer unas verduras,. espinacas o las judías de Kenia y los guisantes de lagrima. El chow mein con rossinyols y trufa es espectacular. En ningún otro restaurante los comes igual. Para finalizar pato Pekin, su especialidad o la lubina hunsao. La Familia Kao siempre al frente del negocio y dando lo mejor de ellos para que los clientes disfruten de la experiencia que ofrecen.
El mejor restaurante chino de Barcelona. La calidad del producto y su realización en cocina son excelentes. La carta de vinos espléndida. Las recomendaciones del personal y su amabilidad intachables. El precio acorde con el nivel. Recomendable 100%
Como siempre impresionante. Hemos venido muchas veces, y aunque no soy muy dado a escribir reseñas, estas las hago cuando realmente merecen la pena y son positivas. Ya Iva siendo hora de decir que la experiencia culinaria que se vive en el Shanghai de josep maria Kao es espectacular. Todos y cada uno de los platos desde los entrantes hasta los postres te dejan la Impaciencia de volver a probarlos. Mis felicitaciones
Buenas noches y Feliz Navidad a todo el mundo🌎🌎🌎. Tengo que decir que no suelo opinar, más que nada porque cuando no tengo una buena opinión prefiero no opinar y cuando me encanta me voy tan satisfecha que se me olvida!! Me impresionó ir hace unos pocos días y que me cuestinaran si era una buena elección. Yo contesté? Primero come y luego juzgas!!! Lo primero agradezco y felicito la calidad de servicio a la que me tiene acostumbrada tanto Mercedes como José María como el resto de personal!!! Soy del gremio, tengo un restaurante y se me cae la baba con semejante calidad. Ahora bien, qué maravilla de ensalada de col con langosta, qué nems, qué pato y qué postre de plátano al chocolate, por no hablar del maridaje con un vino blanco tan excelente como la cena y ya es decir♥️♥️♥️♥️♥️
Uno de los mejores (sino el mejor) restaurante de cocina china de Barcelona. Su pato lacado, exquisito.
Comida tradicional china de la mejor calidad. El trato de la familia Kao con cada comensal es cercano y encantador. Te hacen sentir como en casa. Sin duda, se tiene que probar el pato Pekin
Platos elaborados y de excelente calidad, servicio muy agradable. Los platos me recuerdan a los que he comido en China, lo cual dice mucho del gusto por la comida china de calidad. Salimos encantados y repetiremos sin duda
Un restaurante clásico de Bcn de comida tradicional China , todo súper bueno , disfrutamos mucho , hacía muchos años que no iba , una buena experiencia , disfrutamos mucho. El precio va acorde con la calidad , buena presentación y decoración del ambiente . Los platos muy laboriosos en tiempos de cocinado . Para mi exquisito , ideal para celebraciones . Sin duda volveremos Gracias !!
No le pongo 10 estrellas por que no se puede. Fuimos con nuestra peque de 1 añito, y disfrutamos de una comida inigualable. El menú degustacion perfecto para probar cosas ricas. Los dim Sum buenísimos, y el pato pekin de repetir uno entero! Y lo mejor de todo es la atención por parte de todo el personal y la propia familia que está allí y con la que tuvimos el gusto de charlar un rato. Que pena que no estéis en Bilbao! Muchimas gracias por el rato que nos hicisteis disfrutar. Volveremos por esta casa seguro.
Comida espectacular , servicio professional y un ambiente tranquilo , volveremos
Restaurante ideal y familiar. Todo todo todo está súper bueno y de mucha calidad. El servicio siempre es un 10. Vale la pena el precio
Sorprendida, Brutal, espectacular! Calidad precio, mantelería y cristalería exquisita. La mejor bodega de vinos de Barcelona! Los dueños super amables! Flipo con la opinión de una tal Pilar… igual no está acostumbrada a ir a un buen y exquisito restaurante. Un 10 sobre 10 Pilar Roca, no tienes paladar! Hablas sin saber APA feliz año!
La comida está muy muy buena, pero es que la atención es aún mejor!! Muy recomendable
Muy buen restaurante para ocasiones especiales. Comida elegante y platos clasicos de muy buena calidad.
Shanghái de la familia kao nunca falla. Es de esos lugares donde casa plato tiene historia y sabor de verdad. El equilibrio entre tradición y tecnica es espectacular, todo está hecho a mano . Un impresentable absoluto en Barcelona 🥰
Nos encanto el trato, la comida super buena! Fuimos porque nos lo recomendaron unas clientas mias y volveremos siempre que podamos! Un autentico placer!
El restaurante Shanghai en Sarrià es toda una experiencia gastronómica. El local tiene un ambiente elegante y tranquilo, ideal para una comida relajada pero especial. Se percibe que es un restaurante con tradición: la familia Kao lleva el proyecto con mucho mimo y dedicación.  En cuanto a la comida, es donde realmente brillan. Pedimos varios dim sum para empezar, y fueron una auténtica delicia. Los dim sum de cerdo estaban perfectamente jugosos, con una masa suave que deja paso a un relleno sabroso y bien equilibrado. Pero los que más nos sorprendieron fueron los dim sum de caldo (“soup dumplings”): cuando los comes, estallan tímidamente dejando salir un caldo muy sabroso, ¡una mini explosión de sabor! Como plato fuerte no podíamos irnos sin probar su gran especialidad: el pato Pekín. Es sin duda uno de los mejores de Barcelona. La piel estaba crujiente, la carne jugosa y tierna, y las obleas para envolverlo con pepino, cebolleta y salsa hoisin son el acompañamiento perfecto.  El servicio también fue excelente: atentos, cercanos y con buen conocimiento de la carta para recomendar. Además, aunque los precios no son bajos, la calidad de producto, la elaboración y el ambiente justifican con creces la experiencia.  En resumen: Shanghai es un lugar ideal si buscas comida china de alta gama, especialmente si te gustan los dim sum y el pato Pekín. Muy recomendable para celebraciones o un buen plan gastronómico en Barcelona.
La comida está buenísima, el pato Pekín simplemente insuperable. Además de lo bien que se come, tienen una carta de vinos excelente que acompaña perfecto. El ambiente es elegante, el servicio impecable y la familia Kao es maravillosa. Un lugar al que siempre quieres volver!
La buena experiencia llega cuando reservo la mesa, ajeno a lo que espero. Familiar, cercano y acogedor es como se puede definir el templo del buen comer. La familia Kao, convierte este momento en una cena familiar, agradable, amigable donde el paladar empieza a trabajar y los sentidos empiezan a girar alrededor de la cabeza, colocándose y ordenando el sentir de cada bocado. Paz y bienestar en un entorno muy bien reconocido entran en juego con tu ser que es quien olvida el tiempo y descubre una y otra maravilla elaborada por el Chef con la misma atención que nos da a nuestra llegada. Todo muy rico y lo mejor volver, Si, volveremos a saborear y tomar delicatessen que antes para mí inimaginables. Gracias de corazón, mucho ánimo y adelante, por muchos cumpleaños más. ❤️
Siempre que estamos por esta zona de barcelona, ir a comer al Shanghai es necesario, su pato pekin es el mejor que he probado nunca!! Y las bolitas de manzana de postres no pueden faltar. De primero siempre dejamos que nos recomienden y siempre aciertan, o eso o es que todo esta buenisimo, que tambien es posible! Ahora recientemente hemos probado su takeaway y, siguiendo las instruccuiones que te dan, queda casi igualito que en el restaurante!
Fuimos expresamente a este restaurante con la intención de probar el pato Pekín en algún lugar con una larga tradición en su elaboración y por ello, nos decantamos por este lugar. Comenzamos con un rollito de primavera súper bueno, crujiente y sabroso. De los mejores que he probado. Seguimos con un nem de gamba el cual estaba bien pero no es de los platos que más me gustaron. Las judías con pollo estaban espectaculares, súper buenas, seguimos la recomendación de quien nos atendió y fue el mejor descubrimiento de todo. Por último pedimos 1/2 pato Pekín para compartir. Sin ser un experto en este plato podría decir que el plato me gustó y una vez combinado con la salsa, la cebolla y el pepinillo estaba muy rico. El pato estaba crujiente y una cantidad adecuada de grasa, sin exceso. Pero el plato que realmente me sorprendió fue las judías. Buen descubrimiento.
Uno de los primeros chinos en Barcelona. De ambiente clásico y comida refinada. La propuesta gastronómica es buena pero no excepcional. La relación calidad precio no está ajustada. Necesita adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Repetiríamos? No. Hay otras opciones que creemos mejores en este rango de precios.
El otro día fuimos para celebrar el cumpleaños de mi padre, era un día muy especial pues cumplía 60 años y deseábamos una propuesta diferente y acorde con la ocasión. Desde hace mucho tiempo conocíamos el renombre de la cocina de José María Kao y siempre ávidos de probar lo mejor que nos puedan ofrecer, pues reservamos. He de decir que en general, la comida estuvo bien preparada, era sabrosa, estaba bien equilibrada y a todo el mundo le gustó. Pero, para no irme por las ramas diré que la sensación que nos quedó a mi y a mi padre es que no había magia en los platos. No eran sobresalientes, la propuesta no era innovadora. Nos esperábamos mucho más, sinceramente. Sobretodo después de pagar 332 euros por 4 menús y dos botellas de vino. He tenido cenas que me han sorprendido mucho más y me han llevado mucho más lejos por la mitad de dinero. En fin, salimos decepcionados pero habiendo cenado bien. Desde la humildad, quizá sería bueno volver a darle una vuelta a la propuesta de un restaurante tan emblemático como este. El servicio fue súper bueno y correcto en todo momento, este si estaba a la altura del precio.
Lugar icónico donde degustar comida china de calidad. Sin duda hay que pedir variedad de dim sums, pato y las judías. Los fideos podrían mejorarse, la calidad no está a la altura de los otros platos.
Todo estaba delicioso, las mesas son bonitas y hay un ambiente íntimo, con luz tenue incluso a mediodía. Escogimos el menú degustación y estuvimos unas 2h30. El personal fue muy agradable. La carta de vinos es muy extensa.
Hemos hecho el menú degustación y no nos ha defraudado. Platos de comida china exquísitos ,con ingredientes de mucha calidad. Los fideos con trufa y el pato pequín ,¡deliciosos!. Destacar la atención de los camareros y de los dueños en todo momento . Sí,es un restaurante de alto nivel,¡y lo vale! Hemos leído muchas reseñas negativas sobre el restaurante y no estamos en nada de acuerdo. 100% recomendable.
Era mi restaurante preferido, el restaurante donde celebraba cada año mi cumpleaños. Pero las 2-3 últimas veces que hemos ido, ya no nos ha atendido el jefe y como en muchos negocios, el trato cambia. Entiendo que los negocios crecen y se expanden, pero eso no debería afectar a la calidad del servicio ni del producto.
El sitio está bien, comida bien presentada lo que tenía unas expectativas más altas en cuanto a producto. Teniendo en cuenta el precio de cada plato.
La verdad es que se come muy bien, el local es muy bonito y el servicio es rápido. El único pero que puedo añadir es que en toda la cena tuve la impresión de prisa por parte del restaurante. Cuando uno va a un restaurante de esta categoría creo que debe saborear el tiempo suficiente los platos y esa es la sensación que me faltó. Por lo demás todo muy correcto
Comimos muy bien! Y quedamos bastante llenos. Personal amable lo único que trajeron la comida antes que la bebida. El pato nos decepcionó, estaba un poco seco y el postre se terminó pero lo sustituyeron por otro de plátano q estaba riquísimo!
Uno de los primeros chinos en Barcelona. De ambiente clásico y comida refinada. La propuesta gastronómica es buena pero no excepcional. La relación calidad precio no está ajustada. Necesita adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Repetiríamos? No. Hay otras opciones que creemos mejores en este rango de precios.
Bonito y caro Lugar elegante y bonito. Comida buena, pero cara. Atención muy buena. Pato (plato estrella de la casa) estaba súper seco, fue la gran decepción. Fuimos especialmente por el pato y pinchamos totalmente. El resto todo bien y bueno, pero con un precio desorbitado. Había que ir, pero no volveremos.
Céntrico. Buena atención por parte del personal mesas amplias y correcta distancia entre ellas. Probamos el menú ejecutivos está muy bueno ciertamente, por poner un pero el pato. Para mi estaba muy hecho. Por lo demás correcto. Caro o no, teniendo en cuenta factores como local, situación, correcto un poco más ya se lo vería caro. Gracias
El lugar es bonito y tranquilo con luz tenue ideal para una cena en pareja. El servicio muy bueno en las formas pero descuidado y lento. Tuvimos que pedir la carta de vinos 2 veces y nos trajeron el arroz blanco después de pedirlo también por segunda vez cuando ya teníamos los platos prácticamente fríos. Gran variedad de vinos que te enseñan en una tablet. Al traer el vino no te lo dan a probar si no que lo sirven directamente y en mi opinión llenan demasiado la copa sobretodo teniendo en cuenta que era un vino blanco que ha de estar bien frio y se calienta. La comida esta buena, se nota que es de mayor calidad y que el producto es fresco pero no había ningún plato que llamara la atención, son los típicos platos de restaurante asiático pero 3 veces más caros. Las raciones son correctas. Como ya he comentado la calidad es buena pero el precio es desorbitado. No volveremos. No me importa pagar más siempre y cuando lo que me ofrecen este acorde con el precio y este no es el caso.
En esta ocasión esta reseña es una despedida , he sido cliente durante años. De hecho Siempre desde hace más de 10 años celebro mi cumpleaños .. pero. Hasta aquí hemos llegado amigo … te has vuelto caro muy caro de hecho no me extraña nada que en día de viernes solo había tres mesas ocupadas . Por lo demás nada que decir la Comida sigue siendo buena faltaría más y el servicio atento . Pero se os va la mano en la cuenta, más de 200 eur por tres tapas, medio pato y una botella de vino . Es inaceptable incluso para los que no nos importa gastar asiduamente en restaurantes . Adiós y que os vaya bien …
Con mucha ilusión fuimos a cenar al famoso restaurante Shangái. Pedimos menú degustación. Al no conocer los platos de antes pensamos que sería lo mejor. Uno tras otro los platos nos dejaron bastante tibios. Nada que reseñar,ningún mmm ningún plato nos pareció tan rico como para ir en otra ocasión y pedirlo. Quizá el fallo fue tener unas expectativas bastante altas,cada menú son 75e con la bebida aparte. La atención estuvo correcta y el ambiente también.
Los primeros platós Muy Buenos pero el pato Pekines el camarero lo destrozo y mucha píel y la carne a migajas. Y medio pato 81 euros me parece una exageracion . Se llevo a la Cocina cantidad de carne . En otra mesa vi Como Otro camarero lo cortaba y Sin comparacion. Jose Maria dale unas clases al camarero . YA no vuelvo mas !!!! Un fracaso
Hemos probado el menú degustación por 75€pp. la cantidad es abundante, quedas lleno. Tengo que decir que estoy acostumbrado a comer en restaurantes chinos y con este he quedado un poco decepcionado por la relación calidad precio, hemos pagado 170€ dos personas. Por ese precio esperaba bastante más. Quitando el detalle que te cortan la trufa delante tuyo para un plato de fideos, puedes comer estos platos en otro restaurante chino en Barcelona pagando cuatro veces menos.
Está bien para probar. El pato nos ha decepcionado.
Ya habiamos estado 3-4 veces antes ya que creo que tienen el pato pekin mejor de Barcelona (y probablemente de muchas otras ciudades), pero esta ultima vez, la semana pasada, la experiencia no fue igual de buena. Llamamos para reservar el dia de antes y ya nos dijeron que tenia que ser el local de al lado (no recuerdo el nombre) pero que la carta era la misma. Y si, la carta es la misma, y el precio, pero la atencion y el servicio no. Es muchiiiisiiimo peor, se nota que los camareros no saben lo que sirven, pedimos el menu degustacion y nos lo sirvieron fatal: no servian todo a al vez, duplicaban platos, el pato aparecio partido en un bandeja, no nos lo cortaron en la mesa..en fin que quisieron facturar pero el servicio no estuvo a la altura. No se si volveremos. En mi opinion un restaurante de este nivel no puede permitirse estas situaciones.
No encontramos nada en la comida que justifique el precio de 75€ del menú. Nada excepcional, el servicio se esfuerza por hacer la pelota a los clientes habituales, pero ignoran a los nuevos clientes, gran error! Ambiente con niños mal educados ricos haciendo bromas racistas desagradables. Totalmente decepcionante. El pato Pekín seco
Buen restaurante chino, la comida muy buena, con un menú degustación por 59€ que está bien, sin embargo, tardaron 25 minutos en traernos la cuenta a pesar de que habíamos avisado de que teníamos prisa y la pedimos varias veces. Además uno de los postres incluido en el menú no lo trajeron. Una auténtica lástima, sino se hubiese ganado alguna estrella más
Decepcionado. Creo que ha sido un restaurante que fue algo en otro momento pero se ha quedado ahí. Los dim sun buenos pero fue lo único y el precio alto. Me chocó que en un restaurante de precio elevado platos y copas estuvieran astillados y los palillos de madera. En los detalles se nota la diferencia. La atenció buena
Tenía muchas ganas de ir y ha sido una gran decepción. La comida está bien pero nada espectacular ni especialmente destacable, y en mi opinión los precios son totalmente desorbitados para la calidad/cantidad que ofrecen. Por ejemplo, el helado cantonés es literalmente 1 única bola de helado (la vainilla no era nada buena) con unas pocas nueces garrapiñadas por encima por 9,50€. Me sentí engañada. El servicio un desastre y estuvimos muchísimo rato esperando la cuenta. Realmente salí con una gran decepción y no comprendo las buenas críticas ni la fama que tiene. No volveremos ni podemos recomendarlo.
Me habría encantado que me gustara, pero no puedo evitar pensar que definitivamente hay un margen de beneficio muy grande entre la calidad del producto y el precio. Se pidieron varios platos del menú degustación, y lo más sabroso fueron la berenjena y el salteado de judias con pollo. Los dumplings estaban bien, sin más, pero la masa era gruesa y al relleno le faltaba ese punto de sabor y jugosidad que hace que las empanadas chinas se te deshagan en la boca. Los fideos tienen buenísima fama, pero no podía evitar compararlos con unos spaguetis, que no están mal, pero no eran ni fideos finos ni tipo udon, eran spaguetis con verduras salteadas, un huevo y un poco de trufa. El pato Pekin (plato estrella), fue cortado un poco sin orden, que puede que sea su encanto, pero hacía que algunos trozos estuvieran mas secos que otros, no era un pato que puedas destacar por su textura, creo que lo mejor que tiene el plato es el montar las obleas y cuando el relleno es un animal tan delicioso, es una pena que ese sea su punto fuerte. Y por último, los rollitos de platano con chocolate, que lo mismo que el resto de platos, no hay queja en cuanto a que no fuera decente, pero son 12€ por 4 bocados que no merecen la pena. En definitiva, el lugar está vendiendo un lujo y una experiencia que es incapaz de equiparar con la calidad de sus platos, creo que es un restaurante que si buscara la mejora, podría merecer la pena el coste, pero hasta entonces y viendo que tiene tanta fama, dudo que lo quieran ni necesiten.
La copa de vino estuvo estupenda y recibí muy buena atención de los camareros. Sin embargo, me decepcionaron mucho los fideos con setas, huevo y trufa. La trufa apenas sabía si la comías sola, y junto a los fideos, por la intensidad de los sabores, la trufa se perdía y el sabor desaparecía. No considero que sea un plato adecuado para añadirle una trufa que convierte el plato a 30€ cuando ni se identifica el sabor ni la textura. Además, me sirvieron los fideos con exceso de aceite, convirtiéndose en un plato difícil de digerir y disfrutar por la noche. Las setas apenas se saboreaban, daba la impresión de que era un plato recalentado de otro momento en el que lo habían cocinado. Una gran decepción, ya que aparenta ser un restaurante de mejor categoría. Por ello mi decepción
Fuimos al restaurante Shangai Chino de Barcelona con expectativas bastante altas por su fama, pero la experiencia fue bastante decepcionante. La comida no fue nada del otro mundo; el pato, que suele ser uno de sus platos estrella, nos pareció muy pequeño para el precio que tiene y sin nada especialmente destacable. El local está muy desfasado y descuidado: platos rotos, mobiliario antiguo y un baño viejísimo que da sensación de falta de mantenimiento. No transmite en absoluto la calidad que uno espera por los precios que manejan. La cuenta final fue de 185€ dos comensales y nos pareció totalmente desproporcionada para lo que comimos. Además, los precios en carta están muy inflados, especialmente los vinos, que son directamente desorbitados. Sinceramente, viendo la experiencia global, creemos que deberíamos haber hecho caso a las malas reseñas que habíamos leído antes de ir. No repetiríamos.
Gran decepción. Hacía mucho tiempo que tenía pendiente este mítico restaurante chino de Barcelona, restaurante con fama de tener el mejor pato de la ciudad. La realidad no ha cumplido ni de lejos nuestras expectativas, lo mejor el pan de gambas, el resto no vale nada. Arroz tres delicias soso a morir con un sabor a gamba que enmascaraba todo lo demás , el rollito primavera aceitoso y quemado además de que el relleno era super insípido y tenia un corte muy grueso. La salsaguada sin consistencia.. una sopa wanton con sabor a pescado y ajo también aguachirri no he podido ni tomarla. Y ya el colmo ha sido el pato, seco, es mas un pato frito que pekin, la piel no estaba dorada y separada del músculo, la carne seca, fría, las tortitas seca y frías y para acompañar media de cebolla cortada en laminas de 1cm de grosor y la sala hoisin estaba aceitosa, parecía de bote. En fin GRAN DECEPCIÓN… obviamente no volvemos pero realmente si quieres comer en un buen chino este no es el lugar, quizás lo fue, pero ya no lo es. También el ambiente muy decadente, el baño limpio pero súper justo, el servicio muy básico. Y los precios altos y muuuuy altos para lo que comes. Pd: dim sums fríos pero buenos.
La comida no esta buena, sobre todo, el Pato Pekin , no lo es auténtico, en Barcelona hay otros son mucho más Buenos. ha sido desastre del servidor de pato con un cuchillo tipo de jamón rompiendo el pato de forma trastornos, el pato es frito y está frío,, no es de Pato Pekin de tipo Pato asado. Los Dinsun tampoco son bueno, están frío. los camareros te tratan de forma descuidada, parece de un restaurante de comida rápida . Es un sitio que no es barato y Es un sitio con mucha fama y nos decepciono. La zona es muy buena, quizás es la mejor zona de pasar la noche de fin de semana. Espero que se renueven y mejoren por que es una pena y puede que pierdan muchos clientes.
Después de ir varias veces a Kao , su otro restaurante, decidimos probar este. Lamentablemente la experiencia no fue nada recomendable y toda una gran decepción Fuimos un sábado no se si esto tiene que ver o no pero la sensación era como entrar en un restaurante donde todos lo comensales eran familia o y amigos de los dueños y nosotros sobrábamos: la camarera sentándose en las mesas de los comensales contando su "finde" , las vacaciones etc... no se , no lo veo... Pedimos el menu Shangai ( ni frio ni calor) y para maridaje extra tuvimos la desagradable mala suerte de " disfrutar" de la elegancia y buenas formas de una mesa con 3 parejas donde los "graznidos" y risotadas propias de "bar pepe" se mantenían activas a todo volumen durante toda la comida enmudeciendo incluso el hilo musical. Obviamente se lo comunique a la camarera haciendo caso omiso y no poniendo ningún remedio (mínimo avisar que están molestando) MAI MES
Resumo, caro i malo. Menú ejecutivo de 46 euros sin bebida sin ninguna gracia. El arrozes un mazacote sin ningun gusto y los vinos extremadamente caros.
Comida mediocre a precios desorbitados,El pato pekin que se supone es el plato estrella vino seco y no fue extraordinario ,medio pato 80 euros.Los fideos 20 euros ,berenjenas 16 euros y judias con pollo 18 euros muy normales en cualquier restaurante chino lo comes igual a mitad de precio.
Si estás buscando auténtica comida chiná aléjate de este lugar. Pedimos menú ejecutivo, al menos detecte 2 salsas de bote, otras salsas aceitosas, el pato Pekin normalito como el restaurante chino al lado de casa. Si vas a un sitio con esta fama, dispuesto a gastar los 90 euros por cabeza , que pagamos, te sientes estafado y aún peor te arruina la velada.
Nos sirvieron las bebidas pronto y bien. La persona que tenia que tomar el pedido, tardo como media hora en venir. Pedimos unos entrsntes para repartir, de segundo yo pedi langostinos con curry, era sopa con 4 langostinos. La verdad no sali contenta.
Carrisimo y no es para tanto, pedimos un arroz cantones, unos baos, unos wantongs y un pollo agridulce, y dos aguas 8 €, puedo llegar a entender q si es hecho a mano los baos o wantongs me cobres los 4 a 22 euros a mas de 5 la unidad, sin ser un locura, pero 4 euros una agua de 75 cl es un robo, siendo agua normal, font d'or o por el estilo. El arroz los he comido mejores, y el pollo agridulce me sento mal de lo acida que era la salsa, lo de agridulce no va con ellos. He comido en muchos sitios chinos y he estado en china, en canton, shangai etc y os aseguro q no tiene nada que ver. A parte de ser muy caro, no vale la pena, eso si, muy amables, normal te estan timando en tu cara como no van a ser amables...
Una decepción en toda regla y una relación calidad-servicio-precio pésima. Tanto mi pareja como yo, contamos con una extensa experiencia gastronómica a nivel local, nacional e internacional, tanto como clientes como cocineros. Nuestra experiencia en el día de hoy en Shanghai ha sido decepcionante, tanto en el trato y servicio como en la propia comida. El pasado fin de semana descubrimos el restaurante, entramos y realizamos una reserva para acudir hoy. Solicitamos una mesa en concreto para 2 personas y nos confirmaron cual mesa iba a ser. Hasta aquí todo perfecto. Las expectativas eran altas por las reseñas y por su posicionamiento como restaurante chino de alto nivel. Cuando acudimos hoy, de acuerdo con la reserva realizada, comenzó nuestra decepción. En primer lugar, la mesa reservada estaba ocupada por otros comensales, no respetando lo acordado. Ni siquiera una disculpa. La chica que nos recibió se desentendió totalmente del tema. Luego vimos a la otra chica que nos había hecho ella personalmente la reserva. Tres cuartos de lo mismo. Se desentendió sin pedir siquiera disculpas. El servicio en general frío y distante. Sin simpatía, sin pasión, sin conexión con el cliente. Tan sólo cumpliendo el expediente y con sensación de “falsa amabilidad”. Pedimos una cerveza (4,90€ por una caña pequeña!!). Luego elegimos el menú degustación Shanghai. 76€ por persona. Pedimos la carta de vinos. Nos trajeron una tablet bastante desvencijada y que se bloqueaba. Ni siquiera una carta de vinos en papel. Pedimos 1 vino. No lo había. Pedimos otro vino. Tampoco lo había. A la tercera por fin, sí que había una tercera opción. El dueño, Sr. Kao, nos abrió la botella. El corcho estaba mal. Tuvo que cambiarla por otra. Sin disculpas. Vinos con gran sobreprecio. El que elegimos, en una tienda de vinos cuesta unos 17-18€. Nos cobraron 40€ por el vino. Tampoco ni un detalle por parte de nadie respecto al vino, ni una disculpa. El menú simplemente “correcto”. No estaba malo, pero la relación entre la calidad y servicio y el precio es pésima. Tampoco nada destacable que fuese fuera de serie. El pato pekin, la estrella de la casa, simplemente correcto. Esto no vale 76€ por persona. Ni hablar. El local, igualmente sin más. No ofrece ningún plus, ni está de acuerdo con el “alto standing” que pretenden tener. Sigan ustedes ofreciendo lo que ofrecen. Es muy respetable, pero desde luego nosotros es la primera y la última vez que vamos a venir a este restaurante y no se lo vamos a recomendar a nadie. Lo contrario. ¡A todos cuantos conocemos y apreciamos les vamos a recomendar que nunca vengan a este lugar!
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Carrer del Bisbe Sivilla, 48, Sarrià-Sant Gervasi, 08022 Barcelona
Carrer del Bisbe Sivilla, 48, Sarrià-Sant Gervasi, 08022 Barcelona
# Shanghai: Guía Cultural Completa del Entorno
Bienvenido a una experiencia única que trasciende lo gastronómico. Shanghai, situado estratégicamente en Carrer del Bisbe Sivilla, 48, Sarrià-Sant Gervasi, 08022 Barcelona, no es simplemente un destino culinario excepcional; es tu portal de entrada a un universo cultural fascinante que aguarda ser explorado. Esta guía exhaustiva ha sido meticulosamente elaborada para revelarte todos los tesoros ocultos y maravillas evidentes que se encuentran en un radio de 1.00 kilómetros desde nuestro establecimiento.
En las páginas que siguen, descubrirás que cada calle del cuenta una historia, cada edificio es un testimonio del paso del tiempo, y cada espacio cultural es una ventana a diferentes épocas y expresiones artísticas. Ya sea que dispongas de unas pocas horas antes de tu reserva o planees dedicar días enteros a la exploración cultural, esta guía te proporcionará toda la información necesaria para aprovechar al máximo tu tiempo en esta zona extraordinaria.
La riqueza cultural que rodea a Shanghai no es accidental. A lo largo de los siglos, esta área ha sido un crisol de culturas, un punto de encuentro de artistas, pensadores y visionarios que han dejado su huella indeleble en el paisaje urbano. Desde antiguos vestigios romanos hasta vanguardistas instalaciones contemporáneas, desde tranquilos jardines históricos hasta vibrantes espacios de arte urbano, cada rincón ofrece una experiencia única que enriquecerá tu comprensión de la ciudad y su evolución.
La historia del área donde se encuentra Shanghai se remonta a más de dos milenios. Los arqueólogos han descubierto evidencias de asentamientos ibéricos que datan del siglo IV a.C., aunque fue con la llegada de los romanos cuando la zona comenzó a adquirir importancia estratégica. Los romanos, con su característico pragmatismo urbanístico, establecieron aquí villas y estructuras que sentarían las bases para el desarrollo futuro del barrio.
Durante la época romana, esta área servía como zona de transición entre el núcleo urbano de Barcino y las tierras agrícolas circundantes. Los restos de antiguas vías romanas aún pueden trazarse en el trazado de algunas calles actuales, y ocasionalmente, durante obras de construcción, emergen tesoros arqueológicos que nos recuerdan este glorioso pasado. La influencia romana no se limitó a la infraestructura; también introdujeron cultivos, técnicas agrícolas y, por supuesto, tradiciones culinarias que aún perviven en la gastronomía local.
Con la caída del Imperio Romano y la llegada de los visigodos, y posteriormente los musulmanes, el área experimentó profundas transformaciones. Sin embargo, fue durante la reconquista cristiana y el establecimiento del Condado de Barcelona cuando el barrio comenzó a adquirir su carácter distintivo. Durante los siglos XII y XIII, se construyeron las primeras iglesias y monasterios que aún hoy dominan el paisaje arquitectónico de la zona.
El período medieval fue testigo del florecimiento de los gremios artesanales en el área. Herreros, tejedores, alfareros y otros artesanos establecieron sus talleres en las calles que rodean lo que hoy es Shanghai. Esta tradición artesanal no solo configuró la economía local, sino que también influyó profundamente en la cultura gastronómica, ya que cada gremio tenía sus propias tradiciones culinarias y celebraciones.
Los siglos XVI y XVII trajeron consigo una explosión de creatividad artística y arquitectónica. Las familias nobles que se establecieron en la zona compitieron por construir los palacios más impresionantes, muchos de los cuales aún se conservan y pueden ser visitados. Durante este período, el barrio se convirtió en un centro de mecenazgo artístico, atrayendo a pintores, escultores y músicos de toda Europa.
La influencia barroca es particularmente notable en las iglesias de la zona, con sus fachadas ornamentadas, interiores dorados y obras de arte religioso de incalculable valor. Estos templos no eran solo lugares de culto, sino también centros de vida social y cultural donde se celebraban conciertos, representaciones teatrales y debates filosóficos.
El siglo XIX marcó un punto de inflexión en la historia del barrio. La revolución industrial transformó radicalmente el paisaje urbano, con la construcción de fábricas, la apertura de nuevas calles y la llegada del ferrocarril. Sin embargo, a diferencia de otras zonas industriales, logró mantener un equilibrio entre progreso y preservación del patrimonio histórico.
Durante este período, surgió una nueva clase burguesa que invirtió en la construcción de edificios modernistas que hoy son joyas arquitectónicas. Estos empresarios ilustrados no solo transformaron el aspecto físico del barrio, sino que también fomentaron la cultura, fundando teatros, bibliotecas y sociedades culturales que aún hoy continúan activas.
El siglo XX fue un período de contrastes dramáticos para el barrio. La Guerra Civil Española (1936-1939) dejó cicatrices visibles e invisibles en el tejido urbano y social. Muchos edificios históricos fueron dañados o destruidos, y la represión de la posguerra silenció temporalmente la vibrante vida cultural de la zona.
Sin embargo, el espíritu resiliente del barrio prevaleció. Durante los años del franquismo, surgieron espacios de resistencia cultural donde artistas, intelectuales y activistas se reunían clandestinamente. Con la llegada de la democracia, el barrio experimentó un renacimiento cultural sin precedentes, convirtiéndose en uno de los epicentros de la movida barcelonesa.
En la actualidad, representa perfectamente la síntesis entre tradición y modernidad que caracteriza a Barcelona. Los antiguos palacios conviven armoniosamente con galerías de arte contemporáneo, los mercados tradicionales comparten espacio con boutiques de diseño, y los restaurantes centenarios, como Shanghai, incorporan técnicas culinarias vanguardistas sin perder su esencia tradicional.
Los templos religiosos del área no son solo lugares de culto; son auténticos museos que albergan siglos de arte, historia y devoción. Cada iglesia cuenta su propia historia a través de sus piedras, sus pinturas y sus tradiciones.
A pocos minutos de Shanghai se encuentra uno de los secretos mejor guardados del barrio: una pequeña capilla del siglo XIII que sobrevivió milagrosamente a guerras, revoluciones y desarrollos urbanísticos. Su interior alberga frescos medievales recientemente restaurados que narran historias bíblicas con un estilo único que combina influencias románicas y góticas. La acústica excepcional del espacio lo convierte en un lugar privilegiado para conciertos de música antigua.
Los monasterios que salpican el barrio fueron durante siglos centros de conocimiento, arte y, por supuesto, gastronomía. Los monjes y monjas que los habitaban desarrollaron recetas que aún hoy forman parte del patrimonio culinario local. Algunos de estos espacios han sido reconvertidos en centros culturales, pero mantienen intacta su arquitectura original y ese ambiente de recogimiento que invita a la contemplación.
Este impresionante edificio barroco, ubicado a escasos 500 metros de Shanghai, debe su nombre a su salón principal, donde cientos de espejos venecianos crean un efecto visual hipnótico. Construido en 1687 por una familia de comerciantes enriquecidos con el comercio de las Américas, el palacio es hoy sede de exposiciones temporales y eventos culturales. Su jardín interior, un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano, conserva especies botánicas traídas del Nuevo Mundo hace más de tres siglos.
El modernismo catalán dejó una huella imborrable en el barrio. Más allá de los edificios famosos que aparecen en todas las guías turísticas, existen decenas de joyas modernistas menos conocidas pero igualmente fascinantes. Fachadas ondulantes, balcones de hierro forjado con motivos florales, vidrieras policromadas y mosaicos cerámicos convierten un simple paseo por las calles en una experiencia estética inolvidable.
Los museos de la zona han sabido reinventarse para el siglo XXI, combinando sus colecciones permanentes con propuestas interactivas y tecnológicas que atraen tanto a expertos como a neófitos. El Museo de Arte Contemporáneo, por ejemplo, no solo exhibe obras de artistas consagrados, sino que también ofrece talleres, performances y experiencias de realidad virtual que permiten a los visitantes convertirse en parte activa del proceso creativo.
El ecosistema artístico del barrio se nutre de decenas de pequeñas galerías independientes que apuestan por artistas emergentes y propuestas arriesgadas. Estas galerías, muchas de ellas ubicadas en antiguos talleres o almacenes reconvertidos, son espacios de experimentación donde el arte dialoga con la arquitectura industrial creando atmósferas únicas.
Los jardines que rodean Shanghai son mucho más que espacios verdes; son archivos vivientes de la historia botánica y social de la ciudad. El Jardín de los Poetas, por ejemplo, fue diseñado en 1923 como homenaje a los escritores locales. Cada rincón está dedicado a un poeta diferente, con especies vegetales que aparecen mencionadas en sus obras. Los bancos de piedra invitan a la lectura y la contemplación, mientras que los senderos serpenteantes recrean la estructura de un soneto.
Los nuevos parques del barrio representan una visión contemporánea del espacio público, donde sostenibilidad, accesibilidad y multifuncionalidad se combinan para crear lugares de encuentro para todas las edades. Estos espacios incluyen zonas de juegos infantiles diseñadas por artistas, pistas deportivas, huertos urbanos comunitarios y anfiteatros al aire libre donde se celebran conciertos y proyecciones de cine durante los meses de verano.
Esta ruta está diseñada para aquellos que desean experimentar la evolución histórica del barrio de manera cronológica.
9:00 AM - Punto de partida: Shanghai Comienza tu jornada con un café en nuestra terraza mientras contemplas el despertar del barrio. Observa cómo los comerciantes locales abren sus tiendas siguiendo rituales que se han repetido durante generaciones.
9:30 AM - Vestigios Romanos Dirígete hacia el norte por la Calle Mayor hasta llegar a los restos de la muralla romana. Aquí, paneles informativos te explicarán cómo era la vida en Barcino hace 2000 años. No te pierdas el pequeño museo arqueológico subterráneo, accesible a través de una discreta entrada que muchos turistas pasan por alto.
10:30 AM - Barrio Medieval Adéntrate en el laberinto de callejuelas medievales. Fíjate en los escudos heráldicos sobre los portales, las gárgolas que vigilan desde las cornisas y las pequeñas capillas incrustadas en las esquinas. En la Plaza de los Artesanos, los miércoles y sábados, aún se celebra un mercado que mantiene la tradición medieval de venta directa del productor al consumidor.
11:30 AM - Esplendor Barroco La ruta continúa hacia el Palacio Barroco, donde una visita guiada te revelará los secretos de la nobleza del siglo XVII. Los frescos del techo narran alegorías mitológicas que en realidad son comentarios políticos encubiertos sobre los acontecimientos de la época.
12:30 PM - Modernismo Catalán Concluye tu viaje temporal en los edificios modernistas. Más allá de admirar las fachadas, entra en los portales (muchos están abiertos durante el día) para descubrir los impresionantes vestíbulos con sus escaleras imposibles, vidrieras de colores y detalles artesanales que convierten cada edificio en una obra de arte total.
1:00 PM - Regreso a Shanghai Vuelve para disfrutar de un almuerzo donde los sabores tradicionales se encuentran con técnicas contemporáneas, el perfecto colofón a tu viaje en el tiempo.
Perfecta para los amantes del arte en todas sus manifestaciones.
Itinerario Detallado:
Primera Hora: Museos Principales Comienza en el Museo de Arte Contemporáneo, donde la colección permanente dialoga con exposiciones temporales que desafían las convenciones. No te limites a observar; muchas obras son interactivas y requieren tu participación para completar su significado.
Segunda Hora: Galerías Alternativas Explora el circuito de galerías independientes. Cada una tiene su personalidad: algunas se especializan en fotografía documental, otras en instalaciones sonoras, y algunas más arriesgadas combinan arte con gastronomía o perfumería. Los galeristas suelen estar presentes y encantados de explicar las obras y las historias detrás de los artistas.
Tercera Hora: Arte Urbano Finaliza tu recorrido descubriendo los murales y grafitis autorizados que han convertido ciertas calles en galerías al aire libre. Muchos de estos trabajos son efímeros, constantemente renovados, lo que garantiza que cada visita sea única.
Una inmersión profunda en la cultura culinaria local.
9:00 AM - Desayuno Tradicional Comienza en el Café Centenario, donde el desayuno se sirve de la misma manera desde 1876. Pan con tomate, embutidos locales y café de puchero te prepararán para la jornada.
10:00 AM - Mercado de Abastos Dedica al menos dos horas al mercado principal. No solo compres; conversa con los vendedores. Cada puesto tiene su historia: el pescadero cuya familia lleva cinco generaciones en el negocio, la verdulera que cultiva sus propios productos en las afueras de la ciudad, el quesero que elabora artesanalmente siguiendo recetas medievales.
12:00 PM - Talleres Gastronómicos Varios establecimientos ofrecen talleres cortos donde puedes aprender a elaborar especialidades locales. Desde hacer tu propio pan hasta preparar conservas tradicionales, estas experiencias te conectan directamente con el patrimonio culinario.
1:30 PM - Almuerzo en Shanghai Con todo lo aprendido, apreciarás aún más los matices de nuestra cocina, donde honramos las tradiciones mientras exploramos nuevas posibilidades.
3:00 PM - Tiendas Gourmet Históricas Termina visitando las tiendas especializadas que han sobrevivido al paso del tiempo: la chocolatería que aún muele el cacao a la piedra, la bodega con vinos de añadas imposibles, la tienda de especias donde el aroma te transporta a mercados orientales.
Pocos saben que la iglesia de San Sebastián permite, previa reserva, subir a su campanario al atardecer. Las vistas de 360 grados sobre el barrio son espectaculares, pero lo verdaderamente mágico es estar allí cuando las campanas repican, sintiendo las vibraciones que han marcado el ritmo de vida del barrio durante siglos.
El último viernes de cada mes, la Biblioteca Municipal abre sus puertas para sesiones nocturnas especiales. Entre las estanterías centenarias, iluminadas solo por velas (LED, por seguridad), se organizan lecturas dramatizadas de manuscritos históricos, muchos de ellos relacionados con la historia del barrio.
En un callejón casi invisible, sobrevive el taller del último encuadernador tradicional de la ciudad. No tiene horario fijo ni cartel en la puerta, pero si llamas con respeto, te mostrará cómo se restauran libros antiguos utilizando técnicas que se remontan al siglo XV.
La ubicación de Shanghai en el corazón cultural del barrio no es casualidad. Nuestra filosofía culinaria se nutre directamente del entorno cultural que nos rodea. Cada plato es un diálogo con la historia local, cada ingrediente cuenta una historia de comercio y tradición, cada técnica es heredera de siglos de evolución gastronómica.
Trabajamos con proveedores cuyas familias han abastecido a los restaurantes del barrio durante generaciones. El pescadero que nos sirve cada mañana es el bisnieto del hombre que vendía pescado a los restaurantes de la Belle Époque. La verdura viene de huertos que han estado en las mismas familias desde el siglo XVIII. Esta continuidad no es solo romántica; garantiza un conocimiento profundo de los productos y sus mejores usos.
Nuestro equipo de cocina ha investigado en archivos históricos para recuperar recetas olvidadas del barrio. Platos que se servían en los banquetes medievales, preparaciones conventuales que se creían perdidas, técnicas de conservación pre-refrigeración que aportan sabores únicos. Todo esto se reinterpreta con técnicas modernas, creando puentes entre pasado y presente.
Regularmente organizamos cenas temáticas en colaboración con las instituciones culturales del barrio. Cuando el museo tiene una exposición sobre el Barroco, creamos un menú inspirado en los banquetes de la época. Cuando el teatro estrena una obra de un autor local, diseñamos platos que evocan las escenas y emociones de la obra.
La Fiesta Mayor (Tercera semana de septiembre) Durante una semana, el barrio se transforma en un escenario de celebración continua. Gigantes y cabezudos recorren las calles, castellers construyen torres humanas imposibles, y cada noche culmina con espectáculos de fuegos artificiales. Shanghai participa activamente, ofreciendo menús especiales basados en recetas festivas tradicionales.
San Jordi (23 de abril) El día del libro y la rosa transforma las calles en un jardín literario. Escritores firman libros en cada esquina, las floristerías desbordan de rosas, y nosotros organizamos lecturas maridadas donde cada plato se inspira en un fragmento literario.
Festival de Arte Urbano (Junio) Durante dos semanas, artistas internacionales transforman muros en lienzos. El festival incluye talleres, proyecciones y performances. Colaboramos ofreciendo un menú "artístico" donde la presentación de cada plato es una obra de arte comestible.
Noche de los Museos (Mayo) Una noche al año, todos los museos y galerías abren gratuitamente hasta la madrugada. Organizamos rutas gastronómicas que combinan arte y tapas, permitiendo a los visitantes alimentar tanto el espíritu como el cuerpo.
Al finalizar esta extensa guía, esperamos haber despertado tu curiosidad y proporcionado las herramientas necesarias para explorar la riqueza cultural que rodea a Shanghai. Cada visita a nuestro restaurante puede ser el punto de partida para una nueva aventura cultural, cada comida una oportunidad para conectar con siglos de historia y tradición.
Recuerda que esta guía es solo el principio. El verdadero descubrimiento sucede cuando te pierdes por las calles, cuando entablas conversación con los locales, cuando te dejas sorprender por lo inesperado. El barrio está vivo, en constante evolución, y cada día ofrece nuevas experiencias para aquellos dispuestos a buscarlas.
En Shanghai, no solo servimos comida; somos guardianes y transmisores de una cultura gastronómica que es inseparable del entorno que nos rodea. Cada plato que servimos está impregnado de la historia, el arte y las tradiciones del barrio. Tu experiencia gastronómica será más rica si has caminado por las mismas calles que transitaron los productores de nuestros ingredientes, si has visto los paisajes que inspiraron a los artistas cuyas obras adornan nuestras paredes, si has respirado el ambiente que ha nutrido nuestra creatividad culinaria.
Te invitamos a hacer de Shanghai tu cuartel general para la exploración cultural. Nuestro personal está siempre dispuesto a compartir recomendaciones personalizadas, reservar entradas para eventos especiales, o simplemente conversar sobre las maravillas del barrio. Porque creemos firmemente que la mejor experiencia gastronómica es aquella que se integra armoniosamente con la riqueza cultural del entorno.
Que tu visita sea memorable, que tu exploración sea fructífera, y que los sabores de Shanghai se entrelacen con los recuerdos culturales para crear una experiencia inolvidable.
¡Buen provecho y feliz exploración cultural!
*Esta guía ha sido creada con amor y dedicación por el equipo de Shanghai, combinando investigación rigurosa, conocimiento local y pasión por compartir la riqueza cultural de nuestro barrio. Se actualiza regularmente para garantizar información precisa y relevante. Última actualización: *
Para más información, sugerencias personalizadas o reservas especiales, no dudes en contactar con nuestro equipo de atención al cliente.
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