Descubre los alrededores de Vivanda
# Vivanda: Un Viaje Culinario al Corazón del Exclusivo Barrio de Sarrià en Barcelona
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Tapas, fish & meat plates & Mediterranean dishes in an elegant space with garden seating.
Food · Barcelona
Savor Mediterranean elegance in Sarrià-Sant Gervasi
Tapas, fish & meat plates & Mediterranean dishes in an elegant space with garden seating.
Vivanda destaca por su cocina catalana tradicional bien ejecutada y un servicio excelente. Los clientes elogian la terraza agradable y la atmósfera tranquila. Algunos mencionan un trato poco amable por parte del personal de sala.
Tip: Recomendado por su terraza exterior agradable y ambiente tranquilo, ideal para una cena en familia o en pareja.
Datos de Wikidata
Vivanda se encuentra en Barcelona, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Datos de Wikidata
Hola de nuevo Llegamos a este restaurante por casualidad. Grata sorpresa. Disfrutamos de varios platillos, todos ellos bien elaborados. Croquetas de jamón, pulpo con caponata siciliana, ensaladilla,... Por cierto, muy recomendable cenar en la terraza interior. A disfrutarlo!!
Con una carta de cocina catalana a base de tapas y platos pensados en compartir. Nos encantó la gran croqueta de jamón jamón, anchoas 000 con pan de coca y tomate, berenjena a la flama con miso, cola de rape a la plancha con romesco, copa de fresones y otras frutas con leche de coco y el mouse de chocolate. Todo riquísimo, pero el mouse de chocolate de los mejores que he probado. Ubicado en Sarria tienen una zona interior elegante y algo informal, pero lo que más me encanta es el patio que tienen. Allí parece que te has escapado de la cuidad. Además, por la noche lo iluminan de una forma mágica. Pagamos unos 42€/persona, para una comida ligera con una copa de vino.
He ido con mi socia y un cliente, que le ha encantado y a nosotras también. Pedimos una mesa en el jardín y a pesar del calor que hacía en Barcelona, allí estábamos muy bien. Comimos de primero una ensalada muy original con flores de calabaza y de segundo tartar de atún. El tiramisú de los mejores que he probado también. Salimos a unos 30€ por persona. Todo excelente
Vivanda en mi experiencia es un restaurante que vende sensaciones de sabores, restaurante de cocina catalana tipo gourmet, pedí tartar de Atún y estaba muy bueno, al igual que el dessert que uno de sus ingredientes era agua de coco, esta increíble os recomiendo! Buena ubicación, muy fácil de llegar, y respecto al precio, no olvidar que es un restaurante de ⭐️ Michelin y se paga como tal. Os recomiendo reservar en La terraza, el jardín o arboleda de su infraestructura le da un toque muy especial. No os vayáis sin pedir las croquetas de jamón!
Restaurante de renombre en la zona alta de Barcelona que cumple con las expectativas e ideal tanto para ir con amigos como para ir en pareja. Local agradable y acogedor, con una preciosa terraza en que también se puede cenar en invierno porque tiene estufas y está cubierta. Servicio impecable. Éramos cuatro y de todo lo que comimos nos gustó especialmente el tartar de atún y el fricandó. Brutales!
Vivanda, en pleno corazón de Sarrià, es ese rincón de Barcelona donde la cocina tradicional mediterránea y catalana se siente sincera, con sabor de barrio pero con técnica y producto de calidad que marcan la diferencia. 🍽️🌿 Su historia va ligada al barrio desde hace décadas y hoy, bajo la supervisión del chef Jordi Vilà, ofrece platillos pensados para compartir, con ingredientes de mercado y ese punto de cariño que distingue a los mejores restaurantes de verdad. Nos encantó empezar con las croquetas de bikini 🥪, ese crujido que abruma y un relleno inolvidable que invita a seguir, y los buñuelos de bacalao 🐟, sencillos pero perfectos para abrir apetito y acompañar un vermut o copa. Las bravas con alioli y sobrasada 🥔 tenían ese toque especial que solo una cocina con categoría sabe dar, con sabor intenso y equilibrio. De mar, las ostras Amélie 🦪 son de alta gama y una auténtica delicia si quieres algo elegante y fresco. El “RoastVic” 🍖 (carne asada con encurtidos, higos, mayonesa de mostaza y alcaparras) es un giro moderno con raíces mediterráneas que demuestra la creatividad de la casa. Y de postre, la crema catalana con carquinyolis 🍮 fue el cierre perfecto: dulce, suave y con esa textura que te deja tranquilo y contento. El ambiente relajado, su terraza-jardín escondida 🌳 y las opciones de mesas tanto para compartir como para una cena íntima lo convierten en un lugar versátil y acogedor, perfecto para comidas largas sin prisa. En definitiva, Vivanda combina tradición y una cocina bien ejecutada en un entorno encantador. Es ideal para quienes buscan platos clásicos reinterpretados con cariño y producto de primera. 🧡
Restaurante elegante de cocina catalana. La verdad es que los platos los bordan están muy buenos SERVICIO de 10 así como la cocina. El restaurante es elegante y tranquilo tiene una terraza exterior muy agradable y un salón interior igual. Los camareros son muy profesionales y agradables. Los precios son algo elevados pero están justificados por la calidad de la cocina. La verdad es que el chuletón que pedimos por ejemplo estaba hecho a la perfección, así como las patatas que lo acompañaban. El steak tartar que pedimos estaba muy bien equilibrado también
Me recomendaron éste restaurante y no me ha defraudado me ha encantado. La comida es buenísima. Servicio excelente y el ambiente agradable y tranquilo, Tiene terraza exterior. Se encuentra en la zona alta de Barcelona exactamente en el barrio de Sarrià. Hoy doy dos recomendaciones la primera es visitar el restaurante y la segunda que deis un paseo por sus alrededores.
Un restaurante para disfrutar de principio a fin. Carta extensa de buenas propuestas, producto de calidad bien trabajado y platos muy bien elaborados y con mucho sabor. La terraza es ideal tanto en verano como en invierno y el servicio de 10. No dudéis en probar las bravas, son un clásico y una de las mejores que hemos probado en Barcelona!
Experiencia mas que satisfactoria. Empezamos con unas croquetas de bikini trufado y otra de jamón ibérico (croquetas normales). Pasamos a una "sopa de cebolla" bastante peculiar pero con un contraste de ingredientes, sabores y texturas muy agradables y exquisitas. Seguimos con un "fricandó" de ventresca de atún con una salsa buenísima y una ventresca bien cocinada. Finalmente pasamos al plato principal (recomendación del camarero y vaya recomendación), unos fideos a la cazuela increíblemente buenos, un plato que me haría venir de nuevo al restaurante solo para comerlo. Para terminar, no podían faltar los postres: torrada de Santa Teresa (postre diferente pero recomendable para probar) y un "gató" de almendra de Mallorca (una especie de tarta de Santiago pero más esponjosa). Resumiendo la experiencia, fue una comida muy agradable y exquisita, con buena atención por parte de los camareros y un precio más que justo para lo bien que se come.
De mis favoritos en Barcelona. Su terraza es un lujo, muy agradable. Es verdad que sale un pelín caro, pero la calidad está fuera de toda duda. Tan solo una vez tuvimos que devolver un plato que no hacía justicia a la descripción, pero nos lo cambiaron amablemente. Sus croquetas me encantan (aunque tienen que vigilar que no salgan un pelín chamuscadas), su arroz meloso es divino y el steak tartar (con anguila) es high level.
Todo muy bien tanto la comí como el servicio, recomendable!
Servicio muy atento, buena carta de vinos. Ensaladilla espectacular. Cuenta con un terraza interior cubierta. ;)
Recomendado por mi hija, hemos comido hoy con mi suegra y la experiencia no ha podido ser más maravillosa. Hemos pedido unos entrantes (mejillones y buñuelos de bacalao), unos arroces y coca de sardinas que estaban increíbles... Y unos postres de locura ( torrija, tiramisú y un xuxo casero que me ha llevado al paraíso... desde luego que lo recomendaré a todos mis conocidos. Enhorabuena a todos, la atención prestada es de 10.
lo conozco desde que inauguraron. Se ha ido transformando y esta última vez que he ido, he comido como nunca. Unas bravas que no tienen nada que envidiar a las del Tomas. unos buñuelos de bacalao sabrosisimos y las salsas para acompañar los mejillones, deliciosas!! y la carne... perfecta y en su punto!! Los camareros atentos, pero sin agobiar. Se siguen mejorando!!
Exquisito. Local interior muy agradable y bien decorado y climatizado. La terraza me ha parecido algo angosta, pero habrá que probarla. La comida de 10. La esqueixada con mil sabores; los macarrones increíbles. Los fideos a la cazuela no quería que se acabasen. Y la torrija me ha encantado. Precio más que razonable. Y servicio tan profesional como simpático.
La comida me encanto, y eso que soy de comer muy poco, para no decir casi nada. Sobretodo el postre que era un pastelito caliente estaba delicioso. El ambiente del local muy agradable y acogedor, el servicio de las dos camareras muy servicial y atentas, el encargado muy atento y agradable. ¡¡¡REPETIREMOS!!! y por supuesto que lo recomiendo😊
Buen sitio para comer o cenar todo muy bueno. El camarero genial no le doy las cinco estrellas por que al lado de mi mesa una de las camarares le espetó algo a una de sus compañeras. (Con o sin razón no son formas y menos delante de los clientes)
Platos con una presentación elegante, buen producto y bien tratado. El precio acorde con la calidad de los platos y la carta de vinos muy interesante. El local una maravilla, así como el servicio, muy amable y atento en todo momento. LA cocina espectacular, cada plato es un espectáculo en boca, bien trabajados, se nota que hay años de cocina detrás. Realmente salimos muy satisfechos, sin duda repetiremos.
Buscaba comida tradicional catalana, poco comun ya en barcelona, y este restaurante lo ofrece. Muy rico todo. Precios un poco elevados.
Siempre bueno, correcto, elegante, sabroso, saludable, de mercado, creativo. Lugar tranquilo con una agradable terraza. Da gusto volver siempre ahí! No hice fotos, pero las ostras estaban buenísimas, las croquetas gigantes y el tartar de atún. Todo en general!
Restaurante 100% recomendable. Reservad en el patio, es precioso, y muy agradable. la atención al cliente ha sido muy buena. Producto de calidad y todos los platos muy bien presentados y ricos. Si vienes con hambre pide la costilla de vaca ecológica esta delicioso jugosa y tierna en su punto. Relación calidad precio un poco alta, es un restaurante para una ocasión especial.
Increíble la cena de Nochebuena en familia, éramos 13 cómodamente situados en la mesa y sin ruido exterior. La comida, como siempre un 10 y el servicio impecable.
Nos encantó todo, la comida brutal, el personal muy atento, sonriente y pendientes de todo. La terraza muy agradable, un rincón muy bonito.
Muy buen sitio para comer o cenar. 100%recomendable.
Muchas gracias, me ha gustado mucho la comida, he celebrado mi cumpleaños de 16 años y cocina y servicio muy bueno, gracias
Es uno de mis restaurantes favoritos en Barcelona! Vivo en Sarrià, pero lo descubrí más por casualidad, porque buscamos un sitio para cenar. Pedimos 4 platos y cada plato era buenísimo. Es un poco más caro, pero vale la pena! Están en la ruta Michelin - y con razón! El patio interior es hermoso!
Un muy buen rato entre amigos en un ambiente familiar y tranquilo. La comida deliciosa. Muy buena elección del sitio para comer, charlar y disfrutar de la compañía.
Restaurante elegante de cocina catalana. La verdad es que los platos los bordan están muy buenos SERVICIO de 10 así como la cocina. El restaurante es elegante y tranquilo tiene una terraza exterior muy agradable y un salón interior igual. Los camareros son muy profesionales y agradables. Los precios son algo elevados pero están justificados por la calidad de la cocina. La verdad es que el chuletón que pedimos por ejemplo estaba hecho a la perfección, así como las patatas que lo acompañaban. El steak tartar que pedimos estaba muy bien equilibrado también
Me recomendaron éste restaurante y no me ha defraudado me ha encantado. La comida es buenísima. Servicio excelente y el ambiente agradable y tranquilo, Tiene terraza exterior. Se encuentra en la zona alta de Barcelona exactamente en el barrio de Sarrià. Hoy doy dos recomendaciones la primera es visitar el restaurante y la segunda que deis un paseo por sus alrededores.
Experiencia mas que satisfactoria. Empezamos con unas croquetas de bikini trufado y otra de jamón ibérico (croquetas normales). Pasamos a una "sopa de cebolla" bastante peculiar pero con un contraste de ingredientes, sabores y texturas muy agradables y exquisitas. Seguimos con un "fricandó" de ventresca de atún con una salsa buenísima y una ventresca bien cocinada. Finalmente pasamos al plato principal (recomendación del camarero y vaya recomendación), unos fideos a la cazuela increíblemente buenos, un plato que me haría venir de nuevo al restaurante solo para comerlo. Para terminar, no podían faltar los postres: torrada de Santa Teresa (postre diferente pero recomendable para probar) y un "gató" de almendra de Mallorca (una especie de tarta de Santiago pero más esponjosa). Resumiendo la experiencia, fue una comida muy agradable y exquisita, con buena atención por parte de los camareros y un precio más que justo para lo bien que se come.
Servicio; 3/5 Servicio rápido, atento y professional. Local; 2/5 Carta liosa con demasiados platos. Sensación claustrofobica en una de sus salas interiores, decoración a actualizar. Comida; 3/5 Buen producto, hemos comido bien. Precio; 2/5 Caro, 112€ sin vino dos pax. Volveremos, gracias.
Buscar un Local por la parte alta de Barcelona es sencillo, lo único que tienes que acertar cual elijes, recomendable guiarte por el Chef y el estilo del Restaurante. En este caso, reúne los 2 requisitos, las creaciones de Jordi Vila, cuya carta es cocina tradicional catalana con toques mediterráneos e italiano. Destacar su bonita terraza ajardinada que le da un toque de paz y que parece un oasis dentro de una gran Ciudad. Carta completa por epígrafes con platillos, platos y carnes o pescado. Por destacar algo la Stracciatela de Bufala y los Caracoles con sobrasada, espectaculares. A continuación en carne la Mitjana de Ternera de 700 gramos aproximadamente o unos sabrosos callos y de pescado el Morro de Bacalla, muy interesantes ambos platos. Excelente Carta de vinos con numerosas Denominaciónes de Origen. Si quieres tranquilidad y buena comida, no dudes en visitar este templo culinario que no te va a defraudar.
Vivanda es uno de esos restaurantes que demuestran que la cocina catalana tradicional puede seguir viva, actualizada y bien ejecutada sin perder alma. Aquí se viene a comer bien, sin trucos ni artificios, y eso —por desgracia— no abunda. La carta es enorme, amplia hasta el punto de que cuesta decidirse: entrantes fríos y calientes, platos de cuchara, pescados, carnes, pastas, arroces, opciones navideñas… casi un compendio de cocina catalana moderna. Normalmente una carta así sería sospechosa, pero aquí sorprende que todo salga a un nivel muy digno. Probamos ostras, unas anchoas excelentes, verduras salteadas, un canelón de pollo rustido y un rape a la romana con limón, alcaparras y avellanas. El común denominador: producto cuidado y técnica clásica que no falla. Las verduras salen vivas y al punto, el canelón es pura tradición reconfortante y el rape es uno de esos platos aparentemente simples pero afinados con intención. Los postres mantienen el nivel: la crema catalana, cremosa y con buen quemado, y el pastelito caliente con helado, que pide cucharada grande y sin remordimientos. El servicio es atento, profesional y amable sin sobreactuar. Se agradece. El precio —poco más de 100 € para dos— está muy bien ajustado para el barrio y para lo que se sirve. Aquí la sensación es la de pagar lo justo por un trabajo bien hecho. Lo único mejorable: demasiado tiempo entre pase y pase. No estropea la experiencia, pero sí rompe un poco el ritmo de una comida que, por estilo, debería fluir más. Conclusión: Vivanda es cocina catalana sólida, de producto y tradición, con una carta amplísima que, sorprendentemente, sale bien parada. Un restaurante al que se vuelve por fiabilidad y por honestidad culinaria.
Una grata sorpresa. No teníamos planes de salir a cenar, pero nos reunimos en familia y decidimos ir. Comida tradicional, bien ejecutada, atención amable y una terraza espectacular. Es un sitio que recomiendo sin dudar y al que definitivamente volvería. Todo estaba muy bueno y a un precio justo.
Buen restaurante la mayoría de platos muy ricos, empezamos con unos mejillones al vapor a las tres salsas, un poco difícil de poder entender los mejillones y las salsas a parte( mejor 1 salsa buena y mezclada con ellos ) el salmón ahumado por ellos muy bueno. El steak tartar que nos pidieron si lo queríamos suave o picante, lo pedimos suave y la verdad que la carne es de calidad pero le faltaba potencia de sabor, y por último el arroz con gamba de Palamós y sepionas buenísimo. La verdad que para ser un recomendado michelin está bien pero podrían mejorar.
Un sitio expectacular, un ambiente acogedor. Para estar en la guía Michelin el servicio tendría que mejorar. La calidad precios está bien. Lo que no es asequible para todo el mundo. Es un restaurante caro. Pero para algún capricho de vez en cuando está muy bien.
Terraza genial sobretodo para cenas siempre que no fumen al lado. Dentro temperatura muy buena con A/A. Servicio un poco serio y brusco pero correcto. Comida muy buena algo caro pero se entiende en un rte con estrella. Mesas muy ajustadas y se oye mucho la conversación del vecino, pero se comprende.
Es la primera vez que iba y me han encantado todos los platos pero las raciones son un poco escasas. De segundo pedí rape y estaba exquisito pero la ración era mínima; demasiado justa incluso para una cena. Es un sitio refinado y vale la pena probarlo pero no es para ir frecuentemente porque el precio es elevado en relación con la cantidad.
Excelente comida en un excelente marco. De las terrazas mas encantadoras de Barcelona. Buen nivel de cocina y muy correcta la relación calidad/precio. Muy recomendable!
Una terraza encantadora, un servicio muy correcto y la comida por supuesto estaba muy bien preparada. Un lugar con calma y sin ruidos. Me gustó mucho!
La comida espectacular pero el servicio lento y un tanto mediocre para el nivel del restaurante.
Este restaurante es bonito. Decorado con gusto, elegante y acogedor. La comida está muy bien, sin embargo, esperamos más de media hora para el segundo plato. Un error importante. Y, quizás lo peor, es que en ningún momento nos pidieron disculpas, ni tuvieron un detalle por la larga espera. Un error lo puede tener cualquiera, A lo mejor hubo un problema en cocina. No lo sé… Lo que sí sé, es que es importante las formas y una disculpa hubiera estado bien. Gracias
Un sitio muy agradable. El jardín super chulo. La comida sin ser de una elaboración espectacular está muy rica y las cantidades son apropiadas. Fueron muy agradables con nosotros. Y aunque no es un sitio barato, creo que se ajusta a lo que ofrecen y los precios de Barcelona. Repetiría y lo recomendaría.
Una grata sorpresa. No teníamos planes de salir a cenar, pero nos reunimos en familia y decidimos ir. Comida tradicional, bien ejecutada, atención amable y una terraza espectacular. Es un sitio que recomiendo sin dudar y al que definitivamente volvería. Todo estaba muy bueno y a un precio justo.
Cocina normal a un precio excesivo. Ya lo dice la carta … platillos. Pero el precio es de platos normales. Y para colofón, dos postres que podrían ser interesantes, resulta que tienen un tiempo de espera de 10 y 20 min. Pregunta abierta al restaurante? No sería mejor que te informaran cuando te entregan la carta ???
La terraza es agradable en las noches de verano, el servicio rápido y atento. La comida no está a la altura en la calidad y en la cantidad son más bien tapas. Si se pretende hacer gastronomía minimalista la calidad y el sabor han de ser especiales y la verdad, no lo son. De todo lo que probamos lo mejor el vino y las bravas, eso lo dice todo.
La comida y la atención al público es perfecta. Pero he encontrado el sistema de ellos terrible porque te obligan a comer y apreciar el ambiente bajo horario. Solo te dan 2 horas para comer luego te “invitan” a irte porque tienen la mesa reservada. Creo que una mesa de 3 personas que se gastan más de 200€ en una comida. Tendrían que poder disfrutar de todo el tiempo que quieran. Pero bueno. Es mi opinión. Si se quiere disfrutar y hablar tranquilamente. Este no es el mejor restaurant. NO tienen menú tampoco.
Lugar bonito para cenar. La comida está buena (nada espectacular). No obstante, un detalle que no me gustó fue la presión de los camareros para retirar los platos. Parecía que te quisieran echar rápido. De precio bien.
La comida muy buena y los postres excelentes. La recepción, cuando llegamos fue pésima. Tanto que no volveré. No tenían la mesa preparada, cosa que me parece bien. Pero no kos dijeron donde podíamos esperar, así que nos pusimos en una mesa vacía de la entrada . Vino una chica y de una forma muy despectiva nos dijo que ¿porqué nos habíamos sentado en una.mesa que estaba sucia? Tal vez fue porque nadie nos atendió debidamente? Si no te importa la atención esta genial, ami si me importa.
Almorzamos en el restaurante Vivanda y, si bien la cocina estuvo a la altura y en general fue lo que salvó la experiencia, el servicio resultó decepcionante para un establecimiento recomendado en la Guía Michelin. Puntos positivos Entrantes: excelentes croquetas de jamón ibérico y unas patatas bravas sabrosas. Plato principal: los fideus Nanda para dos estaban bien logrados, generosos y con buen sabor. Postre: un flan de queso con frutos rojos agradable para finalizar. La cocina es sin duda la fortaleza del restaurante y merece reconocimiento. Puntos negativos – el servicio Acogida impersonal: a nuestra llegada simplemente nos señalaron una mesa “en el medio” sin acompañarnos, lo cual sorprende en un local de esta categoría. Problemas de limpieza: la primera cuchara servida para los fideus estaba visiblemente sucia (restos de tomate) y la segunda aún presentaba huellas de dedos. Falta de discreción: escuchamos a un camarero reprender en voz alta a un colega, rompiendo el ambiente de la sala. Poca delicadeza: un camarero preguntó si había terminado cuando aún tenía fideus en el plato y simplemente estaba haciendo una pausa. Servicio descuidado en el postre: el flan fue dejado en la mesa sin anunciarlo, mientras la camarera hablaba con otra compañera. La cuenta 63 € para dos personas (compartiendo los platos). Un precio razonable en relación con la calidad de la comida, pero que no compensa las deficiencias en el servicio.
Vivanda ofrece una experiencia correcta, con destellos interesantes como unas bravas reinterpretadas y una torrija de nivel, aunque el conjunto carece de la regularidad y la personalidad necesarias para destacar. El entrecot resulta plano y el arroz marinera no trasciende el formato de menú. El equipo de sala es notable, profesional y atento; sin embargo, la actitud del probable “responsable”, demasiado volcado en conversar de manera constante con una sola mesa, transmite cierta falta de responsabilidad y rompe la armonía del conjunto. Un lugar agradable para una comida informal, pero lejos de lo que cabría esperar de un restaurante con aspiraciones en guías gastronómicas.
Fuimos a comer un sábado. La comida perfecta, pero la atención teniendo en cuenta los precios no está a la altura. Tuvimos que reclamar las cartas porque no nos las traían, el chico que vino a tomarnos nota muy poco amable y nos sentimos un poco presionados porque lo teníamos al lado esperando a anotar cuando 1 d mis hijos aún no lo tenía claro, tuvimos que reclamar el pan que habíamos pedido que tampoco habían traído, y cada vez que queríamos algo teníamos que estar buscando al camarero para pedirle más agua o cava porque ni si quiera te atendian o preguntaban qué necesitábamos , nosotros teníamos que estar pendientes porque parecía que ni te miraban.para que no los llamaras. En definitiva cuando pagas según que precios, la comida lo vale, esperas que la atención y el servicio también sea correcta y esté a la.altura.
Comida con buen producto. Ejecutada bastante bien pero no a nivel de estar en la guía michelin. Poco personal de sala. La señora que atendía en sala muy desagradable super fría y cortante. El cocinero saliendo en sala vestido en chándal sucio con un delantal...poca profesionalidad. No malo pero no volveré.
Comida con buen producto. Ejecutada bastante bien pero no a nivel de estar en la guía michelin. Poco personal de sala. La señora que atendía en sala muy desagradable super fría y cortante. El cocinero saliendo en sala vestido en chándal sucio con un delantal...poca profesionalidad. No malo pero no volveré.
La comida es buena, pero nos toco un metre que tiene de educación “0” nos trató súper mal parecía que nos estaba regalando la comida. La verdad el servicio fue muy malo pero solo por este metre el resto de chicos fueron amables. Y para el precio que tiene se debería invertir en servicio al cliente y cuidar un poco más la selección del personal. No se el nombre del metre pero es de cabello negro y piel blanca un poco parecido a mister bean solo que es feo pero sin gracia. No se si volvería a este sitio.
Brandada salada, caracoles no valen nada y steak tartar mal acuchillado. Tenía las expectativas altas ya que me lo habían recomendado y no las superó! El servicio correcto, sin más Y el ambiente bien
Restaurante con nombre y poco más. Las raciones son muy escasas para los precios que tienen. La cocina no es nada del otro barrio, mucho "titulo" y poco resultado. Los caracoles con sobrasada y salchichas no valen nada de nada. Tres cosas juntas sin final común. Nos dieron tres rodajas de pan que parecian cortadas como jamon....El servicio si que fue muy amable. No lo recomiendo para nada.
Precio calidad muy caro Personal poco profesional y con mala actitud. No recomendable En sala y con gente fumando ( pone zona jardín, pero está completamente cubierto, prohibido por legislación)
Mi review no deja de ser matizable, porque solo se pueden puntuar ciertos parámetros. Mi mala puntuación se debe a la escasez ridícula de la comida, hasta un extremo que no habían visto en ningún lado. El ambiente, servicio y sabores son buenos, pero los precios son muy altos y las raciones tienes que mirar con lupa para encontrarlas. Personalmente no repetiré, tuve que hacer un resopón al salir de allí Si comes poco poco, es un sitio caro, pero muy correcto para ir.
Fuimos a comer dos comensales un jueves de agosto, con la idea como referente del sitio que habíamos conocido hace unos años. Elegimos mesa en la terraza-jardín, un espacio muy agradable. La carta ofrece platillos de entrantes fríos/calientes con poco atractivo y una variedad limitada de segundos platos que no pueden considerarse como tal (raciones de platillo o medias raciones). La cocina se esmera más bien poco y en general se descuida el detalle: los entrantes que pedimos no merecen ni comentarlos, decepcionantes. Segundos: El pescado del día era lubina a la plancha: seca como un zapato por un lado, parecía hervida por el otro. Insulsa y "emplatadilla" sin ninguna gracia en una pobrísima presentación; completaba la decepción una guarnición de tomates troceados aliñados (en un bol a parte) que no pegaba ni con cola. Lo único que merece una puntuación positiva es el Fricandó de Ventresca de atún, eso sí, sin guarnición. El servicio atento, aunque un poco lento para estar la terraza prácticamente vacía, también podría esmerarse un poco más. En definitiva, un sitio agradable con una cocina francamente mejorable y unos precios muy por encima de lo que corresponde para lo que ofrecen. Una experiencia un poco frustrante para quienes hemos tenido ocasión de conocer el Vivanda de épocas anteriores.
Hacia tiempo que no íbamos al restaurante y siempre nos ha gustado tanto la carta como el servicio pero esta vez nada de nada. La carta la han cambiado totalmente. Siendo vegetarianos prácticamente todos los platos eran a base de carne o pescado cosa que no ocurría en todos los años que hemos ido. Tampoco nos gustó el servicio, que a pesar de haber pocas mesas, era lento y despistado a la hora de repartir los platos. Pedimos un agua adicional y ni se acordaron. Por último los vasos, un restaurante de precio medio alto y ponen vasos duralex amarillos cuando antes tenían copas de cristal. En fin, la próxima vez nos lo pensaremos.
Si tienen la oportunidad de ir a Vivanda, pierdan la oportunidad. El peor trato que he tenido en mi vida no solo en España sino en el mundo, uno de los peores servicios que he tenido, por favor no vayan. Las personas que atienden no disfrutan su trabajo, te atienden como si ellos te hicieran un favor, me tocaron los peores camareros, la comida lenta, desorganizada, horrible experiencia, de terror, no vayan!
He pedido una cerveza sin gluten y cuando llevaba media cerveza, me he dado cuenta que era con gluten. El camarero que era su primer día, muy simpático ha perdido perdón. El encargado ni siquiera ha perdido perdón. Creo q es muy grave ya que a mi me afecta al sistema autoinmune y estaré un tiempo enferma. Soy celiaca y esto hay que tener mucho cuidado
No entiendo la calificación de este restaurante. Las mesas de 4, pequeñas. Lo de sofisticado? La vajilla y presentación súper básica. Los camareros que nos atendieron…..l Los platos justos justos. Las bravas? El precio? En fin No volveremos
Una pena... la comida ya no es lo que era y el servicio deja mucho que desear. No son profesionales. No conocen la carta que ofrecen. El steak tartar mal acuchillado y, aunque te preguntan el punto de picante, te sirven lo que quieren. La carta de vinos parece extensa, pero la mayoría no los tienen... casualmente los de precio más asequible! La cuenta llegó con varias bebidas que no habíamos consumido y el precio del vino +10€ !!! Pero lo peor fué el trato del jefe de sala y el servicio pésimo de las camareras. Para NO VOLVER
Todo bien. Que pena valorar con una estrella por el trato recibido por parte del camarero calvo con gafas
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Carrer Major de Sarrià, 134, Sarrià-Sant Gervasi, 08017 Barcelona
Carrer Major de Sarrià, 134, Sarrià-Sant Gervasi, 08017 Barcelona
# Vivanda: Un Viaje Culinario al Corazón del Exclusivo Barrio de Sarrià en Barcelona
Barcelona es una ciudad de infinitos matices, donde cada barrio cuenta su propia historia y ofrece experiencias únicas. Lejos del bullicio turístico del centro, se encuentra Sarrià, un enclave que ha sabido conservar el encanto de un antiguo pueblo, con sus calles adoquinadas, plazas tranquilas y una atmósfera distinguida. En este idílico escenario, en la célebre Carrer Major de Sarrià, se sitúa Vivanda, un restaurante que invita a descubrir la esencia gastronómica de la zona en un ambiente acogedor y sofisticado.
Este artículo es una inmersión profunda en la experiencia que Vivanda ofrece, no solo a través de su propuesta culinaria, sino también como punto de partida para explorar uno de los barrios más elegantes y con más historia de la Ciudad Condal. Desde sus orígenes hasta sus rincones más preciados, Sarrià y Vivanda se entrelazan para ofrecer una jornada memorable.
Dirección: Carrer Major de Sarrià, 134, Sarrià-Sant Gervasi, 08017 Barcelona Coordenadas: 41.4004947, 2.1209728
Ubicado en el corazón de Sarrià, en la emblemática Carrer Major, Vivanda se presenta como un refugio culinario que encapsula la esencia de este distinguido barrio. La elección de su emplazamiento no es casual; Carrer Major de Sarrià es la arteria principal del antiguo pueblo, un lugar donde la vida local transcurre entre comercios tradicionales y edificios con historia. Este contexto dota a Vivanda de una atmósfera particular, alejada del frenesí urbano y más cercana a la calma de un pueblo mediterráneo.
Aunque los detalles específicos de su propuesta gastronómica varían con las estaciones y la creatividad de sus fogones, Vivanda se alinea con la filosofía de los establecimientos de alta calidad en la zona: un profundo respeto por el producto local y de temporada, una cocina que fusiona la tradición catalana con toques contemporáneos, y un ambiente que invita a la sobremesa y al disfrute. Es probable que su menú esté diseñado para celebrar los sabores de la tierra y el mar, con una clara predilección por ingredientes frescos y de proximidad, reflejando la riqueza gastronómica de Cataluña.
La experiencia en Vivanda, por su ubicación y el carácter del barrio, suele ser sinónimo de calidez y atención al detalle. Es el tipo de lugar donde uno puede esperar un servicio atento, una carta de vinos cuidada que realce los platos, y un espacio diseñado para el confort, ya sea para una comida íntima, una celebración familiar o un encuentro de negocios. La atmósfera del restaurante, probablemente con elementos que evocan la historia y el estilo de Sarrià, contribuye a una experiencia culinaria completa, donde el entorno es tan importante como el plato.
Sarrià-Sant Gervasi es uno de los distritos más extensos y verdes de Barcelona, y dentro de él, el barrio de Sarrià destaca por su singularidad. Fue un municipio independiente hasta 1921, y esta herencia se percibe en cada esquina, otorgándole un carácter distintivo que lo diferencia notablemente de otras zonas de la ciudad.
La historia de Sarrià se remonta a la época romana, aunque su desarrollo como núcleo urbano comenzó en la Edad Media. Originalmente, fue un pueblo rural rodeado de campos de cultivo y masías, que abastecía de productos frescos a la creciente ciudad de Barcelona. Con el tiempo, su clima suave y su proximidad a la montaña de Collserola lo convirtieron en un lugar de veraneo predilecto para la burguesía barcelonesa, que construyó aquí elegantes villas y jardines.
Esta evolución dejó una huella arquitectónica y cultural profunda. Al pasear por Sarrià, es fácil imaginar cómo era la vida en el siglo XIX: calles estrechas y empedradas, edificios modernistas y noucentistas, y una plaza central que sigue siendo el epicentro de la vida social. La anexión a Barcelona no borró su identidad; más bien, la integró, permitiendo que Sarrià conservara su alma de pueblo dentro de una gran metrópolis.
Hoy, Sarrià es un barrio residencial de alto nivel, conocido por su tranquilidad, sus excelentes servicios y su ambiente familiar. A diferencia de zonas más turísticas, aquí la vida transcurre a un ritmo más pausado. Los residentes disfrutan de un comercio de proximidad vibrante, con tiendas especializadas, panaderías artesanales, librerías y boutiques que reflejan un estilo de vida de calidad.
La Plaça de Sarrià, con la imponente Iglesia de Sant Vicenç, es el corazón neurálgico del barrio, un punto de encuentro donde se celebran fiestas populares, mercados y eventos comunitarios. Es un lugar ideal para sentarse en una terraza y observar la vida local, disfrutando de un café o un vermut.
Sarrià es también un deleite para los amantes de la arquitectura y la naturaleza. Sus calles albergan joyas modernistas y noucentistas, muchas de ellas antiguas residencias burguesas que ahora son colegios, centros culturales o viviendas. Ejemplos como la Casa Orlandai o la Vil·la Cecilia son testamento de esta rica herencia.
Además, el barrio es una puerta de entrada al Parc Natural de la Serra de Collserola, el pulmón verde de Barcelona. Esta proximidad a la naturaleza ofrece a sus habitantes y visitantes la posibilidad de disfrutar de rutas de senderismo, ciclismo y miradores con vistas espectaculares de la ciudad y el mar. Los parques y jardines urbanos, como los Jardins de la Vil·la Cecilia, complementan esta oferta verde, proporcionando oasis de tranquilidad en medio de la trama urbana.
La ubicación de Vivanda en Carrer Major de Sarrià, un enclave con una profunda identidad y un gusto por lo auténtico, sugiere una propuesta gastronómica que honra esta herencia. Aunque no se disponga de un menú específico en este momento, es posible inferir el tipo de experiencia que un restaurante de su calibre ofrecería en este contexto.
Vivanda, por su entorno, probablemente se distingue por una filosofía culinaria que busca la excelencia a través de la sencillez y el respeto por el producto. Es esperable que su cocina sea un reflejo de la gastronomía catalana, reinterpretada con creatividad y técnicas modernas, pero sin perder de vista las raíces. El ambiente del restaurante seguramente complementa esta visión: un espacio elegante pero sin pretensiones, que invita a sentirse como en casa. La decoración podría incorporar elementos que evocan la historia de Sarrià, quizás con toques rústicos y sofisticados a la vez, creando una atmósfera cálida y acogedora.
La calidad de la materia prima es, sin duda, un pilar fundamental. Es muy probable que Vivanda priorice los ingredientes de temporada y de proximidad, trabajando con proveedores locales para asegurar la frescura y la autenticidad de sus platos. Esto significa que el menú podría variar a lo largo del año, adaptándose a lo que el mercado ofrece en cada estación. Desde verduras frescas de la huerta catalana hasta pescados y mariscos del Mediterráneo, pasando por carnes de ganaderías selectas, la estacionalidad sería la guía de su propuesta.
La experiencia en Vivanda no se limitaría solo a la comida. Incluiría un servicio atento y profesional, capaz de guiar al comensal a través de la carta y la selección de vinos. La bodega, probablemente, contaría con una cuidada selección de referencias nacionales e internacionales, con especial atención a los vinos catalanes, que maridarían a la perfección con la oferta culinaria. Para el visitante, Vivanda representaría una oportunidad de sumergirse en la gastronomía local de Barcelona, pero desde una perspectiva más íntima y auténtica, alejada de las rutas turísticas habituales y en un marco incomparable.
Una comida en Vivanda es la excusa perfecta para explorar los encantos de Sarrià y sus alrededores. A continuación, se presenta una guía detallada de los puntos de interés cercanos, con distancias, cómo llegar y qué hacer.
Para aprovechar al máximo su visita, le proponemos algunas rutas a pie que combinan gastronomía, cultura e historia, partiendo de Vivanda.
Esta ruta le permitirá sumergirse en la esencia del antiguo pueblo de Sarrià, con sus plazas, comercios y jardines.
Una ruta más extensa que combina la tranquilidad del Monasterio de Pedralbes con la singularidad de la Torre Bellesguard de Gaudí.
Para aquellos que buscan un respiro en la naturaleza sin salir de la ciudad.
Sarrià es un barrio muy bien conectado con el centro de Barcelona, aunque conserva una atmósfera que lo hace sentir apartado.
Visitar Vivanda en Sarrià es mucho más que una simple experiencia gastronómica; es una invitación a descubrir un fragmento auténtico y elegante de Barcelona. Es la oportunidad de saborear una cocina que honra la tradición catalana en un entorno que respira historia y distinción. Al combinar una excelente comida con la exploración de las calles tranquilas, los jardines escondidos y los monumentos históricos de este antiguo pueblo, el visitante se lleva consigo un recuerdo imborrable de una Barcelona diferente, más íntima y encantadora. Sarrià y Vivanda ofrecen una simbiosis perfecta para aquellos que buscan una experiencia culinaria y cultural profunda, lejos de las multitudes, pero cerca del corazón de la auténtica vida barcelonesa.
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