Cívica Bar-Terraza
Bar · Brihuega
Horario de Cívica Bar-Terraza
Sobre Cívica Bar-Terraza
Cívica Bar-Terraza, ubicado en Brihuega, ofrece un ambiente casual con asientos al aire libre donde se puede disfrutar de la belleza del entorno. Servimos una selección de bebidas que incluye cerveza, vino y licores, acompañadas de comida sencilla como pollo asado y lomo de olla. Aunque de estilo rú...
Cívica Bar-Terraza, ubicado en Brihuega, ofrece un ambiente casual con asientos al aire libre donde se puede disfrutar de la belleza del entorno. Servimos una selección de bebidas que incluye cerveza, vino y licores, acompañadas de comida sencilla como pollo asado y lomo de olla. Aunque de estilo rústico, el bar busca integrarse al paisaje único de Cívica. Ofrecemos servicio de mesa y contamos con aseos.
Qué dicen los clientes de Cívica Bar-Terraza
Las opiniones son muy polarizadas. Algunos clientes destacan las vistas al río y la amabilidad del personal joven, mientras que otros se quejan del trato grosero de una señora, precios elevados y productos caducados. El entorno natural es un punto fuerte.
Platos populares
Ideal para
Tip: Si vas a consumir, pregunta los precios antes, especialmente de las bebidas. Si solo quieres ver el río, ten en cuenta que el acceso podría ser restringido si no consumes.
Servicios
Preguntas frecuentes sobre Cívica Bar-Terraza
Opiniones de Cívica Bar-Terraza Brihuega
Pagar por tomar un refresco o cerveza en un entorno así no es ningún disparate. Y si no te apetece, pide una botella de agua que eso nunca viene mal y un euro no te va a sacar de pobre. Relájate y disfruta de la naturaleza, viendo el río, que la vida son dos días!!! Aquellos que se quejan pagarán luego con gusto los 10€ que cuesta subir a la azotea del RIU en Madrid, solo para hacerse fotos con vistas a la ciudad y otros 20 turistas apiñados de fondo.
El sitio es espectacular, y las personas que lo atienden son muy agradables. Los que escriben reseñas negativas es porque no se saben comportar. Ellos tienen muy cuidado ese sitio como para que todo el mundo pase por ahí porque quiere ver el río. Pues anda que no hay metros de río.... Y sin molestar a nadie...
El sitio es espectacular, y las personas que lo atienden son muy agradables. Los que escriben reseñas negativas es porque no se saben comportar. Ellos tienen muy cuidado ese sitio como para que todo el mundo pase por ahí porque quiere ver el río. Pues anda que no hay metros de río.... Y sin molestar a nadie...
Un bar un tanto "rústico" con su increíble encanto que no desentona para nada del paisaje del pueblo "fantasma" de Cívica. La atención muy buena por su dueño y único empleado, mesas de jardín y una increíble vista de los paisajes.
Increíble lugar para tomar algo fresquitos, al lado del río y disfrutando las vistas a la roca. Comimos pollo asado y lomo de olla, estaba muy rico, salimos muy contentos. Además, el trato hacia nosotros fue sensacional. Sin duda volveremos
El lugar perfecto para tomar algo fresquito y tranquilo , perfecto para deshinibirse porque no hay cobertura , trato cercano y familiar donde siempre recibes lo que das , no hay carta porque todo es fresco o preparado en el día ( se pueden encargar paellas) muy recomendable la trucha ahumada
Bueno, el personal ,todos los hemos visto quizás mejores, pero para tomar un refresco en un sitio espectacular, muy recomendable.
Completamente de acuerdo con el último comentario, lugar espectacular y cuidado maravillosamente, tienen que entender que es un bar rustico a la orilla del tajuña y no un restaurante 5 estrellas, y los que dicen que es rio y entran a curiosear, en la entrada pone bar y peopiedad privada...si no se enteran es por que no quieren, se hacen los suecos y luego se quejan por que les recuerden que es un bar...pues eso unos caraduras
Bar-Kiosko con raciones y bocadillos. Personal amables y atento. Lugar fresco y perfecto para, después de visitar Cívica, comer o tomar algo. Totalmente recomendable
Sorprende ver opiniones negativas, especialmente por parte de personas que no comprenden que las inmediaciones de un merendero son propiedad del señor hostelero, acondicionadas para el disfrute de sus clientes, solo hay que saber respetar las normas de convivencia y comerciales. En lo referente a nuestra experiencia, fue totalmente satisfactoria, el dueño encantador, buena conversación, buena música, y a todos los lectores, por favor, tened en cuenta que es un merendero en medio del campo regentado por personas sencillas, no un restaurante de 5 tenedores dirigido por un meapilas.
Un sitio estupendo, muy buena comida y ambiente agradable. El personal muy simpático y muy atento. Un lugar para parar 100 recomendable. El problema es de los que no entienden que no se puede entrar a pasear a un bar sin consumir, precisamente un sitio así de cuidado y de bonito demuestra que es un recinto privado. Los que comentan negativamente posiblemente sea por haber entrado de malas maneras, cuando es obvio que es un bar, y ni si quiera hayan parado a consumir. Caraduras
Marivilloso sitio en el cual tomarte algo después de una visita a Cívica y a la zona. Mi grupo de senderismo encargamos una paella para 30 personas y ha estado de lujo, riquísima y un trato espectacular por parte de los propietarios del chiringuito, repetiremos seguro, muchas gracias por la atención y las facilidades teniendo en cuenta las limitaciones del lugar. Isabel.
Un sitio con encanto, volveremos. A la gente que critica al dueño, solo decirles que para tener un negocio en medio de la nada, hace falta tener vocación y ganas; y lo que no es de recibo es pretender ver el río desde una zona cuidada con esmero por sus dueños para sus clientes. Hay kilómetros de río, río arriba y río abajo para ustedes, señores "que no quieren consumir".
Pagar por tomar un refresco o cerveza en un entorno así no es ningún disparate. Y si no te apetece, pide una botella de agua que eso nunca viene mal y un euro no te va a sacar de pobre. Relájate y disfruta de la naturaleza, viendo el río, que la vida son dos días!!! Aquellos que se quejan pagarán luego con gusto los 10€ que cuesta subir a la azotea del RIU en Madrid, solo para hacerse fotos con vistas a la ciudad y otros 20 turistas apiñados de fondo.
Pequeña joya junto a la carretera. Construido por el cura local en la propia roca es un conjunto de salas y galerías. Este lugar cayó en el abandono hace 30 años.
Bonito y sorprendente enclave en las inmediaciones de brihuega. Fresco por sus manantiales y misterioso por sus cuevas. No hablo del merendero porque no hice uso.
La comida esta bien para lo que pagas, obviamente no es un restaurante Michelin, pero el entorno bien vale la pena y además el chico que nos atendió era muy majo
Normal, para un café por el frío y poco más. 2 cafés 3,50. No tenia leche sin lactosa y dice que lo que la faltaba…
El sitio tiene un lugar inmejorable si visitas Cívica o pasas por la zona hacia el interior de la Alcarria. Aunque es mejorable como bar-terraza. Tiene mesas en una explanada grande desde las que se pueden disfrutar del río. No mucho en invierno. Aunque cuanta en el interior con una chimenea perfecta… Como propuestas de mejora: - Un poco más limpio y adecentado que se dice en zona, lo haría más apetecible en el interior. - Una cafetera (Nespresso, por ejemplo), sería suficiente… En invierno un café recién hecho es de las mejores cosas que te puedes encontrar. La chica fue maja y agradable contándonos algunas curiosidades del lugar.
Ideal para tomar un refresco y descansar disfrutando del canto de los pájaros. En otros comentarios se crítica a los dueños del bar de chulería o malos modales, alomejor es que están artos de que para ver el río atraviesen su finca, si tuviese una puerta y una vaya no entrarían los cotillas, que por cierto, el río no merece la pena verlo pero si disfrutar del refresco. No es lo mismo ir andando por la orilla de un río disfrutando del paisaje que entrar en una finca privada para ver el río.
Un lugar para tomarse algo si visitas las ruinas de cívica que están justo en frente, es agradable y fresquito por que está al lado Del Río, aunque quizás demasiados mosquitos, está bien para tomar algo de paso
Muy regular, solo había 2 botellas de agua... En los anuncios aparece como una ciudad y cuando llegas se trata de un perfil en la montaña tallado... "mueres"de la decepcion
Es un sitio donde dentro de sus limitaciones te tratarán con cariño. No te faltará de nada.
No llegue a visitar la terraza del Bar, ya que habia que acceder por un sendero empinado de tierra, en malas condiciones.
persona mal educada, trato nefasto. es mejor pasar sed y hambre que parar aqui! no entrar, te ahorrar el mal rato!
Paramos para tomar un café, nos dijo que se le acababa de terminar. Eramos 4 y le pedimos 2 colas, nos dijo que las otras 2 personas tenían que estar de pie si no consumian o tomar 2 botellines de agua si querían sentarse. Ante la situación, su antipatía y falta de educación, nos fuimos, éramos los únicos clientes, la señora indefinible y super desagradable .
Los propietarios del bar resultan ser de lo más antipático, prohibiendo a la gente bajar a la orilla del río. No llegamos a consumir, pero la pinta del local no invita a ello. El entorno es espectacular, basta con ignorarlos y disfrutar del Tajuña... Art. 553 Código Civil: "las riberas de los ríos, aun cuando sean de dominio privado, están sujetas en toda su extensión y sus márgenes, en una zona de tres metros, a la servidumbre de uso público en interés general de la navegación, la flotación, la pesca y el salvamento".
Directamente, no perdais el tiempo en bajar a este bar. No ponen cafes, ni tes, y las bebidas las cobran como quieren. Un lugar tan bonito y que tenga ese servicio de bar...
Mi pareja y yo conocíamos este bar de hace bastantes años , el de pescar y yo de visitar las ruinas, y nos había parecido un sitio agradable, por lo que paramos en ruta con la ilusión de descansar, tomar un refresco Y ver el río. Antes de llegar a la zona de mesas, nos cortó el paso la camarera con actitud agresiva y preguntando qué queríamos. Se nos quitaron las ganas de tomar nada con su aspecto, actitud y hostilidad, por lo que nos fuimos. Nos parece dudoso que puedan prohibir el paso de toda la zona, pues antes no estaba así.
Fuimos a visitar la aldea y nos pareció preciosa. Después vamos a acercarnos a ver el río y de pronto nos asalta una energúmena, déspota y maleducada del bar que está junto al río y nos dice que si queremos tomar algo. Al decirle que ahora no quizás luego nos dice de una manera muy grosera, que ese sitio es un bar privado que no es un sitio para pasear y que no podemos estar ahí. Resulta que el terreno aledaño al río es privado si, pero el acceso al mismo no puede ser restringido de ninguna de las maneras al ser algo público. En fin ni volveremos ni lo recomendaremos a nadie.
Es bastante difícil ser tan mal educado como la mujer que hoy estaba atendiendo el bar. Mientras esperaba a que el resto de mi grupo bajara hasta el bar, me he puesto a jugar con mi hija en la pradera. La idea era tomarnos el café allí pero la señora ha venido para echarnos las bronca por estar jugando sin consumir. Le he dicho que estábamos esperando al resto del grupo y me ha dicho que me tenía que ir hasta que no fuera a consumir algo. Una vergüenza de trato.
Estuvimos 9 personas el domingo pasado. Antes de bajar nos encontramos 2 señoras que advertían de lo desagradables que eran las personas que regentaban el lugar, ya que las habían echado de allí de malas maneras al acercarse a ver el río. Por lo visto no lo permiten. Al acercarnos para sentarnos en la mesa el camarero nos siguió como para llamarnos la atención y cuando vio que nos sentábamos ya cambió su actitud y se acercó a tomarnos nota. Sus "normas particulares" las tienen escritas en una pizarra junto a la puerta de entrada del chiringuito. Allí dicen que * No se permite traer comida de fuera, * si no tomas nada te cobran 1 botellín de agua por disfrutar del "entorno". Las formas que tienen para dar esta información son de lo más desagradables y el olorcillo a porro por mucho que estén al aire libre se percibe, porque lo de fumar no dicen nada, pero parece que eso no les importa ya que ellos mismos se dedican a ello plenamente y parece que les afecta al humor... NADA RECOMENDABLE precios 3€ refrescos 1,30€ botellín de agua (no lo ponen en ningún sitio, pero es lo que nos cobraron al menos a nosotros) sus modales... no tienen precio!!
Un lugar para evitar a toda costa. Muy poca educación y malos modos. Al llegar, parece que a la "señora" le molestaba tener clientes porque prefería no trabajar y seguir fumando sentada. Mejor que nos hubiera dicho que estaba cerrado a hacer lo que ha hecho, que es decirnos que no tenía nada de lo que queríamos pedir para finalmente darnos tres botellines de zumo que uno de ellos incluía telarañas, por lo que se ve que la limpieza no les preocupa mucho. Cobró 3€ por cada zumo, precio que no se indica en ningún lugar, y ni siquiera se dignó a dirigirnos la palabra cuando le dimos las gracias al irnos. Experiencia muy muy desagradable.
Llegamos algo cansados de un trayecto y paramos a tomar un café. Íbamos con niños y les dejamos jugando al bádminton en la explanada de al lado de la mesa donde estábamos situados. Un sitio muy amplio sin mesas y todo campo. Nos dijeron que por favor los niños no jugaran a nada porque eso es un bar y los bares no son para jugar a nada. En ese mismo momento una amiga estaba sentada en el suelo, es campo, pues bien, la dijeron que por favor se sentará en las sillas, que están para eso. Sillas que estaban más sucias que el propio suelo… El café que nos trajeron estaba frío, no era hecho en el momento. Como íbamos con niños no quisimos entrar en discursion y nos fuimos , no aconsejo ir a este sitio a nadie que no quiera tener una mala experiencia. Una pena porque el sitio es muy bonito y podría acompañar el servicio.
Pongo una estrella porque no se puede poner menos. Lamentable, lamentable el trato, lamentable la educación, y lo más lamentable fué la situación: nos pone unas bebidas CADUCADAS a 8 personas (que no nos bebemos, evidentemente), y lejos de ofrecernos cambiarla por otra cosa, ¡¡encima nos la quería cobrar!!. Unos modales que dejan mucho que desear, y un servicio pésimo, pensábamos comer unos bocatas allí y generar un buen gasto y no nos atrevimos... No pienses ni un segundo pararte ahí ni a beber agua embotellada.
Coincido con la mayoría de opiniones sobre la mala educación de la dueña, con aspecto desaliñado y cara de poco amigos. Ibamos con una niña que quería ver el rio. No pudimos porque nos corto el paso. Le pregunte si podíamos ver el rio y luego tomar algo y me contesto de forma muy desagradable que no. Vamos que para ver la naturaleza, que es de todos, hay que pasar por caja. El sitio cutre y sucio a más no poder.
Le doy una estrella porque no me deja poner ninguna. Un lugar muy bonito pero fatal aprovechado: las mesas y las sillas sucias, la comida nos dijeron que era casera y lo único casero eran los huevos fritos de corral, y además con la compañía de un pobre gato mugriento. No me gusta criticar la apariencia de la gente pero, (hablando de la dueña) si trabajas cara al público lo mínimo que puedes hacer es asearte. Lo único “positivo” es el paisaje ya que es un jardín con árboles y un río al lado, y el camarero muy amable y atento.
El pueblo muy bien pero el trato recibido por parte del esperpento de cosa porqué persona no se le puede catalogar q tienen recibiendo al bajar, carece totalmente de educación y modales. Con personas así no creo q les vaya a ir muy bien el negocio, no lo recomiendo para nada. El cacho de Río q se han apropiado, más vale q aprendieran un poco de educación el troll ese q te recibe de mala manera🤮
No os dejéis engañar, es preferible tomarse la cerveza en Brihuega. Atención pésima, la persona que lo regenta, aparte de ser maleducada, te va a cobrar lo que en ese momento la apetezca, y no va a ser barato, por 2 cocacolas, 1 nestea, 2 helados y una botella de agua me clavo 20€. No hay café, solo latas o botellas de agua. Las mesas y las sillas estaban sucias de las lluvias y para sentarnos las tuvimos que limpiar nosotros......y si alguien tomó algo antes que tú, ya puedes apartar los botes y vasos si t quieres sentar, nadie lo hará si no.......no creo q den comidas pero si las dan yo no me atrevería, había cazerolas y ollas de un color marrón negruzco........Con la ubicación tan buena que tiene es una pena q sepan aprovecharlo.......
Intenté pasar al río y una señora MUY maleducada y prepotente nos lo prohibió alegando que es su finca y su bar. El río es de todos que yo sepa y no hay más accesos (Artículo 564 del Código Civil), por lo no es legal que te eviten paso de servidumbre (Texto Refundido del Real Decreto Legislativo 1/2001, art. 2 y 3). El lugar estaba sucio y mal cuidado, por los rumores los precios dependen del día y del ánimo de la buena mujer. Por otro lado incluso sus “amigos” te van a increpar si te niegas a consumir. Dejo los artículos legales para que no te pille de sorpresa como a mi y nadie pueda impedirte bajar al río.
Aconsejo ni parar aquí. Me creo todas las reseñas negativas. Vamos un grupo de personas, de la bebida que pedimos (cocacola, fanta, cervezas), las cervezas caducadas. Al darnos cuenta se le dice a la señora y dice que "se las trajeron el otro día" (si, seguro...no tiene pinta que ahí vaya mucha gente) Ni siquiera nos da ninguna solución, cosa que como cualquier hostelero debería de tener un mínimo de simpatía, iniciativa y capacidad resolutiva. Preguntamos por café, pero decía que no que café no tenía. Preguntamos por algo de comer, como unos bocadillos, pero decía que para todos no tenía (otra vez, hago mención a ser resolutiva, podía ponernos lo que tuviera y ya nos habríamos organizado...) Ni siquiera pudimos tomar unas patatas fritas... Paramos ahí porque queríamos desayunar y nos fuimos con una bebida de 3€ (los refrescos en lata, caros por cierto) y con malestar incluido. Además, quería que pagáramos por esas cervezas caducada, las cuales ni se bebieron, y obviamente nos negamos, solo pagamos lo que estaba bien. La cosa no funciona así. Tampoco se puede pagar con tarjeta, solo efectivo. Decía que tendríamos que haber pedido una botella de agua u otra cosa, porque habíamos estado sentados. Señora, porque una persona más se siente en su silla no se van a estropear, y más si otras personas del grupo han consumido. Es un sitio muy bonito, al que se le podría sacar mucho partido a ese "bar" si tuviera una buena educación y variedad de productos.
Si necesitan tomar algo rezen por que les atienda el chico joven que es amable, porque la señora mayor atendió a una madre con sus dos hijos con la mayor falta de respeto que he visto nunca, no les dejó sentarse ni estar cerca del sitio porque sólo había consumido uno de ellos, y los echó como si estuvieran haciendo algo malo, a gritos, insultos...
El sitio es bonito pero no incluye precios de lo que ofrecen y tampoco aceptan pago con tarjeta (por ley se debe indicar a la vista que no se admite) ,dos latas de Cocacola 5,80. No recomendable lo siento.
No recomendable. Mala educación , lugar sucio, productos caducados y no tiene de lo que pides. Fuimos a tomar café después de comer en el pueblo mientras abrían el monumento de Cívica. Pedimos y no tienen café, ni infusiones, ni zumos. Ni nada....uno de nosotros pidió un helado y nos sentamos. Nos empieza a gritar que fuera si no consumimos, le respondemos que queremos consumir pero no tiene nada, nos "obliga" a pedir helados o cerveza ( y lo dice enserio jaja) cuando acabamos de comer y no queremos helado ni cerveza. Una pena en el buen sitio que está y que esté todo tan descuidado y la señora desaliñada sea tan maleducada y gritona, nunca viví algo así. He leído más reseñas así, ahora lo entiendo ..
Sin palabras ! mala educación, preguntas y no tienen comida , no bocadillos , como sino quisieran que te sentarás ahí . Si queréis pasar un buen día no piseis el bar porque te lo arruinará una mujer con su mala educación y tan mal trato .Debería haber opciones de cero estrellas .
En primer lugar decir que la estrella de calificación es por imposición ya que para poder publicar no da otra opción y como minimo tienes que marcar una aun sin estar de acuerdo. Decir que es un lugar para evitar si o si y no por el entorno que es precioso si no por lo desagradable,borde y mala educacion de la persona que lo atiende en cuanto llegas te recibe con cara seca preguntando "que quires" como si te conociera de toda la vida sin un saludo o buenas tardes lamentable.
Primero nos atendió un muchacho muy amable y agradable, muy atento. Dos refrescos y una cerveza 7€50. El lugar es muy bonito. El problema vino cuando una mujer y sus hijos pidieron un helado y cuando se fueron a sentar una señora MUY maleducada los echó porque según ella: "1 helado para 3 no daba derecho para poder sentarse". El lugar estaba completamente vacío y tenían sitio de sobra. Los hijos se fueron, pero la mujer que había consumido se quedó próxima al bar, donde hacía sombra. Ahí de nuevo la señora volvió a echarla, prácticamente a patadas. Decidimos irnos inmediatamente y no volveremos más.
La persona más desagradable que me he encontrado en mi vida. Nos impide el acceso al río si no vamos a tomar nada, cosa que ni siquiera habíamos decidido. Un sitio para tachar del mapa por la estupidez y poca educación de la dueña.
No le daría ni una estrella, trato pésimo, a pesar de ser una propiedad privada el río no lo es...y la actitud que tienen los propietarios te invita a no gastar ni un euro en ese "bar"
Un sitio nada recomendable!, desagradable la señora, nos dio bebida caducada y no solo la retiro ni ofreció otra si no que quería que la pagáramos, por que según ella estuvimos sentados, sin ticket , sin educación ( solo se sientan los que consumen), que pena que no vaya inspección haber sus condiciones sanitarias.....Un consejo pasad de largo y no miréis para atrás!
Yo le doy un -10, x todos los contras que tiene. No merece ni una estrella Antipática y grosera y sin respeto a los demás. Bar cutre y sin mucho para elegir. Yo creo que ni siquiera tiene propiedad y licencia para vender. Yo creo que debería cerrarlo, porque no tiene la seguridad limpieza, parece hasta que tenga cucarachas y ratas.
Le pongo una estrella porque no puedo ponerle 0. La educación de los del bar brilla por su ausencia, por no hablar de la simpatía y la forma de dirigirse hacia ti. No nos hizo falta sentarnos para saber que no volveremos a ese sitio nunca más.
La mujer que nos atendió nos trató como intrusos, nos atendió de mala gana y la cerveza nos costó a precio de lujo. 3€ una lata verde de Mahou.
Nosotros paramos para que se despejara mi niña pequeña ya que estaba mareada.El dueño al ver que estabamos mirando el rio con la peque se acerco con copa de coñac en mano y nos dijo que o consumiamos o no podiamos estar por ahi ya que eso era un bar.
El sitio está regentado por un joven con barba bastante garrulo que nada más llegar te viene acosando para que consumas y dijo que el río era solo para clientes. Como si fuera suyo. Lamentable
El servicio desagradable y grosero. Piensan que el rio es suyo. Fuimos a tomar un café , no tenian y ni nos dejaron ver el río. Nada recomendable
Las ruinas interesantes el merendero, si estuviera atendido por profesionales, podría ser un lugar interesante, los dueños unos maleducados que no tienen ni idea de lo que es la hostelería, sucio, y mal trato por parte de los "dueños".
Confirmo todas las reseñas negativas. Acabamos de estar y le ha faltado sacar la escopeta a la camarera. Que persona más desagradable!! No me extraña que no vaya nadie.
Los dueños son unos maleducados. Se creen que tienen un hotel de 5 estrellas cuando lo que hay son 6 mesas descoloridas y una música horrible saliendo del chiringuito. Mejor no piséis por allí.
El lugar es muy bonito, pero la educación de la camarera brilla por su ausencia, pueden decirse las cosas de mejor manera, con un lugar tan especial eso es fácil de solucionar.
Ambiente agradable, comida más o menos rica pero el trato es casi desde el desprecio. Para no volver, además caro. Huid insensatos
Muy descortés , grosera no nos dio tiempo ni a decidir qué tomar ambiente sucio , no lo recomendamos
Este viernes 7 de abril 2023 pasamos por Cívica y bajamos a este chiringuito con una persona muy mayor.Tan desagradable fue el trato de la dueña a pesar de que íbamos a consumir y comprar algunos productos que vendía, que nos levantamos y nos fuimos.Según salíamos se puso a insultarnos y a gritar.Una pena que haya personas tan desagradables.
La señora muy maleducada. A los gritos desde el chiringuito. En esas condiciones no me bebo ni un botellin.
No recomendable. Comida cara para la cantidad-calidad que es, el dueño nada amable y como comentan otras personas parece que todo el terreno es suyo (prohíbe todo), hecho que habría que verificar.
Las ruinas recomendables, pero el merendero mejor no pisarlo. Dueño maleducado, sucio y muy desagradable. Te amarga la visita
Las ruinas muy i teresantes. El merendero, no tuvimos tiempo de comprobarlo. El dueño, un mal educado, queriamos acercarnos a ver el rio, y según el no podiamos, "propiedad privada" , cosa que dudo, que no pueda pasar por allí para acercarme a la orilla. El caso, es q si hubiera sido más amable y menos prepotente, seguramente nos hubieramos tomado algo, aunque la terraza apestara a porro. Menuda manera de ahuyentar al cliente. Sigue asi majete, que te va a ir el negocio de perlas 🤣🤣🤣
Nada más estar en la zona de sillas tienes que pedir alguna consumición, si no, te echa de malas formas diciendo que es una propiedad privada. Al decirle que no puede prohibir, por ley, el acceso al río, me dice que baje por otro lado ¡iba con un bebé en brazos! Le digo que si vuelvo no será por su amabilidad y me responde que no quiere que volvamos. Vaya mala educación y que poca visión comercial, no hay excusa para comportarse así, en mi vida me han tratado así en un establecimiento.
La mujer muy desagradable, intentamos pasamos a ver el río y se puso muy agresiva levantando las manos para que no pudiésemos verlo, sin mucho sentido ya que el río desde ahí no se veía, había que acercarse más, parecía que había consumido sustancias.
Sinceramente parece un sitio ilegal. No me creo que sea un bar de verdad. Se acercó mi marido a ver qué tal por si parar un momento y salió rápidamente una mujer avisando que esa era propiedad privada. Vaya forma de invitar los clientes a tomar algo.
Hemos ido a ver las ruinas de cívica y hemos pedido información en el bar de enfrente y la señora que atiende además de ANTIPÁTICA y DESAGRADABLE cuando le hemos dicho que estábamos de paso que no íbamos a consumir nos deja con la palabra en la boca se da media vuelta y se va y encima nos dice que nos vayamos que es una propiedad privada. Además no te deja acercate al río cuando según la ley la ribera de los ríos es de DOMINIO PÚBLICO NO se puede prohibir. NADA RECOMENDABLE.
Si te vas sin que el camarero te escupa en la cara tendras suerte. Pero servico no se puede dar. Pasa de largo.
Una dueña porrera y maleducada, y encima nos obliga a pagar por entrar al rio solo queriamos ver por curiosidad, diciendo que es propiedad privada. No vuelvo jamas.
Muy mala educación por parte de la dueña/camarera. Malas caras, malas formas y te obliga a consumir si quieres simplemente pasar por allí estando al aire libre abierto.
Groseros, maleducados y nada profesionales. El sitio muy bonito pero los camareros de pena. Sobre todo la camarera mayor. No tiene modales para tratar a los clientes. No lo recomiendo a nadie. No volveremos. Además siendo obligatoria la mascarilla ninguno de los camareros las llevaba puestas. Una pena.
Si pasas por la zona es obligación parar a ver el merendero ya que a los propietarios les encantan las visitas y muy amablemente responderán cualquier pregunta sobre cívica o te darán información de la zona . Su amabilidad hospitalidad y alegría es lo mejor de la zona. Si vuelvo por la zona pasaré para saludarles seguro.
Bajamos para ver como esta el bar- al ver que es sitio no nos gusta fuimos a ver el río. Allí se acerca el dueño y pregunta que vamos a tomar- nosotros le contestamos que nada. El contesto que no podemos estar allí porque es terreno privado - no lo pone en ningún sitio. Ademas - A cada bar puedes entrar para ver cómo esta y si te vas a quedar o no. Puedo entender todo, tanta falta de respecto y educación es inaceptable! NO RECOMIENDO
Llegamos en un bus unos 30 de una excursión para tomar algo y nos dijo que el sitio era privado y no podíamos estar en el merendero y que por allí no se podía bajar al río. Al pedir más explicaciones al supuesto dueño nos dijo que no le gustó nuestra actitud. No había nadie más y al parecer podíamos molestarle de su siesta. Una pena la falta de educación de este tipo.
No me tomo una cerveza en ese sitio ni aunque me paguen. Los ríos y sus riberas son públicos, artículo 553 del código civil. Es como si en un chiringuito de la playa te dijeran que o consumes o te vas de la playa y no puedes mirar el mar.
VERGÜENZA Y UNA PENA DE LUGAR. Es increíble que una señora ponga carteles a boli de propiedad privada y si consumes puedes hacer fotos o ir al rio que es publico. Le pides que enseñe el documento de propiedad y se niega, cuando vas a pasar empuja s la gente para que no entre o que pague un café a 2€ de polvos calentando en microondas. No tiene documentación ni derecho al uso privativo. La GC cuando recibe llamada va a quitar los carteles pero los vuelve a poner
El propietario del merendero resultó ser de lo más antipático, por no hablar de su nula visión comercial. Nada más entrar en sus dominios nos preguntó si íbamos a tomar algo, pero con el tono y la expresión corporal, parece que te está echando. Dijimos que no, que sólo queríamos curiosear, y sin más, nos invitó a marcharnos. Este tipo de gente que te hace sentir un intruso. Teníamos intención de volver a Cívica con amigos, pero está claro que no tomaremos nada en ese lugar. Ah! Las ruinas parecen el W.C. de la zona. Por favor, un poco de respeto al patrimonio.
Leo los comentarios y estoy totalmente de acuerdo con la falta de educacion del dueño, hemos consumido en el bar, mientras tomabamos algo mi marido se dio una vuelta por los alrededores, el dueño le grito ehhhhhhhhhhhhhhhh que ahi no se mira!!!!! Creo que las cosas se pueden decir de otra manera, muy desagradable estar oliendo el porro todo el tiempo....
Mal educada, en estado de embriaguez, malas contestaciones, quiso cobrar por un refresco 3€ y solo se pueden sentar las personas que consumen, preferible tomarse un refresco en Brihuega.
Personal muy desagradable y con carencia de educación. No recomendable bajo ningún concepto. Al estar paseando para bajar al río se nos informa de malas maneras de que salgamos de la zona si no se consume. Falta de educación y servicialidad
El lugar es bonito. La comida normal. Un poco cara para lo que es.La atención de la camarera muy mala. Fue muy borde. No hay carta. No se sabe lo que te van a cobrar. No volveré nunca y no es recomendable.
No te dejan ver el rio( estan justo delante) ni aunque les digas de consumir sus bebidas y sus helados yendo 16 personas, te obligan a consumir su comida si quieres pasar por alli. Antipaticos y el lugar no tiene biena pinta
Visité las ruinas y al ir a visitar el río resulta que hay un cartel de "solo clientes". Totalmente inaceptable que el dueño piense que puede privatizar la orilla del rio por tener su negocio al lado de la orilla... algún día alguien se cabreará lo suficiente como para denunciarle y que la policía le explique como funciona la ley
Coincido: una señora agresiva y maleducada nos echó de muy malas maneras. El sitio cutrísimo. Qué pena, porque el entorno es muy bonito y (supongo) de dominio público.
Vergonzoso...cuando llegamos al "bar" en el cual tiene las mesas de una forma estratégica para que no puedas pasar a ver el río....nos dice que "si no consumes no puedes ir al río"...coincido con muchos de los comentarios anterior... Además de la forma en la que te lo dice deja mucho que desear de una persona que trabaja de cara al público... No lo recomiendo en absoluto...que se quede con "su bar" y con "su río"...
Esta tarde hemos visitado Cívica y al acabar el paseo hemos decidido ir a tomar un café al "Bar", por llamarle algo. Nada más llegar, nos hemos dado cuenta que se trataba de un lugar "peculiar". Nos a atendido un chico, desde el principio bastante borde, pero nada en comparación con la señora de después. Resulta que íbamos 4 adultos y 4 niños y al pedir solo 4 consumiciones, la señora, ha salido y nos ha dicho que eso no podía ser, que si éramos 8 teníamos que pedir 8 consumiciones, porque estábamos ocupando 8 sillas (éramos los únicos en ese momento). Que, que nos pensábamos. Sinceramente dudamos que ese local disponga de licencia para poder dar servicio de cafeteria, por lo que vamos a poner en conocimiento de esta situación a Sanidad de la C.A. de Castilla la Mancha. Una verguenza de trato. Si van por allí, no les aconsejo bajar a este lugar.
El dueño del bar tiene un serio problema de habilidades sociales. Nos acercamos a ver el río y a los cinco minutos nos pregunta que si vamos a tomar algo, le contestamos que no. Nos dice que ahí no podemos estar que son los terrenos de "su bar" ( es todo un terreno llano sin límites, al lado del río). Le pregunto que si el río también es suyo, él malhumorado, nos dice que no, pero que el terreno es de su propiedad, que bajemos al río por otro lado. Le pido que nos indique los límites de su propiedad para no pisarlos y nos dice que no tiene ganas de tonterías... Sí por algún casual, ese bar con sillas y mesas descoloridas de la posguerra, te provoca pocas ganas de consumir allí, la educación de este señor acaba con ellas.
Llegamos dos personas en el día 9-11-2022 buscando el baño, para lo que uno de nosotros pide una cocacola. Mientras el otro espera, la señora que esta detrás de la barra con cara de pocos amigos, viendo como el que espera, disfruta "trata de ocupar el tiempo de espera" de su pequeña casita mirando las fotos de la pared, y acercándose a la lumbre siempre hipnótica, le sugiere a este que espera que si se ha de quedar en su casa tiene que consumir. Con sumo respeto, me disculpo y me salgo del pequeño habitáculo a un día de llovizna ligera, agradable, que pronto para. No creo que vuelva a ver lo poquito que hay que ver, pero en tal caso, lo tengo claro, no entraría en ese pequeño bar ni aunque me pagasen.
Nos acercamos a preguntar si había alguna rutilla chula para hacer con los perros y tomar algo después de hacerla pero la señora super desagradable a los dos minutos de vernos mirando el movil para decidir por donde tirar nos dijo textualmente “ si no vais a consumir nada largo de aqui,no es sitio para estar con los perros (atados,por cierto)”. No lo recomiendo en absoluto,no te deja asomarte al río ni estar en “su propiedad” a menos que consumas algo en su “bar”. Así se te quitan las ganas de hacer turismo por sitios tan bonitos como este pueblo.
El sitio es bonito, nosotros veníamos al rio y para pasar ya que pasas por al lado del bar y las mesas , nos han echo consumir aposta, la mujer es súper borde, no te deja ponerte en otra mesa al sol o algo para secarte, te dice que te quedes si o si en tu sitio y sentado en la silla , no te puedes poner al sol ni en el césped. Ni si quiera tienen datáfono nos han echo súbir al pueblo aposta a sacar dinero, no recomiendo este sitio. El peor lugar del mundo, ya os digo para pasar al rio nos hacen consumir aposta.
He ido con mi chica a ver el río y a tomar algo si se terciaba y según nos han visto pasar ha salido un muchacho cual caza interceptando un ovni y nos ha dicho que si no había consumición no había río. Nos hemos dado la vuelta y se ha quedado sin consumición, eso sí la terraza vacía lo cual no deja de ser lógico con esos modos
Una Vergüenza, es muy difícil conseguir ser tan desagradable en tan poco tiempo, La dueña lo consigue. Nos ha reñido hasta por que una persona se haya sentado en el cesped (las mesas estan en una pradera). Los cafés frios y malos, por no hablar de los precios. Servicio muy muy deficiente. Sin duda no volveremos.
La dueña se le traba la lengua al hablar de lo que llevaba encima, con razón cobra tanto, para pagar lo que ella consume. Sinvergüenza es poco.
Si necesitan tomar algo rezen por que les atienda el chico joven que es amable, porque la señora mayor atendió a una madre con sus dos hijos con la mayor falta de respeto que he visto nunca, no les dejó sentarse ni estar cerca del sitio porque sólo había consumido uno de ellos, y los echó como si estuvieran haciendo algo malo, a gritos, insultos...
Primero nos atendió un muchacho muy amable y agradable, muy atento. Dos refrescos y una cerveza 7€50. El lugar es muy bonito. El problema vino cuando una mujer y sus hijos pidieron un helado y cuando se fueron a sentar una señora MUY maleducada los echó porque según ella: "1 helado para 3 no daba derecho para poder sentarse". El lugar estaba completamente vacío y tenían sitio de sobra. Los hijos se fueron, pero la mujer que había consumido se quedó próxima al bar, donde hacía sombra. Ahí de nuevo la señora volvió a echarla, prácticamente a patadas. Decidimos irnos inmediatamente y no volveremos más.
Directamente, no perdais el tiempo en bajar a este bar. No ponen cafes, ni tes, y las bebidas las cobran como quieren. Un lugar tan bonito y que tenga ese servicio de bar...
El sitio es bonito pero no incluye precios de lo que ofrecen y tampoco aceptan pago con tarjeta (por ley se debe indicar a la vista que no se admite) ,dos latas de Cocacola 5,80. No recomendable lo siento.
Intenté pasar al río y una señora MUY maleducada y prepotente nos lo prohibió alegando que es su finca y su bar. El río es de todos que yo sepa y no hay más accesos (Artículo 564 del Código Civil), por lo no es legal que te eviten paso de servidumbre (Texto Refundido del Real Decreto Legislativo 1/2001, art. 2 y 3). El lugar estaba sucio y mal cuidado, por los rumores los precios dependen del día y del ánimo de la buena mujer. Por otro lado incluso sus “amigos” te van a increpar si te niegas a consumir. Dejo los artículos legales para que no te pille de sorpresa como a mi y nadie pueda impedirte bajar al río.
No os dejéis engañar, es preferible tomarse la cerveza en Brihuega. Atención pésima, la persona que lo regenta, aparte de ser maleducada, te va a cobrar lo que en ese momento la apetezca, y no va a ser barato, por 2 cocacolas, 1 nestea, 2 helados y una botella de agua me clavo 20€. No hay café, solo latas o botellas de agua. Las mesas y las sillas estaban sucias de las lluvias y para sentarnos las tuvimos que limpiar nosotros......y si alguien tomó algo antes que tú, ya puedes apartar los botes y vasos si t quieres sentar, nadie lo hará si no.......no creo q den comidas pero si las dan yo no me atrevería, había cazerolas y ollas de un color marrón negruzco........Con la ubicación tan buena que tiene es una pena q sepan aprovecharlo.......
Sin palabras ! mala educación, preguntas y no tienen comida , no bocadillos , como sino quisieran que te sentarás ahí . Si queréis pasar un buen día no piseis el bar porque te lo arruinará una mujer con su mala educación y tan mal trato .Debería haber opciones de cero estrellas .
No recomendable. Mala educación , lugar sucio, productos caducados y no tiene de lo que pides. Fuimos a tomar café después de comer en el pueblo mientras abrían el monumento de Cívica. Pedimos y no tienen café, ni infusiones, ni zumos. Ni nada....uno de nosotros pidió un helado y nos sentamos. Nos empieza a gritar que fuera si no consumimos, le respondemos que queremos consumir pero no tiene nada, nos "obliga" a pedir helados o cerveza ( y lo dice enserio jaja) cuando acabamos de comer y no queremos helado ni cerveza. Una pena en el buen sitio que está y que esté todo tan descuidado y la señora desaliñada sea tan maleducada y gritona, nunca viví algo así. He leído más reseñas así, ahora lo entiendo ..
Aconsejo ni parar aquí. Me creo todas las reseñas negativas. Vamos un grupo de personas, de la bebida que pedimos (cocacola, fanta, cervezas), las cervezas caducadas. Al darnos cuenta se le dice a la señora y dice que "se las trajeron el otro día" (si, seguro...no tiene pinta que ahí vaya mucha gente) Ni siquiera nos da ninguna solución, cosa que como cualquier hostelero debería de tener un mínimo de simpatía, iniciativa y capacidad resolutiva. Preguntamos por café, pero decía que no que café no tenía. Preguntamos por algo de comer, como unos bocadillos, pero decía que para todos no tenía (otra vez, hago mención a ser resolutiva, podía ponernos lo que tuviera y ya nos habríamos organizado...) Ni siquiera pudimos tomar unas patatas fritas... Paramos ahí porque queríamos desayunar y nos fuimos con una bebida de 3€ (los refrescos en lata, caros por cierto) y con malestar incluido. Además, quería que pagáramos por esas cervezas caducada, las cuales ni se bebieron, y obviamente nos negamos, solo pagamos lo que estaba bien. La cosa no funciona así. Tampoco se puede pagar con tarjeta, solo efectivo. Decía que tendríamos que haber pedido una botella de agua u otra cosa, porque habíamos estado sentados. Señora, porque una persona más se siente en su silla no se van a estropear, y más si otras personas del grupo han consumido. Es un sitio muy bonito, al que se le podría sacar mucho partido a ese "bar" si tuviera una buena educación y variedad de productos.
Pongo una estrella porque no se puede poner menos. Lamentable, lamentable el trato, lamentable la educación, y lo más lamentable fué la situación: nos pone unas bebidas CADUCADAS a 8 personas (que no nos bebemos, evidentemente), y lejos de ofrecernos cambiarla por otra cosa, ¡¡encima nos la quería cobrar!!. Unos modales que dejan mucho que desear, y un servicio pésimo, pensábamos comer unos bocatas allí y generar un buen gasto y no nos atrevimos... No pienses ni un segundo pararte ahí ni a beber agua embotellada.
Un lugar para evitar a toda costa. Muy poca educación y malos modos. Al llegar, parece que a la "señora" le molestaba tener clientes porque prefería no trabajar y seguir fumando sentada. Mejor que nos hubiera dicho que estaba cerrado a hacer lo que ha hecho, que es decirnos que no tenía nada de lo que queríamos pedir para finalmente darnos tres botellines de zumo que uno de ellos incluía telarañas, por lo que se ve que la limpieza no les preocupa mucho. Cobró 3€ por cada zumo, precio que no se indica en ningún lugar, y ni siquiera se dignó a dirigirnos la palabra cuando le dimos las gracias al irnos. Experiencia muy muy desagradable.
Estuvimos 9 personas el domingo pasado. Antes de bajar nos encontramos 2 señoras que advertían de lo desagradables que eran las personas que regentaban el lugar, ya que las habían echado de allí de malas maneras al acercarse a ver el río. Por lo visto no lo permiten. Al acercarnos para sentarnos en la mesa el camarero nos siguió como para llamarnos la atención y cuando vio que nos sentábamos ya cambió su actitud y se acercó a tomarnos nota. Sus "normas particulares" las tienen escritas en una pizarra junto a la puerta de entrada del chiringuito. Allí dicen que * No se permite traer comida de fuera, * si no tomas nada te cobran 1 botellín de agua por disfrutar del "entorno". Las formas que tienen para dar esta información son de lo más desagradables y el olorcillo a porro por mucho que estén al aire libre se percibe, porque lo de fumar no dicen nada, pero parece que eso no les importa ya que ellos mismos se dedican a ello plenamente y parece que les afecta al humor... NADA RECOMENDABLE precios 3€ refrescos 1,30€ botellín de agua (no lo ponen en ningún sitio, pero es lo que nos cobraron al menos a nosotros) sus modales... no tienen precio!!
Es bastante difícil ser tan mal educado como la mujer que hoy estaba atendiendo el bar. Mientras esperaba a que el resto de mi grupo bajara hasta el bar, me he puesto a jugar con mi hija en la pradera. La idea era tomarnos el café allí pero la señora ha venido para echarnos las bronca por estar jugando sin consumir. Le he dicho que estábamos esperando al resto del grupo y me ha dicho que me tenía que ir hasta que no fuera a consumir algo. Una vergüenza de trato.
Fuimos a visitar la aldea y nos pareció preciosa. Después vamos a acercarnos a ver el río y de pronto nos asalta una energúmena, déspota y maleducada del bar que está junto al río y nos dice que si queremos tomar algo. Al decirle que ahora no quizás luego nos dice de una manera muy grosera, que ese sitio es un bar privado que no es un sitio para pasear y que no podemos estar ahí. Resulta que el terreno aledaño al río es privado si, pero el acceso al mismo no puede ser restringido de ninguna de las maneras al ser algo público. En fin ni volveremos ni lo recomendaremos a nadie.
Mi pareja y yo conocíamos este bar de hace bastantes años , el de pescar y yo de visitar las ruinas, y nos había parecido un sitio agradable, por lo que paramos en ruta con la ilusión de descansar, tomar un refresco Y ver el río. Antes de llegar a la zona de mesas, nos cortó el paso la camarera con actitud agresiva y preguntando qué queríamos. Se nos quitaron las ganas de tomar nada con su aspecto, actitud y hostilidad, por lo que nos fuimos. Nos parece dudoso que puedan prohibir el paso de toda la zona, pues antes no estaba así.
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