Maximo
Fine dining · Ciudad De México
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Sobre Maximo
En Máximo, te invitamos a descubrir una experiencia gastronómica única que fusiona la riqueza de la cocina mexicana con un toque de sofisticación. Deléitate con nuestros brunchs creativos, menús degustación que exploran sabores auténticos como tacos, ceviche y cochinillo, y marídalos con una selecta...
En Máximo, te invitamos a descubrir una experiencia gastronómica única que fusiona la riqueza de la cocina mexicana con un toque de sofisticación. Deléitate con nuestros brunchs creativos, menús degustación que exploran sabores auténticos como tacos, ceviche y cochinillo, y marídalos con una selecta carta de vinos mexicanos. Ubicados en el corazón de Ciudad de México, te esperamos para compartir una comida inolvidable.
Qué dicen los clientes de Maximo
Máximo es un restaurante de alta cocina en Ciudad de México con una atmósfera encantadora y un servicio atento, aunque algunos clientes lo consideran inconsistente. Los platos son creativos y bien presentados, pero algunos especiales pueden resultar caros.
Platos populares
Ideal para
Tip: Se recomienda reservar con anticipación, ya que es un lugar popular. Algunos clientes sugieren pedir platos del menú en lugar de los especiales diarios para evitar sorpresas en la cuenta.
Servicios
Qué ver cerca de aquí
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Explora los alrededores de Maximo
Maximo se encuentra en Ciudad De México, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Museos
- Casa del Poeta López Velarde (A 21m) — museo de la Ciudad de México
- Museo del Objeto del Objeto (A 162m) — Museo en la Ciudad de México
- Casa Museo Leonora Carrington (A 207m) — residencia donde vivió la pintora surrealista y escritora inglesa nacionalizada mexicana Leonora Carrington
- Centro Cultural Border (A 246m) — Centro cultural en la Ciudad de México
- Museo del Padre Pro (A 506m) — museo de la Ciudad de México
Parques y Jardines
- Jardín Pushkin (A 382m) — parque de la Ciudad de México
- Jardín Edith Sánchez Ramírez (A 723m) — parque en la Ciudad de México
Otros Lugares de Interés
- Casa Lamm (A 162m) — centro cultural y escuela de la Ciudad de México
- El Sereno (A 742m) — escultura en la Ciudad de México
- Centro Cultural Telmex (A 775m) — Edificio de teatro y plaza comercial en México
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Preguntas frecuentes sobre Maximo
Opiniones de Maximo Ciudad De México
Las entradas son muy superiores a los platos principales. La tlayuda de cangrejo es lo más increíble que comí en el último tiempo. El flat iron que es como el fuerte del menú es una decepción: ponele 100 grms de carne sous vide que no te van a cambiar la vida para nada, algunas espinacas a la crema y un pomme purée medio sad. La cebolla sudada es muy increíble.
Sin duda uno de los lugares más recomendables de toda la Ciudad de México. Productos frescos y de calidad. La verdadera magia del lugar es la sencillez del ambiente y el trato, los precios ajustados a la calidad y cero divismo. La mejor relación calidad/precio que se pueden encontrar en la Roma-Condesa y seguramente de toda la ciudad.
Deliciosa comida, todos los platillos muy buenos y un sabor no tan complejo, ingredientes directos sin tanta mezcolansa de sabores modernos de hoy en dia, que demuestra la buena calidad de la comida.
El menu la mayoria de tus visitas será muy diferente. La comida esta al nivel de los mejores lugares de CDMX no hace mucho fui a Puyol y Maximo me puso a oensar muchisimo cual era mejor. Las cremas estan deliciosas. Se siente que los ingredientes en verdad son frescos y de excelente calidad. No escatiman en utilizarlos en cada preparación. Los platos fuertes utilizan cada proteina con un toque un sazon exquisito. Lo que te ofrecenla descripcion del menu si llega a la mesa. Las porciones son suficientes. No te quedaras con hambre y llega la cantidad justa para quedarte satisfecho. Ningun plato se queda corto en saciedad y gusto. En el momento del postre no esperes dulce hasta empalagar. Cualquiera de los que probe tenian sabores que no habia probado antes dosis de dulce con salado que no logras adaptar al paladar al principio pero al final te das cuenta que si ncesitabas un postre asi para terminar la velada. Los precios si guardan relacio con lo que estas comiendo. 1500 a 2000 por persona sin alcohol. El menu de degustacion siempre puede ser una muy buena opcion si tu estomago lo permite.
Qué les puedo decir? ... Es un espectáculo cada bocado, una explosión de sabores muy precisa, la atención del personal impecable, es una locura poder ver la cocina y a los chefs, les recomiendo ampliamente reservar, nosotros tuvimos suerte pero rara vez tienen mesas disponibles sin reserva.
Yo pondría este lugar muy por arriba del Pujol, verdaderamente vale la pena, la comida es un auténtico placer y el servicio es simplemente impecable, un MUST super recomendado no siempre en carta es el medio bogavante con espuma de mantequilla, algo fuera de serie de verdad y postre imperdible el Pan Francés, JOYA! Felicidades a este lugar es un 10 de 10!
La comida, el ambiente, la iluminación e incluso la atención de los meseros fue absolutamente impecable. El trato al cliente es agradable y deja un sabor de boca a juego con la, por decir lo menos, deliciosa comida que sirven. Creo que venir en estas fechas a pasar unos momentos amenos y agradable con amigos y familia, es una de las mejores cosas que podemos decidir hacer. Todo el personal a cargo nos brindó a mi papá y a mi una maravillosa velada estas fechas decembrina.
Sin duda alguna el mejor restaurante de la CDMX Tuvimos la oportunidad de disfrutar el menú degustación… que sin caer en exageraciones raya en la perfección Área de oportunidad: servicio! Se paga un menú de casi 4,000 mxn y los chicos de servicio no están familiarizados con los platillos y poco coordinados con el sommelier para servir el maridaje correcto y a tiempo de los platillos
La nueva ubicación pierde un poco de encanto pero gana mucho en cantidad de mesas lo cual es bueno porque ya era imposible conseguir mesa en la anterior jeje. Fuimos en grupo de 4 adultos y un niño. Nos reprendió mucho, para bien, el precio de los alimentos. Antes de la pandemia en su antigua ubicación estaba mucho más caro y un poco “injustificadamente”. Pedimos varios entrantes para compartir y después un plato principal cada uno. A destacar: el mismo de verbena estaba delicioso, los ravioles muuuuuuy ricos. Acompañamos con tres botellas de vino distinto porque parece ser que siempre elegimos la última jejeje La cebolla con queso para el centro es también una maravilla. Es muy positivo que no hincharon tanto los el precio de los vinos como anteriormente. El vino “mi mamá me mima” está exquisito si te gusta maridar con vinos Blancos ligeros y pedimos también otro vino de Rías Baixas que no recuerdo el nombre pero delicioso. Del lugar decir que la terraza ahora está muy agradable. Muy bonita y cómoda puesta faltándose a la pandemia. Un gran acierto
Un restaurante que debes conocer en Cdmx. Con productos nacionales seleccionados se elaboran platos realmente exquisitos. Puedes degustar tanto mariscos como pastas, carnes como el pato entre otros.Los precios son elevados pero acorde a la calidad de lo que ofrecen. Lo recomiendo.
Tenía expectativas altas de este lugar y fueron felizmente superadas. El servicio fue de primer nivel desde el primer monumento, las recomendaciones y timming del curso de la comida fue perfecto. Mi favorito fue el pollo, los postres increíbles. El espacio es perfecto, ecléctico, sin nada fuera de lugar y todo perfectamente armonizado por una perfecta iluminación, música y volumen. Sin duda regresaré
Disfruté mucho de la experiencia que tuve. El servicio es muy atento y amable desde la llegada. La comida es deliciosa pero solo algunos platillos me volaron la cabeza con su sabor tan balanceado y delicioso. Estos fueron los elotitos y la lengua de wagyu. Probamos la hamburguesa, los ravioles, el toast de cangrejo y todo estuvo exquisito pero no impresionantes, tal vez llevaba expectativas muy altas. El lugar es muy original y la decoración lo hace acogedor. Tienen muy buena selección de vinos.
Llegamos antes de nuestra reservación y la hostess muy amable nos pasó al lounge mientras prepara an nuestra mesa. Pero ahí se cayó la pelota: nadie se acercó a ofrecernos ni un vaso de agua. Estuvimos sentados sin atención hasta que otra chica nos avisó que la mesa estaba lista. Platos probados: Burrata, compota de jitomate orgánico, hinojo y alcaparra frita – 8/10 Rica, fresca, bien hecha. Un buen arranque pero nada que sorprenda. Tlayuda de cangrejo de concha suave, mole verde, frijoles y huacasalsa – 7/10 Interesante en concepto, pero quedó corta en punch y textura. Se siente más prometida que lograda. Elotitos asados, holandesa y parmesano – 10/10 Brillantes. El plato más redondo de la noche. Cebolla cocida en suero, queso Comté, cruffin – 10/10 Un hit total. Técnica, sabor, creatividad. Aquí sí se siente el Máximo que uno espera. Rib eye de cerdo pelón, mole de pepino – 9/10 Jugoso, bien ejecutado y con un mole diferente que funciona muy bien. French toast, compota de temporada, helado – 8/10 Correcto, pero no memorable. Servicio: Aquí es donde la experiencia flaquea. El ritmo se siente acelerado, como si quisieran despejar mesas en lugar de dejar que la experiencia respire. Al final, cuando llega la carta de postres, descubrimos por nuestra cuenta que dos postres estaban agotados y nadie lo mencionó. Detalles que importan, y mucho. Conclusión: La cocina tiene momentos brillantes, pero el servicio está desconectado y termina afectando la experiencia general. Máximo puede —y debe— hacerlo mejor si quiere estar a la altura del nombre y la expectativa.
Todo muy bien, de entrada pedí la burrata y el ceviche de pulpo y ambos estaban perfectos!! Plato fuerte fue la lengua con mole y hombreee, un plato lleno de sabor muy bien complementado con las tortillas echas a mano. Y terminamos con un pan francés que pfffff el mejor pan francés que he probado en todo el país. No se pierdan este último.
Al entrar se respira cierto ambiente Chic relajado en este lugar, con un toque de elegancia. Pasas por la cocina y ves dónde se preparan estos hermosos platos y la pasión detrás del trabajo del personal. Pedí el ceviche de pulpo y nunca había tenido un pulpo cocinado tan bien y a la perfección como lo hice yo, tenía que conocer al chef. El Chef García es un humilde cocinero apasionado y ama su cultura y comunidad y se nota a través de los platos que prepara. Todo lo que pedimos después de eso fue absolutamente increíble. Todo estaba cocinado a su máxima textura y sabor. Oscar fue nuestro servidor y nos trató muy bien y estuvo allí para atendernos en cualquier cosa que necesitáramos. Había ido a Pujol la noche anterior y ni se compara. Máximo es en mi humilde opinión el mejor restaurante de la Ciudad de México, posiblemente uno de los mejores del mundo. Upon entering there is a certain Chic laid-back ambiance to this place, with a touch of elegance. You walk right past the kitchen and see where these beautiful dishes are made and the passion behind the staffs work. I ordered the Octopus Ceviche and I have never had any octopus cooked so well and to perfection like I did, I had to meet the chef. Chef Garcia is a humble passionate cook and loves his culture and community and you can tell through the dishes he puts out. Everything we ordered after that was absolutely amazing. Everything was cooked to its peak texture and taste. Oscar was our server and he treated us so well and was there to tend to us for anything we needed. I had gone to Pujol the evening before and it doesn’t even compare. Maximo is in my humble opinion the best restaurant in Mexico City, possible one of the best in the world.
Deliciosos los platos, en particular la tlayuda de cangrejo, los elotitos 🌽 , el kampachi laminado, el tortellini de cangrejo 🦀 y el helado 🍦 de queso 🧀 de cabra 🐐. Gracias por el detalle cumpleañero. 😊🫶🏼 Gran servicio especialmente de Bárbara, también de Karen y sin lugar a dudas de David, el sommelier. Sin lugar a dudas regresaremos.
Todo en la carta es pensado a detalle. Es comida muy elaborada ya que los sabores son espléndidos, explotan en contacto con el paladar. Los tiempos exactos de cocción para hacer de cada platillo un deleite. El servicio fenomenal. Si son amantes de la comida deben de visitar este lugar. Es recomendable hacer reservación ya que es un lugar muy concurrido.
Sin duda un de los mejores restaurantes de la ciudad. Llevaba rato cazando la hamburguesa y no decepcionó, exquisita y con muchísimo sabor. El kampachi laminado fusionaba muy bien los sabores del plato. Su pan con ceniza de betabel que acompaña muy rico y tuvimos la suerte de probar el último rabo de toro reducido en vino tinto. El caviar de chocolate es un plato de sueño para los amantes chocolatonicos. Bravo Lalo García!
Maximo Bistro es uno de los mejores restaurantes de la Roma Norte. Su oferta gastronómica se centra en platos internacionales, ingredientes y propuestas de muy alta calidad. Todos los platos tienen sabores complejos. Y por decir complejos me refiero a que cada bocado tiene una mezcla de sabores equilibrados, profundos y diferentes. Todos tuvieron algo. Para aquellos que disfrutan de sabores delicados se llevarán una grata sorpresa. Lo mejor: las alcachofas, simplemente exquisitas. Lo malo: Es un restaurante caro y las porciones son muchas veces de degustación, aunque adecuadas para quedar satisfecho. Es primordial hacer reservación.
La comida es deliciosa, realmente excepcional, pero pregunté si los platos eran pequeños y me dijeron que si y me mintieron. Tuve que cancelar un entrante. Deberían tenerlo en cuenta cuando pedimos asesoramiento porque acabé muy llena y no es necesario. Son un restaurante bastante snob y se mueven mucho por contactos, lo cual no gusta.
Una experiencia increíble! Desde que llegas y ves la cocina y el movimiento, sabes que será una gran cena. Fuimos por una celebración de aniversario y tuvieron detalle de enviarles una bebida a mis papás para que brindaran. Todo lo que probamos fue espectacular. Lo recomiendo ampliamente.
Excelente atención, recomendaciones, rapidez, amabilidad. La comida fue expectacular: Elotitos asados, holandesa y parmesano, deliciosos. Lengua de res Wagyu cross braseada en cerveza, mole hecho en casa, puré de camote orgánico, riquiísimo. Cheeseburger de res Wagyu cross, expectacular, si te gustan las hamburguesas tienes que probarla y si no te gustan también. Aguachile de callo Margarita, pitahaya y chiltepín (En cuestión de costo el más caro y el único que no nos encantó, pero se entiende el costo por el callo). La sugerencia de los vinos fue excelente y buen maridaje. En postre te recomiendo: Tarta de chocolate, dátil y caramelo, helado de miso caramelizado, buenísimo.
La comida espectacular, y el servicio muy atento. Lo mejor la hamburguesa TOP, los cócteles de igual manera muy acertados. Me quedé con las ganas de probar una copa de vino de su amplia carta, sin embargo, los precios se me hicieron excesivos. Tendré que regresar para probar los postres !!!
Hace mucho tiempo no tenía una comida tan buena! Cada platillo perfectamente hecho, con gran sabor e ingredientes balanceados. Pedimos de todo un poco y desde las entradas hasta los platos fuertes nos sorprendieron! Volvería pronto sin duda. Es la segunda vez que vengo, la primera fue hace unos años cuando se encontraban en la otra ubicación, y el cambio fue positivo. Un lugar más cómodo y con mejores detalles.
Segunda vez que voy a Maximo Bistro y ambos veces excelente en todos los aspectos. Servicio, comida, selección de vino, todo fantástico. Altamente recomendado. Comí un filete con salsa de pimienta y pure de papa, ensalada verde y el mejor postre de mi vida (helado de queso de cabra Chaurand con aceite de oliva sobre un philo relleno de guayaba en jocoque con nueces).
Con tantas opciones de comida en la CDMX, me decidí por probar máximo después de que fue muy recomendado. Solo quiero decir que no decepciono y que todo el hype de este lugar es cierto todo fue un 10/10 sobre todo el servicio, nos hicieron sentir cómo en casa. Perfecto para una date o cualquier celebración especial!! Espero poder volver en mi siguiente visita a la ciudad. ***sus mariscos son DELI.
Simplemente espectacular!!! De los restaurantes favoritos en la CDMX. La atención es muy buena, los meseros súper amigables y buena onda. La comida, buenísima! Nos tocó aguachile de pulpo el cual está espectacular. La cebolla cocida en suero no tiene pierde, lo mejor, el pan bioche con el que lo acompañan. De segundo lo que más me gustó fue la hamburguesa y la lengua. Todo muy bueno, de verdad que lo recomiendo mucho.
Nos encantó Máximo. El lugar está muy muy bonito y bien decorado, el servicio por parte del equipo fue excepcional, mis platillos favoritos fueron el cordero y la cebolla caramelizada de entrada. El whisky con cacao fue el trago que más me gustó. Considero que los precios están un poco arriba de lo que deberían. Pero fuera de eso todo genial con este restaurante. Muy recommendable para visitar en cualquier ocasión. Lastima que los precios están desproporcionados con la expectativa que teníamos del lugar.
Épico! Muy buen lugar. De todos los estrellas Michelin en México, este sin lugar a dudas es el mejor. Espectacular todo lo que probamos. Muy bueno para ir en date, comida/cena con amistades o incluso de trabajo. Vale la pena hacer la reservación con tiempo. Todo sin lugar a dudas es increíble, aún más por el hecho que el chef siempre está presente en la cocina todos los días. El mejor restaurante de México por mucho.
Es un lindo con un gran servicio y con los sabores muy bien balanceados. Particularmente probé la lengua en mole y ha sido una cosa deliciosa, tanto en la textura como en el sabor y en la textura. Si no hubiera duda algo, te lo hace muy especial, es la entrada a ver todos los cortes y particularmente la atención de todas las personas dentro
The service was very attentive and professional. The menu seemed to offer a wide variety of flavors and styles without being overwhelming. I can’t believe I ordered a cheeseburger, but it was the best one I have ever had in my life. Wines were very reasonable, and the cocktail menu was inventive. We had the onion, ham and guacamole as appetizers. The red snapper and beef tongue was proclaimed by the others to be amazing. The vibe of the restaurant was upscale and avant-garde without being stuffy.
Still thinking about Máximo. The service? Impeccable. The vibe? Everything. This was my second time in CDMX and it was the one spot I had to come back to. We finally had time to try more of the menu and… wow. That lunch lives rent-free in my mind. Now someone tell me how to secure a dinner reservation next time 👀
A beautiful fine dining restaurant in Roma Norte, Mexico City. I shared a tlayuda for a starter, had Wagyu tongue with mole as a main, and also shared a dessert at the end. The cocktails were as good as the food! Reservation strongly recommended (I came without one and waited for about an hour, whilst having my first cocktail).
An absolutely delightful experience dining at Maximo. The food and ambiance were fantastic However, the thing that stood out the most to us was the level of service they provided. We will definitely be visiting every time we are in Mexico City and speaking about the restaurant to all our peers. We do recommend trying the following menu items: our absolute favourite flavours and textures we found in 1) the Taglietelle oxtail beef ragout and 2) a dessert item - the tarte Tatin. (Both in photos)
One of the best meals I've ever had! The restaurant is beautiful. The food is just as beautiful and delicious. The clarified mango cocktail was amazing. The octopus ceviche was some of the best octopus I've ever had. The blue cheese salad was THE BEST salad I have ever had! The lengua with mole for my main was easily the most tender lengua I have had and the mole elevated it to a completely completely different level. Definitely likely to be the best meal we'll have in CDMX.
OMG! Maximo in Mexico City is totally my vibe! The ambiance is chef’s kiss—like, the vibe is just so on point. Whether I’m hanging out with my girls for a fun meal or on a cute date with my boyfriend, it’s perfect. For real, the atmosphere alone is worth 30% of the bill—totally not a waste! The food is awesome too! The scallops are so fresh, they taste sweet like the ocean, and they’re super tender and bouncy—I’m obsessed. And don’t even get me started on the lobster risotto! They paired it with saffron, which is such a cool idea. Every bite is so flavorful, I basically devoured half of it in no time. Later I found out there are over 20 people in the kitchen—no wonder they’re crazy busy but still make such good food. That’s so impressive!
We loved Máximo so much that we went two nights in a row. The food is impeccable—every dish, from the wagyu beef to the quail, sashimi, pastas, and desserts, was absolutely perfect. Service is warm and professional, and the whole dining experience feels special, down to the smallest details. One thing to be aware of: when we first asked for water, they brought bottled water without offering the option of free filtered water. It ended up being quite pricey (about $40–50 CAD for four bottles). The next night, we asked for filtered water and they happily provided it. It would be nice if they offered both options up front. That aside, Máximo is absolutely worth its Michelin star and is one of the best dining experiences we’ve had in Mexico City. Highly recommend!
El menú, según menciona el personal, cambia cada día dependiendo de lo que le llegue ese día al chef de alimentos para trabajar. Lo que comimos estuvo bastante bueno, solamente la hamburguesa de wagyu tenía demasiada mantequilla y predominaba la sensación de grasa en boca y manos, no pregunté ni pedí que me exhibieran el certificado del wagyu y la verdad tengo mis reservas para pensar que era de verdad pues contados con una mano son los lugares que en verdad la tienen y pueden ofrecer. Los demás platillos, berenjenas asadas y rib eye de cerdo estaban muy buenos, las berenjenas en realidad eran una ensalada y así no lo señalaba la carta, pero todo muy bien y buenas porciones. La calificación (no hay opción de 3.5 estrellas que sería más adecuada) es porque, demasiados meseros pasaban por la mesa a preguntarnos y ofrecernos cosas, resultaba un poco desesperante y los precios un poco pasaditos para lo que es, porque existen lugares más mind-blowing con mejores precios en carta y excelente servicio. Por cuánto hace al lugar, ubicación y ambiente, me encantó, acogedor pero con toque industrial. Es buen lugar para una cena especial y/o celebración.
Me habían recomendado este restaurante y por fin hice el espacio para ir. Las reservaciones puedes realizarlas por teléfono o a través de open table, yo la hice vía telefónica y desde ahí la atención del personal fue bastante buena. Una vez realizada la reservación te llegan msj de textos con la confirmación y recordatorios. Ya en el lugar el servicio continuó siendo excepcional, pero casi rozando en lo abrumador. En el menú ya no tenían varios platillos por lo que terminé pidiendo una tostada de cangrejo y los ravioles rellenos de calabaza. De los sabores no hay queja, estaban muy ricos sin embargo los precios son bastante elevado y las porciones muy pequeñas La tostada 360 pesos y los ravioles (literalmente fueron aproximadamente 6 ravioles) por 450 pesos. El personal me recomendó un vino para acompañar, bastante rico y por último ordené el postre de helado de queso de cabra con guayaba, una combinación interesante con balance adecuado sin embargo no fue mi favorito. La razón de las 4 estrellas es porque los precios son bastante elevados, incluso el menú de degustación oscilaba los 3500 MXN y con maridaje 4200 pesos cuando en Pujol el menú de degustación es de 2500 pesos y el sabor a mi parecer en Pujol está muy por encima que aquí.
Un lugar excelente para ir a comer en la zona de La Roma. Con un rollo industrial & madera que no sé si se ve mucho por aquí, pero qué me recuerda a Europa. La comida muy rica aunque no tienen muchas cosas sin lácteos. En mi caso pedí ceviche de pulpo y luego pato. Mis acompañantes disfrutaron de la cebolla gratinada, burrata, risotto y pulpo. El café y el vino riquísimo. Quizás un poco excesivo el sobre atención de los camareros. No sé si es que es algo de México pero, aunque El trato es genial, están todo el rato demasiado pendientes y llega a abrumar.
Un gastrobar con una buena cocina de base reinventada. Platillos nada extravagantes pero deliciosamente preparados. El servicio muy amable, aunque quizá debería haber más meseros cuando el restaurante está lleno. Clientela principalmente extranjera. Precios elevados para lo que es México. El día que fuimos no estaba Eduardo, pero su equipo supo preparar todo de manera excelente.
Buen lugar! La comida es bastante buena, en general lo que pidas te gustará, en especial el pan brioche. El ambiente es muy agradable, la decoración es moderna minimalista pero nada wow! Los precios son elevados. El único punto malo es que la cocina cierra temprano a las 5:00 ya no puedes pedir ningún platillo.
Había escuchado desde hace mucho tiempo de lo rico que está Maximo. Por ende traía un buen de ganas de venir. Hicimos reservación 5 semanas antes para venir el fin de semana. Pedimos varias entradas para compartir: ceviche de pulpo, súper fresco, ensalada César con queso de puerco, deli, sincronizada de la birria, que fue nuestro platillo favorito, sopa de alcachofa con tomillo que me sorprendió con su sabor. De plato fuerte pedimos hamburguesa, que se veía deliciosa sin embargo traía muchas cosas y no logré descifrar el sabor. De postre pedimos pavlova con helado de ginebra y tarta de caviar de chocolate, que era estuvo brutal. Ahora no se si unas expectativas altas de haber escuchando tantas buenas cosas, pero no encontré un plato que me hace volver. Todo está rico, pero no encontré el wooow.
Corrimos con suerte porque el lugar estaba lleno y no teníamos reserva para cenar. Al parecer dan acceso a algunas personas para esperar por si alguien no llega a la reservación y es entonces cuando te permiten accesar. Los platillos que pedimos estuvieron muy bien presentados y de buen sabor. Al final consumimos dos botellas de vino y platillos para compartir, estuvo tan buena la atención y el servicio que nos quedamos en el mismo lugar por varias horas. Muy padre para romancear, amistad o simplemente conocer un nuevo concepto
Ordenamos la tlayuda de cangrejo de concha suave y no me pareció buena ya que estaba quemado parte del tempura del cangrejo, el kampachi por su parte si está rico, el plato de lengua de res wagyu estaba normal y la porción era demasiado pequeña, el pescado que fue huachinango estaba rico pero igual la porción era pequeña, los cocteles son buenos pero costosos, de postre ordenamos el pan francés están rico pero nada especial, quisimos ordenar la cheeseburger pero estaba agotado. El lugar es bonito pero las sillas son incómodas, el servicio es atento y rápido.
Maximo se ha hecho de un nombre que deberá conservar garantizando un alto nivel en todos los aspectos, y ésta última visita se quedó corto. Solo mencionaré que a pesar de pedir que bajaran la temperatura varias veces, los comensales estábamos sudando y eso no nos permitió disfrutar de la comida, limitando mucho la experiencia y el apetito. En otras ocasiones nos fue mejor. El servicio puede mejorar si se considera el ticket promedio y el servicio de otros restaurantes del mismo nivel. 4 de 5
Increíblemente delicioso, todo lo que probamos tenía un gran sabor además de estar muy rico, pero lo que se llevó las palmas fue el crostini de escamoles, en verdad podrías disfrutar del sabor de los escamoles estaba espectacular. Me gustaría que regresaran a la atención más cálida que tenían anteriormente, ahora sentí todo más apresurado y menos personal.
El servicio y lugar son excepcionales. El restaurante ofrece una carta de comida mexicana contemporánea, que cumple. Honestamente no hubo un plato que considerara memorable. Por los precios de cada platillo y al ser considerado uno de los mejores de la ciudad esperaba que alguno fuera sobresaliente.
Lo visitamos mi prometida y yo para una cena aniversario y pedimos el menú degustación con maridaje: - Servicio: Quise mover la reservación una semana antes y les expliqué que era mi aniversario y la actitud fue super indiferente y sin ánimos de ayudar. El sommelier demasiado acartonado sin ánimos de explicar cada bebida, simplemente iba y servía. El único que rescato el servicio fue el mesero Aureliano quien tenía demasiada calidez y excelente trato al cliente. Comida: La comida no encantó. Platillos muy bien logrados y el maridaje logra una sinergia deliciosa con cada platillo. Resumen: Una gran experiencia gastronómica pero sin gran servicio.
El lugar es muy lindo . Buena decoración sin ser pretencioso. La comida en su mayoría es muy rica . La cebolla , pollo y el dip que te dan al principio muy rico . La hamburguesa si me decepcionó. Muy comentada pero en mi opinión X . He probado mejores, nada espectacular Mucho mejor el pollo y las berenjenas. El ambiente es un poco molesto el que haya moscas de fruta . Te la pasas espantandolas de la mesa . Hace que tu estadía se convierta en espanta moscas. Los meseros solo te dicen que no pueden hacer nada . El servicio lento . Pides muchas veces las cosas para que te las puedan traer . En general está rico pero hay muchas cosas que pudieran mejorar . Baños lindos y cuentan con valet parking
Es un restaurante bien. No volvería, los precios y el hype no tienen sentido. Teniamos una reserva y llegamos en horario, pero tardaron 24 minutos en sentarnos. A los mozos tienes que llamarlos para que te tomen el pedido. Y la comida esta bien, de calidad deseable, pero no es deslumbrante. Nada de lo que comí volvería a pedir. Comí de plato principal una pasta ($980 creo) y no fue nada del otro mundo. No me parecio una buena pasta. Y encima de todo me intoxiqué, así que una experiencia “mid” se redujo a una mala experiencia. Le doy 4 estrellas porque considero que esta bien, solo no Michelin worthy.
Tengo puntos buenos y puntos malos para comentar a Máximo. Iniciaré con los malos, porque son los que me harán no volver. Al inicio me ofreció agua, dije que sí, nos sirvieron dos vasos con agua, dejaron brevemente la botella, pero al pedir otra bebida, se llevaron la botella. Al final nos cobraron 170 pesos por el agua, que no sabíamos que se iba a cobrar, pensamos que era cortesía. Muy mal detalle. La actitud del mesero, fue insistente, no me sentí cómoda pidiendo, supongo que esperaban que ordenara más. La hamburguesa, muy sobrevalorada. No vale lo que cobran. Los puntos buenos: el pescado que pedí estaba delicioso. Y hay mucha gente a tu servicio, no sólo el mesero. La decoración es original, como el alumbrado con velas en la pared . Buen diseño.
Restaurante muy bueno para cenar en Roma Norte, área que me gustó mucho y tiene muchas opciones de restaurantes. Maximo es un restaurante que obviamente es preferido entre los mexicanos, tremendo ambiente, ruido, mucho movimiento. Es sencillo y con velas en cada mesa tiene buen ambiente. Me costó un poco pedir por falta de opciones en el menú, a mi parecer. Lo que escogimos estuvo todo muy bueno. Opciones amplísimas de tequilas, vinos, mezcales y otros licores.
Es la segunda vez que vengo y en ambas ocasiones simplemente no llega al nivel del reconocimiento que tiene. Lo mejor del lugar, sin duda, es el ambiente. Si quieres ir por un drink o un postre, adelante. De hecho, mi recomendación #1 son las madeleines con salsa de chocolate: hechas al momento y deliciosas. Podría volver solo por eso. Ahora, si quieres acompañarlas con café, solo tienen leche entera y de almendra, y para endulzar únicamente azúcar mascabado. En esta ocasión pedimos: • Ceviche de pulpo: cumplidor. • Elotitos baby: recomendados. • Pasta con langosta: lástima del platillo; la langosta estaba aguada y babosa. • Lengua: el mejor del día. Al final, una comida así normalmente se rescata con el servicio… pero aquí el servicio es gris, soso. Repito: el ambiente es increíble, pero el servicio simplemente no acompaña. Si eres de fuera, hay varios lugares en la zona con mejor comida y mejor servicio. Es un lugar al que personalmente dudo regresar, lo que sí te puedo decir es que jamás esperaría para que me sienten ni buscaría una reservación con 15–20 días de anticipación, como pasa a veces. No lo vale.
Todo muy rico, aunque debo decir que tampoco espectacular, especialmente considerando lo que cuesta. Buenas vibras, aunque las mesas un poco juntas. El servicio rápido pero la verdad un poco mamones. En general el lugar se siente más como para el mame, que para disfrutar. La hamburguesa muy rica, aunque tampoco del otro mundo. Un poco grasosa y dulce para mi gusto. Definitivamente un buen lugar, buena comida, pero no repetiría, especialmente por el precio $$.
Holding a Michelin Star, we were expecting Maximo to be better than it was. It was one of the more expensive meals we had in CDMX, and we'd been excited thanks to all the hype online. While the food was good, the service was certainly lacking. We were seated 20 minutes after our reservation time, and despite ordering a la carte options quickly, it took what felt like forever for our food and drinks to arrive. Appetizers were brought out as they were ready, which left some of us without appetizers while others ate theirs so they didn't go cold. It wasn't as big of a deal for the appetizers as it was for our entrees though, and despite waiting over 30 minutes between apps and entrees, and we were all surprised when the entrees were delivered one at a time with multiple minutes in between. With only four of us in our group, we thought the timing of things was really disappointing, along with the length of the meal, which took over two and a half hours. Despite the food being good, it was overshadowed by the poor service and timing, and overall, Maximo felt like a miss and for the high cost. We wouldn't go back again.
WOW, this was a special, well crafted and tasty lunch. One of the best I experienced in CDMX. I had roasted beets, organic apple vinaigrette, celaya goats cheese & white grapefruit, then red wine braised chicken & parmesan risotto, and finished with chaurand goats cheese ice cream, phyllo, guava & olive oil. They also served the sour dough with eggplant ash, goats cheese, garlic & olive oil spread. The restaurant looks great, has a relaxed but professional vibe and the staff were very welcoming.
We went with my husband and really liked the atmosphere. The starter was very good, and so was the bread. I think we should have ordered dishes from the menu because they offered us daily specials that were not listed, and it ended up being extremely expensive. They weren’t anything special, some pasta with lobster that was a bit too salty and very overpriced for the quality. The service was very good. We didn’t leave very happy, unlike other places where you walk out feeling like you’ve had a real experience, even while spending less.
Good but not worth a second visit. The food was good, but the service and attention to detail were lacking. We went for the tasting menu right at opening. The hall manager greeted us and, while deciding where to seat us, swirled her finger on the screen as if leaving the choice to fate. Out of all the empty tables, she placed us next to the bathroom. Disappointing, but not a big deal. When the food arrived, the plating was noticeably weak. There were bread crumbs on the cutlery even as it was being replaced between courses. Caviar was spilled outside the main “mountain”. The cloth used for the tostadas was stained. Several plates had stray bits of seasoning around the edges. I realize I am nitpicking with that last point, but for a Michelin restaurant, more is expected or perhaps this is why they only have one star. The servers explained the dishes adequately, but they skipped details and generally seemed rushed. Maybe my expectations were too high, but for the price and the reputation, I would rather try other places. I have been to restaurants in the area with far better service and much stronger attention to detail. The saving grace was the ingredients and atmosphere. The ingredients themselves were high quality, but the overall flavors were not especially impressive. Simply good. We enjoyed the meat and desserts at the end. I forgot to take a picture of the miso ice cream which was excellent. The atmosphere was amazing, the establishment itself is beautiful and well decorated.
Ordered the tasting menu and it was good overall. The wagyu steak and the sorbet ice cream were amazing. The lobster and caviar in toastada were fresh and tasted good. The white fish was very soft and cooked well. The abalone in the soup was great as well, not hard at all and soft to chew. All the ingredients tasted super fresh and high quality. My favourite was the roasted eggplant dip (not part of tasting menu).
We had a pleasant experience at Máximo — good food, good service, and a comfortable atmosphere. The portion sizes are surprisingly generous for a Michelin restaurant, so two people can share about five dishes and feel full. We paid just over 3,000 MXN for two, which makes the value quite reasonable. Highlights: ❤️❤️❤️❤️❤️Steamed red snapper — best dish of the night, super flavorful Least impressive: ❤️Scallop aguachile — least memorable but the most expensive dish Overall, Máximo delivers a solid meal with creative plates, but not every dish is a standout. Worth trying once, especially if you’re exploring Roma Norte — but not a restaurant I’d rush back to.
Normalmente me encanta este lugar pero ayer no fue el caso. No tenían como tres platillos y uno de ellos nos lo super recomendaron, nos emocionaron y a los 5 segundos nos dijeron que ya no tenían. Nos llegaron cubiertos sucios. Tuvimos que pedir pan como 4 veces porque nada más no lo traían. Y se los comunicamos, su respuesta fue decirnos que le quitarían la propina , lo cual no creo que está bien manejado.
El lugar es simple y sin charme, pienso que la simplicidad es cautivante cuando alcanza el máximo de ella misma y te sorprende. Pero este no es el caso del restaurante Maximo, y es que no tiene que ver con simplicidad y más con austeridad y un poco de mal gusto. Pero al parecer el concepto se enfoca en la comida y esto le da su privilegiado lugar en listas que lo califican entre los mejores restaurantes. Esto aumento mis expectativas para probar el menu degustación y dejar de lado los prejuicios con el lugar, pero al parecer mis expectativas fueron muy altas y la experiencia una total decepción, La comida no logro tampoco sorprenderme y el maridaje total fail. Son estos lugares sobrevalorados los que me hacen cuestionar las famosas listas de "mejores restaurantes". En general la comida esta bien, pero hay que bajar las expectativas y de verdad no estoy seguro si valga la espera.
Tenemos casi 10 años yendo bastante seguido Hace una semana fuimos y noté que el servicio había caído un poco, pero puse 5 estrellas porque no fue nada crítico y mandé un mensaje privado (sin respuesta y por lo que veo sin reacción) El 16-ago regresamos a festejar el cumpleaños de mi papá y pasaron varias cosas - Pedí un martini y traía UN PELO entre las aceitunas, el mesero vio mi cara cuando lo puso en la mesa y me dijo que me lo cambiaba. Así lo hizo, pero increíblemente nos lo cobraron, honestamente con una falla así esperas que lo quiten de la cuenta - Hace una semana el martini traía aceitunas Gordal naturales, ahora unas mini aceitunas con salmuera. Pregunté por qué el cambio y la respuesta fue “a veces así se sirven”. - El servicio es intermitente, tardan en preguntarte por bebidas, tardan en traer el menú, en todo. Antes levantabas la cara y había alguien al pendiente, ahora tienes que estar cazando a tu mesero, eso sí, ahora presionan para pedir todo con la excusa de que tardan ~40 min en la mayoría de las preparaciones, pedimos todo y terminamos con 5-6 platos en la mesa al mismo tiempo que muy apenas cabían y que obviamente se enfriaron. - El pain perdu del menú decía helado de vainilla, cuando lo pedimos nos dijeron que iba a ser con piloncillo (raro si el menú se imprime con fecha del día y eran las 3pm) y cuando lo sirvieron dijeron que era helado de trufa ¿? Ni ponerse de acuerdo pueden. La comida si… muy rica como siempre, pero no es todo. Un pelo? Ese servicio? Falta de ingredientes? Salí sumamente decepcionada. Al parecer les cayó mal la estrella, no encuentro otra razón para entender como 10 años de consistente excelencia, se convirtieron en esto tan rápido.
Tuve la oportunidad de ir para probar el Menú de degustación y no fue muy grata mi experiencia( algunos platillos buenos y otros nada extraordinarios, tomando en cuenta el costo q esa mayor a 5k con maridaje , en mi opinión, no vale la pena ) lo q note a comparación de otros menús de degustación es que es bastante basto . El servicio deja mucho que desear , desde que llegué tardaron para poder ofrecer algo de beber y cuando quería ordenar le dije a un mesero y me mandó a otro que tardo bastante tiempo , llegaron los platillos y el servicio de la mesa no estaba completo, es mucho personal pero no están atentos a las mesas ( al menos en mi experiencia fue así ) En general el lugar y la experiencia gastronómica no fue lo que esperaba , prefiero otros lugares de cocina de Autor donde la experiencia gastronómica y de servicio son superiores .
Muy decepcionada del lugar. La comida nada sobresaliente, la atención del personal buena, la presentación de los platillos sin mucha aspiración, para mí no vale la estrella Michellin que tiene. Fuimos 2 personas, una pidió el menú de degustación y la otra no, los platillos llegaron completamente desfasados para que pudiéramos comer “dentro de lo posible” en sincronía. Muy lenta la llegada de la comida. El lugar está agradable y bonito.
Tenía expectativas muy altas de este lugar. Viajé específicamente para conocerlo, ya que todo en redes sociales se ve espectacular y numerosas reseñas positivas me incitaron a visitarlo. No sé si fue un mal día o si esta es la experiencia habitual, pero mi experiencia fue la siguiente: Opté por el menú degustación porque quería probar una variedad de platos, ya que no soy de CDMX. 1. Ostión y vichyssoise: 10/10 ✅ 2. Aguachile de callo: 1000/10 ⭐️ Este fue el mejor plato de todo el menú degustación. El guacamole y el puré de pepitas con tostadas de maíz azul fueron fenomenales. 3. Pan de plátano macho y caviar: 10/10 ✅ 4. Sincronizada de birria de cordero: 10/10 ✅ 5. Vieira asada: 6/10. Estaba salada 😓. Logré terminarla gracias a las bebidas. Me encantan los mariscos y no quería dejarla, así que intenté "solucionarlo" y seguir adelante. Pensé que un error en la cocina a cualquiera le puede pasar. Sin este detalle, le habría dado sin duda un 1000/10. 6. Codorniz asada: 10/10 ⭐️ ✅ Súper rica y jugosa, nada seca. ¡Excelente! 7. MI DECEPCIÓN 💔, y lo describo así porque era el platillo que más esperaba probar (me encanta la carne en todas sus presentaciones). Fue el Filete de res Wagyu cross a la brasa…. 3/10 👎🏼. No sé qué pasó, porque se veía perfecto y jugoso, pero al intentar cortarlo, estaba DURÍSIMO. Requirió mucho esfuerzo para partirlo. Pensé que solo era mi porción, pero le pasó lo mismo a mi amiga. Descubrimos por nuestras fotos que sí, en efecto, por un lado se veía espectacular y por la parte de abajo estaba sequísimo. Hemos probado Wagyu en otros lugares y este no lo parecía. Nos sorprendió mucho lo malo que estaba. Mi amiga dejó todo su plato y yo intenté con más de la mitad. Cabe mencionar que los acompañamientos estaban exquisitos; el problema fue la carne y su calidad. 8. Quesos artesanales del día: 10/10 ✅ 9. Sorbete de mango, espuma de vino dulce y té limón: 10/10 ⭐️✅ 10. Sorbete de plátano y ciruela: 7/10. Demasiado ácido para mi gusto. Quiero hacer una mención especial al bar, ya que todas las bebidas fueron excelentes 👏🏼✅⭐️. El servicio de los meseros fue bueno, y diría excelente, pero no puedo porque al ver que dejábamos platos sin terminar, especialmente el Wagyu casi intacto, deberían haberse acercado y preguntar si había algún problema. Esto es algo muy básico en un servicio de esta categoría. Una señorita se acercó al final para preguntar cómo estuvo todo en general y aprovechamos para comentar los detalles, pero fue la única que lo hizo. Sin embargo, el ambiente es bueno, las instalaciones y la limpieza son de 10. Dejamos el 20% de propina porque pensamos que simplemente fue un mal día. Total con propina: $11,000. Me hubiera gustado recibir más atención después de comentar nuestras experiencias, pero no la hubo. Me quedé con un "lo comentaré" y nada más. En fin, esa fue mi experiencia en Maximo con el menú degustación. Me quedé con una impresión rara… decepción tal vez, eran tantas mis ganas de visitarlo, pero creo que fue un mal día para hacerlo.
Tenia muchas ganas de conocer este lugar pero lamentablemente no fue lo que esperaba. Probamos el menú de degustación y la mitad de los platillos tenían un sabor desvalanceado, algunos platillos buenos pero sin llegar a lo excelente. Por el precio uno espera que todos los platillos sean buenos a excelentes. Al principio el servicio fue bueno y después tuvimos que repetir varias veces a los meseros lo que queríamos. Muy caro para la calidad y sabor de la comida , puedes encontrar restaurantes mejores si se va a a gastar esa cantidad de dinero.
El menú degustación con bebidas alcohólicas incluidas carece de la explicación de cada platillo que uno esperaría recibir del mesero en un restaurante Michelin, nadie nos explicó nada, salvo en algunas ocasiones se nos dijo cómo se sugería comerse; el emplatado fue muy bonito y las técnicas culinarias de alto nivel, pero el sabor no me pareció trascendental ni sorprendente, y por cierto mi carne traía un ligamento. El sommelier sí nos describió los vinos. El lugar es agradable, espacioso, con una decoración minimalista, como si estuvieras en una granja; a la entrada se encuentra la cocina y puedes ver al equipo cocinando en todo momento (cocina abierta, show cooking) y si tienes suerte hasta al chef Eduardo García (nos pareció una agradable persona). Hay que reservar por supuesto y puede hacerse desde open table.
Esperas más por los precios, la verdad la comida se me hizo bastante común , es más lo que le ponen de decoración que el sabor , la atención es buena pero llegan a cada rato meseros y quitan cosas traen cosas , y eso marea que haya tantas manos en tu mesa, eso si la atención es buena porque los meseros te dan recomendaciones y te explican cada platillo , la ensalada la sentí muy salada pero la presentación es bastante linda, de comida recomendaría la langosta y el aguachile, el pollo orgánico honestamente no me gustó estaba como tierno y en algunas partes rosado, la bebida si me fascinó , dulce y natural a esa si le doy un 10!
El Lugar muy padre y acogedor ! El servicio empezó muy muy malo y fue mejorando , el gerente fue amable e intentó mejorar mucho nuestra experiencia , el mesero con actitud súper hostil y conforme pasó el servicio mejoró un poco! Algunos platillos muy buenos algunos muy malos , La tlayuda de softshellcrab buenisima , la tagliatelle de cola de res (que no es tagliatelle , en realidad es fettuccine ) y la tarta de chocolate con helado de miso increíble . La quesabirria buena , pero nada especial , no la volvería a pedir ! El filete bueno pero la calidad de la carne (a quien quieren engañar ) Las bebidas pésimas , extremadamente ácidas sin balance ! La sopa apionabo le faltaba mucha sal y aún agregándole sal le faltaba muchísimo amor ! La pasta de langosta buena pero igual le faltaba un poco de sal ! Pedimos unas alcachofas malísimas sin balance y no tenía sentido la combinación de sabores ! Las madeleines buenas , pero el chocolate que tenía con mucha acidez y no resaltaba el sabor a avellana , en nariz si , en boca no! En mi experiencia final no volvería , es comida pretenciosa con calidad media , si relacionas calidad precio es un asalto a mano armada , he asistido a sin fin de restaurantes Michelin , donde ni si quiera veo el precio porque la comida me voló la cabeza ! Deben tener un fabuloso food cost de 10 o 15 porciento sino es que menos ! No es hate , lo digo con sinceridad y mucho conocimiento gastronómico, échenle más ganitas espero no pasen de moda !
Visité Máximo con expectativas altas. El lugar es correcto en decoración, sin nada particularmente destacable. El servicio fue atento, aunque algo lento por momentos. La comida está bien ejecutada, pero los precios me parecieron completamente injustificados para lo que se ofrece. Un ejemplo fue el plato de cordero, con un precio de $3,000 MXN; el costo nos fue informado antes de servirlo y lo aceptamos, lo cual se agradece. Aun así, el menú resulta poco inventivo y nada sorprendente para ese rango de precios. En general, la relación calidad-precio no está bien balanceada. No es un lugar al que volvería. Si lo que buscas es gastar mucho dinero, este es el lugar; si buscas una experiencia gastronómica que lo justifique, hay mejores opciones en la ciudad.
Tengo opiniones encontradas de un restaurante claramente sobrevalorado, que tiene sus cosas increíbles, pero también fallas que un lugar de este nivel y precio no se puede permitir. Empecé con un Negroni bueno, hasta ahí. La ensalada de betabel, ahumadita, perfectamente bien presentada y trabajada, muy rica, pero nada del otro mundo. La quesabirria muy buena, es aquí donde se nota la calidad de los insumos, en un plato incluso callejero pero que toma una dirección diferente, desde el emplatado hasta la disposición de los ingredientes en el platillo final. Los ravioles de castaña, con salvia, de sabor delicado, dejan una sensación de cocina de hogar, buen sazón, ricos. La estrella de la tarde fue el filete a la pimienta con champiñones, de término perfecto, carne de altísima calidad y sabor inigualable. Lo tuvimos que pedir porque no había hamburguesa, creo que fue una buena jugada del destino. De postre un pastel de chocolate con dátil de textura interesante y un dejo de sal, que acompañamos con un café muy normal. Carta de vinos extensísima, de esas que atarantan, con precios excesivos no justificados, como el de la copa del delicioso Pies de Tierra, que cuesta $360, cuando la botella cuesta menos de $700 afuera. El servicio no es malo pero tampoco de excelencia. Algunos parece que no disfrutan su trabajo y un par de platos tardaron bastante en llegar. El lugar es cómodo y acogedor, a pesar de que e su bodegón gigante. Incluso los baños son agradables. La cosa aquí es que los precios son de comida fuera de serie y nada lo es, a pesar de la calidad de los insumos. No creo volver.
Me gusta mucho la comida de Máximo, he ido varias veces con mi esposo a pesar de no vivir en CDMX. Es (o era) un gran lugar para llevar gente foránea en busca de una experiencia gastronómica diferente a lo típico, con platillos de calidad, buen servicio y buen ambiente. Sin embargo este miércoles 16 de julio que fui con amigos que no conocían el restaurante, a pesar que la comida estuvo excelente, había una plaga incontrolada de mosca de la fruta. Demasiado incómodo estar espantando todo el tiempo los animales de tu mesa, que se paran en tus platos, tus bebidas, tu cara, etc… hasta en el baño había. Mi cuenta por 4 personas (5 entradas, 3 platos fuertes, 2 postres, varias cervezas, 2 botellas de vino) fue un total de poco más de $16,000 pesos con propina. Me parece que lo mínimo que merece el comensal es un lugar libre de insectos y que se sienta salubre. Me gustaría agregar que nadie nos preguntó cómo había estado nuestra experiencia.
Para ser un restaurante con estrella Michelín, debería cuidar más el servicio, el local un poco más agradable, por la noche pasas frío (en invierno) y bastante ruidoso, más parecido a una cantina que a un restaurante dónde poder degustar platillos singulares de un buen chef. Lo único que se salva, en mi opinión, son algunos platillos del menú degustación. El servicio totalmente descontrolado, y lo más grave para mí, no sé para qué te preguntan si tienes intolerancia o alergias, si luego te lo sirven en el plato del menú. Me destrozaron la cena y por suerte detecté immediate que no me lo podía comer, pero una disculpa del personal no elimina la negligencia. Quitando que podía haber sido mucho peor. Si me gustaría mencionar la profesionalidad del sommelier.
Llegamos con mucha expectativa y el lugar muy lindo. Teníamos una reserva a las 21hs y nos hicieron esperar hasta las 21:30 y solo nos dieron el motivo una vez que nosotros nos acercamos a preguntar. El resto de la noche se desenvolvió en una manera muy incómoda y despectiva. Mostrando cero atención y voluntad por mejorar nuestra experiencia. Pedimos hamburguesas y solo les quedaban 2 porque hacen una cantidad limitada y no hubo intención de guiarnos en nuestra orden ni de hacernos sentir cómodos. Todo lo contrario. Nos bajaron los platos a destiempo y de manera desprolija, sin introducirlos correctamente a la mesa como debería ser. Rescato la amabilidad y la atención de Salvador que al ver la situación, estuvo súper atento para compensar por la mala experiencia. Definitivamente mucho que aprender en la hospitalidad. La comida nada exorbitante, sabores correctos y platos de buen tamaño pero caro para lo que vivimos. Definitivamente no volvería ni tampoco lo recomendaría teniendo México una oferta tan amplia y variada de restaurantes.
Un lugar sobrevalorado. La comida sin que sorprenda en nada! Lo único a destacar es que los platos están muy bien presentados. La relación precio calidad desproporcionado! Un lugar que sin tener una estrella Michelin te cobra como si tuvieras dos! Puedes ir al mejor restaurante de CDMX PUJOL comer mucho mejor y pagar en promedio 15 a 20% menos que aquí. Tienen un postre llamado Tarta de caviar de chocolate que es de tapioca!! Y la cobran en $390.00 Una copa de vino Mexicano en $385.00. Su nutela hecha en casa es un chocolate rebajado muy líquido sin ningún sabor a avellanas! El personal es amable pero se pierden en el salón y los tienes que estar llamando! Costo de Valet $80.00 Conclusión. No volveré y no lo recomiendo.
Quisimos probar la experiencia, sin embargo, no Regresaría, Desde que llegamos, nos dijeron que teníamos 15 minutos para ordenar alimentos que A las4 30 de la tarde Cerraban la cocina, Durante las 3 horas, después, iba Llegando más gente y les atendieron sin problema La carta de alimentos. El Somelier, desesperado y Haciendo caras de disgusto y La mayoría del servicio ni hablar, Un tanto groseros, Cuando les pedimos los carajillos “shakeados”, de ser posible menos cargado de café (Creí que tenían dos cargas ) Optaron por llevarnos a la mesa la copa de licor 43 y el Shot de expreso Y todavía se burlaron… El promedio costo calidad y Servicio no vale absolutamente nada la pena, La carne rib eye no estaba mal, pero no era la mejor, hay muchos otros lugares donde supera por mucho, Demasiados mosquitos, El lugar x, considero demasiado Pretencioso para lo que es.
Este restaurante estaba en mis favoritos de la CDMX, la última vez que fui estaban aún en el local anterior. Ahora en esta nueva locación en la calle Álvaro Obregón todo es muy distinto y no precisamente para bien. Fuimos a comer con un amigo Tailandés (chef) a quien le negaron la entrada en repetidas ocasiones porque traía unas bolsas con molcajete y ollas de barro que había comprado ¿xenofobia, racismo o clasismo? No lo sé. El lugar es una bodega, con un techo de lámina, un ambiente demasiado ruidoso y apretado, con mesas diminutas y muy poco íntimo. La atención de meseros es descortés, desinteresada y con una apatía total. Les comentamos que íbamos a compartir alimentos para probar varias cosas y pedimos de entrada tostada de mole y cangrejo y una tlayuda (recomendada por el mesero). Para nuestra sorpresa, cuando llegaron los platillos se veían idénticos a lo que cuestionamos al mesero si se habían confundido. No obstante, nos responde que son dos platos diferentes, uno tiene queso y el otro no.......a lo que nuestro amigo chef comentó "lazy chef", un chef desinteresado que le da igual presenta dos entradas iguales, con la misma base de ingredientes, colores y texturas. La comida en general estuvo rica, el pescado estaba cocinado perfecto y el poste de helado de queso de cabra con guayaba fue nuestro platillo favorito.
Máximo Bistrot, una noche entre flores y silencios rotos La fachada de Máximo Bistrot estaba vestida con guirnaldas de cempasúchil. Una bienvenida luminosa, acorde a la temporada y al espíritu mexicano que esperábamos encontrar dentro. El acceso no tiene recepción: uno cruza un pasillo hasta descubrir la cocina abierta, un detalle que entusiasma porque permite asomarse al corazón del restaurante. Allí, por fin, alguien pregunta si tienes reservación y te conduce a tu mesa. El espacio es pequeño, íntimo, pero el volumen de la música y la cercanía entre mesas, apenas veinte centímetros de distancia hacen que el ambiente resulte ruidoso y algo sofocante. Desde nuestra llegada, pese a haber reservado para el menú degustación, nos entregaron la carta regular; detalle menor, pero que deja entrever cierta falta de coordinación. Tras aclararlo, inició lo que debía ser una experiencia de autor. Sin embargo, los tiempos se confundieron. Los tres primeros platillos llegaron casi al mismo tiempo, abarrotando la mesa de copas y platos. Algunos llegaron fríos y nadie explicó su composición ni la intención del chef detrás de cada propuesta. En otros restaurantes de este nivel, el relato y el ritmo son parte esencial del disfrute; aquí, parecían ausentes. El maridaje, una selección interesante entre vino mexicano Trasiego Selección Blanca 2023 y sake japonés Tenkai, fue lo mejor de la velada, en gran parte gracias al sommelier Chemma, quien mostró un trato cálido, conocedor y respetuoso. Él fue, sin duda, el punto alto del servicio. Los platillos oscilaron entre lo correcto y lo irregular. La sopa de calabaza fue agradable, y la cebolla con pan, reconfortante. Pero hubo inconsistencias notables: el aguachile, por ejemplo, carecía de picor, mientras que a mi pareja le resultó excesivo, como si se tratara de dos preparaciones distintas. Sorprendió y entristeció la falta de identidad en algunos sabores, sobre todo en un lugar del que se espera una oda al producto mexicano. Intentamos expresar nuestras inquietudes al equipo de servicio, pidiendo una explicación o una guía sobre cómo degustar los tiempos. La respuesta fue simple: “como quieran, en el orden que prefieran”. Esa indiferencia marcó el tono de la noche. Y el punto de quiebre llegó cuando uno de los meseros colocó con brusquedad un plato en la mesa, sin mirarnos siquiera. Nadie se presentó, nadie hizo contacto visual. Decidimos detener la experiencia a mitad del recorrido. No por disgusto, sino por desilusión. Al solicitar la cuenta, percibimos incomodidad y un comentario desafortunado de una mesera: “déjalo, ya se van”. Fue un cierre amargo que contrastó con la calidez que uno esperaría en un restaurante que lleva el nombre de Lalo García, un chef cuya historia personal y profesional ha inspirado a tantos. Sabemos que no siempre los grandes nombres están presentes cada noche, pero también sabemos que el alma de un proyecto se mide en la constancia de su atención y su respeto al comensal. Máximo Bistrot, con su hermosa decoración, merece ofrecer una experiencia a la altura de la expectativa que despierta. Porque pensamos que más allá de una estrella Michelin o de los aplausos del público, la verdadera grandeza de un restaurante radica en el arte de hacer sentir bienvenido a quien cruza su puerta.
Llegamos con altas expectativas y nos fuimos decepcionados. Reservé una mesa en este restaurante con estrella Michelin con antelación, después de leer muchas reseñas y esperando una experiencia gastronómica de alto nivel. Lamentablemente, mi experiencia personal no fue buena. Aunque la comida estuvo en general sabrosa, el servicio atento y el ambiente agradable, estuvo muy lejos de sentirse como un restaurante de autor — y mucho menos como una cocina gourmet o refinada. El diseño del lugar era sencillo: agradable pero nada más. Durante toda nuestra estancia hizo calor, el aire acondicionado era insuficiente y la decoración en general no reflejaba el nivel de un restaurante Michelin. Los cubiertos eran básicos, las mesas de madera, y los únicos detalles de diseño eran una vela en la mesa y una higuera en el centro del salón. También tuvimos que esperar 20 minutos para nuestra mesa, durante los cuales tomamos una copa de vino y un cóctel — ambos regulares. En general, los sabores de los platos eran muy suaves, faltaban condimentos y sal, y ningún plato realmente nos impresionó. De entrante pedimos la Caprese — en mi opinión, un plato nada bueno. Nada especial: solo unos tomates cherry, hojas de albahaca y una burrata sin sabor. Como platos principales pedimos el Raviolo con Ragú y el Ribeye de Wagyu. Ambos estuvieron decentes, como los de un restaurante común, pero de este lugar esperaba mucho más. La mayor decepción fue el bistec — he probado Wagyu varias veces, y lo que recibimos aquí ni siquiera se acercaba. Ni la calidad de la carne, ni el marmoleo, ni el sabor estuvieron a la altura del nombre. Parecía más bien un filete estándar bien preparado, pero nada más — y ciertamente no valía más de 150 USD. Nos fuimos decepcionados y decidimos no pedir postre después de esta experiencia. Personalmente, no recomendaría venir aquí si esperan una experiencia Michelin de alta calidad o algo verdaderamente memorable. Juzgado como un restaurante común, la comida estuvo bien — pero ni la experiencia ni los platos estuvieron a la altura de nuestras expectativas. Los precios son extremadamente altos para el nivel ofrecido.
Called twice, tried to make reservation for my birthday, but reception always hung up on me at first 10 seconds, I did not even fully speak for reservation request, extremely disappointing for first impression on this restaurant, not sure if over hyped, worth to try. Updated: Made it to try the food, it is, over hyped, order 4 dishes, scallop and octopus tasted very mediocre, not fresh at all, beef tongue too sweet, cheese burger too moist, running over your fingers when held it. Service totally sucked, inattentive, waited over 10 mins to order next dish, desert, no smile, very slow. Overall, not worth to try at all, wasted money and time.
Lamentablemente mi experiencia no cumplió con las expectativas. A pesar de la presentación cuidada de los platos, la comida carecía de sabor y no logró destacar. El servicio, por otro lado, dejó mucho que desear. Hubo demoras significativas y una falta de atención que no se corresponde con el precio que se cobra. En general, la experiencia no justificó el costo. Esperaba más tanto en términos de calidad culinaria como de atención al cliente.
Era mi favorito de la ciudad, fuimos a festejar el cumpleaños de mi esposa, nos hicieron esperar mucho tiempo a pesar de haber reservado como 1 mes de anticipación escudándose en que la mesa que era para nosotros no se retiraba, nos salió un cabello en la comida ( un lenguado de $2600 pesos) inaceptable para este lugar y además le faltaba sal, nos mandaron varias cortesías después del incidente pero solo nos provocó asco y ganas de no regresar jamás, las cebollas famosísimas ni si quiera están buenas son unas cebollas caramelizadas cualquiera con un precio excesivo en verdad no gasten su hambre con eso, el risotto esta muy bueno, mala experiencia gastamos $5500 pesos y eso que nos cancelaron el lenguado, los postres y el vino espumoso que fueron cortesías debido al cabello. Mal servicio a pesar de que tienen muchísimo personal, los meseros muy amables pero no podían con ellos mismos.
Buenas tardes, espero qué está crítica constructiva les ayude con éste FODA, pues aparentemente son temas sencillos pero con un gran peso en Máximo: Amenazas: Perder por Servicio inconsistente su Estrella Michelin. Debilidades: No contar con Gerente-Vendedor, Meseros-Vendedores en su operación ▶️Durante nuestra experiencia los meseros y capitanes estuvieron parados en grupitos enfrente de la barra dejando las mesas sin atender a los comensales, en nuestro caso, durante 3 ocasiones nos servimos directamente el vino de la botella de vino y el agua, además de qué no recogían la vajilla, así cómo, para el seguimiento de la comanda no supimos quién(es) eran nuestro mesero/capitàn, para comenzar de inicio no se presentaron. ▶️Comida: Inconsistencias en los tiempos, estuvimos esperando por más de 30 minutos el segundo platillo entre el ceviche de pulpo y la picaña, la hamburguesa de wagyu en sí, es la cantidad de mantequilla en el pan, no es la calidad, ni sabor de la carne, la carne es insípida, no tiene sabor. El helado de queso de cabra sin una conexión lógica con el sabor del helado. La tortilla y el queso de la sincronizada de Birria pueden mejorar. ▶️El Sommelier no tenía idea cuando le preguntamos qué nos recomendaba para maridar el postre, sobre todo, estábamos entre Tokaji ó solicitar otra Botella de Vino en lo qué nos acabábamos la qué estábamos degustando. La respuesta del sommelier: pues prueben y ya ven….. ▶️No cuenta el lugar con un Gerente ó Jefe de Piso qué ponga orden, coordine a los Los Meseros, Capitanes, Sommelier, les falta saber “vender la experiencia gastronómica” en consecuencia, su cheque promedio aumentaría drásticamente al explicar adecuadamente los platillos, el maridaje, invitando a un mayor consumo de manera cuidadosa y elegante. Oportunidades: Mejora en el tiempo de respuesta de los alimentos en sus tiempos, la campanita de cocina qué ya estaban los platillos estaba suene y suene, sí nosotros cómo comensales nos dábamos cuenta, no es comprensible el por qué los meseros y los capitanes estaban platicando sin hacer nada a un costado de la barra. Fortalezas: El lugar, la decoración, la capacidad de las Hostess para la solución de situaciones durante y después del servicio, el detalle al final por nuestro aniversario, muchas gracias. Felicitaciones: La respuesta rápida de las 2 Hostess. Con mucho respeto comparto ésta opinión por qué la Industria de la Restauración en la qué compite Máximo, debe ser de excelencia y considero pueden lograrlo. Gracias y esperamos volver pronto.
En verdad muy decepcionado por la pésima experiencia. He sido cliente satisfecho por casi 10 años desde que primero abrieron el primer changarrito y, en el nuevo también. Hice la reservación con un mes de anticipación para las 8pm, venía con un grupo vip entre ellos la hija del ex presidente de Indonesia que estaba de visita oficial a México. Para empezar, llegamos puntuales y los recepcionistas nos trataron como estorbos; no había donde sentarse a esperar la mesa así que nos fuimos al bar en donde también nos ignoraron, tardaron una hora para servirnos unas mediocres margaritas y esperamos ahí, parados y empujados por los meseros, una hora y media a pesar de quejarme varias veces. NINGUNA ATENCIÓN, DETALLE O DISCULPA. El mesero, un tal Félix, nos habló a todos de « tu » aunque éramos un grupo de gente mayor. Primero una lista de todo lo que ya no había y cuando pedimos entre otras cosas, tres hamburguesas, nos dijeron que solo quedaban dos. Al final si llegaron 3. Uno del grupo pidió la codorniz y le trajeron un pescado francamente feo y sin ninguna explicación. Tuvimos que pedir seis veces tequilas para que por fin aparecieran. La comida francamente mediocre y la cuenta de 14’000 propina por 6 platillos y dos al centro para empezar, ridículamente alta y el servicio en general…. No existente. Obviamente, ya están más allá de importarles la lealtad de su, ahora, ex clientela. PÉSIMA NOCHE, DE PENA AJENA.
Nos fue bien con la comida pero no puede ser que los meseros estén listos es para estafar a la gente!! Pedimos varios platos, el final un risoto, el mesero nos dice que si queremos el risoto con trufa blanca, decimos que si. Pasó seguido llega el plato por 5 veces el valor por haber puesto trufa blanca. Un solo plato por 150 dólares y solo por que el mesero ofreció eso !! Eso es estafa PÉSIMO!! No volveríamos
Hola fui ayer, fuimos 4 personas gastamos casi 10,000 pidiendo 5 platos y 3 de ellos fueron de muy mala calidad, la tlayuda, la lengua con mole una pasta (horrible) lo mejor fue la hamburguesa, pero por 600 pesos puedes comprar mejores en la CDMX. Ojalá y mi comentario ayude a mejorar por que aunque hemos ido muchas veces hoy no regresaría. Costo beneficio hay mucho mejores en CDMX.
PÉSIMO SERVICIO hicimos una reserva con un mes de anticipación y al momento de llegar nos dejaron esperando más de 30 minutos en el bar y sin ninguna copa. Les pedí 5 veces un tequila y jamás me lo llevaron. Nos pasaron a la mesa y el mesero que nos atendió estaban de malas, me imagino porque estaba muy lleno y no se daban abasto. Pasamos a la mesa, volví a pedir mi tequila otras 5 veces, me tuve que levantar y hablar con la persona encargada y ahí fue cuando me lo trajeron. Para pedir una botella de vino también hay que estarles rogando, se la pedimos más de tres veces, después de 40 minutos llegó el sommelier. De entrada nos mencionaron cuáles son los platillos que no había y nos basamos en pedir conforme a lo que sí tenían disponible en la cocina. Había pedido la Godorniz y 15 minutos después me dicen que siempre no, que no la tenían y que el chef se había equivocado y ya las habían vendido todas. Esta era mi tercera vez que visitaba ese lugar, la primera vez estuvo muy bien la segunda estuvo más o menos pero esta última estuvo fatal. NO GASTEN SU TIEMPO Y SU DINERO!
I decided to splurge tonight and get the white truffle risotto. Instead, I believe I got a black winter truffle. The risotto was also a bit under cooked so I sent it back and it was remade with the correct truffle. It tasted worlds better. I'm very disappointed with this Michelin starred restaurant to use the wrong truffle. I pointed this out to the waitress who grabbed the manager, and she refused that it could be a black truffle. Can you believe she said it turns brown when heated? I have posted my photos so you can decide who's right.
Terrible experience, Ive been here a couple of times and it has never been outstanding but honestly Ive never tried the burger (that is supposed to be wow) so I decided to come back. As usual, they have some good plates and others below average. Onions are always good, mashed potatoes and cream spinach were very good as well but all the main dishes were very bad (including the rib eye) and the burger is commentless. The terrible part of this last time is the amount of mosquitoes they have in the restaurant, it is really annoying to the point we asked for something to avoid them like a special candle or something but instead of that the manager laughed at us and ignored us by saying they had the roof open so he couldnt do anything and was not able to put any candles because of the restaurants aesthetics. Definitely, another starred restaurant that is not worth at all
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