Bodegas Ricla
Regional · Madrid
Sobre Bodegas Ricla
En Bodegas Ricla, en el corazón de Madrid, te invitamos a disfrutar de la auténtica tradición madrileña. Somos un bar de tapas de siempre, donde podrás degustar nuestro vermut de grifo, vinos selectos y cervezas bien frías, acompañados de deliciosas tapas regionales. Un espacio acogedor y sin artifi...
En Bodegas Ricla, en el corazón de Madrid, te invitamos a disfrutar de la auténtica tradición madrileña. Somos un bar de tapas de siempre, donde podrás degustar nuestro vermut de grifo, vinos selectos y cervezas bien frías, acompañados de deliciosas tapas regionales. Un espacio acogedor y sin artificios, perfecto para compartir buenos momentos en la barra.
Qué dicen los clientes de Bodegas Ricla
Bodegas Ricla es una taberna histórica y familiar apreciada por su ambiente castizo y comida tradicional "como la de la abuela". Destacan sus callos y albóndigas. Algunos clientes se quejan de la falta de barra, la obligatoriedad de pedir raciones y la antipatía del personal, así como la falta de pago con tarjeta.
Platos populares
Ideal para
Tip: No olvides llevar efectivo, ya que no aceptan tarjetas. Los callos son muy recomendables, ¡imprescindibles!
Servicios
Qué ver cerca de aquí
Datos de Wikidata
Explora los alrededores de Bodegas Ricla
Bodegas Ricla se encuentra en Madrid, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Patrimonio Histórico
- basílica de San Miguel (A 131m) — basílica menor en Madrid bien de interés cultural
- Mercado de San Miguel (A 141m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- Convento de las Carboneras del Corpus Christi (A 172m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Edificios Religiosos
- iglesia de San Miguel de los Octoes (A 147m) — church building in Madrid, Spain
Otros Lugares de Interés
- Puerta Cerrada (Madrid) (A 45m)
- Casa de la Carnicería (A 101m) — building in Madrid, Spain
- Sede de la Federación Española de Municipios y Provincias (A 131m) — edificio en Madrid
- Colegio Imperial de Madrid (A 152m) — Institución docente desaparecida en Madrid regida por la Compañía de jesús
- Palacio de la Nunciatura (A 159m) — edificio en Madrid
- Palacio de Viana (A 160m) — edificio en Madrid
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Preguntas frecuentes sobre Bodegas Ricla
Opiniones de Bodegas Ricla Madrid
De siempre un acierto a tomar algo. Es cierto q antes de la pandemia, la barra era superrecomendable, ahora las cosas han cambiado y hay q aceptarlo. Los hermanos, los camareros del local, maravillosos, con una atención muy buena y te aconsejan. Siempre es un acierto
En nuestra visita a Madrid fuimos en busca de casas, tascas, tabernas y bodegones castizos. No nos equivocamos al entrar en Ricla. Desde luego, un producto inigualable, con gran variedad y precio más que razonable. Pero sin duda la esencia de este lugar, es que detrás de esa barra se encuentra Emilio Ricla y en la cocina, su madre, 2 personas que merece la pena conocer. Algo mas autentico que ésto? De los lugares que poco quedan. Deseando volver a probar las albondigas y la morcilla de León, entre otros
El mejor sitio de Madrid. Ana cocina los mejores callos que yo he probado en mi vida, y he probado muchos. La cecina es espectacular. Los escabeches, soberbios. Las albóndigas, brutales. Y para mi, lo mas importante de todo, la calidad humana de las tres personas que están allí cuidando de que no te falte de nada. No pueden ser mas majos.
Anoche por casualidad al pasar entramos en la taberna....a cenar....y fue un acierto!!! Una señora de avanzada edad,que vimos tras la barra(que también estaban los dos camareros)al fondo resultó ser la cocinera....y que decir de los platos...caseros...caseros...de toda la vida. Las albóndigas de carne estaban espectaculares....qué sabor...buaaaaaa.. Los callos....eso sí son callos....ese sabor casero...ummmmmm..... La cecina de las mejores que he probado y el pan buenísimo. Amplia selección de vinos....con varias demoninaciones...nos dejamos aconsejar por uno de los camareros y un acierto Ambos camareros muy simpáticos y amables....te sientes como en casa en esta taberna. La próxima vez que vayamos a Madrid.....VOLVEREMOS!!!! La recomiendo 100%.
Taberna tradicional familiar en zona Plaza Mayor pero no turística. Productos de calidad y trato cercano. Os la recomiendo si queréis tomar un buen vino y comida tradicional española: callos, queso manchego, chorizo, bonito, etc. Reservar mesa ya que el sitio es pequeño.
Increible. Desde la atención, las tapas, el vermut, todo excelente. El encargado del salón es muy simpático y siempre da buenas recomendaciones. Si le das pie se te queda dando charla mientras no está corriendo atendiendo otras mesas. Las tapas exquisitas todas y a buen precio. Los mejores callos que he comido. Siempre tienen tapas del día que no están en la carta así que pregunten, y no dejen de probar el vermut casero.
Vimos la carta y como mi chico es un poco especial con la comida... casi nos vamos. Llegó el camarero y nos dijo que había albóndigas y ya nos quedamos. Y la mejor decisión del dia. Los camareros los mejor de Madrid. Un sitio super super super agradable Antonio y su compañero (que no me enteré del nombre TODAVIA, y digo todavía porque volveremos) de lo mejorcito. De esos camareros que ya no quedan en la capital. De los que te dan conversación, que son encantadores. Vermú riquísimo y croquetas para comerlas y no comer nada nunca más. Buenísimas buenísimas! Lo merecen todo! Recomendabilisisisisisisimo
Un sitio muy acogedor en pleno centro de Madrid. Se recomiendan los callos y el vermut. Recomendado para ir en pareja, ya que el sitio es un poco pequeño y es complicado hacer hueco para alguno más. El interior del bar te obliga a comer, mientras que en el exterior se puede tomar unas cervezas.
Taberna pequeña y acogedora en pleno centro de Madrid. Amplísima variedad de vinos y cervezas. Carta pequeña de tapas, todo lo que nos pusieron se veía de buena calidad. En lo personal considero un acierto que se sirvan pocas cosas pero buenas. Las albóndigas espectaculares. El precio muy ajustado, cenamos por 17€ pax con bebidas incluidas, probamos prácticamente todo lo que había sin mirar el precio. Buena experiencia en general Los dueños son muy amables
Los callos (los mejores de Madrid), la tapa de bacalao, los boquerones en escabeche, es que está todo rico. Si además vas un día con menos jaleo y puedes charlar con Emilio y Jose, estupendo. Esa cocinera vale millones. De los pocos sitios con solera que quedan en Madrid.
Pasamos a por un vermut y algo para picar, nos sirvieron una tapa de chorizo junto a la bebida que estaba muy bien, también pedimos unas banderillas y aunque nos sorprendió lo picantonas que estaban nos gustaron mucho. Para tener en cuenta solo aceptan pagos en efectivo.
Taberna con solera, como pocas quedan ya. Exquisita la comida que sirven, al igual que exquisito y cercano el trato de Emilio y de su madre. Los guisos de ella: sus platos de cuchara, sus escabeches, las deliciosas albóndigas. Una pena no estar ya tan cerca de allí como antes y poder frecuentarlo con más asiduidad. ¡Absolutamente recomendable!
100% recomendado. Recomiendo el fuet con tomate. Psdt. Su horario en google más está mal puesto, casi no vengo por ello, me salía cerrado pero está abierto.
Es una Taberna de las de antes, no sólo en su decoración, también en el trato al cliente. Muy buen servicio y vinos por copas. Está atendida por dos hermanos y su madre que cocina. Merecen mucho la pena sus albóndigas y la ventresca. Si se quiere experimentar el Madrid de antes hay que venir aquí.
Espectacular sitio que guarda todo su encanto original, tanto el personal como su ambiente propio.
Hoy he pasado por allí junto con mi esposa y sin lugar a dudas es un magnífico lugar para ir a comer y disfrutar de la comida de toda la vida, es un lugar pequeño, histórico y familiar donde comerás de lo mejor de la comida de la mamá, vamos que como en casa, en casa cuando cocinaba la abuela. Les recomiendo a todos los que vayan por Madrid, pasar por allí!!
Bar de los mas antiguos de Madrid, merece verlo por dentro, muy pintoresco. Uno de los mejores vermut de grifo del centro. Pequeño pero con mucha rotación. También tiene unas cuantas mesas altas en la acera. Con la consumición ponen embutido. La tapa del día suele ser un guiso, muy recomendable.
Ya la atención q brinda Emilio merece las 5 estrellas! La madre q cocina como los dioses (las albóndigas!!!), el hermano también súper atento. Todo esto, más cada tapa y plato (las aceitunas gordal!!!) q sirven hacen q sea una experiencia para volver y volver. Una fiesta de historia, sabores y vermuts de grifo que te dejan con una sonrisa. Salud!
Somos de Puerto Rico. Esta es una parada obligatoria cada vez que visitamos Madrid. Trato excelente y buen ambiente La comida la prepara la mamá de los que atienden, dueños también.Excelente. Mis hijos mueren por su comida. Una pena que fuimos el pasado sábado y estaban cerrados. Será hasta la próxima. Hala Madrid!
Por ser una bodega tradicional de las mas antiguas de Madrid, el trato de cada uno de los q la regentan y todo lo q puedas pobar y comer con una gran calidad.... no creo q existan callos a la madrileña mejores q los de ellos y el resto como potaje, albóndigas, judiones, etc.... recomendable 100%
Un lugar auténtico de verdad. Calidad y amabilidad absolutas, un lujo encontrar sitios así. No lo conocía aunque me lo habían recomendado, desde ahora, será de visita obligada en mis paseos por el centro. Lo que más me ha gustado es que solo aceptan efectivo. Resistir ante la presión de los bancos y las empresas de pagos electrónicos tiene mucho mérito en estos tiempos.
Esta reseña ni les hace falta pero es mi manera de darles las gracias; por la calidad, la atención al detalle, la constancia y por encima de todo la amabilidad y excelencia de trato. No hay un día que visite su casa y no me sienta como en la mía. Es escuela y museo, taberna y Olimpo, casa y cruci. Si tuviera que elegir un top 3 de locales en Madrid mediría qué otros 2 incluyo en el listado para no desmerecerles. Emilio, eres único y madre más. Un abrazo y gracias por tanto cada vez.
Autentica bodega madrileña, muy bien llevada y gestionada, como ya no hay. En pocos sitios encontrarás un trato tan amable y atento, madre e hijo son un verdadero encanto. Y la madre una cocinera espectacular. Un consejo..llevar efectivo ya que no admiten tarjetas desde 1867. Una maravilla!
A mi parecer es una taberna de las que tienen solera, en el viejo Madrid de los Austrias. Parece que se haya quedado detenida en el tiempo. No le faltan motivos de decoración, y para aquellos que venimos de la tierra, el nombre de Ricla ya nos dice bastante. El servicio muy amable y atento, y si no sabes que pedir te aconsejarán muy amablemente. La comida muy variada y en surtido de tapas y raciones no les falta de nada. Buena cerveza y buen ambiente. Relación calidad precio más que aceptable.
Vermú de grifo riquísimo. Los callos son un espectáculo. Imprescindibles. ¡Ojo, sólo cash!
A veces veo bares centenarios. De cañas y callos, imprescindible visitarla para conocer el Madrid castizo. Esa maravillosa seducción de lo antiguo que termina siendo lo más moderno.
Buena atención, buen precio de lo ofrecido en la carta, si te gusta lo tradicional es mejor dentro, hay pocas mesas, el lomo ibérico en aceite excelente.
Bodega histórica que mantiene su precioso diseño antiguo en plena zona turística. Una oferta de tapas muy limitada (no hay cocina) pero muy rica en quesos, embutidos y conservas. El personal sigue siendo de lo más amable, pero los precios ya son del siglo XXI.
Taberna típica con diseño rústico, pequeñita pero familiar, te tratan como si te conocieran de toda la vida. Comimos una tapa de bacalao desalao en aceite y pan con tomate que estaba ESPECTACULAR!!! Unos callos que se te saltaban las lágrimas de lo buenos que estaban, creo son con diferencia los mejores que he probado y unas albóndigas que casi se salían del plato 😂 la Sra. Ana (la cocinera) un amor de mujer. Y los camareros (creo, hijos de la Sr. Ana) super amables y atentos! Nos llevamos un muy buen recuerdo de esa pequeña taberna de Madrid. Volveremos sin dudarlo!!!
Si buscas una bodega de estilo tradicional...Bodegas Ricla es la elegida. El encanto de sitio y la família que lo regenta són realmente lo que describe que los bares típicos no tienen que desaparecer. Podemos destacar que la madre es la cocinera y no puedes dejar de probar los callos y las albóndigas.
Hoy he pasado por allí junto con mi esposa y sin lugar a dudas es un magnífico lugar para ir a comer y disfrutar de la comida de toda la vida, es un lugar pequeño, histórico y familiar donde comerás de lo mejor de la comida de la mamá, vamos que como en casa, en casa cuando cocinaba la abuela. Les recomiendo a todos los que vayan por Madrid, pasar por allí!!
Buena atención, buen precio de lo ofrecido en la carta, si te gusta lo tradicional es mejor dentro, hay pocas mesas, el lomo ibérico en aceite excelente.
Bodega histórica que mantiene su precioso diseño antiguo en plena zona turística. Una oferta de tapas muy limitada (no hay cocina) pero muy rica en quesos, embutidos y conservas. El personal sigue siendo de lo más amable, pero los precios ya son del siglo XXI.
Taberna típica con diseño rústico, pequeñita pero familiar, te tratan como si te conocieran de toda la vida. Comimos una tapa de bacalao desalao en aceite y pan con tomate que estaba ESPECTACULAR!!! Unos callos que se te saltaban las lágrimas de lo buenos que estaban, creo son con diferencia los mejores que he probado y unas albóndigas que casi se salían del plato 😂 la Sra. Ana (la cocinera) un amor de mujer. Y los camareros (creo, hijos de la Sr. Ana) super amables y atentos! Nos llevamos un muy buen recuerdo de esa pequeña taberna de Madrid. Volveremos sin dudarlo!!!
Si buscas una bodega de estilo tradicional...Bodegas Ricla es la elegida. El encanto de sitio y la família que lo regenta són realmente lo que describe que los bares típicos no tienen que desaparecer. Podemos destacar que la madre es la cocinera y no puedes dejar de probar los callos y las albóndigas.
Vermú de grifo riquísimo. Los callos son un espectáculo. Imprescindibles. ¡Ojo, sólo cash!
Decir que pase por casualidad y nos dio por entrar, es un local Castizo dónde los haya. Sólo pedimos un Vermuth y unos callos....... El Vermuth venía con su tapa, por cierto rica, los Callos, simplemente un espectáculo. Cuando nos fuimos le di el agradecimiento al chico que nos atendió y le dije que felicitara a la cocinera. Entonces me dijo, es mi madre !!! Benditas manos para hacer esos callos !!! De 10.
A mi parecer es una taberna de las que tienen solera, en el viejo Madrid de los Austrias. Parece que se haya quedado detenida en el tiempo. No le faltan motivos de decoración, y para aquellos que venimos de la tierra, el nombre de Ricla ya nos dice bastante. El servicio muy amable y atento, y si no sabes que pedir te aconsejarán muy amablemente. La comida muy variada y en surtido de tapas y raciones no les falta de nada. Buena cerveza y buen ambiente. Relación calidad precio más que aceptable.
Definitivamente un lugar para regresar, no aceptan tarjeta y te obligan a comer, más esto es un plus ya que me hubiera arrepentido de no probar sus albóndigas que eran el especial del día, los boquerones espectaculares con un toque extra de ajo que no sabía que necesitaba. Tienen medias raciones de todo hasta de cocteles, definitivamente increíble.
A veces veo bares centenarios. De cañas y callos, imprescindible visitarla para conocer el Madrid castizo. Esa maravillosa seducción de lo antiguo que termina siendo lo más moderno.
Decir que pase por casualidad y nos dio por entrar, es un local Castizo dónde los haya. Sólo pedimos un Vermuth y unos callos....... El Vermuth venía con su tapa, por cierto rica, los Callos, simplemente un espectáculo. Cuando nos fuimos le di el agradecimiento al chico que nos atendió y le dije que felicitara a la cocinera. Entonces me dijo, es mi madre !!! Benditas manos para hacer esos callos !!! De 10.
Definitivamente un lugar para regresar, no aceptan tarjeta y te obligan a comer, más esto es un plus ya que me hubiera arrepentido de no probar sus albóndigas que eran el especial del día, los boquerones espectaculares con un toque extra de ajo que no sabía que necesitaba. Tienen medias raciones de todo hasta de cocteles, definitivamente increíble.
Somos de Puerto Rico. Esta es una parada obligatoria cada vez que visitamos Madrid. Trato excelente y buen ambiente La comida la prepara la mamá de los que atienden, dueños también.Excelente. Mis hijos mueren por su comida. Una pena que fuimos el pasado sábado y estaban cerrados. Será hasta la próxima. Hala Madrid!
El único pero es que ya no puedes, cono antes, tomarte un vermut en la barra. Desde la pandemia han puesto una mesitas solo para comer y no se puede tapear en barra. Lo importante es que se come increible. Hay que entender la política de los dueños, que sí no conoces de que va, resulta chocante e incluso mal educada.
Llevo visitando Bodegas Ricla más de diez años. Desde entonces, y pese a algunas críticas que he leído, la calidad de sus productos y el servicio prestado por sus dueños ha sido siempre ejemplar. En este sentido, soy un modesto visitante de bodegas centenarias madrileñas. Y ésta continúa fiel a su tradición. Pocos minutos antes de ir a Ricla, estuve en La Ardosa: qué desastre, se ha convertido en un grupo inversor cuyos dueños no deben de pisar mucho el local, porque de otra forma no se entiende cómo siguen trabajando algunos de sus camareros, en especial una joven (más preocupada de mirar su móvil, y de encararse conmigo por recordarle que llevaba 10 minutos sin la consumición pedida, que de servir a la clientela). Pues bien, eso en Bodegas Ricla no pasa. El trato es personalizado y profesional. Este agosto, después de un tiempo sin poder visitarles, pedí un escabeche. Impresionante por lo fino y rico. Comentamos lo erótico de las especias y el peligro de pasarse con ellas. Como siempre, comentamos lo mal que le va al Madrid y lo bien que le va al Atleti (que, por cierto, sigue llevando las mismas Champions que el Murcia). Lo siento por ellos, pero Juanito de Murcia seguirá yendo a molestarles.
La dueña una cocinera estupenda, unos callos del 12 que puedes tomar en la cena y no te juegas la noche. La pareja de hermanos que atienden unos expertos y además simpáticos. El local pequeñito pero con todo el sabor de un clásico. En fin todo estupendo, nosotros lo conocemos hace años y mantiene su nivel de calidad.
La comida estuvo genial: todas las tapas riquísimas. La única pega fue la incomodidad de que éramos 3 personas y al parecer en la terraza sólo puede haber mesas de dos, y que no se podía pagar con tarjeta. Aún así, si lo que queréis es la experiencia de comer tapas en Madrid, este es muy buen sitio
Singular local, casi un museo que exhibe un sinfín de botellas y piezas desde que se fundó en 1865. Precioso lugar. A destacar sus encurtidos, callos y unas albóndigas caseras que quitan el sentido. El local es muy pequeño por lo que hay que tener suerte para coger sitio. El servicio muy atento.
Taberna típica en la Calle Cuchilleros. Aqui no hay atrezzos ni lugar para moderneces ni esnobismos. Buena oferta de vinos por copas, cañas bien tiradas y mucha estrechez. De manduca, muy ricas chacinas y y buenas tostas y cánapes. Los callos son un imprescindible. De los pocos clásicos que perduran.
Una bodega muy bonita, y bien conservada. Pero es una pena que esté solamente enfocada al turisteo abusivo que hay en esta zona de Madrid. ¡¡Ay de aquellos tiempos en que libremente nos tomábamos el vermú, y las tapas tan ricas!!
Fuimos a comer, pedimos las croquetas de txangurro que estaban muy ricas, a partir de ahí las zamburiñas estaban tiernas pero la salsa no nos pareció apetecible y el sabor tampoco. Los txipirones estaban muy sosos e insípidos y ya es raro porque la tinta suele dar mucho sabor. Sin duda el centro de solomillo lo mejor de todo lo que pedimos, tierno y jugoso. El servicio no se otros días pero tardaron más de 20 minutos entre las zamburiñas y los txipis. Por lo demás, muy amables. Siento poner una crítica tan regulara pero mi experiencia no fue buena.
Fuimos a comer, pedimos las croquetas de txangurro que estaban muy ricas, a partir de ahí las zamburiñas estaban tiernas pero la salsa no nos pareció apetecible y el sabor tampoco. Los txipirones estaban muy sosos e insípidos y ya es raro porque la tinta suele dar mucho sabor. Sin duda el centro de solomillo lo mejor de todo lo que pedimos, tierno y jugoso. El servicio no se otros días pero tardaron más de 20 minutos entre las zamburiñas y los txipis. Por lo demás, muy amables. Siento poner una crítica tan regulara pero mi experiencia no fue buena.
Una pena que un lugar con solera como este caiga en errores de tratar de engañar a los turistas o a los que sin serlo nos dejamos caer por alli. La comida está rica, se nota que tienen mano, pero mi mala puntuación viene por lo siguiente. Entramos 5 personas y pedimos entre otras cosas un plato de albondigas, 5 albondigas una por cabeza. La sorpresa viene al pedir el ticket ya que el precio que nos dicen nos pareció desorbitado para lo consumido. El plato de albondigas salió a 20 euros, 4 euros la albondiga, pero si desglosas más el precio hay que sumarle los 10 euros que te meten de pan, lo que suma 2 euros más a cada albondiga. En resumen, pagas 6 euros por comer una albondiga, precio que ni en un estrella michelin. Gestos que hacen y explican como negocios de toda la vida y con buena cocina se desgastan hasta terminar de ahogarse.
Lamentable comportamiento de un camarero rapado o calvo que sin educación ninguna se encaró con más de 15 personas que esperaban a que abrieran el establecimiento hoy sábado al medio día. Si es descendiente de aquellos bodegueros trabajadores que yo conocí en los años 60 como una bodega de chatear en el Madrid castizo de los Austrias, se estarán revolviendo alla donde quiera que estén. Que pena, lo que fué y en lo que lo han convertido. En absoluto recomendable, el trato deplorable.
No entiendo nada. La parte interior incluyendo la barra reservado para comer o cenar. Menuda taberna/bodega donde no puedes disfrutar de unas cañas en la barra y esto es post covid porque antes no estaba así. No se puede pagar con tarjeta "desde 1867", para esto no hace falta ponerse al día y ya se han preocupado en hacértelo saber forrando todas las mesas altas de la terraza con todas las normas de la Comunidad de Madrid en el ámbito de terrazas. Una pena porque el local es interesante y en general la experiencia no es agradable.
Recuerdo Ricla de los viejos tiempos , se podía tapear , tomar un vermouth, sus fantásticas chacinas y sus albóndigas . De un tiempo a esta parte solo se puede entrar y sentarte en una mesa para comer o cenar ...Una pena esa es la verdad . No volveré a pisar mi amada bodega . Se están cargando las viejas tabernas de Madrid .
De lo que fue este sitio a lo que es... Ya no hay barra, se ha perdido todo el ambiente y todo el encanto que tenía... Ahora es otro sitio más para uso y disfrute del turismo masivo en Madrid. Una pena.
Lo que fue. Se fue!!!!! Ya no hay barra. Ya no hay clientes de toda la vida. El alma que fue se fue. No hay barra. Dan comidas (dw coña!). No tarjetas. Solo efectivo. Otra victima del turismo masivo, y de no ver que justo lo que lo hacia diferente, es que eran diferentes
No tener barra aunque el local este vacio y los tres empleados y tal vwz dueños sin nada que hacer no ayuda a volver. No cobrar con tarjwta desde el siglp XIX en eñ.siglo XXI tampoco. No opino de nada mas porque mo me habeis dado muchas facilidades para hacerlo. Menos mal que la zona y el local merecen al menos un 4
Lo que fue. Se fue!!!!! Ya no hay barra. Ya no hay clientes de toda la vida. El alma que fue se fue. No hay barra. Dan comidas (dw coña!). No tarjetas. Solo efectivo. Otra victima del turismo masivo, y de no ver que justo lo que lo hacia diferente, es que eran diferentes
No tener barra aunque el local este vacio y los tres empleados y tal vwz dueños sin nada que hacer no ayuda a volver. No cobrar con tarjwta desde el siglp XIX en eñ.siglo XXI tampoco. No opino de nada mas porque mo me habeis dado muchas facilidades para hacerlo. Menos mal que la zona y el local merecen al menos un 4
Ha perdido todo lo que era y se han apuntado a sablar a los guiris que van a ver Casa Botín.
Era un sitio que me gustaba mucho para tomar el aperitivo. Ahora han puesto mesas altas para comer y ya no puedes ir a tomar unas cañas. Eso junto con el mal trato de los camareros, parece que no quiere que te quedes, es un sitio que ya descarto para ir. Es una pena porque la taberna es muy Bonita y se la han cargado. Antes estaba siempre llena, ahora está siempre vacía.
He pasado innumerables tardes cuando está taberna la llevaban sus padres. Maravillosas personas y taberneros que lucharon por posicionar su establecimiento como uno de los.mejores de la cava. Es una pena que te encuentres con un sustento familiar, si esforzarte apenas, y que lo conviertas en algo tan pobre. Como es costumbre en estos hermanos, me insultaran por decir la verdad, por que así resuelven las reseñas, no con hechos si no con insultos a sus clientes o exclientes... vosotros mismos...yo me voy a otra taberna...que en Madrid, hay muchas.
Tanto el camarero de la barra como el de exterior nos han gritado y tratado mal cuando nosotros les estábamos hablando bajito. Mi pareja me ha hecho un comentario en voz baja indicando que el tipo de la barra estaba siendo muy borde con él, desafortunadamente el camarero de exterior lo ha oído , nos ha gritado y nos ha echado del local. Su queja es porque mi pareja le preguntó en la barra que si nos podíamos sentar en la mesa si consumíamos tostas y él contestó gritando que si no lo ponía claro en el cartel (había un cartel que no habíamos visto en el que ponía solo raciones). Puntualizar que ambos son los dueños del local. No nos merecíamos ese trato, no somos personas mal educadas ni acostumbradas a este tipo de situaciones.
It used to be a nice place to enjoy Spanish food,but no longer. Its too expensive, they are slow, you can only pay with cash!!, they dont provide you a detailed ticket and the waiter was rude , even turned aggressive when I told him I found their business only focussed in tourists. Lamentable, un desacierto. Caro, lentos, vermut en vaso de chupito con hielo, 1 tapa a 4€ lata de sardinas con cherry 12€; es un sitio para turistas despistados que da mala imagen de Madrid. El problema además es el camarero que se encara agresivo a voces en su propio negocio, perdiendo los papeles, por comentar que tiene orientado el bar a guiris. Es curioso q las buenas reseñas sean de guías locales. Me invitaron a no volver, como si fuese a hacerlo jajajajajajajajsjaja
Fuimos 3 amigos, aconsejados por conocer una taberna historica y que aun a sabiendas de algunas reseñas, queriamos tener nuestra propia opinion. Lo siento por ellos, pero NO volveremos y NO lo aconsejaremos. El trato de cierto camarero fue un desproposito. Nada mas entrar, quisimos pedir un vermut, con el local casi vacio, el camarero, con tono serio y altivo, no se si ya estaba cabreado, nos dijo, que dentro era para comer, tenia razon, efectivamente lo indicaba un cartel en la pared. Por nuestra parte, con intencion de probar el local, pensamos, bien pedimos algo de comer, vimos la carta, todo raciones y solicité una racion de Mojama de Atun, 22€. Otro camarero se acercó y me dijo que no, SORPRESA, que si eramos 3 personas, tenian que ser 3 raciones o 3 medias raciones, a lo que le comenté y si somos 10. Hablamos entre nosotros, y pensamos, pedimos una media racion mas. Le comenté al camarero si me podia aconsejar, respuesta, ahí tienes la carta, a cuadros me quede, en fin.., se lo comento a mis amigos y digo literal, son las normas, creo que no hay insulto, ni falta de educacion. Como la taberna es estrecha y las mesas de pie, estan relativamente cerca de la barra, el camarero, me oyó y para mayor sorpresa, contestó en un TONO CON VOZ ALTA y DESAFIANTE, PUES SI, SON LAS NORMAS O ES QUE EN TU EMPRESA NO TIENEN NORMAS, me giré y le dije, efectivamente hay normas, por eso nos vamos. Nunca esperariamos algo asi, es mas si fuese alguno de mis locales, primero lo agradeceria, por poner los pies en el y de buenas formas explicaria las "NORMAS" y si un cliente me deja 30, 40 o 50€ mejor que nada 0, que es lo que hizo. Finalmente, estuvimos justo al lado y con normalidad. Me gustaria poder hablar con ellos, hablando se entiende la gente, por si tenia un mal dia o por aconsejar. En fin, habrá opiniones de todo tipo, variadas segun la experiencia de cada uno. Observo que hay otros clientes que han pasado por situaciones buenas (me alegro) y no tan buenas similares.., por otro lado, les entiendo porque los que hemos estado detras de barra y cara a cara con clientes, es duro, hace falta mucho capote y mano izquieda, pero debe ser que le sobran los clientes o que tienen el negocio hecho. Buen dia.
Fuimos 3 personas mayores, mis dos niñas pequeñas, mi mujer y yo. Entramos a preguntar para tomar algo, y la respuesta es que dentro es solo para comer, de una manera muy desagradable. Le decimos que para comer, y nos dice que por lo menos una ración por persona incluyendo las niñas. Que ellos no tienen culpa del cambio climático y que las mesas son para amortizarla. Por cierto, todas libres menos uno. Será por bares en Madrid. Ahí os quedáis. Menuda educación, ¿quien ha dicho que era mi suegra? Que listos sois, después donde comimos ya nos advirtieron que sois unos desagradables y maleducados.
Es una tristeza que la codicia acabe con la tradición madrileña de tomar vinos, cañas y tapas en las barras de los bares. Con esta taberna centenaria está pasando como con muchas en Madrid, se están convirtiendo en restaurantes. Han llenado de mesas-gallinero el local y no dejan entrar si no comes. Vamos, una vergüenza. Una falta de respeto a los clientes de siempre. Al final se quejarán de que la gente no va, es lo que tiene la avaricia, que rompe el saco...
¡¡Maltrato a los clientes!! Fuimos varios amigos a tomar unas cervezas y, cuando uno de nosotros se quejó de que le pusieron una caña con medio vaso de espuma, uno de los camareros salió a donde estábamos sentados dando voces y con una actitud claramente agresiva. Por favor, para que quede clara la mala educación de estás personas, lean las respuestas que dá el propietario a las críticas que se le hacen... Estoy seguro de ninguna de ellas es gratuita.
El local acababa de abrir, intentamos entrar al interior y el dueño con mal actitud y escasa amabilidad nos invita a irnos fuera porque argumenta que el local dentro es solo para comer. Le decimos que si, que vamos a comer, por lo que vamos a entrar dentro y automáticamente nos responde que si no nos tomamos un plato por persona no podemos entrar dentro (poniendo impedimentos todo el rato de mala manera). Lo más desagradable no son las ilógicas normas, sino la actitud desagradable y los modales de ambos dueños que estaban allí. Tuvimos que irnos por lo cual no recomendamos a nadie este sitio ni por asomo. Feliz Navidad! Y qué pena que que lleven el nombre de esas ilustres bodegas madrileñas .
Dejó de ser una taberna tradicional donde ibas a tomarte unas cañas y un vermú en la barra ,para convertirse en una caricatura más para guiris. Otra taberna perdida para los madrileños.
De vergüenza. Fue una taberna en su día, ahora es un nido de turistas que esperan pacientes aborregados en la puerta a que les den turno, como los pobres en las colas del hambre. Ni en la barra puedes tomarte un vermú y una tapa, estar quince minutos e irte a otro, como se ha hecho toda la vida de Dios. Soy madrileño desde hace 59 años, he ido toda mi vida y no volveré ni yo ni a nadie llevaré allí más, han decido vivir de los turistas y echar al público tradicional, turistas que vienen un día, se tiran la foto y no vuelven en su vida. Es lícito, cada uno su casa la organiza como quiera. Pero así nos va y nos irá, en este local y en todos parecido. Cuando no haya turistas suficientes querrán vivir de lo que vivían antes, y ya no podrá ser. RIP.
Llegamos cuando ya iban a abrir, y al ver que habían mesas que ponían reservadas,le pregunto al señor si tienen alguna mesa para "picar" a lo que me rectifica diciendo para"comer". Me espero a q abra, y me dice que solo hay dos mesas fuera, a las que le da un solano de justicia. Por cierto, todo son carteles con normas. Solo aceptan efectivo,no juntar las mesas,no más de dos taburetes por mesa ...etc.
Si en este lugar se busca lo que fué, ya puede ir dando media vuelta porque no queda más que el nombre. He ido a este sitio desde hace muchos años.. me llevaba mi padre como uno de los mejores sitios donde tomar un buen vermut en Madrid. He ido innumerables veces, sitio de quedada con amigos y la sorpresa ha sido que ahora hay unos señores que no te dejan ni pasar a preguntar.. solo te dicen que sin reserva y solo para comer te puedes sentar... una verdadera lástima estropear uno de los mejores sitios de Madrid.
Antes este bar era encantador. Ahora es todo lo contrario. Se ha convertido en un bar para turistas que no entienden las faltas que hacen los camareros a sus clientes. Nunca más.
No me dejaron tomar unas cervezas en la barra con unas raciones alegando que solo era para comidas. Al pasar al rato, me alegré de ver que se había quedado casi vacío.. Solo quieren turistas a quien clavar.
Ya no es lo que era, ni de lejos ..... El que se dedica a responder a las reseñas negativas con tan mala educación, debe ser el mismo que nos atendió ayer. Sólamente queríamos tomarnos unas cervezas con algún aperitivo (unas gildas por ejemplo), ya que teníamos reserva para comer por allí cerca en media hora. Eran aproximadamente las 14:00 y no había absolutamente nadie en el local, pues nos dijo con muy malos modos que no podíamos tomar únicamente cervezas, que teníamos que pedir alguna ración. Obviamente nos fuimos a otro sitio donde sepan valorar y tratar a los clientes con educación y respeto. Lamentable la imagen que se llevarán de nuestro Madrid con sitios como este .....
Los callos no me gustaron. La cerveza no me la pusieron fría como a mi me gusta y tampoco me gustó. El trato con chulería tampoco me gustó. En general no me gustó nada de lo que consumí o vi en este lugar. Recomiendo a todo el que pueda que venga a comprobarlo.
Nada bueno, los camareros nada simpáticos, tampoco es para tanto como se recomienda y la comida cara y mejorable. No volvería jamás. Antes prefieren a gente que lleva toda la vida yendo que gente nueva que quiere conocer Madrid. Deja mucho que desear. Qué decepción
Ya no es lo que era, ni de lejos ..... El que se dedica a responder a las reseñas negativas con tan mala educación, debe ser el mismo que nos atendió ayer. Sólamente queríamos tomarnos unas cervezas con algún aperitivo (unas gildas por ejemplo), ya que teníamos reserva para comer por allí cerca en media hora. Eran aproximadamente las 14:00 y no había absolutamente nadie en el local, pues nos dijo con muy malos modos que no podíamos tomar únicamente cervezas, que teníamos que pedir alguna ración. Obviamente nos fuimos a otro sitio donde sepan valorar y tratar a los clientes con educación y respeto. Lamentable la imagen que se llevarán de nuestro Madrid con sitios como este .....
El local me encanta, es una taberna típica de Madrid. Si quieres que te sirvan tienes que pedir al menos una ración. Durante muchos años iba habitualmente, el trato me resultaba muy cordial y todo era más fluido y espontáneo. Ahora encuentro el recibimiento frío, incluso desagradable. Las tres estrellas de la comida es por desconocimiento. Espero que les vaya bien.
Esta bodega más temprano que tarde desaparecerá. Ya no se puede tomar algo sin pedir una ración mínimo (vergonzoso). En la barra ya no atienden (deplorable). Y los individuos que atienden el local son muy mal educados, mejor dicho, no es que sean mal educados es que no tienen educación. Por no hablar de que no permiten el pago con tarjeta solo efectivo (sin comentarios pero da que pensar). Un cero para esta bodega.
Ya no sirven Gildas. Pongo un 1 en comida porque el sitio no tiene nada, es más bien un antrillo estrecho y pequeño, la única gracia era tomar una cervecita y las gildas y ya no las ponen. Pongo un 1 en servicio porque el bar estaba vacío y obligan a tomar raciones y lo dicen en plan prepotente (será que lo tendrán lleno) Para no un 1 en ambiente porque obviamente no había ni el tato. Unos sitios se mantienen sabiendo donde estaba su valor, otros suben y otros desaparecen. Que le pasara a este?
Impresentables y maleducados. Una vergüenza solo tener mesas para reservas en un local de 4 mesas. Normal que vayan cuesta abajo y sin frenos! Ánimo chicos!
Los callos no me gustaron. La cerveza no me la pusieron fría como a mi me gusta y tampoco me gustó. El trato con chulería tampoco me gustó. En general no me gustó nada de lo que consumí o vi en este lugar. Recomiendo a todo el que pueda que venga a comprobarlo.
Esta bodega más temprano que tarde desaparecerá. Ya no se puede tomar algo sin pedir una ración mínimo (vergonzoso). En la barra ya no atienden (deplorable). Y los individuos que atienden el local son muy mal educados, mejor dicho, no es que sean mal educados es que no tienen educación. Por no hablar de que no permiten el pago con tarjeta solo efectivo (sin comentarios pero da que pensar). Un cero para esta bodega.
Nada bueno, los camareros nada simpáticos, tampoco es para tanto como se recomienda y la comida cara y mejorable. No volvería jamás. Antes prefieren a gente que lleva toda la vida yendo que gente nueva que quiere conocer Madrid. Deja mucho que desear. Qué decepción
Ya no sirven Gildas. Pongo un 1 en comida porque el sitio no tiene nada, es más bien un antrillo estrecho y pequeño, la única gracia era tomar una cervecita y las gildas y ya no las ponen. Pongo un 1 en servicio porque el bar estaba vacío y obligan a tomar raciones y lo dicen en plan prepotente (será que lo tendrán lleno) Para no un 1 en ambiente porque obviamente no había ni el tato. Unos sitios se mantienen sabiendo donde estaba su valor, otros suben y otros desaparecen. Que le pasara a este?
Antes este bar era encantador. Ahora es todo lo contrario. Se ha convertido en un bar para turistas que no entienden las faltas que hacen los camareros a sus clientes. Nunca más.
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