Lhardy
Fine dining · Madrid
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Sobre Lhardy
En Lhardy, un rincón emblemático de Madrid desde 1839, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única en un ambiente opulento, adornado con terciopelo rojo y madera oscura. Somos un restaurante de alta cocina donde la tradición y la elegancia se dan la mano para ofrecerte platos inol...
En Lhardy, un rincón emblemático de Madrid desde 1839, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única en un ambiente opulento, adornado con terciopelo rojo y madera oscura. Somos un restaurante de alta cocina donde la tradición y la elegancia se dan la mano para ofrecerte platos inolvidables, siendo nuestro cocido madrileño una joya de la casa. Déjate seducir por el sabor auténtico de Madrid en un entorno incomparable.
Qué dicen los clientes de Lhardy
Lhardy es un restaurante histórico en Madrid, famoso por su ambiente elegante y servicio impecable. Destacan sus postres, el cocido madrileño y la experiencia de viajar en el tiempo. Algunos mencionan que puede ser caro y el servicio a veces lento.
Platos populares
Ideal para
Tip: El cocido madrileño es muy abundante, ideal para compartir entre dos personas. Si vas por la mañana, visita la cafetería para disfrutar de un ambiente encantador.
Servicios
Qué ver cerca de aquí
Datos de Wikidata
Explora los alrededores de Lhardy
Lhardy se encuentra en Madrid, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Patrimonio Histórico
- edificio del Banco Hispano Americano (A 63m) — edificio de la ciudad española de Madrid bien de interés cultural
- Real Casa de la Aduana (A 82m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Otros Lugares de Interés
- Casa Goya-Mariategui (A 66m) — edificio en Madrid
- Biblioteca Central del Ministerio de Hacienda (A 83m) — biblioteca en España
- viviendas en Espoz y Mina 2 (A 87m) — edificio en Madrid
- Biblioteca del Centro Militar de Farmacia de la Defensa (A 89m) — biblioteca en España
- Centro de Documentación y Biblioteca del Centro Superior de Estudios de la Defensa (CESEDEN) (A 89m) — biblioteca en España
- Edificio Meneses (A 102m) — edificio en Madrid
- Casa de Allende (A 110m) — building in Madrid, Spain
- Palacio del Marqués de Santiago (A 118m) — edificio desaparecido de Madrid
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Preguntas frecuentes sobre Lhardy
Opiniones de Lhardy Madrid
Tradición y elegancia en estado puro. Es un local de siempre en Madrid, que se ha ido adaptando a los tiempos. Su decoración no defrauda y rezuma una elegancia y estilo, difícil de conseguir hoy en día, debido a la calidad de los materiales y a la profesionalidad de los artesanos que lo llevaron a cabo en su tiempo. En mis tiempos jóvenes, solo había una barra y existían unas vitrinas que albergaban las delicatessen, donde tu te serbias y luego abonabas lo consumido, otros tiempos. Hoy solo quedan dos vitrinas, de las originales, y que solo manipulan los trabajadores. Ahora tienen dos barras laterales, con unos asientos, que permiten saborear los productos más cómodamente. A la derecha está la barra dulce y a la izquierda la salada. Destacar su caldito, los hojaldres, y en invierno su chocolate. Mención especial a su tarta de hojaldre. En la planta superior se encuentra el restaurante, con su famoso cocido. El personal es muy profesional y atento.
Imprescindible si quieres aventurarte a conocer impresionantes exquisiteces de la gastronomía española. La calidad más exigente, la elaboración sorprendente, la presentación excepcional, el servicio personalizado, y una limpieza, conservación y valor de pasado que enamoran 💯💝👏🏽 Un sobresaliente por mantener vivo este emblemático lugar de Madrid. Un orgullo. Eso sí, lo bueno se paga. Tres castañas cuestan 10,50€, pero todo sabe a Gloria.
Excelente pastelería! Un lugar para viajar en el tiempo y disfrutar la mejor pastelería del Madrid! Pedimos los bartolillos una delicia de crema pastelera, con una masa delicada y crocante por fuera... El croissant de almendras crujiente en su exterior y en su interior la suavidad del relleno qué conviven a la perfección. La valija preciosa y la atención del personal impecable, explicando con detalle cada una de sus delicias. Si tienen la oportunidad no pueden dejar pasar la oportunidad de visitarlos!
Es una experiencia que hay que vivir alguna vez en Madrid así no seas muy fan del cocido. Es caro, pero merece la pena y después de ir entiendes el precio. El cocido muy rico, pero para mi lo mejor es el postre, sorprendente y goloso. El lugar es único y el servicio impecable. De repetir.
Es "comer historia", lo primero que sorprende es el local, claramente ha resistido el paso de tiempo, solo por verlo merece la pena. La comida es estupenda, tomamos el famoso cocido, éramos 3 y pedimos 2 cocidos para poder probar algún otro plato del restaurante, concretamente pedimos el paté, que estaba exquisito y unos chipirones deliciosos. No voy a descubrir el cocido, su fama es merecida. El servicio a la altura del restaurante, el trato fue ideal y organizaron muy bien todo lo que pedimos para que lo compartieramos. De postre, su suflé, riquísimo. MUY RECOMENDABLE.
Espectacular. El mejor cocido que he probado nunca (mejor incluso que el de mi abuela). Desde que entras la experiencia es increíble. El restaurante es precioso, lleno de historia. La atención es de diez. Y la comida una pasada. Obviamente probamos el cocido y para rematar el suflé. Si tenéis la oportunidad de comer aquí, saldréis más felices.
Venir a Lhardy no es solo una experiencia gastronómica, también lo es histórica, sensorial… Imprescindible su famoso cocido: caldo, tomate, vuelco de garbanzo y carne, suflé… Un “capricho” que darse al menos una vez en la vida. La comida es increíble, pero sus salones y la gente que trabaja allí son insuperables. Comer en Lhardy es formar parte de la historia de Madrid. Especial mención a Arturo y a Judith, que al finalizar la comida nos ha enseñado todo el restaurante explicando al detalle la historia del mismo, curiosidades… Nos vemos de nuevo seguro! Gracias, Bea y Carlos.
Ayer cenamos en el Lhardy, un restaurante antiguo al lado de Sol. El restaurante está muy bien decorado y el ambiente es increíble, por no hablar del servicio, un servicio excelente desde el minuto 1. Lhardy, por lo que vimos, se especializa en comida francesa y española, pero cuenta con platos de otros países. De primero nos fijamos en las sugerencias y pedimos unas gambas de Huelva y unas setas salteadas con parmentier y yema de huevo, y de segundo yo pedí el solomillo Wellington y mi padre el rodaballo al horno. La comida estaba muy buena, el único pero que vi fueron las gambas, estaban demasiado hechas para mi gusto, creo que las hicieron demasiado y, al ser pequeñas, se deshacían, pero estaban buenas. Aparte, en la sala vimos cómo todos los platos nos los finalizaban en mesa, dando un servicio más próximo. El precio fue elevado, pero por el producto valió la pena.
Todo lo que probamos estaba exquisito, nos hubiera gustado probar el cocido pero al parecer no se puede pedir para compartir o eso se nos dijo al principio, fuimos a carta , todo estaba muy rico, revuelto de setas, el stick tartar y sobre todo el solomillo wellington. A la llegada en el hall el servicio casi no nos miro y nos atendió regular por eso 4 estrellas, pero una vez sentados mereció mucho la pena, las chicas y sobre todo Judit hicieron del servicio un arte. Muy recomendable.
Experiencia increíble en este lugar tradicional de Madrid. Tomamos unos deliciosos postres y café en la barra porque no teníamos reservación para el restaurante de la planta alta, en una próxima visita lo probaremos. El lugar es hermoso, los postres riquísimos y la atención excelente. Volvería sin duda .
Lhardy es un auténtico emblema de la gastronomía madrileña. Desde el momento en que cruzas sus puertas, te transportas a un ambiente cargado de historia y elegancia, con su decoración clásica que evoca el Madrid del siglo XIX. Este restaurante no solo ofrece una experiencia culinaria, sino también un viaje en el tiempo. El cocido madrileño es, sin duda, la estrella del menú. Preparado con esmero y servido en varias vuelcos, cada bocado refleja la calidad de los ingredientes y el cuidado en su elaboración. Además, la carta incluye una variedad de platos tradicionales que rinden homenaje a la cocina española, todo con un toque de refinamiento. El servicio es impecable: atento, profesional y siempre dispuesto a ofrecer recomendaciones. La experiencia se completa con su salón de té y su famosa tienda de embutidos y conservas, perfecta para llevar un pedacito de Lhardy a casa. Lhardy no es solo un restaurante, es una institución culinaria donde la tradición y la excelencia se unen. Un lugar imprescindible para quienes buscan descubrir el auténtico sabor de Madrid con un toque de distinción.
Famoso Restaurante clásico y tradicional especializado en Cocido Madrileño. Puedes ir al antiguo Bar-Pastelería en la que es interesante la decoración y el elegante y amable servicio. Muy buenos los Cafés ☕ y los Pastelitos. También puedes tomar Champagne, con algo salado como Quesos o Embutidos. Público local y visitantes .Una experiencia diferente.
Entrar en Lhardy en cómo entrar en el tu SL del tiempo, pero a un tiempo muy bien conservado. Lo más destacable de Lhardy es el trato excelente, exquisito de todo el personal. Desde la recepción hasta el último camarero. Y hay muchísimo servicio. Tienes la sensación de estar muy bien atendido en todo momento. Y todos muy simpáticos. El cocido… es bueno, si, pero no el mejor que he comido, puedes repetir hasta el infinito y las raciones son muy generosas. Pero que ir a no haber probado otros platos de la carta que salen muy bien referenciados y las fotos que he visto publicadas tienen muy buena pinta,y no tuvimos la oportunidad de probar. Next time.
Increíble experiencia en este reconocido restaurante, una experiencia para repetir cada vez que baje a Madrid. Empezando por el lugar que es una maravilla, como el ambiente que se crea dentro te hace disfrutar de una velada muy agradable. Pero lo mejor es el trato del personal, y la comida que ofrecen, sinceramente una experiencia inolvidable, repetiremos.
Todo en este lugar está lleno de encanto y de gusto por el buen hacer, la decoración, la vajilla de plata, el crujir del suelo. Y lo que es su plato estrella, el Cocido, nunca he sido capaz de pedirme otra cosa, porque si lo pruebas una vez lo quieres volver a pedir, exquisito. La sopa es de otro mundo, los garbanzos, el jamóncito , el tuétano, y luego las carnes, que a diferencia del tradicional incluyen butifarra y oreja. Una auténtica maravilla, y para terminar tienes que dejar sitio para el postre. Es un lugar de visita obligada, porque es una explosión para los sentidos
Teníamos gran ilusión en probar el famoso cocido de Lhardy y la experiencia superó ampliamente nuestras expectativas. Aunque temíamos un poco la posible turistificacion, todo fue perfecto. Nos dieron un comedor privado para 6 muy agradable, con mesa de día de Navidad (mantelería, vajilla, cubiertos..) y nos atendió Pedro un mâitre excepcional en servicio y amabilidad. Nos sugirió el vino más económico de la carta en lugar del escogido inicialmente “porque le iba mejor a los garbanzos”. Estos detalles se agradecen y desde luego no se ven todos los días. El cocido, sin duda el mejor que habíamos probado en Madrid y de lejos, sencillamente espectacular, con una calidad de materia prima y una elaboración perfecta que se notaba en cada vuelco. Y por supuesto inabordable en cantidad y con la advertencia innecesaria de que si alguien quisiera más, más se le traería (imposible). En definitiva, un clásico en el mejor sentido de la palabra (que ha alcanzado la perfección y es digno de imitación) y que desde luego vale lo que te piden por el cocido más caro del mundo.
Local histórico de Madrid, sin duda merece la pena conocerlo. Buena carta, con productos de calidad, buena elaboración y presentación y servicio casi impecables. Recomendable reservar. La especialidad de la casa es el cocido madrileño que ofrecen en un menú cerrado que incluye varios vuelos y un postre. El restaurante cuenta con varios salones. En la planta baja del local está la zona de tienda y bar.
un pedacito de la historia de Madrid, y de España, por donde han pasado reyes y reinas (Isabel II iba a diario), políticos, artistas de todo tipo y de todas las épocas desde hace casi 200 años. Fué el primer restaurante de lujo que hubo en España, creando un nuevo concepto inexistente hasta su aparición. El que no conozca el sitio, no sabe lo que se pierde . Y como complemento al un lugar tan impresionante para los que gusten de la historia, lo pueden aderezar con el mejor solomillo Wellington o el mejor cocido de Madrid.
Famoso restaurante inagurado en 1893 que al día de hoy sigue manteniendo su esencia. Yo solo he pasado para desayunar y tomar un caldito y tengo que decir que aunque es algo caro merece la pena. Las tazas los cubiertos, es todo tan bonito que merece la pena ir alguna vez. Los dulces son exquisitos y el café de lo mejor que he probado nunca.
Lhardy siempre es espectacular. Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi padre y estuvieron siempre muy atentos a las necesidades especiales que tiene. También tuvieron un gran detalle por ser su cumpleaños. Repetiré como llevo haciendo tiempo. No hay mejor cocido madrileño que en lhardy. Y el trato así como la profesionalidad impecables.
Histórico, bien cuidado cada detalle. Te lleva al Siglo XIX en cuanto cruzas el pasillo con el sombrero y la capa, miras una cabina de época y notas como si los antepasados te ceden el paso. El servicio con fotos de época, el botón de llamada en la pared intacto con su cableado y el forro de la pared. Recomiendo la mesa junto al balcón, tiene una luz especial y te recoge en torno a la calidad del cocido, sus vinos y esas copas de fino cristal. Emilio Moro para acompañar es más que suficiente. Agua fresca y buen caldo.
Su caldo y croquetas de cocido y hojaldres de ropa vieja para disfrutar en la zona de tienda y entrada son una garantía de vivir una experiencia de antaño. Con menaje, decoración y puesta en escena clásica de la casa. Un sitio al que no puedes faltar si quieres disfrutar de una experiencia histórica y madrileña.
Me fascina este restaurante, tiene historia, diseño, elegancia y estupendo servicio. Yo en realidad voy siempre a tomar un café y algún postre, que son TODOS deliciosos y de una calidad ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ ¿Es el lugar más económico? Claro que no, pero merece mucho la pena ir por lo menos una vez a conocerlo. Dependiendo la hora está más o menos lleno, para la zona de restaurante que se encuentra en la planta superior es necesario hacer reservación, en la planta inferior hasta llegar y tener paciencia o suerte.
Nunca me había dado por entrar en Lhardy y ayer finalmente lo hice, tras haber tenido una mala experiencia en otro local reconocido de Madrid. Pedimos vermut, salmón ahumado con huevo hilado, boquerones y unas croquetas de cocido. Simplemente maravilloso, todo estaba delicioso y el trato de las chicas de la barra excelente, de 10. Luego pedimos unos cafés y unos dulces (un par de bizcochos con pistacho y un hojaldre de manzana), también todo estaba excelente. Mientras uno de mi padre estaba en el aseo, yo y mi madre estuvimos hablando de la historia del local con una de las camareras (una chica rubia cubana) y nos ofreció hacernos un pequeño tour por el restaurante, y por supuesto accedimos. No enseñó todos los salones y nos explicó la historia de cada rincón, fue un puntazo!! Jamás pensé que tendría un free tour con clase de historia en Lhardy 😄 quedamos tan encantados que seguramente volveremos un día para comer allí ☺️
Un establecimiento emblemático,en el centro de Madrid en el que todo es perfecto, con su buen hacer,todo lo que comas allí es delicioso servido por personal profesional y agradable. Aunque sea para un buen café y pastel es un parada obligatoria si se va al centro Madrid te sorprenderá y no te decepcionará.La decoración,su gran variedad de dulces y pastelitos,presentados en una vajilla original y bonita
No falla. Para mí es tradición ir con mi marido a ver las luces, morirnos de frío y reconfortarnos con un caldo, unas crocretas.. y lo que surja!! Y cada año sigue igual de bien que el anterior. Es un poco juegos del hambre conseguir sitio en las barras de la entrada, pero siempre se consigue y compensa! Reconforta el alma. Larga vida a Lhardy y a Pescaderías Coruñesas!
Histórica casa madrileña que ha hecho del cocido un clásico imperecedero. Tanto la sala como el servicio están a un nivel muy alto, ofreciendo confort al comensal en todo momento. El menú que ofrecen en torno al cocido es espléndido, en varios vuelcos. Sopa, garbanzos y carnes son finas y elegantes. Carta clásica de vinos para acompañar con referencias interesantes. Un muy buen restaurante.
Es uno de los grandes restaurantes de Madrid, inaugurado en 1839 también es uno de los más antiguos. Entrar en este establecimiento es como teletransportarse al pasado, a un pasado en el que la atención y servicio al cliente primaban sobre todo lo demás, sus paredes transpiran historia y si se ha mantenido hasta ahora como uno de los mejores es porque mantienen esa misma filosofía. En cuanto a la cocina no se puede pedir más, hemos comido 6 personas y cada plato ha superado al anterior, todo perfecto. La carta es extensa, pero no se pierdan el suflé, la sopa de cebolla o el cocido, este último es uno de los más famosos de su cocina, si optan por comerlo déjense espacio para el último vuelco, el de la carne para mi gusto es el mejor de todos. Es uno de esos sitios a los que hay que ir al menos una vez en la vida, seguro que saldrán satisfechos y repetirán.
Es lo que se espera del sitio, comida clásica, ambiente retro, buena atención, y pelín caro. Lo típico es el cocido, pero con 38 grados a la sombra lo dejamos para otro día. Desde la entrada de pescaderías coruñesas han puesto en la carta algunos platos del grupo, como el lenguado Evaristo. Probamos también el pato canetón, que terminan en mesa, en su punto. De entrada unas croquetas de cocido de toda la vida, y un salpicón de bogavante que nos dejó un poco indiferente. Con vino y sin postre se fue a más de 70 euros. No es para ir todos los días pero el sitio es curioso y merece una visita.
Es uno de los mejores restaurantes donde he estado, la comida exquisita en nuestro caso fue el cocido madrileño, entré los mejores que he probado, equiparable al de mi abuela que ya es decir. Y en cuanto al servicio nos sentimos como auténticos marqueses. Vale mucho la pena venir. Siento que cada euro que gasté aquí estuvo muy bien aprovechado. Salimos encantados y sin duda volveremos en otra ocasión.
Empecé a organizar en el 2024, desde ese momento toda la información y comunicación fue idónea, facilitando todo lo que se me ocurría. Reconozco que tenía mis inquietudes, será solo fama... Para nada, no puedo poner ningún pero, lo elegí para mi boda y lo volvería a elegir. Que todos tus invitados digan que de las mejores, si no la mejor boda, que han ido, es prueba de ello. Solo puedo dar las gracias y recomendar este mítico restaurante
Lardín es mucho más que un restaurante: es una experiencia que conecta con la historia viva del centro de Madrid. Ubicado en una zona emblemática del Madrid antiguo, este restaurante histórico conserva el alma de los grandes salones señoriales de antaño, con paredes revestidas de terciopelo, cubertería de plata y platos de fina porcelana que elevan cada comida a una ceremonia. Su cocido madrileño es simplemente inolvidable, servido con el respeto y la maestría que solo un lugar con tanta tradición puede ofrecer. Cada cucharada sabe a historia, a cocina de verdad, a esa gastronomía castiza que se resiste al paso del tiempo. Ideal para quienes buscan una experiencia auténtica, elegante y profundamente madrileña. Lardín es una joya para los amantes del buen comer y los espacios con carácter.100% recomendable
Lhardy es un restaurant cercano a cumplir 200 años (Origen 1839). Parte de su historia consistió en brindar catering a hoteles de gran categoría y celebraciones de alta sociedad. Hoy en día ofrece comida para llevar y también tiene salones donde disfrutar sus comidas de primer nivel. Vale la pena una visita a este lugar tan elegante en el centro de Madrid, aunque sea para conocer una tienda clásica de esas que ya casi no existen.
Lhardy no es un restaurante: es una máquina del tiempo que todavía sabe emocionar. Entrar aquí es recordar que Madrid tuvo siempre clase, y que algunos la siguen cuidando. El consomé, obligatorio: perfuma, calienta, ordena el cuerpo. Los callos, de los mejores de la ciudad: textura, potencia y respeto por la receta. El cocido, serio, sin concesiones modernas; exactamente lo que esperas, pero mejor. Servicio que mira a los ojos, recomienda con criterio y no corre porque no necesita hacerlo. Aquí el ritmo lo dicta la tradición, y funciona. No es barato, no pretende serlo. Vas por calidad, historia y una cocina que no pide perdón por ser clásica. Sales con la sensación de que algunos lugares se mantienen arriba porque no han olvidado quiénes son. 5 estrellas sin discusión.
Lugar súper cuidado, precioso y muy acogedor. Pedimos el consomé y bueno sin palabras un sabor excelente, y también la croqueta de cocido muy rica. Recomiendo tomar el consomé sin chispa de jerez para que se note bien el sabor potente del caldo. Lugar para repetir sin dudarlo
Les elegimos para una ocasión muy especial y fue la mejor decisión que pudimos tomar. Desde los preparativos hasta el final han demostrado la calidad, elegancia y profesionalidad que les define. El trato ha sido impecable con todos, la dedicación para elegir y decorar la mesa así como la experiencia de sabores fueron magníficos. Destacar la ayuda en todo momento de Beatriz, toda una profesional. Más que agradecidos por todo. Siempre tendremos un bonito recuerdo de ese día y de este rincón tan emblemático y mágico de Madrid
Un lugar espectacular para disfrutar de un cocido madrileño. Fue fácil reservar desde la web, tuve que apuntarme en lista de espera y por suerte me llamaron para avisarme que había un mesa disponible, así que pudimos disfrutar de un maravilloso cocido. El aparcamiento es fácil, hay un parking justo al lado con una salida frente al restaurante.
Habíamos parado para tomar un café y el gerente tuvo la amabilidad de enseñarnos el restaurante, es un sitio maravilloso, lleno de historia, el primer restaurante de lujo que abrió en España, por donde pasaron los diputados, políticos influyentes de la época y que no ha perdido si esencia basada en la gastronomía francesa del sxix. El personal de la cafetería también ha sido muy agradable.
Pedimos cocido y una croqueta para degustar. La croqueta estaba a nivel "madre". Y el cocido espectacular. No nos lo pudimos terminar. El sufflé de postre muy bueno y con el café nos trajeron diferentes tipos de bombones. Atención y servicio de diez. Los aseos limpios y curiosos. De beber pedimos agua, cerveza y media botella de vino. 100€ por cabeza. No me pareció caro para lo que nos ofrecieron y donde estuvimos.
Un restaurante icónico en Madrid desde 1839 y por el que han pasado personalidades como reyes, reinas, políticos, actrices... Su cocido es famoso en la ciudad. Desde niña iba con mis padres a tomar el consomé de carne en Navidad y lo acompañábamos con algún hojaldre o croqueta. Desde la pandemia y tras un cierre de meses se hizo cargo Pescaderías Coruñesas, que lo han restaurado y redecorado manteniendo la esencia del lugar. Ahora hay asientos en una barra baja nada más acceder al restaurante y allí puedes tomar algo. Precio: caro por la ubicación, el carácter histórico del lugar y la calidad de los productos empleados.
Ayer viví una experiencia 100 por 100 Lhardy. Desde que entras te das cuenta que estás en un restaurante diferente. El trato hacia el cliente es sublime, inmejorable por parte de Beatriz y del resto del equipo. Comimos los famosos callos y el famosísimo cocido madrileño. Para terminar que va incluido con los callos el histórico soufflé. Alucinante. Muy recomendable.
Nos gustó mucho el ambiente, acogedor y agradable. El servicio en sala fue muy bueno, atentos y profesionales. El menú nos sorprendió por su calidad, especialmente el pescado, realmente bien elaborado. También nos encantó ver cómo se preparaban en sala algunos platos como el pato o los postres, un detalle que suma a la experiencia. Un restaurante muy recomendable y lleno de historia.
Llegamos antes de nuestra reserva y nos dieron mesa al momento. En una sala súper tranquila con solo 4 mesas y estuvimos solo un buen rato, es un lugar mágico lleno de historia. Reservamos el menú de Cocido, sin palabras!!!! Primero unas croquetas y he de decir que estaban tremendas. También pusieron un hummus excelente. El caldo especialidad de la casa con su Chispa. El pan de masa madre muy muy bueno. Llegamos al cocido: Primero la sopa de fideos, intensa sin nada de grasa estaba deliciosa y yo soy de sopas !!! Riquísima También una bandeja con garbanzos y jamón . Y por último cuando ya no puedes más llega la carne!!! No me la esperaba. No pudimos con todo y somos de comer abundante. Todo el producto de primera calidad de ahí que sea ese precio es todo una delicatessen. Todo el personal de nuestra sala muy atento a que no faltara nada . Por último el postre de la casa que está incluido en el menú el soufflé de merengue con bizcocho y helado de vanilla. Es toda una experiencia Precio elevado pero es que la calidad lo vale .
Bueno Que decir del lhardy si ha sido referencia de reyes en Madrid es un sitio con una historia de escándalo es el primer restaurante como hoy se conoce en Madrid antes se comía ll que habia y hasta se regateaba el precio edte fue el primero en tener carta con precios fijos Tiene el teléfono auténtico desde el q comunicaba la reina isabel pra reservar su salón Comimos cocido estupendo sopa de 10 garbanzos perfectos y solo los cachos bueno bien. La croqueta de cocido de 10 como el trato del personal y la encargada que nos hizo de guía Todo perfecto una maravilla que si o si hay que ir a ver
Experiencia impecable. El cocido madrileño es, sencillamente, espectacular: producto de primera, caldo profundo y sabroso, y unos vuelcos perfectamente equilibrados. Se nota el oficio y el respeto por la receta tradicional. El trato del equipo es cercano y profesional, con ese punto clásico que encaja a la perfección con el entorno. Y qué decir del lugar: un espacio lleno de historia, elegancia y detalles que te transportan a otra época sin perder comodidad. Si buscas un cocido memorable en Madrid, en un restaurante con alma y tradición, Lhardy es apuesta segura. Si podéis elegir, reservad en el salón Isabelino.
A Tradition Since 1839 A true symbol of Madrid’s culinary history, Lhardy has been serving discerning guests since 1839. Stepping into this establishment feels like traveling back in time — elegance, charm, and tradition in every corner. Their famous consommé, served piping hot, is the perfect comfort on a chilly day. Fresh oysters and a perfectly balanced tartar complete the experience, ideally enjoyed with a glass of vermouth or a cold beer. Guests can choose between dining in the elegant restaurant or enjoying the ambiance at the front bar — both spaces radiate classic Madrid character. Lhardy remains a timeless institution that every visitor to Madrid should experience.
Lhardy has been serving old-money elegance since 1839. You walk in and immediately feel underdressed, even if you’re in your best Eurotrip outfit. But here’s the twist, I came for bakery vibes and left with smoked salmon avocado toast. No sweets. Because I’m a rebel. Or more accurately, I needed fuel and not a sugar coma. The vibe is like a Versailles brunch.service was A++++. We had to be somewhere in 40 minutes and they accommodated swiftly.
Lhardy was an unforgettable experience. Tucked away behind its classic façade is a stunning upstairs dining room that completely took us by surprise—elegant, warm, and full of charm. The food was outstanding: the cocido, oxtail (el rabo), and duck were all perfectly prepared and full of flavor. We paired our meal with a bottle of Champagne and finished with dessert, and every bite was exceptional. The service was impeccable—the staff struck the perfect balance of attentiveness and warmth. We truly felt taken care of. I can’t wait to return.
We didn't go to the main restaurant because I like the atmosphere of a Japanese restaurant. All the seafood is very fresh, and if you only eat some TAPAS with some white wine or sherry, the bill won't make you jump! 🤪By the way, I like the waitresses, they all speak English, and you can see that they know Spanish tapas very well!
A true symbol of Madrid’s culinary history, Lhardy has been serving discerning guests since 1839. Stepping into this establishment feels like traveling back in time — elegance, charm, and tradition i…
We had the traditional Cocino Madrileno - very good, and very filling! Nice traditional setting, upscale quality service and cuisine.
The lovely historic room and impeccable courteous service make you feel like you are in another century. food was delicious and beautifully served. The preparation of the pressed duck was pure t…
The lovely historic room and impeccable courteous service make you feel like you are in another century. Food was delicious and beautifully served. The preparation of the pressed duck was pure t…
The hotel recommended this restaurant and it was very worthy of our visit. The fish was outstanding and the dessert was outstanding. They have a full selection of all alcoholic beverages, including…
We loved this place! The desserts were delicious, the service was great and the atmosphere was sophisticated! It’s a must visit,
We loved this place! The desserts were delicious, the service was great and the atmosphere was sophisticated! It’s a must visit,
The place is beautiful, service extraordinary and food excellent. It is expensive but worth it. Dessert was very good also.
Like stepping back in time… to a better time. The upstairs dining room is elegant and flows with candlelight against the wait tablecloths and real silverware. Our meals were excellent, the service …
Estuvimos comiendo el menú de regalo de Lhardy la semana pasada. El cocido es realmente bueno y muy generoso en cantidades. No obstante tengo pequeñas dudas si realmente el alto coste de este está justificado por el sabor del mismo. Si tengo que poner una pega es que en el menú te entra de postre el Soufflé y le pedimos cambiar dos Soufflés (éramos 4) por media ración de quesos, que es más barato en carta, y no nos dejaron. Sitio recomendado para vivir una experiencia clásica de la restauración madrileña.
Entré en este establecimiento al pasar y me llamó la atención su diseño interior; La comida tiene un sabor normal, los precios son superiores al promedio y no corresponden a la calidad. El personal es muy amable y la atmósfera también es agradable." , hasta que rompí un pedazo de pan y encontré moho en él."
Como experiencia un 10, sin embargo lo veo un poco caro, de ahí las 4 estrellas. Creo que vale la pena ir una vez porque el edificio es muy bonito, la cubertería, etc. pero no creo que vuelva. Pedimos menú cocido, muy bien todo, es imposible quedarse con hambre, éramos 8 personas y sobró casi 1,5 Kg de carne que nos pusieron para llevar (y de ahí salieron 180 croquetas jejeje…). Vamos, que vale la pena pero hay otros sitios con el cocido igual de bueno y más ajustado de precio. Eso sí, la atención muy buena en todo momento, comimos en una mini sala reservado solo para nosotros, todo muy bien. 80€ por cabeza
Si pasas por Madrid seguramente te gustará ver este restaurante, me sorprendió como ha conservado la atmósfera del 1800-1900, te transporta a otra época. El servicio muy atento en todo momento, el cocido está rico pero no tanto para el precio que cobran, la sopa parecía que iba a tener más sustancia y sabor y estaba bastante sosa. Los distintos tipos de carne estaban buenas pero un poco secas. Las verduras y garbanzos bastante ricos. El postre nos sorprendió para bien. En cuanto a la cantidad la verdad es que ponen bastante comida. Lo que más nos decepcionó fue el sabor de la sopa. Para nosotros la experiencia completa estuve bien pero no tanto como para repetir.
El servicio ha sido realmente excelente, a la altura de un restaurante de este nivel. El ambiente de este local es de lo más clásico de Madrid, una decoración realmente bien cuidada El precio es cierto que es un poco caro pero no se puede esperar menos de un restaurante así La comida nos ha dejado un poco fríos, la verdad que tendría que tratar con un producto mejor por el precio que estás pagando
sinceramente lo mejor me ha parecido el soufle del final, un merenguito con helado de vainilla que me ha sentado de lujo. el cocido, bien, pero para lo que se cobra...quizás el servicio debería mejorar y a lo mejor los vuelcos que en otros sitios son "tradicionales" se podrían tener en cuenta, porque la carne, así sola, aunque esté buena y la cálida sea alta, se queda en un poco difícil de digerir. pero sobre todo, dónde hay que mejorar es en la diligencia y velocidad de alguno de los camareros.
Uno de los restaurantes más antiguos y emblemáticos de Madrid. Su interior es precioso y su localización inmejorable, en el centro de Madrid, al lado de Sol. El servicio es muy bueno y tienen suficiente personal para atender a todo el mundo. Optamos por las croquetas de cocido y experiencia cocido. Es verdad que es de los mejores cocidos que he tomado nunca, pero hay demasiada cantidad aunque luego puedes llevarte la carne que sobra. Para una experiencia cocido es brutal peor es cierto que es un poco caro (en mi opinión). Pedimos un par de cervezas y copas de vino y nos fuimos a 90/cabeza. Pero bueno en general es un sitio que volvería o recomendaría. Gracias
Visitamos Lhardy, un restaurante emblemático de Madrid por su historia y tradición. Reservamos en el segundo turno y, aunque teníamos hora asignada, nos hicieron esperar unos 30 minutos para entrar, de pie en un pasillo sin asientos y sin posibilidad de tomar nada, ya que no hay barra. Una vez dentro, la experiencia mejora: el restaurante es precioso, con ese aire clásico tan característico, y el servicio es amable y atento. Pedimos varios de sus platos típicos: el paté no nos convenció, con una textura seca y exceso de ingredientes; en cambio, las setas de temporada estaban exquisitas, lo mejor de la comida. El solomillo Wellington fue una grata sorpresa, pese a no ser uno de mis platos favoritos: sabroso, bien equilibrado y en una porción perfecta, suficiente sin resultar pesado. En resumen, merece la pena conocerlo por su historia y su encanto, aunque la experiencia podría mejorar en organización.
Luces y sombras. Dado que nuestro menú consistió en croquetas de cocido (realmente sabrosas, cremosa y de buen tamaño) y el propio cocido madrileño, no puedo valorar nada más de la carta. El cocido no me satisfizo tanto... garbanzos secos y sin llegar al punto de cocción ideal. Mucha berza con jamón (muy sabroso), pero excesiva. No tan excesiva la selección de carnes, además, algo (o muy) secas y no demasiado sabrosas. Se salvaba el trozo de tocino y de morcilla. En ocasiones agobiaba la continuidad con la que te traían los diferentes platos porque irremediablemente algo se quedaba frío.... a veces costaba contar con la presencia de camareros (muy amables), pero tener la bebida "custodiada" por camareros a los que no podías acceder cuando lo necesitabas.... De postre un souflé muy recomendable.
Histórico de la gastronomía madrileña. Una visita recomendable en la vida, aunque el precio desorbitado hace ya cuestionable la experiencia. Entorno muy agradable y palaciego, con un cocido a muy buen nivel donde destacaríamos caldo, garbanzos, repollo y morcilla. Servicio profesional y agradable, algo acelerado, aunque cuestionable la reserva de mesa durante 2 horas a este precio.
Reservé con mucha antelación para probar el cocido en Lhardy, ya que conseguir mesa para dos personas fue realmente complicado. Recomiendo encarecidamente reservar con bastante tiempo, especialmente si se quiere disfrutar del cocido. El ambiente del salón me gustó mucho: elegante, clásico y con ese aire histórico que hace que la experiencia sea especial desde que uno entra. El servicio de sala fue correcto y atento. En cuanto al cocido, la verdad es que me gustó mucho. Me llevé una grata sorpresa con el llamado “tercer vuelco”, que incluye el suflé de Lhardy, un postre que quería probar sí o sí. Y no decepcionó: sencillamente exquisito, sin palabras. De las carnes, destacaría especialmente la morcilla del Valle de Arán, que me pareció excelente. Quizá lo que menos me convenció fue el morcillo, que encontré un poco seco. La sopa estaba muy buena, los garbanzos espectaculares y el repollo también a gran nivel. En definitiva, una experiencia muy satisfactoria. Volveré, sin duda. Lo recomiendo, pero insisto: si queréis probar el cocido, reservad con mucha antelación.
When in Madrid, one must try Cocido. The best place for it is in Lhardy’s. Our main problem was we did not know that the dish was good enough for 2 people . We ordered a 2nd main dish and it was too much for us. I felt that the waiter should have explained that the Cocido was enough for 2. We were served soup of the cocido. It had chick peas and shredded ham. Then after the meats of the dish: sausage, chicken, pork and beef. The meal ended with a flambé dessert.
We visited Lhardy in December 2025 expecting a memorable experience. Unfortunately, the restaurant did not live up to its reputation. Clearly tailored for tourists, it fails to offer cuisine of the e…
This restaurant is living on its history and past. It took 1 hour to get the food and we was kicked out after 1,5 hour, no dessert, no coffe - next "guest" to be "served"!
This restaurant is living on its history and past. It took 1 hour to get the food and we was kicked out after 1,5 hour, no dessert, no coffe - next "guest" to be "served"!
Since it was breakfast time, we visited the cafe, not the restaurant. It is a very atmospheric, charming "old world" place (it exist for 200 years or so, I believe): everything clean, shiny and sor…
Teníamos una reserva para cenar 9 personas el 27 de diciembre a las 8:30. Nos dijeron de entrar por la salida del restaurante. Un pasillo muy estrecho donde tuvimos que esperar pues llegamos a las 8:25 y la mesa no estaba preparada. Chocabamos con otros usuarios y camareros que se movían en el mismo espacio en ambas direcciones. Cuando pudimos subir, hubo que bajar a por dos comensales que aun no habían llegado y nadie sabía decirles por dónde acceder. El servicio fue lento, no servían a los 9 comensales al mismo tiempo. O se enfriaba la comida del primero o llevaba medio plato comido cuando estaban todos servidos. Olvidaron la petición del postre de uno de nosotros. Al recordárselo nos dijeron simplemente que lo habian olvidado. No fue el servicio que conocíamos de hace unos cuantos años cuando aún los gestionan sus anteriores dueños.
Tomamos cocido que estaba muy rico. Después de una sobremesa larga, nos pedimos en la barra, dos copas de Moet Chandon, no era la botella que conocemos todos ( precio de hipermercado 50€), sino totalmente diferente, y aunque ponía el nombre, no nos convenció, y nos cobraron por cada una 20€, que nos pareció un totalmente abusivo por muy Lhardy que sea. No creo que vuelva
La verdad algo decepcionado, he estado muchas veces en Lhardy en la etapa pre-marisquerías coruñesas y ha perdido algo el encanto que tenía. Los platos bien cocinados pero escasos de ración, los precios por las nubes, el servicio muy amable y atento pero no dan abasto y hay que llamarles para que te atiendan. No se toma el tiempo de antes para atenderte. Dos ejemplos: se les olvidaron traernos las croquetas y tuvimos que recordárselo, y la guarnición de puré de una lubina nos la trajeron sin decirnos nada y ahí se quedó sin comer. El maitre muy bueno pero no es suficiente. Hay que cuidar más la reputación centenaria y no ser demasiado avariciosos.
Ni fu ni fa!. Sitio emblemático sí, pero nada más. El servicio demasiado rápido. Estás con el aperitivo y te traen el vino para degustar cuando estás bebiendo otra bebida / aperitivo. Sin tiempos de disfrute. El salpicón de bogavante tan cubierto de salsa que no se saborea el producto. El solomillo wellington bien, pero si más, acompañado de patatas a la inglesa, que los ingleses llaman CRISPS. No aporta nada al plato. El postre bien. Nada que haya sido guau, para un lugar emblemático que debería sorprender. Nombre pero nada más
Hemos ido en alguna ocasión antes y todo estaba genial. De la comida nada que añadir porque el cocido es increíble y todo está muy bueno. El servicio fue el mayor problema en esta ocasión: tardaron 15 min en sentarnos porque no tenían preparada la mesa (teníamos reserva e incluso llegamos 5 min tarde por el tráfico y llamamos para avisar). Después nos pusieron los aperitivos y casi nos sirven el cocido sin habernos tomado nota de bebidas ni habernos ofrecido agua (porque lo tiene que hacer una persona concreta y no venía a atendernos), todo a palo seco. Al resto de mesas, nada más sentarse, estaban muy atentos y les ofrecían todo. Para el postre, otros 20 min esperando a que viniesen, que ya estás haciendo la digestión. También teníamos una mesa al lado que no paraban de gritar, poner vídeos, y tirar móviles al suelo mientras se reían, rompiendo la tranquilidad de la sala, pero curiosamente es a los que mejor trataban (nada de llamarles la atención).
Tenía ganas de ir a uno de los sitios más míticos y antiguos de Madrid, pero tengo que decir que mi experiencia no ha sido como yo esperaba. La decoración es acorde al lugar donde estás, un edificio antiguo de principios del S.XIX, pero el restaurante se encuentra encima de la tienda, así que si vas con una persona que tenga limitaciones al andar, silla de ruedas o carritos de bebé olvídate de poder acceder a su salón ya que está en la planta superior de la tienda, es decir, que no está adaptado ni tiene ascensor ni cuenta con salvaescaleras para que puedas acceder. Sé que es complicado adaptar las estancias cuando el edificio es histórico pero teniendo en cuenta que el precio medio de carta por persona va a ser mínimo de unos 60€ creo que algún sistema se podria implementar para mejorar este aspecto tan IMPORTANTE. La comida es buena y se nota que es de calidad (por el precio que pagas el cubierto es lo mínimo que te esperas). El día que fui celebrábamos una comida familiar y nos pusieron en un salón privado, cosa que agradecimos debido a que tenemos personas con problemas de audición e íbamos con dos niñxs y así no molestábamos a nadie. Pero algo que no me gustó nada fue lo siguiente: pedimos el steak tartar y el pato canetón, ambos platos se preparan o terminan en mesa a la vista del cliente (servicio a la rusa), y no fue así, ya que la preparación (steak tartar) y la finalización (pato canetón) se realizaron en otra estancia y esto creo que es un error enorme en un restaurante de esta categoría. Al comentarlo a la persona que preparó el steak tartar, que creo era jefa de rango, vino una chica que me imagino era steward y me propuso cambiar el plato y dije que no porque, por supuesto, la calidad del producto era excelente y no creo que la solución sea apartar un plato porque no se ha preparado como se debe pero no tuvieron ni un detalle más al respecto. Mi expectativa con respecto a este plato era muy alta tanto por el plato en sí como por su tipo de preparación y desde luego mi experiencia no fue del todo satisfactoria. Hay que tener en cuenta que el restaurante está al principio de la calle Carrera de San Jerónimo así debes aparcar en el parking que no está lejos pero cerca tampoco o ir en taxi. En conclusión, no ha sido insatisfactoria mi experiencia pero creo que ha habido bastantes detalles mejorables.
Hemos estado cenando el jueves y la comida está muy buena. El servicio es amable y correcto, no obstante, es excesivamente lento. Igualmente volveremos, el salpicón de bogavante muy rico al igual que las croquetas de cocido. El goloso de chocolate, realmente es goloso :). No obstante, el olor que se queda a comida en la ropa es terrible de la cocina en vivo en sala.
This was the most disappointing dinner of our trip. The atmosphere was wonderful, and the service was pretty good, but we found the food to be really lacking. It started great, the consume was fantastic. The starters were fine, overpriced, but fine the main courses, though were pretty bad. I got the Wellington, the crust of which was soggy inside and out. While the meat was cooked properly, it was tough. I left most of it on the plate. The “crispy potatoes“ that came with it were simply potato chips from a bag. My dining companion got the salt baked sole. It came and was prepared tableside about 5 to 10 minutes before my Wellington arrived. So by the time we both had our food, the fish was ice cold. The mashed potatoes we rder3d as a side came in portion sizes of literally a tablespoon each. The three stars on the rating or for the atmosphere and the consume otherwise this was two stars front to back.
A very posh, proper and traditional experience, although a bit stuffy we were excited to try the dinner and famous stew. However the food was not my personal taste, very heavy and meat forward menu, not a lot of inventiveness with the dishes. Not very fresh feeling. Very traditional. Perhaps that is what you are after, but it felt a bit stuffy. Very over priced. The menu is not very seasonal, as we were there in summer, and everything was very heavy. My partner got the meat sweats, a bit ill from all the overcooked rubbery meat. It wasn’t horrible overall but only because of the atmosphere, if you got this food in a bland environment you’d be sorely disappointed. Beautiful bread though. The stew is 65 euro for those asking about current prices. Wouldn’t go out of your way for this one.
Very overrated. Food is small portions yet very expensive. Service is almost like they are doing you a favor. We were looking forward to the experience but would not go back or recommend to anyon…
Mediocre food in an aristocratic old royal style setting. atmosphere is nice and charming. However the service is bad and disorganized. We had to ask for water, ask for the menus, ask for the brea…
Llevo 30 años yendo con amigos y familiares a tomar el consome de jamón etc... y siempre fue una gran experiencia. Pero hoy he estado allí tomando un consome y unos hojaldres calientes y me llevé una gran decepción. Pues el consome no estaba suficientemente caliente ,más bien templado y la vajilla estaba desportillada , despicada .Lo he dicho ala cajera que me contestó, sí llevamos mucho diciéndolo ,pero no llega nueva vajilla y por otro lado si vieron que estaba templado el consome porque no lo dijeron... No me gusto la respuesta pues se notaba que le pareció normal todo esto creo también poca implicación con la marca. Pienso, "así es la decadencia de un sitio tan emblemático" . Que pena Lardy, me gustaba mucho. La atención de la chica Venezolana fue buena y correcta ella fue lo único rescatable de esta visita. Por si sirve de algo hemos estado alas 22 horas del día.
Un restaurante clásico que se han cargado el encanto que tenía. Han pintado en negro y mal, todo el local espejos baños puertas …y porque no había más. La comida no está tampoco a la altura q se espera El cocido además de escaso con calidad muy justa. Las carnes para dejarlas y la sopa no la he comido peor en ningún sitio de cocido que se precie en Madrid . Los precios un abuso en relación a lo que ofrecen. El servicio normalito se le olvidaba poner el azúcar c el café o tenías q pedir varias veces bebida porque no venian. En resumen. Que pena de este Lhardy q no se parece en nada a lo q era
El sitio muy bonito y tiene todo buena pinta. La croqueta de cocido lo mejor pero se paga aparte. Del cocido, la sopa con poco sabor, el chorizo muy picante y el tocino y la costilla con mucha grasa. Solo se salva la carne y los garbanzos que el pollo tb muy seco. Por último hay una elección de postre solo para lo que pagas, y si no te gusta te ofrecen fruta. Nosotros no queríamos y no nos descontaron nada ni nos invitaron al café, nos lo ofrecieron pero cobrandolo, lo que hizo la experiencia aún peor. He ido a otros sitios como la taberna Daniela y mitad de precio yil veces más ricos. Pagas por el sitio básicamente, quizás la comida de carta sea buena pero el cocido nada.
La mesa pequeñísima para el número de comensales de la reserva, todo encajonado, el camarero casi lo podía servir por la estrechez del espacio. La sopa templada, los garbanzos casi fríos, la carne que llegó cuando habían retirado los garbanzos, fría y reseca. Todo muy decepcionante. El precio desorbitado para la calidad del servicio recibido. Escasa sensibilidad ante las quejas mostradas en el propio restaurante tanto al maitre como a un tal Goyo que no sé que cargo tenía pero que me fue presentado como el responsable del restaurante.
La espera, aún habiendo reservado fue excesiva. Más de media hora, con dos personas de más de 90 años en un pasillo, muy incómodo y sin ninguna consideración, me pareció lamentable. El vino en línea con lo anterior, con posos y caro. El cocido bueno, pero no tanto como para lo que costó. El servicio fue correcto, de acuerdo con lo esperado. El sitio me parece demasiado valorado, pagas la ubicación y el nombre, y te llevas una sensación agridulce, de un lugar que fue, y ya no es, que vive del pasado, que no cuida sus clientes actuales, será por que piensa que no lo necesita?, es posible, o quizá no. Yo no vuelvo, ni mi familia, ni mis amigos. Vuestra ambición es más grande que vuestro talento. Suerte, os va a hacer falta
Fui a probar el cocido y la verdad que me decepcionó bastante. No por el precio, que ya es, sino por la sopa. Estaba tan salada que la tuve que dejar, no se podía tomar. Cuando vino el camarero se lo comenté pero no hizo nada al respecto. Una pena porque me voy con malas sensaciones
Fuimos a comer su famoso cocido ya que era de los pocos de Madrid que nos quedaban por probar, la atención correcta al inicio por parte del personal, el cocido la verdad que muy normalito, los ingredientes correctos pero nada del otro mundo como te lo quieren vender, el desastre llegó en el tercer vuelco, el de las carnes, como el personal estaba saturado llegó frío y con ellos toda la parte fuerte de sabores se perdió arruinando la comida, además tardaron entre las verduras y la carne una barbaridad. Es más bien un sitio para turistas y fotos de Instagram que un sitio para disfrutar de una buena comida, sales un poco decepcionado. Está a años luz de otros cocidos de la ciudad y sobre todo de otro de fuera de Madrid.
Buenas, Fui con unos proveedores a comer, ya que querían comer un buen cocido madrileño y bueno, me equivoqué. Desconozco la calidad de otros platos que ofertan en la carta, pero el cocido deja mucho que desear. La sopa es muy clara y sin sabor y el resto de ingredientes normalitos y se nota que no han cocido durante horas. Muy bien presentado todo, pero sin más. La fama le precede, pero se quedó en la nostalgia de un lugar bonito y típico de Madrid. La relación calidad precio es de 3 sobre 10.
This restaurant is extremely overpriced and overrated. Awful service and mid food. Would NOT return nor would I recommend. First of all, we were sat 30 minutes after our reservation and did bot eve…
This restaurant is extremely overpriced and overrated. Awful service and mid food. Would NOT return nor would I recommend. First of all, we were sat 30 minutes after our reservation and did bot eve…
This restaurant is extremely overpriced and overrated. Awful service and mid food. Would NOT return nor would I recommend. First of all, we were sat 30 minutes after our reservation and did bot eve…
This restaurant is extremely overpriced and overrated. Awful service and mid food. Would NOT return nor would I recommend. First of all, we were sat 30 minutes after our reservation and did bot e…
M hubiera pedido carta pero bueno, fuimos x comer el afanado cocido madrileño q no m gusto nada, el cocido de Valencia y en casa le da mil vueltas, lo sirvieron frío, y el postre vergonzoso, de normal lo reparten entre dos y lo repartieron entre tres, literalmente m toco una vergonzosa cucharada y mal servido xq revaño el plato y quedo escaso y desastroso. Ni lo recomiendo ni volvere ni comeré mas cocido madrileño
les escribo para trasladarles mi absoluta indignación por el trato recibido en su establecimiento el pasado 18 de diciembre de 2025 a las 22:00h. Como cliente que valora el prestigio de una casa centenaria, lo sucedido en su barra es impropio de su historia. Tras ser recibidos por el portero y asignársenos un número de turno, fuimos acomodados en la barra. Lo que sucedió a continuación fue una cadena de errores inadmisibles: 1. Abandono y falta de servicio: Pasamos más de 15 minutos esperando ser atendidos en una barra que ni siquiera estaba llena, mientras el personal nos ignoraba por completo. 2. Trato discriminatorio: Ante la llegada de un grupo posterior que decidió saltarse el turno, la camarera optó por atenderles a ellos primero. A pesar de que nosotros (e incluso los propios clientes que se colaron) le indicamos que era nuestro turno, la respuesta de su empleada fue que "estaba sola" y que debíamos "seguir esperando", sin intención alguna de corregir el error. 3. Instalaciones inadecuadas: El mobiliario en el que se nos sentó carecía de la ergonomía mínima para un adulto, sumando incomodidad a la mala atención. Ante tal falta de profesionalidad y cortesía, decidimos abandonar el local sin consumir. Es lamentable que un nombre con tanta trayectoria se vea representado por un servicio tan deficiente y desorganizado. Espero que tomen nota de este incidente, pues situaciones así solo consiguen que establecimientos con menos historia, pero más respeto por el cliente, les ganen la partida.
Tenía reserva desde hace un mes. Para que lo conocieran unos amigos, yo he estado varias veces y el cocido bien pero los he tomado mejores en Madrid, en teoría hay turnos. Hemos llegado antes de nuestra hora y nos dicen que van con retraso, esperamos en una especie de pasillo abarrotado de gente y y después de media hora preguntamos si queda mucho, nos dan una contestación muy desagradable y que tenemos que esperar, no entiendo qué un sitio de tanto postín traten al cliente de esta manera. En fin... Al final nos hemos ido , reseñar que el trato deja mucho que desear para un sitio con tanta fama. No puedo poner menos estrellas porque no dejan, pero desde luego han perdido un cliente, se que no les importará pero lo siento por ellos.
Me pareció súper caro ,los garbanzos eran de bote,el chorizo del cocido seco,la sopa no tenía sabor a dicha comida.La encargada de las reservas que te lleva la bandeja con los garbanzos metiendo su mano en ella ,la luz tenue que se veía fatal ...parecía de noche¡¡ Tanta fama y nos hemos llevado un chasco grande. NO LO RECOMIENDO Y TAMPOCO VOLVERÍA A REPETIR LA EXPERIENCIA, HAY COCIDOS EN MADRID MUCHO MEJORES Y MAS BARATO.
Pedimos el Solomillo Wellington y después de un par de mordiscos encontramos que había un trozo enorme de plástico dentro. Yo lo saqué con los cubiertos, pero mi amiga ya lo había mordido y casi se lo traga, pensando que era el bacon. Lo comunicamos al servicio, que lo comunicaron a cocina. No solo no pudimos comer el solomillo, sino que se nos cortó el estómago y no nos acabamos los canelones. Además no había llegado nunca otro de los platos que pedimos. Estuvimos un rato pendientes de la gestión y ya se nos cortó el estómago. Nos propusieron que pidieramos un postre y nos pedimos una crepe entre cuatro y dos manzanillas. Cuando llegó la cuenta solo nos habían retirado el solomillo, la crepe y las infusiones. Una negligencia denunciable como encontrar un trozo de 10cm de plástico dentro de la comida, que podrías haberte tragado y acabar en el hospital, se subsanó perdonándonos 17€ de una cuenta de 228€ en un restaurante de renombre como el Lhardy. Cuando les dijimos que íbamos a pagarlo pero que nos parecía de lo más cutre que un restaurante así fuera tan miserable con la cuenta de una cena que se había visto totalment interrumpida por una negligencia grave, nos dijeron que el encargado se había ido ya y que "La Propiedad" no les da autonomía para invitar a nada. Un restaurante cuyos dueños se hacen llamar "La Propiedad" tiene una estructura como si fuera un McDonalds, para sorpresa de nadie. No vayáis a que os roben, es un parque temático.
El domingo pasé por la puerta de Lhardy (Carrera de San Jerónimo, 5) y me animé a comprar un consomé en el puesto de la entrada. El caldo estaba bueno, sí, pero caro para la cantidad y la experiencia. Lo realmente molesto fue el detalle: me pidieron pagar antes incluso de servirme el consomé en el vaso. Y, para rematar, una vez cobrado tuve que esperar un rato a que el chico me lo sirviera. Puede parecer menor, pero en un establecimiento centenario y de tanta categoría, estos gestos importan: transmiten desconfianza y una atención poco cuidada, impropia de la casa que pretende ser. En resumen: producto correcto, pero una forma poco cuidada y poco elegante. Cuando uno paga precios de “categoría”, espera también trato de categoría. Aquí, lamentablemente, no lo encontré.
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