Guía de El Caserio
# El Caserío: Un Rincón de Autenticidad en el Corazón de Santoña
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El Caserio, ubicado en el corazón de Santoña, ofrece una auténtica experiencia de bar que deleita a sus visitantes. Con una valoración de 4.4 estrellas basada en más de mil reseñas, se ha ganado un lugar especial en el paladar de locales y turistas. En El Caserio, cada visita es...
Bar · Santoña
Savor Santoña's Essence in Our Cozy Bar
El Caserio, ubicado en el corazón de Santoña, ofrece una auténtica experiencia de bar que deleita a sus visitantes. Con una valoración de 4.4 estrellas basada en más de mil reseñas, se ha ganado un lugar especial en el paladar de locales y turistas. En El Caserio, cada visita es una oportunidad para...
El Caserio, ubicado en el corazón de Santoña, ofrece una auténtica experiencia de bar que deleita a sus visitantes. Con una valoración de 4.4 estrellas basada en más de mil reseñas, se ha ganado un lugar especial en el paladar de locales y turistas. En El Caserio, cada visita es una oportunidad para disfrutar de un ambiente acogedor y una calidad excepcional en cada plato. El equipo se esfuerza por crear momentos memorables para todos los que cruzan sus puertas, invitándolos a saborear la esencia de Santoña.
El Caserío es un bar en Santoña muy recomendado por sus hamburguesas de calidad y variedad, además de sus nachos. Destacan la atención amable y profesional, especialmente la de Nando. El ambiente es acogedor y la relación calidad-precio es muy buena.
Tip: Si buscas una hamburguesa que valga la pena en Santoña, este es el sitio. No te pierdas los nachos.
Datos de Wikidata
El Caserio se encuentra en Santoña, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Datos de Wikidata
Si tienes alguna duda de donde comer una hamburguesa que valga la pena en Santoña, este es el sitio. Los super nachos estaban espectaculares, llenos de carne y salsa brutal y super crujientes. Los devoramos enseguida. Las hamburguesas también increíbles, sobretodo nos decantó la de cheddar por encima. Tenía una salsa y un sabor único que no habíamos probado nunca antes. Viene acompañado de patatas muy crujientes y le puedes pedir salsas que el camarero te pone lo que le pidas y lo que no también. Para culminar, una tarta de queso con dulce de leche por encima que es la guinda del pastel. 10/10. El camarero es una persona super agradable, nos invitó a unos chupitos, literal barra libre de chupitos. La atención fue super rápida, y la comida salió enseguida, eso fue un no parar de devorar y beber. En conclusión, si quieres disfrutar de verdad, este es tu sitio.
Espectacular! Nando un tío cojonudo, el servicio de 10. Calidad precio muy muy bueno, la cerveza en jarra fría, y encima nos ha invitado a unos chupitos que estaban ricos ricos. Así da gusto y ganas de volver. Recomendado al 1000%100.
Tenía unas horas libres, y vi publicitada una hamburguesa espectacular, pues manos a la obra, yo me pedí una amburguesa de cerdo con bacon, queso, cebolla caramelizada deliciosa el nombre exacto no me acuerdo, acompañado de una ración de patatucas y refresco, en una terraza con sombrillas se estaba de madre, le pregunté al camarero que hamburguesa me recomendaba la de la casa, quE había un ingrediente que no me llamaba mucho y comí la otra, espectacular.
Hemos cenado en El Caserío de Santoña y nos ha encantado. Pedimos hamburguesas y unas patatas con cheddar y bacon que estaban brutales. Todo muy sabroso, bien presentado y con ingredientes de calidad. El local es acogedor, el ambiente muy agradable y el trato del personal, excelente. Nando fue súper majo con nosotros, muy atento en todo momento… ¡y hasta nos invitó a unos chupitos! Un detallazo. Sin duda, un sitio para repetir. ¡Muy recomendable!
Una calidad excelente con muchísima variedad de hamburguesas, la atención super rápida , muy profesional y sobre todo super amable. Una ubicación excelente.
Llegamos a este bar de casualidad, eran casi las cuatro de la tarde y pensamos que no nos atenderían para comer a esa hora ya que se nos fué el tiempo al realizar la ruta del Faro de Caballo en Santoña. La chica de allí fué comprensiva y nos atendió encantada, nos tomó nota de las raciones que pedimos, todo fué muy rápido la verdad. Precios normales y baratos para estar cerca del centro de Santoña, aunque si pides en terraza hay que sumarle un suplemento. Para dos personas pedimos croquetas y rabas, comida buena y sabrosa. No puedo opinar mucho más del servicio ya que comimos rápido para poder seguir visitando otros sitios.
Nos pareció un sitio muy bien organizado, nada más llegar nos atendieron enseguida, nos tomaron la carta muy rápido y la comida no tardo nada en salir a pesar de estar bastante lleno. Los platos son abundantes y a un buen precio. Las mezclas de los sabores de los platos estaban buenísimos y nos quedamos con ganas de probar más cosas.
El camarero un grande, Dani para los colegas. La comida aún mejor, la hamburguesa muy currada y por el precio qué vas a pedir en Santoña
Estuvimos hoy por primera vez y seguro que repetimos, se come muy bien y a gusto, hamburguesas para distintos gustos que también puedes elegir de pollo, ya que puedes cambiar la carne por pollo, también tienen ensalada y menús infantiles. Cabe destacar la atención, te tratan como si estuvieras en casa. Recomendable, seguramente la mejor hamburguesa de Santoña.
Maravilloso lugar para ir con los amigos, la familia o la pareja. El servicio rápido, eficaz y excelente, las hamburguesas estaban buenísimas! Para chuparte los dedos . Una recomendación que te hará quedar en muy buen lugar. 😊
La mejor hamburguesería de Santoña, sin ninguna duda. Gran presentación de los platos y todo buenísimo.
He comido aquí con un grupo grande. La comida estaba bien y el personal ha sido muy atento. ¡Lo recomiendo!
El pasado 10 de Diciembre me comentaron que váis a traspasar el Bar. No puedo dejar pasar la oportunidad de agradeceros la cantidad de comidas y cenas disfrutadas en él. Gracias Aída por tu dedicación y gracias Andrea por tu simpatía. Una cara amable y una sonrisa son siempre de agradecer. Espero a partir de ahora, hagáis lo que hagáis os vaya muy bien Lo dicho GRACIAS.
El trato súper bien y súper cercano !!! La comida muy muy rica y de precio muy bien! Todo perfecto!
Ya fuimos hace un tiempo a comer unas hamburguesas y hemos vuelto a repetir. La otra vez fue buena pero está aún mejor ! El trato por parte de Nando ha sido impecable, que suerte que la hostelería aún conserve personas así. La comida estaba buenísima, y el servicio bastante rápido. Nos invitaron a un chupito.
Cena 10 con ambientazo. Toda la cena con una playlist de melendi en concierto, top!! Las burguers riquísimas y Dani, Lisa y Nando majisimos, atención 10. A los chic@s de berria surf camp nos habéis conquistado ❤️
¡Una de las mejores hamburgueserías que he probado! Las hamburguesas están deliciosas, con ingredientes frescos, carne jugosa y pan Brioche con y patatas fritas también son espectaculares. El lugar es acogedor, con buen ambiente y atención rápida y amable. Ideal para ir con amigos o en pareja. ¡Totalmente recomendable!
Hemos entrado de casualidad porque no habia sitio en la terraza. Ibamos 5 personas con un perrete y nos han acomodado igual. Amables, serviciales y la comida buenísima. Platos combinados abundantes y muy bien de precio. Estaba todo riquisimo, la ternera, el lomo, el escalope, las patatas fritas. Servidos muy rapidos. De cine, la verdad. Encima nos han invitado a unos chupitos. Completamente recomendable.
Soy una persona MUY viciosa, me gusta comer, me gusta beber, me gustan las aventuras y los amores nuevos. Este sitio está hecho para el placer, la comida, la bebida, el trato, los ingredientes, las vibraciones, si tengo que describir la experiencia en una palabra es: Felicidad
Lo primero de todo he de decir que VIAJAMOS EN AUTOCARAVANA!!! Llevamos tiempo frecuentado este bar con sus cambios de propietarios y he de decir que este ultimo cambio me encanta. El camarero NANDO ... es SUPER simpático y atento, da gusto que te atiendan asi y la carta es una pasada, te dan ganas de probar todo.(TODO LO QUE COMIMOS ESTABA RIQUISIMO) Solo como punto negativo dos cosas: NUNCA han tenido opción de botella grande de agua y eso nunca me a hecho gracia y la Americam Deluxe empecé comiendola que ni me entraba en la boca y ahora ... es bastante más pequeña. Pero bar SUPER RECOMENTABLE!!
Muy buena comida salió todo en 10 min los camareros muy majos estuvimos hablando con ellos sobretodo uno llamado daniel. Lo recomiendo mucho.
El trato, especialmente del jefe, espectacular!!! Igual que la cena, las hamburguesas increíbles y las patatas gratinadas buenísimas. Creedme que repetiremos. 1Abrazo para Nando!! (El jefe)
La comida buenísima!! Calidad, ambundante, delicioso y muy buen trato
Trato excelente. Las hamburguesas están riquísimas. Los camareros muy profesionales, Nando se encargó de que todo fuera perfecto. A pesar de que era en pleno puente de agosto, estaban hasta arriba y éramos muchos (11), nos sacaron la comida al mismo tiempo, el servicio fue correcto. Volveremos.
Fuimos a cenar al Caserío y la experiencia fue excelente. Las burgers estaban muy buenas, con ingredientes de calidad y buen punto de cocción. Pero lo que realmente marcó la diferencia fue el trato: Nando, el camarero, nos atendió de lujo, muy simpático, atento y cercano durante toda la cena. Un sitio al que volvería sin dudar si paso otra vez por Santoña. ¡Recomendado! 🍔🍟
La comida estaba muy rica. Además el servicio muy rápido y profesional, Daniel, el camarero muy atento y agradable, un amigo más en el caserío. Volveré sin dudas🤤.
Pedimos la American Deluxe y solo puedo decir: brutal. La carne en su punto, los ingredientes sabrosos y bien equilibrados. Los nachos y las patatas, de escándalo. Todo llegó caliente, bien presentado y con sabor a que aquí se hacen las cosas con mimo. Un acierto total. Repetiremos sin duda.
Sitio espectacular para cenar. Hemos estado y tanto la comida como el trato espectaculares. Además para los dueños de perros ideal, hemos estado con nuestros 4 (grandes) en la terraza y sin problema y encima el camarero super majo con ellos. Recomendable 100%
Nando te hace sentir como en casa. Da gusto comer allí. Los camareros son muy amables. La comida muy rica. Pedimos unos sandwiches que estaban buenísimos, al igual que las sartenes de patatas. Sin lugar a dudas repetiría. Tiene todo para pasar un rato agradable con familia o con amigos. Enhorabuena por vuestro negocio.
Daniel gran camarero, mejor persona, servicio increíble, una experiencia que repetiría sin duda alguna, 100% recomendado, además no te vas a quedar con hambre, si quieres un sitio cercano con un entorno familiar y a la vez un estilo chillout este es tu lugar, con la música que ponen no puedes dejar de bailar, te lo pide el cuerpo solo!!! no dudes en venir aquí, saludos, siempre seréis muy bien recibidos.
Hay experiencias que no se buscan, sino que te eligen. Y este mediodía, en ese rincón consagrado al hedonismo culinario llamado El Caserío, fuimos tocados por la gracia. No por la de algún santo ni por un rayo de sol entre nubes dramáticas, sino por algo mucho más raro en estos tiempos: el servicio impecable de un camarero llamado Nando, cuya existencia eleva al restaurante a la categoría de patrimonio emocional de la humanidad. Éramos 17. Sí, diecisiete humanos hambrientos, una especie de expedición antropológica al corazón del placer grasiento, cargados de expectativas, antojos y sillas plegables en el alma. Lo que para cualquier otro local habría sido una escena digna de un documental de supervivencia en National Geographic, para Nando fue un sencillo paseo por el paraíso. Con la serenidad de un monje tibetano y la precisión de un neurocirujano en horario de máxima audiencia, Nando organizó nuestra llegada, tomó nota de nuestras infinitas variantes de hamburguesas y personalizaciones de nachos como si estuviera descifrando la piedra Rosetta en tiempo real, y lo hizo con una sonrisa tan genuina que por un momento creímos que nos quería de verdad. Hablemos de la comida, aunque en realidad todo orbita ya alrededor de Nando. Las hamburguesas, esas esculturas de pan, carne y deseo, llegaron a nuestra mesa como dioses olímpicos bajando del cielo. Perfectamente cocinadas, crujientes por fuera, jugosas por dentro, con ingredientes tan armoniosamente distribuidos que uno sospecha que hay física cuántica involucrada. Y los nachos... oh, los nachos. Cubiertos de queso derretido con una textura que solo puede describirse como "manto celestial", y presentados con la delicadeza de un ritual azteca precolombino. Las patatas, doradas y crujientes, parecían bendecidas por los ángeles fritos del mismísimo Valhalla. Pero nada de eso sería lo mismo sin Nando, el verdadero alma de la experiencia. Atento sin ser intrusivo, rápido pero nunca atropellado, con una memoria prodigiosa y una paciencia que haría palidecer al Dalái Lama. Nos trajo bebidas como si estuviera regando flores en un jardín zen; recogía platos vacíos con la cadencia de una danza ancestral; y siempre, siempre, con una energía tan luminosa que sospechamos que fotosintetiza. Salir de El Caserío fue como abandonar el Partenón después de un banquete con los dioses. Uno se siente pleno, transformado, ligeramente empachado, y profundamente agradecido. No sólo por la comida, que ya es excelsa, sino por haber compartido unas horas en presencia de ese titán de la hostelería llamado Nando, a quien deberíamos nominar para algún tipo de reconocimiento oficial —una medalla, una calle, o al menos un monumento en forma de bandeja gigante en la plaza del pueblo. El Caserío no es un restaurante. Es un santuario. Y Nando, su sumo sacerdote. Volveremos. Y lo haremos como se vuelve a Roma, a La Alhambra, o al primer amor. Con hambre. Con devoción. Y con la esperanza de que Nando esté de turno.
Nos gustó muchísimo ,hamburguesas con sabores muy distintos y puedes elegir entre pan brioche o rústico ,hay platos combinados ,perritos ,cosas para picar …y postres muy ricos El trato espectacular. Repetiremos sin duda . Calidad -precio genial
La verdad que es un muy buen sitio en dónde comer un buen perrito caliente o hamburguesa. Sus patatas asadas la verdad que han estado riquisimas y la atención del chico ha sido inmejorable. Al finalizar los chupitos corrieron de su parte y eso es algo que últimamente no se ve. Espero sinceramente que les vaya genial.
Estaba todo riquísimo, las hamburguesas y el postre tarta de queso con dulce de leche espectacular. El trato genial y el dueño muy simpático , volveremos.
Fuimos a comer al Caserío, en Santoña, Cantabria, y la experiencia fue magnífica. La comida estaba deliciosa, con platos bien elaborados y productos frescos de la zona. Nos sirvieron con rapidez, lo cual siempre se agradece; además, el camarero fue sumamente atento y amable, lo que contribuyó a que todo resultara aún mejor. El ambiente era acogedor y agradable, ideal para disfrutar sin prisas. En resumen: excelente comida, servicio impecable y entorno entrañable. Sin duda, un sitio al que volveremos encantados y que recomendaremos a familiares y amigos.
Muy buen lugar para tomar algo y comer, raciones abundantes y muy buenas, sobretodo un servicio buenísimo, nos atendió una chica con pelo rizado que daba gusto hablar con ella, super simpática y amable. Terraza exterior y opción de comer en el interior, la verdad que comimos muy bien en la terraza, buena relación precio calidad. Recomendable para comer por el centro de Santoña.
Bueno no que decir tiene que aunque el dueño es del Atleti jaja!!y yo del Madrid es un tio que me ha ganado encantador la comida buenisimaaaaa sin dudarlo la próxima vez que vaya a Santoña repetimos 💯💯 nos lo pasamos bien y calidad precio 👍👍así que si vais por Santoña no dudéis en probar las hamburguesas 🫂🫂
Fuimos a este local de hamburguesas y la experiencia fue de 10. Nos atendieron Nando y otro camarero más joven, y no podemos estar más contentos con el trato. Súper amables, atentos en todo momento y con muy buenas recomendaciones. La comida, espectacular: hamburguesas sabrosas, bien hechas y con ingredientes de calidad. Pero sin duda, lo que más destacamos es la atención al cliente, fue estupenda. Da gusto encontrar sitios así, ¡repetiremos seguro!
Muy bien servicio, la comida es espectacular y los camareros son muy amables. 100% recomendando el restaurante.
Cena ideal para después de un día de surf! Nando nos ha tratado de 10, éramos un grupo grande y ha sido perfecto 🤩 Recomendamos pedir la hamburguesa de misterio, no sabes lo que llega hasta que te la traen a la mesa 😉 (pd: nos gustó)
Hemos ido un grupo de 19 personas y la organización ha sido espectacular, a pesar de haber reservado el mismo día (fallo nuestro jaja). La comida ha cumplido con creces las expectativas y el personal ha sido encantador. Nando y Dani un 10!!
Ambiente amable y familiar. Recomendaciones honestas sobre la comida y buena relación calidad precio. Pedimos tres hamburguesas para comer (muy buenas) y nos regalaron una ronda de chupitos al terminar. Acertadamente nos recomendaron compartir uno de los postres para no llenarnos más de la cuenta. Muy recomendable!
Hemos comido genial en esta hamburguesería de Santoña. Las hamburguesas estaban riquísimas, con productos de calidad y muy bien preparadas. Pero, sobre todo, el camarero Nando es de lo mejor! súper majo, atento y muy gracioso, lo que ha hecho la experiencia todavía mejor. Es la segunda vez que vamos y repetiremos seguro, un saludo a Nando el de la gimnastica!😉
Fascinantes comidas para deleitar y tras portarnos a un mundo de sabores inigualables me e dado el lujo de deleitar una de su gran variedad de hamburguesas (La mariachi) es una de mis preferidas ya que cuenta con un guacamole muy poderoso su carne es inigualable y un queso frito único. Aparte los participantes de este gran restaurante cuentan con la alegría de atenderlo a uno de una manera que lo hace sentir acogido y bien atendido Gracias por su buen servicio y espero volver a deleitarme con sus buenas hamburguesas de otro nivel
Muy buena atención, la semana pasada hemos pedido empanadas para llevar, y muy ricas hoy hemos venido a cenar aquí y la verdad todo muy rico, muy buena atención rápido y mucha amabilidad... lo recomiendo 100% ricas empañanas... la mejor que he comido en españa.
Las hamburguesas que he probado, todas excelentes y me han hecho fan de comerlas con el pan brioche. La atención es excelente y solemos coger para llevar y comer en casa viendo una peli. La calidad precio me parece muy notable.
Si tienes alguna duda de donde comer una hamburguesa que valga la pena en Santoña, este es el sitio. Los super nachos estaban espectaculares, llenos de carne y salsa brutal y super crujientes. Los devoramos enseguida. Las hamburguesas también increíbles, sobretodo nos decantó la de cheddar por encima. Tenía una salsa y un sabor único que no habíamos probado nunca antes. Viene acompañado de patatas muy crujientes y le puedes pedir salsas que el camarero te pone lo que le pidas y lo que no también. Para culminar, una tarta de queso con dulce de leche por encima que es la guinda del pastel. 10/10. El camarero es una persona super agradable, nos invitó a unos chupitos, literal barra libre de chupitos. La atención fue super rápida, y la comida salió enseguida, eso fue un no parar de devorar y beber. En conclusión, si quieres disfrutar de verdad, este es tu sitio.
Espectacular! Nando un tío cojonudo, el servicio de 10. Calidad precio muy muy bueno, la cerveza en jarra fría, y encima nos ha invitado a unos chupitos que estaban ricos ricos. Así da gusto y ganas de volver. Recomendado al 1000%100.
Hemos cenado en El Caserío de Santoña y nos ha encantado. Pedimos hamburguesas y unas patatas con cheddar y bacon que estaban brutales. Todo muy sabroso, bien presentado y con ingredientes de calidad. El local es acogedor, el ambiente muy agradable y el trato del personal, excelente. Nando fue súper majo con nosotros, muy atento en todo momento… ¡y hasta nos invitó a unos chupitos! Un detallazo. Sin duda, un sitio para repetir. ¡Muy recomendable!
Una calidad excelente con muchísima variedad de hamburguesas, la atención super rápida , muy profesional y sobre todo super amable. Una ubicación excelente.
Estuvimos hoy por primera vez y seguro que repetimos, se come muy bien y a gusto, hamburguesas para distintos gustos que también puedes elegir de pollo, ya que puedes cambiar la carne por pollo, también tienen ensalada y menús infantiles. Cabe destacar la atención, te tratan como si estuvieras en casa. Recomendable, seguramente la mejor hamburguesa de Santoña.
El otro día fui a cenar al caserio y quedé bastante satisfecho, en cuanto la comida y el ambiente. Se estaba muy bien, se podía ver el fútbol y escuchar la música. El chico que estaba en la barra muy atento y pendiente. Me pedí unos súper nachos que estaban buenísimos y de cantidad era bastante, y eso que los pedí para compartir! También me pedí la hamburguesa La Cabra, que va con patatas y acabé llenísimo, la guarnición de patatas no me la pude acabar. En general todo muy bien, me hubiese gustado tomarme postre que había una tarta de queso pero no podía con más. Es un local amplio y eso me gustó. Lo único que no me gustó es que había un camarero que no sabía español y no se enteraba de mucho… nos trajo las hamburguesas y como buenamente pudimos intuimos cuál era cada una, luego le pedimos la cuenta y tampoco sabía lo que le decíamos. Por suerte llegó el camarero que estaba detrás de la barra y nos atendió de manera rápida y eficaz. Recomiendo mucho ir a cenar hamburguesas a El caserio
Poco que decir, fuimos a cenar y fue una experiencia bastante buena, tienen de todo la verdad y a muy buen precio, su relación calidad- precio es buena, todo estaba muy bueno pero algunas hamburguesas venían un poco frías como la optimus que venía con la salsa de arriba frío. Pero nada más que objetar ya que el servicio fue rápido y el bar es muy bonito por dentro
Pues bastante bien por sorpresa vimos esta hamburguesería buscando sombra. Grata la sorpresa del lugar porque las hamburguesas riquísimas y el trato muy amables, aviso este lugar no es para gente seria, solo ganas de reír. Nos sacó unos chupitos que no tenían alcohol pero que daba el gusto como si lo tuvieran. Muy rico todo quizás volvamos al año que viene. Y tienen trona para los nenes !!
Buen sitio para una cena informal, céntrico, buen precio y horario muy amplio. En fin de semana es conveniente reservar.
Las hamburguesas buenísimas, personal muy amable y buen servicio. Totalmente recomendable.
Croquetas caseras de jamón bolitas super crujientes de las mejores croquetas que he probado. 8.5 la ración y son 8 croquetas un poquitín caro pero muy muy ricas la verdad. plato combinado en este caso con muchas patatas caseras muy ricas, pimiento rojo y 2 huevos a la plancha. con 3 o4 filetes de pollo demasiado hechos a la vez que duros y secos por la fuerza de la plancha. le doy un 5 pelao al combinado pero las croquetas de 10 en cuanto al local desde fuera parece un bar de barrio común que casi me hace abortar e ir a otro sitio, entras y la imagen cambia, muy bonito y la camarera muy educada para servir con las cartas y todo perfecto. en general le doy un 7/10 por la comida, aunque he de decir que las hamburguesas que la gente se pedía y las fotos que hay por ahí tenía que haber cogido una hamburguesa. la próxima se intenta en general volvería. muchas gracias!
Me ha sorprendido gratamente. Las hamburguesas están buenísimas, especialmente las premium, que incluyen patatas gajo. Ayer probé una cronchy y una cabra loca y las dos estaban espectaculares. Tiene otras hamburguesas para elegir con suplemento de 1'30€ por las patatas. También, de entrante, pedimos unos tequeños y estaban de 10. Cabe destacar el trato amable y cercano de los camareros. El único fallo es que sacaron las raciones de patatas de las hamburguesas no premium después de haber servido las hamburguesas. ¡Sin duda para repetir!
Pedimos tres tapas y un pepito para compartir, con sus bebidas. El camarero muy educado y professional. La comida no estaba mal pero nada especial, para mi gusto las rabas se notaba el aceite y las alitas demasiado hechas. Eso añadido a qué nos cobraron 3€ por el servicio en terraza, un poco excesivo (informado de antemano). El precio total de la comida fue de 37€.
El cambio de dueños le ha venido genial. Es, sin duda, la mejor hamburguesa que te puedes comer en Santoña. Recomendamos la "Cabra loca" y la "Cronchy Burguer". La atención del encargado es muy buena. Repetiremos!!!!! ((Edito la reseña)) La calidad de la atención ha bajado muchísimo. Camareros desbordados y poco profesionales. Te echan nada más acabar de comer... Una pena.
Me parece demasiado caro para la calidad y cantidad que se ofrece en la comida. Las hamburguesas de cabra loca están bien aunque podrían mejorar la receta de la carne de pollo y el rebozado,este casi siempre te lo dan casi quemado que se queda tieso,la ración de patatas podría ser mejor por lo que pagas y no te dan ni salsas. La porción de tarta de la casa que es de lo más simple,porque es un bizcocho empapado y te cobran 6€ por una porción enana,no vale la pena Así se quitan las ganas de seguir gastando el dinero allí casi 50€ por 3 hamburguesas con patatas y 3 porciones de tarta que encima se ven mucho más grandes en la foto porque se hizo de cerca pero realmente cuando lo ves deja mucho que desear
Hemos estado dos días este verano. El primero estuvo bien. La atención buena, la hamburguesa Cabra loca no nos gustó ya que la carne eran trozos muy grandes y aceitosos, pero de sabor estaba bien, los tequeños sin más y la American Deluxe la verdad que estaba buena. Carne jugosa y sabor bueno. Hoy hemos vuelto a ir y nos ha atendido una chica que no tenía muchas ganas o no sé si era su primer día, pero al preguntarle las cosas nos respondía con un “no sé”, ni preocuparse de preguntar en cocina hasta que no se lo hemos pedido… teníamos que repetirle lo que pedíamos varias veces y aun así se ha equivocado… un poco desastre. La comida es un “sin más”. Unas alitas un poco tostadas, unos nachos de bolsa con ingredientes comprados (el guacamole no es casero), la morcilla tenía la cebolla que se había quedado más cocida que frita… nos hemos llevado un poco de chasco, la verdad. Las croquetas si estaban buenas, y las patatas pues salsa de queso comprada y poco más… El chico que nos ha cobrado, la verdad que muy majo, nos ha ofrecido unos chupitos que aunque no hemos tomado eso siempre se agradece.
Pedimos a domicilio y, la verdad, no lo recomendaría. La presentación, bien; el resto de ingredientes, bien; la carne, barata y seca como una zapatilla; las patatas, regular tirando mal.
Mi estrella para uno de los empleados q hay en la barra por el aguante q tiene con su compañera todo el tiempo rectificandole en su trabajo, no hay cosa más fea q observe un cliente Por favor más paciencia al tratar con el compañero.Por lo demás la ración de fritos bien está buena y pecio económico.
Los precios muy altos para la calidad y cantidad de la comida, llegamos con expectativas altas y salimos decepcionados
De la comida no puedo hablar xq no nos dio tiempo a probarla xq el trato del camarero, un tal Nando fue nefasto, poco profesional, y con las mismas nos fuimos. Hay muchos restaurantes en Santoña como para aguantar ese trato
Llevaba años sin encontrarme una camarera tan borde e inatenta, nos trataron mejor en Francia. Además, pedimos tres hamburguesas con determinados extras, los cuales brillaban por su ausencia. Lo mejor de la hamburguesa eran las 4 patatas que venían. He estado en afters con más luz que ese baño. No recomendamos venir, a mi amigo le ha jodido el cumpleaños.
De casualidad hemos encontrado este establecimiento que estábamos pasando el día por Santoña. Tienen un cartel en la puerta que dice las mejores smash burgers.Nos ha llamado la atención y hemos mirado las reseñas en google las cuales no eran nada malas. Hemos pedido unos nachos y dos hamburguesas american deluxe. La carne sequisima, y con sabor bastante malo. Como tiene mucho queso lo disimula un poco. Lo mejor de la hamburguesa era el pan brioche, y las patatas gajo que te ponen con la hamburguesa. Los nachos, bastante malos tb, y frios, y nos hemos encontrado al comerlos un trozo de plástico,, que he tenido que sacármelo de la boca, por lo que no hemos seguido comiendo. Se lo hemos comentado a la camarera, y nos ha comentado que lo diría en cocina, pero con todo su cara, nos han cobrado los 12€ que valen los nachos, cosa que me parece increible, y mas habiendo dejado la ración entera. Me parece de muy poco vergüenza. Conclusión, no volvería nunca a este sitio, el cartel de la puerta de las mejores smash burgers le queda muy grande. Que no os engañen las fotos.
Pedimos dos cañones,nos pusieron esto,y le dijimos que queriamos cañones no cañas,a lo que la respuesta fue: "esto son dos cañones",nos cobraron 3,50€ cada uno. Por la zona los cañones reales valen 3€,aquí pagas 50 cent más y es una caña xd. No vengáis aquí, tienen muchísima cara,por eso esta medio vacio. No me gusta criticar cosas malas de un sitio pero de verdad nos pareció fatal todo..
No pongo un 0 porque no me deja. Fuimos a comer mi marido y yo. Me pedí un perrito y mi marido una hamburguesa. Cuando terminamos de comer, yo me había dejado un poco de mi plato. Y el camarero se me acercó y me dijo, textualmente” para que luego digáis que el tamaño no importa, mira no has podido con el” un comentario machista, desafortunado y muy incómodo. No volveré en la vida. Una vergüenza que siga habiendo especímenes así.
Estuvimos ayer cenando y para pedir esperamos como 20 minutos luego volvio a venir pasados otros 20 minutos a preguntarnos la misma persona lo que queriamos porque no habia mandado la comanda. Pedimos 2 tortillas francesas de un huevo para los niños que supuestamente nos dijo que iba a ser lo primero que iba a traer pues resulta que fue lo ultimo habiendo esperado 1 hora en total para empezar a comer la comida una cosa estaba bueno era los nachos buen precio y cantidad pero patatas con queso unos 10 euros y entraban poquisimas,ensalada "cesar” por decir algo 4 trozos de pollo y lechuga a aburrir otros 12 euros mas o menos un "super bocadillo de lomo" lo de super no se porque sera porque por lo grande que era no desde luego es un tamaño normal tirando a pequeño otros 9 euros mas o menos y ya por ultimo las tortillas de los niños no e pagado tan caras 2 tortillas francesas en mi vida me cobraron 11 euros por las 2!!! Poniendo en el ticket que era cono si fuese un sandwich mixto INCREIBLE despues de tomar mal la comanda 2 veces,tardar una barbaridad, y cuando pago me doy cuenta que me habian cobrado una bebida mas. Un sitio para borrar totalmente y esquivarlo si estas cerca.hay miles de bares alrededor seguro que mil veces mejor. Mi recomendacion evitar ir si no quieres que te saqueen la cartera y encima comer a disgusto y mal. Tortillas grandes???? De 1 huevo te parecen grande y cobrarlas a 11 euros es justo? Avisame de cuanto valen antes de ponerlas con los 11 euros te e pagado 5 docenas de huevos. Y perdona que te diga pero no adelantaste la comanda de los niños en ningun momento fue todo lo contrario te repito que tuvimos que repetirte lo que habimos pedido y esperar mas de 1 hora para comer y te confundiste en dos bebidas no cobraste 1 agua y un calimocho de masy el bocadillo si es mi opinion me parece carisimo para un bocadillo de 25 cm como tu dices y la ensalada me parece muy pobre tambien para lo que vale. Y bajo mi punto de vista depues de todos los inconvenientes yo creo que tendriais que haber tenido un detalle en la cuenta
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Los días raros
Restaurante Asador La Reina del Cantábrico
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Villa Colina Restaurante Club House
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Mesón La Abadía
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C. Manzanedo, 10, Bajo, 39740 Santoña, Cantabria
C. Manzanedo, 10, Bajo, 39740 Santoña, Cantabria
# El Caserío: Un Rincón de Autenticidad en el Corazón de Santoña
Santoña, un nombre que resuena con el eco de las olas del Cantábrico y el aroma inconfundible del mar, se erige como un baluarte de la tradición marinera en la costa de Cantabria. En este vibrante escenario, donde la historia se entrelaza con la vida cotidiana de sus gentes y la naturaleza desborda en cada rincón, se encuentra El Caserío, un establecimiento que, por su nombre y ubicación, promete ser un fiel reflejo de la riqueza gastronómica y cultural de la villa. Ubicado en C. Manzanedo, 10, Bajo, 39740 Santoña, El Caserío se sitúa en el epicentro de una experiencia que va más allá de lo culinario, invitando a sumergirse en el alma de esta tierra.
Este artículo se propone desentrañar no solo lo que El Caserío podría representar para el paladar, sino también el profundo contexto que lo rodea: la historia milenaria de Santoña, su inigualable patrimonio natural, la esencia de su gastronomía y la vitalidad de su gente. Porque para comprender verdaderamente un lugar como El Caserío, es imprescindible entender la tierra que lo nutre y la cultura que lo define.
Santoña no es solo un puerto; es una península anclada en el Cantábrico, protegida por el imponente Monte Buciero y abrazada por la bahía que lleva su nombre, parte del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Su estratégica ubicación ha marcado su destino a lo largo de los siglos, convirtiéndola en un punto clave tanto para la defensa como para el comercio y la pesca.
Los orígenes de Santoña se remontan a épocas prerromanas, con evidencias de asentamientos que aprovechaban la riqueza de su estuario. Sin embargo, su consolidación como villa marinera se forjó en la Edad Media, cuando la pesca y el comercio marítimo se convirtieron en el motor de su economía. La villa ha sido testigo de innumerables episodios históricos, desde incursiones piratas hasta su papel crucial durante las Guerras Napoleónicas, cuando sus fortificaciones (como el Fuerte de San Martín, el Fuerte de Napoleón y el Fuerte del Mazo) fueron escenario de importantes batallas. Estas imponentes construcciones aún hoy vigilan la entrada a la bahía, recordándonos un pasado de batallas y resistencia.
La historia de Santoña está intrínsecamente ligada al mar. Sus gentes, curtidas por el salitre y el viento, han sabido extraer de él su sustento y su identidad. Desde la pesca de la ballena en tiempos remotos hasta la moderna industria conservera, el océano ha sido el gran protagonista. Esta profunda conexión con el mar se manifiesta en cada rincón de la villa, en el ir y venir de los barcos en el puerto, en la arquitectura de sus casas y en el carácter afable y hospitalario de sus habitantes.
Culturalmente, Santoña es un crisol de tradiciones. Las fiestas marineras, como la procesión de la Virgen del Puerto o el Carnaval del Norte (declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional), son expresiones vivas de su folclore. La música, la danza y la gastronomía se unen en estas celebraciones, ofreciendo un espectáculo de color y alegría que atrae a visitantes de todas partes. La villa también ha sido cuna de artistas y pensadores, reflejo de una sociedad dinámica y orgullosa de sus raíces.
Hablar de Santoña es hablar, inevitablemente, de la anchoa. Este pequeño pescado azul, la Engraulis encrasicolus, ha elevado el nombre de la villa a los altares de la gastronomía mundial. La anchoa de Santoña no es solo un producto; es una leyenda, un arte y una seña de identidad.
La historia de la anchoa en Santoña es fascinante. Aunque la pesca de la anchoa se realizaba desde antiguo, fue a finales del siglo XIX y principios del XX cuando la llegada de salazoneros italianos, atraídos por la abundancia de bocarte (nombre local de la anchoa fresca) en el Cantábrico, transformó la economía local. Estos maestros salazoneros trajeron consigo técnicas ancestrales de curado y conservación, perfeccionadas con el tiempo por las manos expertas de las mujeres de Santoña. Ellas, con su paciencia y destreza, se convirtieron en las verdaderas artífices de la anchoa en salazón y, posteriormente, en aceite.
El proceso de elaboración de la anchoa de Santoña es un ritual que requiere tiempo y sabiduría. Comienza con la captura del bocarte en primavera, el momento de mayor calidad. Una vez en tierra, el pescado se sala y se prensa en barriles durante meses, un proceso de maduración que le confiere su sabor y textura únicos. Tras esta fase, las anchoas se lavan, se desespinan minuciosamente a mano y se filetean, antes de ser envasadas en aceite de oliva. Cada paso es crucial y se realiza con un respeto reverencial por la materia prima, garantizando un producto final de una calidad excepcional.
La anchoa de Santoña se distingue por su color rojizo, su textura carnosa y su sabor intenso, ligeramente salado y umami. Es un manjar que se disfruta sola, con un buen pan y un chorrito de aceite de oliva, o como ingrediente estrella en innumerables platos. Su versatilidad la convierte en un imprescindible en la despensa de cualquier amante de la buena mesa. Las conserveras de Santoña son verdaderos templos de este arte, y muchas ofrecen visitas guiadas que permiten conocer de cerca este apasionante proceso.
Si bien la anchoa es la embajadora por excelencia de Santoña, la gastronomía de la villa y de Cantabria en general es vasta y variada, reflejo de su privilegiada geografía que combina mar y montaña. Un restaurante como El Caserío, con un nombre que evoca la tradición y lo rural, es el lugar ideal para explorar esta riqueza.
El mar sigue siendo una fuente inagotable de delicias. Además del bocarte, las aguas del Cantábrico nos regalan el bonito del norte, pescado en verano y protagonista de platos como el marmite o sorropotún; las sardinas asadas, perfectas en cualquier chiringuito playero; los chipirones en su tinta o encebollados; y una gran variedad de mariscos frescos como langostas, bogavantes, nécoras, percebes y almejas, que se preparan de las formas más sencillas para realzar su sabor natural. La merluza a la romana o en salsa verde, y el rape son también pescados muy apreciados.
Pero la cocina cántabra no se limita al mar. El interior de la región, con sus valles verdes y montañas imponentes, aporta productos de una calidad excepcional. El cocido montañés, un plato contundente y nutritivo a base de alubias, berza y productos del cerdo (chorizo, costilla, morcilla), es el rey de la mesa en los días fríos. Las carnes de vacuno, especialmente la tudanca, son famosas por su terneza y sabor, y se preparan a la brasa o estofadas.
Los quesos de Cantabria son otro tesoro. Desde el cremoso queso de Nata de Cantabria (con Denominación de Origen Protegida) hasta los intensos quesos azules de Picos de Europa o los ahumados de Áliva, la variedad es enorme. Son el broche de oro de cualquier comida o un excelente aperitivo.
Y para los amantes del dulce, Cantabria ofrece delicias como los sobaos pasiegos, bizcochos esponjosos con mantequilla, y las quesadas pasiegas, tartas de queso fresco que son pura tradición. Las corbatas de Unquera y los sacristanes de Liérganes son otros ejemplos de la rica repostería local.
Con el telón de fondo de esta rica tradición culinaria, El Caserío, con su nombre sugerente que evoca la calidez de un hogar rural y la autenticidad de sus productos, se posiciona como un establecimiento clave en la oferta gastronómica de Santoña. Aunque carecemos de detalles específicos sobre su carta o trayectoria, podemos inferir, a partir de su ubicación y el contexto de la villa, el tipo de experiencia que podría ofrecer.
Un "caserío" en el imaginario cántabro remite a una construcción tradicional, a menudo una casa de labranza o una posada rural, donde la comida casera, elaborada con productos de la tierra y el mar, es la protagonista. Es probable que El Caserío de Santoña se esfuerce por encarnar esta filosofía, ofreciendo una cocina que honre las recetas de siempre, con un toque de modernidad si se desea, pero siempre respetando la esencia del sabor cántabro.
Podríamos esperar encontrar en su menú una selección de los mejores productos del mar Cantábrico: desde unas anchoas de Santoña de la máxima calidad como entrante ineludible, hasta pescados frescos del día preparados a la plancha, al horno o a la espalda. Los mariscos de la bahía, según temporada, serían también una apuesta segura.
Pero el nombre "El Caserío" sugiere también una conexión con la tierra, por lo que no sería sorprendente encontrar en su oferta platos de la cocina montañesa. Quizás un cocido montañés en su versión más auténtica, o carnes de la región cocinadas a la perfección. La inclusión de quesos cántabros y postres caseros (sobaos, quesadas) sería el colofón ideal para una experiencia que busca la autenticidad.
El ambiente de un lugar llamado El Caserío en Santoña probablemente buscaría la calidez y el confort. Madera, piedra, elementos decorativos que recuerden la vida marinera o rural, creando un espacio acogedor donde el comensal se sienta como en casa. La hospitalidad, tan característica de los cántabros, sería un pilar fundamental de su servicio, garantizando una atención cercana y profesional.
Visitar El Caserío no es solo ir a comer; es participar en una tradición, en una forma de entender la gastronomía y la vida. Es sentarse a la mesa y disfrutar de la compañía, de los sabores que evocan recuerdos y de la calidad de unos ingredientes seleccionados con esmero.
La ubicación del restaurante en C. Manzanedo, una calle céntrica de Santoña, lo hace accesible y lo sitúa en el corazón de la vida local. Después de un paseo por el puerto, una visita a las conserveras o una ruta por el Monte Buciero, El Caserío podría ser el refugio perfecto para reponer fuerzas y deleitarse con la cocina local.
Es el tipo de lugar donde los lugareños celebran sus ocasiones especiales y donde los visitantes descubren la verdadera esencia culinaria de la región. La frescura de los productos, la maestría en la cocina y la calidez del servicio son los pilares sobre los que se construye una reputación en un lugar con tanta tradición gastronómica como Santoña.
Para aquellos que visitan El Caserío, la experiencia gastronómica es solo una parte de lo que Santoña tiene para ofrecer. La villa es un destino completo, ideal para los amantes de la naturaleza, la historia y la cultura.
El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel es un humedal de importancia internacional, refugio de miles de aves migratorias. Sus rutas y miradores son perfectos para la observación de aves y para disfrutar de la tranquilidad del paisaje.
El Monte Buciero es un paraíso para los senderistas. Sus rutas señalizadas llevan a impresionantes acantilados, calas escondidas y, sobre todo, a los faros que jalonan su costa. La Ruta de los Faros, que incluye el famoso Faro del Caballo (accesible por más de 700 escalones), ofrece vistas panorámicas espectaculares del Cantábrico y la costa.
Las playas de Santoña, como la Playa de San Martín o la extensa Playa de Berria, son ideales para el baño, el sol y la práctica de deportes acuáticos. La arena fina y las aguas limpias invitan al relax y al disfrute familiar.
No se puede dejar de visitar el Fuerte de San Martín, que alberga exposiciones y ofrece una perspectiva histórica de la villa. Un paseo por el puerto pesquero, observando la descarga del pescado o el ajetreo de las conserveras, es una inmersión en la vida real de Santoña.
Santoña es accesible por carretera, conectada con la Autovía del Cantábrico (A-8). Se encuentra a unos 45 minutos de Santander y poco más de una hora de Bilbao, lo que la convierte en una excursión ideal o un destino para una estancia más prolongada.
La mejor época para visitar Santoña depende de los intereses del viajero. La primavera y el verano son ideales para disfrutar de las playas y las actividades al aire libre, y coinciden con la temporada del bocarte. El otoño y el invierno ofrecen un paisaje más tranquilo y la oportunidad de disfrutar de la gastronomía de interior y de la observación de aves en las marismas.
Reservar con antelación en El Caserío, especialmente en temporada alta o fines de semana, sería recomendable para asegurar una mesa y disfrutar plenamente de la experiencia. Informarse sobre sus especialidades del día o menús de temporada permitirá aprovechar al máximo la oferta culinaria.
El Caserío, en el corazón de Santoña, se presenta como un punto de encuentro con la esencia de Cantabria. Su nombre y ubicación invitan a imaginar un lugar donde la tradición gastronómica se celebra con pasión, utilizando los tesoros que el mar Cantábrico y la tierra montañesa ofrecen. Es un establecimiento que, sin duda, contribuye a la rica identidad de Santoña, una villa que cautiva con su historia, su belleza natural y, sobre todo, con el sabor inconfundible de sus anchoas y la calidez de su gente.
Visitar El Caserío es más que una comida; es una inmersión en el alma de Santoña, una oportunidad para saborear la autenticidad de una tierra que vive por y para el mar, y que comparte con orgullo sus tradiciones culinarias. Es una parada obligatoria para cualquier viajero que busque experimentar la verdadera Cantabria.
Santoña, una joya costera en la comunidad autónoma de Cantabria, es mucho más que un destino turístico famoso por sus anchoas. Es una villa vibrante que ofrece una calidad de vida excepcional, combinando la tranquilidad de un pueblo marinero con la vitalidad de una comunidad arraigada en sus tradiciones y rodeada de una naturaleza espectacular. Para aquellos que buscan establecer su hogar en un lugar con encanto, historia y un fuerte sentido de comunidad, Santoña se presenta como una opción inmejorable.
Santoña se define por un carácter mixto, fusionando lo residencial, lo comercial y lo turístico de manera armoniosa. Su corazón late en torno a su activo puerto pesquero y su afamada industria conservera, lo que le confiere una identidad genuina y una economía local robusta. La villa también atrae a visitantes durante todo el año, especialmente en verano, gracias a sus playas, su patrimonio histórico-artístico (fortificaciones, faros) y su entorno natural privilegiado (Monte Buciero, Parque Natural de las Marismas). A pesar de la afluencia turística, Santoña mantiene un ambiente auténtico y una vida cotidiana pausada, lejos del bullicio de las grandes ciudades.
El perfil demográfico de Santoña es variado y refleja la diversidad de una comunidad costera tradicional. Es un lugar ideal para:
Aunque no es un destino universitario, la cercanía a Santander permite que algunos jóvenes profesionales o estudiantes consideren Santoña como un lugar de residencia más económico y con mayor calidad de vida.
El mercado inmobiliario en Santoña es diverso, adaptándose a diferentes necesidades y presupuestos, aunque siempre con el atractivo añadido de la vida costera.
Tipos de Vivienda:
Rango de Precios Aproximado: Sin datos específicos, se puede inferir que los precios en Santoña son generalmente más accesibles que en grandes capitales como Santander o Bilbao, pero como zona costera y turística, tienen un valor superior al de localidades del interior.
Santoña goza de buenas conexiones que facilitan la movilidad, tanto dentro de la villa como hacia otras localidades y regiones.
La villa de Santoña está bien equipada con una gama completa de servicios esenciales para una vida cómoda y plena.
El ambiente en Santoña es uno de sus mayores atractivos, ofreciendo una combinación equilibrada de tranquilidad, vida social y contacto con la naturaleza.
Santoña es un lugar ideal para:
No sería la opción ideal para quienes buscan una vida urbana frenética, una oferta cultural nocturna muy extensa o conexiones de transporte público masivas como metro o tren. Sin embargo, para aquellos que anhelan un equilibrio entre la serenidad costera, los servicios esenciales y una vibrante identidad local, Santoña ofrece un hogar inigualable.
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edificio sede del Ayuntamiento de Santoña
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casa-palacio, antiguo hospital y bién de interés cultural en Santoña (Cantabria, España)
edificio en Santoña, España
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monument in Santoña, Spain
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