Txindurri
Zestoa
Horario de Txindurri
Sobre Txindurri
Txindurri, ubicado en la encantadora Zestoa, es un restaurante familiar donde la hospitalidad y la buena cocina se unen para crear una experiencia inolvidable. Nos enorgullece ser un negocio gestionado por mujeres, ofreciendo un ambiente acogedor, ya sea disfrutando de nuestros espacios interiores c...
Txindurri, ubicado en la encantadora Zestoa, es un restaurante familiar donde la hospitalidad y la buena cocina se unen para crear una experiencia inolvidable. Nos enorgullece ser un negocio gestionado por mujeres, ofreciendo un ambiente acogedor, ya sea disfrutando de nuestros espacios interiores con chimenea o de nuestra terraza al aire libre. Destacamos por nuestra sidra, carnes selectas y postres deliciosos, sin olvidar nuestra cuidada selección de vinos, café y tés. Ideal tanto para una comida tranquila en solitario como para una cena con amigos o familia, Txindurri ofrece un menú completo para almuerzo y cena. Además, contamos con acceso para personas con movilidad reducida. Muchos de nuestros clientes resaltan el trato cercano y amable que les hace sentir como en casa, convirtiendo cada visita en un momento especial.
Qué dicen los clientes de Txindurri
Txindurri destaca por su ambiente familiar y la atención personalizada de Aritz y Alazne. Los clientes elogian la comida, especialmente la carne y el bacalao, así como la sidra casera. Es un lugar tranquilo en plena naturaleza, ideal para una escapada.
Platos populares
Ideal para
Tip: No te pierdas la oportunidad de probar el bacalao y la carne, acompañados de la sidra elaborada por los dueños. ¡Y pregunta por cómo echar la sidra!
Servicios
Qué ver cerca de aquí
Datos de Wikidata
Preguntas frecuentes sobre Txindurri
Opiniones de Txindurri Zestoa
Muy buen sitio esta escondido pero vale la pena ir, comida muy buena la tortilla espectacular y la sidra también, Recomendable. Detalle me dejaron enchufar el coche a la Red en un enchufe chuco normal.
No sólo una comida, sino una experiencia. Recordemos este día sin duda. Servicio muy agradable, carne de 10, y la sidra una buena compañía. Nos vamos con una sonrisa y el maletero lleno de sidra y zumo natural de manzana. Volveremos!
Existen pocos lugares que mantengan la esencia histórica y sus costumbres. Este es uno de ellos, ambiente de una sidreria de las de siempre, con un trato inmejorable, practicamente de amigos. Productos de gran calidad. El mejor sitio para tomarte un chuletón rozando la perfección con la tranquilidad de la naturaleza y descansar placidamente. Y sobretodo deleitarse después de esa gastronomía con un buen peloti, Aritz sabe a lo que me refiero... Eternamente agradecidos. Amenazamos con volver.
Un lugar tranquilo con un trato familiar, comida excelente y el desayuno increíble. Las habitaciones acogedoras y muy limpias. Tanto Alazne como Aritz unos magníficos anfitriones y sorprendente el detalle musical a media noche....
Merece la pena aventurarse hasta llegar al sitio,en medio de un bosque rodeado de arboles drutales y animales en libertad. Sus dueños son encantadores y te haran sentir como en casa. La sidra,espectacular, casera y hecha con amor. Muy recomendable.
Un lugar espectacular, la cena y el desayuno buenísimo y el servicio encantador.
Tuvimos un problema con la plataforma de booking en la que habíamos reservado para varios días en "Agroturismo Sidrería Txindurri Iturri" Aritz nos llamó para decirnos que no había disponibilidad para esas fechas que booking si las daba. E hizo encaje de bolillos para buscarnos alojamientos cercanos a la zona en los dos primeros días y el tercero por fin pudimos disfrutarlo allí. Hemos estado super agusto, habitación confortable y limpia en un entorno idílico si te gusta la naturaleza, rodeado de la agricultura local y mucha tranquilidad. Disfrutamos de una excelente cena casera de platos típicos Vascos y de un rico desayuno. Destacar su Sidra de elaboración propia y zumo de manzana que se puede adquirir para llevar en el propio establecimiento. Nos dieron mucha información de lugares, playas pintorescas que ver y que hacer por las zonas de alrededor (Zumaya, Zarauz, Lequeitio...) Un lugar al que volver "Agroturismo Txindurri Iturri". Estrella y Sergio
Sumergirse en los pequeños valles de Gipuzkoa y encontrar ésta Sidrería Agroturismo.... disfruta de todos los tonos del verde, de los sonidos y silencios de la naturaleza y regala a tu paladar con la degustación de su menú de Sidrería.. exquisita sidra ecológica elaborada en la casa. Habitaciones muy confortables, ideal para ir en pareja o familia. Muy recomendable!!
Fui con unos amigos a este restuarante hace una semana y lo pasamos fenomenal. Primero, Aritz nos contó algo de los tipos de sidra que había y despues de tomarlas, nos llevó por toda la zona, donde hacen la sidra y el vino, todo muy guay. Luego la cena fue impresionante, con platos de chorizo, tortilla de bacalao, costillas y chuletón y mucho más. A final tomamos cafe y patxarán, también muy bueno. Si quiere pasar una noche aprendiendo algo de la cultura Vasca y disfrutando de ella en un lugar muy precioso, le recomiendo este restuarante. ¡Gracias Aritz y Alazne!
Un sitio inmejorable, un trato exquisito, una cena excelente y que decir de su sidra...la mejor que hemos probado. Recomendado 100x100. Un saludo.
Pasamos un día allí y muy bien. El niño se lo pasó genial con los animales. Desayunamos de cine, todo ecológico y cultivado por ellos mismos. Además, barato. No se puede pedir más
Cuando enfilas el camino, a pesar de estar bien indicado, por un momento crees q te has equivocado.Naturaleza pura te rodea. Llegad hasta el final y disfrutar de la comida y sidra. Tortilla de bacalao con ajetes tiernos espectacular. Bacalao con pimientos verdes de nota y
Un sitio excelente. Escondido y con encanto. Nos guiaron muy bien en la elección y la comida estaba riquísima. El mejor chuletón que he comido, repetiremos seguro.
Súper bien, no lo puedo recomendar más. La comida muy rica y abundante, el personal muy amable y el sitio muy auténtico
Hemos ido un fin de semana un grupo de amigos con mascotas. Muy recomendable, ambiente familiar, personal muy amable, comida excelente y abundante… para repetir sin duda!
Ideal para disfrutar de ambiente de sidreria con la tranquilidad de no tener que mover rl coche. El trato espectacular. La cena perfecta pero el desayuno...lo mejor. El zumo y la mermelada superan la sidra y el chuleton.
Un sitio en pleno bosque tranquilo precioso . Pero lo mejor el trato de los dueños , encantadores pendiente de todo de que estés o mejor posible . Recomiendo al 100 x 100 . Para volver lo tengo claro cuando vuelva al país vasco ya se donde volver
100% Recomendable para ir a comer una de las mejores txuletas de la zona. Tienen sidra de sus manzanas ecológicas y el encanto natural del sitio es perfecto para pasar unos días de vacaciones y visitar la zona. Además, aceptan mascotas!
Un sitio muy especial y bueno. Estoy encantado de haberlo descubierto. La mejor sidrería del mundo. 100x100 recomendable. No dejéis de venir. La comida exquisita y el trato muy amable. Guay!!!
Muy agradable estáncia en un entorno de naturaleza increíble , trato esquisito , recomiendo cenar , carta pequeña pero todo riquísimo. Recomendable 100%.
Hemos ido a cenar y nos ha encantado. La mejor sidreria que hemos probado. Relación calidad precio excepcional.
La mejor opción para viajar con mascotas, una casa en medio del campo donde te acogen como uno más y desde donde puedes visitar toda esta preciosa zona de Euskadi.Un alojamiento sin lujos y que le hace falta algún arreglo. La comida muy buena, ensaladita de la huerta y buen txuleton. Sin duda volveremos porque tres días se nos han hecho muy cortos.
Somos una familia de Barcelona y el trato a sido muy bueno, son una familia muy amables y los colaboradores muy eficientes. Si se va con niños es una experiencia gratificante por la diversidad de animales de granja que tienen....Akarri asko Aritz y hasta la próxima.
Probamos una noche para comer dos mayores y dos niños (5/10 años). Comida típica y casera. No tienen una gran carta, pero suficiente y todo bueno. Hicimos un pica pica variado de primero y luego carne a la brasa. Chuletón espectacular. Postres también caseros, mis hijos encantados con el arroz con leche. No tomamos sidra, pero el zumo que hacen de manzana es muy rico. Precio calidad excelente. Muy buena atención y consejo en cuanto a cantidades. Repetimos antes de irnos.
Era la segunda vez que íbamos a cenar a esta sidrería, y si la primera fue espectacular, la segunda ha sido inmejorable. El dueño muy amable, aconsejando en todo momento y preocupado por que la cena fuese lo mas agradable posible. Al llegar le vimos cortando las lechugas que luego nos pusieron en la ensalada, vamos, un lujo. Ambiente familiar y tranquilo con un mimo en los detalles que te hacen volver y tener este sitio como una sidrería de obligada visita. PD: volveremos dentro de poco.
Cenamos allí. Nos atendió Aritz con tal amabilidad que nos sentimos como en casa, hasta nos enseñó a escanciar la sidra directamente del barril!! Ha sido una noche inolvidable. Pedimos el chorizo a la sidra, tortilla de huevo con revuelto de pescado y el chuletón con su ración de patatas. Todo estaba espectacular, pero el chuletón… es legendario! Totalmente recomendadísimo. Eso sí, coged el coche porque está en medio de la nada 😛 aunque ese es realmente su encanto.
La comida es deliciosa de verdad!! Productos de calidad de la zona, la sidra, el desayuno...el sitio acogedor, las habitaciones cómodas, es ideal si quieres desconectar un rato y estar en contacto con la naturaleza. Y lo mejor de todo la atención y la amabilidad de Alazne y Aritz seguro regresamos.
La verdad que la sensación de casa la tienes desde el primer momento. Alazne y Aritz son muy majos y cercanos. El desayuno un 10, y el menú sidrería otro! Estuvimos súper agusto.
Hemos estado un grupo de amigos este fin de semana,y nos hemos ido encantados por el trato de Aritz y su mujer, un lugar con encanto y la comida muy buena, seguro que repetiremos.
Un lugar espectacular perdido en el campo, puedes llevar a tu mascota. Habitaciones limpias y con mucho encanto. La comida brutal y todo casero, la sidra buenisima. Los dueños son un encanto muy buen trato por su parte y siempre pendientes que no te falte nada. Un lugar para repetir sin ninguna duda cosa que haremos seguro!!
Sidrería que puedes visitar con tu mascota. La comida está riquísima, se nota que es comida casera. Y la sidra riquísima, que puedes comprar para tomar en casa. Tienen también un zumo de manzana muy rico! El sitio está genial, en medio de la naturaleza y muy cerquita de los Flysch, que puedes visitar después de una buena comida! Aunque lo mejor el servicio, nos trataron fenomenal explicando el proceso de la sidra y recomendándonos los platos. Muy recomendable, sobre todo si viajas con tu mascota, se agradece y mucho encontrar un sitio así. También tienen servicio de alojamiento.
Parada imprescindible. Una cena para recordar. Todo realmente exquisito. Tras unas vacaciones por el norte de España, donde todos sabemos que no se come precisamente mal, este sin duda es el que mejor recuerdo nos ha dejado a mi familia y a mi, y hemos visitado unos cuantos restaurantes. Un trabajo de 10 en atención, calidad en el producto y cocina. Lo volveremos a visitar siempre que estemos cerca.
Excelente lugar, esta algo escondido y la carretera no es de lo mejor para llegar, pero al final descubres este gran lugar. Fuimos 3 amigos, cenamos de maravilla, todo muy rico, sidra muy buena y la cuajada espectacular, recomiendo ir y volveremos. Personal muy amable y atento.
Ha sido un privilegio. Permitir que Bond, nuestro perro grandote, pueda acompañarnos en todo momento lo ha hecho más especial. Haber compartido 3 días en este caserío en plena montaña ha sido una gran y grata experiencia que más allá de unas instalaciones impecables, un entorno que identifica la vida rural ya que es una explotación en activo,es su centro neurálgico: La sidreria o sagardotegia,te permite estar con una familia que te hacen sentir uno mas, estas en su casa. La calidad de su sidra ecológica, de todos los productos de una oferta corta pero más que suficiente y ante todo lo es , cómo están preparados basados en la tradición y unas manos expertas, te llevan a recuerdos que creías perdidos. El uso de la parrilla en su chuletón o la cremosidad de su tortilla de bacalao lo elevan a arte, incluso os pueden sorprender con algún producto del día fuera de carta. Su desayuno es apto para los que quieran continuar gozando de esa tradición y experiencia, mermeladas, zumo de manzana, leche, tostadas…. Es un verdadero lujo.
Estábamos haciendo el camino de Santiago y no encontrábamos alojamiento en Zumaia para poder pasar la noche. Tras mucho investigar dimos con este alojamiento (se encuentra a 1 km del Camino cuesta abajo). La verdad es que se portaron genial con nosotros, todo fué amabilidad y facilidades. Importante comentar la calidad de la comida y la Sidra Casera que estaba exquisita. Seguro que repetiremos en el futuro. Muchas gracias a Aritz por todo.
Mi pareja y yo nos alojamos dos días con ellos y fue la mejor elección que podríamos haber hecho. Se encuentra en plena naturaleza, aunque el acceso es un poco complicado, con Google Maps se llega sin ningún problema. Las habitaciones son acogedoras y las repasan cada día. En el desayuno, nos ofrecieron mermeladas caseras, tostadas, embutido, magdalenas, café, infusiones y un zumo de manzana exquisito!! Aritz y su esposa siempre estaban pendientes de que no nos faltara de nada. Una noche cenamos allí y ha sido uno de los mejores chuletones que hemos comido nunca. Lo mejor de todo, sin duda, ha sido el trato personal que nos dieron. Aritz nos explicó el proceso de elaboración de la sidra, nos dio información turística muy valiosa y hablamos de muchas otras cosas. Estamos realmente agradecidos y felices de haber podido conocerlos. Sin ninguna duda lo recomendamos y volveremos, cuando vayamos por la zona.
Llegamos recomendados por una chica de la zona y no pudimos llevarnos más grata sorpresa. La sidrería está situada en un marco incomparable en la montaña. Es un negocio familiar, donde Aritz te aconsejará con un trato cercano y amable sobre los platos caseros que podrás probar además de degustar la sidra directamente del tonel durante toda la cena. Recomiendo probar la cuajada casera porque me pareció espectacular y me llevó a los sabores de mi infancia.
Un sitio increíble para descansar y disfrutar del aire libre. Los dueños son muy amables y te tratan como amigos. Es un lugar de ensueño en el que te sientes como en casa. Sin duda volveremos más veces. Cabe destacar los desayunos y cenas. Todo un espectáculo lo que ofrece esta sidrería.
Nos hemos alojado una noche con nuestra niña de 15 meses. Mejor imposible. El alojamiento se ubica rodeado de naturaleza, el caserio es precioso, hacen su propia sidra, mermelada y el tomate de su huerta esta riquisimo, entre otros alimentos. Puedes cenar alli a partir de las 21:00h y desayunar a las 09:30h. Comida de calidad y al tener pocas habitaciones, el ambiente es muy tranquilo y de relax. Puedes hacer muchas excursiones alrededor del alojamiento. Otro punto a favor es que esta muy bien de precio. Repetiriamos sin duda. Gracias, encontrar rincones asi, es un placer.
Planificamos una escapada para Semana Santa y no pudimos quedar más contentos. La ubicación es ideal, rodeado de naturaleza pero conectado a pocos minutos de carreteras y autopistas. Elegimos este alojamiento porque admitía animales y nuestro perrito Kun estuvo de lo más feliz. Nos trataron genial, y sin duda, tenemos claro donde nos hospedemos cuando volvamos al País Vasco.
Hay veces que llegas a un sitio y se te queda algo ahí dentro. Fuimos en un grupo de 10, algún de nuestros amigos lo conocían desde hace años. Un sitio precioso, y una atención inmejorable. Las habitaciones bien, limpias, cuidadas. La cena de sidrería antológica. Estaba todo muy rico, empezando por la sidra, y siguiendo por la ensalada, choricitos a la sidra, tortilla de bacalao, un bacalao con pimientos que quitaba el sentío y un chuletón.....que te quedabas sin palabras. Buena carne, bien hecha, bien de temperatura... un 10 rotundo. Dormíamos viernes y sábado y desayunamos dos días. No puedes estar mas cuidado, mermeladas caseras riquísimas (jenjibre y manzana, higos..) pan recién tostado, un zumo de manzana que es el puro mosto, muy rico, queso, y mas... y mimados y cuidados. Fuera de la hoja de servicios tienes su principal valor, a su gente, majísimos. Arits nos sorprendió acompañándonos al postre con la guitarra junto con un amigo nuestro que también la toca bien. Cantamos bastante, algunos bastante mal. Los videos nos dejan a cada cual en su lugar. (las guitarras mucho mejor que las voces) De verdad que ha sido un placer conoceros. Gracias y hasta siempre.
El lugar es perfecto para desconectar y precioso pero, sin ninguna duda, lo mejor de todo la atención de los propietarios: amables, atentos, detallistas... Ninguna queja posible. Qué decir de la comida, calidad-precio de lo mejor que habré probado nunca. La sidra artesanal muy buena. Recomendable probar toda la carta porque merece la pena aunque sea en pequeñas cantidades. Uno de los mejores sitios en los que he estado hasta ahora y, probablemente, del que más contenta y agradecida me voy. Volveremos sin duda! Un 10!!!
Buscábamos una buena sidrería para comer chuletón en el país vasco y elegir Txindurri Iturri ha sido la mejor opción. Se encuentra rodeada de naturaleza, un ambiente muy hogareño, el trato fue excelente. Tanto la sidra como la comida era de muy buena calidad, pedimos un poco de todo y estaba buenísimo. Sin duda un sitio al que hay que ir más de una vez. Volveremos y lo recomendaremos.
Nos alojamos unos días aquí y fueron tres días maravillosos. El lugar está en plena naturaleza y en un caserío típico. Desde el primer momento Aritz y su esposa nos acogieron como si fuésemos amigos de toda l vida,nos aconsejaron en todo momento y nos indicaron recorridos y lugares a visitar por la zona. La comida de diez, productos de proximidad y muy buenos. Las habitaciones acogedoras y funcionales. Volveremos con toda seguridad. Si lo que buscas es tranquilidad, buena comida y trato agradable, este es tu sitio.
Hemos estado durante el puente, que nos ha llovido cada dia, però llegar a la noche al caserio, era como llegar a casa. Aritz y Alazne te atienden con mucho amor y paciència. La cena y el desayunos, buenisimos, con una productos de muy buena calidad. Hemos ido con el perro, y es un lugar ideal. Pudiendo tener al perro todo el rato con nosotros. 100% recomendable.
Me sentí como en casa. Fuimos 4 adultos y dos niños de 2 y 1 año a cenar menú de sidrería y dormir. Tienen una mesa para que pinten y jueguen los niños que es el mejor invento, casi no nos molesto el niño, le encantó. Lugar encantador dentro de la montaña. Trato excepcional y familiar, Aritz es una persona muy cercana. Productos cultivados por ellos riquísimos. El menú de sidrería perfecto, y muy rico todo. Menú más dormir 68€ por persona. La habitación grande con baño, todo bien y limpio. Intentaré volver, buenos recuerdos.
Un sitio para conocer. Esta regentado por una familia y son encantadores. La comida muy buena, productos de calidad. El chuletón estaba muy muy bueno. Lo recomiendo y cuando volvamos repetiremos.
Hemos cenado muy bien toda la familia. Estaba todo muy bueno y de cantidad ideal. Las dos clases de sidra estaban muy buenas también. El sitio tambien nos ha gustado mucho y hemos estado muy agusto. Nos gustaría volver sin duda.
Es la segunda vez que visito el País Vasco, en aquella ocasión me enamoró pero sin lugar a dudas en este lugar he encontrado el paraíso de la tranquilidad, la calma, la sencillez y todo ello propiciado por los dueños de este lugar de encanto. Sin lujos ni estridencias solo naturaleza en toda la extensión de la palabra. Muchas gracias por vuestra amabilidad y trato exquisitos.
Un menú de sidreria muy bueno, está a unos 15 minutos de las costa y a unos 20 de azpetia donde podéis visitar el museo del tren. Nos trataron fenomenal. También puedes comprar sidra y zumo de manzana hecho por ellos.
Fuimos a comer por casualidad a la sidrería y fue todo un acierto, menú sidrería muy muy generoso y todo buenísimo. Nosotros ampliamos el menú con unas cocretas y el corte de txuleta nos la hizo más grande porque íbamos con nuestro hijo de 11 años (que come como un jodido) y os digo que dejamos el plato de patas friatas caseras.. con eso digo todo. Agradecer el gran servicio recibido por parte del dueño, una persona súper simpática. Eso sí, subimos con una camper de 6 mtrs y el camino hasta que llegas es un un tanto peculiar, con cualquier vehículo convencional sin problema. alguno.
Hemos estado alojados 6 noches y el trato de Aritz y Alazne ha sido fantástico y muy cercano. Nos hemos sentido muy cómodos y repetiremos seguro. La sidrería está fenomenal, desayuno completísimo y cenas de calidad. La carne, el bacalao, la sidra de elaboracion peopia, todo... buenísimo. Además admiten perros. 100% recomendable.
Es una pequeña sidrería familiar además de una casa rural. Resulta muy grato poder cenar un auténtico menú de sidrería y luego poder irte a dormir en el mismo lugar sin tener que preocuparte del alcohol y la conducción. Los propietarios son majísimos, la atención fue exquisita y tanto la casa como el lugar en el que está enclavada son impresionantes. Hay varias rutas cercanas con paseos de dificultad baja y aptos para todos los públicos. Una experiencia 100% auténtica de sidrería y 100% recomendable.
Sidrería escondida en mitad del monte... Son las mejores! La descubrimos un poco por casualidad, y luego ha resultado mucho mejor que otras sidrerías y asadores de más renombre, no quiero dar nombres 😉. La tortilla de bacalao estupenda, la ensalada de tomate insuperable, y la chuleta la mejor de la zona si duda!
Estuvimos el fin de semana pasado y no podemos decir nada más que maravillas. Aritz estuvo siempre atento, servicial, simpático y sobre todo generoso. Nos olvidamos las chaquetas en el armario de la habitación y se preocupó de ir a Correos a enviárnoslas de vuelta. Muy contentos y agradecidos por ello. Volveremos seguro
Estuvimos cenando alli durante nuestra estancia en la zona. La atención, personalizada y muy muy buena, aconsejando y dando un servicio personal y de calidad. La comida riquísima y muy buen precio. Muy recomendable.
Me sorprendió la amabilidad, hospitalidad y trato al llegar por parte de los dueños sintiéndonos como en casa, si lo valoramos sobre 10 le pondría un 11. Pasamos de carambola por allí, llegamos fuera de hora buscando algo para cenar y aún así nos acogieron y nos dieron de cenar sin ningún problema recomendándonos incluso asesorando en cantidades para no pedir más de la cuenta. Visita asegurada cada vez que subamos al norte.
Aunque escondida en el monte también forma parte de su encanto está sidrería te ofrece una buena selección de carnes, nosotros fuimos cínico personas y comimos genial, también bebimos un montón de sidra que estaba súper rica. El camino de acceso se puede hacer con cualquier vehículo ya que el nuestro es muy bajo y llego sin problemas. En cuanto al precio pagamos sobre 40 euros por persona, pero para lo que comimos yo considero que está bien de precio. Recomendable
Una experiencia única. Desde el momento en el que entramos en el restaurante sabíamos que estábamos en el lugar adecuado. Nos atendieron perfectamente y la comida era espectacular. El camarero nos contaba mucha historia sobre la sidra y como había sido elaborada, era muy preciso hablando de cantidades de carne. Se notaba que sabía. Repetiré sin dudarlo.
Estuvimos el fin de semana un grupo de amigos con bebés incluidos. Los anfitriones estuvieron de lujo con nosotros. Nos esperaron para darnos de cenar el primer día, después de un largo viaje. Las habitaciones con cunas para bebés geniales calientes. En el momento del desayuno tienen dulce y salado para escoger y cualquier cosa que se te antoje te la pueden ofrecer. Importante valorar que los productos que ofrecen son cultivados por ellos mismos. En general estuvimos super bien ♥️♥️♥️ volveremos más adelante para que los bebés disfruten de la zona
Hemos estado este fin de semana celebrando la comunión de nuestro sobrino. La comida impresionante, la atencion, de 10. Éramos un grupo grande y nos hemos sentido como en casa. Las vistas, sabiendo donde está ubicado, os podréis imaginar. Para volver.
Un sitio sencillo donde pasar unos días estupendos. Hemos estado 3 días muy tranquilos en plena naturaleza, el trato ha sido estupendo y sencillamente nos ha encantado. Un sitio para volver, sin duda. Lo importante es saber a lo que vas, tienes que buscar tranquilidad y por supuesto estar en contacto con la naturaleza, si buscas eso este es tu sitio. Gracias por el trato, volveremos.
Nos ha encantado este turismo, pasamos una noche y nos encantaría repetir, el lugar es increíble y el trato es excepcional, aprovechamos que pasábamos la noche allí para cenar en la sidrería y Lao recomendamos totalmente, carne, buenísima y explicaciones por parte del dueño de10. El desayuno, genial, todo casero: el zumo de manzana, mermelada, bizcochos. Muy bueno. Un lujo despertar en medio de la naturaleza
Atención y comida de 10, las habitaciones acogedoras, volveremos seguro. Altamente recomendable. Paraje rústico rodeado de árboles frutales, animales y un ambiente que te hacen sentir como en casa. La carta es toda muy recomendable, comida casera de muy buen gusto, el punto y sabor de la carne y pescado impresionantes, los postres más de lo mismo. Enhorabuena a los propietarios.
Perfecta estancia y trato inmejorable. Hemos estado alojados 3 noches con una niña pequeña y Aritz nos ha hecho sentir como en casa, ayudándonos en todo, con una amabilidad que nunca antes habíamos visto en otros alojamientos. Los desayunos han sido fantásticos y las cenas también, con productos naturales y de calidad. El entorno es espectacular, en plena naturaleza. Muchísimas gracias por todo, sin duda repetiremos.
Estábamos de viaje por Bilbao y nos apetecía salir a hacer una ruta por la costa y buscar algún sitio donde comer típico de la zona. No pudimos dar con un lugar mejor, encantador, tranquilo, y todo riquísimo. El camarero súper atento, nos explicó toda la carta, nos enseñó como echar la sidra, nos aconsejó qué pedir, y prácticamente pidió el por nosotros. Pedimos para compartir chorizo a la sidra, revuelto de bacalao, bacalao frito y chuletón. Todo espectacular. Pero sobre todo el chuletón, es de las carnes más tiernas que he probado en mi vida, y el punto de cocinado perfecto. Sin duda, si tengo oportunidad de volver por la zona, repetiré y lo recomendaré.
Estuvimos el domingo llamamos y nos reservó una mesa sin problema, para 10 personas. La comida increíble de buena, casera, huecos de sus gallinas, Carne propia, postres caseros, la sidra buenísima, y el zumo de manzana es el mejor que he probado nuca. El trato exquisito, lo pasamos de maravilla, y no es la primera vez que vamos, y volveremos.
Paramos por casualidad a comer, llegar por un pequeño sendero con el coche. El restaurante es amplio y tiene barricas de sidra para que puedas rellenar las veces que quieras por un precio fijo. Pedimos el bacalao que estaba espectacular, y un chuletón a la brasa que estaba en su punto perfecto, la carne madurada con muy buen sabor, y las patatas de acompañamiento. Precios muy razonables para la calidad. Muy recomendable, el personal es muy amable, y hay un ambiente genial.
En todos los aspectos lo clavan. Las habitaciones son cómodas, limpias y sobre todo estás en un enclave tranquilo y rodeado de naturaleza. Un lujazo para desconectar y descansar. El restaurante es una pasada: Tienen una carta limitada a lo que saben que hacen bien, y lo hacen muy bien. Tomamos chorizo a la sidra, croquetas, bacalao, pimientos, churrasco, patatas, ensalada, arroz con leche cuajada. Todo buenísimo, casero. No abusan de la sal con lo que tras ponernos finos de comida y la deliciosa sidra que elaboran, dormimos estupendamente y no nos despertamos a las 4 horas muertos de sed. No tomamos desayuno porque teníamos que tener la tripa vacía para una comilona, pero me quedé con las ganas por la pinta que tenía... Es un sitio muy familiar en el que la calidad está muy por encima de los precios que pagas. Nos hospedamos, cenamos y nos llevamos sidra. Además Aritz fue muy paciente y me dio mucho palique con mis interminables preguntas sobre las manzanas, la sidra, mitología vasca, las rutas por la zona... Lo malo es que me quedé sin probar la Txuleta así que habrá que volver porque la tenían los de al lado y menuda pinta!
Es una pequeña sidrería familiar además de una casa rural. Resulta muy grato poder cenar un auténtico menú de sidrería y luego poder irte a dormir en el mismo lugar sin tener que preocuparte del alcohol y la conducción. Los propietarios son majísimos, la atención fue exquisita y tanto la casa como el lugar en el que está enclavada son impresionantes. Hay varias rutas cercanas con paseos de dificultad baja y aptos para todos los públicos. Una experiencia 100% auténtica de sidrería y 100% recomendable.
fue una estadía de 3 noches. Ambiente familiar con un bebé y un niño de 3 años. Muy agradable y bien atendidos. La cena excelente y los desayunos abundantes y surtidos. El servicio de limpieza, impecable. muy contentos. seguro volveremos
Me sorprendió la amabilidad, hospitalidad y trato al llegar por parte de los dueños sintiéndonos como en casa, si lo valoramos sobre 10 le pondría un 11. Pasamos de carambola por allí, llegamos fuera de hora buscando algo para cenar y aún así nos acogieron y nos dieron de cenar sin ningún problema recomendándonos incluso asesorando en cantidades para no pedir más de la cuenta. Visita asegurada cada vez que subamos al norte.
Merece la pena acercarse hasta una auténtica sidrería vasca con una atención excelente y unos platos de bacalao y de carne inigualables. Los postres son caseros y están a la altura del menú. Muy recomendable.
Nos ha encantado este turismo, pasamos una noche y nos encantaría repetir, el lugar es increíble y el trato es excepcional, aprovechamos que pasábamos la noche allí para cenar en la sidrería y Lao recomendamos totalmente, carne, buenísima y explicaciones por parte del dueño de10. El desayuno, genial, todo casero: el zumo de manzana, mermelada, bizcochos. Muy bueno. Un lujo despertar en medio de la naturaleza
Paramos por casualidad a comer, llegar por un pequeño sendero con el coche. El restaurante es amplio y tiene barricas de sidra para que puedas rellenar las veces que quieras por un precio fijo. Pedimos el bacalao que estaba espectacular, y un chuletón a la brasa que estaba en su punto perfecto, la carne madurada con muy buen sabor, y las patatas de acompañamiento. Precios muy razonables para la calidad. Muy recomendable, el personal es muy amable, y hay un ambiente genial.
Estábamos de viaje por Bilbao y nos apetecía salir a hacer una ruta por la costa y buscar algún sitio donde comer típico de la zona. No pudimos dar con un lugar mejor, encantador, tranquilo, y todo riquísimo. El camarero súper atento, nos explicó toda la carta, nos enseñó como echar la sidra, nos aconsejó qué pedir, y prácticamente pidió el por nosotros. Pedimos para compartir chorizo a la sidra, revuelto de bacalao, bacalao frito y chuletón. Todo espectacular. Pero sobre todo el chuletón, es de las carnes más tiernas que he probado en mi vida, y el punto de cocinado perfecto. Sin duda, si tengo oportunidad de volver por la zona, repetiré y lo recomendaré.
Hemos estado alojados 6 noches y el trato de Aritz y Alazne ha sido fantástico y muy cercano. Nos hemos sentido muy cómodos y repetiremos seguro. La sidrería está fenomenal, desayuno completísimo y cenas de calidad. La carne, el bacalao, la sidra de elaboracion peopia, todo... buenísimo. Además admiten perros. 100% recomendable.
Sidrería escondida en mitad del monte... Son las mejores! La descubrimos un poco por casualidad, y luego ha resultado mucho mejor que otras sidrerías y asadores de más renombre, no quiero dar nombres 😉. La tortilla de bacalao estupenda, la ensalada de tomate insuperable, y la chuleta la mejor de la zona si duda!
Estuvimos cenando alli durante nuestra estancia en la zona. La atención, personalizada y muy muy buena, aconsejando y dando un servicio personal y de calidad. La comida riquísima y muy buen precio. Muy recomendable.
Estuvimos el fin de semana pasado y no podemos decir nada más que maravillas. Aritz estuvo siempre atento, servicial, simpático y sobre todo generoso. Nos olvidamos las chaquetas en el armario de la habitación y se preocupó de ir a Correos a enviárnoslas de vuelta. Muy contentos y agradecidos por ello. Volveremos seguro
Un sitio sencillo donde pasar unos días estupendos. Hemos estado 3 días muy tranquilos en plena naturaleza, el trato ha sido estupendo y sencillamente nos ha encantado. Un sitio para volver, sin duda. Lo importante es saber a lo que vas, tienes que buscar tranquilidad y por supuesto estar en contacto con la naturaleza, si buscas eso este es tu sitio. Gracias por el trato, volveremos.
Estuvimos el fin de semana un grupo de amigos con bebés incluidos. Los anfitriones estuvieron de lujo con nosotros. Nos esperaron para darnos de cenar el primer día, después de un largo viaje. Las habitaciones con cunas para bebés geniales calientes. En el momento del desayuno tienen dulce y salado para escoger y cualquier cosa que se te antoje te la pueden ofrecer. Importante valorar que los productos que ofrecen son cultivados por ellos mismos. En general estuvimos super bien ♥️♥️♥️ volveremos más adelante para que los bebés disfruten de la zona
Aunque escondida en el monte también forma parte de su encanto está sidrería te ofrece una buena selección de carnes, nosotros fuimos cínico personas y comimos genial, también bebimos un montón de sidra que estaba súper rica. El camino de acceso se puede hacer con cualquier vehículo ya que el nuestro es muy bajo y llego sin problemas. En cuanto al precio pagamos sobre 40 euros por persona, pero para lo que comimos yo considero que está bien de precio. Recomendable
Lo que más gusta es que mientras estás comiendo l te da explicación del proceso de la sidra. Trato muy agradable y cómida suave y casera El acceso esta un poco escondido pero le da encanto de caserío Vasco típico en la montaña con unas vistas muy chulas Sin duda volveremos y en especial el trato recibido y la sidra espectacular para aquellos que no entendemos mucho... Como sitio cumple al 100% y sin duda nos vamos con un buen sabor de boca Eskerrik asko por vuestra atención y amabilidad
Tranquilo alojamiento rural, que además es sidreria,con un trato muy cercano y familar. Una excelente manera de desconectar por unos días. Los niños disfrutarán con los animales que tienen sueltos por el caserío y los mayores de la excelente sidra artesana. La pega: La insonorización de las habitaciones y el escaso espacio del servicio (Una sencilla ducha).
Hemos estado un par de días esta semana santa, con unos amigos y mis dos perritas, en las habitaciones contiguas que se comunican por el porche. La experiencia ha sido muy buena y poder viajar con tus mascotas siempre es un plus de agradecer. La relación calidad precio es correcta al lugar. Hemos podido cenar en la sidrería los dos días al estar alojados, que con las restricciones actuales de la pandemia ha sido todo un lujo. La comida y la sidra estupenda, y el desayuno también. Nos hemos sentido como en casa, muchas gracias Alazne y Aritz por la amabilidad en todo momento. ¡Lo recomendaremos, sin duda!
Txuleton de 10! Sin duda muy recomendable pedir esta comida típica. Es de vaca madurada y hecho a la brasa, la verdad que está espectacular. El camarero muy simpático. Por lo demás, tienen sidra en barrica que ellos mismos elaboran. En cuanto a los entrantes, me parecieron algo caros para lo que son y no me gustó que no tienen carta.
La experiencia de pasar por esta sidrería fue todo un acierto, la comida está muy buena, hasta las patatas fritas caseras. Te puedes servir de sus barriles sidra hecha por los dueños, que por cierto, riquísima. El desayuno, bastante completo. El pero que pongo, y espero que sea constructivo, son las habitaciones, habría que darles una vuelta para que sean algo más acogedoras, la almohada era algo incómoda, las sábanas un poco ásperas y hacía frío. El lavabo del baño, diminuto, en el que apenas te puedes lavar la cara o las manos. En líneas generales bien, pero con eso sería una buena guinda al pastel del negocio de la sidrería. Os deseo lo mejor pareja!
Recondito lugar wue le da un toque de encanto. Llegar y ver las manzanas preparadas para el lagar, es un puntazo Trato y servicio buenisimo, agradecerles que nos ayudaron con un problema en la camper. Cenamos muy agusto: chorizo sidra, tortilla bacalao, bacalao frito, ensalada, costilla ternera, chuleton e irlandés. Sidra evologica directamente de la cupela
La experiencia de pasar por esta sidrería fue todo un acierto, la comida está muy buena, hasta las patatas fritas caseras. Te puedes servir de sus barriles sidra hecha por los dueños, que por cierto, riquísima. El desayuno, bastante completo. El pero que pongo, y espero que sea constructivo, son las habitaciones, habría que darles una vuelta para que sean algo más acogedoras, la almohada era algo incómoda, las sábanas un poco ásperas y hacía frío. El lavabo del baño, diminuto, en el que apenas te puedes lavar la cara o las manos. En líneas generales bien, pero con eso sería una buena guinda al pastel del negocio de la sidrería. Os deseo lo mejor pareja!
Atención muy amable! Sitio en plena naturaleza!para llegar te tienes que poner el maps porque con otro te lleva a otro sitio. Hasta llegar hay un camino que solo cabe un coche, si llegas de noche no tienes mucha iluminación en la casa y tuve que ponerme la linterna del móvil. El lavabo casi que no te puedes lavar la cara porque está en miniatura. Las paredes son de papel, porque oíamos a los de al lado perfectamente! La cama está bien. Llevábamos un perrito y cobran 6€ por noche más iva. Me tuve qué ir una noche antes y tuvo el detalle de darme una botella de sidra, porque la noche no me la pudo descontar.
El sitio es encantador y espectacular. Ver una verdadera sidrería , no tiene precio. Al llegar ves las manzanas , y los barriles donde luego te puedes servir directamente. El trato de los dueños es cercano y amable. Nos acompañaron hasta la habitación al llegar. Lo que debe mejorar son las habitaciones. Deben darle una vuelta para , sin perder el encanto , hacer más cómoda la estancia. Hacía frío pese a tener la calefacción puesta. El olor , no era el que debe haber en una habitación donde vas a dormir. El baño , pequeño. Recomiendo cenar allí ya que la comida está RIQUÍSIMA. Pedimos merluza , chorizos y carne y cada cosa mejor que la anterior. El desayuno es abundante.
El sitio es encantador y espectacular. Ver una verdadera sidrería , no tiene precio. Al llegar ves las manzanas , y los barriles donde luego te puedes servir directamente. El trato de los dueños es cercano y amable. Nos acompañaron hasta la habitación al llegar. Lo que debe mejorar son las habitaciones. Deben darle una vuelta para , sin perder el encanto , hacer más cómoda la estancia. Hacía frío pese a tener la calefacción puesta. El olor , no era el que debe haber en una habitación donde vas a dormir. El baño , pequeño. Recomiendo cenar allí ya que la comida está RIQUÍSIMA. Pedimos merluza , chorizos y carne y cada cosa mejor que la anterior. El desayuno es abundante.
Lugar con encanto al igual que difícil acceso. La comida está rica y casera pero cuidado con el peso de la carne (donde cobran 900 gr lo que ponen es más que discutible). En términos generales aceptable.
Motivados por las valoraciones nos desviamos de nuestra ruta esperando que mereciera la pena. Tras atravesar un carril/camino de cabras, en un estado espantoso, al llegar lo primero que hacen es preguntar si tenemos reserva, dado que no teníamos, no se molestaron en ofrecernos ninguna otra opcion para comer. Dada la ubicacion y el mal acceso que tiene nos parecio un detalle muy feo, y muy poco profesional
El alojamiento es espectacular, situado en un lugar con muchísimo encanto, en plena naturaleza, ideal para desconectar. El trato es muy bueno por parte de los dueños, y la comida tiene buena relación calidad precio. Pero los COLCHONES son como una losa de hormigón, de esos que veías en las casas antiguas. De aquí iremos DIRECTOS AL FISIO, toda la noche sin pegar ojo. Recomendable para comer o cenar, pero NO para dormir.
Fuimos a este restaurante para probar su menú de 45€, con muchas ganas de disfrutar de la gastronomía local y conocer más de la cultura vasca. Sin embargo, la experiencia fue decepcionante desde el principio. Mientras esperábamos a ser atendidos, el camarero estaba inmerso en una conversación en la que hablaba de forma despectiva sobre los asturianos y nuestras tradiciones, especialmente en relación con la sidra. Como asturiana, me resultó ofensivo y fuera de lugar. Llegar a un sitio con la intención de disfrutar y aprender, y encontrarse con comentarios tan irrespetuosos hacia otra cultura, genera un rechazo absoluto. Además, aunque vimos que el camarero charlaba animadamente con el resto de comensales, con nosotros apenas intercambió palabra. Se limitó a explicarnos por encima la carta, sin mostrarse cercano ni atento en ningún momento. Daba la sensación de que, por ser jóvenes, no nos tomó en serio ni mostró interés en ofrecernos la misma experiencia que al resto. Decidimos igualmente probar el menú, pero tampoco cumplió las expectativas: platos correctos pero bastante sosos, sin sabor destacable, y desde luego no justifican los 45€ por persona. Una experiencia que deja mucho que desear, tanto por el trato como por la calidad de la comida. No lo recomendaría.
Nuestra experiencia en este alojamiento no ha sido la esperada. Aritz fué correcto en todo momento en nuestra llegada y salida.El establecimiento te incluye en el precio el desayuno,q brilla por su ausencia mi recomendación es que os llevéis comida para afrontar la ruta de mar y montaña si no os va a dar una pájara a medio camino. Por cierto la camarera amable pero más seria q un ajo 🧄
Fuimos a este restaurante para probar su menú de 45€, con muchas ganas de disfrutar de la gastronomía local y conocer más de la cultura vasca. Sin embargo, la experiencia fue decepcionante desde el principio. Mientras esperábamos a ser atendidos, el camarero estaba inmerso en una conversación en la que hablaba de forma despectiva sobre los asturianos y nuestras tradiciones, especialmente en relación con la sidra. Como asturiana, me resultó ofensivo y fuera de lugar. Llegar a un sitio con la intención de disfrutar y aprender, y encontrarse con comentarios tan irrespetuosos hacia otra cultura, genera un rechazo absoluto. Además, aunque vimos que el camarero charlaba animadamente con el resto de comensales, con nosotros apenas intercambió palabra. Se limitó a explicarnos por encima la carta, sin mostrarse cercano ni atento en ningún momento. Daba la sensación de que, por ser jóvenes, no nos tomó en serio ni mostró interés en ofrecernos la misma experiencia que al resto. Decidimos igualmente probar el menú, pero tampoco cumplió las expectativas: platos correctos pero bastante sosos, sin sabor destacable, y desde luego no justifican los 45€ por persona. Una experiencia que deja mucho que desear, tanto por el trato como por la calidad de la comida. No lo recomendaría.
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