Filandón
Spanish · Madrid
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À propos de Filandón
At Filandón, we invite you to experience the warm hospitality of Madrid's culinary scene. In our charming stone-&-wood space, paired with a picturesque garden illuminated by fairy lights, we serve traditional Spanish dishes that will transport you to the heart of Spain. We're proud to offer a menu t...
At Filandón, we invite you to experience the warm hospitality of Madrid's culinary scene. In our charming stone-&-wood space, paired with a picturesque garden illuminated by fairy lights, we serve traditional Spanish dishes that will transport you to the heart of Spain. We're proud to offer a menu that showcases our expertise in seafood and meat specialties. Our friendly staff takes great care to ensure every guest feels at home, with attentive service and personalized attention. Come taste the authentic flavors of Spain with us, where every meal is a celebration of good food and warm company.
Ce que disent les clients de Filandón
Filandón es un restaurante con ambiente agradable, ideal para celebraciones y cenas románticas. Destaca por su pescado fresco a la parrilla y su cuidada decoración. Algunos clientes mencionan que el servicio puede ser lento y que algunos platos no cumplen las expectativas.
Plats populaires
Idéal pour
Tip: Reserva con anticipación, ya que suele estar lleno. Si te gusta el pescado, pide las opciones a la parrilla.
Services
Questions fréquentes sur Filandón
Avis sur Filandón Madrid
Íbamos con las expectativas altísimas y las superó. Pedimos: - Taco de atún rojo con chipotle: muy buena forma de abrir boca. Estaba buenísimo. - Puerros a la brasa con salsa romescu: fue lo que menos nos gustó, aún así la ejecución estaba perfecta. - Steak tartar 100% solomillo de vacuno: el mejor que he probado nunca. El sabor de la carne, el aliño, todo estaba perfectamente equilibrado. - Chuleta de vaca vieja: la carne se deshacía en la boca, parecía mantequilla. El punto estaba perfecto. - Tarta de queso: estaba buenísima, cremosa y equilibrada. En resumen, la cena estuvo a la altura de las expectativas. Además, el servicio muy atento y agradable, fue un lujo de cena.
Nos gustó muchísimo la comida. La pena es que tuvimos que pedir una de las bebidas tres veces, por qué no nos la traían, el caldito, se les olvidó y llegó con los segundos, no nos repusieron el pan, los trajeron una cubitera con una botella de vino que no habíamos pedido.. en fin una pena, porque la experiencia podía haber sido de 10
En Filandón, el local es precioso y en invierno tiene un encanto especial con el fuego en la entrada. Pedimos croquetas, pulpo, rabitas y la chuleta de vaca vieja — todo excelente, especialmente la carne. La tarta de queso al estilo Zuberoa es un final espectacular. Servicio impecable y parking enorme, una experiencia de diez.
Buen restaurante que descasa por su cocina a la parrilla, buen servicio y ambiente. Quizás que la preparación del pescado sean todos iguales no me gusta demasiado, para mí algo aceitoso. Buenas cantidades y bien servido.
Una experiencia gastronómica excelente. Los platos son deliciosos, con una presentación impecable y una atención al cliente de primer nivel. El ambiente es acogedor y moderno, perfecto para disfrutar de una comida tranquila. Los ingredientes frescos y de alta calidad hacen que cada bocado sea una delicia. Recomendado para los que buscan una cocina innovadora con un toque único. ¡Sin duda, volveremos!!!
Fuimos este fin de semana 4 adultos y un carrito de bebé. No hubo ningún problema en situarnos en uno de los comedores, todo el mundo fue amable y nos facilitaron en todo lo que pudieron. El sitio es muy grande y amplio aunque es necesario la reserva. El entorno es magnífico y se llega súper fácil y dispone de parking. La comida está realmente buena. Compartimos: almejas (ración algo escasa), ensaladilla, fideuá de cigalas y alcachofas y su famoso lenguado Evaristo (impresionante). Además compartirnos también los postres: filloas (súper originales), coulant de chocolate y tarta de queso. Sitio muy recomendable, sobretodo para ir en familia. Una comida especial pero con un precio más o menos ajustado.
Tenia muchas ganas de probar este restaurante, recomendado por muchas personas y verdaderamente ha cumplido las expectativas. El ambiente y decoracion estan muy cuidados, el servicio impecable, y el producto y la comida de alto nivel. El steak tartar estaba muy bueno, asi como el jamon y las almejas. La carne de vaca vieja plato estrella. La tarta de queso de las mejores y el coulan una pasada. Para repetir, por la noche (cena) debe tener una iluminacion muy interesante
Una experiencia gastronómica excelente en Restaurante Filandón. Pedimos el arroz con carabineros y fue sencillamente espectacular: el grano en su punto, con ese socarrat crujiente tan característico y un sabor profundo a mar. Los carabineros, frescos y jugosos, aportaban un toque intenso y elegante al plato. El ambiente del restaurante es cálido, con una decoración rústica y un servicio atento y profesional. Ideal para disfrutar de una comida tranquila, con buena selección de vinos y productos de primera calidad. Sin duda, un lugar imprescindible en Madrid para los amantes del arroz y del buen producto del mar. Muy recomendable para compartir en pareja o con amigos.
Una de las mejores opciones en Madrid para disfrutar de una buena mesa en un entorno privilegiado. Lo mejor: El entorno y el servicio. Desde la llegada, la experiencia es muy cómoda gracias a su fantástica ubicación, parking amplio que facilita mucho las cosas. El restaurante impresiona por su gran cantidad de salones, pero lo que realmente destaca es la organizacióna, hay muchísimos camarer@s y el servicio de platos y entrantes es sorprendentemente rápido. La calidad del producto es, sin duda, el punto fuerte. Me decante por varios entrantes como croquetas y calamar. Plato principal me encantaron la cocochas al pil-pil que estaban realmente buenas. El chuletón cumplió las expectativas, con un punto de carne perfecto y un sabor de esta intenso y de calidad. Tema postres: Si te gusta la tarta de queso poco cuajada, la de aquí es fantástica; de las mejores que he probado en restaurantes. Relación calidad-precio: En general, el precio de los platos me parece equilibrado dada la alta calidad del producto y la exclusividad del lugar. El "pero" (Las bebidas): El precio de la bebida me resultó excesivo. Una caña se acerca más a los 6 € que a los 5 €, y una botella de agua ronda los 5 €. Es una opción muy recomendable para comidas familiares o en pareja. El ambiente y la comida son de diez.
La experiencia en Filandón se alinea con lo que uno espera de un restaurante que ha sabido construir una marca sólida alrededor del producto y la tradición bien ejecutada. Desde el primer momento, el entorno transmite calidez y una sensación de casa bien gestionada, donde cada detalle está pensado para que la experiencia fluya sin fricciones. Comenzamos con un vasito de caldo “para entrar en calor”, un gesto sencillo pero altamente efectivo desde el punto de vista gastronómico. Reconfortante, sabroso y bien equilibrado, funcionó como un perfecto onboarding culinario para lo que vendría después. Las patitas de pulpo de roca a la brasa fueron uno de los puntos fuertes de la comida. El producto tenia textura tierna y un punto de brasa muy bien integrado, sin tapar el sabor natural del pulpo. Un plato bien ejecutado y sin artificios innecesarios. El plato estrella fue, sin duda, el arroz de carabinero. Intenso, profundo y con un sabor marino muy marcado, demuestra dominio técnico y una excelente gestión del fondo. El grano en su punto y el carabinero como protagonista absoluto convierten este arroz en una apuesta segura. En conjunto, Filandón ofrece una experiencia gastronómica consistente, basada en el producto y en una ejecución sólida. Un restaurante al que se vuelve con confianza, porque cumple lo que promete… y eso, hoy en día, es un gran valor añadido.
Ha sido una experiencia gastronómica increíble. La gestión de reservas funciona muy bien, estaba en lista de espera y me llamaron. Si debo decir que alguna vez he intentado sin reserva y no he podido, sin embargo ayer veía en la terraza bastantes mesas libres y me hizo pensar si eso pasaría en alguna otra ocasión. La comida es de una calidad inigualable. La ensalada de verduras que a priori parece algo básico estaba buenísima, con una mezcla de sabores bastante interesante. El calamar a la brasa muy fresco y con el sabor a la brasa sin obviar el toque de la salsa verde que le proporcionan. Seguimos con un solomillo de ternera que no hice foto porque fuimos directo a disfrutarlo. Respecto al postre pedid lo que queráis, pero la tarta de queso tiene que probarse sí o sí, la temperatura y el sabor es una exquisitez. La presentación ayuda a que resulte más agradable el disfrute. Salí de allí con otra reserva para disfrutar de la terraza en verano por la noche, ya que el entorno es muy agradable.
Acudí a este restaurante con una expectativa alta y no me defraudó. El local es enorme y tiene diferentes ambientes. En la terraza de invierno las mesas están distanciadas de manera que el ambiente es tranquilo y acogedor. Sobre la comida, probé con dos especialidades: STEAK TARTAR: Preparado en cocina y emplatado de manera sencilla. La cantidad me pareció mayor de lo que es habitual en este plato (calculo 250-300 grs). No me preguntaron el punto de picante que quería y el toque era muy leve (entiendo que lo que demanda la mayor parte del público). El corte de la carne a cuchillo me pareció perfecto, así como el equilibrio de los ingredientes, que dejaban todo el protagonismo al sabor de la carne. FILLOAS: Con razón son clásicas. Me parecieron buenísimas, desde el toque de sabor del relleno a a la textura fina de la crepe. Vienen dos y son contundentes. Es un restaurante de precio elevado (70-100 euros por persona) pero me parece que todo está acorde al precio. La única pega que podría poner son pequeños fallos del servicio que me parece que son anecdóticos en mi caso.
Estuvimos en la terraza cubierta, que está decorada muy bonita. Recomiendo lo que más el solomillo, espectacular. También me gustó mucho el rodaballo al pilpil. Todos los postres estaban buenísimos. Me quedé con ganas de probar más entrantes, todos prometen. El gatete negro muy majo.
El Filandón es mucho más que un restaurante: es una experiencia gastronómica que conquista desde el primer momento. Su ambiente acogedor, elegante pero sin pretensiones, invita a disfrutar de una comida en total armonía, ya sea en una velada especial o en un encuentro distendido con amigos o familia. El servicio es simplemente impecable. Desde la bienvenida hasta el último detalle, el equipo destaca por su amabilidad, profesionalismo y atención exquisita, logrando que cada comensal se sienta valorado y bien atendido. La eficiencia en el servicio es notable, con tiempos de espera mínimos y una coordinación impecable que denota una cocina bien organizada. Pero si algo brilla en El Filandón, es su propuesta culinaria. La carne, cocinada a la perfección, conserva toda su jugosidad y sabor, mientras que el pescado, siempre fresco y delicadamente preparado, se disfruta en cada bocado. La selección de ingredientes de primera calidad y la maestría en su elaboración hacen que cada plato sea un deleite para el paladar. En cuanto al precio, está totalmente justificado por la excelencia del producto y el servicio. En definitiva, El Filandón no solo cumple expectativas, sino que las supera con creces. Un destino imprescindible para los amantes de la buena mesa.
Precioso restaurante, decorado al detalle, con parking propio y jardines estupendos. Varios salones y terrazas, la comida riquísima, pedimos steak tartar nivel 8 de picor, riquísimo, muy equilibrado, pixin y rodaballo buenísimos con ajo, pimienta y vinagre, solomillo de vaca perfecto de punto, acompañado de ensaladas y patatas caseras, como remate final un coulant de chocolate perfecto de punto. Vino albarin lhardy blanco. Panes buenísimos. Todo un acierto.
Fuimos a cenar por un cumpleaños un grupo de 13, nos atendieron en la barra interior con una amabilidad fantástica, los camareros de la misma son excepcionales, así como los de la sala. Ya en la mesa, se nos adaptó para dos carritos de bebés y el trato fue, repito, magnífico. Desde los aperitivos, hasta los postres, todo increíble, cocina de producto muy bien elaborada, el pescado, de pescaderías coruñesas es inmejorable. La carne, dura y sin mucho gusto, la pedimos poco hecha, vino al punto. TODO INCREÍBLE DE VERDAD, REPETIMOS SIEMPRE Y LLEVAMOS VINIENDO AÑOS.
Una experiencia de 10. Filandón es uno de esos sitios que lo tienen todo: entorno precioso en plena naturaleza, atención exquisita y una cocina espectacular. Probamos varios platos y todos fueron de sobresaliente. El ceviche de gambas estaba fresco y equilibrado, lleno de sabor. El bikini fue una sorpresa deliciosa, cremoso y con un punto de brasa muy especial. La costilla, tierna y sabrosísima, de primera categoría. Pero lo del chuletón fue otro nivel: perfecto de punto, jugoso, con muchísimo sabor. Vamos, el chuletón… inolvidable. Pero de todo el atún con huevo me pareció realmente una exquisitez de esas que te ponen la piel de gallina. Y de postre, una tarta de queso templada que nos dejó sin palabras: textura suave, sabor profundo, nada empalagosa. Un final redondo para una comida espectacular. El sitio es amplio, bonito, cuidado al detalle, y el personal nos trató de maravilla en todo momento. Sin duda, uno de los mejores restaurantes del norte de Madrid. Repetiremos sin dudarlo.
Filandón es uno de esos restaurantes que sorprenden gratamente desde el primer momento. Un espacio enorme, muy bien organizado, con una decoración sencilla pero elegante, pensada para resultar acogedora pese a su gran capacidad. El ambiente es cálido y agradable, con muchísimo personal, algo imprescindible y muy bien resuelto para el volumen de comensales que maneja. En invierno, el lugar gana aún más encanto: estufas en la entrada, chimenea en el interior y una sensación constante de confort que invita a alargar la sobremesa. Es, sin duda, un restaurante muy recomendable en Madrid si buscas comer bien en familia, en pareja o con amigos. La propuesta gastronómica destaca especialmente por la calidad del producto, sobre todo en pescados frescos, que son realmente excelentes. Uno de los platos más espectaculares es el pichín, una auténtica joya de la carta. También merecen mención las almejas al carril, aunque con un precio elevado (28 €), acorde al nivel del restaurante y a la zona en la que se encuentra. Los precios son altos, pero están en la media de la zona noble de Madrid: el pan y el aperitivo rondan los 4 €, las croquetas 8 €, las rabas 11 € y la hamburguesa —uno de los platos más económicos— 19 €. Los pescados, como es habitual en restaurantes de este nivel, se sitúan entre los 40 y 50 €. En definitiva, Filandón no es un restaurante para el día a día, pero sí un lugar perfecto para darte un homenaje. Un sitio acogedor, con buen servicio, producto de calidad y un ambiente ideal para disfrutar de una buena comida en buena compañía. Sin duda, merece la pena probarlo al menos una vez. 🍽️✨
Fui a cenar a este restaurante con mi familia y la experiencia nos gustó muchísimo. El ambiente es muy agradable, se siente acogedor y perfecto para una cena tranquila en compañía. La comida estaba realmente buena, bien presentada y con sabores que se notan cuidados, y el servicio fue atento durante toda la noche. Todos en la mesa quedamos satisfechos y disfrutamos mucho del momento juntos. El único punto negativo es que suele estar bastante lleno y cuesta encontrar una mesa libre, así que conviene llegar con tiempo o reservar. Aun así, sin duda es un lugar al que volveríamos
Nunca falla! Excelente atención, soy cliente de este restaurante desde que inauguraron y nunca me deja de sorprender, la excelente calidad, atención y buen precio, a los peques les tratan como reyes!!! Me ha sorprendido la pasta a la Vongole hecha a la brasa es indescriptible!!!! Volveremos pronto! Lo recomiendo.
Restaurante absolutamente recomendable, tanto por la comida como por la atención y el ambiente. Para tres hemos compartido medias raciones de croquetas de jamón, pulpo brasa y calamar brasa, todo buenisimo. Como platos principales una chuleta, cogote de merluza y hamburguesa, lo mejor sin duda la merluza, una ración muy generosa cocinada al punto, muy sabrosa. La carne también muy rica, aunque es más fácil encontrarla en otros restaurantes al mismo nivel, no así el pescado por lo que os recomiendo probarlo. De los postres que hemos elegido, claramente superior la tarta de queso, cuya relación calidad/precio nos ha parecido insuperable. Repetiremos seguro.
El sitio es precioso, me encantó. El servicio nos atendió bien. De comer tomamos el carpaccio, el arroz de carabinero y el rodaballo. Todos los platos me entusiasmaron aunque el rodaballo debería ser más grande a mí parecer, teniendo en cuenta el precio y la complejidad de la preparación. Volveremos seguro.
El restaurante tiene varios salones y una terraza. El personal es muy amable y atento, la comida es extraordinaria. El ambiente es casual, familiar, tiene buena vibra. Estaba totalmente lleno. Pedimos unos arroces, unas almejas, jamón, croquetas, todo estuvo delicioso! Volvería sin duda!
El Filandón ofrece un ambiente sumamente acogedor, lo cual facilita una experiencia gastronómica placentera y relajante. La atención por parte del personal es destacable, caracterizada por su amabilidad, profesionalismo y eficacia, lo que contribuye a una experiencia muy agradable desde el momento de la llegada. En cuanto a la comida, se puede resaltar la excelente preparación de los platos. El punto de la carne fue el adecuado, logrando una textura tierna y jugosa, mientras que el pescado se presentó de manera impecable, con un sabor fresco y bien equilibrado. Además, los tiempos de servicio fueron muy rápidos, lo que refleja una buena organización en la cocina. El precio es acorde a la calidad tanto de los ingredientes como del servicio proporcionado. En general, la experiencia fue muy satisfactoria, con una atención esmerada, una cocina bien ejecutada y un ambiente agradable. Es un lugar altamente recomendable.
El personal fue atento. La calidad de los productos muy buena. El espacio muy cómodo y agradable. Cabe indicar que éramos dos personas y no pudimos pedir la lubina salvaje ‘Porque la tenían muy grande y no la ponían para dos personas, sino para tres’. Me pareció poco ético, hubiera preferido que me engañaran diciendo que no les quedaba género u otra excusa. Además, en carta indicaba: 'Para 2 personas', me gustaría saber como acabó resolviéndose esa lubina...
FILANDÓN 📍 DÓNDE: Carretera del Pardo a Fuencarral, Km 1.9 🍽 RESEÑA: Considerado uno de los mejores restaurantes de Madrid, el Filandón se ha convertido ya en un clásico. Ambiente muy elegante y unos espacios preciosos, ideal para una ocasión especial. La comida tampoco decepcionó: -Croquetas de carabinero o jamón ibérico (15€/10 unidades): Deliciosas. Pedimos mixtas y ambas nos gustaron mucho, quizá un poquito más las de carabinero por ser un poco más especiales. -Chuleta de vaca vieja (38€): Nuestro principal favorito. Es una pieza bien contundente, con un punto perfecto y muy sabrosa. -Patatas finísimas y crujientes de la Granja de los Monjes (4,80€): Elegimos las patatas como acompañamiento y, aunque están muy buenas y son caseras, el formato chip es algo arriesgado. Personalmente no es mi favorito. -Hamburguesa de buey (19€): Super jugosa y con una buena variedad de acompañantes para que te la montes como más te guste. Muy buena opción. -Pan de cristal con aceite y tomate (3,80€): El acompañamiento de la burger, muy generoso de cantidad y excelente de sabor. Recomendaría pedir un único acompañamiento para compartir o incluso ninguno, ya que las cantidades son bien contundentes. -Tarta templada de queso la estilo Zuberoa (8€): Buenísima, con una textura perfecta y un sabor muy bien equilibrado. ⚠️ A DESTACAR: Es del grupo de Pescaderías Coruñesas. 💳 PRECIO MEDIO: 💵💵💵 🏆 PUNTUACIÓN: ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐
Una apuesta segura en Madrid! He ido varias veces y siempre salgo encantada, el trato del personal es impecable, muy amable y cercano y el entorno una pasada! Los postres una locura, han mejorado la tarta de queso, la de manzana es espectacular y la torrija te mueres!! Sin duda productazos de primera tanto la carne como el pescado. Los precios son algo más elevados que la media pero merece la pena por su calidad y entorno privilegiado. Volveremos sin duda :)
Amazing restaurant. The place is beautiful . We sat outside on the terrace and it felt very relaxing even though the place was quite busy . I only had the burger but you could tell the meat was great quality and well cooked . Presentation was great . My wife had fish which they shared between 3 and it was fantastic she said . Didn't get to try any wine as i was driving but the menú looked interesting.
Just go! Fish is out of this world and cooked and served to perfection! Delicious, apps are also to die for - go with anything tomatoesz. Tomatoes from Spain are sweet, plump and have such natural tastes that you will not forget! The cooking of the fish is done as you enter the restaurant over the grill - fish was so fresh it was like butter, soft and melts in your mouth! displays are spectacular!
Recently there as guest of our Spanish colleagues and it was a wonderful experience. The freshest fish in Madrid I’m told and specializing in fish and wines from the Atlantic west coast. The first thing a guest sees coming in is the open kitchen. It’s obvious they are proud of their work and justifiably so. The sole in olive oil sauce was amazing and delicious. The complete meal and ambiance was impeccable. I learned a lot about Spanish food there this night and I look forward to another visit!
A truly wonderful restaurant with amazingly delicious food and great atmosphere and great service and most importantly very good prices. And perhaps the best part is the amazing design of the restaurant. Modern architecture complimented with traditional wood and classic ephemera makes this an overall experience. Plenty of space for families or big groups, playground for children and lots of places to sit outside. Highly recommended.
Went for dinner with colleagues, very nice restaurant , good service. Typical Spanish kitchen but on a good level. Also great collection of wines only they need to consider getting the blue etiquette of Juan Gil. I would recommend this place also for couples who want to have a nice romantic evening. I have not seen the garden but it seems to be amazing in the summer.
Comimos bien, nos fuimos llenos, el servicio fue rápido y atento y el ambiente estaba bien, si más. Considero que los platos que pedimos, y la carta en general superaba demasiado el precio que tenía. 2 personas salimos por más de 120€, que lo veo un poco exagerado ya que lo mismo en otro sitio te puede salir por 40 o 50 euros menos
la verdad me sorprende que este restaurante esté siempre tan lleno y encima es que es gigante, ya sabemos que los precios de este restaurante Son bastante altos, solo quería recalcar que la parrilla la clavan bastante bien. Por cierto, su mayoría son filipinos, que esta gente sabe hacer bien su trabajo, quería comentar que nos cobraron ocho euros por una copa de Godel, dos copas 16, la verdad es que me da mucha rabia pagar por una copa de vino, ocho Euros, he visto que las medias raciones están bastante bien, si te las pides no te defraudan te lo digo para que la cuenta no te suba mogollón porque ya te va a subir,, en definitiva es un buen sitio, pues nada que la gente sigue cayendo y que siga pagando para que después digan que hay crisis el restaurante estaba súper lleno Saludos
Hemos venido a Filandón para celebrar el cumpleaños de mis padres. Ya estuvimos el año pasado y salimos encantados, por eso decidimos repetir. En esta ocasión, la comida ha vuelto a estar muy buena, pero la experiencia ha tenido varios “peros”. El camarero que nos atendió parecía tener poca experiencia, algo totalmente comprensible porque todos empezamos alguna vez. Sin embargo, lo que más nos llamó la atención fue su actitud: se le veía poco motivado, sin iniciativa para preguntar o preocuparse por la mesa. Estuvo bastante ausente. Los entrantes llegaron sin problema, pero la espera hasta los platos principales fue excesivamente larga. Tuvimos que preguntar en tres ocasiones por nuestros platos. La demora fue tal que prácticamente estábamos haciendo la digestión de los entrantes y se nos quitaron las ganas de comer el principal cuando por fin llegó. Eso sí, cuando llegaron, estaban realmente buenos. Con los postres también hubo cierta confusión. Preguntamos por el helado y el camarero nos indicó que era un surtido de varios sabores (fresa, chocolate, vainilla), presentado como un cubo. Nos extrañó porque en las fotos de otras reseñas parecía ser solo de vainilla. Al consultar con una encargada, nos confirmó que el helado es únicamente de vainilla, con distintos toppings. Algo similar ocurrió con la torrija: preguntamos si llevaba helado de vainilla y el camarero aseguró que no. Le pedimos que lo verificara, ya que en la carta especificaba que era de vainilla, y finalmente volvió confirmando que sí lo era. Son detalles pequeños, pero en un restaurante de este nivel generan cierta desconfianza. Para terminar, cuando ya estábamos con los postres, se sentó un grupo en una mesa cercana y comenzaron a fumar puros. Aunque estábamos en la terraza, es un espacio bastante cerrado y había niños. No nos pareció apropiado permitirlo en ese contexto, especialmente en un restaurante de este nivel y con un coste elevado, donde se espera un cuidado mayor de la experiencia del cliente. La cuenta fue de 450 € para seis adultos y una niña. Insisto en que la comida es muy buena y el entorno es precioso, pero esta vez nos hemos ido con una sensación agridulce, de luces y sombras.
Sitio muy bonito y rodeado de naturaleza, Lástima que no nos tocara en el jardín al lado del parking pero el sitio está muy bien en general. La comida buena pero el detalle de los camareros de querer quitar los platos en seguida me daba la sensación de que nos querían levantar rápido. A la hora de pagar nos habían cobrado el aperitivo 2 veces porque le pedimos que no se llevaran las aceitunas y alcaparras que nos han puesto y no habíamos terminado y en vez de traernos los nuestros nos dan otros nuevos (Lo normal es que se pregunte)son detalles que hacen que no vuelvas pero por lo demás bien.
Merece la pena, aunque hayan tenido algunos fallos leves (complicadas fechas). El producto es bueno, se puede trabajar un pelín mejor en algún aspecto (pescado con más espinas de lo deseable), el servicio de forma inicial bien, pero luego ha ido decayendo, con desfase en los tiempos, sobre todo llegado a los postres. Algo desequilibrado la cantidad de comensales en algunas salas, donde se nota que están aprovechando el tirón de la navidad. Pero volveré fuera de fechas navideñas. Precio muy razonable, relación calidad precio. Porque se ve que dan mas, aunque hoy no ha podido ser.
Es un restaurante espectacular por local, entorno, producto, cocina y servicio. Hacia tiempo que no volvía. Pena el calor estos días en la terraza. Muy difícil conseguir mesa. Le pongo a pesar de todo 4 estrellas no por la relación calidad precio, que es discutible, teniendo precios extraordinariamente altos pero ofreciendo también mucho en todos los sentidos, sino por la más que evidente trampa de raciones ridículamente pequeñas en algunos entrantes, que en otros casos podrías decir que así mejor para compartir en pareja por ejemplo, pero estamos hablando de un sitio principalmente de familias y grupos, con muy pocas mesas pequeñas y, lo más grave, tiene medias raciones de algunas cosas!!! La ración (no media) de tomate con bonito del norte (19€) es de risa, el calamar a la parrilla (23€) mediano tirando a pequeño, la molleja de cordero (25€) mucha salsa pero mucho más escasa de lo que suele ser ya en otros restaurantes, … en los segundos (Mero y arroz con carabinero) sin embargo las raciones me parecieron correctas.
Estuve comiendo con mi familia, íbamos con niños también. El local es enorme con diferentes salones, tienen menús para niños que viene con pinturas y un gorrito de cocinero, un detalle. El servicio fue estupendo, la verdad. Nos pedimos unas ostras, la chistorra a la brasa que estaba buenísima, los puerros con romesco y ali oli que se quedaron un pelín duros y los tacos de atún, todo esto para compartir y de segundos el tartar de atún rojo, que nos encantó, el lenguado para compartir, estaba muy rico , y luego unos solomillos que los pidieron al punto menos y cuando los trajeron, trajeron unos solomillos que parecía la mitad de uno (el que aparece en la foto) y al cortar estaban muy hechos, los tuvimos que reclamar y los cambiaron, el segundo no tenía nada que ver, el punto muy bien y el doble que el primero que trajeron, coincidimos con un bautizo, no queremos pensar mal. De postre la tarta de queso está muy buena. Volví con mejores expectativas de las que pensaba.
Ha sido una excelente experiencia, sin embargo considero que los precios fueron desorbitados. Es evidente la calidad de los productos, pero platos como las alcachofas o la media ración de patita de pulpo me parecieron demasiado caros para la cantidad de la ración. Pedimos: - Servicio de pan: 3,5€ por persona cuando le ponían la misma cesta de pan a todas las mesas, fueran 2, 3 o 4 personas en ella. Los panes muy ricos pero sin ningún acompañamiento. - Alcachofas: era realmente 1 y después 3 pequeñitas... De ahí que considere que el precio no sea correcto. Estaban buenas pero ninguna locura. - ½ ración de patita de pulpo: estaba muy tierno pero lo mismo, 15€ por esa cantidad de comida me parece insultante. - ½ ración de croquetas de carabineros: las recomiendo al 100% muy cremosas y sabrosas. - Dúo de morcillas: no sabría decir cuál estaba más rica. Tanto la de arroz como la de León con su toque picante estaban riquísimas. - Lenguado Evaristo: 38€ por persona... Me parece que es pasarse por la cantidad de la ración. Estaba muy bueno con una salsita diferente y rica. - Steak tartar: toquito picante y muy muy bueno, sabor a carne espectacular. - Guarniciones de patatas fritas y ensalada: estaban muy buenas ambas pero me refiero 4,5€ el plato me parece excesivo. - El más goloso: un coulant con helado de vainilla que estaba muy bueno. El sitio es encantador y la terraza super agradable.
Hemos cenado un martes 9 de septiembre y estaba prácticamente lleno. Un sitio espectacular, la atención maravillosa, sin ser profesionales del todo… quiero decir que hay muchos en prácticas (aprendiendo) y los que saben les tratan de enseñar. Algo normal sabiendo cómo está el tema del personal hoy día. Perfectamente entendible. El producto y la elaboración correctos. Ahora bien, si pago más de cien euros por persona…. Como que esperas algo más, algo que te sorprenda, que no comas en otro sitio o por lo menos una calidad por encima de lo normal y más sabiendo quién está está detrás de este restaurante. Pues no!! Un producto similar al de cualquier sitio decente de los muchos que hay en Madrid. Aceptable es mi apreciación global
Un acierto asegurado si quieres comer bien. La comida buenísima. Pedimos unos tacos que, aunque algo pequeñitos, estaban buenísimos; el bikini de roast beef. Estaba muy bueno pero nada excepcional, me decepcionó bastante que lo hacen con pan de molde normal y corriente y sabe mucho a pan (una pena porque la carne merecía la pena); y luego pedimos el lenguado evaristo (recomiendo con ensalada, las patatas son un poco timo). Muy bueno pero me pareció un poco caro. Creo que le suben el precio por el nombre. No pedimos postre pero bebimos vino y salimos a 70€/pers. Para como está Madrid en general, no me pareció tan caro. El sitio es precioso y, aunque hay que ir en coche si o si, tiene parking y no está lejos para ir en taxi.
Es la 2 vez y nos gusta mucho aclaró que el servicio de camarero Omar fue excelente a diferencia de la recepción fue acelerada y poco atenta entendemos que es sábado y está completo pero para eso más personal la comida super rica y nos hemos sentido cómodos respetaremos sin duda 💙
Hemos ido al restaurante por las buenas reseñas. El parking es amplio y no hemos tenido problemas para aparcar. El restaurante es muy grande y hay un montón de camareros para atenderte sin problemas. Hemos comido en la terraza exterior que es muy bonito aunque hiciese muchísimo calor. Lo primero que hay que decir que tanto las aceitunas que te sirven y el pan cobran 3.8€ por persona. ( Así que ya sabéis si no queréis o no os gustan las aceitunas decir que no). Después hemos pedido chistorra completa a compartir, (estaba buenísima a la brasa) y ensalada de tomate y ventresca.( Muy rica pero escasa). De plato principal hemos comido chuletón: Aclarar que te pone 38€ precio por persona. Vamos a 80€ kg, no estaba malo pero hemos comido muchísimos chuletones más ricos por 20€ menos el kg. Por cierto: Las patatas chips caseras muy ricas. De postre coulant que estaba rico. En líneas generales no ha estado mal pero la verdad que me esperaba más calidad precio. Recomendable sabiendo que mínimo te vas a ir a unos 70€ precio por persona a nada que pidas.
El lugar es físicamente muy bonito, pero el servicio fue muy lento a pesar de ser martes y estar en temporada de vacaciones. La chistorra y la cola de merluza estuvieron súper ricas. El solomillo y los callos estaban buenos, aunque no sorprendentes. La caipiriña estaba bien hecha y la oblea de manzana fue deliciosa. Como experiencia, vale la pena.
Un lugar con una decoración preciosa, sobre todo en época navideña, atención maravillosa, pero para mi punto de vista demasiado caro en relación calidad-precio, la comida nos ha decepcionado un poco, para nuestro gusto todo bueno pero no con la calidad ni preparación acorde al coste.
Beautiful restaurant just outside Madrid (about 25 minutes by taxi). The food is excellent, with a lovely outdoor terrace if the weather’s nice, and a comfortable indoor space with air conditioning. Service was a bit slow but very courteous. The grill is a highlight. Great spot for corporate events, large groups, or family meals. Prices are reasonable. Definitely worth the trip!
It took me over than a year to find a booking slot, hence be sure to book well in advance. It’s quite a massive facility, with different areas and environment, and all of them are carefully attended to. High end nonetheless with a cosy touch to it. Service is spot on, very according to the level of the restaurant. The kitchen is at the core of the facilities, with massive windows, so you can see how the food is prepared. Food was amazing, based on few but high quality ingredients. Also liked that some dishes are available in half portions, so we could try different things. All this comes with a price tag attached, roughly 40€ per person, but for the occasional treat, totally recommended.
The restaurant is very good, with amazing view and excellent food. The restaurant is to large there is in door and out door, both are very beautiful, outsides is outstanding. The welcoming was amazing, and our server was very good even he couldn’t speak English well, but he do his best with us, the supervisor of our section was very arrogant, and he didn’t take our order another supervisor from other section he came to us, moreover I asked him for the bill he ignonr me. This is very high cousin he should respect the restaurant reputation. Any way the restaurant is very good and worth it to go, and I highly recommended, my issue was with the server supervisor. Food 10/10 Atmosphere 10/10 Price 10/10 Staff 7/10 Service 5/10
¡Lo que ha cambiado el Filandón! El servicio es horrible , nadie se entera de nada . Te reciben con desgana . Pedimos bebidas para mis hijos y habían terminado de comer y nunca las trajeron . Se las pusieron a unos japoneses que no se enteraban de nada, ni reclamaron porque eso no era suyo . Lo que ha sido y lo que es ahora …
Fui con buenas expectativas, pero la experiencia se quedó algo corta. El lugar está bien, sin más: decoración sencilla y ambiente tranquilo. La carta parecía prometedora, pero en la práctica todo resultó bastante normal. Lo que más afectó la experiencia fue el tiempo de espera. Tardaron bastante en traer cada plato, y aunque el personal fue amable, se notaba cierta desorganización. Cuando finalmente llegó la comida, estaba correcta, pero sin destacar en sabor ni presentación. No fue una mala comida, pero definitivamente esperaba algo más. No salí decepcionado, pero tampoco con ganas de recomendarlo. Ideal si no tienes apuro y buscas simplemente “comer algo”.
La comida buena, el sitio precioso pero la atención regular. Nos sirven unas mollejas con dos salsas y preguntamos de qué es la salsa y nos dicen que no saben. Pedimos una chuleta al punto y la traen cruda y fria (dcha) y le decimos que está fría por dentro si nos la pasan UN POCO. Vuelve muy hecha (izq) y el encargado intentando convencernos de que estaba como la habíamos pedido, generando una situación bastante incómoda. Nos trajeron una nueva pero fue todo muy incómodo.
La comida llego a des tiempo, mas de 20 minutos entre los aperitivos y el 2do plato. La atencion fatal , una experiencia para olvidar, nada parecido a sus otros restaurantes. Que vergüenza, si no puede atender un volumen grande de mesas, no deben aceptar las reservaciones. El persobal qué atiende no es profesional, se ve cansado, con sobrecarga, hacen su mejor esfuerzo Además es costoso $$$$
Carta prometedora, comida por debajo del nivel esperado viendo las instalaciones. Ensaladilla ínsulsa como pocas, arroz de carabineros salado, insípido, falto de cocción y con demasiado aceite, tanto que al estar hecho en el horno pate del arroz sabía a arroz frito. Quizás sea mejor sitio para carnes y pecados pero no le daría una segunda oportunidad. Camarera muy atenta a pasear de estar desbordada por la gran cantidad de clientes a su cargo.
La verdad es que solemos venir bastante y la comida está increíble pero creo que hoy se han pasado en el tiempo de espera. Entiendo la demanda por la calidad del lugar pero esperar 40’ sin que nadie te diga nada a menos que te acerques a preguntarles, me parece una vergüenza. Pese a todo, tuvimos la suerte de que Jhon, un camarero Colombiano, ha logrado revertir todo el mal sabor de boca que teníamos. Increíble atención, amabilidad, simpatía y ganas de trabajar. Gracias.
He venido a comer con mis padres hoy. La comida era de buena calidad, eso no se puede negar, y el lugar era amplio y agradable, pero el servicio no tenía nada que ver. Han tardado unos treinta y cinco minutos en traernos el segundo plato, y mi hamburguesa, que la había pedido poco hecha, me ha venido demasiado cocinada. Además, cuando nos hemos quejado a los camareros, ellos han cambiado su actitud, volviéndose secos y ariscos... Entiendo que es un sitio muy grande y tal vez la cocina no dé a basto, pero una disculpa por la tardanza por parte del jefe de sala no habría estado nada mal. Le he quitado dos estrellas por el servicio ya comentado.
Lo matan las expectativas. Los entrantes estaban riquísimos, es verdad (croquetas, pulpo...). Pero el solomillo de buey no estaba a la altura. Desde luego los he probado mucho mejores y estaba muy hecho (incomprensiblemente no preguntaron el punto). El postre tampoco me pareció a la altura, una torrija se supone, realmente un bizcocho. Eso sí, tanto el vino como el servicio como el emplazamiento fantásticos. Al final es el típico sitio caro, de los que esperas mucho y por tanto la exigencia de la calidad es mayor. Además no salí saciado, algo que por mucho que sea habitual en Madrid después de dejarte cuentas de entre 60 y 100 euros por persona nunca será algo correcto para mí.
Sinceramente esperábamos mucho mas de este sitio, el local es gigantesco al estilo de una finca con muchas áreas verdes y buenas terrazas, es muy agradable aunque sus mesas y sobre todo las sillas son para nada comodas, cosa que en un local de tal magnitud y transito de clientela no lo entiendo ni comparto, la variedad de la carta es para nada sorprendente, sus platos de los cuales pedimos 6 mas 2 postres son extremadamente basicos y el sabor de sus comidas son para nada excepcionales, el local esta ubicado a 25 minutos del centro de Madrid por lo cual el solo ir y venir en taxi te costará unos 60 €. Pudiera darles una segunda oportunidad, pero realmente Madrid tiene 1000 opciones para cenar con muchísimo mas estilo, platos exquisitos y muchísimo mas elaborados y todos quedan a la vuelta de la esquina. Asi que en resumen el Filandon no fue lo que se esperaba ni es tan recomendable
Estuvimos el domingo por la tarde y esperábamos tener una experiencia especial ya nos habían dicho que es uno de los mejores restaurantes de Madrid. Pedimos los puerros, las alcachofas, los taquitos de atun y el chuletón, todo vino frío en especial la carne además todo fue bastante regular. Hemos comido mucho mejor en otros restaurantes que no tienen tanto nombre como el Filandón, así que por la comida no vale la pena. Ahora lo que si nos encantó es el sitio, grande, amplio, las mesas cómodas, todo muy bien cuidado y una atmósfera especial En cuanto al precio fueron 160€ para dos personas Por irlo a conocer esta bien pero no lo repetiría
El sitio es espectacular, el servicio bastante bien, pero es un disparate los precios que tiene. Una copa de vino blanco 8€, con dos copas has pagado una botella a precio de mercado. Pedimos ceviche de mero como entrante, y de principales una hamburguesa y pulpo. El ceviche y la hamburguesa estaban buenos, el pulpo era como masticar una suela de zapatos, estaba durísimo. Lo mejor sin duda fue el postre, una tarta de limón que compensó lo malo que estaba el pulpo. Tardaron mucho entre el entrante y los principales, pero al menos el servicio se disculpó antes de que nos quejásemos. Este sitio tuvo mucha reputación bien merecida, pero tiene que recuperar la esencia de lo que fue.
Un entorno espectacular que no logra brillar del todo. Ayer visité Filandón, un restaurante situado en un enclave privilegiado en El Pardo. Lo primero que salta a la vista es el espacio: grande, luminoso, decorado con mucho gusto y dividido en distintos ambientes que logran crear rincones acogedores. Comer allí, rodeado de luz natural y naturaleza, es, sin duda, parte del atractivo principal. Sin embargo, la experiencia de sala deslució bastante la visita. Teníamos mesa reservada a las 15:15, pero no nos tomaron nota hasta las 16:00, y el ritmo del servicio fue lento y algo caótico. Desde fuera se percibía falta de coordinación entre el metre y los camareros: tiempos de espera demasiado largos y cierta sensación de descontrol que, para un restaurante de este nivel, sorprende. En cuanto a la cocina, hubo luces y sombras. El producto es bueno y la propuesta resulta atractiva, pero hubo fallos importantes: el solomillo llegó frío a la mesa, la tortilla vaga estaba excesivamente aceitosa y pesada, detalles que acaban empañando la experiencia. Por el lado positivo, brillaron las croquetas de carabineros, el jamón ibérico y unas patatas de acompañamiento que estaban realmente bien hechas, demostrando que, cuando todo funciona, la cocina puede destacar. Mención especial merecen los postres, que sí estuvieron a la altura y dejaron un gran sabor de boca. El arroz con leche fue, sin duda, de los mejores que he probado: cremoso, suave, con el dulzor justo y coronado por un caramelo crujiente que aportaba textura y un contraste delicioso. La tarta de queso también estaba excelente, con el equilibrio perfecto entre densidad y cremosidad, y un sabor intenso que se disfruta hasta el último bocado. Sin duda, lo más memorable de la comida. En resumen, Filandón es un restaurante que conquista por su espacio espectacular, luminoso y acogedor, y que cuenta con una carta atractiva basada en buen producto. Sin embargo, la experiencia global se ve empañada por un servicio lento y desorganizado, así como por algunos fallos en la ejecución de los platos principales. Aun así, los postres destacan especialmente, como el arroz con leche y la tarta de queso, que consiguen cerrar la comida con un buen sabor de boca. Con más atención en la cocina y mejor coordinación en sala, podría ofrecer una experiencia gastronómica mucho más redonda.
El ambiente del restaurante es realmente agradable, está ubicado fuera de la ciudad y se siente tranquilo. Sin embargo, la experiencia se vio seriamente afectada por varios aspectos. Casi todos los platos que nos sirvieron estaban pegajosos por la grasa o sucios, lo cual es inaceptable. Solicitamos que nos trajeran toda la comida al mismo tiempo, pero terminamos esperando mucho. Lo más decepcionante fue la comida. Aunque los productos eran frescos, absolutamente todos los platos (principalmente mariscos) estaban cocinados de la misma forma: ahogados en aceite de oliva con un sabor fuerte a ajo crudo y perejil. Los platos carecían de sofisticación y atención al detalle. Fue una experiencia pobre, simple y sin gusto. Esperábamos mucho más.
Buena atención, pero experiencia desigual La atención fue muy buena: personal rápido, amable y profesional. El local es cómodo, con buena ubicación y muchas mesas repartidas entre terrazas y zona interior, lo que lo hace agradable para una comida distendida. Sin embargo, la experiencia gastronómica no estuvo a la altura de las expectativas, especialmente teniendo en cuenta su reputación y precios. La calidad de los platos fue correcta, pero las raciones bastante escasas y con precios algo elevados para lo que se ofrece. Ejemplos concretos: 5 croquetas pequeñas de jamón (buen sabor y textura): 8 €. Tomate con ventresca (muy escasa y la ventresca parecía de conserva): 19 €. Arroz al horno con carabineros (buen sabor, cocción justa, aunque algo quemado en partes): 28 € por plato, con solo dos carabineros y cuatro gambones pelados. Postres bastante normales: tarta templada de queso con exceso de base de galleta, y un helado de turrón que no destacó ni en sabor ni en textura. Un punto muy negativo fue que nos cobraron 7,60 € por tres trozos de pan y un cuenco con aceitunas y alcaparrones que no pedimos. Además, notamos que varios platos tenían golpes y deterioro en los bordes, lo cual afecta la imagen general del lugar. En total, pagamos 125,60€, unos 62, 80€ por persona. Puede que volvamos a darles otra oportunidad, pero esta vez no cumplieron con las expectativas generadas por su fama.
Excellent food with good service and outstanding atmosphere. The hamburger is not worth it at all, but the fish was perfectly cooked and seasoned. For the starters I strongly recommend the grilled octopus and I would avoid the croquetas. From the general perspective, they need to change the water jars, as they have cracks already; it would also be good if they ask if they can take away the bread and appetizer and not take it when you don't realize it, specially if you are paying that amount of money for them. When attending on the phone they should give you real information: I asked if they accept the Edenred card and they said they do. When I paid, I discovered that it was not the case. I am very disappointed with it, and that reduced them 1 star overall.
Fui con buenas expectativas, pero la experiencia se quedó algo corta. El lugar está bien, sin más: decoración sencilla y ambiente tranquilo. La carta parecía prometedora, pero en la práctica todo resultó bastante normal. Lo que más afectó la experiencia fue el personal, teníamos la reserva en el Salón y nos pusieron en la terraza. Pasamos frío, pedimos salsa Ali Oli para el calamar y nos trajo cuando hemos terminado. Se notaba cierta desorganización. Cuando finalmente llegó la comida, Definitivamente esperaba algo más.
Reservamos el 31/01 para el 11/02, dos personas, Nos pusieron en la mesa más pequeña del salón y la única que no tenía mantel. Comida correcta, servicio mejorable, relación calidad/precio 3, carta de vinos muy amplia con precios desorbitados. Desaconsejable en invierno, se puede pasar frío. Totalmente lleno, restaurante de moda.
Fuimos a restaurante Filandon para celebrar el cumpleaños de mi madre Ibamos con la ilusión de probar el famoso lenguado Evaristo. Ya cuando fuimos a pedir nos insistieron mucho en que tenían uno lenguados de ración muy buenos. Dijimos que no nos interesaba porque queríamos el lenguado a la brasa. Volvieron y nos dijeron que no quedaba ningún Evaristo ya; y que los de ración venían igual de preparados que el Evaristo. Sin embargo nos trajeron unos lenguados en una salsa que sabia muchísimo a vinagre y limón. Parecía una bilbaína pero a mi opinion muy fuerte. Ademas mucha cantidad (parecía sopa o caldo de lenguado). Incluyo foto. Nos defraudo mucho y no nos gusto (muchos lo dejamos). Otras cosas que no nos gustaron. - A la entrada montan unas hogueras que entras ya ahumando. Mi madre protesto al entrar - Una acústica fatal. Tenias que gritar para hablar con el que tenias enfrente. Mesas muy juntas que favorecían el ruido - En las patatas vajilla descascarillada o rota (algunas de las patatas estaban crudas) - Nos pusieron detrás de un cristal medio roto que podría hasta acabar de romperse y ser peligroso - Postres; fruta fresca 7€. A mi opinion precio excesivamente alto para algo asi - Pedimos helado se postre y nos lo trajeron congelado. No sabia a nada y mi hija se lo dejo - Nos trajeron dos tartas de queso; y una estaba mala. Totalmente derretida por dentro y sabia como a queso fuerte y olía mal. La devolvimos. Nos trajeron otra y estaba un poco mas hecha pero aun cruda. No nos la acabamos (incluyo foto) Mi conclusion; un sitio que estaba fenomenal antes y que ahora tratan de facturar al máximo y han perdido la atención en muchas cosas que lo hacían tan bueno. No lo recomendaría ni en broma
Decepción total. Las ostras pequeñas, los garbanzos con txangurro duros, las cocotxas a la brasa, secas y sosas. El vino por copas insultantemente caro (más que en Martín Berasaregui). El sitio bonito y gente muy pija. La comida del montón y mucho postureo.
Imagino que esto es lo que le pasa a los sitios con tanta fama en grandes ciudades: se dedican a minar dinero a la máxima eficiencia olvidando el trato personalizado y lo más importante, la comida. Lo primero de todo es la diferencia entre mesas. Algunas están conformadas por un tablero con mantel y sillas elegantes y otras, la que nos tocó a mi acompañante y a mí, un tablero de madera desnudo con sillas de plástico. No me juzguen tan rápido, he comido en restaurantes con sillas de plástico a pie de playa que han sido una maravilla, pero en un restaurante como este la sensación que da es de dejadez. Esa sensación continúa cuando el servicio te pregunta por la bebida y la comida: ninguna recomendación, caras largas, nada de bienvenidos, ni una pregunta sobre si lo que estamos comiendo es de nuestro agrado, etc. En cuanto a la comida, mediocre es una palabra que se queda corto. Cuando inviertes 75 euros por persona esperas algo acorde. Para sorpresa de nadie, no lo fue. Cantidades ínfimas y sabores prefabricados (parecían haber sido cocinados hacía mucho rato). Para apuntar algo positivo diré que la tarta de limón me pareció exquisita. A este lugar venían mis abuelos a celebrar sus aniversarios y fechas importantes. Si aún pudieran hacerlo estoy seguro que habrían dejado de venir hacía tiempo. También noté la fuerte presencia de turistas y, sin intención de ser racista o clasista, creo que eso ya es un indicio de que el declive comenzó hace tiempo.
Fue un muy buen sitio. El servicio actual es malo. La comida sale tan rápido que parece El Lateral. Te sientes despachado, como si estuvieras en una fábrica que sirven comida. No hay coordinación con bebidas ni orden a la hora de traer los platos. Se olvidan de comandas. Nos ha pasado lo mismo las últimas tres veces. Un desastre, y una pena. Espero que vuelvan a la experiencia que en su momento llegaron a ofrecer.
Comida de una calidad normal a unos precios desorbitados , y el personal muy poco atento, de hecho tuvimos que pedir la cuenta en 2 ocasiones, y repetir varias veces que si nos podían traer la bebida. Tampoco se interesaron si la comida era de nuestro agrado. Pedimos media ración de almejas, y primeramente nos trajeron una buena sartén de almejas, y a los dos minutos nos la quitaron porque se habían confundido de ración, a continuación nos trajeron 6 almejas contadas…. El restaurante es muy bonito, pero no la calidad de la comida y el servicio no equivalen a 78€ por persona.
Teníamos muchas ganas del lugar pero la experiencia ha sido bastante lejana a nuestras expectativas. Muy caro, el pescado esta bueno pero estas pagando casi 40€ por una ración muy pequeña. Nos atendieron bastante mal, los platos salieron con demasiada distancia entre ambos. Nos retiraron los platos y no habíamos acabado con la ensalada (5€ por un poco de lechuga con cebolla) les tuvimos que recordar que no nos habían sacado la bebida varias veces, lo mismo con el pescado. Además no nos dieron la carta de postre, preguntaron si queríamos y al decir que quizás un café directamente nos sacaron el datáfono y la cuenta. Bastante deficiente y precio por encima del servicio.
Hay restaurantes que prometen una experiencia y otros que la cumplen. En este caso, la velada se quedó suspendida en una tierra de nadie: correcta en las formas, pero decepcionante en el fondo. El servicio fue amable y atento, con tiempos adecuados y disposición cordial. Sin embargo, la experiencia gastronómica no estuvo a la altura de la ambición —ni, desde luego, de la cuenta final—. El pan y aperitivo abrió la escena con cuatro pequeños bollos y un cuenco discreto de aceitunas (apenas ocho o diez piezas), por 3,80€ por persona. Un prólogo austero para lo que se presupone una propuesta de cierto nivel. El surtido de croquetas —carabineros y jamón ibérico— (15€) ofrecía diez unidades de textura excesivamente homogénea, casi etérea, como si el afán por la fineza hubiese diluido el carácter del producto. Faltó profundidad, faltó identidad. El calamar de anzuelo a la parrilla (23€), de tamaño medio, resultó correcto, agradable al paladar, pero sin ese matiz ahumado o esa tensión en el punto que transforma lo bueno en memorable. Las alcachofas a la parrilla (22€), recomendadas por sala, fueron quizá el mayor desencuentro: seis corazones limpios, de ejecución simple, donde la parrilla apenas dejó huella y el aceite crudo dominaba el conjunto, apagando cualquier intención vegetal o brasa. La chuleta de vaca vieja, anunciada en torno a 1,5 kg y 38€ por persona, llegó trinchada y con una presencia que no evocaba el peso indicado. Solicitada al punto, apareció excesivamente poco hecha, obligándonos a devolverla para ajustar la cocción. De sabor correcto, sí, pero lejos de la complejidad y profundidad que justifican un precio tan elevado. Tres postres (unos 7€ de media), dos cervezas y dos botellas de agua —servidas abiertas, sin referencia visible a su procedencia— completaron una cuenta final de 278€. Una cifra que, en el contexto de lo ofrecido, resulta difícil de sostener. Quizá las expectativas jugaban en contra. Quizá el recuerdo de otras mesas más inspiradas pesa demasiado. Pero la alta gastronomía no solo se mide por el producto o el precio, sino por la emoción que deja. Y en esta ocasión, más allá de la corrección, faltó alma.
La comida muy buena pero un restaurante de esta categoría no debería cometer estos fallos. Nos ponen en una sala que hacía mucho frío, la temperatura no era nada agradable y pedimos el cambio, hasta ahí, bien. Pedimos un agua y nos traen la botella con excrementos de pájaro alrededor, esto es una cagada muy grande, porque antes de llegar a nuestra mesa ha tenido que pasar por más personas trabajadoras del restaurante, ya nos deja mal sabor de boca… pedimos el cambio de la botella (se disculpan). Pero llega el postre y nos lo sirven en un recipiente con dos picadas importantes en el borde del mismo. Bajo mi punto de vista por la categoría de este restaurante creo que mínimo tendrían que haber asumido el importe del agua (por no decir de las bebidas en general [éramos 2 personas])
Great location and the octopus was nice, but I won't be coming back. The service was poor—waiters were stressed and the food came out at random intervals. The chistorra was dry and tasted old. The dealbreaker: I found a massive piece of broken glass in my water. When we showed the head waiter, he didn't even apologize. For the price they charge, the lack of care and the safety risk is unacceptable
Very nice. It is beautiful and I would consider it romantic -especially the terrace. As far as the food is quite average. Ok, but nothing more. Sirloin with potato chips. Wow! The calamari was nicely presented but awful. Service was o k when nothing special. Bread was quite terrible. I haven't looked at the reviews but i'm shocked at the ratings.
Tenía muchas expectativas puestas en Filandón, ya que llevaba bastante tiempo queriendo ir, pero lamentablemente la experiencia me ha defraudado bastante. La comida fue muy floja en general. Pedí un arroz que prácticamente no tenía mariscos y, además, carecía de sabor. Como plato principal pedí un pescado con un acompañamiento que llegó unos 20 minutos después de que sirvieran el pescado, lo cual resultó bastante incómodo ya que el pescado se había enfriado al llegar el acompañamiento. Para colmo, el acompañamiento eran simplemente unas patatas chips de bolsa, de muy mala calidad y totalmente impropias de un restaurante de este nivel, y que nada tenían que ver como acompañamiento de un pescado. A esto se suma un servicio muy lento y deficiente: pedí sal en varias ocasiones y nunca me la trajeron. Tras solicitarla hasta a tres camareros, tuve que levantarme yo mismo a buscarla. En conjunto, una experiencia decepcionante que no estuvo a la altura de las expectativas. Sin dudas primera y última vez que iré a este restaurante
La comida fue muy buena y de gran calidad. Sin embargo, el servicio y la gestión de la reservación dejaron mucho que desear: hacía frío en la terraza y con dificultad y de mala gana accedieron a movernos, a pesar de que el restaurante tenía una ocupación máxima aproximada del 15%. La reubicación fue en un área poco adecuada y la atención no resultó cordial. Es una pena, porque la cocina merece un servicio acorde a la experiencia que se espera.
El lugar es espectacular, pero parece increíble que un restaurante de estas características tenga tan poco cuidado y atención por parte de su personal a personas con intolerancias/alergias. Tras informar de mi alergia a la proteína de la leche y gluten, me sirvieron un solomillo con una guarnición (sin avisar) con tempura (gluten) y al reclamarlo, solo me cambiaron el plato retirando la guarnición, pero el solomillo evidentemente, el mismo. Decepcionante.
Decepcionante, así definiría la experiencia que tuvimos ayer para cenar. Cuando llame para reservar, me informaron que solo quedaba sitio en la zona terraza, les indique que íbamos con 2 niños pequeños y me informaron que no había problema porque había estufas y mantas. Al llegar el frío, a pesar de que había estufas, pocas y que no calentaban mucho, era increíble, tuvimos que cenar con los abrigos puestos. Tardaron en atendernos, a pesar de trasladar desde un primer momento nuestro descontento con el frío ( hasta los trabajadores compartían si queja con nosotros). Pedimos varias hamburguesas, nos preguntaron el punto de la carne e indicamos que dos de ellas tenian que ser muy hechas. Al llegar las hamburguesas los camareros no sabía el punto de la carne de ninguna de ellas, no sé lo habían indicado,tuvimos que abrir cada una para ver el punto de la carne y repartirla entre los comensales, penoso. Las 2 hamburguesas que pedimos muy hechas, nos la tuvieron que traer hasta 3 veces porque que el punto de la carne no era el correcto. Y finalmente nos indicaron que al ser la carne tan gruesa no podía estar muy hecha para comerla una persona embarazada y tuvimos que pedir otro plato, cuando el resto de comensales ya habían terminado de cenar, encima la comida estaba fría ya que el ambiente no permitía que mantuvieran el calor. Pedimos hablar con el responsable para trasladar la situación y nuestra queja, para ver qué solución o detalle podía tener y a parte de venir con aires altivos, sin querer entendernos, solo nos pidió disculpas, por quedarnos satisfechos y cuando ya íbamos a irnos nos dio la opción de pasar dentro del restaurante, cuando antes no nos lo habían ofrecido, aún estando con 2 niños pequeños. Es el tercer año que repetiamos, pero está vez nuestra experiencia no pudo ser peor. Está claro que no volveremos. Si en invierno os dan reserva en terraza, no está preparada para disfrutar de un buen rato comiendo, como es el objetivo del restaurante normalmente. Lamentable.
The host was really rude when we arrived. Wooden floors are rotten so tables and chairs wobble, and one person even fell off his chair. Food was served but guests did not have plates. Had to send food back to the kitchen to keep it warm. Then at the end the bill and - WOW. The food was at best average but the price of 70 euros per person is not at all justified. Very sad !!
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