Las Postas
Bar · Navacerrada
Horaires de Las Postas
À propos de Las Postas
Las Postas, ubicado en Navacerrada, es un bar que ofrece una experiencia gastronómica memorable. Los clientes destacan su ambiente tranquilo y acogedor, ideal para disfrutar de una comida agradable. El servicio es atento y profesional, contribuyendo a que los comensales se sientan como en casa. Si b...
Las Postas, ubicado en Navacerrada, es un bar que ofrece una experiencia gastronómica memorable. Los clientes destacan su ambiente tranquilo y acogedor, ideal para disfrutar de una comida agradable. El servicio es atento y profesional, contribuyendo a que los comensales se sientan como en casa. Si buscas cocina de calidad en un entorno agradable, Las Postas es el lugar perfecto. Entre sus platos más apreciados, sobresalen el cochinillo, calificado por muchos como exquisito. Además, el restaurante goza de vistas espectaculares a la montaña, que complementan a la perfección la experiencia culinaria.
Ce que disent les clients de Las Postas
Las Postas ofrece una experiencia generalmente positiva con comida rica y un servicio atento. Destacan las vistas a la montaña y el ambiente acogedor. Algunos clientes mencionan problemas con el menú del día y la gestión en momentos puntuales.
Plats populaires
Idéal pour
Tip: Si vas entre semana, el menú de 10€ es una opción recomendable por su relación calidad-precio, aunque algunos usuarios han tenido malas experiencias con el menú del día.
Questions fréquentes sur Las Postas
Avis sur Las Postas Navacerrada
Comida de diez y un trato muy cercano. El local tiene mucho encanto y te hacen sentir como en casa. Todo muy limpio y bien organizado. Muy recomendable si buscas cocina de calidad en un entorno agradable.
Espectacular!! El restaurante es precioso con vistas increíbles a la montaña. La comida deliciosa y a muy buen precio. Entre semana 10€ con bebida aparte, merece micho la pena porque la comida es de calidad y está riquísima. Totalmente recomendable
100% recomendable. Comida muy muy rica y el servicio genial. Rápido, atento, amable. Repetiremos seguro Mi cochinillo exquisito. De los mejores que había comido. El solomillo quizás un pelín frío, pero también es cierto que al pedirlo poco hecho, es complicado que esté caliente, pero de calidad excelente.
Tuvimos una experiencia fantástica en el restaurante Las Postas. Desde el momento en que entramos, nos sentimos muy a gusto gracias a su ambiente tranquilo y espacioso. Es el lugar perfecto para disfrutar de una comida relajada sin prisas. La comida fue excelente , con platos deliciosos que superaron nuestras expectativas. Sin embargo, lo que realmente hizo que nuestra visita fuera memorable fue la tención del camarero. Su trato fue amabilísimo, siempre atento y con una sonrisa, lo que hizo que nos sintiéramos realmente bienvenidos. Para culminar una velada perfecta, incluso tuvieron el detalle de invitarnos a la bebida de sobremesa, un gesto que apreciamos muchísimo. Sin duda, Las Postas es un restaurante muy recomendable, no solo por su excelente cocina y agradable ambiente, sino, sobre todo, por el servicio excepcional que ofrecen
Servicio atento y profesional, carta tradicional y buen producto. Amplio parking pero se tarda 12 minutos andando desde el pueblo
Restaurante con comida casera y con vistas a la sierra. La carne espectacular. Buena calidad precio. Buen trato
Estuvimos mí marido y yo cenando en Nochebuena. Todo todo todo estupendo. El trato de todo el personal, perfecto. El ambiente con las familias cenando,muy acogedor. La comida riquísima. Volveremos sin duda. Muchísimas Gracias por todo ☺️. (No pongo estrellas en las Habitaciones porque no nos alojamos allí)
100% recomendable. Comida muy muy rica y el servicio genial. Rápido, atento, amable. Repetiremos seguro Mi cochinillo exquisito. De los mejores que había comido. El solomillo quizás un pelín frío, pero también es cierto que al pedirlo poco hecho, es complicado que esté caliente, pero de calidad excelente.
Comida de diez y un trato muy cercano. El local tiene mucho encanto y te hacen sentir como en casa. Todo muy limpio y bien organizado. Muy recomendable si buscas cocina de calidad en un entorno agradable.
Espectacular!! El restaurante es precioso con vistas increíbles a la montaña. La comida deliciosa y a muy buen precio. Entre semana 10€ con bebida aparte, merece micho la pena porque la comida es de calidad y está riquísima. Totalmente recomendable
Excelente experiencia, buena comida, servicio, y vistas. Por el precio que cuesta lo recomiendo sin duda. Más si van con descuento de the fork.
Servicio atento y profesional, carta tradicional y buen producto. Amplio parking pero se tarda 12 minutos andando desde el pueblo
El restaurante tiene unas vistas fantásticas, el trato es muy bueno y la comida genial. Muy recomendable
Tuvimos una experiencia fantástica en el restaurante Las Postas. Desde el momento en que entramos, nos sentimos muy a gusto gracias a su ambiente tranquilo y espacioso. Es el lugar perfecto para disfrutar de una comida relajada sin prisas. La comida fue excelente , con platos deliciosos que superaron nuestras expectativas. Sin embargo, lo que realmente hizo que nuestra visita fuera memorable fue la tención del camarero. Su trato fue amabilísimo, siempre atento y con una sonrisa, lo que hizo que nos sintiéramos realmente bienvenidos. Para culminar una velada perfecta, incluso tuvieron el detalle de invitarnos a la bebida de sobremesa, un gesto que apreciamos muchísimo. Sin duda, Las Postas es un restaurante muy recomendable, no solo por su excelente cocina y agradable ambiente, sino, sobre todo, por el servicio excepcional que ofrecen
BUENISIMO TODO! Fuimos a celebrar un cumpleaños y que buena decisión haber reservado para comer aquí. Las croquetas y las berenjenas estaban de 10, y el solomillo y el cochinillo también! Y en cuanto a la tarta de queso, de las mejores que he comido!. El lugar es tranquilo y precioso. Volveremos segurísimo.
La comida muy rica, buenas cantidades, ademas es un lugar con excelentes vistas y una atención muy buena, volveremos
Excelente experiencia, buena comida, servicio, y vistas. Por el precio que cuesta lo recomiendo sin duda. Más si van con descuento de the fork.
Estuvimos mí marido y yo cenando en Nochebuena. Todo todo todo estupendo. El trato de todo el personal, perfecto. El ambiente con las familias cenando,muy acogedor. La comida riquísima. Volveremos sin duda. Muchísimas Gracias por todo ☺️. (No pongo estrellas en las Habitaciones porque no nos alojamos allí)
Estuvimos comiendo el jueves 12 de febrero, llegamos a las 15,00 horas, tomamos el menú, normal, para 10 € no hay queja. A destacar el camarero que había, ROMEO, muy buena actitud y profesionalidad, nos atendió a pesar de estar solo, con 32 pax, en sala, buena cara y dispuesto. De 10, un profesional
Restaurante con muy buenas vistas del pueblo de Navacerrada, la maliciosa y la bola del mundo. El menu diario mas barato de la zona. Si quieres comer de carta tienen buen producto y calidad. Vinos un poco caros. Servicio muy profesional.
Restaurante absolutamente recomendable. Atienden al teléfono a la primera y amablemente (no como otros). Buena calidad-precio e inmejorable servicio. Un sitio para comer de forma habitual. Así da gusto. Enhorabuena 👏
Restaurante con muy buenas vistas del pueblo de Navacerrada, la maliciosa y la bola del mundo. El menu diario mas barato de la zona. Si quieres comer de carta tienen buen producto y calidad. Vinos un poco caros. Servicio muy profesional.
Restaurante absolutamente recomendable. Atienden al teléfono a la primera y amablemente (no como otros). Buena calidad-precio e inmejorable servicio. Un sitio para comer de forma habitual. Así da gusto. Enhorabuena 👏
Qué tal, buenas tardes. Estuve con unos amigos comiendo ayer sábado con ustedes, donde habíamos reservado a las 15.30 tras hacer una ruta en en La Barranca. Antes de hacer ningún comentario, descripción o valoración de nuestra experiencia de ayer, les diré que es una lástima ver como un lugar del que soy cliente hará unos veinte años y del que siempre he guardado un grato recuerdo tanto por su cocina como por el trato y su maravilloso enclave en nuestra sierra madrileña, se haya desvirtuado, al menos a mi parecer, de esta manera por el trato recibido por el empleado que nos atendió ayer durante nuestra comida. Les diré también que son veinticinco años ya los que llevo dedicándome también a este sector de la hostelería y el turismo tanto como empresario, como trabajando en otras empresas y sinceramente pocas veces me he encontrado con trato tan rancio y poco amable, no diré que no fue profesional , pero si que no estaba desde luego a la altura del recuerdo positivo que siempre me había llevado, hasta ayer, de su restaurante. Por decir algo positivo comentaré que antes de comer estuvimos en la terraza de su cafetería tomando una cerveza donde el trato fue totalmente distinto, con un gran servicio y donde su empleado nos trató con toda la simpatía, educación, amabilidad y profesionalidad que me han hecho volver durante estos últimos veinte años. En cuanto a la comida bien sin más. Hasta ahora siempre había pedido de carta pero ayer nos decidimos por probar el menú por la recomendación de los empleados de la cafetería. No se si precisamente la elección del menú fue la causante del nefasto trato recibido por su empleado, dado que es una práctica curiosamente habitual ( No debería porque es un producto que ofreces) en ciertos negocios el tratar de un modo, digamos "especial", al cliente de menú como a los que acuden con ofertas de el tenedor y otras empresas, ya que se de sobra que no suele ser muy rentable para el restaurante. Supongo que no fue el caso ayer y que su empleado sólo tuvo un mal día, aunque viendo la cantidad de reseñas que tienen al respecto no parece que sea un caso aislado. De entrada intenté preguntarle a su empleado, debido a la intolerancia al tomate de una amiga, si simplemente podría cambiar el tomate por algo de lechuga en la ensalada de ventresca. Si por la política de la empresa no es posible hacer cambios en el menú lo acepto con normalidad, pero si al menos me hubiese dejado terminar la frase, porque me cortó a mitad de ella lo cual me parece de entrada una falta de respeto y ya empieza mal el servicio, diciéndonos además con una actitud bastante soberbia que para eso tienen una buena carta con otras opciones, algo que me indica que quizá esté en lo cierto con mi reflexión anterior sobre los clientes que optan por el menú. Tras haber consumido varias bebidas individuales no incluidas en el menú, más una botella grande de agua, le solicité a su empleado si podía traernos una jarra de agua, a lo que nos contestó que no tenían y las opciones eran botella o vasos individuales y al decirle vasos, que por el gesto quedó claro que no le sentó muy bien, nos cogió los vasos que ya teníamos en la mesa algunos de ellos llenos de agua de la botella que había que abonar y nos volvió a traer los mismos vasos con agua de grifo llenos y repartidos al azar en la mesa, si eso es un servicio profesional desde luego yo no lo consentiría jamás en alguien que trabaje a mi lado. No se ustedes, pero yo en veinticinco años jamás le he negado a nadie un vaso de agua o me ha molestado ponerlo y mucho menos a un cliente.
Ahí está… y ahí se ha quedado Restaurante “emblemático” especializado en cocina castellana y de mercado… ¿pero de qué mercado? Reservamos online a las 12:40h. y llegamos a las 14:45h. Con el comedor medio vacío (4 mesas ocupadas, 16 suspirando), el camarero nos recibió con cara de “no me consta”, pero nos sentó con carta y resignación. Pedimos un Mar de Frades que, a 31,50€, subía como el mar en marea alta. Las gambas al ajillo sabían a congelador, pero el pan crujiente en el aceite con ajo nos reconcilió con la vida. Judiones ricos, chuletitas cumplidoras. La tarta de manzana, en cambio, parecía sacada de un lineal de postres procesados. No digo que no fuera casera, pero si lo era, la casa era un polígono industrial. ¿Lo mejor de todo? Ese piano enfundado en una esquina, como esperando que alguien venga a rescatarlo de su largo silencio. Si vuelvo, no será por las chuletitas ni por el Mar de Frades… será para levantar esa funda, tocar un blues triste y brindar por los lugares que ahí están, y ahí se han quedado.
Es una pena que un lugar con tanta historia y tan bien posicionado esté gestionado así. Lo primero, está en un sitio privilegiado para ver la sierra y tiene las grandes ventanas tapadas, un error imperdonable. Para seguir, hemos ido al ver el menú del día a 10€ porque lo recordábamos muy bien de hace años. Al final, con las bebidas (1 por cabeza y agua) hemos salido a unos 20 por cabeza. Adjunto tiquet, 8 adultos y 3 niños. El menú infantil, 17€, es un filete de ternera empanado que da absoluta pena, recomiendo verlo en la foto que adjunto. Por otro lado, Ismael, que se le nota un gran profesional, debe estar totalmente quemado porque, a pesar de su aparente buena intención, no da a basto y rezuma mala uva. Al llegar, con el restaurante bastante vacío, pedimos una silla más y nos dice enfadado que es un problema y nos trae una mesa arrastrando de forma muy ruidosa. Hemos tenido que pedir muchas veces vasos con hielo para el agua de botella y hasta ponernos bordes porque no había manera (ver precio en el tiquet). En conclusión, quizás le volvamos a dar una oportunidad en el futuro porque mi familia viene todos los años a Navacerrada desde los años 1950s y siempre nos había gustado este restaurante, pero hoy nos ha decepcionado mucho.
Es una pena que un lugar con tanta historia y tan bien posicionado esté gestionado así. Lo primero, está en un sitio privilegiado para ver la sierra y tiene las grandes ventanas tapadas, un error imperdonable. Para seguir, hemos ido al ver el menú del día a 10€ porque lo recordábamos muy bien de hace años. Al final, con las bebidas (1 por cabeza y agua) hemos salido a unos 20 por cabeza. Adjunto tiquet, 8 adultos y 3 niños. El menú infantil, 17€, es un filete de ternera empanado que da absoluta pena, recomiendo verlo en la foto que adjunto. Por otro lado, Ismael, que se le nota un gran profesional, debe estar totalmente quemado porque, a pesar de su aparente buena intención, no da a basto y rezuma mala uva. Al llegar, con el restaurante bastante vacío, pedimos una silla más y nos dice enfadado que es un problema y nos trae una mesa arrastrando de forma muy ruidosa. Hemos tenido que pedir muchas veces vasos con hielo para el agua de botella y hasta ponernos bordes porque no había manera (ver precio en el tiquet). En conclusión, quizás le volvamos a dar una oportunidad en el futuro porque mi familia viene todos los años a Navacerrada desde los años 1950s y siempre nos había gustado este restaurante, pero hoy nos ha decepcionado mucho.
Qué tal, buenas tardes. Estuve con unos amigos comiendo ayer sábado con ustedes, donde habíamos reservado a las 15.30 tras hacer una ruta en en La Barranca. Antes de hacer ningún comentario, descripción o valoración de nuestra experiencia de ayer, les diré que es una lástima ver como un lugar del que soy cliente hará unos veinte años y del que siempre he guardado un grato recuerdo tanto por su cocina como por el trato y su maravilloso enclave en nuestra sierra madrileña, se haya desvirtuado, al menos a mi parecer, de esta manera por el trato recibido por el empleado que nos atendió ayer durante nuestra comida. Les diré también que son veinticinco años ya los que llevo dedicándome también a este sector de la hostelería y el turismo tanto como empresario, como trabajando en otras empresas y sinceramente pocas veces me he encontrado con trato tan rancio y poco amable, no diré que no fue profesional , pero si que no estaba desde luego a la altura del recuerdo positivo que siempre me había llevado, hasta ayer, de su restaurante. Por decir algo positivo comentaré que antes de comer estuvimos en la terraza de su cafetería tomando una cerveza donde el trato fue totalmente distinto, con un gran servicio y donde su empleado nos trató con toda la simpatía, educación, amabilidad y profesionalidad que me han hecho volver durante estos últimos veinte años. En cuanto a la comida bien sin más. Hasta ahora siempre había pedido de carta pero ayer nos decidimos por probar el menú por la recomendación de los empleados de la cafetería. No se si precisamente la elección del menú fue la causante del nefasto trato recibido por su empleado, dado que es una práctica curiosamente habitual ( No debería porque es un producto que ofreces) en ciertos negocios el tratar de un modo, digamos "especial", al cliente de menú como a los que acuden con ofertas de el tenedor y otras empresas, ya que se de sobra que no suele ser muy rentable para el restaurante. Supongo que no fue el caso ayer y que su empleado sólo tuvo un mal día, aunque viendo la cantidad de reseñas que tienen al respecto no parece que sea un caso aislado. De entrada intenté preguntarle a su empleado, debido a la intolerancia al tomate de una amiga, si simplemente podría cambiar el tomate por algo de lechuga en la ensalada de ventresca. Si por la política de la empresa no es posible hacer cambios en el menú lo acepto con normalidad, pero si al menos me hubiese dejado terminar la frase, porque me cortó a mitad de ella lo cual me parece de entrada una falta de respeto y ya empieza mal el servicio, diciéndonos además con una actitud bastante soberbia que para eso tienen una buena carta con otras opciones, algo que me indica que quizá esté en lo cierto con mi reflexión anterior sobre los clientes que optan por el menú. Tras haber consumido varias bebidas individuales no incluidas en el menú, más una botella grande de agua, le solicité a su empleado si podía traernos una jarra de agua, a lo que nos contestó que no tenían y las opciones eran botella o vasos individuales y al decirle vasos, que por el gesto quedó claro que no le sentó muy bien, nos cogió los vasos que ya teníamos en la mesa algunos de ellos llenos de agua de la botella que había que abonar y nos volvió a traer los mismos vasos con agua de grifo llenos y repartidos al azar en la mesa, si eso es un servicio profesional desde luego yo no lo consentiría jamás en alguien que trabaje a mi lado. No se ustedes, pero yo en veinticinco años jamás le he negado a nadie un vaso de agua o me ha molestado ponerlo y mucho menos a un cliente.
Hemos estado comiendo hoy 4 adultos y tres niños, estos días prefestivos no tienen menú diario, y hemos pedido de carta. El camarero nos ha ofrecido judiones, y con el frío que hacía, hemos pedido 5 platos y la verdad que eran muy escasos para el precio, 13 euros. Aunque estaban ricos.
La comida de calidad pero el servicio un poco desagradable. El camarero al pedir un menú a compartir fue muy escurridizo y no quiso cambiar el plato al tener un comensal con intolerancia al tomate y nos recomendó pedir carta... Después pedimos que ponga una jarra de agua, se llevó los vasos ,nos trajo los mismos pero no sabíamos de quién era cada vaso luego para remate de fiesta al irnos y pedir unos chupitos, nos dicen que solo invitan a quien quieren, de coña. La verdad que con este servicio , me pienso el volver. Saludos
Ahí está… y ahí se ha quedado Restaurante “emblemático” especializado en cocina castellana y de mercado… ¿pero de qué mercado? Reservamos online a las 12:40h. y llegamos a las 14:45h. Con el comedor medio vacío (4 mesas ocupadas, 16 suspirando), el camarero nos recibió con cara de “no me consta”, pero nos sentó con carta y resignación. Pedimos un Mar de Frades que, a 31,50€, subía como el mar en marea alta. Las gambas al ajillo sabían a congelador, pero el pan crujiente en el aceite con ajo nos reconcilió con la vida. Judiones ricos, chuletitas cumplidoras. La tarta de manzana, en cambio, parecía sacada de un lineal de postres procesados. No digo que no fuera casera, pero si lo era, la casa era un polígono industrial. ¿Lo mejor de todo? Ese piano enfundado en una esquina, como esperando que alguien venga a rescatarlo de su largo silencio. Si vuelvo, no será por las chuletitas ni por el Mar de Frades… será para levantar esa funda, tocar un blues triste y brindar por los lugares que ahí están, y ahí se han quedado.
Hemos estado comiendo hoy 4 adultos y tres niños, estos días prefestivos no tienen menú diario, y hemos pedido de carta. El camarero nos ha ofrecido judiones, y con el frío que hacía, hemos pedido 5 platos y la verdad que eran muy escasos para el precio, 13 euros. Aunque estaban ricos.
La comida de calidad pero el servicio un poco desagradable. El camarero al pedir un menú a compartir fue muy escurridizo y no quiso cambiar el plato al tener un comensal con intolerancia al tomate y nos recomendó pedir carta... Después pedimos que ponga una jarra de agua, se llevó los vasos ,nos trajo los mismos pero no sabíamos de quién era cada vaso luego para remate de fiesta al irnos y pedir unos chupitos, nos dicen que solo invitan a quien quieren, de coña. La verdad que con este servicio , me pienso el volver. Saludos
Escogimos este restaurante por el descuento del 50% en el tenedor. La comida estaba bien, una pena que al llegar: 1 se nos diese opciones de unas mesas mejores si íbamos por carta o peores si escogíamos menú del día (bastante cutre por cierto, más teniendo en cuenta que la ventana de nuestra mesa estaba tan sucia que no se podían ver las vistas) y 2 NO APLICAN EL DESCUENTO DEL 50% EN TODA LA CARTA. Te dicen que no aplica a asados, ni arroces, ni platos más pedidos como el pulpo (aun estando en la carta que aparece en el tenedor)… vamos, que al final puedes aprovechar la oferta en entrantes y ensaladas, cuando no es lo que indica en el tenedor. Si no van a conceder las condiciones que deben según el tenedor, que no se adhieran a la promoción para atraer a clientes de una forma engañosa. En resumen, podría haber sido una buena experiencia ya que la comida está bien, si no hubiese sido engañoso.
Mala experiencia!! Ayer paramos a tomar un café y un pincho de tortilla La tortilla estaba agria y cuando la íbamos a devolver nos aparece una CUCARACHA viva saliendo del plato. Tremendo!! Adjunto fotos.
Restaurante sin más ,caro para lo que ofrece ,después de una pateada con mi familia paramos aquí a comer donde ponía menú del día ,pero que va jjjj carta ...dos de los comensales pidieron judiones ,las 4 judías que había podían nadar en el plato ,los huevos estrellados al menos llenan,y cuidado te ponen pan sin preguntar ,2.40 cada uno ,y aperitivo depende a nosotros no nos tocó ,no lo recomiendo y no vuelvo,quiero compartir lo bien que encajan los comentarios negativos ,a qui va la repuesta del propietario ,siga disfrutando de su trabajo.
Ayer bajé del Puerto de Navacerrada y paré en Las Postas. Hacía muchísimos años que no lo hacía y NO volveré!! 2 pinchos de tortilla, que 2 jóvenes que habian andado 3 horas en el monte se dejaron a mitad, 2 botellas pequeñas de agua y una Coca Cola... 14€ La tortilla estaba malisima y el PRECIO??? Me pasa por perezoso y no entrar en el pueblo de Navacerrada!! De todo se aprende!!
Una pena, que un restaurante entrando ubicado en un sitio precioso y privilegiado, tengan un servicio tan malo, llevamos más de 2 horas para comer un triste menú, ni caso nos han hecho mal servicio, la comida tú crees que un menú del día los dos primeros eran ensalada de pasta y espagueti a la carbonara los dos pasta. Los segundos carne ragú en salsa más dura y seca imposible y dicen ponerte emperador y era Mariajo adjunto foto. Nada recomendable , una vergüenza todo.
Servicio poco empático. Comida regular. Obliga a menú infantil para una niña de 2 años Te obligan a tomar menú. No hay posibilidad de carta. No puedes cambiar el postre por café, y se les habían acabado casi todos los postres Te convierten una comida familiar en una experiencia desagradable. No vuelvo a pasar ni por la acera de enfrente
Qué pena que se carguen así a clientes y familias. En vez de comer restaurantes de comida rápida, preferimos pasar por aquí. Pone que cierran 17h. Pasamos 15.30h a preguntar si atendían, nos dijeron que en media hora, dando a entender que cerraban cocina en media hora. Asique subimos con una bebé de 1 año, 2 niños pequeños y cuando llegamos el camarero dice que no hay sitio. Había mesas disponibles. Viene el encargado, y nos dice que en media hora podían atendernos y nos recomendó irnos a otros pueblos más alejados a buscar para comer. Cero sensibilidad, empatía. Además, se notaba que querían ya dejar de atender y cerrar todo. Les dio igual echarnos con los niños. Una pena. La hostelería española es más que esto.
Llegamos 3 personas a las 3 a comer y dice el camarero: no hay menú, que pidamos algo de la carta. Pedimos 3 refrescos, 2 raciones de chopitos y si podía, una ración de patatas. Nos dice que la mesa era para comer algo más que si no, nos sentaba en otra mesa. Entonces no hay menú, pero pido algo de la carta y tampoco quieres? Tú lo que no quieres es trabajar. Pagamos las bebidas y nos fuimos
Mala experiencia!! Ayer paramos a tomar un café y un pincho de tortilla La tortilla estaba agria y cuando la íbamos a devolver nos aparece una CUCARACHA viva saliendo del plato. Tremendo!! Adjunto fotos.
Restaurante sin más ,caro para lo que ofrece ,después de una pateada con mi familia paramos aquí a comer donde ponía menú del día ,pero que va jjjj carta ...dos de los comensales pidieron judiones ,las 4 judías que había podían nadar en el plato ,los huevos estrellados al menos llenan,y cuidado te ponen pan sin preguntar ,2.40 cada uno ,y aperitivo depende a nosotros no nos tocó ,no lo recomiendo y no vuelvo,quiero compartir lo bien que encajan los comentarios negativos ,a qui va la repuesta del propietario ,siga disfrutando de su trabajo.
Mi experiencia fue nefasta en el menú del dia, 10€ sin bebida, dos primeros y dos segundos a elegir, la sopa de picadillo parecía los restos de los platos de la semana anterior.
Pocas veces una mala cocina y un mal servicio hacen un tándem tan perfecto. Hoy, Jueves Santo, hemos reservado una mesa para comer por ser un restaurante al que hacía años que no veníamos después de frecuentarlo mucho en el pasado. Pedimos dos primeros y dos segundos. Mi primero, unas gambas al ajillo deslavazadas, pequeñas y sin sabor; al de mi mujer, coquinas, hubo que renunciar después de tres cuartos de hora de espera y haberlo reclamado dos veces. Unos 15-20’ después, más de una hora desde nuestra llegada, traen los segundos: cochinillo seco y duro, sin duda descongelado y unas chuletas de cordero de pésima calidad. El café, un agua de fregar. El maitre, muy poco solidario con la situación, no dio explicaciones creíbles sobre lo que estaba pasando en la cocina. Con el postre ya no nos atrevimos. No sirve de excusa que el local estaba lleno: medio aforo y suficientes camareros en la sala. Se nota que el restaurante ya no es regentado por las personas que lo hicieron antaño. En fin, un completo desastre, un buen recuerdo estropeado y un sitio al que nunca volveremos.
Mi experiencia fue nefasta en el menú del dia, 10€ sin bebida, dos primeros y dos segundos a elegir, la sopa de picadillo parecía los restos de los platos de la semana anterior.
Qué pena que se carguen así a clientes y familias. En vez de comer restaurantes de comida rápida, preferimos pasar por aquí. Pone que cierran 17h. Pasamos 15.30h a preguntar si atendían, nos dijeron que en media hora, dando a entender que cerraban cocina en media hora. Asique subimos con una bebé de 1 año, 2 niños pequeños y cuando llegamos el camarero dice que no hay sitio. Había mesas disponibles. Viene el encargado, y nos dice que en media hora podían atendernos y nos recomendó irnos a otros pueblos más alejados a buscar para comer. Cero sensibilidad, empatía. Además, se notaba que querían ya dejar de atender y cerrar todo. Les dio igual echarnos con los niños. Una pena. La hostelería española es más que esto.
Llegamos 3 personas a las 3 a comer y dice el camarero: no hay menú, que pidamos algo de la carta. Pedimos 3 refrescos, 2 raciones de chopitos y si podía, una ración de patatas. Nos dice que la mesa era para comer algo más que si no, nos sentaba en otra mesa. Entonces no hay menú, pero pido algo de la carta y tampoco quieres? Tú lo que no quieres es trabajar. Pagamos las bebidas y nos fuimos
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