S'Embat
Restaurant · Campos
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S'Embat, ubicado en Campos, es un restaurante donde podrá disfrutar de una experiencia culinaria memorable en un ambiente encantador. Destaca por su ambiente relajado y agradable, realzado por música en vivo y la posibilidad de cenar al aire libre. Su cocina, con opciones vegetarianas y una barra de...
S'Embat, ubicado en Campos, es un restaurante donde podrá disfrutar de una experiencia culinaria memorable en un ambiente encantador. Destaca por su ambiente relajado y agradable, realzado por música en vivo y la posibilidad de cenar al aire libre. Su cocina, con opciones vegetarianas y una barra de ensaladas, ofrece platos deliciosos, incluyendo carnes y verduras a la brasa, además de especialidades como la ensalada de queso de cabra. Los cócteles, la cerveza y una selecta carta de vinos complementan la oferta gastronómica. El servicio atento y amable, junto con la cuidada decoración, hacen de S'Embat un lugar especial para disfrutar de una comida o cena, incluso hasta tarde. Accesible para todos, S'Embat es un descubrimiento que merece la pena experimentar.
Cosa dicono i clienti di S'Embat
S'Embat destaca por su ambiente agradable con música en vivo y entorno natural, ideal para disfrutar de la playa. La comida casera y el servicio amable son muy apreciados, aunque algunos clientes señalan precios elevados y problemas con el servicio en momentos de mucha afluencia.
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Tip: Conviene reservar, especialmente si quieres cenar y disfrutar de la música en directo. Llega temprano para encontrar aparcamiento y una buena mesa.
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Domande frequenti su S'Embat
Recensioni di S'Embat Campos
Muy buena la atencion de Mercé, muy buena atención. La comida muy buena, recomiendo las costillas de cordero y el entrecot de ternera. Parking en verano complicado pero como mucho tienes que andar 10-15 min. Si vas a las.19:30 ves la puesta de sol en la playa y luego disfrutas de Sembat.
excelente comida y el ambiente. Música en directo y fiestas. La comida además muy abundante (me cuesta terminarme los platos) y la verdad es que una gran experiencia. Los camareros muy simpáticos y servicio rápido. Después cuando hacen las fiestas las copas bastante baratas para lo que es mallorca y zona con arena estilo playa. PD: No hay foto de la comida porque no podía esperar más
Pasamos por este lugar de camino a la playa, a primera vista no llama mucho la atención, pero es una joya oculta. Pedimos dos limonadas caseras, fresquísimas y deliciosas. La ensalada de queso de cabra fue brutal, ingredientes de calidad y una cantidad enorme. Probamos también el pollo al ajillo, bien cocinado, sabroso y acompañado de patatas CASERAS (algo que ya pocos sitios ofrecen). Para rematar, una tarta de queso casera con bola de helado que estaba de diez. El personal muy amable y atentos en todo momento. Te RECOMIENDO parar y comer aquí, vas a alucinar.
Fuimos el día del espectáculo de flamenco y fue toda una experiencia. El sitio es muy bonito y está muy bien ambientado. Y el espectáculo fue muy bonito El precio del restaurante es un poco elevado para lo que ofrece la carta, pero considerando que el espectáculo era gratis el precio de la velada fue óptimo. Ya es la segunda vez que fuimos y seguro que si volvemos a la isla volveremos a ir a cenar viendo el flamenco en familia Conviene reservar para estar en las mesas del restaurante, si no siempre te queda la parte baja del restaurante y el único 'problema' es que tienes que hacer tu de camarero e ir a por tus platos arriba, cosa que para mí ni fue nada grave Gracias por hacer accesible el arte del flamenco en un ambiente tan bohemio!
Precisó lugar con mucho encanto , se come de maravilla carnes y verduras a la brasa, además tienen música en directo, sin duda un descubrimiento que merece ver! El personal muy amable y atento
Todo muy rico, el ambiente muy bueno, nuestro camarero genial muy atento recomendándonos con las cantidades que pedir, mojito de sandía, ensalada mixta, entrecot con verduras, croquetas y patatas, de postre gato( un postre tupido de Mallorca)lo recomiendo, llegamos sin reserva, pero de normal atienden con reserva.
Uno de mis lugares favoritos me encanta , su decoración, comida y sus camareros siempre que podemos vamos
Un sitio super agradable en un entorno muy natural. 🤩 Un ambiente chill out precioso me encantó... En donde poder tomar algo, cenar y disfrutar de espectáculos en vivo. Conviene reservar. Buena relación calidad precio. Lo recomiendo. Repetiremos.. seguro!!
Siempre es un acierto parar en S’embat. Comida sabrosisima, una atención maravillosa y un entorno genial.
Chiringuito impresionante en plena playa. Cocina la madre con que es una garantía de calidad y de comida casera. Para descubrirse una ensalada de queso de cabrá.....
Comida muy rica. Hacían música en directo y el servicio muuuuy amable. Parada obligatoria si vas de escapada a Mallorca. Es difícil aparcar.
Pasamos por este lugar de camino a la playa, a primera vista no llama mucho la atención, pero es una joya oculta. Pedimos dos limonadas caseras, fresquísimas y deliciosas. La ensalada de queso de cabra fue brutal, ingredientes de calidad y una cantidad enorme. Probamos también el pollo al ajillo, bien cocinado, sabroso y acompañado de patatas CASERAS (algo que ya pocos sitios ofrecen). Para rematar, una tarta de queso casera con bola de helado que estaba de diez. El personal muy amable y atentos en todo momento. Te RECOMIENDO parar y comer aquí, vas a alucinar.
Fuimos el día del espectáculo de flamenco y fue toda una experiencia. El sitio es muy bonito y está muy bien ambientado. Y el espectáculo fue muy bonito El precio del restaurante es un poco elevado para lo que ofrece la carta, pero considerando que el espectáculo era gratis el precio de la velada fue óptimo. Ya es la segunda vez que fuimos y seguro que si volvemos a la isla volveremos a ir a cenar viendo el flamenco en familia Conviene reservar para estar en las mesas del restaurante, si no siempre te queda la parte baja del restaurante y el único 'problema' es que tienes que hacer tu de camarero e ir a por tus platos arriba, cosa que para mí ni fue nada grave Gracias por hacer accesible el arte del flamenco en un ambiente tan bohemio!
Precisó lugar con mucho encanto , se come de maravilla carnes y verduras a la brasa, además tienen música en directo, sin duda un descubrimiento que merece ver! El personal muy amable y atento
Todo muy rico, el ambiente muy bueno, nuestro camarero genial muy atento recomendándonos con las cantidades que pedir, mojito de sandía, ensalada mixta, entrecot con verduras, croquetas y patatas, de postre gato( un postre tupido de Mallorca)lo recomiendo, llegamos sin reserva, pero de normal atienden con reserva.
Un sitio super agradable en un entorno muy natural. 🤩 Un ambiente chill out precioso me encantó... En donde poder tomar algo, cenar y disfrutar de espectáculos en vivo. Conviene reservar. Buena relación calidad precio. Lo recomiendo. Repetiremos.. seguro!!
Uno de mis lugares favoritos me encanta , su decoración, comida y sus camareros siempre que podemos vamos
Chiringuito impresionante en plena playa. Cocina la madre con que es una garantía de calidad y de comida casera. Para descubrirse una ensalada de queso de cabrá.....
Comida muy rica. Hacían música en directo y el servicio muuuuy amable. Parada obligatoria si vas de escapada a Mallorca. Es difícil aparcar.
Es muy bonito, siempre está muy lleno y tienes que reservar, la comida está bien, está buena pero no hay mucha variedad, hay días que tienen música en directo, eso sí, el aparcamiento allí es difícil, el suelo es de arena.
El lugar es espectacular, con un ambiente muy agradable, ideal para cenar con amigos o en pareja. La comida estaba buena, lo mejor los platos de la parrilla, el resto normalitos. Recomendable ir a sus tardeos si quieres un poquito de jarana
El sitio está a unos 40 mins de Palma, el concepto está chulo, los conciertos son entretenidos. El precio de una caña son 3 euros, la primera se debe pagar el vaso pero si lo devuelves te devuelven el dinero, bastante cola para pedir ya que hay mucha mucha gente, y mucho calor, pero vale la pena. Además se encuentra muy cerquita de la playa y es posible darse un baño nocturno ya que acaba a las 11 de la noche aprox. Se realiza todos los domingos.
El lugar es agradable para ir a comer algo relajado. Es un ambiente como de playa. Música reggae. La comida estaba rica. Atencion rápida. En el pueblo de Ses Covetes, que no hay mucho para elegir, es una buena opción. Tiene sector con y sin mozos. Algunos días, parece que hay show en vivo.
Suelen hacer música en directo en verano. Hay gente que se lleva un pareo para sentarse delante del escenario,ya que no hay suficientes asientos para lo que se llena. El suelo es arena de playa.Para cenar combiene reservar porqués no no hay mesas.Buen ambiente y precios elevados.
Fuimos sin saber dónde íbamos, intentamos dos antes pero ya estaban cerrando. El sitio es como la carpa de un circo, en una pineta con suelo de arena, el ambiente sería muy chulo, pero hay tanta gente que más bien parece un sitio de copas, hay mucho ruido y es difícil mantener una conversación. Los baños horriblemente sucios. Había un espectáculo de flamenco en el escenario. No tardaron en venir a pedirnos y tampoco en traer la comida, los entrantes hummus y unos cogollos a la brasa con romescu y queso cabra, estaban muy ricos y la carne una delicia. Pedimos un entrecot poco hecho y así lo trajeron. El postre un gató (bizcocho de almendras típico de Mallorca) muy rico. Recomiendo absolutamente el sitio si se viene por estos lares. Al parecer suelen tener espectáculos (de flamenco casi siempre) si no todas las noches, casi todas.
Cena al aire libre con música en directo (ambientazo). Me gustó mucho la sensación de la arena en los pies, sin embargo nos toco una mesa incomoda (banco sin respaldo) por no haber reservado previamente. Nos gustó: solomillo, chuleton, chorizo y los mojitos. Sobre la ensalada cesar, aunque la porción es pequeña, la presentación es diferente a lo habitual que merece la pena probarla (me encantó)
El lugar es agradable para ir a comer algo relajado. Es un ambiente como de playa. Música reggae. La comida estaba rica. Atencion rápida. En el pueblo de Ses Covetes, que no hay mucho para elegir, es una buena opción. Tiene sector con y sin mozos. Algunos días, parece que hay show en vivo.
Suelen hacer música en directo en verano. Hay gente que se lleva un pareo para sentarse delante del escenario,ya que no hay suficientes asientos para lo que se llena. El suelo es arena de playa.Para cenar combiene reservar porqués no no hay mesas.Buen ambiente y precios elevados.
Fuimos sin saber dónde íbamos, intentamos dos antes pero ya estaban cerrando. El sitio es como la carpa de un circo, en una pineta con suelo de arena, el ambiente sería muy chulo, pero hay tanta gente que más bien parece un sitio de copas, hay mucho ruido y es difícil mantener una conversación. Los baños horriblemente sucios. Había un espectáculo de flamenco en el escenario. No tardaron en venir a pedirnos y tampoco en traer la comida, los entrantes hummus y unos cogollos a la brasa con romescu y queso cabra, estaban muy ricos y la carne una delicia. Pedimos un entrecot poco hecho y así lo trajeron. El postre un gató (bizcocho de almendras típico de Mallorca) muy rico. Recomiendo absolutamente el sitio si se viene por estos lares. Al parecer suelen tener espectáculos (de flamenco casi siempre) si no todas las noches, casi todas.
Cena al aire libre con música en directo (ambientazo). Me gustó mucho la sensación de la arena en los pies, sin embargo nos toco una mesa incomoda (banco sin respaldo) por no haber reservado previamente. Nos gustó: solomillo, chuleton, chorizo y los mojitos. Sobre la ensalada cesar, aunque la porción es pequeña, la presentación es diferente a lo habitual que merece la pena probarla (me encantó)
El servicio fue malo... la camarera metiendo prisa y dando malas contestaciones. Los entrantes que nos recomendó entre ellos la berenjena...una pena... 12€ y eso parecía una tapa de aperitivo. El chuletón muy bueno y el humus. El postre un gato.. que se suele y debe poner con helado venia solo y muy escaso para el precio que tiene. Aquí vine yo hace unos años y tenía más esencia...más calidad y cantidad. (Consejo.... contratad más personal)
El restaurante se encuentra a unos 40 minutos de Palma, que se llega a través de carreteras secundarias. Es un sitio muy bonito y pintoresco, aunque con dificultad para aparcar. La comida estaba muy rica, pero considero que el servicio por parte de los camareros ha sido pésima y deficiente. Supuestamente había programada una actuación en directo a las 21.30 y una hora después aún no habían empezado.
El lugar es muy bonito,hay concierto y los camareros son muy simpáticos. Pero la comida esta muy sobrevalorada, los precios súper caros. Lo que en teoría era una "pizza" era un trozo raro de masa con jamón y queso. Muy poca variedad y con lo simple que es hacer un pan amb Oli (típico de Mallorca ) estaba bastante insípido. Lo que sí me gustó fueron las aceitunas y el pan con alioli eso sí que estaba 10/10. Recomiendo venir aquí pero yo solo informo.
El espectáculo es impresionante para los amantes del flamenco(en este caso),el sitio es muy bonito,vale la pena ir,pero hay q tener en cuenta q no hay mucha variedad ni de comida ni de bebida,no nos ha tocado ningún vaso limpio,el camarero tenia menos gracia q pelo y estaba rapado. Creo q descuidan los detalles ya q van bastantes turistas q no vuelven nunca. Una pena xq el espectáculo lo vale.
El espectáculo es impresionante para los amantes del flamenco(en este caso),el sitio es muy bonito,vale la pena ir,pero hay q tener en cuenta q no hay mucha variedad ni de comida ni de bebida,no nos ha tocado ningún vaso limpio,el camarero tenia menos gracia q pelo y estaba rapado. Creo q descuidan los detalles ya q van bastantes turistas q no vuelven nunca. Una pena xq el espectáculo lo vale.
Absurdo cuántas veces vienen a pedirte si quieres bebida antes de coger la comanda de la comida (en eso sí tardan). Llega a ser molesto e incómodo. La comida no es mala, pero tampoco nada del otro mundo. Mención especial al punto de la carne que no aciertan ni por equivocación. Eso sí, el lugar es muy bonito y con un toque bohemio y ambiente juvenil, que si te gusta ese rollo no está mal.
La atención fue pésima! Pedimos varias raciones con dudas de pedir o no algo más por no saber las cantidades y nos contesta la camarera “si luego más tarde pedís carne no me vengáis a quejar por si tarda”. Nos quedamos muy sorprendidos de las maneras tan sobrada que tuvo. Además la berenjena no la pidáis es pequeñita, pero si el chuletón, estaba buenísimo. Además de traer un vaso ancho roto y varios de esos vasos olían mal. E imposible aparcar cerca llegando a las 20:00. Hay un parking a 10-15 min andando
Con todo mi respeto diré que no pidan patatas bravas en este restaurante. Las peores patatas bravas que he probado nunca, literalmente patatas fritas con salsa de tomate.
Local bien ambientado y apetecible para tomar algo, pero al menos el día que fuimos no había nadie, había 4 mesas ocupadas y el local es muy grande La comida un poco decepcionante. Pa amb oli muy pobre, humus sin más, patatas bravas que no tenía nada de bravas y una ensalada sin más Merece más la pena para beber que para comer
Gran decepción en la comida. Desde que han quitado el grill, la calidad de la cocina ha bajado muchos enteros. Experiencia sumamente decepcionante, pedí pollo al ajillo y me trajeron el cuello del pollo y una parte del contra muslo , devolví el plato a la cocina y me lo devolvieron añadiendo al primero una alita. Éramos 4 y los platos iban llegando cada 10 min. Ni la sombra de lo que fué!!! Una lástima
Una experiencia decepcionante, sobre todo en la cena Fuimos a cenar con muchas expectativas porque nos habían hablado muy bien del sitio, especialmente por el espectáculo, en nuestro caso tipo circo. Lamentablemente, la experiencia fue muy decepcionante. Aunque estábamos en “segunda-tercera” fila, apenas pudimos ver el espectáculo porque la mesa justo delante tenía más personas de las que debería, incluso sentados en las esquinas porque no cabían bien, a pesar de que en otras zonas de la terraza había bastantes mesas libres. Lo poco que vimos fue a una chica en lo alto de un columpio, y solo porque estaba elevada. En cuanto al servicio, fue muy irregular. Algunos camareros estaban muy despistados, nos trajeron pedidos equivocados dos veces. Pedimos unas bravas y nos sirvieron un plato de patatas fritas clásicas, con una salsa por encima, que parecía más una guarnición que un plato como tal. También pedimos una ensalada de queso de cabra y nos trajeron un pamboli con cuatro rebanadas de pan y queso de cabra encima. Al decir que no era lo que habíamos pedido pensando que se habían equivocado, se lo llevaron, pero al rato nos lo trajeron de nuevo diciendo que esa era su "ensalada de queso de cabra". Les explicamos que una persona del grupo era celíaca, y que precisamente habíamos pedido la ensalada para que pudiera comer, así que finalmente nos la cambiaron por una ensalada convencional, sin pan. El plato de pollo al ajillo fue el más decepcionante. Tardó tanto en llegar que incluso vinieron a recoger la mesa pensando que ya habíamos terminado de cenar. Cuando por fin lo trajeron, era un plato de patatas fritas (idénticas a las que sirvieron como "bravas") con tres trozos de pollo flotando en aceite, y además estaba frío. Para rematar, nos fijamos que en la mesa de al lado, con el mismo número de personas, les sirvieron una ración de pollo bastante más generosa. No esperaba que fuera la cena de mi vida e íbamos más por el ambiente, pero aun así la experiencia fue bastante pobre. La comida no está a la altura ni en calidad ni en cantidad y los precios son elevados para la comida que ofrecen. Puede que al pedir pamboli la experiencia sea diferente, pero no lo voy a comprobar. No tengo fotos de los platos porque sinceramente, en el momento, me impactó tanto el desastre general que ni se me pasó por la cabeza hacerlas. Tal vez para tomar algo y ver el espectáculo sin reservar mesa pueda tener algo de encanto, pero no recomendaría cenar allí. Un detalle a tener en cuenta: no aceptan tarjeta, solo Bizum o efectivo. Tampoco tienen parking; hay uno relativamente grande a unos 15 minutos caminando, y otro más cerca pero muy pequeño y complicado para encontrar sitio. Por lo que vimos, aceptan perros
Una experiencia decepcionante, sobre todo en la cena Fuimos a cenar con muchas expectativas porque nos habían hablado muy bien del sitio, especialmente por el espectáculo, en nuestro caso tipo circo. Lamentablemente, la experiencia fue muy decepcionante. Aunque estábamos en “segunda-tercera” fila, apenas pudimos ver el espectáculo porque la mesa justo delante tenía más personas de las que debería, incluso sentados en las esquinas porque no cabían bien, a pesar de que en otras zonas de la terraza había bastantes mesas libres. Lo poco que vimos fue a una chica en lo alto de un columpio, y solo porque estaba elevada. En cuanto al servicio, fue muy irregular. Algunos camareros estaban muy despistados, nos trajeron pedidos equivocados dos veces. Pedimos unas bravas y nos sirvieron un plato de patatas fritas clásicas, con una salsa por encima, que parecía más una guarnición que un plato como tal. También pedimos una ensalada de queso de cabra y nos trajeron un pamboli con cuatro rebanadas de pan y queso de cabra encima. Al decir que no era lo que habíamos pedido pensando que se habían equivocado, se lo llevaron, pero al rato nos lo trajeron de nuevo diciendo que esa era su "ensalada de queso de cabra". Les explicamos que una persona del grupo era celíaca, y que precisamente habíamos pedido la ensalada para que pudiera comer, así que finalmente nos la cambiaron por una ensalada convencional, sin pan. El plato de pollo al ajillo fue el más decepcionante. Tardó tanto en llegar que incluso vinieron a recoger la mesa pensando que ya habíamos terminado de cenar. Cuando por fin lo trajeron, era un plato de patatas fritas (idénticas a las que sirvieron como "bravas") con tres trozos de pollo flotando en aceite, y además estaba frío. Para rematar, nos fijamos que en la mesa de al lado, con el mismo número de personas, les sirvieron una ración de pollo bastante más generosa. No esperaba que fuera la cena de mi vida e íbamos más por el ambiente, pero aun así la experiencia fue bastante pobre. La comida no está a la altura ni en calidad ni en cantidad y los precios son elevados para la comida que ofrecen. Puede que al pedir pamboli la experiencia sea diferente, pero no lo voy a comprobar. No tengo fotos de los platos porque sinceramente, en el momento, me impactó tanto el desastre general que ni se me pasó por la cabeza hacerlas. Tal vez para tomar algo y ver el espectáculo sin reservar mesa pueda tener algo de encanto, pero no recomendaría cenar allí. Un detalle a tener en cuenta: no aceptan tarjeta, solo Bizum o efectivo. Tampoco tienen parking; hay uno relativamente grande a unos 15 minutos caminando, y otro más cerca pero muy pequeño y complicado para encontrar sitio. Por lo que vimos, aceptan perros
Precios hinchados, la comida bastante mediocre. Si costara la mitad de precio lo entendería, pero las raciones son justas y pocos platos sabrosos. Además esa manía de rellenar los platos con hojas verdes para que parezca mas abundante... Se equivocaron en el pedido un par de veces (no nos llegó un plato y trajeron copas de más). Nos sirvieron el vino blanco caliente y la solución fue ponerle hielo a la cubitera. Y, aunque es algo secundario, en un restaurante los comensales no deberian pasarse ellos mismos vasos y cubiertos e incluso los platos... Aun y así, el espectáculo fué bastante bueno. Además, el ambiente y la decoración del lugar son característicos y muy bonitos.
Pedimos un humus que solo era una masa de garbanzos cocidos con 4 galletitas craquetes de bolsa aunque la mesera nos dijo que venía con pan pita. Las papas bravas eran papás fritas que se notaban que estaban recalentadas la salsa que le pusieron por encima por lo menos sabía bien. Nos trajeron al inicio pan y alioli que nos los cobraron como tapas (éramos 4 personas ) nos cobraron 8 euros por eso que pensamos era de cortesía.
Nos recomendaron este sitio y no cumplió para nada las expectativas. Anunciaban un concierto y al llegar allí nos dijeron que se había cancelado. Pensábamos pasar una noche de música y copas pero nos encontramos con gente cenando, sin música. Pedimos comida pero no estaba muy buena, además de ser autoservicio y te sirven en vasos de plástico reutilizados por los que cobran 1€ que luego te devuelven si los llevas a la barra...
Lamentable, hice una reserva para ver el espectáculo, tomar unas copas para 5 personas. En la reserva he pedido porfavor que no nos pusieron en la parte de atrás que queríamos ver el espectáculo. Resulta que al llegar, pasan mesas sin reserva porque van a cenar, en ningún momento me dijeron que no podemos ver el espectáculo sin cenar. Ósea no importa si reservas o no, dan prioridad a lo que les interese. Para mí, lamentable. Penoso y no me volverá a pasar. Teniendo reserva nos pusieron en el inframundo... enfin experiencia pésima.
Desastre de organización y servicio. Te hacen pagar copas a alto precio por servirlas en vasos de plástico y una vez se llena el aforo, no te dejan salir y entrar de nuevo a pesar de pagar la entrada y/o tener copas. No hacen distinción entre cliente y cola de acceso. Sonido pésimo vendiendo contenido musical como reclamo. Se acerca más a un gallinero que a un local de ambiente musical. No recomiendo ir allí a nadie por su política de atención al cliente y servicio. Un chiringuito en medio del bosque a precio y servicio próximo a la estafa.
Lo que es el sitio está bien, pero MUY MUY MUY MAL GESTIONADO. Llamamos para reservar porque en la web no se podían reservar mesas de 5 y nos dijeron que reservaramos la mesa 5 que no habría problema, cuando llegamos y le dijimos que pusieran una silla más, el "dueño/encargado" se dirigió a nosotros de muy malas formas diciendo que habíamos reservado una mesa para 4, cd le explicamos cómo había sido nos dijo que nos iba a poner en otra mesa que por las distancias en esa mesa no podíamos estar 5 personas, nos llevó a la última mesa casi detrás del escenario en una mesa super incómoda con bancos sin respaldo. Aquí no acaba todo, la comida tardó muchísimo, a los 30 min de haber pedido vienen a decirnos que no había pechuga a la plancha y cuando nos trajeron la comida nos trajeron la pechuga a la plancha (un descontrol total). Los vasos HIPERMEGASUCIOS (adjunto foto) aunque no se aprecia lo sucios que realmente estaban en la foto. Resumiendo la comida calidad precio mala, el espectáculo no estuvo mal aunque por el precio que se paga tampoco estaba a la altura, el "dueño/encargado" no tiene ni idea de estar cara al público y lo mejor una de las camareras que se preocupaba por cómo íbamos, pero para no volver!!
Horrible. La comida está ok, pero el servicio es malísimo y peligroso. Las camareras lentísimas, que parece que te esquivan la mirada para no tener que venir a la mesa para tomar nota. Y luego cuando por fin consigues hacer contacto, suelen olvidarse cosas por el camino. Y por si fuera poco, haces un consulta por alérgenos, te traen la comida y se olvidan de avisarte. Media hora después se esconden detrás de la barra y manda a la compañera a decirte que podría tener algo que no puedes comer, mientras mira a lo lejos y se ríe. Con esos comportamientos algún día tendrán un susto de verdad. Ya ni siquiera entro en la parte de que el ambiente ya no tiene nada que ver con el que era hace unos años, cuando había música en directo. No tiene nada que ver, ha perdido mucho.
Pésima atención por parte de una de las camareras rubias, fuimos varias mesas las perjudicadas por esta mujer. La comida es muy escasa para el precio. Pedimos unas berenjenas de sugerencia por 12€ y solo era una y pequeña. Los vasos de las bebidas olían mal y estaban sucios. A pesar de tener reserva con bastante antelación, nos sentaron al principio en un rincón sin poder ver ni oír la música en directo. No tienen parking propio, solo empleados por lo que es dificilísimo aparcar y el estacionamiento publico esta a 15 minutos caminando. El año pasado acudimos y estuvo bien pero este año ha sido nefasta la experiencia.
Párking más cercano a 1,5 km andando por carretera. Comida recalentada y cara, de piso de universitarios. Pareos sucios y desgastados como mantel. Quieren ir de hippies y venderlo como chill out pero es cutre, con sillas de propaganda y telas viejas. La carta no tiene nada que ver con la que tienen publicada en la web, lo que da lugar a engaño y confusión. Baño sin luz. Lo peor: encargada y camareros déspotas, maleducados y con cero interés en los clientes, mucho menos si son de la isla: les sobramos y nos echan (en palabras de ellos, literalmente: "Això és lo que hi ha"). No saben guardar las formas ni dar explicaciones con corrección. Debo mencionar, eso sí, el buen hacer y los buenos modales de una de las camareras (rubia, con acento del cono sur), que por suerte fue la que al final nos atendió. Los demás no merecen calificativo alguno.
Horrible. La comida está ok, pero el servicio es malísimo y peligroso. Las camareras lentísimas, que parece que te esquivan la mirada para no tener que venir a la mesa para tomar nota. Y luego cuando por fin consigues hacer contacto, suelen olvidarse cosas por el camino. Y por si fuera poco, haces un consulta por alérgenos, te traen la comida y se olvidan de avisarte. Media hora después se esconden detrás de la barra y manda a la compañera a decirte que podría tener algo que no puedes comer, mientras mira a lo lejos y se ríe. Con esos comportamientos algún día tendrán un susto de verdad. Ya ni siquiera entro en la parte de que el ambiente ya no tiene nada que ver con el que era hace unos años, cuando había música en directo. No tiene nada que ver, ha perdido mucho.
Pésima atención por parte de una de las camareras rubias, fuimos varias mesas las perjudicadas por esta mujer. La comida es muy escasa para el precio. Pedimos unas berenjenas de sugerencia por 12€ y solo era una y pequeña. Los vasos de las bebidas olían mal y estaban sucios. A pesar de tener reserva con bastante antelación, nos sentaron al principio en un rincón sin poder ver ni oír la música en directo. No tienen parking propio, solo empleados por lo que es dificilísimo aparcar y el estacionamiento publico esta a 15 minutos caminando. El año pasado acudimos y estuvo bien pero este año ha sido nefasta la experiencia.
Párking más cercano a 1,5 km andando por carretera. Comida recalentada y cara, de piso de universitarios. Pareos sucios y desgastados como mantel. Quieren ir de hippies y venderlo como chill out pero es cutre, con sillas de propaganda y telas viejas. La carta no tiene nada que ver con la que tienen publicada en la web, lo que da lugar a engaño y confusión. Baño sin luz. Lo peor: encargada y camareros déspotas, maleducados y con cero interés en los clientes, mucho menos si son de la isla: les sobramos y nos echan (en palabras de ellos, literalmente: "Això és lo que hi ha"). No saben guardar las formas ni dar explicaciones con corrección. Debo mencionar, eso sí, el buen hacer y los buenos modales de una de las camareras (rubia, con acento del cono sur), que por suerte fue la que al final nos atendió. Los demás no merecen calificativo alguno.
El lugar tiene una bonita iluminación y la camarera fue amable. Nos trajo pan con alioli y olivas sin que lo pidamos, por lo tanto dimos por hecho que era de cortesía y aque las copas se veían caras. La cerveza no estaba bien fría, las papas bravas eran caras y parecían papas fritas con salsa por encima, el Hummus no era exquisito, le faltaba el sabor a sésamo, y venía con galletas en vez de pan pita, al final nos cobraron 8 euros por las aceitunas con pan y alioli sin que las pidamos, eso me pareció inconcebible, lo pagamos y no volvería por algo así. Espero que la próxima vez pregunten a sus clientes antes de servir y cobrar por algo que no pidieron. Los eventos brillan por su ausencia.
El lugar tiene una bonita iluminación y la camarera fue amable. Nos trajo pan con alioli y olivas sin que lo pidamos, por lo tanto dimos por hecho que era de cortesía y aque las copas se veían caras. La cerveza no estaba bien fría, las papas bravas eran caras y parecían papas fritas con salsa por encima, el Hummus no era exquisito, le faltaba el sabor a sésamo, y venía con galletas en vez de pan pita, al final nos cobraron 8 euros por las aceitunas con pan y alioli sin que las pidamos, eso me pareció inconcebible, lo pagamos y no volvería por algo así. Espero que la próxima vez pregunten a sus clientes antes de servir y cobrar por algo que no pidieron. Los eventos brillan por su ausencia.
Pedimos un humus que solo era una masa de garbanzos cocidos con 4 galletitas craquetes de bolsa aunque la mesera nos dijo que venía con pan pita. Las papas bravas eran papás fritas que se notaban que estaban recalentadas la salsa que le pusieron por encima por lo menos sabía bien. Nos trajeron al inicio pan y alioli que nos los cobraron como tapas (éramos 4 personas ) nos cobraron 8 euros por eso que pensamos era de cortesía.
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