Horcher
Madrid
Informazioni su Horcher
En Horcher, un rincón elegante de Madrid desde 1943, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Nuestra cocina tradicional centroeuropea, con especialidades como la caza, te transportará a sabores auténticos y memorables. Ven a descubrir la calidez y el servicio que nos han conv...
En Horcher, un rincón elegante de Madrid desde 1943, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Nuestra cocina tradicional centroeuropea, con especialidades como la caza, te transportará a sabores auténticos y memorables. Ven a descubrir la calidez y el servicio que nos han convertido en un referente culinario durante décadas.
Cosa dicono i clienti di Horcher
Horcher ofrece una experiencia gastronómica clásica y elegante, destacando su servicio impecable y ambiente acogedor. Los clientes elogian la atención al detalle y la cocina tradicional, especialmente la perdiz a la prensa y el Baumkuchen. Algunos mencionan que el precio es elevado.
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Tip: No dudes en probar la perdiz a la prensa, un plato imprescindible. Ten en cuenta que muchos platos contienen nata, importante si tienes alergias.
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Horcher si trova a Madrid, circondato da luoghi di interesse culturale e storico. Ecco alcuni dei punti più notevoli nelle vicinanze.
Patrimonio Storico
- Palacio de verano de la duquesa de Santoña (A 112m) — edificio monumental situado en Madrid, calle Montalbán monumento histórico-artístico
- Palacio de Cibeles (A 222m) — edificio sede del Ayuntamiento de Madrid bien de interés cultural
Altri Luoghi di Interesse
- Palacio Oriol (A 98m) — edificio en Madrid
- Palacio del Marqués de Portugalete (A 122m) — edificio desaparecido de Madrid
- Edificio Central del Instituto Nacional de Previsión en Madrid (A 128m) — edificio de Madrid
- Biblioteca del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (A 150m) — biblioteca en España
- casa-palacio de Demetrio Palazuelo (A 166m) — edificio en Madrid, España
- Edificio Cámara de Comercio de Madrid (A 180m) — edificio en Madrid (España)
- Edificio La Equitativa (A 200m) — edificio en Madrid
- Centro Canalejas (A 200m) — Complejo de Madrid
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Domande frequenti su Horcher
Recensioni di Horcher Madrid
Clásico local de gastronomía centroeuropea, con recetas de caza y postres tradicionales. Excelente becada a la presa, uno de los pocos sitios donde mantienen dicha receta. Stroganoff de corzo y patatas souffle riquísimas. Baumküchen exquisitos, con chocolate, nata y helado de vainilla.
De los sitios que permanecen en el tiempo inalterables. Misma carta, misma decoración y, me atrevería a decir, mismo servicio. Una experiencia única donde además de comer muy bien y disfrutas de un excelente servicio. Estuve hace muchos años, tantos, que el escritor Cela y su mujer Marina estaban comiendo en la mesa de al lado. Volví este sábado pasado y lo único que ha cambiado es que ya no ponen un apoya pies a las mujeres de la mesa. Una pena.
Clásico de toda la vida de madrid, de gran nivel gastronómico y trato exquisito. Comida de caza y de calidad suprema, el trato inmejorable!! Sin duda una gran alegria que siga sobreviviendo (y esperemos que muchos años mas) porque merece la pena y es parte ya de la historia de Madrid!!
De los mejores restaurantes de Madrid. Es un restaurante clásico, de toda la vida. Todo es importante y ellos cuidan todos los detalles. La carta es principalmente de carne de caza, y sin duda merece muchísimo la pena probarlo. Las crepes de postre te las hacen delante tuya, es una experiencia brutal. Muy muy recomendado y un sitio que hay que probar alguna vez si o si a pesar del precio.
Una experiencia única. Un sitio muy elegante y sobre todo, tranquilo. He disfrutado mucho pues cuidan todos los detalles. El precio es muy razonable para la calidad de todo el conjunto. Siempre tengo un factor que resume mi opinión. Al salir me pregunto si volveré a ese lugar. La respuesta en este caso es SÍ. Danke schön!!!
Mi experiencia en Horcher fue excepcional de principio a fin. Desde el momento en que cruzamos la puerta, el equipo de camareros nos hizo sentir bienvenidos con un servicio impecable, atento y elegante, sin resultar invasivo. Su profesionalismo y conocimiento del menú añadieron un toque especial a la velada, recomendando con acierto tanto platos como maridajes. En cuanto a la comida, cada plato fue una obra de arte. La calidad de los ingredientes y la ejecución perfecta de cada receta reflejan la maestría y tradición que caracterizan a Horcher. Desde los entrantes hasta los postres, cada bocado fue una experiencia inolvidable. Destaca especialmente su famoso Kaiserschmarrn, un cierre perfecto para una cena de lujo. Si buscas una experiencia gastronómica única, con un servicio de primer nivel y una cocina que roza la perfección, Horcher es sin duda el lugar indicado. Sin duda, volveré.
Si quieren conocer el lugar mas refinado, elegante y romántico de MADRID, por favor vayan al HORCHER, cada viaje a Madrid voy a comer o cenar, la comida excelente la atención y servicio de 10, pregunten por RAUL el los va a atender como REYES, muy buena selección de vinos, no olviden llevar un saco y corbata y disfruten de un lugar lleno de tradición mi lugar favorito, ampliamente recomendado.....frente al PARQUE DEL RETIRO A 1 CUADRA DE LA PUERTA DE ALCALA.....
Restaurante de alta cocina en el centro de Madrid. Cocina clásica, con especialidad en platos de caza y salsas con gran potencia de sabor y muy ricas. Destaco los boletus edulis con foie, huevo poché y trufa blanca, el corzo asado al natural (ambos en fotos acompañando a esta reseña) y las sorprendentes patatas soufflées. Muchas de las preparaciones se acaban en mesa, como la perdiz a la prensa, el consomé Don Victor o los crepes y es un espectáculo ver a los camareros trabajar. El servicio muy profesional y atento. Lugar de gran elegancia y mucha clase, se respira una atmósfera especial en él desde que cruzas la misma puerta. Quizás no del agrado de todo el mundo, pero para mí una experiencia gastronómica única que me encantó tener.
Todo lo que envuelve a horcher es un 10/10, tanto la comida, como el servicio y el restaurante en sí. Totalmente recomendable e imprescindible la perdiz a la prensa. El único inconveniente es que la gran mayoría de sus platos tienen salsas que incluyen nata y si tienes un familiar intolerante o alergico es un problema.
Un clasico! Con platos excepcionales, servicio cuidado y ambiente agradable. El sitio para acudir con gente que te gusta.
Restaurant fino y delicado. Muy buena atención. La cena maravillosa y los vinos deliciosos. El postre lo mejor de la noche! El Maitre con mucha buena onda.
Excelente, un servicio y unos platos exquisitos Sin duda una referencia en Madrid Imprescindible
Restaurante con mucha historia, la atención es increíble, hasta te acompañan al baño y te abren la puerta. La comida rica, los raviolis, el strogonoff... solo le faltaba más pasta. Aparcacoches también super amable, todo el personal en general. Una experiencia para hacer alguna vez en Madrid, yo ya he repetido!
Es un sitio espectacular que te transporta al madrid de los años 50. El servicio es exquisito y la comida de altísima calidad. Mucho mejor que cualquier Estrella michelin de los de ahora. El precio es lo de menos en estos sitios.
La comida es excepcional pero lo mejor es Raúl, el jefe de sala. Amabilidad en estado puro. Para repetir mil veces. Comimos perdiz a la prensa (espectacular) y liebre a la Royal (más potente pero igual de buena). De lo mejor de Madrid.
La materia prima es excepcional, la decoración de las salas muy bonita, conservadora pero acorde con la experiencia que ofrecen, el trato exquisito. Si tuviera que poner un pero seria que la carta es muy reducida,si te gusta la caza es tu sitio, los postres se reducen crepes o su postre especialidad, el postre de árbol. Te recomiendo que preguntes por la historia y la forma de hacer este postre. En un restaurante de este nivel 120€ por persona sin vino... es verdad que se espera una carta de postre más sugerente, trata de disfrutar de la experiencia y sus especialidades. Sigue siendo uno de los grandes restaurantes de Madrid.
Top10 y lujo. Fui con mi mujer y no hay sitio que lo supere en Madrid. Eso si...prepara 200 euros pax(3 entrantes, vino, dos ppales y postre).., no es una crítica al precio (lo merece y no lo considero caro; solo que nadie se considere a engaño). Volveré a disfrutar, espero en el corto plazo ya que mi lista de sitios pendientes por visitar es bien larga.
Una experiencia maravillosa una vez más en Horcher. Todos los platos perfectamente elaborados, las perdices a la prensa, los escalopines a la trufa, el goulash a la Hungara, de primeros las setas con foei y trufa fuera de carta, la ensalada de bogavante....todo muy rico. De postres el baumkuchen con ese chocolate y nata....y por supuesto la tarta de chocolate de 10 !!. Un pequeño comentario...las servilletas son demasiado grandes y con demasiado apresto, no son cómodas para realizar su función, más con una mesa de 10 personas. Dicho todo esto es sin duda el mejor restaurante tradicional de Madrid con un servicio que ya no existe en ningún otro restaurante, sin duda Elisabeth ha sabido mantener , incluso mejorar, la esencia de Horcher. Deseando volver !!
Las empanadillas impresionantes, un restaurante muy top! Super elegante para ocasiones especiales
Un fabuloso restaurante, pero hay que ir con la VISA bien engrasada. Vinos increíbles de añadas antiguas a muy buen precio. Por otro lado los Vinos y Champagnes actuales tienen un sobreprecio excesivo. Cocina clásica impecable. Servicio magnífico. El pastel arbol es un postre único y no se puede prescindir de ël. No os lo perdáis.
Un clásico, elegante, con una comida bien preparada y presentada y un gran servicio en mesa. Local íntimo y acogedor con una decoración que recuerda a la antigua Alemania oriental. Material de una excelente calidad. Ideal para celebrar ocasiones especiales, como un aniversario o un cumpleaños. El precio, aunque elevado, está acorde con el servicio recibido.
De los mejores restaurantes de Madrid. Servicio impecable, atento y no invasivo. Trabajan muy bien el producto, especialmente la caza. Espectaculares los crepes de sardinas, aunque ya no están en carta, el steak tartar y los creps suzette que preparan delante tuyo.
Hemos probado el menú degustación. Lo hemos disfrutado mucho. No es sorprendente (excepto el huevo porche con salmón marinado y salsa holandesa, que recomiendo probar) pero si de gran calidad y con raciones abundantes. Los vinos con los que maridamos cada plato, conocidos con los que no se puede fallar. El ambiente es muy agradable, el servicio perfecto y los tiempos muy bien medidos.
Una experiencia que repetiré sin duda. Desde que llegué hasta que salí me sentí cómoda. La señorita que me atendió un encanto y con buena cara. La comida exquisita en su punto , jugosa . Me encantó que todos sabían los platos , los ingredientes eso es un puntazo. Uno de los mejores restaurantes que he visitado. Repetiré sin duda, muchas gracias a ustedes por tratarme de maravilla!
Como siempre ¡espectacular! He comido y cenado en varias ocasiones y cada vez que voy disfruto más del "escenario", el "arte" y la atención del servicio y su magnífica comida. Todo es perfecto hasta el último detalle. No creo que haya otro sitio igual en toda España. Recomendable al 100%. Volveré
El mejor. Puede ser imitado pero nunca igualado. Acogedor y luminoso al mismo tiempo con ventanas frontales al retiro
Sí, la comida es excepcional pero lo que supera a la inmensa mayoría de los restaurantes es la experiencia. Desde que llegas, el local, la atención, el trato, la manera de hacerte sentir agusto sin sobresaltos ni incomodidades, es una maravilla. La sinfonía que es el servicio no lo he visto en ningún otro sitio, despues de pasear por bastantes restaurantes de los más recientes, de moda y de no moda, con mucho reconocimiento, prestigio y precio me doy cuenta que la verdad y lo auténtico está aquí, ésto es la restauración. Los platos, cualquiera vale, evidentemente no los he probado todos, pero los que probamos sensacionales, los riñones, el corzo, el salmón o el bisqué de bogavante in-su-pe ra-bles. Al final sales del restaurante con una sonrisa de oreja a oreja a pesar de tener la cartera sensiblemente más delgada y a pesar de tener la sensación de ser un tanto carca. Una maravilla.
Mucho más que un restaurante. Una auténtica pasada, es transportarse al siglo XIX. El restaurante se encuentra en una de las mejores zonas de Madrid, no hay problema para aparcar, dado que tienen aparcacoches. El servicio espectacular de 10 muy muy atentos en todo momento, es una gozada y el entorno espectacular. Transportarse a una comida en el siglo XIX. La comida de 10 nosotros comimos carpaccio de ciervo que estaba muy bueno, corzo con su salsa Española y sus acompañamientos, sin lugar a duda de lo que probamos fue lo mejor, habrá que volver a repetir ese manjar y por último pato, que también estaba muy bueno. De postre su auténtico baumkuchen que simplemente estaba de 10, para no parar de comerlo, es un vicio. En resumen es un sitio 10 para darse un homenaje. Es un sitio con precios elevados, no es para ir a comer todos los días, pero de vez en cuando hay que darse una alegría. Tambien dire, que los precios estan muy acordes con el productazo que recibes, el sitio, el servicio… En fin, sitio espectacular en Madrid.
Es un clásico en toda regla. Impecable el servicio, profesionalidad absoluta en estos tiempos difícil de ver. Cubertería, vajilla, cristalería y manteles y servilletas de primera. Pulcritud máxima y atención irreprochable sin caer en el agobio. La comida excelente por calidad y también por cantidad, cosa importante cuando vas a un restaurante de factura elevada y habitualmente te vas con hambre. Aquí no. Es un restaurante costoso pero en absoluto caro, antes al contrario. Enhorabuena a todo el equipo. Volveremos.
Muy buen servicio y buen restaurante de Madrid
Quedé maravillosamente sorprendido por este estupendo lugar. Los empleados son amables, discretos y encantadores. Además de ir a disfrutar de platos increíbles, también vas a disfrutar de su ambiente, a regalarte el cuerpo y sus sentidos. Foie, lomo de corzo y un extraordinario Stroganoff de ternera. Pastel de árbol con helado de vainilla mejicana, chantilly y salsa de chocolate negro y crepes Sir Holden. Sencillamente inolvidable, volveré siempre que pueda. ¿El precio? Completamente irrelevante.
Extraordinario restaurante clásico Muy buen servicio y muy buen producto De los restaurantes de toda la vida de Madrid Muy recomendable
El sitio es increíble. La comida y el servicio genial. El ambiente da un poco de grimilla
Horcher es uno de los restaurantes más tradicionales (en el buen sentido del término) de Madrid. Y eso se aprecia desde el momento que cruzas la puerta y te reciben. Es una experiencia no sólo gastronómica, sino también sensorial: decoración exquisita (sin moderneces), muy buena atención por parte de todo el personal (el "servicio a la rusa" es algo que se debe vivir una vez en la vida, cuanto menos) y, sobre todo, un producto de 10, bien tratado. Mención especial a los platos de caza (para mi gusto, el strogonoff de ciervo y el pichón de Bresse son), al steak tartar y a los postres (es complicado decidirse entre el baumkuchen y el strudel de manzana). En definitiva, un remanso de restauración tradicional en el centro de Madrid. NOTA: sigue exigiéndose que los caballeros usen americana (la corbata, por suerte para los que no la idolatramos, hace años que dejo de ser condición sine qua non), cosa que agradezco.
Este año me ha sorprendido para bien el ambiente. Siempre es un gusto visitar Horcher, pero hace unos días volví, y habia mucha gente joven, lo cual agrada. Tienen todo impecable, decoración, mantenerla, vajilla. Y por supuesto el servicio es un diez. Con camareros y jefes de sala de toda la vida que hacen su trabajo con amor e increíblemente bien. ¡Muy recomendable el pichón de Bresse con patatas soufflè!
La verdad es que he salido muy contento de mi cena en Horcher, en parte también porque no llevaba ninguna expectativa previa. El ambiente es realmente acogedor: fuimos a cenar y la iluminación resulta cálida y muy agradable, creando una atmósfera íntima. El espacio, además, es precioso y muy acorde a mi gusto. El servicio de sala merece una mención especial. Es un auténtico espectáculo ver a los profesionales trabajar; un tipo de servicio que, por desgracia, ya no se ve tan a menudo. Todos los detalles —cuberterías, fuentes, utensilios— están impecablemente cuidados y pulidos. Es un placer observar cómo se maneja todo en sala, con una estética y una precisión muy poco habituales. El trato fue siempre atento y amable. Es cierto que hacia el final de la cena el servicio se ralentizó ligeramente, probablemente porque el restaurante estaba lleno, pero en ningún caso fue algo molesto ni criticable. En cuanto a la comida, todo estuvo francamente bueno. El consomé de Don Víctor fue muy sabroso, el ganso estaba excelente y el baumkuchen me gustó especialmente. Destacaría el helado de vainilla que lo acompaña, que creo que llevaba algún licor: estaba extraordinariamente bueno. Si tengo que señalar algún aspecto menos positivo, serían los precios, que son elevados. No obstante, esto no es ninguna sorpresa: el menú está disponible online y uno sabe perfectamente a qué atenerse. Es cierto que, comparado con otros restaurantes donde también se sirve caza, los precios están por encima de la media, pero aquí no solo se paga la materia prima y la elaboración, sino toda la experiencia que rodea a la cena. En definitiva, fue una experiencia muy grata y, sin duda, memorable. Volveré e intentaré repetir.
El precio es elevado pero cuando eliges este restaurante ya sabes lo que hay, y lo que hay que decir es que a pesar de ser caro, cuando finaliza la comida sales muy satisfecho La cantidad de comida está muy bien, ademas sabes que estás comiendo muchos calidad de producto y ademas lo tratan realmente bien Es un restaurante que si que es probable que repita en el futuro
Excelencia culinaria en un restaurante con la esencia de antes... Desde que entras por la puerta hasta que sales, te acompaña el exquisito trato de su personal que se ha perdido en muchos otros locales. Cocina exquisita, muy bien elaborada y sin estridencias, que para eso ya existen demasiados restaurantes en Madrid. En definitiva, un clásico de la restauración madrileña, que hay que pagar, pero que no se concibe Madrid sin él.
Ir a Horcher es una experiencia gastronómica que, todo aquel que pueda, debería hacerlo. Es un lugar único. Todo es una ceremonia. Desde la recepción, hasta la despedida. Pocas veces en mi vida estuve tan bien atendido en un restaurante por su personal. La comida no deja de ser el centro de atención. Platos de primerísimo nivel con materias primas excelentes. Característico sus carnes de caza. Resulta difícil plasmar todos los detalles que hacen de este restaurant un lugar único, hasta incluso su localización frente al Retiro. Digno de poseer 3⭐️Michelin, pero no se si las tiene. Volveré, sin lugar a dudas.
Excelencia culinaria sin duda, un sitio clásico con grandes platos , su Baumkuchen es un postre que sin duda es un acierto, la mejor atención por parte del personal , con una buena supervisión, para cualquier celebración familiar o grandes amigos es una buena recomendación
Comer en este clásico restaurante de Madrid es toda una experiencia. La decoración y el ambiente son tan diferentes a lo que se lleva hoy en día que se hace difícil compararlo a ningún otro. El servicio es super profesional y atento. Tipico servicio de toda la vida que no falla. Para los hombre las chaqueta es obligatoria. Como aperitivo te ponen un paté de foie que aunque yo no soy muy fan he de admitir que estaba bueno. Para picar pedimos el steak tartar que estaba muy bien hecho y condimentado. Por ponerle una pega les pedí que fuera muy picante y prácticamente no picaba. Lo pedimos con unas papas souflé que estaban de miedo, super recomendadas. De principal pedimos 3 platos. El rodaballo salvaje a la brasa que estaba exquisito. Se nota mucho el género que usan y algo que me sorprendió es la cantidad que era bastante generosa. Venia acompañado de unas patatas que estaban muy bien logradas. El rabo de vaca es uno de sus especialidades. De nuevo venia muy bien de cantidad y estaba buenísimo. Los langostinos tigres estaban súper tiernos y venían acompañados de una salsa que estaba brutal. De postre no pedimos nada y nos trajeron un bizcocho que es uno de los postres típicos de la casa. A mi sinceramente no me dijo mucho pero tampoco estaba mal. En cuanto al precio es un sitio caro pero también es innegable la calidad del producto que usan y las elaboraciones. No me parece un sitio para ir a menudo pero si de vez en cuando o como experiencia.
Todo lo que envuelve a horcher es un 10/10, tanto la comida, como el servicio y el restaurante en sí. Totalmente recomendable e imprescindible la perdiz a la prensa. El único inconveniente es que la gran mayoría de sus platos tienen salsas que incluyen nata y si tienes un familiar intolerante o alergico es un problema.
Gran restaurante, un clasico de Madrid que no puede faltar. Atención impecable de la mano de los maître así como de los camareros que terminan los platos in situ de forma increíble. Fui al menu cerrado de la página web, por unos 170€ con vino (bien aunque no excepcional). Consiste de: - Aperitivo de foie, bien - Consomé, exquisito - Huevo poché, ejecutado perfectamente - Ragout de lenguado, muy bien - Lomo de corzo con patatas, increíble plato me encantó - Crepes sir holden, buen final para la cena - Cafe y Baimkuchen
Único e inigualable. Un clásico que nunca baja el listón. La atención, el cuidado y el mimo que le ponen a todo es lo que lo han convertido en un referente. Todos sus platos son deliciosos. Tienen una cocina de caza de altísimo nivel. La perdiz a la prensa es un obligatorio, al igual que las crepes suzette. Destacar la atención de María, siempre encantadora que te hace sentir como en casa.
Magnífico restaurante. Buena puesta en escena, camareros muy profesionales.
Una auténtica experiencia gastronómica que hay que disfrutar al menos una vez en la vida. El restaurante y el ambiente son preciosos por la noche, seguramente de día, con las ventas más al Retiro, también lo sea. Las detalles de las mesas son impecables: flores, cubertería, cristalería, etc. La comida es deliciosa, especialmente los platos de caza, las aves, una delicia. Las crepes Suzette son un auténtico espectáculo. Mención aparte el servicio, que no puede ser más amable y profesional, el mayor activo del restaurante sin duda. Volveré sin ninguna duda. Salí en una nube. Edito esta reseña a enero de 2025 porque a primeros de año fuimos un grupo de amigos a comer el espectacular ganso de Navidad. Los postres como siempre exquisitos y el personal sencillamente de 10. Segunda vez en 8 meses que tengo la suerte de ir, y si cabe, me ha gustado aún más, es una experiencia mágica.
Experiencia que debes vivir al menos una vez en la vida. Servicio de diez, cercano, profesional y sobre todo de la vieja escuela. Esa que hace sentir al cliente el centro de la experiencia culinaria. Comimos grandes clásicos de la casa, todos muy bien ejecutados y acompañados de salsas sabrosas y guarniciones contundentes. Muy ricas las famosas patatas souflés. Mención especial a los postres elaborados vista al cliente, al igual que muchas otras elaboraciones. Que rico estaba el Viña Albina del 61.
La verdad es que he salido muy contento de mi cena en Horcher, en parte también porque no llevaba ninguna expectativa previa. El ambiente es realmente acogedor: fuimos a cenar y la iluminación resulta cálida y muy agradable, creando una atmósfera íntima. El espacio, además, es precioso y muy acorde a mi gusto. El servicio de sala merece una mención especial. Es un auténtico espectáculo ver a los profesionales trabajar; un tipo de servicio que, por desgracia, ya no se ve tan a menudo. Todos los detalles —cuberterías, fuentes, utensilios— están impecablemente cuidados y pulidos. Es un placer observar cómo se maneja todo en sala, con una estética y una precisión muy poco habituales. El trato fue siempre atento y amable. Es cierto que hacia el final de la cena el servicio se ralentizó ligeramente, probablemente porque el restaurante estaba lleno, pero en ningún caso fue algo molesto ni criticable. En cuanto a la comida, todo estuvo francamente bueno. El consomé de Don Víctor fue muy sabroso, el ganso estaba excelente y el baumkuchen me gustó especialmente. Destacaría el helado de vainilla que lo acompaña, que creo que llevaba algún licor: estaba extraordinariamente bueno. Si tengo que señalar algún aspecto menos positivo, serían los precios, que son elevados. No obstante, esto no es ninguna sorpresa: el menú está disponible online y uno sabe perfectamente a qué atenerse. Es cierto que, comparado con otros restaurantes donde también se sirve caza, los precios están por encima de la media, pero aquí no solo se paga la materia prima y la elaboración, sino toda la experiencia que rodea a la cena. En definitiva, fue una experiencia muy grata y, sin duda, memorable. Volveré e intentaré repetir.
Excelencia culinaria en un restaurante con la esencia de antes... Desde que entras por la puerta hasta que sales, te acompaña el exquisito trato de su personal que se ha perdido en muchos otros locales. Cocina exquisita, muy bien elaborada y sin estridencias, que para eso ya existen demasiados restaurantes en Madrid. En definitiva, un clásico de la restauración madrileña, que hay que pagar, pero que no se concibe Madrid sin él.
Ir a Horcher es una experiencia gastronómica que, todo aquel que pueda, debería hacerlo. Es un lugar único. Todo es una ceremonia. Desde la recepción, hasta la despedida. Pocas veces en mi vida estuve tan bien atendido en un restaurante por su personal. La comida no deja de ser el centro de atención. Platos de primerísimo nivel con materias primas excelentes. Característico sus carnes de caza. Resulta difícil plasmar todos los detalles que hacen de este restaurant un lugar único, hasta incluso su localización frente al Retiro. Digno de poseer 3⭐️Michelin, pero no se si las tiene. Volveré, sin lugar a dudas.
El precio es elevado pero cuando eliges este restaurante ya sabes lo que hay, y lo que hay que decir es que a pesar de ser caro, cuando finaliza la comida sales muy satisfecho La cantidad de comida está muy bien, ademas sabes que estás comiendo muchos calidad de producto y ademas lo tratan realmente bien Es un restaurante que si que es probable que repita en el futuro
Excelencia culinaria sin duda, un sitio clásico con grandes platos , su Baumkuchen es un postre que sin duda es un acierto, la mejor atención por parte del personal , con una buena supervisión, para cualquier celebración familiar o grandes amigos es una buena recomendación
Gran restaurante, un clasico de Madrid que no puede faltar. Atención impecable de la mano de los maître así como de los camareros que terminan los platos in situ de forma increíble. Fui al menu cerrado de la página web, por unos 170€ con vino (bien aunque no excepcional). Consiste de: - Aperitivo de foie, bien - Consomé, exquisito - Huevo poché, ejecutado perfectamente - Ragout de lenguado, muy bien - Lomo de corzo con patatas, increíble plato me encantó - Crepes sir holden, buen final para la cena - Cafe y Baimkuchen
Comer en este clásico restaurante de Madrid es toda una experiencia. La decoración y el ambiente son tan diferentes a lo que se lleva hoy en día que se hace difícil compararlo a ningún otro. El servicio es super profesional y atento. Tipico servicio de toda la vida que no falla. Para los hombre las chaqueta es obligatoria. Como aperitivo te ponen un paté de foie que aunque yo no soy muy fan he de admitir que estaba bueno. Para picar pedimos el steak tartar que estaba muy bien hecho y condimentado. Por ponerle una pega les pedí que fuera muy picante y prácticamente no picaba. Lo pedimos con unas papas souflé que estaban de miedo, super recomendadas. De principal pedimos 3 platos. El rodaballo salvaje a la brasa que estaba exquisito. Se nota mucho el género que usan y algo que me sorprendió es la cantidad que era bastante generosa. Venia acompañado de unas patatas que estaban muy bien logradas. El rabo de vaca es uno de sus especialidades. De nuevo venia muy bien de cantidad y estaba buenísimo. Los langostinos tigres estaban súper tiernos y venían acompañados de una salsa que estaba brutal. De postre no pedimos nada y nos trajeron un bizcocho que es uno de los postres típicos de la casa. A mi sinceramente no me dijo mucho pero tampoco estaba mal. En cuanto al precio es un sitio caro pero también es innegable la calidad del producto que usan y las elaboraciones. No me parece un sitio para ir a menudo pero si de vez en cuando o como experiencia.
Único e inigualable. Un clásico que nunca baja el listón. La atención, el cuidado y el mimo que le ponen a todo es lo que lo han convertido en un referente. Todos sus platos son deliciosos. Tienen una cocina de caza de altísimo nivel. La perdiz a la prensa es un obligatorio, al igual que las crepes suzette. Destacar la atención de María, siempre encantadora que te hace sentir como en casa.
Magnífico restaurante. Buena puesta en escena, camareros muy profesionales.
Una auténtica experiencia gastronómica que hay que disfrutar al menos una vez en la vida. El restaurante y el ambiente son preciosos por la noche, seguramente de día, con las ventas más al Retiro, también lo sea. Las detalles de las mesas son impecables: flores, cubertería, cristalería, etc. La comida es deliciosa, especialmente los platos de caza, las aves, una delicia. Las crepes Suzette son un auténtico espectáculo. Mención aparte el servicio, que no puede ser más amable y profesional, el mayor activo del restaurante sin duda. Volveré sin ninguna duda. Salí en una nube. Edito esta reseña a enero de 2025 porque a primeros de año fuimos un grupo de amigos a comer el espectacular ganso de Navidad. Los postres como siempre exquisitos y el personal sencillamente de 10. Segunda vez en 8 meses que tengo la suerte de ir, y si cabe, me ha gustado aún más, es una experiencia mágica.
Experiencia que debes vivir al menos una vez en la vida. Servicio de diez, cercano, profesional y sobre todo de la vieja escuela. Esa que hace sentir al cliente el centro de la experiencia culinaria. Comimos grandes clásicos de la casa, todos muy bien ejecutados y acompañados de salsas sabrosas y guarniciones contundentes. Muy ricas las famosas patatas souflés. Mención especial a los postres elaborados vista al cliente, al igual que muchas otras elaboraciones. Que rico estaba el Viña Albina del 61.
Restaurante clásico de toda la vida. Elegante y bien atendido. La comida es de excelente calidad. El precio es acorde a lo que ofrecen en cuanto a calidad y servicio, alto. Lo más recomendable es la carne de caza. El corzo y el ciervo son espectaculares. El precio de los postres es quizás el más descompensado, pues no son ninguna maravilla y los precios son casi 15€. Los precios de los platos en carta no incluyen IVA, lo cual según tengo entendido es ilegal, y la web no está actualizada, por lo que los precios que aparecen son inferiores a los reales.
Un clásico demasiado clásico. Parece que no ha pasado el tiempo en este restaurante que mantiene su estilo clásico sin fisuras ni actualización. Quizás demasiado. Otros restaurantes similares mantienen su concepto tradicional, pero actualizando decoración, materiales y mobiliario. Aquí pareciera que está como en origen sin la más mínima concesión a la modernidad. Respetable para el que le guste. Con la comida pasa algo similar, calidad y tradición sin concesión a la modernidad culinaria que invade el siglo XXI. Quién lo busque también lo apreciará. Todo muy rico y de calidad máxima (que por supuesto la pagas) El servicio profesional a más no poder incluyendo el de mayor juventud que sin embargo parece que llevaran también toda la vida. Además, con una exquisitez y simpatía muy equilibrada.
Un clásico que hay que conocer. El restaurante es una maravilla con una decoración que te transporta a otra época y te hace sentir alguien privilegiado. El servicio esmerado sobre todo resaltar la, no sé si maitre o somelier, señorita encantadora. La comida….. buena, pero un poco corta en todos los sentidos para las espectativas que te crea este lugar.
Clásica y muy cuidada decoración, ambiente como siempre, exquisito y con muy buen gusto. El servicio absolutamente impecable, siempre te sientes atendido en todo momento. La comida muy correcta, evidentemente es un sitio de caza, pero yo pedí el rodaballo salvaje y espectacular, me decepcionó mucho el apple strudel, muy seco y sin sabor, me lo esperaba muchísimo mejor. Es un restaurante muy caro, eso se sabe, pero en general merece la pena para una ocasión especial.
un muy buen restaurante, que, sin embargo, decepciona un poco. El local es clásico, muy clásico, el servicio, muy correcto y muy puesto y la cocina, sin embargo, no está a la altura de lo que uno espera. Los paltos no son de 10, sino, solo, de 7 u 8. En definitiva, se vende por 9 o 10 y, sin embargo, no pasa del 7 u 8.
Para mí, Horcher es uno de esos sitios en Madrid que dejan muy buen sabor de boca. Está en pleno barrio de Jerónimos y la verdad es que llegar es fácil incluso cuando hay más tráfico. Tienen una carta muy variada, aunque mucha gente va por su especialidad alemana, que es excelente. Lo mejor es que los precios son bastante razonables para la calidad que ofrecen, tanto en la comida como en el servicio. Eso sí, si planeas ir, te recomiendo reservar porque suele haber gente. Me encanta el ambiente tranquilo y familiar que tienen, es ideal para comer con seres queridos. Además, aceptan tanto tarjeta como efectivo, lo que siempre viene bien. Si quieres hacerte una idea, échale un vistazo a las fotos de sus platos, ¡son una tentación!
Un clásico en Madrid. Las vieiras con puré de puerro muy ricas. El solomillo con tuétano curioso y rico. Las empanadillas de foie buenas pero no a destacar. Los postres buenos, la tarta de queso y el que es típico de allí como alemán, aunque me esperaba un poco más. Para mi gusto le falta un toque de modernidad. Tanto a la decoración como a los platos. Aunque entiendo que el concepto que tienen es de que se mantenga como antaño. La atención buena, muy muy pendiente de todo.
La comida debería ser aun mas cuidada en ingredientes y preparación a mi modo de ver. El servicio es algo ineficiente, no solo por no estar pendientes de la mesa lo suficiente sino por servir de forma inapropiada incluso descuidandose demasiado. El consomé excesivamente salado, una pena, y demasiada poca cantidad. No me gusta que rocen con el comensal cada vez que pasan por detrás, tal vez la mesa era demasiado grande para la pequeña sala. Suelo comer con la chaqueta o americana quitada, y aquí exigen chaqueta para comer, no lo veo cómodo pero lo respeto. Esperaba demasiado para lo que percibí. No necesito volver.
Un ambiente super elegante y con un servicio muy cuidado, la comida bien, buen producto.
Más que un restaurante es una experiencia de viaje en el tiempo. Tanto la decoración (excepto los baños, que necesitan una renovación) como la carta y el servicio son de otra época y, como tal, deliciosos y magistralmente ejecutados. Es obligatorio probar cualquiera de sus carnes, con sus salsas, como ya no se hacen en ningún lado. Por otro lado, esperaba más del famoso baumkuchen. En conjunto, muy recomendable, incluso obligatorio si quieres conocer ña restauración clásica de calidad.
El clásico de los clásicos. Un restaurante que me recuerda a mi infancia con mis abuelos y a muchas celebraciones en familia que han sido siempre un éxito. Un restaurante de toda la vida, que aunque no tenga estrella Michelin, se come muy bien y sus “clásicos Horcher” no fallan nunca. Recomiendo ir siempre en invierno por qué su carta me gusta más y especialmente, la decoración en las fechas navideñas. Es como viajar al pasado, con cubertería de plata, cristalería fina y camareros de smoking. A mi me gusta ver a todos los hombre con chaqueta, dresscode obligatorio, por que el ambiente así, te recuerda donde estás. Mi plato preferido es y será el Stroganoff a la mostaza y sus patatas suffleé, pero tb me encanta la hamburguesa, los consomés, y cualquier plato de caza. De postre, imprescindible el Boukumen.
La comida debería ser aun mas cuidada en ingredientes y preparación a mi modo de ver. El servicio es algo ineficiente, no solo por no estar pendientes de la mesa lo suficiente sino por servir de forma inapropiada incluso descuidandose demasiado. El consomé excesivamente salado, una pena, y demasiada poca cantidad. No me gusta que rocen con el comensal cada vez que pasan por detrás, tal vez la mesa era demasiado grande para la pequeña sala. Suelo comer con la chaqueta o americana quitada, y aquí exigen chaqueta para comer, no lo veo cómodo pero lo respeto. Esperaba demasiado para lo que percibí. No necesito volver.
Un clásico en Madrid. Las vieiras con puré de puerro muy ricas. El solomillo con tuétano curioso y rico. Las empanadillas de foie buenas pero no a destacar. Los postres buenos, la tarta de queso y el que es típico de allí como alemán, aunque me esperaba un poco más. Para mi gusto le falta un toque de modernidad. Tanto a la decoración como a los platos. Aunque entiendo que el concepto que tienen es de que se mantenga como antaño. La atención buena, muy muy pendiente de todo.
Más que un restaurante es una experiencia de viaje en el tiempo. Tanto la decoración (excepto los baños, que necesitan una renovación) como la carta y el servicio son de otra época y, como tal, deliciosos y magistralmente ejecutados. Es obligatorio probar cualquiera de sus carnes, con sus salsas, como ya no se hacen en ningún lado. Por otro lado, esperaba más del famoso baumkuchen. En conjunto, muy recomendable, incluso obligatorio si quieres conocer ña restauración clásica de calidad.
El clásico de los clásicos. Un restaurante que me recuerda a mi infancia con mis abuelos y a muchas celebraciones en familia que han sido siempre un éxito. Un restaurante de toda la vida, que aunque no tenga estrella Michelin, se come muy bien y sus “clásicos Horcher” no fallan nunca. Recomiendo ir siempre en invierno por qué su carta me gusta más y especialmente, la decoración en las fechas navideñas. Es como viajar al pasado, con cubertería de plata, cristalería fina y camareros de smoking. A mi me gusta ver a todos los hombre con chaqueta, dresscode obligatorio, por que el ambiente así, te recuerda donde estás. Mi plato preferido es y será el Stroganoff a la mostaza y sus patatas suffleé, pero tb me encanta la hamburguesa, los consomés, y cualquier plato de caza. De postre, imprescindible el Boukumen.
Es una pena acudir a un sitio de este 'nivel' y apreciar malos rollos entre el personal. Una de las metres contestó de muy mala manera a un camarero y otro metre tuvo que hacerle gestos para que cortara. Luego le hicimos una bromilla para romper el hielo y nos contestó, es que aquí hay una mafia... Por otro lado, la comida si, muy buena, notable, pero es que por lo que hemos visto como pilles mucha afluencia comes bastante apretado, además da la sensación de que la mayoría de los clientes son habituales y si no lo eres te quedas un poco... fuera de lugar.
Pondría más puntuación, pero algún error de servicio y la salita en la que nos situaron pequeña para las tres mesas que acogía, y nada discreta en cuanto a privacidad, que hicieron que sintiera cierta incomodidad en mi primera visita, la comida sabrosa y bien presentada, si volviese pediré una mesa con otra colocación, lamento que cuestiones distintas a la comida desvirtúen una posible mejor opinion
Entiendo que muchos no estarán de acuerdo con mi reseña pero como en todas trato de ser totalmente objetivo de acuerdo a mi experiencia personal. Como buen clásico el servicio es excepcional, personal bien capacitado y esmerado, el ambiente como se espera de un lugar de este tipo, íntimo y refinado. La comida me quedo a deber, el carpaccio de venado con poco sabor, un plato demasiado plano, lo mismo que el consome "Dn Victor" que a pesar de ser uno de los platos emblemáticos no refleja la pasión y esmero de la cocina ni la calidad de sus ingredientes. Mención aparte merece el stroganoff a la mostaza donde el filete destaca por su suavidad y sabor. El postre de la casa, el esperado Baumkucken muy rico, pero hasta ahí. La experiencia vale la pena por ser de los pocos clásicos en Madrid sin embargo por los precios se espera algo para recordar, que desafortunadamente no es el caso.
Le doy esta puntuación porque por el precio que se paga, la comida está bien y es diferente pero no es sobresaliente. Se come mejor en muchos otros sitios y por menos dinero. Tiene el encanto de que es un lugar con historia y los camareros preparan partes de los platos en sala. Personalmente, me gusta que mantenga decoración original, etc. Creo que le da carisma y definitivamente lo diferencia. Sin embargo, nos tocó una mesa al lado de una ventana en la que había un aparato (ventilador, calefactor o algo así) que era viejo y hacía un ruido muy molesto…
Entiendo que muchos no estarán de acuerdo con mi reseña pero como en todas trato de ser totalmente objetivo de acuerdo a mi experiencia personal. Como buen clásico el servicio es excepcional, personal bien capacitado y esmerado, el ambiente como se espera de un lugar de este tipo, íntimo y refinado. La comida me quedo a deber, el carpaccio de venado con poco sabor, un plato demasiado plano, lo mismo que el consome "Dn Victor" que a pesar de ser uno de los platos emblemáticos no refleja la pasión y esmero de la cocina ni la calidad de sus ingredientes. Mención aparte merece el stroganoff a la mostaza donde el filete destaca por su suavidad y sabor. El postre de la casa, el esperado Baumkucken muy rico, pero hasta ahí. La experiencia vale la pena por ser de los pocos clásicos en Madrid sin embargo por los precios se espera algo para recordar, que desafortunadamente no es el caso.
Quizás nuestras expectativas estaban sobredimensionadas, pero e apena la profunda decepción. Todo fue un despropósito: Atención de los camareros deficiente. Excesivo tiempo de espera entre platos para un restaurante de este tipo. Muy ruidoso. Agravado por situar nuestra mesa al lado de mesas de muchos comensales. Para ser un restaurante de lujo, cuidar estos detalles es imprescindible. Restaurante excesivamente aprovechado para llenar la sala de comensales. Los camareros tenían dificultad en servir la mesa al no poder rodearla por falta de espacio . Lo hacían por encima de la mesa no por lateral del cliente. No es lo que se espera de un restaurante que se supone cuida el detalle. O falta de camareros o demasiados comensales, para lo que podían abarcar. Estrés percibido del equipo, nerviosismo, prisas, demoras, precipitación. Difícil disfrutar en un entorno ruidoso, estrecho y con personal sobrepasado. No es lo que transmite ni la filosofía del restaurante ni su trayectoria, ni el precio. Mencionar al jefe de sala , quizás también desbordado, pero que no justifica, su actitud deficiente a la hora de empatizar con el cliente. Trato irreverente. Carente de empatía Somelier justito. Más bien un narrador de nombres que un consejero para maridar el menú. Servir en copa un vino exclusivo merece respeto hacia el vino y hacia el comensal. No como si fuera agua. Falta de elegancia y de cuidar el detalle. Comida correcta y bien presentada. Precio no justificado. No volveremos.
La atención pésima. La comida bien aunque nada del otro mundo. No lo recomiendo. Además debes reservar si o si
La última vez que estuvimos, pedí de primero su ensalada de perdiz y venía totalmente astillada. Se lo comentamos al camarero de nuestra mesa y en lugar de llamar al maitre y buscar una solución o disculparse, se llevaron el plato (que luego nos cobraron) y me quedé sin primero. Llevamos yendo a Horcher años y por mi cumpleaños quise darle otra oportunidad ya que era un restaurante que nos encantaba y mi última experiencia fue desastrosa, una vez más, el servicio dejó mucho que desear, chulería y prepotencia. Sin duda, la definitiva para no volver. Había encargado la comida de mi 30 cumpleaños para celebrarlo en casa con mi familia. Llamé con dos semanas de antelación para asegurarme. El día que iba a recogerlo, volví a llamar a medio día para confirmar que iríamos a las 20h30 a recoger el pedido (iba a enviar a un mensajero y sólo podía a esa hora), confirmé con ellos que podríamos recogerlo todo a esa hora y cuando llegó el mensajero le dijeron que tenía que esperar 1h porque el pedido no estaba listo. El mensajero se fue y les llamé para pedir una solución y ver si podían enviármelo en taxi (a 10 minutos del restaurante) y me dijeron que no, el maitre estaba de fondo diciendo tal cual “oye que si no le viene no vamos a entrar en esto, se cancela y punto”. Y pese a que les expliqué que era mi 30 cumpleaños, que había encargado toda la comida para el día siguiente y que lo único que pedía era un taxi (que hubiera pagado con la propina) me dijeron que no iban a pagar nada. Creo que un restaurante como Horcher debería de cuidar a sus clientes y que estas cosas no se pueden aceptar. Lamentable.
Una decepción mayúscula. Fui a Madrid exclusivamente a cenar a este lugar y mi acompañante y yo vomitamos a la media hora de salir del restaurante. A las 23:30 ya nos estaban echando sutilmente cuando aún nos quedaba media botella de vino. La idea era tomar una buena copa post cena pero con un camarero mira do fijamente metiendo presión para que termines es complicado. Una pena, me quedó claro que lo único que le queda es la fama de un pasado glorioso.
Buenas, creo que debo ser correcto ante todo...ME HA DESILUSIONADO de gran manera un restaurante que quiere estar en la elite gastronómica; la comida en general pasable, solo pasable; pero la atención no me pareció de lo mas correcto, hubo malos entendidos entre camareros/metres, luego se vengaron (jejejeje), y no pusieron en nuestra mesa la copa/bandeja grande con el dulce. Me pareció poca ética y menos profesionalidad, dado que si te equivocas (no pasa nada) pero no lo demuestres con el cliente. El problema es tuyo. No me gusto el aspecto, ni la atención...lo siento, el resto pasable (hay muchos, muchos, mejores restaurantes que están y quieren estar a la altura de lujo en Madrid).
Horrible lugar en el trato, Nuestra experiencia en Horcher fue extremadamente decepcionante. Hicimos una reserva con antelación, pero en ningún momento se nos informó sobre el código de vestimenta requerido. Al llegar al restaurante, nos encontramos con la desagradable sorpresa de que no nos permitieron entrar debido a que llevábamos chaquetas de cuero, ya que se requería una vestimenta más formal. La falta de comunicación por parte del restaurante sobre este aspecto tan importante arruinó nuestra noche. Nos sentimos frustrados y desilusionados, ya que habíamos planeado esta salida con mucha anticipación. Es inaceptable que un establecimiento de este nivel no informe adecuadamente a sus clientes sobre las normas de vestimenta. No recomendamos este lugar y esperamos que en el futuro mejoren su comunicación para evitar situaciones incómodas como la que vivimos. ⸻
Restaurante que conozco hace años, y esta última visita ha sido decepcionante. Una cosa es ser un clásico y otra bien distinta no cambiar la decoración nunca. Las raciones muy escasas, y ya que pagamos un dineral, esperaba mucho más. Restaurante rancio de alto Abolengo.
Nos negaron la entrada porque faltaba una chaqueta y aún así nos cobraron 140,00 euros de reserva!! Es una gran estafa!! Nosotros - 2 personas camisa de manga larga, pantalones chinos y jersey de cachemira, así como buenos zapatos de cuero. Uno tenía una chaqueta y el otro no. Estoy a favor de los valores conservadores, pero un restaurante también tiene que mantenerse al día con los tiempos y respetar al cliente. Tener que pedir prestada una chaqueta desgastada o extranjera no es la solución para una velada de clase alta. ¡La supuesta nota en tamaño de fuente 6 al reservar en línea no puede ser culpa del cliente! ¡Pagué 140 EUR por nada! Indignante
Quizás tuvimos mala suerte ( según la mayoria de comentarios), pero realmente fue decepcionante. Del strogonoff a la mostaza la pasta incomible estaba pasada y la salsa no tenía nada que resaltar. Las vieras excelente. El ambiente me resultó incómodo y el servicio sin nada que destacar. No repetiré.
Le dejamos el coche al aparcacoches y lo devuelve con una multa, y reventados los bajos con la acera. Llamo para avisar y la señorita que atiende el teléfono se empieza a reír y a decir que qué me esperaba si no tienen parking. También pedí el solomillo sin perejil, por intolerancia, y lo llenaron de perejil. Lo devolví y me lo devolvieron limpiado, no uno nuevo, me di cuenta cuando tuve que levantarme a vomitar en el viejo y sucio cuarto de baño, y me quitaron el postre sin terminar ni preguntar. Es una vergüenza de sitio, además nos clavaron 1400 euros.
Quizás tuvimos mala suerte ( según la mayoria de comentarios), pero realmente fue decepcionante. Del strogonoff a la mostaza la pasta incomible estaba pasada y la salsa no tenía nada que resaltar. Las vieras excelente. El ambiente me resultó incómodo y el servicio sin nada que destacar. No repetiré.
Le dejamos el coche al aparcacoches y lo devuelve con una multa, y reventados los bajos con la acera. Llamo para avisar y la señorita que atiende el teléfono se empieza a reír y a decir que qué me esperaba si no tienen parking. También pedí el solomillo sin perejil, por intolerancia, y lo llenaron de perejil. Lo devolví y me lo devolvieron limpiado, no uno nuevo, me di cuenta cuando tuve que levantarme a vomitar en el viejo y sucio cuarto de baño, y me quitaron el postre sin terminar ni preguntar. Es una vergüenza de sitio, además nos clavaron 1400 euros.
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