Poncio Willy Moya
Restaurant · Madrid
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Informazioni su Poncio Willy Moya
Poncio Willy Moya is a Restaurante restaurant in Madrid, Madrid. Rated 4.6 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability.
Cosa dicono i clienti di Poncio Willy Moya
Poncio Willy Moya ofrece una experiencia culinaria original y de alta calidad, destacando por su ambiente acogedor y un servicio atento. Los clientes elogian la originalidad y el sabor de los platos, especialmente en el menú degustación.
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Ideale per
Tip: El menú degustación es una excelente opción para probar una variedad de platos y disfrutar de una experiencia completa. Considera reservar con anticipación, especialmente si deseas cenar en la terraza.
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Esplora i dintorni di Poncio Willy Moya
Poncio Willy Moya si trova a Madrid, circondato da luoghi di interesse culturale e storico. Ecco alcuni dei punti più notevoli nelle vicinanze.
Patrimonio Storico
- Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (A 344m) — hospital en Madrid bien de interés cultural
- Palacio de Cristal del Retiro (A 632m) — edificio de la ciudad de Madrid (España) bien de interés cultural
Musei
- Real Gabinete de Máquinas (A 609m) — antiguo museo español con sede en Madrid
Altri Luoghi di Interesse
- Torre del Retiro (A 164m) — edificio en Madrid
- Casa de Cantabria (A 208m) — edificio de Madrid
- Puerta de Dante del Retiro (A 302m) — escultura situada en el Parque del Retiro, Madrid (España)
- Columna-pedestal de los jardines de Cecilio Rodríguez (A 380m) — monumento urbano de Madrid
- Dos columnas en los jardines de Cecilio Rodríguez (A 406m) — monumento urbano de Madrid
- Ocho columnas en los jardines de Cecilio Rodríguez (A 438m) — monumento urbano de Madrid
- Colegio Oficial de A.T.S. y Diplomados en Enfermería, Madrid (A 576m) — edificio en Madrid
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Domande frequenti su Poncio Willy Moya
Recensioni di Poncio Willy Moya Madrid
Hoy tuvimos el enorme placer de cenar en Poncio by Willy Moya y no podemos dejar de recomendarlo. Desde que llegamos, la atmósfera elegante pero relajada nos hizo sentir como en casa. El servicio fue impecable, atento en cada detalle sin resultar invasivo. La comida fue espectacular: cada plato perfecto, con sabores originales y memorables. Pero lo que realmente hizo que nuestra noche fuera única fue Quique, quien nos atendió con una dedicación fuera de serie. No solo nos recomendó según nuestros gustos y se dedicó a la detallar todo lo que hace especial a cada plato sino que creó un cóctel exclusivo solo para nosotros, basándose en nuestros gustos. Una obra de arte líquida que no olvidaremos. Gracias a todo el equipo, y especialmente a Quique, por una noche perfecta. ¡Volveremos sin duda!
Por fin podemos disfrutar del saber hacer de este magnifico chef, Willy Moya abre Poncio Madrid, fiel a su estilo. Invovador, creativo, elegante , un rincón de paz para disfrutar la gastronomía como encuentro de unión. En la foto Gilda con atún y pulpo & Pez espada, trigo y salmorejo de zanahoria. ¡¡Espectacular!
Magnífico restaurante. Ambiente tranquilo, trato maravilloso y comida deliciosa. Recomiendo como plato estrella la BACKLAVA DE TARTA DE QUESO, parmesano, cabello de ángel y pistachos
Pensamos que por la hora no nos atenderían, pero nos confundimos la tortilla de bacalao muy rica y la tarta de Parmesano muy buena lo mas curioso la crema de pera con semillas de mostaza. Una noche de amigos o un rato en pareja. Lo mejor los camareros, bueno todos dentro parecían disfrutar con su trabajo.
Acabamos de terminar de comer y me cuesta poner en palabras la experiencia que acabamos de tener. La comida es de una calidad extraordinaria, una cosa mas rica que otra. Pero ademas la atención es la mejor que he recibido en mi vida. Gracias Kike por hacer de hoy una experiencia inolvidable. Volvere seguro
Gran descubrimiento. Platos muy elaborados y exquisitos, muy buena calidad, y precio adecuado para lo bien que está todo Pedimos la Gilda, la Vieira, el Bikini (vienen tres, no uno como en la foto, nos emocionamos y comimos antes de poder hacerla) y la ensaladilla de pulpo. El servicio y el trato de 10. Baño impecable.
🛎️🛎️🛎️ PONCIO, RETIRO, MADRID 🛎️🛎️🛎️ Yeehhh, Influencers!! Qué marcha?! Hoy toca Poncio by Willy Moya @poncio.wm Un sitio al que tenía entre ceja y ceja y tarde más de lo esperado en ir. El pienso del día: ➡️ Gazpacho de remolacha y foie con oloroso. El aperitivo, bien ambos, incluso me sorprendió algo más el gazpacho. ➡️ Gilda🌶; 4€, con aceituna, boquerón y velo de piparra. Se me quedó un poco chof. Muy original si velo de piparra, pero me falto punch de la piparra. ➡️ Tartar de atún; 6€/ud. Con alga nori, arroz frito y huevo de codorniz. Arroz ultracrujiente el arroz, nori crujiente, atún con punto picante to. ➡️ Gazpacho🍅 de centollo🦞; 7€ con tartar de tomate fermentado. No fue una petición mía, pero lo caté. Gran tamaño de tapa. Muy fresquito y rico. Bien. ➡️ Rollito de callos, pata, morro y oreja; 7€. Lo vi y no dudé en pedirlo, ssam con el rollito, muy caliente, untuoso el interior y punto picante, me encantó. ➡️ Lubina🐟 frita; 27€, con salsa citrica de chile y yuzu. Lubina limpia, troceada, rebozada y frita y se sirve entera. Perfecta ejecución de la fritura del rebozado. A mi la salsa, no me aportó mucho. ➡️ Rigatoni de pato🦆 pekinés🇨🇳; 17€, con salsa anisada, shitake y trufa. Le teníamos en mente y fue una recomendación y nos encantó. Gran tamaño de plato y con gran cantidad de pato y shiitakes. Todo el conjunto, mu’ rico. ➡️ Sueño de una pantera🐅 rosa🌹; 10€, a base de nata, vainilla, cereza, chocolate rosa.Muy visual. Muy elementos y muy golosos entre todos ellos, muy bien. ● Conclusión: Iba con expectativas y se cumplieron justamente. Salimos por 47€ con tapas individuales y platos a compartir. Hubo platos que se me quedaron bajos y platos que me sorprendieron. ● Contigo mismo: Aunque yo fui acompañado por @visual_comerdising, es factible, tiene una parte de tapas de bocado, y otras tapas para compartir y algún plato-plato. Pero si quieres probar platos grandes, ve con alguien para compartir. ● Relación C/P: intentando despegarse de media ● Repetir? Miá, porqué no?!
Una visita a Poncio que resultó estupenda. Destaca la creatividad del chef y lo bien ejecutado que está el menú en general. La propuesta es muy sorprendente y se nota el producto de excelente calidad en cada pase. Quiero resaltar que el servicio es esmerado y los detalles muy cuidados; se nota la atención por hacer la experiencia cómoda y especial. Como punto a mejorar, creo que los postres que probamos, aunque buenos, no tienen el nivel del resto del menú, que es excelente. Muy recomendable. Un lugar para repetir.
Hemos ido mi pareja y yo con motivo de celebración para disfrutar de una buena comida y tiempo de calidad juntos. Me ha gustado mucho el formato de tapas para compartir, que te permite probar varios platos y sabores. No nos ha dejado indiferentes el Rigatoni, pero tampoco la ensaladilla con pulpo, con una textura suave y riquísima, o los tacos de tartar de atún, que también estaban muy buenos. También destaco el precio que, para todo lo que comimos, no está nada mal. Ha sido un placer descubrir Poncio. Volveremos seguro.
-PONCIO WM- 👩🍳 Tapas y platos de autor 💶 Ticket medio (pax): 30€ - 40€ 📍Plaza del Niño Jesús, 3 (Madrid) Cerca del parque del Retiro encontramos la casa de Willy Moya, un proyecto personal donde nada tiene nombre propio y los platos para compartir son la tónica protagonista. Solete de la Guía Repsol y recomendado de la Guía Michelin, aquí descubrimos un local acogedor y un servicio amable que dan vida a todos esos platos, algunos tan icónicos como la costilla, que tratan de transportarnos al picoteo tradicional con una vuelta de tuerca. Es perfecto para ir con amigos pero también si queréis sorprender a vuestros padres pasando un rato agradable. Tiene una pequeña terraza, un salón algo más formal y una zona de mesas altas a la entrada. De aperitivos disfrutamos de un gazpacho de remolacha y un paté de cerdo ibérico al oloroso (muy ricos ambos). Como platos principales probamos la gilda, aceituna, anchoa, boquerón y velo de piparra (uno de sus imprescindibles y está realmente buena), el tartar de atún en taco de alga nori, arroz frito y huevo de codorniz (uno de los mejores sin duda), el petisu de steak tartar de waygu y glaseado de bloody Mary (muy grata sorpresa este plato), la ventresca de atún rojo a la llama con ajo blanco de coco y botarga (rica, pero lo que no repitiéramos si volviésemos), la ensaladilla de pulpo y su carpaccio (brutal), la costilla de vaca, barbacoa de chipotle y tortilla de trigo (imprescindible, impresionante el punto de la carne. Para repetir una y mil veces) y de postre el “sueño de una pantera rosa, nata, vainilla, cereza y chocolate rosa” (correcto y diferente).
Excelente comida con un servicio impecable. Calidad genial. Todos los camareros superatentos. Comimos de raciones y a cual mejor: la corvina, la ensaladilla, los torreznos, la carrillada..... Y como colofon el sorbete de caipiriña. Volveremos a probar el menú de gustarían Nos alégrasteis la noche
14/01/2023 Segunda visita: Probamos además los rigatoni con pato, salsa anisada, potobelo y trufa (muy buenos) Y el fuera de carta: carrillada al oloroso com parmentier trufado Espectacular. _______________________________ Muy buena experiencia. Madrid en verano tiene la ventaja de tener locales estupendos y poco concurridos. El local tiene varios espacios, esta vez estuvimos en la terraza, pero disponen de un amplio comedor en el interior. El servicio es excelente, muy atentos y cuidando todo al detalle. La carta no es extensa, pero es bastante variada y capaz de superar con creces nuestras expectativas. Muy buena relación calidad precio, platos con una buena presentación, algunos más pensados para ser ración individual que para compartir. Empezamos por el pan de masa madre y la ensalada de tomate con vinagreta de miel y atún ahumado (lástima que no tuvieran striacciatella), siguiendo por las croquetas de pollo asado (muy buenas), los chipirones plancha con espinacas y alioli de albahaca (exquisitos) y recomiendo consultar los fuera de carta. La tarta de queso parmesano con pera mostarda, muy buena también. El local está en unos soportales, no es una zona demasiado accesible. Hay varias paradas de autobús cerca, pero mal lugar para aparcar. A dos pasos del Parque del Retiro. *Recomendable reservar*
Este sitio ha sido un descubrimiento de casualidad, y qué descubrimiento!!!! Me apetecía un sitio para cenar de tapeo rico, y este es todo un acierto. Pedimos el tomate, el taco de steak tartar, la presa ibérica, la corvina sobre fideuá y las alcachofas... Todo está MUY rico, me apetecería volver a probar toda la carta, porque todo es espectacular de rico. De postre pedimos el hojaldre con manzana... y de los mejores que he probado nunca. Lo recomiendo mucho. Y la atención de los camareros muy buena. Con botella de vino y agua fueron 98€, lo volvería a pagar encantada. Volveré!!!!!
El camarero que nos atendió estuvo fantástico. La comida también espectacular, nuestra elección fue: Gilda, alcachofa, rigatoni, chipirón, tirado to de corvina y de postre tarta de queso con parmesano. En resumen,ideal para ir con pareja, amigos o familia, está todo riquísimo y el servicio está a la altura, tampoco me parece que esté overpriced (salimos a 80 € aprox en total)
Al lado de El Retiro y dará mucho de qué hablar, porque hacen las cosas muy bien. Nos dieron la bienvenida con una suculenta ensaladilla con carpaccio de pulpo que estaba increíble y TODO lo demás, también. Es una nueva apuesta en formato terraza y platos para compartir, recetario y productos de siempre con un giro creativo del chef Willy Moya. Para ir con familia y/o amigos. Ideal para cualquier ocasión.
Sitio espectacular! Fuimos a comer menú corto cerrado y la verdad es que alucinamos. Todos los platos están exquisitos, buena presentación y buen sabor. Nos quedamos bastante llenos. Los camareros mu majos y el lugar muy agradable, la decoración es chula y las pesas son amplias. Repetiré seguro!
Me ha encantado este restaurante. Cocina muy interesante, buenos ingredientes y muy bien trabajados. Nos sirvieron un menú especial maridado con vinos de Jerez. El sumiller muy profesional y agradable. Charlamos un rato con Willy, el propietario, una persona muy amena y con mucho don de gentes. EL local, por cierto, muy bonito. Volveré seguro. Muy, muy recomendable. Javier Fernandez Hidalgo.
Probablemente mi mejor experiencia culinaria en España. Presentación 10 Sabores 10 Calidad de los productos 10 Calidad/precio 10 Camareros 10 Chef 10 Los platos son una explosión de colores y una fiesta de sabores para el paladar. Las raciones son pequeñas pero la idea es disfrutar, no llenarse. Los camareros conocen perfectamente el menú y los ingredientes. Hacen buenas recomendaciónes. El chef/dueño está presente y si tiene oportunidad sale de la cocina a hablar un momento con los clientes. Recomendado por la guía Michelin y bien recomendado. Un 10.
Bueno! El mejor que ido en Madrid, en los últimos meses. Para empezar todo lo leído es verdad, los camareros muy majos, profesionales y divertidos. Kike es un crack, y si, un comentario más nombrándole jajaj gracias Kike! La comida es ya otro nivel, éramos 5 y probamos muchísimas cosas. La tarta de queso, de otro planeta. Enhorabuena a todos! Relación calidad-precio inmejorable.
Cocina viajera y divertida, Willy Moya ha conseguido crear un universo de sabores, texturas y fusiones dignas de la mejor cocina de autor. Su carta dividida entre bocados individuales y platos a compartir invita al clásico tapeo, solo que en un entorno más elegante y acogedor. He ido varias veces y he probado distintos platos y todos me han gustado. Por mencionar algunos, aunque van variando la carta La Vieira con col kimchi y lima Tartar de atún en taco de alga nori, arroz frito y huevo de codorniz Carpaccio de presa. parmesano y helado de mostaza. Pan Cristal de chipirones fritos y alioli de chile y lima Su tataki, su carrillada y tantos otros. Sin olvidar sus postres que son una delicia.
Muy buena experiencia. Estaba buscando un lugar donde comer en mi último día en Madrid y leí muy buenos comentarios sobre este restaurante, así que reservé una mesa y decidí ir a ver qué tal estaba. La verdad es que la comida es muy buena, bien preparada, buena textura y de rico sabor, y con porciones de un tamaño súper adecuado para poder disfrutar sin problemas. La atención del personal es siempre amable y con buena disposición para atender a los clientes. En resumen, muy bueno y totalmente recomendable.
La terraza de este restaurante es maravillosa, cálida y agradable. Especialmente si vas con niños. El servicio es educado, cercano y profesional. La carta de vinos interesantes con referencias curiosas y la comida a la altura. Es complicado elegir, ya que todo está muy bueno y bien ejecutado.
Muy buena experiencia. Lugar acogedor y bien decorado. La comida elaborada y con muy buenos sabores, a destacar la gilda, el rigatoni y la costilla. Servicio muy bueno, en nuestro caso nos atendió un camarero muy educado que nos asesoró desde el principio, tanto en cantidad como en platos. Repetiremos seguro.
Restaurante situado en los soportales de la Plaza de Niño Jesús, un sitio precioso calmado dentro del Madrid más bullicioso. El sitio esta recomendado por la Guía Michelin lo que también indica que barato no será. La comida tiene un nivel muy alto, unas gildas espectaculares, si te gustan es obligatorio pedirlas, el taco de tartar de atún muy rico. Los rigatoni a un nivel muy, muy alto. Al dente con una salsa con pato riquísima. Y un roast beef increible con parmentier de patata, sobretodo el toque a limón. Me encantó el sitio y el servicio impresionante, súper atentos. El precio al final no fue tan alto como pensaba que iba a ser, 91€ con botella de vino. Por cierto, vaya vinos en carta.
Gran descubrimiento en barrio retiro!! Ambiente cuidado y acogedor, tranquilo. Camareros muy pendientes y perfecta atención. Para empezar, los aperitivos fueron un acierto y un buen detalle. La comida nos sorprendió por la calidad, el sabor y la originalidad de los platos, a destacar las vieiras, el pulpo, y unos raviollis de calcot. Gracias, volveremos!
Comida diferente y espectacular. 🏠 El local no es grande pero tienes bastantes mesas por diferentes zonas. Tiene una zona interior con una sala y en el pasillo también mesas, muy original. Y además tiene una terraza bastante amplia. 🍽️ La comida un 10 los platos que probamos. Nosotros no probamos el menú sino que pedimos carta. Muy original y sabores muy buenos. Comimos: • Ensalada de tomate con helado de remolacha, aguacate, atún y miel fermentada (muy muy recomendable) • Ensaladilla de pulpo y su carpaccio (tampoco te lo puedes perder) • Rigatoni de pato pekines, salsa anisada, shitake y trufa (espectacular) Además te sirven un aperitivo muy rico. 💰Calidad-precio: muy bien! Pedimos 2 bebidas + pan + 3 platos 30€ por persona.
Sin duda debería ser ilegal venir a Madrid o vivir aquí y no visitar este restaurante. Cada plato preparado con mimo y pasión se traduce en unos sabores en boca que hace que sea toda una experiencia gastronómica increíble. Se nota cuando la pasión es plasmada en las creaciones del Chef que no quitaba ojo a cada plato que salía de cocina para que la calidad en presentación y ejecución sean perfectas. Recomendable al 100%.
Todo riquísimo. Personal muy amable y atento. Hemos comido y disfrutado mucho. Aperitivo paté ibérico al oloroso y mantequilla virgen salada de profiteroles de parmesano. Probamos los rigatoni de pato,la berenjena,la carrillada y la costilla de vaca, delicioso todo!! De postre sorbete de caipirinha. Precio acorde con la calidad y elaboración
Esta semana hemos ido a probar este restaurante que teníamos ya desde hace tiempo guardado. Elegimos el menú largo, ya que íbamos de celebración de aniversario y fue todo un acierto. La propuesta de los pases es muy original y con contrastes de sabores muy bien elegidos. El servicio, sobretodo de Kike, que te hace sentir como en casa, es bueno; aunque en algún momento tardaron un poquito más de la cuenta en traer algunas cosas. Tampoco pasa nada, porque íbamos a disfrutar de la comida y no teníamos prisa. Viendo la carta que tienen, a parte de los menús degustación, seguramente repitamos para probar otros platos.
Menudo descubrimiento!! la pésima oferta gastronómica del Madrid mutua Open nos obligó a buscar un sitio para cenar. Qué suerte que dimos con Poncio. Reservamos dentro pero cuando vimos la terraza nos pareció muy apetecible para cenar. Cogieron la mesa de dentro y la y nos la ubicaron fuera. Desde que llegamos el servicio fue muy atento. Desde mi punto de vista impecable. Nos dejamos aconsejar por Kike, el jefe de Sala. Un crack, muy profesional y cercano, todo lo que trajeron estaba muy bien cocinado, sin ningún artificio, pero con muy buena calidad de producto, como debe ser la cocina desde mi punto de vista, cero química. La ostra espectacular la Vieira también la croqueta de Txangurro el tomate, Hmmmm, y por último, los Rigatoni…. Para llorar, bueno no… Por último, el baclava se te saltan las lágrimas, Muy recomendable. la cuenta nos pareció más que justa. Volveremos con todos mis amigos y familiares tragones. Es un deleite que no te puedes perder. Buena carta de vinos. Y de licores., Whisky tequilas, rones… probamos un mezcal artesano delicioso Nos hablaron de un vermut muy bien preparado que no hemos probado y tenemos pendiente. Enhorabuena Equipo!!
Sin duda el descubrimiento del año. El primer día que reservé mesa no pude quedarme pero si existe el amor a primera vista aquí algo me dijo que debía volver a probarlo y así fue. En una semana dos visitas y cada vez es mejor la experiencia. Gran equipo en sala, producto de altísima calidad, con unas elaboraciones sorprendentes de la mano de Willy Moya que solo se separa de los fogones para saludar a sus comensales. Muy buena la presentación de sus platos en una carta en permanente evolución y una carta de vinos y cócteles variada y sorprendente que harán de nuestro paso por Ponzio una experiencia única. Lo mejor quedarte después de comer disfrutando de uno de sus espectaculares vinos de jerez. Muchas gracias a todo el equipo.
Este restaurante es un auténtico tesoro para los amantes del buen comer. Cada plato es una obra maestra, cuidadosamente elaborada, con un equilibrio de sabores que sorprende. La calidad de los ingredientes y la creatividad en la presentación reflejan el compromiso del chef con la excelencia gastronómica. La relación calidad-precio es muy buena, convirtiéndolo en un lugar accesible para disfrutar de una experiencia culinaria de la más alta categoría. El chef Willy Moya es cercano y muy atento. Rodolfo y el resto del equipo de sala son muy atentos con nuestras necesidades (por temas de salud) y siempre nos atienden de maravilla asesorándonos en la elección de platos y vinos. Está en nuestra lista de favoritos. Somos clientes habituales!
Gran descubrimiento, restaurante que no defrauda, no como la mayoría q ves por redes. Es un sitio de esos q vayas en pareja, familia o amigos siempre vas a quedar bien. Q según entres ya veas la cocina abierta, sabes que la experiencia promete. Pedimos muchos platos para compartir, pero queda pendiente volver, por lo menos otras 2 veces para probar el resto de la carta. Disfrutamos con todos los platos, nos parecieron mínimo, muy ricos, pero más de la mitad nos sorprendieron, personalmente destaco, vieira, mollejas de ternera, rigatoni, steak tartar, costilla a baja temperatura, lomo de rubia (gran sabor). La torrija y backlava de queso, espectaculares tb. La atención y el servicio de todo el equipo fue estupenda. La relación calidad precio para como está Madrid hoy en día, me parece bastante buena
Sitio pequeño con pocas mesas si no hay terraza, muy bien atendido, sin agobios pero atentos. Platos con cantidades muy bien medidas. Mucho sabor en todos los platos. Muy rica la coca, el tartar de atún, la costilla de vaca y la gilda. Todo muy rico, volveremos a probar el menú degustación.
Restaurante muy recomendable!! Pedimos para compartir todo, porque tienen también carta de menú. Pedimos varios entrantes individuales, molleja, gilda, vieira, y tartar. Todos muy ricos. Luego pedimos los rigatoni de pato, el bikini de foie, y el solomillo que tenia una salsa de setas brutal. De postre pedimos torrija, baklava de tarta de queso y bizcocho de chocolate. Todo super rico y muy agradable. El servicio bueno aunque algo lentos en algunos momentos. Recomendable!!
Una experiencia fabulosa. Estuve cenando con mi pareja por nuestro aniversario hace unos días y nos encantó. Probamos el menú degustación y fue un acierto porque todo estaba riquísimo. La combinación de sabores y texturas nos pareció muy lograda. La atención muy amable y el maitre muy atento. Además, tuvieron un detallazo con nosotros. El sitio es muy elegante y bien decorado. Creo que repetiremos pero la próxima vez iremos a carta para probar otras cosas. Muy buena relación calidad-precio.
Top! Top! Top! El servicio, la decoración y la comida. Todo un 10. Comí con mi pareja por mi cumpleaños. Tenía el sitio apuntado desde hacía tiempo y no defraudó en absoluto. Sabores, texturas, género, amabilidad en el servicio...todo perfecto. Una pena no poder probar el Wagyu, se les acababa de terminar.
Hace unos días estuve con mi hija en Madrid y aprovechamos para comer en Poncio. Era uno de esos sitios que tenía en mi lista de “imprescindibles”. El comedor es pequeño pero acogedor, con mesas cómodas, manteles blancos impecables y bastante espacio entre ellas. Una de las paredes está repleta de botellas de vino maravillosas, y los cuadros sobre la pared blanca da sensación de limpieza y luminosidad. También tienen una terraza con varias mesas, aunque a mediodía aún hacía demasiado calor para disfrutarla. Los dos camareros que nos atendieron fueron correctos, aunque a mí me gusta que expliquen un poquito más cada plato o hagan alguna recomendación cuando uno lo pide. Pedimos varios platos para compartir. De entrada, junto a las bebidas, nos sirvieron un gazpacho de remolacha y un paté de cerdo ibérico con mantequilla salada. Los devoramos con media sonrisa, disfrutando cada bocado, sobre todo al untarlo en el pan de masa madre y en el de maíz, ambos fabulosos. La ostra con pilpil de alga, wakame y flakes de nori nos pareció espectacular. Visualmente es un plato precioso, pero lo mejor es la combinación de texturas y sabores en boca. Sin duda, uno de los imprescindibles si vas. La vieira con almendras y aguachile de aguacate con camarones tuvo menos éxito. Aunque rica creo que la hierbecita que llevaba encima era cilantro; a mí personalmente me resulta demasiado fuerte, me sabe un poco a jabón y me tapa el resto de sabores, así que suelo apartarlo. El plato que más nos conquistó fueron los rigatoni de pato con salsa anisada, shiitake y trufa. La pasta al dente, la salsa bien ligada, la potencia de los sabores y la generosa cantidad de pato y setas lo ponen directamente en el top. Muy recomendable, seguro que lo repetiré cuando vuelva. Por último, compartimos la tapa de gamba cristal en taco con guacamole y mayonesa de huevo frito. Crujiente, sabrosa y muy bien resuelta: dos tacos que nos supieron a gloria. Para beber pedimos un verdejo, creo que Perro Verde. Y de postre, un sorbete de caipirinha con gominolas de cachaça y pipermint. Refrescante, original y perfecto para terminar la comida; lo apuntamos también en la lista de favoritos.
Fin de semana de agosto en Madrid y que mejor opción que salir a comer. Habíamos visto el restaurante en redes sociales. El local cuenta con una terraza exterior, una pequeña zona de mesas altas cercana a la barra/cocina y un pequeño salón altas fondo. La decoración en la terraza está muy cuidada (vegetación natural y artificial), en el interior es minimalista pero más acogedora. El servicio de 10. Muy atentos, informando de los platos, consultando si faltaba algo de beber constantemente, etc. Nos decantamos por probar el menú corto en esta ocasión. La comida nos gustó mucho, mezcla platos de alta cocina e invocación (Gilda con un velo de pipirrana) con platos tradicionales con sabores conocidos (carrillada ibérica). Especial mención a la corvina, yo que no soy de pescado me supo a gloria. El steak tartar también riquísimo. El único plato que no terminó de ser de mi agrado fue el postre. No digo que sea un plato fallido, pero la mezcla en boca era extraña. Esas fresas con el aceite aove, el chocolate que no era dulce decepcionando un poco respecto a lo que uno se imagina.
Sitio pequeño con pocas mesas si no hay terraza, muy bien atendido, sin agobios pero atentos. Platos con cantidades muy bien medidas. Mucho sabor en todos los platos. Muy rica la coca, el tartar de atún, la costilla de vaca y la gilda. Todo muy rico, volveremos a probar el menú degustación.
Restaurante muy recomendable!! Pedimos para compartir todo, porque tienen también carta de menú. Pedimos varios entrantes individuales, molleja, gilda, vieira, y tartar. Todos muy ricos. Luego pedimos los rigatoni de pato, el bikini de foie, y el solomillo que tenia una salsa de setas brutal. De postre pedimos torrija, baklava de tarta de queso y bizcocho de chocolate. Todo super rico y muy agradable. El servicio bueno aunque algo lentos en algunos momentos. Recomendable!!
Impresionante 10/10! Tengo muchas ganas de volver y seguir probando sus platos 🤩 enhorabuena por la comida, el local, el trabajo y el servicio. ✨ salimos muy felices :)
Top! Top! Top! El servicio, la decoración y la comida. Todo un 10. Comí con mi pareja por mi cumpleaños. Tenía el sitio apuntado desde hacía tiempo y no defraudó en absoluto. Sabores, texturas, género, amabilidad en el servicio...todo perfecto. Una pena no poder probar el Wagyu, se les acababa de terminar.
Todo bastante rico! Me sorprendió mucho la combinación del steak tartare. Sin duda para volver y probar más platos, que quedó pendiente su famosa costilla
Nos pareció un sitio muy acogedor donde tienes tapas muy interesantes y con sabores muy equilibrados. En nuestro caso pedimos el menú degustación con 6 pases y fue un acierto para cenar. Para comer yo aconsejaría el completo.
Una experiencia fabulosa. Estuve cenando con mi pareja por nuestro aniversario hace unos días y nos encantó. Probamos el menú degustación y fue un acierto porque todo estaba riquísimo. La combinación de sabores y texturas nos pareció muy lograda. La atención muy amable y el maitre muy atento. Además, tuvieron un detallazo con nosotros. El sitio es muy elegante y bien decorado. Creo que repetiremos pero la próxima vez iremos a carta para probar otras cosas. Muy buena relación calidad-precio.
Fin de semana de agosto en Madrid y que mejor opción que salir a comer. Habíamos visto el restaurante en redes sociales. El local cuenta con una terraza exterior, una pequeña zona de mesas altas cercana a la barra/cocina y un pequeño salón altas fondo. La decoración en la terraza está muy cuidada (vegetación natural y artificial), en el interior es minimalista pero más acogedora. El servicio de 10. Muy atentos, informando de los platos, consultando si faltaba algo de beber constantemente, etc. Nos decantamos por probar el menú corto en esta ocasión. La comida nos gustó mucho, mezcla platos de alta cocina e invocación (Gilda con un velo de pipirrana) con platos tradicionales con sabores conocidos (carrillada ibérica). Especial mención a la corvina, yo que no soy de pescado me supo a gloria. El steak tartar también riquísimo. El único plato que no terminó de ser de mi agrado fue el postre. No digo que sea un plato fallido, pero la mezcla en boca era extraña. Esas fresas con el aceite aove, el chocolate que no era dulce decepcionando un poco respecto a lo que uno se imagina.
Hace unos días estuve con mi hija en Madrid y aprovechamos para comer en Poncio. Era uno de esos sitios que tenía en mi lista de “imprescindibles”. El comedor es pequeño pero acogedor, con mesas cómodas, manteles blancos impecables y bastante espacio entre ellas. Una de las paredes está repleta de botellas de vino maravillosas, y los cuadros sobre la pared blanca da sensación de limpieza y luminosidad. También tienen una terraza con varias mesas, aunque a mediodía aún hacía demasiado calor para disfrutarla. Los dos camareros que nos atendieron fueron correctos, aunque a mí me gusta que expliquen un poquito más cada plato o hagan alguna recomendación cuando uno lo pide. Pedimos varios platos para compartir. De entrada, junto a las bebidas, nos sirvieron un gazpacho de remolacha y un paté de cerdo ibérico con mantequilla salada. Los devoramos con media sonrisa, disfrutando cada bocado, sobre todo al untarlo en el pan de masa madre y en el de maíz, ambos fabulosos. La ostra con pilpil de alga, wakame y flakes de nori nos pareció espectacular. Visualmente es un plato precioso, pero lo mejor es la combinación de texturas y sabores en boca. Sin duda, uno de los imprescindibles si vas. La vieira con almendras y aguachile de aguacate con camarones tuvo menos éxito. Aunque rica creo que la hierbecita que llevaba encima era cilantro; a mí personalmente me resulta demasiado fuerte, me sabe un poco a jabón y me tapa el resto de sabores, así que suelo apartarlo. El plato que más nos conquistó fueron los rigatoni de pato con salsa anisada, shiitake y trufa. La pasta al dente, la salsa bien ligada, la potencia de los sabores y la generosa cantidad de pato y setas lo ponen directamente en el top. Muy recomendable, seguro que lo repetiré cuando vuelva. Por último, compartimos la tapa de gamba cristal en taco con guacamole y mayonesa de huevo frito. Crujiente, sabrosa y muy bien resuelta: dos tacos que nos supieron a gloria. Para beber pedimos un verdejo, creo que Perro Verde. Y de postre, un sorbete de caipirinha con gominolas de cachaça y pipermint. Refrescante, original y perfecto para terminar la comida; lo apuntamos también en la lista de favoritos.
Todo riquísimo. Personal muy amable y atento. Hemos comido y disfrutado mucho. Aperitivo paté ibérico al oloroso y mantequilla virgen salada de profiteroles de parmesano. Probamos los rigatoni de pato,la berenjena,la carrillada y la costilla de vaca, delicioso todo!! De postre sorbete de caipirinha. Precio acorde con la calidad y elaboración
Me parece una experiencia muy bonita para regalar. Un ambiente muy tranquilo, cómodo y además de un entorno íntimo para disfrutar del menú largo degustación con maridaje para poder compartir y conversar disfrutando de la comida.
Esta semana hemos ido a probar este restaurante que teníamos ya desde hace tiempo guardado. Elegimos el menú largo, ya que íbamos de celebración de aniversario y fue todo un acierto. La propuesta de los pases es muy original y con contrastes de sabores muy bien elegidos. El servicio, sobretodo de Kike, que te hace sentir como en casa, es bueno; aunque en algún momento tardaron un poquito más de la cuenta en traer algunas cosas. Tampoco pasa nada, porque íbamos a disfrutar de la comida y no teníamos prisa. Viendo la carta que tienen, a parte de los menús degustación, seguramente repitamos para probar otros platos.
Sin duda el descubrimiento del año. El primer día que reservé mesa no pude quedarme pero si existe el amor a primera vista aquí algo me dijo que debía volver a probarlo y así fue. En una semana dos visitas y cada vez es mejor la experiencia. Gran equipo en sala, producto de altísima calidad, con unas elaboraciones sorprendentes de la mano de Willy Moya que solo se separa de los fogones para saludar a sus comensales. Muy buena la presentación de sus platos en una carta en permanente evolución y una carta de vinos y cócteles variada y sorprendente que harán de nuestro paso por Ponzio una experiencia única. Lo mejor quedarte después de comer disfrutando de uno de sus espectaculares vinos de jerez. Muchas gracias a todo el equipo.
Gran descubrimiento en barrio retiro!! Ambiente cuidado y acogedor, tranquilo. Camareros muy pendientes y perfecta atención. Para empezar, los aperitivos fueron un acierto y un buen detalle. La comida nos sorprendió por la calidad, el sabor y la originalidad de los platos, a destacar las vieiras, el pulpo, y unos raviollis de calcot. Gracias, volveremos!
Menudo descubrimiento!! la pésima oferta gastronómica del Madrid mutua Open nos obligó a buscar un sitio para cenar. Qué suerte que dimos con Poncio. Reservamos dentro pero cuando vimos la terraza nos pareció muy apetecible para cenar. Cogieron la mesa de dentro y la y nos la ubicaron fuera. Desde que llegamos el servicio fue muy atento. Desde mi punto de vista impecable. Nos dejamos aconsejar por Kike, el jefe de Sala. Un crack, muy profesional y cercano, todo lo que trajeron estaba muy bien cocinado, sin ningún artificio, pero con muy buena calidad de producto, como debe ser la cocina desde mi punto de vista, cero química. La ostra espectacular la Vieira también la croqueta de Txangurro el tomate, Hmmmm, y por último, los Rigatoni…. Para llorar, bueno no… Por último, el baclava se te saltan las lágrimas, Muy recomendable. la cuenta nos pareció más que justa. Volveremos con todos mis amigos y familiares tragones. Es un deleite que no te puedes perder. Buena carta de vinos. Y de licores., Whisky tequilas, rones… probamos un mezcal artesano delicioso Nos hablaron de un vermut muy bien preparado que no hemos probado y tenemos pendiente. Enhorabuena Equipo!!
Comida diferente y espectacular. 🏠 El local no es grande pero tienes bastantes mesas por diferentes zonas. Tiene una zona interior con una sala y en el pasillo también mesas, muy original. Y además tiene una terraza bastante amplia. 🍽️ La comida un 10 los platos que probamos. Nosotros no probamos el menú sino que pedimos carta. Muy original y sabores muy buenos. Comimos: • Ensalada de tomate con helado de remolacha, aguacate, atún y miel fermentada (muy muy recomendable) • Ensaladilla de pulpo y su carpaccio (tampoco te lo puedes perder) • Rigatoni de pato pekines, salsa anisada, shitake y trufa (espectacular) Además te sirven un aperitivo muy rico. 💰Calidad-precio: muy bien! Pedimos 2 bebidas + pan + 3 platos 30€ por persona.
El sitio es muy bonito y la terraza agradable. . La comida muy buena, en especial, los torreznos. Lo único que no me gustó es que los precios de la comida son súper asequibles, pero luego no me puedes cobrar por un café con leche casi cuatro euros y además me pones un aperitivo pero me cobras casi tres euros por cada aperitivo que no hemos pedido. Aun así, el sitio merece bastante la pena
Pongo 4 estrellas con todo el dolor de mi corazón, porque se come de lujo, extraordinarios bocados, un auténtico placer para el paladar. No es un sitio barato, pero también lo sabes cuando vas, vale cada euro que pagas, una experiencia muy recomendable. Entonces, por qué 4 estrellas y no 5? Por una dejadez, supongo, que deberían solventar. Al igual que yo, supongo que mucha gente mira la carta que tienen publicada en su web y te encuentras con sorpresas desagradables de diferencias de precios de lo publicado a la realidad en algunos platos incluso de más de un desorbitado 25%. Eso hay que solucionarlo. No enturbió esto en absoluto la experiencia, no me sentó nada bien claro está, pero después de la cena quedó en un segundo plano y el cuerpo me pedía felicitar al chef que es lo que hice. Volveré sin tardar, eso sí con los precios correctos ya en mi cabeza
Veniamos con grandes expectativas. Probamos muchos platos, y si tuvieramos que repetir nos quedariamos solo con la fideua. La costilla estaba buena pero tenia mucha grasa. Los entrantes que nos sirvieron estaban muy buenos. El postre de Pantera Rosa recomendable. Mucho bombo en las redes sociales para lo que es.
Excelente sitio. Comida riquísima. Solo tuvimos dos pequeños problemas, uno la pavia de bacalao estaba tan salado (el bacalao) que no se podia comer (lo intentamos las 4 personas que estabamos), y segundo que nos tardaron demasiado en sacar las cosas, incluso una copa de vino tuvimos que decirles que ya no la sacaran (tuvieron el detalle de invitarnos a dicha copa, se agradece). Por lo demas todo excelente y especial.
El sitio esta muy cuidado, la terraza es genial (en nuestro caso cenando a mediados de septiembre). El servicio muy agradable. Probamos varios platos, a destacar el petisú que nos encantó y los rigatoni con pato, la salsa estaba de rechupete. El entrante de gazpacho de remolacha y el paté muy agradables para abrir boca. El único pero es el postre que pedimos, el sueño de la pantera rosa, que no nos pareció gran cosa al precio que tiene, es básicamente una masa de nata sin gracia cubierta de guindas y crujientes que entiendo son comprados y saben a pantera rosa... Y la vieira no sé si tuve mala suerte pero yo no pude comer el plato, no sé qué ocurrió pero el sabor no era correcto a mí entender. Es un sitio que recomendaría.
Curioso lugar..me gusto! Cocina pequeña pero con esencia. Mejor dentro que en terraza… mas acogedor por lo menos en este tiempo. Los platos muy ricos y sabrosos. Sabores muy conseguidos y elaborados. Destaco las croquetas y la focaccia de mejillones… el atún muy rico y generoso sin embargo el rape muy escaso para los 20 euros un pequeño trozo que no es de recibo. La tarta de queso curiosa pero poco sabor a parmesano.. en lineas generales 4 estrellas. Servicio lento…
Fuimos dos personas que comemos mucho y pudimos probar varios platos. La carne está muy buena, te preguntan por el punto, yo la pedí poco hecha y cumplieron bastante con mis expectativas. La pasta tenía una salsa que estaba espectacular, aunque de cantidad bastante justo. Los postres y entrantes muy buenos.
local que pasa desapercibido a la vista, pero cuando lo encuentras y lo pruebas lo marcas entre los sitios que quieres repetir. Personal amable y profesional, zona tranquila, bien iluminado, ambiente muy agradable así como la decoración singular. Mesa bien, cómoda (salón interior) de agradecer aperitivo (salmorejo de remolacha (8/10). Formato de tapas que te permite degustar mas platos muy bueno.Lo que deguste: Ensaladilla con pulpo muy buena, sutil el pulpo que aporta el sabor sin enmascarar el resto (8,5/10). Gazpacho de centollo con tartar de tomate, muy bueno, conjunción de sabores asombrosa (9/10). Rollito de callos con oreja, esperaba mas, se pierde el sabor del relleno entre la masa. Algo mas de relleno le iría genial. (7/10). Shisho con molleja, muy bueno, me sorprendió. Crujiente, alegre, para comer mas. (9/10). Bacalao con ajo negro, no me dijo nada, algo insulso y el arroz demasiado al dente. No encontré demasiado sabor y conexión entre ingredientes (6/10). Costilla de vaca, espectacular. El glaseado, la carne, la melosidad. Plato para repetir (9/10). El cremoso de chocolate, pff esperaba mas, en Instagram parece otra cosa. No sorprende en boca. Relación calidad-precio-servicio-zona, muy buena, local muy recomendable al cual repetiré seguro, me he quedado con ganas de mas
El restaurante está en una zona bellísima de Madrid, especialmente en otoño. Árboles por doquier, con sus tonos amarillentos visibles desde la terraza, cubierta y protegida del local. Si está lleno, algo tendrá. Conviene reservar para elegir una buena mesa. Tiene un tinte señorial, tanto por el propio restaurante, como por la presencia, educación y vestuario del personal. Las opciones, múltiples. Platos ricos, no abundantes, pero de calidad y estudiados. Tataqui de guayu, ragut de setas, alcachofas, corvina... Es decir, todo bien enfocado. Calidad y buena atención. El vino, concretamente Ribera del Duero, a pedir por copa, Condado de Haza, estupendo. Muy buena elección. Por lo demás, a quien conozca Madrid, es un restaurante estupendo, en un sitio privilegiado y en una ciudad maravillosa.
Sitio muy acogedor, con una cocina muy mimada, platos exquisitos. Servicio muy amable y atento. Ambiente agradable.
El servicio no supo coordinar tiempos. El maridaje comenzó cuando aún apenas habíamos recibido las bebidas iniciales —¿acaso no saben que el cava se calienta?—. Los platos salían con un ritmo excesivamente rápido, sin que nadie advirtiera a cocina que los comensales aún no habían terminado. Tuvimos que pedir en varias ocasiones que pausaran el servicio. Los vinos del maridaje, además de ser de calidad mediocre, se sirvieron siempre a destiempo: o llegaban tarde, o nos los ofrecían cuando todavía teníamos copa llena. En general, el nivel de atención fue el de un restaurante corriente, muy por debajo de lo que cabría esperar para el precio pagado. La comida tampoco justificó el precio. El menú degustación (110 €) estuvo al nivel de un restaurante de 50 € por persona. Pagamos finalmente 120 € cada uno, una cifra claramente desproporcionada para lo recibido. En definitiva: decepcionante, y no pensamos volver.
Luces y sombras. Creo que lo mejor del restaurante es el sumiller. Un chico fantástico, apasionado y el único del local capaz de identificar lo que busca el cliente. La comida no está mal. Muy rico el espeto de lubina con fideua, lo mejor de mi comida. Rica la ensaladilla y la viera, pero la picaña muy por debajo de lo esperado. El puré de coliflor es tan fuerte que mata todo el sabor de la carne. No me ha gustado nada la combinación. Respecto al servicio, le falta mucho bagaje, se nota la inexperiencia. La relación calidad precio esta bien, pero en general creo que siendo un sitio pequeño y estando presente el chef, tienen pocas ganas de dar a conocer su cocina. Iba dispuesta a darme un homenaje y no han sabido aprovecharlo y ganarse un cliente. El hecho de ir sola no significa que no vayas a gastar o que no sepas disfrutar. Una lástima.
Pequeña decepción. Tardaron en tomarnos nota, si bien teníamos el aperitivo ya servido, lo que sirvió de "entretenimiento". Elegimos el menú corto: se olvidaron de un plato, que tuvimos que reclamar antes del postre. El servicio algo "perdido" y, nuestra sensación, con pocas ganas. Parte de la "gracia" de estos restaurantes es la coordinación entre cocina y camareros y un servicio algo más esmerado. El precio del menú es el que es y lo aceptas, pero por un cortado NO pueden cobrarte 3,75 euros.
Ayer fui a cenar con mi pareja. La comida había cosas que muy bien, pero otras regular y una especialmente mal. Los aperitivos que nos dieron muy buenos, y también el taco de atún. Pero la croqueta y el niguiri no me gustaron demasiado, sobre todo la croqueta. No lo recomiendo. Después probamos la alcachofa, que menos mal que pedimos una para dos, porque estaba llenita de hebras. De verdad, era un disgusto comerla. Cada alcachofa cuesta 9 euros y te la sirven con hebras que no se puede tragar bien… increíble. Por eso solo ya les pongo 3 estrellas. Estuve a punto de devolverla. Luego la pasta con pato a la pekinesa estaba bastante buena y me gustó especialmente la corvina. Muy recomendable junto con el taco. El servicio muy bueno, los camareros muy amables y el sitio es muy bonito. De precio depende, no es mucha cantidad. La cena sin postre ni vino nos salió a 40 euros cada uno. Me parece un poco caro para lo que fue.
La comida buena, sin más. Los rigatoni, no me supieron a trufa ni a pato, solo a una especie de salsa como nata. No estaban malos, pero no es lo que me esperaba. La costilla, un poco seca por algunas partes. Lo que no me gustó en absoluto, es que retiraran los platos nada más meterte el último bocado, preguntando qué tal estaba, señor, tengo la boca llena porque casi me quita el plato antes de terminarlo, muy incómodo la verdad. Otro detalle, es no cambiar la vajilla, si tomas unos rigatoni con salsa y después unas fajitas, y las pones encima de los restos, además de que los sabores se mezclan, es una guarrindongada. Por último, si piden la tarjeta para reservar, y si no vas te cobran 25 euros (cosa que aceptas al reservar), terminas haciéndote cargo (quien pone su tarjeta) del resto de comensales, es decir, si la gente no va, quien es responsable de pagar esos 25 euros eres tu. Quieren poner esa condición de dar la tarjeta? pongan la opción de que cada comensal ponga la suya.
Se equivocaron tres veces con la reserva, mandándome un correo diciendo que me iban a cobrar 150 € de penalización. Tuvimos que cambiar tres veces de vino porque el que nos ofrecían no lo tenían disponible. Nada más llegar avisamos de que uno de los comensales era alérgico a la soja. Pedimos varios platos y varios de ellos llevaban soja, teniendo nosotros que volverlo a preguntar al camarero, por lo que tuvieron que cambiarlo. Ni una disculpa. Caro para lo que comimos y una atención más que deficiente. Fallos inconcebibles en un restaurante que presume de nivel.
Teníamos muchas expectativas, y quizá ese fue el error más grande. Encontré este restaurante por una recomendación de un foodie, que claramente dejaré de seguir. No está mal la comida pero no tanto como lo contaban y tampoco me pareció merecedor de recomendación de Michelin. El ambiente es sin duda maravilloso, eso sí, tanto fuera como dentro. Nosotros nos sentamos en la cantina al lado de la cocina que es abierta. La elegimos pq fuera hacia calor y por qué nos gustaba la idea de cotillear la cocina y su funcionamiento. Nos trajeron pan con paté rico y un salmorejo de remolachaa que fue lo que más más me gustó de todo, estaba perfecto. Luego nos trajeron las vieiras, estaban correctas. Las ostras tampoco me volvieron loca, las prefiero crudas. Las mollejas hubieran estado mejor sin la salsa, demasiado dulce para mí y tapaban el sabor de las mollejas, me gustó la hoja de shisho crujiente. Al atún no me gustó, tampoco el tataki. El rollito de bien, le faltaría más hierbas frescas para que no resulte tan pesado. El vino rosado me encantó. Eso sí, tienen una carta exquisita y extensa de vinos de aquí e internacionales.
La comida está todo bueno, pero no llegue a disfrutarlo por completo por equivocarme y reservar en terraza, en interior no había mesas libres el día de la reserva, si lo sé por supuesto no lo reservo pensé que lo tendrían mejor acondicionado, al llegar intenté cambiarlo pero no había opción (posteriormente había mesas altas libres en el transcurso de la cena, seguramente alguna anulación). Bueno es un error por mi parte y por eso lo escribo para que no cometáis mi equivocación en estos días de calor. La comida rica y el servicio muy bien…
Es un poco injusta esta calificación en relación a otros restaurantes mediocres que tienen más estrellas; Poncio no tiene nada de mediocre. Pero es que, en mi caso, mi valoración está en relación a otros restaurantes de alta cocina. Pedimos el menú degustación largo por platos que vimos en la web; y, cuando llegamos allí, resulta que algunos ya no los tenían y los habían cambiado. La decoración es agradable, pero no muy cómoda. Estuvimos en un lugar de paso, que no hacía fácil la conversación. El servicio muy amable, pero poco detallista para un menú de 85€, en relación a otros sitios en los que hemos estado: traían el siguiente plato cuando aún no habían retirado el anterior vacío, les tuve que pedir yo que se llevarán un botellín vacío de la mesa que dejaron ahí más de cuatro pases después de servir el vino, con los mismos cubiertos sucios de un plato tuvimos que comer todos los demás (salvo para el último, el lomo de venado, que nos los cambiaron), tuve que pedir el pan, no limpiaron la mesa de migas... En fin, muchos detalles que se echaron de menos. Y la comida tuvo pases excelentes: la gilda, la Ostra, la molleja y el steak tartar. El resto eran poco interesantes (el cremoso de chocolate insípido, el lomo de venado correcto, el sorrentino prescindible, el pargo sólo correcto, el pimiento relleno de berenjena ahumada tenía un pase) o incluso desagradables (lo del tartar de gamba con grasa de vaca madurada me dió arcadas, lamentablemente). Es un lugar interesante, donde se hace una gran cocina, muy recomendable. Pero mi experiencia pudo haber sido mejor.
la mesa que nos dieron bailaba, a pesar de que lo comentamos, lo intentaron pero no lo arreglaron. Comida. Tenemos que decir que la calidad del producto es buena. El servicio regular, la mesa seguía bailando, pides una copa de vino y se les olvida, y un camero olía a tabaco cuando servía la mesa. El servicio es tan importante como la comida. se equivocan con un plato y te ponen en la factura el precio del plato de más.
la mesa que nos dieron bailaba, a pesar de que lo comentamos, lo intentaron pero no lo arreglaron. Comida. Tenemos que decir que la calidad del producto es buena. El servicio regular, la mesa seguía bailando, pides una copa de vino y se les olvida, y un camero olía a tabaco cuando servía la mesa. El servicio es tan importante como la comida. se equivocan con un plato y te ponen en la factura el precio del plato de más.
Es un poco injusta esta calificación en relación a otros restaurantes mediocres que tienen más estrellas; Poncio no tiene nada de mediocre. Pero es que, en mi caso, mi valoración está en relación a otros restaurantes de alta cocina. Pedimos el menú degustación largo por platos que vimos en la web; y, cuando llegamos allí, resulta que algunos ya no los tenían y los habían cambiado. La decoración es agradable, pero no muy cómoda. Estuvimos en un lugar de paso, que no hacía fácil la conversación. El servicio muy amable, pero poco detallista para un menú de 85€, en relación a otros sitios en los que hemos estado: traían el siguiente plato cuando aún no habían retirado el anterior vacío, les tuve que pedir yo que se llevarán un botellín vacío de la mesa que dejaron ahí más de cuatro pases después de servir el vino, con los mismos cubiertos sucios de un plato tuvimos que comer todos los demás (salvo para el último, el lomo de venado, que nos los cambiaron), tuve que pedir el pan, no limpiaron la mesa de migas... En fin, muchos detalles que se echaron de menos. Y la comida tuvo pases excelentes: la gilda, la Ostra, la molleja y el steak tartar. El resto eran poco interesantes (el cremoso de chocolate insípido, el lomo de venado correcto, el sorrentino prescindible, el pargo sólo correcto, el pimiento relleno de berenjena ahumada tenía un pase) o incluso desagradables (lo del tartar de gamba con grasa de vaca madurada me dió arcadas, lamentablemente). Es un lugar interesante, donde se hace una gran cocina, muy recomendable. Pero mi experiencia pudo haber sido mejor.
La comida bien en general, pero venía con las expectativas muy altas y no cumple. La gilda buena aunque el velo no le aporta nada. Buena ensaladilla de pulpo y steak tartar. Regular boquerón relleno de pollo, carrillada, mollejas y tartar de atún. Lo peor de todo, venir a un sitio a cenar un martes a las 21:30, gastarte 43 euros por persona y que a las 22:00 ya haya cenado y esté pagando. Todos los platos sacados a la vez y seguidos, no te da tiempo a disfrutar
Cuando llegamos resulta que nuestra mesa era en terraza. Lo comprobamos bien y esto no se avisa en ningún punto del proceso de reserva. Tras mucho insistir nos pusieron en una mesa alta y coja en la puerta del baño, la otra opción era irnos sin cenar. El baño unisex por cierto, así que chicas, llevaos guantes para bajar la tapa del vater si ha entrado algún hombre antes que vosotras. Al sentarnos no nos dieron la carta de vinos, la tuvimos que pedir, se ve que nos vieron cara de tontos. La comida mediocre en comparación con otros sitios similares, Madrid está llena de opciones mejores donde atienden a todos los clientes por igual.
RESEÑA HONESTA: Escribo esta reseña sobre el 'menú corto" otoño-invierno de 7 pases ofrecido por el restaurante de Willy moya. El nivel de mi valoración va acorde al precio de la cuenta y costando más de 80 euros por persona, el grado de rigurosidad y detalle tiene que ser ya algo exigente. RESUMEN: sitio correcto sin grandes pretensiones a nivel estético, sin florituras ni músicas de fondo ni experiencias sensoriales postmodernas, el protagonismo está en la comida y en el servicio. Algunos platos destacan por sabor y originalidad, otros no tanto, ya son gustos, pero luego hay una serie de detalles que son mejorables que han marcado la experiencia y que señalaré más tarde. A DESTACAR: el plato de steak tartar y el de vieria tienen personalidad propia, tienen potencia de sabor y son lo bastante sutiles para diferenciar cada ingrediente, platos muy bien elegidos con ingredientes muy bien integrados. El servicio muy atento y muy dispuesto a recomendarte la bebida ajustandote a tu gustos y preferencias. A MEJORAR: es subjetivo, pero el tartar de atún rojo (un tipo atún que como producto es caro) acompañarlo con elementos comunes como el huevo de cordoniz y patatas paja, creo que pierde. Podria servirse estilo gunkan para notar todo el concentrado de sabor y texturas en un bocado, pero el formato no me convence, en cuanto a la gilda lo original es el formato pero el sabor es bastante común y la carrillera no está mal pero mi expectativas eran más altas. Lo objetivo. Haces una reserva en su web indicando (porque te lo preguntan) que vas a pedir, en nuestro caso el menú corto y luego cuando llegas, te sientan en la mesa y te dan la carta para preguntarte de nuevo que vas a pedir (por qué lo haces si me lo habias preguntado antes?). Es un detalle simplemente. Lo que es imperdonable, y lo que a penalizado la experiencia, es que los precios que aparecen en internet NO se corresponden con la carta (al menos la de los vinos), se lo preguntas al servicio y te reconoce que no están actualizados (no cuesta nada hacer una foto al menú que tienes y subirla a internet) lo que denota dejadez en un aspecto crítico para el cliente, saber cuanto cuestan las cosas que va a consumir cuando haces la reserva y no encontrarte la desagradable sorpresa una vez te has sentado. Por último, es razonable que te cobren el pan y el aperitivo (2,75€) Pero que el pan que te ofrecen es simplemente una rebanada y que, por repetir otra rebanada, te cobren otros 2,75 euros extra, en un servicio de 7 platos, no es gula, parece lógico repetir pan (porque otro aperitivo no te van a dar pero los 2,75 te lo van a cobrar igualmente) Lo dicho, tendré que repetir para poder probar algún día las famosas costillas que ofrecen, pero esta primera vez me ha dejado un sabor muy agridulce.
RESEÑA HONESTA: Escribo esta reseña sobre el 'menú corto" otoño-invierno de 7 pases ofrecido por el restaurante de Willy moya. El nivel de mi valoración va acorde al precio de la cuenta y costando más de 80 euros por persona, el grado de rigurosidad y detalle tiene que ser ya algo exigente. RESUMEN: sitio correcto sin grandes pretensiones a nivel estético, sin florituras ni músicas de fondo ni experiencias sensoriales postmodernas, el protagonismo está en la comida y en el servicio. Algunos platos destacan por sabor y originalidad, otros no tanto, ya son gustos, pero luego hay una serie de detalles que son mejorables que han marcado la experiencia y que señalaré más tarde. A DESTACAR: el plato de steak tartar y el de vieria tienen personalidad propia, tienen potencia de sabor y son lo bastante sutiles para diferenciar cada ingrediente, platos muy bien elegidos con ingredientes muy bien integrados. El servicio muy atento y muy dispuesto a recomendarte la bebida ajustandote a tu gustos y preferencias. A MEJORAR: es subjetivo, pero el tartar de atún rojo (un tipo atún que como producto es caro) acompañarlo con elementos comunes como el huevo de cordoniz y patatas paja, creo que pierde. Podria servirse estilo gunkan para notar todo el concentrado de sabor y texturas en un bocado, pero el formato no me convence, en cuanto a la gilda lo original es el formato pero el sabor es bastante común y la carrillera no está mal pero mi expectativas eran más altas. Lo objetivo. Haces una reserva en su web indicando (porque te lo preguntan) que vas a pedir, en nuestro caso el menú corto y luego cuando llegas, te sientan en la mesa y te dan la carta para preguntarte de nuevo que vas a pedir (por qué lo haces si me lo habias preguntado antes?). Es un detalle simplemente. Lo que es imperdonable, y lo que a penalizado la experiencia, es que los precios que aparecen en internet NO se corresponden con la carta (al menos la de los vinos), se lo preguntas al servicio y te reconoce que no están actualizados (no cuesta nada hacer una foto al menú que tienes y subirla a internet) lo que denota dejadez en un aspecto crítico para el cliente, saber cuanto cuestan las cosas que va a consumir cuando haces la reserva y no encontrarte la desagradable sorpresa una vez te has sentado. Por último, es razonable que te cobren el pan y el aperitivo (2,75€) Pero que el pan que te ofrecen es simplemente una rebanada y que, por repetir otra rebanada, te cobren otros 2,75 euros extra, en un servicio de 7 platos, no es gula, parece lógico repetir pan (porque otro aperitivo no te van a dar pero los 2,75 te lo van a cobrar igualmente) Lo dicho, tendré que repetir para poder probar algún día las famosas costillas que ofrecen, pero esta primera vez me ha dejado un sabor muy agridulce.
Muy decepcionante: Huesos en los Rigatoni de pato "Nuestra experiencia en Poncio de Willy Moya fue lamentable. Lo que se espera de un restaurante de este nivel es cuidado y profesionalidad, pero encontramos todo lo contrario. Pedimos los Rigatoni de pato pequinés con salsa alisada y fue un desastre por dos motivos graves: la pasta estaba completamente dura (le faltaba mucha cocción) y, lo más preocupante, encontramos un hueso de pato en el plato, lo que nos causó un amago de atragantamiento. Es inadmisible que un plato de este tipo llegue a la mesa con restos óseos, suponiendo un riesgo real para el comensal. Además, el servicio fue muy deficiente y estuvo totalmente deslavazado. Al quejarnos, se limitaron a retirar el plato sin darnos ninguna opción de sustitución ni ofrecernos otra alternativa; simplemente siguieron sirviendo el resto de la mesa con una indiferencia absoluta, como si no hubiera pasado nada. Solo al traer la cuenta hicieron la anotación verbal de que descontaban el plato por la 'problemática'. Que no te cobren un plato incomestible y peligroso es lo mínimo, pero la falta de atención, la nula sinergia del equipo y la mala gestión del error hacen que no recomendemos este sitio para nada. Una decepción absoluta."
fuimos el 14 de febrero y no vuelvo a repetir empezando que nos habremos intoxicado, mi pareja estuvo vomitando en la noche y yo con un dolor de barriga y ganas de vomitar, el servicio fue malisimo, era con maridaje y tardaban en ver que la copa estaba vacía, ni agua te ofrecen ni pan, mi pareja tuvo que preguntar al ver que otras mesas que hasta vinieron después si el pan estaba en el menú de degustacion porque teníamos rato y ya habíamos comido 2 platos y no teníamos pan, tenía muchas expectativas pero al enfermarnos por comer aquí y el mal servicio me decepcionó mucho el lugar.
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