Bar Canyers
Bar grill · Barcelona
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Què diuen els clients de Bar Canyers
Bar Canyers destaca por su excelente comida, especialmente las tapas y bocadillos, con el de calamares y la hamburguesa de rabo de toro como favoritos. El servicio es atento y el ambiente acogedor, aunque el local es pequeño y puede ser ruidoso.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Prueba el bocadillo de calamares y las croquetas, son muy recomendados. Ten en cuenta que el local es pequeño y no aceptan reservas, así que llega temprano.
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Explora els voltants de Bar Canyers
Bar Canyers es troba a Barcelona, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Botilleria Alegria (A 103m) — building in Barcelona in Eixample district Bien con protección urbanística
- Building in carrer Comte d'Urgell, 53 (A 153m) Bien cultural parte del patrimonio cultural de Cataluña
- Casa Golferichs (A 191m) — edificio modernista en Barcelona Bien Cultural de Interés Local
- Casa de la Lactància (A 249m) — building in Barcelona Province, Spain Bien Cultural de Interés Local
- Farmàcia Mestre Boleda (Antiga Farmàcia Y Laboratorio Dr. R. Rapesta) (A 289m) — pharmacy in Barcelona in Eixample district Bien con protección urbanística
- Escoles Municipals (A 452m) — building in Spain Bien cultural parte del patrimonio cultural de Cataluña
- Farmàcia Costa Codina (A 486m) — pharmacy in Barcelona in Eixample district Bien con protección urbanística
Edificis Religiosos
- Parròquia de la Preciosíssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist (A 205m)
- Església de Sant Josep i Maria Auxiliadora (A 376m)
Altres Llocs d'Interès
- Q135649063 (A 493m)
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Preguntes freqüents sobre Bar Canyers
Opinions de Bar Canyers Barcelona
Madre mia la hamburguesa de rabo de toro, espectacular. Francesc, tan amable, cercano y profesional, con tan buen gusto para la comida como para la música. Un regalazo de bar, volveremos a por más vinilos y comida Francesc! 🤗
Encontré mi nuevo lugar favorito en el barrio!! Quede completamente alucinada con las croquetas de rabo,(alucinada en serio), pedimos la hamburguesa que también fue un éxito rotundo; y recomiendo 100% el bocata de calamares…. O simplemente pregúntenle a los camareros que son lo más Majos de Barcelona directamente!! Mención especial para el Argentino de Mendoza que nos acompañó toda la noche; y la chica rubia que nos supo escuchar, entendió lo que queríamos y nos recomendó los mejores platos! Entre la comida exquisita y el trato de ellos, ir a bar canyi es toda una experiencia 💚💚
Mi pareja y yo hemos estado hoy mismo en el Bar Canyi y tengo que decir que ha superado nuestras expectativas, buen ambiente, buenísima comida,el personal atento y muy simpáticos, les doy un 10 en todo y volveremos pronto segurísimo, gracias por hacer todo tan bien hecho soys muy grandes equipo 😊👌👏🙌🏼
El perfecto ejemplo de un bar gourmet, que se precie como tal. Sin exagerar: aquí comeréis el mejor bocadillo de calamares y el más sabroso gazpacho que probaréis en vuestra vida.
Buenísimo todo. En especial el pepito de lomo y la burguer de rabo de toro. Muy recomendable
Realmente fue una experiencia increíble,sabores únicos preparados por los mejores,estuvimos 60 días en Barcelona y disfrutamos todos los días de este maravilloso bar restaurante,la es perfecta,poco tránsito,eso lleguen con tiempo porque se llena rápido.El servicio y la calidad de otro nivel.
Bar Canyi es un bar nuevo que ha abierto en la zona de Sant Antoni, si buscas un lugar donde las tapas sean de verdad y la experiencia recuerde a los bares de antaño, este es tu sitio. Aquí cada tapa tiene ese sabor casero, la bomba, los bocatas, el rabo de buey.. se nota la puesta por los productos frescos y de proximidad. El servicio fue rápido, atento y simpático. Piden feedback y te recomiendan los platos según tu gusto! En una ciudad donde el tapeo auténtico muchas veces se ve reemplazado por versiones turísticas y caras, Bar Canyi destaca por su honestidad en los precios. Aquí puedes disfrutar de tapas de calidad sin que la cuenta te sorprenda al final. Seguramente en breve se tornará en uno de los imprescindibles de la ciudad :)
No se yo las reces tan bajas, igual debe haber cambiado algo últimamente. Yo estuve ayer y me encantó, no me pareció caro (dentro de lo que es Barcelona), y comi muy bien (especialmente el arroz, que hacen cada jueves).
¡¡¡Para obligatoria si estás en Barcelona!!! Sabor por encima de todo, producto fresco y de calidad, desenfadado, buen vino, buena música, buen ambiente, para repetir una y mil veces más. Los mejillones en escabeche y la hamburguesa de rabo de buey son para llorar y volver. La bomba rebuena! El tocinillo de cielo de locos!! Además, si como en mi caso, tienes la suerte que te atiende el chef (Nicolás) en la barra, nada puede salir mal.
¡Buenísimo! Especialmente el servicio estuvo increíble, cada persona que se nos acercó nos preguntó cómo iba todo y si necesitabamos algo. Probamos la Gilda, la rusa, bomba, Pepito de Wagyu, todo increíble. Volveremos para terminar la carta. Lo único que no nos gustó es que nos pidieron irnos a los 5 minutos de terminar el postre.
Fuimos la semana pasada con mi pareja (es por orden de llegada, NO RESERVAS) Nos lo pasamos increíble, tienen una carta variada y lo único malo fue no poder probar todo, particularmente recomiendo la burger y el bocata de calamar Nos sentamos en la barra como nos gusta a nosotros encontramos un equipo de trabajo amable y brindado al 100 Súper recomendable, volveremos seguro 😮💨
Toda la comida espectacular. Gran ensalada de tomate, Hamburguesa de slow&low 10/10, imperdible. Deliciosa la bomba y muy buenas gildas. Servicio agradable y atento.
Un lugar con encanto , recordando años pasados con la música de un tocadiscos y los vinilos que guarda Frank, si, el chico con “ estrella “. Excelentes platos con esa esencia y cariño con el que hacen todo. Muy buena presentación . Cierra los ojos y llévate a la boca cualquiera de sus platos y bocadillos , como el de calamares que a mi personalmente me ha emocionado . Date un paseo por el Eixample y entra a El Canyí. Un placer y a seguir cuidando el buen paladar chicos .,
Experiencia de tapeo buena, calidad de producto, carta corta pero justa, variada y con preparaciones diferentes. Nos sentamos en terraza xq hacía un día agradable para eso, pero el interior está muy bien, todo limpio y siempre ordenado. LOS BERBERECHOS un 10, BOCATA DE CALAMARES, especial, con tomate seco y el calamar con un aliño riquísimo. La ensaladilla muy rica también y las croquetas de jamón, contundentes, con sabor y tropezones de jamón. El servicio impecable, rápido, amable y muy atentos.
El Bar Canyí ya se ha convertido en uno de nuestros lugares favoritos de Barcelona para ir a hacer una tapas, de calidad. Se trata del mismo equipo del “Slow and Low” (con 1 “estrella”), a escasos metros del local, por lo que la calidad de los platos es altísima y con sabores muy sorprendentes. El ambiente es distendido y muy divertido (Frank pone los discos de su amplia colección de 3.000 vinilos). Ya hemos ido dos veces y estamos deseando de ir una tercera para probar el resto de platos de la carta! (la cambian cada día según mercado). Imprescindibles: bocadillo de calamares (muy sorprendente el sabor), la bomba (exquisita la carne con la que va rellena), la hamburguesa de rabo de toro (espectacular carne cocinada durante 12 h y con briox de mantequilla), el sabor de la ostra (suave e intenso a mar). El local es muy pequeño por lo que es complicado conseguir mesa nada más llegar, pero si eres paciente enseguida te conseguirán un hueco, incluso en la misma barra, lo que todavía hace más directa y divertida la experiencia, ya que podrás charlar con ellos mismos mientras te sirven y apreciar el trepidante ritmo que se lleva en la cocina (se nota muchísimo el orden y disciplina que traen de su restaurante con “estrella”).
Que buen sitio y que buena onda la camarera y la música. Bar como los de antes, con una gran barra y 3 mesas pequeñas. Todo es para tapear y con algún guiso y bocatas. Todo estaba de 10, como si hubiéramos comido en el slow & low. Desatacar la burguer de rabo de toro, el calamar plancha y el recruit de fonteta. Lástima que no quedaba ni la ensaladilla ni el bocadillo de calamares. Volveremos seguro!
Mi lugar favorito de Sant Antoni. Camareros super atentos y majos. La comida increíble, recomiendo el bocadillo de calamares y la burger de rabo de toro. Comimos unos macarrones buenisimos. El sitio es super acogedor y con buena musica 🤍
Repetimos seguro!! Bar con buen ambiente y servicio inmejorable. Comida de platillos deliciosos, nos hemos dejado recomendar y a cual mejor: gildas, plancha( navajas, berberechos y sepia), croquetas de jamon, hamburguesa de rabo de toro, bocata de calamar y escabeche(mejillones y setas). Postres: tocinillo de cielo con nata y recuits fonteta con miel y sesamo negro. Todo impresionante! Solo mejorable que fuese un poco más económico 😜
Oh my goodness, la experiencia fue brutal, los sabores, la calidad de producto, el personal estuvo increíble, probamos un montón de platos y cada cual mejor, las gambas al ajillo, el estofado de careta los bocadillos de calamares o la hamburguesa de rabo toro, el estofado de careta todo increíble, muy bueno al final la calidad de producto, su elaboración y el servicio tiene un precio y merece la pena cada euro invertido en esta experiencia, volveremos eso seguro . P.D.: Pol eres un crack.
Bar Canyí en Carrer de Sepúlveda, 107 fue toda una experiencia, tanto por la comida como por el ambiente. Paseando por el centro con Ana, decidimos probar este local que tenía en mi lista de “quiero ir”. Llegamos un poco antes de la apertura (19:00) y esperamos mientras el chef arengaba a su equipo como si estuviéramos en un capítulo de The Bear. Un camarero salió a darnos las gracias por la espera, detalle que ya nos ganó un poco. Al entrar, optamos por sentarnos casi al final de la barra, donde podíamos ver toda la acción. Nos advirtieron que ahí se sientan los que terminan pidiendo todo lo que ven pasar… Y tenían razón. No nos recomendaron ningún plato en concreto, solo nos aseguraron que estábamos en un sitio fantástico para comer, y vaya si lo era. Todo lo que pedimos fue un acierto: • Ensaladilla rusa fantástica. • Gildas increíbles. • Croquetas deliciosas. • Bocadillo de calamares, mejor que en Madrid. • Hamburguesa de rabo de toro, un disfrute total. El servicio fue impecable. Mientras pedíamos, varios camareros recogían los platillos vacíos con agilidad y preguntaban constantemente si todo estaba a nuestro gusto. El chef, que vigilaba la barra, también pasó a asegurarse de que estuviéramos disfrutando. Un camarero, con las chulísimas camisetas retro del Canyí, se movía entre la plancha y el servicio con una coordinación perfecta, añadiendo espectáculo a la experiencia. Acompañamos la comida con dos copas de tinto de Ribera del Duero y un Xarel·lo de la Terra, todo por 59,25€. Sin duda, un sitio al que volver.
Hoy he ido con mi pareja y hemos comida súper bien, todo estaba riquísimo, hemos probado los mejillones en escabeche y son los mejores que me he comido en mi vida, la burguer de rabo de toro estaba buenísima y el calamar a la plancha es de otro nivel, a destacar el buen trato de todo el personal, amables y súper profesionales. Sin duda para repetir.
Local muy bien ambientado donde poder degustar aparte de otras tapas unos mejillones en escabeche riquísimos unas croquetas de jamón brutales un bocadillo de calamares muy atrevido puesto que se sale un poco del clásico unos bolets en escabeche, la bomba de la Barceloneta y una insuperable cap i pota la cual recomiendo. Estamos hablando de tapas con estrella Michelin ya que a 30m. regentan el rest. Slow and Low con 1 estrella Michelin, repito, tapas con estrella Michelin con sabores y producto excelentes, y eso lo notarás también en el calamar de playa a la plancha, es puro mar. Excelente servicio y música muy apropiada para cada momento. Repetiré por supuesto. Se me olvidaba la Burguer de Slow and Low, de rabo de vaca hecha durante 12 horas a 60 ° y con un bríox de mantequilla que no podrás olvidar.
Un descubrimiento sin duda. Los vermuts estaban súper buenos, las croquetas de jamón espectaculares 🤤, la bomba tenía su punto picante pero estaba muy buena, el salmonete muy sabroso, y qué decir del rabo de toro... El mejor que he comido en mi vida: tierno, meloso, jugoso... Una delicia, Realmente increíble. La perra también cató el hueso del rabo y ni respiraba 🤣🤣🐶 El personal muy agradable y atento; le pusieron un bol de agua a la perra. La carta va cambiando cada cierto tiempo. Volveremos para probar más cosas 🤤
Every once in a while, you stumble upon a restaurant or bar that moves you to tears with its food. For me, that place is Bar Canyí. Chef Frank Beltri and his team serve dishes that feel both deeply traditional and beautifully refined. The flavors here are truly distinctive, and the atmosphere is relaxed and unpretentious. Chef Beltri also leads Slow & Low, just around the corner—a Michelin-starred restaurant that offers a more formal, fusion-driven experience. It’s equally outstanding. At Bar Canyí, you’ll not only enjoy a memorable meal, but you’ll also see Chef Beltri working side by side with his team, just another member of the crew. Highly recommended. ———- De vez en cuando uno se encuentra con un restaurante o bar capaz de emocionarte hasta las lágrimas con su comida. Para mí, ese lugar es Bar Canyí. El chef Frank Beltri y su equipo sirven platos que resultan profundamente tradicionales y, al mismo tiempo, bellamente refinados. Los sabores son realmente únicos, y el ambiente es relajado y sin pretensiones. El chef Beltri también dirige Slow & Low, a la vuelta de la esquina: un restaurante con estrella Michelin que ofrece una experiencia más formal, de fusión, igualmente extraordinaria. En Bar Canyí no solo disfrutarás de una comida memorable, sino que además podrás ver al chef Beltri trabajando codo a codo con su equipo, como uno más. Altamente recomendable.
El sabor de la comida me resultó espectacular, una carta justa donde se pueden disfrutar varios sabores "home made". Está muy bien situado cerca del metro y el lugar es bastante limpio. Tienen un reservado en un lugar muy curioso. Pedí ensadillaS, pincho, gildas, croquetas y bombas. No es barato pero la calidad es muy alta. Lo recomiendo!
Sì quieres comer Como en un restaurante Michelin però con un ambiente chill este es el lugar , vino excelente, y pues nada la comida es un orgasmo difícil de explicar con otras palabras , dejen espacio para el postre porque vale la pena !, la mesera aina nos trató súper bien y nos recomendó muy bien . Etapa obligatoria en mi próxima visita a bcn ❤️
Es delicioso !!! Calidad x precio inmejorable. Venimos casi todas las semanas 🥹 todo lo que comemos aquí es TREMENDO! Recomendó a todos los amigos que vienen a Barcelona. Se nota la pasión por la cocina en cada plato. Calidad de los productos y técnica. Las croquetas de las mejores de barcelona, la vedella amb bolets, la bocata de calamar de los dioses, la hamburguesa, no dejen de pedir el pollo rustido, el mejor que he comido nuncaaaa , el guiso de rabo de toro es para llorar de emoción !! La verdad que hay que venir con hambre 😅 y cambian bastante la carta, así que hay siempre cosas nuevas para probar! Servicio inmejorable, Aina es un amor!!!! Gracias!!! Volveremos pronto ❤️ 1000% recomendable.
Bar de moda porque lo merece, por su comida y calidad. El servicio rápido y simpático. Tienen buenos espumosos y mi preferido el Mestres. Recomiendo el bocata calamares y croquetas. El huevo con caviar, apenas note el gusto del caviar. No indicado para grupos porque mesas pequeñas y la de la mesa de la entrada como la puerta no cierra de congelas, mejor barra. Volveremos.
Si buscar comer en un buen restaurante de tapas , ese es tu sitio! Las croquetas increíbles, la mejor ensaladilla rusa que he probado, las bocatas que es difícil elegir la mejor, Gilda.. los platillos siempre cambian así que siempre hay novedad! Me encanta el concepto y el servicio, amable, que te hace sentir como en casa! Calidad/precio inmejorable! Muy recomendable!!
Lugar de comida clásica. Lindo lugar con pocas mesas dentro pero buen lugar fuera. Todo está rico y vale la pena pedir variado. Yo dejé me recomendaran todo, pidieron ellos por mi. Impresionante todo. Buena cocina, buenos sabores, buena preparación y buena onda. La Burger de rabo es un lujo, es para mí lo mejor. De postre tenían dos opciones y fui por la de queso que estaba muy muy bueno. Vale la pena ir.
Fuimos a cenar y, al no tener reserva, tuvimos que esperar un poco. Al principio, el personal parecía bastante desbordado; recomendaría ir después de las 9, cuando el ambiente es más tranquilo. La comida estuvo muy buena, todo lo que probamos nos encantó. La única pega es el pan: nos tocó un único trozo para dos personas, y por 1,50 € me pareció caro y escaso.
Un espectáculo de sitio !!!! Mi plato estrella para siempre son los fideos ! Los amo fuerte. Todo está buenísimo pero todo todo todo . Un lugar mágico .
Every once in a while, you stumble upon a restaurant or bar that moves you to tears with its food. For me, that place is Bar Canyí. Chef Frank Beltri and his team serve dishes that feel both deeply traditional and beautifully refined. The flavors here are truly distinctive, and the atmosphere is relaxed and unpretentious. Chef Beltri also leads Slow & Low, just around the corner—a Michelin-starred restaurant that offers a more formal, fusion-driven experience. It’s equally outstanding. At Bar Canyí, you’ll not only enjoy a memorable meal, but you’ll also see Chef Beltri working side by side with his team, just another member of the crew. Highly recommended. ———- De vez en cuando uno se encuentra con un restaurante o bar capaz de emocionarte hasta las lágrimas con su comida. Para mí, ese lugar es Bar Canyí. El chef Frank Beltri y su equipo sirven platos que resultan profundamente tradicionales y, al mismo tiempo, bellamente refinados. Los sabores son realmente únicos, y el ambiente es relajado y sin pretensiones. El chef Beltri también dirige Slow & Low, a la vuelta de la esquina: un restaurante con estrella Michelin que ofrece una experiencia más formal, de fusión, igualmente extraordinaria. En Bar Canyí no solo disfrutarás de una comida memorable, sino que además podrás ver al chef Beltri trabajando codo a codo con su equipo, como uno más. Altamente recomendable.
El sabor de la comida me resultó espectacular, una carta justa donde se pueden disfrutar varios sabores "home made". Está muy bien situado cerca del metro y el lugar es bastante limpio. Tienen un reservado en un lugar muy curioso. Pedí ensadillaS, pincho, gildas, croquetas y bombas. No es barato pero la calidad es muy alta. Lo recomiendo!
Sì quieres comer Como en un restaurante Michelin però con un ambiente chill este es el lugar , vino excelente, y pues nada la comida es un orgasmo difícil de explicar con otras palabras , dejen espacio para el postre porque vale la pena !, la mesera aina nos trató súper bien y nos recomendó muy bien . Etapa obligatoria en mi próxima visita a bcn ❤️
Todo genial. Las croquetas espectaculares. Buenisima la hamburgesa y el bocadillo de calamares. Para mi gusto lo unico que ha patinado han sido los torreznos. Los primeros sabia a limón y los segundos muy crudos. Aun y con esto valoro de manera muy positiva este sitio.
Experiencia de tapeo buena, calidad de producto, carta corta pero justa, variada y con preparaciones diferentes. Nos sentamos en terraza xq hacía un día agradable para eso, pero el interior está muy bien, todo limpio y siempre ordenado. LOS BERBERECHOS un 10, BOCATA DE CALAMARES, especial, con tomate seco y el calamar con un aliño riquísimo. La ensaladilla muy rica también y las croquetas de jamón, contundentes, con sabor y tropezones de jamón. El servicio impecable, rápido, amable y muy atentos.
Es delicioso !!! Calidad x precio inmejorable. Venimos casi todas las semanas 🥹 todo lo que comemos aquí es TREMENDO! Recomendó a todos los amigos que vienen a Barcelona. Se nota la pasión por la cocina en cada plato. Calidad de los productos y técnica. Las croquetas de las mejores de barcelona, la vedella amb bolets, la bocata de calamar de los dioses, la hamburguesa, no dejen de pedir el pollo rustido, el mejor que he comido nuncaaaa , el guiso de rabo de toro es para llorar de emoción !! La verdad que hay que venir con hambre 😅 y cambian bastante la carta, así que hay siempre cosas nuevas para probar! Servicio inmejorable, Aina es un amor!!!! Gracias!!! Volveremos pronto ❤️ 1000% recomendable.
Bar de moda porque lo merece, por su comida y calidad. El servicio rápido y simpático. Tienen buenos espumosos y mi preferido el Mestres. Recomiendo el bocata calamares y croquetas. El huevo con caviar, apenas note el gusto del caviar. No indicado para grupos porque mesas pequeñas y la de la mesa de la entrada como la puerta no cierra de congelas, mejor barra. Volveremos.
Si buscar comer en un buen restaurante de tapas , ese es tu sitio! Las croquetas increíbles, la mejor ensaladilla rusa que he probado, las bocatas que es difícil elegir la mejor, Gilda.. los platillos siempre cambian así que siempre hay novedad! Me encanta el concepto y el servicio, amable, que te hace sentir como en casa! Calidad/precio inmejorable! Muy recomendable!!
Que buen sitio y que buena onda la camarera y la música. Bar como los de antes, con una gran barra y 3 mesas pequeñas. Todo es para tapear y con algún guiso y bocatas. Todo estaba de 10, como si hubiéramos comido en el slow & low. Desatacar la burguer de rabo de toro, el calamar plancha y el recruit de fonteta. Lástima que no quedaba ni la ensaladilla ni el bocadillo de calamares. Volveremos seguro!
Mi lugar favorito de Sant Antoni. Camareros super atentos y majos. La comida increíble, recomiendo el bocadillo de calamares y la burger de rabo de toro. Comimos unos macarrones buenisimos. El sitio es super acogedor y con buena musica 🤍
Bar de tapas con una carta muy variada, buen ambiente y personal amable. Los precios están algo por encima de la media.
Un bar de barrio con todo el encanto de la Barcelona de siempre. Está bien, pero el personal no es precisamente el más amable. Un detalle bastante incómodo es que, si estás en la terraza, tienes que levantarte y entrar al local para poder ver la pizarra y saber qué pedir, ya que no tienen cartas. Un sitio auténtico, pero con aspectos a mejorar en el servicio
En pleno Sant Antoni, de los mismos de Slow & Low, Bar Canyí es un sitio de moda ideal para tomar un vermut o un vinito acompañado de algo para picar o comer. El local tiene encanto y el ambiente es agradable. Como punto a mejorar, todavía les falta acabar de pulir el tema de la extracción de humos, pero en general la experiencia merece la pena.
Tenia muchas ganas de probarlo fuimos un grupo de amigas y todo nos gusto mucho, especial mencion al tocinito de cielo postre de toda la vida y estaba riquisimo, sin duda volvere porque me quede con las ganas de probar mas cosas. Lo unico que come taria es que no tenian muchas opciones vegetarianas y dos de las personas del grupo que fuimos lo eran y tenian pocas opciones.
Como Muchos renaceres en la ciudad que estamos viendo. Bar de toda la vida con un lavado de cara y buen producto. Consiguiendo que esté en boca de todos y en buena ubicación. La verdad que está bueno, y pedir uno d cada es prácticamente obligatorio. Reseñable la bomba de patata y sentarse en la barra, como antes.
Muy buen sitio para tomar algo! Fuimos 2 y nos pedimos unas copas de vino y tapas. La verdad que las porciones son pequeñas. Guilda muy buena, ensalada rusa ( normal ), y la carne nos gusto mucho ( salsa brutal y un toque de ceps). De postre pedimos un queso , estilo mato, estaba muyyyy bueno.
Si buscas un rincón con alma donde el producto habla por sí solo, el Bar Canyi es una parada obligatoria. Local pequeño y acogedor, de esos que te hacen sentir como en casa desde que cruzas la puerta gracias a un servicio sumamente atento y profesional. Lo que probamos: Gilda, el encurtido ideal para arrancar el apetito, entre mis 3 top. Ensalada de tomate Raf, Tomate de verdad, con sabor intenso y el aliño justo para no restarle protagonismo, merecedor de mojeteo final. Ensaladilla Rusa, cremosa y equilibrada, top 10 en mi lista de Ensaladillas. Pincho de presa, Carne tierna, bien especiada que marca la diferencia, tanto mi mujer como yo coincidimos en irnos al pincho de feria de nuestra infancia, si esta en carta probarlo y contáis. Bocadillo de calamares, Un clásico muy bien resuelto, en un pan de calidad, muy rico. Con un ticket de unos 30€ por persona, la experiencia hs merecido la pena, Un sitio auténtico para los que valoran el buen comer sin pretensiones pero con máxima calidad. Me he quedado con ganas de Callos y la Carrillera. En fin, habrá que volver.
Pequeño local con personalidad. El personal es muy amable y el servicio rápido y eficiente. La calidad del producto se nota, aunque nos faltó un poco más de sorpresa en los sabores. La carta cambia ligeramente según la temporada. Recomendado el bocadillo de calamares -crujiente y con un toque original- y la bomba de la Barceloneta, con su punto picante justo. Idealnpara una parada informal con buen sabor.
Fuimos a cenar en pareja para probar este nuevo restaurante del barrio. El servicio fue excelente y muy rápido. Tuvimos sensaciones diferentes con los platos. La ensalada rusa estaba rica pero le faltaba un poco de frescor. Las croquetas estaban deliciosas y no eran pesadas. Las bravas fueron una decepción. La bomba de la Barceloneta excelente con sus dos salsas y el bocata de calamar muy sabroso, vale la pena. La carta de vinos es variada. La relación calidad precio nos pareció bastante mala la verdad. Una lástima por que el lugar tiene su encanto.
A veces cuesta conseguir mesa porque no cogen reservas, así que ir pronto y con paciencia. Vale la pena. Ellos 3 son muy simpáticos y se nota que disfrutan de lo que hacen. El ambiente muy bien, y una música en tocadiscos muy buena. El servicio amable y bastante eficiente. La comida a mí me gustó mucho, en especial las ostras (un 10) y la burger de rabo de vaca. Y yo porque no soy muy fan, pero el bocadillo de calamares a la que gente que iba les encantó. Volveré!!! :)
ACTUALIZACION 08/25: todo lo que pongo abajo sigue siendo cierto, me encanta este sitio y creo que la comida es inmejorable… pero la verdad viendo el contenido en redes y el trato que se hace a turistas respecto a locales las ultimas veces que he estado me da la sensación que el objetivo es más bien convertirse en un reclamo turistico que un bar de barrio… ¡Para nada va en contra de las camareras del local, que son esplendidas y siempre me han tratado perfectamente! Pero más de una vez ya he visto como a turistas se les hace un trato especial por parte de cocina, incluso saliendo platos que en principio no estaban ya en el menú…. una pena sobretodo teniendo en cuenta la situación actual de la ciudad, deberiamos priorizar el negocio local más allá del reclamo turístico… …… ORIGINAL: Espectacular! Tapes i platets tradicionals que tasten a d’alta cuina. Genuïnament la millor bomba i croqueta de pernil que he menjat a la vida (he hagut de sucar el dit a la salsa… en secret…). L’ambient i el servei genial, pero dificilment es pot desviar l’atenciò de la magnifica cuina. Un 10.
Me gusta el concepto del Bar, la comida muy rica, falta un poco más de atención al público, también sería mucho mejor que el camarero explique los platos, el detalle de montar el caviar arriba del huevo del camarero debería ser explicado y darle ese punto de valor añadido. Volveré
Bar ideal para catch up con tu amiga. Servicio atento, rápido y muy amabale. En cuanto a la comida hemos tapeado unas gildas, ensaladilla rusa, rebollones en escabeche, croquetas y patatas bravas. Todo muy bueno aunque la cantidad un poco escasa para mi gusto. Aun así mención especial a la gilda, croquetas y escabeche.
La comida increíble! De todas las tapas que pedimos apenas una estaba menos bien (porque estaba un poco salada - el burguer de rabo) pero todo lo demás increíble! La mejor y que nos dejó con ganas de volver fue el bocata de calamar! Soberbio, excelente! La camarera más ‘nueva’ muy maja y súper atenciosa, un amor. La más antigua que nos recebio, muy poco simpática y hasta un poco no tan educada. Fue el punto menos positivo, kizas tendría un mal día pero no nos gustó nada esa chica rubia, muy arrogante y poco amable para un bar de tapeo tan simpático.
Recomendado para quienes buscan tomar una cerveza y degustar unas tapas algo más gastronómicas en el centro. Canyí es un bar español de toda la vida que ha pasado por un moderno lavado de cara, sin abandonar la autenticidad de un bar local ofreciendo cañas bien tiradas, tapas sabrosas y una atención informal. El menú está escrito en una pizarra en la entrada; hay música retro sonando en vinilo y cambia a gusto de sala, y sobre las 14:00 el sitio ya está lleno… Por 100€ hemos pedido 6 platillos, 1 postre, 2 copas de vino, 3 copas de cerveza y 2 cañas. Los berberechos estaban deliciosos, pero escasos. Tanto la ensalada de tomate como el morro son muy simples... eché en falta un elemento más en el plato. Por otro lado, las gambas al ajillo invitaban a pedir otra ronda, muy buenas. En general, la comida no está nada mal y el ambiente es bueno. Repetiré para probar otros platos que han faltado, aunque lo frecuentaría más veces si el ticket medio saliera 10€ más barato. Muchas gracias por el servicio y hasta la próxima!
La experiencia ha sido muy buena en general. El local es agradable, el trato correcto y la comida está muy bien elaborada. Los platos son los de toda la vida, de esos que podrías encontrar en un bar tradicional, aunque con una presentación más cuidada. Eso sí, las raciones son bastante pequeñas y el precio me ha parecido elevado en comparación con lo que ofrecen. Me ha gustado probarlo, pero probablemente no repetiré.
Comida muy buena, servicio atento tuve un problema con la cerveza y el camarero me la cambio muy amablemente. Musica en vinilo, ambiente tranquilo al Mediodia. Ensaladilla muy buena, las croquetas de jamon muy ricas. Y el pincho de pluma muy rico el adobo y suave.
Bocatas buenísimos y croquetas muy correctas. El servicio es bueno. El local bastante pequeño lo que conlleva mucha gente y ruido. Aún así muy recomendable
La comida tiene un sabor espectacular. Todo lo que pedimos nos gustó muchísimo. El ambiente es muy bueno y el personal top. El precio es alto y las porciones un poco pequeñas pero la calidad y el sabor lo compensan
La comida increíble! De todas las tapas que pedimos apenas una estaba menos bien (porque estaba un poco salada - el burguer de rabo) pero todo lo demás increíble! La mejor y que nos dejó con ganas de volver fue el bocata de calamar! Soberbio, excelente! La camarera más ‘nueva’ muy maja y súper atenciosa, un amor. La más antigua que nos recebio, muy poco simpática y hasta un poco no tan educada. Fue el punto menos positivo, kizas tendría un mal día pero no nos gustó nada esa chica rubia, muy arrogante y poco amable para un bar de tapeo tan simpático.
Pequeño local con personalidad. El personal es muy amable y el servicio rápido y eficiente. La calidad del producto se nota, aunque nos faltó un poco más de sorpresa en los sabores. La carta cambia ligeramente según la temporada. Recomendado el bocadillo de calamares -crujiente y con un toque original- y la bomba de la Barceloneta, con su punto picante justo. Idealnpara una parada informal con buen sabor.
Recomendado para quienes buscan tomar una cerveza y degustar unas tapas algo más gastronómicas en el centro. Canyí es un bar español de toda la vida que ha pasado por un moderno lavado de cara, sin abandonar la autenticidad de un bar local ofreciendo cañas bien tiradas, tapas sabrosas y una atención informal. El menú está escrito en una pizarra en la entrada; hay música retro sonando en vinilo y cambia a gusto de sala, y sobre las 14:00 el sitio ya está lleno… Por 100€ hemos pedido 6 platillos, 1 postre, 2 copas de vino, 3 copas de cerveza y 2 cañas. Los berberechos estaban deliciosos, pero escasos. Tanto la ensalada de tomate como el morro son muy simples... eché en falta un elemento más en el plato. Por otro lado, las gambas al ajillo invitaban a pedir otra ronda, muy buenas. En general, la comida no está nada mal y el ambiente es bueno. Repetiré para probar otros platos que han faltado, aunque lo frecuentaría más veces si el ticket medio saliera 10€ más barato. Muchas gracias por el servicio y hasta la próxima!
La experiencia ha sido muy buena en general. El local es agradable, el trato correcto y la comida está muy bien elaborada. Los platos son los de toda la vida, de esos que podrías encontrar en un bar tradicional, aunque con una presentación más cuidada. Eso sí, las raciones son bastante pequeñas y el precio me ha parecido elevado en comparación con lo que ofrecen. Me ha gustado probarlo, pero probablemente no repetiré.
Fuimos a cenar en pareja para probar este nuevo restaurante del barrio. El servicio fue excelente y muy rápido. Tuvimos sensaciones diferentes con los platos. La ensalada rusa estaba rica pero le faltaba un poco de frescor. Las croquetas estaban deliciosas y no eran pesadas. Las bravas fueron una decepción. La bomba de la Barceloneta excelente con sus dos salsas y el bocata de calamar muy sabroso, vale la pena. La carta de vinos es variada. La relación calidad precio nos pareció bastante mala la verdad. Una lástima por que el lugar tiene su encanto.
El restaurante es pequeño y la comida está muy buena; en las tres ocasiones me ha pasado lo mismo el tema de la cola es un descontrol.Creo que debería haber alguien del restauraurante organizando mejor las entradas.La última vez incluso me marché porque había un cahos de gente esperando por los dos lados de la acera.
Se come muy bien, todo riquísimo y producto top pero pagarás mucho para estar sentada en una mesa diminuta, con una puerta que abre y cierra continuamente y un servicio de sala que no está a la altura del precio. Salí del restaurante con una olor a frito muy intenso.
Bar de moda en el barrio. Entre tapeo y raciones. Lo que cambia de la carta cada día son la plancha y los platos elaborados. Tapas y comida de toda la vida pero con un toque propio. Ambiente bueno, limpieza muy bien, y servicio excelente. En cuanto a la comida probamos un arroz seco con pulpo, me pareció muy normalito; croquetas de jamón y rustido, me decanto por las segundas; las gildas excelentes; las gambas de cristal al ajillo buenas; salmonetes, ecasos, y calamar a la plancha muy buenos. Precios tirando a elevados por relación con la cantidad. Ya está probado
El local es muy bonito y nos esperábamos más. Carta con precios desorbitados y res de barri. Una ensaladilla a casi 8€ muy rica pero la ración muy escasa. Nadie saludando a salida . No sé… me sabe a guirilandia y nada más pero una pena porque tiene potencial. Vamos a darle otra oportunidad porque seguro que hay esfuerzo y dedicación detrás y quizás no pillamos buen día.
Difícil de explicar las sensaciones que tuve cuando fui a comer a esta nueva propuesta en el barrio, el ambiente está muy bueno el servicio también, pero la comida… no digo que estaba mala porque sería mentira pero al único plato que era elaborado dejó un poco que desear. Pedí una caña estrella Galicia de tirador, una ostra, una croqueta y una ternera con boletos, la ostra no estaba mal, la croqueta tampoco aunque tenía una forma muy poco común pero la ternera…. Seca y fría y bañada de aceite de perejil…se deja comer sin problema pero creo que le faltaba un pelín de cariño, sin embargo volveré porque un error lo tiene cualquiera
No volveré y no lo recomiendo. Sempre quise conocer este bar. El menú es bueno y la comida también, pero el servicio fue pésimo. La buena comida no compensa el estrés que pasé un viernes por la noche. El bar no trabaja con reservas. Fui la primera en llegar y estaba esperando a dos amigas. Mientras esperábamos a la tercera, una camarera nos dijo que no podíamos esperar por ella, que teníamos que pedir rápido. En ningún momento, al llegar, nos informaron que había un límite de 1 hora y 30 minutos para ocupar la mesa. Antes de que llegara mi amiga, ya había presión constante para pedir. Cuando finalmente llegó la tercera amiga, a las 7:15 de la noche, nos dijeron que solo podíamos quedarnos hasta las 8. Es decir, ella estuvo menos de una hora en el bar, comiendo bajo presión por la actitud de las camareras. Tuvimos que comer con prisa, sin poder disfrutar del momento ni de la experiencia. En un bar que no trabaja con reservas, no debería existir un límite de tiempo tan estricto sin avisar previamente, especialmente cuando los clientes ya están consumiendo.
No volveré y no lo recomiendo. Sempre quise conocer este bar. El menú es bueno y la comida también, pero el servicio fue pésimo. La buena comida no compensa el estrés que pasé un viernes por la noche. El bar no trabaja con reservas. Fui la primera en llegar y estaba esperando a dos amigas. Mientras esperábamos a la tercera, una camarera nos dijo que no podíamos esperar por ella, que teníamos que pedir rápido. En ningún momento, al llegar, nos informaron que había un límite de 1 hora y 30 minutos para ocupar la mesa. Antes de que llegara mi amiga, ya había presión constante para pedir. Cuando finalmente llegó la tercera amiga, a las 7:15 de la noche, nos dijeron que solo podíamos quedarnos hasta las 8. Es decir, ella estuvo menos de una hora en el bar, comiendo bajo presión por la actitud de las camareras. Tuvimos que comer con prisa, sin poder disfrutar del momento ni de la experiencia. En un bar que no trabaja con reservas, no debería existir un límite de tiempo tan estricto sin avisar previamente, especialmente cuando los clientes ya están consumiendo.
Comida rica pero carísimo para la cantidad que ponen. Estaría bien que las camareras aprendieran a servir una manzanilla de Sanlúcar en un catavino (que, por proporción, se debe servir entero).
Según llegamos, (éramos 4) nos sentamos dentro porque en la terraza no había sitio. Preguntamos si más tarde podríamos pasar fuera y nos dijeron que, a partir de las ocho, la terraza era solo para cenas, lo cual nos pareció bien. Cuando nos cambiaron a la terraza pedimos unas cañas y unas gildas. A las 20:00 vinieron a cobrarnos y a avisarnos (de muy malas maneras) que teníamos que cenar. Les comentamos entonces que pediríamos unas croquetas y otra ronda de bebidas (cerveza y vino) y que, después, seguiríamos con más platos para compartir: ensaladilla, bravas, etc. La camarera (una chica rubia, bastante borde con nosotras) nos dijo que para considerarse “cena” teníamos que pedir un mínimo de 5 o 6 raciones, y que si no lo hacíamos no podíamos quedarnos en la terraza. Una pena, porque la comida tenía muy buena pinta y hubiéramos pedido suficiente. Pero el trato fue totalmente innecesario y desagradable.
Bueno, fui porque me recomendaron las patatas bravas, que por cierto, llevan medio año fuera de carta, y además en time out venían entre las 10 mejores bravas de Barcelona; como he dicho no había…no pasa nada, me recomienda el dueño una cosa que se llama bomba de la Barceloneta como una gran croqueta de patata rellena; no está mal,pero el interior estaba todavía congelado y bueno, era grande, pero tampoco enorme como un croqueton al uso, y al precio de siete euros y medio me pareció caro… no pasa nada pedí dos croquetas distintas al final solamente tenían un solo de un tipo …de jamón ;pido dos y me llegan dos croquetas con una forma perfecta no mucho más grandes que las normales de bolsa con lo cual dudo mucho que fueran caseras o tienen una máquina para que salgan todas las croquetas con una forma cilíndrica exactamente igual el sabor no estaba mal, pero repito creo que eran industriales y costaban casi tres euros cada una y no eran grandes en absoluto; por cierto cuando llegué pedí la carta y la chica me dijo que hiciera una foto a la pizarra no pasa nada, pero llevo a una pareja después justo a mi lado también en la barra y le dan una carta. Bueno …el detalle no es bonito cuando pido la cuenta se ponen hablar las dos camareras … te das cuenta que están hablando de ti porque el cliente ,aunque no lo parezca se entera de todo y me trae la cuenta voy a pasarlo con la tarjeta resulta que ya me había incluido una opción de propina; afortunadamente en España la propina ,se pone si tú quieres, le dije que pondría la propina en efectivo y pague con la tarjeta sin cargo de propina…dos pequeñas croquetas industriales, ese buñuelo de patata relleno y una caña casi 16 €me parece excesivo teniendo en cuenta que cené en un taburete en la barra ;el dueño es simpático y el que pongan la música de vinilo es un plus, pero me pareció caro; cuando salí, me despidió otra vez la misma camarera gafas y el pelo con mechas sucio anudado en una cola(siento mencionar este detalle, pero no puedo evitarlo,) con su cara de gamba rancia… ni una sonrisa. Obviamente no dejé propina y obviamente a mi pesar, no lo recomiendo…. en mi ruta de tapas por el barrio después fui a los Tortillez donde me atendieron con sonrisa precios más que razonables unas croquetas caseras buenísimas y una tortilla de trufa que quitaba el hipo y pagué casi lo mismo. …ahí lo dejo
Una lástima. He llegado a las 18:30 para coger mesa. Y hemos ido llegando a trompicones hasta reunirnos 5 personas para cenar a las 20h. (Sin dejar de consumir nunca). Ya me han avisado a las 19, “que llevaba un buen rato” ocupando la mesa y que ellos contaban hora y media desde que te sentabas. AKA no podéis cenar. Al final la camarera me dice “que hará la vista gorda y nos dejará cenar. GRACIAS reina. Llegan todos a las 19:58, y que pidamos YA. No hemos podido tomar postre porque teníamos la mesa desde hacía demasiado rato y “habia cola”. (No había nadie esperando fuera de pie, han colocado justo después alguien que estaba dentro) AH! Y que no podíamos pagar cada uno lo suyo, que o pagaba uno o los demás todos el mismo importe. Le he dicho que eso debía ser ilegal y de repente hemos podido pagar por separado y cada uno su importe. Lo siento chicos, a vivir del turista! Yo no vuelvo
En que momento hemos interiorizado que una ensalada de “tomate feo”, se nos cobrara 9 euros? O un bocadillo con 7 rodajitas de calamar en pan de coca demasiado crocante nos saliera 14 euros? Todos los platos estàn pensados para la máxima rentabilidad economica de los dueños y el mayor ahorro de tiempo en la cocina. Evitemos estos atrapa guiri!
No volveria, la comida estaba bien ejecutada, pero aún sabiendo la propuesta del bar de tapas, las raciones eran un poco de risas. Y por favor, si servís un suquet , que estaba bastante rico, no se cobra el trocito de pan a parte. El atendimento no fue bueno, poco simpático y claramente sin conocimiento de lo que estaban sirviendo. El espacio era bonito, aunque la luz demasiado fuerte pero principalmente el fuerte olor a frito eran muy desagradables. Os aconsejo invertir un poco más en el sistema de ventilación.
Mala atención, desde que nos sentamos no paraban de meternos prisa para pedir la comida y aún no era ni hora de cenar, cuando estábamos cenando nos querían echar pese aún tener comida en la mesa y bebidas, la comida correcta pero a un precio totalmente disparatado. No volveremos y no se lo recomendamos a nadie.
Fuimos a las 20h para tomar una cerveza con la idea de cenar algo más tarde si nos apetecía. Pero sabéis qué? No pudimos! Porque si no sabíamos a las 20h de un miércoles si íbamos a cenar o no, no podíamos ocupar una mesa. Bar que intenta tener cierto aire de algo tradicional, pero con la misma gestión vergonzosa de los que nos están robando Barcelona. Así que nada, no podré probarlo. Espero que los guiris puedan disfrutar de vuestra comida. Gracias por cuidar a la gente de barrio. Gracias por nada, bar canyí
Te echan. Muy malas sensaciones… a las 20h en punto tienes que pedir la comida o te tienes que ir… Entiendo que es un bar con pocas mesas y necesitan rotar, pero jamás nos habíamos encontrado con algo así. Quieren que consumas mucho, rápido y que te vayas. Precios totalmente desorbitados… no había ninguna opción vegetariana. Nos acabamos yendo sin cenar y desde luego no vamos a volver. Una pena.
Horroroso. Fue llegar a las 19:30 y preguntarnos tres veces seguidas si ibamos a pedir algo de comer, no pudimos ni tomar el vermut con tranquilidad. Se nota que solo quieren guiris, mal, fatal. Nos fuimos enseguida porque era una presion constante
Un sitio aparentemente autentico pero sus practicas de gestion de negocio no dejan de ser una trampa para turistas. Pretendian que a las 20:00 cenaramos un minimo de 6 tapas porque menos no lo consideran cenar. Una pena porque teniamos muchas ganas de probar su carta pero con presion no nos apetece. Si estoy sentada me decepciona que me ECHEN para meter a gente que quizas ni iba a consumir mas que nosotras. Una verguenza, la camarera quizas no tenia la culpa, pero sus formas no fueron agradables tampoco. No creo ni que sea legal.
Me encantaria decir que pude probar la comida, pero en cuanto entre con mi perro me echaron del local. He de decir que la camarera fue muy amable, pero una pena que en 2025 no te dejen entrar con tu mascota.
La experiencia fue pésima: nos sentamos en la barra, nos atendieron a regañadientes, las meseras empujaban y andaban con cara de cabreo para acá y para allá, el jefe que estaba con nosotros junto a la barra trataba mal a los meseros y no nos prestó atención cuando le preguntamos por algo más para comer. Ofrece comida de mercado a precios de chef (con ínfulas), raciones irrisoriamente pequeñas y si pones atención te cobran 14€ por una hamburguesa congelada con queso. Snob, ordinario, mal atendido y con ínfulas. Ojalá quiebren pronto. La peor experiencia que he tenido en un bar.
Local pequeño, abarrotado, si acabas sentado no será de la manera más cómoda. Camareros desbordados. En cuanto a la comida precio elevado para unas raciones minúsculas, el precio de la copa de los más caros que pagamos en la zona. Nada recomendable.
La comida muy bien aunque las porciones chicas y elevadas de precio. Bar con aire local pero para guiris, no se preocupan por el servicio sino simplemente por facturar. Una lástima. No volveré y no recomendaré. Pero lo que me ha flipado es que antes de terminar la última cerveza (que la hemos tenido que pedir 3 veces) se nos acerca una camarera para preguntarnos "cuanto nos faltaba?" Porque tenia gente para comer y que nos podía pasar una mesa dentro. Le dije amablemente que por qué esa gente no pasaba dentro y que no podía daros una estimación de cuanto tiempo iba a estar. Nos comenta que dentro estas personas no pueden comer porque la barra no ofrece lugar (dicho esto, éramos 3 mesas fuera. Las otras mismas 2 mesas que cuando yo habia llegado ya estaban los mismos clientes, es decir no es que pasamos dos horas sin consumir ni nada) Nos viene a comentar una segunda vez que vayamos dentro, vamos, y nos ofrece una camarera comida!!!!!! No era que no se podía?. Lo mas flipante de todo es que cuando vais a pagar te dan la opción de dejar propina. A ver. Que lo he dejado, porque si a mi me tratan de echar así de la mesa no imagino como trataran a sus empleados... una lástima.
La comida está bien, pero mi segunda visita no fue tan agradable. El camarero de barra nos pidió que nos marcháramos porque tenían gente esperando, cuando mi acompañante aún no había terminado su copa. Entendimos la situación y pedimos la cuenta sin problema. No obstante, al comentarle que el modo en que lo dijo nos había parecido algo brusco, se puso a la defensiva indicando que eran las instrucciones y que existe un tiempo máximo de consumo (aunque no aceptan reservas). La sensación final no fue buena y, por ello, no tenemos muchas ganas de volver.
La comida es muy normal, el servicio pésimo no, lo siguiente. Las niñas que atienden no tienen nada de experiencia. Nos traían cubitera para un tinto Rioja..no hace falta decir nada más. Y carísimo para las cantidades de pin y pon que sirven. Soy del barrio y tenía altas expectativas porque siempre está lleno pero no entiendo el porqué. A comer o cenar no vuelvo. Ah, ruido espantoso. Siento ser tan negativa pero es que no me ha gustado nada y quiero dejar esta reseña por si sirve.
La comida está bien elaborada, pero no lo recomiendo y no volveré. Siempre ha estado muy lleno y ha sido complicado encontrar mesa, pero creo que se les ha ido totalment de las manos…. Supongo que han apostado, definitivament, por convertirse en un local para turistas y gente de paso que va una vez y no vuelve y eso les permite no cuidar ni los mínimos…. Hoy nos han atendido fatal desde el primer momento; todavía no nos habíamos sentado en la mesa (porque no teníamos sillas para todos) y ya nos estaban diciendo que en una hora y media teníamos que dejar la mesa libre…. Luego han tardado media hora en tomar nota del pedido pq han tenido un problema informático, pero en lugar de asumir el error, nos han informado que debíamos liberal la mesa cuando todavía nos comíamos el postre….. No había pasado ni una hora….. Surrealista…..
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