Restaurante Dos Cielos
Madrid
Sobre Restaurante Dos Cielos
En Restaurante Dos Cielos, ubicado en un antiguo establo con encanto en Madrid, te invitamos a disfrutar de una experiencia culinaria única. Nuestra cocina de autor, elaborada con ingredientes de la más alta calidad, se eleva a nuevas alturas con maridajes de vino cuidadosamente seleccionados. Con u...
En Restaurante Dos Cielos, ubicado en un antiguo establo con encanto en Madrid, te invitamos a disfrutar de una experiencia culinaria única. Nuestra cocina de autor, elaborada con ingredientes de la más alta calidad, se eleva a nuevas alturas con maridajes de vino cuidadosamente seleccionados. Con una terraza acogedora y un ambiente sofisticado, te esperamos para crear momentos inolvidables.
Què diuen els clients de Restaurante Dos Cielos
Restaurante Dos Cielos ofrece una experiencia gastronómica memorable, destacando su encantador ambiente y servicio impecable. Las croquetas son un plato estrella, y el trato cercano de personal como Pablo, César, Julia e Ismael es muy apreciado.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Ideal para comidas o cenas familiares y celebraciones. Algunos clientes consideran que el precio de los vinos es elevado, por lo que es recomendable revisar la carta de bebidas.
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Restaurante Dos Cielos es troba a Madrid, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Real Monasterio de la Encarnación (A 104m) — edificio barroco en Madrid bien de interés cultural
Altres Llocs d'Interès
- Palacio del Marqués de la Regalía y del Conde de Bornos (A 12m) — edificio en Madrid
- Casa de las Rejas (Madrid) (A 31m) — edificio barroco, sede del ESCBRC
- palacio del Duque de Granada de Ega (A 56m) — palacio de Madrid
- palacio del marqués de la Regalía (A 66m) — edificio en Madrid
- Viviendas para D. Antonio García Moriones (A 92m) — edificio en Madrid
- edificio de la Real Academia Nacional de Medicina (A 101m) — edificio sede de la Real Academia Nacional de Medicina
- convento de las Reparadoras (A 106m) — conjunto de edificios del barrio de Palacio, en Madrid
- Palacio de Doña María Cristina de Borbón (A 107m) — edificio desaparecido de Madrid
- Puerta de Santo Domingo (A 166m)
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Preguntes freqüents sobre Restaurante Dos Cielos
Opinions de Restaurante Dos Cielos Madrid
Espectacular cena de aniversario con mi mujer. La cocina que hace el Chef Manuel Arenilla es simplemente de 10. Muy buen producto y elaboraciones que impresionan. Da gusto visitar sitios de este calibre. El servicio de Julia e Ismael un auténtico lujo, de 10! Muchas gracias chic@s por el espectacular trabajo que estáis haciendo y a seguir!! Muchos éxitos equipazo!
Anoche tuve la Gran oportunidad de disfrutar de una excelente cena junto a mi hija Paula en el restaurante Jardín de los Duques, podría decir que no tengo palabras para expresar lo mucho que pude disfrutar de la velada pero si tengo las palabras y creo que son las correctas. Nos acompaño hasta nuestra mesa la hostess María Alejandra explicando detalles del jardín y del restaurante, una vez allí nos estaba esperando en Maitre César con una gran sonrisa y ofreciéndonos una mesa que me pareció espectacular, su decoración y lo bien cuidado de todos los detalles que había sobre ella, se nota que César es una persona que disfruta de su profesión, nos explicó los platos de la carta y las recomendaciones que tenían fuera de carta elegimos las deliciosas croquetas que a mí parecer deben de ser imprescindibles para empezar, también disfrutamos de unas gambas rojas a la plancha y como plato principal nos recomendó el chuletón que estaba delicioso, terminamos con un gran postre una tarta de queso que hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Tuvimos la Gran suerte de que el servicio en mesa nos lo diera Julia siempre con una sonrisa y atendiendo nos en todo lo que necesitamos. Una noche mágica, en un restaurante increíble, con un personal más que especial
Un lugar encantador! Con detalles muy "trendy". La comida deliciosa y lo mejor!, el servicio, Enrique un tipo super profesional. Todo esto hizo un ambiente encantador de nuestra última tarde en España.
Fui a cenar al jardín de los duques el pasado jueves 27 de noviembre. Acierto total, probé las croquetas que estaban riquísimas y el cordero que me encantó. Pero lo que se robó el show fue la tarta de queso, vaya delicia!! La atención fue fabulosa. César, Pablo e Ismael son muy profesionales y agradables. Volveré sin duda
Una bella experiencia, comida deliciosa y el restaurante lindo y milieu agradable. La música me encantó. La pasamos de verdad muy bien. La atención de Julia fue excelente, muy buena explicación de los platos y una bella atención, Pablo super amable y buenos consejos con los vinos. Gracias por esta bella experiencia!
Una atención y una comida inigualable. Disfrutamos de cada momento gracias al servicio de Pablo, Julia y César. El chef Manu nos dejó con la boca abierta de lo rico que estaba todo. Sin duda volveremos ❤️
Hemos ido a cenar y César, Julia y Pablo han hecho la estancia maravillosa y tanto el ambiente como la comida ha sido todo perfecto sin duda para repetir.
Si quieres comer/cenar en un sitio con encanto en Madrid, te lo recomiendo, el sitio es precioso, han recuperado como restaurante las caballerizas que pertenecían a los Duques de Granada, se pueden apreciar los suelos originales de la calle y las paredes originales, además del jardín acogedor en el que también puedes comer/cenar o ir a disfrutar de una copa, está dentro del Meliá de la plaza Santo Tomás, César el jefe de sala todo un profesional, atento, y con conocimientos no solo de comida, bebida , además explicando cómo se hizo el hotel , restaurante. Sin duda volveremos a repetir, ahora en agosto cierran pero siguen teniendo el otro restaurante . En Septiembre nueva carta. No penséis que estaba vacío, había mesas en terraza y mesas dentro pero ya se habían marchado.
Comimos aquí el Sábado pasado para celebrar un evento familiar y quedamos súper satisfechos tanto con el servicio como por la calidad y cantidad de la comida. La selección de vinos es exquisita. Las croquetas son pura delicia, los productos super frescos (cosa que pudimos ver en la ensalada por ejemplo), los callos con mucho sabor y la carne que pedimos estaba increible. Además tanto la terraza como el restaurante en sí son preciosos. Recomiendo este sitio para eventos especiales y celebraciones.
La visita a este restaurante mereció la pena. La comida deliciosa, fue a la carta y no se le puede poner pegas a ninguno de los platos. La sala tiene una buena separación entre mesas que preserva la intimidad y el ambiente es tranquilo, acogedor y relajarte. Tienen un delicioso jardín donde tomamos el café. Al personal no se le puede pedir más, atentos, agradables y sabiendo estar. Una muy grata comida, sin duda para repetir y recomendar.
Todo muy rico. Atención de primera. Y todo el edificio es precioso. Estupendo para una ocasión especial.
Una bella experiencia, comida deliciosa y el restaurante lindo y milieu agradable. La música me encantó. La pasamos de verdad muy bien. La atención de Julia fue excelente, muy buena explicación de los platos y una bella atención, Pablo super amable y buenos consejos con los vinos. Gracias por esta bella experiencia!
Una atención y una comida inigualable. Disfrutamos de cada momento gracias al servicio de Pablo, Julia y César. El chef Manu nos dejó con la boca abierta de lo rico que estaba todo. Sin duda volveremos ❤️
Hemos ido a cenar y César, Julia y Pablo han hecho la estancia maravillosa y tanto el ambiente como la comida ha sido todo perfecto sin duda para repetir.
Un lugar fantástico. Antiguas caballerizas del palacio ducal transformadas en un agradable restaurante con comida informal a la par que sofisticada. La guinda del pastel ha sido la exquisita atención de Pablo, César e Ismael . Un cena excelente . Volveremos pronto. Muy recomendable
El servicio ha sido impecable, tanto en sala como en cocina. En sala, Pablo, César e Ismael han estado siempre atentos, cercanos y muy profesionales, acompañando al cliente con discreción y cuidando cada detalle. En cocina, Jorge trabaja con una filosofía clara: excelente producto y una elaboración justa, precisa y respetuosa, orientada a que los ingredientes brillen por sí mismos. Ejemplos claros son la lubina y el lomo alto de vaca, cocinados con exactitud y sin artificios innecesarios, permitiendo apreciar plenamente la calidad del producto. Las croquetas, finalistas en Madrid Fusión 2025, hacen honor al reconocimiento y merecen cada bocado, al igual que unos sorprendentes huevos rotos con gambas de Huelva, perfectamente equilibrados. El cierre fue excelente, con un hojaldre tipo tejado acompañado de crema de chocolate blanco y sorbete de pera, fresco, ligero y muy bien ejecutado. El espacio es especialmente destacable: ubicado junto al Hotel Palacio de los Duques, se trata de una antigua caballeriza transformada con gran acierto, respetando la naturaleza original del lugar y creando un entorno auténtico, acogedor y con personalidad. Se consigue una clara sensación de estar en casa, sin renunciar en ningún momento a la intimidad y al confort del comensal.
Comimos aquí el Sábado pasado para celebrar un evento familiar y quedamos súper satisfechos tanto con el servicio como por la calidad y cantidad de la comida. La selección de vinos es exquisita. Las croquetas son pura delicia, los productos super frescos (cosa que pudimos ver en la ensalada por ejemplo), los callos con mucho sabor y la carne que pedimos estaba increible. Además tanto la terraza como el restaurante en sí son preciosos. Recomiendo este sitio para eventos especiales y celebraciones.
La visita a este restaurante mereció la pena. La comida deliciosa, fue a la carta y no se le puede poner pegas a ninguno de los platos. La sala tiene una buena separación entre mesas que preserva la intimidad y el ambiente es tranquilo, acogedor y relajarte. Tienen un delicioso jardín donde tomamos el café. Al personal no se le puede pedir más, atentos, agradables y sabiendo estar. Una muy grata comida, sin duda para repetir y recomendar.
Uno de mis restaurantes favoritos. Siempre que voy a Madrid, intento reservar mesa. Han cambiado de chef hace poco, pero no desmerece en absoluto al anterior. La comida siempre está buenísima, haciendo que cada bocado sea toda una experiencia de sabores. El emplatado es fabuloso. Recomiendo mucho el maridaje o, en se defecto, dejarse recomensar por el sumillier. Además, el servicio es estupendo. Los camareros son muy amables y grandes profesionales. Destaco también la excelente coctelería del bar del hotel. Además, el lugar es un auténtico lujo, pues es de las pocas zonas con vegetación de Madrid. Un ambiente delicioso para unas cenas realmente especiales.
Me encanto este restaurant, esta contruido sobre las caballerizas de un palacio, es impresionante la decoración, el piso tiene cristal donde puedes ver el piso de la caballeriza. Julia fue nuestra mesera y me impresiono lo preparada y profesional que es en cada plato que recomienda pudieras asegurar que desde que llegue a madrid ella a sido la mejor mesera que no ha atendido un 10/10. Si visitas madrid tienes que venir a este restaurant.
Espacio elegante y cuidado, con cocina de gran calidad. El personal siempre dispuesto a recomendarte hace que la experiencia sea todavía más agradable. Me gustaría hacer una mención especial al maître César, cuya profesionalidad y cercanía marcan realmente la diferencia. Volveremos.
Espectacular cena de aniversario con mi mujer. La cocina que hace el Chef Manuel Arenilla es simplemente de 10. Muy buen producto y elaboraciones que impresionan. Da gusto visitar sitios de este calibre. El servicio de Julia e Ismael un auténtico lujo, de 10! Muchas gracias chic@s por el espectacular trabajo que estáis haciendo y a seguir!! Muchos éxitos equipazo!
Fui a cenar al jardín de los duques el pasado jueves 27 de noviembre. Acierto total, probé las croquetas que estaban riquísimas y el cordero que me encantó. Pero lo que se robó el show fue la tarta de queso, vaya delicia!! La atención fue fabulosa. César, Pablo e Ismael son muy profesionales y agradables. Volveré sin duda
Anoche tuve la Gran oportunidad de disfrutar de una excelente cena junto a mi hija Paula en el restaurante Jardín de los Duques, podría decir que no tengo palabras para expresar lo mucho que pude disfrutar de la velada pero si tengo las palabras y creo que son las correctas. Nos acompaño hasta nuestra mesa la hostess María Alejandra explicando detalles del jardín y del restaurante, una vez allí nos estaba esperando en Maitre César con una gran sonrisa y ofreciéndonos una mesa que me pareció espectacular, su decoración y lo bien cuidado de todos los detalles que había sobre ella, se nota que César es una persona que disfruta de su profesión, nos explicó los platos de la carta y las recomendaciones que tenían fuera de carta elegimos las deliciosas croquetas que a mí parecer deben de ser imprescindibles para empezar, también disfrutamos de unas gambas rojas a la plancha y como plato principal nos recomendó el chuletón que estaba delicioso, terminamos con un gran postre una tarta de queso que hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Tuvimos la Gran suerte de que el servicio en mesa nos lo diera Julia siempre con una sonrisa y atendiendo nos en todo lo que necesitamos. Una noche mágica, en un restaurante increíble, con un personal más que especial
Un lugar encantador! Con detalles muy "trendy". La comida deliciosa y lo mejor!, el servicio, Enrique un tipo super profesional. Todo esto hizo un ambiente encantador de nuestra última tarde en España.
Hemos disfrutado de una cena en familia maravillosa. El hotel es precioso, y el propio restaurante, muy acogedor. La comida fue deliciosa, enhorabuena al Chef Manuel. En nuestro caso pedimos varios platos a compartir y todos nos encantaron, aunque mi favorito fueron las croquetas, cremosas y muy sabrosas. Los postres no defraudaron, la milhojas y la tarta de queso, el perfecto final. Pero lo mejor fue la atención de Julia, Antonio e Ismael, qué gran equipo. Deseando volver en primavera a disfrutar de esa maravilla de terraza.
El servicio ha sido impecable, tanto en sala como en cocina. En sala, Pablo, César e Ismael han estado siempre atentos, cercanos y muy profesionales, acompañando al cliente con discreción y cuidando cada detalle. En cocina, Jorge trabaja con una filosofía clara: excelente producto y una elaboración justa, precisa y respetuosa, orientada a que los ingredientes brillen por sí mismos. Ejemplos claros son la lubina y el lomo alto de vaca, cocinados con exactitud y sin artificios innecesarios, permitiendo apreciar plenamente la calidad del producto. Las croquetas, finalistas en Madrid Fusión 2025, hacen honor al reconocimiento y merecen cada bocado, al igual que unos sorprendentes huevos rotos con gambas de Huelva, perfectamente equilibrados. El cierre fue excelente, con un hojaldre tipo tejado acompañado de crema de chocolate blanco y sorbete de pera, fresco, ligero y muy bien ejecutado. El espacio es especialmente destacable: ubicado junto al Hotel Palacio de los Duques, se trata de una antigua caballeriza transformada con gran acierto, respetando la naturaleza original del lugar y creando un entorno auténtico, acogedor y con personalidad. Se consigue una clara sensación de estar en casa, sin renunciar en ningún momento a la intimidad y al confort del comensal.
Un lugar fantástico. Antiguas caballerizas del palacio ducal transformadas en un agradable restaurante con comida informal a la par que sofisticada. La guinda del pastel ha sido la exquisita atención de Pablo, César e Ismael . Un cena excelente . Volveremos pronto. Muy recomendable
¡Estupendo! Gracias a Carmen (team guest experience), y a Ismael y Pablo (servicio del restaurante). Experiencia top, servicio perfecto. Un momento “hors du temps”. Volveremos con amigos. Muchísimas gracias por esto momento. Hasta pronto.
Fuimos para una comida familiar y todo fue espectacular! La comida y especialmente las croquetas !! El trato exquisito y muy cercano! Solo un pero … el precio de los vinos, ningún sentido incluso para un restaurante de esa calidad y precio , excesivamente caros para los caldos que eran , tal vez a un extranjero no le parezca, pero no para un local. Aún así lo recomiendo sin dudar!!
El restaurante Jardín de los Duques en Madrid ofrece un servicio atento y profesional, complementado por un ambiente elegante y acogedor que invita a disfrutar de una experiencia gastronómica agradable. Sin embargo, la carta resulta algo limitada y las raciones, especialmente la fideuá, podrían ser más generosas. A pesar de estos detalles, es una opción recomendable para quienes buscan calidad en un entorno distinguido.
Comida normalita, a destacar las croquetas. Lo demás sin más. Precios elevados , sobre todo en bebida y postre. Café a 5€ y copa de vino de 8€ para arriba.
La cena en el restaurante fue una experiencia encantadora. El ambiente es muy acogedor. La atención del personal lo mejor, fue impecable: amables, atentos y siempre dispuestos a recomendar los mejores vinos y platos sin ser invasivos. En conjunto, un lugar ideal para disfrutar de buena comida en un entorno agradable y con un servicio de primera.
Creo que se podría mejorar en general. La atención del personal fue agradable aunque daba la impresión de no conocer los platos del todo. El local tiene encanto. La comida muy vistosa, sofisticada; pero daba la sensación de que el menú degustación no tenía un hilo conductor. Está compuesto por platos arriesgados
La cena en el restaurante fue una experiencia encantadora. El ambiente es muy acogedor. La atención del personal lo mejor, fue impecable: amables, atentos y siempre dispuestos a recomendar los mejores vinos y platos sin ser invasivos. En conjunto, un lugar ideal para disfrutar de buena comida en un entorno agradable y con un servicio de primera.
Gran decepción después de estar hace unos años en el restaurante de Barcelona. Quizás sea un concepto distinto, o que iba con las expectativas muy altas, pero un poco mediocre. Creo que estos restaurantes diría hay que analizarlos por los detalles, y dejo aquí unos pocos que no nos gustaron. -Nada más sentarte, si ves que el camarero derrama el agua al echarla en el vaso, mal. -Durante todo el servicio, cruzaba el brazo por delante del comensal para poner y quitar los platos. -No puede ser que retiren el plato al acompañante, cuando uno aún está comiendo, ni que intenten quitarte el plato cuando aún lo estás rebañando. Ya en cuanto a la comida, LO MALO. Los panes, algunos no crujian nada, serían las sobras de servicios anteriores. El primer entrante tenía una textura como revenida. El cogollo no pinta nada, simple y flojo. El muslito del pichón del arroz, totalmente crudo, desagradable de comer. LO BUENO, los dos platos de pescado muy buenos. El saborazo espectacular del arroz, muy intenso. El cabrito se deshace en la boca, tremendo. Y los dos postres muy muy buenos, sorprendiendo el sabor del helado de queso. Y la guinda, el bombón. El mismo que en Barcelona, bueno. Lo malo es el desgaste la de la caja, rematado por la suciedad en la presentación. Resumiendo, mejor ahorrar para ir al de Barcelona, o probad algún otro en Madrid.
Ya siento tener que escribir esta reseña pero la visita a este restaurante fue una decepción. El lugar, estupendo: céntrico, un patio agradable, remanso de paz. El servicio, buena voluntad pero manifiestamente mejorable. La comida, vulgar y … recalentada (si, recalentada). Cierto que el cochinillo se salva porque está bueno pero el resto… (puerro al horno, croquetas, cocochas, postres). Por cierto, mucho ojo con la carta de vinos; los precios son exageradamente altos; cuidado, cuidado. Creo que no merece la pena, la verdad.
Ya siento tener que escribir esta reseña pero la visita a este restaurante fue una decepción. El lugar, estupendo: céntrico, un patio agradable, remanso de paz. El servicio, buena voluntad pero manifiestamente mejorable. La comida, vulgar y … recalentada (si, recalentada). Cierto que el cochinillo se salva porque está bueno pero el resto… (puerro al horno, croquetas, cocochas, postres). Por cierto, mucho ojo con la carta de vinos; los precios son exageradamente altos; cuidado, cuidado. Creo que no merece la pena, la verdad.
Poco afortunada experiencia. Anoche fui a cenar con mis padres y un familiar para celebrar el cumpleaños de mi madre. Me hacía ilusión porque el restaurante y su patio están ubicados en lo que una vez fue un colegio donde iba de pequeño a hacer extraescolares y al lado, a su vez, del antiguo trabajo de mi padre. Había ido un día antes a ver el sitio y hablé con los encargados que, muy amables, me hicieron la reserva y me dijeron que, al tratarse de una cena de cumpleaños, tendrían reservada una sorpresa para la homenajeada. Al día siguiente, puesto que estaba por la zona con mi madre y otro familiar, les propuse a ambas tomar un café en el patio del restaurante para que así vieran con luz de día el bonito lugar en el que cenaríamos por la noche. Los tres cafés, dos con leche y un cortado costaron 24 euros. Sí, 8 euros por café. Al pagar no di crédito y a punto estuve de cancelar la reserva para la noche, pero no lo hice por miedo a que, al ser viernes y quedar pocas horas para la cena, no hubiera plaza en ningún otro sitio céntrico y bonito cerca de casa de mis padres. He viajado en muchas ocasiones a Venecia, la última hace poco. Un café en la Plaza de San Marcos te puede salir por entre 7 (espresso) y 12 (capuccio) euros. Si hubiera sabido que llevaba a mi madre a la Plaza de San Marcos le hubiera dicho que se tomara una pastilla para los mareos antes puesto que tras el café un trayecto en góndola es obligado y ella se marea en las embarcaciones. Contaba con que en este lugar el precio por un simple café ascendiera a los 5 euros, 6 si me apuras. No contaba con que el precio ascendiese a casi el doble. Es un asalto al cliente que degrada la experiencia de pasar un rato en el bonito patio del hotel. Por la noche la cena fue sin pena ni gloria. Pedimos 2 entrantes, los puerros (nada del otro mundo) y los buñuelos de bacalao (estos sí, sabrosos a la par que delicados) y cuatro principales (3 cochinillos y un rodaballo). El cochinillo estaba correcto, sin más (está mejor en el conocido restaurante Los Galayos tras la Plaza Mayor, donde es uno de los platos especialidad). El rodaballo soso, sin gracia. Los principales iban sin guarnición. Si uno quería guarnición había que pagarla aparte (8 euros por un cuenquito de verduras exiguas, frías y sin gracia ninguna, 5 euros por un cuenquito de patatas fritas). El vino elegido, Combrio de 2021 (aunque en la carta ponía 2019), a 65 euros la botella, estaba bien, fue de nuestro gusto. De postre pedimos las milhojas, una tarta de queso Idiazabal y una torrija. Las milhojas, deliciosas, la tarta y la torrija correctas. Precio final 333 euros. Respecto al detalle sorpresa que el día anterior, deshaciéndose en amabilidad, me dijeron los encargados que tendrían con mi madre por tratarse de una cena de cumpleaños... ¿ustedes lo han visto? Pues mi madre y nosotros tampoco. No hubo ningún detalle sorpresa. O igual éste había sido el precio de los cafés de la tarde. Una sorpresa fue, desde luego. Escribo esta reseña con pena porque el precio excesivo de los cafés, la ausencia del detalle prometido a mi madre y la calidad correcta en general pero sin más de la cena (para el precio que supuso) deslucieron la experiencia y la celebración. La escribo también porque uno de los camareros al irnos del local nos animó a escribir una reseña compartiendo nuestra experiencia puesto que, según él, las reseñas ayudan a perfeccionar el trabajo. Bien, espero entonces que esta les sirva. Es una pena que un lugar que lo tiene todo (es muy hermoso y agradable) para ofrecer una experiencia de las que invitan a repetir disuada de hacerlo por su visión del cliente única y exclusivamente como un fajo de dólares andante. Y digo dólares y no euros porque me dio la sensación de que es un lugar orientado a turistas estadounidenses de los que gustan de dejar 50 dólares de propina en cash para que se vea.
Poco afortunada experiencia. Anoche fui a cenar con mis padres y un familiar para celebrar el cumpleaños de mi madre. Me hacía ilusión porque el restaurante y su patio están ubicados en lo que una vez fue un colegio donde iba de pequeño a hacer extraescolares y al lado, a su vez, del antiguo trabajo de mi padre. Había ido un día antes a ver el sitio y hablé con los encargados que, muy amables, me hicieron la reserva y me dijeron que, al tratarse de una cena de cumpleaños, tendrían reservada una sorpresa para la homenajeada. Al día siguiente, puesto que estaba por la zona con mi madre y otro familiar, les propuse a ambas tomar un café en el patio del restaurante para que así vieran con luz de día el bonito lugar en el que cenaríamos por la noche. Los tres cafés, dos con leche y un cortado costaron 24 euros. Sí, 8 euros por café. Al pagar no di crédito y a punto estuve de cancelar la reserva para la noche, pero no lo hice por miedo a que, al ser viernes y quedar pocas horas para la cena, no hubiera plaza en ningún otro sitio céntrico y bonito cerca de casa de mis padres. He viajado en muchas ocasiones a Venecia, la última hace poco. Un café en la Plaza de San Marcos te puede salir por entre 7 (espresso) y 12 (capuccio) euros. Si hubiera sabido que llevaba a mi madre a la Plaza de San Marcos le hubiera dicho que se tomara una pastilla para los mareos antes puesto que tras el café un trayecto en góndola es obligado y ella se marea en las embarcaciones. Contaba con que en este lugar el precio por un simple café ascendiera a los 5 euros, 6 si me apuras. No contaba con que el precio ascendiese a casi el doble. Es un asalto al cliente que degrada la experiencia de pasar un rato en el bonito patio del hotel. Por la noche la cena fue sin pena ni gloria. Pedimos 2 entrantes, los puerros (nada del otro mundo) y los buñuelos de bacalao (estos sí, sabrosos a la par que delicados) y cuatro principales (3 cochinillos y un rodaballo). El cochinillo estaba correcto, sin más (está mejor en el conocido restaurante Los Galayos tras la Plaza Mayor, donde es uno de los platos especialidad). El rodaballo soso, sin gracia. Los principales iban sin guarnición. Si uno quería guarnición había que pagarla aparte (8 euros por un cuenquito de verduras exiguas, frías y sin gracia ninguna, 5 euros por un cuenquito de patatas fritas). El vino elegido, Combrio de 2021 (aunque en la carta ponía 2019), a 65 euros la botella, estaba bien, fue de nuestro gusto. De postre pedimos las milhojas, una tarta de queso Idiazabal y una torrija. Las milhojas, deliciosas, la tarta y la torrija correctas. Precio final 333 euros. Respecto al detalle sorpresa que el día anterior, deshaciéndose en amabilidad, me dijeron los encargados que tendrían con mi madre por tratarse de una cena de cumpleaños... ¿ustedes lo han visto? Pues mi madre y nosotros tampoco. No hubo ningún detalle sorpresa. O igual éste había sido el precio de los cafés de la tarde. Una sorpresa fue, desde luego. Escribo esta reseña con pena porque el precio excesivo de los cafés, la ausencia del detalle prometido a mi madre y la calidad correcta en general pero sin más de la cena (para el precio que supuso) deslucieron la experiencia y la celebración. La escribo también porque uno de los camareros al irnos del local nos animó a escribir una reseña compartiendo nuestra experiencia puesto que, según él, las reseñas ayudan a perfeccionar el trabajo. Bien, espero entonces que esta les sirva. Es una pena que un lugar que lo tiene todo (es muy hermoso y agradable) para ofrecer una experiencia de las que invitan a repetir disuada de hacerlo por su visión del cliente única y exclusivamente como un fajo de dólares andante. Y digo dólares y no euros porque me dio la sensación de que es un lugar orientado a turistas estadounidenses de los que gustan de dejar 50 dólares de propina en cash para que se vea.
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C. de la Bola, 6, Centro, Centro, 28013 Madrid, Spain
Destacats
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Ubicació
C. de la Bola, 6, Centro, Centro, 28013 Madrid, Spain
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