Carande
Restaurant · Navacerrada
Sobre Carande
Carande, ubicado en el corazón de Navacerrada, es un restaurante donde la tradición culinaria se fusiona con toques vanguardistas. Nuestro chef, Carlos, crea una experiencia gastronómica excepcional, utilizando ingredientes de primera calidad para elaborar platos que sorprenden y deleitan. Destacamo...
Carande, ubicado en el corazón de Navacerrada, es un restaurante donde la tradición culinaria se fusiona con toques vanguardistas. Nuestro chef, Carlos, crea una experiencia gastronómica excepcional, utilizando ingredientes de primera calidad para elaborar platos que sorprenden y deleitan. Destacamos por nuestra cocina de autor, con una carta que incluye opciones para disfrutar de un menú degustación o un menú ejecutivo. El ambiente acogedor y la luz natural que inunda el espacio, junto con la posibilidad de disfrutar de una comida al aire libre, hacen de Carande un lugar ideal para una comida íntima o una celebración especial. Ofrecemos una cuidada selección de vinos, cócteles, cervezas y un excelente café, además de postres irresistibles. Nos esforzamos por adaptarnos a las necesidades de nuestros clientes, ofreciendo alternativas para intolerancias alimentarias.
Què diuen els clients de Carande
Carande es un restaurante de alta cocina en Navacerrada, elogiado por su menú degustación innovador y la calidad de sus ingredientes locales. Los clientes destacan la atención personalizada del chef Carlos Carande y el servicio atento. Algunas críticas mencionan lentitud en el servicio.
Plats populars
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Tip: Se recomienda probar el menú degustación y dejarse sorprender por los platos especiales fuera de carta que ofrece el chef. Avisar con antelación si tienes alguna intolerancia alimentaria.
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Preguntes freqüents sobre Carande
Opinions de Carande Navacerrada
Aunque han subido un pelín los precios, la verdad es que es un delicia comer en este establecimiento Todos los platos te sorprenden por sus innovaciones pero manteniendo la esencia del mismo No podría destacar ninguno en especial. Las croquetas espectaculares, Unas judías mantecosas con papada como hacía mucho que no probaba. Las anchoas con unas gotas de washabi que mezcladas con el aceite realzan el sabor. El picante es tan sutil que mojando pan es una delicia El ceviche, novedoso y genial. El cochinillo confitado y asado con una muselina de calabaza con naranja y un acompañamiento delicioso. Del solomillo no os digo nada. Tenéis que probarlo Por último los postres son de lo mejor de muchas de las cartas que conozco. Originales, ricos, ligeros y sin empalagar. No dejes de acercarte, merece la pena un
La realidad supera con mucho lo previsto. Nos referimos al Restaurante Carande (Navacerrada). Es la tercera vez que lo visitamos y ya forma parte de de nuestras preferencias por la buena mesa. Decoración cuidada con una escogida música de fondo. Desde la llegada la atención del Equipo de Sala es excepcional y la exquisitez y elaboración de los platos en Cocina supera las espectativas. Muy pronto veremos la concesión de la primera Estrella Michelín. Recomendado a quienes de la buena mesa hacen un placer. (Pedro Arenas)
Ambiente cuidado y agradable. Nos sorprendieron porque habla más variedad ‘fuera de carta’ que dentro… pedimos croquetas para compartir y eran sencillamente deliciosas. Luego rape, ciervo y hamburguesa de platos principales. No defraudaron en absoluto. Elaboración cuidada y buen producto. Destacar las patatas fritas… que eran caseras. Pero si hay algo que sobresale son los postres: la tarta de queso liquida y la tarta de obleas de almendra, fueron lo mejor de la comida. Dejen hueco para el postre!!! Y a la hora de pagar… excelente relación calidad precio. Volveremos sin duda.
Un restaurante de estrella Michelin!! Por supuesto repetiremos. La carta elaborada, moderna , el servicio muy atento,y el salón acogedor. Comimos con unos amigos ahí y salimos todos contentisimos. Es un sitio ideal para un día especial.
Restaurante de alta cocina en la sierra de Madrid. Fui el fin de semana a comer y el menú degustación largo es impresionante. Se nota que los productos con los que se elaboran los platos son de excelente calidad. El chef sale a explicarte algunos de los platos con gran amabilidad. Alguna reseña menciona precio y cantidad con sorpresa en comparación con otros sitios del entorno. Los 14 pases del menú llenan y mucho. Ni que decir tiene que la calidad de la alta cocina se paga de forma totalmente justificada. Está claro que si quieres una caña y unas bravas puedes elegir cualquier sitio, pero la propuesta de valor de este restaurante no es esa. Y no es tan fácil encontrar restaurantes así por la zona. La calidad, el trato y la experiencia son inmejorables. No dudaría que en un futuro muy cercano recibiesen la Estrella Michelín. Enhorabuena a todo el equipo!!
Nos ha encantado. Tanto la comida como el servicio tienen una calidad espectacular, el chef le pone muchísimo cariño y se nota. Nosotros comimos las croquetas (impresionantes) las gyozas de cigala , cochinillo confitado y pato laqueado, todo buenísimo . No dejéis de pedir los postres, tanto la tarta de queso como las obleas son brutales
Gran descubrimiento! Todo muy cuidado y la cocina y el trato espectacular
Está muy bien situado en plena sierra de Madrid y se nota que se trata de un buen restaurante de comida tradicional. Los platos son originales y muy ricos, y cuentan con una cantidad de detalles que no puede encontrarse fácilmente. Se nota que el servicio es de buena calidad. Sin duda repetiría con gusto y pienso volver en cuanto pase por la sierra. Muy recomendable, ¡no os lo perdáis!
Gran descubrimiento en la Sierra de Madrid. Recomendable restaurante en Guadarrama ,comida excepcional y excelente trato. Relación calidad precio muy bien. Muy recomendable el pichón y el cochinillo. Buena recomendación de vino también. Volveremos con nuestro hijo celiaco pues toda la carta es sin gluten. Precio por persona 60-70 euros. Gracias Carlos por venir a saludarnos.
Excelente restaurante. Hace poco estuvimos comiendo en la terraza, probando platos de las dos cartas, salón y terraza. La cocina es muy elaborada en detalles, contrastes y texturas, consiguiendo al mismo tiempo mantener los sabores de las -muy bien escogidas- materias primas. Todo nos gustó mucho, y si hay que destacar algo, el solomillo y la tarta de queso nos parecieron espectaculares, pero también el resto de platos, como los fish&chips, las berenjenas o los tomates cherry confitados. El servicio es muy bueno, atento sin agobiar, y la carta de vinos es sorprendente. Recomiendo dejarse aconsejar por la sumiller. Volveremos pronto. Saludos.
Hemos ido a tomar un aperitivo y nos hemos quedado con ganas de volver a comer. El servicio es excelente, el chef es muy profesional y se nota que le pone mucho mimo a lo que hace. Soy celiaca y casi se me saltan las lágrimas con las croquetas sin gluten. Conocer este sitio ha sido todo un descubrimiento! Además, es pet friendly. Volveremos a darnos un homenaje, gracias!
Gusto exquisito,desde la decoración hasta la comida. Carta toda sin gluten y sin contaminación cruzada, genial para gente celiaca o con otras intorelancias. No había tiempos de espera entre los platos y el personal muy educado.
Un restaurante de 10. Comida buenísima, producto muy cuidado y de máxima calidad y la atención por parte de los camareros excelente. El precio es algo mas elevado que el resto, pero bien merece la pena. Aceptan perros bien educados, lo cual se agradece y mucho!
El más sobresaliente restaurante de Navacerrada. Como siempre todo estupendo. Nos encanta este sitio en la sierra y a quien llevamos por primera vez les gusta muchísimo y destacar que los impresionamos. Recomiendo probar sus vinos, su carta es de calidad y con referencias interesantes.
Buenísima experiencia, entramos de casualidad y nos ha encantado el trato, la calidad del producto. Muy recomendable , desde croquetas solomillo y las judías..
Elegancia y producto. Una grata sorpresa. No es el típico restaurante de sierra es algo más premium y diferente a lo habitual. Tienen menú degustación por 75€ pero por carta puedes probar cualquiera de sus platos. Lo mejor el trozo de cochinillo, las croquetas de cochinillo y el ceviche de corvina
Restaurante Top en uno de los pueblos más bonitos de la sierra de Madrid. Os recomiendo la experiencia. Trato exquisito por parte de su personal, local espectacular y sobre todo los mejores platos de una cocina elaborada y exquisita acompañados de una inmejorable carta de vinos. Volviendo a la cocina es la mezcla de innovación con el cariño que solo los grandes profesionales de cocina hacen que un plato roce la excelencia.. Los aficionados a los buenos postres vais a degustar una experiencia inolvidable. Carande de es una apuesta segura y de alta calidad.
Es la segunda vez que vamos a Carande, y es una maravilla. La primera vez probamos el menú degustación, esta segunda hemos pedido de la carta. En ambas ocasiones, una experiencia de 10. La atención, los detalles, el chef... y la comida. Producto y técnica sobresalientes. Mejor no spoilear demasiado, pero este es un restaurante muy top, recomendado para los que disfrutamos con la alta cocina. Mi mujer y yo hemos quedado encantados y volveremos a repetir. Enhorabuena a Carlos Carande y su equipo.
Muy buen restaurante en la sierra de Madrid, tanto el producto como el servicio fueron impecables. La verdad que nos gustó bastante, los platos muy equilibrados y muy logrados. Totalmente recomendable !!
Es la tercera vez que vamos y siempre nos sorprende Carlos, vivimos a 100 km y solo vamos a comer, el nuevo menú nos ha gustado mucho, las judías verdes son para solo comer eso hasta que me muera, es un plato que esta siempre porque no se puede reemplazar (por favor),restaurante que no defrauda nunca, se come súper rico y se bebe increíble, pero lo mejor es el equipo. Gracias de verdad y nos vemos pronto.
Maravillosa cocina y trato excelente. Gracias Patricia. Vale la pena desplazarse hasta Navacerrada para disfrutar de una buena comida.
La comida genial, las croquetas espectaculares, el bikini y la tarta de queso fuera de serie, un placer que esperamos repetir
Suele estar lleno y es por algo, se come muy bien, recomiendo probar los raviolis de cigalas y las cocochas de merluza, y si lo acompañáis con un buen vinito ya de lujo 🤩 Conocimos a Carlos, el chef sale a hablar con los clientes y esto es algo para valorar, se nota que detrás de este gran restaurante, hay grandes personas!!
Excelente comida de principio a fin. Restaurante gastronómico en pleno centro de Navacerrada. Cuentan con una buena oferta de vinos generosos como aperitivo, lo cual ya dice mucho del perfil del local. Cocina de temporada, cuidada y muy equilibrada en sabores y texturas. Hemos escogido el menú degustación corto, más que suficiente, pero habríamos comido encantados el menú largo. Carta de vinos muy variada, acorde a la oferta gastronómica del restaurante, ya sea de vinos nacionales e internacionales. Cuentan también con una gran oferta de Sake. El servicio del staff es profesional y cercano. De verdad un descubrimiento que se aleja un poco de la clásica oferta de los restaurantes del pueblo, más focalizados en las carnes a la brasa y al horno. Muchas gracias a todo el equipo por el rato que hemos pasado.
Un buen sitio encontrado por casualidad. El servicio muy bueno y amable, la comida de 10, croquetas ricas , jamón y una de cochinillo que es especial. Anchoas caras pero que parece que te comes el mar. Rape delicioso y atún de 10 también De postre helado de chocolate artesano con un sabor exquisito. Para repetir
Hemos tenido la suerte de comer en este restaurante y todavía estamos asimilando la experiencia. El chef, sorprendentemente joven, demuestra un talento desbordante en cada plato. Todo lo que probamos fue delicioso y, sobre todo, sorprendente; esa combinación de técnica, sabor y creatividad que no se encuentra fácilmente. El local es elegante y está cuidado hasta el último detalle, creando un ambiente que acompaña perfectamente la propuesta gastronómica. Elegimos el menú degustación corto, que de corto tiene solo el nombre: salimos literalmente rodando. Las raciones son generosas, pero sin sacrificar la presentación ni el equilibrio de los platos. Se nota el mimo y el respeto por el producto. Por ponerle una pega (más relacionada con nuestra experiencia que con el restaurante en sí): íbamos con tres niños y somos conscientes de que no siempre es lo ideal en un sitio así. En algún momento sentí que estábamos molestando, y probablemente lo hacíamos. La camarera fue correcta, aunque percibí cierta incomodidad por nuestra parte del grupo. Quizás no es un lugar especialmente pensado para familias, aunque eso no le quita ni un ápice de recomendación. En definitiva, un sitio muy recomendable para quienes buscan algo diferente, cuidado y de altísimo nivel. Volveremos (eso sí, seguramente sin niños).
Una grata sorpresa en la sierra madrileña. Cocina con identidad y creatividad en un menú degustación muy bien ejecutado. Ambiente acogedor y servicio cercano y profesional. Para repetir.
¡Qué maravilla de experiencia nuestra comida hoy en Carande! La ubicación, excelente, en plena plaza del pueblo. El servicio de sala, de 10. Rodri y su compañera son excelentes. Entienden de vinos, saben lo que sirven, controlan bien los tiempos, chapó. Y los platos de cocina del menú corto, tremendos, ni una pega. Comentario especial para el plato de judías verdes y el cochinillo, impresionantes. Ojo a la carta de vinos, referencias distintas y poco convencionales. Volveremos sin duda, un acierto en uno de los restaurantes más diferentes de la sierra de Madrid.
Todo un descubrimiento. Uno de los mejores restaurantes de toda la Comunidad de Madrid y por qué no, de España. Excelente ambiente, servicio soberbio y platos espectaculares. Pero sobre todo un restaurante de 100 donde te sientes a gusto . Hasta mis hijos de 14 años , prefieren ir a Carande para celebrar su cumpleaños en familia. Maravilloso local y entorno. Carlos Carande y su equipo son más que grandes profesionales, son artistas.
Buen producto, sofisticado, muy buen ambiente Hemos comido con nuestros hijos y nos ha encantado. El producto que tienen se nota que es de calidad, y los platos son muy originales. Los platos de caza riquísimos, el solomillo una buena ración y parecía mantequilla, los guisantes super sabrosos... y los vinos que nos han recomendado nos han encantado. Los helados muy recomendables así como la tarta de obleas. Y nos han atendido fenomenal, super amables. El sitio es muy acogedor con vistas a la plaza. Para repetir!!
Sitio para recomendar, muy tranquilo y acogedor. Ideal para celíacos, como persona celiaca agradezco el esmero en la cocina y sobre todo el cariño y la dedicación que ponen. Experiencia para repetir
Espectacular!! Me encanta tener un restaurante de alta cocina en la sierra de Madrid, me parece un proyecto maravilloso, ya era hora de que alguien se atreviera! El sitio es fantástico, la comida espectacular, es un menú degustación que me puedo permitir y que he disfrutado a lo loco! La carta de la terraza mucho más cañera, me encanta poder ir a tomarme un buen vino (el hecho de que tenga tantos vinos por copa es brutal, de otra manera no me podría permitir probar esos vinos), y acompañarlo de unas raciones ricas mejor que mejor!! Muy buen servicio y muy buena calidad precio, un restaurante como este en Madrid capital sería el doble de precio! Enhorabuena al equipo por este nuevo proyecto!!
Elegimos carta y todo era riquísimo, muy muy bien cocinado y muy buen producto. El cochinillo, la vichyssoise, las croquetas, los tomates confitados… todo aparentemente sencillo y riquísimo. Ellos súper amables y el local es muy luminoso y agradable.
Tras ir la semana de apertura, y tener una desafortunada experiencia por la atencion, nos quedamos con las ganas de probar la carta, y este 2024 decidimos darle una oportunidad. ¡Fue lo mejor que pudimos hacer! Carlos, es atento, cariñoso y un super profesional, y los camareros que trabajan actualmente en su establecimiento no pueden ser más amables. Tienen una carta de vinos amplia y diferente, y unos platos super especiales, algunos de ellos con un guiño a la gastronomía japonesa. De los postres no te puedes perder la oblea de almendras y la tarta de queso. Es para repetir.
Una oasis para disfrutar de una comida exquisita! Un restaurante elegante y precioso dónde te dejan sentir cómo en casa! Sorprendente composición de deliciosa comida de alta calidad y sabores, aromas y texturas para disfrutar las mil delicias y una presentación de los platos que se ve que están preparados con mucho amor, mucho gusto y mucho arte! Un vino de Cadiz llamado “Sonrisa” te deja realmente con la sonrisa feliz de haber tenido una experiencia culinaria extraordinaria! También hay que probar un cóctel! Se prepara con mucha imaginación una especie de poema de sabores! Para los amantes de la buena comida que quieren disfrutar el placer de saborear nuevas experiencias culinarias, os recomiendo este restaurante en la sierra de Madrid! Muchas Gracias Carlos Carande!
Hemos disfrutado de una estupenda comida de degustación (el menú largo). El chef, con mucho cariño, nos ha ido explicando todos los platos e incluso nos ha deleitado con otros platos especiales fuera del menú. TODO estaba super rico, pero tengo una especial mención a la ostra al helado de tomate! Enhorabuena y mil gracias al equipo, hemos disfrutado muchísimo! Muy recomendable!
Ha sido un magnifico descubrimiento en la sierra de Madrid. Ambiente muy acogedor y el trato de Patricia y Rodrigo, sencillamente excelente. Felicidades por vuestra cocina y gracias por dejarnos disfrutar de ella. Las croquetas riquísimas como todo lo demás.... boletus, ensalada tomates cherry, lomo de rodaballo, solomillo y de postre las obleas de almendras muy, muy aconsejables. Volveremos muy pronto ¡¡¡¡
Una propuesta completamente diferente en la sierra de Madrid. Los platos están medidos al detalle, con una calidad impresionante y sabor sorprendente. Recomiendo los raviolis de cigala, el solomillo (brutal) y la tarta de obleas o tarta de queso. El servicio (por lo menos en sala que fue donde estuvimos) de 10. Una experiencia que realmente merece la pena a un precio que se ajusta a la calidad que recibes.
Trato y comida inmejorables. Local tranquilo donde disfrutar de un buen rato, cuidan todo tipo de detalles al máximo además de ser muy amables, agradables y cercanos. También nos gustó la ilusión que transmite el chef en sus explicaciones, las ganas por mejorar y dar una buena atención al cliente.
Muy buena atención, servicio excepcional, comida riquísima! Muy amables y muy buen trato. Volveremos a probar menú degustación!
Carande es un restaurante poco común en la sierra, pero muy necesario. La comida está espectacular, todas las veces que he ido me pido el cochinillo, nunca he probado ninguno igual. Hay una gran selección de vinos, dependiendo de tus gustos te recomiendan uno u otro, y la verdad que aciertan a la perfección. Volveremos muchas veces a Carande.
Si me dan a elijir donde comer en Navacerrada, creo que este nuevo sitio ya ha conquistado la mayor parte de mi ser.... Te elijo. El espacio, el servicio, la atención, la presentación... De lo mejor en el pueblo a mi fusto, el esfuerzo de reconvertir un local de la zona en ocasiones es un un punto negativo, pero creo que el trabajo de todos (incluidos diseñadotñres de interiores), en este caso es de 10. En cuanto a la gastronomía que presentan, a mi entender y paladar, una maravillosa fusión entre lo conocido y deseando conocer. La experiencia ha sido increíble. Platos exquisitos, con un buen equilibrio de potencias de sabores, cantidades a su justa medida y presentación de platos de los mejores chefs que hay en nuestra cultura culinaria. Sólo desear que este impulso inicial sea solo la mecha... pues deseamos que esas ganas de aprender y emprender dure mucho por vosotros y sobretodo, egoístamente, de los que vivimos por la zona y no podemos disfrutar de restaurantes con esta identidad. Despedirme con un gracias por apostar por la Sierra de Madrid, por valorar los productos locales y por hacernos descubrir sabores del recuerdo con un nuevo presente.
En el corazón de la Navacerrada urbana (que la hay) se puede encontrar materia prima , cuidadosamente elegida, también de otras latitudes y concebida, elaborada y presentada con profesionalidad, innovación y mimo. Desde el cochinillo acariciado o el primoroso pichón hasta el atún o los quesos. Sorprendente la variedad de mantequillas. Y currada e investigada la fenomenal carta de vinos. El marco, suavemente elegante, y el servicio, buen aconsejador. Aunque no le falta la competencia cercana es una gran elección con adecuada relación de ambiente, productos y precio.
Sitio 10/10. Ni un pero. Trato estupendo de los camareros. De restaurante de calidad. Rápidos, cordiales, atentos. Perfecto. Comida, WOW. COCHINILLO OBLIGATORIO! Tradición y técnica de la mano. Tal y como dice el chef, el cual siempre saluda en sala y te explica razones del plato que estás comiendo. No es barato. Nada barato. Pero merece cada céntimo que pagas. Felicidades Carlos!
Riquísimo restaurante de navacerrada. La comida es de 10, las croquetas son las mejores de la sierra. Los menús degustación está muy bien elaborados. Los platos fuera de carta quizás son los más caros. El chef es un joven apuesto y ambicioso. Quizás lo q más me falla es la decoración. Tonos blancos, rojos y negros. Un ambiente muy frío para un pueblo de montaña. Pero es la comida más elaborada.
Alta cocina sin altos precios. Un restaurante que apunta muy alto en el panorama gastronómico nacional. Chef joven con muchas ganas y mucho talento, equipo de sala fantástico. A destacar como plato principal el churrasco de Angus americano o el solomillo de la sierra de Guadarrama. Como postres, la oblea de almendras y crema de vainilla o la Pavlova de frutas de temporada, ligeros y exquisitos. Para los más atrevidos, un poco de todo con el menú degustación. Por supuesto, para glotones con ganas de llenar la tripa y muy barato, este no es su sitio, pero si lo prueba, igual les cambia el gusto.
He ido a comer entre semana por mi cumpleaños a Carande en Navacerrada. Ha sido un pase íntimo y personalizado que no me esperaba probando el menú degustación corto (85€) y el nuevo menú ejecutivo (50€). Puestos frente a frente uno y otro sorprenden y no defraudan. Carande es hoy por hoy uno de los restaurantes de mayor prospección en alta cocina de producto (que no de mercado) que he podido ver en tiempo. De la mano del chef Carlos Carande discípulo orgulloso en Zuberoa del maestro Arbelaitz formado en CordónBleu que administra una cocina entendida con mimo, amor, respeto y creatividad. La experiencia gaatronomica la he admirado y disfrutado a partes iguales. Gracias por este paseo por los sabores de la Sierra de Madrid, espero volver pronto a tu casa a probar ese pichón.
Hoy he disfrutado de una comida maravillosa. He pedido el menú degustación y ha sido espectacular! Mucho ánimo a Carlos y su equipo que lo hacen genial.
Solo puedo decir una cosa: espectacular. Probamos dos tipos de croquetas, el solomillo y el cochinillo y como final obleas con crema de vainilla. Nunca me había sentido tan bien atendido en ningún restaurante, el trato del chef Carlos Carande y de las dos chicas que sirven las mesas ha sido espléndido. El Rioja que nos sirvieron fue espectacular y entre platos nos sirvieron diferentes tipos de panes, y degustación de aceites y mantequillas de todo tipo. Con el café nos sirvieron tres tipos de chocolates. Y un Oporto de invitación. Un precio sorprendente para la calidad del servicio. 100x100 recomendable.
Descubrimos este restaurante por casualidad y fue todo un acierto. Hemos comido súper bien: platos cuidados, con una presentación impecable y sabores excelentes. La atención es inmejorable, el personal es cercano y profesional, y además te explican cada plato con detalle, lo que se agradece mucho. El restaurante está todo súper limpio y cuidado, no le falta ningún detalle. Se nota el mimo y el cariño en cada aspecto de la experiencia. Sin duda, un sitio para repetir y recomendar si estás por Navacerrada.
Comida muy elaborada con sabores sorprendentes. La luz que entra por los ventanales es increíble. Conviene dejar espacio para los postres, no te dejan indiferente. El pan está delicioso, muy tierno. Nos pareció curioso que el chef presentase los platos fuera de carta a todas las mesas menos a la nuestra, pero quizás le requiriesen en cocina en ese momento. Se nota el cariño que pone a su cocina. El personal de sala es muy amable y correcto, de hecho hemos ido con un carrito de bebé y nos han facilitado mucho espacio. Da gusto disfrutar de alta cocina en la Sierra de Madrid. Super recomendable.
Espectacular, todo riquísimo. Deseando volver para probar más platos. Calidad , elaboración y presentación de 10. Amabilidad y muy buen servicio. Y detalle del chef que explica las elaboraciones. El tiempo acompañaba y hemos podido estar en la terraza que es muy agradable. Buena relación calidad/precio Enhorabuena!!
Todo de 10. La comida excepcional y de ingredientes de calidad (que una tiene un piquito de oro). Comida típica pero al mismo tiempo con un toque original (un mix único genial). El chef explica el proceso de elaboración e historia de cada plato con mucho detalle y pasión, y por supuesto cuidan hasta el último detalle de cada plato. Tienen además una gran oferta variada de bebidas por parte del sommelier. El chef y demás cocineros, los camareros… todos son encantadores y agradables (nada de estirados-posh). Se respira siempre muy buen ambiente. Un lujazo haberles conocido. Segunda vez de muchas.
Restaurante Carande es uno de esos restaurantes que lo conoces una vez y querrías repetir siempre. La comida simplemente es perfecta, pedimos el menú degustación con maridaje y quedamos sorprendidos y enamorados tanto de la comida como del trato del personal y el gran Carlos Carande, cocinero y sumiller enamorado de la gastronomía, que nos metió en su mundo gastronómico, hablando de sus viajes a Japón, su experiencia en País Vasco como cocinero y de tantas otras cosas que te hacen ver que, El y el restaurante que ha montado están llenos de experiencia, pasión y mucho trabajo detrás. Y así lo percibimos. Hay que destacar si amplia y sorprendente carta de vinos, una propuesta muy pero que muy interesante y en la que Carlos ayuda a su elección y conocimiento Geacias de parte de todos
¡Espectacular! El mejor restaurante de Navacerrada; sin lugar a dudas. Carlos Carande, a los fogones, ofrece una cocina de autor de sobresaliente. En plena plaza del Doctor Gereda de Navacerrada. Exquisito el aceite Cortes de Cima con un toque picante. Muy bueno el Godello… De aperitivo una crema de vichisua muy rica y unas patatas fritas con crema de yogur ricas no, lo siguiente. El pan de tomate tuve que pedir más… Las croquetas de jamón ibérico, únicas!! Las mil hojas de calabacín muy buenas. Lo mejor, el solomillo de la sierra de Guadarrama; ¡¡mantequilla pura!! Qué cosa más rica. Y para acabar, la crema de limon, merengue de lima y sabayón de limoncello. ¡Bendita delicia! Y como quedé con ganas de más, mañana repito para cenar; en la noche de San Juan. Precio razonable para la calidad de productos y el servicio excelente. Fantástico restaurante!!
Un lugar muy acogedor y agradable para disfrutar de una experiencia gastronómica al completo. Fuimos varias personas, una de ellas con algunas intolerancias alimentarias y nos prepararon algunas salsas adaptadas (habíamos avisado previamente) y nos asesoraron en todo momento sobre los platos recomendados en cada caso. Carlos, absolutamente encantador. Comida exquisita, muy buena calidad y platos muy cuidados. Se nota que todo está hecho con mucha dedicación, sin duda lo recomiendo. Un restaurante de nivel que no nos defraudó en absoluto. Enhorabuena.
Un descubrimiento, un sitio donde volver, un restaurante que se convierte en hogar. Vanguardia y tradición es lo que encontrarás en las manos de Carlos que es el artista de todo ello. El amor, la delicadeza, el arte sumado a su buen hacer y cariño son reflejados en cada plato. La forma de explicarte cada pase desde el vino al plato te hace envolverte en el mismo una vez que comienzas con el. No quiero olvidar al grandísimo equipo que tiene envolverte sala, que con una amabilidad, presencia y cercanía te van atrapando en una experiencia gastronómica que será difícil de superar. Ver como Carlos pasa mesa a mesa como uno más es lo que te lleva a esa tradición de querer estar cerca de la gente que se sienta en tu casa a comer. Nos dejamos llevar por el, con varios pases totalmente diferentes y con unos vinos que te hacían viajar de un lado a otro es lo que más recomiendo para una experiencia inolvidable. Productos frescos de la casa hacen sin duda la diferencia. Usando huevos de sus propios corrales de las seguro conocidas “gallinas felices”. Gracias Carlos, no olvidaré jamás el día tan maravilloso que solo pienso en repetir. Me hiciste comer ¡hasta judías! Cosa que ni con la mejor maña pudo mi madre. Gracias al equipo que hay detrás de todo esto, tanto personal de sala como a los que nunca se ve que están en cocina por una experiencia inmejorable. No es que no recomiende este sitio, es que debería ser obligatorio ir. Y os lo pido por favor, pedir tarta de queso para finalizar.
Carante estaba en nuestra lista de restaurantes para conocer, así que decidimos ir para celebrar San Jorge y sin duda fue una muy buena opción. La comida exquisita, la materia prima de primera calidad y muchas de ellas de la zona, algo que es de agradeciera. La combinación de lo tradicional y el toque moderno y único hacen de cada plato sea diferente. Nosotros nos decantamos por el menú corto y quedamos más que servidos. La decoración sobria y con toques especiales con flores naturales. Respecto a este tema, sugiero que tengan en cuenta unas manchas en alguna pared. En cuanto a la atención, respetuosa y cercana. El chef se acercó en algún momento a la mesa y eso denota interés por el comensal. La única sugerencia que haría es que los camareros no tengan que tener ayuda para explicar los platos. Sería mejor que te explicaran los platos de una forma más sencilla y así ellos lo pueden recordar más fácil. Pero en general salí muy contenta y seguro que repetiré, ya que me quede con ganas de probar otras cosas. Por cierto, es el segundo restaurante donde te ponen el taburete chula para dejar tu 👜 .
Una propuesta de alta gastronomía con guía Repsol en la sierra de Madrid.Restaurante elegante y acogedor, cuenta con una amplia carta y dos menús degustación, una propuesta innovadora, platos bien presentados, con sabor, texturas, aunque aún les queda por pulir algunos matices, pero por línea general todo muy bueno, la atención perfecta, el chef un encanto, muy amable y atento en todo momento. Volveremos sin duda!!!
Descubrimos este restaurante por casualidad y fue todo un acierto. Hemos comido súper bien: platos cuidados, con una presentación impecable y sabores excelentes. La atención es inmejorable, el personal es cercano y profesional, y además te explican cada plato con detalle, lo que se agradece mucho. El restaurante está todo súper limpio y cuidado, no le falta ningún detalle. Se nota el mimo y el cariño en cada aspecto de la experiencia. Sin duda, un sitio para repetir y recomendar si estás por Navacerrada.
Comida muy elaborada con sabores sorprendentes. La luz que entra por los ventanales es increíble. Conviene dejar espacio para los postres, no te dejan indiferente. El pan está delicioso, muy tierno. Nos pareció curioso que el chef presentase los platos fuera de carta a todas las mesas menos a la nuestra, pero quizás le requiriesen en cocina en ese momento. Se nota el cariño que pone a su cocina. El personal de sala es muy amable y correcto, de hecho hemos ido con un carrito de bebé y nos han facilitado mucho espacio. Da gusto disfrutar de alta cocina en la Sierra de Madrid. Super recomendable.
Espectacular, todo riquísimo. Deseando volver para probar más platos. Calidad , elaboración y presentación de 10. Amabilidad y muy buen servicio. Y detalle del chef que explica las elaboraciones. El tiempo acompañaba y hemos podido estar en la terraza que es muy agradable. Buena relación calidad/precio Enhorabuena!!
Todo de 10. La comida excepcional y de ingredientes de calidad (que una tiene un piquito de oro). Comida típica pero al mismo tiempo con un toque original (un mix único genial). El chef explica el proceso de elaboración e historia de cada plato con mucho detalle y pasión, y por supuesto cuidan hasta el último detalle de cada plato. Tienen además una gran oferta variada de bebidas por parte del sommelier. El chef y demás cocineros, los camareros… todos son encantadores y agradables (nada de estirados-posh). Se respira siempre muy buen ambiente. Un lujazo haberles conocido. Segunda vez de muchas.
¡Espectacular! El mejor restaurante de Navacerrada; sin lugar a dudas. Carlos Carande, a los fogones, ofrece una cocina de autor de sobresaliente. En plena plaza del Doctor Gereda de Navacerrada. Exquisito el aceite Cortes de Cima con un toque picante. Muy bueno el Godello… De aperitivo una crema de vichisua muy rica y unas patatas fritas con crema de yogur ricas no, lo siguiente. El pan de tomate tuve que pedir más… Las croquetas de jamón ibérico, únicas!! Las mil hojas de calabacín muy buenas. Lo mejor, el solomillo de la sierra de Guadarrama; ¡¡mantequilla pura!! Qué cosa más rica. Y para acabar, la crema de limon, merengue de lima y sabayón de limoncello. ¡Bendita delicia! Y como quedé con ganas de más, mañana repito para cenar; en la noche de San Juan. Precio razonable para la calidad de productos y el servicio excelente. Fantástico restaurante!!
Pedimos dos entrantes y de plato principal pedimos el rape y el rodaballo y luego postre y nos dieron para degustar unos tipos de chocolate casero impresionantes. Muchas gracias por la comida tan exquisita. Cumpleaños de 10
Un lugar muy acogedor y agradable para disfrutar de una experiencia gastronómica al completo. Fuimos varias personas, una de ellas con algunas intolerancias alimentarias y nos prepararon algunas salsas adaptadas (habíamos avisado previamente) y nos asesoraron en todo momento sobre los platos recomendados en cada caso. Carlos, absolutamente encantador. Comida exquisita, muy buena calidad y platos muy cuidados. Se nota que todo está hecho con mucha dedicación, sin duda lo recomiendo. Un restaurante de nivel que no nos defraudó en absoluto. Enhorabuena.
Como describir la perfección. Mira que nuestra lengua es rica en palabras pero quizás como sinónimo de perfección tendría que ser Carande. La cálida de la comida, el servicio super amable, el sitio espectacular. Nos ha encantando.
Una experiencia incomparable en la sierra. El joven chef Carlos Carande acierta con una propuesta de alta cocina seleccionada con un gusto inmejorable. El servicio es cercano y atento hasta el último detalle. Para repetir muchas veces y probar toda la oferta de la carta.
Un 10 en todos los sentidos. Excelente servicio y la comida espectacular. Con ganas de repetir pronto. El dueño y chef explica todos los platos con mucho detalle y pasión. Muy recomendable.
Un descubrimiento, un sitio donde volver, un restaurante que se convierte en hogar. Vanguardia y tradición es lo que encontrarás en las manos de Carlos que es el artista de todo ello. El amor, la delicadeza, el arte sumado a su buen hacer y cariño son reflejados en cada plato. La forma de explicarte cada pase desde el vino al plato te hace envolverte en el mismo una vez que comienzas con el. No quiero olvidar al grandísimo equipo que tiene envolverte sala, que con una amabilidad, presencia y cercanía te van atrapando en una experiencia gastronómica que será difícil de superar. Ver como Carlos pasa mesa a mesa como uno más es lo que te lleva a esa tradición de querer estar cerca de la gente que se sienta en tu casa a comer. Nos dejamos llevar por el, con varios pases totalmente diferentes y con unos vinos que te hacían viajar de un lado a otro es lo que más recomiendo para una experiencia inolvidable. Productos frescos de la casa hacen sin duda la diferencia. Usando huevos de sus propios corrales de las seguro conocidas “gallinas felices”. Gracias Carlos, no olvidaré jamás el día tan maravilloso que solo pienso en repetir. Me hiciste comer ¡hasta judías! Cosa que ni con la mejor maña pudo mi madre. Gracias al equipo que hay detrás de todo esto, tanto personal de sala como a los que nunca se ve que están en cocina por una experiencia inmejorable. No es que no recomiende este sitio, es que debería ser obligatorio ir. Y os lo pido por favor, pedir tarta de queso para finalizar.
Carante estaba en nuestra lista de restaurantes para conocer, así que decidimos ir para celebrar San Jorge y sin duda fue una muy buena opción. La comida exquisita, la materia prima de primera calidad y muchas de ellas de la zona, algo que es de agradeciera. La combinación de lo tradicional y el toque moderno y único hacen de cada plato sea diferente. Nosotros nos decantamos por el menú corto y quedamos más que servidos. La decoración sobria y con toques especiales con flores naturales. Respecto a este tema, sugiero que tengan en cuenta unas manchas en alguna pared. En cuanto a la atención, respetuosa y cercana. El chef se acercó en algún momento a la mesa y eso denota interés por el comensal. La única sugerencia que haría es que los camareros no tengan que tener ayuda para explicar los platos. Sería mejor que te explicaran los platos de una forma más sencilla y así ellos lo pueden recordar más fácil. Pero en general salí muy contenta y seguro que repetiré, ya que me quede con ganas de probar otras cosas. Por cierto, es el segundo restaurante donde te ponen el taburete chula para dejar tu 👜 .
Hemos disfrutado de una estupenda comida de degustación (el menú largo). El chef, con mucho cariño, nos ha ido explicando todos los platos e incluso nos ha deleitado con otros platos especiales fuera del menú. TODO estaba super rico, pero tengo una especial mención a la ostra al helado de tomate! Enhorabuena y mil gracias al equipo, hemos disfrutado muchísimo! Muy recomendable!
Una propuesta de alta gastronomía con guía Repsol en la sierra de Madrid.Restaurante elegante y acogedor, cuenta con una amplia carta y dos menús degustación, una propuesta innovadora, platos bien presentados, con sabor, texturas, aunque aún les queda por pulir algunos matices, pero por línea general todo muy bueno, la atención perfecta, el chef un encanto, muy amable y atento en todo momento. Volveremos sin duda!!!
He ido a comer entre semana por mi cumpleaños a Carande en Navacerrada. Ha sido un pase íntimo y personalizado que no me esperaba probando el menú degustación corto (85€) y el nuevo menú ejecutivo (50€). Puestos frente a frente uno y otro sorprenden y no defraudan. Carande es hoy por hoy uno de los restaurantes de mayor prospección en alta cocina de producto (que no de mercado) que he podido ver en tiempo. De la mano del chef Carlos Carande discípulo orgulloso en Zuberoa del maestro Arbelaitz formado en CordónBleu que administra una cocina entendida con mimo, amor, respeto y creatividad. La experiencia gaatronomica la he admirado y disfrutado a partes iguales. Gracias por este paseo por los sabores de la Sierra de Madrid, espero volver pronto a tu casa a probar ese pichón.
Restaurante Carande es uno de esos restaurantes que lo conoces una vez y querrías repetir siempre. La comida simplemente es perfecta, pedimos el menú degustación con maridaje y quedamos sorprendidos y enamorados tanto de la comida como del trato del personal y el gran Carlos Carande, cocinero y sumiller enamorado de la gastronomía, que nos metió en su mundo gastronómico, hablando de sus viajes a Japón, su experiencia en País Vasco como cocinero y de tantas otras cosas que te hacen ver que, El y el restaurante que ha montado están llenos de experiencia, pasión y mucho trabajo detrás. Y así lo percibimos. Hay que destacar si amplia y sorprendente carta de vinos, una propuesta muy pero que muy interesante y en la que Carlos ayuda a su elección y conocimiento Geacias de parte de todos
Hoy he disfrutado de una comida maravillosa. He pedido el menú degustación y ha sido espectacular! Mucho ánimo a Carlos y su equipo que lo hacen genial.
Un nuevo proyecto en la zona al que le deseo el mayor de los éxitos. Todo lo de la carta parece apetecible y lo que probamos estamos francamente rico: buen producto y buena elaboración. El trato muy amable y profesional. Carta de vinos por copas q ya me gustaría ver en más restaurantes. Deseando volver para probar la carta de la terraza, más informal pero muy atractiva.
Sábado haciendo ruta del embalse y subí al pueblo a tomar un vino, no sabía donde parar y mis pasos me llevaron a este restaurante, buena atención, me animé a ver su carta y probé unas croquetas exquisitas, cada una con un toque muy especial que se deshicieron en mi boca. Muy sugerente el rallado de cuna de las ibéricas, la explosión de la lima y la salsa en la de cochinillo.. Volveré pero esta vez acompañada y a degustar otros manjares. Precios altos pero acorde a la calidad.
Carande es un descubrimiento. Tiene una zona de mesas altas para tapeo que fue donde nos dirigimos hoy pues no teníamos mucha hambre. Pedimos bastones de berenjena que tenían un rebozo de cerveza muy rico. Después croquetas variadas: crujientitas, finas y con un rebozo muy rico. Finalmente el Fish and Chips Carande iba acompañado de salsa tártara y una salsa de coco con curry que era deliciosa. Quizás el hecho de que no se pueda pedir tapeo en el salón comedor echa un poco para atrás pues reduce las posibilidades a la hora de pedir, y por ejemplo se les había acabado la tarta de queso líquido que queríamos pedir de postre, pero nos atendieron espléndidamente y estoy segura de que volveremos, esta vez para probar en el salón.
Caro,buena cocina y estupendo servicio, pero debería cuidar fallos impropios de un restaurante con ese rango de precios. - mantiene en la terraza sin mantel las mesas sin ocupar, lo que ofrece un aspecto de terraza de un vulgar bar. - La botella de vino elegida, siempre.se.debe abrir delante del cliente. Tampoco le ayuda que en medio de la terraza tiene un portal de vecinos que eventualmente transitan entre las mesas. Una pena, porque el chef Carlos Carande es bueno, pero el montaje de su restaurante no le.ayuda.
Reservamos en este restaurante que lleva relativamente poco abierto, unos meses, con gran ilusión dadas las canas que se veía (y se ve) a sus trabajadores. Pues desgraciadamente, fuimos siete personas y todos menos uno salimos decepcionados. Pedimos un guacamole, bastones de berenjenas en tempura, bastones de bacalao, unas cocochas de merluza, un solomillo, una steak tartar y unos raviolis de carabineros. Pues excepto el solomillo, nada destacó ni en sabor ni en nada, siendo los raviolis quizás lo peor. Según quien se comió las cocochas sabían a sardinas. El steak tartar no tenía una preparación especial, era bastante normal y algo escaso de cantidad. El solomillo fue lo único que según me dijeron estaba delicioso. Los raviolis muy bien presentados pero sin sabor a cigalas y acompañados de una salsa que no sabría definir el sabor. Lo que si sobresalió fue el servicio, realmente atento y amable. Lo mismo pedimos mal, pero lo que si puedo decir es que nos pareció caro a todos, para no pedir vino que siempre encarece salvo dos copas (4,5 + 5,5 cada una), los demás una cerveza por cabeza, acabamos pagando en total 242€ euros con 3 combinados, un bayleys y dos refrecos aparte de la comida. Siendo asiduo a Navacerrada, veo difícil que repita comer.
Reservamos una mesa para 18 personas con casi dos meses de antelación como complemento a un plan por la zona. Finalmente el plan cambió y subimos desde Madrid específicamente a comer allí porque no nos pareció de recibo cancelar una reserva tan numerosa con 2 semanas de anticipación, a pesar de no tener ningún pago por la misma. La reserva era para un menú degustación de 85€/persona que el encargado nos facilitó por wasap y que confirmamos por ese mismo medio. La experiencia no fue buena y el motivo principal es que después de pagar ese precio + bebidas (100€/persona en total) salimos del restaurante a medio comer. Hubo un error con los menús que resolvieron amablemente y en teoría ofrecieron un menú más largo que el que habíamos reservado y mantuvieron el precio. Solo un par de platos se ajustaban a lo que habiamos reservado, pero insisto en que el problema fue que la cantidad de comida fue del todo insuficiente, algo que no me parece adecuado para el precio pagado. Entiendo las características del restaurante porque frecuento Soles Repsol y Estrellas Michelin, pero es la primera vez que salgo con hambre por ese precio. La comida estaba buena y bien presentada y el servio fue bueno a pesar del error con el menú aunque fue bastante lento. Estuvimos casi 3,5 horas. No volvería al restaurante y creo que fue el error que tuvieron con la reserva lo que hizo que ajustasen las cantidades y los platos de forma errónea e insuficiente para satisfacer lo que buscábamos en cuanto a cantidades.
Los precios demasiado elevados para la oferta y el servicio ofrecido. Platos escasos y lentitud en el servicio (2h para dos entrantes, dos principales un postre y un café). Nos sentamos en la terraza y las sillas son de plástico, como las que ofrecen las marcas de bebidas para los locales. Por el precio medio por persona, todos los detalles se han de cuidar infinitamente más. Sin duda, hay mejores sitios en la sierra.
La comida no está a la altura de lo que quiere proponer, la presentación de los platos es muy buena, la calidad de la materia prima acorde con el precio, lo único que estuvo a la altura fue la tarta de queso, espectacular. La ensaladilla era bastante corriente no se apreciaba ningún sabor distinto a los normales de cualquier bar de España que hagan ensaladilla casera, pero a 15€, El guacamole era casero tenía buen sabor pero poner nachos de bolsa fue una decepción. Las gyozas, para mí un horror, la masa no estaba bien cocinada la base no estaba crujiente y el relleno era bastante insípido salvo los xia jiao que estaban aceptables. Los Fish and Chips el rebozado en su punto pero el bacalao quedó un poco seco, las patatas muy malas, se notaba que habían sido cocidas antes de la fritura y llevarían bastante tiempo porque estaban rancias. El servicio amable y atento, se le veía formado pero falto de experiencia, nada que no se arregle con trabajo. La propuesta me parece bastante atractiva pero creo que deben de darle una vuelta a ciertas preparaciones. La relación producto -precio es correcta aunque la cantidad un pelín escasa. Contestación: cómo me solicita que me intente explicar lo voy a hacer, la impresión que me dieron las patatas fritas es que estaban cocidas antes de freírlas, para mí esta técnica es bastante aceptable porque da un resultado final bastante bueno y la fritura final es bastante rápida. No obstante lo que noté en ellas fue un ligero sabor a rancio, como si hubieran estado guardadas en la nevera, simplemente del día de antes, porque las patatas al contener tanto hidratos de carbono el frío de la nevera provoca que sean enramcien con rapidez (como le pasa también a otros productos como son el arroz o el pan) Por otro lado entiendo y confío que todos los procesos de elaboración y las materias primas las mantienen correctamente etiquetadas y bien conservadas y aprecio la calidad de las mismas. Si usted revisa la reseña, podrá comprobar que lo único que no me gustó fue la elaboración de determinados platos, y solo expreso mi gusto, no critico su manera de cocinarlos
Acudimos a comer el sábado con reserva previa y la experiencia resultó, cuanto menos, desconcertante. Llegamos a las 14:30 y no abandonamos el restaurante hasta las 17:15, tras pagar, momento en el que nos ofrecieron los petit fours. Todo ello para una comida muy sencilla: anchoas, croquetas, milhojas de calabacín, dos platos principales (raya y lisa negra) y un único postre. Aun así, la espera entre platos fue sistemáticamente de unos 20 minutos, lo que evidencia una clara y preocupante falta de coordinación entre sala y cocina, difícil de justificar con elaboraciones ya preparadas o de ejecución rápida. Las anchoas estaban perfectas, aunque conviene recordar que se sirven ya en salazón y llegan hechas. Las milhojas de calabacín, correctas sin más, no dejan especial recuerdo, al igual que unas croquetas normalitas, sin brillo técnico ni gustativo. La raya llegó fría y algo reseca, con aspecto de haber sido recalentada, algo especialmente llamativo al ser servida por el propio chef, quien debería haber detectado el problema. Con una cuenta final de 168 €, cuesta comprender las excelentes críticas que recibe el local. Casi tres horas para una comida tan básica, con fallos evidentes de gestión y un nivel culinario discreto, convierten la visita en un ejercicio de paciencia más que en una experiencia gastronómica. Paradójicamente, lo mejor del menú fue el postre, un cierre correcto para una comida que, en conjunto, resulta difícil de justificar.
Acudimos a comer el sábado con reserva previa y la experiencia resultó, cuanto menos, desconcertante. Llegamos a las 14:30 y no abandonamos el restaurante hasta las 17:15, tras pagar, momento en el que nos ofrecieron los petit fours. Todo ello para una comida muy sencilla: anchoas, croquetas, milhojas de calabacín, dos platos principales (raya y lisa negra) y un único postre. Aun así, la espera entre platos fue sistemáticamente de unos 20 minutos, lo que evidencia una clara y preocupante falta de coordinación entre sala y cocina, difícil de justificar con elaboraciones ya preparadas o de ejecución rápida. Las anchoas estaban perfectas, aunque conviene recordar que se sirven ya en salazón y llegan hechas. Las milhojas de calabacín, correctas sin más, no dejan especial recuerdo, al igual que unas croquetas normalitas, sin brillo técnico ni gustativo. La raya llegó fría y algo reseca, con aspecto de haber sido recalentada, algo especialmente llamativo al ser servida por el propio chef, quien debería haber detectado el problema. Con una cuenta final de 168 €, cuesta comprender las excelentes críticas que recibe el local. Casi tres horas para una comida tan básica, con fallos evidentes de gestión y un nivel culinario discreto, convierten la visita en un ejercicio de paciencia más que en una experiencia gastronómica. Paradójicamente, lo mejor del menú fue el postre, un cierre correcto para una comida que, en conjunto, resulta difícil de justificar.
Poca comida y no estaba bueno,el servicio malo y lento. No vayas si no quieres q te engañen,es mejor tirar el dinero....
Es un lamentable "quiero y no puedo". Aires de grandeza, pero lo único comparable a un gran restaurante es el elevado precio de su menú. Este resulta ser muy muy escaso y bastante insípido en general, cosa que intentan maquillar con un buen pan (estaba realmente bueno) que trata de rellenar el hueco que deja la falta de comida en sus platos.
No sé si sería por la fecha, pero ayer 31 de diciembre se me ocurrió sentarme con 3 amigos en la terraza. Muy amables siempre, pero nos pegamos unos 45 minutos esperando a ser atendidos. Nos pusieron unas Mahou en copa, como cualquier bareto, pero ni una aceituna deconstruida ni sin deconstruir... Y a 10-12€ cada una! (Todavía me pregunto el porqué del precio, supongo que esperar al sol a que vengan a atendernos será un lujo digno de experimentar). Picoteamos unas croquetas del tamaño de un profetirol y con sabor único a bechamel (eso sí, muy cremosas. Sin sabor, pero muy agradables en la boca). Total de la broma, más de 70€ que pagó uno de mis amigos. Esto te pasa el 28 de diciembre y te ríes, pero como primera toma de contacto antes de ir a comer otro día es perfecta, porque así no cometes el error de darle una segunda oportunidad. Ni yo, ni ninguno de mis amigos, obviamente.
Somos clientes habituales y al decir que sus mejores clientes ya sabrán ellos, la familia Carande, quiénes somos. El otro día comimos el menú “ Degustación” y una auténtica decepción. Malísimo, carísimo!! Nos tuvimos que ir corriendo a comernos un bocadillo de jamón, porque de los 12 platos que tiene el menú cinco eran intocables!! nos volverán a vernos por ahí J.P También decir que nos llevan vacilando que cambian de carta cinco años y lo único que hacen es añadir algún plato insípido como el “ Sando de tarantelo de atún rojo de almendra y Caviar, 60 euros de plato y no sabe a nada!! El caviar malísimo.
El servicio estuvo bien, pero era caro y las raciones pequeñas. Se podían comer tres raciones por persona, pero había que pagar 150 euros. Era carísimo y no estaba muy bien para un restaurante en una estación de esquí.
Una de las peores experiencias que hemos tenido en un restaurante, y más aún por el precio que pagamos. Desde el principio el servicio fue nefasto: tardaron tanto en traer la bebida que ya estábamos con el segundo plato. Increíble en un sitio que pretende ser “de nivel”. La comida no justifica absolutamente nada lo que cuesta. Nos recomendaron una supuesta “menestra de verduras” por 29 € que ni era menestra ni tenía calidad ni sabor. Plato pobre, mal presentado y sin sentido para ese precio. Para rematar, nos cobraron 20 € solo por el servicio de pan. Un abuso total. Salimos con una cuenta de 310 € y la sensación clara de haber sido engañados: servicio lento, comida mediocre y precios desorbitados sin ningún respaldo en la experiencia. No volveremos jamás y no lo recomendamos en absoluto.
En plena temporada de esquí y a la hora de comer, todos los demás restaurantes estaban llenos. Preguntamos en este local y nos ofrecieron mesa en la zona exterior. Las croquetas se venden por unidad a 2,5€ cada una, y el sabor es bastante normal.En el plato principal, la lisa negra, solo traía un trozo muy pequeño de pescado, y la piel pegada a la carne olía y sabía muy fuerte, por 30€. El pinchón asado, por 45€, solo incluía unos pocos y pequeños trozos de pechuga de codorniz, que además estaban crudos por dentro, con sangre y un olor muy desagradable. Por suerte, venían dos pequeñas patitas de codorniz bien cocinadas que al menos se podían comer. El pan de mesa tampoco lo trajeron hasta que pedí expresamente al camarero. Aunque al final obsequiaron con una pequeña taza de chocolate, la verdad es que no disfruté nada la comida. Caro y malo. La cocina creativa de este sitio… no logro entenderla.
Una de las peores experiencias que hemos tenido en un restaurante, y más aún por el precio que pagamos. Desde el principio el servicio fue nefasto: tardaron tanto en traer la bebida que ya estábamos con el segundo plato. Increíble en un sitio que pretende ser “de nivel”. La comida no justifica absolutamente nada lo que cuesta. Nos recomendaron una supuesta “menestra de verduras” por 29 € que ni era menestra ni tenía calidad ni sabor. Plato pobre, mal presentado y sin sentido para ese precio. Para rematar, nos cobraron 20 € solo por el servicio de pan. Un abuso total. Salimos con una cuenta de 310 € y la sensación clara de haber sido engañados: servicio lento, comida mediocre y precios desorbitados sin ningún respaldo en la experiencia. No volveremos jamás y no lo recomendamos en absoluto.
En plena temporada de esquí y a la hora de comer, todos los demás restaurantes estaban llenos. Preguntamos en este local y nos ofrecieron mesa en la zona exterior. Las croquetas se venden por unidad a 2,5€ cada una, y el sabor es bastante normal.En el plato principal, la lisa negra, solo traía un trozo muy pequeño de pescado, y la piel pegada a la carne olía y sabía muy fuerte, por 30€. El pinchón asado, por 45€, solo incluía unos pocos y pequeños trozos de pechuga de codorniz, que además estaban crudos por dentro, con sangre y un olor muy desagradable. Por suerte, venían dos pequeñas patitas de codorniz bien cocinadas que al menos se podían comer. El pan de mesa tampoco lo trajeron hasta que pedí expresamente al camarero. Aunque al final obsequiaron con una pequeña taza de chocolate, la verdad es que no disfruté nada la comida. Caro y malo. La cocina creativa de este sitio… no logro entenderla.
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