Arrea!
Fine dining, local, regional, spanish · Samuel Picaza Kalea
Sobre Arrea!
Arrea! is a restaurant located in Samuel Picaza Kalea, Samuel Picaza Kalea. Rated 4.6 out of 5 by guests. Known for: Fireplace, Great beer selection, Great coffee, Great dessert. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, small plates. Off...
Arrea! is a restaurant located in Samuel Picaza Kalea, Samuel Picaza Kalea. Rated 4.6 out of 5 by guests. Known for: Fireplace, Great beer selection, Great coffee, Great dessert. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, small plates. Offers dine-in. Cozy, quiet, romantic, trendy atmosphere.
Què diuen els clients de Arrea!
Arrea! ofrece una experiencia gastronómica innovadora con productos locales de temporada. Destacan la creatividad del chef Edorta y la atención de Telmo. Algunos comensales consideran que el precio es elevado en relación a la experiencia.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Recomendable probar el menú degustación para una experiencia completa de la cocina de Edorta, y dejarse aconsejar por Telmo para el maridaje.
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Preguntes freqüents sobre Arrea!
Opinions de Arrea! Samuel Picaza Kalea
Agradable local situado el el corral de una antigua casa. Personal muy atento, sin ser pesado. Cocina elaborada con productos locales y con las reseñas de sus productores. Apuesta por un consumo km0!!! Todo muy rico. Tal vez lo que menos nos gustó fueron las alas.... Recomendable 100%
Excelente descubrimiento en mitad de la montaña alavesa. Se trata de un local con bar y restaurante. Todo ello muy bien ambientado y caracterizado con una estética de carácter montañés que se aprecia desde el interior del local, los ingredientes del menú, hasta los grafismos de las indicaciones referentes al Covid. El local está distribuido con la cocina en el centro de la casa y abierta a la vista del cliente. Es lo primero que ves al entrar a la zona del bar. A un lado de la cocina está la "cuadra", que es una zona con mesas altas y taburetes. Estos son muy cómodos y siguen la estética rústica de todo el conjunto. Aquí puedes probar cazuelitas, platos a la brasa... y, cuando el comedor está lleno, también sirven el menú "Mendialdea", que es una selección hecha cada día en base al mercado y a la temporada. Hay que reservarlo previamente y cuesta 38€ con vino incluido. Este es el menú que probamos y estaba todo buenísimo y te quedas muy bien. Por último se encuentra el comedor. Aquí se puede probar la carta y el menú degustación, que consta de unos 16/17 platos y sale por 80€. Hay que reservarlo con 24 horas de antelación. El personal joven y muy simpático. Nos sirvieron de maravilla y estuvieron muy atentos en todo momento. La fluidez entre plato y plato fue muy buena. No esperamos casi nada. Lo dicho, un gran descubrimiento al que sin duda volveré ya que me quedo con muchas ganas de probar el menú degustación. Enhorabuena por la apuesta!!!
Siguiendo las recomendaciones que nos ofrecieron, pudimos disfrutar de unos productos deliciosos de la carta Kuadra en un ambiente muy agradable. Destacaría el pan tostau con jabalí, la hamburguesa de jabalí, los cogollos a la brasa y los pikillos. Aunque todo lo que probamos era un verdadero disfrute para él paladar. Repetiríamos sin dudarlo!
Diría que qué pena no haber pedido el menú largo, pero mentiría. Una cosa es que me haya quedado con unas ganas locas de probarlo y otra que me arrepienta de haber pedido el menú “corto”, Mendialdea. Insuperable. Quizás la mejor relación calidad-precio que he tomado en mi vida. Local precioso, atención impecable (hacen que te sientas como en casa) y, sobre todo, comida insuperable. Productos de proximidad elaborados a la perfección. Todo absolutamente delicioso, no hay ni un pero. Ahora bien, si tuviese que elegir, me quedo con el plato de cuchara. QUÉ LOCURA! Por cierto, vinos súper especiales, diferentes y buenísimos. Hasta compramos unas botellas. Ojalá vendiesen también de sus chupitos caseros, porque estaba motal el de maguilla. Con ganas de volver a probar el menú largo o a repetir el “corto”. Qué grandísimo descubrimiento! Merece la pena el viaje o el desvío 😜
El lugar está ambientado con mucho mimo y es precioso, la comida es fresca y del tiempo y una calidad espectacular, pero si me tengo que quedar con algo es con el trato del personal, tanto en barra como en sala. Volveremos sin ninguna duda y lo recomendaremos a todo el mundo. Que bien se hacen las cosas cuando se hacen bien
Hacía ya un tiempo que no encontraba la ocasión para reconciliarme con Michelin y gracias a Edorta y su restaurante Arrea, respiro una bocanada de creatividad y singularidad en su cocina tradicional, intelectual y apartada de las espumas, cremas y conjuntos de alimentos que al final no sabes lo que comes. La puesta en escena de todos los entrantes es sorprendente a la vez que desbordante; tanto por su presentación como por la combinación de productos, todos ellos de la cocina tradicional de Campezo a quien desea ensalzar. Se continúa con una selección de 3 propuestas de platos de un total de 6, diseñadas nuevamente teniendo en cuenta la materia prima slow food. Esto si que es kilometro cero!!! Mi elección fue la trucha, la paloma y el jabalí, este último y según Telmo, su maitre, no se puede dejar de pedir. No explico las fotos ya que no tengo capacidad de recordarlo todo pero sin lugar a equivocarme, es MAGISTRAL!
No reservamos con mucha antelación así que nos dieron mesa para comer en la Kuadra, que era donde les quedaba sitio aquel sábado para comer. Nos encantó todo, platos muy originales y con sabores increíbles. La tarta de queso era tan rica que tuvimos que repetir. Deseando volver para probar el menú degustación.
Fuimos a comer el domingo pasado. La palabra que lo resumen todo es solo una, espectacular. Desde que entras por la puerta, todo es buen trato, amabilidad, ambiente agradable que te invita a sentirte como en casa. Comimos el menú Arrea!, 95 Euros por persona, estás en una sala diferente, mesas individuales. El menú consta de 12 pases, nos gustó absolutamente todo. Los platos, aunque cierto es que no estamos acostumbrados, por lo general, a comer este tipo de carne/comida, todo estaba bien cocinado, aderezado y acompañado llegando a sorprender continuamente en cada plato. No hubo nada que no nos gustara. El vino elegido, era exclusivo para el restaurante (Vino de Trueke), muy rico y comedido en precio. Disponen de extensa carta de vinos. Probamos un vino que le llaman "vino naranja" (Viña El Pago) por el color, digámoslo naranja más bien turbio, que le va muy bien al plato de "puchero". Con este menú sales "bien bien comido". Lo mejor de todo que la comida está muy bien explicada y está hecha haciendo honor a alguna tradición del lugar evocando a esos recuerdos y tradiciones, dignas de perdurar en el tiempo. Los camareros, sobre todo, Leire y Telmo, encantadores, muy atentos. En un cuadernito que te regalan, vas leyendo los platos del menú y las historias relacionadas con él.
Increíble experiencia. Probamos el menú mendialdea en Marzo. Los platos, el producto, la presentación, la atención, la decoración del restaurante... Un 20 sobre 10. Llegamos un rato antes y aprovechamos a tomar en la barra, un vermú elaborado por ellos mismos buenísimo. Una vez pasamos al comedor, con los entrantes de encurtidos pedimos otro vermú. Después fueron sacando los platos. Telmo nos presentaba los platos y después pasaba el propio Edorta Lamo a explicarnos la elaboración de cada uno de ellos. Lo que más pongo en valor de esta experiencia, es que todo en este restaurante es KM0, incluso de su propio huerto o recolectado por ellos en las montañas de la zona. Durante la comida probamos también el vino de trueke, y la patata trufada. No te quedas para nada con hambre. De hecho, uno de los platos ese día, era puchero de alubias. Y te dejan el puchero para que te vuelvas a servir si quieres. Repetimos los dos, y aún sobraron alubias en el puchero. Todo fue increíble. A seguir así equipo! Mila esker! Volveremos! Aupa el KM0!!!
¡Arrea qué bueno estaba! Recomendado por la dueña de donde nos hospedábamos en Vírgala mayor, un acierto total. Abundan las elaboraciones con materia de caza. Aunque no se esté acostumbrado, vale la pena probarlo. Buenas cantidades y servicio diligente. Una apuesta diferente que merece una visita. Cuando se viaja, hay que salir de la zona de confort para llenarte de la gastronomía local.
El restaurante muy bonito, tiene una decoración que lo hace especial desde que entras. Tomamos un par de pintxos antes de comer porque llegamos con antelación y ganas de meter algo en el cuerpo (mejor haber resistido la tentación porque el menú es de llenar, pero también estaban riquísimos). Probamos el Menú Mendialdea (38€) y merece la pena, sales muy lleno y con una sonrisa en la cara. Volveremos. Nos quedamos a pasar la noche en Hotel Latorrien de Ane, a 17 min en coche y por muy buena carretera. También muy recomendable.
Una experiència única, especial en todos los sentidos. Desde la atención, la explicación de todos los platos, la presentación de cada uno de ellos y el ambiente. Agradezco de manera especial lo cuidadosos que han sido conmigo, ya que en esta ocasión he podido probar cosas que me estaban permitidas antes de una cirugía. Así y todo, lo he disfrutado mucho! Gracias ! 👏🏻👏🏻
Experiencia gastronómica basada en lo furtivo, en el producto kilómetro cero. Dirigido por el chef Edorta Lamo el menú degustación transmite la historia y el sabor de la montaña alavesa. Desde el turrón de la posguerra a la reconceptualización de la casquería o productos como las setas, perretxikos... Sabores intensos y storytelling. Un menú con personalidad. Recomendable.
Hemos estado comiendo hoy el Menú Mendialdea y no ha habido ningún plato que no nos haya gustado. Todo ha estado espectacular. Productos locales, de calidad y tratados con mucho cariño. Muy buen trato por parte del personal. Un restaurante muy bonito. Recomendable. Volveremos para probar el menú degustación.
Una experiencia única. Visitamos el restaurante un sábado. Nos decidimos por el menu ARREA!, que tiene un coste de 160€. Me gustó la forma de distribuir el menú. Comenzamos con un almuerzo que nos presentó el propio Edorta. Estaba basado principalmente en productos de caza de la zona, nos gustó mucho. Destacaría el paté de jabalí y algun que otro embutido que me resultó exquisito. Después del almuerzo pasamos a los pases: elegimos paloma, corzo y trucha. En mi opinión los pases de paloma y corzo estaban por encima: el consomé de paloma exquisito y las elaboraciones con el corzo increíbles. Los postres correctos. El personal amable y atento en todo momento, nos recomendó el maridaje. Por último, agradecer a Edorta y su equipo por tener el detalle de sacarnos un pastelito, ya que uno de los ocupantes de la mesa cumplía años. En resumen, destacaría la apuesta del restaurante por tener una oferta basada únicamente en producto local. Todas las elaboraciones destacan por ese aprovechamiento inmejorable de todos los productos de los que goza la Montaña Alavesa. Sin duda, repetiré.
Nunca en mi vida he tenido una experiencia culinaria tan original y estimulante. El almuerzo inicial y los tres distintos pases que eliges, son un desfiles de sabores y un paseo por la cultura local. Además el servicio es super cercano y natural, lo que hicieron de las 3 horas que estuvimos en la mesa, una experiencia maravillosa.
Es muy bonito el establecimiento. Alta cocina, precio asequible. Los camareros muy amables y serviciales. La comida espectacular y de precio calidad precio esta perfecto.
Fuimos a primeros de mayo. Una experiencia inolvidable, tanto por la presentación de los platos (imitando formas, productos e ingredientes), como por la originalidad de los sabores a tierra, hongo, musgo y otros muchos ingredientes del bosque. El menú es inmejorable y los recipientes y materiales en los que se presentan los platos sorprenden y fascinan. El personal es tremendamente atento y acompaña todos los servicios con explicaciones detalladas sobre los sabores, el origen de los productos, su historia y su conexión con el chef o la localidad. El cuaderno-menú te permite tomar notas para conservar en el recuerdo. Una experiencia fascinante. Lo recomiendo sin ninguna duda.
Una experiencia inmejorable ! Productos tradicionales cocinados de forma innovadora , extensa carta de vinos , decoración exquisita junto a la amabilidad de Telmo hacen que sea una experiencia gastronómica de 360 grados . Destacar que el local es accesible al 100 % en todas sus instalaciones y que tiene luz natural .
Este sábado 30 de noviembre, tuve oportunidad de acudir junto a unos amigos y amigas al restaurante Arrea, a la cuadra, concretamente a degustar el menu Mendialdea. Desde los entrantes, ongietorris, puchero, pescado, carne y postre...todo fue espectacular. Pudimos maridarlo todo con un vino que elaboran en exclusividad para ellos!! El trato con el que nos atendieron fue exquisito, haciendo extensivo el mismo a todas y todos los profesionales que trabajan allí. Sin duda alguna, el reconocimiento se lo tienen más que merecido!! Volveremos sin dudarlo!! Un auténtico placer!! Mila esker
Producto cocinado a la perfección, muy rico y con un servicio excelente. Aunque el nivel es muy alto creo que el precio es un poco exagerado, sobretodo en algunos platos. Un plato fuera de carta nos costó casi el doble que muchos de los platos de la carta, y eso creo que se debería avisar aunque quizás también fue error nuestro no preguntar. Igualmente creemos que gastando 70€ por persona, los chupitos podrían ser de regalo y no cobrarlos, pero eso ya son detalles sin más. A pesar de todo le doy 5 estrellas porque disfrutamos muchísimo.
English Review: We were traveling from Bilbao to Pamplona and wanted to stop for lunch when we found this gem in the Michelin guide. One word for this restaurant: wow. The chef is an incredibly friendly man who is truly passionate about his restaurant. The food was absolutely amazing, and each dish surprised us more than the last. We didn’t have a reservation and were lucky to get the last table for two—so booking in advance is highly recommended! Spanish Review: Íbamos de camino de Bilbao a Pamplona y queríamos parar a almorzar cuando encontramos esta joya en la guía Michelin. Una palabra para este restaurante: ¡wow! El chef es un hombre muy amable con una pasión genuina por su restaurante. La comida fue espectacular, cada plato nos sorprendió más que el anterior. No teníamos reserva y tuvimos suerte de conseguir la última mesa para dos; por eso, ¡es muy recomendable reservar con antelación!
Vinimos a comer un viernes de Noviembre, el Menú Mendialdea con Maridaje. El local es muy acogedor y bonito, cuidado al detalle y con calefacción de leña. Todo el personal simpatiquisimo y atento. La comida es de temporada y todos los productos son locales. En cada plato te explican lo que Ileva y su elaboración. En el maridaje sirven tres vinos. Fuera del menú, pedimos los txampiñones. Nos ha encantado por todo. A parte de venir a comer, vienes a disfrutar y experimentar el trabajo que hay detrás. Muy recomendable.
Un sitio de 10! Estuvimos en "la cuadra" y la propuesta de Edorta fue simplemente excepcional. Un menú xquisito cervezas únicas y vinos originales. Comida "tradicional" con un toque innovador, imprescindible para cualquier gastronomo. Respecto a la atencion en la sala, Telmo nos atendio excepcionalmente, ibamos con 3 peques a los que supo manejar de forma impecable.
Hemos estado un grupo de amigos y hemos salido encantados, por la calidad y el sabor de los platos (menú mendialdea) y por la atención del personal. Producto local de temporada en un ambiente muy acogedor. Repetiremos
Hemos ido a Arrea y hemos salido muy contentos. Tanto el menú (largo), como el trato (gracias Telmo por todas las explicaciones, un crack! 😉). El sitio es muy bonito y nuestra mesa tenía buenas vistas. El menú elegido era almuerzo y 3 pases (Huerta, Paloma y Jabalí). El jarrete de jabalí, se deshace en boca, delicioso. Los postres no desmerecían el resto del menú. Todos muy ricos pero la milhojas de cuajo...😋
Hacía ya un tiempo que no encontraba la ocasión para reconciliarme con Michelin y gracias a Edorta y su restaurante Arrea, respiro una bocanada de creatividad y singularidad en su cocina tradicional, intelectual y apartada de las espumas, cremas y conjuntos de alimentos que al final no sabes lo que comes. La puesta en escena de todos los entrantes es sorprendente a la vez que desbordante; tanto por su presentación como por la combinación de productos, todos ellos de la cocina tradicional de Campezo a quien desea ensalzar. Se continúa con una selección de 3 propuestas de platos de un total de 6, diseñadas nuevamente teniendo en cuenta la materia prima slow food. Esto si que es kilometro cero!!! Mi elección fue la trucha, la paloma y el jabalí, este último y según Telmo, su maitre, no se puede dejar de pedir. No explico las fotos ya que no tengo capacidad de recordarlo todo pero sin lugar a equivocarme, es MAGISTRAL!
Increíble experiencia. Probamos el menú mendialdea en Marzo. Los platos, el producto, la presentación, la atención, la decoración del restaurante... Un 20 sobre 10. Llegamos un rato antes y aprovechamos a tomar en la barra, un vermú elaborado por ellos mismos buenísimo. Una vez pasamos al comedor, con los entrantes de encurtidos pedimos otro vermú. Después fueron sacando los platos. Telmo nos presentaba los platos y después pasaba el propio Edorta Lamo a explicarnos la elaboración de cada uno de ellos. Lo que más pongo en valor de esta experiencia, es que todo en este restaurante es KM0, incluso de su propio huerto o recolectado por ellos en las montañas de la zona. Durante la comida probamos también el vino de trueke, y la patata trufada. No te quedas para nada con hambre. De hecho, uno de los platos ese día, era puchero de alubias. Y te dejan el puchero para que te vuelvas a servir si quieres. Repetimos los dos, y aún sobraron alubias en el puchero. Todo fue increíble. A seguir así equipo! Mila esker! Volveremos! Aupa el KM0!!!
Un restaurante increíble, con una propuesta gastronómica totalmente diferente y deliciosa. La creatividad de Edorta a la hora de confeccionar sus platos es de otro planeta. Desde hace tiempo teníamos ganas de probarlo y la verdad que ha sido todo una sorpresa. Recomendable la experiencia y sobre todo, el lugar, es precioso.
Atención exquisita, puntual y pendiente siempre de nuestras necesidades, comida sabrosa y atrevida. Nosotros probamos el menú degustación de 40€, que se muestra en las fotos a continuación. Todo está hecho con productos de la zona. Volveré y recomiendo probarlo.
Es muy bonito el establecimiento. Alta cocina, precio asequible. Los camareros muy amables y serviciales. La comida espectacular y de precio calidad precio esta perfecto.
Fuimos a primeros de mayo. Una experiencia inolvidable, tanto por la presentación de los platos (imitando formas, productos e ingredientes), como por la originalidad de los sabores a tierra, hongo, musgo y otros muchos ingredientes del bosque. El menú es inmejorable y los recipientes y materiales en los que se presentan los platos sorprenden y fascinan. El personal es tremendamente atento y acompaña todos los servicios con explicaciones detalladas sobre los sabores, el origen de los productos, su historia y su conexión con el chef o la localidad. El cuaderno-menú te permite tomar notas para conservar en el recuerdo. Una experiencia fascinante. Lo recomiendo sin ninguna duda.
Este sábado 30 de noviembre, tuve oportunidad de acudir junto a unos amigos y amigas al restaurante Arrea, a la cuadra, concretamente a degustar el menu Mendialdea. Desde los entrantes, ongietorris, puchero, pescado, carne y postre...todo fue espectacular. Pudimos maridarlo todo con un vino que elaboran en exclusividad para ellos!! El trato con el que nos atendieron fue exquisito, haciendo extensivo el mismo a todas y todos los profesionales que trabajan allí. Sin duda alguna, el reconocimiento se lo tienen más que merecido!! Volveremos sin dudarlo!! Un auténtico placer!! Mila esker
English Review: We were traveling from Bilbao to Pamplona and wanted to stop for lunch when we found this gem in the Michelin guide. One word for this restaurant: wow. The chef is an incredibly friendly man who is truly passionate about his restaurant. The food was absolutely amazing, and each dish surprised us more than the last. We didn’t have a reservation and were lucky to get the last table for two—so booking in advance is highly recommended! Spanish Review: Íbamos de camino de Bilbao a Pamplona y queríamos parar a almorzar cuando encontramos esta joya en la guía Michelin. Una palabra para este restaurante: ¡wow! El chef es un hombre muy amable con una pasión genuina por su restaurante. La comida fue espectacular, cada plato nos sorprendió más que el anterior. No teníamos reserva y tuvimos suerte de conseguir la última mesa para dos; por eso, ¡es muy recomendable reservar con antelación!
Vinimos a comer un viernes de Noviembre, el Menú Mendialdea con Maridaje. El local es muy acogedor y bonito, cuidado al detalle y con calefacción de leña. Todo el personal simpatiquisimo y atento. La comida es de temporada y todos los productos son locales. En cada plato te explican lo que Ileva y su elaboración. En el maridaje sirven tres vinos. Fuera del menú, pedimos los txampiñones. Nos ha encantado por todo. A parte de venir a comer, vienes a disfrutar y experimentar el trabajo que hay detrás. Muy recomendable.
Un sitio de 10! Estuvimos en "la cuadra" y la propuesta de Edorta fue simplemente excepcional. Un menú xquisito cervezas únicas y vinos originales. Comida "tradicional" con un toque innovador, imprescindible para cualquier gastronomo. Respecto a la atencion en la sala, Telmo nos atendio excepcionalmente, ibamos con 3 peques a los que supo manejar de forma impecable.
Hemos estado un grupo de amigos y hemos salido encantados, por la calidad y el sabor de los platos (menú mendialdea) y por la atención del personal. Producto local de temporada en un ambiente muy acogedor. Repetiremos
Hemos ido a Arrea y hemos salido muy contentos. Tanto el menú (largo), como el trato (gracias Telmo por todas las explicaciones, un crack! 😉). El sitio es muy bonito y nuestra mesa tenía buenas vistas. El menú elegido era almuerzo y 3 pases (Huerta, Paloma y Jabalí). El jarrete de jabalí, se deshace en boca, delicioso. Los postres no desmerecían el resto del menú. Todos muy ricos pero la milhojas de cuajo...😋
Un restaurante increíble, con una propuesta gastronómica totalmente diferente y deliciosa. La creatividad de Edorta a la hora de confeccionar sus platos es de otro planeta. Desde hace tiempo teníamos ganas de probarlo y la verdad que ha sido todo una sorpresa. Recomendable la experiencia y sobre todo, el lugar, es precioso.
Atención exquisita, puntual y pendiente siempre de nuestras necesidades, comida sabrosa y atrevida. Nosotros probamos el menú degustación de 40€, que se muestra en las fotos a continuación. Todo está hecho con productos de la zona. Volveré y recomiendo probarlo.
Se nos ocurrió acercarnos y dejarnos sorprender..... y tuvimos suerte que sin haber reservado, tras tomar un refresco, mientras esperamos, enseguida nos dieron mesa, ESPECTACULAR la comida . Tomamos el menú, sólo puedo decir ESPECTACULAR., recomendable y obligatorio volver, queríamos probar el menú del día, pero ya no puedo imaginar si este ha sido así, como será el de 80 euros. Deseando reservar. Y dar cuenta de ello.... Un trabajo de cocina maravilloso.
Hemos probado el menú mendialdea y estaba todo impresionante, con producto local, de temporada y de mucha calidad. La decoración y el ambiente también muy bien. El servicio de 10, todos muy amables. Gracias por todo y volveremos pronto!
Después de ver algunos comentarios de otros comensales comprendo que la genialidad detrás de Arrea! no alcanza a todos. Kanpezu tampoco alcanza a todos, ni tiene por qué hacerlo. Lo que ha logrado realizar Edorta es una auténtica genialidad y conceptualmente impecable. Quiero vuestro equipo sepa y entienda que vuestra cocina, cuando apreciada y entendida, se aprecia y se entiende con la misma intensidad con la que se ha visualizado, y que hay gente trabajadora que literalmente goza con la historia y la lucha detrás de los sabores de la tierra, el campo, el carbón, la lucha por la supervivencia… Todo en un lugar tan mágico y recóndito como Kanpezu. Eskerrik asko!
Una experiencia inmejorable ! Productos tradicionales cocinados de forma innovadora , extensa carta de vinos , decoración exquisita junto a la amabilidad de Telmo hacen que sea una experiencia gastronómica de 360 grados . Destacar que el local es accesible al 100 % en todas sus instalaciones y que tiene luz natural .
Oferta gastronómica súper original y con producto de calidad. Hemos hecho el menú corto porque nos dijeron que con los niños el largo iba a ser demasiado tiempo para ellos y buenísimo. Aparte hemos pedido un plato de setas con yema de temporada que estaba espectacular. También nos han sacado costilla de jabalí en lugar de bacalao ya que a mi marido no le gusta y es algo de valorar mucho. El menú infantil también genial. Trato y servicio de 10. Para repetir y recomendar. El precio del menú es hasta barato para como se come.
Producto cocinado a la perfección, muy rico y con un servicio excelente. Aunque el nivel es muy alto creo que el precio es un poco exagerado, sobretodo en algunos platos. Un plato fuera de carta nos costó casi el doble que muchos de los platos de la carta, y eso creo que se debería avisar aunque quizás también fue error nuestro no preguntar. Igualmente creemos que gastando 70€ por persona, los chupitos podrían ser de regalo y no cobrarlos, pero eso ya son detalles sin más. A pesar de todo le doy 5 estrellas porque disfrutamos muchísimo.
Una experiencia única. Visitamos el restaurante un sábado. Nos decidimos por el menu ARREA!, que tiene un coste de 160€. Me gustó la forma de distribuir el menú. Comenzamos con un almuerzo que nos presentó el propio Edorta. Estaba basado principalmente en productos de caza de la zona, nos gustó mucho. Destacaría el paté de jabalí y algun que otro embutido que me resultó exquisito. Después del almuerzo pasamos a los pases: elegimos paloma, corzo y trucha. En mi opinión los pases de paloma y corzo estaban por encima: el consomé de paloma exquisito y las elaboraciones con el corzo increíbles. Los postres correctos. El personal amable y atento en todo momento, nos recomendó el maridaje. Por último, agradecer a Edorta y su equipo por tener el detalle de sacarnos un pastelito, ya que uno de los ocupantes de la mesa cumplía años. En resumen, destacaría la apuesta del restaurante por tener una oferta basada únicamente en producto local. Todas las elaboraciones destacan por ese aprovechamiento inmejorable de todos los productos de los que goza la Montaña Alavesa. Sin duda, repetiré.
Nunca en mi vida he tenido una experiencia culinaria tan original y estimulante. El almuerzo inicial y los tres distintos pases que eliges, son un desfiles de sabores y un paseo por la cultura local. Además el servicio es super cercano y natural, lo que hicieron de las 3 horas que estuvimos en la mesa, una experiencia maravillosa.
Después de ver algunos comentarios de otros comensales comprendo que la genialidad detrás de Arrea! no alcanza a todos. Kanpezu tampoco alcanza a todos, ni tiene por qué hacerlo. Lo que ha logrado realizar Edorta es una auténtica genialidad y conceptualmente impecable. Quiero vuestro equipo sepa y entienda que vuestra cocina, cuando apreciada y entendida, se aprecia y se entiende con la misma intensidad con la que se ha visualizado, y que hay gente trabajadora que literalmente goza con la historia y la lucha detrás de los sabores de la tierra, el campo, el carbón, la lucha por la supervivencia… Todo en un lugar tan mágico y recóndito como Kanpezu. Eskerrik asko!
Si más. Esperábamos más y diferente. No somos exigentes. Un menú cerrado no nos importaba. Pero cuando fuimos y nos pusieron lentejas de primero con 40º en la calle y una carne ahumada la cual no daba para no más de 2 bocados. No se. Queríamos comer y comer bien. Vaya normal. Comimos poco y de sabor bien. Pero no para tirar los cohetes que tira todo el mundo. El local me encantó. Y la gente. Un 10. Nos atendiereron muy bien. El menu que para eso íbamos para comer. Pues un 5.
Quizá íbamos con gran expectativa y por eso no la ha superado. Menu mendialdea, No hemos comido mal, pero ninguno de los platos nos ha parecido espectacular. El servicio muy agradable y nos hemos sentido agusto, pero ha sido una pena habernos quedado con las ganas de sentirnos impresionados con los sabores. Nos ha parecido caro para lo que es.
Restaurante ubicado en un pequeño pueblo, con un espacio destinado al aparcamiento a unos 200m. Para bajar a los comedores creo recordad que hay unos cuantos escalones por lo que no me pareció que estuviera adaptado para personas con dificultades de movilidad, puede que tengan algún sistema que yo no pude ver y esté equivocado. Elegimos comer el menú Mendialdea, por lo que comimos en la sala apodada “cuadra”. A pesar de ser pleno medio día, no hay mucha visibilidad, por lo que se come con luz artificial. El servicio fue correcto y los camarer@s que nos atendieron fueron amables pero había ocasiones en las que la espera por el siguiente plato se hacía un poco más larga de lo deseado. La comida no es para gente que tenga el estómago sensible, es comida fuerte y luego se nota. De 4 comensales 1 tuvo dolor de tripa y otros 2 soltaron unos gases fétidos inaguantables. Los platos están bien presentados, los sabores no están mal pero no hay nada espectacular, tal vez si buscas algo más espectacular tengas que probar el otro menú( precio más caro). El menú Mendialdea es para una comida normal pero con mejor presentación. Resumiendo, no estuvo mal pero por ese precio he salido más satisfecho de otros restaurantes, por lo que no creo que vuelva.
Restaurante ubicado en un pequeño pueblo, con un espacio destinado al aparcamiento a unos 200m. Para bajar a los comedores creo recordad que hay unos cuantos escalones por lo que no me pareció que estuviera adaptado para personas con dificultades de movilidad, puede que tengan algún sistema que yo no pude ver y esté equivocado. Elegimos comer el menú Mendialdea, por lo que comimos en la sala apodada “cuadra”. A pesar de ser pleno medio día, no hay mucha visibilidad, por lo que se come con luz artificial. El servicio fue correcto y los camarer@s que nos atendieron fueron amables pero había ocasiones en las que la espera por el siguiente plato se hacía un poco más larga de lo deseado. La comida no es para gente que tenga el estómago sensible, es comida fuerte y luego se nota. De 4 comensales 1 tuvo dolor de tripa y otros 2 soltaron unos gases fétidos inaguantables. Los platos están bien presentados, los sabores no están mal pero no hay nada espectacular, tal vez si buscas algo más espectacular tengas que probar el otro menú( precio más caro). El menú Mendialdea es para una comida normal pero con mejor presentación. Resumiendo, no estuvo mal pero por ese precio he salido más satisfecho de otros restaurantes, por lo que no creo que vuelva.
Quizá íbamos con gran expectativa y por eso no la ha superado. Menu mendialdea, No hemos comido mal, pero ninguno de los platos nos ha parecido espectacular. El servicio muy agradable y nos hemos sentido agusto, pero ha sido una pena habernos quedado con las ganas de sentirnos impresionados con los sabores. Nos ha parecido caro para lo que es.
Decepcionante es poco. He comido muy mal . El servicio es bastante bueno en cuanto a amabilidad y explicaciones aunque algo lento. La comida...sin palabras. Los entrantes son originales pero sin sabor, buenas ideas pero mal logradas y ejecutadas. Cero disfrute. Ni la ensalada de tomate estaba digna de mención, súper sosa. El pescado te deja frío, como comer pescado crudo directamente, sin nada de ilusión ni chispa . Los garbanzos , duros y sosos . Para olvidar. Las setas de temporada ( con 2 mini trozos de boletus porque este año al parecer no hay) un crimen, secas, demasiado torradas, crimen a 38 euros el plato. La berenjena rellena para llorar, de 8 personas la mitad la hemos dejado entera y los demás la han tomado sin pena ni gloria. Lo único pasable ( y muy pequeño) el medallón de jabalí, que era jabalí porque lo han dicho, podría ser rabo ó ternera y me quedo igual y además lo han sacado frío. El postre muy rico y súper escaso. Afortunadamente ha sido lo último para no irnos llorando a moco tendido. Ni con el café han acertado, un cortado se ha quedado en la mesa sin probar porque parecía un café con leche pequeño. Era todo leche y ausencia de café. Por supuesto , no volveré. Mi impresión ha sido que no cocinan bien. En ningún momento hemos tomado ningún bocado que nos haga disfrutar. Algo que digas qué rico , qué pasada! Es cierto que han sido muy amables y agradables. Todos hemos coincidido en lo mismo . Cualquiera en nuestras casas hace garbanzos , setas, ensaladas y berenjenas rellenas exageradamente mejores. Una pena...
Decepcionante en todos los sentidos, desde el lugar para comer, incómodo (banquetas pesadas con mínimo respaldo que te destrozan literalmente la espalda) mal iluminado y mal vestido (mantenería ausente) pasando por lo primordial, la comida, insulsa, insípida, básica...(remolacha sin más, lechuga sin más con un escabeche normalito, trocito bacalao sin más también, garbanzos tirando a duros de lo más normalito...nada absolutamente nada sorprende) y terminando con la propia agua, que sabía desagradable, en un pueblo en el que la fuente de la plaza mana agua mineral. La verdad es que iba klusionado y me fui con un gran chasco. No me explico los comentarios positivos y menos la estrella y solecitos... quizá todo esto un provecho de las circunstancias para hacer cash, y antes fuera de verdad algo meritorio. Es que siquiera había producto (remolacha, lechugita, garbanzo, ...). Reedito, después de la contestación: Aclarar que el agua del pueblo no es que no sea potable, es de manantial y está sin tratar. En la mesa las personas que venían conmigo tienen también un aparato de esos para la purificación del agua de grifo y no les deja ese sabor no muy agradable. En cualquier caso, mi experiencia es personal y espero tengas suerte y mantengas tu categoría. Que cada uno saque sus conclusiones tras visitarte. La mía ahí queda expuesta.
Soy otro comensal de la comida de este domingo pasado comentada por Arantza Barroso. Éramos ocho personas y el comentario no general, sino unánime, fue que no nos gustó la mayor parte de los platos. Si alguien felicitó, que hasta ahora nadie me lo ha confirmado, fue por pura inercia de no dar explicaciones. Ninguno de los platos nos emocionó. Unos garbanzos, que estaban buenos, sin más, no nos van a hacer levantar la ceja. Una berenjena con sabor a quemado, que no a humo, rellena de carne de perdiz escabechada que solo sabía a escabeche, tampoco, y solo gustó a dos personas. La trucha marinada tampoco merecía mucha pirotecnia. Los “ongietorris” eran originales y no estaban mal, al menos para mí. Los tomates aliñaus eran eso, tomates, y sabían a tomate, lo cual ya es un triunfo respecto a lo que se compra ahora en el súper. Del royal de jabalí lo mejor eran los pimientos, que sí que sabían a humo, y los postres también estaban ricos. No me gustó nada el plato de setas. Creo que no se debe cobrar 32 euros por un plato de setas ostreatus, choperas, rúsulas y una presencia “simbólica” de boletus (tal como nos dijo Edorta Lamo, ya que, como no había llovido, había poca seta). En otra reseña he visto que en ese plato había Cantharellus Lutescens, lo cual alegra, y mucho, un revuelto de setas. Con esto quiero decir que, en mi opinión, si no hay materia prima, lo mejor es no presentar el plato, en el que además las setas estaban demasiado hechas, nada jugosas, y que tampoco mejoraban con una única yema de huevo que poco podía hacer para enriquecer el presunto revuelto. Bebimos vino de año de una bodega de Lanciego, un buen vino para los que nos gusta el vino de año. El pero es que, debido a que esa bodega vende su vino en exclusiva al restaurante Arrea, la botella la cobran a 27 euros, cuando esa botella en circunstancias normales de mercado no valdría más de 14 euros. Supongo que el hecho de venderla en un restaurante con estrella Michelin encarece el precio, aunque no lo merezca. Y para acabar, un detalle feo: alguna cocinera no llevaba gorro.
Soy otro comensal de la comida de este domingo pasado comentada por Arantza Barroso. Éramos ocho personas y el comentario no general, sino unánime, fue que no nos gustó la mayor parte de los platos. Si alguien felicitó, que hasta ahora nadie me lo ha confirmado, fue por pura inercia de no dar explicaciones. Ninguno de los platos nos emocionó. Unos garbanzos, que estaban buenos, sin más, no nos van a hacer levantar la ceja. Una berenjena con sabor a quemado, que no a humo, rellena de carne de perdiz escabechada que solo sabía a escabeche, tampoco, y solo gustó a dos personas. La trucha marinada tampoco merecía mucha pirotecnia. Los “ongietorris” eran originales y no estaban mal, al menos para mí. Los tomates aliñaus eran eso, tomates, y sabían a tomate, lo cual ya es un triunfo respecto a lo que se compra ahora en el súper. Del royal de jabalí lo mejor eran los pimientos, que sí que sabían a humo, y los postres también estaban ricos. No me gustó nada el plato de setas. Creo que no se debe cobrar 32 euros por un plato de setas ostreatus, choperas, rúsulas y una presencia “simbólica” de boletus (tal como nos dijo Edorta Lamo, ya que, como no había llovido, había poca seta). En otra reseña he visto que en ese plato había Cantharellus Lutescens, lo cual alegra, y mucho, un revuelto de setas. Con esto quiero decir que, en mi opinión, si no hay materia prima, lo mejor es no presentar el plato, en el que además las setas estaban demasiado hechas, nada jugosas, y que tampoco mejoraban con una única yema de huevo que poco podía hacer para enriquecer el presunto revuelto. Bebimos vino de año de una bodega de Lanciego, un buen vino para los que nos gusta el vino de año. El pero es que, debido a que esa bodega vende su vino en exclusiva al restaurante Arrea, la botella la cobran a 27 euros, cuando esa botella en circunstancias normales de mercado no valdría más de 14 euros. Supongo que el hecho de venderla en un restaurante con estrella Michelin encarece el precio, aunque no lo merezca. Y para acabar, un detalle feo: alguna cocinera no llevaba gorro.
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Subida al frontón, 46, 01110 Santa Cruz de Campezo / Santikurutze Kanpezu, Álava, Spain
Samuel Picaza Kalea, Samuel Picaza Kalea 01110
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