Santa Bárbara
Bar · Sevilla
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Sobre Santa Bárbara
Santa Bárbara is a Bar restaurant in Sevilla, Sevilla. Rated 4.0 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability.
Què diuen els clients de Santa Bárbara
Santa Bárbara destaca por su ubicación en un entorno agradable, ideal para disfrutar al aire libre. Los clientes elogian el ambiente, el servicio atento y la calidad de la comida, aunque algunos señalan inconsistencias en la calidad en visitas repetidas.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Es casi imprescindible reservar para cenar, ya que suele llenarse. Ideal para ir con niños pequeños porque pueden jugar libremente en el parque.
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Explora els voltants de Santa Bárbara
Santa Bárbara es troba a Sevilla, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Palacio y jardines de la Buhaira (A 129m) — palacio, patrimonio histórico de Andalucía de importancia arqueológica y arquitectónica en Sevilla, España bien de interés cultural
- Iglesia de San Bernardo (A 163m) — edificio en Sevilla bien de interés cultural
- Iglesia de San Benito (A 531m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Parcs i Jardins
- Jardines de la Buhaira (A 93m) — jardín de Sevilla, España
Altres Llocs d'Interès
- Puente de San Bernardo (A 403m) — puente, patrimonio histórico de Andalucía de importancia arquitectónica en Sevilla, España
- Fábrica de harinas San Bernardo (A 463m) — building in Seville, Spain
- Sede de la Diputación Provincial (A 511m) — edificio, patrimonio histórico de Andalucía de importancia arquitectónica en Sevilla, España
- Biblioteca del Tribunal Superior de Justicia - Audiencia Provincial de Sevilla (A 591m) — biblioteca en España
- puente de barcas de Sevilla (A 600m) — Puente flotante historico de los siglos XVIII y XIX
- Edificio de oficinas para Ybarra y Cía (A 660m) — edificio en Sevilla
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Preguntes freqüents sobre Santa Bárbara
Opinions de Santa Bárbara Sevilla
El restaurante Santa Bárbara es todo un acierto. La carta ofrece platos sabrosos y bien presentados, pero si tengo que recomendar uno en especial sería el tartar de salmón, fresco, equilibrado y lleno de sabor, de los mejores que he probado en la ciudad. El ambiente es muy agradable, con un toque acogedor que invita a disfrutar la comida con calma. Además, quiero destacar la atención de Enrique, nuestro camarero, que fue impecable: cercano, atento y siempre con una sonrisa. Gracias a él la experiencia fue aún mejor. Un lugar al que volveré sin dudarlo y que recomiendo al 100%.
Un lugar con encanto, en un entorno especial, con mucho glamour pero abierto a todo tipo de clientes, para comer, para tomar algo charlando, para tapear, todo es factible y la comida riquísima, con buena presentación y precios más que asequibles. Es casi imprescindible reservar para cenar pues se llena fácilmente. Aparcar si que es un poco complicado, hay que dejar el coche por los alrededores e ir andando, es la mejor opción si no vives por la zona. El servicio en mi opinión es escaso para el número de mesas que hay, cuesta un poco que te atiendan, pero una vez que lo hacen son estupendos y atentos. Sin lugar a duda un acierto en la zona.
Precioso enclave hasta en las noches de verano en Sevilla. Se agradece el ambiente, el servicio y el entorno que ofrece esta terraza.
Lugar tranquilo en un entorno maravilloso al estar dentro del parque. Buena variedad de tapas, con calidad y precio acorde a dicha calidad. Servicio rápido y dispuesto.
Buen lugar para tomar algo...tal y como hicimos nosotros antes de regresar al hotel que lo teníamos muy cerca...solo tomamos por la noche ya que hacia calor y se estaba de maravilla...la atención correcta...gente joven y agradable...lo recomiendo 100%...yo volvería
Hemos almorzado y el servicio ha sido buenísimo. El camarero que nos atendió muy atento,rápido y pendiente de lo que queríamos o que nos faltaba. La comida ha salido rápido y estaba muy rica
Ambiente muy agradable, en los jardines, con mesas altas y bajas. Cena de tapas disfrutando del fresquito que hace por estar dentro de unos jardines.
Buenísimo! Me ha encantado el tartar de salmón, no tenían sidra pero compensado claramente con la comida, además nos dieron frutos secos con la bebida.
Celebramos allí una comida/evento de empresa el pasado jueves. Al ser al aire libre y haber arreglado el entorno exterior, el lugar fue un acierto máximo y más en tiempos Covid. Todos los empleados se volcaron en hacerlo genial. María, la chica responsable del establecimiento, lo organizó fantástico y estuvo más que atenta, sabía de la importancia del acto y lo bordó. Y la comida, todo muy rico, de muy buena calidad y magnifica cantidad. Poner un "pero" sería una injusticia por mi parte. :-)
Todo riquísimo, buena calidad y presentación excelente. El servicio muy bueno . Croquetas sobre alioli de huevo frito espectaculares. Hay que probar el resto de la carta. Volveremos.
Cocteles espectaculares. Fernando todo un artista. Me preparó el mejor Margarita que he probado en mi vida. Se ve que le gusta y disfruta lo que hace, profesionales de los que hoy no quedan. Un 10 para el!!
Fuimos 25 personas. Destaco la labor de María del Mar, que nos atendió con una paciencia y buen hacer que nos hizo muy agradable la estancia. La comida muy rica. Mezcla cocina tradicional con toques originales
Sitio espectacular. La comida de arte y el entorno en el parque al fresco y con una música genial. Y sobre todo tienen un camarero joven con gafas, de verdad, me alegro de encontrarme con gente joven profesionales de verdad. Un camarero profesional. Señores empresarios esto es lo que sevilla necesita. Somos tierra de bares. Y tener un camarero que conoce su oficio y que te hace estar a gusto, merece tener un buen sueldo y mejor trato. Gracias.
En el centro de un parque, platos muy bien cocinados y el servicio de 10. Empiezas a las 12 con un aperitivo, comes y tardeo de cafés o copas, está acondicionado para todo, solecito, los niños a sus anchas y además buenos precios. Lo siento pero no he tomado fotos. Hemos tomado arroz negro de sepia, bacalao con confitura de tomate y olivada, lomo de bonito y huevos estrellados, postres, infusiones.... Impresionante como da de sí esa cocina en un lugar tan reducido. Siempre que venimos a Sevilla lo visitamos.
Me ha sorprendido gratamente, pensé que sería un kiosco de parque, para tomar una cerveza o un cafelito, pero no. Tapas y raciones muy buenas, calidad y mucha variedad y puedes seguir después de comer con copas y/o café. Los camarer@as muy atentos y agradables. Lo recomiendo y volveré.
Agradable para tomar unas cervezas, no precisamente el día q fui , ya que había una pandilla con 5 perros q no dejaron de ladrar, inevitable supongo, pero fue muy molesto, las camareras muy simpáticas, pero además de no habernos hecho mucho caso, se equivocaron en la cuenta. Necesitan prestar más atención, si te pido 1 cerveza y no me la traes, por q se te olvida y me tienes allí esperando, no me la metas, en la cuenta, no?
Comer en un parque, con buena comida y maravillosamente atendido es un lujo. El ambiente es muy de familia y niños, pero hay mucho parque para que corran y jueguen. En días de sol en esta época es perfecto.
Es la segunda vez que vengo, y tanto la atención, como la comida muy, muy buena, el sitio espectacular. Los camareros muy profesionales, se de lo que hablo pq pertenezco a este sector. En este segundo día nos acompaño el tiempo, muy soleado siendo pleno invierno, pero además los camareros muy pendientes de poner las estufas en el momento adecuado bajar las persianas. Sin duda se convertirá en uno de lossitios perfectos para venir, nosotros con niños.
Nos reunimos toda la familia allí y estuvimos comiendo el dia 1 de enero y todo fue genial! La atencion de los camareros con nuestros niños fue espectacular. Un sitio donde pueden jugar despues de comer y un ambiente familiar fabuloso. La comida de 10. Repetiremos sin duda
Totalmente aconsejable… servicio genial!! Comida genial! Gracias María del Mar por tu ayuda. Un en encanto de persona. Pendiente de todo hasta que nos consiguió una buena mesa para todos!
He ido varias veces y siempre hemos acabado encantados. Comida buena, precios en la media, servicio excelente y sitio ideal para pasar la tarde. Al estar dentro del parque es perfecto para los peques pues pueden corretear tranquilamente. Volveremos
Sentados a la sombrita, con el olor a los naranjos del parque seguimos la recomendacion de probar torrija de pan brioche con helado: delicioso! Aunque no sea la receta sevillana típica, esta receta me encantó. El café y la tarta de queso excelentes también. El personal amable y atento.
Fantastic!!!!! Sitio precioso. Buen servicio y amabilidad de los camareros. Nos quedamos con ganas de probar su carta! Repetiremos sin duda. Un buen acierto.
Terraza muy fresquita, comida muy buena y camareros atentos. Ideal para ir con niños y estar tranquilo, está dentro de un parque vallado
Muy buen ambiente y excelente comida. Fuimos en familia y pasamos un muy buen momento. La atencion fue excelente tambien
Muy amable el hombre que nos atendió, sin nosotros ser de la zona nos explicó y luego se intereso en preguntar a compañeras mientras estábamos copeando, mil gracias 😊
Hemos estado este mediodía allí! Eramos 9 sin reserva. Nos han conseguido una mesa y todo genial. La comida estupenda y las 2 chicas que nos han atendido, magnificas! Y eso que se ha llenado la terraza a pesar de ser lunes.
Acabamos en esta terraza porque llegamos tarde al hotel y aún estaba abierta. Comimos muy bien y la calidad/precio estuvo genial El ambiente además acompañaba mucho, ya que está al lado del parque y eso también hace que refresque y se esté bien de noche
Lugar tranquilo en un entorno maravilloso al estar dentro del parque. Buena variedad de tapas, con calidad y precio acorde a dicha calidad. Servicio rápido y dispuesto.
Buen lugar para tomar algo...tal y como hicimos nosotros antes de regresar al hotel que lo teníamos muy cerca...solo tomamos por la noche ya que hacia calor y se estaba de maravilla...la atención correcta...gente joven y agradable...lo recomiendo 100%...yo volvería
Precioso enclave hasta en las noches de verano en Sevilla. Se agradece el ambiente, el servicio y el entorno que ofrece esta terraza.
Un lugar muy bonito y con un personal muy amable. Soy celíaca y tienen opciones sin gluten, además de garantizar que no haya contaminación cruzada. Se nota que están muy bien informados sobre el tema. Recomiendo
Para comer al aire libre, disfrutando de la tranquilidad y al mismo tiempo de una buena cocina es una apuesta muy segura. Ideal para parejas con niños pequeños porque pueden jugar y moverse libremente por el parque. Además tienen una carta a un precio que es razonable (sin ser barato), lo que indica que tratan de mantenerse en un equilibrio en su propuesta. Siempre que voy paso un rato muy agradable y calmado.
El restaurante Santa Bárbara es todo un acierto. La carta ofrece platos sabrosos y bien presentados, pero si tengo que recomendar uno en especial sería el tartar de salmón, fresco, equilibrado y lleno de sabor, de los mejores que he probado en la ciudad. El ambiente es muy agradable, con un toque acogedor que invita a disfrutar la comida con calma. Además, quiero destacar la atención de Enrique, nuestro camarero, que fue impecable: cercano, atento y siempre con una sonrisa. Gracias a él la experiencia fue aún mejor. Un lugar al que volveré sin dudarlo y que recomiendo al 100%.
Un lugar con encanto, en un entorno especial, con mucho glamour pero abierto a todo tipo de clientes, para comer, para tomar algo charlando, para tapear, todo es factible y la comida riquísima, con buena presentación y precios más que asequibles. Es casi imprescindible reservar para cenar pues se llena fácilmente. Aparcar si que es un poco complicado, hay que dejar el coche por los alrededores e ir andando, es la mejor opción si no vives por la zona. El servicio en mi opinión es escaso para el número de mesas que hay, cuesta un poco que te atiendan, pero una vez que lo hacen son estupendos y atentos. Sin lugar a duda un acierto en la zona.
Para comer al aire libre, disfrutando de la tranquilidad y al mismo tiempo de una buena cocina es una apuesta muy segura. Ideal para parejas con niños pequeños porque pueden jugar y moverse libremente por el parque. Además tienen una carta a un precio que es razonable (sin ser barato), lo que indica que tratan de mantenerse en un equilibrio en su propuesta. Siempre que voy paso un rato muy agradable y calmado.
El otro día nos apetecía ir a un sitio al aire libre para aprovechar algunos rayitos de sol, y vinimos al quiosco de Santa Bárbara. Nosotros llamamos para reservar, pero había sitio de todas formas, lo cual lo convierte en un lugar ideal si algún día os apetece lo mismo que a nosotros. Nos atendieron muy bien y la comida nos gustó mucho, os dejo a continuación lo que pedimos: 🔸Ensaladilla de atún (tapa 4€) 🔸 Pan de lomo a la sal con queso gratinado, cebolla y miel (10€) 🔸 Huevos camperos estrellados (plato 11€)
Lugar agradable y muy bonito. La comida estaba buena.
¡Lugar diferente! Rodeado de jardines, árboles y palmeras, y si vas de noche a la luz de una velita. Suele ser habitual un kiosko dentro de los parques de la ciudad, pero normalmete no buscan ni ofrecen la sofisticación de este lugar. La comida está muy buena, y tiene una variedad más que aceptable. Los fines de semana en el almuerzo ofrecen arroz. Los panes están deliciosos, y los postres una delicia. Si tienes mucha hambre también tienen una hamburguesa excelente. El servicio es muy cuidado, son muy amables y atentos. Los enseres de la mesa son bonitos, todo está pensado. Si vas con críos podrán jugar por allí sin peligro y sin molestar a los comensales. Y si tienes ganas de más también puedes tomar una copa o disfrutar de una coktelería cuidada.
Buen lugar para tomarse una copa, unas cervezas o incluso tapear. Esta rodeado de árboles, ya que está en un parque. Tiene bastantes mesas y sirven bastante rápido, aunque cuesta que te hagan caso. No tardaron nada en traer las tapas porque pedimos a la hora que abren la cocina. Estaba todo muy rico, pedimos papas aliñás, croquetas de jamón y la tortilla al whisky.
Nos gustó mucho, bien atendidos y precios muy acordes con la calidad y sabores ofrecidos. La Hamburguesa de Buey estaba muy rica, eso sí, solicité que fuera poco hecha y no fue así, en consecuencia he puesto una estrella menos, pero vamos es un lugar de 5☆, seguro que en mi próxima visita cambio.
Terraza ideal para ir en familia y/o con amigos. Música ambiente que te permite hablar sin problema. Mesas altas, mesas bajas y zona chill out. Carta variada tanto para un picoteo y compartir, como para comer con platos individuales. Todos los platos estaban riquísimos: patatas aliñadas, burrita, tosta de lomo a la sal, lomo al whisky 🥃 y el postre: coulant. Lo único, la burrada un poco salada. Buena atención del personal. Tienen vinos generosos 🍷. Baños 🚽: faltaba papel 🧻.
Muy bonito, esta en un parque los camareros muy atento y rápidos, la comida esta muy buena y muy abundante, recomiendo la tortilla al wisky, aunque todo estaba buenisimo. El agua te la ponen fresquista en una botella de cristal acompañada de un vaso, todo genial
Normalito. Nos atendieron genial aunque un poco lento por la cantidad de gente que había. Pedimos la tapa estrella “el último baño” y no nos gustó mucho, carne normal. Lo mejor las croquetas de lomo.
Lugar muy tranquilo para poder comer y tomar una copa. La comida está muy bien aunque los camareros son un poco lentos. Aunque el parque lo cierren al público puedes estar hasta las dos tomando una copa
Un gran sitio para comer con amigos y niños, dentro del parque donde pueden jugar y correr sin peligro. La comida en general bien, pero un exceso de precocinado regulero para los niños siempre a precio de oro... los nuggets y patatas de bolsa no eran los mejores. El resto de platos para los adultos si estaban bastante mejor, las carnes muy bien hechas y raciones generosas. La atención muy correcta de los camareros. Un sitio muy recomendable, imprescindible reservar.
Un lugar muy agradable. He comprobado en varias ocasiones que el orden de servicios por parte de los camareros es desigual. Sirven, por ejemplo, muy rápido la bebida y tardan mucho en servir los sólidos. Incluso no es la primera vez que hay que ir a la barra para que te puedan atender, señal de que hay mucha clientela; pero precisamente ahí habría que afinar más estar atentos a los requerimientos de los clientes. Gracias. Adelante.
El restaurante está en un marco delicioso, los jardines de la Buhaira. El sitio es espectacular y la comida es muy buena, de calidad, original y deliciosa. Sin embargo el sistema de camareros no funciona bien. Unos sólo pueden llevar y recoger platos y solo unos pocos pueden atender mesas y coger peticiones y comandas y al ser pocos se dilata el tiempo de pedir y hay que ir adivinando a quien puedes pedir y buscarlos entre los demás. Y no hay suficientes.
Estuvimos tomando unas copitas un grupo familiar y el lugar ha mejorado en sus instalaciones puesto que hay más zonas cubiertas y en estas fechas se agradecen las estufas que tienen colocadas. L@s camareros aún siendo jovencitos actuaron correctamente y con agradabilidad. Los precios de los cafés y refrescos aceptables pero el de los combinados con alcohol me pareció elevado (8 euros). Se encuentra en un buen lugar para ir con niños o poderse una vueltecita por el parque
Comida muy buena. Los camareros son amables pero hay que estar detrás de ellos para pedir, para pagar... Se tarda una eternidad en cada paso que se quiere dar a lo largo de la comida. Si se corrige eso (no sé si es cuestión de contratar más personal), el restaurante pasaría a ser top porque las instalaciones también son muy agradables para estar con amigos o con niños.
Magnifico sitio para ir con niños. El parque es grande y tienen donde jugar. La comida esta buena y no es excesivamente cara, aunque tampoco barata. Hay que reservar con días de antelación. Cocina muy rápida, camareros no tanto. En general muy bien.
Me parece un lugar muy bonito para almorzar o cenar tanto en familia, amigos o bien con tu pareja. Si teneis hijos ademas hay unos parquecitos infantiles justo al lado para que los mas peques se distraigan. En cuanto al servicio cuenta con camareros amables, rapidos y simpáticos. La comida en general muy buena de sabor pero muy pobre en cantidad motivo por el cual no le otorgo la maxima valoración. El precio se rige de la misma manera que la cantidad.
Lo mejor, el sitio es muy bonito, sombreado y fresco. Solo tomamos unas copas y está bien, aunque los cubatas muy cortitos. No puedo valorar la comida puesto que no probamos, aunque lo tengo pendiente de ir a cenar. Eso sí, es difícil encontrar aparcamiento cerca.
Sitio muy agradable, buena carta pero el servicio es lento, poco personal para la cantidad de mesas que tienen.
El servicio fue lo mejor, nos atendieron muy bien, muy atentos, y eso que íbamos con mogollón de niños. La comida nada del otro mundo, lo típico, si quieres salirse tanto plato de diseño y comer algo más tradicional, es un buen sitio, estaba todo muy bueno. Muy buen ambiente, dentro del parque, por lo que si vas con niños es perfecto.
Bonito lugar dentro de los jardines de la Buhaira, ideal para comer al aire libre disfrutando de un día de sol. Buen servicio, buena carta para tapear, platos y raciones. Unos postres muy buenos y muy bien presentados y un café de diez.
Agradable lugar para comer por su entorno, se encuentra situado en los jardines de la Buhaira, en Sevilla. La calidad de los productos y elaboración, no están mal. No buscar platos creativos. La atención en mesa buena, sin ser muy profesional, es amable. La relación calidad precio buena. Recomendable para comer bien en un buen entorno. Luego de haber estado en varias ocasiones puedo reafirmarme en la calidad del producto y en la sencilla, pero buena, elaboración de estos. En concreto los fritos muy logrados. En general, restaurante muy recomendable. Incluso ahora, en invierno, se está muy agradable por la noche en su terraza.
El restaurante nos gustó. Si que es verdad que es un poco caro pero aun así nos pareció un sitio bonito. Hicimos tapas por lo que solo podemos hablar de esos platos los cuales estaban todos ricos. De hecho, apenas pudimos acabarlas porque algunos platos venían muy llenos. Aun así, las que probamos eran bastante tradicionales por lo que no le doy las 5 estrellas por este motivo. En cuanto al servicio, estaban un poco saturados y iban un poco lentos pero nada muy exagerado.
Nos gustó mucho, bien atendidos y precios muy acordes con la calidad y sabores ofrecidos. La Hamburguesa de Buey estaba muy rica, eso sí, solicité que fuera poco hecha y no fue así, en consecuencia he puesto una estrella menos, pero vamos es un lugar de 5☆, seguro que en mi próxima visita cambio.
Terraza ideal para ir en familia y/o con amigos. Música ambiente que te permite hablar sin problema. Mesas altas, mesas bajas y zona chill out. Carta variada tanto para un picoteo y compartir, como para comer con platos individuales. Todos los platos estaban riquísimos: patatas aliñadas, burrita, tosta de lomo a la sal, lomo al whisky 🥃 y el postre: coulant. Lo único, la burrada un poco salada. Buena atención del personal. Tienen vinos generosos 🍷. Baños 🚽: faltaba papel 🧻.
Comida excelente y muy rica. Los precios son adecuados y el servicio es rápido y atento. El ambiente es tranquilo y agradable. Muy buen sitio para ir por la noche. Recomendado sin duda
El otro día nos apetecía ir a un sitio al aire libre para aprovechar algunos rayitos de sol, y vinimos al quiosco de Santa Bárbara. Nosotros llamamos para reservar, pero había sitio de todas formas, lo cual lo convierte en un lugar ideal si algún día os apetece lo mismo que a nosotros. Nos atendieron muy bien y la comida nos gustó mucho, os dejo a continuación lo que pedimos: 🔸Ensaladilla de atún (tapa 4€) 🔸 Pan de lomo a la sal con queso gratinado, cebolla y miel (10€) 🔸 Huevos camperos estrellados (plato 11€)
¡Lugar diferente! Rodeado de jardines, árboles y palmeras, y si vas de noche a la luz de una velita. Suele ser habitual un kiosko dentro de los parques de la ciudad, pero normalmete no buscan ni ofrecen la sofisticación de este lugar. La comida está muy buena, y tiene una variedad más que aceptable. Los fines de semana en el almuerzo ofrecen arroz. Los panes están deliciosos, y los postres una delicia. Si tienes mucha hambre también tienen una hamburguesa excelente. El servicio es muy cuidado, son muy amables y atentos. Los enseres de la mesa son bonitos, todo está pensado. Si vas con críos podrán jugar por allí sin peligro y sin molestar a los comensales. Y si tienes ganas de más también puedes tomar una copa o disfrutar de una coktelería cuidada.
Buen lugar para tomarse una copa, unas cervezas o incluso tapear. Esta rodeado de árboles, ya que está en un parque. Tiene bastantes mesas y sirven bastante rápido, aunque cuesta que te hagan caso. No tardaron nada en traer las tapas porque pedimos a la hora que abren la cocina. Estaba todo muy rico, pedimos papas aliñás, croquetas de jamón y la tortilla al whisky.
Lugar agradable y muy bonito. La comida estaba buena.
Comida excelente y muy rica. Los precios son adecuados y el servicio es rápido y atento. El ambiente es tranquilo y agradable. Muy buen sitio para ir por la noche. Recomendado sin duda
Bonito lugar en plenos jardines de la Buhaira, llegamos por las reseñas leídas, pero nos defraudaron. Pedimos tres de caracoles y ahí comenzaron nuestros problemas, porque solo nos sirvieron dos y la tercera tardó un mundo en llegar y eso después de solicitarla varias veces. Al menos los caracoles no estaban mal, la tapa es pequeña, el precio no. Los chocos están bien, aunque la ración es justa y la salsa que acompaña tb. El tartár de salmón, no nos gustó, demasiado condimentado, no se, raro. El pincho de pollo es normal, lo mejor sin duda las croquetas, están bastante buenas. Los camareros muy simpáticos casi todos, excluyo a una chica rubia que estaba demasiado estresada, pero cuando la terraza se llenó, fue un pequeño caos de comandas. Se volcaron en dos mesas grandes que tenían y eso hizo que nuestros platos tardaran mas de lo normal. Las disculpas que nos dieron la apreciamos y aceptamos, pero queriendo ser constructivo, deben mejorar su sistema de comanda. Precios elevados en relación con la calidad de la comida.
Un lugar con una ubicación genial sobretodo si vas con grupos grandes o niños, está en medio del parque de la buhaira. Tienen un menú con variedad de opciones, la comida está ok y la relación precio valor adecuada. Nos gustaron las croquetas, los huevos estrellados, las lagrimitas de pollo y el solomillo al whisky. Recomiendo reservar ya que suele estar bastante lleno. La atención es difícil de calificar porque la mitad del staff es SÚPER amable y agradable pero la otra mitad fue todo lo contrario, dos chicas con pésima actitud y ningunas ganas de servir. Cómo punto negativo, a nuestro parecer, está que se empeñan en servir refrescos y cervezas en copas de vidrio que no están hechas para esas bebidas y lo hacen incómodo, hemos pedido que nos traigan vasos y lo hemos conseguido luego de mil excusas y malas caras, no le encuentro el sentido. Hemos ido varias veces y seguramente volveremos, pero siento que hay aspectos que podrían mejorar sin mucho esfuerzo.
La comida muy buena , pero el servicio pésimo pues tardaron mucho en traernos la comida . Lo mejor una camarera llamada Nerea que se porto con nosotros fenomenal al ver que tardaban tanto en servirnos la comida. Creo que les faltan camareros .
No me gustó. Éramos un grupo y a la hora de pagar pretendían que uno pagara más de 300 € de una tarjeta en lugar de fragmentar el pago entre los que íbamos. Fue algo desagradable la situación. El sitio era agradable pero en el momento del pago todo se fue al garete ante la actitud que nos encontramos.
En esta segunda visita he de decir que la calidad de la comida ha ido a mucho peor, pedimos muchas cosas y creo que no puedo decir que nada estuviese realmente bueno, las papas aliñás y la ensaladilla estaban ácidas, las croquetas de jamón sabían extrañas, los chocos no eran de calidad, los boquerones al limón tal vez fueron lo mejor aunque la textura no era firme, la presa con mojo estaba muy seca. En cuanto al servicio se nota que había camareros sin experiencia y eso se notaba, aún así fueron muy agradables. Y sin lugar a dudas lo mejor es el sitio y el ambiente. Una lastima la bajada de calidad con respecto a mi anterior visita, dudo que volvamos, fue bastante decepcionante.
Sitio bonito y comodo, pero pretencioso. Aparenta ser un sitio "bueno" pero el servicio se ve que es "barato"(sin desmerecer, en cervecerias de barrio te atienden con mas ganas). Al intentar pedir y un par de camareros indicarnos que "a su compañero", la chica aviso a esa compañera aventajada que si toma nota. Irene nos saludo con un "Que?" como cuando su amigo del barrio la molesta en algo super importante. Para pedir una cerveza, por ejemplo, cada camarero que intentas llamar te pide "un momento", momento que nunca termina. Esto paso más veces de lo que debería, por lo que al pedir la cuenta fueron listos y la trajeron al momento, por desgracia se nos notaba en la cara que la paciencia se nos estaba agotando. En definitiva, el sitio bien, la comida bien, pero el servicio nefasto, hasta el punto que te hace perder los papeles y ponerte "a su altura", haciendote sentir incómodo. Desde luego viendo que esto se repite en muchas reseñas no es para repetir.
Pasamos por allí por casualidad y fue todo un acierto el punto negativo el mini serranito, muy caro para lo que era
La comida está bien y el sitio es ideal para ir con niños (salvo por los fumadores), pero el servicio se hizo un lío. Pedimos postre. De una tarta nos dijeron que no había, y luego que sí. A la media hora nos dicen "ahora salen los postres", pero luego nos dicen que no había la tarta.
Bonito lugar en plenos jardines de la Buhaira, llegamos por las reseñas leídas, pero nos defraudaron. Pedimos tres de caracoles y ahí comenzaron nuestros problemas, porque solo nos sirvieron dos y la tercera tardó un mundo en llegar y eso después de solicitarla varias veces. Al menos los caracoles no estaban mal, la tapa es pequeña, el precio no. Los chocos están bien, aunque la ración es justa y la salsa que acompaña tb. El tartár de salmón, no nos gustó, demasiado condimentado, no se, raro. El pincho de pollo es normal, lo mejor sin duda las croquetas, están bastante buenas. Los camareros muy simpáticos casi todos, excluyo a una chica rubia que estaba demasiado estresada, pero cuando la terraza se llenó, fue un pequeño caos de comandas. Se volcaron en dos mesas grandes que tenían y eso hizo que nuestros platos tardaran mas de lo normal. Las disculpas que nos dieron la apreciamos y aceptamos, pero queriendo ser constructivo, deben mejorar su sistema de comanda. Precios elevados en relación con la calidad de la comida.
Un lugar con una ubicación genial sobretodo si vas con grupos grandes o niños, está en medio del parque de la buhaira. Tienen un menú con variedad de opciones, la comida está ok y la relación precio valor adecuada. Nos gustaron las croquetas, los huevos estrellados, las lagrimitas de pollo y el solomillo al whisky. Recomiendo reservar ya que suele estar bastante lleno. La atención es difícil de calificar porque la mitad del staff es SÚPER amable y agradable pero la otra mitad fue todo lo contrario, dos chicas con pésima actitud y ningunas ganas de servir. Cómo punto negativo, a nuestro parecer, está que se empeñan en servir refrescos y cervezas en copas de vidrio que no están hechas para esas bebidas y lo hacen incómodo, hemos pedido que nos traigan vasos y lo hemos conseguido luego de mil excusas y malas caras, no le encuentro el sentido. Hemos ido varias veces y seguramente volveremos, pero siento que hay aspectos que podrían mejorar sin mucho esfuerzo.
En esta segunda visita he de decir que la calidad de la comida ha ido a mucho peor, pedimos muchas cosas y creo que no puedo decir que nada estuviese realmente bueno, las papas aliñás y la ensaladilla estaban ácidas, las croquetas de jamón sabían extrañas, los chocos no eran de calidad, los boquerones al limón tal vez fueron lo mejor aunque la textura no era firme, la presa con mojo estaba muy seca. En cuanto al servicio se nota que había camareros sin experiencia y eso se notaba, aún así fueron muy agradables. Y sin lugar a dudas lo mejor es el sitio y el ambiente. Una lastima la bajada de calidad con respecto a mi anterior visita, dudo que volvamos, fue bastante decepcionante.
Fuimos un grupo de 8 personas, el servicio no estuvo mal, salvo un percance que tuvimos con un bebé, que mancho en el suelo y uno de los camareros nos trajo un cubo con agua y sin fregona para que nosotros mismos lo recogiesemos... Fue un accidente pero está totalmente fuera de contexto, no dábamos crédito. El personal se ve inexperto y carente de conocimiento de protocolo hostelero. Por otro lado la comida calidad precio está desfasada. Ejemplo de un mini-serranito 5€, sin gracia del montón como te puedes comer en un sitio de baja calidad. Lo único un poco mejor, la ensalada de burrata y la tabla de quesos pero eso no es "cocina" Al igual que otras tapas, te ahogan en patatas pará que te artes pero ya digo para los precios bastante mediocre. Allí pagas el sitio y el ambiente que es idílico. No volveremos.
Lo único a destacar del sitio es su localización, ya que se encuentra en un entorno bonito e ideal para una comida o una copa con amigos mientras los niños juegan de forma segura en el parque. La comida es regular y simplona, ya que al tener una cocina muy pequeña se han centrado sobre todo en los fritos. Las croquetas saladas, el arroz ibérico de ibérico tenía solo el nombre. Las lagrimitas de pollo y los chocos muy buenos. El servicio muy desorganizado y caótico.
La comida está buena en general y proporcional al precio pero el servicio deja mucho que desear, además la cristalería está sucia y sin repasar , con restos de barra de labios. Personal poco profesional y poco motivado ( excepto la chica morena que recibe),cogen las copas con toda la mano dejando sus huellas en el cristal… vamos poco higiénico. Es una pena porque el emplazamiento es magnífico pero no funcionará si siguen así. Cena del domingo 26 Sept muy tranquilo el ambiente en general , aún así hemos tenido que solicitar por TRES veces que nos tomen nota de la comanda . Dudo mucho que volvamos .
Llevo llendo a esta terraza 1 año aprox.. pero los últimos meses en verano para ser concreta... la verdad que fatal... pedimos una tapa de papas aliñadas y daba verguenza, por la cantidad que era de chiste y como venían como si fuera las sobras todo triturado a mas no poder, después para atendernos pésimo todos los camareros pasando de nosotras, y ya la última vez que fuimos la verdad que el camerero jovencito muy amable, pero una camarera que nos atendió morena bajita muy delgada pelo largo ondulado creo recordar... atendiendo con muy pocas ganas.... era la 00:40 y preguntamos a que hora cerraban.. y el camarero jovencito fué a preguntar y esta mujer morena que supongo seria la encargada o algo... le dijo con aspavientos de muy malas formas al camarero cerrramos a la 1:30 he dicho a la 1:30 , cuando ennla web pone a las 2:00... total que el chaval vino y nos lo dijo ,entonces pedimos una copa porque nos daba tiempo y no nos la pusieron alegando que no habia mas botellas de la que habiamos pedido, este camarero jovencito de 10 la verdad,porque en todo momento fue amable y atento, lo que su encargada o compañera no fué.Espero que hagan algo porque es una terracita que se esta muy bien... pero volver otra vez para tener de nuevo mala experiencia prefiero ir a otro sitio. Y por favor avisen que se cierra a una hora porque en la página pone a las 2.
Terracita dentro de un parque. De ambiente genial. El trato del personal muy agradable y correcto. Pedimos croquetas de jamón sobre mouse de huevo. taquitos de bacalao y huevos camperos con chistorra. Aquí viene el pero: las croquetas creemos que eran de bolsa. Sabían demasiado a pre cocinado. (Y 10 eurazos, ojo) yo me ahorraría el mouse de huevo y me curraría la masa casera de las croquetas. Porque en serio, me han hecho dudar muchísimo. Otra cosa que nos ha hecho dudar ha sido el agua. Te abren la botella en la mesa y se llevan el tapón. No se ve precinto de seguridad de recién abierto, por tanto creemos que el agua la rellenan. Y cobrar 2,50 por agua rellenada… no lo se Rick. Volvería, pero no a comer.
Tres mesas en todo el bar. Llevamos toda la noche viendo a las camareras a un lateral de la entrada del recinto, charlando y de cachondeo. Una penuria para conseguir que te atiendan, y encima toda la pinta de que se olvidaron de mandar la comanda a cocina. Un respeto y agradecimiento a la única que por lo menos, cuando venía, cobraba un tono amable y con voluntad de ayudar, porque las otras... Madre mía. La comida rica y tal, sí.
Lo único a destacar del sitio es su localización, ya que se encuentra en un entorno bonito e ideal para una comida o una copa con amigos mientras los niños juegan de forma segura en el parque. La comida es regular y simplona, ya que al tener una cocina muy pequeña se han centrado sobre todo en los fritos. Las croquetas saladas, el arroz ibérico de ibérico tenía solo el nombre. Las lagrimitas de pollo y los chocos muy buenos. El servicio muy desorganizado y caótico.
Fuimos un grupo de 8 personas, el servicio no estuvo mal, salvo un percance que tuvimos con un bebé, que mancho en el suelo y uno de los camareros nos trajo un cubo con agua y sin fregona para que nosotros mismos lo recogiesemos... Fue un accidente pero está totalmente fuera de contexto, no dábamos crédito. El personal se ve inexperto y carente de conocimiento de protocolo hostelero. Por otro lado la comida calidad precio está desfasada. Ejemplo de un mini-serranito 5€, sin gracia del montón como te puedes comer en un sitio de baja calidad. Lo único un poco mejor, la ensalada de burrata y la tabla de quesos pero eso no es "cocina" Al igual que otras tapas, te ahogan en patatas pará que te artes pero ya digo para los precios bastante mediocre. Allí pagas el sitio y el ambiente que es idílico. No volveremos.
Buen ambiente, pero el servicio es nefasto. Se nota que no tienen mucha experiencia. Camareros que pasan por al lado tuya 4 veces y ni te miran, al final desistes y acudes a la barra a pedir, pero aún así pasan de tí y te toca esperar. Pedimos una mesa baja ya que habían unas 8 libres y nos la negaron por "estar reservadas", todo el tiempo que estuvimos allí (unas 3 horas)estuvieron vacías y no nos dejaron cambiarnos. Había personas que incluso se iban por decirles que no tenían mesa , cuando una de ellas vacías incluso la recogieron!!! No llegamos a quedarnos a comer por el servicio.
¡Insuperablemente malo! Si esperas tener opciones veganas la llevas clara, el camarero que nos atendió, que fardó de ser muy experto porque llevaba 13 años trabajando en la hostelería no tenía ni idea de lo que era ser vegano y nos dio opciones como una ensalada de lechuga y patatas, cuando nos negamos, nos dijo que no sabía que otra cosa podía comer un vegano... Aún no contentos con esto, no nos dejaron traer comida de fuera y tuvimos que cenar en un banco justo en frente del restaurante, indignante la verdad. Nada profesionales y una atención penosa.
El sitio está bien porque es al aire libre, pero el servicio es lento. Da la sensación que las camareras no tienen experiencia. El dueño debería plantearse alternar con alguna persona con algo más de experiencia. No llegó a venir la comida después de 2 horas allí para cenar. Amables pero no eficientes
Empezamos regular, porque llamamos para reservar y nos dijeron que no reservan así que llegamos sobre las 20.30 para no tener problemas y cuando llegamos nos preguntan si tenemos reserva y les dijimos que nos habían dicho que no se reserva. Tras esto tardaron 20 min en preparar la mesa aunque solo había 3 mesas ocupadas. El resto lo resumo rápidamente, el local llegó a estar a la mitad de su aforo más o menos y aunque pedimos toda la comanda de una sola vez tardaron muchísimo entre plato y plato, tuvimos que reclamar varias veces los platos y aún así nos fuimos sobre las 23.30 sin terminar de cenar porque faltaban a platos y llegamos a las 20.30. No me imagino cuando esté al 100%. Por otro lado la carta normal pero precios no tanto. Pinchito de pollo 5.50 por poner un ejemplo.
Como en comentarios anteriores, la comida no está mal, pero el servicio de camareros es nefasto, caótico, la comida llega antes que la bebida, después pides algo mas y tarda un montón, o no llega, no se el sistema parece que no es el adecuado. Mira ahora llega la cerveza que pedí hace media hora, en fin creo que habría que mejorar el servicio de camareros porque es un descontrol.
El servicio muy lento e inexperto. Estuvimos apunto de anular los helados, nunca llegaban. La comida rácana y los precios desorbitados. Lástima, en un escenario tan atractivo.
No he llegado a comer allí porque el sistema de "reservas" que tienen es de traca. Empiezan a coger reservas de lunes a miércoles porque para ese día ya no queda nada de cara al fin de semana. Pides mesa al sol y te dicen "que como las piden muchas personas, no te la pueden garantizar". Entonces, ¿cómo dan las mesas al sol? ¿Por orden de llegada? ¿sorteo?, ¿por tu cara bonita? Por eso no voy a comer, porque si voy con personas mayores, quieren mesas bajas y al sol. El sitio se ha puesto de moda tras una reforma, que incluye una tarima sobre el albero y 4 toldos. Luego, por dentro del propio local, solo ha quedado la cocina. Es un sitio bien ambientado, en pleno Parque de la Buhaira, a veces ponen música por los altavoces. La atención es buena. El café está a 1.80, un poco caro para lo que es.
He invitado a mi familia y ha resultado un desastre. Una pena, pues el entorno es muy agradable. Los camareros hacen lo q pueden, pero son personas muy jóvenes q se nota, no son profesionales, quizàs se deba a q la cocina no está organizada y no salen las comandas a su debido tiempo. La comida regular, de un plato a otro tardan una eternidad. Nos hemos ido a mitad comida hartos de esperar. La relación precio, calidad, caro. No pienso volver, ni recomendarlo.
No se entiende que por ir en grupo (17 personas) no nos dejen estar en la misma mesa (alta y de pie) , ni nos den ninguna alternativa (como juntar varias mesas) estando el local medio vacío.
El servicio nefasto. Hemos estado esperando más de hora y media para comer después de pedir la comanda. Gran parte de los platos principales han llegado antes que los entrantes. No es un sitio para comer bien. Además, las raciones son enanas y después de traernos el postre, nos han traído el vino. Y nos querían dar la cuenta de otra mesa. Al menos, la comida estaba buena.
Si tienes alguna necesidad especial con la comida, este no es el sitio para ti: no pueden ofrecerte alternativas decentes que no sean simplemente quitar ingredientes. Encima, si finalmente no puedes comer nada más que una ensalada de lechuga o patatas, no te dejan llevarte tu propia comida para no quedarte sin cena. En 2023 habría que pensar en ofrecer opciones más inclusivas y no hacer sentir al cliente como si él estuviera equivocado por haber venido, porque cuando se organiza algo en grupo no siempre es posible elegir dónde comer.
Quisimos ir a tomar algo, y nos dijeron que abrían a las 8h (eran las 7h30), aunque todo se veía todo listo Y al minuto se acerco otra gente y a ellos les hicieron sentar sin problema Sin hablar de la cara que pusieron al vernos, con asco, y de su forma de hablar Vaya racismo
Nos han cobrado 19 cervezas y hemos pedido 13, segun ellos eran 19 y las hemos pagado por no entrar en polemica. Nada recomendable.
Pésimo. Nos hemos ido porque tras 10 minutos esperando no han venido a tomarnos nota ni tenían intención. Hablando entre ellas, montando mesas lentamente y evitando miradas que las involucrara para atendernos... en fin.
Se llena por el entorno pero el servicio pésimo y maleducado, calidad de la comida decente pero cara, sin olvidar los precios altísimos de las bebidas ej. Botella de agua rellena del grifo, pasada por un filtro (como ellos dicen…) 2,50€. Al venir en vidrio te dicen que no te la puedes llevar (el envase es suyo) les pedimos una solución pero ninguna camarera es capaz, hasta que no sale un encargado. Situación absurda como bien describe las absurdas camareras. Al igual que son vuestros envases son nuestras consumiciones abonadas y tenemos nuestro derecho a llevárnoslo.
Fuimos a tomarnos unas copas y el servicio dejó mucho que desear. Tardaron más de media hora en atendernos, lo sorprendente es que les avisábamos para que nos atendiesen y pasaban de nosotros, se nos quedaban mirando y se metían dentro de cocina. Fue ya al final cuando tuve que levantarme para pedirle por favor si nos podían atender. Un caos el servicio, está claro que no hay coordinación entre los camareros, están desorientados. Y ya al final, equivocación en la cuenta. Un caos. Creo que debe de mejorar ya que el ambiente es agradable y está en una zona muy buena
Las croquetas hacendado, el solomillo duro, las papas sin sabor, el pollo seco y gordo, en definitiva la comida pésima. El servicio deja mucho que desear. No recomiendo este bar para nada y menos para celebraciones. La comida tardan muchísimo estuve esperando 1h para unos Macarrones con tomate frío para mi hijo una vergüenza. No volveré nunca más.
El racismo y la grosería de las camareras que nos miraron horrible y nos nos dejaron sentar mientras a otras personas llegando detrás de nosotros los invitaron a seguir, que asco ser extranjero y venir a lugares que desde que entras te están mirando mal y con asco. 🤢
El entorno genial sobre todo si vas con niños que pueden estar un poco a su aire o con perros, pero el servicio bastante lento, no lo recomiendo. Lo que pudimos comer después de reclamarlo varias veces a los camareros bastante rico, pero algunos platos ni llegaron cuando cansados de esperar pedimos la cuenta y nos fuimos. Una pena porque el parque es muy bonito.
El lugar es bonito, parece agradable y la comida / tapas ………..deben de estar bien, la experiencia no tanto. Llegamos nos dan una mesa y después de15 minutos de espera sin ser atendidos y habiendo atendido a personas que se sentaron después que nosotros decidimos marcharnos. En fin quizás en otra ocasión tengamos más suerte
Fuimos 4 personas a comer un sábado y la experiencia fue muy mala. El servicio fue lentísimo y maleducado, como si te hiciesen un favor por atenderte. Pero lo peor viene ahora, en un momento nos tiraron una cerveza encima (un error lo tiene cualquiera), lo malo fue la actitud después, se llevaron los platos mojados, no limpiaron la mesa y ni siquiera trajeron platos nuevos. Y cuando por fin llegó la comida, la dejaron (tiraron) directamente en la mesa sin fijarse en que no teníamos platos y tuvimos que pedirlos varias veces. Una pena. No lo recomendaría nunca
El lugar es bonito, parece agradable y la comida / tapas ………..deben de estar bien, la experiencia no tanto. Llegamos nos dan una mesa y después de15 minutos de espera sin ser atendidos y habiendo atendido a personas que se sentaron después que nosotros decidimos marcharnos. En fin quizás en otra ocasión tengamos más suerte
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