Guía de Taberna Can Margarit
# Taberna Can Margarit: Un Sabor Auténtico en el Corazón de Sants-Montjuïc
© 2026 PosDo · v3.0
Catalan, Levantine & Andalusian dishes supplied in a rustic, old-fashioned environment.
Food · Barcelona
Savor traditional Catalan flavors in a rustic haven
Willkommen in der Taberna Can Margarit in Barcelona! Hier erwartet Sie eine authentische und genussvolle kulinarische Erfahrung. Wir legen großen Wert auf die Qualität unserer Speisen und schaffen eine einladende Atmosphäre, in der sich unsere Gäste wohlfühlen. Mit einer Bewertung von 4.3 von 5 Ster...
Willkommen in der Taberna Can Margarit in Barcelona! Hier erwartet Sie eine authentische und genussvolle kulinarische Erfahrung. Wir legen großen Wert auf die Qualität unserer Speisen und schaffen eine einladende Atmosphäre, in der sich unsere Gäste wohlfühlen. Mit einer Bewertung von 4.3 von 5 Sternen und über 1.000 positiven Bewertungen ist die Taberna Can Margarit ein beliebter Treffpunkt für alle, die gutes Essen in Barcelona schätzen. Lassen Sie sich von unserer Küche verwöhnen und genießen Sie unvergessliche Momente.
Taberna Can Margarit es un lugar auténtico y acogedor con ambiente encantador. Destacan la comida casera catalana, especialmente el conejo, y el trato amable del personal. Algunos mencionan que la carta es limitada y puede estar concurrido.
Tip: Si no te gusta la comida picante, pregunta antes de pedir. Al llegar, te ofrecen vino de la casa.
Daten von Wikidata
Taberna Can Margarit befindet sich in Barcelona, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Daten von Wikidata
Un lugar típico de Poble Sec en donde la gastronomía catalana rebosa en la carta. Acogedor y muy característico. La pena es que esté algo invadido por turistas, pero si acuden a Can Margarit es porque saben que vale la pena.
La comida no llego a ls fotos, pero estuvo todo delicioso. El personal muy amable y paciente (eramos una mesa grande) y el ambiente increíble
Hermoso! Nos encanta este lugar, hemos venido con mi chico en un par de ocasiones y la comida, el ambiente y el trato son espectaculares, es de nuestros lugares favoritos en Barcelona. El conejo estaba delicioso, el cordero igual, los entrantes patatas, calamarcitos y el pan muy buenos!!! Gracias 🙏
¡Una joya en Barcelona! La primera vez que fuimos no entendíamos cómo no habíamos ido antes. Es una taberna muy antigua y con mucha magia. Cuando entras, te ofrecen un poco de vino de sus botas que puedes servirte tú mismo. La cena riquísima. La ensalada murciana es de otro mundo. Un plato tradicional riquísimo. El conejo es delicioso y la ternera también. El postre, tanto los pasteles como los pudings, te los comes que no te das ni cuenta. ¡Repetirías de todos! El ambiente es muy especial, hay que verlo para entenderlo. El servicio es muy atento y dan muy buenas recomendaciones. Sin ninguna duda vamos a repetir. ¡Nos faltan muchos platos por probar!
Estuve ayer por aquí y la verdad todo excelente nos atendió Ana en la mesa siempre con una sonrisa y muy atenta, de verdad un 11/10 en todo
Coqueta taberna de toda la vida en pleno Poble Sec. Ofrecen una carta con comida típica catalana donde la calidad del producto es lo primero. El lugar es precioso y solamente llegar, te ofrecen un vaso de vino que elaboran ellos y es cortesía de la casa. Lugar totalmente recomendable. Volveremos
Hace 9 años que no pasaba por aquí y sigue igual. La entrada con barricas de vino que puedes probar mientras esperas la mesa, sus inmensas velas en botellas de vino, su decoración estilo rústico y un trato familiar impecable. La carta, no es muy extensa, pero no hace falta más. 1 Olivas. 2 Conejo a la Jumillana (de los mejores conejos que he comido). 3 surtido de pudings. No volverán a pasar 9 años más hasta la próxima visita.
Exquisita degustación de varios platos, calidad y servicio impecable y cálido. Callos, calamares, escalivada , bacalao, brochetas, pan con tomate y vino … ahh y los postres. Algo para cuando volvemos a Barcelona no nos perdemos! . Incondicionales de México!
Amor a primera vista y a segunda también!! hemos tenido que repetirlo esta misma semana aunque hemos caido en la butifarra y las costillas de nuevo pero variando los entrantes, ambiente espectacular siempre lleno pero no se hace cargado, servicio de 10 te atienda quien te atienda y ademas es super bonita la taberna.
Llegamos de Italia para pasar un rato con mi hermano que estaba en Barcelona. Entre todos los sitios, él había elegido este restaurante para su fiesta. Me encantó. La comida, muuuuy rica. El personal, muy agradable. El sitio: super! 👍
Me encantó!!!! Tienen un solo plato principal pero muchas exquisiteces para probar (a los que no les gusta lo picante, preguntar antes de mandarse) Un lugar lleno de historia. El que visita Barcelona, debe visitar las obras de Gaudí y la taberna Can Margarit!!! El plato principal (conejo) es muy sabroso, súper exquisito. La gente que te atiende es muy amable y atenta. Fuimos casi en el cierre e igualmente nos atendieron súper bien. Te convidan un vasito de vino de la casa, lo elegimos nosotros entre cuatro variedades (dos blancos y dos tintos). Los precios son muy buenos!! Sinceramente, los súper recomiendo!
Un lugar de lo más auténtico que haya visto en Barcelona!! M'encantò el aire que se respira, sabe a genuino, a tradición, a cuando las cosas simples y hechas con cariño eran el mejor estándar!! Los camareros muy amables, currandoselo mucho, el local estaba muy lleno y aún así nos atendieron como es debido!! No nos faltó de nada, estábamos a gusto y no dimos peso a las esperas un pelín largas! Lo recomiendo totalmente!! Es más, volveré pronto!! Gracias!
Un lugar fantástico y un ambiente encantador los camareros son muy simpáticos y la comida es excelente, recomiendo a ojos cerrados el conejo que es la especialidad, volveremos 100% recomendado.
Súper recomendable, el lugar es súper cálido, te transporta a un pasado bellísimo!!! Viaje desde Argentina a cumplir sueños, entre ellos, conocer la taberna!! Seguramente volveré. Gracias por la atención recibida🥰🇪🇸💖
Mi favorito sitio en Barcelona de comida catalana! Mi favorito es caracoles, lomo o butifarra con escalivada. Los vinos caseros son muy ricos. Por dentro está muy bonito, parece una taberna medieval. Mientras esperas la mesa se puede tomar vinos de barril.
Nos encanta siempre! Por eso volvemos y volveremos, muy agradable el servicio de todos (nos atendieron 3 personas diferentes!) y todos súper amables. Y la comida es simplemente deliciosa , como debe ser lo casero (sin extravagancias!).
Acogedora y entrañable La Acogedora y entrañable Taberna Can Margarit no defrauda. Empezando por la atención y el recibimiento con el tastet de vinos de sus barricas con solera, seguimos con la variada carta donde, además de su plato estrella "Conejo a la Jumillana" imperdible!!, destacan "los champiñones de la Tieta Roser" inmejorables y para repetir!! La "Ensalada Murciana" la "Pipirrana" Los "caracoles" los "calamarcitos" y los "embutidos" todo acompañado de su buen "pan de payés con tomate" Para nosotros una muy buena elección y repetiremos!!
Nos encanta este sitio!!!! El trato es exquisito, los chicos son muy amables y la comida casera y deliciosa. Los barriles de la entrada le dan ese toque a bodega antigua que tanto nos gusta... Vamos bastante, la última vez celebré mi cumple!! :)
Comida como en casa a precio de casa. Las cantidades són increíbles para un restaurante en Barcelona. Comimos el conejo que es de llorar por más. Buenísimo. Y si tienes que esperar mesa hay un recibidor dónde puedes probar el vino de la bodega.
Un restaurante con esencia de taberna, mantiene su decoración de antaño, sus barriles, su forma arquitectónica de hace más de 100 años. Buena comida, carta limitada, trabajadores encantadores, un buen sitio para ir con amigos. Antes de entrar a cenar, te puedes tomar unos vinos de forma gratuita.
Lugar único en el querido barrio de Poble Sec. Una joyita perdida en Barcelona. Buenos precios, buen trato, carta que se mantiene desde 1974.
Uno de los sitios mas especiales de todo Barcelona, por suerte para los clientes, no se conoce mucho, pero es autentico, nada de esas bodegas de cartón piedra "modernis". Ideal para cenas de grupos grandes, solo entrar y el ambiente es amigable y festivo. La comida casera y tradicional muy buena, especialidad la cazuela de conejo. Las tapas de entrantes muy buenas y además hay opciones veganas interesantes.
Una parada obligatoria en un enclave céntrico en Barcelona. Un sitio auténtico, con una atención inmejorable por parte de todo su equipo desde que entras. Tomar un vino de sus icónicas barricas a la entrada mientras esperas para degustar sus platos. Muy recomendable el conejo que preparan. Y poner la guinda con cualquiera de sus puddings. Un ambiente genial a un precio razonable y con un trato como pocos. Para volver y recomendarlo sin ninguna duda.
Can Margarit es un viaje a otra época. Desde la autenticidad del local a la simpleza de su cocina te llevan a una experiencia sensorial completa. El vino de cortesía y el conejo son parte de las maravillas de la casa. La atención es amable y rápida. Por lejos, uno de mis favoritos de Barcelona ¡No se lo pierdan!
Un lugar espectacular! El Ambiente hermoso, una casona antigua muy linda. El personal, super amable. Cuando llegas te dan vino de bienvenida de granel. Éramos 5 comimos conejo y un montón de otros platos + vino + agua + postre y todo por 20 euros cada uno. Volvería mil veces!
La especialidad es el conejo, siempre que vamos lo pedimos, es delicioso, está para chuparte los dedos, el personal es encantador y la atención un 10 al igual que la comida. El ambiente rustico es único y nos encanta, además que yo como sin ningún problema y sin miedo con todas mis intolerancias alimentarias. El plus del vinito obsequio de la casa y a elegir, que te puedes tomar mientras esperas tu mesa! vamos son todo pluses! Y de precio super bien. Muchas gracias a todo el equipo del can margarit, seguir así❤️
Catalán catalán y el mejor ambiente que se podría esperar. Además de que te den el vino gratis al entrar directo del barril es de otro mundo 🩷 muy familiar le tengo cariño especial.
No encontrarás ningún restaurante tan único en Barcelona Comida y servicio inmejorable
Me encantó. Está situado en una antigua casa labriega en el corazón de Poble Sec. Al entrar hay unos enormes toneles de vino de los que puedes beber libremente antes de pasar a las mesas. Los camareros son muy simpáticos y la comida es muy buena. Tienen un variado surtido de productos típicos. A destacar el conejo. Ya no quedan sitios así en Barcelona. .
Excelente experiencia que sin duda repetiremos. A la llegada nos servimos vino de las barricas originales de la época, es una antigua bodega que conserva la decoración creando un ambiente único, con mucho encanto. La estrella, el conejo a la jumillana, los embutidos, los puddings caseros, todo está excelente. La atención de los camareros un 10!. MUY RECOMENDABLE!
Lugar auténtico! He estado varias veces y lo recomiendo totalmente! La taberna es muy especial, un lugar único. Comida catalana casera y de calidad. En la sociedad de las franquicias en la que vivimos se agradece que todavía existan espacios tan auténticos. Carlos es el responsable del restaurante, es una persona muy amable y atenta. Tanto el como su equipo de camareros te harán sentir como si estuvieses en tu casa.
Fui hace muchos años, y me encantó. He vuelto a ir y está igual de bien. El mismo buen ambiente, la misma sabrosa comida,... muy recomendable. Han sabido conservar el carisma. Ideal Tanto para ir en pareja como para ir con amigos.
Anoche fui a cenar con amigos y muy bien. Es una casa antigua con decoración de 1800-1900. A la entrada hay barriles de vino y te ofrecen vino gratis mientras preparan tu mesa. La carta es variada y tiene muchas cosas, ingluso para vegetarianos. Y los postres son caseros y muy buenos, y hay un gran surtido. ¡Me encantó!
Un lugar muy especial, con un ambiente único. Es una antigua bodega y la decoración rústica es fantástica (increíbles esas velas casi centenarias). El equipo es realmente amable y acogedor y una grata sorpresa poder degustar el vino de las barricas mientras esperas la mesa. La comida es sencilla pero estupenda. La especialidad de la casa es el conejo a la jumillana, pero la ensalada murciana, los champiñones de la tieta Roser, el pincho... todo está muy bueno. Mención especial también para sus puddings caseros. Un lugar muy recomendable, sin duda.
Degustación de vinos locales con interesantes variedades, para luego disfrutar de tapas o platos catalanes. Atención muy amable y esmerada, buena cocina, precios razonables. El sitio tiene una decoración muy peculiar e interesante de ver.
SITIO UNICO, yo diria que casi un museo. Personal amable, atento y simpático. Nada caro en relacion a cantidad y calidad. Te reciben con vino de sus propias bodegas. Aunque he de decir que esta prohibido el cante. SUPER recomendable si estas por Barcelona. Es como un viaje al pasado
Bodega auténtica a muy buen precio. En la entrada tienes vinos de la casa para probar y una vez entras al restaurante puedes comer comida catalana y beber vino a buen precio. El camarero muy simpático a pesar de lo lleno que estaba el sitio y el agobio que levaban.
El mejor restaurante de cocina tradicional que he disfrutado. El lugar es único por su agradable decoración, auténtica y bien conservada. La atención es inmejorable desde el anfitrión hasta los camareros. Un detalle que pocos restaurantes tienen, tú mismo te puedes servir una copa de vino de las barricas de la entrada. Una experiencia única y super recomendable CAN MARGARIT! Volveremos.
Local rústico con comida casera catalana, la especialidad de la casa: conejo que fue muy bueno! Las porciones podrian ser un poco mas grandes. Calidad precio estupendo. Te invitan a una copita de vino de barril de bienvenida, servicio rapido y muy amable!
Mi sitio favorito de Barcelona y un restaurante con una cocina tradicional espectacular. Además, el local merece una visita en sí mismo por toda la historia que encierra y el personal no podría ser más agradable. Maravilloso.
Es un restaurante que merece la pena ir, la entrada es de la bodega que era y es precioso con todos sus detalles antiguos y las velas tan enormes..parece un museo.Te puedes tomar y probar los vinos q hay en las cubas y luego pasar al restaurante q es una maravilla de lugar, nosotros siempre q vamos cenamos la pipirrana y por supuesto el conejo q esta nunca mejor dicho "Para chuparse los dedos ". Y tanto los dueños como los camareros son muy majos
Bodega muy rural en pleno Barcelona. Puedes probar los vinos antes de entrar y después el menú de picoteo esta rico y sale a un precio asequible
Sitio muy acogedor, auténtico sin las pretensiones de los restaurantes de hoy. Comida real y rica a precios normales. Hermosa experiencia la de esperar entre grandes barriles con un vino de cortesía. Lo recomiendo, ya casi no quedan sitios así en Barcelona.
Excelente comida mediterránea brutal la ensalada pipirrana, los calamares y los embutidos tradicionales, primero tomas unos vinitos en la entrada, directamente d los barriles, probando todos los vinos, luego te pasan a cenar, el servicio es bueno y la relación calidad precio muy muy buena. Muy recomendable.
La comida muy buena, la camarera que nos tocó fue muy simpática y el camarero de gafas muy guapo. Repetiremos
Increíble todo. El servicio increíble, sobretodo Ana María nos trató increíble y con mucho cariño. ¡Volveremos sin duda! 💖
Fue fabulosa la experiencia ,me trataron muy bien , ambiente único , comida deliciosa ...Lo recomendaré siempre ...Gracias.
Una de las mejores que he probado al momento. Destaca su atención cercana, atendido por sus dueños y el personal lleva tiempo allí, te conocen y te hacen sentir como en casa. Vamos siempre para cumples o grupos y es la mejor opción. Al llegar te dejan degustar los vinos, lo cual te da ya la sensación de estar en un lugar especial. La comida es buena en general y el precio razonable. Lo recomiendo al 100% ❤️
Un lugar apartado del circuito turístico (por suerte para los que somos locales) y que merece ser visitado. Buena comida (catalana tradicional) y muy buenos precios. No vayas si no tienes reserva (sobre todo el fin de semana)... Llama antes por si acaso... Siempre está lleno. Súper recomendable 😉😘❤️
Lo tengo cerca de casa (y llevo varios años viviendo en el barri) y es la primera vez que he conseguido ir, la experiencia es una pasada. Comida genial en un ambiente de Poble Sec de antaño, una antigua bodega o tienda de vinos donde una vez dentro se te va el tiempo sin darte cuenta. Muy recomendable
Es mi tercera vez en este restaurante y siempre me llevo una buena experiencia. El trato es excelente y la comida es otro nivel Las raciones son completas y sus vinos son deliciosos. Los callos son obligatorios de comer. Gracias
Excelente por donde se lo mire, no solo la comida, sino también la ambientación y el servicio. Tuvimos una cena con amigos y fue fantástica. Pero lo mejor a tener en cuenta es que son personas de bien, yo me olvide un bolsito con cosas muy importantes dentro, pasaporte y bastante dinero, ellos trataron de buscarnos para devolverlo pero yo ya me había ido, al otro dia llamé temprano y me atendieron, me devolvieron todo, no faltaba nada. 1000/10. Si quieren pasar un buen momento, vayan a comer ahí. Los caracoles picantes estaban para comer mil.
Es de estos sitios que si no existieran habría que inventarlos!!! Qué maravilla de lugar, manteniendo una cultura casi extinta, que es la del disfrute del vino sin tontería. Es pura tradición bodeguera. Cuando llegas te puedes servir personalmente algún vino de las 4 barricas que tienen, así vas abriendo el apetito. La comida es tradicional y deliciosa. Todavía sigo salivando con ese conejo al ajillo, esas judías blancas y esa butifarra a la leña. Para disfrutar sin parar con amigos, es un lugar donde se va a disfrutar sin la tontería típica de las grandes ciudades y me refiero a disfrutar de verdad, porque todo está riquísimo. Creo que siempre que vuelva a Barcelona, iré a disfrutar de esta taberna.
Ambiente animado y concurrido. La comida excelente, casera y representativa de la gastronomía local. El personal fue muy amable y atento en todo momento, siempre con una sonrisa. 100% recomendable.
Un lugar muy pintoresco en Barcelona. Una auténtica bodega convertida en restaurante. La comida es buena aunque un poco escasa. Puedes tomar vino de barril a discreción mientras esperas. Un lugar para conocer en Barcelona, como minimo una vez en la vida hay que ir, repetir o no, dependerá un poco de tu experiencia.
El lugar es muy llamativo, tiene un encanto y parece antiguo, el techo bastante alto. Cuando llegas puedes probar vino que te ofrecen y ya luego vas a las mesas del fondo. La carta es pequeña pero para picar y compartir está bien, nos gustó mucho el conejo, lomo y calamares, las patatas bravas no, faltaban sal y con una salsa de pimentón que nos nos encantó, tampoco disfrutamos mucho de los caracoles. Diría que lan comida un poco pesada por los condimentos/aceite pero la cantidad es exacta como para no excederte. El servicio si que fue de 10, el camarero argentino muy agradable y te soltaba alguna broma. La hemos pasado estupendo y regresaremos que en suma está super bien el lugar, encima no es muy concurrido que le da más encanto. (Fuimos con reserva, pero no se si puedes encontrar mesa sin esta, ya que normalmente van en grupo)
Fuimos ahí porque nos lo recomendaron, pensando que habría más variedad de comida, pero no. La carta es bastante limitada (por eso sólo pongo 4 estrellas) aunque tampoco fue un problema. Hay 4 tapas y ensaladas, y algo de carne. El plato estrella es el conejo, mi novio se lo pidió y quedó encantado. Yo me pedí costillas, y a parte unas patatas al ajo para compartir. Todo muy rico, el personal muy amable y el sitio muy auténtico (rústico).
Creo que nunca pensarías encontrar un local así en medio de la ciudad. Parece que de repente te traslades a una masía en un entorno rural. Un vasito de vino de cortesía mientras esperas la mesa ya es una buena decalracio de intenciones. Una vez dentro ya te olvidas del todo que estás en Barcelona. Platos abundantes y cocina tradicional. Un sitio genial para una cena de grupo y disfrutar de compartir los platos. Muy bien de precio.
Hace años que no pasábamos por aquí y la verdad es que no ha cambiado casi nada, está prácticamente igual. La comida raciones justas y las de siempre (innovación cero o casi cero), tampoco están mal si lo que te gusta es la comida de siempre sin ninguna complicación y poco más, por cierto, no sirven café. Recomendable, pintoresco
Uno de los lugares más bellos para cenar en la ciudad, aunque a veces arruinado por el sello borde de la restauración local.
Probamos varias raciones y todo está muy rico. Comida tradicional en un ambiente de una Barcelona casi ya desaparecida. Me sorprendió que siendo una bodega tenía una carta de vinos corta, pero ricos!
Sitio ruidoso, poco espacio entre mesas. Decoración original, antigua bodega. Cuando llegas, te dan un vinito peleón probar a elegir entre 4 (blanco, tinto, seco o dulce) . Nos atendió un camarero argentino muy amable que hizo un buen trabajo a pesar de atender muchas mesas a la vez
Restaurante de comida catalana ubicado en un pintoresco local, una antigua taberna que conserva mucho del encanto de entonces. Es famoso su conejo a la Jumilla, que sobresale sobre los otros platillos. Casi solo ir para degustar el conejo y pasar una cena con amigos o en grupo. Buen detalle de ofrecer vino de barricas en la espera a una mesa.
Muy buen lugar sobre todo para ir a cenar en grupo! Mientras esperas hay una recepción con vinos en barril para que te sirvas tu mismo. Yo no soy muy de vinos y el vino tinto dulce me encantó! Comida muy buena y a precio asequible. Pedimos las tapas variadas que nos recomendaron y totalmente acertaron. Volveré.
Increíble el ambiente , el servicio genial la Nico en especial muy entrañable , me ha encantado encantado celebrar mi cumpleaños en este lugar tan acogedor .♥️ Gracias siempre repetiremos .
Mi experiencia en Taberna Can Margarit fue buena en general. Los platos estaban ricos, aunque no llegaron a ser excelentes. El servicio fue un poco lento, pero el ambiente es muy bonito y con un toque diferente que vale la pena. En conjunto, una buena opción para una comida tranquila
El lugar es precioso, muy curioso y agradable de ver. Sin embargo la.comida de muy mala calidad y muy costosa para la calidad que ofrecen. El servicio en la mesa el chico amable, Pero al haber mucha gente disminuyó la calidad en el servicio
Mientras esperas puedes tomar un vino de barrica y la decoración del lugar es muy auténtica y original. El camarero argentino muy amable y nos recomendó que lo único de la carta que era delicioso y que era la especialidad era el conejo, pero a ninguna de las 4 personas que fuimos nos gustaba el conejo. Pedimos butifarra amb mongetas y estaba seca. Los callos tampoco nos gustaron y la escalivada tampoco estaba buena. Gran decepción!
No es un lugar para tomar algo, te dicen que es un restaurante y si te vas a sentar al menos tienes q pedir un plato, que es más que obvio que si vas a un bar a tomar algo pides una tapa... pensamos q era platos como tal para comer, pero en realidad son tapas, están bien pero no es nada del otro mundo.
El Conejo está muy bueno y te ofrecen una copa de vino al entrar, pero el resto de los platos que pedimos los encontramos caros para lo sencillos que eran. Siento que en este sentido el restaurante ha empeorado. Por otra parte es un sitio agradable y bonito.
Taberna antigua, con sus curvas y todo. Un lugar diferente a las que actualmente se ven. A la entrada te ofrecen degustación de uno de sus vinos, cortesía de la bodega. La carta muy corta. El servicio correcto. Creo que está muy bien guardar los ambientes antiguos, pero creo que deberían mejorar culinaria mente y ampliar su carta.
El trato que recibimos fue muy grato y el servicio rápido. El local es pintoresco (aspecto de taberna tradicional con barriles de madera, etc). Desgraciadamente los platos que probamos fueron simplemente ATROCES. Nada estaba fresco. El pan con tomate estaba remojado y correoso. Las patatas al ajo cabañil recuerdan a patatas fritas prefabricadas y reblandecidas al microondas con una salsa grasienta irreconocible. Las ‘mongetes’ muy sosas y sospechosas de ser de lata. Esacalivada sosa y con elaboración realmente pobre. Todo calentado a golpe de microondas. Es una pena porque, aunque se percibe amabilidad y buena intención, la comida es una auténtica catástrofe.
Comí una butifarra con judías, unas patatas llenas de ajo, unos champiñones con vinagre, y un puding de postre. La butifarra estaba bien, tampoco tiene mucho secreto. Las patatas estaban aceitosas y solo sabían a ajo. Los champiñones salteados llevaban vinagre, ninguna de las 20 personas de la mesa se los comió. El puding era industrial, no lo preparan ellos. Aparte de todo esto, no tienen servicio de café, tampoco tienen ningún tipo de licor, solo moscatell. Y para rematar, un restaurante catalán que ofrece carnes a la brasa no tiene alioli. Por cierto, no es que no tengan porque se les ha acabado, sino porque no lo hacen ellos, sino que lo compran de forma industrial. Al preguntar si lo podían hacer dijeron que no, más que nada porque no tienen cocina ni la maquinaria necesaria para hacer un simple alioli. Es el primer restaurante catalán que voy que no tiene alioli y que no se digna a hacerlo. Les sugiero que respeten un poco la gastronomía catalana y que ofrezcan a sus clientes un trato y una comida decente y no como la que nos dieron hace unos días. No volveré jamás y no lo recomendaré.
De los peores sitios donde he comido en los últimos años. Ayer cené allí con unas amigas: pan con tomate frío de nevera, champiñones fríos en vinagreta, calamarcets con mucho rebozado y poco calamar, embutidos de Vic sin gracia, ensalada murciana saladísima y pincho de carne pasable. Servicio con poca paciencia y lo peor de todo: el olor a fritanga q se impregnó en nuestra ropa. Un sitio al que jamás volveré.
Hemos ido a cenar con mucha expectativa y lo que nos hemos encontrado ha sido un local cuya comida está orientada para clientes que no van a volver. - Patatas rebenidas - Callos incomestibles - Pincho quemado por fuera y crudo por dentro con un pan lleno de sangre - Y el famoso conejo reseco La calidad de la comida se resume en que los camareros, pese a dejarnos el plato de callos intacto, no nos han preguntado si había habido algún problema.
Teníamos reserva a las 21h y nos hicieron esperar más de media hora hasta darnos mesa. Cuándo mi pareja preguntó por nuestra mesa, la respuesta del camarero fue: “¿Y tú quién eres?”. Las mesas estaban extremadamente pegadas entre sí, era desagradable lo juntos que estábamos con nuestros vecinos. Demasiada mesa para tan poco espacio. El servicio, especialmente un hombre calvo y de grandes dimensiones, fue sumamente grosero con nosotros, hablándonos mal. Y en cuanto a la comida: Caracoles insípidos, conejo demasiado hecho y reseco, costillas de cordero insustanciales. Comida mala y peor servicio. No hay qué ir.
Fuimos con muchas expectativas y la verdad sales con la sensación de no he comido mal pero tampoco bien. Mi opinión poco cariño en la elaboración, un pan con tomate bastante mediocre, no cuesta tanto… un buen aceite, tostarlo un poquito, 1,60€ por una rebanada de pan de pages me parece caro. En fin una lastima.
Decepcionante es poco. La carta es muy reducida, hasta el punto que casi no tienes opciones. Hemos pedido unos embutidos que han sido los más horribles que probé en mi vida. Realmente no podía creer que sirvieran eso. Los han servido con dos panes que no pedimos, pero luego los cobraron en el ticket. El lugar sucio y nada agradable. Hemos flipado con la comida, de verdad que jamás nos había pasado algo igual.
El lugar es agradable, una bodega antigua... Y cuando llegas te dan un vasito y puedes probar su vino. Es lo único positivo con lo que me quedo del restaurante. Las raciones escasas, el conejo estaba sequísimo y casi todo el plato era de cebolla y ajos... Pedimos unas patatas que estaban zapateras con bastante mala pinta. ..en fin, nos decepcionó bastante, porque el lugar la verdad es que prometía...
El lugar era para todo el mundo. , pero ahora que peatonalizaron la calle Concordia el ambiente cambio mucho. Esta lleno de turistas y casi ningún residente de Barcelona. Las consecuencias de una peatonalizacion encubierta!
Íbamos con expectativas altas...error! El comedor es enorme y se sentía desangelado, cuando llegamos había poca gente y ni un triste sonido de música de fondo ni nada. El servicio desganado y de lo peor que he visto en tiempo. La comida ni fu ni fa...además se te pegaban los pies al suelo al entrar y la mesa también estaba pegajosa. La carta super limitada. Pensaba que era un sitio genuino y encontré un sitio dejado, una pena porque podría ser un lugar de referencia en el barrio.
Fuimos a comer un grupo de 35 personas. La comida que nos sirvieron a precio cerrado fue muy regular. Devolvimos incluso algunas tapas enteras. El pan parecía bueno, pero el tomate no (de segunda). A nadie le apetece comer un pan con tomate blando. De segundo nos sirvieron butifarra, cordero y conejo. Regular también. El conejo era mitad trozos de conejo mitad cebolla. El vino que esperábamos que sería su punto a destacar de un nivel muy bajo. A los postres pedimos un café y nos dijeron que no había… No supimos si era verdad o que realmente no les interesó que nos lo hiciéramos. Volver no volveré y recomendar tampoco te lo recomiendo.
si sólo pagas 33 euros te miran mal y hablan mal de ti en tu cara. casi 7 euros medio bote de espárragos y una salchicha con pimientos 13, por lo menos no sabía mal. Después de tener que pedirles la cuenta 3 veces encima nos han cobrado 2,70 a cada una por el servicio de mesa.
MUY MAL. Fuímos a una cena de grupo y muy mala experiencia. Estrechos, 45 min de espera entre 1 y 2 plato y sobretodo, poquísima comida y fatal organizado. Al salir fuimos a por una pizza.
Anmelden, um eine Bewertung zu schreiben
AnmeldenWerbung entfernen und Menü verwalten
Entdecke Fotos von Taberna Can Margarit
Carrer de la Concòrdia, 21, Sants-Montjuïc, 08004 Barcelona
Carrer de la Concòrdia, 21, Sants-Montjuïc, 08004 Barcelona
# Taberna Can Margarit: Un Sabor Auténtico en el Corazón de Sants-Montjuïc
Barcelona, una ciudad que vibra con historia, cultura y, sobre todo, una gastronomía inigualable, es un tapiz de barrios con carácter propio. Lejos del bullicio turístico del centro, emerge Sants-Montjuïc, un distrito que conserva la esencia de la Barcelona más auténtica. En sus calles laberínticas y llenas de vida, se esconde una joya de la cocina local: Taberna Can Margarit, ubicada en Carrer de la Concòrdia, 21. Más que un simple establecimiento, Can Margarit representa la tradición y el espíritu comunitario de un barrio que ha sabido reinventarse sin perder su alma.
Este artículo invita a un viaje no solo culinario, sino también cultural, a través de la Taberna Can Margarit y el vibrante entorno que la rodea. Descubriremos por qué este rincón gastronómico es una parada obligatoria para quienes buscan experimentar la verdadera Barcelona, aquella que se saborea en sus platos más sencillos y se vive en sus plazas y mercados.
Para comprender la esencia de Taberna Can Margarit, es fundamental sumergirse en la rica historia y el carácter distintivo de Sants-Montjuïc. Este distrito, uno de los más extensos de Barcelona, es un mosaico de realidades: desde la bulliciosa zona comercial de Sants hasta los pulmones verdes y culturales de la montaña de Montjuïc.
Históricamente, Sants fue un municipio independiente hasta su anexión a Barcelona a finales del siglo XIX. Su identidad se forjó en torno a la industria textil, con fábricas y chimeneas que marcaron el paisaje y la vida de sus habitantes. Esta herencia obrera ha dejado una profunda huella en el carácter del barrio, dotándolo de un fuerte sentido de comunidad y autenticidad. Las calles estrechas, las plazas llenas de vida y la presencia de pequeños comercios tradicionales son testimonio de esa historia, un contrapunto a la modernidad que avanza en otras zonas de la ciudad.
Montjuïc, por su parte, es mucho más que una montaña; es un icono de Barcelona. Su nombre, que se cree deriva de "Monte Judío", ya sugiere una antigüedad y una historia ricas. A lo largo de los siglos, ha sido fortaleza militar, cementerio, cantera y, más recientemente, epicentro de eventos trascendentales como la Exposición Universal de 1929 y los Juegos Olímpicos de 1992. Hoy, Montjuïc alberga una impresionante colección de museos, jardines, instalaciones deportivas y miradores que ofrecen vistas panorámicas de la ciudad y el mar. La combinación de la tradición obrera de Sants y la majestuosidad cultural y natural de Montjuïc confiere al distrito una personalidad única, un equilibrio entre lo urbano y lo natural, lo histórico y lo contemporáneo.
El término "taberna" evoca imágenes de sencillez, autenticidad y camaradería. En Barcelona, y específicamente en barrios como Sants-Montjuïc, una taberna como Can Margarit es mucho más que un lugar para comer; es un punto de encuentro, un refugio donde la tradición culinaria se mezcla con la vida cotidiana.
Las tabernas catalanas se caracterizan por ofrecer una cocina honesta, basada en productos de temporada y recetas transmitidas de generación en generación. No buscan la sofisticación de la alta cocina, sino la calidez y el sabor de lo casero. En un establecimiento como Can Margarit, es de esperar encontrar una carta que celebre los sabores locales: desde las clásicas tapas y raciones, ideales para compartir, hasta platos más contundentes que rinden homenaje a la cocina mediterránea.
El vermut, esa bebida de moda que nunca dejó de ser una tradición, es un pilar en la cultura de las tabernas. Un buen vermut acompañado de unas olivas, unas patatas bravas o unos boquerones en vinagre es el ritual perfecto para el mediodía, un momento de pausa y socialización. La proximidad a mercados locales, como el Mercat de Sants, asegura que ingredientes frescos y de calidad lleguen directamente a la cocina de Can Margarit, garantizando el sabor auténtico que los comensales buscan.
El ambiente en una taberna es igualmente crucial. Lejos de la formalidad, se respira un aire relajado y acogedor. Las conversaciones fluyen, las risas resuenan y el sonido de los platos y las copas se mezcla con el bullicio amistoso. Es un lugar donde los vecinos se conocen, donde se celebran pequeños momentos y donde los visitantes pueden sentirse parte de la comunidad, aunque solo sea por unas horas. Taberna Can Margarit, con su nombre que evoca tradición, se inserta perfectamente en esta descripción, prometiendo una experiencia que va más allá de la mera alimentación.
Carrer de la Concòrdia, la dirección de Taberna Can Margarit, es un ejemplo de las calles que tejen el entramado de Sants-Montjuïc. No es una arteria principal ni una calle turística, sino una vía que forma parte del tejido residencial y comercial local. Esto es precisamente lo que le otorga su encanto y autenticidad.
Caminar por Carrer de la Concòrdia y sus adyacentes es sumergirse en la vida cotidiana del barrio. Aquí, la gente hace sus compras en las pequeñas tiendas de barrio, los niños juegan en las plazas cercanas y los vecinos se saludan en la calle. Es un entorno donde el ritmo es un poco más pausado que en el centro de la ciudad, permitiendo una conexión más profunda con el pulso de Barcelona. La presencia de Can Margarit en esta calle subraya su carácter de establecimiento arraigado en la comunidad, sirviendo a los residentes y ofreciendo a los forasteros una ventana a la vida local.
La ubicación de Carrer de la Concòrdia en Sants-Montjuïc también la sitúa en proximidad a varios puntos de interés clave. A poca distancia se encuentra el Parc de la Espanya Industrial, un moderno parque urbano construido sobre los terrenos de una antigua fábrica textil. Con su estanque, sus esculturas de dragones y su arquitectura industrial reconvertida, ofrece un espacio verde y de ocio para todas las edades. No muy lejos, la Plaça de Sants es uno de los corazones del barrio, un lugar de reunión y de paso, siempre animado.
Además, la vitalidad comercial del barrio se manifiesta en el Mercat de Sants, uno de los mercados municipales más antiguos y emblemáticos de Barcelona. Este edificio modernista, restaurado y adaptado a los tiempos modernos, es un festín para los sentidos, donde se pueden encontrar productos frescos de alta calidad: frutas, verduras, carnes, pescados, quesos y embutidos. La cercanía de Can Margarit a este mercado es una garantía de que sus ingredientes son de primera, frescos y de origen local, lo que eleva la calidad de su oferta gastronómica.
Visitar Taberna Can Margarit es solo el comienzo de una inmersión en Sants-Montjuïc. El distrito ofrece una riqueza de experiencias que complementan a la perfección la gastronomía local.
La montaña de Montjuïc es un tesoro de Barcelona. Su cima alberga el Castillo de Montjuïc, una antigua fortaleza militar con vistas espectaculares de la ciudad, el puerto y el mar. Sus muros han sido testigos de siglos de historia, y hoy en día acoge exposiciones y eventos culturales.
A los pies del castillo, se extiende el Poble Espanyol, un museo arquitectónico al aire libre que recrea diferentes estilos y plazas de pueblos de España. Es un lugar ideal para pasear, descubrir artesanía y disfrutar de espectáculos. Muy cerca, el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), ubicado en el imponente Palau Nacional, es una visita obligada para los amantes del arte, con una de las colecciones de arte románico más importantes del mundo, además de obras góticas, renacentistas, barrocas y modernas.
La Fuente Mágica de Montjuïc, con sus espectáculos de luz, agua y música, es un atractivo nocturno que cautiva a miles de visitantes. El Anillo Olímpico, legado de los Juegos de 1992, incluye el Estadio Olímpico Lluís Companys y el Palau Sant Jordi, que siguen siendo escenarios de grandes eventos. Los Jardines de Montjuïc, como los Jardines de Mossèn Costa i Llobera (cactáceas), los Jardines de Laribal o los Jardines de Joan Brossa, ofrecen oasis de tranquilidad y belleza botánica.
En la zona de Sants, además del ya mencionado Parc de la Espanya Industrial, la Estación de Sants es un nudo de comunicaciones vital. Más allá de su funcionalidad, es un punto de entrada y salida para millones de personas, conectando Barcelona con el resto de España y Europa. Su presencia es un testimonio de la constante actividad y dinamismo del barrio.
La vida en Sants-Montjuïc se vive en la calle y en sus establecimientos. Además del Mercat de Sants, el barrio cuenta con numerosos pequeños mercados, fruterías, panaderías y charcuterías que ofrecen productos frescos y de proximidad. Es un lugar ideal para descubrir la auténtica gastronomía catalana, no solo en restaurantes, sino también en las tiendas de barrio.
La cultura del "vermuteo" es omnipresente. Los domingos por la mañana, es habitual ver a las familias y amigos reunirse en las terrazas para disfrutar de un vermut antes de la comida. Las tapas son una forma de vida, y en Sants-Montjuïc se encuentran desde las más tradicionales hasta propuestas más innovadoras, siempre con el sabor local como protagonista. La diversidad culinaria del barrio va más allá de las tabernas tradicionales, con restaurantes que ofrecen cocinas de todo el mundo, reflejo de la multiculturalidad de sus habitantes.
El calendario de Sants-Montjuïc está salpicado de eventos y celebraciones que reflejan su rica vida cultural. La Fiesta Mayor de Sants, que se celebra cada agosto, es uno de los eventos más esperados del año. Durante varios días, las calles se engalanan con decoraciones temáticas creadas por los vecinos, hay conciertos, bailes, comidas populares, "correfocs" (pasacalles de fuego) y "castellers" (torres humanas). Es una explosión de color, música y tradición que muestra el espíritu festivo y comunitario del barrio.
Además, la montaña de Montjuïc es escenario de numerosos festivales y eventos a lo largo del año, desde conciertos al aire libre hasta ferias y exposiciones. El Teatre Grec, un antiguo anfiteatro al aire libre, acoge parte del Festival Grec de Barcelona en verano, llenando las noches de cultura bajo las estrellas.
Después de explorar el vibrante Sants-Montjuïc, la Taberna Can Margarit se presenta como el broche de oro, el lugar donde todas esas impresiones se traducen en una experiencia tangible. Aunque no dispongamos de detalles específicos de su carta o historia, podemos imaginar la experiencia que un local con este nombre y en esta ubicación promete.
Al cruzar el umbral de Can Margarit, es probable que uno se encuentre con un ambiente acogedor, quizás con mesas de madera, azulejos tradicionales y un bullicio amistoso que invita a relajarse. El aroma a guisos caseros, a pan fresco y a buen vino seguramente flotará en el aire. Aquí, la comida no es solo alimento; es un pretexto para la conversación, para el encuentro.
La carta, aunque simple, probablemente destacará por la calidad de sus productos. Unas patatas bravas con una salsa casera que pica en su justa medida, unas croquetas cremosas que se deshacen en la boca, unos embutidos ibéricos de primera calidad o un plato de bacalao a la llauna, un clásico catalán, son solo algunas de las delicias que uno esperaría encontrar. La sencillez de los ingredientes se elevaría por el buen hacer en la cocina, por el respeto a la tradición y por el toque personal de la casa.
Can Margarit no es solo un restaurante para turistas, sino un lugar donde los vecinos van a comer, a tomar un café o a disfrutar de un vermut. Esta autenticidad es lo que lo hace especial. En un mundo cada vez más globalizado, encontrar un establecimiento que conserve su esencia local es un tesoro. Es un lugar para desconectar del bullicio turístico, para observar la vida de Barcelona tal como la viven sus habitantes y para saborear los platos que han alimentado a generaciones. Es una experiencia que alimenta el cuerpo y el alma, dejando una impresión duradera de la verdadera Barcelona.
Para aquellos que deseen descubrir Taberna Can Margarit y el distrito de Sants-Montjuïc, aquí algunos consejos prácticos:
Taberna Can Margarit, en Carrer de la Concòrdia, 21, Sants-Montjuïc, es más que un nombre en un mapa; es un punto de referencia para entender la Barcelona que palpita lejos de las rutas turísticas más transitadas. Representa la cocina auténtica, la calidez humana y el espíritu comunitario de un barrio que ha sabido conservar su identidad a lo largo de los años.
Visitar Can Margarit es emprender un viaje culinario y cultural que revela la verdadera esencia de Sants-Montjuïc. Es la oportunidad de saborear la historia en cada plato, de sentir el pulso de la vida local y de llevarse consigo no solo el recuerdo de una buena comida, sino la experiencia de haber conectado con el alma de Barcelona. Es una invitación a descubrir que la riqueza de esta ciudad se encuentra tanto en sus monumentos más emblemáticos como en sus rincones más humildes, donde la tradición y la autenticidad se sirven en cada mesa.
Sants-Montjuïc, uno de los distritos más vibrantes y extensos de Barcelona, ofrece una propuesta de vida rica y diversa para quienes buscan establecerse en la ciudad. Este distrito combina la tradición de sus orígenes con una constante evolución, presentándose como una opción atractiva para una amplia gama de perfiles. Si está considerando Sants-Montjuïc como su próximo hogar, esta guía le proporcionará una visión detallada de su calidad de vida, opciones inmobiliarias y el perfil que lo define.
Sants-Montjuïc es un distrito de Barcelona con un carácter marcadamente mixto. Predominantemente residencial, alberga también una intensa actividad comercial, cultural y de ocio, lo que lo convierte en un lugar equilibrado para vivir. A diferencia de otras zonas más céntricas y saturadas de turismo, Sants-Montjuïc conserva una fuerte identidad de barrio, donde la vida comunitaria es palpable. Desde las bulliciosas calles del barrio de Sants, con su historia obrera y comercial, hasta las extensas zonas verdes y culturales de la montaña de Montjuïc, el distrito ofrece una calidad de vida que equilibra la vitalidad urbana con la tranquilidad de los espacios naturales. Es un lugar donde se puede experimentar la Barcelona auténtica, lejos del ajetreo turístico, pero con todas las comodidades de una gran ciudad.
El perfil demográfico de Sants-Montjuïc es notablemente diverso, reflejo de su rica historia y su oferta variada. Tradicionalmente un barrio de clase trabajadora, ha evolucionado para atraer a una mezcla de residentes, lo que contribuye a su ambiente dinámico y acogedor.
En resumen, Sants-Montjuïc es un barrio intergeneracional y multicultural, donde conviven diferentes estilos de vida, enriqueciendo el tejido social y cultural del distrito.
El mercado inmobiliario en Sants-Montjuïc es variado, ofreciendo opciones para diferentes necesidades y presupuestos. Es una de las zonas de Barcelona donde, en general, los precios pueden ser más accesibles en comparación con distritos como el Eixample o Gràcia, aunque esto puede variar significativamente dentro del propio distrito.
La conectividad es uno de los puntos fuertes de Sants-Montjuïc, lo que lo convierte en un distrito ideal para quienes necesitan desplazarse por la ciudad o fuera de ella.
Sants-Montjuïc es un distrito autosuficiente en cuanto a servicios, lo que contribuye significativamente a la calidad de vida de sus residentes.
Guía completa sobre Taberna Can Margarit en Sants-Montjuïc, Barcelona.
# Taberna Can Margarit: Un Sabor Auténtico en el Corazón de Sants-Montjuïc y Puerta a la Barcelona Cultural Barcelona, una ciudad que vibra con historia, arte y una gastronomía incomparable, esconde...
Complete guide on Tavern Can Margarit in Sants-Montjuïc, Barcelona.
building in Barcelona
Anti-aircraft shelters of the Civil War in Barcelona
building in Barcelona in Sants-Montjuïc district
building in Barcelona in Sants-Montjuïc district
building in Barcelona
building in Barcelona
building in Barcelona
Historic building in Barcelona (Catalonia)
Spiele Find Me und löse Punkte gegen Rabatte bei Taberna Can Margarit und anderen Restaurants ein
Spiele Find Me und löse Belohnungen hier ein
Sammle Extrapunkte und löse sie gegen Belohnungen von Taberna Can Margarit ein
Bei Taberna Can Margarit
Bei deinem nächsten Besuch
Premium-Erlebnis
um Belohnungen einzulösen und Punkte zu sammeln
Alle 100 Scorepunkte = 1 Belohnungspunkt
Worker erhalten 2x Punkte pro Spiel
Rabatte, Gratis-Essen und VIP-Erlebnisse
Gehört es Ihnen? GRATIS beanspruchen!
Werbung entfernen und Menü verwalten
Sparen Sie bei Reservierungen außerhalb der Stoßzeiten