La Vaquería Montañesa
Restaurant · Madrid
Über La Vaquería Montañesa
La Vaquería Montañesa, ubicada en Madrid, ofrece una experiencia culinaria memorable en un espacio con encanto, antiguamente una lechería, ahora con una decoración *vintage* actualizada. Reconocido por su ambiente acogedor y un servicio atento y personalizado, este restaurante se distingue por la ca...
La Vaquería Montañesa, ubicada en Madrid, ofrece una experiencia culinaria memorable en un espacio con encanto, antiguamente una lechería, ahora con una decoración *vintage* actualizada. Reconocido por su ambiente acogedor y un servicio atento y personalizado, este restaurante se distingue por la calidad de sus ingredientes y la cuidada elaboración de sus platos. Los clientes destacan la excelencia de sus rabas, los puerros con bechamel y la carne, así como opciones más sencillas como la ensalada de tomate, resaltando la frescura del producto. Además de la opción de disfrutar de almuerzos y cenas en el local, La Vaquería Montañesa ofrece servicio a domicilio y para llevar, complementado con una selección de vinos y postres. Ideal tanto para una comida en solitario como para una cena especial.
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La Vaquería Montañesa destaca por su ambiente encantador en una antigua lechería y su decoración vintage. Los clientes elogian la calidad de la comida, especialmente los tomates, el pulpo a la brasa y los postres. Algunos mencionan precios elevados y platos decepcionantes.
Beliebte Gerichte
Ideal für
Tip: Si vas, prueba los platos de verduras y los postres, que son muy recomendados. Ten en cuenta que algunos clientes consideran que los precios son elevados.
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Entdecken Sie die Umgebung von La Vaquería Montañesa
La Vaquería Montañesa befindet sich in Madrid, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Religiöse Gebäude
- iglesia de Santa Elena (A 152m) — iglesia en Madrid
Weitere Sehenswürdigkeiten
- Palacete del Marqués de Argüeso (A 35m) — edificio en Madrid
- Viviendas para D. Juan Fernández Nieto (A 48m) — edificio en Madrid
- Palacete de Carlos María de Castro (A 85m) — edificio en Madrid
- Viviendas para CISA (A 94m) — edificio en Madrid
- Antigua Embajada Británica en Madrid (A 99m) — edificio en la calle de Fernando el Santo, Madrid
- Palacio de Zurbano (A 120m) — edificio en Madrid
- Sede de Cuatrecasas, Madrid (A 133m) — Sede de Cuatrecasas Gonçalves Pereira en la calle Almagro de Madrid
- Viviendas para Comercial Inmobiliaria (A 136m) — edificio en Madrid
- Sede de la Embajada de Brasil en España (A 140m) — edificio en Madrid
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Häufig gestellte Fragen zu La Vaquería Montañesa
Bewertungen von La Vaquería Montañesa Madrid
Ambiente muy agradable y camareros atentos y educados. La comida esta buena y el precio razonable. Me gusta mucho, entiendo que haya gente que se queje del precio pero yo he repetido varias veces.
Experiencia 10 con menú degustación. Las croquetas de bogavante son insuperables: sabrosas, cremosas y a temperatura perfecta. El pulpo es fresco, tierno, suave y con un sabor muy único (curry y patata morada). Como principal, mi favorito el venado al Jerez, sin duda y de postre el streussel. El resto de la carta es igualmente buena e innovadora. Calidad precio, de los mejores sitios en los que he estado en Madrid.
fuimos a cenar a la vaqueria montañesa, la elección fue muy acertada, ya que todo lo que pedimos estaba muy bueno. Carta corta, cosa que me gusta mucho, ya que esperas que los pocos platos que tienen los borden cosa que aquí pasa. Carta de vinos curiosa, con vinos clásicos y otros muy curiosos.
Decoración minimalista y tranquila. Trato muy amable y comida muy rica. 4 amigas para cena, copa de vino y postre a compartir 22€ por persona. Volveremos pronto!
Ya he estado un par de veces y todas ellas muy satisfactorias. Productos de calidad y un trato personal excepcional. Me he sentido bien aconsejado y atendido en todo momento. Sin duda repetiré. Increíbles las ensaladas de tomate, las croquetas y los escalopines de ternera, y tienen además cerveza de barril riquísima y un café estupendo. UN ACIERTO DE SITIO.
Nos encantó este sitio, un local montado con un gusto exquisiton y con una muy buena atención de los camareros. Los platos son sencillos y muy, muy ricos, pero con unos precios muy caros para lo que son. Un sitio para repetir por el ambiente, pero que si no fuera por el precio, se disfrutaría más.
La verdad que un sitio muy agradable, la comida estaba buena y el servicio estupendo. Repetiremos
Comida muy rica, en especial la ensalada de cinco tomates. También el solomillo y el tartar. El trato por parte de los camareros muy bueno, muy atentos. Si acaso, la única pega, por decir algo, es que tardan un poco de tiempo en servir los platos principales. Pero sin duda repetiré.
Uno de mis restaurantes favoritos, nunca falla. Materia prima increíble y platos de verduras de verdad, deliciosos, tan difíciles de encontrar en otros sitios. Buenas carnes y pescados, todo está bueno. Me hace especial ilusión el paté de verduras que ponen de entrante. El personal, majísimo. Vamos siempre que podemos, nos encanta volver.
Espectacular, la comida, la atención, y la decoración, es un sitio tranquilo, decorado con mucho gusto y absolutamente todo esta DELICIOSO! Buen producto, pescado fresquisimo y una carta amplia de la que no hacen mal ni un sólo plato. El precio está totalmente ajustado a la calidad. He estado un par de veces y sin duda volveré. Recomendable 100%
Muy buen sitio, comida muy buena, en especial las rabas , la ensalada de 5 tomates y el solomillo. El precio es carito, sobre unos 60 Euros, eso si, con vino. Volveré.
El precio de es el que es pero está totalmente ajustado a la calidad del producto. La ensalada de cinco tomates es una delicia que no os podéis perder. Tienen La cibeles de grifo, muy fría para el calor de Madrid en verano. En general la carta está muy bien hecha y pensada con cabeza para ofrecer una gran experiencia al cliente. A título personal, siendo una persona que va mucho al norte, las rabas de calamar no me parecieron nada del otro mundo. De lo demás solo puedo hablar maravillas.
Amplia carta con platos que saben aprovechar lo mejor de cada producto y región. Todo es exquisito. Recomiendo la Ensalada de mago y aguacate, y el bonito encebollado. Calidad-precio excelente. La atención un 10. Sin dudas volveré!
Restaurante muy recomendable. Tranquilo. Nos han invitado a un entrante de paté de verduras muy rico. Recomendamos las anchoas con pimientos, y el surtido de tomates como entrante. Trato agradable. Buena carta de vinos. Hay aparcamiento cercano en el parking de la calle Almagro.
Me gusta mucho la decoración del lugar. Los precios son correctos y la atención de las dos chicas que estaban allí me pareció bastante buena. El ambiente es tranquilo y muy acogedor. Lo único que mejoraría son los servicios que están en bastante mal estado de descuido, además que los sensores de luz se apagan demasiado rápido (y hay 3 diferentes, depende del tramo del servicio) y se hace desagradable. Del resto es muy muy bonito y con una decoración rústica que me encantó
De los mejores sitios calidad-precio en Madrid. Precio medio de 30€ por una materia prima fantástica, muy bien trabajada. Atmósfera sencilla y sofisticada y unos camareros discretos, educados y simpáticos. Hemos ido 3 veces y siempre probado cosas nuevas y todo es excepcional. El punto del pescado es perfecto y las verduras se trabajan genial. El pâté de verduras de entrante es fantástico, igual que su ensaladilla nórdica y sus postres. Se nota que saben cocinar lo que cocinan y no destrozan la materia que tienen sobre cocinándola o intentando crear cosas pretenciosas. Muy recomendable!
La vaquería montañesa es un restaurante con solera que apuesta por un producto selecto de origen y/o ecológico como base de todas sus elaboraciones culinarias ("caseras" en el mejor sentido de la palabra), que conforman una carta amplia y variada que no descuida el mundo vegetal. Están muy ricas las croquetas de nécoras o las alcachofas crujientes y sus platos de carne y de pescado fresco destacan por la calidad del ingrediente principal. Se puede culminar el ágape con un buen postre, un auténtico café de especialidad o un buen té.
Pero que chulo este restaurante gran descubrimiento de una compañera de la oficina Fue lunes por la noche y estábamos casi solos así que es muy tranquilitos y casi todo el restaurante para nosotros Una carta breve pero muy inspiradora y con platos donde lo más importante es el origen de la materia prima La carta de vinos me dejó de fuera de juego porque no conocía prácticamente ninguno pero porque son vinos de nuevo muy especiales de diferentes regiones de España y muchos de ellos ecológicos
De 10 todo. El tronco de calabaza es un must. Servicio de sala muy atentos y simpáticos. Buen sitio para comida con clientes.
Tenía muchas ganas de ir al restaurante y no nos ha defraudado para nada. El local es precioso, nada ruidoso y con buena separación entre las mesas. Personal amable y atento. Servicio rápido. Relación calidad precio muy buena. La comida muy rica, sabrosa, bien elaborada de forma sencilla pero con un toque especial. El plato que menos nos gustó el pulpo. El resto perfecto. Repetiremos sin duda.
Super sitio, original, bonito, bien atendido y comida riquísima. Larga vida 🙏
Tuve una muy buena experiencia en La Vaquería Montañesa. Por suerte, al ser un grupo de cinco, pudimos probar varios platos: desde los tomates, anchoas y alcachofas (estas últimas recomendadas por los camareros, ya que estaban de temporada... ¡y estaban buenísimas!), entre otros. Cada uno pidió un plato principal y, para el postre, compartimos dos cookies, que fueron más que suficientes. La cantidad de comida fue perfecta, y todo estaba excelente. Una de las cosas que más me gustó fue el ambiente y la decoración del restaurante: moderno sin caer en clichés, limpio y orgánico, pero sin resultar pretencioso. Todo un acierto, 10 de 10. La carta de vinos también está bastante bien, con opciones interesantes. Además, el servicio fue muy bueno, incluso cuando tuvieron que enfrentarse a un corte de luz de unos 10-15 minutos durante nuestra comida. Supieron manejarlo de manera impecable, lo que es digno de destacar. En cuanto al precio, me pareció razonable considerando la calidad y la cantidad de la comida. Muy, muy recomendable.
A nivel de decoración es precioso pero la comida nos defraudó un poco: el pulpo crujiente no estaba nada crujiente, más bien costaba de masticar y las albóndigas muy hechas, nada jugosas. Una pena, porque daba la sensación que nos iba a encantar. Y el precio muyyy caro: 52 euros/persona
Tuve la sensación de haber comido en un espacio de arte, arte para los ojos y para el paladar también. Usan muy buena materia prima, nos pedimos algo tan sencillo como una ensalada de tomates, pero estaba riquísima. La atención inmejorable, sitio guardado para repetir!
Tuve una experiencia estupenda en la Vaquería Montañesa en Blanca de Navarra . La comida es simplemente deliciosa, especialmente los puerros con bechamel y la excelente calidad de la carne. Los camareros fueron muy amables, lo que hizo que la visita fuera aún más agradable. Aunque el lugar se llena rápidamente, la decoración industrial le da un ambiente acogedor. Sin duda, volveré para disfrutar del cumbrel de manzana, ¡una verdadera delicia!
Restaurante con mucho encanto situado en una antigua lechería, el espacio es muy chulo con decoración vintage actualizada. La comida y el servicio excepcionales y todo a muy buen precio. Sin duda recomendable 100%.
Cena de 10. Fui solo un dia tranquilo, y empece con un clasico, las rabas de santander, media racion. Seguido del antipasti de la barra, un mezclum de tapas de verduras frias, pero bien preparadas, con gracia y cariño. De plato principal, un venado en tacos, con unas setas confitadas, y foie, delicioso, hay que saber cocinar la caza, y aqui saben, suave y delicioso. Termine con los profiteroles, que estaban de miedo, y tuvieron la amabilidad de invitarme a un trocito de cheesecake, que estaba igual de buena. Quede encantado, y el local precioso. Cerveza la cibeles, que nunca la habia probado porq soy de madrid.
Me encantan los sitios en los que hay buen tomate, y en este sitio hay muy buenos tomates. Producto de calidad, sitio muy agradable y un servicio al cliente de diez. Paté de verduras de la casa buenisimo, pulpo a la brasa delicioso, buena vinoteca y unos postres excelentes! Si el bolsillo me dejara haria desayuno comida y cena en este lugar.
Relación calidad precio 10 de 10. Camarero peruano mejor todavía, preocupándose por nuestra experiencia más que por sacarnos el dinero. La calidad de la comida muy buena.
A nivel de decoración es precioso pero la comida nos defraudó un poco: el pulpo crujiente no estaba nada crujiente, más bien costaba de masticar y las albóndigas muy hechas, nada jugosas. Una pena, porque daba la sensación que nos iba a encantar. Y el precio muyyy caro: 52 euros/persona
Tuve la sensación de haber comido en un espacio de arte, arte para los ojos y para el paladar también. Usan muy buena materia prima, nos pedimos algo tan sencillo como una ensalada de tomates, pero estaba riquísima. La atención inmejorable, sitio guardado para repetir!
Tuve una experiencia estupenda en la Vaquería Montañesa en Blanca de Navarra . La comida es simplemente deliciosa, especialmente los puerros con bechamel y la excelente calidad de la carne. Los camareros fueron muy amables, lo que hizo que la visita fuera aún más agradable. Aunque el lugar se llena rápidamente, la decoración industrial le da un ambiente acogedor. Sin duda, volveré para disfrutar del cumbrel de manzana, ¡una verdadera delicia!
Restaurante con mucho encanto situado en una antigua lechería, el espacio es muy chulo con decoración vintage actualizada. La comida y el servicio excepcionales y todo a muy buen precio. Sin duda recomendable 100%.
Cena de 10. Fui solo un dia tranquilo, y empece con un clasico, las rabas de santander, media racion. Seguido del antipasti de la barra, un mezclum de tapas de verduras frias, pero bien preparadas, con gracia y cariño. De plato principal, un venado en tacos, con unas setas confitadas, y foie, delicioso, hay que saber cocinar la caza, y aqui saben, suave y delicioso. Termine con los profiteroles, que estaban de miedo, y tuvieron la amabilidad de invitarme a un trocito de cheesecake, que estaba igual de buena. Quede encantado, y el local precioso. Cerveza la cibeles, que nunca la habia probado porq soy de madrid.
Me encantan los sitios en los que hay buen tomate, y en este sitio hay muy buenos tomates. Producto de calidad, sitio muy agradable y un servicio al cliente de diez. Paté de verduras de la casa buenisimo, pulpo a la brasa delicioso, buena vinoteca y unos postres excelentes! Si el bolsillo me dejara haria desayuno comida y cena en este lugar.
Sitio encantador, ambiente encantador, personal encantador y comida excelente, todo riquísimo incluido las rabas y los postres, muy buena calidad, sin duda para repetir
Relación calidad precio 10 de 10. Camarero peruano mejor todavía, preocupándose por nuestra experiencia más que por sacarnos el dinero. La calidad de la comida muy buena.
Sitio encantador, ambiente encantador, personal encantador y comida excelente, todo riquísimo incluido las rabas y los postres, muy buena calidad, sin duda para repetir
Nuevo y elegante restaurante en el centro de Madrid que apunta muy buenas maneras. Platos de toda la vida, algunos revisados, muy bien ejecutados. Los dos tipos de croquetas, buenísimos. Las rabas también. El pulpo a la plancha con patata morada y curry muy sorprendente. Se nota mucho la calidad de la materia prima. Los platos de pasta espectaculares. La cerveza de barril (tostada y rubia), excelente. Muy buenos postres, especialmente la galleta y el apple crumble. Un servicio amable aunque a veces desbordado cuando el sitio se llena, que es a menudo. Es recomendable reservar para no llevarte sorpresas. Dado que sólo llevan unos meses, creo que este restaurante tiene un futuro bastante prometedor.
Volveremos por la mezcla de cocina tradicional con mínimos toques modernos con buenas materias primas. Ambiente moderno, sencillo... algo ruidoso por culpa de los comensales que alzamos la voz por la mediocre acústica del local y, además, por la innecesaria música ambiental que no está alta pero influye y además, sobra.
La comida muy, muy rica: salpicón de tomates, rape milanesa… El precio de la bebida exagerado, 5,75€ una copa de cerveza. El baño necesita un mantenimiento
Buena comida y la atención estupenda. Esta frawe anterior fue mi reseña hace 7 años. Hemos vuelto y la atencion inmejorable, teníamos prisa y nos atendieron de manera muy eficiente. La comida estupenda muy hogareña. El tomate estupendo, los huevos fritos con su puntilla exquisitos, y los principales todos muy ricos y bien presentados. Sin duda para repetir. Ambiente agradable y muy apropiado tanto para familias como para una comida de trabajo. Versátil, tranquilo y con buen café.
Hemos estado comiendo, es la primera vez que he estado y la experiencia ha sido positiva. El local es grande, se está bien, lo único las puertas de entrada como tal, la forma de abrirse..por otro lado la comida está muy bien, el servicio correcto, calidad precio bien aunque un poco elevado el precio del pan...
Muy buena experiencia. La comida nos pareció estupenda, se notaba la calidad de cada cosa. La tagliata está de muerte, muy recomendable. El personal es súper atento y amabilísimo. Por último, el sitio es muy chulo, con una decoración muy bien lograda. Usan productos ecológicos y se siente. No es barato, pero es perfecto para una ocasión especial.
Era un sitio que me apetecía mucho probar. La comida de muy buena calidad, platos ricos y distintos a lo convencional. El servicio amable, lo único que muy lento. No se si fue algo excepcional, pero había muy pocos cameros sirviendo las mesas y tuvimos que esperar para pedir y para que nos trajeran la comida más de lo habitual. Pero si que repetiría!
Empezaré por lo bueno por si te quedas en las primeras líneas. Comida de origen cantabro y de calidad, hasta el pan es de masa madre. Vamos con lo que no está tan bien: el local se pasa de minimalista, da impresión de que han intentado invertir lo menos posible sin que quede mal. Vamos con los precios, 4 cervezas, Cibeles eso si, una entrada, 2 platos y un postre a compartir 55 EURx persona. Se que Madrid está caro, pero se me antoja un poco alto. En definitiva, no digo que no es para repetir, pero posiblemente pruebe en otro sitio
Bonito y escondido sitio en el corazón de Chamberí. El local es muy bonito y los chicos son muy agradables. Los primeros de (sobre todo a base de verduras/huerta) son deliciosos. Los platos principales es un poco más complicado elegir. Como punto curioso, tienen las botellas de Coca Cola de 20cl… no te da ni para un sorbo 😁
Buena cocina cántabra ecológica y sostenible. Antigua vaquería reconvertida en restaurante, con mucho acierto. Buen servicio, amables y profesionales. Si las anchoas son buenas, los pimientos rojos asados que las acompañan son sublimes. Buena carta de pmtos de verduras.
Un lugar muy interesante donde se puede comer sano y tomar raciones generosas sin empacharse. Muy apropiado para los amantes de los sabores auténticos,. Preparaciones correctas y originales junto a platos de tradición. El ambiente, en una antigua vaquería de Madrid, resulta acogedor y muy apropiado a la cocina. Precios ajustados y recuerda, raciones colmadas. Con tres platos para compartir suele haber suficiente para que dos personas coman muy bien
Local con interesante historia, y te la cuentan, el salón es amplio y luminoso, con una decoración sencilla pero elegante. La puerta de acceso auténtica pero algo incomoda, la verdad. Carta con una buena oferta, prácticamente todos, si no todos los platos con toques originales. El servicio es correcto.
Es un lugar muy agradable en una calle tranquila. No es barato, pero la comida está buena, la decoración es original, la música de fondo a volumen correcto y por encima de todo, una atención del personal amable y rápida (algo infrecuente, que suele ser descuidado en algunos locales de este tipo)
Como su nombre indica, esta en una antigua lechería, el local muy bonito recuerda un poco a muchos de Paris. La comida buena y de calidad, los rebozamos no tienen nada de aceite, los pescados son todos a la plancha, acompañados de buenas guarniciones, tienen varios pescados de roca poco conocidos en Madrid. La carne también de primera, se puede elegir la cantidad de picante en el steak tártara y darle un toque de bourbon, vodka o whisky.
Me encantó este restaurante, desde el peculiar espacio que ocupa emulando una vaquería cántabra súper trendy hasta el excelente producto con el que elaboran sus platos como la carta de vinos y el servicio. El tartar no me convenció. Aún así es uno de los mejores de Madrid, sin duda.
Buena cocina cántabra ecológica y sostenible. Antigua vaquería reconvertida en restaurante, con mucho acierto. Buen servicio, amables y profesionales. Si las anchoas son buenas, los pimientos rojos asados que las acompañan son sublimes. Buena carta de pmtos de verduras.
Un lugar muy interesante donde se puede comer sano y tomar raciones generosas sin empacharse. Muy apropiado para los amantes de los sabores auténticos,. Preparaciones correctas y originales junto a platos de tradición. El ambiente, en una antigua vaquería de Madrid, resulta acogedor y muy apropiado a la cocina. Precios ajustados y recuerda, raciones colmadas. Con tres platos para compartir suele haber suficiente para que dos personas coman muy bien
Local con interesante historia, y te la cuentan, el salón es amplio y luminoso, con una decoración sencilla pero elegante. La puerta de acceso auténtica pero algo incomoda, la verdad. Carta con una buena oferta, prácticamente todos, si no todos los platos con toques originales. El servicio es correcto.
Es un lugar muy agradable en una calle tranquila. No es barato, pero la comida está buena, la decoración es original, la música de fondo a volumen correcto y por encima de todo, una atención del personal amable y rápida (algo infrecuente, que suele ser descuidado en algunos locales de este tipo)
Como su nombre indica, esta en una antigua lechería, el local muy bonito recuerda un poco a muchos de Paris. La comida buena y de calidad, los rebozamos no tienen nada de aceite, los pescados son todos a la plancha, acompañados de buenas guarniciones, tienen varios pescados de roca poco conocidos en Madrid. La carne también de primera, se puede elegir la cantidad de picante en el steak tártara y darle un toque de bourbon, vodka o whisky.
Me encantó este restaurante, desde el peculiar espacio que ocupa emulando una vaquería cántabra súper trendy hasta el excelente producto con el que elaboran sus platos como la carta de vinos y el servicio. El tartar no me convenció. Aún así es uno de los mejores de Madrid, sin duda.
El producto es fantástico y el ambiente relajado, pero le falta el punto de innovación sistémica. Para un ambiente 'cool' que además sea un manifiesto de ingeniería sostenible, Tramo no tiene competencia.
Comida rica.El pate que nos pusieron de aperitivo estaba muy bueno, las rabas tambien y el pollo muy sabroso. El helado de yogur bastante bien. El trato correcto. Precios algo elevados.
Bonito y escondido sitio en el corazón de Chamberí. El local es muy bonito y los chicos son muy agradables. Los primeros de (sobre todo a base de verduras/huerta) son deliciosos. Los platos principales es un poco más complicado elegir. Como punto curioso, tienen las botellas de Coca Cola de 20cl… no te da ni para un sorbo 😁
El producto es fantástico y el ambiente relajado, pero le falta el punto de innovación sistémica. Para un ambiente 'cool' que además sea un manifiesto de ingeniería sostenible, Tramo no tiene competencia.
Fui con la buena impresión que se llevó mi pareja en una comida familiar, comida en la que estuvieron solos y por eso el gran servicio que tuvieron. Pero en mi visita nada fue igual... Antes de nada aclarar que no todo ha sido negativo, pero vamos por partes... Vale que solo fuéramos dos personas, pero que te sienten en una mesa diminuta (aceptable en un salón de tés) es bastante inaceptable, sobre todo cuando la carta es tamaño A3, y acudes a un sitio especializado en carnes lo cual implica platos algo grandes. El servicio fue bastante deficiente, son camareros inexpertos y me uno a la apreciación de otra crítica que he leído acerca de las copas: ofrecen cocteles pero nadie sabe de qué. Personalmente el concepto de la decoración me gustó mucho pero no os recomiendo ir ya que no es un sitio nada cómodo, y no invita a disfrutar de la experiencia. La comida bastante buena aunque sí que algo escasa, así que la calidad de esta se ve eclipsada por mi incomodidad espacial. Por cierto, añadir que soy una persona jóven, nada exigente, pero hay unos mínimos (y sobre todo cuando te dejas 80€ en la cuenta).
Tras haber comido varias veces en este restaurante puedo decir que la calidad de la comida es buena y el establecimiento es tranquilo. Tiene una propuesta de comida interesante con platos de buena calidad pero le falta algo. El cheesecake de plátano es original pero resulta denso y pensado; la carne esta buena pero no súper jugosa. Recomiendo las alcachofas y el plato de pulpo al curry que es original y está muy bueno.
He ido en tres ocasiones porque el espacio, incluso antes de ser este restaurante, ya me fascinaba. La segunda vez estuve cenando con unos amigos. Me pedí los escalopes que si no fuese por la opción que me pedí, con queso gordonzola y jamón ibérico, lo que era el escalope era bastante sin más. Carne buena pero por no llevar no llevaban ni sal. Además la ración era bastante escasilla. La tercera vez fui a celebrar mi aniversario y estaba deseando probar las alcachofas de las que tan bien me hablaron. Fue una decepción total. No sabían absolutamente a nada. De no ser que pillara un trozo de jamón, el sabor de las alcachofas brillaban por su ausencia. Además estaban como frías por dentro, como si fueran congeladas. Una cosa rarísima en un sitio en el que tanto hablan de la procedencia de sus verduras y demás. También he de decir que el entrecot estaba delicioso, pero los precios no se corresponden con lo que he tenido la oportunidad de probar, ¡y mira que me da rabia!
Comimos 4 personas en la terraza, muy incómoda para comer al estar en cuesta con poco espacio y el mobiliario tampoco ayuda. En cuanto a la comida nada extraordinario, poca cantidad en relación a los precios. Una sugerencia porque esa manía de no poner una jarra de agua (estamos en Madrid y el agua del grifo es buena) en vez de traer vaso a vaso.
El ambiente muy agradable. Buena musica de fondo y atencion estupenda. La cerveza artesana muy rica. Pedimos ensaladilla que estaba buena pero escasa de salmon. Las rabas correctas aunque un poco insipidas. Volveremos otro dia a probar otros platos para darle otra oportunidad porque el sitio nos ha convencido pero la carta todavia no.
La relación cantidad - precio totalmente desproporcionada. La calidad buena, pero las cantidades muy escasas para el precio, la tabla de quesos en concreto muy escasa, aunque con muchos adornos para llenar el hueco.
Local elegante y con historia que te hace presumir quizá algo precipitadamente que la experiencia gourmet será increíble. Pero es muy normal, la carne es de una ternura y calidad muy alta es cierto pero las ensaladas o verduras son buenas indudablemente pero todo osito sin grandes aventuras para el paladar, buen producto eso sí a un precio muy elevado y con un servicio lento, correcto y parsimonious que no te explica nada ni te anima a probar eso o aquello como si todo importará poco.
Fui el otro día a cenar con unos amigos que recomendaban este sitio. El local es agradable y los camareros muy educados. Ambiente tranquilo aunque la gente hablaba bastante alto y costaba entenderse entre los que estábamos en la misma mesa, y eso que público del local tiraban a cincuentones. A la hora de servirnos después de haber pedido fueron un poco lentos. Pedimos varios platos para compartir. Decir que estos eran muy ricos pero escasos en cuanto a comida y relativamente caros. Para ir una vez está bien, pero yo no lo recomendaría.
La comida es buena pero el precio demasiado alto para la calidad de lo servido. La ensaladilla de salmón correcta, las croquetas pues no demasiado especiales para el precio, un steak tartar muy salado para mi gusto y la carne bastante regular para el nombre tan largo que le dan al filete. El personal demasiado estirado y presuntuoso para ser una vaquería montañesa.
Este local, que me parece más interesante por su bonita historia, que por su realidad actual, es un restaurante en una zona acomodada de Madrid, donde por tener un sitio bonito muchas veces es más que suficiente. La comida es escasa y no tan sabrosa como debería de ser me ha decepcionado en función de lo que me esperaba. La atención muy agradable y el ambiente un poquito ruidoso cuando hay gente y demasiado silencioso cuando hay poca.
No era lo que esperaba. La comida buena en algunos platos, mala en otros. Servicio muy lento y poco profesional. Se equivocaron en la cuenta, aunque rectificaron sin problema. En resumen, mala relación calidad-precio. Una pena.
El lugar es muy acogedor, la materia prima es buenísima y los sabores que trabajan son excelentes, aunque algunos platos tenían un pequeño exceso de aceite. La carta ofrece muchísimas variedades para todos los paladares y el precio es bastante razonable, eso si, hay un par de empleados bastante condescendientes que dan ganas de no repetir la experiencia.
El steak tartar no valía nada, era como poner un trozo de una bandeja de carne picada de mala calidad del supermercado con un poco de mostaza. Los entrantes y servicio correctos.
Lo mejor: las alcachofas espectaculares, los postres buenísimos(sobretodo Tatin) Lo peor: Tagliata es un filete pa niños con un montón de nervio(cobrado a 25 euros) ; los precios son altisimos(copa de cerveza a 6 euros)
El steak tartar no valía nada, era como poner un trozo de una bandeja de carne picada de mala calidad del supermercado con un poco de mostaza. Los entrantes y servicio correctos.
Está claro que el ambiente ha mejorado de forma notable respecto a la gestión anterior. El servicio de los camareros es correcto. Los productos y la cocina, pasables, pero los precios, en relación con la calidad, no se justifican: son desorbitados. Algunos detalles, como la temperatura del vino por copas, no se corresponden con la cuenta.
Hoy no era el dia quizas. Algún plato interesante, pero la mayoría eran de los que esperas en un menú del dia, a 21 euros. Un camarero algo nuevo con lo que ofrecen pero agradable, y el otro amargado. El plato para el postre es un platito de taza de café literalmente ¡no lo hago ni en casa!. Para rematar, el aperitivo es de los no compensan lo que te cobran. Conozco varios de los otros restaurantes del grupo, incluidos los de Santander. Nada que ver, decepción total.
Decepción total. No pedir: Alcachofas crujientes, son rebozadas y mal rebozadas, imagino que para ocultar que son de bote, en cualquier caso, mala elección. Pulpo, lo traen en rodajas, templado y con un aliño de ridículo, si el producto no es bueno...mala elección. Tacos de solomillo, tacos en trozos pequeños, no entiendo la necesidad de j*** una carne, en fin. Me gustaría ser menos crítico pero frecuento muchos restaurantes para cenar en Madrid por esos precios y este no pasa el mínimo. Lo mejor, la cerveza Cibeles. Total de la cuenta con la bebida y un helado 78€
Comida cara en relación calidad precio. Muy escasa. Hemos pedido variedad de platos y todo era bastante básico. Las fotografías de las paredes tapan la pintura que se ha ido desconchando con el tiempo. El servicio, en un primer momento bastante borde el camarero aunque luego ha cambiado de actitud.
No he tenido una buena experiencia general. El servicio bien, atento y adecuado en tiempo. La comida sin estar no ser mala, muy normalita y desde luego no acorde con el precio (tortilla de patata muy hecha tirando a quemada para dos raciones 19€, 1 puerro partido en 4 trozos gratinado sin mas, 15€); y ya lo que me parece escandaloso es 2 cañas de cerveza por muy Cibeles que fuera 7€. Que junto a 3,75€ de un tercio de cerveza sin alcohol (fresca no fría) y el servicio hacen 49,25.-€, en un local muy discreto que no tiene ni manteles en las mesas, las servilletas de papel... Pues sin tener nada abultadamente malo, muy desproporcionado calidad-precio
Aunque uno de los camareros era realmente simpático, tanto el servicio, como los platos, como el restaurante, decoración, baños no han cumplido nuestras expectativas. Unas rabas diminutas, saladas y carísimas. Decidimos pedir platos para compartir, muy caros y poco generosos en cantidad. Lo mejor, los canelones. Por no mencionar los mosquitos constantes que nos acompañaron toda la cena. Su familia estaba en el baño, nada acogedor y con una decoración inexistente, aunque limpio. Los postres nada especiales. Desde luego que el toque cántabro no lo hemos notado en nada. Y para terminar un café muy normalito con unos azucarillos como piedras. En ningún momento se nos preguntó si estaba todo a nuestro gusto. Lo mejor el vino, aunque lo pagamos bien. Ha pasado a nuestra lista de "No repetir".
El sitio está muy agradable y el personal amable pero lento, descentrado e ineficiente. Eramos solo 3 mesas y nos tocaba esperar muchísimo. Pero lo peor la comida. Las rabas malísimas, somos cántabros y juraría que eran calamares, además secos y harinosos. El San Martín enano, caro y saladísimo. Muy decepcionante todo
Llegamos el 1 de mayo, entiendo que era puente, pero desde el primer momento que llegamos, el camarero comenzo a describir lo que NO tenia en cuanto a vinos. Hasta aqui todo bien pero ni siquiera nos habia entregado la carta. Le pedimos un aperitivo y antes de preguntar que queriamos, nos dice que no tiene. Le decimos que nos referimos a bebbidas de aperitivo (aperol “eso no lo hacemos” y caña, que eso sí). Hasta aqui ok, pero luego ya pedimos comida, y cuando pedimos musaka nos vuelve a interpelar con algo de impaciencia, diciendo que ya nos avisa de que l musaka tarda 20 minutos en salir, debo recalcar que nosotros no teniamos ninguna prisa! decimos que ok, que ningun problema, que l traiga🥲. La verdad que todo lo que pedimos estaba muy bueno. Tras los postres, y eran solo las 11.15, nos apetecia un gintonic y cuando lo pedimos, nos vuelve a avisar de que cierran a las 11.45, que solo nos lo puede servir si es rapido😫😫😫 Egectivamente a ls 11.45 estabamos fuera… nosottos y la unica otra mesa del local porque el resto estaba vacio. Una pena porque nos dejo con muy mal sabor de boca, no pudimos disfurtar de la charla ya que sentiamos que nos metian prisa todo el rato… y tampoco era especialmente barato.. 50€ por persona que hubieran valido la pena si la experiencia hubiera estado a la altura. La comida esta buena
Se come mal por lo que se paga, que es bastante. Es decir, algún plato bueno y la mayoría mediocre. El servicio es amable pero muy lento. Un restaurante que defrauda
Nos ubicaron en una mesa al final del local, sin luz, tenían mesas de sobra y habíamos reservado con 2 semanas de antelación. Las mesas pequeñas si quieres comer agusto. Las sillas, que decir, incómodas será lo mejor que saldría de mi boca. Todo fue bien hasta que trajeron la carne que la queria poco hecha y la trajeron cual lengüeta de zapato, eso sí me invitaron a tremendo plástico pero pasando por el aro de los 72€ que pagamos 2 personas sin postre y sin 1 segundo porque el espectáculo ya había sido amortizado. Presumen de materia prima única pero si pasa por manos de herrero la transformarán siempre en acero y no comida. Pésima atención. No volveré jamás y no lo recomendaría nunca
Tras escuchar muchas recomendaciones, decidí probar La Vaquería Suiza. Eran las 14h de un jueves cualquiera. A pesar de que, cuando llegamos, había bastantes mesas libres, la camarera tardó en facilitarnos la carta y atendernos más de 15 minutos. El servicio: lento y poco atento; la comida: mala relación calidad/precio; el lugar: desmerecido por lo demás. Además, en cuanto hay varias mesas, el ruido se hace casi insoportable. No lo recomiendo en absoluto.
Un bar de barrio venido a menos con el paso de tiempo. El servicio falta al respeto al cliente cuando llega y cada vez es más habitual. La última es la de hoy..., me dice el mesero que me tengo que ir de la mesa en media hora por una reserva. Le digo que me facilite una reserva a mi igualmente y me dice que no, que no lo puede hacer. No porque esté reservado todo en el bar, sino porque la reserva es personal y a mi no me la hace. Pues nada, esto colma la falta de respeto. Si los dueños o la dueña no es consciente de lo que es el trato del que es responsable seguirá perdiendo clientes como mi familia. El último que apague la luz. Cierro saliendo, buenas noches y buena suerte 🔐
He ido el día de hoy a la vaqueria Montañesa, se que he ido sin reserva, el camarero se acerca comentándonos que nos puede preparar una mesa pequeña para cenar, les comentamos que sin problemas, nos tienen esperando más de 15 minutos, dentro del cual se desocupan dos mesas, y en ningún momento se acercaron para decirnos nada, me tuve que ir del restaurante ya que nos pareció mucho tiempo esperando sin ninguna accion con la preparacion de la misma, me siente mucho ya que en varias ocasiones he ido al restaurante y más sabiendo de la calidad de la comida ya que trabaje con estas empresas cuando tuvieron los súper de los pastores.
Local descuidado, camarero seco, baños a evitar, pésima experiencia. De la comida, solo los tomates y tagliata aceptables. Burrata vulgar, albóndigas horrendas, escalopines secos y huevos insípidos. La galleta de postre, cruda. Mención aparte los precios. Dos entrantes, cinco platos, tres cañas, dos aguas y un postre, 193€. Han adoptado el modo vegano/bio/eco y han inflado los precios un 25-30% Infinidad de mejores opciones en la zona.
Experiencia nefasta. En primer lugar el primer camarero vino 2 veces para tomar la comanda y aún así llevó nuestro pedido a la mesa de al lado. En una de las veces le comentamos que trajera pan sin gluten ya que uno de los comensales tenia intolerancia. En segundo lugar, y tras haberles comunicado la intolerancia al gluten, no nos advirtió que uno de los platos que habíamos pedido, el Risotto Marinero, era de pasta. Cuando llegó el plato, le preguntamos si tenia gluten y su respuesta fue que no, que era pasta de estevia y que no tenia gluten. Preguntamos aun segundo camarero si tenia gluten e inmediatamente nos afirma que sí que tiene, mientras que el primer camarero nos había dicho que no. En ultimo lugar, y la gota que colma el vaso, es que en el postre, una simple macedonia, encontramos trozos de un plato que se había roto en la cocina y que llegó a comer uno de los comensales y casi le rompe un diente. Tras todos estos acontecimientos, el único gesto del establecimiento es no cobrarnos el plato que contenía gluten y el plato que contenía trozos de cerámica. Algo claramente insuficiente para justificar un servicio desastroso
Me cancelaron una reserva para 6 un sabado por la noche (me enteré porque abrí mi Mail de casaualidad). Llamo a preguntar porque y me dicen que no saben la razón y que no me pueden dar mesa ..
Reservo para almorzar y me lo confirman por email. Me presento a la hora y me invitan secamente a irme alegando que no figuraba en su registro. Verdaderamente lamentables y antipáticos.
mala experiencia, la sala estaba llena de cucarachas, por la pared, por la mesa, tuvimos que levantarnos e irnos porque ya era una situación muy incómoda. El servicio muy lento y malencarado, una pena, fuimos con unas expectativas bastante altas, solo llegamos a comer el primer plato (alcachofas) y de lo más normal, tuvimos que irnos a otro restaurante. Por favor si fumigan no abran al día siguiente y traten y cuiden a sus clientes.
Un desastre. La comida horrible y carísima. 73€ dos personas y comiendo muy mal. La menestra cruda, completamente y rape rebozado muy seco y malo para el precio que tiene. Horrible. El encargado y el camarero muy mal. Nadie se ha hecho responsable de lo mal que estaba todo y nos han tratado de dar una explicación de lo más insustancial e inaudita. No volveré a comer en este restaurante nunca más. No lo recomiendo a nadie.
Terrible. La comida pésima, producto vulgar mal preparado, carísimo.... frío.... El servicio muy regular. Un sitio para no volver jamás. De cántabro tiene lo justo, las rabas de rabas tenían el nombre únicamente. Carísimo, 50 euros por persona sin vino y compartiendo platos. Con todos los restaurantes que hay en Madrid desde luego este lo evitaría por encima de todo.
Un desastre. La comida horrible y carísima. 73€ dos personas y comiendo muy mal. La menestra cruda, completamente y rape rebozado muy seco y malo para el precio que tiene. Horrible. El encargado y el camarero muy mal. Nadie se ha hecho responsable de lo mal que estaba todo y nos han tratado de dar una explicación de lo más insustancial e inaudita. No volveré a comer en este restaurante nunca más. No lo recomiendo a nadie.
Terrible. La comida pésima, producto vulgar mal preparado, carísimo.... frío.... El servicio muy regular. Un sitio para no volver jamás. De cántabro tiene lo justo, las rabas de rabas tenían el nombre únicamente. Carísimo, 50 euros por persona sin vino y compartiendo platos. Con todos los restaurantes que hay en Madrid desde luego este lo evitaría por encima de todo.
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C. Blanca de Navarra, 8, Chamberí, 28010 Madrid, Spain
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