Guía de Restaurante Japonés Ikigai
# Restaurante Japonés Ikigai: Un Viaje Culinario al Corazón de Madrid
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Stylish venue for contemporary Japanese-Spanish fusion dishes, with a focus on artful presentation.
Food · Madrid
Experience Ikigai's artful fusion in Madrid's heart
Willkommen im Japanischen Restaurant Ikigai in Madrid, wo wir Ihnen ein authentisches und unvergessliches kulinarisches Erlebnis bieten möchten. Unsere Küche, bewertet mit 4.2 von 5 Sternen basierend auf über 1.015 Bewertungen, zeichnet sich durch höchste Qualität und frische Zutaten aus. Im Ikigai...
Willkommen im Japanischen Restaurant Ikigai in Madrid, wo wir Ihnen ein authentisches und unvergessliches kulinarisches Erlebnis bieten möchten. Unsere Küche, bewertet mit 4.2 von 5 Sternen basierend auf über 1.015 Bewertungen, zeichnet sich durch höchste Qualität und frische Zutaten aus. Im Ikigai erwartet Sie eine harmonische Atmosphäre, die zum Verweilen und Genießen einlädt. Wir legen großen Wert auf ein stimmiges Ambiente, in dem Sie die japanische Gastfreundschaft in vollen Zügen erleben können. Lassen Sie sich von uns verwöhnen und entdecken Sie die Vielfalt der japanischen Küche.
Restaurante japonés con fusión mediterránea, destacando la creatividad y calidad de sus platos, especialmente los nigiris. El menú degustación es una experiencia muy recomendable, aunque algunos clientes señalan lentitud en el servicio y postres mejorables.
Tip: Recomiendan dejarse aconsejar por el personal, especialmente Ismael, para una experiencia personalizada. Si eres celíaco, todos los nigiris son sin gluten.
Daten von Wikidata
Restaurante Japonés Ikigai befindet sich in Madrid, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Daten von Wikidata
La experiencia ha sido increíble. Probamos varias cosas —gyozas de carrillera, baocata, ramen frío de yuzu y jalapeños, varios nigiris, gunkan…— y absolutamente todo estaba espectacular. Es de esos sitios donde cada plato llega con intención, equilibrio y muy buen producto. El ambiente es moderno, con ese toque cuidado que no intenta impresionar a la fuerza, pero que te hace sentir que estás en un sitio especial. Mención aparte para el servicio: de lo mejor que he visto. Atentos, profesionales y con esa forma de explicar y recomendar que te hace confiar y disfrutar más cada plato. Respecto al precio, para mí está en consonancia con lo que ofrece: calidad, técnica y una experiencia que merece la pena. Volveré seguro y lo recomiendo sin duda.
Fuimos a comer el menú degustación tipo omakase y la experiencia nos gustó mucho. Es cocina japonesa fusionada con mediterránea, muy bien trabajada. Destacamos sobre todo la calidad del producto, especialmente en los nigiris, que nos parecieron muy equilibrados y con sabores diferentes y muy bien integrados. Muy recomendable
Disculpen la tardanza en poner la reseña, estuvimos el sábado 8 de noviembre. Que decir, una experiencia 10/10 el sitio es espectacular y la comida deliciosa. Se nota desde el principio el mimo y el cariño que le ponen a cada uno de los platos. El personal super atento y amable, explicando paso a paso la elaboración de los platos, que de nuevo, insisto exquisitos. Todo lo que probamos estaba expetacular con una potencia de sabor increíble. Las gyozas de carrillera menudo manjar, se deshacen en la boca y lo mismo con el tartar. Se nota que todo el producto es de gran calidad y sin duda está más que bien merecida esa estrella Michelin y ese sol de la guía Repsol. Muchísimas gracias por hacer de esa experiencia culinaria la mejor. Dar las gracias y felicitaciones de nuevo a las camareras que nos atendieron y al personal de cocina por poder disfrutar de una comida estupenda en este local que te traslada al mismísimo Japón.
Volvemos a visitar @ikigaiflorbaja del chef @yongwunagahira muy próximo a la Gran Vía de Madrid. Este restaurante japonés fue uno de nuestros primeros locales #gastrorecomendado en @gastrocolegas y realmente sigue manteniendo un altísimo nivel con el paso de los años. 📍C. de la Flor Baja, 5, Centro, 28013 Madrid 💸 Mas de 100€ 👥 Business, Gastrocolegas, Romántico ☀️ Repsol Menu Omakase (90€ + bebida) 📸 Crujiente de wonton y huevas de trucha Panipuri, espuma de mejillones Gazpacho de kimuchi 📸 Hiyashi ramen de aguachile de jalapeño y yuzu, langostinos al wok y mejillones 📸 Setas de Otoño con yema de huevo 🍻 Cerveza Sapporo 📸 «Baocata» de pollo karaage mojado en dakgangjeong, tzalsiki, pepino y cogollo 📸 Milhojas de remolacha cocidas en su propio zumo, mirin especiado, tonburi y espuma de queso de oveja y anguilas. 🍻 Cerveza Asahi Festival de nigiris 📸 Nigiri calamar albahaca 📸 Nigiri de panceta con salmón 📸 Nigiri lubina beurre blanc 📸 Nigiri atún gilda 📸 Nigiri tataki de toro ahumado 📸 Nigiri toro mayo chipotle 📸 Hamachi sobrasada 📸 Nigiri sardina espeto 📸 Nigiri pez mantequilla miso 📸 Nigiri viera con foie 📸 Temaki 📸 Mochi de chocolate y avellana 📸 Trufa de chocolate blanco, yuzu kosho y coco 📸 Gominola de fresa 🥂 Domaine des Marnes Blanches. Crémant du Jura 🇫🇷 ⭕ GastroeXperiencia Plato a Plato 🍽🍷 ⭕ Visitad gastrocolegas 💻 ⭕ Si quieres descubrir otro #gastrorecomendado como este, consulta nuestra lista de más de 190 #gastrobares en gastrocolegas 💻 Usa el #gastrobuscador 🔎
Fascinante experiencia, me ha sorprendido muchísimo, y eso en mí no es fácil. No suelo ser amante de la comida japonesa, pero esta fusión está realmente conseguida. Desde la primera entrada, el chef transmite un inconfundible toque andaluz. El ramen frío con salsa acebichada ha sido, sin duda, el mejor que he probado: una auténtica delicia. Entre los nigiris, destacaría especialmente el de toro y el de anguila, que me sorprendieron gratamente, aunque todo estuvo a un nivel excelente. En cuanto a los postres, el de palomitas fue el que más me sorprendió. Hablo solo de la comida, porque cuando todo está tan bueno no hace falta añadir nada más. Sin duda, volveré.
Tienen un menú degustación (omakase) dominado por platos de cocina fusión muy elaborados y sabrosos. Es una experiencia de más de dos horas y media, para una ocasión especial.
Probamos el menú degustación,ingredientes frescos,platos con sabor ,combinaciones de sabores que funcionan a la perfección,sin duda cuando vengamos de vacaciones,repetiremos.Felicidades a todo el equipo
Una magnífica experiencia, la comida es excelente y creativa, la carta de bebidas muy amplia e interesante con vinos y sakes curiosos y diferentes. El personal es muy amable, atento, siempre dispuesto a ayudar y recomendar. Recomiendo ponerse en manos de Ismael y dejar aconsejarse por él, hace que la experiencia gastronómica sea un 10.
A destacar los nigiris, deliciosos y combinaciones exquisitas! El roll de salmón perfecto, con mucha presencia de una muy buena materia prima
Fuimos para cenar, todo riquísimo. Es importante saber que todos los nigiris son sin gluten y para los celíacos eso es fundamental. Una fusión increíble, mezcla de sabores y muy recomendable. Gracias
El menú es espectacular! Altamente recomendable, merecen mucho la pena tanto los platos preparados como el sushi directamente desde la barra. Sabores muy sorprendentes.
Restaurante japonés de referencia. Local que se suele llenar por lo que conviene reservar, sino dificilmente se conseguirá mesa. La cocina es exquisita, muy elaborada, una mezcla de sabores que dificilmente se pueden encontrar en otros restaurantes. La carta acaba de ser renovada este mes. Utilizan unos osos de peluche para separar las mesas ahora en época Covid. Como se puede ver en las fotos la presentación es muy cuidada. Los platos son presentados explicando sus ingredientes, cosa que siempre se agradece dada la complejidad de sus elaboraciones. Tiene una bodega de lo más selecta, y para quien no quiera apreciar sus caldos de procedencia diversa (españoles, franceses, portugueses, alemanes, etc..), dispone de dos tipos de cerveza japonesas y una española... En fin, nada mejor que reservar y disfrutar de unos sabores inusuales...
Riquísimo, hasta el día de hoy os puedo decir que son los mejores nigiris que he probado en Madrid. Equilibrio, suavidad, elegancia... No hay nada que no nos haya sorprendido, espectacular el cuidado y la calidad de los productos, era un baile en nuestros paladares. Volveremos seguro ☺️
La comida y el trato es excelente. Fuimos a comer 3 personas que comemos poca cantidad. La ventaja de que los platos sean pequeños es que así se pueden probar muchas cosas. La desventaja está por supuesto en el precio de la cena. Nos salió casi a 30 euros sin pedir demasiado. El trato, aunque leí críticas, fue muy bueno. Nos cambiaron de sitio porque vieron que teníamos calor y ayudan a pedir. El surtido de nigiris que tiene 2 unidades de cada tipo los ampliaron a 3. Todo está muy rico. Pedimos un tartar de salmón con arroz y trufa, los nigiris Ikigai, tempura de kokotxa de bacalao y unos rolls fritos. Además explican cómo comerlo. Otro detalle es que ponen una tapa, en nuestro caso fue de callos japoneses.
Templo de la cocina japonesa de autor en Madrid, con Yong Nagahira al mando creativo de una propuesta deliciosa. Me fascinan las vueltas de tuerca y originales giros que le da a su excelente materia prima y apreciar cómo convierte en sublimes piezas de autor platos de base tradicional. Hay mucha genialidad aquí, buen servicio en sala e infinitos sabores para ser disfrutados. Volveré y recomendaré.
En mi familia somos unos apasionados de la comida japonesa de calidad, la auténtica, y los tres salimos encantados de Ikigai. Fue una experiencia fabulosa. El precio es elevado solo si no tenemos en cuenta la calidad. Como se ve en la nota de la comida, nos lanzamos a pedir cosas muy variadas y ninguna de ella nos decepcionó. Tal vez los postres sean un poco más flojos, pero el resto nos encantó. Destacaría las gyozas de sobrasada, el tartar de atún con trufa (muy equilibrado en todos sus sabores) y los nigiris, todos ellos con un arroz perfecto, como no he comido en ningún sitio en España. Las medidas anti Covid eran adecuadas y el servicio muy amable, cercano y eficaz. Pagamos con gusto los 55€ por persona y volveremos sin duda alguna.
Ikigai Flor Baja es uno de mis restaurantes de sushi favoritos en Madrid. Voy habitualmente porque cada vez que voy salgo sorprendida. Lo que más me gusta es que cada bocado es distinto: sabores potentes, inesperados y súper cuidados, que no se parecen a nada. Los nigiris y los hand rolls están increíbles. Además, el trato es de diez: Ismael y Agustín siempre están atentos y hacen que la experiencia sea aún mejor. Lo recomiendo si buscas una experiencia especial e innovadora. Sushi fusión con un toque Spanish Me alucina este bocado tan de aquí como de allí. Atún con aceite de oliva y tomate. Sin duda insuperable.
Restaurante japonés recomendado por la Guía Michelín y con un Sol de la Guía Repsol. El local no llama especialmente la atención, pero la cocina es excelente. Disponen de menú degustación y carta. Los platos son pequeños, por lo que la cuenta puede subir bastante si uno busca salir saciado, pero la calidad lo merece. Especialidad en Nigiris y Temakis, están buenísimos. El ramen también exquisito. Lo recomiendo.
Pedimos un menú degustación que se componía de varios platos elaborados y acababa con varias tablas de nigiris súper sabrosos y originales. Todos los platos fueron un éxito, es una experiencia muy recomendable y entretenida ya que explican cómo y qué exponen en la mesa. El restaurante es muy mono y acogedor. El servicio amable y eficaz aunque se les hizo un poco de bola el tercer plato, pero cosas que pasan. Volveremos!
Mi Japo favorito! El local te transporta a otro lugar, el ambiente es súper relajado y tranquilo - al menos así ha sido todas las veces que hemos ido, y han sido unas cuantas-. Los niguiris son espectaculares, deliciosos, equilibrados, diferentes… Recomiendo reservar antes.
Son amor, lo primero de todo, aparte son muy buen restaurante, ambiente relajante y tranquilo, son humildes y no presumen de que tienen una estrella Michelin, pero bien conseguida está. Recomiendo el menú OMAKASE, déjate fluir en una experiencia gastronómica fascinante. Los niguiris fusión son altamente recomendables, ya cada cual que encuentre su favorito. Los postres son chiquititos, pero contundentes.
Excepcional. Los nigiris están riquísimos, todos. Pero el nigiri de toro con caviar merece una mención especial, impresionante. Postre de palomitas sorprendente, equilibrado y muy bueno. La atención y servicio de 10. Sin duda alguna cuando vuelva a Madrid repetiré. Totalmente recomendable.
¡INCREIBLE! Cada plato es elaborado con una atención meticulosa al detalle y un toque de creatividad que lo hace único. El sabor de los ingredientes es fresco y auténtico, y la presentación de cada plato es simplemente impresionante. En particular, los nigiris son excepcionales. Cogimos el menu degustación y super recomendable. Además de la calidad de la comida, la atención del chef es excepcional. Es amable, atento y siempre está dispuesto a compartir información sobre los ingredientes y técnicas que se utilizan para preparar cada plato.
Cenamos en barra y muy bien. Pedimos un par de entrantes: las gyozas de carrillera con curry y el ramen (buenisimo). Luego pedimos 10 o 12 nigiris y un temaki. Muy buenos en lineas generales pero el mejor el de carabinero (son 15€) el de gamba blanca muy bueno, etc Lo unico mejorable es que el vino blanco deberia estar mas frio
Encontramos este restaurante por casualidad durante nuestra estancia en un hotel cercano, dado que nos encanta comer y disfrutar de una buena experiencia, este lugar cumplió con creces. El servicio muy atento y amable, la comida de calidad y con técnica. Muy recomendable, repetiremos.
Aperitivos, entrantes y nigiris buenísimos, propuestas con mucho sabor. Servicio excelente, muy amables y atentos. Sala con muy buen ambiente. Salimos muy satisfechas
Excelente lugar. La comida es un espectáculo tanto estéticamente como gastronómicamente. Nos ha encantado. Nos dejamos aconsejar con el vino y acertaron. Así a destacar nos alucinó el dorayaki de foie, el wonton, los nigiris de lubina y atún... Y los postres también muy originales con muchos matices. Toda una experiencia! El servicio muy bien también, muy amables y te van explicando cada plato. Sin duda, en cuanto podamos, volveremos.
Aprovechando la celebración de ese renovado Sol Repsol, escribo la reseña del que ha sido sin duda el mejor restaurante japonés en el que he comido de Madrid. Gracias, Yong y Jose, por hacer que nos sintamos tan acogidos en esa barra, habernos transportado a Japón de nuevo y el buen ambiente que se genera en Ikigai. Esperamos volver pronto. Ojalá en Otoño para conseguir tomar de nuevo el "caldo de pollo" que tanto me encantó.
Posiblemente el mejor omakase de Madrid. Tú les dices un precio máximo (recomiendo 100€) y te preparan diferentes entrantes y nigiris en base a ello. Todo espectacular y con un nivel de creatividad increíble. Mención especial a la sumiller ex-Nakeima que selecciono unos vinos increíbles para el menú. Volveremos!
He ido a muchos japoneses y este a pesar de no tener una carta con platos muy variados, en Ikigai he probado sabores muy diferentes al resto. Me impactó gratamente la sopa dashi de otoño, también el buñuelo de azuki, todos los nigiris que pedimos un acierto y riquísimo el postre de pera nashi. El local sencillo, bien puesto y a destacar la atención del personal del local, súper atentos y amables. Nos arrepentimos de no haber pedido el menú, volveré.
Estupenda cena para 2, en este restaurante a escasos metros de la Gran Via. La carta consiste en unos apetecibles entrates ( probamos todos), y una colección de niguiris( probamos 3 tipos). Destaco el gazpacho con almejas, el wanton de centollo y el niguiri de tataki de toro. Probamos también un vino de Lanzarote expresivo y delicado. No dejamos hueco para el postre. El local podría ser mucho mas acogedor y romántico con pequeños detalles decorativos que aporten más calidez ( velas, flores, manteles, bombillas más tenues..). Buen servicio y buen precio: 40€/persona
Varias visitas nos confirman un excelente japonés con guiños fusión de la mano de un chef joven y encantador, recomiendo totalmente sentarse en la barra para poder hablar un poco con ellos y que te expliquen el menú. Buenísimos los nigiris y ahora tiene un menú degustación muy completo con varios entrantes y snacks espectaculares. Dejaros llevar por sus recomendaciones y no vais a fallar, no es un japonés puro tipo Kappo, si vas buscando ese tipo de experiencia, no la vas a encontrar aquí, pero puede competir de tu a tu con todos los fusión de Madrid de primera línea, (Kabuki, Umiko…). Totalmente recomendable.
He ido podido ir ya 3 veces en distintos días y siempre ha sido una experiencia brutal!!! Si buscas un sitio donde comer nigiris excepcionales hasta que digas basta, este es tu sitio y todos son tremendos. Además tienen una carta de vinos muy amplía y con algunos vinos diferentes. Desde luego, en cuanto pueda volveremos a ir sin dudarlo.
Sin lugar a dudas es una de las experiencias gastronómicas que más disfruté, mi top 10. No es un lugar barato no no sin embargo que valor le das al placer? Un solo nigiri 🍣 pago la cuenta, la explosión de sabores que experimente fue estupenda, la atención de Ismael cercana y natural mejoró la calidad..bueno bueno sin duda REPETIRÉ
Me encantó el restaurante. Las raciones no son especialmente grandes, pero son más que suficientes y muy satisfactorias. Recomiendo pedir unos tres entrantes y una selección de nigiris para disfrutar de la experiencia completa. Nosotros probamos: HIYASHI: ramen frío con aguachile de yuzu y jalapeños, langostinos al wok y mejillones en salsa americana. OTOÑO: setas de temporada salteadas al wok, yema de huevo y un caldo de pollo agripicante. WANTUN DE LANGOSTINO Y PAPADA: acompañado de tenkatsu y chupe peruano de marisco. El nigiri de anguila fue espectacular, al igual que el resto de la comida 🤤 Para terminar, la torrija, servida calentita, fue el broche perfecto 🤍🥹
Probamos el menú degustación y salimos realmente satisfechos. Cada plato estaba bien pensado, con cantidad suficiente para disfrutar y apreciar todos los matices. Se notaba la calidad del producto y la elaboración cuidada. La combinación de sabores fue sorprendente y muy distinta a lo que solemos encontrar. No es un restaurante barato, pero el precio está más que justificado por la experiencia, la calidad y la creatividad. Además, el personal fue atento y amable en todo momento.
Llegamos un poco tarde pero los chicos super amables nos dijeron que tranquilas, nos atendieron fenomenal y nos dieron una opción de menú que no estaba en la carta ligeramente más económica que el menú degustación y era un poco sorpresa basado en gustos. Nos sacaron 5 pases, quedamos llenisismas. Y el sabor umami es indescriptible, te explican cómo debes comer y el orden para el disfrute. Los tiempos super super bien medidos y TODAS LAS PERSONAS MUY MUY AMABLES
✨ Noche de sushi perfecta 🍣💖 Cené con mi pareja en este restaurante y fue una experiencia deliciosa de principio a fin. Cada bocado tenía ese toque fresco y auténtico que hace la diferencia 😍. La presentación de los platos, el ambiente tranquilo y el servicio súper atento hicieron que la noche fuera aún más especial. Si te gusta el sushi de verdad, este lugar es una joya que no puedes dejar pasar. ¡Ya queremos volver! 🥢💫
He ido a comer un día laborable con mi familia para una celebración. Hasta ahora siempre hemos pedido el menú de gustacion y por la noche pero esta vez siendo mediodía hemos pedido a la carta. Cada uno ha pedido su entrante y luego los niguiris abundantes tanto los clásicos como especiales. Todos muy ricos. El hiyashi que probé el año pasado he vuelto a tomar esta vez (como entrante) y me encantó una vez más. Increíble. Entre los niguiris especiales hemos pedido uno de pargo con leche de tigre y el otro de atún semisalazon, ambos riquísimos. El de pargo hemos repetido porque estaba tan tan bueno. Soy japonesa y no como pescado crudo en cualquier sitio. Aquí siempre todo está fresco y el arroz está perfecto siempre. (hay muchos establecimientos por allí que tienen arroz mal hecho por la calidad, cocción errónea o excesos de azúcar) Este restaurante no decepciona nunca mi paladar. Volveré.
Un japones realmente especial. Tomamos el menú degustación y fué realmente una delicia de comienzo a fin. El servicio genial igualmente. Ademàs se ajustaron a la perfección a mi intolerancia a la lactosa ofreciendo alternativas con pequeños ajustes en los platos que contenían leche, sin que estos estuvieran menos exquisitos. Una experiencia totalmente recomendable!
Qué maravilla de lugar! La comida brutal, pedimos el menú degustación y todo estaba increíble. Los platos son originales, muy estudiados y repletos de detalles. La ostra tempurizada y el nigiri de vieira y foie quedaron grabados para la posteridad. Y no menos importante, el servicio fue perfecto: atento pero cercano e informal pero sin pasarse. El local es amplio y cómodo, habría que cambiar alguna mesa que es demasiado estrecha pero es un detalle anecdótico.
Ikigai es uno de nuestros restaurantes favoritos en Madrid. El menú Omakase es todo un espectáculo. Ideal para regalar por ocasiones especiales a quien aprecias. Poco más hay que destacar de su cocina que no se haya dicho ya en el resto de comentarios. Destaco sobre todo la amabilidad y humildad de todo su personal; el ambiente tranquilo, relajado e íntimo del local, con pocas mesas (al menos en el situado en la flor baja); y cómo no, tener a su prestigioso chef Yong Wu Nagahira presente cada vez que acudimos. Enhorabuena a todo el equipo!
Llegamos a Ikigai Gran Via buscando un japonés, elegimos el menú degustación que tienen por 90€, y fue todo un acierto. Cada plato increíble, los niguiris espectaculares, haciendo hincapié en uno de Vieira. Si que notamos bastante demora entre plato y plato, entre 10/15 min, pero aun así muy bien. Nos invitaron a café al finalizar por la tardanza entre platos.
Calidad-precio de los mejores japoneses de Madrid. Hemos disfrutado muchísimo la comida en Ikigai, la amabilidad del personal (sobre todo del chef en barra), todo en general. No podemos destacar algo porque todo estaba espectacular. Al nivel de grandes como Umiko, Nakeima o Ugo Chan. ¡Repetiremos pronto seguro!
Ikigai era uno de los grandes japoneses de Madrid que nos quedaba por conocer y a la mínima ocasión que hemos tenido, nos hemos lanzado a por ello. Todo el mundo hablaba de su brillante cocina y de su aceptable precio. Desde luego con el menú Omakase, poniéndote en manos de los chefs, barato no es, salimos sin grandes excesos (renunciamos a los dos nigiris de más de 10 euros por unidad, por ejemplo), por 105 euros por persona. Aún esperando un precio algo menor, lo cierto es que lo pasamos bien y disfrutamos. El principio del menú fueron una variedad de platos calientes, la mayoría, alejados todos del sushi. Todos están buenos, mención especial para el dorayaki de foie (al que puedes añadir foie por 10 euros más) y las setas chantarela. Pese a lo dicho, lo mejor de la cena llegó en los nigirs, que al final es lo que esperábamos con más ansias. Una sucesión de once bocados en los que tocamos todos los palos. Sublime el de vieira con huevo hilado, que ya habíamos probado a domicilio. Así que en el apartado de comida, muy satisfechos. Eso sí, el postre, prescindible. ✅Puntos fuertes: sus nigiris son un escándalo. ⭕️Puntos débiles: el precio puede desmadrarse. No sabemos si de verdad vale los más de 100 euros que pagamos por persona. 💵Precio: a partir de 80 euros por persona. 💻 Síguenos en nuestra cuenta de Instagram, @madridbocados. Allí encontrarás esta y otras reseñas, detallando cada uno de los platos que probamos. No te arrepentirás. Hasta el próximo bocado.
Cenamos y elegimos el menú omakase y la verdad es que está muy rico todo. Muy conseguida la fusión española con la japonesa. Con cada plato consiguen sacar esos sabores tan genuinos de la cocina japonesa , adaptándola a los paladares españoles. Mi recomendación es macerar todos estos platos con un buen sake. Con respecto al servicio, tanto los camareros como el manager muy atentos y siempre explicándonos todo. Todo aderezado con un ambiente moderno con toques japoneses.
Me tope de casualidad y llame por si tenían espacio e inmediatamente me dijieron que si y en la barra Acá si me faltó la carta de tragos pero tampoco la pedí porque sabía que quería vino blanco El chef muy amable me aclaro dudas con los distintos platos y me recomendó algunos Parti con el wanton de camarón en chupe de marisco que estaba deliciosos Después pedí varios nigiris todos de excelente calidad pero destacó el de anguila , el de toro y en especial el que creo es lo más delicioso del mundo el de viera con foie. De ese me repetí Pedí un temaki que el contenido bueno y el alga excelente pero un poco pequeño para mí gustó El postre era un mochi de chocolate blanco muy bueno pero me faltó algún adorno o salasa. Si creo que sería bueno en este punto servir te matcha caliente para acompañar y contrarrestar lo dulce del postre De los mejores lugares que he comido El precio limita un poco la visita frecuente pero es una buena experiencia
BRUTAL Ha sido una experiencia increíble. El servicio genial, el chico que había en caja nos dio detalles y explicaciones de varias cosas, entre ellas del pez mantequilla que dije que era alérgica y me explicó como lo hacían y me dijo que me lo iba a traer que confiara, y efectivamente, no me ha dado reacción. El resto de chicas muy atentas. La calidad del producto es espectacular, merece la pena cada euro, cogimos el menú de 90€ y fue un acuerto y sin dugar repetiremos. No tengo fotos, me gusta disfrutar del momento, del sabor, del lugar. La única pega que le pongo (pero no lo voy a poner en la valoración) es que hacía algo de frío en el local para mí gusto. Ah, por ser san Valentín han tenido un detalle precioso. Gracias por todo, hacéis un gran trabajo.
Menú degustación ESPECTACULAR!!!! Vale la pena cada céntimo que pagas. No sé cuántos platos fueron pero yo acabé llenísima. Trato impecable por parte del personal tanto de barra como de sala. Todo el pescado de buena calidad con un sabor exquisito. Falta la foto del temaki. Por el resto, volvería y repetiría cada plato. A destacar cada pieza de nigiri que eran tan suaves y sabrosos!!!!!
Fuimos ayer y salimos encantados. Producto fresquísimo. Los entrantes del menú degustacion impecables, el arroz en su punto exacto y los nigiris, simplemente memorables. El servicio fue atento sin ser invasivo y el ambiente, elegante y tranquilo, perfecto para disfrutar sin prisas. De esos sitios a los que sabes que vas a volver. Espectacular en todos los sentidos.
Relación calidad precio correcta. Servicio atento y amable. El local es agradable y cálido. Estuvimos en la barra y nos atendieron muy bien, si tuviera que sacar pegas es que la calidad del sushi a mi parecer ha bajado un poco respecto a años atrás. Aún así, los noguera están bien trabajados, así como los entrantes.
Los entrantes muy ricos. Los nigiris no tanto. El personal super atento y amables. La pase muy bien charlando con ellos. Fue justo antes de que cerraran y la bienvenida fue correcta. Hasta me invitaron con dos chupitos, uno de sake y otro de hibiki❤️
Estuvimos cenando el menú de 90€ y la verdad es que está genial, destacaría especialmente los entrantes. Lo más rico y que sin duda repetiría es el Hiyashi, no había probado antes el ramen frío y me pareció un plato redondo de sabor, con una presentación muy cuidada, sin peros. Los nigiris nos resultaron más normales, estaban bien hechos, pero no eran espectaculares. Creo que deberían cuidar más las explicaciones de los platos, ya que en un restaurante como este suma mucho y eran poco cuidadas dependiendo de quien traía el plato. Reservamos en la barra y es una pena porque no se ve como preparan los platos por lo que la experiencia se queda un poco pobre.
Ikigai es de esos sitios sencillos y tranquilos, perfectos para disfrutar de la experiencia. El servicio ademas es súper amable. Fuimos varios amigos y nos animamos con el menú omakase, todo un acierto. La primera parte del menú incluye varios entrantes y distintos platos de muy buena calidad, variedad y combinación de saborea, todos muy ricos. Luego disfrutamos de un desfile de nigiris de muy buena calidad y rematamos con un buen postre muy original. Para acompañar, pedimos un par de botellas de vino blanco con muy buena relación calidad-precio. La experiencia fue muy buena en conjunto, totalmente recomendable.
Fuimos a cenar 4 personas, pedimos el menú degustación 90€, los nigiris definitivamente fue lo mejor de todo, los entrantes muy ricos. La atención correcta. sin embargo los postre se quedan un poco cortos para el precio, 1 mochi y dos trufas diminutas. Por lo demás todo bien
Restaurante japones situado cerca de la plaza España , un restaurante de tamaño medio con unas cuantas mesas y una barra de sushi. Todo sencillo. Tienen dos restaurantes , el de flor baja donde fui yo , el primero en abrir y otro que han abierto recientemente en calle velazquez. La carta tiene una sección de entrantes, sushi clásico y sushi fusión , unos postres y además tienen un menú omakase al precio de 90€ donde se pueden degustar unos cuantos platos y varias piezas de sushi. Yo fui a comer y en concreto a probar el sushi fusión , quería probar algo diferente y aquí sin duda ofrecen una buena lista de piezas de sushi interesante , la mayoría son nigiris y se sirven por unidades. Comí en la barra de sushi así que podía comentar las piezas con el sushiman Estos son los que probé: Empezamos con un aperitivo de cortesía de arroz inflado ,ensaladilla y huevas de trucha Tempura de flor de calabacín con sofrito de sukiyaki , tempura correcta , fina , con una rica salsa. Empezamos con el sushi , no son piezas muy grandes asi que pedí bastantes Nigiri de calamar de potera, aceite de albahaca, shichimi y perlas de ponzu Gunkan de mejillones de roca en escabeche asiático, gelatina de su propio jugo Gunkan de Whisky japonés con té verde, con ikura y yema de huevo de codorniz Nigiri de Lubina flambeada con salsa “beurre blanc ” y cecina de Astorga De estos 4 destaco la lubina con la salsa de mantequilla , le da un toque cremoso y el gunkan de mejillones. De estos 4 solo tengo dos fotografiados (tataki y toro) y a mayores el de viera Nigiri de Atún, AOVE royal y nori texturizado, sal maldon y tartar de pimiento de cristal Nigiri de tataki de toro ahumado, crema de aguacate, jalapeño encurtido en yuzu Nigiri de toro flambeado con curry chocolate y cebolleta Nigiri de bonito con pimiento (no sale en carta) Nigiri de viera con foie, sal Maldon con reducción de salsa de anguilas, y huevo hilado De estos 5 me quedo con el vieira , el tataki de toro y el toro flambeado con chocolate. El de vieira es bastante suave, los otros dos son mas potente , el toque ahumado le va muy bien e igualmente el curry de chocolate. Nigiri de Hamachi con sobrasada de bellota, balsámico, frambuesa natural y puntilla de huevo Nigiri de caballa gilda Nigiri de sardina macerada, tapenade de tomate seco y aceitunas negras, panko en mantequilla Nigiri de ventresca de lubina con mojo de ají limo y yuzu De aquí me quedo con el pez limon (hamachi) y la lubina. Potente combinación de sobrasad y la ventresca tiene una textura diferente, algo mas dura , con una buena salsa. Para terminar Nigiri de anguila chocoyaki Nigiri de pez mantequilla con miso dulce flambeado Estos estaban muy bueno , la anguila me encanta y el pez mantequilla con el miso queda muy bien. Para rebajar el sabor de las piezas entre unas y otras ponen un cuenco de cebolla con salsa senbeizu en vez del clasico jengibre. Resumen: Un buen sitio para probar sushi diferente, arroz bueno, sabores interesantes , buena atención. Precio : 82,35 con una botella de agua 2,6€ Puntuación: 8.4
Acudimos para una celebración especial y no defraudó. Pedimos el menú degustación Okamase. Los aperitivos y entrantes magníficos. Equilibrados y llenos de sabor. Los nigiris muy buenos aunque hubo algunos mas flojos como es normal. El de viera y foie espectacular. Las camareras muy atentas y serviciales sin resultar un incordio. Bravo! Los sushi man bastante pasotas.. A pesar de que fuimos la única mesa del restaurante hasta la mitad del servicio. Uno exclusivamente nos saludo. El chef fue muy escueto en sus explicaciones, mostraba algo de desidia. Se equivocó en varias ocasiones. Probablemente no fue para tanto, pero el buen servicio de las camareras acentuó este punto negativo. Quisimos comer en la barra para observar las preparaciones, que no pudimos ver. La mesa de trabajo está más baja que la barra y además encima de la misma se encuentran las cámaras donde conservan el pescado que impiden por completo verles trabajar. A pesar de ser un menú largo las cantidades son pequeñas. Especialmente los postres, en los que las cantidades son minúsculas hasta rozar el ridículo. El buen producto se paga… No puntúo con 5 estrellas por la actitud algo pasota del chef. Aunque un mal día puede tenerlo cualquiera… Las preparaciones fueron en su gran mayoría excelentes *nota: soy muy exigente.
La comida me pareció espectacular, especialmente los nigiris y los uramakis, otro nivel. También probamos las gyozas, el tartar de toro (un poco caro) y unos temakis y también nos gustaron mucho. El mochi tempura correcto. No tiene las cinco estrellas por el lugar, era súper ruidoso y a veces llegaba a ser un poco molesto. Los camareros eran un poco inexpertos pero muy majos la verdad.
Un restaurante japonés muy original. Mi pareja y yo llevamos muchos años viniendo a comer aquí, desde que empezamos la relación, por lo que van 7 años ya. Es un local pequeñito, pero muy acogedor. Con el tiempo han ido cambiando el estilo y han reducido la carta, creando mayores especialidades. Se ha ido haciendo más conocido, apareciendo en noticias y blogs gastronómicos, por lo que los precios han subido también. Es la primera vez que comemos en la barra, y ha estado bien la experiencia, porque te sirven los nigiris inmediatamente después de hacerlos delante de ti. Puedes ver la frescura de los alimentos e ingredientes empleados. Sin embargo, he de confesar que nos gustaba más antes, era como más familiar el restaurante y te daban mayor libertad. Disfrutábamos un montón de cada plato y del tiempo que pasábamos allí. A día de hoy es más “snob”, te indican cómo tienes que tomar cada plato, no te ponen salsa de soja (porque no quieren que ocultes el sabor original del pescado con la salsa, pero si me gusta mojarlo con salsa.. estoy en mi derecho no?), te quitan los palillos para que comas con la mano… Demasiadas etiquetas de comportamiento; tantas normas que no disfrutamos de la experiencia gastronómica este día.
Buen restaurante de sushi. Opté por el menú degustación y los platos en general estaban todos muy buenos (a excepción del postre que la reinterpretación del mochi no me acabo de convencer). La única pega sería el local que no está a la altura para un restaurante de un menú de 100€...
Pedimos el menú degustación para poder probar platos variados y disfrutar de la experiencia omakase reservamos también en barra. El menú como tal merece la pena si quieres probar de manera predefinida una buena cantidad de platos pero podrías hacer lo mismo si los escoges por ti mismo, y el precio saldría casi similar. La experiencia omakase en barra sin más ya que, por suerte para todos los clientes, los niguiris se preparan al momento pero, aunque estés en la barra, no puedes ver el proceso ya que hay unas neveras frigoríficas donde mantienen frescos los cortes de pescado que imposibilitan contemplar lo que ocurre al otro lado. Una pena. La calidad de la comida es muy buena y los platos tienen mucha coherencia, sabor y te irán sorprendiendo según avanza la comida.
Japonés muy diferente, pedimos a la carta varios niguiris y como entrante el ramen frío. Los que más nos gustaron fueron el Gunkan, Hasamaki y el de lubina con cecina! Pero la verdad es que estaba todo buenísimo. De postre probamos las palomitas, un sabor diferente que merece la pena probar. Una pena el espacio, nos lo esperamos diferente, aunque no estaba mal era mejorable. La atención de 10. Fuimos a mesa pero la experiencia en barra seguro que merece la pena
Se trata de un pequeño gran restaurante, de mis sitios de sushi favoritos. El nivel es espectacular: no dejes de pedir el menú okamase, es algo memorable. Tiene toques de fusión que llaman extraordinariamente la atención. Por si fuera poco, cuidan mucho el tema del vino y tienen un montón de referencias: no dudes en dejarte aconsejar! La única pega que le pongo es que no es un lugar bonito: la decoración es mínima o inexistente… creo que costaría muy poquito ponerlo a nivel de la comida que ofrece. De cualquier forma, es un lugar más que recomendable si te gusta el sushi y la fusión. Yo volveré, sin duda, como llevo haciendo periódicamente desde hace tiempo.
Restaurante japonés con una relación calidad/precio/servicio muy buena. Pedimos un menú degustación y comimos más que suficiente, porque además te ofrecen seguir sacando platos. Os recomiendo ir sin prisa para disfrutar con calma de los matices y contrastes que ofrece el menú. En general todos los platos están muy ricos, pero a algunos le faltan un poco más de sabor. Aún así, totalmente recomendable.
Tomamos para cenar el menu corto de 69 euros. SI vas con hambre o a la hora de comer, hay otro de 90 que incluye un entrante más, dos niguiris extras y postre, que compensa en relación a pedirlo por separado. Carta de vinos extensa para todos los bolsillos, desde 5 euros/copa. Los noodles estaban increibles y los niguiris espectaculares. Precio en consonancia con lo que ofrecen.
La comida es muy buena, con producto y técnica a la altura, pero la experiencia se ve seriamente lastrada por el ritmo del servicio. Tras una espera excesiva, apenas habían llegado un par de platos. En un restaurante de este posicionamiento y nivel, se espera una gestión del tiempo mucho más cuidada. Cocina notable, servicio claramente mejorable.
La comida está muy rica. Pero el ambiente me dejó mucho que desear. Conocía el otro Ikigai y la verdad vender el mismo producto o muy similar, al mismo precio, en un local que está destrozado con una luz súper hostil me parece que no hace justicia a la categoría del local. Además hay varias pareces que “se deshacen” el papel pintado está despegado y da una sensación de local un poco reventado. El servicio fue un desastre, tardaron muchísimo en atendernos y traer la comida. También hubo un momento cuando empezó el servicio que se cortó y entre plato y plato tuvimos que esperar media hora. Algo similar pasó al rato de nuevo.. varias veces faltaba vino en las copas o hasta que no lo pedí no retiraron una copa de cerveza vacía que llevaba en la mesa una hora desde el principio de la cena. la comida quedó totalmente manchada por la experiencia en el local. Creo que esto no puede suceder cuando estás pagando un ticket de 200€ Cuando le comentamos esto mismo al jefe de sala nos invitó a los postres, pero tuvimos que decírselo porque parecía no ser consciente de lo que había sucedido durante toda la cena. Una sensación de abandono en la mesa bastante grande…
Todo riquísimo pero nos pareció excesiva la cuenta, nos quedamos un poco alucinadas. En cuanto al servicio genial y el sitio muy agradable. Los mejores platos para mi gusto el niguiri de calamar y la ostra. Y los postres que tomamos, los mochis, podíamos haber pasado sin ellos perfectamente, no son nada especiales. La camarera nos recomendó vinos blancos buenísimos.
Cena informal para 2, en barra. Optamos por festival de nigiri. Me gustó el detalle de la cebolla encurtida que sustituye al tradicional jengibre como “limpiaboca” He estado en anteriores ocasiones y he notado un bajón en la calidad de los nigiri: más toscos en la ejecución, y algunos pescados con falta de frescura (navaja sin tersura, sardina con un sabor tan fuerte que se empezaban a vislumbrar notas feas). Probamos un par de piezas con mojo de yuzu, que es rico pera estaba excesivamente presente. También una soja aderezada con eneldo que acompaña el chutoro, el eneldo se lo come todo. Se ha quedado en una barra correcta, sin más, a mucha, mucha distancia de otras como la de Umiko, que ha evolucionado como un cohete y con la que en su momento pudo estar más igualada. La sala, bien atendida por camareros de estilo desenfadado pero muy amables, y el restaurante está mucho más mono que hace un par de años.
Positivo: Hay un gran contraste de sabores y los sushi flambeados están riquísimos. El melón con jamón y los postres también estaban ricos. Puntos a mejorar: los primeros sushi son muy puros y cuesta mucho comerselos. Además intente pedir salsa de soja y me contesto con un rotundo “no se puede”. Me parece genial que te expliquen que no se debería echar nada más a cada sushi, pero si el cliente lo quiere, creo que se le debería poder dar un cuenquito con salsa de soja. Insistí en varias ocasiones que el pescado crudo sin soja y sin wasabi no me gusta pero pasaron olímpicamente y me pusieron lo que venía de por si en el menú degustación. Dos de los sushi se te hacen bola; es como comerse un filete gordito de pescado con una textura de calamar uno de ellos y el otro pescado también bastante duro. La proporción arroz-pescado de los sushi está descompensada. Muy poco arroz para un filete tan grande de pescado. Además el arroz no tiene esta textura pegajosa ni estaba templado-calentito como cuando te lo sirven en barra recién hecho. En teoría deberían adaptarse a tus gustos y con el precio que tiene el menú creo que la atención debería ser más personalizada y tener mas Customer Obsession. Insisto: aunque crean que el cliente no tenga razón y no deba echar salsa de soja, deberían 1-explicarlo y 2-darle salsa de soja. ¡No es tan difícil! Nada que ver con el mejor restaurante del estilo que está en Vigo: PurOsushi. De verdad es exquisito y por el mismo precio tienes calidad de verdad, proporción arroz, pescado en los sushi adecuada y atención en barra inmejorable.
Buen producto, rico, y de cocina elaborada. No le doy mas puntuacion por el precio elevado y que tampoco comimos demasiado. Seguramente el menu degustacion sale mas a cuenta. Muchas gracias.
Un poco decepcionante. Para empezar solo tienen un vino blanco por copas, y faltan refrescaos básicos como una tónica. Cenamos a la carta (no con el menú), y aunque casi todo estaba rico, las cantidades son escasas, incluso cuando tú fuerte son los nigiris. Se nota que hay esfuerzo y elaboración en gran parte de ellos, pero la relación calidad/cantidad/precio es mala. Postre individual, prácticamente tapa, por 6€. Ni Kabuki. No me parece justificable. El servicio correcto, parecía nuevo.
Sabor agridulce. Fui hace unos años y lo recordaba maravilloso. Los platos estan buenos pero había nigiris muy parecidos y con poco sabor y platos similares con salsas parecidas (todos con algo al centro y diversas salsitas). Hace unos años tenia platos muy diferentes entre ellos y esta vez no me ha convencido al 100% entre su relación calidad-precio.
Toda una decepción. Carisimo y servicio super lento. Pedimos a la carta. Probamos casi todas las variedades de niguiris. Son muy originales y están exquisitos, pero son tamaño bocado y ente uno y otro más de 15 minutos de espera, por lo que sales con la sensación de no haber cenado habiéndote gastado la friolera de 250€. El precio de la bebida al mismo nivel, abusivo. Y el local sin mas.
Fuimos porque habíamos leído el reportaje de la guía Repsol. El restaurante tiene un sol que se concede a los restaurantes que destacan por su alta calidad en la cocina, el producto y un compromiso con la excelencia. No se cumplió nada: la cocina, el producto o el compromiso con la excelencia. Los entrantes estaban bien pero los niguiris muy lejos de lo que se esperaría en un restaurante con un sol Repsol: el producto no era nada especial y estaba todo enmascarado con muchas salsas que no permitían disfrutar del pescado. El servicio bastante malo El local muy poco cuidado La relación calidad-precio: muy mala. Carísimo. En mi opinión tienen mucho que mejorar
Decepción total. En un restaurante donde pago 65€ por persona espero un trato de 10 por parte del personal y aquí sucede todo lo contrario. Los camareros no sabían ni los vinos que tenían y el tiempo entre platos hace que se te pase el hambre. Exceptuando un par de niguiris el resto sin más. Relación calidad/precio desorbitada
La calidad de la comida es bastante estandar salvando dos o tres nigiris. Lo realmente destacable es el servicio. Entre malo y peor. Pido un café, mi mujer está en el lavabo, vuelve tras 2 minutos, pide otro café y le dice que la cafetera está "cerrada". Una cuenta de 300+ euros. No malgasten su dinero, ni su tiempo. En la calle de Los Madrazo, tienen un restaurante de Sushi 10.000veces mejor en calidad, en atención, y precio. Háganme caso.
Buen sitio para bajar peso, eso sí, a precio de entrenador personal. Las 5 personas que cenamos allí caímos enfermos con una gastroenteritis que nos hizo visitar el hospital a más de uno. Comimos el menú degustación y tampoco nos pareció un precio acorde a su calidad. En las fotos os dejo toda la experiencia incluso mi foto de urgencias (me guardo las escatologicas de las consecuencias de comer ahi)
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C. de la Flor Baja, 5, Centro, 28013 Madrid
C. de la Flor Baja, 5, Centro, 28013 Madrid
# Restaurante Japonés Ikigai: Un Viaje Culinario al Corazón de Madrid
En el vibrante epicentro de Madrid, donde la historia y la modernidad se entrelazan en cada callejuela y plaza, se esconde un santuario culinario que invita a la reflexión y al deleite: el Restaurante Japonés Ikigai. Ubicado estratégicamente en la C. de la Flor Baja, 5, en el distrito Centro de la capital, Ikigai no es solo un restaurante, sino una promesa de una experiencia gastronómica que busca resonar con el alma, un propósito que se vislumbra en su propio nombre.
En una ciudad que ha abrazado con entusiasmo la diversidad culinaria global, la cocina japonesa ha encontrado un lugar de honor, apreciada por su precisión, su respeto por el producto y su filosofía intrínseca. Ikigai se erige como un digno embajador de esta tradición, ofreciendo a sus comensales una inmersión auténtica en los sabores y la cultura del Sol Naciente, enmarcada en la efervescencia madrileña. Este artículo es una invitación a explorar la esencia de Ikigai, desde su filosofía hasta su propuesta culinaria, pasando por la experiencia que ofrece y el encanto de su ubicación.
El nombre del restaurante, "Ikigai" (生き甲斐), es un concepto japonés que ha trascendido fronteras por su profunda resonancia. Traducido a menudo como "la razón de ser" o "el propósito de la vida", Ikigai representa la intersección entre lo que amas, lo que eres bueno haciendo, lo que el mundo necesita y por lo que puedes ser remunerado. Es la búsqueda de la felicidad a través de la dedicación a aquello que nos apasiona y nos da sentido.
Al nombrar así a su establecimiento, el Restaurante Japonés Ikigai sugiere una declaración de intenciones: que su cocina y la experiencia que ofrece no son meramente transaccionales, sino una manifestación de pasión, maestría y un profundo deseo de enriquecer la vida de sus visitantes. Se puede inferir que cada plato, cada detalle en el servicio y cada elemento del ambiente está concebido con un propósito, buscando que el acto de comer se convierta en una pausa reflexiva, un momento de conexión con la belleza y la armonía que la cultura japonesa tanto valora. Este enfoque holístico eleva la experiencia gastronómica de una simple comida a un verdadero acto de bienestar y descubrimiento personal, donde el alimento nutre tanto el cuerpo como el espíritu. La búsqueda del Ikigai en la cocina se traduce en una meticulosa selección de ingredientes, una técnica impecable y una presentación artística que deleita todos los sentidos, reflejando la dedicación y el amor por el oficio.
La cocina japonesa, en su esencia, es un arte que equilibra la simplicidad con la complejidad, la tradición con la innovación. Se centra en realzar los sabores naturales de los ingredientes, utilizando técnicas que respetan su integridad y frescura. En un restaurante como Ikigai, esta filosofía se convierte en el pilar de su propuesta, invitando a los comensales a un viaje que explora la diversidad y riqueza de la gastronomía nipona.
La carta de un establecimiento de alta cocina japonesa suele ser una oda a la estacionalidad y a la calidad del producto. Los chefs japoneses son maestros en la técnica de umami, el quinto sabor fundamental, que se busca intensificar de manera sutil en cada preparación. Esto se logra a través de caldos dashi perfectamente ejecutados, fermentaciones precisas y una cuidadosa combinación de ingredientes que elevan la experiencia gustativa. Desde la ligereza de un sashimi hasta la profundidad de un caldo ramen, pasando por la explosión de sabores de un yakitori a la parrilla, la cocina japonesa ofrece un espectro de sensaciones que cautivan el paladar.
En Ikigai, se espera que los comensales encuentren una cuidada selección que abarca los clásicos ineludibles y quizás algunas interpretaciones modernas. La frescura del pescado es primordial, siendo el pilar de muchos de sus platos más emblemáticos. Pero la cocina japonesa es mucho más que pescado crudo; es una tradición que abarca una amplia gama de técnicas: asados a la parrilla (robata, yakitori), frituras ligeras (tempura), guisos a fuego lento (nimono), fideos en caldos reconfortantes (ramen, udon), y una variedad de pequeños platos que invitan a compartir (izakaya). La experiencia en Ikigai, por tanto, se concibe como una exploración de estos diferentes mundos culinarios, cada uno presentado con la meticulosidad y el respeto que caracterizan a la alta cocina japonesa.
El sushi y el sashimi son, sin duda, las joyas de la corona de la cocina japonesa y el corazón de cualquier restaurante nipón que se precie. En Ikigai, la preparación de estas delicadezas se eleva a la categoría de arte, una danza entre la técnica, la frescura del producto y la maestría del sushiman. El sashimi, que consiste en finas láminas de pescado o marisco crudo, es la expresión más pura de la calidad del ingrediente. Cada corte es preciso, revelando la textura y el sabor intrínseco del atún rojo (maguro), el salmón (sake), la vieira (hotate) o el pez mantequilla (shiro maguro), entre otros. Se sirve con un mínimo de aderezo, permitiendo que la calidad del producto hable por sí misma, acompañado de la tradicional salsa de soja, wasabi fresco y jengibre encurtido (gari) para limpiar el paladar entre bocados.
El sushi, por su parte, es una sinfonía de sabores y texturas donde el arroz avinagrado (shari) juega un papel tan crucial como el pescado. La temperatura del arroz, su punto de cocción, la cantidad justa de vinagre y azúcar, y la forma en que se moldea son fundamentales. En Ikigai, se espera encontrar una variedad de nigiris, donde una porción de pescado se posa delicadamente sobre el arroz; makis, rollos de arroz y pescado envueltos en alga nori; uramakis, con el arroz por fuera; y temakis, conos de alga rellenos. Cada pieza es una obra de arte en miniatura, diseñada para ser consumida en un solo bocado, permitiendo que la armonía de los ingredientes se despliegue en el paladar. La frescura del pescado, la calidad del arroz y la habilidad del chef para combinar estos elementos son lo que distingue a un sushi excepcional, y es lo que se busca en una experiencia como la que promete Ikigai.
Si bien el sushi y el sashimi son emblemáticos, la cocina japonesa de alta calidad, como la que se espera encontrar en Ikigai, ofrece un universo de sabores y texturas que van mucho más allá del pescado crudo. La versatilidad de la gastronomía nipona permite explorar platos cocinados con la misma maestría y dedicación.
La tempura, por ejemplo, es una técnica de fritura ligera y crujiente que transforma verduras, mariscos y pescados en bocados delicados y etéreos. La clave reside en una masa ligera y aireada que envuelve el producto sin enmascararlo, y en una fritura rápida a la temperatura perfecta. En Ikigai, la tempura se presentaría con una variedad de productos de temporada, acompañada de una salsa tentsuyu ligera.
Los yakitoris, brochetas de pollo y otras carnes o verduras a la parrilla, son otro pilar de la cocina de izakaya (tabernas japonesas) que a menudo se encuentran en restaurantes de este calibre. Cocinados a la perfección sobre carbón, ofrecen un sabor ahumado y una textura jugosa, realzados por salsas como la tare (dulce y salada).
Los platos de fideos, como el ramen o el udon, son expresiones reconfortantes y complejas de la cocina japonesa. Un buen ramen se distingue por la profundidad de su caldo, cocinado durante horas, y por la calidad de sus fideos y acompañamientos. Aunque quizás no sea el plato central de un restaurante de alta cocina enfocado en sushi, las interpretaciones más sofisticadas de estos platos pueden aparecer en la carta, mostrando la versatilidad del chef.
Finalmente, los guisos y estofados japoneses (nimono) o los platos a la plancha como el teppanyaki o robatayaki (cocina a la brasa) ofrecen una dimensión diferente de la cocina, con sabores más intensos y texturas más robustas. La riqueza de la cocina japonesa es vasta, y un restaurante como Ikigai se esfuerza por ofrecer una representación fiel y excepcional de esta diversidad.
La columna vertebral de cualquier gran restaurante japonés es la calidad innegociable de sus ingredientes. En Ikigai, esta premisa se eleva a la máxima expresión. La búsqueda de la excelencia comienza con la selección de las materias primas, un proceso que a menudo implica una red de proveedores cuidadosamente elegidos, tanto locales como internacionales. Para el pescado, la frescura es la prioridad absoluta, lo que requiere una logística impecable para garantizar que el producto llegue del mar a la mesa en las mejores condiciones. Esto no solo afecta al sabor y la textura, sino también a la seguridad alimentaria.
Pero la calidad no se limita al pescado. El arroz, el alma del sushi, debe ser de una variedad específica, con la cantidad justa de almidón, y cocinado a la perfección. Las verduras y hortalizas, muchas de ellas de temporada, se seleccionan por su frescura y sabor vibrante. Las carnes, como el cerdo ibérico o la ternera, que pueden aparecer en platos como el tonkatsu o el gyukatsu, también deben cumplir con los más altos estándares. Además, los condimentos y fermentados, como la salsa de soja, el mirin, el sake de cocina y el miso, son cruciales para el perfil de sabor auténtico de la cocina japonesa. Se espera que Ikigai utilice productos de primera calidad, a menudo importados directamente de Japón o de productores locales que sigan los mismos principios de excelencia. Este compromiso con la materia prima no solo honra la tradición culinaria japonesa, sino que también garantiza una experiencia gustativa superior y memorable para el comensal.
Una experiencia gastronómica japonesa no estaría completa sin una cuidadosa selección de bebidas que complementen y realcen los sabores de la comida. En Ikigai, la carta de bebidas es una extensión de su filosofía de excelencia y autenticidad.
El sake, la bebida nacional de Japón, ocupa un lugar de honor. No es una bebida homogénea; existen cientos de variedades, desde sakes ligeros y afrutados (junmai daiginjo) hasta sakes más robustos y terrosos (junmai). Un sumiller o personal capacitado en Ikigai podría guiar a los comensales a través de esta compleja pero gratificante bebida, sugiriendo maridajes perfectos para cada plato, ya sea un sake frío para acompañar el sushi o uno templado para un plato más contundente.
Además del sake, las cervezas japonesas, como Asahi, Kirin o Sapporo, ofrecen un contrapunto refrescante. También es común encontrar una selección de tés japoneses, desde el delicado sencha hasta el robusto hojicha, o el ceremonial matcha, que pueden servirse al final de la comida como un digestivo y una experiencia cultural en sí misma.
Para quienes prefieren otras opciones, una buena carta de vinos, con especial atención a variedades que mariden bien con la cocina asiática (como blancos aromáticos o tintos ligeros), así como cócteles creativos con toques japoneses (sake-based cocktails, gin-tonics con botánicos asiáticos), complementaría la oferta, asegurando que cada comensal encuentre la bebida perfecta para su paladar y su plato.
El Restaurante Japonés Ikigai, en la C. de la Flor Baja, 5, se encuentra en el corazón del distrito Centro de Madrid, una zona de constante bullicio y actividad. Sin embargo, al cruzar sus puertas, se espera que el ambiente invite a la calma y a la introspección, creando un contraste armonioso con el exterior. La decoración de un restaurante japonés de alta calidad suele ser un reflejo de la estética nipona: minimalismo, funcionalidad y una profunda conexión con la naturaleza.
Los materiales naturales como la madera clara, la piedra y la iluminación suave son elementos clave que contribuyen a una atmósfera serena y elegante. Los espacios pueden estar diseñados con líneas limpias y una paleta de colores neutros, permitiendo que la comida sea la verdadera protagonista. Detalles sutiles, como arreglos florales ikebana, biombos shoji o elementos de cerámica y lacados, pueden añadir toques de autenticidad y sofisticación.
La disposición de las mesas, la acústica del local y la iluminación juegan un papel crucial en la creación de una experiencia íntima y relajante, ya sea para una cena romántica, una reunión de negocios o una celebración especial. La posibilidad de contar con una barra de sushi, donde los comensales pueden observar la maestría de los chefs en acción, añade un elemento de espectáculo y conexión con el arte culinario. En Ikigai, el ambiente está diseñado para transportar al comensal a un espacio de tranquilidad y belleza, un verdadero oasis japonés en el corazón de la capital española.
Visitar el Restaurante Japonés Ikigai es sumergirse en una experiencia que trasciende la mera alimentación. Es una invitación a apreciar la meticulosidad, la dedicación y la búsqueda de la perfección que caracterizan a la cultura japonesa. El servicio, en un establecimiento de este nivel, es tan importante como la comida misma. Se espera un personal atento, discreto y altamente informado sobre la carta, capaz de guiar al comensal a través de las opciones, sugerir maridajes y explicar los detalles de cada plato. La hospitalidad japonesa, u omotenashi, es un concepto que se centra en anticipar las necesidades del cliente sin ser intrusivo, ofreciendo un servicio impecable y genuino desde el momento de la llegada hasta la despedida.
Esta experiencia se extiende a la presentación de los platos. En la cocina japonesa, la estética es fundamental; cada plato es una composición visual, un pequeño paisaje comestible que deleita la vista antes de llegar al paladar. La elección de la vajilla, la disposición de los ingredientes y la armonía de colores y texturas son parte integral de la experiencia gastronómica.
Para el comensal, la experiencia Ikigai es una oportunidad para desconectar del ajetreo de la ciudad y sumergirse en un momento de placer sensorial y cultural. Es una ocasión para explorar nuevos sabores, aprender sobre una tradición culinaria milenaria y, quizás, encontrar un pequeño "ikigai" personal en la perfección de un bocado.
El Restaurante Japonés Ikigai goza de una ubicación privilegiada en la C. de la Flor Baja, 5, dentro del distrito Centro de Madrid (28013). Esta localización no es casual; el Centro es el alma de la capital, un crisol de historia, cultura, comercio y vida nocturna, lo que lo convierte en un destino ideal tanto para residentes como para turistas.
El distrito Centro abarca algunos de los puntos más emblemáticos de Madrid, como la Gran Vía, la Plaza de España, Callao, la Puerta del Sol, el Palacio Real y la Plaza Mayor. La C. de la Flor Baja, aunque quizás no tan conocida como las grandes avenidas, es una calle que encarna el encanto de las vías secundarias del centro, a menudo más tranquilas pero igualmente accesibles y llenas de carácter. Su proximidad a la Gran Vía y a la Plaza de España significa que el restaurante es fácilmente accesible a pie desde numerosos hoteles, teatros, cines y zonas comerciales.
La zona es un hervidero de actividad cultural, con museos, galerías de arte y una vibrante escena teatral. Antes o después de una comida en Ikigai, los visitantes pueden disfrutar de un paseo por los Jardines de Sabatini, admirar la arquitectura de la Plaza de Oriente o sumergirse en la energía de la Gran Vía. La ubicación central también asegura excelentes conexiones de transporte público, con varias estaciones de metro (Plaza de España, Santo Domingo, Callao) y paradas de autobús a pocos minutos a pie, facilitando el acceso desde cualquier punto de la ciudad. Estar en el Centro de Madrid significa que Ikigai no solo ofrece una experiencia culinaria excepcional, sino también la conveniencia de estar en el epicentro de todo lo que la capital tiene para ofrecer.
Para garantizar una experiencia óptima en el Restaurante Japonés Ikigai, es recomendable tener en cuenta algunos aspectos prácticos:
El Restaurante Japonés Ikigai, en la C. de la Flor Baja, 5, se perfila como un destino culinario imprescindible para quienes buscan una experiencia gastronómica japonesa auténtica y elevada en Madrid. Su nombre, "Ikigai", no es una mera etiqueta, sino una declaración de principios que impregna cada aspecto del establecimiento: desde la meticulosa selección de ingredientes y la maestría en la preparación de cada plato, hasta la creación de un ambiente sereno y un servicio impecable.
En el vibrante telón de fondo del distrito Centro de Madrid, Ikigai ofrece un refugio donde la tradición y la modernidad se fusionan para deleitar los sentidos. Es un lugar donde la comida se convierte en arte, la cena en un viaje y cada bocado en una oportunidad para conectar con la esencia de la cultura japonesa. Más que un restaurante, Ikigai es una invitación a encontrar un momento de propósito y placer en la mesa, una "razón de ser" culinaria que dejará una huella imborrable en el paladar y el espíritu de sus visitantes. Para los amantes de la alta cocina japonesa y para aquellos que buscan una experiencia que va más allá de lo ordinario, Ikigai les espera en el corazón de Madrid.
El distrito Centro de Madrid, donde se ubica el Restaurante Japonés Ikigai, es el corazón palpitante de la capital española. Es una zona que encapsula la esencia de la ciudad, ofreciendo una experiencia de vida inigualable para quienes buscan sumergirse en la cultura, la historia y la energía madrileña. Esta guía está diseñada para ofrecer una visión completa del estilo de vida y las opciones de vivienda en esta icónica parte de Madrid.
El distrito Centro de Madrid es un área predominantemente histórica, comercial y turística, pero con una robusta y vibrante componente residencial. Es el epicentro de la vida madrileña, donde se encuentran algunos de los monumentos más emblemáticos, las principales calles comerciales, una intensa vida cultural y una oferta gastronómica inabarcable. Aunque bullicioso y siempre activo, Centro ofrece también rincones tranquilos y plazas con encanto, proporcionando una experiencia de vida dinámica y rica en estímulos. Es un barrio mixto por excelencia, donde conviven el ritmo frenético de la metrópoli con la cotidianidad de sus vecinos.
El perfil demográfico del distrito Centro es tan diverso como sus calles. Es un crisol de personas, lo que contribuye a su atmósfera cosmopolita y en constante evolución.
En general, es un barrio con una población activa, dinámica y con una fuerte inclinación por la vida urbana y cultural.
El mercado inmobiliario en el distrito Centro es uno de los más cotizados y demandados de Madrid, reflejando su ubicación privilegiada y su atractivo.
La conectividad del distrito Centro es, sin duda, una de sus mayores ventajas. Es, por definición, el nudo de comunicaciones de Madrid.
Vivir en el Centro significa tener una oferta de servicios inigualable, a menudo a solo unos pasos de su puerta.
23 Mai 2026, 19:45
Palacio Vistalegre
23 Mai 2026, 20:30
Estadio Riyadh Air Metropolitano
23 Mai 2026, 20:30
El Café de la Ópera
24 Mai 2026, 00:00
Teatro Eslava
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