El Petirrojo
Spanish · Merindad de Montija
Über El Petirrojo
El Petirrojo is a restaurant in Merindad de Montija, Merindad de Montija. Rated 4.9 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability.
Was Kunden über El Petirrojo sagen
El Petirrojo ofrece una experiencia excepcional gracias a la amabilidad de Cristina e Iñaki, quienes hacen sentir a los clientes como en casa. La comida casera, con una presentación cuidada, supera las expectativas. Destacan el ambiente acogedor y la decoración detallada.
Beliebte Gerichte
Ideal für
Tip: Hacer caso a las reseñas, ya que no te vas a arrepentir. Reservar con anticipación ya que suele estar lleno.
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Häufig gestellte Fragen zu El Petirrojo
Bewertungen von El Petirrojo Merindad de Montija
Una experiencia gastronómica increíble. Buenísimo todo lo que comimos, pero las kokotxas son de otro mundo, las mejores que he comido nunca. La atención y la amabilidad de Cris, y la exquisitez de Iñaki en la cocina, hacen de este restaurante uno de mis preferidos. Gracias a los dos por hacernos disfrutar con la comida. Volveremos sin duda.
Donde se come genial, te cuidan de maravilla y te reciben como en casa siempre se vuelve. La comida es… deliciosa, cuesta elegir y eso que ya hemos probado prácticamente todo. La ensalada de txangurro es sublime, el pulpo… me vuelve loca; el tartar de atún, EL BACALAO,… todo!! El restaurante es un lugar de paz y tranquilidad y de Iñaki y Cris que voy a decir que no se sepa: que hay que conocerlos. VOLVEREMOS!!
Geniales el equipo de Iñaki y Cris. Gran calidad profesional, buen producto, saber hacer y mucho amor en todo lo que hacen. Toda una experiencia culinaria. Para repetir. Seguir así chicos.
Espectacular!! No se puede definir de otra manera, es de esos lugares donde te sientes agusto, como en casa. Empezando por el recibimiento y atención de Cristina muy amable y cercana. La comida de 10, la presentación, los sabores....todo....El local acogedor, con una decoración rural encantadora y finalizando por el chef, Iñaki el alma de ese lugar que ha conseguido que sea una experiencia culinaria de las que hacía tiempo que no disfrutabamos.
Madre mía!. Pedazo sitio en mitad de la nada!. Aqui hay que venir, no está en zona de paso. Pero si andas por los alrededores no dejes de intentar venir a comer o cenar. No te dejará indiferente. Excelente cocina, con unas raciones generosas a un precio muy razonable. La pareja que lo lleva de 10. Un sitio para volver una y otra vez. De cinco no, de diez estrellas. ⭐⭐⭐⭐⭐🌟🌟🌟🌟🌟👍
La comida espectacular, fuimos 5 personas a cenar y cada uno de los platos, tanto entrantes como principales, estuvieron deliciosos. Merece mucho la pena. Además, el lugar, la atención y la decoración, son muy agradables. Mención especial a las kokotxas al pil-pil y al pulpo.
Todo buenísimo y de calidad excepcional. El trato estupendo. Cris e Iñaki de lo más agradables. El ambiente muy acogedor. Fuimos con niños y fueron encantadores con ellos. Aunque es verdad que no está enfocado a ir con niños. Perfecto para ir en pareja o amigos para una comida especial. El precio es muy acorde a la calidad que se recibe. Totalmente recomendable.
Maravillosa cena en un sitio muy especial, gracias al cariño de Cris, los manjares de Iñaki y un ambiente ideal. La próxima comeremos y no nos perderemos los super postres. Todo riquísimo pero el pulpo con patatas sublime.
Excelente lugar para comer. El restaurante es pequeñito pero muy acogedor y se nota que está decorado con mimo y cariño. El servicio por parte de Cris es maravilloso y la comida desde luego está también a su altura. Se nota que les gusta lo que hacen y cuidan hasta el mínimo detalle, hasta el pan es casero. Las recomendaciones que te hacen son muy acertadas, aunque cualquier cosa que pidas va a estar buenísima. Priorizan la buena atención a masificar el local y doblar mesas. Calidad precio inmejorable. Deseando volver a probar más cosas. No se les puede poner una pega.
Todo estupendo, el ambiente acogedor, menú exquisito y raciones muy generosas y la amabilidad de Cristina. Gracias por mantener un lugar así de agradable. Sin aglomeraciones, sin ruidos y con un trato excelente.
Es una experiencia extraordinaria para los sentidos. Es verdad que clava el bacalao, tanto el lomo como la kokotxa. Los postres exquisitos.
Una comida excelente, platos de una elaboración exquisita. Un trato perfecto, para hacerte sentir muy bien. Un restaurante con un encanto especial. Una experiencia muy placentera que recordaré siempre.
Local muy acogedor en un pueblo rústico el cual invita a dar un paseo antes de comer o después cuestión de gustos. Matrimonio muy atento que ofrece un trato personalizado. Ella atiende de maravilla y el todo un profesional de la cocina. Es la cuarta vez que vamos y repetiremos sin duda. 100% recomendable. Reservar con antelación.
Buenísima experiencia, comedor acogedor, comida estupenda y el trato mejor aún. El término Restaurante Rural no le hace justicia, la calidad y el mimo que le ponen a su carta no tiene nada que envidiar a un restaurante de élite. Especialista en bacalao, fue lo que pedí como plato principal y lo recomiendo al 100% junto con el pulpo a la brasa, no se puede ir uno de ahí sin probarlo. No repetiría la ensalada de salmón ahumado con mozzarella, por su nombre pensé que seria "suavecita" pero me resultó fuerte, creo que además de cebolletas y pepinillos llevaba mojo picón, estaba bien, pero no me entusiasmó. Imprescindible cerrar la comilona con crema de arroz con leche, postre rico rico y además suave y ligero. El trato de Cris te hace sentir como en casa. Gracias, repetiremos seguro.
Un lugar donde comer o cenar de sobresaliente. La especialidad es el bacalao, el mejor que he comido en mi vida, aunque el resto de cosas también están espectaculares. La atención, la calidad de la comida y el cuidado de todos los detalles son tremendos. Volveremos fijo. En resumen es un sitio donde la pareja que lo lleva quieren conseguir un 10 y lo han conseguido.
Expectacular, el ambiente ya crea una sensación mágica. Y el recibimiento de Cris te hace sentir como en casa. Y que decir de la comida se nota que Iñaki le pone mucho amor a cada plato, gran calidad del producto y presentación. Volveremos, y lo recomendamos totalmente. Gracias Cris e Iñaki.
Escapada exprés desde Bilbao, ha merecido la pena!! Exquisito sito desde el trato, la decoración y por su puesto la comida! Todo elaborado con mucho gusto y mimo. Anchoas artesanas con pimientos caseros de 10! Ensalada de txangurro finísima y por su puesto el bacalao que lo bordan! Hemos elegido una degustación a los 3 estilos, pilpil, vizcaína y club ranero! Para chuparse los dedos! Ah y el pan lo hacen ellos casero! Buena calidad relación precio! Gracias Cris e Iñaki por vuestra hospitalidad!!!
Un sitio espectacular, trato personal, acogedor. Cris es un encanto y el cocinero un grandísimo profesional. Todo lo que comimos riquísimo. Recomendamos es bacalao a los 3 sabores y el pulpo. Volveremos!!
ESPECTACULAR!! Realmente me gustaría poder dar seis estrellas en este caso. Lo que han hecho con este local es increíble. Se conoce que han volcado toda su ilusión y saber hacer en un proyecto íntimo y personal. El local es una casita adosada, con cuidado jardín, decorada con encanto en un pueblito maravilloso cerca de Espinosa de los Monteros. No hay problema para aparcar La cocina es magnífica y en generosas raciones. En trato es lo mejor, personal y encantador. Cómo podéis comprender a mi me han ganado. REPETIRÉ!
La definición de El Petirrojo sería "estar como en casa". El espacio es precioso, la atención de Cris es excepcional y los platos de Iñaki son como tocar el cielo, sabores de siempre con un toque tan especial que querrías volver todos los días. Nos llevamos un buen recuerdo de Las Merindades.
Uno de los placeres de la vida es comer... !! pues aquí es uno de los sitios que lo consiguen ,agradecer el trato y esa comida maravillosa que tienen .. Volveremos sin duda .. gracias.
Precioso...acogedor....cuidado hasta el mínimo detalle....atención de 10....y la comida no digamos. Todo perfecto. Nos fuimos encantados y por supuesto volveremos para degustar lo que no pudimos probar...Muchas gracias Cristina e Iñaki
Un lugar con mucha magia, profesionalidad y entrega total por parte de Cristina e Iñaki. Para amantes del bacalao y el buen comer no os lo perdáis, todo exquisito. Gracias Petirrojo Volveremos!
No sé por donde empezar... por que es de esos sitios que son todo detalles, desde sus dueños, que atienden el negocio de una manera genial, el local, que es muy agradable y la comida, que me traslado por algún momento a los recuerdos de mi infancia, ¿que más se puede pedir? ¡¡¡Gracias por la experiencia!!!
Es un sitio para repetir. Tiene encanto, es acogedor, la comida está buenisima, los ingredientes son de muy buena calidad y la cantidad está muy bien, adecuada relación calidad-cantidad-precio, además la atención de Cris es un plus. Destacar el buen hacer del chef Iñaqui porque estaba todo delicioso!
Con diferencia el mejor restaurante de las Merindades. Escondido en el pueblo de Quintana de los Prados, junto a Espinosa de los Monteros se encuentra este pequeño y acogedor restaurante. Especialistas en un bacalao que bordan. Con uno de los mejores pulpos que he probado fuera de Galicia y unos postres deliciosos para rematar la comida. Es necesario reservar. Trato exquisito
No sabe uno ni por dónde empezar. El lugar plagado de detalles, el recibimiento, el acogimiento, la presentación, la calidad de la materia prima, el punto de cocinado... Íbamos a dejarnos sorprender, con apenas unas lecturas por encima de reseñas en internet, donde no encontramos negatividad, y mira que es difícil, que nos gusta a todos escribir para quejarnos pero nos cuesta sacar la literatura para demostrar nuestra alegría. Pedid la crema de arroz con leche, gestada exclusivamente en la imaginación del chef, el semáforo de bacalao, el pulpo tan tierno que daba pena y goce a la vez dar cuenta de el... Con la carne es que, jolín, tampoco vais a fallar, ay ese solomillo...AY ese espeto... Ay qué ganas de volver... Tan sólo dos personas haciendo magia, hechizándote para que reserves un hueco en tu agenda para la próxima vez, porque si lo pruebas créeme que habrá próxima vez. Un abrazo muy fuerte a esos dos titanes que son Cris e Iñaki (pobre, cómo sudaba cuando salió a despedirse al momento de irnos)
La experiencia ha sido buenísima. Al entrar llegas a un pequeño restaurante con la sensación de que acudes a casa de los dueños, muy acogedor y agradable. La comida muy bien calidad - precio, sobre todo el bacalao y el pulpo. Exquisito. En una ocasión también pedí carrilleras, ¡ deliciosas !
Increíble la comida y el trato. De verdad que merece la pena. Es impresionante como Cris e Iñaki cuidan a sus clientes. Lo recomiendo sin ninguna duda. El comedor pequeño y muy acojedor. Tienen el restaurante a todo detalle, desde las servilletas con olor a limpio hasta encontrar en los servicios todo lo que pudieras necesitar.
Si, si... la puntuación tan alta que ves se corresponde con el resultado. Valoración máxima en decoración, servicio, carta, precio, atención,... TODO La carta es muy amplia, excepto que sólo trabajan con bacalao (pero vaya como lo trabajan!!!). Puedes ir varias veces y pedir diferentes platos sabiendo que TODOS te van a encantar.
El mejor sitio en el que he comido en mi vida! Así se resume la experiencia en el Petirrojo, desde que llegas te das cuenta de que no vas a un restaurante normal, vas a casa de Iñaki y Cristina como invitado a disfrutar de un rato de buena musica, grán atención y mejor comida si cabe. Las raciones son generosas para gente de buen comer, dejaos aconsejar por Cristina tanto en platos como en bebida y dejad sitio para los postres, todo un deleite visual y sobre todo a nivel gastronómico son brutales. Aunque no seáis fans del tiramisú , probad la crema de tiramisú a su estilo....sin palabras. Dejaos sorprender dejándoos caer por allí, no os arrepentiréis.
Tras realizar reserva, fui citado a las 14:15 h del 31 de Agosto, para acabar el mes con una estupenda experiencia gastronómica y personal. En la cocina, resaltar tanto la elaboración como la calidad de los productos servidos. Gracias al buen hacer, de un cocinero honesto y profesional, llamado Iñaki, que forma un magnífico tándem con Cristina, que es la cicerone ideal en el comedor, guiando y orientando a los clientes, con un trato cercano que hace aún más agradable la experiencia. Para volver.
Todo una experiencia maravillosa, sitio para disfrutar de la comida que es inmejorable, del ambiente y del buen trato que allí se ofrece. Nada más llegar, el entorno está muy bien cuidado, Cris te recibe con una sonrisa y te acomoda en la mesa. Todo lo que hemos probado estaba delicioso, ese pulpo Al Petirrojo, la ensaladilla de langostinos con mojo picón, el muslo de pato confitado, solomillo y ese postre espectacular tan bien presentado, el tiramisú que es para relamerse. Todo está colocado, tratado con muy buen gusto, se nota que disfrutan con lo que hacen, porque te hacen disfrutar a cada bocado. Gracias Iñaki y Cris por este pequeño rincón tan maravilloso, seguir así. Si eres un disfrutón o disfrutona, reservar aquí, no os arrepentiréis. 🥰
Alta cocina en las Merindades. En la tranquila y pequeña localidad de Quintana de los Prados, se encuentra un tesoro gastronómico que derrocha calidez desde el primer instante. Al adentrarse, una sonrisa auténtica da la bienvenida, envolviendo el espacio con una atmósfera familiar y acogedora. Aunque no ostente estrellas Michelin, este rincón ha recibido un reconocimiento en la guía, y tras la experiencia, comprendes por qué. El ambiente íntimo se traduce en pocas mesas, brindando una experiencia casi personalizada. Para iniciar, el txakoli Bizkaino de Zalla, Aretxaga, se revela como una grata sorpresa, que a pesar de tener un poco de aguja, su pase por boca es fresco, con cuerpo y agradable a su vez. El viaje gastronómico comienza con un aperitivo del chef y pan rustico, probablemente preparado en el restaurante. El pulpo, impresionante en su sencillez sobre una cama de patatas y pimentón, despierta los paladares con maestría. El mimo de Iñaki se refleja en cada plato; el bacalao al pilpil se eleva a la categoría de sublime, destacando la calidad del producto y el arte en su preparación. El tartar de atún con ensalada de aguacate se erige como uno de los mejores probados, desafiando incluso a los de Barbate. El festín culmina con una "pantxineta" casera, un postre que despierta adicción. Es un destino imprescindible para los amantes de la buena mesa, Cris e Iñaki te harán sentir como en casa, repetiremos sin duda.
Encantadisimos!!!! Acabamos de cenar aqui y la verdad que el trato genial, super cercanos amables y siempre pendientes de todo, la comida espectacular, nos a encantado todo en especial el pulpo, el espero de carne, el bacalao y de postre hemos pedido de varios tipos y todos genialll!!! sobre todo la crema de arroz con leche y la tarta de mus de chocolate. Seguir así chicos!!!! Repetiremos seguro
Ha sido toda una experiencia. Para nosotros, dos matrimonios madrileños, ha sido un descubrimiento este restaurante de un pueblito de las Merindades de Burgos cuyos dueños son de origen bilbaíno. Qué decir del trato y la acogida, de qué restaurante puedes decir que te vas una primera vez conociendo el nombre de los dueños, saliendo Iñaki de los fogones para saludarte y Cristina su mujer en la sala se despide con un par de besos como si te conociese de toda la vida. Ellos dos solos se apañan y se bastan para llevar este coqueto restaurante, de unas seis mesas, que se encuentra en una preciosa casa, perfectamente decorada. En cuanto la comida, estupenda, mención especial al pulpo, que ya Cristina se encargará de que lo pidas, uno de los pulpos más tierno y rico que he comida en mi vida, las anchoas excepcionales y un muy buen bacalao, probamos los tres tipos que elaboran. Los callos son de ternera, estaban muy buenos y se diferencian de los nuestros que su salsa es una vizcaína, y de compango solo llevan chorizo. En cuanto a los postres, otra mención especial a la crema de arroz con leche, espectacular. Y también destacar que te ponen por cuenta de la casa un paté de cabracho muy rico y un sorbete a mitad de comida y también decir que el pan lo elaboran ellos y está de muerte. Como la perfección no existe, permitidme a este entusiasta y apasionado de la gastronomía, que en mi humilde opinión decir que la vizcaína del bacalao es mejorable. Por lo demás, solo me falta hablar del precio, al final si pides postres, unos 10€ por postre, la cuenta sube un pelín, pero se paga muy a gusto porque la verdad es que ha merecido la pena. Seguro que en otra escapada repetiremos. Y Cristina, cómo lo prometido es deuda, aquí te dejo mis cinco estrellas.
Grata sorpresa con este restaurante. Después de disfrutar de una bonita ruta con la moto, pudimos rematar la faena con una buena comida.Iñaki,cocinero,nos deleitó con unos platos verdaderamente exquisitos y muy elaborados. Gracias también a Cristina que nos atendió con un esmero y simpatía que nos hizo sentir como en casa .Volveremos seguro. Entorno precioso.Un 10.
Comimos el sábado pasado en este restaurante tan bonito por fuera como por dentro.Pero no solo la decoración está al detalle.Todos los platos están presentados con mucho gusto además de exquisitos. Fuera de carta te explican lo que tienen ese día.Recomiendo este lugar sin ninguna duda.Hacía tiempo que no disfrutaba tanto en un restaurante. Muchas gracias Cristina e Iñaki por vuestra atención y bien hacer porque se nota el esfuerzo y el cariño que dedicais!
Cris con su oficio atendiendo las mesas e Iñaki en la cocina forman un tandem perfecto; estaba buscando un restaurante para darme lo que yo llamo un homenaje (esos buenos momentos de la vida en que no sólo comes bien, sino que todo acompaña) y acerté de lleno. Reconozco que el único criterio de selección que utilicé es que el restaurante aparece recomendado en la a veces sobrevalorada Guía Michelin (la cual en ocasiones premia la creatividad en exceso). Sin embargo, cuando leí que los dueños son vascos intuí que estaba acertando de lleno... y así fue. Cris tiene mucho oficio: consigue lo más difícil, y es que pierdas la noción del tiempo y te dejes llevar por ella mientras disfrutas de la comida. Siempre aparece en el momento justo, lo mismo con el resto de mesas. Lo más importante, debes ser puntual (no llegues tarde, tampoco pronto) para que la magia sea posible. Hablando de magia... me ha sucedido en varias ocasiones de comer en un restaurante en que se nota que el cocinero se esfuerza al máximo para que te guste la comida, es el caso de Iñaki. Por lo demás, el restaurante tiene mucho encanto (por fuera y una vez en el comedor de reducidas dimensiones) y el ambiente es muy agradable y tranquilo porque Cris nunca llena el comedor hasta la bandera para conseguir la mejor atención que comentaba antes (de ahí la puntualidad, único requisito que nos pide a cambio). El precio me pareció muy razonable, en Madrid suelo pagar lo mismo o más por comida elaborada en modo autómata.
Acogedor y tranquilo lugar. Decoración bonita. Pocas mesas y poco ruido ambiente. La comida espectacular. Sin estridencias, buen producto tratado con esmero. El trato familiar y amable. Cristina es encantadora, e Iñaki cocina como antes, pero con ese sencillo toque moderno. Para repetir.
Fantástico restaurante con una comida y ambiente altamente recomendable. El trato por parte de los anfitriones es inmejorable y lo más importante, se come fenomenal. El pulpo está increíble, el bacalao al pil pil quita el sentido y los postres deliciosos. Todo nos encantó. Estuvimos cuatro personas y tomamos cuatro entrantes, un principal cada uno y rematamos con un postre, bebimos un Verdejo bien rico y el pan es casero. No dudéis en parar en El Petirojo si estáis en la zona. Volveremos.
Fuimos a comer porque nos lo habían recomendado. Y nos fuimos felices. Nos fiamos de las reseñas y fue un acierto. El pulpo, el tartar de atún, las kokotxas de bacalao, el espeto y las patatas fritas deliciosas. Pedimos bacalao 3 salsas y manitas de cerdo que muy amablemente nos puso Cris en un taper para llevar a casa, porque estábamos reservando sitio al postre. La casa te invita a foie de pato y sorvete de cava y limón. 😋 El tiramisu y la crema de arroz con leche, creación de Iñaki son una locura en boca. Decorado con mucho gusto, petirrojos por todos lados, con las puertas abiertas al jardín invitándonos a entrar y disfrutar de su comida. Muchas gracias pareja.
Dicen que la Navidad es un tiempo en el que la magia es posible. Yo, he de confesarlo, tenía mis dudas al respecto. Uno ya peina canas desde hace muchos años, ha visto casi de todo y aprende a desconfiar de los grandes titulares y de las promesas envueltas en papel brillante. Sin embargo, tengo que rendirme a la evidencia: la magia existe… y a veces se sirve en plato caliente. Durante una celebración Navideña en modo restauración gastronómica, junto a mi querida esposa y su querido padre, recalamos en un local excelente llamado El Petirrojo, situado en Quintana de los Prados, en la provincia de Burgos. Y fue allí donde comprobé que aquel emplazamiento era, sin exagerar, un lugar verdaderamente mágico. Pertenezco a esa generación que hizo la mili en la Marina durante 18 meses. El rancho del cuartel te da un nivel de exigencia culinaria para el resto de tu vida que oscila entre bajo y muy bajo: casi cualquier cosa te vale después de aquello. Pero, ¡ay amigo!, en esta ocasión la mesa no era territorio fácil. Mi esposa, cocinera de nivel alto tirando a muy alto y su padre, cocinero de renombre en varios afamados txokos de Bilbao, eran dos jueces serios, rigurosos y dignos de respeto. Pues bien, me complace —y me reconforta— dejar constancia de que la tripleta que se sentó ante aquella mesa, tan alegremente ornamentada, gozó sin reservas de todos y cada uno de los platos elaborados de forma extraordinaria por Iñaki, cocinero y responsable del buen hacer de su particular “templo” . Sus exquisiteces nos fueron expuestas sobre el mantel como si de auténticos regalos se tratara por Cristina, su mujer, con una naturalidad y una calidez que ya escasean. Entre ambos consiguen que sentarse a degustar cualquiera de sus especialidades sea mucho más que comer bien. Cada plato es, en sí mismo, una obra de arte. Y la experiencia completa recuerda a lo que cierto cantante " famosillo" denominó una experiencia religiosa. Independientemente de tus creencias, sabes que estás ante algo casi milagroso, no es habitual que : 🍷 Productos de calidad 🌟 Cocina cuidada hasta el último detalle ❤️ Trato cercano y auténtico 🏡 Ambiente acogedor y lleno de encanto confluyan con tanta armonía alrededor de unas pocas mesas manejadas con tanta destreza. Si te encuentras por la zona y te asaltan dudas sobre dónde comer —y hacerlo de forma sobresaliente—, permíteme despejártelas: estás en un lugar donde no te fallarán. Si es Navidad, déjate guiar por una estrella, esa que pone Michelín a la entrada del local; nunca tal distinción tuvo tan buen receptor. La perfecta ubicación de El Petirrojo en Quintana de los Prados, hace del lugar un sitio para disfrutar de principio a fin. Gracias, Iñaki. Gracias, Cristina, por hacer de un día singular algo verdaderamente inolvidable. Jesús. 7 de Enero de 2026.
Un restaurante absolutamente imprescindible. El salón comedor es pequeño, muy acogedor, con una decoración cuidada al detalle: piedra, madera, luces indirectas… un ambiente cálido que invita a quedarse. Se nota que cada rincón está pensado con cariño. El restaurante lo llevan solo dos personas, y eso lo hace aún más especial: ella en sala, él (Iñaki) en la cocina, formando un tándem perfecto. El servicio es impecable: cercano, atento y profesional, pero sin exageraciones. Te hacen sentir como en casa desde el primer minuto. Y la comida… fuera de este mundo. Cada plato que salió de la cocina fue una sorpresa: presentación exquisita, sabores profundos, combinaciones que no esperas y que funcionan de maravilla. De verdad, difícil de describir con palabras. El detalle final fue el postre: nos sorprendieron con una creación especial, y consiguió algo que jamás hubiera imaginado… que me encantara el arroz con leche, un postre que normalmente no me gusta. Un broche final perfecto. Ha sido, sin duda, uno de los grandes highlights del viaje. No le doy más estrellas porque no se puede. ¡Ojalá hubiera más restaurantes así!
Pocas veces salgo de un restaurante con tantas ganas de escribir una reseña, pero El Petirojo lo merece sin discusión. Desde que entras, el lugar te envuelve: ese equilibrio perfecto entre lo rural y lo elegante, con una decoración preciosa llena de petirrojos y otras aves en acuarela que crean un ambiente cálido y auténtico. Un “rural chic” que aquí no se fuerza, simplemente fluye. La atención es impecable. No hay nada más personal que esto. Cris e Iñaqui, los dueños, son el alma del sitio. Iñaqui, desde la cocina, demuestra por qué tienen estrellas Michelin: técnica, sabor, creatividad… todo está ahí. Y Cris, con su simpatía y profesionalismo, hace que cada mesa se sienta atendida de manera única. ¿La comida? A otro nivel. Desde el entrante hasta los principales, cada plato es una explosión de sabores que te sorprende en el mejor sentido. El postre “sorpresa” no lo revelo —cada quien merece descubrirlo por su cuenta— pero cierro diciendo que es espectacular. Aquí se entiende por qué han sido reconocidos por Michelin: la calidad y el talento están presentes en cada detalle. Me encanta encontrar lugares así: aparentemente remotos, pero capaces de ofrecer una experiencia culinaria redonda, donde ambiente, cocina y servicio se unen para crear algo inolvidable. De esos sitios donde simplemente no te quieres ir. Gracias, Cris, por convertir una tarde cualquiera en una de las mejores experiencias gastronómicas que he tenido en mucho tiempo. Volveremos, sin duda!
Espectacular!! Restaurante excelente, una joya escondida. Te sientes como en casa, te reciben en la puerta y empiezas a disfrutar. Te aconsejan y no fallan. Sin prisa disfrutas de una calidad que no te crees, materia prima artesana y una preparación exquisita, presentación muy delicada. No se que mas decir excepto que hay que ir a disfrutar. Reservar con tiempo. Hemos vuelto por el cumple del niño, y no hay nada mas que añadir. Excelente, increíble, mirando la próxima fecha para volver.
Lugar que sorprende o por lo menos a mi me lo pareció. No esperaba encontrar algo así en la zona Platos muy cuidados y muy bien cocinados. El trato muy cercano y correcto,Resaltaría la carne estaba espectacular, nos quedamos con ganas de probar más platos pero acabamos llenos, el postre impresionante. Bien merecido el reconocimiento michelín.
Ha sido un verdadero placer disfrutar de la comida elaborada por Iñaki y la cariñosa acogida de Cris quien nos recibió a la entrada acompañándonos a nuestro lugar como si de su propia familia se tratase. Desde el primer momento es de agradecer la cercanía y amabilidad de Cris y según fuimos degustando los platos, pudimos apreciar el buen hacer y el gran chef que es Iñaki. Fuimos a cenar y es de destacar el lugar acogedor y romántico que es, con una música muy sugerente lo que invitaba a disfrutar de la velada. Comimos el tartar de salmón, los tres bacalaos, ensalada con pimientos, croquetas , carrillera, pulpo y de postre un tiramisú y una emulsión de arroz con leche, creación de Iñaki. Toda la comida de 10, riquísimo. Es un lugar maravilloso por la comida también el trato. Seguro volveremos y lo recomendaremos.
Excelente!!! Empezando por el recibimiento acogedor de Cristina, seguido de una comida muy elaborada con mimo por Iñaki, (el pulpo muy bueno, el bacalao tres salsas exquisito, unos espetos de carne en su punto presentados de forma muy original, y por último una deliciosa mousse de arroz con leche) . Todo esto con una música de fondo que te invita a disfrutar de cada plato. Gracias por permitirnos disfrutar de esta maravilla en un entorno agradable y tranquilo!
Después de más de un año intentando acudir a este restaurante por fin hoy hemos podido deleitarnos con sus novedosas viandas y caldos. Hoy nos hemos decantado por tartar de atún , pulpo a la brasa y unas maravillosas kokotxas , regado todo con verdejo fresco y riquísimo, de agradecer porque en el exterior hacia 33 grados Nada que ver con el ambiente maravilloso y acogedor del restaurante, con una preciosa decoración desde el comedor hasta los WC. Por ir resumiendo un acierto , un indispensable en esta zona , precio ajustado a la calidad y un trato , ambiente y servicio de 💯, volveremos seguro , gracias a todos el equipo.
Por fin hemos conseguido comer aquí...! Después de varios intentos, siempre lleno, hemos comido cinco amigos. No podia haber sido mejor. Todos los platos han sido espectaculares. Qué buena preparación, qué buena presentación, qué producto... nos ha encantado a todos. El sitio es increible... acogedor, agradable, además, hacia buen día, y comimos con las puertas abiertas viendo el jardín. Pero lo mejor fueron Cris e Iñaki, por ese orden, no por nada, sino porque Cris fue la primera que nos recibió con su amabilidad y su atención inmejorable durante toda la comida, con sus consejos y su simpatía. E Iñaki, fue el que después de acabar de prepararnos todos los platos, salió a saludarnos y preguntar cómo habíamos comido. Pues impresionantemente bien..! Es la primera vez, que he salido de un restaurante con otra reserva. ¡¡Vuelvo en Septiembre... !! Gracias a los dos por la experiencia.
Super recomendable. Fuimos a cenar y fue una maravilla. Me lo habían contado pero hay que verlo y, sobre todo, probarlo. Es un local sencillo, bonito, coqueto y con un trato muy íntimo. Pedimos tres platos y un postre y calidad, cantidad y precio, inmejorables. Ensalada de txangurro muy muy rica, el pulpo genial y las kokotxas un escándalo. El postre, quizá, es lo que menos nos gustó pero aún así muy rico. Muy aconsejable para disfrutar de una buena compañía y paz. Gracias por todo chicos.
Es un lugar muy acogedor, el trato inmejorable y cercano, la comida casera de calidad, presentación de los platos bonita. Muy buen servicio en mesa y muy buen cocinero. Hacen un tándem estupendo. Es un detallazo que te esperen en la puerta al llegar y te despidan al irte. Agradecemos que hayan compartido su historia con nosotros. Sitio perfecto para celebrar mi 32 cumpleaños. GRACIAS!!
Haced caso a las reseñas ya que no os vais a arrepentir. Primero recalcar que es un restaurante sin servicio de bar por lo que no podréis estar esperando tomando nada ni venden copas de vino por ejemplo por lo que tendrás que consumir la botella entera. Destacamos el trato de cris ya que ha estado atenta durante toda la comida y el trato ha sido impecable. En nuestro caso probamos la cecina de leon que me parece obligatoria probarla y las croquetas de entrantes que quitando las de rabo diría que son prescindibles. Destacamos la calidad de la carne ya que tanto el espeto de lomo bajo como las carrilleras eran espectaculares. Dejad sitio para el postre ya que el tiramisu o la tarta de queso con miel están muy buenas. Con o sin postre echadle 60-70€ por persona aunque os aseguro que merece la pena cada euro. Volveremos sin dudarlo.
Fantástica parada en un sitio donde hacía mucho tiempo que quería venir, y no me ha defraudado. Excelente trato de Cris y de Iñaki, y todo riquísimo. 🔝
Raciones generosas, buen producto, bien preparado. Suena bien y sabe mejor. En un local coqueto, agradable y con un toque muy personal, Cris e Iñaki dan pie a comidas y cenas animadas. Tiene una propuesta muy amplia, tanto en carta como fuera de ella, con la peculiaridad de que el único pescado que ofrecen es bacalao en varias preparaciones. Todas muy ricas, la verdad. Selección amplia de tintos y corta, pero bien cuidada, de blancos, rosados y espumosos. Como he comentado al principio, la raciones tienen buen tamaño. Como ejemplo: Fuimos cuatro personas hambrientas. Pedimos tres entrantes y un plato principal para cada uno. Resultó un poco demasiado. El bacalao ahumado y en sus tres preparaciones, la ensalada de cogollos y alcachofas y el pulpo triunfaron. También podemos recomendar las carrilleras, las manitas y la pantxineta. Todo bien regado con albariño. Y a un precio muy razonable. Seas de la zona o estés de paso, merece mucho la pena la visita. Un gustazo.
Cris con su oficio atendiendo las mesas e Iñaki en la cocina forman un tandem perfecto; estaba buscando un restaurante para darme lo que yo llamo un homenaje (esos buenos momentos de la vida en que no sólo comes bien, sino que todo acompaña) y acerté de lleno. Reconozco que el único criterio de selección que utilicé es que el restaurante aparece recomendado en la a veces sobrevalorada Guía Michelin (la cual en ocasiones premia la creatividad en exceso). Sin embargo, cuando leí que los dueños son vascos intuí que estaba acertando de lleno... y así fue. Cris tiene mucho oficio: consigue lo más difícil, y es que pierdas la noción del tiempo y te dejes llevar por ella mientras disfrutas de la comida. Siempre aparece en el momento justo, lo mismo con el resto de mesas. Lo más importante, debes ser puntual (no llegues tarde, tampoco pronto) para que la magia sea posible. Hablando de magia... me ha sucedido en varias ocasiones de comer en un restaurante en que se nota que el cocinero se esfuerza al máximo para que te guste la comida, es el caso de Iñaki. Por lo demás, el restaurante tiene mucho encanto (por fuera y una vez en el comedor de reducidas dimensiones) y el ambiente es muy agradable y tranquilo porque Cris nunca llena el comedor hasta la bandera para conseguir la mejor atención que comentaba antes (de ahí la puntualidad, único requisito que nos pide a cambio). El precio me pareció muy razonable, en Madrid suelo pagar lo mismo o más por comida elaborada en modo autómata.
Comida espectacular y trato inmejorable! Iñaki el mejor cocinero! Volveremos sin duda. El lugar es súper chulo. Muchas gracias!!
Lugar maravilloso, familiar, comida fantástica, la atención de Cris en el servicio una pasada, todas sus recomendaciones fantásticas un 10 en todo. La decoración del restaurante preciosa, en definitiva te hacen sentir como en casa. Volveremos sin duda alguna. 🔝🔝
El restaurante es súper bonito, cuidados todos los detalles; el servicio es fantástico, Cristina e Iñaki hacen que te sientas en casa y la comida supera con creces las expectativas. Volveremos sin tardar, seguro!!
Bueno, no sé cómo explicarlo. Primero, decir a aquellos que en algún momento han criticado a este lugar y sobre todo a sus propietarios, que no conozco que tipo de odio les ha podido llevar a escribir esas cosas, pero estoy convencido que si nos es por maldad... difícil. Empezaré por lo que aparentemente es lo primordial, la comida. Todos los productos que han pasado por nuestra mesa de grandísima calidad y ante todo el tratamiento que Iñaki les otorga en cocina los convierten en un manjar digno de Dioses. La decoración. Cuidada hasta el último detalle, con buen gusto y elegancia. Los precios, lo adecuado, perfecto diría yo, acorde a lo comido. Y me dejó para el final lo que más me ha gustado, el servicio (no lo llamaría "servicio"). He sido camarero durante 46 años y Cristina refleja perfectamente el trabajo que yo siempre he querido llevar a cabo, simpatía, educación, empatía (gracias de parte de Aguedita) , hasta el punto de despedirnos de ella (Cristina) con dos besos y una enorme felicitación al Señor Chef Don Iñaki. Gracias a los dos, que pena que no estéis más cerca para ir más a menudo, por qué me ha dado la impresión de estar en casa de mi familia, aún así volveremos, no lo dudéis.
Los detalles en cada rincón del restaurante. La amabilidad de Cristina y su marido el cocinero hacen que desde que entres hasta que terminas de comer sea una experiencia muy agradable. La comida es espectacular. Comida casera y cocinada y presentada con mucho cuidado. Comparte los entrantes y disfruta con un poco de todo. El bacalao en tres salsas no puedes dejar de probarlo. El espeto es espectacular si te gusta la carne pero siempre deja un hueco para el postre. Un trabajo muy bien hecho. Enorabuena
Un restaurante absolutamente imprescindible. El salón comedor es pequeño, muy acogedor, con una decoración cuidada al detalle: piedra, madera, luces indirectas… un ambiente cálido que invita a quedarse. Se nota que cada rincón está pensado con cariño. El restaurante lo llevan solo dos personas, y eso lo hace aún más especial: ella en sala, él (Iñaki) en la cocina, formando un tándem perfecto. El servicio es impecable: cercano, atento y profesional, pero sin exageraciones. Te hacen sentir como en casa desde el primer minuto. Y la comida… fuera de este mundo. Cada plato que salió de la cocina fue una sorpresa: presentación exquisita, sabores profundos, combinaciones que no esperas y que funcionan de maravilla. De verdad, difícil de describir con palabras. El detalle final fue el postre: nos sorprendieron con una creación especial, y consiguió algo que jamás hubiera imaginado… que me encantara el arroz con leche, un postre que normalmente no me gusta. Un broche final perfecto. Ha sido, sin duda, uno de los grandes highlights del viaje. No le doy más estrellas porque no se puede. ¡Ojalá hubiera más restaurantes así!
Pocas veces salgo de un restaurante con tantas ganas de escribir una reseña, pero El Petirojo lo merece sin discusión. Desde que entras, el lugar te envuelve: ese equilibrio perfecto entre lo rural y lo elegante, con una decoración preciosa llena de petirrojos y otras aves en acuarela que crean un ambiente cálido y auténtico. Un “rural chic” que aquí no se fuerza, simplemente fluye. La atención es impecable. No hay nada más personal que esto. Cris e Iñaqui, los dueños, son el alma del sitio. Iñaqui, desde la cocina, demuestra por qué tienen estrellas Michelin: técnica, sabor, creatividad… todo está ahí. Y Cris, con su simpatía y profesionalismo, hace que cada mesa se sienta atendida de manera única. ¿La comida? A otro nivel. Desde el entrante hasta los principales, cada plato es una explosión de sabores que te sorprende en el mejor sentido. El postre “sorpresa” no lo revelo —cada quien merece descubrirlo por su cuenta— pero cierro diciendo que es espectacular. Aquí se entiende por qué han sido reconocidos por Michelin: la calidad y el talento están presentes en cada detalle. Me encanta encontrar lugares así: aparentemente remotos, pero capaces de ofrecer una experiencia culinaria redonda, donde ambiente, cocina y servicio se unen para crear algo inolvidable. De esos sitios donde simplemente no te quieres ir. Gracias, Cris, por convertir una tarde cualquiera en una de las mejores experiencias gastronómicas que he tenido en mucho tiempo. Volveremos, sin duda!
Espectacular!! Restaurante excelente, una joya escondida. Te sientes como en casa, te reciben en la puerta y empiezas a disfrutar. Te aconsejan y no fallan. Sin prisa disfrutas de una calidad que no te crees, materia prima artesana y una preparación exquisita, presentación muy delicada. No se que mas decir excepto que hay que ir a disfrutar. Reservar con tiempo. Hemos vuelto por el cumple del niño, y no hay nada mas que añadir. Excelente, increíble, mirando la próxima fecha para volver.
Lugar que sorprende o por lo menos a mi me lo pareció. No esperaba encontrar algo así en la zona Platos muy cuidados y muy bien cocinados. El trato muy cercano y correcto,Resaltaría la carne estaba espectacular, nos quedamos con ganas de probar más platos pero acabamos llenos, el postre impresionante. Bien merecido el reconocimiento michelín.
Ha sido un verdadero placer disfrutar de la comida elaborada por Iñaki y la cariñosa acogida de Cris quien nos recibió a la entrada acompañándonos a nuestro lugar como si de su propia familia se tratase. Desde el primer momento es de agradecer la cercanía y amabilidad de Cris y según fuimos degustando los platos, pudimos apreciar el buen hacer y el gran chef que es Iñaki. Fuimos a cenar y es de destacar el lugar acogedor y romántico que es, con una música muy sugerente lo que invitaba a disfrutar de la velada. Comimos el tartar de salmón, los tres bacalaos, ensalada con pimientos, croquetas , carrillera, pulpo y de postre un tiramisú y una emulsión de arroz con leche, creación de Iñaki. Toda la comida de 10, riquísimo. Es un lugar maravilloso por la comida también el trato. Seguro volveremos y lo recomendaremos.
Excelente!!! Empezando por el recibimiento acogedor de Cristina, seguido de una comida muy elaborada con mimo por Iñaki, (el pulpo muy bueno, el bacalao tres salsas exquisito, unos espetos de carne en su punto presentados de forma muy original, y por último una deliciosa mousse de arroz con leche) . Todo esto con una música de fondo que te invita a disfrutar de cada plato. Gracias por permitirnos disfrutar de esta maravilla en un entorno agradable y tranquilo!
Por fin hemos conseguido comer aquí...! Después de varios intentos, siempre lleno, hemos comido cinco amigos. No podia haber sido mejor. Todos los platos han sido espectaculares. Qué buena preparación, qué buena presentación, qué producto... nos ha encantado a todos. El sitio es increible... acogedor, agradable, además, hacia buen día, y comimos con las puertas abiertas viendo el jardín. Pero lo mejor fueron Cris e Iñaki, por ese orden, no por nada, sino porque Cris fue la primera que nos recibió con su amabilidad y su atención inmejorable durante toda la comida, con sus consejos y su simpatía. E Iñaki, fue el que después de acabar de prepararnos todos los platos, salió a saludarnos y preguntar cómo habíamos comido. Pues impresionantemente bien..! Es la primera vez, que he salido de un restaurante con otra reserva. ¡¡Vuelvo en Septiembre... !! Gracias a los dos por la experiencia.
Super recomendable. Fuimos a cenar y fue una maravilla. Me lo habían contado pero hay que verlo y, sobre todo, probarlo. Es un local sencillo, bonito, coqueto y con un trato muy íntimo. Pedimos tres platos y un postre y calidad, cantidad y precio, inmejorables. Ensalada de txangurro muy muy rica, el pulpo genial y las kokotxas un escándalo. El postre, quizá, es lo que menos nos gustó pero aún así muy rico. Muy aconsejable para disfrutar de una buena compañía y paz. Gracias por todo chicos.
Es un lugar muy acogedor, el trato inmejorable y cercano, la comida casera de calidad, presentación de los platos bonita. Muy buen servicio en mesa y muy buen cocinero. Hacen un tándem estupendo. Es un detallazo que te esperen en la puerta al llegar y te despidan al irte. Agradecemos que hayan compartido su historia con nosotros. Sitio perfecto para celebrar mi 32 cumpleaños. GRACIAS!!
Haced caso a las reseñas ya que no os vais a arrepentir. Primero recalcar que es un restaurante sin servicio de bar por lo que no podréis estar esperando tomando nada ni venden copas de vino por ejemplo por lo que tendrás que consumir la botella entera. Destacamos el trato de cris ya que ha estado atenta durante toda la comida y el trato ha sido impecable. En nuestro caso probamos la cecina de leon que me parece obligatoria probarla y las croquetas de entrantes que quitando las de rabo diría que son prescindibles. Destacamos la calidad de la carne ya que tanto el espeto de lomo bajo como las carrilleras eran espectaculares. Dejad sitio para el postre ya que el tiramisu o la tarta de queso con miel están muy buenas. Con o sin postre echadle 60-70€ por persona aunque os aseguro que merece la pena cada euro. Volveremos sin dudarlo.
Después de más de un año intentando acudir a este restaurante por fin hoy hemos podido deleitarnos con sus novedosas viandas y caldos. Hoy nos hemos decantado por tartar de atún , pulpo a la brasa y unas maravillosas kokotxas , regado todo con verdejo fresco y riquísimo, de agradecer porque en el exterior hacia 33 grados Nada que ver con el ambiente maravilloso y acogedor del restaurante, con una preciosa decoración desde el comedor hasta los WC. Por ir resumiendo un acierto , un indispensable en esta zona , precio ajustado a la calidad y un trato , ambiente y servicio de 💯, volveremos seguro , gracias a todos el equipo.
Lugar maravilloso, familiar, comida fantástica, la atención de Cris en el servicio una pasada, todas sus recomendaciones fantásticas un 10 en todo. La decoración del restaurante preciosa, en definitiva te hacen sentir como en casa. Volveremos sin duda alguna. 🔝🔝
El restaurante es súper bonito, cuidados todos los detalles; el servicio es fantástico, Cristina e Iñaki hacen que te sientas en casa y la comida supera con creces las expectativas. Volveremos sin tardar, seguro!!
Bueno, no sé cómo explicarlo. Primero, decir a aquellos que en algún momento han criticado a este lugar y sobre todo a sus propietarios, que no conozco que tipo de odio les ha podido llevar a escribir esas cosas, pero estoy convencido que si nos es por maldad... difícil. Empezaré por lo que aparentemente es lo primordial, la comida. Todos los productos que han pasado por nuestra mesa de grandísima calidad y ante todo el tratamiento que Iñaki les otorga en cocina los convierten en un manjar digno de Dioses. La decoración. Cuidada hasta el último detalle, con buen gusto y elegancia. Los precios, lo adecuado, perfecto diría yo, acorde a lo comido. Y me dejó para el final lo que más me ha gustado, el servicio (no lo llamaría "servicio"). He sido camarero durante 46 años y Cristina refleja perfectamente el trabajo que yo siempre he querido llevar a cabo, simpatía, educación, empatía (gracias de parte de Aguedita) , hasta el punto de despedirnos de ella (Cristina) con dos besos y una enorme felicitación al Señor Chef Don Iñaki. Gracias a los dos, que pena que no estéis más cerca para ir más a menudo, por qué me ha dado la impresión de estar en casa de mi familia, aún así volveremos, no lo dudéis.
Los detalles en cada rincón del restaurante. La amabilidad de Cristina y su marido el cocinero hacen que desde que entres hasta que terminas de comer sea una experiencia muy agradable. La comida es espectacular. Comida casera y cocinada y presentada con mucho cuidado. Comparte los entrantes y disfruta con un poco de todo. El bacalao en tres salsas no puedes dejar de probarlo. El espeto es espectacular si te gusta la carne pero siempre deja un hueco para el postre. Un trabajo muy bien hecho. Enorabuena
Fantástica parada en un sitio donde hacía mucho tiempo que quería venir, y no me ha defraudado. Excelente trato de Cris y de Iñaki, y todo riquísimo. 🔝
Raciones generosas, buen producto, bien preparado. Suena bien y sabe mejor. En un local coqueto, agradable y con un toque muy personal, Cris e Iñaki dan pie a comidas y cenas animadas. Tiene una propuesta muy amplia, tanto en carta como fuera de ella, con la peculiaridad de que el único pescado que ofrecen es bacalao en varias preparaciones. Todas muy ricas, la verdad. Selección amplia de tintos y corta, pero bien cuidada, de blancos, rosados y espumosos. Como he comentado al principio, la raciones tienen buen tamaño. Como ejemplo: Fuimos cuatro personas hambrientas. Pedimos tres entrantes y un plato principal para cada uno. Resultó un poco demasiado. El bacalao ahumado y en sus tres preparaciones, la ensalada de cogollos y alcachofas y el pulpo triunfaron. También podemos recomendar las carrilleras, las manitas y la pantxineta. Todo bien regado con albariño. Y a un precio muy razonable. Seas de la zona o estés de paso, merece mucho la pena la visita. Un gustazo.
Entras, te enamoras del lugar: Acogedor, bonito y sobre todo familiar. Empiezas a probar la comida y entiendes por qué dos años seguidos aparece en la guía Michelin. Tanto Cris como el cocinero Iñaki hacen que tu experiencia en El Petirrojo sea increíble. Calidad, servicio y cariño son la seña de identidad del local. Si tenéis la oportunidad de ir, no os vais a arrepentir.
Los aliños del Iñaki. Excelente servicio, excelente sitio y mejor comida. Pidas lo que pidas aciertas, trato exquisito y muy amable, orienta y recomienda muy bien. Sin dida lo mejor de la zona. Precio muy correcto para el servicio que dan.
Dicen que la Navidad es un tiempo en el que la magia es posible. Yo, he de confesarlo, tenía mis dudas al respecto. Uno ya peina canas desde hace muchos años, ha visto casi de todo y aprende a desconfiar de los grandes titulares y de las promesas envueltas en papel brillante. Sin embargo, tengo que rendirme a la evidencia: la magia existe… y a veces se sirve en plato caliente. Durante una celebración Navideña en modo restauración gastronómica, junto a mi querida esposa y su querido padre, recalamos en un local excelente llamado El Petirrojo, situado en Quintana de los Prados, en la provincia de Burgos. Y fue allí donde comprobé que aquel emplazamiento era, sin exagerar, un lugar verdaderamente mágico. Pertenezco a esa generación que hizo la mili en la Marina durante 18 meses. El rancho del cuartel te da un nivel de exigencia culinaria para el resto de tu vida que oscila entre bajo y muy bajo: casi cualquier cosa te vale después de aquello. Pero, ¡ay amigo!, en esta ocasión la mesa no era territorio fácil. Mi esposa, cocinera de nivel alto tirando a muy alto y su padre, cocinero de renombre en varios afamados txokos de Bilbao, eran dos jueces serios, rigurosos y dignos de respeto. Pues bien, me complace —y me reconforta— dejar constancia de que la tripleta que se sentó ante aquella mesa, tan alegremente ornamentada, gozó sin reservas de todos y cada uno de los platos elaborados de forma extraordinaria por Iñaki, cocinero y responsable del buen hacer de su particular “templo” . Sus exquisiteces nos fueron expuestas sobre el mantel como si de auténticos regalos se tratara por Cristina, su mujer, con una naturalidad y una calidez que ya escasean. Entre ambos consiguen que sentarse a degustar cualquiera de sus especialidades sea mucho más que comer bien. Cada plato es, en sí mismo, una obra de arte. Y la experiencia completa recuerda a lo que cierto cantante " famosillo" denominó una experiencia religiosa. Independientemente de tus creencias, sabes que estás ante algo casi milagroso, no es habitual que : 🍷 Productos de calidad 🌟 Cocina cuidada hasta el último detalle ❤️ Trato cercano y auténtico 🏡 Ambiente acogedor y lleno de encanto confluyan con tanta armonía alrededor de unas pocas mesas manejadas con tanta destreza. Si te encuentras por la zona y te asaltan dudas sobre dónde comer —y hacerlo de forma sobresaliente—, permíteme despejártelas: estás en un lugar donde no te fallarán. Si es Navidad, déjate guiar por una estrella, esa que pone Michelín a la entrada del local; nunca tal distinción tuvo tan buen receptor. La perfecta ubicación de El Petirrojo en Quintana de los Prados, hace del lugar un sitio para disfrutar de principio a fin. Gracias, Iñaki. Gracias, Cristina, por hacer de un día singular algo verdaderamente inolvidable. Jesús. 7 de Enero de 2026.
Sorprendido por la localización, un restaurante agradable y de calidad en un pueblo muy pequeño. Buena gestión de llegada y comandas. Servicio muy amable, muy cercano y rápido. Por ponerle un pero subjetivo: carta muy muy clásica pero de alto nivel. Extras/detalles: consomé/crema de aperitivo, sorbete antes del plato principal y ofrecimiento de llevarte el vino en bolsa.
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Informationen über El Petirrojo
Anfahrt
Quintana de los Prados, 44, 09569 Quintana de los Prados, Burgos, Spain
Merindad de Montija, Merindad de Montija 09569
Highlights
Dienstleistungen
Speisemöglichkeiten
Restaurant-Infos
Ausstattung
Die Nachbarschaft
Standort
Quintana de los Prados, 44, 09569 Quintana de los Prados, Burgos, Spain
Merindad de Montija, Merindad de Montija 09569
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