Bodega La Ardosa
Bar · Madrid
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About Bodega La Ardosa
En Bodega La Ardosa, te invitamos a disfrutar de la auténtica esencia de Madrid con nuestras tapas de siempre, perfectas para compartir entre amigos. Somos un bar de tapas con solera, donde la tradición y la buena compañía se dan la mano, acompañadas de una cuidada selección de bebidas y cervezas de...
En Bodega La Ardosa, te invitamos a disfrutar de la auténtica esencia de Madrid con nuestras tapas de siempre, perfectas para compartir entre amigos. Somos un bar de tapas con solera, donde la tradición y la buena compañía se dan la mano, acompañadas de una cuidada selección de bebidas y cervezas de barril. Ven a descubrir un rincón castizo con sabor a historia y momentos inolvidables.
What Customers Say About Bodega La Ardosa
Bodega La Ardosa es un bar tradicional muy popular en Madrid, conocido por su ambiente auténtico y tapas deliciosas. Destacan la tortilla, las croquetas y el vermut. Suele estar muy concurrido, así que prepárate para esperar.
Popular Dishes
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Tip: Si ves cola, ¡no te vayas! Espera, merece la pena disfrutar de la comida y el ambiente. Si no hablas español, pide la carta en inglés.
Features
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Bodega La Ardosa is located in Madrid, surrounded by cultural and historical points of interest. Here are some of the most notable places nearby.
Historical Heritage
- edificio de la Real Academia Nacional de Farmacia (A 177m) — edificio en Madrid bien de interés cultural
- Iglesia de San Antonio de los Alemanes (A 235m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- Real Hospicio de San Fernando (1668 -1922) (A 240m) — monumento histórico-artístico, edificio del antiguo hospicio de la ciudad de Madrid, (España), hoy sede del Museo de Mad bien de interés cultural
- Museo de Historia de Madrid (A 243m) — museo de la ciudad de Madrid, España Monumento arquitectónico-artístico
Museums
- Espacio Fundación Telefónica (A 204m) — museo situado en Madrid (España)
Other Points of Interest
- sede de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (A 200m) — edificio en Madrid
- Convento de las Mercedarias de don Juan de Alarcón (A 215m) — building in Spain
- Biblioteca del Tribunal de Cuentas (A 222m) — biblioteca en España
- sede del Tribunal de Cuentas (A 228m) — edificio en Madrid
- Palacio de los duques de Montpensier (A 247m) — edificio en Madrid
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Frequently asked questions about Bodega La Ardosa
Bodega La Ardosa Madrid Reviews
Toda la comida es fenomenal, y la tortilla de patata es de otro mundo! Todo es preparado al instante. Mi hermano y yo visitamos multitud de lugares en Madrid, de todos este es donde se come la mejor tortilla de patata ❤️
La imagen de su fachada roja es ya un símbolo del Madrid viejo. Por dentro, mesas altas, botellas, barriles… y esa tortilla de patata que en fotos ya parece rebosar jugosidad. He comido muchas tortillas en mi vida, pero la de La Ardosa tiene algo especial: cuajada lo justo, sabor profundo y una textura que invita a repetir. Las croquetas, el salmorejo y otras tapas se complementan con la cerveza bien tirada, en un local donde lo auténtico se respira en cada rincón.
Un lujo todo. El lugar. La atención y los platos. Es muy chiquito. Se llena y hace calor. Así que atentos. Pedimos tortilla, bueñuelos de bacalao y tinto de verano. Fuimos a almorzar. Me quedé con ganas de dos platos más que nunca nos llegaron. Pero está muy bien, vale la pena conocer!
Un amigo me comentó que conocía un sitio en Madrid donde ponían un salmorejo exquisito. Yo, como buen cordobés, me mantuve reticente hasta que al final me convenció para ir. Tengo que decir que respecto al salmorejo, está en mi top 3 de los que he probado en bares (y he probado muchísimos). Bien de cremosidad, sabor intenso, buena guarnición… un éxito. Pero el resto de cosas no se quedan atrás: me sorprendió lo bien que tenía cogido el adobo el cazón, las piparras rebozadas, las croquetas de varios tipos, las alcachofas… todo lo que pedí estaba muy rico. La única pega, y esto no es culpa del local, si no la consecuencia de que la comida esté tan rica y esté ubicado tan céntricamente, es la cantidad de gente que va. Me sorprende cada vez que voy lo bien que funcionan los camareros abriéndose paso literalmente entre mares de gente. Chapó por ellos
Una bodega antigua de Madrid, ideal para picar y tomar algo de parado. Está lleno de gente y te ubicas donde puedes, y eso forma parte del encanto del lugar. La decoración te obliga a viajar un poco al pasado. Y la comida es deliciosa. Probamos la tortilla de patatas( bien jugosa), unas croquetas de bacalao y, lo que fue para mí paladar una experiencia casi religiosa, las alcachofas a la parrilla. Y por último, destacar que el vermú casero estaba muy muy rico.
Desde el siglo XIX haciendo felices a sus parroquianos. Tiene todo el encanto de las tabernas antiguas castizas y la cocina es de excepción. No puedes dejar de probar su tortilla de patatas, las croquetas de cecina o el salmorejo. Siempre muy concurrida, es lo que tiene la fama bien merecida. Cada vez que voy por la zona entro a tomar un vermut y a comer un pincho de tortilla. Las croquetas de Cabrales están buenísimas.
Vermú casero muy bueno, el único que tolero. Croquetas , tortillas y berenjena en tempura con salmorejo. Croqueta de jamón y Cabrales bien, carabineros normalucha. Lo que veis en foto más dos cervezas 37'53€. Cada vez que vengo a Madrid intento venir aquí. Decoración bien. Camareros amables.
Mitico bar de tapas de toda la vida en Madrid. La tortilla esta considerada como una de las mejores de la ciudad, poco hecha y con un sabor delicioso. La anchoa con cabrales increíble y la alcachofa a la parrilla con esos granos de sal por encima que realzan aun mas su sabor es una de las mejores que he comido nunca. Se pone hasta arriba asi que es recomendable ir temprano para encontrar lugar para sentarse, este es uno de esos lugares a los que debes ir si o si
Fuimos por recomendación de nuestro anfitrión, porque nos dijo que tenía una tortilla excelente, y no se equivocó. La tortilla de patatas es extraordinaria, de sabor y de textura, para los que le gusten poco cuajada. Los precios son razonables, el servicio es bueno. Y el ambiente lo dejo para lo último, pero lo más importante, cuando entras en el local estás retrocediendo al Madrid más castizo, al Madrid de finales del XIX y principios del XX, una auténtica joya. Lugar excepcional para volver y probar entre otros manjares su moriles en rama y su salmorejo de la casa.
Este lugar no es bueno, es excelente 🙏🏻Desde el primer momento, el ambiente me cautivó: mesas de madera, techos altos, y una vibra que te invita a relajarte y disfrutar cada instante. Pero fue la comida la que realmente me enamoró. Las croquetas de patata, crujientes por fuera y suaves por dentro, son sin duda las mejores de todo Madrid. Su sencillez y sabor intenso logran algo especial, como un abrazo en cada bocado. Además, los boquerones en vinagre son una joya en el menú; frescos, ligeros y con ese toque de vinagre que los hace irresistibles. Y para acompañar, una cerveza bien fría que redondea la experiencia. Cada visita es un viaje de sabores que te invita a quedarte un rato más y dejarte llevar por el encanto de esta bodega madrileña. Si buscas el mejor sitio para disfrutar comida auténtica y buena compañía, Bodegas de la Ardosa es, sin duda, el lugar perfecto.
Sitio mítico para tomar vermut con anchoas. El pincho de tortilla está igualmente delicioso, sobre todo a las personas que les gusta menos cuajada. La segunda zona que tienes que pasar por debajo de la barra, es sólo apto para riñones adecuados jejeje Sin duda hay que visitarlo si estás por la zona.
En pleno barrio de Malasaña, en la Calle Colón, 13 se encuentra ubicado uno de los sitios más clásicos de Madrid. Una bodega centenaria con casi siglo y medio de historia que ha sabido mantener ese ambiente tan castizo que te permite viajar en el tiempo mientras disfrutas de una estupenda cerveza o un vermut artesanal acompañado de una de las mejores tortillas españolas que puedes degustar en la capital o de otras tapas típicas, igualmente impactantes. Un magnífico sitio para desayunar, tomar el aperitivo, tapear o degustar un buen brunch. El local cuenta con dos salones que resultan pequeños por la gran afluencia de personas, especialmente al mediodía, pero merece la pena entrar y disfrutar de todo lo que ofrece. Óptima relación calidad / precio. Magnífico trato por parte de las personas que te atienden.
Una bodega mítica de las de siempre. Ideal para acompañar la cerveza o el vermut con una buena tapa. Desde salmorejo, croquetas, gildas, canapés... La tortilla de patata es bastante buena. También probamos el chorizo Joselito, las anchoas, las gildas, el foie de morcilla, el salmorejo y los palos de berenjena y todo super rico. Un sitio para acudir si estás por Tribunal. Repetiremos
Bar de tapas de siempre en pleno Madrid. Su vermú casero está muy rico, y las tapas que probé estaban todas muy buenas. En concreto probé sus croquetas, su tortilla de patatas (poco cuajada, como a mí me gusta) y una alcachofa a la plancha. Hay mucha gente y es un local muy pequeño, pero la comida y el servicio son buenísimos
Bodega de toda la vida Ambiente tranquilo, espacio reducido. Nos atendió Miguel quien nos hizo excelentes recomendaciones. La comida increíble sobre todo la tortilla Seguramente volveré
Visitar la Bodega de la Ardosa es sumergirse en la esencia de las tabernas clásicas madrileñas. Llegamos un viernes por la noche y la fama del lugar se confirmó con una espera de unos 20 minutos para conseguir mesa. Una vez dentro, el ambiente es auténtico y castizo, con mesas altas y sin sillas, lo que refuerza ese estilo de taberna de toda la vida donde lo importante es disfrutar del buen tapeo. El servicio fue muy atento en todo momento, lo que se agradece en un sitio con tanta afluencia. En cuanto a la comida, probamos varios de sus platos estrella: Buñuelos de bacalao: espectaculares, con una textura crujiente por fuera y jugosa por dentro. Callos: de los mejores que he probado nunca, con un sabor intenso y una textura perfecta. Huevos con chanquetes: muy buenos, una combinación sencilla pero bien lograda. Croquetas de rabo de toro: buenas, pero sin llegar a sorprender.
Hay lugares que nunca puedes pasar por alto en cada ciudad y este es uno de ellos en Madrid. Nada más cruzar la puerta de la Ardosa te das cuenta de que vas a disfrutar de un agradable rato entre las paredes de un sitio con alma propia. Si quieres pasar a la parte del fondo deberás cruzar por debajo de la barra y si pides una cerveza de grifo aguardarás con paciencia el sabor de una refrescante bebida servida en tres tiempos.
Local castizo de los de toda la vida. Es recomendable acudir temprano porque se suele llenar mucho, y hay poco espacio, pero es cierto que los chicos del servicio son super atentos, y aunque haya gente impaciente siempre están con una sonrisa en la cara. El sitio es ideal para hacerse una pequeña ruta por la calle Colón y probar distintas tapas.
He visto malos comentarios respecto de la atención, fui solo una vez y tal vez no se un parámetro tan valioso, pero el rato que estuve, mientras encargué y esperé una ración completa de alcachofas a la parrilla, ví al personal trabajando a pleno, sin parar y sin dudar, con una atención buena entendiendo el contexto. Vi que cumplen con todos los pedidos, el tiempo de atención es aceptable. Por lo que a veces es bueno tener en cuenta también el ritmo de trabajo del personal y cuánto es lógico exigir, aún cuando somos clientes. La mujer (creo que llamada Fanny) que está detrás de la barra a la noche parece un nexo fundamental en ese circuito y conmigo (y la gente que ví atender) fue amable y ágil. Las alcachofas son ricas, de buen tamaño aunque el precio parece elevado, más allá de entender que es una zona costosa.
Un clásico en Madrid al que siempre me gusta volver. Ambiente espectacular, los días en los que está petado, y los días en los que está más tranquilo. El servicio depende mucho de quien trabaja. O muy amable o no te hablan al tomar nota y al traerte los platos. La comida en general muy rica. Me gusta traer a los amigos que me visitan para enseñarles los sitios típicos de Madrid.
Bar de tapas de muy buena calidad y relación con su precio. Sus camareros nos atendieron muy bien. Comimos en la barra. Recomiendo sus rabas (de las mejores que hemos comido) , la tortilla un 10 y la encasilla rusa. Cerveza artesana, tienen vermucito del bueno también. Ambientazo. Repetiremos sin duda.
Muy recomendable. Es un sitio de tapas. La cerveza está muy rica y tiene de las mejores tortillas de patata de Madrid. Los camareros son encantadores. El servicio es rápido. Las raciones son baratas pero son pequeñas. Puedes pedir media. Y para mi, la relación calidad precio es exquisita. Muy recomendable
Ambiente ameno y decoración sorprendente … me encantan estos lugares así! Muy rico el salmorejo- les pedí que pongan a parte el jamón y así pude disfrutar de este plato típico que a mi me fascina!!! De ahí es cierto que habrán algunas cositas vegetarianas pero en la carta aparecen varias cosas con mariscos o carnes, pero para un vegetariano es posible comer rico aquí. Volveré!
Típico bodegón que mantiene su encanto hasta el día de hoy, siempre está lleno. Ideal para tapear, la tortilla es de las mejores que he probado, la ensaladilla deliciosa, también tienen muy buenas croquetas. Generalmente hay que esperar que se libere mesa pero puedes tomarte un trago en la barra mientras tanto.
Aunque no parezca es un lugar muy rico para probar lo típico madrileño Los callos madrileños son espectaculares! El paaan!! Dios el pan! Pídanlo! Vale la pena Probamos las piparras en tempura! Muy ricas! Y el vermú!! Pidan doble ronda si pueden! Y la tortilla de patatas es babe como debe ser!
Fuimos hace dos noches con mi novia... ya habiamos ido hace 1 año aprox. por recomendacion de un guia de un tour que hicimos... esta vez llegamos a madrid y hablando con el primer taxista que tomamos (jaime julian) al consultarle donde comer la mejor tortilla de madrid nos nombro este lugar, por eso volvimos sin dudarlo y fue un exito como la primera vez, recomiendo a todos pasar por este lugar. Pincho de tortilla, sardinas ahumadas y croquetas comimos, todo excelente
Tiene ese aire de taberna madrileña de toda la vida que no se ha tocado con los años. La fachada discreta, los azulejos de siempre y un ambiente animado que te mete de lleno en el barrio desde el primer minuto. Aquí el vermut cae solo, bien tirado y perfecto para acompañar unas bravas que siguen siendo el gran motivo para volver. La salsa tiene ese punto picante justo que engancha. La oreja está bien hecha, con sabor, y los chopitos llegan crujientes y nada aceitosos. Los boquerones, sencillos y frescos, funcionan muy bien para compartir algo rápido en la barra. El sitio suele estar lleno, pero eso también forma parte de su encanto. El trato es directo, sin florituras, y el ritmo es el que marca una taberna con oficio. Un lugar auténtico, madrileño y sin postureo, al que siempre apetece regresar.
De las mejores tascas de Madrid para disfrutar de unas buenas raciones. La tortilla está espectacular y las croquetas y alcachofas son de otro nivel. Tiene poquito espacio, pero detrás de la barra en la trastienda tienen una segunda zona. Sin lugar a dudas, muy recomendable si estás por Madrid!
Bodega de la Ardosa is less about going for tapas and more about stepping into Madrid’s heart and letting it feed you. Established in 1892, it still wears its age proudly with wood-panelled walls, red tiles and vintage signs. The best way to eat here is to hand yourself over to the staff. Ask them to surprise you and dishes arrive that make you wonder why you would ever order for yourself again. The tortilla is legendary, the croquetas melt and the salmorejo carries the sun of Andalusia in every spoonful. The vermouth on tap is a ritual in a glass, sweet and bitter in perfect balance, while the wine list is quietly stupendous. Staff are guides as much as servers and the atmosphere hums with locals, travellers and a back room only found by ducking under the bar. Why not come here always?
Genuinely authentic Spanish tavern experience in a beautiful historic setting. This feels like stepping into traditional Madrid rather than a tourist-oriented establishment. Excellent staff who are both friendly and hardworking. Service was attentive without being intrusive, exactly what you want in a neighborhood bodega. - Tortilla española: Outstanding, easily the best tortilla we had during our entire Madrid stay. Perfectly executed with ideal texture and flavor balance. While prices are on the higher side, the quality fully justifies the cost. You pay more but receive significantly better food and experience than average. Bodega de la Ardosa delivers authentic Spanish dining at its finest. Everything from the historic ambiance to the expertly prepared tortilla demonstrates why this place has earned its reputation. Essential visit for anyone wanting genuine Spanish tavern culture with exceptional food quality. Budget accordingly, the quality is worth every euro.
Ignore every street sign. Every shop on gran via. Every other restaurant. Leave behind the tides of tourists and make a beeline to Bodega De La Ardosa. I would recommend dishes, but you can go alphabetically through the menu and return to go through it backwards the next day. Hell, you could just move in and do all your meals here. You can afford it too. Pro tip: get a vermouth. It comes with anchovies.
A true gem in the heart of Madrid – authentic, local, unforgettable. As someone who has worked in a 2-star Michelin restaurant and a 5-star hotel in Germany, and who travels frequently across cities around the world, I can confidently say: Bodega de la Ardosa is something special. The atmosphere is warm and full of character – vintage tiles, small wooden bar, and a space that feels untouched by time. No tourist traps here – just locals, laughter, and amazing food. The salmorejo was incredibly fresh and flavorful, the tapas were honest and well-prepared, and the vermut on tap was absolutely spot on – chilled, aromatic, and perfectly balanced. 📍 Located right in Chueca, but it remains authentic, relaxed, and full of Madrid’s real soul. No gimmicks, no Instagram hype – just good people, great drinks, and excellent local food. I’ll definitely be coming back.
Bodega de Ardosa offers excellent food in a very original, atmospheric setting that feels full of character. The dishes were flavorful and clearly made with care—great for those looking for an authentic local experience. While the service was generally good, it did feel a bit tired or overworked, which slightly took away from the overall vibe. Still, it’s absolutely worth a visit for the food and ambiance.
Wow! This is definitely a happening place for Spanish tapas in Madrid. Highly recommend if you get a chance to stop by here for food, either early evening snacks and a drink or dinner - all the food you as amazing, served swiftly and with a smile. It gets really busy, but it also turns around fairly fast so worth waiting around.
A absolutely wonderful bar. Full of character and charm. The bar team greated us with a wonderful welcome, we then got a table in the front but saw people crawling though the bar under the counter to the back where they had a secret little back room. There Lili and Andrea served us know where fantastic, cheeky, fast and efficient. The food was brilliant you have to try the Jamon and tortilla along with the rest of the menu. If you go to Madrid this is a must true authentic tapas experience!! Oh the vermouth is great too!!
First place to eat after arrival to Madrid. It's very popular, bursting w patrons, the head waiter was nice in asking us to line up, and we got in after 10 minutes. With US portions in mind and fact that we were hungry, we wanted to try everything! Each dish was delicious! Two favorites were the cheese balls w squid ink and beef stew. Service was great, dishes and drinks were served quickly. Just don't expect to eat down, it's all stand-and-eat! Great tapas place.
Dining at this restaurant feels like stepping into another century. Don’t come expecting luxury — come for the authenticity. The atmosphere is rustic and charming, as if time has stood still, and tha…
Dining at this restaurant feels like stepping into another century. Don’t come expecting luxury — come for the authenticity. The atmosphere is rustic and charming, as if time has stood still, and t…
Great place..amazing tortilla, and tapas! Always busy and packed with a good crowd. If your lucky enough to get a spot at the bar - it's great to watch the crowd from the back room try to navigate th…
We stumbled upon this place by accident and we so pleased we did. We ordered 2 different types of croquettes and wine and it did not disappoint. The tapas came out quickly and the portions were large…
We stumbled upon this place by accident and we so pleased we did. We ordered 2 different types of croquettes and wine and it did not disappoint. The tapas came out quickly and the portions were lar…
Bodega de la Ardosa is an excellent tapas bar on C.de Colón that offer's an excellent range of food and drinks and is located on a superb street where there are many bars and restaurants. Establish…
Bodega de la Ardosa is an excellent tapas bar on C.de Colón that offer's an excellent range of food and drinks and is located on a superb street where there are many bars and restaurants. Establish…
The bar is old and slightly rusty, but I think this adds to the character of the place. If you’re looking for Spanish tapas, look no further! I had a delicious spanish omelette and smoked artichoke…
If there is a queue of people waiting to get in don't be tempted to walk away, join the queue and wait to enjoy the delicious food and atmosphere. Visited here around 945pm, waited around 20 minute…
If there is a queue of people waiting to get in don't be tempted to walk away, join the queue and wait to enjoy the delicious food and atmosphere. Visited here around 945pm, waited around 20 mi…
Me entristece ver como un Bar típico castizo de toda la vida, bien ambientado, va perdiendo su esencia, convirtiéndose en bar para turistas. La tortilla está buena pero no de las mejores, suele tardar en salir. Las alcachofas es un imprescindible y el salmorejo y fritos están bien. Los camareros están sobrepasados y es frecuente que el bar éste lleno. Si no te gustan los mogollones, tener suerte para tener un sitio poco cómodo y poca paciencia, no es tu sitio. El vino tinto lo sirven a temperatura de blanco, y las cervezas, solo dobles, rubia mala y tirada por gente que no ha hecho un mínimo curso, que confunde espuma con crema, dejándola caer verticalmente en el vaso. Muchas cosas a mejorar.
Buena comida y buen ambiente. Se agradecerían unas banquetitas para comer en los barriles y barra... Y podrían tener más camareros en la sala.... la ÚNICA persona que atiende, por muchas ganas que le ponga, no da a basto.
La bodega de la Ardosa es un bar de tapas clásico de Madrid. El local es pequeño pero tiene un gran ambiente. No admiten reservas. El servicio es el punto más flojo. La comida está bien preparada, me gustaron el salmorejo, las croquetas, la ensaladilla rusa, las piparras fritas... Todo está bueno. Para beber sirven la cerveza checa Pilsner Urquell. El precio medio para cenar es de 18 euros por persona cenando raciones con una buena relación calidad-precio. Lo recomiendo para probar platos típicos españoles.
Edtabamos en Callao yl mayor de nuestros hijos quería comer croquetas para cenar y miramos un poco en internet. Nos decidimos por las bodegas y la verdad es que acertamos. Tuvimos que esperar un buen rato, ya que estaba aquello llenísimo. Cuando entramos menuda sorpresa, teníamos que pasar por debajo de la barra para llegar a un pequeño comedor. Hay unos tres barriles y una barra pequeña para apoyarse, nada de taburetes ni sillas. Nuestros hijos descansaron en unas escaleras que hay. Pedimos unas raciones de tortilla de patatas, rabas, croquetas y carrilleras. Todo muy rico. Los niños felices porque habíamos acertado con el sitio para cenar. Una sorpresa agradable la Bodega de la Ardosa, ya que al principio pensamos que sería una turistada, pero no fue así aunque había mucho turista.
Comida buenísima!! Típicas tapas de Madrid a una muy buena calidad, recomiendo el pincho de tortilla de patatas (4€) (si te gusta poco hecha te va a encantar), el revuelto de boletus y trufa (13€), y los huevos revueltos con chanquetes (10€). No hay sillas, tienes que entrar y encontrar tu trozo de barra o mesita para comer allí, está bastante lleno pero si pasas por debajo de la barra irás a otro comedor más pequeño y con menos gente. Los camareros son muy simpáticos y lo sirven todo muy rápido. OJO! Mínimo 30€ para pagar con tarjeta. Le pongo 4 estrellas por no poder sentarme, sino serían 5!
Un lugar genial para tapear y tomarte un buen vermú en Madrid,las tapas estaban muy buenas nosotros elegimos tortilla,salmorejo que os lo recomiendo 100% y una croquetas que estas pues buenas pero sin más... El sitio está en malasaña si no me equivoco y está muy way para llegar a las mesas de atrás tuvimos que pasar por el hueco de la barra.. El servicio que nos dieron estubo muy bien,pero es verdad que tardan un poco .. Estaba repleto de gente y eso que era martes, no se como estar el viernes o el sábado pero no me extraña en verdad vale la pena. Los baños podían estar un poco más limpios y tener papel pero bueno siempre llevo pañuelos por el resto le daría el 5 pero destacó lo de que ai que esperar que también lo entiendo porque había mucha gente. De nuevo muchas gracias estubo espectacular ese vermú.
Un sitio castizo y con solera en Madrid. De las croquetas más deliciosas que he probado nunca. La tortilla de patatas muy rica, y la ensalada de tomate y ventresca todo un descubrimiento de lo rica que estaba. El vermú exquisito. No encontramos sitio en las mesas y nos apostamos en la barra, pero el personal fue muy amable en todo momento. Recomiendo.
La tortilla está muy rica si te gusta totalmente sin cuajar. El pincho es de buena medida y viene con su pan. En nuestro caso la Coca Cola era pequeña y costaba igual que el pincho, la bebida es cara. Hay que ir temprano, es una bodega pequeña y se llena enseguida, pero vale la pena visitarla si vienes a Madrid. Muy castiza!!
Bar clásico y con encanto, ideal para tapear. No perderse su tortilla de patatas, poco cuajada. No nos gustaron ni las croquetas de choco ni los bastones de berenjena, pero su tronco de atún escabechado está muy rico.
Un lugar con mucha historia en Madrid que deberías ir por lo menos una vez, probar su tortilla y alcachofas, pedirte una cerveza o vermut y pasar por debajo de la barra. La atmósfera te va a llevar a los bares icónicos de la capital de hace más de 100 años. Está bien para tomarse algo y picar algo sin pasar mucho tiempo, ya que como todos estos lugares, no son muy cómodos y hay mucho ruido. El servicio es regular y es que siempre tienen gente que atender.
Taberna típica madrileña. No tiene sillas donde sentarse, estás de pie y apoyas la comida en barriles. Las croquetas muy buenas, sobretodo la de camarón, estaba riquísima. En cuanto a la tortilla de patata normalita, no descataba en nada. Los precios algo elevados en comparación a otros bares, pero nada exagerado. Buen sitio para tomar algo.
Lugar histórico de Madrid. El local en sí es una experiencia por lo que transmite. La carta está compuesta de tapas típicas básicamente. La comida muy correcta, sin parecerme sobresaliente. Sólo un pero y es la manera en la que tiran la cerveza, no es de mi gusto. No sé si tendrá un motivo del xq lo hacen así... Sitio recomendable si nunca has ido o para llevar visitas que quieran probar tapas típicas en un bar histórico.
La tortilla de las mejores que he probado. La alcachofa también muy buena. Sin embargo, no hay para sentarse y es un poco ruidoso. Habia un solo camarero pero no tuvimos ningún problema. Trabajaba muy bien
El sitio mola. Había nacionales y extranjeros. En definitiva un ambiente muy variopinto. Y su tortilla está bien. Volvería? Sí. Volvería para probar otras raciones de su carta o simplemente a tomar algo. 💯Recomendable. Actualizado Hemos vuelto varías veces y hoy hemos probado una tapa de salmorejo y la carrillera. El salmorejo flipante nunca lo había comido así; la textura muy suave. Me ha encantado y la salsa de carrillera muy rica. Me dio un poco la sensación de que no estaba muy tierna, pero estaba rica igualmente. Nos hemos vuelto asiduos y esta vez hemos probado las croquetas. Muy ricas, las pedimos variadas, pero para mi la mejor ha sido la croqueta de cecina. Y releyendo mi reseña no sé porque dije que la tortilla de patata estaba bien.. está más que bien, está exquisita.
Lugar con mucha esencia y ambiente en el centro de Madrid. Cuando entramos estaba bastante lleno y la verdad que estuvimos a punto de irnos porque no había ningún sitio donde ponernos, pero encontramos una mesita alta asique pedimos una cerveza y un pincho de tortilla. La tortilla estaba buenísima, pero quito una estrella en la reseña porque el tema de la cerveza no me gustó. Lo primero porque te obligan a pedir una doble y para mi gusto es demasiado, y segundo porque la pedí con limón y seguramente la Fanta no la tenían en frigorífico y eso hizo que estuviera medio caliente... Hay varios camareros organizando y tomando nota y se agradece, y en nuestro caso el que nos atendió fue agradable.
Gran lugar para ir a comer tortilla, fui por recomendación y me pareció excelente (no la mejor). El lugar es chico y alborotado, caótico, atestado, ruidoso, chico, cené de pié. Todo eso le da cierta mística espectacular, lo hace todavía más genial. La atención es rápida y correcta. El pan es cumplidor. Probé un vino que ofrecían, Tempranillo de Ribera del Duero "Canta Mañanas" del 2023, porque otros que quería probar no estaban disponibles. Muchas opciones del menú no estaban disponibles, pedí por ejemplo las croquetas de rabo y no tenían. De todas maneras probé otras de las croquetas del menú y estaban muy bien! Es un gran acierto, les dejo fotos y videos para que chusmeen.
Fuimos por recomendación. Pedimos tortilla, tortilla con callos, ensaladilla y croquetas. Todo muy rico. De beber cervezas y vermouth. El vermouth con un hielo y una aceituna hubiera estado mejor, no solo en el vasito. El camarero fue una seta, como sin ganas, parecía que le molestaba que no supiéramos lo que era cerveza de tercio y no sé qué más y le preguntáramos cual era. En todas partes no se llaman las cosas igual. En fin, todo rico pero la actitud del camarero podría mejorar.
@searmolamarimorena Visitar este local es retroceder en el tiempo. Está taberna centenaria abrió sus puertas en 1892, siendo un punto para distribuir vino. Este local conserva detalles auténticos como la barra de estaño, la azulejería original y un ventilador de época, entre otras cosas. Además, tienen el grifo de Guinness más antiguo de España y una selección de cervezas de importación, especialmente checas. Aquí no te puedes perder su famosa tortilla de patatas, considerada una de las mejores de Madrid, también pedimos sus piparras en tempura aunque estaban demasiado hechas y perdieron el sabor.  El ambiente es castizo, estanterías llenas de botellas, toneles usados como mesas y luz cálida que da sensación de tradición. ¡No te pierdas el pasar por debajo de la barra! Una cosa muy curiosa. Recomiendo no ir en fin de semana, el local está a reventar y hay que esperar un rato para coger un hueco donde colocarte codo con codo con otras personas. No admiten reservas.
El ambiente rezuma historia y autenticidad. Las paredes forradas de madera, los espejos antiguos, los suelos hidráulicos y el inconfundible cartel de vermut nos transportan a otra época. Aquí se respira un aire castizo, familiar y cálido, donde cada rincón parece tener una anécdota. El bullicio alegre del bar, las risas, los brindis y la barra repleta de tapas crean una atmósfera acogedora y vibrante que invita a quedarse. En cuanto al género, La Ardosa no solo cumple: brilla. Las croquetas de jamón son, sin exagerar, de las mejores que uno puede probar en Madrid: cremosas, intensas y con un rebozado delicado que se funde en la boca. La empanada de la casa sorprende con su masa crujiente y un relleno jugoso y bien condimentado, una auténtica delicia. Las gildas, clásicas pero con un toque propio, tienen ese equilibrio perfecto entre el picante del guindillo, la salinidad de la anchoa y el frescor de la aceituna; un bocado tan sencillo como adictivo. Y por supuesto, el pincho de tortilla, que merece mención aparte: jugosa, en su punto exacto de cocción, con ese centro casi líquido que la convierte en una auténtica obra maestra. Pero lo que realmente corona la experiencia en La Ardosa es la atención y el trato. El personal es amable, rápido, siempre con una sonrisa y dispuesto a recomendar con acierto. Se nota que hay oficio, pasión y cariño en lo que hacen, y eso se agradece.
Típico sitio que te sale en todas las listas, y por tanto hasta arriba de gente. Nosotros tuvimos suerte y pudimos coger un sitio (compartido) pero lo normal es que tengas que esperar; consejos; paciencia que al final se va gente. Relación calidad precio normal; pero la carrillada lo vale (merece la pena), igual que la tortilla y el pincho de salmón; la verdad que todo muy bueno. El servicio era rápido para la cantidad de gente. En resumen; recomendable (sobre todo por la carrillada) pero si está a tope no te agobies y prueba con alguno de los de al lado.
Very disappointed with La Ardosa where I bring friends and family when they visit me in Madrid. For the second time, we experienced a bad service, not only by waiting 30 mns for each drink or plate…
Very disappointed with La Ardosa where I bring friends and family when they visit me in Madrid. For the second time, we experienced a bad service, not only by waiting 30 mns for each drink or plate…
Very good choice for tapas and cervezas. Great place to enjoy a good meal and a beer. Not so touristic. They have also an english menu which is very helpful. I totally recommend it.
Cosy, small and very busy bar where The spaniards hang out. Plain bar food, and for some Reason mainly Urquell beer. I had a local IPA, which was good.
Una de las tabernas más famosas de la ciudad. El local es pequeño y se forman grandes colas, es recomendable ir pronto. Tenía grandes expectativas con las croquetas de carabineros, pero la bechamel estaba muy densa y el rebozado es muy grueso. El pincho de tortilla está rico, pero algo soso. También pedimos el revuelto de bacalao, que viene con patatas paja. Recuerda al bacalao dorado portugués. Dentro del personal hay de todo. Una camarera de la barra no supo explicarnos cómo era el montado de bacalao, si era ahumado o cocinado. Sin embargo, otra camarera tenía muy controladas las mesas y lo que quedaba por salir.
me hablaron mucho de la ardosa y cumplió. mugar de tapas rico pero caro (gastamos 40 euros). probamos las croquetas, las rabas y la famosa tortilla de papas. las croquetas y las rabas muy ricas, las volvería a pedir realmente. la tortilla me decepcionó un poco, ya que me dijeron que era la mejor pero la verdad hay otros que me gustaron más (no se si me toco una con muchi huevo, pero tenía más sabor a omelette) el lugar es muy lindo, tiene ese vibe de bar viejo pero aesthetic. se llena mucho, mucho y es chico. no tiene sillas, asique es más para comer, beber e irte. la atención un poco lenta pero nada grave.
Lugar con mucha historia y de esos castizos a más no poder. Ya hicimos una visita hace algún año y aunque era pronto esta vez (12h), queríamos probar la tortilla patata que es uno de sus platos bandera, junto a ella ,una gran variedad de raciones caseras. Curiosa es la forma de acceder al baño, agachando el lomo por debajo de la barra. El precio de la tortilla quizá algo excesivo, y curioso fue que me daba un mosto en botella para llevar porque lo había anotado y no lo podia borrar ,cosa a la cual me negué. Enseguida volvió a hacer la cuenta como era. Enfin..... me dejaron mosca 🪰.
Quedamos con amigos para hacer tapeo y el sitio transmite ese punto castizo y madrileño nada más llegar, con la fachada de azulejos y un interior pequeño, algo justo si hay gente. Es más de barra que de sentarse largo rato. Pedimos varias cosas para compartir: las bravas, suaves de picante; la oreja, bien hecha; boquerones correctos y chopitos fritos sin exceso de aceite. El ajoarriero estaba bien resuelto y el vermut de grifo acompaña, sin destacar especialmente. Todo en formato de raciones pensadas para picar y seguir. El ambiente es de bar de barrio, con movimiento constante. El trato fue correcto, aunque algo seco al pedir en barra. Es un sitio sencillo y coherente para un tapeo rápido, sin grandes sorpresas.
Según hemos entrado, nos hemos colocado en la mesa de la entrada, ya que el sitio es pequeño y tiene muy pocas mesas altas. El camarero, que era majísimo, se nos ha acercado y nos ha ofrecido pasar por debajo de la barra para colocarnos en otra mesa alta, pero más cómoda. Hasta aquí, todo perfecto. Hemos pedido dos pinchos de tortilla; uno de ellos estaba bastante salado y un poco quemado, y pagar 4,85 € por cada ración me ha parecido un robo, además de estar muy lejos de ser el mejor pincho de tortilla de Madrid. Después hemos pedido unas croquetas, que no estaban malas, pero tampoco eran buenísimas. En total, nos gastamos 27 € por dos pinchos de tortilla, seis croquetas y una cerveza. Vinimos por todas las buenas reseñas que tiene, pero nos hemos marchado con una sensación agridulce… más agria que dulce, ya que creo que se exceden con los precios.
Bodega de la Ardosa es un lugar con mucha historia, y eso realmente se nota. La atmósfera del bar antiguo de Madrid, con su barra de madera, el bullicio y el espacio reducido, merece la pena vivirla. Pero el servicio dejó una impresión bastante negativa. Pedir una caña se convirtió en toda una prueba: el camarero tardó unos diez minutos en servírmela. Primero llenó medio vaso, luego se distrajo con otros pedidos, después con fregar vasos y charlar con la gente, y al final volvió para completarlo. Quizá sea una «tradición» servir la cerveza poco a poco, pero sinceramente parece más un caos que un arte. Además, los camareros no recogen las mesas con rapidez: terminé comiendo sobre una mesa sucia, con restos de comida de otros clientes. La atmósfera histórica es maravillosa, sí, pero no todas las tradiciones son buenas, y algunas, como la de tardar diez minutos en servir una caña o dejar mesas sin limpiar, deberían desaparecer.
Siempre está lleno, así que tuvimos que esperar un poco, pero mereció la pena. El ambiente es muy castizo, con mesas altas para comer de pie. Probamos la ensaladilla, gildas, croquetas y, como sorpresa, unas piparras en tempura deliciosas. Todo muy rico. Además, la camarera fue encantadora y con mucho humor, lo que hizo la experiencia aún mejor. La gente bastante subidita y en ocasiones trataba mal a la camarera sin ningún tipo de sentido, un chico nos pidió la carta y nos la devolvió tirándola a nuestra mesa de mala manera sin ni siquiera mirarnos.
Estuve no hace mucho y a las 11-12 de la noche no nos dejaron pasar a l zona interna. Querían limpiar y así acabar antes para irse. Nos pusieron en la puerta y pasamos frío en pleno invierno. La comida fue bastantes aceitosa, nada recomendable para mi gusto no los camareros ni la comida. El sitio bonito y auténtico
This spot is a classic, old-school Madrid bar. The atmosphere is amazing, the venue’s vibes and decoration are outstanding (take into account that you probably will have to eat standing up) and the staff is super efficient and friendly. However, I found it extremely expensive and the food was quite average. The food is good (not more than that) and the portions are really small for such a high price, which is why I don’t think it deserves more than 3 stars. I had the braised ox cheek “Carrillera de Buey Estofada” (14 EUR), a slice of potato tortilla “Pincho de Tortilla” (4 EUR) and a beer (5 EUR). They only have one beer type, which was ok for me. Also, the tortilla was far from the best ones I have had in other places. It was really good, don’t get me wrong, but not more than that. And the meat was SUPER GOOD, extremely tender and tasty... but the portion was just too small to be 14 EUR. I spent 23 EUR for a dinner and I left the place quite hungry. Additionally, if you want a bit of bread you have to pay an additional 1.50 EUR…
Hacía años que no iba a la Ardosa. Y es probable que no vuelva más. Mantiene el encanto del local y el vermú de la casa no está mal. Pero los precios de la comida no tienen sentido y si la calidad y el sabor, estuviera proporcionado con el precio perfecto, pero no es así. 6 croquetas 14 euros, de locos.
Trampa oara turistas, yo era el único no ya madrileño, sino español. Pido una caña y el camarero contesta que solo dan dobles y me sirve uno msl tirado en un vaso (o copa) de origen geográficanente incierto. El pincho de tortilla, corrientucho; el daño: 8,5€ de vellón. Ta me han visto.
El local está muy bien decorado y es una típica bodega castiza. No sirven cañas como tal, sólo puedes pedir dobles. Además no te ponen ni una triste aceituna o patatas fritas con la consumición, cosa que en Madrid poco menos que es delito grave. El vino rosado estaba caliente y la camarera era de todo menos simpática. Eso sí el local estaba a tope y es bonito. Tampoco la refrigeración se nota mucho y en verano en Madrid el local debería estar más refrigerado.
DONT BOTHER. If the waitress had poked me in the eye, I would have left more satisfied. Upon entering we were told to go in the back behind the bar if we wished for table service/a seat due to…
Ok, so I am giving one star not for the place or food itself, but for the service. Lest start from the most important things first: the food is quite good, not the best tapas I ever had, but still …
Bodega súper pintoresca y que merece la pena visitar. Las cervezas son buenas y la comida también es rica destacando el pincho de tortilla y otras tapas típicas. Camareros simpáticos y precios algo caros pero que merecen la pena ir de vez en cuando. Suele tener cola en la puerta y hay que esperar para poder consumir. NUEVA VISITA—— Hoy día 14 de octubre de 2023 volvimos para tomar una cerveza y un pincho de tortilla y la experiencia fue horrible. Ya no había cola en la puerta ni nadie que controlarse el acceso y el ambiente dentro era irrespirable. La gente se agolpaba entre las mesas intentando coger cualquier esquina o mesa. Estábamos tratando de tomar algo en un barril y era imposible. Los que esperaban nos empujaban y se apoyaban en nosotros al no haber espacio. Solo había una camarera a la que se lo comentamos y simplemente paso del tema. La pobre atendía lo mejor que podía pero, lógicamente, no llegaba a todo y se quejaba todo el rato de estar ella sola para todo. Las esperas y el trato fue penoso. Salimos hasta con ansiedad de la situación. No es barato más bien caro 2 bebidas + 2 pinchos de tortilla y 4 croquetas 45 euros. La fama no justifica el que todo valga. No volveremos.
Muy bonito el sitio pero la comida nefasta y muy cara. Las croquetas eran incluso peores que las congeladas de la cocinera, las alcachofas era como comer papel de periódico y el vermú de la casa sin sabor, no había ni Martini ni Izaguirre. Lo peor es que había cola para comer. Para no repetir.
Pedimos 2 claras con limón porque casera no había ¿? . De comer buñuelos de bacalao ( 2 pelotas de bechamel con cosas , horrorosas , te ponen 5 y solo comimos 2 para probarlas ) y Chanquetes con huevos( peor que los buñuelos … chanquetes pasados de fritura con huevos plancha pasados con yema dura … un desastre )
¿Han cambiado de dueño? Hace mucho que no visitábamos la ardosa, y cuando llegamos estaba bastante vacío. Pedimos un pincho de tortilla y dos cervezas, y habiendo 4 tortillas hechas que fueron repartidas en el transcurso de la media hora siguiente a todas las personas que entraron en el bar y nosotros esperando. Conclusión: aquí os adjunto una foto de mi pincho, invisible. Nos fuimos sin él después de 40 min.
La Ardosa sigue siendo, por desgracia, uno de los pocos bares en Madrid donde aún se puede comer un buen pincho de tortilla de verdad. Y precisamente por eso resulta tan frustrante que la experiencia se vea completamente arruinada por el trato del personal. La actitud es arrogante, maleducada y, sobre todo, totalmente desinteresada en el cliente. Durante mi visita, uno de los camareros comentaba en voz alta en la barra, hablando con su compañera como si estuviera de cháchara, frases del estilo: “Acabo de volver de me*r y me voy a ir otra vez, tengo las p*lotas hinchadas de este sitio”. Un comentario impropio de cualquier establecimiento de cara al público, y aún más delante de los clientes. No traen el pedido a la mesa: tienes que levantarte tú mismo, a pesar de que apenas había dos personas más sentadas. No hubo ni un saludo al entrar, ni una sonrisa, ni el más mínimo gesto de cortesía. Todo transmite hastío y desprecio hacia quien entra por la puerta. Una auténtica pena que un local con tanta historia y un producto tan bueno se vea empañado por un servicio tan desagradable. Comer bien no debería implicar aguantar malas formas.
Bar con mucha historia en pleno corazón de Madrid, de esos que presumen (con razón) de ser centenarios. El ambiente es castizo, el local tiene encanto y se nota que han pasado generaciones por sus mesas. Eso sí, pequeño detalle sin importancia: ¿cómo es posible que en un bar centenario de Madrid no tengan cañas de Madrid? 🤔 Uno entra esperando una cerveza bien madrileña y se encuentra ampliando horizontes cerveceros sin haberlo pedido. Ironías del destino. Aun así, la experiencia es buena y el sitio merece la visita…
El camarero Venezolano Anger del sector de atras, por Dios, es increíble el maltrato que sufrimos el rato que estuvimos. Soberbio y con mal genio, es que el sitio lo tiene todo para estar a gusto, pero eso no es tolerable. El trato debe de ser algo para destacarse, más en un sitio castizo de Madrid donde se vive la cultura Española. Por otro lado Genaro otro camarero Venezolano pudo resolver todo de forma cordial y con buenos tratos. Gracias Genaro, volveremos por tí.
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