Zalacaín
Restaurant · Madrid
Sobre Zalacaín
En Zalacaín, te invitamos a descubrir una experiencia gastronómica española moderna y creativa en un entorno elegante y acogedor. Nuestra pasión se refleja en cada plato, elaborado con ingredientes de la más alta calidad. Acompáñalos con una selección excepcional de vinos y licores que complementará...
En Zalacaín, te invitamos a descubrir una experiencia gastronómica española moderna y creativa en un entorno elegante y acogedor. Nuestra pasión se refleja en cada plato, elaborado con ingredientes de la más alta calidad. Acompáñalos con una selección excepcional de vinos y licores que complementarán a la perfección tu velada.
Qué dicen los clientes de Zalacaín
Zalacaín es un restaurante clásico madrileño con un servicio impecable y una atmósfera elegante. Los clientes destacan la amabilidad y profesionalidad del personal, así como la calidad de la comida. Es ideal para ocasiones especiales y comidas de negocios.
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Tip: Reserva con antelación. Déjate guiar por las recomendaciones del jefe de sala para una experiencia culinaria inolvidable.
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Zalacaín se encuentra en Madrid, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
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Preguntas frecuentes sobre Zalacaín
Opiniones de Zalacaín Madrid
Principalmente destacar el excelente trato y atención de los/as camareros/as que con sus impecables atuendos desplegaron toda su amabilidad y atención en un escenario de sobriedad y encanto en los distintos comedores habilitados para ello. Además, comentar que la propuesta de la carta me pareció interesante y de una exquisitez a la altura de un restaurante con especial solera que sigue ganando en prestigio. Platos que siguen sorprendiendo con una mezcla de tradición, innovación, explosión de sabores, toques de diferentes aromas con la suavidad y esponjosidad que merece cada uno de los mismos e incluyendo sus suculentos postres. ¡¡Enhorabuena equipazo con alma, esa es la actitud!!!
Desde que hemos entrado por la puerta. La acogida por parte del personal, nos hemos sentido agusto rápido Han estado muy pendientes que todo fuera bien El local es cómodo y espacioso. Sin más... Hemos pedido a la carta. Aunque el menú degustación es tentador, nos parecia demasiado Nos han puesto unos aperitivos deliciosos; mantequilla, tartar de salmón, croquetas... Todo delicioso y generoso Para compartir dos personas las entradas; ensalada de bogavante, buen producto elaboración sencilla, todo un acierto Raviolis con setas, foai y trufa. Deliciosos Como segundos yo tomé el solomillo Wellington, perfecto el punto de la carne Mi marido manitas de cerdo rellenas de cordero Acompañados de patatas soufle Ambos platos son clásicos de Zalacain Y han sido un acierto Todo regado de vino , a nuestro gusto por copas. A un precio muy razonable De postre un limón pie. Para compartir. Espectacular Sin dudar un sitio recomendable en Madrid Le recordaremos mucho tiempo
Local histórico en Madrid, a la altura de su historia. Mesa para cenar 10 personas. El maitre nos lee muy bien y nos propone una alternativa al menú degustación normal (195€). Acabamos comiendo ensalada de bogavante, lasaña de foie y hongos con reducción de champagne, un lenguado brutal, un solomillo Wellington espectacular (marca de la casa) y postres variados. Vinos, cervezas y cafés. El servicio increíble y el local muy bien decorado y a la altura del menú. 165€ persona.
El gran templo de la gastronomia de Madrid y por extensión de España. Aperitivo de la casa, cocohas con alcachofas e ibérico, rodaballo y rabo de toro.De pistre helado de turrón con pustacho. Ristretto descafeinado, mojito sin alcohol y una copa de Ribera del Duero( Manteca varieda tempranillo). La comida todo perfecto.El servicio excelente, de los que ya van quedando cada vez menos, atentos, diligentes y estando pendiente al detalle de los deseos del cliente pero sin hacerse notar. Precios altos pero lo esperable en un local de esta categoría y no es el mas caro de la zona. Instalaciones modernas, amplias y cómodas. Sitio imprescindible para todo amante de la alta gastronomía.
Probamos el menú degustación, todos los platos excepcionales de sabor, presentación y cantidad, a destacar el tratamiento de los pescados y el postre de chocolate y la calidad del pan. El servicio excelentemente dirigido por el maitre, a destacar los camareros Rubén y Adrián, la vajilla, cubertería, mantelería y decoración acorde con la categoría del establecimiento. Verdaderamente una gran experiencia con una relación calidad precio excepcional. Sin duda, para repetir. Tiene una entrada para personas con movilidad reducida.
Muy bien , un clásico que no falla , trato profesional , cocina perfecta , bodega increíble
Un clásico donde los haya. Fuimos a dejarnos hacer, y ya habían pensado nuestra ruta por los platos más actuales del restauramte. Con un esmerado trato y servicio, fueron sucediéndose las experiencias en perfecta coordinación y tiempo. Desde el aperitivo, el vermut, la elección de vinos y la secuencia de platos. Gracias a Gary, a Luis Miguel y también a Raúl, que nos recomendó y seleccionó vinos desde la entrada hasta el postre. La comida muy bien elaborada, pero el servicio es lo mejor. Siempre te hacen sentir cuidado y bien tratado. Volveremos sin duda
Una experiencia culinaria inigualable. Desde el momento en que entras, te envuelve un ambiente acogedor y elegante. Cada plato de manos de Iñigo Urrechu y Jorge Losa es una obra maestra, una explosión de sabores exquisitos y presentaciones impecables. El servicio comandado por Roberto es impecable, atento y profesional. Sin duda, un lugar al que siempre querrás volver.”
Sencillamente extraordinario Cualquier plato que pruebes es una experiencia maravillosa La atención de diez y el ambiente lo mismo Además los precios no son exagerados con una relación respecto a la calidad espectacular Sin duda muy recomendable No será la última vez que vaya
Mi primera experiencia en este restaurante emblemático en Madrid y ahora entiendo el porqué y de su merecida fama, no dejan un detalle sin tener en cuenta Desde que entras en el local (por cierto decorado con mucho gusto y teniendo en cuenta su historia) te acogen y a nosotros Luis M. nos ha atendido y asesorado con absoluta profesionalidad y gusto exquisito. Con respecto a los platos hemos ido a lo seguro y hemos elegido los grandes clásicos de su cocina que son un acierto seguro. Hemos salido muy contentos y satisfechos de la elección de este local que después de algunos momentos de dificultad vuelve a resurgir
Gran restaurante, clásico, elegante, con buena atmósfera, resaltó la atención del personal fue increíble. Nos guiaron, recomendaron con mucha amabilidad. La comida y el vino deliciosos.
Todo un referente en Madrid. Pasa el tiempo y le sienta de maravilla. El local renovado en los últimos años está estupendo y mantiene la atmósfera de antaño. La cocina exquisita. El personal de la vieja escuela y nueva hornada impecable. Ideal para negocios o cita romántica como fue mi caso. Hay que ir alguna vez en la vida. Yo he tenido la suerte de ir varias.
Un clásico de Madrid que nunca falla. Servicio impecable, comida un 10! Sus clásicos nunca defraudan y el ambiente muy tranquilo y elegante. Sin duda para repetir siempre
Un lugar legendario de la capital. Hemos tenido una muy buena experiencia, destacando positivamente la amabilidad y atención del personal. Respecto a los platos, por mencionar algunos: - Huevo Poché exquisito. - Steak tartar, el mejor que he probado. - ¡Tremendos Callos! - La Tarta de queso tiene muy buen sabor pero me hubiese gustado con un poco más de cremosidad (gusto personal). Quizá le dé otra oportunidad en el futuro para probar más platos. Es un sitio que recomiendo, ¡obviamente!
Que peros le podría poner yo al primer 3 estrellas Michelín que hubo en España...? El jefe de sala un señor profesional, discreto y eficiente...hacer caso a sus recomendaciones,no falla !!! Custodio Zamarra dejó el listón muy alto en el mundo de los sumilleres,pero el que tienen desde hace 10 años es una auténtica maravilla en esencia vinícolas, además de hacerlas entender a los neófitos. Todos sus maridajes fueron perfectos !!! Todo los camareros en sala ,actúan como una banda bien engrasada y perfecta ! Sus aperitivos ,setas salteadas,lomo de ciervo marinado y...hago una pausa ,los mejores callos que he comido en toda mi vida ( y tengo 50 años y los he comido por toda España, de otro mundo !!! ) Sus crepés,como siempre los bordan en sala y su teja con sus petit fours !!!
Amigos, quiero compartir con vosotros una reseña de uno de los mejores restaurantes de Madrid. El restaurante se llama Zalacain, por lo que tuvimos que reservar mesa con antelación para poder entrar. El restaurante abrió exactamente a las 20:30 en la entrada nos recibió un personal amable y atento, que nos ayudó a quitarnos la ropa de abrigo y nos llevó a la mesa. Música suave y ligera sonaba en el restaurante. Lo primero que llama la atención es el interior, se parecía más a restaurantes de películas de Hollywood, donde huele a lujo y riqueza, bellas visitantes disfrazadas pero sin esnobismo y patetismo, pero con gusto y amor. El personal me impresionó con su atención y facilidad. Primero nos trajeron los entrantes y estaban riquísimos, luego nos trajeron los platos principales y los postres. Es muy importante no olvidarse del código de vestimenta traje, camisa
Mi primera experiencia en este restaurante emblemático en Madrid y ahora entiendo el porqué y de su merecida fama, no dejan un detalle sin tener en cuenta Desde que entras en el local (por cierto decorado con mucho gusto y teniendo en cuenta su historia) te acogen y a nosotros Luis M. nos ha atendido y asesorado con absoluta profesionalidad y gusto exquisito. Con respecto a los platos hemos ido a lo seguro y hemos elegido los grandes clásicos de su cocina que son un acierto seguro. Hemos salido muy contentos y satisfechos de la elección de este local que después de algunos momentos de dificultad vuelve a resurgir
Gran restaurante, clásico, elegante, con buena atmósfera, resaltó la atención del personal fue increíble. Nos guiaron, recomendaron con mucha amabilidad. La comida y el vino deliciosos.
En tiempos donde muchos restaurantes nacen para lucir bien en Instagram antes que para cocinar bien, Zalacaín es casi un acto de resistencia. Aquí no hay fuegos artificiales, ni platos pensados para la foto, ni camareros actuando para redes sociales. Hay algo mucho más difícil de encontrar hoy: excelencia constante. El servicio es impecable, profesional y cercano, de los que saben estar sin hacerse notar. La carta es un homenaje a la alta cocina clásica, ejecutada con precisión, producto impecable y sin necesidad de artificios. Y el entorno… elegante, sereno, atemporal. Un lugar donde se viene a disfrutar, no a demostrar nada. Zalacaín recuerda que un gran restaurante no necesita reinventarse cada seis meses ni vivir de tendencias pasajeras. Solo necesita hacer las cosas bien. Y aquí, todo es un 10.
Todo un referente en Madrid. Pasa el tiempo y le sienta de maravilla. El local renovado en los últimos años está estupendo y mantiene la atmósfera de antaño. La cocina exquisita. El personal de la vieja escuela y nueva hornada impecable. Ideal para negocios o cita romántica como fue mi caso. Hay que ir alguna vez en la vida. Yo he tenido la suerte de ir varias.
Un clásico de Madrid que nunca falla. Servicio impecable, comida un 10! Sus clásicos nunca defraudan y el ambiente muy tranquilo y elegante. Sin duda para repetir siempre
Fui hace casi 20 años, y lo recordaba como un experiencia única. Volví este pasado San Valentín y la comida fue igualmente memorable. Lujo clásico de verdad, del que ya no queda. Ahora todo está remozado a los nuevos tiempos, y la chaqueta y corbata ya dejaron de ser una obligación (Una pena en mi opinión), pero doy gracias al cielo que aún mantienen sus grandes clásicos en el menú y la tremenda experiencia que recordaba en el servicio. Antes sino recuerdo mal, preparaban el steak tartar en mesa, ahora lo traen servido pero sigue siendo impecable, muy sabroso y de una calidad excepcional. También degustamos el Wellington, el increíble búcaro “Don Pío” con caviar y la ensalada de bogavante. Todo exquisito. El postre con su clásica teja un éxito asegurado. Un placer para degustar una y mil veces, que por lo menos recomiendo experimentar una vez en la vida. Larga vida a Zalacain.
Principalmente destacar el excelente trato y atención de los/as camareros/as que con sus impecables atuendos desplegaron toda su amabilidad y atención en un escenario de sobriedad y encanto en los distintos comedores habilitados para ello. Además, comentar que la propuesta de la carta me pareció interesante y de una exquisitez a la altura de un restaurante con especial solera que sigue ganando en prestigio. Platos que siguen sorprendiendo con una mezcla de tradición, innovación, explosión de sabores, toques de diferentes aromas con la suavidad y esponjosidad que merece cada uno de los mismos e incluyendo sus suculentos postres. ¡¡Enhorabuena equipazo con alma, esa es la actitud!!!
Desde que hemos entrado por la puerta. La acogida por parte del personal, nos hemos sentido agusto rápido Han estado muy pendientes que todo fuera bien El local es cómodo y espacioso. Sin más... Hemos pedido a la carta. Aunque el menú degustación es tentador, nos parecia demasiado Nos han puesto unos aperitivos deliciosos; mantequilla, tartar de salmón, croquetas... Todo delicioso y generoso Para compartir dos personas las entradas; ensalada de bogavante, buen producto elaboración sencilla, todo un acierto Raviolis con setas, foai y trufa. Deliciosos Como segundos yo tomé el solomillo Wellington, perfecto el punto de la carne Mi marido manitas de cerdo rellenas de cordero Acompañados de patatas soufle Ambos platos son clásicos de Zalacain Y han sido un acierto Todo regado de vino , a nuestro gusto por copas. A un precio muy razonable De postre un limón pie. Para compartir. Espectacular Sin dudar un sitio recomendable en Madrid Le recordaremos mucho tiempo
El gran templo de la gastronomia de Madrid y por extensión de España. Aperitivo de la casa, cocohas con alcachofas e ibérico, rodaballo y rabo de toro.De pistre helado de turrón con pustacho. Ristretto descafeinado, mojito sin alcohol y una copa de Ribera del Duero( Manteca varieda tempranillo). La comida todo perfecto.El servicio excelente, de los que ya van quedando cada vez menos, atentos, diligentes y estando pendiente al detalle de los deseos del cliente pero sin hacerse notar. Precios altos pero lo esperable en un local de esta categoría y no es el mas caro de la zona. Instalaciones modernas, amplias y cómodas. Sitio imprescindible para todo amante de la alta gastronomía.
Restaurente de toda la vida íbamos con mis padres y abuelos ya que ellos vivían en Madrid .Sigue igual . .El servicio es impecable cuenta con un Metre . Los platos son estilo Vasco - Frances . Destaria la mantequilla de 2 sabores , ensalada de bogavante , raviolis con pasta hecha por ellos ,, el búcaro Don Pio , .. etc y sus postres caseros muy ricos .
Local histórico en Madrid, a la altura de su historia. Mesa para cenar 10 personas. El maitre nos lee muy bien y nos propone una alternativa al menú degustación normal (195€). Acabamos comiendo ensalada de bogavante, lasaña de foie y hongos con reducción de champagne, un lenguado brutal, un solomillo Wellington espectacular (marca de la casa) y postres variados. Vinos, cervezas y cafés. El servicio increíble y el local muy bien decorado y a la altura del menú. 165€ persona.
Probamos el menú degustación, todos los platos excepcionales de sabor, presentación y cantidad, a destacar el tratamiento de los pescados y el postre de chocolate y la calidad del pan. El servicio excelentemente dirigido por el maitre, a destacar los camareros Rubén y Adrián, la vajilla, cubertería, mantelería y decoración acorde con la categoría del establecimiento. Verdaderamente una gran experiencia con una relación calidad precio excepcional. Sin duda, para repetir. Tiene una entrada para personas con movilidad reducida.
Un clásico donde los haya. Fuimos a dejarnos hacer, y ya habían pensado nuestra ruta por los platos más actuales del restauramte. Con un esmerado trato y servicio, fueron sucediéndose las experiencias en perfecta coordinación y tiempo. Desde el aperitivo, el vermut, la elección de vinos y la secuencia de platos. Gracias a Gary, a Luis Miguel y también a Raúl, que nos recomendó y seleccionó vinos desde la entrada hasta el postre. La comida muy bien elaborada, pero el servicio es lo mejor. Siempre te hacen sentir cuidado y bien tratado. Volveremos sin duda
Zalacaín es un referente de 50 años en la alta cocina de Madrid, con 3 estrellas Michelin. El ambiente, la decoración, la vajilla hacen de la experiencia en sus salones un ritual de lo exquisito y la atención al detalle. Es la primera vez que lo visito y la cocina me recuerda a aquel añorado Solchaga: gastronomía española con productos de primera calidad, tratados con el mimo que merecen y regados con ingredientes inesperados pero que parece que merecían. En esta ocasión (espero que haya más) me quedo con la terrina de hígado de oca y con, creo, uno de sus platos estrella: las manitas de cerdo rellenas de cordero. Como en todos los buenos templos de la gastronomía, las recomendaciones del personal de sala creo que son fundamentales y acertadas
Una experiencia culinaria inigualable. Desde el momento en que entras, te envuelve un ambiente acogedor y elegante. Cada plato de manos de Iñigo Urrechu y Jorge Losa es una obra maestra, una explosión de sabores exquisitos y presentaciones impecables. El servicio comandado por Roberto es impecable, atento y profesional. Sin duda, un lugar al que siempre querrás volver.”
Sencillamente extraordinario Cualquier plato que pruebes es una experiencia maravillosa La atención de diez y el ambiente lo mismo Además los precios no son exagerados con una relación respecto a la calidad espectacular Sin duda muy recomendable No será la última vez que vaya
Muy bien , un clásico que no falla , trato profesional , cocina perfecta , bodega increíble
Zalacaín es historia viva de la gastronomía española, un lugar donde se respira solera, tradición y todo lo que aquí se ha gestado durante décadas, también en lo social e institucional. Hoy, además, es un restaurante renovado, actualizado y impecablemente llevado, manteniendo su identidad con absoluta coherencia. Todo ese equilibrio entre pasado y presente tiene una dirección clara, y es justo poner de manifiesto que la solidez, el nivel y la continuidad de Zalacaín son gracias a la dirección de Íñigo Urrechu. Desde la cocina se marca el rumbo de toda la casa: producto, ejecución, ritmo, servicio y respeto absoluto por la tradición bien entendida. La comida fue espectacular, cuidada al detalle. El servicio, majestuoso y preciso. Abrimos un vino excepcional, que fue descorchado con tenazas, convirtiendo el momento en un ritual elegante y memorable. Imprescindible no dejar de probar el Búcaro Don Pío, plato emblemático que resume la historia y el alma del restaurante. Una experiencia impecable de principio a fin. Un 10. Inmejorable.
En tiempos donde muchos restaurantes nacen para lucir bien en Instagram antes que para cocinar bien, Zalacaín es casi un acto de resistencia. Aquí no hay fuegos artificiales, ni platos pensados para la foto, ni camareros actuando para redes sociales. Hay algo mucho más difícil de encontrar hoy: excelencia constante. El servicio es impecable, profesional y cercano, de los que saben estar sin hacerse notar. La carta es un homenaje a la alta cocina clásica, ejecutada con precisión, producto impecable y sin necesidad de artificios. Y el entorno… elegante, sereno, atemporal. Un lugar donde se viene a disfrutar, no a demostrar nada. Zalacaín recuerda que un gran restaurante no necesita reinventarse cada seis meses ni vivir de tendencias pasajeras. Solo necesita hacer las cosas bien. Y aquí, todo es un 10.
Zalacaín es historia viva de la gastronomía española, un lugar donde se respira solera, tradición y todo lo que aquí se ha gestado durante décadas, también en lo social e institucional. Hoy, además, es un restaurante renovado, actualizado y impecablemente llevado, manteniendo su identidad con absoluta coherencia. Todo ese equilibrio entre pasado y presente tiene una dirección clara, y es justo poner de manifiesto que la solidez, el nivel y la continuidad de Zalacaín son gracias a la dirección de Íñigo Urrechu. Desde la cocina se marca el rumbo de toda la casa: producto, ejecución, ritmo, servicio y respeto absoluto por la tradición bien entendida. La comida fue espectacular, cuidada al detalle. El servicio, majestuoso y preciso. Abrimos un vino excepcional, que fue descorchado con tenazas, convirtiendo el momento en un ritual elegante y memorable. Imprescindible no dejar de probar el Búcaro Don Pío, plato emblemático que resume la historia y el alma del restaurante. Una experiencia impecable de principio a fin. Un 10. Inmejorable.
Para mí, Zalacaín es uno de esos restaurantes que de verdad valen la pena. Cada vez que voy, salgo con la sensación de haber acertado. Está cerca de El Viso, en una zona muy céntrica y fácil de encontrar, así que no hay que dar mil vueltas para llegar. Lo que más me gusta es que, a pesar de tener una decoración muy elegante y un ambiente refinado, los precios no son nada exagerados. Al contrario, para todo lo que ofrecen, me parece que la relación calidad-precio es excelente. Tienen una carta muy completa, con platos de distintas cocinas españolas. Todo el mundo habla de su lasaña, y la verdad es que es para chuparse los dedos. Pero más allá de la comida, que es siempre deliciosa, el trato del personal es inmejorable. Se nota que cuidan cada detalle para que te sientas bien atendido. Además, es un sitio perfecto para ir con niños; no es uno de esos restaurantes demasiado formales donde los pequeños se aburren. He visto las fotos en sus redes sociales y dan ganas de ir solo por ver el sitio en persona. Eso sí, si piensas ir a comer, te recomiendo que llames antes para reservar. Suele tener bastante gente, y es normal porque es un lugar con mucho encanto. Puedes pagar como quieras, con tarjeta o en efectivo, cosa que se agradece. En definitiva, es un sitio que nunca defrauda.
Local con un ambiente excesivamente frío, más propio de un hotel impersonal que de un restaurante acogedor. La comida es pasable, pero los precios resultan claramente desproporcionados. El sitio transmite una sensación bastante elitista. Me sorprendió especialmente que, después de pagar 40 € por un plato de callos, se llevaran toda la bandeja sin posibilidad de repetir o disfrutarlo con más calma. Eso sí, los camareros estuvieron muy atentos en todo momento, especialmente pendientes del agua.
Bastante decepcionante. No puede ser que un restaurante de esta teórica categoría no pueda adaptar ningún plato para intolerancias o alergias. La respuesta es, no se preocupe que le hacemos un pescado o carne a la plancha. Incluso la menestra estaba seca porque no tenía nada. Hoy en día en cualquier restaurante de media categoría te adaptan todo. No puedes tomar ni aperitivos ni dulces prácticamente. Desastre. No creo que haciendo eso sobrevivan mucho tiempo en los tiempos actuales. El servicio lo único aceptable
Bastante decepcionante. No puede ser que un restaurante de esta teórica categoría no pueda adaptar ningún plato para intolerancias o alergias. La respuesta es, no se preocupe que le hacemos un pescado o carne a la plancha. Incluso la menestra estaba seca porque no tenía nada. Hoy en día en cualquier restaurante de media categoría te adaptan todo. No puedes tomar ni aperitivos ni dulces prácticamente. Desastre. No creo que haciendo eso sobrevivan mucho tiempo en los tiempos actuales. El servicio lo único aceptable
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