Rambal
Spanish · Madrid
Flavors of Spain in the heart of Lavapiés
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Informazioni su Rambal
En Rambal, nuestra pasión por la cocina española se mezcla con el encanto de C. de Lavapiés en Madrid, ubicado justo al corazón del Centro de la ciudad, a solo pasos de la Plaza de España y el Museo Reina Sofía. Con un rango de calificaciones de 4,5/5 basadas en 357 reseñas, hemos consolidado nuestr...
En Rambal, nuestra pasión por la cocina española se mezcla con el encanto de C. de Lavapiés en Madrid, ubicado justo al corazón del Centro de la ciudad, a solo pasos de la Plaza de España y el Museo Reina Sofía. Con un rango de calificaciones de 4,5/5 basadas en 357 reseñas, hemos consolidado nuestra posición como una referencia en el panorama culinario local. Ofrecemos diversas opciones de menú para adaptarnos a cualquier ocasión y gusto, desde platos tradicionales que nos recuerdan al sur de España hasta innovaciones que reinterpretan nuestras raíces gastronómicas con un toque moderno. Ven a disfrutar de una experiencia única en nuestro restaurante, donde la hospitalidad y el buen trato son parte integral de nuestra filosofía.
Cosa dicono i clienti di Rambal
Rambal ofrece comida casera de alta calidad en un ambiente acogedor, como comer en casa de la abuela. Destacan la atención amable y detallada del personal, explicando la procedencia de los ingredientes. El menú cerrado, con guisos y productos de cercanía, es muy apreciado.
Piatti popolari
Ideale per
Tip: Es fundamental reservar, ya que suele estar lleno. Considera ir a cenar de carta en lugar de comer de menú para tener más opciones.
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Esplora i dintorni di Rambal
Rambal si trova a Madrid, circondato da luoghi di interesse culturale e storico. Ecco alcuni dei punti più notevoli nelle vicinanze.
Patrimonio Storico
- iglesia de San Sebastián (Madrid) (A 236m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Musei
- Museo de la Trinidad (A 199m) — museo español desaparecido de Madrid
Altri Luoghi di Interesse
- Casa-palacio de Don Antonio Pando (A 60m) — edificio en Madrid
- Consultorio de Niños de Pecho y Gota de Leche (A 101m) — edificio en Madrid
- Edificio Comercial (A 132m) — edificio en Madrid
- Oratorio del Olivar (A 186m) — building in Madrid, Spain
- Viviendas para D. Tomás Tercero García (A 204m) — edificio en Madrid
- Casa del marqués de Villamejor (A 222m) — edificio en Madrid
- Antigua sede de El Imparcial (A 230m) — edificio en Madrid
- Casa Palacio Atocha 34 (A 231m) — Casa Palacio situada en la Calle Atocha número 34 de Madrid
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Domande frequenti su Rambal
Recensioni di Rambal Madrid
Totalmente indispensable... Una cocina sencilla ( que no por ello poco elaborada) con un producto sobresaliente. Una delicia para quien quiere comer bien, con honestidad y sin tonterías. El servicio perfecto. Para volver sin dudar... Mi enhorabuena por el proyecto!
Estábamos de paso por el barrio, entramos a cenar y la experiencia fué brutal! Soy fanático del rabo de toro y puedo asegurar que es el mejor que he probado en Madrid, guiso de verdad, sin prisa, de los que hacen chof chof... brutal! Referencia en Lavapiés. La comida 10, la atención del personal... inmejorable. Repetiremos sin duda.
Sirven un producto de una alta calidad con recetas de toda la vida, y además muy muy bien hechas. Servicio muy atento. Muy recomendable!!
Excelente atencion de parte de dariela! Todo riquisimo buenisima comida bebida y ambiente.
Fuimos mi pareja y dos amigos a cenar y estuvo genial. Nosotros probamos la ensalada, los champiñones y los escalopines y estaban muy ricos, y de postre el flan. El ambiente es super acogedor, te sientes como en un sitio de toda la vida. Sin duda volveremos!
En muy poquito tiempo se ha posicionado como un imprescindible del barrio. A mediodía el guiso que toque ese día, por la noche raciones. Siempre mucho cariño. Cada uno de los guisos que he probado me ha devuelto a mi infancia y mi familia. Además el pisto y la ensalada espectaculares. Gracias.
El lugar es entrañable y la comida hace HONOR a su fama. Hemos tomado unos pimientos asados para chuparse los dedos. La ensalada de queso Azul, Tomate (fresca de saborrr ) y que decir del potaje ( MMM ) una torrijas y flan. En fin comida tradicional, bien presentada y un servicio maravilloso por parte de todo el personal.
Qué gusto da encontrar sitios como Rambal, donde la cocina casera se respeta y se disfruta sin artificios ni estridencias, solo sabor, tradición y buen hacer. Desde que entras, el olor te transporta a esos sabores de siempre. El local, decorado con calidez, invita a quedarse, y el trato cercano hace que la experiencia sea aún mejor. Todo el personal fue amable y atento, y además dedicó tiempo a explicar el origen de los productos (cosa que hoy en día valoro inmensamente, y que solo he visto en la carta del Tang de Dublín). Probamos el menú del día y cada plato reflejaba mimo y buen hacer. Este consistió en unos pimientos de cristal tiernos y exquisitos para mojar y no parar. También de una ensalada fresca que resaltaba por la calidad de sus ingredientes (una lechuga hermosa, verde y crujiente, un tomate tierno y sabroso, zanahoria, unos mejis de pontevedra fresquísimos, cebollina, y un aliño que era como para pedir un vaso y beberlo directamente). Como plato principal, un potaje de repollo servido en un perolo (de cerámica ideal) con compango asturiano; pura emoción de plato. De verdad juro y perjuro, que hace que no probaba algo tan sabroso desde hacía muchísimo tiempo (siendo yo asturiana y fanática de los potajes). El repollo estaba meloso y tierno, la patata había adquirido todo el sabor del plato... puro umami, y el compango de Tineo (creo recordar), ¡vaya sabor! Para mojar y comer con el panin tan rico que sirven. Para terminar probamos el flan de queso azul y la torrija. Ambos postres estaban deliciosos. Me encantó el flan de queso, algo super diferente. ¿Qué más puedo decir? Que solo pienso en volver con ganas de más. Rambal es cocina es honesta, de calidad y hecha con cariño. Gracias a todo el equipo. Maeve Doyle
Buena comida, guisos d.o. española. Materia prima española. Buen ambiente, buena musica!. Altamente recomendable!
¡Fuimos a comer y sin duda fue todo un acierto! Nada más entrar al restaurante nos sentimos como en casa, el personal muy agradable y atento. Comimos el menú y estaba todo delicioso. Comenzamos con el entrante: pimientos para chuparse los dedos, seguimos con la ensalada con bonito, continuamos con rabo de toro y cachopo (especulares ambas cosas) y de postre un flan de queso azul buenísimo y con mucho sabor. Sin duda todos los que comimos pensamos volver pronto. Por último, resaltar la calidad de los productos, la amabilidad de los camareros y cocineros y la calidad del restaurante. ¡Esperamos volver pronto!
Siempre leo las reseñas cuando la puntuación no se corresponde con mi experiencia. Me reconforta saber que en este lugar no sólo saben de producto y comida, sino de poner a raya a esnobs, sociópatas y paletos en general de cualquier pelaje. Gracias, me he entretenido con sus réplicas a las críticas airadas y absurdas de la minoría tóxica con la que convivimos a diario. Sin duda volveré a por más: no me importaría repetir el repollo, cuando vuelva a tener hambre la semana que viene 😅
Un sitio maravilloso y tradicional para disfrutar de la buena comida. El servicio espectacular y los camareros muy agradables y profesionales. Volveré más veces si dudas!! Recomendable el cachopo, el rabo de toro y el flan de queso azul 👌
Esta no es una reseña para la gente que busca un menu con opciones y alteraciones, ó un trato de un mesero por tres mesas. En un entorno gastronómico como en el que vivimos, que ironicamente da más importancia a la imagen y el “vibe”, que al comensal y a su comida. Rambal sobresale como un lugar único y especial. Con una simpleza que favorece al producto, la técnica y la gente que lo trabaja a todo su esplendor. Esto crea una experiencia fresca y espectacular dándonos algo tan familiar que parecía haberse perdido. Puedo recomendar este sitio como uno de los mejores del barrio y de la ciudad.
Es la cuarta o quinta vez que vengo y la verdad que merece cada euro que vale. El servicio es de 10, todos son encantadores y mola que te expliquen de donde viene cada producto. Un 10.
¡Una maravilla! Cocina casera con ingredientes de primera, un personal encantador y un trato cálido y cercano. Puro sabor.
Productos de primera calidad, guiso espectacular , me encantó el sitio, todo 100%, un poco de sonreír y ya esta . Volveremos cuando estemos por Madrid!
Estuvimos hoy comiendo por primera vez y mi pregunta es…. Como no hemos ido antes?! La maravilla. Cocina honesta, con sabor, materia prima increíble bien tratada. El guiso del día es superior pero el aperitivo y la ensalada con sus encurtidos su escabeche y esa lechuga que sabe a lechuga… un placer de verdad. Los postres especiales. El vino rico. La relación calidad precio imbatible en este Madrid desorbitado. El local con encanto, el personal más. Volveré siempre que pueda. Gracias de corazón!
Super auténtico y tradicional. Si valoras los platos de cuchara de toda la vida es un sitio muy recomendable. Es acogedor, donde los platos están preparados con mucho mimo y se nota. El guiso de repollo que comimos nosotros estaba exquisito y la ensalada también. El personal amable y cercano.
Concepto de las antiguas casas de comida: cada día un guiso. Nos ha encantado. Volveremos. Magnífico el menú especial que le hicieron a la niña de 5 años.
Todo delicioso. Menú de fin de semana con pimientos asados, ensalada de la casa, guiso casero para morirse y postre (para morirse también). Todo por 35 Euros por persona, bebidas aparte. Mención especial al guiso de repollo y al flan de queso azul, ambos de otro planeta. Maravillosa experiencia.
Parece que no hay nada más castizo que el barrio de Lavapiés, hasta que conoces Rambal, donde las comidas se comparten sobre mesas con manteles de papel de cuadros, muy San Isidro. Y este precisamente es el nombre de la ensalada que compartimos 10 personas, una delicia de lechuga de Ávila, tomate, cebolla de Leganés y atún tan suave que se deshace en la boca. Antes de la ensalada, los pimientos de la casa son de “toma pan y moja”, y el pan es un buen acompañante para el aceite de oliva que es lo único que queda cuando los devoramos. De segundo, se sirven diariamente pucheros, excepcionales. Celebramos un cumpleaños y el postre vino en forma de tarta de fresa con nata, que podría tomarla a diario durante dos semanas más sin cansarme. El servicio muy atento, familiar y amable. El chef y dueño, encantador, haciendo que todo en “casa” funcione. Cuando cae la tarde, se bajan las persianas, y que dure el vino!!! Hacía tiempo que no disfrutaba de una comida así, tan rica, tan local, tan de mi Madrid.
Tenía ganas de ir a Rambal casi desde su apertura, porque siempre me han parecido muy interesantes los proyectos de Narciso Bermejo. Por fin cuadró para ir este fin de semana a probar el menú de mediodía y desde luego está a la altura de mis expectativas. Es un placer encontrarte una carta diferente a la fusión que está por todas partes, tan diferente de hecho, que a mediodía no hay carta, te dejas sorprender por el menú. La cocina es sencilla, rica, tradicional, con muy buen producto. El concepto es antiguo y al mismo tiempo , con su punto de novedad, inusual en Madrid, lo que también se disfruta, es un añadido más a la experiencia. Disfrutas la comida, el servicio y el ambiente. Salimos muy bien comidos de calidad y cantidad y felices. Da gusto ver funcionando tan bien proyectos tan honestos y que aportan a lo que ya hay. Repetiremos pronto, esta vez por la noche, a ver qué se ofrece.
El sábado tuvimos reunión mensual de amigas y decidimos ir a comer a Rambal. No solo salimos de allí como si nos hubiera alimentado nuestra abuela sino con una satisfacción de haber comido rico, bueno y de la tierra. Sin lugar a dudas volveremos a repetir, eso sí, no comeré en toda la semana porque las raciones son bien generosas. Una maravilla!
El sitio es espectacular. Nos sentimos como en casa. Personal muy atento y amable. La comida casera y en cantidad, como Dios manda. A destacar, yo que solo bebo agua, que directamente la sirven en jarra con hielo, y las rellenan tantas veces como sea necesario, un puntazo poco habitual. De entrante unos pimientos de padrón, para ir abriendo el apetito. Después una ensalada con bonito en escabeche y verdura fresca. En el menú del día tocó lentejas a la riojana, que estaban de delito; muy buenas. Tocamos unos dos platos y medio por persona. De postre 100% recomendado el flan de cabrales.
Si quieres comer (y sentirte) como en casa, este es tu sitio. Probamos el menú diario y todo estaba delicioso: la ensalada, el plato principal, guiso de repollo, y el postre. También pedimos el cachopín y nos encantó. Punto positivo las opciones vegetarianas en el menú del día. ¡Para repetir!
Buena oferta diaria de menú cerrado con un aperitivo, una completa ensalada un plato de cuchara de legumbres y un postre. Cada plato bien explicado con la procedencia de sus ingredientes. Actualmente el menú diario es de 30€ y los sábados y festivos de 40€. Imposible salir con “fame”.
He ido a comer 3 o 4 veces, siempre en finde, con el menú cerrado. Siempre he salido encantado. Ensaladas de verdad super abundantes y guisos increibles. Si te lo comes todo, sales a reventar. He llevado a amigos y familia y todos contentos. Muy recomendable! Me falta probarlo para cenar.
Fuimos ayer y nos trataron fenomenal. Se nota que quienes lo llevan se involucran al máximo con la comida y el trato al cliente y así da gusto! Todo súper rico y casero, en pleno Lavapiés, recomiendo sin duda 🥰
De los mejores menús del día que he probado en Madrid. Espectacular sabor. Es un menú cerrado, equilibrado y perfecto. La cantidad es muy generosa. El ambiente del lugar y la manera de tratarnos me gustó mucho. Me encantaría volver, la próxima vez con más tiempo para disfrutarlo con la calma que se merece. Muchas gracias.
Para comer allí (al menos al mediodía), imprescindible reservar, es un sitio con pocas mesas y por lo que he visto, bastante solicitado. El menú del día es lo que haya tocado cocinar con los productos que tengan, te ponen una sopera con un plato de cuchara para que te vayas sirviendo lo que quieras, a la que previamente le han dado acompañamiento una ensalada con atún que preparan ellos mismos, y un aperitivo, que en nuestro caso fueron unos trigueros a la plancha que estaban muy ricos. Te explican de donde son los productos que componen la comida, y te atienden estupendamente. Como tuvimos que esperar para que salieran los garbanzos nos pedimos un par de vermuts (sólo tienen rojo), el vermut bueno, lo único que le faltaba un aperitivo para acompañar (aunque fuesen unas aceitunas). El menú lleva incluido el pan, el postre y una jarra de agua. En día laborable sale por 14€, al recibir la nota y preguntar por el importe nos dijeron que los viernes los consideran fin de semana y que por eso es más caro, como cierran los domingos por la tarde y los lunes, resumiendo, días laborables quedan martes, miércoles y jueves. Ambiente de casa de comidas de antaño, productos de calidad y buena atención, asique buen sitio para repetir.
Ha sido genial , gran descubrimiento, como en casa , la comida casera , sencilla , buena , producto de toda la vida, elaboraciones sencillas muy ricas. El personal súper amable, natural y cercano . Un sitio para repetir y repetir, de esas comidas que se alargan y en las que disfrutar. Funcionan con menú cerrado en horario de comidas , aperitivo , ensalada ,plato contundente y postre o café.
Casa de comida con un toque muy personal. Ofrecen un menú cerrado por 35€ que incluye aperitivo, ensalada y plato de cuchara, todo de primera calidad. La atención es impecable y la comida se disfruta muchísimo: estaba todo riquísimo. Un sitio al que volver, ¡100% recomendado!
Muy buena experiencia gastronómica. La atención excelente y aún más excelentes los productos. Los pimientos asados puro caramelo, la ensalada espectacular, con un escabeche casero que es un escándalo. Y el guiso, en nuestro caso unas judías pintas cremosas con todos sus sacramentos de matanza y una panceta salada por ellos, buenísimo, para mojar pan, que hasta el pan está rico. Y aunque no nos cabía nada más, hemos disfrutado muchísimo del flan de queso azul. Sabor! Repetiremos. Mil gracias a todo el equipo.
No sé por dónde empezar... Narciso cocina de la ostia, con materia prima de calidad y cercanía, con una mano al guiso que te tele-transportará a la casa de tu abuela. El local es auténtico y funcional, y el servicio de lo más eficiente y amable. Mis respetos por el concepto y por el proyecto. Volveremos!
Muy buen sitio fui recomendado y fue un acierto, comimos super bien, producto fresco y de muy buena calidad, el trato del personal inmejorable, lo recomendaré y volveré fijo!!!!
Una experiencia magnífica. Fuimos un grupo de 8. No tuvimos problema para reservar con unas semanas de antelación. Nos trataron genial. El menú consta de cuatro pases: - Entrante (pimientos asados, en nuestro caso). - Ensalada (acompañada de bacalao en escabeche). - Guiso principal (a nosotros nos tocó un Cocido Lebaniego servido todo junto en una sola olla). - Postre casero o café. Aparte de las cantidades, que eran muy generosas, diría que el sabor de los platos era tradicional y además cumplía con las expectativas puestas en el sitio. Si estás acostumbrado a comer este tipo de comida por herencia de padres o abuelos, notarás que están bien elaboradas con el típico "reposo" y "tiempo" que requieren los platos de cuchara para que sepan mejor. Un plus para el sitio. Cocina abierta. Se veía en todo momento lo que hacían los cocineros. Lo cual siempre gusta.
Hablé con el sitio para organizar el cumpleaños de mi mujer, con sus amigos. Había contactado otros 7-8 sitios. No hubo color. Me dieron todo facilidades. El día en cuestión fue una experiencia fantástica. Servicio ágil, lo que tiene mérito para 23 personas. La comida, estupenda. Ingredientes de primera calidad. Todo parece clásico, pero muy cuidado, y con un toque distinto. Pensaba que una ensalada o una merluza en salsa verde no me podían sorprender, y me sorprendieron. Nos encantó.
El Rambal es uno de esos sitios que no solo se disfrutan por la comida, sino por toda la experiencia. Todo el producto es de proximidad y el propio cocinero se encarga de explicarlo con mucho detalle, algo que hace que valores aún más cada plato. Se nota muchísimo el cuidado que hay detrás de cada cosa que llega a la mesa. Antes de ir llamamos para avisar de que una de las comensales era vegetariana, y tuvieron un detalle increíble: le prepararon un plato pensado especialmente para ella. No fue simplemente “adaptar” algo del menú, sino un plato trabajado, buenísimo y hecho con muchísimo mimo. Ese nivel de atención y cuidado dice mucho del lugar. Además, incluso cosas que podrían parecer sencillas, como la ensalada, están buenísimas. Todo tiene muchísimo sabor y se nota que el producto es muy bueno. Eso sí, id con hambre, porque las cantidades son generosas. Es el tipo de comida que recuerda a comer en casa, directamente del puchero, con platos abundantes y muy reconfortantes. Además de estar todo muy bueno, es de esos sitios donde la experiencia completa merece la pena.
Me cuentan que era una antigua casa de comidas regentada ahora por un grupo de jóvenes chefs. Conservan la esencia de un menú cerrado que es una sorpresa cada día. Entrada de pimentones al horno con aceite, segundo ensalada de lechuga con papada de cerdo y para cerra con una cocido de fases. De postre, pudin de queso azul. Tienen una carta de vermuts artesanales deliciosos porque además, no son tan dulces. La comida estuvo deliciosa con una presentación muy buena. Son los propios cocineros quienes llevan los platos a la mesa y te explican de donde es la selección de productos. La atención es atenta y esmerada en un ambiente cálido y tradicional. Por cierto, el pan es una delicia. El menú ronda los €30 euros pero vale la pena. Un lugar para repetir, sin duda.
Llegamos casi por casualidad a este restaurante, situado en un barrio muy castizo. No tienen carta: te lo explican nada más entrar y te comentan que su propuesta gira en torno a su plato de cuchara que cambia cada día. Como entrante nos sirvieron unos pimientos asados, seguidos de una ensalada como la que se aprecia en la foto. Las judías estaban espectaculares y, para terminar, un brazo de gitano con nata delicioso. Comida casera, exquisita y de muy buena calidad. Una experiencia auténtica y muy recomendable.
Muy buena experiencia, tan destacable el producto como el servicio. El menú del día consta de 3 platos (siempre es cerrado): aperitivo (en nuestro caso unos pimientos), una ensalada y un potaje/guiso (el nuestro era el especial con repollo). De lunes a jueves cuesta 25 euros y el viernes 35, de noche tienen carta. Si bien es un menú del día más caro que la media, la diferencia de producto (del que te destacan el origen de cada uno que te comes), el servicio (te comentan cada plato, se despiden de ti personalmente, cuidan el nivel de ruido y el tono...) y la calidad general de la comida hacen que merezca la pena. Mención especial también a los postres, al buen ambiente (es pet friendly además) y a los guiños a Asturias en el local. Repetiría sin duda.
Lugar acogedor con circunstancias muy especiales, no hay carta dónde elegir platos, se come lo que toca y te ponen, eso sí, te lo advierten por anticipado. El menú consta de un aperitivo, una ensalada y un plato principal de cuchara del que te sirven en una sopera grande para que repitas todas las veces que quieras, pero tú no lo eliges, es lo que toca ese día
Lo conocimos en el Documental “Ebullición” visto en el FICX que propone seis espacios de restauración en España calificados de Sostenibles. Su propuesta de menú único con ensalada y plato de cuchara, tradicional servido en sopera, explicando los ingredientes utilizados y la procedencia es un acierto. He de agradecer que haya opción vegetariana, tanto para la ensalada como para el plato de cuchara, interesante. 30€ el menú por semana y fin de semana 40€. Totalmente recomendable.
Tengo que ser sincero, cuando llamé para reservar (fundamental, suele estar lleno) y me dijeron que era un menú cerrado, aperitivo, ensalada y un guiso por 35€, me pareció caro y reducido en opciones, pero dije "vamos a probar". ¡Qué gran acierto! Un local acogedor, cómo las casas de comida de toda la vida, una atención de 10 y que decir de la comida, unos pimientos asados que casi diría que fue lo que más nos gustó, estaban sublimes. La ensalada bastante abundante con un buen atún escabechado por ellos. Y el guiso de repollo increíble, ligerito con su panceta, su choricito... Y en cuanto cantidad, nivel reventar. De los postres destacaría el flan de queso azul coniel. En resumen, 35€ muy bien pagados.
Si este restaurante no se merece las 5 estrellas, ¿cuál si no? Una maravillosa experiencia. Fuimos a comer 3 amigos bajo sus normas. 35€ el menú en el que incluye entrante, ensalada y puchero del día, con agua y pan sin miedo a repetir. Desde el primer momento nos explicaron todo, recalcando que con hambre no nos íbamos a quedar, y así fue. La calidad del producto que manejan es superior, te explican la procedencia de cada uno de los ingredientes. Nos pusieron pimientos de entrante que estaban deliciosos. La ensalada nos dejo muy impresionados, lechuga de Ávila, tomates de granada que no conocen plástico, queso azul de Avilés, etc. El puchero era pote de judía canela con abundante carne, chorizo, costilla, morcilla, tocino, muy muy bueno de sabor, comida de toda la vida. Muy pendientes de si se nos acababa el pan o el agua. Los postres probamos tanto la torrija de horchata que nos gusto mucho, como la tarta de queso azul que no nos gusto tanto, pero por ser algo personal que en la tarta de queso no nos gusta el sabor intenso a queso, ya sabemos que la cheesecake es un mundo aparte. Muy recomendable y un mensaje de enhorabuena a todo el equipo.
Esto ha sido una auténtica maravilla. Si tuviera que definir lo que es sentirte como en casa lo resumiria en este restaurante. El trato del personal ha sido impecable, la camarera que nos atendió fue una auténtica maravilla, el cocinero tiene un rollazo y encima es majo como el solo, pero hay que tener en cuenta que es asturiano, así que es entendible. La comida hay que ir a probarlo, porque es espectacular la calidad del producto y todo estaba buenísimo, cuando creía que ya había probado todo llegaron los postres que WOW, WOW el flan y WOW la torrija. Ha sido desde luego la sorpresa culinaria del año. Gracias por hacernos disfrutar tanto de la comida de hoy, por supuesto volveré pronto.
Cenamos el sábado y no pudo ser más acierto. Nos lo habían recomendado pero fue pasar por delante y tener clarísimos que íbamos a cenar allí. Los manteles de cuadritos azules y la flor blanca en todas las mesas me enamoraron, pero por supuesto, lo mejor de todo fue la comida. Pedimos pisto, pencas y carrilleras, para salir rodando… todo muy muy rico, casero y super reconfortante, acompañado de un buen vino. Sin duda un favorito más para nuestra lista, y con una selección musical muy acertada para el ambiente. Además el equipo fue encantador, y daba gusto verles interactuar entre ellos, de 10!
Un sitio acogedor en el que por el tipo de mesas, el mantel a cuadros, etc. hace que parezca que estás en un mesón de un pueblo en la montaña. La atención es buena. La comida es casera a menú cerrado. De entrante nos pusieron unos pimientos asados muy buenos, aunque pocos. La ensalada estaba buenísima y era muy abundante. El cocido que nos tocó era de un pueblo de Cantabria que no recuerdo ahora el nombre. Estaba espectacular aunque creo que se pasaron con el picante (venía del chorizo según me dijeron). Me gustaría repetir para probar otra sopera de otro tipo de comida. El flan de queso azul estaba bien.
Es un local chiquitito, con mucho encanto, el trato de los camareros es cercano y pausado. Son muy atentos, te cuentan los platos con un nivel de detalle que demuestran si orgulloso y seguridad de lo que te están presentando. Materia prima de primerísima calidad, cuando lo pruebas te das cuenta de que estaban en lo cierto! Repetiremos! Además el concepto de menú degustación "sorpresa" es cojonudo!
Un sitio de esos que ya no se ven mucho. Comida casera, sin tonterías. Fuimos a la hora del almuerzo, donde hacen un menú cerrado tradicional, con muy buenos ingredientes. Un ambiente muy acogedor, y unos camareros encantadores. Un entrante de pimientos muy sabrosos, de primero, una ensalada de bonito riquísima, de segundo unas patatas riojanas de escándalo, y de postre, uvas con queso azul y flan casero. Un 10/10 en mi opinión. Repetiremos seguro!
Entre semana tienen un menú por 17,90€ (bebida a parte). Consta de ensalada de tomate con atún, un potaje que cambia cada día, en nuestro caso fueron lentejas con chorizo picante y un postre a elegir, flan de cabrales, torrijas en horchata o fruta. La comida me gustó mucho, la ensalada estaba muy buena, se nota que son productos de buena calidad y con sabor. Y las lentejas con chorizo me gustaron también, aunque tampoco creo que fuera una barbaridad de cantidad para 4 personas. Los postres buenísimos tanto el flan como la torrija. Ojo que el flan se agota y no todas las mesas pueden probarlo. Nos pusieron también de entrante unos espárragos trigueros súper buenos y hechos en su punto. El servicio bien, cada vez que te traen un plato te explican de dónde viene cada producto. Lo que no me gustó fue la lentitud de los camareros en atenderte y en servirte. Por ejemplo pedimos pan para comer con las lentejas y no lo traían nunca, tuvimos que pedirlo como 5 o 6 veces y no llegaba, mientras la comida se enfriaba.
Llegamos casi por casualidad a este restaurante, situado en un barrio muy castizo. No tienen carta: te lo explican nada más entrar y te comentan que su propuesta gira en torno a su plato de cuchara que cambia cada día. Como entrante nos sirvieron unos pimientos asados, seguidos de una ensalada como la que se aprecia en la foto. Las judías estaban espectaculares y, para terminar, un brazo de gitano con nata delicioso. Comida casera, exquisita y de muy buena calidad. Una experiencia auténtica y muy recomendable.
Muy buena experiencia, tan destacable el producto como el servicio. El menú del día consta de 3 platos (siempre es cerrado): aperitivo (en nuestro caso unos pimientos), una ensalada y un potaje/guiso (el nuestro era el especial con repollo). De lunes a jueves cuesta 25 euros y el viernes 35, de noche tienen carta. Si bien es un menú del día más caro que la media, la diferencia de producto (del que te destacan el origen de cada uno que te comes), el servicio (te comentan cada plato, se despiden de ti personalmente, cuidan el nivel de ruido y el tono...) y la calidad general de la comida hacen que merezca la pena. Mención especial también a los postres, al buen ambiente (es pet friendly además) y a los guiños a Asturias en el local. Repetiría sin duda.
Lo conocimos en el Documental “Ebullición” visto en el FICX que propone seis espacios de restauración en España calificados de Sostenibles. Su propuesta de menú único con ensalada y plato de cuchara, tradicional servido en sopera, explicando los ingredientes utilizados y la procedencia es un acierto. He de agradecer que haya opción vegetariana, tanto para la ensalada como para el plato de cuchara, interesante. 30€ el menú por semana y fin de semana 40€. Totalmente recomendable.
Tengo que ser sincero, cuando llamé para reservar (fundamental, suele estar lleno) y me dijeron que era un menú cerrado, aperitivo, ensalada y un guiso por 35€, me pareció caro y reducido en opciones, pero dije "vamos a probar". ¡Qué gran acierto! Un local acogedor, cómo las casas de comida de toda la vida, una atención de 10 y que decir de la comida, unos pimientos asados que casi diría que fue lo que más nos gustó, estaban sublimes. La ensalada bastante abundante con un buen atún escabechado por ellos. Y el guiso de repollo increíble, ligerito con su panceta, su choricito... Y en cuanto cantidad, nivel reventar. De los postres destacaría el flan de queso azul coniel. En resumen, 35€ muy bien pagados.
Cenamos el sábado y no pudo ser más acierto. Nos lo habían recomendado pero fue pasar por delante y tener clarísimos que íbamos a cenar allí. Los manteles de cuadritos azules y la flor blanca en todas las mesas me enamoraron, pero por supuesto, lo mejor de todo fue la comida. Pedimos pisto, pencas y carrilleras, para salir rodando… todo muy muy rico, casero y super reconfortante, acompañado de un buen vino. Sin duda un favorito más para nuestra lista, y con una selección musical muy acertada para el ambiente. Además el equipo fue encantador, y daba gusto verles interactuar entre ellos, de 10!
Segunda vez que voy y salgo encantado una vez más. Guisos caseros de siempre con productos de cercanía. Para mí, merece mucho más la pena ir a cenar de carta que comer de menú. La atención increible, todo el mundo majísimo.
Si este restaurante no se merece las 5 estrellas, ¿cuál si no? Una maravillosa experiencia. Fuimos a comer 3 amigos bajo sus normas. 35€ el menú en el que incluye entrante, ensalada y puchero del día, con agua y pan sin miedo a repetir. Desde el primer momento nos explicaron todo, recalcando que con hambre no nos íbamos a quedar, y así fue. La calidad del producto que manejan es superior, te explican la procedencia de cada uno de los ingredientes. Nos pusieron pimientos de entrante que estaban deliciosos. La ensalada nos dejo muy impresionados, lechuga de Ávila, tomates de granada que no conocen plástico, queso azul de Avilés, etc. El puchero era pote de judía canela con abundante carne, chorizo, costilla, morcilla, tocino, muy muy bueno de sabor, comida de toda la vida. Muy pendientes de si se nos acababa el pan o el agua. Los postres probamos tanto la torrija de horchata que nos gusto mucho, como la tarta de queso azul que no nos gusto tanto, pero por ser algo personal que en la tarta de queso no nos gusta el sabor intenso a queso, ya sabemos que la cheesecake es un mundo aparte. Muy recomendable y un mensaje de enhorabuena a todo el equipo.
Esto ha sido una auténtica maravilla. Si tuviera que definir lo que es sentirte como en casa lo resumiria en este restaurante. El trato del personal ha sido impecable, la camarera que nos atendió fue una auténtica maravilla, el cocinero tiene un rollazo y encima es majo como el solo, pero hay que tener en cuenta que es asturiano, así que es entendible. La comida hay que ir a probarlo, porque es espectacular la calidad del producto y todo estaba buenísimo, cuando creía que ya había probado todo llegaron los postres que WOW, WOW el flan y WOW la torrija. Ha sido desde luego la sorpresa culinaria del año. Gracias por hacernos disfrutar tanto de la comida de hoy, por supuesto volveré pronto.
Una comida excelente, un servicio increíble y un ambiente a la altura, lo recomiendo muchísimo 10/10
La comida buenísima y el servicio muy atento. Es la segunda vez que estoy en Rambal y pienso volver
Es como comer en casa de las abuelas, muy buena la calidad de los productos y la forma de cocinarlos, gracias chicos, la atención también perfecta, totalmente recomendable.
Un sitio acogedor en el que por el tipo de mesas, el mantel a cuadros, etc. hace que parezca que estás en un mesón de un pueblo en la montaña. La atención es buena. La comida es casera a menú cerrado. De entrante nos pusieron unos pimientos asados muy buenos, aunque pocos. La ensalada estaba buenísima y era muy abundante. El cocido que nos tocó era de un pueblo de Cantabria que no recuerdo ahora el nombre. Estaba espectacular aunque creo que se pasaron con el picante (venía del chorizo según me dijeron). Me gustaría repetir para probar otra sopera de otro tipo de comida. El flan de queso azul estaba bien.
El sitio es espectacular. Nos sentimos como en casa. Personal muy atento y amable. La comida casera y en cantidad, como Dios manda. A destacar, yo que solo bebo agua, que directamente la sirven en jarra con hielo, y las rellenan tantas veces como sea necesario, un puntazo poco habitual. De entrante unos pimientos de padrón, para ir abriendo el apetito. Después una ensalada con bonito en escabeche y verdura fresca. En el menú del día tocó lentejas a la riojana, que estaban de delito; muy buenas. Tocamos unos dos platos y medio por persona. De postre 100% recomendado el flan de cabrales.
Un sitio de esos que ya no se ven mucho. Comida casera, sin tonterías. Fuimos a la hora del almuerzo, donde hacen un menú cerrado tradicional, con muy buenos ingredientes. Un ambiente muy acogedor, y unos camareros encantadores. Un entrante de pimientos muy sabrosos, de primero, una ensalada de bonito riquísima, de segundo unas patatas riojanas de escándalo, y de postre, uvas con queso azul y flan casero. Un 10/10 en mi opinión. Repetiremos seguro!
Es un local chiquitito, con mucho encanto, el trato de los camareros es cercano y pausado. Son muy atentos, te cuentan los platos con un nivel de detalle que demuestran si orgulloso y seguridad de lo que te están presentando. Materia prima de primerísima calidad, cuando lo pruebas te das cuenta de que estaban en lo cierto! Repetiremos! Además el concepto de menú degustación "sorpresa" es cojonudo!
Buena oferta diaria de menú cerrado con un aperitivo, una completa ensalada un plato de cuchara de legumbres y un postre. Cada plato bien explicado con la procedencia de sus ingredientes. Actualmente el menú diario es de 30€ y los sábados y festivos de 40€. Imposible salir con “fame”.
La comida muy rica (algo fría para mí gusto, sobretodo la sopa de res) pero ha habido algunos detalles que no me han gustado: Teníamos reserva pero llegamos y la mesa estaba sin montar, las servilletas llegaron con la carne igual que el pan (cierto es que no nos dimos cuenta y no lo pedimos antes), pero lo peor fue que el mantel estaba húmedo (existen secadoras) y se hizo muy degradable. Por lo demás todo bien.
Excelente comida de guiso en el centro del centro. Pimientos Rojos riquísimos con aceite de primera y vascos. La ensalada bien aderezada y con excelente tomate. Y el pote transhumante asturiano espectacular. Carnes, pochas y chorizos top. Comentarios al margen: es bueno apuntar que el plato de cuchara pica un poco por el chorizo, y las media sonrisa de Buda vende mucho y hace al comensal sentirse mejor. Vinos. Pocas pero buenas referencias. Algo de Madrid sería conveniente.
Error 1: venir sin reserva. Error 2: venir solamente dos personas. Y ya está, ambos errores achacables al cliente. El local es pequeño y especializado, pero tiene ese aire de "cocina doméstica" que te sugiere ya, antes de comer, que saldrás contento. Muy buen trato del servicio, y comida MUY abundante: es un menú cerrado en el que literalmente puedes comer hasta reventar. Eso es muy difícil sin sacrificar calidad, y aquí consiguen que ambos aspectos sean óptimos, porque la comida es natural, "de toda la vida", y muy bien preparada.
Hoy hemos comido en pareja en Rambal. Ya habiamos leído sobre el modelo. Nos ha encantado, volveremos sin duda. Nos recibió super amable una camarera que rápidamente nos sirvió una jarra de agua con hielos (ya sabemos cómo se resisten los restaurantes a poner jarra de agua, así que detalle de agradecer) Empezamos la comida con unos pimientos muy ricos. A destacar también, para no olvidarme del pan, muy bueno y que a veces a mí por lo menos me estropea una buena comida. De segundo una rica ensalada con bonito escabechado en la casa. El plato de cuchara, riquísimo, explicado como todos por Narciso estaba exquisito. De postre un flan de queso azul q me encantó y una torrija con horchata. Volveremos en otoño, sin duda. Si no pongo un 5 en todo es porque hacia demasiado calor. Hoy por lo menos no funcionaba el aire y eso en estas fechas se echa en falta. Larga vida a esta iniciativa original.
El rabo de toro y los pimientos en aceite estaban increíbles, las anchoas fritas estaban bien. Las raciones son grandes, con un entrante y un segundo habría sido suficiente. El ambiente nos encantó, muy acogedor y agradable, pero echamos en falta que hubiera aire acondicionado. Hacía mucho calor en la calle, y dentro del restaurante también. El servicio fue perfecto.
No es cómodo, el servicio no es impecable, pero volvería 100 veces por la calidad, de la cocina y los ingredientes, y la honradez de la propuesta. El problema es que al medio día no se puede elegir, comes lo que hay una ensalada buenísima, el aperitivo que toque y el guiso del día, todo 25€. Como soy omnívora, para mí fue un festín en sopera. Se puede repetir cuanto se quiera. Pocos sitios donde cocinen tan bien unas lentejas tradicionales. Imprescindible reservar porque suele estar lleno. Hacen falta restaurantes como Rambal en Madrid si no queremos perder nuestra esencia. Las casas de comidas no pueden ser franquicias ni pertenecer a cadenas. La cocina tiene que tener alma.
Menú cerrado que consta de aperitivo, ensalada y un plato de cuchara por 35€ pp el fin de semana. Muy bueno y te explican el origen de los productos que utilizan, gran cantidad de comida y muy buen ambiente en el restaurante. Lo único a mejorar: que se pueda llevar en táper las sobras. Por lo demás, lo recomiendo :)
Te sorprende, si no lo sabes, que te sientas y te ponen de comer lo que haya. Sólo eliges la bebida. Platos bien elaborados con productos de primera. Cuando te sirven en la mesa te dicen la procedencia del los componentes de cada plato. El menú cuesta 20€ más la bebida. El agua es grifo y gratis, por supuesto. El plato fuerte que nos tocó, fueron unas lentejas que estaban ricas la única pega que les puedo poner es que picaban y a nosotros el picante no nos gusta , pero ese es mi problema. Por eso les pongo cinco estrellas. Se lo trabajan muy bien. Buen trabajo chicos.
No es cómodo, el servicio no es impecable, pero volvería 100 veces por la calidad, de la cocina y los ingredientes, y la honradez de la propuesta. El problema es que al medio día no se puede elegir, comes lo que hay una ensalada buenísima, el aperitivo que toque y el guiso del día, todo 25€. Como soy omnívora, para mí fue un festín en sopera. Se puede repetir cuanto se quiera. Pocos sitios donde cocinen tan bien unas lentejas tradicionales. Imprescindible reservar porque suele estar lleno. Hacen falta restaurantes como Rambal en Madrid si no queremos perder nuestra esencia. Las casas de comidas no pueden ser franquicias ni pertenecer a cadenas. La cocina tiene que tener alma.
Menú cerrado que consta de aperitivo, ensalada y un plato de cuchara por 35€ pp el fin de semana. Muy bueno y te explican el origen de los productos que utilizan, gran cantidad de comida y muy buen ambiente en el restaurante. Lo único a mejorar: que se pueda llevar en táper las sobras. Por lo demás, lo recomiendo :)
Te sorprende, si no lo sabes, que te sientas y te ponen de comer lo que haya. Sólo eliges la bebida. Platos bien elaborados con productos de primera. Cuando te sirven en la mesa te dicen la procedencia del los componentes de cada plato. El menú cuesta 20€ más la bebida. El agua es grifo y gratis, por supuesto. El plato fuerte que nos tocó, fueron unas lentejas que estaban ricas la única pega que les puedo poner es que picaban y a nosotros el picante no nos gusta , pero ese es mi problema. Por eso les pongo cinco estrellas. Se lo trabajan muy bien. Buen trabajo chicos.
El concepto y el menú son estupendos. Pero una cosa que me parece una tomadura de pelo, es que el precio del menú de fin de semana se aplique al viernes. ¡Y yo yendo toda mi vida a trabajar en viernes pensando que era día laboral y no de fin de semana! Si la diferencia de precio fuera sensata, ok, pero es que se pasa de 20 € a ....35 €. En ese sentido, un despropósito.
El concepto muy interesante. La ensalada que te sirven increíble. Pero el puchero del día estaba lamentablemente quemado y demasiado picante, esto ys cuestión de gustos. El dueño te sale a contar los platos y lamentablemente provenencia de los productos, lamentablemente es un gran fumador y te ahúma en la explicación.
La comida muy buena pero un menú por 30 euros no le veo relación precio aunque las cebollas sean de su huerta de Fuenlabrada. El camarero de todo menos majo, nos pareció incluso que se mofaba de nosotros. No nos ofrecieron bebida (aunque fuera pagando a parte). El guiso de repollo muy bueno, eso si con dos rajas de chorizo y dos de carne (una por persona). Me parece un poco tomadura de pelo en todos los sentidos o que cuando cierran se ríen de todos nosotros. No le encuentro sentido.
Para cenar 3 personas, pedimos un solo entrante de pimientos y paté que estaba rico. Un segundo para cada una. En mi caso rabo de toro, duro y un poco ácido; Para una de mis acompañantes palometa con tres almejas y una de ellas mala, nada especial además; Para la otra acompañante, setas de criadero empanadas, poca gracia. Dos vinos normalitos y dos cañas y un cestillo de pan. Sin postre. 105€. No entiendo las maravillosas críticas a menos que a mediodía cambie mucho mucho la cosa. Sinceramente creo que es carísimo. ¿A 35€ x persona? Si hubieramos comido un primero, un segundo y un postre cada una en cualquier restaurante de carretera o fuera del centro, nos hubiera costado 18€, con la misma calidad o mas. Es Lavapiés...quien lo ha visto y quien lo ve. Por cierto, lo del rabo de toro se lo comenté a la camarera y lo trasladó a la cocina. Creo que no sentó bien la crítica por los gestos del cocinero.
Estuvimos ayer un grupo de amigos. La comida estaba buena y el servicio fue correcto, los camareros fueron amables en todo momento. El precio del menú (40 €) me pareció algo elevado en relación con lo ofrecido. Entendemos que en otras reseñas ya se comentan los posibles motivos, pero aun así es una percepción. También nos sorprendió que no fuera posible llevarnos las sobras, ya que nos indicaron que luego se reutilizan en cocina. Por otro lado, se avisó por teléfono de que había personas intolerantes a la lactosa y al gluten, pero no hubo alternativa de pan para ellas. Creemos que sería un pequeño detalle que podría mejorar la experiencia. En general, la experiencia fue buena, aunque con algunos aspectos mejorables.
Para cenar 3 personas, pedimos un solo entrante de pimientos y paté que estaba rico. Un segundo para cada una. En mi caso rabo de toro, duro y un poco ácido; Para una de mis acompañantes palometa con tres almejas y una de ellas mala, nada especial además; Para la otra acompañante, setas de criadero empanadas, poca gracia. Dos vinos normalitos y dos cañas y un cestillo de pan. Sin postre. 105€. No entiendo las maravillosas críticas a menos que a mediodía cambie mucho mucho la cosa. Sinceramente creo que es carísimo. ¿A 35€ x persona? Si hubieramos comido un primero, un segundo y un postre cada una en cualquier restaurante de carretera o fuera del centro, nos hubiera costado 18€, con la misma calidad o mas. Es Lavapiés...quien lo ha visto y quien lo ve. Por cierto, lo del rabo de toro se lo comenté a la camarera y lo trasladó a la cocina. Creo que no sentó bien la crítica por los gestos del cocinero.
Buenas tardes , vaya por delante que estaba deseando que me gustara este sitio porque me lo había recomendado mi hermana pequeña , que también vino a comer pero , me temo que no fue así. Estuve el pasado martes 14/01 con mi hermana pequeña y mi hija a mediodía. Llegamos pronto porque habíamos reservado a las 13:45 . Yo me tenia que ir pronto. El baño no se corresponde con la fama que tiene el sitio , no le vendría mal un lavado de cara y sobre todo poner papel. He leído reseñas estupendas en El País y otros periódicos pero, yo no tuve suerte . También daría mejor imagen si plancharan los manteles . Pero buenos esos detalles se quedan en segundo plano al lado del menú. Viene a preséntalo un señor que creo que es uno de los dueños . Por 25€ (que no es barato ) te dan un aperitivo , una ensalada y un plato de cuchara en una gran sopera y te puedes poner lo que quieras . No entra en el precio ni siquiera una bebida . El aperitivo fueron unos pimientos asados que estaban buenos . Después una ensalada muy grande cuya lechuga ( que según el descriptor estaba recién cortada ) estaba sin escurrir y algunas hojas lánguidas, como si llevaran en la nevera desde el día anterior. Además tenía tierra.. Nos dijeron que normalmente ponían atún pero, se les había acabado y tenía un queso azul con un sabor fortísimo que venía de Asturias . Los trozos de queso eran enormes y la cantidad abundante sin ningún sentido . También tenia tomate cortado de cualquier manera y por lo visto “cebolleta de Leganés “.El queso es tan fuerte de sabor que no podías apreciar nada más. Las lentejas servidas en una sopera de porcelana muy elegante eran una especie de engrudo y olían a humo , como si se hubieran quemado y tampoco , demasiado calientes . Me serví un plato y por supuesto, no repetí. No quería enfadarme y lo dejé estar pero es que no me gusta que me tomen el pelo . De postre ofrecieron un par de cosa con queso azul!!! Y una torrija , que se pidieron mis acompañantes . Yo me fui porque tenía prisa y al pasar por las mesas , no me podía explicar como toda esa gente se estaba comiendo ese engrudo sin decir nada . En fin!! Que no tenían su día o les ha pasado como a mucha gente que abre restaurantes . Se relajan pero, a mi me cuesta mucho trabajo ganar el dinero y me gusta que cuando me lo gasto en comer , merezca la pena . Un saludo . Teresa .
Hemos comido patatas a la riojana como plato principal, esto es un primer plato de cualquier menú del dia acompañado de una ensalada, es decir 2 primeros con agua del grifo y postre o café a 25€. Lo más sangrante ha sido el vino hemos pedido dos copas de vino y nos han cobrado 14,40€. No repetiremos.
Local incomodo y claramente tiene mas mesas de las razonables. Camareros según ruleta (unos adorables y otras que te perdonan la vida por preguntar si hay mesa). Que el viernes mediodia se considere fin de semana es flipante. A 35 € el menú. Todo muy hipster. Pero a nivel salubridad justito, que un perro este siempre presente no ayuda. Te puedes encontrar que tu camarero te abandona por darle un paseo al can y tras eso continuar sirviendo sin lavarse las manos. El nuestro caso no pudimos llevarnos lo que sobro de los pimientos. Por lo visto el concepto es muy moderno para Rambal. La comida esta rica pero no varían mucho el menú y da igual en el puchero que mires que la patata domina. Entiendo que por justificar cantidad. Esta critica es para que reflexioneis sobre vuestra aportación a nuestro barrio y si lo consideráis hacer cambios para mejorar.
Luces y sombras. Pimientos, setas y ensalada muy ricos, producto de calidad. Pollo, nefasto, estaba totalmente crudo, y sin sabor ninguno, se lo comentamos a la camarera y para nuestra sorpresa no nos quitaron nada en el precio de un plato que no estaba ni bien elaborado, ni terminado, ni a la altura de lo que cobran por él. Tuvimos que rogarle una segunda ronda de chupitos al menos ya que no salió de ellos solucionar el problema.
Comida normalita, los pimientos muy buenos, la ensalada bien y los postres un absoluto desastre. Los precios un despropósito, no me cabe en la cabeza que te cobren 40€ por un guiso que por mucho que te digan de donde viene la patata o la merluza acabes echándolo en falta. A lo mejor fue mala suerte y ese día no merecía la pena el menú, no creo que lo intente otra vez.
Relación calidad-precio bastante mala. Si además te sobra comida, no te permiten llevártela, lo cual me parece un detalle poco considerado. Sales a unos 50 € por persona por una ensalada, huevos con espinacas y una copa de vino. Se vende como concepto de comida casera, pero a precios claramente desorbitados para lo que ofrece.
Érase una vez un buen restaurante diferente. Había cenado allí antes y muy bien, ambiente informal, comida rica y abundante, precios más que honestos. Ayer, un desatre. Pedimos un fino como aperitivo (hay carta para aperitivo: se supone que saben de qué va). Ni una patata de acompañamiento. Pedí por favor unas aceitunas. Nos trajeron 3 y no es broma. A los dos minutos, sin medir el tiempo del aperitivo (que cuesta, no es cortesía de la casa), nos interrumpen para la comanda. Pedimos unas alcachofas fritas de entrante (18 euros) y traen 6 pedacitos, mientras seguimos tomando el fino que se me atraganta. Una alcachofa 18 euros y 9 euros de finos tirados. Pregunto si es una broma y se me contesta que son corazones y que sí, que es un plato especialmente pequeño (el precio especialmente grande no consta). No doy crédito y comento las 3 aceitunas. Me dicen "pensamos que era para echarle al fino", como si fuera un dry Martini mal llevado. Luego, un plato cada uno, bien, sin lanzar cohetes. Postres normales. Una copa de vino cada uno. 100 euros en total (te cobran el pan). Un lugar más de Madrid caro como un restaurante pijo, incómodo como una taberna (pero en las tabernas antes se gastaba poco), mal iluminado, ruidoso y con poca sustancia. Qué pena.
Pésimo. *Incumplen normas sanitarias.* El local sucio y huele mal pero lo peor ocurrió cuando al pedir que me llevase la comida de la pota que sobraba, me dijeron que no podía porque *SE RECICLABA PARA LOS SIGUIENTES COMENSALES*. Es asqueroso, no entiendo como sigue abierto a día de hoy, ni que inspecciones sanitarias habrán pasado. Tampoco creo que sea legal que no puedas llevarte comida que has pagado. En fin, un bajón.
Fuimos 2 personas a comer ayer domingo, sabíamos en qué consistía el menú y cómo funcionaba así que no hubo sorpresas, producto de calidad, espárragos trigueros a la plancha, muy bien hechos al dente, aunque alguno de ellos extremadamente delgado, ensalada muy rica con atún, aunque ya viene aliñada y, en nuestro caso, un poco encharcada, como plato principal (la estrella de la comida) un guiso muy bueno de garbanzos servido en sopera para ponerte a demanda y de postre un flan de queso azul con miel por encima, la miel recomendaría que se sirviera aparte para poder añadirla al gusto. El local pretende emular una casa de comidas tradicional y sencilla pero la ‘experiencia’ raya lo teatral y pedante, que tiene su gracia. La cantidad de guiso que dejan en la mesa para servirte es abundante y, de alguna manera, justifica el precio (35€ persona) de un menú inflexible y sin alternativas, nuestro problema vino porque mi pareja, que estaba un poco inapetente, solicitó que las sobras nos las pusieran en un taper y sorprendentemente el camarero dijo que lo sentía mucho pero no disponían de taper, a lo que mi pareja, sin cortarse, respondió que no había problema, saldría un momento a un chino para comprar uno, ahí, sin ninguna vergüenza, el camarero se excusó diciendo que era imposible porque las sobras son para que coman los camareros y, lo que quede, para un comedor social, ahí intervine yo advirtiéndole que probablemente estaban fuera de la ley (Ley de Desperdicio Alimentario), el camarero no se bajó del carro y terminé zanjando la conversación porque no quería terminar la velada con una discusión. Con esta reseña quiero remarcar que, aún siendo yo una persona poco escrupulosa, salí del restaurante con bastantes recelos pensando que, tal vez, los restos de todas las soperas son volcados a la marmita para, de ahí, llenar nuevas. Las soperas que dejan en las mesas no tiene tapa, con lo que su contenido está expuesto a toses, estornudos y/o a cucharas de algún comensal que quiera rebuscar algo. Da dirección del restaurante debería revisar esta conducta, por mi parte, si vuelvo y quiero llevarme las sobras y tengo cuerpo para ello, les aseguro que saldré con ellas, aunque sea llamando a la policía y poniéndoos la cara roja.
Se les ha ido la pinza por completo. 35€ por un menú compuesto por unos espárragos, una ensalada y unas lentejas. Sin bebida. Los guisos siempre han sido muy buenos, pero el precio es totalmente desproporcionado. Hace unos meses no costaba esto ni de lejos. Si quieren hacer un restaurante de menú degustación que lo hagan, pero que la comida que pongan esté acorde al precio. Por menos de 20€ tienes alrededor bastantes alternativas, con menú donde puedes elegir y con productos de la misma calidad. Que se hagan mirar también los precios del vino porque tiene tela. Supongo que los turistas pagan con gusto.
Un desastre total y una estafa como una casa. Me lo recomendaron y fui con mi familia confiando en encontrar el buen lugar que nos prometieron y solo encontramos comida bastante costosa para lo que era y a un chef extremadamente pretencioso. Pedimos aceite para el pan que nos trajo y nos dijo que no iba a traerlo porque, ojo, “nadie en España come pan con aceite”. Luego, como nos sobró comida del plato innecesariamente grande, pedimos que nos lo diera para llevar, a lo que nos contestó con su actitud soberbia de “estrella michelin” que no podía hacerlo porque era algo muy gringo y de nuevo “en España no se hace”. Además dijo que eso lo devolvían a la olla ¿eso significa que estábamos comiendo las sobras de alguien más? Nos fuimos decepcionados, pero seguimos pensando mucho en el rollo sobre la comida de proximidad y los tomates que el Michelin nos echó en algún momento para ocultar una cocina mediocre y sobrevalorada por los modernos de Madrid. He visto que contestan muy bien a los comentarios negativos. A ver que dicen a este. Besos
Nuestra experiencia en Rambal fue decepcionante desde el inicio: 🪑Nos asignaron una mesa ridículamente pequeña para 5 personas, con la lechuga de la cocina literalmente rozando las cabezas de dos comensales. Esta disposición no solo fue incómoda, sino que reflejaba una falta de atención al cliente básica. 🥗 La ensalada del menú era más propia de un piso universitario: aguada, para comer con cuchara, no con tenedor. A esto se sumó la incapacidad del personal para responder preguntas simples sobre los platos, sembrando incertidumbre. Denominaciones como “Cebolla de Leganés” se usaron con un tono snob y vacío, más como broma que como información real. Aparentar un falso refinamiento es, cuanto menos, desafortunado. El personal, además, desconocía el contenido de los platos servidos. Lo cuál suma más aún a la incertidumbre de un menú cerrado, lo cual a todas luces es inadmisible. 🧠 El caos generado por los niños fue constante: gritos, juguetes rotos, e incluso un niño tumbado en el suelo detrás de mi silla. Aunque entendemos que los niños son niños, la responsabilidad de gestionar el ambiente recae en el establecimiento. Uno de mis acompañantes, que tiene TDAH, tuvo que salir del local para respirar ante la sobrecarga sensorial. Al regresar, recibió una reprimenda absurda por “confundir los pases de comida”. Yo mismo, siendo neurodivergente, sufrí una sobrecarga similar ante el desorden generalizado. Lo que inicialmente era una experiencia incómoda terminó convirtiéndose en un episodio de sobrecarga sensorial que apenas pude gestionar. 🧑⚖️ Cuando finalmente la madre se fue con los niños, expresé mi alivio con un aplauso irónico, probablemente inadecuado. En lugar de mediar, el dueño irrumpió con una actitud condescendiente, ejerciendo un juicio moral inapropiado y sugiriendo que "nos arrepentiríamos". Acto seguido, nos expulsaron sin intentar comprender nuestra perspectiva. El trato recibido fue inadmisible, reflejando no solo una mala gestión del espacio y la oferta gastronómica, sino también una preocupante falta de profesionalidad. La hostelería no es solo servir comida, es gestionar experiencias, y aquí fallaron en cada etapa. ⚠️ No acudimos a un restaurante para recibir lecciones de moralidad ni para ser expulsados por expresar una frustración completamente justificada. Espero que reflexionen, porque una experiencia como esta no debería repetirse con nadie más. Atentamente: Jorge Alonso Andrades.
Un menu de fin de semana muy pretencioso que no vale lo que cobran. Para empezar no publican el menú ni la carta afuera. En nuestro caso nos lo dijeron al sentarnos. Precio del menú de 40€ por persona que consta de unos pimientos asados y en aceite que están muy buenos, una ensalada normal y un guiso dentro de la media pero sin nada especial. El cocinero lo sirve en la mesa y vale más la explicación que el plato. Creo que la comida no es mala pero como digo, no para un precio de 40€ por persona sin incluir siquiera la bebida.
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