Haranita
Madrid
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Sobre Haranita
Haranita is a restaurant in Madrid, Madrid. Rated 4.5 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability.
O que dizem os clientes de Haranita
Haranita ofrece una experiencia gastronómica fusión asiática-mediterránea muy valorada, especialmente por sus baos y platos fuera de carta como el salmón. El ambiente es íntimo, aunque el espacio es pequeño y a veces hay que esperar. El servicio puede ser irregular.
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Ideal para
Tip: Es recomendable reservar debido al tamaño del local, especialmente si planeas ir un viernes o sábado. No te pierdas los baos y pregunta por los platos fuera de carta.
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Haranita está localizado em Madrid, rodeado de locais de interesse cultural e histórico. Aqui estão alguns dos pontos mais notáveis nas proximidades.
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Perguntas frequentes sobre Haranita
Avaliações de Haranita Madrid
Voy a comenzar diciendo que el lugar te impresiona desde que abren la puerta jajaja nivel finísimo jajajaj Yo diría que es una fusión japo-mediterránea, se bebe y se come buenísimo!!! Además de que si te sientas en la barra, los chicos tienen carácter pero son bien simpáticos y claramente disfrutan lo que están haciendo. La cocina no cierra, y suele haber fila para entrar pero yo tuve la suerte de entrar de una y a la barra JAJAJA que suerte. Comimos casi toda la carta y la verdad divino, el restaurante y la música guapísimo. Todo espectacular 🙌🏻🔥
Era la primera vez q íbamos, hemos tenido mala suerte pq estaba roto el aire acondicionado pero a pesar de eso nos ha gustado mucho todo y las recomendaciones de los camareros. Muy buena relación precio/ calidad. Nos han encantado los mejillones fuera de carta. Repetiremos seguro.
Hemos ido a cenar hoy a Haranita. Nos lo recomendaron y la verdad que un acierto total. La comida muy buena y sabores distintos. Nos dejamos asesorar en todos los platos por un camarero, Adri, que además de muy buenas recomendaciones nos ofreció un servicio inmejorable. Totalmente recomendable y volveremos pronto.
El servicio estupendo. Muy buena atención y amabilidad. Te explican con gusto los platos y recomendaciones. La comida muy rica, especialmente los baos. Ambiente acogedor y puedes hablar sin tener que gritar, muy buena acústica.
A veces lo bueno se hace esperar y aunque hay que hacer cola, merece la pena. El local es más grande de lo que parece por fuera. Todos los baos están espectaculares incluido el de postre, todo está perfectamente ejecutado y son bastante rápidos en servir. Servicio muy cercano y amable, si podeis, disfrutad de comer en la barra. Carta corta que puedes probar casi al completo dependiendo del hambre que lleves.
Se trata del nuevo bar que han creado los chicos de Nakeima con un concepto más informal y que no admite reservas 🤵🏽♂️. Está ubicado 📍por la zona de gran vía y calidad/precio 💸 es 🔝. Salimos a 2️⃣5️⃣€/pp y nos encantó 😍 · · El Katsu Sando de Pato 🦆 está muy bueno, súper jugoso 🤤 aunque los baos también me gustaron mucho · ·
Hoy nos vamos hasta Haranita, un rincón de fusión asiática en el vibrante barrio de Chueca 🌈, un tributo a la comida callejera asiática 🍜🥢 Una decoración con un toque industrial, crea un ambiente acogedor que invita a los comensales a dejarse llevar por su corta pero apetecible carta. Los baos son su plato estrella ⭐, herencia de su casa madre Nakeima 🔝. El Black Bao es para comerse un cubo, con su pan teñido con tinta de sepia y relleno de un guiso de sepia encebollada 💥🦑🖤 La ensalada de callos, es una oda a la casquería. Las tripas de cerdo, cocidas a la perfección, se entrelazan con tomates cherry, cebollitas y algas, todo aderezado con un curry rojo de chorizo y un alioli de jengibre que equilibra el picante con maestría 🌶️😋 El servicio, cercano e informal, refleja el espíritu jovial del lugar. En resumen, Haranita es un lugar imprescindible para probar ricos baos y otros platos de inspiración asiatica a buenos precios, cerveza 🍻 estrella Galicia a 2'5 €, champagne a buenos precios también, no aceptan reservas como su hermano mayor Nakeima por lo que es recomendable llegar pronto sino quieres hacer cola.
Ha sido un placer descubrir Haranita en el barrio, sabiendo además que quién está detrás son los enormes Nakeima. La propuesta es sencilla: carta corta, muchos baos [su especialidad y desde luego con toda la razón], y un ambiente moderno y cañero. Nos han sorprendido los baos, mucho, la masa, el relleno, los contrastes de sabor [el Black Bao imprescindible]; los Siumai jugosisimos, no nos ha sorprendido tanto el tonkatsu, creo que hay mejora en el pan. Han estado un pelín mal medidos los tiempos, hemos esperado mucho para terminar con el último plato. Y en el local hace un poco de frío, que hace que no estés del todo cómodo. Pero sin duda, es un lugar donde disfrutar de una comida muy rica, por un precio imbatible [hemos pagado 40€/ 2pax, con postre y 2 bebidas cada uno]. ¡Os animo a probarlo!
Me a gustado, soy vegetariano y venía a acompañar a mi pareja. La verdad las dos cositas sin carne que tienen están muy ricas y a mi pareja le a encantado todo! Muy buen trato del camarero Víctor muy majo y simpático! El local es bonito y la entrada es más que curiosa.. ya lo entenderéis jeje Lo recomiendo !
Sitio especializado en baos en pleno centro de Madrid. Los baos estaban top, se agradece encontrar un sitio así, ahora que en tantos sitios ponen baos mediocres en su carta porque es la moda. Habíamos escuchado buenas recomendaciones y todo lo que pedimos estuvo muy rico, a la altura de las expectativas. Personalmente el Mr. Chang fue el mejor que comí. Tienen una carta con pocos platos pero muy bien elegidos. Recomiendo ir pronto ya que no hacen reservas y llenan todas las mesas.
Recomiendo mucho este lugar. Los baos son exquisitos y de gran calidad. Probamos el Black Bao, el de pollo con carabineros y el de cochinita pibil; todos deliciosos y llenos de sabor. También pedimos el katsu; aunque estaba bueno, no nos impresionó tanto como los baos. Sin duda, volveré a repetir.
Acierto total de sitio! Por la ambientación, la atención y la calidad de los platos. Mi recomendación es ir un poco pronto porque la espera es algo larga pero merece totalmente la pena! La carta es perfecta para compartir entre varios y el sabor de los baos una pasada! Repetiremos
Me ha encantado este sitio, la comida está muy buena. Los baos que ponen están muy buenos, incluido el bao de yema que hay de postre, lo recomiendo. Si tuviera que elegir un plato como favorito entre todos los que probé es el Katsu Sando, está muy bueno, increíble lo tierno y sabroso que está el cerdo. Además una cosa que me parece muy original de este sitio es el acompañamiento de champán con los platos, me gusta mucho la idea. La atención fue excelente.
Comida genial! La carta no es extensa pero es mas que suficente para disfrutar de unos Baos muy buenos y otros platos que le dan un aporte diferente y sorprendente. La calidad precio es estupenda. Recomendación, ir a primera hora a comer o ya tranquilamente cerca de las 4, como vayas a la tipica hora te va a tocar esperar un buen rato...
El local está bien, algo oscuro para nuestro gusto, pero acogedor y nada ruidoso. La comida estaba muy rica. Por ponerle un punto de mejora, había varios platos picantes y echamos en falta que o bien en la carta o bien los camareros nos hubieran avisado. Pero todo muy rico
Restaurante de cocina fusión asiática. No hacen reservas, por lo que se atiende por orden de llegada. Sugiero ir acompañado para probar todos los platos. Este mes de febrero han cambiado su bao de cordero por un bao de cochinita pibil (espectacular). Recomiendo probar el squirty bao (postre) y el black bao.
Lo vi recomendado en YouTube y me anime al saber que servían Baos al estilo de Nakeima (de donde es originario el chef y también muy recomendable). La relación calidad precio es imbatible: 25-30 euros por personas. El ambiente es informal y desenfadado y te sirven pequeñas tapas modernas para compartir. No se puede reservar, están abiertos de continuo desde la 13.30 hasta última hora del día; llegas, haces cola y te sirven. Lo más típico son los baos, pero recomiendo mucho la ensalada de callos y el Bao negro. La carta es corta y son tapas así que da para probar casi todo.
Hermano pequeño del Nakeima. Muy pocos platos en el menú pero muy ricos. Dumplings y baos espectaculares. Las patatas con crema agria y huevas de salmón prescindibles. Servicio amable y eficaz. Carta de bebidas muy reducida. Ambiente informal. No reservan pero tienen cocina en horario continuado, con lo que no es difícil encontrar mesa si huyes de las horas punta.
He venido muchas veces y siempre es una experiencia genial. Es difícil hacer recomendaciones de la carta porque es todo increíble, lo recomiendo todo. Además el trato es magnífico, todo el equipo está super atento siempre. Si quieres comer rico y a buen precio en el centro de Madrid no te lo puedes perder.
De esos sitios que merecen visita obligada en Madrid. Absolutamente increíble, los sabores, absolutamente increíble, la variedad, absolutamente increíble, la originalidad y totalmente sensato el precio. No perdimos ni un minuto en elegir los platos, porque la chica que hace de métrica camarera nos hizo una sugerencia perfecta, además de atendernos fantásticamente bien. Tenía muchas expectativas con este sitio porque me lo habían recomendado fervientemente y se han cumplido todas todas. A este precio es muy muy difícil comer mejor mejor y más original en Madrid. El ramen, los dumplings y la hamburguesita son antológicos, en este orden. El postre que probamos está un escalón por debajo. Pensaba que tendría cola, pero al ser un día de entre semana al mediodía, había sitio en la barra directamente. Directo a favoritos, volveré.
La relación calidad precio es excelente. Todo está muy bien hecho. Salimos a 30 por persona. Me encantaron los noodles de callos (no había probado jamás los callos y geniales!), los saquitos de papada, los baos y los postres. Espectacular el haranito y el squirty bao. Muy bien hecho para mi tb el katsu, parecía de contramuslo, crujiente. Por ponerle un fallo: solo hay champagne y por botella. Eche de menos un vinito por copa aunque me tome un par de postres para compensar y ni tan mal! Llegamos a las 6,30 y cogimos mesa sin problema (sábado). al salir a las 9 había bastante cola. No reservan.
Aunque tiene caviar y champagne nosotros nos centramos en el resto de la carta. Como son raciones pequeñas puedes pedir casi toda la carta. Y todo lo que pedimos nos encantó. Los baos muy buenos pero destaco el black de sepia. El bundwich y el cochifrito buenísimo. Pero para mí lo mejor la ensalada de callos. De postre pedimos solo el squirty bao con la yema líquida que te pringa, pero está de muerte. Enhorabuena a todo el equipo. Salimos a 25 por persona y bien. Hemos vuelto a ir en varias ocasiones y me parece uno de los mejores sitios de Madrid. Me encanta la ensalada de callos, y todos los baños. Hoy tenían fuera de carta las alitas de pollo con salsa picante buenísimas. Espectacular el trato la comida y el precio.
Local pequeño, no acepta reservas. Carta corta en la que lo que predominan son los baos. Masa tierna que se funde con el relleno cuando la comes. Imperdible el squirty bao para el postre. Solo tienen una persona para atender a las mesas que no para ni un minuto, llega a todo, pero se la ve todo el tiempo apurada, opino que si pusieran a alguien más estaría mejor atendido.
Espectáculo de sabores. Atención personalizada, nos aconsejaron los mejores bocados aunque casi nos pedimos toda la carta porque está increíble todo. Vuelvo en los próximos días, mi nuevo favorito en Madrid. Los baos son exageradamente buenos, caseros, nada que ver con lo que puedes probar en otros restaurantes. Barato para lo que es, deseando repetir!!!
Me encanto!! Todo casero, con sabores muy buenos y diferentes. Probamos todos los baos y de 10. Si tubiera que quedarme con uno me encanto el de calamares, pero todos son dignos de probar. El katsu muy jugoso y rico. Muy buen sercicio y atencion por parte de los camareros y cocina. Muy recomendable, importante reservar.
Restaurante pequeño donde es necesario reservar porque hay pocas mesas y algunas son altas. El personal es muy atento. La carta no es muy extensa pero es muy interesante. Cocina asiática fusión realizada a la perfección. Éramos 4 y pedimos: ensalada de callos: noodles de callos, tomate cherry, cebollitas asadas, ginger y alioli(no me gustaba los callos hasta probar estos espectaculares noodles), bao black bao:sepia encebollada,alioli de ajo negro, cebolleta y cilantro (excelente la mezcla de sabores)bao ternera y pimiento (muy bueno), mizuna y tsukemono (nos gustó mucho la mezcla de texturas y sabores). De postre: sándwich mango (bueno los sabores y no soy afán del mango). Sin duda volveré
Realmente una experiencia gastronómica impecable que vale la pena regalarse. Combinaciones de sabores y texturas que hacen que comer bien sea un placer. En mi caso pedí varios Baos (su especialidad) las dumpling de papada, el katsu entre miga de leche y para coronar el postre de Bao en yema de huevo encurtida. Eso sí, no dejes de reservar para ir ya que sino no encontrarás lugar. Como dije antes, una EXPERIENCIA GASTRONÓMICA.
Expulsión de sabores entre cada uno de los platos. La ensalada de callos es una locura, suaves con una estura exquisita. Los baos sorprenden por su tamaño y relleno el de cochinita pibil es una delicia. Tienen fuera de carta unos mejillones con curry verde para mojar salsa, espectaculares. El katsusando de pollo esta rico pero no me sorprendió como el resto de los platos. Atentos a mas no poder, te ayudan a elegir y recomiendan en función de tus preferencias e intolerancias. Precio acorde a la calidad.
Comida increíble, buen ambiente, calidad-precio insuperable.. Una lastima que el servicio no estuviese a la altura. Cocinero que nos atendió fue bastante seco, estaba como enfadado y nos hizo sentir un poco incómodos.(esperamos que solo tuviese un mal día pero parecía que teníamos nosotros la culpa de lo que le pasaba) Nada que ver con el camarero que nos atendió después, super majo y con una sonrisa. Nos quedamos con esos Baos y alitas para chuparse los dedos!!
El local está super bien ambientado, con una luz que da una intimidad particular a cada mesa. Si que es verdad que es algo pequeño de manera que si vas a cenar un viernes o sábado casi seguro que tendrás que esperar cola. Por suerte, tiene muy buena rotación y no esperarás más de 20 minutos. Los platos suelen ser de 4-5 bocados y de buen tamaño. Al tener una carta pequeña no te costará mucho elegir entre los ricos platos que tienen y si vas con hambre puedes pedir más de la mitad de la carta seguro. La comida es de calidad y con una muy buena elaboración, todo sabe a lo que te esperas y te sorprenderá la mezcla que hay en cada uno de ellos.
Me ha flipado, los mejores baos que he probado, probamos un poco de todo, nos ha encantado todo menos las opciones de bebidas. Comida 10, bebida 3, ninguna opción de vinos, Cero vinos en carta, curioso cuanto menos, yo personalmente no tomo cerveza, de la cuál hay 2 Estrella Galicia, pero lo del vino... Para mí resta y mucho, solo Champagne y solo por botellas. Entiendo que no quieras tener una carta extensa, perfectamente entendible, pero Cero, Ufff es duro.
Hemos cenado fenomenal, una experiencia de principio a fin. Todo estaba buenísimo, desde los primeros platos hasta los postres, se nota muchísimo el cuidado y el talento en cada elaboración. El menú es muy variado y apetecible, cuesta elegir porque todo suena bien. El ambiente es muy agradable, perfecto para disfrutar sin prisas. Mención especial para Mario, el chef, que es una auténtica crack: se nota la pasión y el nivel en cada plato. Como única pega, los taburetes altos sin respaldo resultan un poco incómodos para una cena larga, pero por lo demás, totalmente recomendable. ¡Volveremos seguro!
Mayor secreto que la receta de la Coca Cola o la edad de Jordi Hurtado es la ubicación de este lugar, que solo conoces si lo frecuentaste con anterioridad o te dieron el chivatazo. Por fuera transmite la imagen que debió contemplar Edward Hopper para trazar su cuadro 'Nighthawks', una barra alrededor de la cocina con pequeñas mesas altas acompañado todo ello con una luz tenue y el silencio. La carta es una oda al bao y una propuesta de combinación entre lo castizo y la gastronomía asiática. Por ello podemos encontrar platos como el Cochifrito, que revoluciona el clásico cerdo agridulce o el Katsu Sando que representa su manera de concebir el sandwich de pollo. Nosotros nos decantamos por la ENSALADA DE CALLOS, con este producto tan castellano presentado a modo de noodles, con tomates cherrys y salsa picantona aunque aguantable. También optamos por el SIU MAI, unos saquitos con salsa de soja dulce y papada que se comen de un bocado y se disfrutan durante minutos. Y sumamos una remesa de baos como el BLACK BAO, fue el plato que más nos gustó por su juego de sabores, y el BAO POLLO Y CARABINEROS, que si bien es cierto que estaba muy rico, fue el plato que menos nos gusto de los elegidos. Quizás el sabor del carabinero hace demasiada presencia en esta elaboración. Por último cerramos con un SQUANCHY CHOCOLATE de postre, pero la ración nos pareció demasiado escasa en este caso. En conclusión 4 platos y un postre más las bebidas por 48 euros🤑 un precio bastante económico para la calidad de los productos, el ambiente del local y el lugar donde se encuentra. Perdón por romper el secreto, pero la gente se merece ir a este local ¡Sigan disfrutando!
Mayor secreto que la receta de la Coca Cola o la edad de Jordi Hurtado es la ubicación de este lugar, que solo conoces si lo frecuentaste con anterioridad o te dieron el chivatazo. Por fuera transmite la imagen que debió contemplar Edward Hopper para trazar su cuadro 'Nighthawks', una barra alrededor de la cocina con pequeñas mesas altas acompañado todo ello con una luz tenue y el silencio. La carta es una oda al bao y una propuesta de combinación entre lo castizo y la gastronomía asiática. Por ello podemos encontrar platos como el Cochifrito, que revoluciona el clásico cerdo agridulce o el Katsu Sando que representa su manera de concebir el sandwich de pollo. Nosotros nos decantamos por la ENSALADA DE CALLOS, con este producto tan castellano presentado a modo de noodles, con tomates cherrys y salsa picantona aunque aguantable. También optamos por el SIU MAI, unos saquitos con salsa de soja dulce y papada que se comen de un bocado y se disfrutan durante minutos. Y sumamos una remesa de baos como el BLACK BAO, fue el plato que más nos gustó por su juego de sabores, y el BAO POLLO Y CARABINEROS, que si bien es cierto que estaba muy rico, fue el plato que menos nos gusto de los elegidos. Quizás el sabor del carabinero hace demasiada presencia en esta elaboración. Por último cerramos con un SQUANCHY CHOCOLATE de postre, pero la ración nos pareció demasiado escasa en este caso. En conclusión 4 platos y un postre más las bebidas por 48 euros🤑 un precio bastante económico para la calidad de los productos, el ambiente del local y el lugar donde se encuentra. Perdón por romper el secreto, pero la gente se merece ir a este local ¡Sigan disfrutando!
Tenía muchas ganas y no defraudó. Excelentes baos, tanto la masa como los rellenos, estupendos. Para comer varios de cada… y lo mejor dejar sitio para otra visita y para el postre! Qué espectáculo el bao de yema fluida. Tremendo. Para ir y repetir
Restaurante pequeño donde es necesario reservar porque hay pocas mesas y algunas son altas. El personal es muy atento. La carta no es muy extensa pero es muy interesante. Cocina asiática fusión realizada a la perfección. Éramos 4 y pedimos: ensalada de callos: noodles de callos, tomate cherry, cebollitas asadas, ginger y alioli(no me gustaba los callos hasta probar estos espectaculares noodles), bao black bao:sepia encebollada,alioli de ajo negro, cebolleta y cilantro (excelente la mezcla de sabores)bao ternera y pimiento (muy bueno), mizuna y tsukemono (nos gustó mucho la mezcla de texturas y sabores). De postre: sándwich mango (bueno los sabores y no soy afán del mango). Sin duda volveré
Me encanto!! Todo casero, con sabores muy buenos y diferentes. Probamos todos los baos y de 10. Si tubiera que quedarme con uno me encanto el de calamares, pero todos son dignos de probar. El katsu muy jugoso y rico. Muy buen sercicio y atencion por parte de los camareros y cocina. Muy recomendable, importante reservar.
Fuimos 2 personas, y pedimos uno de cada para probar más cosas, y TODO buenísimo. Lo mejor el katsu sando y el bao de sepia, que no me lo esperaba. Nos atendió una chica muy simpática, y salimos genial de precio la verdad. ¡Volveré a probar el resto de la carta!
Comida increíble, buen ambiente, calidad-precio insuperable.. Una lastima que el servicio no estuviese a la altura. Cocinero que nos atendió fue bastante seco, estaba como enfadado y nos hizo sentir un poco incómodos.(esperamos que solo tuviese un mal día pero parecía que teníamos nosotros la culpa de lo que le pasaba) Nada que ver con el camarero que nos atendió después, super majo y con una sonrisa. Nos quedamos con esos Baos y alitas para chuparse los dedos!!
Expulsión de sabores entre cada uno de los platos. La ensalada de callos es una locura, suaves con una estura exquisita. Los baos sorprenden por su tamaño y relleno el de cochinita pibil es una delicia. Tienen fuera de carta unos mejillones con curry verde para mojar salsa, espectaculares. El katsusando de pollo esta rico pero no me sorprendió como el resto de los platos. Atentos a mas no poder, te ayudan a elegir y recomiendan en función de tus preferencias e intolerancias. Precio acorde a la calidad.
Excelente experiencia en pleno centro de Madrid. Todo lo que hemos probado estaba buenísimo, muy bien servido y con muy poca espera entre plato y plato. Lo mejor, posiblemente, los baos. El trato fue muy bueno. Sin duda, volveremos.
El local está super bien ambientado, con una luz que da una intimidad particular a cada mesa. Si que es verdad que es algo pequeño de manera que si vas a cenar un viernes o sábado casi seguro que tendrás que esperar cola. Por suerte, tiene muy buena rotación y no esperarás más de 20 minutos. Los platos suelen ser de 4-5 bocados y de buen tamaño. Al tener una carta pequeña no te costará mucho elegir entre los ricos platos que tienen y si vas con hambre puedes pedir más de la mitad de la carta seguro. La comida es de calidad y con una muy buena elaboración, todo sabe a lo que te esperas y te sorprenderá la mezcla que hay en cada uno de ellos.
Realmente una experiencia gastronómica impecable que vale la pena regalarse. Combinaciones de sabores y texturas que hacen que comer bien sea un placer. En mi caso pedí varios Baos (su especialidad) las dumpling de papada, el katsu entre miga de leche y para coronar el postre de Bao en yema de huevo encurtida. Eso sí, no dejes de reservar para ir ya que sino no encontrarás lugar. Como dije antes, una EXPERIENCIA GASTRONÓMICA.
Me ha encantado el lugar. Cocina fusion increible. Todos los sabores espectaculares. Fer maravilloso y su equipo en concerto Victor y Leidy super atentos. Nos nos ha falta do details. Volveremos sin Duda. GRACIAS. Luis y Paloma
Superó la expectativa. Punto perfecto y bases muy sabrosas. Aunque la carta es corta nos pareció más que suficiente para comer bien. Aunque fuimos por los baos, el salmón (fuera de carta) nos encantó.recomendable
El hermano pequeño del famosisimo Nakeima, que ahora abre un pequeño local donde probar sus platos de toda la vida en una versión mas informal y rápida, sin tener que esperar las largas colas. A destacar los dumpling sin ninguna duda, que son 100% iguales a los de Nakeima. Puntos débiles son solo poder cerveza y burbujas, que limitan mucho el disfrute. Ambiente un tanto oscuro para mi gusto.
La comida es un 10. Sabores súper cuidados y originales. Una carta muy reducida de puras joyitas. Lo único malo es que el servicio es muy regulero. No te explican la carta y cuando haces preguntas te responden de muy mala gana. La atención roza lo desagradable y se atasca bastante el servicio y las esperas pueden ser grandes. El local es excesivamente oscuro y la música está altísima. Pero la calidad de la comida y el precio lo salvan todo.
Muy rico Haranita, el hermano menor de Nakeima. Su carta es corta aunque no tan clara sobre los ingredientes y preparaciones. Al llegar te reciben con un salmorejo con jengibre para ir calentando al paladar. Empezamos con los siumais de papada cerdo, una explosión de sabor, muy ricos. Continuamos con sus adictivos baos, primero el black bao de sepia, seguimos con nuestro favorito, el bao de pollo y por último el y por último el bao pibil con cebollas encurtidas que es el que menos destaca de los tres. Seguimos con el Bunwich de Mr. Chang, una hamburguesa de cerdo glaseado, rica pero sin asombrar. Luego le tocó el turno del Katsu sando, a base de pato, coleslaw y pan. Riquísimo el pato. Terminamos con el squirty bao, nuestro favorito e imprescindible. Relleno de yema cero empalagosa. El mejor que hemos comido en nuestra vida.
Cena para 4 un viernes. El local tiene cocina ininterrumpida. Llegamos a las 21 y no tuvimos que esperar nada, pero se llenó enseguida. Pedimos los Siumai, black bao, bao pibil, el sustituto del torrezno ( se les había acabado), katsu y de postre el squirty bao. Lo mejor sin duda el Black Bao y el Katsu, aunque todo estaba bueno. Pedimos dos Katsu diferentes, uno sin frutos secos (por alergia) y nos lo prepararon sin problema. Nos costó 34 euros persona. Relación calidad precio excelente. El personal inmejorable.
Quizá el único sitio de Madrid donde puedes comer con Champagne por 50€. Cocina viajera rica y bien hecha. Personal atento y eficaz. Se disfruta.
Excelente calidad/precio en pleno centro de Madrid. El nuevo concepto de Nakeima será y ya es un éxito. Por 50€ cada uno (pareja) se puede probar la carta entera incluyendo botella de Champagne. Lo malo es que no hay vino, estaría bien que lo incluyeran en carta para aquellos que como yo no son muy de cerveza. Los Bao muy ricos y caseros, explosión de sabor en cada bocado, a destacar el balck bao. La ensalada de callo es otros de los preferidos de la casa, plato estrella del local y sin duda es excelente. Sitio ideal para picar o comer/cenar (dependiendo del hambre que tengas). No aceptan reserva, pero la parte buena es que el horario de cocina es corrido, con lo que si llegas un poco antes de las horas pico es posible encontrar sitio sin hacer cola. El sandwick katsu también es in acierto al igual que el chop suhey, la calidad se mantiene en comparación a su hermano mayor: Nakeima. El ambiente del local es sencillo, pero acogedor. El servicio es rápido y eficiente, amable… sin duda volvería
Comer muy bien, a buen precio, en el centro de Madrid, es posible. El hermano menor de Nakeima no tiene nada que envidiarle. Carta corta de inspiración asiática en un local pequeño que abre en horario continuo desde mediodía hasta medianoche. Están ubicados a escasos metros de la Gran Vía y no es necesario reservar.
Sitio pequeñito y sin reservas; nosotros fuimos un jueves a las 10 de la noche y siendo dos no tuvimos que esperar. Carta corta pero con cosas interesantes y te lo explican todo muy bien: riquísimo el bao negro y el bao al horno con panceta, lo mejor de lo que probamos, los postres riquísimos también. Para beber solo tercio de Estrella galicia y champán, pero a muy buen precio.
Menú de platos pequeños para pedirte casi toda la carta si vas en grupo de 3-4 personas. Todo estaba muy rico, en especial el bao de negro y el torrezno. El ambiente era singular, con paredes negras y luces de color rojo y azul, y una puerta de entrada que tenías que abrir con un botón. La única pega que puedo poner es que el sitio no es muy grande por dentro y además la música estaba un pelin alta para ser un restaurante, donde se supone que tienes que oir la conversación de tus acompañantes. Los postres me sorprendieron por su forma y sabor, aunque por el precio que tienen son un poco pequeños. Repetiré para terminar de pedir lo que me faltó del menú, sin duda.
Ayer fui con un colega y la experiencia estuvo buena. Si quieres comerte algo en un lugar distinto, esta es una buena opción. El Bao pibil muy bueno, y no puedes dejar de probar los dumpling! Es el little brother de Nakeima.. luego les contaré de Nakeima. No hay que reservar, pero es un lugar pequeño por lo que luego de un rato sientes un poco de presión por dejar la mesa.
Bueno… lo que hemos comido estaba muy bien, sabores riquísimos y la carta relativamente corta así que te la puedes pedir entera y así piensas que sales a tope! ;) Las raciones o platos son escasos… no son caros pero si no lo sabes pues te puedes quedar con hambre. Dos cosas muy mal: - gestión de las esperas y cola… mal, casi una hora de espera con frío… complicado y sin ninguna deferencia del restaurante a los que esperan fuera, ni buena comunicación, ni tiempos de espera, ni ningún detalle. - y el frío… no soy friolero pero hacia mucho frío dentro del restaurante… raro…
La comida es rica y sorprendente pero más que nada los platos fuera de carta. Los baos de carta dejaron mucho que desear. Lo único cuidado que los platos de carta salen entre 10 y 16 euros y no lo cuentan al principio, muy distinto precio al resto de la carta. Ojalá todos los platos fueran así se sabroso como esos!
El local ofrece un horario ininterrumpido que permite comer a cualquier hora del día, un gran acierto para quienes tienen horarios variables. El personal es muy cercano y eficiente y el ambiente resulta muy agradable para una comida informal (hay opciones de mesa baja con sillas y barra/mesas altas con banquetas sin respaldo). Al llegar, nos sorprendió gratamente un gazpacho de bienvenida, muy fresco y sabroso. Probamos los baos de sepia, setas y pollo con carabinero, los mejillones al curry verde fuera de carta y los dumplings de papada. Todos los platos estaban muy ricos, con sabores bien conseguidos y una presentación muy cuidada. La salsa del curry verde estaba tan buena que nos habría encantado contar con un bowl de arroz para disfrutarla hasta la última gota; este pequeño añadido habría redondeado por completo la experiencia.
Me sorprendió la entrada del sitio, como un restaurante clandestino, una puerta de metal y bastante oscuro. Quizá demasiado. El servicio muy bueno, muy amables y rápidos. Además se mojaron con las recomendaciones y las cantidades y acertaron. El bao de cochinita pibil bastante picante, el sandwich katsu de lo mejor. Las alitas picantes, estaban buenas pero extremadamente sucias para comer, mucha salsa. El sándwich de stracciatela me gustó como postre pero no es válido para compartir. Salimos a 25€ por persona con dos cervezas cada uno y cenando más que suficiente. Además está en Gran Vía, lo recomiendo si te pilla por la zona.
Este bao bar, de los creadores de Nakeima, es una buena opción si estás por la zona y quieres comer algo original. Pasados unos años de su apertura, parece que ya se ha pasado el furor y es fácil encontrar sitio. Y con cocina abierta todo el día. Nosotros fuimos a cenar y como decía, encontramos sitio de inmediato. La zona de barra ya estaba ocupada, así que nos sentamos en una de las mesas bajas. La decoración del local es chula, con una iluminación aún más oscura que Nakeima. Según nos sentamos nos trajeron la carta y lo que entendía que era soja, pero que resultó ser una sopa fría. Creo que dieron por hecho que lo sabíamos, y cuando vinieron a recogerla ya nos explicaron que era un detalle de bienvenida. La verdad que no le vi mucho sentido en pleno invierno. Y su sabor me recordó un poco al avecrem industrial… Nos comentaron que había algunos platos que ya estaban agotados, así que nos fue aún más fácil pedir. Nos ayudaron a elegir las cantidades. Es verdad que lo suyo es pedir un bao por persona, pero llenan bastante por las salsas y perfectamente se pueden compartir. Teniendo esto en cuenta, la verdad que nos salió genial de precio, porque pagamos 30€ por persona y estoy segura que con la mitad nos hubiéramos quedado bien. La verdad que la cena me gustó en general, aunque ningún bao me robó el corazón. Están bien preparados, con una textura muy húmeda y etérea, pero creo que es en el relleno donde fallan. Los siu mai como siempre estaban muy ricos. Y quizá los bao de setas son los más originales. El Katsu Sando me gustó por su pollo crujiente a la vez que extra jugoso, aunque el pan no tenía mucho interés. Y para terminar, el Squirty bao, aunque ya estaba llena, me alegró la noche. Una bomba dulce y dorada. El personal fue amable y nos sirvieron bastante rápido.
La verdad es que Haranita es un buen caso de estudio en lo que a la comida se refiere. No voy a hacer demasiado hincapié en lo que a la comida se refiere ya que es logra con creces la fusión entre la comida oriental y la mediterránea con un sabor sobresaliente. El sandwich de pollo, pasando por el bao negro o pollo y carabineros y, finalmente, el squirty bao, son algunos de los platos que recomiendo probar. Ahora bien, aunque aparentemente la carta parece ser barata, el tamaño de las raciones viene a ser bastante escaso. Esto pasa, sobre todo, en los postres, que a excepción de el Squirty bao, te cobran 5€ por dos centímetros de diámetro de lemon pie o de tarta de chocolate. Estamos en chueca y por ese precio, los competidores ofrecen postres de la misma calidad y más grandes. No hablamos de postres estrella michelín y considero que se considere este punto en el menú. Por ahora, recomiendo a los consumidores no pedir nada de postre, porque no merece la pena a no ser que quieras echar la casa por la ventana. Respecto al servicio, encantador. Nada que objetar y el ambiente muy moderno, nada diferente a lo que se ofrece hoy en día. Tampoco ofrecen vino, lo cual resulta curioso.
Platos con un sabor extraordinario que no deja a nadie indiferente. Nos ofrecieron un entrante delicioso y nos encantaron los bao BLACK y POLLO-CARABINEROS. Aunque los precios en carta puedan parecer asequibles, las raciones son pequeñas, por lo que conviene tenerlo en cuenta si se pretende compartir. Un par de cosas que no nos gustaron del todo fue la oscuridad del local, que a veces resultaba algo incómoda, y la ausencia de cualquier tipo de vino en la carta.
El sitio está bastante bien en cuanto a precio y calidad, de ambiente es tranquilo y el servicio es bueno. Respecto al local tener en cuenta que hay que ir con reserva ya que es bastante pequeño. En cuanto a la comida hemos probado distintos tipos de bao y todos estaban buenos aunque a mi personalmente no me pareció ninguno sobresaliente, son un poco pequeños de tamaño pero tienen bastante relleno.
La comida increíblemente buena. Salmón con una saltita que combinaba increíble, los baos de setas, pilpil y el de sepia riquísimo. Aunque el del pilpil ojo que picaba bastante. El postre de bao de yema de huevo buenísimo, ojo que chorrea jaja No pongo un 5 en todo porque estuvimos esperando más de 20 minutos para pedir, y no nos decian claramente porque ( la cocina estaba saturada) , no nos puede tomar nota aunque sea? También creo que las mesas están algo juntas ( las de al lado de la ventana) me gustaría más espacio entre mesas. Volveremos porque la comida nos encantó.
La comida brutal, pero el servicio un poco seco o borde para una propuesta como esta, principalmente porque no ponen vaso con la cerveza, te llaman a los dos minutos que tenías la reserva hecha para meterte prisa y te largan/echan de la mesa lo antes posible. Como he dicho, la comida y el producto era brutal, los baos son únicos y las Alitas (fuera de carta) también era de gran calidad. Para ser un local de este tipo y en esta zona de Madrid está bien de precio.
La carta era algo escueta aunque todo lo que comimos está muy rico; esto no tiene más consecuencia que o cambian a menudo de carta o en 2 visitas has probado todo y no incite tanto a volver y seguir probando. Muy destacable el bao de costilla y curry fuera de carta y el de papada, de dulce, el squirt buenísimo. El local es pequeño, oscurito (salvo la zona de ventana donde estaba yo) pero sin más, quizás alguna decoración en alguna esquina o zona podría ayudar a mejorar el ambiente un poco. El servicio amable y atento y nos recomendó bien tanto comida como cantidades
La comida está buena, en concreto destaco los fuera de carta que probamos, que en esta ocasión fueron las alitas y el bao de pollo. La atención del personal fue buena y rápida. La única pega que pongo es el frío que hace en el local: tienen un sistema muy chulo de puertas, pero permanecen abiertas durante mucho tiempo (en mi opinión). Eso hacía que entrase mucho frío y que los platos -que llegaban con gran rapidez a la mesa- se pudiesen enfriar.
Son buenos en todo pero no perfectos. Lo de tener unos platos en carta y que estén con reseñas y que vale bien y que luego en cocina no, una pena. Todo muy especiado y de sabor riquísimo. Repetimos sin parar platos, es para dejarse llevar y probar y probar. Me gusta la entrada al sitio, o lo conoces o no entras, porque no sabes básicamente. Pienso en sus platos y la boca se hace agua.
Este bao bar, de los creadores de Nakeima, es una buena opción si estás por la zona y quieres comer algo original. Pasados unos años de su apertura, parece que ya se ha pasado el furor y es fácil encontrar sitio. Y con cocina abierta todo el día. Nosotros fuimos a cenar y como decía, encontramos sitio de inmediato. La zona de barra ya estaba ocupada, así que nos sentamos en una de las mesas bajas. La decoración del local es chula, con una iluminación aún más oscura que Nakeima. Según nos sentamos nos trajeron la carta y lo que entendía que era soja, pero que resultó ser una sopa fría. Creo que dieron por hecho que lo sabíamos, y cuando vinieron a recogerla ya nos explicaron que era un detalle de bienvenida. La verdad que no le vi mucho sentido en pleno invierno. Y su sabor me recordó un poco al avecrem industrial… Nos comentaron que había algunos platos que ya estaban agotados, así que nos fue aún más fácil pedir. Nos ayudaron a elegir las cantidades. Es verdad que lo suyo es pedir un bao por persona, pero llenan bastante por las salsas y perfectamente se pueden compartir. Teniendo esto en cuenta, la verdad que nos salió genial de precio, porque pagamos 30€ por persona y estoy segura que con la mitad nos hubiéramos quedado bien. La verdad que la cena me gustó en general, aunque ningún bao me robó el corazón. Están bien preparados, con una textura muy húmeda y etérea, pero creo que es en el relleno donde fallan. Los siu mai como siempre estaban muy ricos. Y quizá los bao de setas son los más originales. El Katsu Sando me gustó por su pollo crujiente a la vez que extra jugoso, aunque el pan no tenía mucho interés. Y para terminar, el Squirty bao, aunque ya estaba llena, me alegró la noche. Una bomba dulce y dorada. El personal fue amable y nos sirvieron bastante rápido.
Platos con un sabor extraordinario que no deja a nadie indiferente. Nos ofrecieron un entrante delicioso y nos encantaron los bao BLACK y POLLO-CARABINEROS. Aunque los precios en carta puedan parecer asequibles, las raciones son pequeñas, por lo que conviene tenerlo en cuenta si se pretende compartir. Un par de cosas que no nos gustaron del todo fue la oscuridad del local, que a veces resultaba algo incómoda, y la ausencia de cualquier tipo de vino en la carta.
El sitio está bastante bien en cuanto a precio y calidad, de ambiente es tranquilo y el servicio es bueno. Respecto al local tener en cuenta que hay que ir con reserva ya que es bastante pequeño. En cuanto a la comida hemos probado distintos tipos de bao y todos estaban buenos aunque a mi personalmente no me pareció ninguno sobresaliente, son un poco pequeños de tamaño pero tienen bastante relleno.
La verdad es que Haranita es un buen caso de estudio en lo que a la comida se refiere. No voy a hacer demasiado hincapié en lo que a la comida se refiere ya que es logra con creces la fusión entre la comida oriental y la mediterránea con un sabor sobresaliente. El sandwich de pollo, pasando por el bao negro o pollo y carabineros y, finalmente, el squirty bao, son algunos de los platos que recomiendo probar. Ahora bien, aunque aparentemente la carta parece ser barata, el tamaño de las raciones viene a ser bastante escaso. Esto pasa, sobre todo, en los postres, que a excepción de el Squirty bao, te cobran 5€ por dos centímetros de diámetro de lemon pie o de tarta de chocolate. Estamos en chueca y por ese precio, los competidores ofrecen postres de la misma calidad y más grandes. No hablamos de postres estrella michelín y considero que se considere este punto en el menú. Por ahora, recomiendo a los consumidores no pedir nada de postre, porque no merece la pena a no ser que quieras echar la casa por la ventana. Respecto al servicio, encantador. Nada que objetar y el ambiente muy moderno, nada diferente a lo que se ofrece hoy en día. Tampoco ofrecen vino, lo cual resulta curioso.
La comida increíblemente buena. Salmón con una saltita que combinaba increíble, los baos de setas, pilpil y el de sepia riquísimo. Aunque el del pilpil ojo que picaba bastante. El postre de bao de yema de huevo buenísimo, ojo que chorrea jaja No pongo un 5 en todo porque estuvimos esperando más de 20 minutos para pedir, y no nos decian claramente porque ( la cocina estaba saturada) , no nos puede tomar nota aunque sea? También creo que las mesas están algo juntas ( las de al lado de la ventana) me gustaría más espacio entre mesas. Volveremos porque la comida nos encantó.
Tenía muchas ganas de probar la nueva apertura de Nakeima. No se si fue un mal día, pero todo lo que comimos no fue especialmente sorprendente. Además no tuvimos suerte con un chico del servicio, si pedías poco le parecía mal y pocas ganas de agradar al comensal. Cocina abierta todo el día, opción de mesas altas, bajas o comer en barra. En la barra no ves ningún show especial.
Mucho ruido y mal servicio ensombrecen un buen trabajo en la cocina. Siumai casero que merece la pena probar. Masas perfectas, salsas fuertes y rellenos justos para unos baos elaborados. De los que comí me quedo con el de cochinita pibil y el black bao. El de pollo era más bien un bao de carabinero. Torrezno crujiente y jugoso. Katsu sando sin sorpresas si prefieres el pollo al cerdo. Pavlova muy rica 10/10.
Venía con muchas ganas de cenar aquí y quedé un poco decepcionada. El concepto mola y el local también, aunque está tan oscuro que apenas se ve en alguna mesa. La comida está bien, pero no para tirar cohetes. Me gustaron mucho el black bao y el de pollo, el de cochinita pibil tenía la carne súper seca. El Bunwich Mr. Chang me dejó completamente indiferente y el katsu sando, seco también. He escuchado cosas buenas de este sitio, así que supongo que fue un día puntual en el que justo fui yo. Aún así, no creo que vuelva.
Me decepcionó un poco y me fui de allí con sabor agridulce. Vaya por delante que la comida está muy buena, la carta tiene variedad de opciones y prácticamente todo lo que probamos nos gustó bastante y pareció original. Lo de tener que hacer fila y no poder reservar la verdad es que no lo termino de entender, me parece un poco más una herramienta de marketing que otra cosa. Los camareros no dan abasto (de hecho van metiendo mesas poco a poco a pesar de tener medio local vacío) y parece que hace falta personal. La atención es bastante mejorable, aunque son rápidos, había un camarero comiendo chicle sin disimular ni un poco (es raro verlo en tiendas y mucho menos en bares y restaurantes), no son atentos ni simpáticos, y aunque no nos atendieron mal, nos pareció que tenían una actitud un poco arrogante/chulesca. Creo que con la variedad de sitios que hay de calidad similar, estar haciendo cola no merece la pena.
Segundo restaurante de los creadores de Nakeima con un enfoque más low cost. Carta que continúa en estilo de la casa. Predominan los baos, algún dimsum, katso sando y algunos platos fusión siempre con un toque asiático. Algunos pases como la panceta a baja temperatura no estaban en su mejor estado. Servicio con mucho margen de mejora. Una escueta carta de champagnes con botellas que funcionan bien. Precios populares. Me costará mucho volver.
Sinceramente esperaba más. Voy bastante a su hermano mayor y tal vez las expectativas estaban muy altas. Al llegar nos trajeron el aperitivo enseguida pero luego tardaron más de 10 minutos en venir a la mesa a pedir las bebidas. La carta, muy breve, no sorprendió y los sabores, muy en línea de lo que puedes encontrar ya en muchísimos sitios de Madrid no tan especializados. Eso sí, el postre con yema de huevo insuperable. En resumen, tal vez esperaba más de lo que este lugar está dispuesto a dar. Seguiré yendo a su hermano mayor, que le ha puesto el listón altísimo.
Para mi, salir a comer no es solo sobre la comida, es una experiencia que involucra todo. En este caso mi experiencia no fue buena. Con respecto a la comida, sin duda hubo algunos aciertos, especialmente los Siu Mai. Algunos otros como un salmón y unos mejillones que estaban fuera de carta estaban correctos. En otros casos como su oferta para comer con las manos puede tener oportunidad de mejorar. Por otro lado entiendo la atmósfera que tratan de recrear y seguramente tiene sus aficionados, pero a nosotros nos tocó una música que, si es parte de recrear dicha atmósfera, es un desacierto total, al igual que el servicio donde había una persona muy amable y otra un tanto ruda en el trato, al punto que merece ser mencionado.
El restaurante nos resultó un poco oscuro e incómodo. Tiene varias mesas altas mal iluminadas, aparte es estilo street food y con las paredes negras no genera muy buena sensación. La comida estaba buena aunque nos pareció cara. Cada bao vale unos 4-5 euros y con uno no comes. Nosotros pedimos 3 y el que mejor estaba era el de carnitas. Aparte pedimos unos dimsun que estaban bastante buenos y como nos pareció poca comida añadimos unas alitas. Para finalizar pedimos un bao de yema de huevo que no estaba muy allá. En definitiva es bastante caro para la calidad y cantidad que ofrecen.
Sinceramente esperaba más. Voy bastante a su hermano mayor y tal vez las expectativas estaban muy altas. Al llegar nos trajeron el aperitivo enseguida pero luego tardaron más de 10 minutos en venir a la mesa a pedir las bebidas. La carta, muy breve, no sorprendió y los sabores, muy en línea de lo que puedes encontrar ya en muchísimos sitios de Madrid no tan especializados. Eso sí, el postre con yema de huevo insuperable. En resumen, tal vez esperaba más de lo que este lugar está dispuesto a dar. Seguiré yendo a su hermano mayor, que le ha puesto el listón altísimo.
Para mi, salir a comer no es solo sobre la comida, es una experiencia que involucra todo. En este caso mi experiencia no fue buena. Con respecto a la comida, sin duda hubo algunos aciertos, especialmente los Siu Mai. Algunos otros como un salmón y unos mejillones que estaban fuera de carta estaban correctos. En otros casos como su oferta para comer con las manos puede tener oportunidad de mejorar. Por otro lado entiendo la atmósfera que tratan de recrear y seguramente tiene sus aficionados, pero a nosotros nos tocó una música que, si es parte de recrear dicha atmósfera, es un desacierto total, al igual que el servicio donde había una persona muy amable y otra un tanto ruda en el trato, al punto que merece ser mencionado.
Me acerqué con una amiga a cenar el sábado a las 8. Hasta donde sé, no se puede reservar y se forman grandes colas así que mi idea del sitio era que era un sitio de picoteo (cava, caviar y baos te invita a pensar eso). Pero no, te sientas, rápidamente cenas y dejas la mesa porque se forman grandes colas fuera. No lo vi para cenar tranquilamente tomando algo con tus amigos… de hecho llegó la camarera con una carta y nos preguntó para tomar nota de la bebida. Pregunté si había vino, no había, solo cerveza, refrescos, agua y cava. Pide mi amiga un tercio y yo una copa de cava. No hay copas de cava, solo botellas. O sea que en el sitio de cava y baos no puedes pedirte una copa de cava. Le pregunto que qué cava hay, y me remite a la corta carta de bebidas. Las botellas si no recuerdo mal había 3 o 4 opciones, parecía que tenian mucha prisa aI que no me fije mucho, solo vi que rondaban y pasaban los 30 euros. Había una por 18 y nos recomendó esa la camarera, pensé que sería como de la casa o algo así y resultó ser una sidra… estaba rica de todas formas pero se llevan la botella, y como hay mucha prisa, no te has bebido la del vaso y ya te están sirviendo más y más, no te la vayas a tomar tranquilamente y te vayas a quedar más de la cuenta. Los platos son tremendamente pequeños, hay que pedir varios para cenar bien. Y la carta no es nada descriptiva, son todo nombres desconocidos y no hay ninguna descripción, nada. Tuvimos que preguntar plato por plato a la camarera que qué era casa cosa prácticamente. Incluidos los postres. Al final pedimos el entrante, que eran unas bolitas de cerdo. El bao negro y el de pibil y cochifrito. Nos dijo la chica que era poco, pero dijimos que pediríamos un postre… cuando nos trae el postre nos quedamos blancas. Era microscópico, el tamaño era más pequeño que un pastel, literalmente dos cucharadas. Pedimos el de limón y el de chocolate… eran muy cutres… una tartaleta finísima que no se ni si era casera con crema de chocolate y virutas de chocolate congelado parecía que con nitrógeno líquido y la misma tartaleta con crema de limón y merengues. Literalmente para dos cucharadas te daba. Salimos a 27 euros cada una y con bastante hambre. La comida estaba buena, los baos la masa estaba increíble pero para mí algo sosos… los postres que no es que estuvieran malos, pero eran bastante cutres y simplones… si no esta buena una crema de chocolate o de limón… pues mal asunto. Pero no fue para nada la experiencia que esperaba y no lo recomiendo. Es un poco trampa, diría que si lo que buscas es comer buena comida yo aquí no la encontré. Y si buscas tomar algo tranquilamente con tus amigos mientras picas buena comida, tampoco es tu sitio. Si buscas un sitio de moda sí, y como no vayas muy pronto esperarás una gran cola.
Una decepción. Comida mal ejecutada, todo a base de salsas artificiales y muy pesadas. Lo único que nos gustó fue el katsu sando, las alitas bañadas en salsa artificial pero sin ninguna gracia, los baos no estaba muy allá, el de oreja muy grasiento, cuando la oreja debía ser crujiente. Encima no tenían la mitad de las cosas que pone en la carta. El local helador, pasamos mucho frío y poco acogedor, pero lo peor el servicio. La música a toda pastilla y la camarera "cantando" Britney Spears por encima del volumen de la música... no daba crédito. La mujer que nos estuvo atendiendo era tan borde que ya caía en la mala educación. Tirando los platos en la mesa, con unas uñas larguísimas, respuestas muy bordes. No nos gustó y no lo recomendaría.
Pedimos el menú degustación, entre plato y plato tardaron 20 min, muy muy escaso para el precio, vale más la pena pedir los platos por separado, con el de degustación sales con hambre. La comida no está mala pero en Madrid encuentras sitios mucho más ricos y mejor de precio. Mucho postureo poca calidad.
Bastante decepción. Nos habían hablado muy bien y la experiencia en general bastante mala. Los platos no estaban mal aunque para mi gusto desequilibrados en condimentos y especias. La atención de la camarera muy borde, antipática y cortante. Te dan 1h y media para comer, que es más que suficiente. Sin embargo tardaron casi 40 min en traernos los principales, 15 minutos para dos vasos de agua, y así con todo. A as 21.30 literalmente nos echaron. No volveremos
Si vas, no te sientes en la barra si no quieres que se te revuelva el estómago. Porque si ofreces un servicio de cocina abierta, estaría bien recordarle a los cocineros que lo de masticar chicle con la boca abierta encima de todas las elaboraciones o coger las tartaletas de los postres después de coger mejillones sin lavar, queda bastante mal. También que los camareros se pongan a comer encima de la comida, cuando además hace 10 minutos que has pedido la carta de postres. El servicio ha sido terrible. Igual esto no habría influido tanto si la comida hubiera estado increíble, pero lo increíble es lo que picaba todo. Lo normal es indicar en la carta si los platos pican, o que al menos lo avise el camarero. Por prescripción médica no debo comer picante, pues 4 de 5 platos pedidos picaban muchísimo. Otra cosa increíble y mágica ha sido el bao de pollo y carabineros: carabineros no llevaba, cero. Lo he preguntado por si nos habíamos equivocado al pedir, y me han dicho que era así. No puedes estafar y engañar así al cliente. Casi nunca escribo reseñas negativas porque me da pena, pero hoy me ha dado más pena pagar 60€ e irme asqueada por lo que he estado viendo en cocina y encontrándome mal por todo el picante que no sabía que iba a comer. Dejo fotos (mucha mejor pinta que sabor), que luego con estas reseñas siempre acaba respondiendo el establecimiento y diciendo que es mentira que el cliente haya ido. Sí he ido, sí. Por decir algo positivo: el katsu-sando y la tartaleta de limón, correctos.
Si vas, no te sientes en la barra si no quieres que se te revuelva el estómago. Porque si ofreces un servicio de cocina abierta, estaría bien recordarle a los cocineros que lo de masticar chicle con la boca abierta encima de todas las elaboraciones o coger las tartaletas de los postres después de coger mejillones sin lavar, queda bastante mal. También que los camareros se pongan a comer encima de la comida, cuando además hace 10 minutos que has pedido la carta de postres. El servicio ha sido terrible. Igual esto no habría influido tanto si la comida hubiera estado increíble, pero lo increíble es lo que picaba todo. Lo normal es indicar en la carta si los platos pican, o que al menos lo avise el camarero. Por prescripción médica no debo comer picante, pues 4 de 5 platos pedidos picaban muchísimo. Otra cosa increíble y mágica ha sido el bao de pollo y carabineros: carabineros no llevaba, cero. Lo he preguntado por si nos habíamos equivocado al pedir, y me han dicho que era así. No puedes estafar y engañar así al cliente. Casi nunca escribo reseñas negativas porque me da pena, pero hoy me ha dado más pena pagar 60€ e irme asqueada por lo que he estado viendo en cocina y encontrándome mal por todo el picante que no sabía que iba a comer. Dejo fotos (mucha mejor pinta que sabor), que luego con estas reseñas siempre acaba respondiendo el establecimiento y diciendo que es mentira que el cliente haya ido. Sí he ido, sí. Por decir algo positivo: el katsu-sando y la tartaleta de limón, correctos.
Hice una reserva con 10 días de antelación, especificando que íbamos con un carrito de bebé. Cuando llegamos nos pusieron una mesa alta (que era la única que quedaba porque lo habían organizado al momento a pesar de la antelación de la reserva). Pedimos que nos cambiaran para comer cómodos con el carro y bebé, pero no quisieron cambiarnos porque las bajas estaban reservadas (era mentira porque estuvimos 1 hora y no llegó nadie) ni si quiera se molestaron en ofrecernos esas mesas. Si vas con niños, silla de ruedas o embarazada, especifícalo para poder comer en condiciones. Además reconocieron que la gente se va del local cuando ven que les tocan las mesas altas, ya que son muy incomodas.... Respecto a la comida, muy rica, recomendable. Repetiría si me el trato hubiera sido diferente.
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