Guía de OLIVIA SANTANDER
# Olivia Santander: Un Destino Culinario en el Corazón Vibrante de Cantabria
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OLIVIA SANTANDER ofrece una experiencia gastronómica única en el corazón de Santander. Con una valoración de 4.3/5.0 basada en 588 reseñas, este bar se distingue por la calidad de sus productos y su ambiente acogedor. En OLIVIA SANTANDER, cada detalle está pensado para crear mome...
Bar · Santander
Savoring Santander's essence, one sip at a time
OLIVIA SANTANDER, localizado no coração de Santander, oferece uma experiência gastronómica única num ambiente acolhedor e convidativo. Com uma avaliação de 4.3/5.0 baseada em 588 avaliações, destaca-se pela qualidade dos seus pratos e pelo serviço atencioso. Como bar, OLIVIA SANTANDER é o local idea...
OLIVIA SANTANDER, localizado no coração de Santander, oferece uma experiência gastronómica única num ambiente acolhedor e convidativo. Com uma avaliação de 4.3/5.0 baseada em 588 avaliações, destaca-se pela qualidade dos seus pratos e pelo serviço atencioso. Como bar, OLIVIA SANTANDER é o local ideal para desfrutar de momentos especiais, seja num encontro casual ou numa celebração. A atmosfera, cuidadosamente criada, proporciona o cenário perfeito para relaxar e apreciar o melhor da culinária local.
Olivia Santander es un pequeño bar con una excelente elaboración y atención al detalle. Los clientes destacan la calidad del sushi, especialmente los nigiris flambeados, y el trato profesional y cercano del personal, como Sergio. El ambiente es íntimo y acogedor.
Tip: Déjate aconsejar sobre cuánto pedir y no dudes en probar los nigiris flambeados.
Dados de Wikidata
OLIVIA SANTANDER está localizado em Santander, rodeado de locais de interesse cultural e histórico. Aqui estão alguns dos pontos mais notáveis nas proximidades.
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Me ha encantado. Tiene una carta reducida, pero espectacular, cosa que agradezco. Los platos salen rápidamente y están muy bien elaborados. La persona que nos atendió, además de tratarnos de maravilla (mil gracias!!!), nos aconsejó y pudimos disfrutar de la cena. Pedimos el jow con huevo de codorniz (hay que probarlo), los niguiri mixtos flambeados, un tartar de atún riquísimo y unos uramaki de atún rojo. Maravilla! Y si puedes deja hueco para el postre (no son muy japoneses, pero son caseros y buenísimos). Tienen cervezas japonesas y cócteles que preparar muy bien. El Roku sour ya es mi favorito. La única pega es el espacio, es un sitio pequeño, pero quizás si fuera más grande perdería esa rapidez y esa calidad de servicio. Tengo que volver.
El restaurante Olivia es una auténtica maravilla para los amantes de la cocina japonesa. Es un pequeño restaurante en pleno centro de Santander donde desde el primer momento se nota el cuidado en cada detalle: un ambiente agradable, una atención cercana y profesional, y una comida deliciosa. He estado 3 veces y siempre salgo satisfecho. Los platos están muy bien presentados y llenos de sabor —todo fresco, equilibrado y con ese toque de autenticidad que se agradece y se nota la calidad de los ingredientes. El servicio es amable y atento, siempre dispuestos a recomendar y explicar cada plato con una sonrisa. En resumen, una experiencia redonda, perfecta tanto para una cena especial como para disfrutar de buena comida japonesa. ¡Sin duda, para repetir muchas mas veces!
Este es tu sitio para probar sushi de calidad en Santander. Si vas, no dudes en pedir los nigiris flambeados (aunque toda la carta está exquisita). El lugar es íntimo y con luces indirectas. Además, la atención del personal es increible.
Carta de película. Si te gusta el sushi no dudes en probar la carta de este pequeño restaurante. Si no te gusta el pescado crudo tienes mil opciones diferentes como marginados, braseros...Y si te gusta, prepárate a disfrutar! Está todo buenísimo!! Déjate aconsejar sonre cuánto pedir. Obligatorio reservar. El sitio es muy chiquito. Dispone servicio a domicilio y take away.
Hemos comido muy bien. A destacar el Uramaki de queso de cabra y tomate seco. Es muy original y riquísimo. Con ganas de repetir para probar otras cosas de la carta.
Local pequeño que ofrece sushi y buenos cócteles. El servicio fue bastante rápido y todo lo que probamos estuvo muy rico. Quizás sea un poco oscuro el local y no le vendría mal un poco mas de luminosidad por las noches.
Sitio espectacular. La comida riquísima y el trato inmejorable. Hay grandes trabajadores/as en este establecimiento. Sin duda alguna, volveremos.
Este sitio superó nuestras expectativas. Es un local de comida japonesa que cuida cada detalle, con un ambiente tranquilo y un decorado excepcional. El servicio es rápido y eficaz, tiene la cocina semiabierta donde se puede ver cómo preparan los platos. Cada plato está muy bien cuidado y presentado, y el sabor también está a la altura. Nos gustó mucho, volveremos.
Un poco difícil reservar al ser pequeño. Pero sin duda una muy buena elaboración y atención. Merece la pena dejarse aconsejar. Sergio la persona que nos atendió un muy buen profesional. Lugar para incluirlo en los sitios a visitar con regularidad
De pura casualidad encontramos este pequeño y fabuloso restaurante-coctelería en una de las calles con más ambiente de todo Santander. Sólo queríamos tomar un aperitivo y nos sentamos en una de sus mesas en terraza con taburetes altos, tiene poquitas mesas fuera. Y para nuestra sorpresa descubrimos una fascinante carta de comida fusión asiática y peruana. Pedimos unos niguiris de lubina que estaban buenísimos y muy bien presentados. Pero lo que nos dejó sin palabras fue el ceviche también de lubina que es el más exquisito que jamás hayamos probado y eso que hemos ido a unos pocos de restaurantes peruanos. Sublime!! La salsa finísima y el equilibrio entre el mango, las uvas rojas, el pepino y los trozos bien abundantes y de primera calidad de la lubina resultaba perfecto. La decoración del interior simplemente genial. La próxima vez reservaremos mesa para almorzar sin duda alguna. Y por cierto, la dueña que se encontraba allí con unas amigas, charló con nosotros y era encantadora! Al igual que todo el servicio que nos atendió.
Entrar a este SUSHI BAR es una experiencia sensorial completa: desde la luz tenue que envuelve el espacio hasta la precisión con la que cada pieza de sushi llega a la mesa. No es un restaurante más: aquí el protagonista absoluto es el umami, ese quinto sabor difícil de describir, pero imposible de olvidar.
Fuimos 2 personas y pedimos el Tiradito de atún rojo con rocoto y mango, un Jow de salmón y yema de codorniz y unos Hosomakis california que estaban ricos. Pero lo mejor de la experiencia fueron la Causa de langostinos y el Tartar de lubina aquanaria con trufa, mango y aguacate. Sin duda muy recomendables. Rematamos con una tarta de chocolate con espuma de maracuyá y un coctel de ron. Dispones de una carta con bastante variedad de cocteles. El servicio muy bueno, muy atentos. Buen ambiente. Repetiremos. 👏
Sitio muy recomendable. Fuimos a cenar dos personas y compartimos un tartar y uramakis de salmón y atún a la llama (100% recomendables) y todo riquísimo y de calidad. El sitio es muy bonito y el ambiente muy agradable, quizás es excesivamente oscuro, nos costaba hasta leer la carta. La única pega Es que nada más servirnos el último plato ya nos estaban ofreciendo los postres, quedando en ese momento solo dos de la carta, era tarde si, pero no puedes dar reservas a las 22:45 y pretender que a las 23:20 la gente haya acabado de cena. Aún así volveremos seguro
Un sitio bonito y acogedor donde el servicio fue perfecto y la comida más de lo mismo. A pesar de haber llamado a última hora hicieron todo lo posible por ponernos en una barra para cenar, aunque fuese pequeña. Todo genial y estupendo 🙌
restaurante de calidad precio muy bueno, con una atención al cliente excelente y muy amables. pedimos recomendación sobre algunos platos y 10/10. sabores únicos y si eres amante del sushi te encantará. innovadores y muy acogedores. volveremos.
Cenamos en la terraza. El servicio fue muy bueno y la comida estaba espectacular. Lo que más nos gustó (tripitimos) fue el jow de salmón a la llama. Pedimos tb tartar de atún picante con aguacate, ensalada wakame, jow de atún y jow de salmón con yema.
Si te gusta la comida japonesa y peruana bien hecha, es el restaurante. Pequeño y original, en Olivia se puede cenar por ejemplo Ceviche mixto, temaki de langostino crujiente, Tartar y la tarta de chocolate con espuma de maracuya ... que es espectacular. La atención muy correcta y la cocina muy profesional.
Es un sushi bar, tienen una terraza pequeña en la calle que es donde cenamos nosotros. El sushi un 10, de los mejores que he probado, la calidad del pescado es muy buena y el punto del arroz es perfecto. La atención por parte de las camareras muy buena y cercana. Volveremos seguro, mereció mucho la pena!
es un sushi bar realmente rico. el California crujiente es una barbaridad de rico. hay que pedirlo si o si. una vez pedi el tartar de atun, y el otro dia el tartar de lagostino y aguacate que estaba super rico. ademas puedes pedir cócteles para acompañar la comida. totalmente recomendable
De los mejores sushi de Santander, calidad/cantidad/precio increíble. El local es un poco pequeño, y tiene pocas mesas, casi siempre está lleno así que recomiendo reservar. Los gunkan de salmón son los más ricos que he comido nunca, los recomiendo. Camarera simpática :). Servicio un poco lento, solo había un chico cocinando sushi, pero merece la pena.
Tenía el ojo echado a este sitio desde hace tiempo y por fin pude ir. Para compartir, pedimos uramaki de atún llama picante y de langostino crujiente. Además de tartar de lubina con aceite de trufa. Todo ello acompañado de un vino blanco cántabro 'Yenda Spicata'. Brutal la fusión de sabores, me he quedado con ganas de probar más platos. Repetiré sin ninguna duda.
El local es muy bonito, eso si es muy pequeño por lo que conviene reservar al menos el día antes, ya que sin reserva dudo que consigáis mesa. La carta se compone en su mayoría por distintos tipos de sushi, ceviches y tartares. Pedimos el tartar de atún acompañado de una salsa de maracuyá y huevas, makis de Salmón y de atún picantes y unos cócteles para acompañar. Todo muy rico y muy bien presentado y el personal muy amable. De postre tarta de queso. Salió algo caro pero disfrutamos mucho de la cena y seguramente repitamos ya que a mi pareja Le gusta mucho este sitio.
Un espacio a tener en cuenta si haces ruta gastronómica por Santander. Un gran sentido a la hora de elaborar sus platos y coctails (he tomado uno picante con toque ahumado y matiz de cylantro). Sushi, hmmmm. Me atendio Mario, gran conocedor de tema. Me preparo un recorrido de sushi muy bien equilibrado. Equipo de cocina bien coordinados con los de sala, me atendieron muy bien. Estab en un dia tranquilo, asi que siempre mejor intentar reservar, que hay gente, que sabe que hay cosas buenas alli.
Todo fantástico, Mejor japones de Santander! La comida es riquísima y la preparación de los platos es muy elegante y creativa! El servicio y la atmósfera un 10!
Local pequeño pero comida rica. La sopa Miso no me gustó mucho, se podía comer… “los niguiris mixtos a la llama” súper ricos y el “uramaki de atún y langostino crujiente” muy sabroso con la salsa de encima. De peruana solo probé “la causa de pulpo acevichado” me pareció soso, mucho sabor a limón, solo lleva puré de patata, pulpo y mucha cebolla roja cruda, se quedó gran parte sin comer. La tarta de queso muy buena 👌🏻 El tiramisú regular, poca galleta o bizcocho, mucho mascarpone y echaron por encima una especia verde que le daba un amargor desagradable, no entendí esos polvos ahí 🥴.
Experiencia de 10. Pedimos 4 platos para dos personas, 3 Uramakis y un tartar. El camarero te recomienda en todo momento lo que pedir y te aseguras una experiencia muy buena. Mi recomendación Sushi de Fresa y el de arroz inflado con langostino frito. Repetiremos sin dudar.
El sushi exquisito, el uramaki de salmón con fresa original y rico, pero el de langostino crujiente lo repetimos de lo buenooo que estaba. El tartar vegano estaba bien y el ceviche de pulpo tenía demasiado cilantro para mi gusto, pero vamos depende de cada persona. Las mesas de la terraza algo incomodas por el tamaño y estabilidad, mejorable.
Si quieres disfrutar de un Sushi de primera no puedes dejar de visitarlos. Sus cocineros son unos expertos, Geo te preparará el mejor plato. De la atención ni hablar, es de primera, Ana y Juan te harán pasar una noche muy agradable. Y no te puedes ir sin tomar un cóctel, ya que tienes a uno de los mejores de España, no es sólo el sabor. Te invito a que te pares de tu mesa a mirar como los prepara porque definitivamente es un arte.
Magnifica comida en un local muy acogedor y buen servicio. Los uromakis y los hosomaki deliciosos y muy bien preparados, con cuidado y buenos ingredientes. El ceviche mixto fresco y muy rico. Incluso la cerveza artesana japonesa era una sorpresa. También recomendamos el tiramisú de macha perfecto como complemento ideal.Nos atendieron de maravilla. Solo por esa comida volvería a Santander.
Hemos tenido que esperar un poco porque no habíamos reservado, sin embargo, en la espera tomamos un cóctel, caipirinha, que estaba riquísima y una Alhambra, el dueño hizo súper amena la espera e intento ubicarnos lo antes posible, en cuanto pudo nos ubicó en una mesa increíble 😍 con vistas a la ventana que estaba una pared con una decoración muy bonita, pedimos y la comida salió al ritmo que íbamos cenando, por lo que en ningún momento esperamos entre plato y plato, la atención de todas las personas desde que entramos en el restaurante de 10, que por destacar tiene una decoración espectacular 😍 un 100/10. Como recomendación el orden de los platos los cambiaría para comenzar con los sabores más suaves y acabar con los más fuertes, el uramaki de salmón y langostino crujiente mi favorito 😻 sin dudas, aún así todo excelente, muchas gracias, volveremos 🙏🏻✨ Y reservar para que no se pierdan las delicias de este sitio 😊
Tenía muchas ganas de ir y la verdad que espectacular, hay que reservar porque es pequeño, muy bien decorado. Nos atendieron muy rápido, nos asesoraron sobre que pedir y la verdad que un acierto, comida de mucha calidad, todo lo que pedimos estaba muy bueno pero he de destacar el uramaki de langostino crujiente, brutal. Sin duda repetiremos.
Conviene reservar sitio , ya que el local es bastante pequeño, la atención fue inmaculada y rápida . Los platos muy muy buenos , es un sitio para ir a comer sushi y no fallar. He oído hablar de la calidad de sus combinados aunque todavía no les he probado , lo tengo como pendiente . Volveré
El mejor sushi de la ciudad. Tienen platos adaptados sin gluten. El personal y el establecimiento son de 10. Muy recomendable.
Experiencia enriquecedora a tope, sabores nuevos para un profano, nos encanto el uramaki de langostino crujiente, bueno espectacular lo que más nos gustó después comimos un tartar de atún rojo picante que estaba bueno por lo trabajado que estaba aunque al ser trozos un pelín grandes y crudo no estoy muy familiarizado y no me encantó, después comimos otro uramaki esta vez California que estaba muy rico también, después dos postres cada cual mejor, la verdad es que hacéis magia mezclando sabores. Enhorabuena a Pablo por aconsejarnos tan bien y a ese equipo que nos trataron de maravilla, ánimo y seguir así, volveremos.
Puff no se ni por dónde empezar…….. Ha sido una experiencia que ya quisieran muchos estrellas Michelin Desde la entrada sin tener reserva y como nos recibió la chica de la barra de la entrada hasta el último de los camareros. Del producto no hablar pongo fotos que lo dicen todo…… Volveré sin duda Gracias chicos por todo vuestro trabajo y esfuerzo por que tenéis que estar orgullosos de vuestro trabajo….
Lugar pequeño con encanto. La calidad de la comida muy buena. La presentación de los platos con mucho mimo. Los cócteles sin alcohol muy sabrosos. La atención del personal buena y muy atentos. Recomiendo que se solicitéis sugerencias al personal. Nos recomendaron un plato de variados exquisito. Un lugar de sushi de calidad muy bueno con un precio más que razonable.
Al principio nos negaron una mesa ya que estaba todo reservado, aunque finalmente nos proporcionaron una mesa. El local y su decoración es lo más destacable de este restaurante. Cuidando cada detalle al milímetro, ideal para acudir en una noche para una cena tranquila. La elaboración del shushi te va a gustar. Fusionan muchos sabores y experimentan con el paladar. Te aconsejo que elijas una gran variedad y no dejes de probar ninguno. Son simplemente únicos e inigualables. El producto es fresco. La atención del personal también es muy buena, dando consejos y preguntando si nos falta alguna cosa, en todo momento. Ideal para parejas o grupos pequeños. El local no es muy espacioso.
Sushi espectacular y cócteles que sorprenden, un sitio que realmente destaca por la calidad de el sushi y su gran presentación. Además tiene una amplia variedad de cocteles que maridan perfectamente con una buena sobremesa y el ambiente y la decoración de el lugar lo hacen perfecto para una cena especial.
BRUTAL! Local muy acogedor y decorado con gusto. El servicio súper atento y siempre dispuesto a resolver nuestras dudas. Respecto a la comida, sin duda, el mejor sushi de Cantabria. Platos atractivos, contundentes y llenos de sabor. Vinimos recomendados y se ha convertido en una parada obligatoria en Santander.
Comida muy buena y elaborada. El tartar y el ceviche estaban muy ricos pero destacaría sin duda los uramakis. Precio bastante elevado pero acorde a la calidad. *********** Volvimos a ir ya que la comida nos encanta. Como siempre, estaba muy buena. El servicio podría ser un poquito más atento. Teníamos que estar todo el tiempo detrás de la camarera para pedirle cualquier cosa. Además como no te ponen soja en la mesa tienes que ir todo el rato pidiendo que te pongan más.
El restaurante Olivia en Santander ofrece una experiencia excepcional para los amantes del sushi y del pisco. Desde el momento en que entras, te sumerges en una atmósfera acogedora y elegante, perfecta para una comida íntima o una celebración especial. El servicio es impecable, con un personal atento y amable que se esfuerza por hacer que cada cliente se sienta como en casa. La estrella del espectáculo es, sin duda, el sushi. Cada pieza está expertamente elaborada con ingredientes frescos y de alta calidad, y se presenta de manera exquisita. Desde los clásicos nigiri hasta los rollos más creativos, cada bocado es una explosión de sabores y texturas que deleita los sentidos. Además, la variedad de opciones en el menú garantiza que haya algo para todos los gustos, ya seas un aficionado experimentado o un novato en el mundo del sushi. Y no podemos olvidar el pisco. La carta de bebidas ofrece una impresionante selección de piscos, tanto clásicos como innovadores, que complementan a la perfección la comida. Desde cócteles refrescantes hasta degustaciones de piscos premium, hay algo para satisfacer a cualquier paladar. En resumen, el restaurante Olivia en Santander es un destino imprescindible para aquellos que buscan una experiencia culinaria memorable. Con su excelente sushi, servicio impecable y fantástica selección de piscos, es el lugar perfecto para disfrutar de una comida inolvidable.
Primera vez que probaba en el Olivia y superó mis expectativas. La mezcla de sabores en los platos es espectacular y la verdad es que siendo una loca del sushi no me esperaba que fuera a gustarme tanto este sitio (tenía algo de miedo porque las piezas de sushi tuvieran mal sabor o las mezclas no fueran de mi agrado). En serio, lo recomiendo muchísimo, es una pasada de sitio. Además los cócteles están de muerte también.
La camarera muy maja nos explicó que era un restaurante sushi fusión con peruano. Es un restaurante muy pequeñito, pero de los mejores sushis que he probado. Los uramakis de langostino, sin duda recomendable por su fusión de diferentes sabores, podría decir que el mejor que he probado nunca. El tartar de atún estaba delicioso, nunca lo había probado con burrata y sin duda un acierto. Para mi gusto, el tiradiro de salmón podría decir que la salsa no me acompañaba bien, pero creo que porque me encanta el sashimi solo. (La camarera muy amable me ofreció poner la salsa a parte, pero yo quería probarlo junto) Recomendadisimo! Puedo decir que ya tengo restaurante de sushi favorito!
Muy buen sushi, y gracias a su wasabi gana 100000 puntos más el restaurante. Ese wasabi solo lo he visto en el mejor restaurante japonés en el que he estado, en Madrid. Se agradece que restaurantes tengan este tipo. El tiradito de corvina era espectacular. Todos los platos buenísimos, no es demasiado caro y muy buena calidad. Volveré.
Para empezar, destacar que el sitio está muy bien localizado en el centro. Es un local pequeño, acogedor y con mucho encanto, perfecto para una comida tranquila en pareja. Fuimos a comer y nos sorprendió muy gratamente. Pedimos dos cócteles que estaban riquísimos y muy bien preparados. El tartar de salmón, de gran calidad y muy bien elaborado, nos encantó. Los nigiris de anchoas fueron espectaculares, y los joes de codorniz y salmón, auténticos y llenos de sabor. El uramaki de langostino crujiente estaba excelente, con un contraste de texturas delicioso. Para terminar, la tarta de chocolate con espuma de maracuyá nos dejó un sabor de boca increíble: intensa, equilibrada y muy, muy rica. En general, una experiencia excelente. Sin duda, repetiríamos en Olivia muchas veces. 💛
El restaurante Olivia es una auténtica maravilla para los amantes de la cocina japonesa. Es un pequeño restaurante en pleno centro de Santander donde desde el primer momento se nota el cuidado en cada detalle: un ambiente agradable, una atención cercana y profesional, y una comida deliciosa. He estado 3 veces y siempre salgo satisfecho. Los platos están muy bien presentados y llenos de sabor —todo fresco, equilibrado y con ese toque de autenticidad que se agradece y se nota la calidad de los ingredientes. El servicio es amable y atento, siempre dispuestos a recomendar y explicar cada plato con una sonrisa. En resumen, una experiencia redonda, perfecta tanto para una cena especial como para disfrutar de buena comida japonesa. ¡Sin duda, para repetir muchas mas veces!
Carta de película. Si te gusta el sushi no dudes en probar la carta de este pequeño restaurante. Si no te gusta el pescado crudo tienes mil opciones diferentes como marginados, braseros...Y si te gusta, prepárate a disfrutar! Está todo buenísimo!! Déjate aconsejar sonre cuánto pedir. Obligatorio reservar. El sitio es muy chiquito. Dispone servicio a domicilio y take away.
Este es tu sitio para probar sushi de calidad en Santander. Si vas, no dudes en pedir los nigiris flambeados (aunque toda la carta está exquisita). El lugar es íntimo y con luces indirectas. Además, la atención del personal es increible.
Este sitio superó nuestras expectativas. Es un local de comida japonesa que cuida cada detalle, con un ambiente tranquilo y un decorado excepcional. El servicio es rápido y eficaz, tiene la cocina semiabierta donde se puede ver cómo preparan los platos. Cada plato está muy bien cuidado y presentado, y el sabor también está a la altura. Nos gustó mucho, volveremos.
Un poco difícil reservar al ser pequeño. Pero sin duda una muy buena elaboración y atención. Merece la pena dejarse aconsejar. Sergio la persona que nos atendió un muy buen profesional. Lugar para incluirlo en los sitios a visitar con regularidad
Sitio increíble. El ambiente muy acorde al tipo de comida (aunque un poquito más de luz para ver bien la carta, no estaría mal 😬) y el servicio de 10. Nosotras pedimos por recomendación de la camarera y un acierto. El uramaki de langostino crujiente y el completo de salmón rojo, 100% recomendable!! Los cócteles también hay que probarlos!
Un buen rte para catar algo de la comida japonesa y peruana. Trato excelente por parte de la camarera y servicio de comida rápido, sin largas esperas, nosotros nos centramos en sus preparados peruanos (ceviche mixto, causa de langostinos y tiradito de lubina) buena presentación de los platos y de sabores redondos y potentes en cuanto a su punto de acidez aunque el ceviche para nuestro gusto estando bien ejecutado apenas llevaba cilantro, la causa bien presentada, sin escatimar langostinos, y el tiradito muy conseguído pero escaso en cantidad, salimos contentos, la parte menos positiva es que las raciones fueron algo escasas y que el local siendo pequeño no había aire acondicionado, solo extracción lo que nos hizo estar algo incómodos debido al calor exterior que también se había trasmitido en parte hacia el interior del local. Para repetir la experiencia.
Buena cena Apostar por un japo como Olivia para cenar es un seguro. Fuimos con reserva al ser semana grande en Santander y, al ir en primer turno, nos dijeron que debíamos dejar la mesa antes de las 22.30 (personalmente es algo que me sigue chocando de cualquier restaurante) Más allá de eso, la comida muy buena. Pedimos un tartar de atún picante muy bueno, un uramaki de salmón fresa que, estando bueno, no me pareció una mezcla demasiado acertada ya que el sabor de la fresa mataba el del resto de ingredientes. El siguiente plato fue un uramaki de langostino crujiente que sí me pareció excelente y compensado. Para acabar pedimos unos temakis de salmón y otros dos de anguila. Los de salmón no los probé porque los eligieron nuestra pareja acompañante. Los de anguila estaban espectaculares. De estos no hicimos foto porque estábamos deseando probarlos. En resumen. Un buen sitio para cenar en el que probar un sushi cuidado y bien elaborado.
Se presenta como fusión de cocina japonesa y peruana. Lo cierto es que salvo el ceviche el resto de la carta parece japonés. Si no te gusta el pescado no es tu sitio, no hay nada de carne para elegir. El local es muy pequeño, y las mesas están muy juntas. Imprescindible reservar. El personal es muy amable y atento, y el servicio rápido. El plato estrella sin duda el crujiente de langostino. Muy buenos los niguiris de salmón y de atún rojo. Buenísimo el tartar de atún picante, y abundante ración. Rico el tiramisú, pocos postres pero todos caseros. No tienen café, pero a cambio puedes tomar un cóctel con licor de café muy bueno. La oferta de cócteles es interesante. El precio un poco elevado, pero la experiencia merece la pena. Recomendable. 2 comensales con vino 94€
- El tartar de salmón con mango, tiene un sabor muy bueno y la combinación con el resto de ingredientes le da un buen toque. La salsa de mango está muy bien. El tamaño de la porción está bastante bien en nuestro caso para dos personas - El jow salmón con huevo de codorniz, también está muy bueno, el huevo le aporta bastante por lo que recomiendo coger la versión con el huevo. Te vienen dos unidades y lleva dentro un arroz como con un aliño que le da muy buen sabor - Los temakis de salmón completo y el de lubina con langostino, están muy buenos y la salsa que llevan les da muy buen sabor, se comen con las manos y al tener arroz llena bastante - Uramaki atún llama picante, está bien aunque tampoco es nada fuera de lo común, una pieza de sushi sin más que sí que tiene un saborcillo picante por la salsa encima del pescado y tiene un problema que es el tamaño ya que es bastante grande y no entra en la boca de una sola vez por lo que se desmorona todo - Mousse de mango con chocolate, muy buena la salsa de mango y es lo principal que da sabor, ya que la mousse en si no tiene demasiado sabor por lo que recomiendo coger la cucharada junto a la salsa de mango. En resumen, lo que más recomiendo probar (de lo que he probado) es el tartar de salmón con mango y el jow de salmón. La calidad del pescado es muy buena.
Una elección destacada para los amantes de la cocina japonesa. Local con ambiente relajado y platos deliciosos. Las opciones veganas están bien resueltas, aunque nos hubiera gustado que la carta incluyera más información sobre los platos, pues apenas tienen descripción sobre sabores o ingredientes.
Sitio acogedor donde poder cenar tranquilo y sabiendo que la calidad-precio es de las mejores de la ciudad. Acostumbrados al nivel que hay en Madrid este restaurante se asemeja en muchos platos a los de allí. Seguid cuidando el producto y seguiréis teniendo el local lleno por muchos años.
Comimos este fin de semana en este restaurante y la verdad que nos gustó bastante. Pedimos para compartir el tartar de aguacate picante (pica poco, la salsa te viene en un lateral del plato), unos nigiris mixtos flameados (el de lubina y salmón especialmente ricos) y un par de jows de salmón y huevo de codorniz que, para mí, nada especial.
Fuimos siete a comer y elegimos el segundo turno de comida (15.30). Tuvimos que esperar para que nos sentaran y para cuando pedimos eran las16h. Quisimos pedir más pero nos dijeron que la cocina ya estaba cerrada (antes de las 16.30) lo que no tiene mucho sentido si tienen es horario de comidas... Además no nos avisaron antes de cerrarla. Tuvimos que picar algo más en otro sitio. Eso sí, el sushi espectacular, muy recomendable.
Un sushi normal. El precio no está acorde con la calidad del producto. Esperaba un sushi más balanceado, tanto en sabor como en textura. La presentación es correcta, pero el sabor no destaca. En general, una experiencia promedio para el precio que cobran.
Reservamos mediante Google para cenar a las 8:15 de la noche y nos asignaron asiento en barra. El problema es que no era en barra, era en una repisita que hay a la entrada donde entraba todo el mundo que iba a cenar y los repartidores y la mayoría dejando la puerta abierta en pleno enero. Por supuesto, nos cobraron lo mismo que si cenáramos en una mesa sentados y no tuvieron el mínimo detalle. Respecto a la comida, no puedo decir nada malo estaba buena. Esto es un simple comentario, para que no os engañen cuando os digan que os sitúan en la barra. Envío fotos del lugar donde nos ubicaron.
Ya no es lo mismo el arroz seco y los sabores los mismos. Yo he ido 3 veces y ha cambiado muchísimo era y digo era bueno ahora muy mediocre y el servicio realmente malo especialmente la chica Priscilia con una actitud realmente pedante y condescendiente no vale la pena
Local extremadamente estrecho. Nos colocaron en una mesa de dos literalmente en pleno pasillo, con gente pasando constantemente a escasos centímetros: cero intimidad y muy incómodo. Los platos, además de carísimos, venían con una cantidad ridícula. Cuando pagas esos precios esperas una auténtica explosión de sabores… pero en absoluto fue así. Sinceramente, hay otros locales especializados en este tipo de cocina muchísimo más agradables, con más encanto, más cómodos, más económicos y, sobre todo, con una calidad muy superior. Aquí, por desgracia, la experiencia ha dejado mucho que desear.
Hemos ido a comer ya que somos amantes del sushi y tras tanta fama que tenia el lugar pues nos decidimos por ir . Nos dejamos un poco ayudar ya que no sabíamos bien que pedir y bueno la verdad esperabas más . Me parece que está sobrevalorado la fama que ya tiene para lo que comimos , además de que es bastante caro ( acostumbrados a que sushi no es barato de por si en otros lugares , esté lo es más ) . El que más me gusto fue el de queso cabra y tomate seco ( que es el único que no tenia pescado ) .La verdad que salimos algo decepcionados pues no es lo que esperaba quizás Mís expectativas eran altas pero yo no repetiré .
Primera visita en agosto 2019: local abarrotado, nos informan de que tenemos 45 minutos para comer y que tiene que ser en barra, aceptamos y la verdad es que la experiencia fue muy buena, todo muy rico y apetecible, bien elaborado, y comimos cómodamente dos personas en el plazo establecido. Lo peor: el insufrible calor que hacía en el local, todos los camareros sufriendo y los comensales también. Pero en general salimos encantados y con muchas ganas de volver. Segunda visita en junio 2020: lunes, pasamos sin reservar y también nos dan un plazo de una hora para comer (parece ser costumbre del local). Local medio vacío (suponemos que por la medidas del COVID-19), pedimos, nos traen la bebida y no volvemos a saber nada de nadie. Pasados 50 minutos nos llega uno de los uramakis que habíamos pedido y tenemos que reclamar salsa de soja (igual que todas las mesas de nuestro alrededor). El uramaki estaba goloso (aquí hacen makis y nigiris fusión con muchas salsas y demás), pero el salmón no hacía apenas acto de presencia. Visto el panorama, 15 minutos después pedimos la cuenta: tuvieron eso si el detalle de invitarnos a parte de la consumición. Los cocineros no dejaban de sacar platos pero casi ninguno llegaba a la sala (donde estaban todas las mesas recibiendo platos con muchísima separación), así que suponemos que estarían a tope con pedidos a domicilio. En general una experiencia para no repetir, ¡qué pena! :(
Fui por las buenas reseñas y decepcionó. Niguiris con demasiado arroz, duro y seco; Demasiado topping y pescado ultrafino q no notas el sabor del pescado. Temaki de anguila se hacía bola por el arroz, poca cantidad de pescado. Puede q otros platos estén mejor.
Fuimos a cenar porque nos habían hablado mucho de este sitio y decepción total .. 1.poca luz que te deja ciego leyendo la carta 2. Las mesas son enanas y da la sensación de estar comiendo en un baño por la oscuridad que hay 3. La salsa de soja es saladisima 4. Los makis más gordos que he visto en mi vida …. Eso si, todo arroz y poco pescado. Calidad precio mal muy muy mal. No volveré.
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C. Peña Herbosa, 11, 39003 Santander, Cantabria
C. Peña Herbosa, 11, 39003 Santander, Cantabria
# Olivia Santander: Un Destino Culinario en el Corazón Vibrante de Cantabria
Santander, la capital de Cantabria, se erige majestuosa sobre el Cantábrico, una ciudad que conjuga a la perfección la elegancia de su arquitectura, la vitalidad de su puerto y la inmensa riqueza de su entorno natural y cultural. Es un destino donde la brisa marina se entrelaza con el aroma de la gastronomía local, ofreciendo a sus visitantes una experiencia sensorial inolvidable. En este escenario de encanto y tradición, establecimientos como Olivia Santander, ubicado en la céntrica C. Peña Herbosa, 11, se presentan como puntos de referencia que contribuyen a la efervescencia culinaria de la ciudad, invitando a explorar los sabores de una tierra generosa.
Este artículo se sumerge en la esencia de Santander, su historia, su vibrante corazón urbano y, sobre todo, su impresionante legado gastronómico, contextualizando cómo un lugar como Olivia Santander se inserta en este rico tapiz de experiencias. A través de un recorrido por la cultura, los productos y las tradiciones de Cantabria, desvelamos el atractivo que convierte a Santander en un imán para los amantes del buen comer y del buen vivir.
La historia de Santander es tan profunda y rica como las aguas que la bañan. Sus orígenes se remontan a la época romana, cuando era conocida como Portus Victoriae Iuliobrigensium, un puerto estratégico para las rutas comerciales del Imperio. A lo largo de los siglos, la ciudad ha evolucionado, pasando de ser un modesto asentamiento a convertirse en un pujante puerto comercial y en un elegante destino turístico, especialmente popular entre la realeza y la burguesía en el siglo XIX y principios del XX.
Uno de los episodios más dramáticos y definitorios en la historia reciente de Santander fue el Gran Incendio de 1941. Un devastador fuego, avivado por fuertes vientos, asoló gran parte del centro histórico de la ciudad, transformando para siempre su fisonomía. Sin embargo, de las cenizas resurgió una Santander moderna y resiliente, que supo reconstruirse manteniendo su espíritu y su conexión con el mar. Esta capacidad de superación es un rasgo inherente al carácter cántabro, una cualidad que se refleja en su cultura, su gente y, por supuesto, su gastronomía.
La cultura cántabra está profundamente ligada a su geografía: el mar Cantábrico al norte y la imponente Cordillera Cantábrica al sur. Esta dualidad ha modelado una identidad única, donde las tradiciones marineras conviven con las costumbres montañesas. El folklore, la arquitectura rural, los deportes autóctonos y las festividades locales son testimonio de esta rica herencia. Santander, como capital, es el epicentro donde estas tradiciones se encuentran con la modernidad, creando un ambiente dinámico y acogedor.
La C. Peña Herbosa, donde se encuentra Olivia Santander, está situada en lo que se considera el corazón neurálgico de la ciudad. Esta zona forma parte del Ensanche y el centro urbano, un área que palpita con la vida cotidiana de Santander. Es un entramado de calles donde la historia se mezcla con la actividad comercial, la oferta cultural y la vida residencial, creando un ambiente inconfundiblemente santanderino.
El entorno de Peña Herbosa es privilegiado. A pocos pasos se encuentran algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad. El Paseo de Pereda, con sus edificios señoriales y sus jardines, ofrece vistas espectaculares de la bahía y es un lugar ideal para un paseo relajante. Los Jardines de Pereda, a su vez, actúan como un pulmón verde en el centro urbano, invitando al descanso y la contemplación.
Muy cerca se alza el Centro Botín, una joya arquitectónica diseñada por Renzo Piano, que se ha convertido en un referente cultural y artístico internacional, ofreciendo exposiciones, talleres y actividades que dinamizan la vida cultural de la ciudad. También, el histórico Mercado de la Esperanza, un edificio modernista de hierro y cristal, es el lugar por excelencia para descubrir la frescura de los productos locales, desde pescados y mariscos recién llegados de la lonja hasta quesos, embutidos y verduras de la tierra cántabra.
El ambiente en la zona de Peña Herbosa es constante. Durante el día, las calles bulle con el ir y venir de santanderinos y visitantes que disfrutan de las compras, los cafés y la efervescencia urbana. Al caer la tarde, la zona se transforma, ofreciendo una animada vida nocturna con bares de tapas, restaurantes y locales donde disfrutar de la gastronomía y el ocio. La facilidad de acceso a todos estos puntos de interés convierte a esta ubicación en un lugar estratégico tanto para residentes como para turistas que desean sumergirse en la vida de Santander.
La gastronomía cántabra es un reflejo de su geografía y su historia, una cocina donde la calidad del producto es la estrella indiscutible. La confluencia del mar y la montaña proporciona una despensa excepcional, que ha dado lugar a una tradición culinaria robusta y variada, capaz de satisfacer los paladares más exigentes.
El mar Cantábrico es una fuente inagotable de manjares. Los pescados y mariscos de sus aguas son célebres por su frescura y sabor. Las anchoas de Santoña, curadas artesanalmente, son un icono gastronómico de la región, reconocidas mundialmente por su calidad. El bonito del norte, capturado en temporada, se prepara de múltiples formas, siendo el sorropotún o marmita uno de los platos más populares. No podemos olvidar las sardinas a la parrilla, los jargos (lubinas), los meros o los rodaballos, que se degustan con preparaciones sencillas que realzan su sabor natural.
En cuanto a mariscos, la oferta es igualmente deslumbrante: percebes, nécoras, langostas, bogavantes, almejas, mejillones y gambas son solo algunos ejemplos de las delicias que se pueden encontrar en las lonjas y restaurantes de Santander. Las rabas (calamares fritos), son un aperitivo imprescindible en cualquier visita a la ciudad, un verdadero ritual santanderino.
El interior de Cantabria, con sus valles verdes y sus montañas, aporta una riqueza productiva que complementa a la perfección los tesoros del mar. La ternera de Cantabria, con Indicación Geográfica Protegida, es famosa por su carne tierna y sabrosa, base de muchos guisos y asados.
Los quesos cántabros merecen un capítulo aparte. Desde el intenso y picante Picón Bejes-Tresviso, elaborado con leche de vaca, oveja y cabra y madurado en cuevas, hasta el cremoso Queso Nata de Cantabria, con Denominación de Origen Protegida, son una delicia para los amantes del queso. Otros quesos como el de Liébana o el de Áliva también destacan por su carácter y tradición.
Las verduras de las huertas cántabras, como las alubias, los pimientos o las patatas, son la base de platos contundentes y reconfortantes. Y, por supuesto, la repostería tradicional, con los famosos sobaos pasiegos y las quesadas, dulces de origen rural que han conquistado paladares más allá de las fronteras regionales.
La cocina cántabra se caracteriza por su autenticidad y el respeto por el producto. El cocido montañés, un guiso robusto a base de alubias, berza, chorizo, costilla y tocino, es el plato más emblemático de la región, perfecto para los días fríos. El marmite o sorropotún, un guiso marinero de bonito con patatas, es otro clásico que celebra la riqueza del Cantábrico.
En las últimas décadas, la gastronomía cántabra ha experimentado una notable evolución. Sin perder de vista sus raíces y la calidad del producto local, los chefs de la región han sabido incorporar técnicas modernas y toques creativos, dando lugar a una nueva generación de restaurantes que ofrecen propuestas innovadoras y sorprendentes. Esta evolución ha posicionado a Santander como un destino gastronómico de primer orden, donde conviven armoniosamente la cocina tradicional y la vanguardia culinaria.
En este contexto de efervescencia gastronómica y cultural, Olivia Santander, en C. Peña Herbosa, 11, se inscribe como parte de la oferta culinaria moderna y sofisticada de la ciudad. Sin disponer de detalles específicos sobre su propuesta, su ubicación en una de las zonas más céntricas y de mayor tránsito de Santander sugiere un establecimiento que busca ser un referente en la escena local.
Un restaurante en esta ubicación estratégica, rodeado de la historia, el comercio y la vida cultural de Santander, tiene el potencial de ofrecer una experiencia que va más allá de la simple comida. Es probable que Olivia Santander se sume a la tendencia de establecimientos que combinan una propuesta culinaria sólida, basada en el excelente producto local (tanto del mar como de la tierra), con un ambiente cuidado y un servicio atento.
La nueva gastronomía santanderina se caracteriza por la búsqueda del equilibrio entre la tradición y la innovación. Es decir, un restaurante como Olivia Santander podría estar explorando nuevas interpretaciones de los platos clásicos cántabros, o bien, ofreciendo una cocina de autor que, aun siendo contemporánea, rinde homenaje a la riqueza de la despensa regional. La combinación de ingredientes frescos de temporada, técnicas de cocción precisas y una presentación atractiva son sellos distintivos de los establecimientos que buscan destacar en este competitivo panorama.
La elección de un nombre como "Olivia" (que evoca el olivo, símbolo mediterráneo y de la dieta saludable) en Santander podría sugerir una propuesta que, sin olvidar las raíces cántabras, incorpora influencias más amplias o un enfoque en la frescura y la ligereza. Esto es especulación, claro, pero sirve para ilustrar cómo el contexto y el nombre pueden insinuar una dirección culinaria dentro del marco de la gastronomía contemporánea.
La importancia de la ubicación en C. Peña Herbosa para un restaurante como Olivia Santander es crucial. Estar en el corazón de la ciudad garantiza visibilidad, accesibilidad y la capacidad de atraer tanto a la clientela local como a los numerosos turistas que exploran el centro de Santander. Un establecimiento en esta zona se convierte en un punto de encuentro, un lugar donde santanderinos y visitantes pueden compartir la pasión por la buena mesa y disfrutar del vibrante pulso de la ciudad.
Visitar un restaurante en Santander, y en particular en una zona tan céntrica como Peña Herbosa, es parte de una experiencia turística y cultural más amplia. La gastronomía no se limita solo al sabor del plato, sino que abarca la atmósfera del lugar, la calidad del servicio, la historia que envuelve el entorno y la interacción con la cultura local.
Un establecimiento como Olivia Santander, ubicado en un punto tan estratégico, contribuye significativamente a la oferta turística y cultural de la ciudad. Se convierte en un espacio donde los visitantes pueden no solo degustar la excelencia de la cocina cántabra, sino también sentir el pulso de Santander, observar su gente y empaparse de su ambiente. La interacción entre la propuesta culinaria y el disfrute del entorno urbano es fundamental para una experiencia completa.
Para aquellos que deseen explorar la oferta gastronómica de Santander y, en particular, visitar un establecimiento como Olivia Santander en C. Peña Herbosa, aquí algunos consejos prácticos:
Santander es mucho más que una ciudad; es una experiencia que atrapa los sentidos. Desde la majestuosidad de su bahía hasta el encanto de sus calles, pasando por la calidez de su gente y la riqueza de su cultura, cada rincón invita a ser descubierto. Su gastronomía, profundamente arraigada en la excelencia del producto local y abierta a la innovación, es sin duda uno de sus mayores atractivos.
Establecimientos como Olivia Santander, ubicados en el corazón vibrante de la ciudad, son parte esencial de este mosaico culinario. Representan la evolución de una tradición, el compromiso con la calidad y el deseo de ofrecer a santanderinos y visitantes una experiencia gastronómica memorable. Explorar Santander es embarcarse en un viaje de sabores y sensaciones, un destino inolvidable para el paladar y el espíritu, donde cada plato cuenta una historia y cada bocado celebra la esencia de Cantabria.
Santander, la capital de Cantabria, es una ciudad que cautiva por su elegancia, su conexión con el mar y su vibrante vida urbana. Para quienes buscan establecerse en esta hermosa urbe, la elección del barrio es fundamental. Esta guía se centra en el "corazón de Santander", abarcando las zonas más céntricas y dinámicas como el Ensanche, el Centro, Puertochico y la cercanía a El Sardinero, ofreciendo una visión completa para quienes consideran hacer de esta ciudad su hogar.
El centro de Santander se caracteriza por ser un crisol de actividades y estilos de vida. Es una zona predominantemente mixta, donde conviven armoniosamente áreas residenciales con una intensa actividad comercial, una rica oferta turística y una constante efervescencia cultural. Aquí, la brisa marina se cuela entre las calles, y la proximidad a la bahía y a los Jardines de Pereda confiere un ambiente de calidad de vida excepcional. Los barrios centrales ofrecen la comodidad de tener todo al alcance de la mano, desde servicios básicos hasta opciones de ocio y cultura, sin renunciar a espacios verdes y la cercanía al mar. Es un lugar donde la historia de la ciudad se entrelaza con la vida moderna, creando un entorno dinámico y atractivo.
El centro de Santander atrae a un perfil demográfico diverso, lo que contribuye a su ambiente cosmopolita y vibrante:
La mezcla de edades y estilos de vida crea una comunidad rica y diversa, donde la tradición y la modernidad se dan la mano.
El mercado inmobiliario en el centro de Santander es uno de los más cotizados de la región, reflejando su alta calidad de vida y su ubicación privilegiada.
Tipos de vivienda disponibles: Predominan los pisos y apartamentos en edificios de varias alturas. Es común encontrar:
Rango de precios aproximado:
La inversión en el centro de Santander se considera sólida, dada la constante demanda y el atractivo de la zona.
La movilidad en el centro de Santander es excelente, tanto para desplazarse dentro de la ciudad como para salir de ella:
Vivir en el centro de Santander significa tener una completa oferta de servicios a pocos pasos:
El ambiente en el centro de Santander es uno de sus mayores atractivos:
Astronomical observatory
monumento situado en Santander, en Cantabria (España)
monumento situado en Santander
bien de Interés Cultural
monumento situado en Santander
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edificio de estilo expresionista en la ciudad de Santander, España
edificio expositivo de la ciudad de Santander (España)
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