El Bellver
Regional · Aiguafreda
Sobre El Bellver
El Bellver is a restaurant in Aiguafreda, Aiguafreda. Rated 4.2 out of 5 by guests. Discover the menu, photos, and reviews.
Què diuen els clients de El Bellver
El Bellver es una masía histórica con encanto y vistas espectaculares, ideal para disfrutar de la naturaleza y comida de proximidad. Destaca su menú degustación, el trato familiar y la sostenibilidad. Algunos mencionan que el precio es elevado y la dificultad para llegar.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Recomiendan ir temprano para disfrutar de las vistas y paseos cercanos antes de comer. Considerar que solo ofrecen menú degustación.
Services
Què veure a prop
Dades de Wikidata
Explora els voltants de El Bellver
El Bellver es troba a Aiguafreda, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Sant Martí de Tagamanent (A 426m) — church building in Tagamanent, Spain Bien cultural parte del patrimonio cultural de Cataluña
- església de Santa Maria (A 616m) — church building in Tagamanent, Spain Bien cultural parte del patrimonio cultural de Cataluña
- Castillo de Tagamanent (A 659m) — castillo en Tagamanent, España bien de interés cultural
Altres Llocs d'Interès
- Antic corral de l'Agustí (A 411m) — building in Tagamanent (Catalonia)
Dades de Wikidata
Preguntes freqüents sobre El Bellver
Opinions de El Bellver Aiguafreda
Tuvimos el placer de disfrutar del menú degustación de temporada. La calidad de los alimentos, presentación, servicio y ubicación inmejorables. Se nota que cuidan todo con mucho amor y pasión, gracias por el trabajo que hacéis ✨👌🏽🙏🏽
Aparte de la increíble ubicación del restaurante que ya lo hace muy especial he de decir que ha superado todas mis expectativas. Después de leer las reseñas tan variadas iba con un poco de incertidumbre de que me iba a encontrar y sobre todo que iba a comer. Resaltar en gran manera todo el proyecto Ecosostenible de la masía que requiere gran trabajo y entiendo que dificulta un proyecto de restauración como este. La realidad es que ha sido una comida espectacular que se puede resumir en dos palabras: Sabor y Producto de calidad. Atención y servicio excelente. Tenéis que ir, dar un paseo por el entorno y dejarse llevar por una increíble comida.
¡Impresionante! Empezando por el lugar en el que se encuentra este restaurante, siguiendo por la forma tan sostenible que tienen de gestionarlo, sin olvidarnos del increíble sabor y cariño con el que preparan la comida y, lo que más me gustó, es la flexibilidad que tienen para adaptar el menú degustación a personas con alergias e intolerancias como yo (previo aviso, ¡claro!). Antes de empezar te explican la cultura culinaria del restaurante y te presentan algunos de los ingredientes que forman parte de sus platos. Todos de la zona. Algunos a punto de desaparecer. A cada plato, te explican lo que vas a comer, de dónde proviene y cómo está preparado. ¡Una experiencia gastronómica muy interesante!
Un lugar con un encanto especial ! Súper recomendable para celebraciones o simplemente comidas con un aire muy especial en uno de los lugares pintorescos del Montseny con vistas al castillo del Tagamanent. También es un lugar para tomar un refrigerio con amigos o compañeros de caminatas. para mi una parada obligada. Muchas gracias por todo, volveremos.
La mejor comida-experiencia del año. Es una meditación gastronómica espectacular! Gente majisima, cariñosa, dedicada! Alimentos espectaculares. Sabores honestos. Comida riquísima. Y clero la ubicación única. Vistas - las mejores del mundo. Os amamos!!!
Excelente trato. Lugar acogedor y espectacular. Cocina de proximidad adecuándose al producto de cercania y ecológico protegiéndo el medioambiente. Lo lleva un gran chef con un gran equipo: su família! Recomendable
Impresionante. Menu degustación realmente sorprendente y mucho más en ese entorno. Tanto el interior como el exterior muy cuidado. Mejorable el vino. El blanco no demasiado frío. La comida original y de calidad.
Això no és un restaurant, això és una masia històrica on pots venir a menjar. Esto nos dijo Elisenda cuando halagábamos el buen gusto con el que había decorado su restaurante. Es una delicia recorrer sus estancias, cada una con carácter propio. Un patio resguardado del viento por gruesas paredes de piedra donde ya apetece acomodarse mirando el paisaje o levantando la cabeza para admirar el palco en piedra y madera que se levanta en la segunda planta. Pasar al zaguán repleto de información en una gran pizarra, con vitrinas y cestos mostrando sus productos te prepara para una experiéncia que hay que disfrutar con los cinco sentidos. Un bonito comedor con sus paredes de piedra cubiertas con láminas informativas que serían la envidia de cualquier guía turístico, no queda detalle del que no puedas documentarte en profundidad. Una cocina de las de antes, con un hogar de leña, nos presenta sus platos sobre bonitos herrajes que contienen velas para mantenerlos calientes, no podía ser más natural y simple a la par que eficiente. La sorpresa no acaba aquí, pues subiendo tres peldaños encontramos un precioso y acogedor comedor junto a una chimenea. Sillas y mesas rústicas, utillajes campestres y velas te trasladan a dos siglos atrás. Otro salón igual de acogedor pero de mayor tamaño completa el paseo por las estancias donde degustar su menú de cosecha propia. Todo cultivado por campesinos de la comarca... el licor, el vino, el pan, las carnes, todo sabe a campo, todo sabe a auténtico, todo se disfruta con la Calma del entorno. Muchísimas gracias Elisenda y Ignasi por ofrecernos vuestro hogar para disfrutar de una velada sublime.
Lugar tranquilo para disfrutar de la naturaleza. Recomiendo ir temprano para disfrutar de las increíbles vistas y paseos cercanos, al terminar imprescindible comer en el restaurante. Acogedora masia con exquisito buffet donde se puede disfrutar de comida de productores de proximidad (slow food) incentivando los productos ecológicos y sostenibles, también para vegetarianos. Mejor ir con reserva.
Menú degustación muy bueno, el trato exquisito, fuimos con los perritos y sin ningún problema. Un 10!
Un placer auténtico para el paladar , después de una ruta por montaña realmente recomendable , no te arrepentirás
La comida es espectacular se nota la dedicación y pasión en la cocina, y las vistas son lo mejor.
Menú degustación muy rico y elaborado con producto local y de temporada. Te Dan una explicación de cada plato. La decoración nos encantó
Comida rica de proximidad, apuestan por comida saludable y de pequeños comercios cercanos, un menú degustación que varía dependiendo de lo que se ofrece cada semana, los chicos super amables y muy bien informados, los dueños muy agradables, trato familiar, un capricho que te lo mereces!!
Menú degustación con productos de proximidad , precio correcto a cantidad, calidad y servicio.Si el tiempo acompaña comer fuera con vistas espetaculares, volveremos seguro.
La comida súper bien y la jefa y el camarero súper amables explicando muy bien cada plato
La comida muy buena, hacen un menú por 37 euros con 9 platos y 3 postres, personal muy atento y amable y las vistas desde la terraza son expectaculares
Es un gran plan para ir con niños. Muy recomendable subir primero al Turó de Tagamanent, y luego comer el exquisito bufet del Bellver. Alimentos muy frescos, de proximidad.
Fantástica masía en un lugar increíble, en el techo del Montseny. Cocina local de elaboración sofisticada, atención personalizada y una opción ideal para ir en familia. Una sorpresa..!
Una cocina diferente de proximidad, productos km0 y de calidad con el cariño del xef Ignasi Martinez, en un emplazamiento encantador como es el Pla de La Calma.
Si buscas algo diferente es eo sitio ideal. Perfecto para niños. Comida sana. El único pero es que el precio es un poco elevado, pero vale la pena la experiencia.
El lugar es espectacular, fuimos a tomar una cerveza y nos quedamos con ganas de probar la comida que parecía muy rica. Volveremos!
Paraje singular y local con encanto. No sirven desayunos, pero nos quedamos con ganas de volver para degustar su comida de proximidad.
Menú degustación de los más exquisitos productos de proximidad. Un oasis sostenible en la montaña.
Lugar, atención y comida muy buena. No es la típica masía para comer un chuleton de menú de montaña y eso fue lo que más nos gustó. El concepto de menú degustacion con esas vistas y esa paz del sitio, brindar lo diferente, la comida de la tierra, casera, rica, sana, hecha con amor y sin prisas. Recomendable la experiencia, dejarse llevar y sorprenderse. Felicitaciones!!!
Una masia antigua con mucho encanto. Tienes una terraza muy grande con unas vistas espectaculares al Montseny. El menú degustación consta de 9 platos de gran calidad y variedad, que incluye bebida, pan y postre, por 37 € por persona. El personal muy amable y atento y te explica en todo momento cada plato. Posibilidad de personalizar el menú para alérgicos, veganos, etc. Muy recomendable
Un descubrimiento de lugar! Gracias Elisenda y equipo por vuestra amable atención. El restaurante precioso, bucólico el entorno. Los platos cuidados y con mucho mimo todo. Hemos comido en el menú degustación 9 platos variados y hemos quedado muy bien. Muy recomendables los vinos seleccionados también. Un lugar que recordaremos, para recomendar y repetir. Gracias!!!
¡Experiencia 10/10! Los dueños son adorables y apasionados por su enfoque de Slow Food. Todo estaba deliciosamente bien cocinado y presentado. Cada plato estaba acompañado por la historia de los productos, lo cual era genial. Volveremos con gusto y lo recomendamos!
Excelente. Tanto vegetarianos como "carnívoros" disfrutarán de una cocina de proximidad y de calidad. La casa que acoge el restaurante, el entorno natural, las vistas, la vísita guiada a Ca l'Agustí (que hará las delicias de los niños... todo suma para completar una experiencia sumamente agradable. Recomendable reservar.
Muy recomendable el sitio y las vistas, el personal muy próximo y muy atento, el menú es de degustación con un precio de 37€ que puedo asegurar que vale la pena y sales bien comido por la variedad de platos que ofrecen y lo + a destacar es el tipo de productos próximos que utilizan para realizar los platos. Recomendable 100% para todo tipos de situaciones, familiares , pareja , celebraciones etz .
Experiencia super recomendable. Llegamos al restaurante sin conocer el concepto de slow food, y ha sido una grata sorpresa. El menú degustación, la opción que ahora ofrece el restaurante, es sin duda una elaboración perfecta. Productos km0, de calidad y frescos. El festival de comida acaba con un postre que es simplemete perfecto (un bocado que podría estar en cualquier restaurante de estrella) Mi enhorabuena a todo el personal que hace posible el funcionamiento de este restaurante. Volveremos!
Entorno bonito y tranquilo. Un proyecto interesante que mezcla historia y gastronomía. Servicio atento, productos de calidad (sobretodo los tomates) y la cocina artesanal y con muy buen sabor. Postres artesanales con yogures y mermeladas espectaculares.
Vistas increíbles, comida casera y muy buen trato !!!!! Nos encantó la comida y poder hacer un aperitivo riquísimo en las mesas de fuera con esas impresionantes vistas. Todo producto de temporada y mucha calidad. El menú cerrado findesemana está en 35€ pero merece la pena por todo. En plena montaña todo un paraíso de paz.
Magnifico menú. Sencillo e impecable - producto local con sabor auténtico. Trato excelente. Hemos ido con niños y muy recomendable también por el entorno.
Tremendo lugar. Menú Bufet de 35 euros. Cocina slowfood y de proximidad cocinado con buen gusto y como predican por alli con mucha calma. La masía es autónoma y no está conectada a ninguna red de suministros. Un lugar muy interesante y recomendable 100x100
Excelente ubicación dentro del Parque Natural del Montseny posibilidad de realizar rutas de senderismo por los alrededores del restaurante y Excelente restaurante por el concepto de cocina KM0 productos de la zona y de temporada puede parecer caro el menú bufete libre de 35€ por persona pero la calidad y por fin de semana se ajusta al precio, recomiendan servirte raciones pequeñas y probar lis máximos platos posibles un acierto ...el cochinillo al horno espectacular ,el precio incluye la visita a una masía típica Catalana que explican la vida y costumbres de la patria en el año 1200+/-
Exquisita comida local en un entorno natural precioso y tranquilo. El restaurante es una antigua masía de piedra pero excelentemente climatizada. Los dueños son súper amables y los productos, que incluían desde una enorme variedad de verduras locales a carnes como cordero, hacen del sitio un local del que aún no te has ido y ya quieres volver con amigos. Lo único un poco pesado es la carretera (ojo a las indicaciones antes de llegar!!!) A destacar la carta de vinos, variedad de aceites y lo elaborado de los platos. Para repetir.
Increíble. Una marvillosa experiencia slow food. Al llegar, y mientras tomábamos una IPA artesanal de la misma casa, espectacular, la maitre nos cuenta la historia del restaurante, que es una macía antigua, del siglo XII, que han logrado mantener de manera sustentable en equilibrio con el entorno, haciendo notar que han adaptado la casa a lo que la naturaleza manda. El salón es muy acogedor, de piedra. Se respira hogar. El menú degustación ofrece un recorrido por una gastronomía que hacehincapié en la calidad del producto, en lo local y estacional. La calidad de las texturas, sabores y aromas, es algo a destacar, así como la elección en la combinación de estos sabores, junto con un vino tinto muy bien elegido por la maitre, un garnatxa maravilloso, ligero y versátil, que preparaba perfectamente el paladar para el siguiente paso. El camarero impecable ofreciéndonos una explicación de cada plato y el detalle de las características y procedencia de los productos,contando a veces la historia de sus productores. En cuanto a la comida en sí, todo me pareció muy bueno. En especial, la caballa marinada, por su hermoso color, por el juego de texturas y temperaturas y por el aceite de primera prensa que era realmente increible en su sabor. Luego, la col asada con nabo, zanahoria, puerro y brócoli era una maravilla. Los sabores de la verdura eran intensos, con sabor a verdura de verdad (ya me entienden). Además, la salsa de la cual no me acuerdo lamentablemente el elemento principal ahora mismo, pero era parecido a un chimichurri, resaltaba los sabores increíblemente. La crema de calabaza con quenelle de remolacha, me pareció super sabrosa la quenelle. Finalmente, el huevo con setas y trufa, hermosa la presentación, y el huevo estaba perfecto. Algo que no es fácil aunque lo parezca, es hacer un huevo mollet, además de que lograron un perfecto equilibrio de texturas y sabores. Muy recomedado!
El restaurante está literalmente en la punta del monte y es prácticamente autosuficiente, por proyecto y porque no llegan la luz ni el agua. El menú degustación expresa la creatividad del cocinero y su respeto por la materia prima, y además te explican de dónde procede cada uno de los ingredientes y qué proyecto tiene detrás, así que aprendes mucho sobre el tejido agroecológico local. La filosofía de km0 y Slow Food en su máxima expresión, en un entorno que invita a eso mismo, a desconectar y a disfrutar de la vida. Muy recomendable!!
Me ha encantado el restaurante, está en un sitio increíble con unas vistas impresionantes. Desde Tagamanent son 20min por una carretera asfaltada con bastantes curvas. Hay un parking a 2min andando. Menú de 7 platos por 43e con bebidas aparte. Hay también menú infantil. La comida nos ha gustado mucho y hemos estado super bien en la terraza.
En medio del Tagamanent aparece este restaurante con un menú degustación de platos producidos con alimentos de proximidad. Han sido unos 9/10 platos y todos con su explicación y razonamiento. Son muy fieles a los productos de proximidad y eso hace que los platos varien por días. El servicio es muy atento y la masia esta casi al 90% autosuficiente energéticamente. Muy interesante como lo tienen todo montado. Estoy seguro que tanto los platos, las bebidas y entrantes no te dejaran indiferente. Muy recomendable!
Excelente trato. Lugar acogedor y espectacular. Cocina de proximidad adecuándose al producto de cercania y ecológico protegiéndo el medioambiente. Lo lleva un gran chef con un gran equipo: su família! Recomendable
Impresionante. Menu degustación realmente sorprendente y mucho más en ese entorno. Tanto el interior como el exterior muy cuidado. Mejorable el vino. El blanco no demasiado frío. La comida original y de calidad.
Això no és un restaurant, això és una masia històrica on pots venir a menjar. Esto nos dijo Elisenda cuando halagábamos el buen gusto con el que había decorado su restaurante. Es una delicia recorrer sus estancias, cada una con carácter propio. Un patio resguardado del viento por gruesas paredes de piedra donde ya apetece acomodarse mirando el paisaje o levantando la cabeza para admirar el palco en piedra y madera que se levanta en la segunda planta. Pasar al zaguán repleto de información en una gran pizarra, con vitrinas y cestos mostrando sus productos te prepara para una experiéncia que hay que disfrutar con los cinco sentidos. Un bonito comedor con sus paredes de piedra cubiertas con láminas informativas que serían la envidia de cualquier guía turístico, no queda detalle del que no puedas documentarte en profundidad. Una cocina de las de antes, con un hogar de leña, nos presenta sus platos sobre bonitos herrajes que contienen velas para mantenerlos calientes, no podía ser más natural y simple a la par que eficiente. La sorpresa no acaba aquí, pues subiendo tres peldaños encontramos un precioso y acogedor comedor junto a una chimenea. Sillas y mesas rústicas, utillajes campestres y velas te trasladan a dos siglos atrás. Otro salón igual de acogedor pero de mayor tamaño completa el paseo por las estancias donde degustar su menú de cosecha propia. Todo cultivado por campesinos de la comarca... el licor, el vino, el pan, las carnes, todo sabe a campo, todo sabe a auténtico, todo se disfruta con la Calma del entorno. Muchísimas gracias Elisenda y Ignasi por ofrecernos vuestro hogar para disfrutar de una velada sublime.
Nos ha encantado, comida de cercanía y muy amables y atentos, en un entorno privilegiado
Lugar tranquilo para disfrutar de la naturaleza. Recomiendo ir temprano para disfrutar de las increíbles vistas y paseos cercanos, al terminar imprescindible comer en el restaurante. Acogedora masia con exquisito buffet donde se puede disfrutar de comida de productores de proximidad (slow food) incentivando los productos ecológicos y sostenibles, también para vegetarianos. Mejor ir con reserva.
Menú degustación muy bueno, el trato exquisito, fuimos con los perritos y sin ningún problema. Un 10!
Tuvimos el placer de disfrutar del menú degustación de temporada. La calidad de los alimentos, presentación, servicio y ubicación inmejorables. Se nota que cuidan todo con mucho amor y pasión, gracias por el trabajo que hacéis ✨👌🏽🙏🏽
¡Impresionante! Empezando por el lugar en el que se encuentra este restaurante, siguiendo por la forma tan sostenible que tienen de gestionarlo, sin olvidarnos del increíble sabor y cariño con el que preparan la comida y, lo que más me gustó, es la flexibilidad que tienen para adaptar el menú degustación a personas con alergias e intolerancias como yo (previo aviso, ¡claro!). Antes de empezar te explican la cultura culinaria del restaurante y te presentan algunos de los ingredientes que forman parte de sus platos. Todos de la zona. Algunos a punto de desaparecer. A cada plato, te explican lo que vas a comer, de dónde proviene y cómo está preparado. ¡Una experiencia gastronómica muy interesante!
Aparte de la increíble ubicación del restaurante que ya lo hace muy especial he de decir que ha superado todas mis expectativas. Después de leer las reseñas tan variadas iba con un poco de incertidumbre de que me iba a encontrar y sobre todo que iba a comer. Resaltar en gran manera todo el proyecto Ecosostenible de la masía que requiere gran trabajo y entiendo que dificulta un proyecto de restauración como este. La realidad es que ha sido una comida espectacular que se puede resumir en dos palabras: Sabor y Producto de calidad. Atención y servicio excelente. Tenéis que ir, dar un paseo por el entorno y dejarse llevar por una increíble comida.
Un lugar con un encanto especial ! Súper recomendable para celebraciones o simplemente comidas con un aire muy especial en uno de los lugares pintorescos del Montseny con vistas al castillo del Tagamanent. También es un lugar para tomar un refrigerio con amigos o compañeros de caminatas. para mi una parada obligada. Muchas gracias por todo, volveremos.
La mejor comida-experiencia del año. Es una meditación gastronómica espectacular! Gente majisima, cariñosa, dedicada! Alimentos espectaculares. Sabores honestos. Comida riquísima. Y clero la ubicación única. Vistas - las mejores del mundo. Os amamos!!!
Llegamos después de una subida de 3h y se agradece unas sillas con unas vistas fantásticas hacia el Vallés. Eso si, no disponen de toda la gama de bebidas comerciales.. bebidas locales, vinos y cerveza Moritz. Patatas de sobre y algunas aceitunas para picar. Dentro hay un comedor y restaurante.
Bonito lugar donde comer. Hacen un menú degustación por 37€/p (única opción) con productos de temporada y de proximidad. Los camareros muy atentos y agradables.
Un lugar con encanto sobre pla de la calma. Una pena que no pudimos desayunar ya que no hacen bocadillos ni nada parecido. Sólo comidas . Una cerveza 5 euros. Un zumo 4. Precio elevado pero las vistas se pagan .
Comida buenísima Km0 Genial para ir en familia, con niños y apto para vegetarianos. Paseos fantásticos alrededor.
Lugar muy acogedor rodeado de naturaleza. Lo encontramos de casualidad haciendo senderismo por la zona y paramos a desayunar. No puedo valorar la comida, pero su ubicación privilegiada merece una nueva oportunidad ¡Volveremos!
El restaurante sirve productos de proximidad, en un buffet atípico pues los productos están distribuidos por las diferentes salas de la estancia que componen la masia. Son productos de calidad y fuera de la distribución de las grandes cadenas alimentarias. La carretera para llegar es una pista asfaltada
Llegar se hace u n poco largo muchas curvas y desniveles , pero vale la pena , un menú degustacio con productos de proximidad, lugar acogedor, aproximadamente 40 euros por persona, hay que ir con calma, cerveza artesanal
Muy agradable, buena comida y bebidas (aunque precio un poco alto mientras algunos platos podrían estar mejorados) y un sitio relajante. Recomendado
No llegamos a entrar, pero el sitio era precioso: buenas vistas y tranquilidad. El menú que ofertaban era de buffet, de 35€, quizás algo caro. Los productos del menú eran de km 0.
El restaurante está situado en el precioso Pla de la Calma del Montseny, un lugar inigualable con vistas a la montaña de Tagamanent. El restaurante es diferente ya que se auto-sustenta con la luz solar, el agua de la lluvia y comida de kilómetro cero basándose en casi su totalidad en legumbres de la zona las cuales han sido objeto de una tesis doctoral (no me quedó claro si hecha por la propietaria, su hijo o algún otro colaborador/a del local. El menú es sorpresa, cuando reservamos or teléfono este dato no se nos informó, igual sería bueno decirlo no cuando se llega. Se basa en una sucesión de pequeños platos pero al final uno se siente saciado de forma correcta. La única pega es que nos sirvieron 3 pequeños panecillos hechos a mano, pedimos a los dos chicos jóvenes camareros hasta un total de 5 ocasiones si era posible pedir un par de panecillos más, si por supuesto cada vez dijeron, y cinco veces olvidaron traerlos, al final dio la sensación que cada cosa, estaba medida, que no lo trajeron aposta incluso pidiéndolo por favor tantas veces, dio la sensación de ser rácanos y precisamente el restaurante es bastante caro, pagamos una cantidad elevada y si no pueden traer 3 pequeños panecillos más da muy mal efecto. También afuera había perros grandes bastante ruidosos ladrando a pocos metros de los comensales. Un poco más de paz en semejante lugar precioso del Montseny se hubiese agradecido más.
Es un hermoso lugar, los 35€ están bien pagados. Una combinación de calma, paisaje, comida y buen servicio.... La calma es una experiencia culinaria, en donde el cocinero cocina con la fruta verdura y carne de la estación. Como quien diría... Lo que hay en la nevera. Lo recomiendo.
Entorno bucolico, masia ubicada en una cima coliandante con la del tagamanent al que puedes llegar en 30' sin mayor dificultad. El servicio es esmerado, la cocina elavorada, original i basada en productos naturales del entorno pero no hay opción de carta tan solo un menu degustación compuesto de diferentes "platillos" , con un precio medio de 40 euros por comensal, una experiencia diferente..
Una experiencia comer, me gustó y sorprendió porque no es la comida de todos los sitios de montaña. El sitio es muy bonito dentro y fuera, son pet friendly y tienen una filosofía de sostenibilidad y productos km0. El servicio muy bien. Una pequeña nota negativa que algunos platos no estaban calientes del todo y que el precio del menú degustación en mi opinión un poco alto (43 euros) por la cantidad de comida proporcionada.
Un lugar con encanto sobre pla de la calma. Una pena que no pudimos desayunar ya que no hacen bocadillos ni nada parecido. Sólo comidas . Una cerveza 5 euros. Un zumo 4. Precio elevado pero las vistas se pagan .
Muy bonito.. Pero veces un poco más de amabilidad no va mal aunque sea por tomar un café solo... Entiendo que pueda ser un día duro.
Fuimos a probar el menú degustación por nuestro aniversario y salimos bastante contentos en general. Tienen un proyecto muy único, todo lo que te ofrecen es km0 y además es un restaurante autosuficiente. Si bien es cierto que la calidad y técnica de los platos es mejorable y puede parecer que el precio del menú no se ajusta a lo servido, al final terminas pagando también la calidad del producto en particular y el concepto tan único que tienen como masía. La maître muy simpática, nos recomendó un vino que estaba realmente bueno, el camarero también muy correcto. Las vistas te dejan sin aliento, es algo espectacular. Recomendamos la experiencia si vas a pasar unos días por la zona.
Llegamos después de una subida de 3h y se agradece unas sillas con unas vistas fantásticas hacia el Vallés. Eso si, no disponen de toda la gama de bebidas comerciales.. bebidas locales, vinos y cerveza Moritz. Patatas de sobre y algunas aceitunas para picar. Dentro hay un comedor y restaurante.
Bonito lugar donde comer. Hacen un menú degustación por 37€/p (única opción) con productos de temporada y de proximidad. Los camareros muy atentos y agradables.
Fuimos a probar el menú degustación por nuestro aniversario y salimos bastante contentos en general. Tienen un proyecto muy único, todo lo que te ofrecen es km0 y además es un restaurante autosuficiente. Si bien es cierto que la calidad y técnica de los platos es mejorable y puede parecer que el precio del menú no se ajusta a lo servido, al final terminas pagando también la calidad del producto en particular y el concepto tan único que tienen como masía. La maître muy simpática, nos recomendó un vino que estaba realmente bueno, el camarero también muy correcto. Las vistas te dejan sin aliento, es algo espectacular. Recomendamos la experiencia si vas a pasar unos días por la zona.
Bastante difícil llegar a este lugar precioso con vistas fantásticas. Lamentablemente no es un restaurante como uno se podría imaginar. Venden bebidas pero no vimos servicio ninguno. Puede que con reserva si haya. De todos modos vale la pena visitar el lugar.
Buenos platos, de cocina creativa con productos de proximidad, pero encuentro el precio exagerado. Muy bien atendidos, pero estuvimos en una sala con mucha corriente y a temperatura muy inferior al confort, pedimos reiteradamente calefacción extra pero no lo conseguimos. Personalmente prefiero otro modelo de restaurante. Si queremos un modelo de cocina sostenible, el slow food de 10 platos diferentes creo que entra en contradicción.
Paramos a tomar un café, quizás no fue la mejor hora porqie tenían el restaurante lleno. Pero a destacar qie el café era muy flojito y tuve qie pedir que me pusieran más leche porqie parecía un cortado. Por lo demás vale la pena subir hasta este restaurante por las vistas
La mayoría del grupo, se quedo con hambre, no siendo un menú degustación barato y no pudimos repetir, cómo ofertaban, de lo que te gustase.No es muy recomendable. Hacer un camino casi inacccesible, para pagar bastante y venirte con hambre
Una ubicación incomparable, un servicio super atento y muy buen concepto. Sin embargo caro por el menú buffet que ofrecen. 35 euros adulto
Un lugar idílico, las instalaciones preciosas, el género de óptima calidad y hasta antes de la pandemia la relación calidad/precio buena, puesto que tenían buffet libre. Sin embargo, tras quitar el buffet libre a causa de la legislación han subido el precio ofreciendo menú degustación y aunque la calidad sigue a la misma altura, las cantidades y la oferta han disminuido, lo cual es una pena, ya que antes constituían una opción inmejorable y ahora a mi entender ya no es así. Podrían haber dejado el precio igual y las sensaciones seguirían siendo las mismas, pero así la sensación es que ha perdido respecto antes. Por lo demás genial, y la atención al cliente un diez.
Solo hacen menu degustacion, ni un triste bocata. Para los que vamos de ruta por la montaña , nada ni una butifarra, bueno lo hacen así y ya esta
Un lugar interesante por su concepto de restaurante autosuficiente y respetuoso con el entorno. Alimentos de temporada y de kilómetro 0 con una excelente labor de recuperación de costumbres y de productos de la huerta casi desaparecidos. Menú degustacion extenso, variado y muy bien explicado, seguro que te sorprenderán. A pesar de todo lo explicado, destaco que el precio, a mi parecer, no se corresponde con lo servido, es excesivamente caro y enfocado al turismo.
Buenos platos, de cocina creativa con productos de proximidad, pero encuentro el precio exagerado. Muy bien atendidos, pero estuvimos en una sala con mucha corriente y a temperatura muy inferior al confort, pedimos reiteradamente calefacción extra pero no lo conseguimos. Personalmente prefiero otro modelo de restaurante. Si queremos un modelo de cocina sostenible, el slow food de 10 platos diferentes creo que entra en contradicción.
Paramos a tomar un café, quizás no fue la mejor hora porqie tenían el restaurante lleno. Pero a destacar qie el café era muy flojito y tuve qie pedir que me pusieran más leche porqie parecía un cortado. Por lo demás vale la pena subir hasta este restaurante por las vistas
Bastante difícil llegar a este lugar precioso con vistas fantásticas. Lamentablemente no es un restaurante como uno se podría imaginar. Venden bebidas pero no vimos servicio ninguno. Puede que con reserva si haya. De todos modos vale la pena visitar el lugar.
El lugar maravilloso con un entorno idílico, la idea buena pero la ejecución mala. De los 7 platos solo 2 se salvan y uno de los que se salvan, el arroz si sois 5 ponen para 4. Los quesos del postre son papel de fumar. Para no repetir.
Único restaurante por la zona lo cual la masia esta muy bien ubicada y bonita, el trato fue amable ,fuimos un grupo y el menú degustacion fue muy escaso, lo cual nos marchamos con hambre. Cuando nos dijeron que podemos repetir nos encontramos que no quedaba lo que pedimos. Total que cominos lo que ellos quisieron. Al no ser buffet libre por el covid. No puedes elegir lo que quieres comer. Total esta sobrevalorado. Es mi modesta opinión
Lo cierto es que no paré más que para comprar 4 botellines de agua por los que pague 6 euros. A mitad de camino, a pie, desde Sant Martí de Centelles al Montseny (26km) se me partió la cantimplora y con 3,5 horas aun de travesía por delante me acerqué a este establecimiento en cuestión. El lugar es bonito pero el mérito es del entorno. No llegué a mirar la carta pero en función de lo que me costaron las aguas... Yo, lo que es ir expresamente, no iría. Salut
Excesivamente caro, 62€ x persona, no hay bodega - vino de la tierra- no hay carta - menú ecológico - .
Ni volveré ni lo recomendaré. Menu degustación delicioso pero muy muy escaso, pagar para comer y salir con hambre da muy mala sensación, es entendible que la ración de carne o pescado sea pequeña para economizar pero los platos con base de verdura o carbohidratos eran también ridículamente pequeños. Hemos comido a base de pedir pan extra en un menu de 45€ por persona. También me ha parecido pretencioso pero probablemente por haberme quedado con hambre.
Sábado 27 de junio. Se pasan toda la tarde con música a todo volumen "amenizando" la zona. Desde la cima del Tagamanent se escucha "perfectamente". Para colmo al anochecer se pasan al regetón. Un infierno, la calma de la montaña sustituida por el trepidar del chiringuito playero. La fauna espantada y alejada. Lamentable que en un paraje así tengan y utilicen equipo de música con potentes amplificadores y altavoces propios de un concierto de rock.
Muy maleducados. No volveremos mas. Fuimos con mi hijo pequeño a tomar un cafe en la terraza. Como no salia nadie, entramos a preguntar. Nos dijeron que sin reserva no nos atendian. Le dijimos que no queriamos comer, solo un cafe. Nos dicen que esperemos a fuera y nos atenderan cuando puedan. Tras 20 minutos esperando, mi marido vuelve a entrar y el camarero le dice que esperemos media hora mas. Esperamos pues las vistas acompañaban. Tras media hora mas, vuelvo a entrar y cito palabras textuales: No puedo atenderle, estamos al borde del colapso. Le digo, solo queremos un cafe y nos vamos. Me dice: MARCHENSE!! Podia haberme dicho educadamente desde el principio que no me me atenderia y no hacerme esperar para luego practicamente echarme del local. Maleducados!!! Y se llama Restaurante de la calma? Pues que prediquen con el ejemplo y mas educacion al cliente por favor.
Me siento engañado,menú degustación de 37 € con raciones super escasas y algunas son para compartir, éramos un grupo de 7 y los platos a compartir son para 6 pero. La hora de pagar pagas 7 menús,.UN ENGAÑO,, no lo recomiendo.
Yo fui a ver si me podían vender unos refrescos y después de esperarme media hora me dijeron que no ofrecían ese tipo de servicios que no tenían tiempo para esas cosas, me la dio con un poco de mala leche y me cobro por 2 aquarius 7euros, no dudo de que puedan hacer buenos platos etc pero a los clientes no se les trata así, lugar precioso con vistas pero no dudéis en bajar a cualquier otro pueblo de abajo figaró, Tagamanent, Aiguafreda etc
Pues la verdad que entramos a probar esa limonada casera , que tenía la carta y bueno no tenían hielo en un día de calor a 33 grados . Nos quisimos sentar en las mesas de la entrada donde había sombra y la camarera , con muy malas formas ,nos hizo levantar de allí ....diciéndonos que estaban preparadas para comer ( eran las 12 de la mañana ) y no podíamos sentarnos ,,, que nos fuéramos a otro sitio a buscar sombra ... Muy desagradable . El restaurante , el edificio , bonito por eso .
Pésima atención recibida. Sinceramente.. un lugar maravilloso, puede que la degustación este exquisita, pero la atención al cliente es pésima. He entrado para preguntar si había mesas libres, sabiendo que no, le he dicho al chico que me atendió que podía esperar si hacía falta tomando algo en la terraza, casualmente, el chico que había delante mío en la cola era el último que podían atender en barra, NO HABIA NADIE MAS EN RECEPCIÓN. Así que ni comer ni tomar algo tranquilamente mientras podía esperar que quedara una mesa libre, ninguna solución al respecto. "Fantástica" la impresión que me llevo de la atención recibida. No todo en un restaurante es el sabor, la presentación de los platos y las vistas. Se necesita gente respetuosa y que sepa estar de cara al público.
Unos timadores de cuidado. Llevábamos toda la mañana caminando, llegamos ahí a las 15:30 de la tarde porque nos habíamos quedado sin agua. Pedimos amablemente si nos podían dar o vender agua y nos dicen que sí, pero que eran botellas de cristal y que teníamos que beberlas ahí. Pero también nos dicen que hay una fuente cerca, entonces decidimos ir a la fuente, nos pasamos 1h buscándola pero estaba seca, no había agua. Volvemos al bar para al menos poder beber algo después de tantas horas y nos dicen que solo nos pueden dar un vaso de agua con limón.... por el cual nos cobran 3€. Encima nos echan bronca porque primeramente estábamos esperando en la terraza a que nos atendiesen y nos dicen que había que pasar dentro a pedir y una vez dentro viene el jefe a decir que estaba prohibido entrar... Estafadores y encima mal educados, nada recomendable.
El lugar y las vistas son espectaculares. El servicio me pareció caro, porque sales con hambre. Pues cuando fui ofrecían menu degustacion....y desconozco el motivo pero en la mesa contigua con 2 comensales ofrecían los mismos platos ..."con la misma cantidad de comida" que en nuestra mesa (que heramos 5 personas). Digo yo que no es lo mismo una ensalada para 2 personas que para 5 personas. Teniendo en cuenta que el menú degustación siempre es más caro que el normal, salimos con hambre de lo poco que comimos las 5 personas que ocupamos la mesa. Deberían tenerlo en cuenta. Una pena, pero no repetiremos.
Muy mala experiencia. Después de hacer senderismo por allí, paramos para comprar agua. ¡Y nos la negaron! Después de dejarnos esperando mucho tiempo, sale una camarera (un poco borde) y nos dice que al ser horario de comida (después de las 16:00...), no pueden atendernos. Increíble... no me había pasado nunca nada parecido. Si les habría tomado 1mn ó 2 sacar una botella y cobrarnos, no pedíamos tanto. Hay que ser miserables.
Lugar en un entorno muy bonito rodeado de naturaleza. Quiero hacer constar que aqui describó nuestra experiencia, pero viendo algunas valoraciones veo que es algo bastante común, habiamos acudido unos 2 años atrás, un Buffet libre muy bueno con producto de proximidad y variado según temporada. Lo primero que encontramos es que han cambiado el buffet por un menú degustación nos informan que por el Covid) en el que no aparecen ni la cantidad ni qué platos van a ofrecer, digo esto ya que las preferencias personales pueden ser muy diversas; en nuestro caso nos trajeron dos platos ( de los 8 que había en total incluyendo postres) que no nos pudimos comer, por ejemplo un tocino ( cansalada) donde todo era grasa y se nos hacía imposible, en NINGÜN momento se ofreció algo a cambio,todo y que indique que habia visto un plato para poder hacer el cambio que se me informó literalmente: "eso es del menú infantil" , la verdad muy poca disposicón a la hora de intentar complacer al cliente cuando es algo que puede pasar cuando ofreces un menú "sopresa". En general los platos poco sabrosos, y sobretodo de poca cantidad ( nos informarón que serian unos 10/12 platos y llegaron 8) La intención creo que es muy buena a yque explican de donde proviene cada producto y el buen trato a sus proveedores, pero la verdad es un "quiero y no puedo" en toda regla, la decepción ha sido grande ya que teniamos muy buen recuerdo y todo se magnifica cuando a la hora de pagar son 83€ por pareja Según mi experiencia NO RECOMIENDO para nada ir a comer allí.
La verdad nos sentimos estafados, un menú malísimo escaso y la carne era solo hueso y grasa, decepcionante, no nos cambiaron los cubiertos, el camarero muy antipático y solo hablaba catalán y varios no entendían lo que decía, aquí no han visto un menú degustación en su vida, x lo visto una vez limpian los baños ya no puedes volver a entrar…. Lo único que vale la pena es el paisaje, en fin NO volveré nunca más y me aseguraré que mis conocidos tampoco
Es un lugar perfecto.... Hace un tiempo comimos aquí febrero 2020 y hoy nos pasó algo pidiéndole ayuda??como esta visto vivimos x una situación no muy normal las normas han cambiado y pedimos ayuda sin poderla obtener agradezco al Sr gerente dueño o chef x su información Y miramos con lupa los carteles...
Si queréis seguir disfrutando de un día de montaña, no vengáis aquí. La encargada trata de forma irrespetuosa. El restaurante solo dispone de productos orgánicos y "bio". Al expresar mi sorpresa por no haber una simple CocaCola, ha atacado mi persona dejándome de chico con mente cerrada que no ha visto mundo, palabras textuales.
La experiencia de su menú de degustación y de proximidad es horrorosa. Carísimo para los platos que sirven, si no fuese porque hemos pedido más pan 4 veces salíamos con hambre. Ni el postre valía la pena. Nunca más, una tomadura de pelo.
Sábado 27 de junio. Se pasan toda la tarde con música a todo volumen "amenizando" la zona. Desde la cima del Tagamanent se escucha "perfectamente". Para colmo al anochecer se pasan al regetón. Un infierno, la calma de la montaña sustituida por el trepidar del chiringuito playero. La fauna espantada y alejada. Lamentable que en un paraje así tengan y utilicen equipo de música con potentes amplificadores y altavoces propios de un concierto de rock.
Inicia sessió per deixar una ressenya
Inicia sessióElimina anuncis i gestiona el menú
Explora la teva zona
63 Fotos
Explora les fotos de El Bellver
Informació sobre El Bellver
Com arribar
Masía El Bellver, s/n, 08593 Tagamanent, Barcelona, Spain
Aiguafreda, Aiguafreda 08593
Destacats
Serveis
Opcions de Menjador
Informació del Restaurant
Comoditats
El Barri
Ubicació
Masía El Bellver, s/n, 08593 Tagamanent, Barcelona, Spain
Aiguafreda, Aiguafreda 08593
📍 Explorar el Barri
building in Tagamanent (Catalonia)
church building in Tagamanent, Spain
church building in Tagamanent, Spain
castillo en Tagamanent, España
Jocs
🎮 Guanya Punts Mentre Explores!
Juga a Find Me i canvia punts per descomptes a El Bellver i altres restaurants
Guanya Punts a El Bellver!
Juga a Find Me i canvia recompenses aquí
Guanya punts extra i canvia'ls per recompenses de El Bellver
🏆 Recompenses de El Bellver
Descompte 10%
A El Bellver
Aperitiu Gratis
A la teva propera visita
Taula VIP
Experiència premium
per canviar recompenses i guanyar punts
📋 Com funcionen les recompenses?
Juga a Find Me
Cada 100 punts de score = 1 punt de recompensa
Acumula Punts
Els workers obtenen 2x punts per partida
Canvia Recompenses
Descomptes, menjar gratis i experiències VIP
És teu? Reclama'l GRATIS!
Elimina anuncis i gestiona el menú