Les Terrasses de la Torre
Restaurant · Alcalalí
Horari de Les Terrasses de la Torre
Sobre Les Terrasses de la Torre
Les Terrasses de la Torre is a Restaurante restaurant located in Alcalalí, Alcalalí. Rated 4.1 out of 5 by guests. Known for: Fireplace, Rooftop seating. Offers dine-in, outdoor seating.
Què diuen els clients de Les Terrasses de la Torre
Les Terrasses de la Torre es un restaurante de cocina tradicional valenciana, famoso por sus cocas y arroces. Destacan la calidad de los ingredientes, el trato amable y el entorno natural. Algunos clientes mencionan que el servicio puede ser lento cuando está lleno.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Ojo con las raciones, porque son enormes. Si te sobra, ¡te lo puedes llevar! No te pierdas las cocas y los arroces, especialidades de la casa.
Services
Preguntes freqüents sobre Les Terrasses de la Torre
Opinions de Les Terrasses de la Torre Alcalalí
Sinceramente espectacular la cocina tradicional valencian de esta zona, la ensalada, los tomates, los pepinos, las cocas, el arroz al horno, el vino de Xalo, y todo a un precio razonable y un entorno natural muy bonito, un sitio realmente autóctono. Lo recomiendo.
Una cena estupenda, con fantásticos productos de la zona, las cocas son impresionantes, la ensalada para hacer a tu gusto, un arroz al horno que te deja satisfecho y unas tartas caseras que son el remate, cada año mejor que el anterior y eso que no hemos sido capaces de llegar a los gin tonics.
En ningún otro sitio vas a poder disfrutar de los platos más tradicionales de La Marina Alta, muchos de los cuales tienen siglos de historia, así como sus recetas cocinadas en sus hornos de leña y sus cocas. Si te gusta el gyn tonic, este será tu lugar preferido. Ideal en verano por sus terrazas.
Un auténtico descubrimiento. Todo casero, incluso el PAN y el postre. Es como retrotraerse a la cocina de Denia de hace 40 años. Y calidad precio espectacular. Felicidades
Desde hace 20 años todos los veranos disfrutamos de una noche de las mejores coques del terreno, Si aún no las han probado, no deben perder esa oportunidad. Buen servicio y buen precio.
Muy buenas cocas, ensalada, postres, etc. Muy buenas materias primas con los que elaboran las comidas. Un precio bastante ajustado para todo lo que hemos comido (ensalada, cocas, arroz, postre, cafés, chupitos.. ) De verdad, no entiendo mucho los comentarios en contra del trato del personal, con nosotros han sido muy amables. Volveremos seguro a probar los embutidos y algunas cosas más que se nos han quedado en el tintero...
Para disfrutar de la mejor comida tradicional de la zona, lo recomiendo al 100% podréis disfrutar de una magnífica ensalada servida individualmente por ingredientes, deliciosas coques que en esta ocasión nosotros pudimos degustar la de pipas, anchoa, dátil y berenjena. entre otras como la coqueta de cebolla y. su magnífica ensalada. La mejor opción si quieres disfrutar de la gastronomía Calidad y precio. En un entorno magico y natural El trato agradable y encantador te hará sentir como en casa. Aprovecho para dar las gracias y un saludo por ello a Rosa y alpropietario. Muchísimas gracias.
Muy recomendable, muy buenas entradas , la pelota con col, las cocas variadas, la alcachofa al horno y la ensalada muy ricas todas las entradas. Para comer probamos en arroz al horno, el arroz caldoso y el conejo al ajillo. Los postres caseros riquísimos tartas variadas. Muy amables.
Si se quiere comer bien en un lugar precioso, no se puede dejar de ir. Todo lo que comimos fue estupendo y si agregamos que tienen 9 tipos de tartas diferentes, todas caseras y deliciosas, pues el final perfecto. Recomendable al 100%!!
Situado dentro de una pinada entre Gata y Lliber en un costrucción rústica que cuenta con varias ampliaciones alrededor de un gran algarrobo;ofrece comida tradicional de La Marina con producto super fresco a base de ensaladas variadas ESTUPENDAS COCAS, embutido de la zona, arroz al horno y carnes a la brasa.¡¡Todo hecho con horno de leña....hasta el pan es casero!! ¡¡Muy bueno todo y sabroso!!
Nunca fallamos un día en semana santa. Después de más de 15 años, hemos visto lo buena persona que es el propietario (Salvador). La comida casera siempre espectacular, hay que dejar siempre un hueco para los postres caseros. Los de Calpe Los de Valle
El lugar no destaca mucho pero, está rodeado de naturaleza ,tiene varias terrazas muy soleadas .Pedimos una coca de cebolla y otra de guisantes, está última con forma de calzone,estaban riquísimas,hechas al horno de barro (el tamaño era bastante grande) .Luego un arroz al horno (el mejor que he comido en mi vida )Al postre no llegamos porque estábamos muy llenos ,lo dejaremos para la próxima porque seguro que volveremos.
Bonito restaurante situado en medio de la montaña, en el término de Jalón, que cuenta con unas maravillosas terrazas a las que dan sombra varios olivos e higueras. A destacar sus cocas y carnes. Cuenta con una bodega muy completa y con precios muy buenos.
La comida espectacular, las cocas, el arroz al horno... como siempre. Todos los años es una cita obligada. Felicito a Les Terrasses por hacer las cosas bien en estos momentos, llamando la atención a quienes no respetan las normas en su restaurante.
Este restaurante es para mi uno de los mejores que piso en mi vida, y creanme piso muchos. Sus platos, su cocina y su buen hacer hacen que cada vez sea un festival. Evidentemente no es un restaurante al uso , pero eso es lo mejor, su situacion , su gran amor al patrimonio gastronomico y su dedicacion para que no se olviden nuestras tradiciones es admirable. otra cosa es hablar de sus recetas elaboradas con maestria y resultados inmejorables, su masa de coca hecha al horno de leña, su berenaret de Pascua y no hblemos de los buñuelos de calabaza o su arrope. Deberian darles la medalla al merito turistico
Restaurante en la sierra de Gata, rodeado de naturaleza, donde se puede disfrutar de la paz del maravilloso entorno y el agradable olor de parte de sus platos cocinados en horno de leña, entre los que destaco el arroz al horno y la variedad de cocas, en especial la de pimientos y berenjenas asadas o como lo denominan en tierras valencianas, Espencat. Diferentes entrantes, típicos de la zona, caseros, abundantes y esquixitos. El postre te dan a elegir entre una variedad de tartas caseras a cual más rica, acompañado de buñuelos de calabaza cortesía de la casa y del típico licor de Gata, la mistela. El restaurante es precioso, no deja indiferente a nadie, pocos restaurantes pueden ofrecer una calidad de producto y un entorno tan mágico. Precio algo elevado pero bien lo vale. Más de 25 años regentando este lugar y los que quedan.
La comida es buenisima, la ensalada, las cocas, arroces, tapas. Todo está hecho como antes. Con paciencia y productos de proximidad. El pequeño aperitivo de habas, garbanzos, almendras y cacaos me transporta a mi niñez. La bodega, diferente e interesante. Ek personal encantador.
Hemos estado de ruta motera y por casualidad hemos ido a parar a este Restaurante ubicado en un paraje único. Totalmente recomendado por la comida, Tapas Variadas exquisitas, Cocas Varias, Arroz al Horno y muchas opciones más ...todo ello cocinado a Horno de Leña. Por supuesto y también del mismo modo recomendado por la calidez, tacto y cariño de todo el personal. Para mí un 10. Marcos M.
Experiencia perfecta. Lugar inmejorable y la camarera hiper maja. No os dejéis llevar por las opiniones que sí el dueño "es especial" o si nos cobran las almendras (ok. No las pides. Pero pagas 1'80 por un plato de almendras caseras que sí comes). No vas a encontrar con comida igual, hecha en horno y tradicional (cocas, ensalada que se te va la olla, embutido, arroz al horno). Y el lugar ni hablamos. Naturaleza al cien por cien. Si no necesitas lujos raros y lo que te importa es la comida y el entorno este es tu sitio. ** Colaboración NO pagada. Pagamos 70 euros dos personas a todo trapo con vino de 25 la botella postre y café (herbero invitación de la casa). Es decir. Bien de precio para los tiempos que corren. Salut!
Nos llevaron a cenar unos amigos de Gata y fue una experiencia fantástica. La terraza entre pinares muy agradable y fresca. La comida de una variedad inusitada con platillos típicos y muy de la zona. De los que ya no encuentras. Y las cocas las mejores que jamás haya probado. La camarera muy simpática y explicando todos los platos. Para volver siempre que se pueda.
Buena comida, trato inmejorable y un paraje en plena naturaleza hacen de este restaurante un acierto. Desde la ensalada hasta el postre, todo está preparado con buenos ingredientes y cariño. Imprescindible probar las cocas y los arroces. Nos hemos dejado aconsejar y hemos descubierto la tarta de algarroba, una auténtica delicia. Siendo dos no hemos podido probar mucho, pero repetiremos!
Restaurante en plena naturaleza especializado en cocas y arroces al horno o con costra. Muy buena calidad precio y excelente servicio. Buen ambiente para comidas familiares o grupos. Postre caseros. Os recomiendo la tarta de algarrobas.
Restaurante excepcional para una cómida tradicional valenciana, ensalada insuperable, verduras llenas de sabor con aliño sencillo y las mejores cocas, de higos, anchos y piñones, de guisantes, de espencat/esgarraet. Comida y local sencillo pero muy auténtico, de mis favoritos de la zona. Está ubicado en una zona apartada y muy tranquila, con mucho espacio abierto y sin tránsito de coches. Totalmente recomendable.
Uno de mis restaurantes favoritos. En medio del monte, entre pinos, con recetas caseras. Si quieres probar la gastronomía del terreno, este es el sitio. Además te sientes cómo en casa entre el local y la camarera que ha sido súper amable. No pongo foto de las cocas porque cuando me acordé ya nos la habíamos comido. Pero subo de la foto de la ensalada que me encanta como la sirven y la tarta de algarroba.
Cuando se aúna la tradición con el buen producto y una atención cercana, tenemos el disfrute asegurado. Relación precio calidad fantástica. Recomendable 100%.
Desde que visité este lugar, no he dejado de recomendarlo. La comida es de otro mundo y el precio está muy bien para lo que ofrecen, porciones generosas. El servicio es bastante bueno, no entiendo los comentarios del resto de visitantes. La camarera que nos atendiò fue muy simpática y graciosa Especialmente recomiendo las cocas Volveremos !!! Gracias :)
Buenísimo. Ojo con las raciones, porque son enormes. Lo bueno es que si te sobra te lo llevas ☺️. Es un lugar ideal para ir con un grupo de amigos.
Todo buenísimo, gran relación calidad precio, comida estilo casera tradicional, en nuestro caso trato agradable.
Hacía años que no volvía, porque vivo lejos. Pero, sin duda, es uno de los mejores restaurantes de la península ibérica. Sus coques y arroces son, simplemente, DE LI CIO SOS!!!
Atención amable y cercana y rápido servicio aún con la socarronería del interior valenciano. De las mejores cocas de la zona. Excelentes también la ensalada con productos propios así como el pan, elaborado en horno de allí. Salvador estrena bodega y aconseja bien. Imprescindible acabar con el herbero...y que conduzca otro.
La comida es sencillamente espectacular,las cocas,la ensalada ,la tarta de algarroba todo lo que comimos
Restaurante excepcional para una cómida tradicional valenciana, ensalada insuperable, verduras llenas de sabor con aliño sencillo y las mejores cocas, de higos, anchos y piñones, de guisantes, de espencat/esgarraet. Comida y local sencillo pero muy auténtico, de mis favoritos de la zona. Está ubicado en una zona apartada y muy tranquila, con mucho espacio abierto y sin tránsito de coches. Totalmente recomendable.
Uno de mis restaurantes favoritos. En medio del monte, entre pinos, con recetas caseras. Si quieres probar la gastronomía del terreno, este es el sitio. Además te sientes cómo en casa entre el local y la camarera que ha sido súper amable. No pongo foto de las cocas porque cuando me acordé ya nos la habíamos comido. Pero subo de la foto de la ensalada que me encanta como la sirven y la tarta de algarroba.
Cuando se aúna la tradición con el buen producto y una atención cercana, tenemos el disfrute asegurado. Relación precio calidad fantástica. Recomendable 100%.
Desde que visité este lugar, no he dejado de recomendarlo. La comida es de otro mundo y el precio está muy bien para lo que ofrecen, porciones generosas. El servicio es bastante bueno, no entiendo los comentarios del resto de visitantes. La camarera que nos atendiò fue muy simpática y graciosa Especialmente recomiendo las cocas Volveremos !!! Gracias :)
Buenísimo. Ojo con las raciones, porque son enormes. Lo bueno es que si te sobra te lo llevas ☺️. Es un lugar ideal para ir con un grupo de amigos.
Todo buenísimo, gran relación calidad precio, comida estilo casera tradicional, en nuestro caso trato agradable.
Hacía años que no volvía, porque vivo lejos. Pero, sin duda, es uno de los mejores restaurantes de la península ibérica. Sus coques y arroces son, simplemente, DE LI CIO SOS!!!
Atención amable y cercana y rápido servicio aún con la socarronería del interior valenciano. De las mejores cocas de la zona. Excelentes también la ensalada con productos propios así como el pan, elaborado en horno de allí. Salvador estrena bodega y aconseja bien. Imprescindible acabar con el herbero...y que conduzca otro.
La comida es sencillamente espectacular,las cocas,la ensalada ,la tarta de algarroba todo lo que comimos
Buena comida, trato inmejorable y un paraje en plena naturaleza hacen de este restaurante un acierto. Desde la ensalada hasta el postre, todo está preparado con buenos ingredientes y cariño. Imprescindible probar las cocas y los arroces. Nos hemos dejado aconsejar y hemos descubierto la tarta de algarroba, una auténtica delicia. Siendo dos no hemos podido probar mucho, pero repetiremos!
Restaurante en plena naturaleza especializado en cocas y arroces al horno o con costra. Muy buena calidad precio y excelente servicio. Buen ambiente para comidas familiares o grupos. Postre caseros. Os recomiendo la tarta de algarrobas.
Sitio muy agradable en pleno campo al lado de Llíber. Comida un poco basta pero buena bodega de la Comunidad Valenciana y precio muy ajustado. El dueño es un poco "peculiar", mejor que os atienda otra persona. Pero vale la pena conocer el sitio
Restaurante que visitó cada vez que tengo ocasión, ya que no vivo en Alicante, hoy me ha defraudado al incluir en la cuenta 2€ por el gel hidroalcolico. No me parece correcto todos tenemos ese gasto añadido en nuestras casas, además de las mascarillas y no nos han subido los sueldos, al contrario hay mucha gente que está en ERTE e incluso no tiene trabajo. Por lo cual no me parece justo que nos cobren en un restaurante una cosa que ni siquiera hemos usado, y solo hay una botella en la entrada del baño.
Comida pausada, disfrutando de platos típicos y en un ambiente familiar. Es un lugar para no ir con prisas. El servicio va a un ritmo muy particular. Siempre empezamos con la ensalada, los embutidos y les coques. Seguimos con el arroç al forn i amb costra. Rematamos con los postres. Son caseros. No puedes perderte la coca de carabaça amb xocolate. Y con los cafés, te traen bunyols de carabaça, la mistela y l' herbero. Cuentan con una selección de Gin's muy interesante. Llevamos años visitando Les Terrasses. El entorno natural es increíble.
Sorprende poder comer tomates de la huerta. Las cocas muy ricas así como el arroz. Las tartas muy ricas. Ubicado en un paraje precioso.
El restaurante tiene una ubicación ideal para desconectar y disfrutar del sabor de lo auténtico. La pena ha sido descubrir que ha perdido la variedad que se ofrecía en los años 90, sobre todo en cuanto a postres. Pero lo recomiendo igualmente.
La comida bastante buena aunque escasa. El servicio correcto. El entorno una pasada, para ir con niños ideal. Un poco caro en mi opinión pero tampoco exagerado
Un lugar muy bonito para ir un día a comer con amigos o en familia. El entorno una maravilla con viñedos y rodeado de monte. Bastante complicado llegar y, la carretera un tanto peligrosa por su estrechez y múltiples curvas. Comida toda de la zona. Cocas y arroces. Seleccionan los vinos.
Un clásico de comida típica de la zona. Las cocas no tienen competencia. Relación calidad precio imbatible. Han mejorado la atención al cliente, que era impresentable. Les falta remozar las instalaciones, aunque igual perdería su esencia
Un sitio con un enclave excepcional, la comida buena y el servicio serio, muy muy serio. No son muy simpáticos la verdad. Pero se come estupendamente. No hay que excederse al pedir ya que las cocas, que están muy ricas son de gran tamaño. Los postres caseros y deliciosos.
Bonito lugar, comida autóctona y servicio muy correcto. Eso si el arròs al forn muy normalito. La quinta estrella se esfuma por lo excesivo de sus precios en las bebidas, más de tres euros por una cio de vino de la casa y casi tres euros y medio por una botella de agua… demasiado.
Comida de buena calidad!Cocas buenisimas! Arroz al horno! Conejo asado muy rico.... No teníamos aire acondicionado y la experiencia no ha sido todo lo buena que nos hubiera gustado porque el día era especialmente caluroso. El servicio rápido y el trato "distinto" tirando a tosco. Algunos de los acompañantes se molestaron por las formas de los camareros. Para los que vamos a comer bien objetivo cumplido y entiendo el servicio como parte de la experincia.
Hemos comido bien, aunque no iría adrede a comer allí como he ido esta vez, hemos pedido arroz al horno, estaba bueno,pero los ajos y un par de patatas chamuscados y una coca, que estaba muy buena pero que la han sacado despues del arroz al horno, eso sí, se han disculpado. Pelotas correctas y una ensalada muy buena y servida de manera original,lo peor el feo detalle de que te saquen almendras sin tu pedirlas y te las cobren,con el pan lo mismo pero eso lo había visto en muchos sitios,pero lo de las almendras....feo detalle como para no volver.
Es un restaurante popular en un entorno muy agradable ( en pleno campo, rodeado de pinos, terrazas con vides, olivos...). La comida es bastante buena, sobre todo las tapas, el embutido, la ensalada y especialmente las cocas que son excelentes!!!! Y luego no esta mal el arroz al horno ( aunque es mejorable) y el pollo y conejo al anillo. Los postres caseros también son bastante buenos ( tartas de queso, chocolate, café, queso, calabaza...y arnadí) Aunque solo por las tapas y las cocas merece la mucho la pena ir. Muy buena relación calidad precio.
Es un sitio que esta algo recóndito, ya que está algo lejos de cualquier sitio, pero la comida vale la pena. El personal es un tanto seco pero con los años ha ido mejorando su actitud. La comida está muy buena pedimos: ensalada deconstruida, pelotas, guisado de calamar, embutidos a la brasa, tres coques que están en las fotos y de postre, tarta de queso e infusión de timonet y nos invitaron a misteleta. Salimos a 20€ por persona y comimos hasta reventar, volveremos, ya que las cocas las hacen como en ningún otro sitio.
Tienen una forma muy especial de servir la ensalada. Hay que probar el arroz al horno. Al final siempre te sirven licor y buñuelos de calabaza. Mis postres favoritos son calabaza asada, tarta de calabaza y chocolate y tarta de algarrobas. Sales a 20-25€/persona.
Lugar muy tradicional llevado por gente joven con muchas ganas. Tienen un privilegio del lugar ennel que están y nosotros de poder disfrutarlo. Las cocas y el tomate, de escándalo
En medio de la sierra de Gata. Restaurante casero y muy agradable. Coques y arroces muy bien elaborados. Precio adecuado. Muy buen servicio. Comida muy de la zona.
Fuimos a cenar, no abren a mediodía. Lo mejor las cocas y los arroces y una ensalada de entrante que puedes hacértela tú mismo. Recomiendo entrar en su bodega y disfrutar eligiendo personalmente el vino. Comida casera con mucho sabor y típica de la zona. El servicio es cercano pero van hasta arriba porque lo tienen lleno. Recomendable reservar con tiempo. Volveré
Es un sitio que esta algo recóndito, ya que está algo lejos de cualquier sitio, pero la comida vale la pena. El personal es un tanto seco pero con los años ha ido mejorando su actitud. La comida está muy buena pedimos: ensalada deconstruida, pelotas, guisado de calamar, embutidos a la brasa, tres coques que están en las fotos y de postre, tarta de queso e infusión de timonet y nos invitaron a misteleta. Salimos a 20€ por persona y comimos hasta reventar, volveremos, ya que las cocas las hacen como en ningún otro sitio.
Tienen una forma muy especial de servir la ensalada. Hay que probar el arroz al horno. Al final siempre te sirven licor y buñuelos de calabaza. Mis postres favoritos son calabaza asada, tarta de calabaza y chocolate y tarta de algarrobas. Sales a 20-25€/persona.
Lugar muy tradicional llevado por gente joven con muchas ganas. Tienen un privilegio del lugar ennel que están y nosotros de poder disfrutarlo. Las cocas y el tomate, de escándalo
En medio de la sierra de Gata. Restaurante casero y muy agradable. Coques y arroces muy bien elaborados. Precio adecuado. Muy buen servicio. Comida muy de la zona.
Fuimos a cenar, no abren a mediodía. Lo mejor las cocas y los arroces y una ensalada de entrante que puedes hacértela tú mismo. Recomiendo entrar en su bodega y disfrutar eligiendo personalmente el vino. Comida casera con mucho sabor y típica de la zona. El servicio es cercano pero van hasta arriba porque lo tienen lleno. Recomendable reservar con tiempo. Volveré
Es un restaurante tradicional de la zona ubicado en un bonito paraje natural; las raciones están bien en calidad y cantidad. Lo malo, el trato del personal; la mujer es bastante amable, el chico joven como si te atiende un zombie y el hombre más mayor ni te saluda. Ah, y no hay carta en la que consultar los precios, así que la cuenta lo que te quieran cobrar. A pesar de todo ello suele tener gente, la mayoría son de la zona, clientes de años.
El restaurante está alejado del bullicio de la población, en una zona íntima y refrescante. Sus terrazas muy amplias e iluminadas, aportan un lugar perfecto para cenar. Para cenar pedimos: calamares, embutido (hecho a la brasa), ensalada deconstruida, cocas de guisantes, cebolla y una de higos con piñones (está última en vez de piñones tenían semillas que le daban un sabor muy bueno con anchoa-aunque de las que pedimos la peor). De postre tarta de queso riquísima e infusión de tomillo. El precio salió a 20 euros por persona aproximadamente. Nos invitaron a unos chupitos de mistela un detalle por su parte. El servicio que siempre ha tenido fama de ser algo serio, se portaron súper bien y la camarera muy muy amable. Para repetir seguro.
Muy buen precio, pero tienes que ir y está en medio del campo por lo que es algo incómodo. Las cocas han bajado el nivel, pero siguen dando muy buen embutido. No es posible tomar buen vino, lo que baja mucho la experiencia. Mejor en invierno con los arroces
La comida espectacular. El precio, teniendo en cuenta la calidad de la comida, aceptable. La atención pésima. Estuvimos esperando de pie a que nos dieran la mesa más de 15 minutos sin que el camarero que paso otras 15 veces por delante nuestra, se dignara ni a levantar la ceja o decir un simple «un momento y estoy con vosotros». Cuando nos dieron, o mejor dicho, nos cogimos la mesa, otros 15 minutos para que nos tomara nota de la bebida. Sorprendido para bien con la comida y para mal con el trato.
He venido por primera vez y me lo habían recomendado pero lo siento pero para mi no merece la pena venir adrede. La coca muy normalita y el arroz con costra no me ha parecido nada especial como el que como de Algemesi que es fabuloso. Hemos salido a 25€ por persona y me ha parecido caro para solo haber pedido una ensalada, una coca y arroz para dos y dos postres. Lo siento pero no lo recomiendo.
Quería volver, pues hace muchos años estuve y guardada buen recuerdo. Las cocas buenas, el arroz normalito y la atención regular, como dicen otros no saben atender al público. Se ahorrarían problemas si dejaran la carta escrita, para que el cliente pueda decidir con tranquilidad. El entorno precioso
Llevo comiendo en este restaurante desde 1989-1990, siempre en grandes comilonas. Antes con los amigos de mis padres e hijos y ahora vamos esos hijos ya crecidos. En los principios los arroces (cualquiera) eran espectaculares pero recientemente de un tiempo hacia aquí (no sé si habrá habido cambios en la cocina) el punto del arroz está algo pasado. De sabor muy buenos, pero el arroz un tanto pastoso. Aún así es un buen sitio para comer grandes grupos (también en familia) y probar sus increíbles cocas, los embutidos locales y los arroces de la zona. Para acabar, nunca está de más pedir un variado de tartas (caseras y muy buenas) y si se tercia, tomar unos licores de hierbas o su amplia variedad de ginebras. Eso sí, alguien tiene que ver disfrutar a los demás porque el lugar está muy apartado y es imprescindible ir en coche.
El sitio: se trata de una casa tradicional preciosa con varias terrazas que hacen honor a su nombre, escondido si, pero eso le da cierto encanto teniendo en cuenta el paraje en el que se encuentra. La comida: tradicional, austera y buena. Especialidad en arroces al horno aunque no los probamos. Productos de la zona de calidad, con detalles como la mistela y los buñuelos de calabaza cortesía de la casa. Todo cocinado en hornos de leña tradicionales. La atención: muy buena por parte de la camarera Rosa, nos atendió estupendamente, nos hizo sentir como en casa y muy cómodos. No tanto Salvador, el dueño que regenta el local, es un auténtico maleducado que nos recibió a gritos echándole una bronca de campeonato a la camarera porque no nos había avisado de que teníamos que entrar a firmar para que nos dieran mesa.. si si, si no firmas no te dan mesa. Exceptuando el trato de este hombre, que igual es una bellísima persona pero yo juzgo lo que he visto, ni hola, ni adiós, ni gracias, ni buen provecho, nada de nada, un auténtico amargado que te deja los platos en la mesa sin mirarte a la cara. Además por lo que vimos es la tónica habitual, no era algo personal con nosotros. En fin, un sabor agridulce que podría ser un sobresaliente de no ser por este señor. Sobre el precio, lo veo correcto, aunque al no tener carta da un poco de miedo pedir...
Hemos ido porque mi marido iba de niño a este lugar y le traía muchos recuerdos. Llegar es un poco complejo pero merece la pena ya que el sitio es bonito. Muy buena atención. La distribución de las mesas está muy bien. Hemos pedido para compartir morcilla y sobrasada, además una coca de anchoa, higos y pipas, todo muy bueno. De principal un arroz con costra para dos, un poco pesado para cenar, estaba soso, quizás muy bajo de sal. La ración muy grande, nos sobró algo menos de la mitad y nos la llevamos. De postre pedimos tarta de chocolate y zanahoria caseras, muy normales. Nos pareció muy curioso que nos cobraran el hielo y unas almendras que nos pusieron nada más llegar y que no pedimos (pensamos que eran de picar).
El sitio: se trata de una casa tradicional preciosa con varias terrazas que hacen honor a su nombre, escondido si, pero eso le da cierto encanto teniendo en cuenta el paraje en el que se encuentra. La comida: tradicional, austera y buena. Especialidad en arroces al horno aunque no los probamos. Productos de la zona de calidad, con detalles como la mistela y los buñuelos de calabaza cortesía de la casa. Todo cocinado en hornos de leña tradicionales. La atención: muy buena por parte de la camarera Rosa, nos atendió estupendamente, nos hizo sentir como en casa y muy cómodos. No tanto Salvador, el dueño que regenta el local, es un auténtico maleducado que nos recibió a gritos echándole una bronca de campeonato a la camarera porque no nos había avisado de que teníamos que entrar a firmar para que nos dieran mesa.. si si, si no firmas no te dan mesa. Exceptuando el trato de este hombre, que igual es una bellísima persona pero yo juzgo lo que he visto, ni hola, ni adiós, ni gracias, ni buen provecho, nada de nada, un auténtico amargado que te deja los platos en la mesa sin mirarte a la cara. Además por lo que vimos es la tónica habitual, no era algo personal con nosotros. En fin, un sabor agridulce que podría ser un sobresaliente de no ser por este señor. Sobre el precio, lo veo correcto, aunque al no tener carta da un poco de miedo pedir...
Hemos ido porque mi marido iba de niño a este lugar y le traía muchos recuerdos. Llegar es un poco complejo pero merece la pena ya que el sitio es bonito. Muy buena atención. La distribución de las mesas está muy bien. Hemos pedido para compartir morcilla y sobrasada, además una coca de anchoa, higos y pipas, todo muy bueno. De principal un arroz con costra para dos, un poco pesado para cenar, estaba soso, quizás muy bajo de sal. La ración muy grande, nos sobró algo menos de la mitad y nos la llevamos. De postre pedimos tarta de chocolate y zanahoria caseras, muy normales. Nos pareció muy curioso que nos cobraran el hielo y unas almendras que nos pusieron nada más llegar y que no pedimos (pensamos que eran de picar).
Llevo comiendo en este restaurante desde 1989-1990, siempre en grandes comilonas. Antes con los amigos de mis padres e hijos y ahora vamos esos hijos ya crecidos. En los principios los arroces (cualquiera) eran espectaculares pero recientemente de un tiempo hacia aquí (no sé si habrá habido cambios en la cocina) el punto del arroz está algo pasado. De sabor muy buenos, pero el arroz un tanto pastoso. Aún así es un buen sitio para comer grandes grupos (también en familia) y probar sus increíbles cocas, los embutidos locales y los arroces de la zona. Para acabar, nunca está de más pedir un variado de tartas (caseras y muy buenas) y si se tercia, tomar unos licores de hierbas o su amplia variedad de ginebras. Eso sí, alguien tiene que ver disfrutar a los demás porque el lugar está muy apartado y es imprescindible ir en coche.
Las comparaciones son odiosas,pero hace unos años se comía muchísimo mejor que ahora y bastante caro. Tengo que decir de el dueño del local, que la educación y la simpatía brillan por su ausencia, mejor si se quedara en su casa.
Comida del terreno IN SU PE RA BLE Cocas, que son como pizzas a la valenciana y muy conocido el arroz al horno. Dejarse aconsejar, ya que no hay carta. Pierde muchos puntos por el trato del dueño. No estaba seguro de si le debía dinero porque ni nos saludó cuando entramos. Una pena, porque tanto el entorno como la comida son estupendos Con 4 millones de parados, ... ¿tan difícil será contratar a un camarero que apoye moviendo platos mientras los demás atienden?
Acabamos apestando a humo porque la chimenea funcionaba mal y pasaban de hacer nada al respecto. Buena comida; escasa; poco donde elegir; No pidáis pan (ni dejéis que os lo traigan sin haberlo pedido) que te cuesta 1€ por media hogaza.
La comida sigue sigue siendo muy buena, pero el trato no tanto. No entendemos porqué cuando los aforos permiten más de 8 personas por mesa, ellos mantienen un máximo de 8. Hoy eramos 9 y, a pesar de haber sitio y estar solos en una terraza, nos hemos tenido que dividir en dos mesas.
Un buen sitio si te apetece sentirte estafado por tomar una coca por 11,50eur: media anchoa, cuatro rodajas de higo y unas pipas para decorar. Aseguraros que os den los precios antes que aquí no te dan menú aunque no os recomendaría ir
Hemos ido un grupo de 9 personas. Nos han dividido en 2 mesas. Para comenzar, ya ha habido problemas a la hora de pedir la comanda, porque no nos dejaban pedir como grupo completo aunque estuviésemos divididos. Cuando la camarera, intuyo que la mujer del Gerente, que he de decir que es muy poco agradable, se ha acercado a nuestra mesa, yo me he ido a levantar y me ha dicho literalmente "No te puedes levantar", y la digo que la comanda ya esta pedida y dice que lo nuestro no porque no lo ha apuntado porque tenía que ser en otra comanda, y que si "Nos creemos que podemos levantarnos a coger la comida de la otra mesa de nuestros familiares", todo esto en tono de tener pocos amigos, todo sea dicho. Ha sido borde, maleducada y poco atenta. El servicio ha sido lamentable. La comida estaba muy buena, y la tarta de queso, de las mejores que he probado, pero todo ha sido con mala gana, por lo que no lo recomendaría a no ser que se vaya con paciencia e ignorando los comentarios bordes de cada integrante de ese restaurante.
Descontento general. Pedimos las bebidas, traen un platito con almendras y cacahuetes y 2 trozos de pan mientras vienen a tomar nota y luego resulta que cobran en la cuenta 1,80€ almendras y 2€ pan, detalle muy feo. Pedimos una coca de anchoas con higos y frutos secos y las anchoas no aparecen por ningún lado. Descontento total con el lugar, esperábamos otra cosa.
No me ha parecido nada especial. Trabajan con buenas materias primas. Resulta un poco pesado para cenar. El sitio tiene mucho encanto. Resulta un poco caro para lo que ofrecen. No tienen ningún detalle y te ponen pan (un poco duro) y un platito de almendras (que no has pedido) y te lo cobran. Y no sabes lo que pagas por lo que pides hasta el final porque no tienen carta.
La comida es correcta, sin llegar a ser nada insuperable Los refrescos son de 200ml (menos de un vaso) Las pelotas de puchero son muy pequeñas Lo más cutre es que te cobren el pan y los cacahuetes que ellos mismos te ponen. De pan tocamos a una rebanada por cabeza literalmente y los cacahuetes eran pocos, tan pocos que en ningún momento pensamos que los iban a cobrar Por ese precio hay mil sitios mejores a los que ir
La comida es correcta, sin llegar a ser nada insuperable Los refrescos son de 200ml (menos de un vaso) Las pelotas de puchero son muy pequeñas Lo más cutre es que te cobren el pan y los cacahuetes que ellos mismos te ponen. De pan tocamos a una rebanada por cabeza literalmente y los cacahuetes eran pocos, tan pocos que en ningún momento pensamos que los iban a cobrar Por ese precio hay mil sitios mejores a los que ir
La verdad no sé si estará buena la comida, ya que por el servicio no nos dió tiempo ni a probarla. Más de 20 minutos para que nos tomaran nota, nos sentaron en una mesa justo a la salida de la cocina, cuando estaba el restaurante vacío, una botella de agua rellenada de grifo, ya abierta y el sitio más perdido que Pocholo en la feria de Albacete.
Trato pésimo a un cliente relativamente habitual. De hecho nos fuimos sin cenar a otro sitio por la impertinencia en el (mal) trato. No pienso volver nunca más...No lo recomendaré, primero porque para ir, tienes que hacer un monton de kilometros en una muy mala y peligrosa carretera, para que vayas alli y no te pongan mesa reservada. El hijo del propietario deberia tomar algunas clases de trato a los clientes...En fin, una lastima
Comida bastante básica,y trato desagradable por los camareros. Nos trajeron platos que no correspondían con lo elegido por nosotras. Nos cobraron un pan y unas almendras que no habíamos pedido.. Y lo mejor de todo fue la respuesta y actitud del propio DUEÑO del restaurante, chillandonos, y no entendiendo que soy celíaca y que no es justo pagar por algo que no has pedido y que sobretodo NO puedes comer!!!!
Lamentablemente una decepción La comida muy pobre y precio muy caro. Pedimos un arroz caldoso y unas cocas y fue todo malísimo El precio muy elevado y cobran hasta las almendras que nos sacaros sin haberlas pedido No vayáis
Habíamos reservado en la terraza para nueve personas. Pero al llegar allí el dueño nos comenta que por decisión de su hijo las mesa tiene que ser de 8. No entendíamos nada. Lo siento porque el sitio tenía encanto aunque la comida es de 3 sobre 5.
Horrible atención al cliente. Ni limpiaron la mesa, ni pusieron mantel. No te presentan carta para que puedas ver lo que ofrecen y su precio. El camarero te traía los platos y los dejan a en una esquina de la mesa sin dirigirte la palabra. La comida no está mal, al menos lo que pedimos ya que tampoco requiere de mucha elaboración. Relación calidad precio excesivamente cara para lo que ofrecen.
La comida sigue siendo buena pero el trato fatal, muy mala educación por parte del dueño, Yo pedí la cuenta antes de los postres y café por qué ya no me apetecía estar más allí.... lo siento, que no me esperen
Indescriptible la situación que vivimos con el dueño. Maleducado, grosero, nos insultó a gritos delante de todos los comensales. Sentimos que incluso peligraba nuestra integridad física. Le tenía que parar la mujer...Una escena propia de un reality de tv. Nos tuvimos que ir, evidentemente, sin cenar y sin poder dar de cenar a los niños. Buen sitio si quieres tener espectáculo ya que debe ser algo muy habitual... Surrealista.
Jamas me he sentido tan mal atendido en mi vida , después de hacer una reseva con mas de 10 dias de antelación ,llegamos y nos dices que no hay reserva y en vez de solucionar el problema nos acusan de mentir de mala manera y de muy mala educación. Es sitio estaba vacío, cuando llegamos solo había una mesa, si el comienzo de un servicio esta con ese mal genio y caracter, no me quiero imaginar con el salon lleno.Un trato pésimo y de muy mal gusto, no pienso venir mas y jamas en la vida lo voy a recomendar. PD: Para el Gerente, si no disfrutas lo que haces deja de hacerlo.
Teniamos reserva a las 3 de la tarde para 5 personas. Nos hemos presentado con dos perros pequeños ( cierto es que no hemos avisado ) y nos comentan que dentro del salón no se puede con animales, le damos alternativas para sentarnos fuera en cualquier mesa, arriba en la terraza, detrás, nos daba igual el sitio, solo poder sentarnos con los perros a comer a las 3 con la reserva . No nos han dado ninguna opción pese a tener mesas fuera, no podían, lo sentimos mucho .
Local muy viejo con muchos altibajos que no cumple medidas de seguridad, comida seca y mal hecha, camarero mal educado vino de la casa agrio casera sin gas, postres secos . No es la primera vez está local ya no cumple los requisitos que le hacían cambios hace años. Por dos cocas un arroz al horno para dos, un par de cafés un vino de la casa y casera para poder tragarlo 64 euros.
Restaurante con mucho carácter. Situado en plena pinada del valle de Llibert. Es muy bonito cenar en sus terrazas. CUIDADO NO OFRECEN CARTA. Los precios son caros para la comida típicas del lugar, cocas embutido arroz al horno, todo cocinado al horno de leña moruno. Preguntar siempre antes de lanzarse a pedir. Un arroz al horno para dos personas 35€. Cada uno que juzgue.
Por dónde empiezo? Son tantas las quejas q es imposible enumerarlas. Los entrantes vergonzosos, en cantidades ridículas que parecían las sobras de un mal cocido. El pollo y el conejo no era al ajillo, más bien al microdas, pésimo. Cuando lo comentamos con el camarero lo negó... De las coca diría que la masa era congelada. La verdad que impresión que obtuvimos fue que les daba igual que no nos hubiera gustado. Por supuesto no pedimos postre y nos cobraron 22€ por persona. Jamás volveremos.
Arroz de horno recalentado, cocas con poca cantidad de ingredientes y embutidos no muy ricos. Al final 35 por cabeza. Buen rollo con la camarera pero lo importante, la comida, muy mal.
Fuimos con reserva y en el ultimo momento nos fallaron dos niños que se habían puesto enfermos y el dueño, que parece que no está muy centrado, empezó a gritarnos delante de todos los comensales y nuestros hijos que estaban asustados, nos insultó, nos llamó mentirosos, nos acusó de haberle estropeado todo el comedor, todo por ser 12 en vez de 14. Hasta la mujer salió a tranquilizarle porque estaba fuera de si pero en vista de la cantidad de opiniones parecidas que tiene esto debe ser habitual en este sitio. La comida no se como será ni lo sabré porque evidentemente no volveremos nunca pero por el trato que dan lo desaconsejo totalmente.
Decepcionante. Escribo mi primera reseña en google únicamente para decir que este sitio es pésimo. Tanto el servicio como la comida. Todos unos antipáticos. En cuanto a la comida, sólo se podía comer las tostas y el tomate. Todo lo demás era de lata, (pulpo etc). El arroz totalmente insípido y cantidad desproporcionada que sobro practicamente todo... y encima sales 30 € cabeza. Millones de sitios mejores que este, jamás volveré y espero que vosotros no os molestéis en ir.
La comida estaba buena, la verdad. Comida casera típica de la zona. Ahora bien el sitio era muy incómodo, muy caluroso ( no hay aire acondicionado) y nos han atendido 3 camareros, dos de ellos de lo más antipático. No entiendo la gente que tiene restaurantes y atiende tan mal, pero claramente molestos con nuestra presencia o nuestras dudas sobre la carta o sobre la vida en general. Desagradables del todo. Otro camarero más joven ha sido amable la verdad. A la hora de cobrar nos han colado 2 euros del gel hidroalcohólico??? Nosotros hemos usado el nuestro propio. Me parece una cara tremenda. Total que entre lo que cuesta llegar allí y la experiencia contada volverá Rita la cantaora porque nosotros no vamos a volver.
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