Posada La Gándara
Regional · Cobijón
Horari de Posada La Gándara
Sobre Posada La Gándara
Posada La Gándara, ubicada en Cobijón, es un encantador restaurante que ha cautivado a sus visitantes. Su ambiente acogedor y entorno natural crean una experiencia memorable. La cocina casera, con platos como el cocido montañés, considerado un plato estrella, y los calamares encebollados, deleita a...
Posada La Gándara, ubicada en Cobijón, es un encantador restaurante que ha cautivado a sus visitantes. Su ambiente acogedor y entorno natural crean una experiencia memorable. La cocina casera, con platos como el cocido montañés, considerado un plato estrella, y los calamares encebollados, deleita a los comensales. Destacan también las croquetas de chipirones y jamón, el cremoso queso picón y los postres caseros, como la tarta de queso al horno. Además de su variada y bien elaborada carta, Posada La Gándara se distingue por su servicio atento y la excelente relación calidad-precio. Para aquellos que buscan una escapada, también ofrece habitaciones cómodas y limpias. Una grata sorpresa en un enclave único.
Què diuen els clients de Posada La Gándara
Posada La Gándara ofrece una experiencia generalmente positiva, destacando su comida casera, el cocido montañés y la atención del personal. Algunos clientes mencionan problemas con la temperatura de ciertos platos y la calidad de las habitaciones.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Se recomienda reservar, especialmente si sois un grupo pequeño. No te pierdas el cocido montañés, es obligatorio probarlo.
Preguntes freqüents sobre Posada La Gándara
Opinions de Posada La Gándara Cobijón
Desfase!!! Mejor Cocido que hemos comido en mucho tiempo, cantidad (para repetir 3 platos) y calidad (la costilla adobada....). De Segundos, Pimientos Rellenos de Bacalao y Albóndigas. Todo Casero, las salsas, los guisos, las patatas fritas!!! Los postres increíbles. 16€/persona para salir rodando y recuperar energías de la Ruta de Las Minas de Udías. La atención de Cristina de 10! Lugar para repetir y recomendar
Un enclave perfecto para evadirse de la urbe y disfrutar del ambiente y la tranquilidad del entorno, estando al mismo tiempo cerca de Comillas y alrededores. El edificio antiguo, conserva muchos de los útiles que en su momento fueron su ocupación, desprende antigüedad por todos los costados, haciéndolo muy entrañable. Un comedor grande servido atentamente por el personal empleado y que ofrece una buena carta y menú, llena de sabores de la zona, tradicionales y caseros, a precios bastante contenidos. El dormitorio, (solo puedo hablar de uno), enorme, con una gran cama y mucho espacio, así como un baño estupendo, y sobre todo silencioso. Un lugar muy recomendable para pasar una noche de verano a cenar y despues de un paseo por los alrededores quedarse a domir.
Muy buen sitio, tiene un encanto así muy rural y no aparenta la buenísima comida que dan. Estaba todo muy bueno sobre todo el cocido montañés, y la tarta de queso casera de las mejores que he probado. La camarera es majisima. Lo recomiendo mucho.
Hemos estado alojados en familia unos dias en esta posada, la experiencia ha sido de 10, la amabilidad de el dueño Miguel Angel , como las habitaciones y el desayuno y comida, gracias por todo. Volveremos.
El restaurante de la posada es recomendable 100%, el alojamiento no lo conocemos.
Precioso sitio para comer tranquilos.
Un restaurante que merece la pena conocer. El comedor es una antigua panadería con olor a leña quemada por la chimenea , la verdad, la atmósfera que se crea te entran ganas de comer. El menú del día como los de antes.....cocido, sopa etc....platos clásico. ......sin chorradas. ....y además buenísimo todo y a precio más que razonable. Sinceramente lo recomendaré.
Hemos pasado en familia 5 días en la posada, es un sitio fantástico Hemos disfrutado de la zona donde se encuentra ya que está cerca de todas las zonas turísticas,super cerca de la playa de comillas ,en cuanto al trato recibido por el dueño Miguel Angel que decir que te hace sentir en casa un tío de 10, y Elsa que se encarga del restaurante es una maravilla de persona como nos dijimos al despedirnos es un hasta luego por que volveremos seguro no podéis dejar de comer en la posada por que todo está buenísimo.ha sido todo un acierto.
Hemos comido un domingo, y que decir del cocido montañes espectacular he felicitado a la cocina, ha sido todo un trato muy agradable desde el camarero de barra al del comedor gente muy profesional y super amables, el sitio es de película volveremos, tienes las minas para hacer una ruta también un sitio recomendable 150 por 150 gracias por todo
Fuimos a comer toda la familia antes de disfrutar del bosque de Secuoyas.Nos lo recomendaron y hasta en el comienzo fue estupendo.Que blanco verdejo criado en las nos dio el cantinero como si de un buen blanco de solera se tratara.Pasamos al comedor y el cocido montañés que comimos estaba espectacular, acabamos el pero lo que nos pusieron para tres.Los chipirones encebollados estaban muy ricos tb, toma pan y moja. Muy recomendable desde mi punto de vista. Tienen menú y carta. Amabilidad desbordante. Estupendo.
Hoy fuimos a comer. Trato excelente y familiar por parte de todos los trabajadores. La comida casera buenísima. La carne también. El sitio precioso. Repetiremos seguro. Gracias
Encantador lugar, su decoracion es de ensueño, he cenado con mi familia y todo muy delicioso, sus postres estan esquisitos, he de regresar pronto
Excelente restaurante para comer o cenar. La atención es muy cercana y amable, el camarero muy atento. La comida es muy buena y está muy bien preparada con muy buen gusto. Los productos son de calidad Recomiendo que probéis está experiencia gastronómica.
Christine fue muy amable con nosotros. Pudimos alojarnos con nuestra perrita. Habitaciones con encanto rural, amplias y limpias. Nos facilitaron toallas y gel. Por la mañana, el desayuno fue variado y abundante. Fruta, bollerías, tostadas recién hechas... Muy contentos. Avisar que temporalmente no ofrecen comidas.
Fuimos al restaurante. El cocido montañes y la tarta de queso (casera) IMPRESIONANTE. La ubicación es super bonita. La proxima vez que vengamos a cantabria sin duda nos quedaremos aqui. Recomendable 100%
Hemos llegado a este sitio de casualidad haciendo ruta por Cantabria y la verdad q nos ha encantado. La amabilidad de todo el personal es estupenda. La comida de lo mejor y el cocido montañés el mejor q me he comido. Un diez de diez a este sitio!!!
Estube en cantabria y queria conocer un lugar que mostrara esos sitios de antaño que ya pocos quedan, y lo encontre para sorpresa la posada tenia restaurante, comi con mis hijos y todo nos encanto, recomiendo sus escalopes y guisotte,.
El restaurante es espectacular. Estuvimos en la terraza muy a gusto. La comida buenísima 😋
Cocina tradicional muy bien puesta en el inicio de una preciosa vía verde ( viejo recorrido del tren minero, llevad linterna para sus túneles ) para un paseo de 2 ó 3 horas y muy fácil. El comedor es una antigua panadería y conserva los hornos. Menú con vino especial y café por menos de 15€. Muy recomendable.
Extraordinaria. Antigua posada para mineros. Aún puedes disfrutar de los hornos y comedores que usaban en la época Grande,acogedora,bonita,muy limpia,bien comunicada dentro del valle. Poblaciones cercanas con encanto. Relación calidad precio adecuada. Cristina es la dueña y es encantadora y prepara desayunos muy ricos. Ideal para ir con niños. También acepta mascotas. Senderismo de nivel bajo muy cerca de allí,con ruta hacia las minas. Para volver. Totalmente recomendable.
Un alojamiento ideal para desconectar, muy bonito y en plena naturaleza. Te va a encantar, ya lo verás. Fui con mi mujer y mi hija pequeña y pasamos un findesemana fenomenal, el trato del casero(Miguel Angel) ha sido el mejor que hemos tenido con mucha diferencia en ningún sitio, te hace sentir literalmente en tu propia casa, muy atento con nosotros y en especial con mi hija, es una persona como pocas, de verdad, ir y disfrutar. Muchísimas Gracias Miguel Angel, un placer. Volveremos, no lo dudes.
Estuve en la Gándara de vacaciones este verano junto a mi pareja.Tenemos que decir que la calidad-precio está muy bien. Habitaciones sencillas y cómodas con todo lo necesario para descansar y realizar al día siguiente mil actividades por la zona. Cenamos todas las noches en este lugar ya que la comida es casera y estaba todo de 10, sobre todo el cocido montañés, las anchoas, los chipirones y la tarta de nueces, espectacular. Cabe destacar el buen trato de todos los que nos atendieron, muy amables y atentos. Si algún día volvemos a Cantabria no dudaremos en volver a visitar la Gándara. Estuve en la Gándara de vacaciones este verano junto a mi pareja.Tenemos que decir que la calidad-precio está muy bien. Habitaciones sencillas y cómodas con todo lo necesario para descansar y realizar al día siguiente mil actividades por la zona. Cenamos todas las noches en este lugar ya que la comida es casera y estaba todo de 10, sobre todo el cocido montañés, las anchoas, los chipirones y la tarta de nueces, espectacular. Cabe destacar el buen trato de todos los que nos atendieron, muy amables y atentos. Si algún día volvemos a Cantabria no dudaremos en volver a visitar la Gándara.
Fuimos mi pareja y yo de escapada en el último fin de semana de abril 2023 con la experiencia Smartbox y la verdad nos enamoramos del sitio. Es una posada muy cuidada y con mucho encanto, en un sitio muy tranquilo y muy cerca de Comillas, Santillana,etc. Los desayunos súper ricos, las habitaciones preciosas y la mujer que nos atendió durante estos días, una persona muy amable y agradable. Un trato muy bueno, muy profesional y muy cercano. Volveremos seguro!
Busqué restaurantes en la zona y este tenía buena puntuación. El sitio tiene mucho encanto, han sabido respetar la esencia del lugar, aunque esté totalmente rehabilitado. Comida casera y buen servicio, menú de fin de semana a 18 €, postres caseros y patatas naturales, algo difícil de encontrar, ya que en casi todos los sitios son congeladas. Volveremos.
Después de hacer la ruta, es un sitio muy recomendable, comida casera, buena cantidad y a buen precio. El sitio tiene un encanto especial, con mesas en una terraza amplia y rodeada de naturaleza. El servicio muy bueno, Cristina una camarera muy maja nos recomendo los mejores platos y nos atendió estupendamente. Cocido de 10. Para repetir.
Excelente trato y buena comida casera con productos propios del lugar. Tienen terraza y se puede ir con nuestro perro. Si quieres bajar la comida un paseo hacia las minas es lo mejor. Se merece las cinco estrellas tanto por el trato como por la comanda, sin olvidar el entorno. Hemos vuelto y sigue mereciendo las cinco estrellas. Maravillosos los dueños y la comida.
Hoy estuve comiendo por primera vez,,,no lo conocía y vivo cerca,,,,un sitio espectacular en plena naturaleza,,ideal para niños y mascotas,,,,,el trato del camarero encantador,,,,y la comida espectacular totalmente casera,,, volveremos pronto
Buena comida casera en un paraje precioso. Los postres caseros también son muy buenos. El bar es tipo taberna. La decoración es de cosas de las antiguas minas (herramientas, minerales...) Tiene habitaciones bien equipadas y cómodas, está bien para desconectar un fin de semana. Y no está lejos de Comillas y Cabezón de la Sal.
Un lugar ideal para desconectar y poder estar tranquilo. La atención y disponibilidad siempre fueron de mi agrado. Es recomendable la para gente que quiere otro ambiente.
Este lugar tiene un encanto especial. Hemos hecho escapadas a La Gándara en varias ocasiones, el trato es familiar y muy agradable. Es el lugar perfecto para desconectar, hacer excursiones y comer bien. ¡¡Gracias Cristina!! Hasta la próxima 👍 Nota: Nosotros hemos ido con perros y se lo pasan de lujo.
Restaurante muy bien decorado. La comida espectacular, sobre todo cocido montañés y guisado de carne.😋😋😋
Fue un acierto ir a cenar ahí. Sitios más auténticos con buena comida y buen servicio. Lo recomiendo. Estaba todo muy rico.
Estuvimos este fin de semana de enero, sorpresa de las buenas, llegamos sin recomendación, estabamos de ruta por la zona, pero al entrar ya se notaba ese rollo casero, un fuego encendido, charlas animadas en la barra, bien. Pedimos el cocido montañés y no pudo ser mejor elección, pura mantequilla, carne en abundancia, y el camarero atento y muy amable. Repetiremos porque hay una via verde de un antiguo tren minero que desconocíamos, y ese cocido después de hacer la ruta tiene que ser brutal¡¡
Hemos ido dos noches, una pareja con un niño pequeño y un perro pequeño, y todo fenomenal, ha sido la tercera vez que nos hemos alojado allí. El trato estupendo, muy amables, la casa está muy bien, tienen varios perros muy educados. Al niño le han encantado. El desayuno muy rico. Sin duda alguna, volveremos a repetir.
El lugar es precioso, la posada es muy rustica y con encanto. Antigua posada minera. Tiene unas rutas muy recomendables si os gusta el senderismo. El trato del personal es excelente Miguel Ángel un encanto y muy atento. Nos ha explicado todo fenomenal. Además aceptan peludetes. Sin ninguna duda lo voy a recomendar y por supuesto que repetiré.
Un sitio estupendo para comer. Se come abundante, de calidad y a un precio asequible en mitad de la naturaleza
Un lugar perfecto para desconectar, recargar energías y disfrutar de la gastronomía, el entorno, las instalaciones... Unos chipirones exquisitos, un pulpo extraordinario, y el Brioche sin palabras!!!! Tendremos que volver para probar más platos. Miguel Angel y su equipo de lo mejor. Un acierto
Un cocido montañés exquisito en un paraje increíble Para los que buscan paz tranquilidad y senderismo es ideal, toda la comida estaba buenísima y no creo que haya sitio más ideal para comerte un buen cocido montañés. Lo recomendaremos
Espectacular, posada con encanto, la habitación básica pero es normal ya q mantiene su estructura antigua, quizás mejoraría los colchones pero sin problema para descansar los Q tiene actualmente. La Ubicación lógicamente al ser Posada de los antiguos mineros pues está donde debe estar. Eso sí, un 10 para la comida, cocinero, camarero de barra y para el responsable. El bar restaurante es súper acogedor. Volvería. Además fuimos con nuestro perro sin problema.
Parada perfecta! Fuimos porque vimos la publicidad entrando al parque de Secuoyas. Muy recomendable! Lugar auténtico, comida buenísima y trato de las chicas muy amables! Cocido montañés y guisote para los cuatro ha sido más que suficiente (porciones abundantes sobre todo el cocido montañés que viene en bol blanco). Para terminar tomamos una torrija y una tarta de queso. Súper recomendable!
Comida excelente como siempre, un gusto estar en la casa de Miguel Ángel un 10 para los camareros que dan el máximo para la pila de gente que viene a comer. El sitio es increíble
Estuvimos comiendo 17 personas y todos disfrutamos de la comida y del trato. Lo encontramos por casualidad en la ruta de las secuoyas y fue un acierto. Gracias!
Reseña del restaurante. El trato magnífico desde que llamamos para reservar y en todo momento el camarero super atento y agradable. El cocido montañés riquísimo, lo tomaron los niños para compartir y les gustó mucho. Las albóndigas también super jugosas y sabrosas La lasaña también rica. Y también compartimos una ensalada de tomate, el tomate espectacular, y el aliño y cebolleta muy bien. Tan rico estaba todo que no nos quedó hueco para los postres que tenían una pinta fantástica. Repetiremos seguro.
Restaurante: trato exquisito, incluso nos dieron conversación y enseñaron la planta de arriba. Muy buena carne y la tarta de queso riquísima. Totalmente recomendable.
La comida espectacular y las raciones son enormes ,con una ración comen dos o tres y exquisito. El personal super amable y atento desde luego para volver , gracias por el trato
Es un sitio espectacular. De esos en los que si paras una vez, vuelves. Muy acogedor tanto la zona de la posada como el comedor y la zona de bar. El trato amable y cercano del dueño y de todo el personal, la cocina tradicional y la calidad del género (con su propio huerto al lado y casi todo productos locales) hace de este sitio un lugar de referencia entre Comillas y Cabezon de la Sal, tanto para turistas como locales
he tenido la suerte de estar con mi familia comiendo, probamos un cocido muy delicioso, ni hablar del guisote de carne que me pareció un manjar, probar la torrija que esta muy buena, lose porque decidí llevarme otra a casa.
Cocido espectacular, obligatorio en este sitio. Los calamares encebollados increibles. Lo unico que no nos gusto mucho fueron las albondigas que creemos que como nos toco la ultima racion que les quedaba las pusieron como con una salsa de tomate que las estropeaba. Los postres muy buenos, la tarta de nuez buenisima y la de queso muy fuerte, si no eres muy fan del queso no la pidas. En resumen un sitio muy recomendable sobre todo el cocido.
Lleva ya un tiempo la gente buscando lugares auténticos y terminan durmiendo o comiendo en negocios impostados, maquillados o directamente decorados para el gusto urbanita del viajero. La Gándara es todo lo contrario a esto, posada histórica de los mineros de las minas de Udía, se come, se bebe y se duerme de verdad, sin lucecitas brillantes en las ventanas, ni tatakis con tirabuzones, ni cafés dulzones con corazoncitos de espuma. Es una posada, de verdad, como siempre lo fue. Solo entrar por la puerta, ver sus fotos históricas, auténticas, únicas, de los mineros de La Unión Mineros Obreros de Udías, fijarse en los detalles, el olor a madera... y cómo se come, abundante, contundente, como ha sido siempre en Cantabria. Definitivamente un oasis de autenticidad en una Cantabria cada vez más invadida y enloquecida de menús de rancho y colas para comer mentiras disfrazadas de tradición.
Un lugar espectacular muy bien cuidado donde no sé decir que es mejor, si la atención o la comida. Cualquier cosa de la carta es apetecible pero el cocido montañés, para mí gusto, es de lo mejor que he probado
Comimos el otro día la comida muy buena casera. Esas croquetas de chipirones y jamón, el queso picón cremoso, un potaje que no quedó ni una alubias. Y esos postres.....la tarta de queso al horno totalmente casera derretidita 🤤. Sin duda para volver una y otra vez. Se encuentra un poquillo escondido, pero merece la pena el paseo y así aprovechar para hacer una excursión y dar un paseo a la mina
Es un sitio al que recomendamos acudir, la verdad es que lo vimos publicitado en el bosque de secuoyas y fue un acierto acercarse hasta él. Recomiendan reservar, nosotros tuvimos suerte al ser solo 2. El sitio tiene un mobiliario un poco antiguo, pero resulto cómodo y la comida es muy, muy copiosa, de hecho nos llevamos en un tupper lo que no pudimos comernos. El servicio atento y rápido, y la relación calidad-precio más que bien.
El sitio ha sido un descubrimiento. Las habitaciones, cómodas y limpias. El restaurante, con comida casera, buen producto y buen precio y el personal muy atento. El entorno, en plena naturaleza, ideal para relajarse y desconectar. Volveros en las próximas vacaciones.
Estuvimos comiendo a principios de mes en este lugar sorprendente. Acudimos por casualidad y la verdad es que nos sorprendió de forma muy grata. Lugar precioso, comida fabulosa y rica rica y personal muy amable y atento. Lo recomendamos sin duda. Nosotros esperamos volver y repetir ese cocido montañés.
¡Una sorpresa increíble! fuimos a comer cocido montañés y lo que no sabíamos es que nos íbamos a encontrar un lugar auténtico con muchísimo encanto, delicioso y con un precio muy bueno. El servicio ha sido muy bueno y amenazamos con volver
El restaurante ha sido un descubrimiento. Carta variada y muy bien elaborada. No esperábamos comer tan bien en un enclave poco frecuente, pero con buena carretera de acceso. Buena relación calidad/precio. Ambiente entrañable y trato muy agradable del personal. Y para mí importante: admiten mascotas (cuida para que la tuya no moleste a los demás comensales)
No nos hospedamos, sino que solo fuimos a comer. Pedimos Rabas y chuletón. Ambas cosas buenísimas. Recomiendo
Fui a comer, se come muy bien, es acogedor y volvería a repetir si me pilla cerca otra vez, buena cocina y camarero atento.
Estuvimos comiendo a principios de mes en este lugar sorprendente. Acudimos por casualidad y la verdad es que nos sorprendió de forma muy grata. Lugar precioso, comida fabulosa y rica rica y personal muy amable y atento. Lo recomendamos sin duda. Nosotros esperamos volver y repetir ese cocido montañés.
Cocido espectacular, obligatorio en este sitio. Los calamares encebollados increibles. Lo unico que no nos gusto mucho fueron las albondigas que creemos que como nos toco la ultima racion que les quedaba las pusieron como con una salsa de tomate que las estropeaba. Los postres muy buenos, la tarta de nuez buenisima y la de queso muy fuerte, si no eres muy fan del queso no la pidas. En resumen un sitio muy recomendable sobre todo el cocido.
Paramos a comer con unos amigos. Muy buena cocina y muy buen servicio. Un sitio con encanto, muy chulo decorado. Todo casero. Buenas raciones y bien de precio. Luego se recomienda excursión a las Minas
Es un sitio al que recomendamos acudir, la verdad es que lo vimos publicitado en el bosque de secuoyas y fue un acierto acercarse hasta él. Recomiendan reservar, nosotros tuvimos suerte al ser solo 2. El sitio tiene un mobiliario un poco antiguo, pero resulto cómodo y la comida es muy, muy copiosa, de hecho nos llevamos en un tupper lo que no pudimos comernos. El servicio atento y rápido, y la relación calidad-precio más que bien.
No nos hospedamos, sino que solo fuimos a comer. Pedimos Rabas y chuletón. Ambas cosas buenísimas. Recomiendo
¡Una sorpresa increíble! fuimos a comer cocido montañés y lo que no sabíamos es que nos íbamos a encontrar un lugar auténtico con muchísimo encanto, delicioso y con un precio muy bueno. El servicio ha sido muy bueno y amenazamos con volver
Fui a comer, se come muy bien, es acogedor y volvería a repetir si me pilla cerca otra vez, buena cocina y camarero atento.
Un lugar espectacular muy bien cuidado donde no sé decir que es mejor, si la atención o la comida. Cualquier cosa de la carta es apetecible pero el cocido montañés, para mí gusto, es de lo mejor que he probado
Comimos el otro día la comida muy buena casera. Esas croquetas de chipirones y jamón, el queso picón cremoso, un potaje que no quedó ni una alubias. Y esos postres.....la tarta de queso al horno totalmente casera derretidita 🤤. Sin duda para volver una y otra vez. Se encuentra un poquillo escondido, pero merece la pena el paseo y así aprovechar para hacer una excursión y dar un paseo a la mina
El restaurante ha sido un descubrimiento. Carta variada y muy bien elaborada. No esperábamos comer tan bien en un enclave poco frecuente, pero con buena carretera de acceso. Buena relación calidad/precio. Ambiente entrañable y trato muy agradable del personal. Y para mí importante: admiten mascotas (cuida para que la tuya no moleste a los demás comensales)
El sitio ha sido un descubrimiento. Las habitaciones, cómodas y limpias. El restaurante, con comida casera, buen producto y buen precio y el personal muy atento. El entorno, en plena naturaleza, ideal para relajarse y desconectar. Volveros en las próximas vacaciones.
Posada rural, rural (en las fotos se puede apreciar). Muy chula y su dueña muy agradable. El colchón quizá bastante duro, tengo bastante problema con esto, y la insonorización no está muy lograda que se diga. La ducha de la habitación era bastante extraña con dos pasos para acceder. El desayuno con lo clásico y básico (sobaos, tostadas, fruta y algo más) pero rico y abundante. Pero bueno, es una casita rural, lo típico. Lo mejor de todo, el trato de la dueña. PD: Antes tenían restaurante pero ya no por jubilación, así que tenedlo en cuenta. 😊
Está un poco dejado a primera vista... He tomado algo y probado la tarta de chocolate, está como típico de comer allí las tartas son bastante famosas. Dan de comer tienen menús diarios y una carta con código QR, le falta brillo al lugar. En cuanto a trato, el hombre que me atendió muy apagado, lento poca chispa, pero te acabas entendiendo. Lugar con buen aparcamiento, es un césped que tienen enfrente especial para restaurante y la posada que tienen. Nosé sobre la posada pero me imagino que sea barata, la verdad que había bastantes coches aparcados así que será buena.
El lugar es súper tranquilo, atendido por sus propios dueños. La atención es súper hospitalaria y el hotel es muy bonito (mezcla entre historia y espacio rural). A 15 minutos de la playa y de los pueblitos más lindos de Cantabria. De fácil acceso y con estacionamiento frente al hospedaje. Volveremos con la familia!!
Fantástico ambiente familiar. Cocina sin complicaciones y estupenda. Chipirones encebollados, ensalada con mucha gracia, solomillo con queso espectacular, postres para chuparse los dedos... Una atención maravillosa. Para volver sin duda alguna.
No valoro habitaciines pues solo fui a comer,me encanto el sitio,el trato exvelente y la comida tambien..aparcamiento en la puerta,varios comedores,comida casera..cocido riquisimo...todo bien ,lo unico que me llamo la atencion fue que me ofreciesen chupitos a mi mujer y a mi..y me los cobrasen...no me habia pasado nunca,pero bueno,no es una queja .
Estuvimos una noche con un bono de smartbox. La casa es una antigua casa de mineros, con mucho encanto, a mi me gusto mucho, muy tranquila y en un paraje precioso. La dueña majisima, se ofreció a enseñarnos y explicarnos el local, nos enseño los antiguos hornos de pan y detalles muy chulos. Quizás las habitaciones están un poco viejas, pero es parte de su encanto, y estaba, la mía por lo menos, muy limpia. Es perfecta para desconectar de todo, hay un montón de rutas que se pueden hacer. Me gustaría volver en primavera verano para poder realizar algunas.
Hola! Hemos estado en el puente de mayo alojados en la pensión la Gándara y volveremos seguro, no es un hotel de 4 estrellas evidentemente por lo que se paga pero cumple con lo esperado, nosotros fuimos a conocer Cantabria en familia ( matrimonio e hijo adolescente) y queríamos algo económico y limpio para dormir y poder ducharnos, la gente que lo lleva es muy amable, el mesón tiene bastante ambiente, nosotros nos tomamos unas cervezas uno de los días ya que no hemos parado mucho pero nos hicieron sentir agusto, sin duda lo recomiendo si buscas algo económico, limpio y en un punto intermedio en Cantabria para recorrerla, por poner algunas pegas la carretera en las inmediaciones es un poco regular ya que hay bastantes curvas cuando llegas a la posada, por lo demás muy chula, repetiremos
Nosotros fuimos a comer un grupo de 6. Pedimos un plato cada uno para compartir, algunas bebidas y 3 postres y pagamos unos 23 por persona. La calidad de los platos excelente, bacalao muy sabroso, los callos suaves y se deshacían en la boca (servidos con patatas y huevos fritos). Las croquetas de sobrasada riquísimas... Nos gustó mucho todo hasta el pan! Nos cobraron 11 por un tomate que estaba exquisito. Cuando aterrice en Santander será parada obligatoria para comer.
Nos hemos alojado unos días allá, la ubicación del alojamiento es una maravilla totalmente en la naturaleza, sólo se oye el ruido de los pájaros y demas animales y estas super cerca de muchísimos pueblos y zonas para ver y pasear. Tanto Miguel Ángel como la chica y los dos chicos que están en el bar son súper amables y simpáticos una gozada la verdad tratar con ellos. El único pero que puedo poner sería en nuestro caso la habitación ( apartamento), ya quea pesar de estar totalmente equipado ( sin tele eso sí pero a nosotros eso no nos importa) habia filtraciones de humedad y eso se nota en las camas, ropa etc a parte de que el techo es de madera y por las noches hasta pasadas las 00.30 de la madrugada oiamos a los vecinos de arriba andando y arrastrando sillas/ muebles o no sé qué. Y por otro lado el desayuno estaba incluido pero de tres días dos de ellos no tenian cola cao ni zumo para a peque aunque pudo tomar leche sola un dia y otro un batido. Hemos ido con un perrito pequeño y no nos han puesto ningun problema, si no todo lo contrario,cosa que se agradece porque no es fácil encontrar sitios así aún siendo pequeño. Desde luego repetiríamos a ojos cerrados eso si, a poder ser en el piso de arriba para evitar tanto ruido y quizas menos humedad.
llegue a este lugar recomendado por mi familia, fui a comer el pasado puente de reyes y todo a sido de encanto, el sitio es un viaje al pasado, de estos lugares pocos quedan, pedimos cocido para compartir y estaba delicioso, ración generosa, chipirones muy buenos también, agradezco habernos prestado el servicio este día estaba todo lleno, nos abrieron un espacio y logramos disfrutar de todo en general; volveremos.
llegue a este lugar recomendado por mi familia, fui a comer el pasado puente de reyes y todo a sido de encanto, el sitio es un viaje al pasado, de estos lugares pocos quedan, pedimos cocido para compartir y estaba delicioso, ración generosa, chipirones muy buenos también, agradezco habernos prestado el servicio este día estaba todo lleno, nos abrieron un espacio y logramos disfrutar de todo en general; volveremos.
Cosas positivas: buena localización para moverte por Cantabria. Sitio rústico en un entorno de bosque. Propietario muy amable. Aceptan mascotas. Cosas que mejorar: atención en el bar (poco profesional), colchones y almohadas (el que nos tocó, de muelles y fino, como el dolor de espalda que tuvimos). Desayuno incluido ( mejor pagarlo fuera y desayunar bien). Mobiliario en general deteriorado. Entraban perros de la calle y se metían al comedor mientras cenabamos.
Soy cliente del restaurante desde hace 12 años, y solía alojarme cuando corría los 10000 del Soplao. Esta pasada semana fuimos a comer, pues han cambiado de dueños según nos dijeron y quisimos probar. Comimos bien, y la verdad todo estaba muy rico. La filosofía es distinta, no tienen menú, funciona a través de carta. Me hubiera gustado calificar de 5 estrellas como así ha sido históricamente, pero pedí una frasca de vino de la casa de menos de un litro para mezclar con gaseosa, de la cual me bebí un vaso, y me cobraron 8 Euros. Este tipo de detalles deslucen, con lo cual salimos a 30 Euros por persona.
Es perfecto para comer con mascotas, son bienvenidas y se agradece...en pocos lugares puedes disfrutar con tu perro. Nos ha defraudado algún plato....pero nos han invitado a café y chupito para compensar
Estamos en la habitacion 14 (114). Huele y hay mucha humedad, el aislamiento con la del piso de arriba es nulo. Llevamos 3 noches escuchando los chirridos de la cama de arriba y teniendo a una adolescente de 15 años con nosotros en la habitacion. Es una vergüenza, ademas no hay nadie a quin poder decírselo. Domingo 20 de julio y lunes 21 el bar restaurante o como lo quieras llamar, cerrado.
Llevo viniendo aquí toda la vida y se siente como en casa. Mi familia y yo siempre traemos amigos para que lo conozcan porque es increíble. El domingo pasado llevé a un amigo para que lo conociera; la comida y el lugar tan maravillosos como siempre. El trato siempre ha sido inmejorable, uno de los motivos por los que voy tanto; siempre nos quedamos charlando con vosotros, antes y después de comer. Sin embargo, por primera vez el servicio dejó mucho que desear. Había una chica joven, y un chico creo que Colombiano. Éramos 3 mesas. He sido camarera y entiendo cómo funcionamos los camareros. Lo que supone el cara al público y lo que es querer acabar cuanto antes y más un domingo, pero no justifica el trato recibido. Fue simpático, pero estaba más pendiente de irse que de atender. Nos retiró los platos con una prisa que el primero no pude ni acabármelo. No disfrutamos de la comida tranquilos porque se lo llevaba a los 5 minutos, no pude ni mojar el pan en el plato. Pedimos entrecot y llegó FRÍO. Las patatas y el pimiento caliente, pero la carne fría. Fría fría. Yo no sé quién se plantea que alguien se vaya a comer eso así. Le pedimos que lo pasara otra vez. Lo trajo, y a los 5 minutos ya vino corriendo a retirarnos el plato con carne, que se veía claramente que no estaba terminado y que lo estábamos comiendo, y ya le tuve que decir que me lo dejara que no había terminado porque no parecía verlo por sí mismo. La tarta de queso (siempre me la pido) medio derretida, caliente por un lado y fria por el otro. Tanto costaba dejarla un minuto más? Esa tarta no estuvo ni 30 segundos en el microondas. Para rematar, las otras dos mesas se fueron y cuando solo quedó la nuestra, el camarero subió el reaggeton a todo volumen por todo el restaurante mientras recogía, como si nosotros también nos hubiéramos ido. Entiendo que quieras irte, pero es una falta de respeto muy grande hacer algo así, sobretodo porque con las otras dos mesas no lo hiciste, y con nosotros si. No podía ni escuchar lo que me decía mi amigo porque tenía a C Tangana retumbándome en la oreja. Muy vergonzoso. Repito que he trabajado mucho tiempo en hostelería y no haría una crítica así nunca si de verdad pensara que necesita un feedback. Mi amigo se fue contento pero yo muy enfadada porque vengo desde que soy pequeña aquí y no me esperaba una experiencia tan mala. Nunca en mi vida me imaginé tener que estar poniendo una reseña negativa a La Gandara. Claro que todos aprendemos y cometemos errores. Pero retirar platos sin acabar, ni preguntar, y subir la música para que recojas más amenamente cuando se van unas mesas sí y otras no, es educación, no aprendizaje. Que importa si era Colombiano o Español? Es solo un sustantivo para que se reconozca de quién hablo. Las distinciones aquí las has hecho tú. Menuda respuesta…
El entorno maravilloso, el sitio super acogedor y la comida lo que estaba rico sin pega, pero nos pusieron dos chuletas de Angus que estaban congeladas y croquetas que igualmente estaban congeladas, la casera para el vino caliente.....nos tuvieron que cambiar la comida y el problema fue que comimos todos a destiempo. Fue una pena. También he de decir el el personal de disculpo, estuvo muy atentos y después de todo nos invitaron a un café. El cocido montañés estába muy rico y el sitio es precioso
Llevo viniendo aquí toda la vida y se siente como en casa. Mi familia y yo siempre traemos amigos para que lo conozcan porque es increíble. El domingo pasado llevé a un amigo para que lo conociera; la comida y el lugar tan maravillosos como siempre. El trato siempre ha sido inmejorable, uno de los motivos por los que voy tanto; siempre nos quedamos charlando con vosotros, antes y después de comer. Sin embargo, por primera vez el servicio dejó mucho que desear. Había una chica joven, y un chico creo que Colombiano. Éramos 3 mesas. He sido camarera y entiendo cómo funcionamos los camareros. Lo que supone el cara al público y lo que es querer acabar cuanto antes y más un domingo, pero no justifica el trato recibido. Fue simpático, pero estaba más pendiente de irse que de atender. Nos retiró los platos con una prisa que el primero no pude ni acabármelo. No disfrutamos de la comida tranquilos porque se lo llevaba a los 5 minutos, no pude ni mojar el pan en el plato. Pedimos entrecot y llegó FRÍO. Las patatas y el pimiento caliente, pero la carne fría. Fría fría. Yo no sé quién se plantea que alguien se vaya a comer eso así. Le pedimos que lo pasara otra vez. Lo trajo, y a los 5 minutos ya vino corriendo a retirarnos el plato con carne, que se veía claramente que no estaba terminado y que lo estábamos comiendo, y ya le tuve que decir que me lo dejara que no había terminado porque no parecía verlo por sí mismo. La tarta de queso (siempre me la pido) medio derretida, caliente por un lado y fria por el otro. Tanto costaba dejarla un minuto más? Esa tarta no estuvo ni 30 segundos en el microondas. Para rematar, las otras dos mesas se fueron y cuando solo quedó la nuestra, el camarero subió el reaggeton a todo volumen por todo el restaurante mientras recogía, como si nosotros también nos hubiéramos ido. Entiendo que quieras irte, pero es una falta de respeto muy grande hacer algo así, sobretodo porque con las otras dos mesas no lo hiciste, y con nosotros si. No podía ni escuchar lo que me decía mi amigo porque tenía a C Tangana retumbándome en la oreja. Muy vergonzoso. Repito que he trabajado mucho tiempo en hostelería y no haría una crítica así nunca si de verdad pensara que necesita un feedback. Mi amigo se fue contento pero yo muy enfadada porque vengo desde que soy pequeña aquí y no me esperaba una experiencia tan mala. Nunca en mi vida me imaginé tener que estar poniendo una reseña negativa a La Gandara. Claro que todos aprendemos y cometemos errores. Pero retirar platos sin acabar, ni preguntar, y subir la música para que recojas más amenamente cuando se van unas mesas sí y otras no, es educación, no aprendizaje. Que importa si era Colombiano o Español? Es solo un sustantivo para que se reconozca de quién hablo. Las distinciones aquí las has hecho tú. Menuda respuesta…
El entorno maravilloso, el sitio super acogedor y la comida lo que estaba rico sin pega, pero nos pusieron dos chuletas de Angus que estaban congeladas y croquetas que igualmente estaban congeladas, la casera para el vino caliente.....nos tuvieron que cambiar la comida y el problema fue que comimos todos a destiempo. Fue una pena. También he de decir el el personal de disculpo, estuvo muy atentos y después de todo nos invitaron a un café. El cocido montañés estába muy rico y el sitio es precioso
Viendo las reseñas, voy a suponer que tuvimos mala suerte: fuimos recomendados por un lugareño que fue quien nos llamó al restaurante para reservar. Llegamos y no habia nadie, por lo que supusimos que nos darian pronto, a las 14:30 nos cogieron nota y pedimos un plato cada uno. Nos fueron sirvienddo de uno en uno y mi hija pequeña que habia pedido unos huevos rotos comio sola a las 15:40 que fue cuando le sacaron su comida. Mi cocido montañés estaba demasiado ácido, no me sentó bien. Mala experiencia y yo no lo recomendaría, pero repito, supongo que seria mala suerte….
Despues de haber estado hace mas de 20 años con los antiguos dueños en varias ocasiones volvimos a este restaurante el dia de Reyes y nos llevamos una pequeña decepción ya que en algunos aspectos de la comida no eran normales Unas croquetas con la besamel fria, el puré del pulpo frio , la carne que pedimos de segundo vino un servicio y estubo esperando a los demás mas de 15 minutos y le digimos que lo comiera que se quedaba frio . Llega el resto de la carne las patatas frias la carne casi fria . El chico que servia las mesas le quedaba grande el comedor. Me decepcionó . Lo siento.
Despues de haber estado hace mas de 20 años con los antiguos dueños en varias ocasiones volvimos a este restaurante el dia de Reyes y nos llevamos una pequeña decepción ya que en algunos aspectos de la comida no eran normales Unas croquetas con la besamel fria, el puré del pulpo frio , la carne que pedimos de segundo vino un servicio y estubo esperando a los demás mas de 15 minutos y le digimos que lo comiera que se quedaba frio . Llega el resto de la carne las patatas frias la carne casi fria . El chico que servia las mesas le quedaba grande el comedor. Me decepcionó . Lo siento.
Habitaciones sucias y rotas. La cama no tenía sábana bajera y la encimera tenía una mancha de sangre. La tele colgaba de una cadena del techo. La mampara de la ducha estaba suelta y caía sobre nosotros. Pedimos poner un poco la calefacción para bañar a nuestro bebé, habíamos llegado mojados de la lluvia, y fuimos juzgados por la propietaria de la posada, que aceptó a regañadientes. El desayuno buffet escaso y no era fresco, la fruta no se podía ni cortar con el cuchillo. Mucha suciedad, en la pecera se intuía unos pececillos apenas visibles por la capa de mugre. Somos amantes de los perros, pero no de las toallas de ducha con olor a perro mojado. El entorno muy bonito. Pero no es un lugar que recomendaría en absoluto.
Llevamos varios años yendo a comer a este sitio y nunca tuvimos ningún problema ni con la comida, ni con el servicio ni mucho menos con los precios. Ahora cambiaron de dueños. El domingo estuvimos en una comida familiar y tardaron mucho en servirnos, además no tienen menú solo tienen carta. Los precios no están a consonancia con lo que comes. Me pensare lo de volver.
Mi valoración se refiere únicamente al restaurante. No conozco el alojamiento. Llegamos a este restaurante por la publicidad que vimos en el monumento de las secuoyas. Nuestra intención era habernos quedado a cenar en San Vicente de la barquera. En mi opinión, no merece la pena en absoluto desplazarme a este lugar para comer, mala restauración, mal servicio y caro para lo que ofrecen y ser un restaurante humilde y sin pretensiones. He comido muchas veces chuletón en muchos sitios y siempre lo han servido con una piedra caliente, un hornillito, una brasa o cualquiera otra cosa que permita ir calentando la carne según la vas comiendo. Aquí la sirven en un plato de cerámica, por lo menos podría ser de arcilla,y sin ninguna posibilidad de comer la carne caliente. Resultado, cuando llega el plato a la mesa, no te entretengas y come rápido, con suerte el primer bocado lo comes caliente y después a comer un chuletón de 1kg frío y por cierto sin ningun sabor a brasa. Muy mal El vino, un crianza Ramón Bilbao y en un restaurante de este tipo, que no es un estrella Michelin, suele estar por un precio de entre 16 y 18 euros, aquí 23 euros , va son solo 5 euros, bueno un 30% parece más escandaloso. Preguntad precios a Chatgpt La ensalada sin mas, muy normal La torrija muy buena El servicio, pues bueno, el chico que nos sirvió hace lo que puede En resumen, si vais a comeros unos huevos fritos con patatas o algo así, no puede ir muy mal. Pero no esperéis más y no perdáis el tiempo en desplazaros hasta este restaurante, perderéis el tiempo, el dinero y no habreis cenado ni medio bien
La atención de los camareros que son súper jóvenes muy muy bien, muy atentos, muy amables y correctos. Pero a ser posible cuando cambien de dueño por favor que lo avisen y volveremos a ir. Gracias.
Nos hemos quedado un poco chof... Con los anteriores dueños se comía muy bien y estaba muy bien de precio, hoy hemos ido un grupo de 8 personas y... Unas alubias rojas (estaban frías) 2 raciones de croquetas (estaban frías por el centro), 2 de rabas (raciones que para su precio era muy pequeña) 8 segundos 3 postres y 3 botellas de vino blanco, 1 botella de tinto y 3 cervezas hemos pagado 81€ por pareja. La carta bastante corta, poco donde elegir y de postre solo nos dieron a escoger 2 distintos. No creo que volvamos. Vale más la pena ir a pagar un menú de finde semana especial de 25€persona. No creo que volvamos.
Una lastima no poder volver a este restaurante. Ayer nos ofrecieron un guiso de carne con verduras (sin apenas carne) y salimos intoxicados. Toda la noche vomitando. Antes se comia muy bien alli.
Reservamos una habitación por Booking, al llegar a la posada, la habitación no tenía nada que ver. Una casa vieja, sucia, con las ventanas rotas. Con un matamoscas como único remedio para los bichos. Cojines amarillos, manchas de sangre en la colcha. No dormimos ahí, la verdad es que en mi vida he visto una cosa igual. El dueño nos hizo una buena faena, porque era temporada alta e imposible buscar alternativas, nos devolvió el dinero sin tener que pelear con él. Osea que tiene pinta que conoce que lo que está haciendo es prácticamente una estafa. Me sorprende bastante no leer ningún comentario como el mio, intentad evitar ir ahí.
Tras 20 años yendo. Cambio de dueño y con ello pésima experiencia. Al llegar pedimos desayuno para el día siguiente, y nos dijo que quería seriedad porque ese mismo día lo habían dejado tirado con los desayunos. A las 10 de la mañana del día siguiente, el bar estaba cerrado y nos encontramos esperando hasta las 10:30 junto a otras dos parejas hasta que desistimos todos. Nosotros tuvimos que ir a cabezón de la sal. Cuando regresamos, de buenas maneras le expusimos nuestra decepción y lejos de pedir perdón, nos dijo que se “había quedado esnucado”. Cuando fuimos a pedir algo para tomar se nos puso por delante para pedir cervezas para el y sus amigos al camarero. El lavabo de la habitación no cierra del todo y suena toda la noche (se nota una despreocupación que antes no había). una decepción total creada por el nuevo dueño al que, por cierto, desde que nos tomó nota en el momento de entrada solo lo hemos visto de cervezas con amigos. Por el contrario decir que camareros cocineros y la higiene continuan siendo buenas.
Era la posada perfecta por las fotos, hasta que entramos, sábanas sucias, recién echado ambientador, puesto el calefactor, sin atención ninguna, baño viejo con silicona amarilla del cuentame, parece de hallowen mete miedo las instalaciones la pena que no nos devuelven ni la fianza una vergüenza que un sitio abandonado y pesimo
una pena de lugar... muy bonito en una hubicacion privilegiada en mitad del bosque pero deja mucho que desear la comida las habitaciones y el sitio en si, se respira un desinteres que no tenia primero. la comida no esta mal aunque muy cara para lo que ofrece (14€ unos huevos con patatas y 10 euros 8 anchoas que no son ni buenas vamos a ver...) habitaciones bonitas pero con mobiliario roto, forros de almohada sucios y las paredes tienen una humedad terrible (ideal para dormir si eres asmatico) y se nota que esta todo limpio "por encima" como quien dice. eso si, pasar una noche te sale barato ( no me extraña) resumen, un buen sitio para tomar algo pero para nada mas.
una pena de lugar... muy bonito en una hubicacion privilegiada en mitad del bosque pero deja mucho que desear la comida las habitaciones y el sitio en si, se respira un desinteres que no tenia primero. la comida no esta mal aunque muy cara para lo que ofrece (14€ unos huevos con patatas y 10 euros 8 anchoas que no son ni buenas vamos a ver...) habitaciones bonitas pero con mobiliario roto, forros de almohada sucios y las paredes tienen una humedad terrible (ideal para dormir si eres asmatico) y se nota que esta todo limpio "por encima" como quien dice. eso si, pasar una noche te sale barato ( no me extraña) resumen, un buen sitio para tomar algo pero para nada mas.
Era la posada perfecta por las fotos, hasta que entramos, sábanas sucias, recién echado ambientador, puesto el calefactor, sin atención ninguna, baño viejo con silicona amarilla del cuentame, parece de hallowen mete miedo las instalaciones la pena que no nos devuelven ni la fianza una vergüenza que un sitio abandonado y pesimo
Reservamos una habitación por Booking, al llegar a la posada, la habitación no tenía nada que ver. Una casa vieja, sucia, con las ventanas rotas. Con un matamoscas como único remedio para los bichos. Cojines amarillos, manchas de sangre en la colcha. No dormimos ahí, la verdad es que en mi vida he visto una cosa igual. El dueño nos hizo una buena faena, porque era temporada alta e imposible buscar alternativas, nos devolvió el dinero sin tener que pelear con él. Osea que tiene pinta que conoce que lo que está haciendo es prácticamente una estafa. Me sorprende bastante no leer ningún comentario como el mio, intentad evitar ir ahí.
Mi valoración se refiere únicamente al restaurante. No conozco el alojamiento. Llegamos a este restaurante por la publicidad que vimos en el monumento de las secuoyas. Nuestra intención era habernos quedado a cenar en San Vicente de la barquera. En mi opinión, no merece la pena en absoluto desplazarme a este lugar para comer, mala restauración, mal servicio y caro para lo que ofrecen y ser un restaurante humilde y sin pretensiones. He comido muchas veces chuletón en muchos sitios y siempre lo han servido con una piedra caliente, un hornillito, una brasa o cualquiera otra cosa que permita ir calentando la carne según la vas comiendo. Aquí la sirven en un plato de cerámica, por lo menos podría ser de arcilla,y sin ninguna posibilidad de comer la carne caliente. Resultado, cuando llega el plato a la mesa, no te entretengas y come rápido, con suerte el primer bocado lo comes caliente y después a comer un chuletón de 1kg frío y por cierto sin ningun sabor a brasa. Muy mal El vino, un crianza Ramón Bilbao y en un restaurante de este tipo, que no es un estrella Michelin, suele estar por un precio de entre 16 y 18 euros, aquí 23 euros , va son solo 5 euros, bueno un 30% parece más escandaloso. Preguntad precios a Chatgpt La ensalada sin mas, muy normal La torrija muy buena El servicio, pues bueno, el chico que nos sirvió hace lo que puede En resumen, si vais a comeros unos huevos fritos con patatas o algo así, no puede ir muy mal. Pero no esperéis más y no perdáis el tiempo en desplazaros hasta este restaurante, perderéis el tiempo, el dinero y no habreis cenado ni medio bien
Tras 20 años yendo. Cambio de dueño y con ello pésima experiencia. Al llegar pedimos desayuno para el día siguiente, y nos dijo que quería seriedad porque ese mismo día lo habían dejado tirado con los desayunos. A las 10 de la mañana del día siguiente, el bar estaba cerrado y nos encontramos esperando hasta las 10:30 junto a otras dos parejas hasta que desistimos todos. Nosotros tuvimos que ir a cabezón de la sal. Cuando regresamos, de buenas maneras le expusimos nuestra decepción y lejos de pedir perdón, nos dijo que se “había quedado esnucado”. Cuando fuimos a pedir algo para tomar se nos puso por delante para pedir cervezas para el y sus amigos al camarero. El lavabo de la habitación no cierra del todo y suena toda la noche (se nota una despreocupación que antes no había). una decepción total creada por el nuevo dueño al que, por cierto, desde que nos tomó nota en el momento de entrada solo lo hemos visto de cervezas con amigos. Por el contrario decir que camareros cocineros y la higiene continuan siendo buenas.
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