Casa Garras
Steak house · Karrantza Harana
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Sobre Casa Garras
En Casa Garras, ubicado en el corazón de Karrantza Harana, te invitamos a disfrutar de una experiencia culinaria excepcional. Nuestro restaurante, con amplios espacios interiores y una agradable terraza, ofrece un ambiente acogedor para cada ocasión. Destacamos por nuestra cocina de calidad, donde l...
En Casa Garras, ubicado en el corazón de Karrantza Harana, te invitamos a disfrutar de una experiencia culinaria excepcional. Nuestro restaurante, con amplios espacios interiores y una agradable terraza, ofrece un ambiente acogedor para cada ocasión. Destacamos por nuestra cocina de calidad, donde los productos frescos son protagonistas, con platos cuidadosamente elaborados y presentaciones sorprendentes. Nos enorgullecemos de la excelencia de nuestras carnes, especialmente la de vacuno, y la frescura de nuestros pescados y mariscos. Además, contamos con una amplia selección de cervezas, cócteles, cafés, tés y vinos para acompañar tu comida. Abierto desde el desayuno hasta la cena (excepto los martes), Casa Garras es un negocio familiar dedicado a ofrecerte un servicio atento y una experiencia inolvidable.
Què diuen els clients de Casa Garras
Casa Garras destaca por su excelente carne, especialmente el buey y la Matxorra. Los clientes alaban la calidad de los productos, la cuidada preparación y el servicio atento. El menú degustación de buey es muy popular.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Es recomendable reservar, especialmente si se quiere comer en el piso superior. El menú degustación de buey es una excelente opción.
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Què veure a prop
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Preguntes freqüents sobre Casa Garras
Opinions de Casa Garras Karrantza Harana
Madre mía, qué maridajes (anchoa-praliné de almendra), ese atún marinado, la explosión de sabor del huevo con crema carbonara, papada y queso, el sabor profundo de sus guisados, la chuleta de cebón pura delicia y remate final con postres: la piña con montón de cosas, la torrija sublime...Un suma y sigue de un chef magnífico capaz de ofrecerte un rato de verdadera "felicidad gastronómica", despojada de todo esnobismo. Y que te enseña. Porque lo que ayer me enseñaron y disfruté como nunca, manejando mucho la cuchara, es apreciar en cada bocado el sabor de cada ingrediente y , a la vez, cómo se combinan finalmente entre ellos. Y una carne que no la encuentras en tu memoria sensorial, de una terneza y sabor espectacular. Es decir, todo es sabor en Casa Garras Gracias Txema y tb a tu equipo Nos vemos
Volviendo de las Cuevas de Pozalagua y la visita al Karpin Fauna , y después de ser rechazados por no reservar en Restaurante Felisa, que no lo conocemos porque íbamos a la aventura ( donde apenas tienes sitio para aparcar todo sea dicho ), nos encontramos con este magnífico restaurante ,donde el personal súper amable nos atendió estupendamente. Aparcamos en un aparcamiento cercano al mismo ,y Comimos de maravilla ,chuleta de vaca para dos ,solomillo ,unas croquetas espectaculares de buenas y pulpo asado con una salsa riquísima .Todo estaba muy bueno . Recomendable cien por cien .
Fuimos hace un par de meses. Comimos en el comedor de arriba, muy acogedor. El servicio de sala fue muy amable y atento toda la comida. Éramos cuatro personas y pedimos todos los platos para compartir. Para abrir el apetito nos trajeron una cecina de buey marinada en aceite buenísima. A destacar para compartir las alcachofas con albóndigas de cordero. De segundo pedimos 2 kg de buey. El punto de la carne bien, quizás un poco pobre el acompañamiento de patatas y pimientos contando que éramos cuatro. De postre compartimos la torrija, el arroz con leche, el pastel de queso, el coulant de avellana y la tarta de chocolate tipo brownie. El mejor sin duda el coulant, perfectamente ejecutado y con un gran sabor y textura. A todo esto cabe destacar el servicio de pan, puedes escoger entre el pan clásico, de nueces o de cereales. Te lo sirven calentito y realmente es de los mejores panes que he comido. La relación calidad precio es más que buena.
ESPECTACULAR. Fuimos 3 amigos, uno de ellos ya había estado. La comida mejor no puede estar, comimos todo lo que se ve en las fotografías. Además de una botella de vino, pan, etc. El precio acorde con la calidad de la comida. Todos los productos de kilómetro 0. Repetiré sin ninguna duda.
Simplemente maravilloso. No hay pero que darle ni al restaurante, ni al bar, ni al personal. Merece la pena acercarse y degustar lo que más apetezca en ese momento. Estuvimos durante las jornadas gastronómicas de atún rojo y no desmerece ni mucho menos. Todo estaba espectacular, preparado y cuidado con mucho mimo y por supuesto, delicioso. Habrá que volver puesto que los chuletones y variedad de platos de otros comensales tenían una pinta impresionante.
Pedimos menú de 120 € degustacion de buey en sus distintas versiones. Te dejan entrar en la cocina y ver las faldas de txuletas. La camareras y camarero muy agradables ,te recomiendan el vino ,te explican los platos y te enseñan la txuleta antes de hacerla, todos los platos bien alguno sobresaliente, la txuleta mantequilla pura y sabor a carne (buey de su propia ganadería) los postres uno refrescante muy rico y un tiramos riquísimo. La experiencia de 10, repetiré, Atentamente OSKAR GALARZA
Uno de los mejores!!! Se come de rechupete. Estuvimos en las jornadas gastronómicas de buey y superaron nuestras espectativas. Si bien he de decir, que el chuletón estaba muy bueno pero tiene más sabor los hechos a la parrilla, el resto del menú hace de este lugar una experiencia única!! En pocos sitios se come tanto y con tanta calidad! No se puede decir cuál era el mejor plato. Por resaltar alguno, el carpaccio de picaña con pesto o el picadillo con yema de huevo. Muy buena atención y servicio. Sin duda, lugar altamente recomendable incluso para ir de propio!!!
Fuimos unos cuantos compañeros del trabajo ya que habíamos oído hablar muy bien de la comida y les habían dado un sol de la guía hacia poco,en resumen todo estupendo bien presentado y bien servido en un ambiente muy agradable ,sitio muy recomendable y pidas lo que pidas va ha estar muy bueno.
Muy buena calidad de producto. Eramos varios y unos han cogido la jornada de buey y otros a la carta. Hemos cogido varios platos para compartir, los cuales nos han sacado emplatados para cada comensal. Cave destacar el trato y la profesionalidad de las camareras que nos han atendido, explicando cada plato y atentos en todo momento. No conocíamos el lugar, pero ya esta apuntado para repetir.
Una experiencia que hay que sentir, lo recomiendo, delicioso, platos con salsitas especiales y que decir de sus carnes? Todo sorprendente de bueno, tienen muchas tablas y se nota, felicitaciones
Disfrutamos de menú degustación por las jornadas de buey. No pudimos salir más contentos. Impresionante toda la comida, espectacular trato e inmejorable experiencia.el consomé, el Brioche, croqueta de buey, steak tartar de rabadilla carpaccio de redondo relleno de foie y txuleta fueron los platos que más nos gustaron. Nos encantó a todos. No es barato, pero merece muchísimo la pena.Un 10. Sin duda repetiremos.
Fuimos ayer domingo, para probar el menú degustación de las jornadas del Buey, las expectativas eran altas, pero cumplieron todas ellas. Muy buenos platos y bastante bien de cantidad, nos quedamos muy bien. Una sensación de espera justa entre platos, y un menú muy bien elaborado. Buenas explicaciones de los platos y un sabor que nos gustó mucho en todos ellos. Sin dudar repetiremos el próximo año!!
Tercera visita al local: menú del día, jornadas del buey y esta vez ronqueo del atún rojo. Comes un largo menú con más de diez platos en los que te vas preguntando cómo es posible que todo gire en torno al atún y a cada plato logren sorprenderte con texturas, elaboraciones y sabores diferentes… Nos alargamos 4 horas de auténtico goce, enhorabuena!
Hemos comido en casa garras y es un lugar estupendo donde comer productos bien elaborados y con una calidad de sobra contrastada. Me apena leer un periódico como el correo y ver una crítica a un negocio con lo que cuesta mantener una reputación. Para el que tenga la más mínima duda de si acudir o no al garras que no tenga ninguna duda de que saldrá encantado.
Es la tercera vez que visito este lugar y la experiencia nuevamente ha sido insuperable, por mucho que resulte inexplicable el encontrarse un restaurante de este nivel en un pueblo del interior de Vizcaya como es Concha. Una taberna bulliciosa da paso al comedor donde las vitrinas con los vinos hacen presagiar lo que uno va a disfrutar. Todos los platos fotografiados son excepcionales sin excepción, tanto por la calidad del producto como por su perfecta elaboración pero sin duda, destacaría el chipirón y el solomillo ambos platos con un sabor que ya tenía olvidado. Carta de vinos amplia y exigente, confeccionada por alguien claramente denota entender y arriesga en las propuestas. Servicio correcto aunque con un ritmo un poquito pausado. Volveré una vez más!
El verdadero templo del buey. Pocos sitios conseguirán poner en valor como se merece al buey, por una serie de platos a cuál más rico. Casa garras tiene un menú que vale poco para todo lo que ofrece con una calidad de 10. Ya tengo ganas de volver y todavia tengo pendiente probar el menú del atún.
No era la primera vez, la comida muy buena, la chuleta (75€/kg), no me impresionó, pero el resto, excelente. La atención de primera, el ritmo de salida de los platos perfecto. Añadir que se nos echo la noche encima por el pueblo y volvimos a cenar unas hamburguesas de buey extraordinarias.
Si te quieres dar un lujo, con carnes de primera calidad y muy bien cocinadas, el chuletón de vaca machorra está exquisito, las albóndigas y los postres de chocolate completan una comida perfecta. Tienen un servicio atento. A tener en cuenta que tendrás que ir con tiempo para aparcar, seguramente algo lejos del restaurante (5-10min caminando)
Las dos veces que he estado, he comido muy muy bien. Se paga, pero se come de lujo, te atienden muy bien. Aconsejable las jornadas tanto de Buey como del Atun.
Casa Garras es un restaurante familiar con más de 45 años de historia, ubicado en el Barrio Concha 6, en el Valle de Carranza (Bizkaia), en plena comarca de Las Encartaciones. Actualmente, la tercera generación de la familia Llamosas está al frente del establecimiento, combinando tradición y creatividad para ofrecer una experiencia gastronómica única. Cocina que fusiona tradición y vanguardia La cocina de Casa Garras se basa en productos locales de alta calidad, como la carne de vaca pinta de Karrantza, pescados del Cantábrico y el txakoli de su propia bodega. El chef Txema Llamosas, con formación en reconocidos restaurantes como Azurmendi, Arzak, Zuberoa y El Bulli, aporta un toque innovador a los platos tradicionales. Los comensales pueden elegir entre platos clásicos, como las alubias rojas con sacramentos o el cordero asado, y creaciones más contemporáneas que reflejan la evolución de la cocina vasca
Un restaurante precioso, de los de toda la vida, pero actualizado y con toque moderno, las vigas de madera destacan junto a la cristalera con acceso al balcón, para disfrutar de las vistas. La atención y amabilidad de los trabajadores son impecables destacando su profesionalidad a la hora de explicar cada plato a degustar y a la hora de asesorar en vinos 🍷 Su mayor virtud es la "degustación de Buey" ya que cuentan con ganado propio, así como el lujo de tener su propio Txakoli Un verdadero manjar que cuenta con unos 11 platos y el postre espectacular. Sin duda una auténtica explosión de sabores y texturas que sorprenden al paladar. Un gran trabajo y un gran proyecto llevado a cabo por una familia encantadora.
Interesante experiencia culinaria en el restaurante Casa Garras de Carranza. Situado en el bonito valle de Carranza, y enclavado entre montañas hallamos este restaurante famoso por sus chuletas. Al reclamo de este suculento manjar nos personamos varios amigos prestos a degustar las delicias que este restaurante sirve con esmero. De aperitivo, un carpaccio de carne, fino y delicioso, bañado en exquisito aceite de oliva. Luego, los entrantes: pan con tomate y jamón ibérico, excepcional combinación! Croquetas de jamón, fabulosas! Calamares en su tinta con los tentáculos a modo de capirote, sensacionales! Huevo a baja temperatura con rayadura de parmesano, panceta y una tosta, excelente! La nota discordante, en mi opinión fue un bacalao con patata y salsa tipo mahonesa que conmigo pinchó en hueso... Para acabar con el plato estrella... Nos inundaron de chuletas, aderezadas con patatas fritas y pimientos, que realmente tenían un sabor a brasa magnífico, a pesar de que parece ser que las hacen a sartén. ¿Magia culinaria? Lamentablemente, estábamos tan llenos de los platos anteriores, que nos sobró chuleta, lo que causó estupor entre los demás comensales del restaurante, que nos miraban ojipláticos, como si realmente fuéramos a ser capaces de perpetrar semejante sacrilegio. Pero si, tuvimos que hacerlo. Arriesgándonos a qué nos tiraran al río Asón, tuvimos que dejar de comer algo de la carne servida.... Tres enormes chuletas para siete fue demasiado. Muerte por chuleta. Y es que además de todos esos entrantes antes descritos, nos pusimos tontos a pan, que te ofrecen continuamente, de unas cuantas variedades diferentes, y a cuál más rico. Súmale el vino, txakoli de la casa, y el aperitivo por los bares del pueblo, y ahí tienes una digestión tan pesada que no la curas ni con medio bote de Almax. Vive dios que noche más mala nos hizo pasar una comida tan rica! ¿Paradojas culinarias? Y cuidado, que dejó los postres para el final, en apartado especial. Mención cum laude para la tarta de queso cuya imagen acompaña esta critica gastronómica... Algo excepcional, increíble. La más rica que he comido yo nunca de ese estilo. Y han sido muchas. La tarta de manzana y la torrija también muy bien, aunque sin llegar a la matricula de honor de la tarta de queso. Algún sorbete también se pidió por la mesa. No quiero acabar sin mencionar la simpatía de las chicas que nos sirvieron y atendieron estupendamente, y lo bien puesto que tienen el restaurante. Para más detalle, ver las fotos incluidas. El precio no es barato desde luego, pero la calidad de la comida lo justifica. Recomendable.
Hacía años un buen amigo me dijo "no te lo pierdas" pero se quedó corto. El menú de buey es espectacular en todos los sentidos. Variado, divertido, sabrosísimo y muy completo. Ambiente relajado, la atención del servicio correctísimo y eficaz. Las sugerencias en apartado bodega muy acertadas, lo que mejoró aun más la experiencia. Certificado,,,"no se lo pierdan"
Un sitio 100% recomendable. Productos de muy alta calidad muy bien preparados y servidos. Probamos la gamba blanca de Huelva, las mollejas, la ración de yema de huevo de corral a la carbonara, la chuleta de vaca pinta y de postres la tarta de queso horneada y la panacotta. Estaba todo riquísimo!! La única pega que podría ponerle es que el servicio es un poco lento pero aún así son muy agradables. Volvería sin dudarlo.
Llevamos, mas de 6 años acudiendo a comer o cenar varias veces por mes y podemos decir que se ha convertido en uno de nuestros top 3 de restaurantes favoritos y uno de los mejores que hemos pisado en nuestra vida. La calidad de los platos, el ambiente, el trato que recibimos por parte de Pilar, Amaya, Jaione, Txema y el resto del equipo, es inmejorable. Las jornadas de buey, los txuletones de vaca machorra y de buey, el changurro, el bonito con tomate, los hongos con yema de huevo trufada, las albondigas de buey, la cecina de contra, el pulpo, la torrija🤤 son apoteósicos y ya no hablar del ronqueo anual de atún rojo….que no nos perdemos uno desde que los hacen. Sin duda alguna y aun arriesgándome a que se llene más aún y a quedarme sin sitio cuando llamo a última hora, he de decir que no os arrepentiréis de ir allí a comer. Eso si, no se puede ir con prisa, que las cosas de palacio van despacio, y menudo palacio para el paladar!
Creo que para amantes de la carne es una experiencia única. Nosotros comimos toda la mesa la experiencia de jornada del buey. Todos los platos increíbles, se nota el buen género y el mimo con el que lo tratan. Creo que algún influencer se ha quejado de los tiempos, pero a no ser que hayas quedado para merendar, son correctos, te dejan tiempo para disfrutarlo y comentar con amigos y familia, que es lo bonito de estas experiencias. Lo dicho, no recomendados a vegetarianos, pero un indispensable para los amantes de la carne.
Experiencia de 10 y me quedo corto! Desvié mi itinerario desde Madrid a Santander solo por probar el Menú de Jornadas del Buey… y volvería a desviarme 1000 veces más! El restaurante es precioso, un ambiente acogedor y el personal super atento en todo momento. Y la comida … ohhh la comida… es un disfrute desde el primero hasta el último pase. Merece la pena y mucho ir a disfrutar de vuestra cocina. Que afortunados son los que viven cerca y pueden ir a menudo a Casa Garras. Yo a pesar de vivir muy lejos, volveré!
Camareros excepcionales, ambiente perfecto y comida increíble. Pedimos un pulpo para compartir que nos lo sirvieron ya dividido en dos platos. Una merluza increíble de blanda y muy grande y un solomillo cortado muy finito que se podía cortar con el tenedor y se te deshacía en la boca. Para rematar pedimos un postre que estaba increíble y merecía la pena gastar 8.5€. Repetiremos sin ninguna duda
Espectacular, increíble, sublime… No me quedan adjetivos para describir lo que es comer aquí. Tercera vez que repito, dos por carta y otra Jornadas de Buey en 2023. Alta cocina, raciones abundantes, buen vino… Top. Este última vez, tres personas, que comimos: anchoas, canelón de cigala, alcachofas con albóndigas de buey y chuletón premium. De 10 todo. Postres lo mismo. Café, vino. Todo 100€ por persona. Recomendable 100%
De los mejores sitios en lo que he comido. Una calidad espectacular y comida muy muy buena. Hay que reservar y suele tener lista de espera. El entorno es muy bonito y ayuda a poner la guinda al pastel. Chuleta con un sabor como pocas veces la he comido, tanto la de vaca como la de buey. No puede faltar en el plato. Acabas lleno, pero no puede ni rechazar el postre. Solo dispone de carta, no como antes que también daban menú del día. Tercera generación de familia y cada día mejor. Totalmente recomendable. Se paga, pero merece la pena totalmente.
Restaurante de 10. Comida, servicio y ambiento inmejorable. Recomendable: la contra de buey con pan y tomate, de lo mejor que he comida nunca, y obviamente la txuleta! Los postres también están muy muy buenos. Y si sois muy fans de la carne, el Menú de Buey no defrauda, platos muy ricos. Merece la pena probarlo.
En mis casi 40 años de vida, esta es una de las tres veces que mejor he comido. El menú de buey es una experiencia gastronomía de primer nivel. Son diez platos todos a base de este animal y el precio es ridículamente barato para la cantidad y la calidad de todo lo que se come. Una vez al año, por lo menos, hay que visitar Casa Garras y dejarse llevar.
Muy buena experiencia gastronómica gracias a la calidad de la comida y a la amabilidad y profesionalidad del personal del restaurante. Pedimos el menú de la jornada de buey y cumplió con creces las expectativas incluso en la rapidez del servicio (que era algo que nos preocupaba por lo visto en la crítica de “Cenando con Pablo”). Con ganas de volver y probar la jornada del atún!
Fuimos a disfrutar de las Jornadas gastronómicas del Buey y fue todo un acierto. Era la primera vez que visitábamos el restaurante y nos pareció muy acogedor, el servicio desde el primer momento era amable y muy cercano. La comida es todo un espectáculo, menú muy bien diseñado te aseguro que con hambre no te vas a ir de casa Garras. Platos clásicos como el Txuleton de Buey junto con versiones más modernas de otros que desde luego nos sorprendieron gratamente. Volveremos sin duda ya que tienen una carta durante el resto del año con una pinta increíble.
Fuimos a probar las Jornadas de buey que hacen una vez al año elaboradas con sus propios bueyes. El menú que ofrecen es cerrado e incluye 10 platos con postre, pan y bebida. Aunque el precio es un poco alto (110€ por persona), la calidad es excelente y terminas lleno. Presentación y sabores muy cuidados en todos los platos. La croqueta y el buey stroganoff los mejores. Pese a que el restaurante estaba lleno (fuimos con reserva) los camareros estuvieron muy atentos y te explicaban en todos los platos su composición.
Magnífico menú degustación de buey que por fin hemos podido disfrutar tras varias intentonas de visita fallidas. Un lujazo: platos bien preparados, originales, cada cual mejor. Una sorpresa excepcional, no sabríamos decir cuál es el más destacado. Todos de 10 Lo acompaña un selección de unos 8 tintos muy apañados, además de su txakoli propio muy rico. Y si quieres salirte del menú, tienen una carta extensa de buenos vinos. El personal muy profesional y atento. Sirven muchas comidas y va todo sobre ruedas, aunque les cuesta entrar en conversación con ellos. No tienen mucho tiempo 😜 Y el lugar acogedor, para lo grande que es. Espacioso, no muy ruidoso, de ambiente familiar y gente de la zona. Agradable. Si tenéis ocasión no dejéis de ir. Y si no, buscad una excusa!
Muy bueno TODO desde la atención al detalle de cada camarero hasta la deliciosa preparación de sus platos he ido hoy sábado por suerte que pude reservar y volveré el lunes vale la pena el viaje.
Nos hemos quedado impresionados. Un gran restaurante, muy buen servicio y el menú degustación de buey increíblemente bueno.
Excelente menú de buey e incomparable servicio. Un lujo para los sentidos y para estar en buena compañía. Todo simplemente perfecto.
We went to try the special beef tasting menu. It's a very complete menu. All the dishes used different cuts of beef for different purposes. The overall impression was that the food was delicious. We went practically without having breakfast and still left stuffed. The price of the menu was €120 per person and included water, wine, bread, desserts, and coffee; we think that's quite reasonable. It took us an hour to get there, another hour to get back, and the meal lasted about two and a half hours.
A fantastic place to celebrate and enjoy a great meal. The quality of the meat is spectacular, and the fish is equally excellent; all the dishes are beautifully prepared, and the attention to detail is evident. The ambiance is perfect: the staff is friendly, welcoming, and always dedicated to making the experience ideal. Without a doubt, it's one of those places you always want to return to. For me, it's one of the best.
Since we were in the area, we went for dinner on a friend's recommendation, and it was a great choice. The beef rump (from their own cattle, and it's cured beef) with tomato bread was delicious. We also enjoyed the artichokes, the sirloin tips, the beef cheeks, and the beef meatballs. The cod in pil-pil sauce was a bit of a disappointment. Save room for dessert because, although they're pricey, they're very good. We loved the panna cotta and the crème brûlée.
A delight for the senses and the palate. Excellent cuisine where the produce is the star of the dishes. Surprising presentations and blends of flavors achieve a perfect pairing with a wide variety of wines from their extensive wine cellar. Specialists in roasted meats, led by the excellent house-raised Tudanco ox steak. They also have an extensive range of roasted fish for those who don't want meat. I don't recommend the ox steak for two; the strip is long and excessively narrow for 1.2 kg. It's too narrow and overcooked. However, things change significantly if we order a 2.5 kg steak for four people; it's sure to be perfect and very juicy 😋. Save room for dessert; they're delicious. I have to come back to continue exploring the rest of the pleasures that the Garras restaurant hides behind its kitchens. Thanks, Txema..... As a recommendation for the restaurant: I wish there was a closet or coat rack to store coats and jackets.
Perfect for a treat. We were four people who ate very well, and we only have good things to say about the place. We ordered the cod cheeks (the pil pil was perfect), the croquettes (super creamy and intensely flavorful), and the marinated tuna. We recommend the pig's trotters and the oxtail stews. I'm still remembering the beef steak; it's a shame to be from Murcia and not have a restaurant closer to home so I can go back. Even the desserts were delicious, with the best crème brûlée I've ever had. The service was generally very good; everyone was very attentive. It's true that the dishes took a while to arrive, but in a restaurant like this, the waiters aren't on a whim, nor is the food in a can. I hope to return someday.
Casa Garras offers excellence at the table. Quality products and careful preparation. The business is family-run and has been passed down from parents to children. The variety of the menu and the exquisiteness of each dish make it difficult to choose. Specializing in meats (from livestock farmers), they offer succulent chops and sirloins. It's one of those restaurants that never disappoints. The service is very friendly and professional. Dishes are carefully prepared. The dining room, on the first floor, is very pleasant and comfortable. Don't miss the opportunity to visit the Pozalagua Caves, in the Ranero neighborhood. A restaurant that never disappoints and one you'll always enjoy!
We went for our first meal and will definitely return. There were four of us, and we ordered Iberian ham with tumaca bread, grilled octopus, and pan-fried clams to share (all three were delicious). Then we ordered stewed oxtail, sirloin tips, and a Matxorra beef steak—the best meat of any dish, it was amazing. For dessert, we had cheesecake, sorbet, and pineapple. Very friendly and attentive staff, and a great atmosphere.
Had the buey menu, it was excellent. Service was also really good, even though the place was very busy. I definitely recommend it. On the other hand, I would say that even the place is very nice, it was too crowded, and especially these days I would at least keep the place with open windows considering that there is no space between different tables.
This restaurant is very large and has two floors inside, the flat floor is mainly a bar where you can order pinchos & copas at any time of the day. The upper floor is mainly for lunch and dinner, so it's only open during certain times of the day and reservations are highly recommended. The waiters were very friendly and explained all the questions about the food in detail. They are always aware of the needs of all customers. We ordered Kokotxas de bacalao al pil-pil, Chipiron Relleno, Guisado de oveja and Picaña de Buey Tudanco al corte, all of which were very tasty, with excellent quality and portion sizes. I especially loved the Chipiron Relleno and Guisado de oveja, they both had very unique and strong flavors, but you could still taste the flavors of the ingredients themselves. I also tried the D.O. Petite Txakolina from their own vineyard, which was the best I've had so far. This is a traditional restaurant in a beautiful town in the Basque Country. The food is a combination of tradition and innovation, and a Michelin experience that is rare in the countryside. If you have the chance to visit this region, I highly recommend you to try it, you won't regret it.
Expectacular
Kdkd
Excellent menu of the day at an unbeatable price
Supreme food at great prices.
Excellent restaurant
It's amazing
Excellent food and service
Nos ha gustado mucho la calidad de la comida, hemos comido de carta, ensalada templada de bacalao, croquetas, kokotxas, rape, chuletillas y cabrito. Las croquetas y el cabrito estaban salados para nuestro gusto. Pero nos ha gustado la comida. El sitio es muy bonito y tienen cuidados los detalles. El servicio a pesar de ser bastante lento son amables. Como detalle que no nos ha gustado mucho, ponen agua de grifo y cobran a 3 euros la botella. Nos ha parecido bastante caro para ser agua corriente de grifo que normalmente, en otros establecimientos, cuando te ponen agua de grifo no suelen cobrarte y más cuando el coste medio es de 0,0019 por cada litro.
Increíble menú de buey. Sin duda vale lo que cuesta. Todos los platos son como rozar el cielo, menos el tiramisú que te baja de un golpe. Ni sabe a tiramisú, ni tiene su textura. Por otro lado, comentar lo que nos pasó: me parece cutre que si vamos 3 personas y es media botella de vino por persona, al sacar 2 botellas de vino cobréis la mitad de esa segunda botella, cuando el menu vale 100€. Habrá veces que vayan tres personas y beban 1 botella de vino y “ganéis”, y otras veces “perdáis”, pero que cobréis esa media botella me parece una auténtica cutrez en un menú de ese precio. Por ello bajo una estrella
Jornadas del buey. Ideal para ir y volver andando desde Bilbao a Carranza. 10 buenos platos. Me gustaron mucho la contra, el steak tartar con tuétano y el talo de picadillo. La txuleta bien, quizá un poco hecha para mi gusto de punto y un pelín salada. Bien el postre y buena carta de vinos. Ahora mismo, después de comer, no puedo pensar en nada que tenga cuernos....pero repetiremos.
Es la segunda vez que vamos a las jornadas del buey y es cierto que se come de maravilla. No obstante hemos notado que las cantidades van mermando según pasan los años y el precio va subiendo. Además que casualmente el día que fuimos no quedaba tuétano (lo compensaron aumentando la cantidad de otro de los platos)
Comida espectacular aunque es ectraordinariamente cara. Servicio lentísimo, ve con paciencia y sin prisa para terminar de comer. El restaurante es muy ruidoso.
Comimos en menú de burra buey. Todo muy rico. Quizá se hace un poco demasiado el ser todo de carne, pero íbamos a eso. La comida duró 4 horas, pero no tuvimos sensación de largas esperas. No se nos hizo largo probablemente por el número de platos. El ambiente es un poco ruidoso y las mesas demasiado juntas. Los camareros amables pero no son expertos de hostelería.
Disfrutamos de las X jornadas de buey y pudimos degustar un producto autóctono bien elaborado y presentado, sabroso y en un ambiente correcto aunque nos tocó una de las peores mesas del local (si no la peor). La atención del personal es correcta y profesional, con buena explicación de los platos, mejor por parte del personal de la casa que de lo extras, algo comprensible. Estaremos atentos al resto de jornadas de este restaurante, que también prometen.
Good menu
Fuimos a comer la chuleta premium de buey, con toda la esperanza de comer una carne espectacular ya que es de ganadería propia. Sin embargo, la decepción llegó con el sabor de la propia chuleta; no diré que la chuleta estuviera mal, pero sí que "calidad-precio", el precio fue desorbitado para la calidad del producto. Yo, personalmente, no la recomendaría.
Tras pedir en la barra un cortado para luego probar algo de comer de la barra. Cual es mi sorpresa. Tras un rato después de pedir, van atendiendo a todo el resto de gente de la barra que conoce. Cuando pasa un tiempo razonable decido marcharme y es cuando se extraña.
Fuimos 5 a comer ,con lo cual el quinto come una cantidad irrisoria en varias entradas y en los dos chuletones del final. Dos no bebíamos vino con lo cual ese vino que nos tocaba y aún así nos metieron 30 euros más por las Coca Colas y el agua con gas. El servicio desastroso ,pedí una Coca Cola a un camarero y no me la trajo ,pedí pan al mismo camarero y tampoco ,para esas dos veces al final tuve que llamar a una camarera que por suerte pasaba por aquí. Por no decir que de las dos chuletas del final una no era buey (y es degustación de buey). Se estaba fatal en la mesa ya que nos daba el sol de lleno y no tenían el aire acondicionado encendido ,muy incómodo en la mesa tanto que tuve que decirles que bajasen uno de los estores ,pero aún así por la otra ventana acabó matándonos el sol de calor. La carne en los entrantes no puedes apreciar si es buey o carne de vaca vieja porque con esas salsas matas la carne . Los postres no están a la altura tampoco,uno de mango que parecía una sopa y luego un tiramisú con helado bastante flojo. Yo al menos no volveré.
Desde que nos sentamos media hora para el primer entrante. La carne tardó 45 min desde el último entrante. Y el rape aun más. La carne estaba fría y algo dura. Con tantas mesas y todas comiendo carne se tienen que organizar mejor. Eso si, buena de sabor. Nos ofrecieron hecharle in grasa caliente de la parrilla calentarla un poco. La torrija buenísima. Una cerveza se tuvo que pedir 3 veces . No se puede ser puntual cuando has reservado pero no luego no saber cuándo vas a salir y estar tanto tiempo esperando los platos. Una decepción .
La comida fue buena y los platos que probamos estaban bien elaborados, pero la experiencia se vio empañada por el servicio. Lamentablemente, pasó más de una hora entre el primer plato para compartir y el segundo, un tiempo excesivo que rompió por completo el ritmo de la comida. Además, resultó incómoda la insistencia de la camarera en que no la tratáramos de “usted”, recalcando repetidamente que la llamáramos solo por su nombre, Amaia. Ofrecer un trato cercano una vez puede ser amable, pero insistir cuando el cliente prefiere mantener un trato formal resulta inapropiado. El respeto también implica aceptar cómo el cliente desea dirigirse al personal. A esta mala gestión del tiempo se suma la organización del comedor, ya que se mezclan en el mismo espacio clientes que consumen el menú especial de buey, con más pases y mayor duración, y clientes de carta. Llegamos de los primeros y, aun así, salimos más tarde que otros comensales que habían llegado después. Todo da la sensación de que el servicio estuvo centrado casi exclusivamente en el menú especial, dejando en segundo plano a quienes optamos por la carta. Paradójicamente, cuando por fin llegó el segundo plato, entraron las prisas: nos retiraban los platos casi sin haber terminado. O se espera demasiado o se acelera en exceso, pero ambas cosas juntas evidencian una muy mala gestión de los tiempos. Creemos que, ante una demora tan prolongada, habría sido más adecuado que el servicio estuviera más pendiente de reclamar los platos en cocina y de ofrecer disculpas de forma proactiva, sin necesidad de que tuviéramos que reclamar nosotros. Aunque se pidieron disculpas, llegaron tarde y después de una espera excesiva. En resumen, una propuesta gastronómica interesante que necesita mejorar claramente en la gestión de tiempos, la organización del servicio y la actitud hacia el cliente, para que la experiencia esté realmente a la altura de la calidad de la comida.
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