La Croissanterie
Sandwich · Madrid
Sobre La Croissanterie
En La Croissanterie, un café emblemático desde 1894 en el corazón de Madrid, te invitamos a disfrutar de una experiencia única. Sumérgete en el sabor de nuestras tartas de crema, violetas y otras deliciosas confituras tradicionales madrileñas, acompañadas de una selección de sándwiches elaborados co...
En La Croissanterie, un café emblemático desde 1894 en el corazón de Madrid, te invitamos a disfrutar de una experiencia única. Sumérgete en el sabor de nuestras tartas de crema, violetas y otras deliciosas confituras tradicionales madrileñas, acompañadas de una selección de sándwiches elaborados con cariño. Un rincón especial donde la historia y el sabor se unen para crear momentos inolvidables.
Què diuen els clients de La Croissanterie
La Croissanterie es una pastelería icónica en Madrid, famosa por sus napolitanas de chocolate y su ensaymada. A pesar de las largas colas, muchos clientes destacan la calidad de sus productos y su ambiente tradicional. Algunos mencionan un servicio mejorable, especialmente en horas punta.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Para evitar las colas, visita la pastelería temprano por la mañana o utiliza la entrada alternativa si hay mucha gente en la entrada principal cerca del metro.
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Explora els voltants de La Croissanterie
La Croissanterie es troba a Madrid, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- casa Palazuelo (A 26m) — edificio en Madrid, España bien de interés cultural
Museus
- Parroquia Santa Cruz (A 67m) — museo situado en Madrid (España)
Altres Llocs d'Interès
- Pinturas murales Pasaje Pleyel (A 47m) — monumento urbano de Madrid
- viviendas para Balbino y Juliana Cerrada (A 58m) — edificio en Madrid
- Casa Ruiz de Velasco (A 72m) — edificio en Madrid
- Real Casa de Correos (A 85m) — edificio en Madrid
- Real Casa de Postas (A 103m) — edificio de Madrid
- Palacio del Marqués de Gaviria (A 112m) — palacio de Madrid
- Carretas 4 (A 134m) — edificio en Madrid
- Viviendas para Julián Calvo y Gil (A 151m) — edificio en Madrid
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Preguntes freqüents sobre La Croissanterie
Opinions de La Croissanterie Madrid
Durante nuestra estancia de tres días en Madrid, este establecimiento se convirtió en nuestro lugar de desayuno favorito, al que acudimos cada mañana. Aunque suele haber algo de cola para acceder al salón, la espera es razonable y avanza con rapidez. El personal ofrece un trato excelente: son amables, cariñosos y muy eficientes, especialmente teniendo en cuenta el constante flujo de clientes que manejan. Mi mujer y yo optamos cada día por un desayuno sencillo de café con leche y tostadas con tomate y jamón, con una relación calidad-precio muy buena. Nuestra hija disfrutó de su Colacao acompañado de ensaimada, croissant, una galleta navideña y un macaron de frambuesa, todo muy sabroso. Los precios se mantienen bastante ajustados si se eligen opciones básicas. Si se opta por pastelería más elaborada —como la bomba de nata u otros dulces especiales— el coste sube un poco, pero consideramos que la calidad lo justifica. En definitiva, una parada obligatoria si visitas Madrid. Su cercanía a la Puerta del Sol, el buen trato y la calidad de sus productos lo convierten en un lugar altamente recomendable para comenzar el día con un buen desayuno, y a lo largo del día para su disfrute.
Nos apetecía algo dulce y café, nos arriesgamos a salir defraudados porque Madrid, Sol... Trampa perfecta para turistas... Y nada más lejos de la realidad. Un café muy correcto y la bollería muy buena. Repetiremos sin duda.
Confitería famosa y con muchos años. Muchisima variedad de productos, tanto para llevar como para comer en el lugar. Para el desayuno se llena rápidamente, hay que sacar número pero la espera no es mucha, Atienden muy rápido y eficientemente. Recomiendo, y es un lugar para volver, aunque sea a comprar sus productos para llevar. Seguro quedarás bien con quien lo compartas.
Pastelería estupenda para comprar pasteles , tartas. Bollos,... recién hechos. Venden tanto que todo está hecho hace poco tiempo. Yo como una trufa todos los domingos cuando paso por la Puerta del So.
Servicio y calidad impecables. Cogimos número y subimos al salón de té a los pocos minutos. El servicio por parte de Óscar H fue espectacular, encantador y rápido (hasta bajó la silla de ruedas de una señora). ¡Si estáis por Madrid, muy recomendable! En relación al precio, nosotros pagamos unos 16€ con dos cafés y dos desayunos.
⭐️Napolitanas y palmeras El paraíso del Dulce en la capital de España. Esta pastelería es una oda al pecado y a la diabetes ya que ofrece todo tipo de productos dulces, aunque también acompañados por otros salados. Allí puedes degustar maravillosas palmeras de chocolate, napolitanas de crema y chocolate, pasteles, tartas… Para los más salados, también tienen empanadillas, napolitanas de jamón y queso, etc. Sin duda alguna es una parada más que recomendada para turistas y no turistas a la hora de visitar el centro de Madrid. 🙌🏽
Mucha gente en el salón y larga espera para subir y obtener lugar. Una vez que subes es un poco incomodo por tanto ruido, fuera de eso el café, los postres y el servicio muy buenos. Precios excelentes y la calidad y variedad de bolleria , pasteles y postres es de lo mejor. También en la parte de abajo del local puedes comprar para llevar . Parada imperdible si andas por Puerta del Sol.
El lugar es un caos sin tener orden llegas y a pedir como si fuera un mercado, pero a pesar de eso, aprovechar en cuanto se desocupe un pedazo de barra y te quedas ahí a disfrutar lo rico del café y de los postres. La gran variedad y la forma son muy ricos. La parte de la barra sería para comer ahí, en la parte de los refrigeradores sería para llevar y arriba tienen mesas para sentarse. Si lo que deseas es comer ahí, habrá que tomar un número. La verdad si recomiendo tanto por el sabor de la comida como la calidad de la misma.
Riquísima bollería y café. Mejores napolitanas del mundo! Con el sabor de siempre. Hay que tener paciencia porque suele estar muy lleno de gente. Y deberían cuidar un poco la atención de las camareras, que son bordes y atienden al cliente con poca profesionalidad.
Tenía muchas ganas de ir,soy mallorquin y como es obvio quería visitar La Mallorquina..y realmente sorprendido por todo... hablamos con la encargada y nos comentó que lo único que queda de Mallorquin es el nombre pues fue fundado por una familia Mallorquina...cómo sabia que veníamos de la isla nos dijo que su ensaimada no tiene nada que ver con las nuestras y que no la recomendaba mucho... pero todo fue genial..desayunamos dos veces en el salón del té y realmente nos gustó mucho.. todo..la comida,el café,el servicio y la ubicación todo correcto..LO RECOMIENDO 👌🏾
Siempre que venimos a Madrid vamos al mismo sitio a desayunar. Nos encanta. Y siempre está el mismo chico se llama Oscar súper encantador muy rápido y servicial.
Fuimos a desayunar a las 9hs aprox. Ya hay gente esperando ser sentada, en la barra pudimos ubicarnos. Acá fue el mejor cheesecake (al horno) que probé! El lemon pie tambien estaba muy bien. Muy ricas las trufas y todos sus postres en general, es un paso obligado en una visita a Madrid. Hay mucha gente en los horarios de desayuno y merienda.
Después de muchos intentos se pudo: En este viaje quisimos evaluar esta pastelería tan concurrida...y VALIÓ LA PENA. Tienen gran demanda todo el día y su oferta es como pastelería para adquirir productos y cafetería en la parte superior. Atienden para la cafetería con número, el espacio de esta no es muy amplio por lo que deben ir pensando que tendrán que esperar, lo que genera filas largas según la hora que vayan. Nosotros intentamos temprano en la mañana y nos resultó bien. Los productos que ofrecen son exquisitos, suaves, esponjosos, con sabores únicos. Comimos Bartolillo y Pionono: una mezcla de sabores de suave textura, exquisitos. Sin duda la mejor pastelería de Madrid...y visitamos otras...no vayan a otras. La atención es buena y pese al alto número de clientes para atender las personas son muy agradables. PORQUE VALIÓ LA PENA ESPERAR, TOTALMENTE RECOMENDADO.
ENERO 2025 La Mallorquina es un lugar excelente para desayunar en Madrid, aunque suele estar muy concurrido. En mi último día decidí pasar por allí y, como estaba lleno, pedí un café y un pastel para llevar y disfrutarlos en el tren. Es una parada totalmente recomendable por la calidad de sus productos, ideal incluso si solo tienes tiempo de comprar algo rápido antes de seguir tu camino.
Se trata de unas de las pastelerías más famosas de Madrid, y sin duda alguna no decepciona, eso sí, te tendrás que armar de paciencia dependiendo de la hora a la que vayas. Nosotros conseguimos una mesa en la parte superior en donde pudimos tomarnos unos granizados (el de sorbete de mango y horchata espectacular), así como algunos de los dulces que se hacen en el mismo local. Las camareras super atentas y te pueden orientar muy bien entre la gran oferta de dulces que tienen. El precio no está nada mal, teniendo en cuenta la atención y la ubicación. Nosotros éramos 4, y cada uno con su granizado/ sorbete, así como tres piezas de tarta, y salió sobre 8€ por persona.
El mejor sitio para desayunar en la Puerta del Sol. Hay dos opciones, en la plata de abajo de pie en barra, si hay sitio, o sacar número y esperar que haya una mesa disponible en el piso de arriba. El trato del personal es espectacular, son rapidímos y amables y la comida y dulces muy buenos. La carta es amplia y hay muchas opciones tanto dulces como saladas. Los precios muy ajustados, sobre todo teniendo en cuenta la zona. Un 10.
Aunque ya comienza a sentirse como una atracción turística, este lugar no pierde su tradición y su magia. Ejemplar en su manera de gestionar el cambio, este lugar mantiene un personal muy amable y sus precios a un nivel accesible al que vive y trabaja en Madrid, resistiendo los retos que se nos presentan hoy en día. Óscar, nuestro camarero, nos ha servido más de una vez de manera espectacular: siempre con una sonrisa, rapidez y audacia para hacer el venir a desayunar una grata experiencia siempre.
Las napolitanas superiores y si están un poco calientes superan a cualquier pastel, pastelería muy típica y personal de Madrid, su ubicación durante muchísimos años en la Puerta del Sol la hace única, buen servicio en mesa y en los mostradores, normal que siempre esté con bastante público y no se pierda la tradición de comprar tanto para consumo en el local como para llevar sus tradicionales napolitanas, tiene gran surtido de pasteles , pastas, trufas y bollería a cual más dulces y ricos cualquiera de ellos. No hay que pasar de largo estando en Sol, de un local tan castizo y peculiar de Madrid como La Mallorquina.
La mejor napolitana de chocolate de Madrid. He probado en muchos otros sitios de meriendas y es difícil superar la de La Mallorquina. La cantidad de chocolate en el interior es más que generosa, la masa está muy bien enlazada con la crema y el azúcar glas le da un toque muy sabroso. Además, es inusualmente barato para lo sobrevalorado que está Madrid. El servicio es rápido y muy amable, me invitaron a sentarme en la mesa de cuatro junto a la ventana, aunque iba sola, lo cual fue un detalle. A veces lo sencillo y de toda la vida es lo mejor. Los recomiendo sin duda :)
Todo espectacular de bueno, una calidad brutal. Es un sitio famoso y concurrido, pero mantiene la esencia de toda la vida y la atención es muy atenta y rápida pero sin hacerte sentir que debes comer a prisas. Oscar fue nuestro camarero y nos atendió tan bien como ha hecho todos los años que lleva trabajando aquí, es encantador.
Sitio típico para merendar cuando estás paseando por el centro, sus bambas de nata, y sus napolitanas de chocolate son una delicia. Desde pequeña voy a esta cafetería en plena puerta del sol y me sigue encantado tanto como el primer día. Eso sí en navidad es imposible entrar no cabe un alfiler.
Este es uno de mis lugares favoritos para desayunar. Debo admitir que le tengo cariño, tal vez es más por eso… pero sin duda los postres son deliciosos. Lo ideal es llegar temprano si quieres desayunar en mesa, ya que normalmente hay que esperar tu turno, y a veces puede ser por un buen rato. Si llegas temprano, te evitas eso. La atención generalmente es buena. A veces no son los más amables, pero entiendo que es cuando están más saturados. Aun así, dentro de lo que cabe, el servicio es amable. En cuanto a la comida, la carta es limitada, pero lo bueno aquí son los postres. Yo voy más por ellos. Los favoritos: la reina de nata, las napolitanas y el pastel de fresas.
Pastelería centenaria con dulces tradicionales.Planta baja con dos zonas diferenciadas.Una zona de compra tipo "take away" y otra mas "traicional" con barra para poder degustar sus productos.También disponen de un salón en la planta superior.Local muy concurrido a todas horas con gran variedad de productos de muy buena calidad. A destacar....TODO.
A lo mejor un poco caótico en la planta baja, pero bueno, yo fui a desayunar a la planta de arriba. Si que habia algo de gente pero al menos a la hora que fui (martes a las 9:30) habian mesas libres y me sentaron al momento. Atención muy rápida y amable, me pedí una napolitana, un sandwich mixto con huevo y un café. ¡Todo muy bueno! A la próxima probaré las torrijas.
Un lugar emblemático y a visitar una y mil veces, con recuerdos de tda mi vida 💛, recuerdo las colas, los pasteles y la bollería, que sabores de sus napolitanas, palmeras, ...Un gusto al paladar, en el centro neuralgico de Madrid. Lo recomiendo 👍 porque me encanta visitar y comer. Una pastelería que siempre estará en nuestras mentes.
Un lugar muy bueno para desayunar. Fuimos en horario de desayuno, si desean pueden pedir directamente en la parte baja donde está la pastelería o tomar un número y esperar ser llamado para comer en una mesa en la planta alta. La cola no demoró ni 10 minutos, es muy rápida. Al igual que la atención y el servicio fueron rápidos. Pedimos sándwich con jamón y huevo. Uno bien cocido y otro normal con tomate.
Vine ayer y hoy he repetido porque es espectacular. El servicio muy bueno, rápidos y muy simpáticos. Un ambiente bastante agradable en el que se puede conversar sin necesidad de elevar la voz. Todos los camareros atienden de forma increíble, pero especialmente Oscar, es una persona bastante cercana. Experiencia totalmente recomendable.
Es un sitio de los que merecen ser visitados. Nosotros pasamos por allí de vez en cuando, ya sea para desayuno o merienda. En la planta de arriba, en el saloncito, el ambiente es genial y el producto es una locura, desde bollería a tartas. Un gran acierto. Hoy tocó desayuno, con tarta de tema y unas napolitanas que acompañaban el café y el zumo. La tarta nos gustó tanto que ni para la foto dio tiempo!
En pleno lugar turístico una joya de la pastelería con precios razonables, fuimos al mediodía al piso superior, tranquilo con mozos amables que nos explicaban como era cada pedido. La empanada de atún es perfecta, en su hojaldre y su relleno, variadas opciones saladas, de los clásicos dulces pedimos un mugi, con perfecta masa, y deliciosa cobertura de pastelera, mermelada de durazno y almendras, pero muy grande, y el excelente merlitón, manjar de los dioses, una masa deliciosa con un relleno que se deslíen en la boca, deben probarlo. Los precios más que razonables para las delicias que probamos. Deben conocerlo. Nosotros seguiremos probando sus exquisiteces mientras sigamos vacacionando en Madrid. Lo único en contra, no encendieron el aire acondicionado a pesar del calor reinante a pesar de los reclamos de los clientes
Dulces riquísimos, dan ganas de probarlos todos. Nos encantan las trufas y las napolitanas de crema. Los cafés no están mal pero es mejor cogerlo todo para llevar, va más rápido.
Domingo 9 horas. Teníamos 9 horas de espera entre vuelos y nos fuimos a recorrer el centro de Madrid. En la misma Plaza del Sol encontramos la Pastelería “La Mallorquina” que era la única que estaba abierta. Ya de entrada nos llamó la a ten ion la cantidad de productos y variaciones en la oferta. Ni menos de 10 empleados en los mostradores y habría 20 personas dentro. Elegimos tomar desayuno en el primer piso. Allí hay unas cuantas mesas atendidas de manera eficiente y rápida. Algunos pidieron chocolate y alguna pasta. Yo café negro con una barrita de jamón con tomate y aceite. Deliciosa. Al irnos, en la planta baja había no menos de 100!personas para comprar abajo y fila para ir al sector de mesas. Ahí cobramos real dimensión de que estábamos en el lugar indicado a la hora perfecta. Ya quiero ir de vuelta!!
Nos encanto, sin duda un lugar que te traslada a otra época. Nada mas entrar ese aroma a dulces ricos y si el aroma engancha, el sabor no defrauda. Tuvimos la ocasión de desayunar un día por cuatro euros por persona, café y pieza de bollería cada uno y todo ello en un lugar con historia y con sabores de verdad. La napolitana de crema espectacular y el croissant rico como pocos. La atencion del camarero que nos atendió, estupenda también para todo el trajín de gente y mesas que tenia. Cogimos varios dulces para llevar y la presentación muy bien. La pega que le vi es que hay muchísima gente y es complicado que te atiendan rápido, en tienda.
En La Mallorquina entendí por qué hay clásicos que nunca pasan de moda. Pedimos el croissant relleno de chocolate, y sinceramente: el mejor que he probado en Madrid. Crujiente por fuera, con ese toque de mantequilla que se nota desde el aroma, y un relleno generoso de chocolate que sabe a casero, no a relleno de máquina. El sitio tiene una variedad enorme de dulces y bollería, todo perfectamente expuesto, y es ideal para darse un capricho rápido en pleno centro. Entras, eliges, y en un par minutos estás disfrutando algo rico sin complicaciones. A pesar del movimiento y la cantidad de gente, el servicio es ágil y amable, y eso hace que la experiencia sea redonda. Un lugar con historia, sabor y ritmo propio. Perfecto para los que buscan un dulce auténtico entre paseo y paseo por Sol. 🥐✨
Estuve comprando unos bollos aquí el otro día. Tienda clásica de Madrid en plena puerta del Sol. El personal es amable, tienen la bollería fresca y huele genial toda la tienda. Buenos precios y recomendable para regalar una bandeja de pasteles etc.
✨ La Mallorquina – Un clásico madrileño que endulza generaciones ✨ Situada en pleno corazón de Madrid, en la emblemática Puerta del Sol, La Mallorquina es mucho más que una cafetería/pastelería: es una institución con más de 100 años de historia, un lugar de visita obligada para locales y turistas que buscan vivir la auténtica tradición pastelera madrileña. Fundada en 1894, ha sabido mantener su esencia artesanal a lo largo del tiempo, convirtiéndose en un referente para desayunar o merendar en la capital. Nada más entrar, el aroma a mantequilla, café recién hecho y repostería tradicional te envuelve y te transporta a otra época. 🍰 La gran protagonista es su mítica napolitana de crema, una auténtica joya que ha conquistado paladares durante generaciones. Pero no es la única tentación: sus vitrinas repletas de pasteles, pastas y bollería artesana hacen que cueste decidirse... ¡dan ganas de llevárselo todo! La atención es otro de sus puntos fuertes: cuentan con una amplia plantilla de trabajadores, siempre amables y atentos, que logran que la experiencia sea aún más especial. Eso sí, conviene ir con tiempo, ya que su merecida fama hace que haya que esperar un poco… pero te aseguro que la espera vale la pena. ☕ En la planta baja encontrarás la cafetería y dos grandes mostradores que son un auténtico festín para la vista. Y si prefieres un ambiente más tranquilo, en la primera planta hay un salón muy cuco y acogedor, perfecto para disfrutar con calma de un buen café acompañado de una napolitana todavía templada. ⭐ En definitiva: no puedes pasar por Madrid sin visitar La Mallorquina. Tradición, sabor, historia y encanto se dan cita en este lugar único que ha sabido mantenerse en el corazón de todos. ¡Altamente recomendable!
Exquisiteces principalmente dulces y también saladas,esenciales las ensaimadas, la variedad es increíble, depende el momento se requiere hacer espera para acceder al salón comedor, de vistas increíbles a la puerta del sol, la foto ideal. LA ATENCIÓN ES ESMERADISIMA GENTE ENCANTADORA MUY SERVICIAL Y ATENTA
Buenísimo!!! Una parada excelente La napolitana con crema es espectacular y el croissant de serrano y queso también. Nos atendió una mujer llamada Rosi, muy simpática y amigable. Nos recomendó que pedir y nos trató excelente, sin lugar a dudas nos mejoró la visita aún más
Es un clásico imperdible y más si buscas un cafecito rápido a tomar a pie en su cafetería. Un cortado ☕ muy rico acompañado de un bocadillo de jamón con lechuga delicioso. También puedes pasar a su restaurante para platillos más preparados, tienes que tomar número, regularmente está lleno.
Me comí un postre de limón🧁riquísimo 😍, lleno de sabor y textura perfecta. The place has that classic Madrid charm 🇪🇸✨, super clean y con excelente atención. Perfect spot para disfrutar algo dulce
Servicio rápido en la barra Pastelería histórica en el corazón de Puerta del Sol, abierta desde 1894 y famosa por su repostería tradicional madrileña y bollería clásica como napolitanas, milhojas o palmeras de chocolate.  probando su pastel de crema y su roscón de nata muy buenos.
Para estar en pleno centro de Madrid para nada me pareció caro. 4 bebidas y 2 dulces por 15€. Tuvimos que esperar turno (unos 15 minutos) para que nos dieran mesa en la planta de arriba. Lo recomiendo
This bakery was founded in 1894 and is one of Madrid’s most iconic traditional pastry shops and cafés. The name comes from its founder’s origins in Mallorca, and today it remains hugely popular with both locals and visitors, often with long queues outside. The bakery is especially famous for its Roscón de Reyes (King’s Ring Cake), known for its very generous, soft cream filling. As is traditional, the cake contains a hidden figurine—and discovering which one you get is part of the fun.
The wait can be long, but the napolitana de chocolate is to die for. Easily the best we had on our trip to Spain. We tried to grab a coffee and pastry to eat in the early afternoon and it was mobbed, so we came back the next morning shortly after they opened and were able to enjoy a coffee and croissant at the standing-only bar area. The ham croissant was delicious, but the true star was the napolitana.
Nice place to start off your day, quite a lot of different choices, there are 2 entrances (or one of them is exit im not sure), one of them is with a long queue (right next to metro exit). One little tip is that you should just enter via the other entrance as from what I observed, some people just enter via the other entrance and places order, while for the long queue as they are waiting outside, they do not know their line are getting cut, the staff do not care neither as they are super busy. It is kind of messy but the food tastes good and thats all i care.
La Mallorquina is an absolute gem! Their coffee is rich, smooth, and perfectly brewed — the kind that instantly makes your day better. But what really stole the show for me was the ensaymada. Soft, fluffy, and topped just right, it’s the kind of bread that melts in your mouth and pairs beautifully with a hot cup of coffee. Every bite felt comforting and authentic, and you can really taste the care that goes into their baking. If you’re looking for a cozy spot with great flavors and an unforgettable pastry experience, La Mallorquina is the place to be.
Como turista mexicano 🇲🇽 puede resultar un poco desagradable el sistema que usan para la asignación de mesas. No hay mucha organización y se enojan si te subes por cuenta propia; pero ya en la mesa el servicio es agradable (para el estándar en Madrid) y la comida es deliciosa. Además del plus de ser un lugar con mucha historia que se debe conocer sí o sí. Probé uno de los mejores croissants que me he comido en la vida, simple en apariencia y complejo en sabor. Acompañé con un carajillo (con mucho carácter) y una Palmera (oreja en México) glaseada (variante que me encantó).
Comimos en el restaurante, el servicio fue magnífico por parte de Óscar, nos trató muy bien y resolvió todo muy rápido. Yo pedí la torrija con nata y estuvo muy buena, pero tambien pedí un chocolate español y fue demasiado dulce para mí, no logré terminarlo. Hay una variedad de pan espectacular. Destaco las palmeras de chocolate, las torrijas, donas de anís y los chocolatines
Como pastelería buenisima🤤 Todo está riquísimo, pero en la zona de café en barra , hay una chica con el nombre de Noelia, que no se si será jefa, pero se lo cree, que carácter más agrio tiene , hoy le ha hechado la bronca a una compañera delante de todos, no creo que fuera necesario esa falta de respeto. La otra chica se ha quedado avergonzada, pobrecilla tener que aguantar semejante carácter de chica. 😞. Volvería mil veces más, pero solo a por pasteles a cafetería mientras estuviera ella no entraria me crea mal ambiente. Por eso solo 4 estrellas
Tradición, servicio y calidad… Desde hace muchísimos años, siempre que subo a Madrid voy! Lo más característico de allí es la napolitana! Esta de lujo! Pero tiene muchos dulces muy muy buenos y precio muy razonables. Lo único que ya por la saturación turística has de hacer una cola enorme, todo se termina pronto… es agobiante, pero ellos no tienen la culpa…
Tiene muy buenos productos. Suele ser un lugar muy concurrido. Mucha gente a un lado y otro del mostrador: Los clientes, haciéndose entender y algúna que otra trabajadora, rectificando tus errores (por desconocimiento) con ese cierto aire de soberbia que casi no llega a molestar pero incomoda. Llevo 40 años de cara al publico y aprendí a no rectificar y sobrentender lo que me quieren decir... Es una actitud más profesional y menos ignorante. Aún así, siguen trabajando de manera exquisita sus productos. Una cosa no ensombrece la otra.
Cantidad de opciones para elegir. Ves temprano si quieres desayunar en mesa. Normalmente tienes que esperar tu turno y a veces demasiado tiempo. La calidad de la atención creo que es indirectamente proporcional al éxito del establecimiento. Van tan a piñón (en cierto modo, normal) que despersonalizan mucho. Nos encontramos que no llegó al segundo y medio para decidir lo que quería el niño ... que el camarero sin paciencia ya se estaba yendo y tuvimos que frenarlo para que nos escuchara y nos atendiera. No dábamos crédito 😂😂😂 Todo muy rico. Vale la pena como experiencia.
Mítica pastelería de la Puerta del Sol en Madrid, dónde comer las famosas napolitanas de crema. Ya no tienen ese sabor típico de hace veinte o treinta años y para mi gusto ya están demasiado empalagosas. Tienen diversidad de pasteles, tartas y otros tipos de pastelería. Si pasas por esta zona de Madrid, debes de entrar a echar un vistazo. En la planta de arriba, tienen salón de café.
Muchas opciones para elegir, ahora están las torrijas correspondientes a la temporada, hemos pedido una con crema, un milhojas, un café vienes y un café con leche normal, el lugar a ciertas horas se llena no hay mucho espacio para el área de las barras para pedir, en la parte superior se encuentran las mesas, si vas temprano puedes desayunar con calma, de resto puedes hasta esperar turno por una mesa. El servicio va muy veloz, limpian las mesas como pueden, cliente que se levanta, cliente nuevo que inmediatamente se sienta (en hora pico), el servicio es muy fugaz, impersonal, todo es por espacio y afluencia, de resto todo es OK!
Si visitas Madrid y su Puerta del Sol, es tradición probar los dulces de la famosa y típica pastelería La Mallorquina. Si solo quieres un pastel para tomarlo mientras paseas, ponte a la cola, porque siempre hay cola. Y si quieres conseguir una mesa…¡ve cogiendo el ticket y suerte en la espera! Nosotros no teníamos prisa y decidimos esperar para una mesa (las mesas se encuentran en la planta de arriba). Esperamos aproximadamente media hora, porque tuvimos suerte. Cuando pasaron 20 minutos la cola creció muchísimo. En cuanto a los pasteles, estaban muy ricos. Sobre todo la bamba de nata y la napolitana de crema. No nos convenció mucho el pepito de chocolate ni la trufa. El café bueno. Adjunto foto de la factura 🧾 para que puedas consultar los precios. ¿Repetiría? Sí, pero me compraría la bamba o la napolitana sin esperar mesa.
Fuimos 3 veces en una semana, el primer día estuvo todo de 10, croissant de jamon y queso, napolitana de crema y de pastelera... aunque un poco chico El café con leche. El segundo día todo bien, probamos napolitana de chocolate y croissant. El tercer dia probamos la tostada de tomate y el sándwich mixto... la tostada muy bien, el sándwich era una feta de pan lacteado con un longita de queso y una de jamón que apenas cubrían el pan... medio pelo. El baño de hombres no le anda el secamanos...
Pastelería confitería centenaria de Madrid. Ya se le nota al local el paso de los años en cuanto al deterioro. El personal suele ser amable, aunque todo depende del día y de la persona. Suelen ser lentos. Pero merece la pena la espera. Su local de Sol se dispone en dos plantas, la planta baja para comprar sus productos y una pequeña cafetería para tomar algo en pie. En la planta alta dispone de comedor para poder sentarte a tomar sus productos. Los precios en comedor son más elevados que en la planta baja. Se caracteriza por su pastelería clásica y toda la vida, bombones y caramelos (las típicas violetas de Madrid). Disponen de opciones dulces y saladas. Tienen un empaquetado curioso, típico de las confiterías de la época. Y luego, sus cajas que le aportan un plus a la presentación. Elaboran dulces de temporada: torrijas, roscón de reyes y las famosas rosquillas entre otras. Todo elaborado artesanalmente. Las tartas son una delicia. Puedes hacer encargo, tomar allí o comprar para llevar. Han apostado por la ampliación de locales y disponen de alguno más por la capital. Famosos también por sus napolitanas, seguro que los has visitado.
An iconic pastry shop in Puerta del Sol. The "Napolitanas" are an staple pastrie here, closely followed by the "Bambas de Nata". But all pastries, cakes and cookies are really good. You can either have either for take away or enjoy them with some coffee or hot chocolate in the premises bar or the nice cafeteria upstairs. Tend to be very busy, but service is fast and effective, so even the street queues move fast. Price are still very reasonable, even with the unique location they enjoy.
An old bakery in Madrid that has a kick. Some pastries are of very high quality, you can feel the butter, such as croissant sandwiches and Napolitana pastries, while other pastries are below average. You also have a lot of cakes and pastries, including the possibility of shopping for souvenirs. The crowd is very big, but the queue goes quite quickly (especially if you take the pastries to go). They pack beautifully.
No se puede negar que la calidad de los productos es excelente, sin embargo, la experiencia de tomarlos en el local decepciona. Recuerdo que había manteles blancos en el salón de arriba. Ya no. En mi última visita, pedí un té con la merienda. Me llegó una taza de agua caliente y me lanzaron la bolsa de té al plato. En cualquier bar, el té se presenta en tetera. Mejorable, sin más.
Un poco decepcionante la atención que recibí ayer al comprar dos napolitanas que por cierto las pedí de chocolate y me las pusieron de crema y dos bambas de nata para llevar. Los dependientes poco atentos y poco amables Primero, es un caos la fila no fila para pedir en el mostrador ya que no hay orden ni concierto y eso puede provocar discusiones entre los clientes. Tanto costaría poner un dispensador de números de turno? En segundo lugar el producto rico pero caro. Ojala las reseñas sirvan para algo y no para que las contestéis de forma automatizada sin tenerlas en cuenta
Fuimos por las recomendaciones en TikTok. En cuanto a los postres, muy buenos. La tarta con fresas un 4.5/5, esponjosa, correcta. La tarta de zanahoria me gustó mucho, un bizcocho suave, un poco húmedo y la crema que le daba ese toque dulce sin exageración 5/5 para mi gusto. Son moderadas, ni pequeñísimas ni grandes, por el precio me parece bien. Lo que sí no nos gustó es la atención. Hay 3 formas para pedir los postres: el front que es solo para llevar, al fondo de la primera planta que es para comer de pie y la segunda planta que es para comer en mesa. Elegimos la segunda planta y fue un desacierto total, las mesas demasiado juntas, la bulla era insufrible y los camareros, haciendo su trabajo como pueden, comprensible por el lugar (era un estrés). Los manteles los pusieron húmedos y sin limpiar bien los restos de comida anterior, cuchillos que no son para postres y como el lugar es pequeño se escuchaban sus gritos. En la primera planta (antes de subir a la segunda) la vendedora miraba a cualquier lado menos a nosotros, se agobió porque le pedimos tartas en esa zona y esa zona era solo para llevar (no sabíamos, era nuestra primera vez ahí). En fin, solo probamos esos dos postres porque no nos pusieron la carta ni un QR y de frente vinieron a tomarnos nota, así que solo le preguntamos al camarero qué tartas tenían y bueno, la demora en salir esos pedazos de tarta fueron de 20minutos y más el estrés del local y la atención no podíamos esperar más para seguir degustando otros postres. En conclusión, me parece que la zona de las barras es mejor opción si se quiere comer ahí o mejor llevarlo a casa porque la segunda planta no se puede conversar si no es gritando. El lapso para un restaurante de comida de platos primeros y segundo podría ser justo, pero para postres no lo veo cómodo, menos con tanto bullicio (por lo menos en domingo). Se debe ir preparado para una mala atención (entendible el estrés en hostelería, pero decepciona a la experiencia). Y lo más importante, solo se puede degustar 4 tipos de tartas, la de zanahoria, de fresas, de trufa y una más que no recuerdo; las demás que ven en vitrina no se venden en tajadas, solo completas, así que si vas por una tarta de queso, te dirán que no. Claro que puedes elegir otros postres, pero si vas por tartas ténganlo en cuenta.
Un referente venido a menos Mas de 20 años desayunando cafe con leche y tarta de trufa en esta pasteleria, degustando sus trufas de chocolate u llevandome para casa sus napolitanas de chocolate, pues bien, ha cambiado notablemente. La porcion de tarta de trufa es ridicula para si precio, el cafe muyyyyy normal, las trufas de choco han visto reducido su tamaño. El servicio algo lento pero para el volumen de gente que se manejaba cuando fui (como se echan de menos esos camareros de la vieja escuela). Calidad/precio le damos un suficiente y se lo damos por esa nostalgia de lo que un dia para mi era un referente en Madrid.
Historical cafe and bakery in the center of Madrid at Sol square. Great for breakfast and brunch, come between 8AM and 11AM on weekdays and 9AM-12PM on weekend for breakfast menu which is much cheaper and better value than à la carte. Service is average during peak hours (order’s item forgotten). Cake is a bit too sweet for my taste.
This place is an establishment so this review is just a small drop of water in an ocean of information. But we did not see this as a "must try" kind of place. We stopped in for a quick breakfast pastry and we both got a chocolate croissant. They were ok at best. The problem we both had was that they were extraordinarily sweet. While this pastry is always going to be sweet, this was sweeter than dessert-level. It seemed the dough was sweet, the filling was sweet of course, and then it was glazed with sugar or something. While it was fine and all, I'm not sure this lived up to the hype. That said I would come back to try the savory options to see if they are more to my tastes. Obviously the place can be mobbed with people so be aware of that.
The last time I bought a pastry here it was quite tasty, but my recent visit was disappointing. I noticed that one employee, presumably a baker, was moving the pastries from one tray to another using blue gloves. This caught my attention because, unlike the sellers who use tongs, it raises concerns about hygiene. We don’t know how clean those gloves are or when they were last changed, and it’s difficult to ensure they remain clean if removed and put back on. I found this practice unpleasant and decided not to buy anything. While the products themselves may be good, for me hygiene is more important than taste, which is why I’m giving three stars.
Hace 4 o 5 días fui a desayunar como suelo hacer regularmente, y vi algo que me dejó pensando en cómo tratan al personal que trabaja allí, una chica tenía abiertas las ventanas porque había humo en la sala, y otra mujer llegó frenética a cerrarlas a golpes aún cuando la chica le dijo el porqué las tenía abiertas y que en un momento las cerraba. Si así tratan al personal delante de los clientes no me imagino cómo lo tratarán de puertas para dentro. No me esperaba ese tipo de comportamiento y trato en un sitio así de “emblemático”, por lo que me pensaré el volver, un momento de estrés no justifica tal trato y menos por una cuestión lógica, la cabeza se supone que no está de adorno, a saber cuántas irregularidades más habrá. Independientemente de eso, el desayuno estaba perfecto como siempre, sin mucha espera como suele ser, ya que suelen estar abarrotados.
La atención fue muy descuidada. Nos sirvieron todo de mala manera, como si no les importara. El café llegó en una taza sin plato, los cubiertos los tiraron sobre la mesa —además estaban sucios— y nos dijeron que eran para el postre. En general, la presentación del café y el servicio fueron bastante deficientes.
Los productos de La Mallorquina son de 10, como siempre, pero la visita de hoy ha sido lamentable debido al pésimo trato recibido por parte del personal. El problema ha sido concretamente con una camarera llamada Noelia. Nada más acercarnos a la barra, nos dijo de muy malas formas que “para ir a la barra no hace falta empujar”. Cuando le aclaramos educadamente que no habíamos empujado a nadie, lejos de disculparse, nos respondió con chulería que “estuvimos a punto”. Mal empezamos. La actitud hostil se mantuvo durante todo el servicio. Al pedir el café y un Cola Cao caliente, nos contestó de forma desafiante sobre la temperatura de la leche, preguntándolo dos veces en tono de reto, buscando conflicto donde no lo había. Una experiencia que tenía que ser dulce, se volvió totalmente amarga. Por favor, a la gerencia: si esta persona no está en condiciones de atender al público con educación, por los motivos que sea, no debería estar trabajando de cara al cliente en un sitio tan emblemático.
Conozco la pastelería desde niña por lo que me considero una clienta de toda la vida, mucho antes de que gozara del momento de éxito actual, sin duda merecido y del que me alegro. La he recomendado a familiares y amigos extranjeros que venían a conocer Madrid siempre y para mí es un sitio de referencia en Navidad o en cualquier celebración familiar. Sin embargo, tengo que decir que el servicio en barra no es lo que era. Entendido bien el nervio y la tensión de atender de forma ágil y profesional una barra de esas características, es la tercera que voy y me sorprendo con una bordería o un comentario destemplado por parte de los camareros, que sinceramente no venía a cuento, entendiendo que he sido sumamente respetuosa en todo momento. Deseo que la buena racha continúe pero, sinceramente, a veces se puede morir de éxito.
Experiencia bastante decepcionante. El trato es completamente impersonal, te hacen sentir más como un número que como un cliente. El ambiente es frío y poco cuidado, sin ningún tipo de atención al detalle. El producto está claramente sobrevalorado para lo que realmente ofrece. La relación calidad-precio es, siendo generosos, regular. No repetiría.
Todo buenísimo, pero el otro día fui a por una napolitana que cuesta 1,20€ y me cobraron 10,20€. Culpa mía por no revisar en el banco antes, pero te acercan el datáfono sin enseñártelo y no te esperas que vaya a darse este error. Me parece inaceptable confundirse de esta manera. Me duele el bolsillo lo más grande
Hemos ido a desayunar allí en infinidad de ocasiones, cada vez que visitamos Madrid. En esta oportunidad tuvimos una muy mala experiencia. No trajeron las infusiones según lo pedido, incluso reclamando volvieron a errar. La camarera muy mal predispuesta, al pedir azúcar, por ejemplo, nos lo tiró en la mesa con muy mal talante. Ni hablar que no tienen ni una opción gluten free (existiendo empresas que venden envasado al vacío todo tipo de tortas, madalenas, cocadas, etc). Observamos que desde nuestra última visita ha cambiado el personal que atiende las mesas, lo cual lamentamos mucho.Realmente decidimos que no volveremos.
Llevo muchos años, desde niño, yendo a la Mallorquina Y siempre me ha gustado todo lo que he probado. Hasta hoy, he comprado un tronco de nata y trufa. Para mí sorpresa estaba congelado no entiendo en absoluto siendo la pastelería que es y gran tradición que tienen que hagan este tipo de cosas. Decepción total. En este caso y por este motivo le pongo una estrella porque no se puede poner media
No sé si por ser mexicano y mi tez morena, pero la chica del café, en la barra, una muchacha de unos 20 tantos y ojos claros me trató de forma muy pedante. Parecía que me estaba haciendo un favor. Era un turista e iba a dejar mis Euros a la economía de España. Mínimo esperaba un buen trato. ¿Es mucho pedir un poco de cortesía? Del café y el pastelillo no me quejo.
Que pena que un sitio tan emblemático tenga un energúmeno de jefe de sala. Hoy viernes 9 de enero 26 hemos esperado para acceder al salón y ser tratados por Óscar. Un dechado de ineptitud y mala baba. Ha tomado mal las comandas y equivocado las mesas. Pues según él nos habíamos cambiado de mesa con los de al lado ante la perplejidad de todos. Hasta tres veces hemos insistido para un vaso de agua. Ni caso. He tenido que levantarme y pedirlo a las camareras. Un auténtico me "gusta la fruta". Por favor cambien a ese monstruo. Saludos
No merece la pena el servicio de sala de la planta de arriba. Pésimo el trato de los camareros, sobretodo de Juan. Le informamos que nuestro pedido va con retraso de 30 minutos, que ya nos había dado tiempo a comer todos los postres (fuimos a merendar), y nos responde con muy malas formas. Su compañera Estefania nos trato de la misma forma cuando le pedimos la cuenta. No volveremos, ni lo recomendaremos. Una pena.
Fui por primera vez a La Mallorquina con muchas ganas de probarlo, pero la experiencia ha sido muy decepcionante. No suelo poner reseñas negativas porque todos podemos tener un mal día, pero el trato que recibí fue claramente poco educado y con muy pocas ganas de atender. De hecho, me fui sin consumir nada por lo mal que me sentí. Al preguntar —con toda la educación— si en la planta de arriba servían o si tenía que subir la comida desde abajo (era mi primera vez y no lo sabía), el chico encargado de hacer subir a la gente me contestó de malas maneras: “Claro, para eso tenemos la vajilla”. Puede que para él sea obvio, pero para un cliente que va por primera vez no lo es. Atender con respeto y una mínima amabilidad no cuesta nada, igual que sonreír. Tenía muchas ganas de probar el sitio, pero se me quitaron rápidamente.
El local es bonito y conserva ese encanto clásico que, en principio, invita a disfrutar. Precisamente por eso resulta aún más decepcionante encontrar un nivel de atención y cuidado tan por debajo de lo esperado. Los camareros llevaban los uniformes visiblemente sucios y, además, mostraron una actitud borde que hacía sentir que uno estaba molestando. Pese a pedir agua en repetidas ocasiones (al menos cinco), no nos la traían. La falta de limpieza también se apreciaba en el baño; aunque lo necesitábamos, preferimos no entrar porque su estado resultaba poco higiénico. Para completar la experiencia, la cuenta estaba mal hecha. Lamento decir que no volveré y no puedo recomendarlo.
Una decepción 🫤 pero no por el producto que sigue siendo tan bueno como la primera vez que lo probé, sino por la atención de hoy desde que empezamos a pedir, decidimos desayunar en la barra y la camarera que nos atendió en el lado derecho de la barra, de pelo rizado recogido, no fue capaz ni de saludar y menos de contestar algo después que le pedimos, un café, una infusión y dos napolitanas, eso es un desayuno clásico de toda la vida, y así lo dimos por echo, la sorpresa fue cuando pedimos la cuenta, que dijo el precio por encima de lo que cuestan dos desayunos, no nos dio tiempo ni de preguntar nada y se fue a la caja, esperamos al ticket y nos había cobrado todo a la carta, que manera de engañar a la gente, si lo hacen con nosotros que vivimos en Madrid, y hablamos español, no me quiero imaginar lo que hacen con los extranjeros, y creo que no os hace falta, una lástima. Como se nota cuando no te gusta tu trabajo, tienes la cara de higo y todo te molesta.
Un roscón de reyes de un kilo relleno de nata por 58,00€ duro como un bollo de un par de días y con la base algo requemada y más dura aún. La nata, ni ligera ni esponjosa, más bien apelmazada. Muy lejos de la calidad y el sabor que ofrecía años atrás y encima bastante más caro. Cría fama y échate a dormir. De pena.
Nefasta atención al público por parte de la camarera que quiso darme lecciones de educación cuando me dirigí a ella con un " disculpe, cuando pueda por favor" y me respondió con una soberbia inaudita y tratando de tú diciéndome" lo primero me das los buenos días y lo segundo tienes a otra persona delante" la falta de educación brilla por su ausencia, lamentable, además teniendo en cuenta que me dirigí inmediatamente al metre para contarle lo ocurrido y solicitar un hoja de reclamaciones que me dio y puse en ese mismo momento y que además me dijo que no me preocupase, que lo subían enseguida a dirección. Pues bien, aún no me han respondido al correo electrónico que di. Estamos hablando de tres semanas ya... Y no lo van a hacer visto el tiempo transcurrido, no les importa nada en absoluto mi reclamación y estoy segura que ninguna en general. A los pocos días volví para preguntar por qué no habían respondido a mi reclamación y me indicaron que no me preocupase que le volviera a dar mi correo electrónico, pues aún sigo esperando.... Tienen tal ego, que no se dan cuenta de la pésima imagen que dan y lo desagradables. Sinceramente, espero que obtengan lo que merecen, que los ciudadanos de Madrid y turistas que visitan nuestra ciudad compren nuestra repostería y tomen sus cafés en los muchos sitios que hay en nuestra ciudad y en los que cuiden al cliente con mínimo de educación y atención. Pasteles ricos hay en muchísimos sitios afortunadamente por todas partes y muy cercanos a esta pastelería también, sin ir más lejos en la misma calle Mayor a 50 metros, buena calidad y excelente atención. Por supuesto, no volveré a la mallorquina. Eso sí, debo decir que gracias a la nefasta experiencia con ustedes, he descubierto Casa Mira, muy cerca de la puerta del Sol y del Congreso. Unos pasteles y turrones exquisitos en línea con el trato hacia sus clientes. Se nota cuando un sitio es de primera categoría y conserva tradición.
Los dulces se ven riquisimos, un consejo si van a desayunar y merendar aganlo en la barra o compren las delicias y llevenselo y comanlo en el hotel o afuera sentados en un banco, porque fue decepcionante la experiencia que pasamos en su salon de arriba, llegamos la mesa sucia le pedimos x favor a una de las chicas sinos podian limpiar la mesa y de mala gana nos contest que esperaramos, despues vino con un trapo y limpio de mala gana practicamente nos tiro las migas que estaban en la mesa, luego pedimos nuestro menu tardo un monton, despues llego el menu primero y no nos habian traido los cubiertos ni los vasos, ni los platos... desastre para colmo otra clienta se fue a quejar porque no la atendian y hace rato que esperaba, se pusieron a discutir con las empleadas a otra mesa tampoco le habian llevado los cubiertos... asi que con terrible mala onda que se armo nos levantamos y nos fuimos. Un desastre muy mala atencion por parte de las chicas que atendian ese dia. Horrible ...
Han reducido la carta eliminando los dulces que hacían que la bollería fuera especial y no de una cafetería cualquiera. Por desgracia no creo que vuelva. Como alternativa, en el Riojano, a una manzana de distancia siguen manteniendo dulces tracicionales y fuera de lo común de desayunos y meriendas.
As others have said, if you aren't a local or you don't speak Spanish, be prepared to wait and be treated like you're air while they prepare other's orders. Thankfully, the kind and thoughful locals helped me ask the attendant to take my order! would have been left standing otherwise. Go elsewhere if you want any level of hospitality or service!
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