Don Camilo
Regional · Segovia
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Sobre Don Camilo
En Don Camilo, ubicado en una rústica casa de entramado del siglo XIX a la sombra del acueducto romano de Segovia, te invitamos a disfrutar de la auténtica cocina regional. Nuestra especialidad, el cochinillo asado, es preparado con la receta tradicional que ha deleitado a generaciones. Ven a vivir...
En Don Camilo, ubicado en una rústica casa de entramado del siglo XIX a la sombra del acueducto romano de Segovia, te invitamos a disfrutar de la auténtica cocina regional. Nuestra especialidad, el cochinillo asado, es preparado con la receta tradicional que ha deleitado a generaciones. Ven a vivir una experiencia gastronómica única en un ambiente acogedor y lleno de historia.
Què diuen els clients de Don Camilo
Don Camilo es famoso por su cochinillo, que muchos consideran delicioso y una experiencia culinaria especial, a menudo con una demostración teatral. La ubicación junto al acueducto es un gran atractivo, aunque algunos clientes han tenido problemas con el servicio o las porciones.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Reserva con anticipación, especialmente si quieres una mesa con vistas al acueducto. El cochinillo es la estrella, pero pregunta por el tamaño de las porciones.
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Què veure a prop
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Explora els voltants de Don Camilo
Don Camilo es troba a Segovia, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Biblioteca de la Academia de Artillería (A 176m) — biblioteca en España bien de interés cultural
- Casa de las Cadenas (A 177m) — edificio en Segovia bien de interés cultural
- Casa de la Tierra (A 181m) — palacio de Segovia bien de interés cultural
- iglesia de San Justo (A 202m) — edificio en Segovia bien de interés cultural
Edificis Religiosos
- iglesia de Santa Columba (A 53m) — edificio desaparecido de Segovia
- iglesia de San Clemente (A 160m) — edificio en Segovia
- iglesia de San Sebastián (A 168m) — templo católico de Segovia
Altres Llocs d'Interès
- Q126910175 (A 67m)
- Monasterio de la Inmaculada Concepción (A 202m) — building in Segovia Province, Spain
- Palacio de los Marqueses de Quintanar (A 208m) — edificio en Segovia
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Preguntes freqüents sobre Don Camilo
Opinions de Don Camilo Segovia
Es una experiencia cada cual tendrá sus opiniones pero yo la disfruté, caminar observar y disfrutar de una lugar tan cargado de historia en una ubicación con tanta historia, te genera emociones y sensaciones distintas. Repetiría probaría más platos y encontraría la forma de reservar más temprano. (Toda una travesía)
Reservamos para comer por nuestro aniversario Nos recibieron con gran amabilidad lo que no nos esperábamos era encontrar allí a D. Candido atendiendo la entrada a los clientes y cortando el tradicional cochinillo. Todo estaba exquisito y el ambiente muy hogareño Estupendo todo. Gracias por la atención
Ha sido muy emotivo, celebrábamos bodas de oro y se volcaron en atenciones y presentes. Reserva hecha a las 12 a.m. del mismo día y ellos se enteraron por un ramo de flores que nuestros hijos nos hicieron llegar allí mismo. Cándido estuvo especialmente cariñoso. Gracias de corazon.
Sábado noche en la terraza frente al acueducto de Segovia. No se puede pedir más. El servicio es estupendo. Pedimos berenjenas con jamón y miel, un exquisitez, estaban riquísimas. También pedimos cochinillo al horno con guarnición de ensalada y también estaba espectacular. La ensalada venía ya aliñada y tenía un aliño perfecto. De postre pedimos el pastel de Segovia (creo recordar que se llamaba así), era la primera vez que lo probaba y estaba tan rico... Impresionante. También nos pusieron pan y estaba muy bueno, se parecía mucho a la telera cordobesa. Nos recomendaron este restaurante y claramente acertamos. Gracias por hacer nuestra estancia en Segovia maravillosa.
El trato y la comida excelentes.Comimos pimientos rellenos de champiñón, cochinillo y de postre torrijas de la casa, todo buenísimo .Para completar esta maravillosa experiencia vimos al señor Cándido , con su buen humor y vitalidad a pesar de su edad , realizar el ritual de cortar el cochinillo con el plato.En una mesa junto a la ventana , con el acueducto de fondo , también vimos nevar.¿Se puede pedir más?
Todo genial, la comida buenísima, el cochinillo un imprescindible y la tarta de ponche también increíble. Los camareros un 10, ya que encima tuvieron que lidiar con una chica que montó un espectáculo por mis perros, más educados que ella si me preguntan. Y lo hicieron genial. El sitio es precioso, justo debajo del acueducto, volveríamos a repetir.
Todo exquisito, el lugar, la comida, el ambiente, las vistas… sin duda alguna por algo tiene su fama. Por poner un pero y grande, la falta de respeto de uno de los camareros hacía personas extranjeras que no hablaban castellano, les decía de todo, que si se iban a poner gordos con lo que pedían, que si se esperasen que no estaban solo para ellos en el bar… en fin, comentarios que decía en alto porque no le entendían pero que eran de muy mal gusto para el resto, al menos en mi presencia.
Fuimos 9 personas con reserva a las 13:30 a celebrar el cumpleaños de mi pareja y aunque dos amigos tardaron como 20 minutos en llegar, no nos pusieron ninguna pega y nos dejaron esperarlos. Nos sentamos en el último piso, al lado de una ventana con vistas al acueducto. Como entrantes escogimos dos raciones de judiones y dos de chorizos a la olla y espectacular. Sin contar con el cochinillo que estaba buenísimo. Nos sirvieron muy rápido tanto entrantes como principales. La atención, maravillosa, no no faltaron en detalles. De postre, a mi pareja le sacaron un ponche segoviano con velas que que compartimos entre todos porque era enorme y también estaba buenisimo. Salimos muy contentos y muy bien comidos. 100% recomendado
Mesón de toda la vida, con un cochinillo y entrantes espectaculares. Como punto negativo, el ponche segoviano no fue de mi agrado, ya que no es el de siempre. Además, las sillas algo incómodas. Como punto a destacar, las vistas son, sin duda, las mejores de Segovia. Por lo demás, todo perfecto.
Reservé una mesa hace tres meses porque tenía muchísimas ganas de comer aquí con mi familia y, sobre todo, de ver cómo el jefe corta el cochinillo, que no he comido nada mejor en mi vida. Por desgracia, ese día el jefe no estaba, pero la camarera, al comentárselo, debió avisar al gerente (o a quien correspondiera) y tuvieron el detalle de que nos lo cortaran el cochinillo en el plato, para que no nos fuéramos con las ganas de vivir esa experiencia. Un gesto que dice mucho del restaurante. Además del cochinillo, comimos chorizo y pimientos rellenos, todo absolutamente buenísimo, y el trato fue inmejorable de principio a fin. Veníamos de Sevilla rumbo a Santiago, y después continuábamos viaje hacia Holanda, y paramos expresamente para comer aquí. Sin duda, mereció totalmente la pena. Muchas gracias por todo, sois la bomba. Volveremos.
Mesón de Cándido asador tradicional en el mismo acueducto de Segovia con muchos años de experiencia, la especialidad es el cochinillo asado. En esta ocasión pudimos ver cómo lo cortaba con el plato. El señor Cándido, un señor muy amable y muy cercano, tiene una amplia y extensa carta donde poder elegircon productos de muy buena calidad y muy bien elaborados el servicio es impecable los postres también muy buenos, la mayoría e elaborados por ellos mismos, muy recomendables si vas a visitar Segovia
Parada obligada si visitas Segovia ...se podría decir que es parte del encanto de la ciudad,a mí sin duda su fachada me encandiló y como parte del ritual degustar el cochinillo(se deshacía en la boca a la vez del crujir de la piel del lechón). Ambiente tranquilo,relajado especial para mantener una cálida conversación.El servicio como se espera...profesionales.Me voy de Segovia con ganas de más,su gastronomía impresionante,sus monumentos ...eso sí....un Frío....
Un clásico imprescindible en Segovia: el cochinillo asado es espectacular, con piel crujiente y carne tierna, servido con el ritual que lo hace único. Ubicación inmejorable bajo el Acueducto y ambiente cargado de historia. Una experiencia que todo viajero debería vivir al menos una vez.
El mesón es una maravilla en todos los sentidos, y además pet friendly 100% el servicio es inmejorable. Fuimos con nuestro perro y nos trataron genial, nos dieron una mesa con un espacio considerable para que él estuviera a gusto. La comida una delicia y el sitio una fantasía! Volveremos, gracias por todo!
Pedimos judiones y cochinillo, ambos deliciosos. De postre torrija con helado de chocolate que también nos encantó. El servicio en mesa impecable, nos atendió un chico joven muy atento y servicial en todo momento. Tuvimos la suerte de ver al Sr. Cándido realizar el trinchado del cochinillo en directo. Totalmente recomendable.
Restaurante tradicional con servicio y comida excelentes. Cochinillo tierno y sabroso. En mi caso vino algo seco pero se solucionó rápidamente con un recipiente con salsa de parte de los camareros. Atención personal del propio Candido y su famosa función de rotura de plato. Primera reseña positiva que escribo. Muy recomendable.
Gran experiencia en el Mesón Cándido. Tanto la sopa castellana como los judiones muy ricos y el cochinillo increíble!!! Y de postre probar el ponche segoviano... ummm. Hay que reservar con mucho tiempo pero lo merece. El señor Cándido hace el ritual de cortar el cochinillo y luego firma los libros con la historia.
Todo de 10, muchas visitas a Segovia pero la primera vez que hemos comido, caro pero merece la pena sin duda, el trato espectacular éramos 6 personas una de ellas Multi alérgica , y otra mayor con dificultad visión, y la entrada al restaurante dirigiéndola con muchísimo cuidado y poniéndonos en una mesa de fácil acceso a baños y con amplitud . Una buena experiencia, sin duda recomendado 💯 Gracias por todo Los postres riquísimos
Era uno de esos sitios que siempre que veía en la tele decía a mí me gustaría ir a ver el acuaducto y comer en el Mesón de Cándido. Pues he podido cumplir. El Mesón es muy grande con muchos comedores. Los camareros muy agradables y te aconsejan si estás dudosos. Pero yo lo tenía claro que quería cochinillo. Buenísimo meloso y muy sabroso!!🤤😋 También pedimos una ensalada de verano, que tenía como cosas curiosas en hebras de carne del cocido y pasas de corinto. Y también pedimos la sopa castellana muy rica también!! Y de postre tarta de manzana de hojaldre calentita y una crema de canela caliente al rededor, buenísima!! 😋😋 Y me hice una foto con el hijo del fundador del Mesón Cándido!! Muy agradable!!! Y en unos de los salones que era para un grupo les partieron el cochinillo entero de la manera tradicional, que es cortarlo con unos golpes con un plato y cuando lo cortan el plato lo estrellan contra el suelo!!!😂😂. Lo recomiendo 100 x100!!!
Visitar Mesón Cándido en Segovia ha sido una experiencia extraordinaria. El trato del personal es impecable y el entorno conserva la esencia tradicional que lo hace único. El cochinillo, su plato estrella, estuvo excepcional: piel crujiente, carne tierna y un punto de cocción perfecto, digno de su reconocida fama. Un lugar imprescindible para disfrutar de la auténtica gastronomía segoviana. Muy recomendable.
Nuestra visita al Mesón de Cándido, justo al lado del Acueducto de Segovia, fue una experiencia inolvidable. Fuimos un grupo de unas 10 personas y, desde el primer momento, el ambiente del lugar nos envolvió con ese aire tradicional y auténtico que hace honor a la historia y la gastronomía segoviana. Pedimos el clásico cordero asado, y realmente estuvo a la altura de su fama. La carne llegó perfectamente dorada por fuera, tierna y jugosa por dentro, con ese sabor único que solo se consigue en los hornos de leña de Segovia. Se notaba la calidad del producto y la experiencia de la casa. Lo acompañamos con vino tinto, recomendado por el camarero, que maridó perfectamente con el plato principal. El servicio fue atento y profesional, incluso con un grupo grande como el nuestro. Nos explicaron los platos, el origen del cordero y se aseguraron de que todo estuviera en orden durante la comida. El ambiente del mesón, con sus paredes de piedra y decoración tradicional, transporta a otra época —una experiencia muy castiza y especial. En resumen, una comida excelente, muy bien servida y en un entorno histórico incomparable. Perfecto para disfrutar con amigos o familia si visitas Segovia. Sin duda, una parada obligatoria para quienes quieran probar el auténtico cordero asado segoviano en un lugar con historia.
Fue un gran orgullo,compartir con el Maestro Cándido el ritual del corte del Cochinillo con el plato. Venimos desde Canarias a celebrar el 50 aniversario de pareja y como en el 25 , Cándido nos atendió con toda su Amabilidad,con Pasión por su trabajo y con la Sabiduría y exquisitez de su Cocina. A todo el Personal ,al Mesón y su Comida y al Gran Maestro Cándido, Muchas Gracias. Nico y Lali
Experiencia brutal! Deliciosa! E inolvidable! Pedid el cochinillo! Muy recomendable sus piquillos rellenos de setas y de postre la torrija 100% El sitio es enorme, muchos comedores y son super rapidos, bien organizados y amables, es un placer repetir en este sitio siempre que venimos a segovia
Restaurante mítico de Segovia. Aconsejo hacer reserva, yo reservé a través de Internet y perfecto. De primero probamos las alubias de la Granja: estaban buenas pero no volvería a pedirlas ya que aún teniendo chorizo y oreja no tenían mucho sabor por lo que yo, personalmente, elegiría otra opción. Por supuesto que probamos el cochinillo, que es el plato estrella, y sin duda no nos defraudó. Muy jugoso ya que lo sirven con bastante salsa/caldo de los jugos del asado. Muy tierno y lo mejor: esa piel crujiente... De 10! Además el señor Cándido hizo su famoso "ritual" de partir el cochinillo con un plato y lanzarlo (un clásico). El pan es tipo lechuguino y está muy bueno para los amantes del buen pan. Para beber tomamos un Pesquera ribera del Duero que siempre es un acierto y el maridaje perfecto para carnes. De postre pedimos café y una torrija que estaba muy muy rica y muy cremosa. La atención por parte de todo el personal ha sido muy buena. Volveremos.
Puede parecer que pagas la fama más que la calidad pero para nada, raciones más que correctas, servicio atento y rápido, calidad del producto, habrá otros restaurantes con calidad similar pero este tiene una fama bien conseguida y reconocida. Comerte un cochinillo tan rico con esas vistas al acueducto no tiene precio, siempre un placer volver!
Pedimos un guiso de callos y pollo a la pepitoria. De postre, torrija con una base de caramelo crujiente y helado de chocolate. Comida exquisita, muy buena relación calidad precio y la atención del personal excelente. Destacar por último, que está situado en un entorno privilegiado, en pleno Acueducto, con unas vistas fantásticas desde el balcón mientras almuerzas. Lugar tradicional y de calidad. Súper recomendable!
Servicio exquisito, desde la recepción hasta la salida. Atención muy cercana y agradable, la comida muy buena y obviamente el plato estrella el cochinillo fabuloso. La guinda poder compartir unos momentos con el Sr. Candido y volveremos a Segovia porque nos quedaron por ver algunas maravillas en profundidad. Muchas gracias por la acogida y prometemos volver.
Buen sitio para comer, el cochinillo uno de los mejores de segovia, pedimos de entrante chorizo ( no esta muy bueno, hay mejores en otros restaurantes segovia) setas segovianas ( muy buenas recomendables 100%) tortilla de trufa ( muy buena lo unico que la sirven muy poco echa) y el chuleton que esta buenisimo. Lo mejor el cochinillo sin duda. Muy bien decorado el sitio que cuenta la historia de segovia por sus paredes y el servicio de los camareros en traje es unico. La mesa que tuvimos eran vistas al acueducto
Me encantó! Todo estuvo de lujo. Comer bajo el Acueducto ya es una experiencia, pero hacerlo en el Mesón de Cándido es historia viva. El cochinillo asado es espectacular: crujiente por fuera y tan tierno que lo cortan con un plato. Ambiente tradicional y familiar, trato cercano y platos típicos de la cocina castellana que nunca fallan. Un lugar imprescindible si visitas Segovia.
Sin duda alguna la parada obligatoria de Segovia por antonomasia. Un lugar espectacular con un trato increíble por el personal. Reservamos en el mismo día. Tomamos sopa castellana de primero, seguido de carrillera que te viene con patatas de segundo y de postre pedimos el ponche segoviano y el poste sorpresa, acompañado de media botella de vino blanco. Acabamos con una jarra del lugar y planning con varias fotos e información del mesón. Sois los mejores.
Recomiendo muchísimo este lugar. La experiencia fue increíble. La comida estaba espectacular, el servicio fue excelente y además tienes una experiencia tradicional segoviana. Pedí la carrillera, que venía con patatas y pimientos asados, y mi novio pidió el chuletón. Ambos platos estaban para morirse. La relación calidad-precio y cantidad es muy buena. Además, el sitio está justo al lado del Acueducto. Una experiencia 10/10.
Ha sido una súper experiencia. Lo recomiendo totalmente, nos atendieron muy bien y rápido. Hay que hacer reserva con antelación. Son muy atentos, en mi reserva indique que si podía ubicarnos en una mesa cerca de la ventana con vistas al aqueducto y así fue. También quiero comentar que la camarera que nos atendió y nos recomendó súper bien todo a la hora de pedir, tanto la cantidad de la comida como los platos a elegir. Pedimos judiones increíbles y el cochinillo se deshace en la boca, todo muy rico. Las cantidades que veréis en la foto es 1 plato que lo dividieron para dos personas. Calidad precio de 10, recomiendo si vas a Segovia, no saltarte venir a comer a Candido.
Tradiciòn en el sabor, en el trato, en el buen comer. Sin lugar a duda excelente, la atención por parte de todo el personal, que han hecho una vez más una página más en el Mesòn de Càndido. El recibimiento por parte de este legendario lugar, y Càndido como mesonero Mayor, llevando al máximo el legado que ha heredado. Los camareros muy atentos, la decoraciòn y la calidez del lugar, crean el espacio perfecto para disfrutar de la auténtica gastronomía en el corazón de Segovia junto su Acueducto. Volveremos de nuevo sin lugar a duda.
Emblemático restaurante de Segovia, a los pies del acueducto, que no puede decepcionar a nadie porque une gastronomía, historia y espectáculo. El cochinillo “quita el sentío”, como decimos los andaluces, la piel crujiente y en su punto de asado y con un sabor exquisito. Buena carta de vinos para acompañar. El momento de cortar el cochinillo y tirar el plato es entrañable, se nota donde hay legado.
Visitar el Mesón Cándido es toda una experiencia. Probamos el cochinillo, y el propio Cándido lo troceó delante nuestra con el ritual del plato, algo muy especial y auténtico. Comer allí, justo a los pies del acueducto de Segovia, le da un valor añadido increíble, y el producto estaba sencillamente riquísimo. Además del cochinillo, probamos los judiones, que estaban espectaculares, así como el magret de pato y un bacalao en su punto perfecto. Una experiencia gastronómica redonda en un lugar histórico que merece la fama que tiene.
Locación grande, de 3 pisos. Un muy buen cochinillo y cordero. Y la presencia de A. Candido es un lujo... El corte del cochinillo con plato, incluido el lanzamiento del plato... La atencion estuvo muy bien, bastante atentos los meseros. Buena carta de vinos. Y muy buenos los postres, le dimos al ponche segoviano y a la torrija. En pocas palabras, comimos todos los "must" y estuvo a la altura.
We celebrated my birthday at Mesón de Cándido, and honestly, it was one of the best dining experiences I’ve ever had. From the moment we walked in, the staff made us feel truly special. They seated us at a gorgeous window table with a perfect view of the iconic Aqueduct—absolutely stunning, especially as the sun was setting and the lights started to come on. The atmosphere was warm and lively, exactly what you want for a celebration. The food was outstanding. We went for the classic cochinillo asado (roast suckling pig), and it was everything it’s hyped to be! Crispy skin, tender meat, perfectly seasoned. The rest of the meal was equally delicious, with generous portions and beautiful presentation. But the highlight was the surprise from the staff. When dessert time came, they brought out a small cake with a candle just for me! I was so touched. My husband and I were both grinning ear to ear. We even got to chat briefly with the jefe (the owner/manager), and he was incredibly kind and welcoming. You can tell the place is run with a lot of heart. Service was attentive without being overbearing, and everything felt effortless. We left happy, full, and already talking about when we can come back. If you’re in Segovia and want an authentic, memorable meal with a side of magic, Mesón de Cándido is an absolute must. We’ll definitely be returning next time we’re in town! 10/10 – Highly recommended! 🎂🏰
Our sincere gratitude for the wonderful experience we had celebrating our corporate event at Meson de Cándido. From the initial planning stages through to the execution, everything was exceptional. Your staff made us feel incredibly welcome and ensured the event ran smoothly, which was crucial to its success. The atmosphere and ambiance were ideal, and the service was impeccable. The food was a major highlight; the dishes were delicious and delighted all our guests. We especially loved the thoughtful surprise from Cándido family—it was a very appreciated and personal touch. Mesón de Cándido not only met but exceeded all our expectations. I will undoubtedly recommend your venue for any special event where quality, attention to detail, and a warm, personal touch are paramount. We hope to return soon.
A fabulous historical establishment steeped in history. A family business and has been for hundreds of years. The service is impeccable. We both had the suckling pig. Signature dish of the area and the establishment. The abuelo demonstrated how the piglet is quartered using a plate. Pure theatre but very impressive. The food was outstanding accompanied by fried potatoes and mixed salad. We were made to feel as honored guests. A great experience.
We had such a great experience there! We were there 1pm on Tuesday, it was already very busy. We didn’t book a table but we were lucky enough to have a table! Because when we went in a few minutes after it opened, the restaurant was packed! We ordered 1 portion of a suckling pig, and a potato truffle omelet. Both of them were amazing! The owner of the restaurant himself did a small breaking the plate show to us and also to every room that day! It was amazing! Definitely recommend! (And the view from the restaurant is the Segovia Aqueduct itself! Truly beautiful). And the staffs are very nice.
Méson de Candido is situated at the most amazing spot on the earth. Eating under the aqueduct is quite wonderful and awe-inspiring. The conchinillo (suckling pig) is wonderful. The portion looked deceivingly small. The 3 of us had to make an effort to finish it! Making our reservation on line was easy, which I really appreciate. And our waiter was friendly, funny and most hospitable. A most highly recommended experience.
Large servings of food. We only wanted one dish but our server said it might not be enough for two. But when it arrived, it was good for at least 2. Oh well, something to eat at the hotel later. Service was very good, we got a table right away. I had the veal steak and it was very tender. My wife had the suckling pig roast and she liked it. The bread and wine are just okay. We also had the poncho segoviano and it was really good.
Special visit to the most famous asador of Spain. Don Alberto Candido greet us before been seated which was a highlight. The part about presenting the cochinillo and how it is cut with a plate is also a highlight. But the star of the day was the cochinillo which was cooked to perfection and tasted like heaven. We love the ambientation of the asador and the service was spot on!!!
Famous restaurant, obviously touristic being right next to the aqueduct, but it has a class to it and the waiters and staff are old school nice and professional. The food: amazing! We had as appetiser honey eggplant with jamon - exquisite! Main dish - obviously the suckling pig - delicious! We got a nice presentation from the chef. Overall, it’s a place with style!
Experiencia excelente. La comida espectacular, el cochinillo muy jugoso. Recomiendo las berenjenas y las alubias de entrantes. El único pero que le pongo es que iba con la ilusión de ver a candido partiendo el cochinillo con el plato y en mi salón no lo hicieron. Mi reserva era a las 15.00h y el salón estaba lleno de comensales creo, esperando ese momento. Quitando eso, todo fue espectacular lo importante que era la comida y el servicio, fueron de 10.
Sería bueno que trocen el cochinillo en la mesa, como lo hacen otros locales. No romperán el plato, pero al menos vemos el crujir del cerdo en persona. Por otro lado, el cuero del cerdo no estaba tan dorado. Aún así, el sabor fue muy bueno y el ponche excelente. La torrija quizás un poco caliente hubiera estado mejor. Pero muy rico todo.
Restaurante emblemático de la Ciudad de Segòvia. És el restaurante más antiguo donde se puede degustar el autentico cochinillo segoviano. Su conservación ,decoración y vistas le dejan a uno boquiabierto. La comida és exelente y el personal és muy amable. El servicio entre platos fue lento. Pero aún así volvería a repetir sin duda. La relación calidad precio es correcta. Y lo recomendaría, merece la pena!
Sin reserva no se puede ir. Es increíble que siga siendo lo que fue. Todos los turnos llenos y con más y más adhesiones al edificio original con comedores y accesos. Recomendable y si no has ido nunca, es un “must” en Segovia, al menos once in a life time. Si se va con gente mayor, ¡ojo a las escaleras!
El cochinillo muy bueno como siempre, los primeros no destacan y no hay mucha variedad, bajo mi punto de vista faltaría algún plato sencillo como una simple ensalada verde, un caldo, unas verduras....es difícil elegir primero. Las alubias no están mal pero un poco frías. Las patatas fritas sabían mucho a freidora, sin duda las habían freido en un aceite de muchos usos, tenían un toque rancio. Lo mejor sin duda el cochinillo que nunca falla y el ponche. Nos hemos quedado con ganas de ver a Don Alberto cortar el cochinillo con el plato, siempre que vamos nos hacemos una foto con el, pero el día de Navidad es un día muy concurrido. Los camareros muy amables como de costumbre. Feliz Navidad
El cochinillo excelente, pedimos unos primeros las setas las faltaba sal, cosas normal en un restaurante, y unos judiones... Me esperaba otra cosa, en el escorial, pedriza, Navacerrada, he comido mejores para la próxima sin duda la sopa... Por lo demás muy rico y la ración de cochinillo es grande está muy bien.
Local al lado del acueducto de Segovia es el restaurante más antiguo,el edificio donde se sitúa ahora se inauguró en 1786.Terraza exterior amplia.Local con una decoración exquisita y de lujo se ven detalles de su evolución.comrdores privados.Personal muy profesional,agradable y atenta con uniforme muy elegante. Su especialidad es el cochinillo asado aunque también dispone de una carta muy variada,cordero asado,ponche segoviano... dispone de una muy buena carta de vinos tintos blancos,rosados y espumosos. El cochinillo asado muy sabroso como los demás platos.Buen ambiente,buena comida y inmejorables vistas al Acueducto de Segovia.
Sitio genial, justo delante del Acueducto de Segovia. El sitio es como un caserón antiguo, un ambiente muy bien cuidado. La comida solo pedimos el Cochinillo y los Judiones (sus 2 clásicos) y estaban de chuparse los dedos. Un poco caro pero el sitio, el lugar y la calidad de la comida lo merecen.
Un restaurante ambientado, muy bonito. Reservamos a última hora y todo muy bien. Pedimos cochinillo con ensalada y patatas, todo muy rico. La ensalada simple pero fresca, las patatas no tenían nada especial y el cochinillo excelente. El servicio nada especial tampoco, pero correcto. Volvería
Comida:Pedimos carrilleras (que viene con patatas fritas) y cochinillo (que viene sin nada). Nada que decir de las carrilleras, estaban espectaculares , la salsa increíble y la guarnicion de patatas estupenda Con respecto al cochinillo, si bien es cierto que el propietario (Cándido) hace un espectáculo digno de ver, me parece excesivamente caro (31€) para el trozo que te ponen y sin guarnición; tuvimos que pedir una ración de patatas que, si bien era abundante, costó 6 euros. Servicio: El servicio de los camareros podría haber tenido un trato más cordial. De todas formas, recomendaríamos este lugar cada vez que alguien venga a ver Segovia. Ambiente: restaurante muy chulo, nada malo que decir.
Como es típico, pedimos cochinillo y judiones de la granja. El cochinillo estuvo riquísimo, se deshacía con poco que lo tocasen y la corteza estaba en su punto (bien crujiente). Se agradecería que ya viniera con patatas, eso sí. Los judiones no nos parecieron nada del otro mundo, hasta un poco sosos. El restaurante estaba bastante lleno y nos tuvieron tanto a nosotros como a varias mesas más un rato esperando en la planta de arriba, en medio del pasillo. Estábamos en medio y se notaba que dificultábamos el trabajo de los camareros. Es un sitio para venir una vez y disfrutarla.
Restaurante tradicional Segoviano, un clásico entre los clásicos, el servicio es bueno y amable pero he de decir que desde que llegas aún con reserva te toca esperar y el tiempo total se demora más de lo deseado, en cuanto a la comida acorde el precio con la calidad de los platos, en general todo estaba rico incluyendo los postres, si bien he de apuntar que la mayoria de platos principales vienen sin guarnición lo que heche en falta una buena patata al horno con el cordero, cochinillo... he comido mejor y mejores cartas en Segovia pero el restaurante cumple con lo que promete.
Acudimos sin reserva previa y nos facilitaron rápidamente una mesa, lo cual es muy de agradecer. La comida es más que correcta, pero no espectacular. La verdad que estaba todo rico pero esperabamos un poco más. De entrante escogimos ensalada de verano que es básicamente una mezcla de lechugas, tomates cherry y pollo desmigado. Sencilla, bastante bien de cantidad y fresquita. De principales elegimos callos y cochinillo. Los callos vienen en una salsa muy densa que eclipsa el sabor del propio callo y al final es como comerse un plato de salsa de pimentón especiado. En cuanto al cochinillo nos sirvieron un delantero. Es una ración muy generosa para una sola persona. La carne estaba en su punto y bastante jugosa. Para el postre elegimos el postre sorpresa, que es lo que más nos gustó. Delicioso merengue con helado de vainilla y bizcocho de base. Muy muy recomendable. Todos los camareros muy profesionales y muy amables. Agradezco nuevamente que nos buscarán mesa sin reserva previa. El ambiente del restaurante es especial, aún estando mantenido rezuma ese aura a taberna centenaria.
Fuimos en familia, con reserva previa. La comida buenísima, el tiempo entre platos correcto. El trato de los camareros genial, respetuoso y educado. Calidad-precio aceptable. Parking de pago muy cerca. Ubicación inmejorable. El único problema que veo es que no existe carta, ni platos para niños. Aún así es fue una experiencia buenísima.
Restaurante ambientado, te hacen vivir una experiencia tradicional, el personal muy amable. Éramos 4 y vinimos a cenar por un cumple, uno de nosotros pidió el cochinillo y te hacen el show de cortarlo con el plato y recitar unas palabras en el medio del salón para luego servirlo en las mesas que lo hayan pedido. El personal está muy atento a que todo haya quedado a tu gusto. A pesar de ser un restaurante para ir a comer evidentemente cochinillo, pedimos también pescado, entrecot y chuletón y la carne estaba muy tierna. Hemos probado varios postres, estaban bien pero creo que el mejor fue el que trajeron de cumple que fue el postre Segoviano de ponche. Queda enfrente del acueducto, al ser una noche fría no pudimos comer en la terraza que tienen frente al acueducto.
La comida muy buena. Los trabajadores la verdad que cero sonrisas. Bastante antipáticos y nada de amabilidad, ni sugerencias y un señor de allí le dijimos que en la cuenta había un error y puso una cara de que le habíamos quitado la vida o algo. También estuvimos pensando y esperando durante 5min para que nos preguntasen por la bebida y nos ponía caras el mismo señor de que si ya lo teníamos pensado el qué comer. Pedíamos sugerencias y decía un entrante sin más. El más majo y educado un chaval joven camarero. Ese señor y las camareras demostraban pocas ganas de trabajar. La comida espectacular los pimientos rellenos aunque eran pocos, y el cochinillo muy sabroso. El chorizo buena cantidad pero sabor normal.
Un restaurante emblemático enfrente del acueducto de Segovia. Un lugar para comer su famoso cochinillo, donde el propio mesero lo corta con un plato para demostrar lo tierno que queda tras cocinarlo. También probé el cordero, que está buenísimo. Todos los asados y carnes muy recomendables. Tienen variedad de entrantes típicos y postres caseros. Mi experiencia con los entrantes que pedí no fue la mejor, estaban algo fríos y los judiones de la granja no me sorprendieron.
El lugar vale la pena visitarlo, aunque solo sea por la decoración y la experiencia. Pese a que hay muchísima gente (de hecho aún yendo con reserva al menos en fin de semana hay que hacer cola) se ha de decir que el servicio es muy agradable y bastante rápido, considerando la circunstancia. Respecto a la comida, recomiendo encarecidamente pedir las especialidades como son el lechazo o el cochinillo. El jamón ibérico estaba muy bueno, y las berenjenas también estaban bastante bien. Sin embargo, no puedo dar cinco estrellas porque el Magret de pato estaba muy malo. Hasta el punto de tener que pedir que me lo cambiaran porque era una suela de zapato. Los postres estaban bien, sin más. Eso sí, la decoración es muy bonita y la experiencia de ver a don Cándido cortando el cochinillo con un plato es impagable. Lo recomiendo pero pidiendo las especialidades.
En general, la experiencia fue bastante buena. La comida estaba muy rica, especialmente la berenjena con miel y jamón, que fue sin duda el plato estrella: bien equilibrada, sabrosa y diferente a lo típico que esperas encontrar. El cochinillo también estaba muy bueno, bien asado y crujiente como manda la tradición. Eso sí, sinceramente no creo que merezca del todo la pena el precio: 31€ por persona me parece algo elevado para lo que es, aunque entiendo que es uno de los platos más emblemáticos de la ciudad. El local es otro punto a destacar: muy curioso, con una decoración de estilo medieval y una distribución que parece casi un laberinto. Tiene encanto y hace que la experiencia sea más especial. En resumen, buena comida y un ambiente original, aunque con precios algo altos en los platos más famosos.
Restaurante situado a pie de del acueducto Segovia, los camareros y el servicio está bastante bien están muy atentos sí que es verdad que igual faltaría un poco más de camareros para que saliese todo un poco más rápido. Al final la especialidad es el cochinillo, pero sí se hecha en falta una carta un poco más Variada en platos para que se pueda disfrutar de Restaurante. La calidad es buena y los precios son acordes. Muy recomendable las torrijas de postre. Las ensaladas tal vez son moderadas, son para como mucho tres personas.
Comimos en el Mesón de Cándido y fué todo un acierto, pedimos cochinillo y perdiz, fué una verdadera experiéncia gastronómica. El local bien conservado y decorado como taberna o mesón tradicional castellano, el servicio muy atento en todo momento, en un ambiente animado con productos de calidad a los pies del monumento mas emblemático de Segovia. Los precios son acordes al servicio, no son elevadamente caros sus menús y vale la pena la visita a un local tan tradicional. Lo peor, el estacionamiento, hay un Parking cerca que no siempre tiene sitio disponible. Volveria sin dudarlo.
Un lugar con mucha historia que mantiene el nivel que promete. Mesón Cándido hace honor a su fama: muy buen servicio, atención profesional y platos más que correctos, bien elaborados y acordes a su tradición. La experiencia en conjunto es muy satisfactoria y refleja por qué es un referente en Segovia. Dato curioso: el famoso corte del cochinillo con un plato no es solo espectáculo; nació como demostración de la extrema ternura del asado y durante años se realizaba únicamente en ocasiones especiales, no de forma rutinaria como hoy. Totalmente recomendable.
It is a historical rustic house located right next to the picturesque Roman aqueduct. The view of the aqueduct was stunning while dining in this beautiful charming restaurant. It is known (could be the original) for their regional suckling pig dish. The pig was well roasted and melted in my mouth😋. However, it was big with a leg bone attached to it which made it hard to cut it with a butter knife. We also did not get a chance to witness the carving of the pig that some reviews mentioned. We had Jamon Iberian and crawfish as appetizers which were pretty good but not unique. We made our reservation at 4:30pm not knowing that they had to close by 6pm until we got to the dessert time, which they offered, but then rescinded the dessert within in 5 minutes because the kitchen was closed. So we had to rush through dinner without desserts or much drinks 😳
Of course it was a must when visiting Segovia. We had a reservation and we didn't have to wait to be shown to our table. The interior is very cozy and the views beautiful. We had the segovian mushroom and grilled Eggplants with ham as starters, duck and the suckling pig as entre and as dessert the sogovian ponche cake. All very tasty, especially the two starters stole the show. The staff were really friendly and tried to help us considering our very limited Spanish.
El espectáculo de Cándido muy bien , la localización viendo el acueducto también. Perooooo me decepcionó , pedí unas mollejas y estaban aceitosas y el puerro un poco quemado . Un viernes yo no podía beber porque conduzco y pido Cocacola light o cero cero y me dicen que hasta el lunes no , pido un biter cash y que tampoco 😳. Al final solo pude beber agua , mi marido pide una botella de vino y al repasar la factura le habían cobrado 2 😳. En el tiempo de espera en la mesa ni unas aceitunas ni nada de nada . Faltaba ese encanto que hay en los buenos restaurantes y que seguro estuvo en su época . Al llegar le preguntamos a Cándido hijo unas cosas , nos contestó pero sin mirarnos a la cara . Resumiendo el cordero si estuvo bien el trato y todo lo demás lo olvidaron con el paso del tiempo, espero que el nieto lo recupere
El Mesón de Cándido tiene una ubicación espectacular junto al acueducto y un ambiente muy agradable. El cochinillo y el entrante de berenjena estaban riquísimos, y además Cándido fue muy atento y cercano. Sin embargo, el servicio fue bastante lento (más de 10 minutos para poder pedir la bebida) y el entrecot llegó frío, lo que decepciona en un restaurante de este nivel. Un sitio emblemático que merece la visita, pero con detalles que deberían mejorar para estar a la altura de su fama.
Meson de Candido in Segovia offers a traditional Castilian dining experience with mixed results across their classic menu offerings. The decent chicken caesar salad provided a familiar, reliable start to the meal without any particular distinction from standard preparations. The interesting mushroom dish, Setas de Segovia, showcased local ingredients but proved a little too earthy for my taste. While clearly fresh and regionally authentic, the intense earthiness may appeal more to mushroom enthusiasts than casual diners seeking milder flavors. The seabass was very good, demonstrating the kitchen's capability with seafood preparation through proper cooking technique and seasoning that highlighted the fish's natural qualities without overwhelming them. The cochinillo (roast suckling pig) - the restaurant's signature dish - was good but could use more herbs and seasoning to elevate it beyond basic preparation. While the meat was tender and properly cooked, it lacked the bold flavors that would make this traditional Segovian specialty truly memorable. The dining experience was significantly enhanced by the stunning location - we loved the view of the Roman aqueduct, which creates an unparalleled backdrop that adds historical grandeur to the meal. This magnificent setting transforms an ordinary dinner into something special, making the restaurant as much about the experience as the food. Meson de Candido succeeds in providing traditional Castilian cuisine in an extraordinary setting, where the breathtaking views of the ancient aqueduct create lasting memories that complement the regional food offerings. Unfortunately, the staff were quite rude and unenthusiastic, rushing us to eat and leave.
While in Segovia, I dined at Mesón de Cándido, the city’s legendary spot for roast suckling pig. With such a reputation, expectations were understandably high – but the experience, unfortunately, didn’t quite live up to the hype. We had a dinner reservation, and although the place wasn’t fully booked, the staff’s service felt rather indifferent – not rude, but lacking warmth. It gave off the impression of a restaurant resting on its fame rather than striving to impress. We ordered a salad, pig’s ears with beans, the famous roast suckling pig, and roasted lamb. The pig is undoubtedly the headline item here, but to be honest, it felt overrated. The skin – usually prized for its crispiness – was soft and slightly rubbery, likely due to excess moisture. With better treatment of the skin, the dish could have lived up to its reputation. Surprisingly, the roasted lamb outshone the pig – crisp skin, tender meat, and full of flavor. Overall, while Mesón de Cándido holds undeniable historical significance and name recognition in Segovia, I wouldn’t say it’s a must-visit purely for the food. Unless you’re particularly drawn to the tradition and history of the place, there are probably better culinary options in town.
Primero quiero empezar por el cochinillo está sobrevalorado 31€ por un trozo de cochinillo sin papas y encima insípido. El camarero atento entre comillas porque tardo en cobrarme 15 minutos y eso que el resturante estaba vacio. El postre un sorbete de limón que son dos bolas de helado de tarrina com sirope de fresa por cierto un trozo de plástico de la tarrina de helado dentro, es verdad no me lo cobraron pero un resturante de este caché no me lo esperaba.
Entre el plato y el postureo. Visitar el Mesón de Cándido es como entrar en un museo gastronómico con entrada directa al Instagram de los turistas. El lugar, sin duda, tiene historia: murales, fotos de celebridades, y ese acueducto que parece decirte “¡Aquí se come cochinillo!”. Pero una vez que te sientas y el camarero —amable, profesional y encantador— te entrega la carta, empieza el verdadero viaje… y no necesariamente al pasado glorioso del mesón. Vamos al grano: el cochinillo. El plato estrella. El que se corta con el borde de un plato como si fuera mantequilla. Pues bien, el mío parecía más bien cortado con resignación. La piel, lejos de crujir como una sinfonía castellana, tenía la textura de una siesta mal tomada. ¿Sabroso? Sí, pero no inolvidable. Y lo peor: esa sospecha persistente de que no estaba recién hecho. Como si el cochinillo hubiera vivido una segunda vida en el microondas antes de llegar a mi mesa. Un pecado capital en tierras segovianas. Y luego están los judiones de La Granja, esos gigantes de la legumbre que deberían ser cremosos, sabrosos, casi poéticos. Pero los que probé estaban más cerca de la prosa burocrática: duros, poco aromáticos, y con un caldo que parecía haber olvidado el chorizo en casa. No eran malos, pero tampoco eran los judiones que uno espera en un templo de la cocina tradicional. Ahora bien, el servicio es otro cantar. Los camareros son rápidos, atentos, y conocen el menú como si lo hubieran escrito ellos mismos. Te hacen sentir bienvenido, incluso cuando el plato no lo hace. Y eso, en un restaurante tan concurrido, es digno de aplauso. Pero lo que realmente entristece es la sensación de que el Mesón ha perdido parte de su alma. Antes, era un lugar donde se respiraba Castilla en cada rincón. Hoy, parece más un escenario para selfies que un refugio para paladares exigentes. El turismo manda, y la calidad, a veces, se queda en segundo plano. Mientras tanto, otros mesones menos famosos de Segovia —esos que no salen en las guías ni tienen fotos con reyes— siguen sirviendo cochinillos que crujen de verdad y judiones que te hacen cerrar los ojos de placer. Porque entienden que la tradición no se exhibe: se cocina. En resumen: si buscas historia, espectáculo y un servicio impecable, el Mesón de Cándido te lo da. Pero si lo que quieres es comer como lo hacían los abuelos de Cándido, quizás debas caminar unas calles más y dejar que el paladar te guíe, no el marketing.
We came on Dec 26 and we misunderstood the booking time, arriving at 4:55 pm for a 4:30 pm reservation, not realizing the restaurant was closing between lunch and dinner. We were ready to leave, but the manager kindly let us in anyway and explained only a limited menu was available (small cochinillo and salad). We were grateful and agreed. Unfortunately, the service that followed was unacceptable. We were seated in a corner on the ground floor and the server was rude and impatient from the start, telling us to order quickly because she “had to leave,” even though other tables were still being served (including a large table next to us receiving food). The entire lunch was very tense, We don’t speak Spanish, and after the initial interaction she did not help us in English, while other staff had been able to communicate in English. Practical requests were also not handled: we asked for an extra water glass (3 people, 2 glasses) and it never arrived, so we had to take one from a nearby table; we asked for ground pepper and were given an empty container. The table beside us had the entire small pig sat aside so I thought to take a picture, with the other waiter saying ok, she saw it and put herself in front of the food so I cannot take a picture. The cochinillo was also served half cold. Other staff on ground floor and upstairs were kind, which makes this stand out even more. There were also plenty of people still eating and leaving, we were absolutely not the last ones even the table next to us left after us. Dear restaurant manager, I hope you can address this. Because it can seriously harm the experience for guests and the restaurant’s reputation.
Probably the worst dining experience I’ve ever had. The food portion was minuscule. In the pictures it looks like the portions are big, but once you cut into it, most of what’s on the plate is just bone. We had to scrape off what little meat there was just to get a few bites. Definitely overpriced, too. And the service? Even WORSE than the food. Absolutely terrible. The staff is either nowhere to be found or acts like they don’t even want to be there. Would not recommend at all. Run far far away amigos
I made a reservation well in advance for 3:30 PM. I’m a big foodie. I dine out all the time, travel often for food, and I’ve NEVER been treated this poorly anywhere. Before our reservation, my partner stopped by around 2:00 PM to ask if we could sit outside. The doorman looked at our reservation and said yes, no problem. We assumed he made a note of it since he had a clipboard with all the bookings. When we came back for our reservation, the restaurant was very busy — understandably, since it was peak lunch hour. We checked in with the same doorman, reminded him that he said we could sit outside, and he told us to wait. We stepped aside like he asked, and then he started seating everyone behind us while we just stood there, completely ignored. When we tried to follow up, he waved us off and told us to “go talk to the waiters outside,” which made no sense since usually the host or doorman handles seating. Still, we followed directions and went outside, only to get dismissed by THREE different servers before we could even explain what was going on. None of them let us finish a sentence. They just told us to “get in line.” We were frustrated, confused, and now late for our reservation. We even had to pull out Google Translate to type up what was happening, and only then did someone finally listen. The man slicing ham called over an English-speaking waiter, and thank goodness for him — he was the only person in the entire restaurant who showed any kindness or professionalism. He tried to help by talking to the doorman for us, but even he was brushed off. The doorman told him to tell us to get back in line, so we had to literally go stand in line again for our own reservation. Eventually, the doorman finally sat us, after making us wait again for no reason. Once seated, we realized our assigned waiter was one of the same servers who had rudely dismissed us earlier (let’s call him Drake dupe - an uglier version of Drake) and who had one of the nastiest attitudes I’ve ever seen in hospitality. He looked annoyed from the moment he approached our table and barely spoke to us, taking our order like we were bothering him. We ordered two plates of the suckling pig, fried potatoes, mushrooms, a salad, a bottle of water, and a glass of sangria. While waiting, another server dropped off water glasses, and a piece of glass broke off and hit my partner in the chest. No apology, no concern, nothing. Since everyone was rushing past us and ignoring us, there was no one we could even tell right away. As we waited, I noticed every other table around us received their full orders all at once, not one dish at a time. So when only one of our suckling pig plates arrived, I politely asked Drake dupe just to confirm that our second plate and sides were still coming. Instead of simply answering, he rolled his eyes and said “yes” in the most dismissive, sassy tone, like I was bothering him just for asking. When the rest of our food finally came, I honestly couldn’t even enjoy it anymore. The suckling pig was good — no denying that — the mushrooms were just okay, but when you’ve been treated like garbage for over an hour, it’s hard to taste anything but frustration. After we finished eating, it took ages to get the check. The same kind English-speaking waiter stopped by again to check on us (the only person who cared), and I told him about the glass incident. He apologized and said he’d let our waiter know, but no manager or supervisor ever came to talk to us. Eventually, some random guy handed us a coffee mug with the restaurant’s logo. I guess that was their way of “making up” for everything. We still had to ask again for the bill, and when it came, we were charged full price ($110) with zero acknowledgment of the poor service or the broken glass. I should have listened to the other bad reviews on here. There are so many complaints about rude service here, and management always replies with the same copy-paste “we’ll work on it” response. Clearly, nothing has changed and probably never will.
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