Casa Ricardo
Bar · Madrid
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À propos de Casa Ricardo
Casa Ricardo is a Bar restaurant located in Madrid, Madrid. Rated 4.2 out of 5 by guests. Known for: Great coffee, Great wine list. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, quick bite, salad bar. Offers dine-in, takeout. Casual, cozy, hi...
Casa Ricardo is a Bar restaurant located in Madrid, Madrid. Rated 4.2 out of 5 by guests. Known for: Great coffee, Great wine list. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, quick bite, salad bar. Offers dine-in, takeout. Casual, cozy, historic, quiet atmosphere.
Ce que disent les clients de Casa Ricardo
Casa Ricardo es una taberna tradicional madrileña de 1935, famosa por su comida casera y ambiente castizo. Destacan el cocido, el rabo de toro y los callos. Algunos clientes mencionan que el servicio puede ser un poco ansioso en momentos de mucha afluencia.
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Tip: Reserva con antelación, especialmente si quieres probar el cocido madrileño. Si vas a probar casquería, pide los entresijos y gallinejas.
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Casa Ricardo est situé à Madrid, entouré de lieux d'intérêt culturel et historique. Voici quelques-uns des points les plus remarquables à proximité.
Édifices Religieux
- iglesia del Santísimo Cristo de la Victoria (A 177m) — edificio en Madrid
Parcs et Jardins
- Parque de José Luis Sampedro (A 79m) — parque en Madrid (España)
Autres Lieux d'Intérêt
- Centro Cultural Galileo (A 88m) — edificio en Madrid
- Mercado de Vallehermoso (A 137m) — mercado municipal de abastos en Madrid
- edificio en la calle Fernández de los Ríos 53 (A 189m) — edificio en Madrid
- Colegio mixto La Salle-San Rafael (A 256m) — edificio en Madrid
- Arapiles 13 (A 337m) — edificio en Madrid
- Dispensario antituberculoso Victoria Eugenia (A 391m) — edificio en Madrid
- Casa de México en España (A 427m) — edificio en Madrid
- Gasolinera Gesa (A 439m) — gasolinera en Madrid
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Questions fréquentes sur Casa Ricardo
Avis sur Casa Ricardo Madrid
La mejor casa d comidas de Chamberi y de Madrid. No falte a su cocido Fríen el pescado igual o mejor que las Tabernas Cazorla Trato profesional y amigable Ambiente de casa de comidas de toda la vida. No se la pierda. Ideal para el almuerzo
Restaurante pequeño con decoración taurina. El servicio fenomenal. Pedimos cocido madrileño y estaba espectacular. Fuimos con reserva, el cocida hay que pedirlo con antelación como mínimo 48h. Cuando vuelva a Madrid volveré a Casa Ricardo seguro.
La comida está muy rica y la atención es excelente. Se nota la preocupación porque el cliente esté cómodo y satisfecho. Hay de todo y algunos platos de casquería que cada vez se encuentran menos. La ventresca sobre láminas de tomate excelente, la gallina en pepitoria jugosa y muy sabrosa, las criadillas perfectamente rebozadas, nada grasientas y en su punto, el arroz con leche y las filloas deliciosos. Volveremos para comer un cocido, que los de la mesa de al lado lo tenían y la pintaza nos invita a volver. Un disfrute.
Todas las raciones muy ricas, a destacar los boquerones fritos, están deliciosos con un rebozado muy fino y sin espina. Hemos pedido además callos a la madrileña, caracoles y mollejas de cordero y todo fenomenal. La atención inmejorable, respetando el tiempo entre ración y ración sin atosigar pero tampoco sin hacer esperar, de verdad excelente y súper amables. Volveremos sin duda.
Probé 5 platos típicos españoles en una misma noche. Qué experiencia, qué locura de sabores tan deliciosos!!!
Cada vez que visitamos Sevilla, una parada obligatoria es Casa Ricardo. Más allá de que sus croquetas son, sin duda, las mejores que hemos probado—simplemente inmejorables—el servicio es lo que realmente hace la diferencia. El equipo es extraordinario: siempre amables, atentos y con una sonrisa, incluso cuando el lugar está a rebosar y no paran de trabajar. Esa calidez y profesionalidad hacen que la experiencia sea aún más especial.
Comida tradicional exquisita. Comimos callos con garbanzos buenísimos y rabo toro lo mismo. Tamaño del plato más que adecuado. Trato estupendo. Todo genial. Recomendable 100%. Sin duda volveremos a probar el resto de casquería.
Soy un alicantino, guiado por mi colega Pina @migasmigasdejo, un espectáculo de sitio, todo buenísimo. Luis nos ha atendido con profesionalidad y siempre atento. Os lo recomiendo
Pensaba que había ya reseñado este lugar. Parece que no. Empiezo por el principio. Me llevaron como casi siempre. Hace como unos seis años. Taberna taurina auténtica con unos platos buenos de toda la vida. El restaurante lo atendían unos sudamericanos, nada de extrañar. Me dijeron que eran peruanos. Yo he vivido tres años en Perú y el acento no me sonaba. Un día, comiendo con mi esposa, me contaron lo que había. No eran de Perú, eran de Cuenca, Ecuador. El lugar donde se hacen los reales sombreros de Panamá. Bueno, a los tiempos. Los ecuatorianos estaban al servicio del propietario español. Este se jubilaba. Y los señores de Cuenca dijeron que se lo quedaban ellos. Lo normal cuando pasan estos casos es que el local cambie de rumbo. Este no. Si acaso han mejorado la tradición. Cocinan como los ángeles. Platos castizos, no me pidáis otra cosa. Gracias por estar, Luis y equipo
Un restaurante de gran tradición, por sus largos años de existencia, de cerca de 90 años, en concreto desde el año 1935, muy valorado por el público, por sus especialidades derivadas del toro de lidia, casquería y otros platos de su amplia carta, que ofrece, con esmerada atención del personal, a la habitual y numerosa clientela.
Muy buen cocido, mi familia y yo volveremos a probar el resto de la carta
Restaurante tradicional. Tiene un salón pequeño por lo que es muy recomendable reservar. Tienen un cocido que no probé, pero que tiene muy buena pinta (volveré para probarlo) que hay que pedir con 48h de antelación reservando. Callos con garbanzos espectaculares, rabo de toro, criadillas de toro, trigueros a la plancha,… es un muy buen restaurante para escapar de franquicias y grandes grupos de restauración. De precio está bastante bien. Salí totalmente satisfecho. Lo recomiendo al 100%!!
Buena comida, atencion excelente y local muy bien ambientado, un poco pequeño pero excelente
Sin duda el mejor cocido madrileño y sin Gluten, además tomamos unas croquetas de rabo de toro, sin laptosa, sin duda será mi lugar favorito en Madrid.
Nuestra experiencia grastonomica ha sido de 10. Volveremos en breve con nuestras hijas. Gracias por todo!!
Gran descubrimiento, en el que tuve que hacer reserva. Un restaurante pequeño, pero acogedor a la vez, y diferentes opciones dentro de la gastronomía española. En la carta tienes un apartado de medias raciones, y otro apartado de raciones, también de platos tipo huevo fritos, chistorra, y patatas fritas. Los comensales que fuimos a comer, pedimos una ración de croquetas de Jamon, y media ración de morcilla. Como plato para casa uno, pedimos: Huevos fritos con jamón ibérico, y patatas fritas Aparte huevos fritos con chistorra y patatas fritas. Todo muy rico, productos caseros y de calidad. Buena atención al cliente y buen precio
Aquí han comido mis abuelos hace más de 50 años, después mis padres y yo cuando era pequeño. Ahora vivo en Nueva Zelanda y hacía más de 20 años que no había vuelto a Casa Ricardo, y no me ha defraudado. Todo sigue igual, es decir, una comida deliciosa y un servicio estupendo. La morcilla, los callos, las mollejas y las criadillas, todo exactamente como lo recordaba de mi niñez, parece mentira que sigan siendo los mismos sabores, la misma calidad y todo tan rico. Una sorpresa ha sido el bacalao al pil pil que nunca habíamos pedido y estaba simplemente delicioso. Gracias por devolverme a mi niñez y a recordar los platos que mis abuelos y mis padres disfrutaban hace muchas décadas. En definitiva, no sé cuándo volveré a España, pero cuando lo haga, no dejaré de volver a Casa Ricardo.
Fuimos a comer dos personas. Nos trataron como si fuésemos de la casa. La comida estaba muy buena y con apariencia casera. Los callos estaban de sabor muy fuerte. Quizás los prefiero más suaves, pero estaban muy ricos. Los caracoles me gustaron mucho, pero no son los mejores que he comido. La gallina en pepitoria estaba muy rica. No es fácil encontrar ese plato en un restaurante. Estaba muy blandita y supongo que quizás fuese pollo en vez de gallina. Hemos comido muy bien por unos 35€ por cabeza. Volveré y repetiré la gallina en pepitoria.
La comida excepcional como siempre. Nos atendieron en el salón superior. No sé si ese día faltaría personal pero el camarero no paraba de bajar y subir al piso. Aunque la atención fue es erada y rápida, la sensación de ansiedad se transmitía e hizo la comida un poco aingustiosa.
Excelente comida casera y muy buen servicio . Taberna antigua de 1935 con comida de la de toda la vida. Excelente la morcilla, el rabo de toro, los callos , el arroz con leche . Cuenta con terraza y dos comedores , uno en planta baja y otro en primera planta. En este momento está gestionada por empleados de toda la vida y no ha perdido su calidad . Absolutamente recomendable .
Castizo restaurante entre Chamberí y Moncloa. Ambiente taurino, comida excelente y el servicio superior. Los mejores entresijos y gallinejas que se pueden tomar todavía en Madrid (en la foto de los entresijos y gallinejas faltan varios que ya nos habíamos comido😋) Las croquetas de rabo de toro sorprendentes y los postres riquísimos Voy a repetir seguro
Abierto en agosto, con terraza y con una cocina casera deliciosa. No tienen menú del día. Yo probé el rabo de toro (sin gluten), el arroz con leche y estaba todo delicioso. El servicio súper amable y rápido. Tienen una carta tradicional andaluza. El restaurante tiene pocas mesas así que mejor reservar. Muy recomendable.
Recuerdo la última vez que fui, los caracoles siguen en mi paladar, son exquisitos, no soy muy de pan y me comí tres mojando en la salsa, simplemente deliciosa. El lugar es castizo, cerca de Moncloa y muy madrileño, la decoración es perfecta para deleitarnos los ojos. El personal profesional y siempre atento. En época de torrijas, creo que este es uno de los lugares perfectos para saborearlas. Hago una especial mención a los callos, están muy buenos, aunque al nivel de los caracoles no llega.
Uno de los mejores restaurantes que hay por la zona, tanto por la calidad de la comida como por el trato que recibimos: fue excelente. Estuvimos probando su menú de calçotada que incluye embutidos, una especie de pisto de bakalao, los propios calçots con salsa de romescu y parrillada de carne o arroz ciego (éste estaba espectacular). También pedimos postres de entre los cuales yo os recomendaría el coulant de chocolate. El menú cuesta unos 40 euros y de verdad merece la pena. De 10
Almorzamos unos ricos cayos y croquetas que estaban muy sabrosas. Fuimos bien atendidos y el lugar (1 er piso) es agradable y bien decorado. Recomiendo reservar.
Muy bien el cocido, muy atento el servicio. Al principio parece "peculiar". Pero es muy agradable. 100% recomendable
Lleve a mis amigos y se quedaron alucinando, tienen una buena selección de vinos también. Fuimos adrede a probar su cocido madrileño y salí de allí con la misma sensación que salía de casa de mi abuela, buena comida casera y lleno hasta las orejas, pedimos cocido para tres y cuando nos lo sacaron pregunte si me había equivocado en la reserva y había pedido para tres familias Espectacular la comida y el servicio excelente, te recuerdan a los camareros de antaño con su profesionalidad Muy recomendado y espero repetir la próxima vez que vaya a Madrid
Todo super rico y casero, muy bien de precio y los camareros muy amables. Fuimos un grupo de 5 y nos trataron de maravilla, volveremos
Sitio de los de siempre, una taberna restaurante tradicional madrileña. La casquería muy rica probamos las mollejas y riñon y riquísimo. El cocido muy bueno, merece la pena sobre todo por el precio, 25€/pp, muy bien con respecto al resto. Muy recomendable.
Un lugar con solera y auténtico. Luis nos recibió con muchísima simpatía y profesionalidad. Comida de calidad y muy española. Como entrantes pedimos chopitos y entresijos y gallinejas. Todo muy crujiente y acompañado de patatas fritas y limón. Cómo principales cazón en adobo y los callos al estilo Servy (con huevo frito y patatas fritas). Sabores intensos que disfrutamos mucho. De postre filloa y naranja preparada. Un par de vinos, un par de cervezas y agua con gas. Salimos muy satisfechos. Volveremos. Gracias por todo Luis y equipo!
La sala de comedor está decorada con mimo y mucha personalidad, es único. El servicio muy atento y amable. La comida excelente. Pedimos unas croquetas de rabo de toro inmejorables, gambas al ajillo y migas manchegas, todo buenísimo. Precio aproximado de 30€ por persona, y lo vale.
Cocido tradicional madrileño. Lugar muy especial con trato genial. Y muy bien de precio con alta calidad.
¡Experiencia muy buena en este restaurante! Muy castizo, muy buena ubicación y muy buena comida. Llegamos algo tarde para cenar y la verdad que nos atendieron sin problema ofreciéndonos una mesa. La mesa estaba justo en la entrada y el sitio en la parte de arriba es bastante pequeño pero acogedor, con decoración taurina y muy española castiza. Lo mejor es la comida, pedimos de entrante una ensalada de tomate y anchoas,unas croquetas y una chistorra, una gallina(plato típico de la casa) y de postre unas filloas también muy ricas, una apuesta segura si quieres comer bien. ¡Volveremos seguro! Muy buena relación calidad- precio.
El cocido espectacular de sabor y cantidad, el sitio es muy acogedor y el personal estupendo. Recomendable 100%
Todo exquisito. La carta muy variada, predominando cocina y elaboración tradicional. El personal es muy atento y servicial. Se trata de una de las antiguas casas de comida tradicionales de Madrid. Varias veces que hemos estado hemos coincido con público de fuera de España disfrutándolo. Últimamente se queda pequeño. Conviene reservar para evitar sorpresas.
Comida tradicional en un ambiente inmejorable. Pocos sitios quedan en Madrid tan castizos, los entresijos y gallinejas estaban muy buenos. Los camareros eran super atentos, pocos quedan así y el ambiente taurino del establecimiento era insuperable. Sin lugar a dudas un sitio al que volveré.
Excelente restaurante de los históricos de Argüelles y muy cercano a la cultura clásica taurina , aunque lo mejor de su carta es el rabo de toro , y otra exquisiteces típicas de Madrid : cocido , callos , gallinejas , siempre atendidos por un servicio tan amable como eficaz . Tiene un comedor en segunda planta sobre la entrada que es meramente una prolongación en su ambiente y su decoración pero con mucha más intimidad para celebraciones . Capítulo aparte merece el magnífico vermut de grifo que te sirven acompañado de su pertinente tapa . Realmente muy recomendable y digno de visitar este rincón que es objeto de veneración entre los amantes del casticismo madrileño .
Gran descubrimiento, en el que tuve que hacer reserva. Un restaurante pequeño, pero acogedor a la vez, y diferentes opciones dentro de la gastronomía española. En la carta tienes un apartado de medias raciones, y otro apartado de raciones, también de platos tipo huevo fritos, chistorra, y patatas fritas. Los comensales que fuimos a comer, pedimos una ración de croquetas de Jamon, y media ración de morcilla. Como plato para casa uno, pedimos: Huevos fritos con jamón ibérico, y patatas fritas Aparte huevos fritos con chistorra y patatas fritas. Todo muy rico, productos caseros y de calidad. Buena atención al cliente y buen precio
Excelente comida casera y muy buen servicio . Taberna antigua de 1935 con comida de la de toda la vida. Excelente la morcilla, el rabo de toro, los callos , el arroz con leche . Cuenta con terraza y dos comedores , uno en planta baja y otro en primera planta. En este momento está gestionada por empleados de toda la vida y no ha perdido su calidad . Absolutamente recomendable .
Excelente restaurante de los históricos de Argüelles y muy cercano a la cultura clásica taurina , aunque lo mejor de su carta es el rabo de toro , y otra exquisiteces típicas de Madrid : cocido , callos , gallinejas , siempre atendidos por un servicio tan amable como eficaz . Tiene un comedor en segunda planta sobre la entrada que es meramente una prolongación en su ambiente y su decoración pero con mucha más intimidad para celebraciones . Capítulo aparte merece el magnífico vermut de grifo que te sirven acompañado de su pertinente tapa . Realmente muy recomendable y digno de visitar este rincón que es objeto de veneración entre los amantes del casticismo madrileño .
Todo exquisito. La carta muy variada, predominando cocina y elaboración tradicional. El personal es muy atento y servicial. Se trata de una de las antiguas casas de comida tradicionales de Madrid. Varias veces que hemos estado hemos coincido con público de fuera de España disfrutándolo. Últimamente se queda pequeño. Conviene reservar para evitar sorpresas.
¡Experiencia muy buena en este restaurante! Muy castizo, muy buena ubicación y muy buena comida. Llegamos algo tarde para cenar y la verdad que nos atendieron sin problema ofreciéndonos una mesa. La mesa estaba justo en la entrada y el sitio en la parte de arriba es bastante pequeño pero acogedor, con decoración taurina y muy española castiza. Lo mejor es la comida, pedimos de entrante una ensalada de tomate y anchoas,unas croquetas y una chistorra, una gallina(plato típico de la casa) y de postre unas filloas también muy ricas, una apuesta segura si quieres comer bien. ¡Volveremos seguro! Muy buena relación calidad- precio.
La sala de comedor está decorada con mimo y mucha personalidad, es único. El servicio muy atento y amable. La comida excelente. Pedimos unas croquetas de rabo de toro inmejorables, gambas al ajillo y migas manchegas, todo buenísimo. Precio aproximado de 30€ por persona, y lo vale.
Un lugar con solera y auténtico. Luis nos recibió con muchísima simpatía y profesionalidad. Comida de calidad y muy española. Como entrantes pedimos chopitos y entresijos y gallinejas. Todo muy crujiente y acompañado de patatas fritas y limón. Cómo principales cazón en adobo y los callos al estilo Servy (con huevo frito y patatas fritas). Sabores intensos que disfrutamos mucho. De postre filloa y naranja preparada. Un par de vinos, un par de cervezas y agua con gas. Salimos muy satisfechos. Volveremos. Gracias por todo Luis y equipo!
Estaba todo riquusimo! Fuimos con mi sobrino, es cocinero y queria comer callos y yo rabo de toro, nos atendieron muy bien, simpaticos, rapido, y sin apurarnos, desde el pan, hasta el postre. Comimos, callos, el rabo, morcilla, muy buena y una ensalada con codorniz, recomiendo medias raciones asi se prueba de todo. Volveremos x los pendientes. Ensalada, rabo,morcilla, callos, arroz con leche y agua 81 euros. Eramos dos, prro alcanzaba para 3.
Cocido espectacular, la morcilla personalmente no me gusta pero aquí estaba buenísima. Las porciones son enormes y la atención estupenda. El vermú de grifo estaba también muy bueno. Sin duda repetiremos. OJO: que el cocido hay que llamar para confirmar al menos un día antes que lo vas a pedir, yo casualmente lo supe porque el día anterior llamé para ampliar la reserva pero no estaba claro al momento de reservar ese detalle. Al final todo ha salido estupendo.
Lo que más me gustó, las croquetas caseras de rabo de toro!!! (Se deshacen en la boca, de las mejores que he comido!!). Y por supuesto, el rabo de toro y las migas con torreznos. Los callos me hubiesen gustado con picante; estaban muy suaves, aunque muy buenos también. Y me sorprendió gratamente que, de postre, tuvieran auténticos Piononos (casa Isla), traídos desde Granada !!!. La pega que tiene es que no es nada fácil aparcar cerca. El servicio y el trato correcto. Es un local muy pequeño, por lo que recomiendo reservar con antelación.
La comida excepcional como siempre. Nos atendieron en el salón superior. No sé si ese día faltaría personal pero el camarero no paraba de bajar y subir al piso. Aunque la atención fue es erada y rápida, la sensación de ansiedad se transmitía e hizo la comida un poco aingustiosa.
La comida riquísima Rabo de toro y boquerones fritos a destacar No hay menú del día Tampoco aire acondicionado Local pequeño Personal muy atento y amable
Me encanta. Comida típica madrileña riquísima.
Fuimos a comer migas y estaban increíbles, de las mejores que he probado. Es un sitio pequeñito, pero acogedor. Fuimos a cenar tres personas una noche de diario y estábamos solo nosotros y otra mesa más. El servicio fue muy atento en todo momento. Pedimos un plato de habitas, dos de migas y una botella de ribera y salimos como a 25 € por cabeza. Quizás un importe algo elevado para la cantidad que pedimos, aunque considero que lo que hizo elevar la cifra fue, principalmente, la bebida. La cantidad que sirven en el plato me parece muy razonable. No considero que se quede corta. ¡Muy recomendable si te apetece ir a comer unas buenas migas!
El pequeño comedor planta calle tiene su encanto. No conozco el del piso. En la Carta hay cantidad de platos tradicionales muy sugerentes; es difícil elegir pues todo es atractivo. La calidad de la cocina es sólo normal (por lo menos la mayoría de los platos que yo probé, tendré que darle otra oportunidad). El servicio es poco profesional, parece un mesón. El precio no es barato: salimos a 50 euros por comensal, vino incluido.
Hemos ido a este restaurante a comer cocido madrileño, la verdad que estaba muy bueno , las raciones han sido generosas , no hemos podido acabar tanto como nos han puesto , dos de los comensales no han querido cocido y han comido cochinillo y potaje de garbanzos con bacalao , también estaba muy bueno , el sitio es acogedor , el servicio digamos que un poquito flojo
Si tienes ganas de comida tradicional española, típica castiza o madrileña, este es tu restaurante. Todo tiene muy buena pinta y un sabor excelente, tanto entrantes como principales y postres. La atención es correcta pero me parece que podría mejorar porque no hay muchos para atender. El lugar consta de dos plantas (es un piso adaptado como un restaurante) y no hay mucho espacio pero está bien aprovechado. El problema es que como se junten varios comensales hay mucho ruido que retumba y no se puede mantener una conversación. El precio a mi parecer es muy elevado para el servicio que se ofrece pero si no es un problema, desde luego acertarás yendo a este restaurante.
Te animamos a descubrir Casa Ricardo Madrid, un restaurante ubicado en pleno corazón de la capital que destaca por su inmejorable localización. Su carta incluye una selección de especialidades procedentes de diversas regiones de España, con propuestas que rinden homenaje a la riqueza gastronómica del país. Entre los platos imprescindibles que no puedes dejar de probar se encuentran el rabo de toro, los callos a la madrileña, la gallina en pepitoria y otras exquisiteces que reflejan la autenticidad de la cocina tradicional. La relación entre la calidad de la comida y el precio es excelente, pues una comida completa por persona generalmente ronda entre los 30 y 45 euros, lo que lo convierte en una opción con muy buena valoración. Además, el establecimiento acepta múltiples formas de pago, como tarjetas Mastercard, Visa, American Express, Diners Club y también bonos de Ticket Restaurante. Dada su popularidad y el ambiente acogedor que lo caracteriza, es recomendable llamar con antelación para reservar mesa, especialmente durante los fines de semana, ya que suele estar completo. Al llegar, te recibirá un entorno familiar y cálido, ideal para comidas en grupo o en familia. Para hacerte una idea más precisa de su ambiente y sus platos, una buena idea es echar un vistazo a las fotografías que comparten regularmente en sus perfiles de redes sociales.
Buscamos a propósito Casa Ricardo como uno de los últimos referentes de Casquería en Madrid. El local es pequeño pero muy acogedor. La ensalada de Ventresca era sencillamente sabrosísima, y las Gallinejas y Entresijos espectaculares. Vino y postre geniales también. Toda una experiencia, estupendamente atendidos en sala.
Comida muy buena servicio correcto. Volveremos a probar el cocido
Me ha gustado mucho la conservación como clasica casa de comidas. Según nos comentaron se remonta a los años 80 y su decoración es fundamentalmente cuadros y fotos con figuras del toreo. Sus platos son de lo más tradicionales y por lo que he podido apreciar destaca en el Rabo de Toro. Lo hemos descubierto por sus jornadas de casquería y hemos quedado muy satisfechos. El trato del personal es muy atento y eficaz. Relación calidad/precio buena.
Fuimos a cenar gallinejas y entresijos y cual es nuestra sorpresa que solo lo hacen en Marzo y Septiembre o bajo pedido. Que desilusión, así que probamos otras raciones. Gazpacho y salmorejo muy rico. Las croquetas muy básicas... los chupitos y sesos rebozados del montón y las mollejas de cordero también estaban buenas. Precios algo inflados para la cantidad de las raciones. Trato del camarero correcto.
Estuvimos comiendo el jueves de semana santa, comida muy casera y buena, comimos potaje muy bueno, rabo de toro espectacular, bacalao al pil Pil y de postre torrijas y helado, muy amables los camareros, yo creo que el menú semanal tiene que estar muy bien, lo recomiendo y volveremos
Ambiente castizo y taurino en el popular barrio de Argüelles, cosa que hay que tener en cuenta porque barrio popular no es sinónimo de barato en este caso, y lo digo por algunos comentarios en donde hay quejas sobre los precios, que a mí me han parecido razonables para la zona, y adecuadamente reflejados en carta, por lo que no entiendo las sorpresas al pedir la cuenta. El comedor en planta baja es pequeño pero con el encanto de retrotraernos a las antiguas tabernas del foro. Me congratula y agrada que todavía se conserven negocios con esa intención, y eso hay que valorarlo muy positivamente. Es un restaurante “especial”. Tienen otro comedor en la 1ª planta del edificio, con el mismo ambiente, pero no apta para personas con dificultades para casi “trepar” por la muy angosta escalera comunitaria. El personal es encantador y pendiente de los clientes en todo momento. La comida es típica madrileña, de platos contundentes y raciones muy abundantes. En nuestro caso, el entrante de gambas al ajillo ha sido digno de repetir por la calidad y cantidad de las gambas y lo exquisito del ajillo, para mojar pan sin parar. Luego, unas migas abundantísimas, con crujientes torreznos, en su punto, y con un par……..de huevos, muy de agradecer ya que en otros sitios lo normal es uno. También nos atrevimos con una cazuela de callos a la madrileña, habida cuenta de que estábamos en plenas fiestas de la Comunidad de Madrid, abundantes, ligaditos y exquisitos, para seguir papeando mas si hubiera quedado algo de sitio en el estomago. Adjunto fotos para que se pueda analizar la pintaza y cantidad de las raciones. Para comprobar la calidad os recomiendo encarecidamente que lo hagáis “in situ”, aconsejando no obstante, el venir con el estómago vacío y necesitado, y preferiblemente sin niños pequeños, ya que el local no me parece adecuado para lo que la gente menuda necesita. Enhorabuena por conservar un espacio que rememora tiempos pasados pero con la profesionalidad que se requiere hoy en día.
Hoy estuvimos en este restaurante para la cena de empresa y las sensaciones fueron bastante variadas. Al entrar, el local estaba ambientado como una tasca tradicional española, con una propuesta centrada en platos típicos madrileños y bastante casquería. Comenzamos con una ensalada de tomate con ventresca, donde los trozos de ventresca eran sorprendentemente grandes y generosos, posiblemente de los más abundantes que he visto. Después sirvieron unas habas con jamón; un plato correcto, aunque para mi gusto resultó demasiado salado. Continuamos con callos y mollejas. Ambos estaban bien cocinados; los callos quizá algo sosos, pero muy limpios, lo cual es de agradecer. Luego llegó un plato de chistorra, que acompañada con pan entraba muy bien y fue uno de los bocados más agradables de la noche. Para terminar, probamos filloas y buñuelos, ambos postres ricos y bien elaborados. En resumen, aunque la apariencia del bar no inspira demasiada confianza de primeras, los platos estaban correctamente ejecutados y todo se veía limpio. Una experiencia con luces y sombras, pero en general satisfactoria.
10-08-2025 Un restaurante pequeño, con pocas mesas, de los de toda la vida. Comida española típica y casera. Las migas estaban buenas y el rabo de toro excelente. Las mollejas yo las prefiero guisadas que fritas, pero estaban buenas. Los precios igual son un poco altos, al final salimos a 33,60€/px por 3 platos, una cerveza, una botella de agua y un café.
Entras al local bajo la atenta mirada de un toro negro zaino, serio y poderoso que inspira respeto. El comedor, pequeño: cinco mesas, alicatado de azulejos azules, cuadros y material de imprenta relacionado con la tauromaquia. También hay un reloj que la da hora que debe ser en algún sitio que no conseguimos acertar. Al fondo a la izquierda una puerta abovedada deja ver la pequeña cocina desde donde se atiende estas mesas y otro comedor situado en el nivel superior al que se accede por un montacargas. Desde sus orígenes el local se especializó en cocina tradicional madrileña y castellana con mucha casquería, oferta que se mantuvo al cambiar la propiedad hace ya tres décadas a unos emprendedores descendentes de algunos de los españoles que se quedaron al otro lado del Atlántico. Todo ordenado, limpio, el servicio atento y eficaz y la cocina a la vista. Compartimos callos, cazón en adobo después habitas y pijotas y para cerrar café. Somos abstemios. Acababan de abrir el local después de unos días de vacaciones y era muy pronto. Por ello creemos que los callos el cazón mejorarían para los clientes posteriores, tanto las habitas como las pijotas estaban muy bien. En resumen bien, todas las mesas se ocuparon y parecía que la clientela disfrutaba de la comida.
Nos atendieron rápido y estuvimos en el restaurante con decoración taurina y un ambiente animado. El cocido está muy bueno. La sopa fue lo que más me gustó. Estaba bastante equilibrada de sabor. Los garbanzos también muy buenos y la carne en general bien. El chorizo y la morcilla lo mejor quizás.
Reservamos un cocido para dos personas, muy bueno (un tocino muy rico), abundante, quedamos contentos. El local es del Madrid antigüo... sin reformas, a ver, tienen su encanto en cierto modo, va en gustos... La única pega importante fue que es un sitio pequeño, ese día al lado nos tocaron personas que gritaban mucho, aunque las ocasiones son de festejo, fue un tanto exagerado lo que se nos transmitía...
Sitio con mucha leyenda en Madrid, mucha solera y bastante conocido. Encargamos cocido para 4 salimos contentos, aunque la sopa para nuestro gusto estaba a años luz de una sopa con sabor y con textura, se quedaba lejos, estaba buena pero le faltaba para catalogarla de una buenisima sopa. Sin embargo, el segundo de cocido, grandisimo, muy rico y completo (repollo, morcilla, chorizo, tocino, gallina, hueso de jamón, morcillo). Para terminar unas filloas que volvemos al primer punto, pasables pero sin ser del todo buenas. El resto, el servicio tardó, teniendo en cuenta que estaba encargado. Volveremos a probar nuevos platos ya que quedamos satisfechos
Reservamos para comer cocido madrileño. Raciones abundantes y buen sabor.
Sitio con mucha leyenda en Madrid, mucha solera y bastante conocido. Encargamos cocido para 4 salimos contentos, aunque la sopa para nuestro gusto estaba a años luz de una sopa con sabor y con textura, se quedaba lejos, estaba buena pero le faltaba para catalogarla de una buenisima sopa. Sin embargo, el segundo de cocido, grandisimo, muy rico y completo (repollo, morcilla, chorizo, tocino, gallina, hueso de jamón, morcillo). Para terminar unas filloas que volvemos al primer punto, pasables pero sin ser del todo buenas. El resto, el servicio tardó, teniendo en cuenta que estaba encargado. Volveremos a probar nuevos platos ya que quedamos satisfechos
Reservamos un cocido para dos personas, muy bueno (un tocino muy rico), abundante, quedamos contentos. El local es del Madrid antigüo... sin reformas, a ver, tienen su encanto en cierto modo, va en gustos... La única pega importante fue que es un sitio pequeño, ese día al lado nos tocaron personas que gritaban mucho, aunque las ocasiones son de festejo, fue un tanto exagerado lo que se nos transmitía...
Nos atendieron rápido y estuvimos en el restaurante con decoración taurina y un ambiente animado. El cocido está muy bueno. La sopa fue lo que más me gustó. Estaba bastante equilibrada de sabor. Los garbanzos también muy buenos y la carne en general bien. El chorizo y la morcilla lo mejor quizás.
Entras al local bajo la atenta mirada de un toro negro zaino, serio y poderoso que inspira respeto. El comedor, pequeño: cinco mesas, alicatado de azulejos azules, cuadros y material de imprenta relacionado con la tauromaquia. También hay un reloj que la da hora que debe ser en algún sitio que no conseguimos acertar. Al fondo a la izquierda una puerta abovedada deja ver la pequeña cocina desde donde se atiende estas mesas y otro comedor situado en el nivel superior al que se accede por un montacargas. Desde sus orígenes el local se especializó en cocina tradicional madrileña y castellana con mucha casquería, oferta que se mantuvo al cambiar la propiedad hace ya tres décadas a unos emprendedores descendentes de algunos de los españoles que se quedaron al otro lado del Atlántico. Todo ordenado, limpio, el servicio atento y eficaz y la cocina a la vista. Compartimos callos, cazón en adobo después habitas y pijotas y para cerrar café. Somos abstemios. Acababan de abrir el local después de unos días de vacaciones y era muy pronto. Por ello creemos que los callos el cazón mejorarían para los clientes posteriores, tanto las habitas como las pijotas estaban muy bien. En resumen bien, todas las mesas se ocuparon y parecía que la clientela disfrutaba de la comida.
10-08-2025 Un restaurante pequeño, con pocas mesas, de los de toda la vida. Comida española típica y casera. Las migas estaban buenas y el rabo de toro excelente. Las mollejas yo las prefiero guisadas que fritas, pero estaban buenas. Los precios igual son un poco altos, al final salimos a 33,60€/px por 3 platos, una cerveza, una botella de agua y un café.
Hoy estuvimos en este restaurante para la cena de empresa y las sensaciones fueron bastante variadas. Al entrar, el local estaba ambientado como una tasca tradicional española, con una propuesta centrada en platos típicos madrileños y bastante casquería. Comenzamos con una ensalada de tomate con ventresca, donde los trozos de ventresca eran sorprendentemente grandes y generosos, posiblemente de los más abundantes que he visto. Después sirvieron unas habas con jamón; un plato correcto, aunque para mi gusto resultó demasiado salado. Continuamos con callos y mollejas. Ambos estaban bien cocinados; los callos quizá algo sosos, pero muy limpios, lo cual es de agradecer. Luego llegó un plato de chistorra, que acompañada con pan entraba muy bien y fue uno de los bocados más agradables de la noche. Para terminar, probamos filloas y buñuelos, ambos postres ricos y bien elaborados. En resumen, aunque la apariencia del bar no inspira demasiada confianza de primeras, los platos estaban correctamente ejecutados y todo se veía limpio. Una experiencia con luces y sombras, pero en general satisfactoria.
El cocido estaba bastante bueno aunque el precio es un poco elevado. Quería destacar un detalle que desmerece al restaurante. Sirvieron las dos botellas de agua sin tapón. El agua no correspondía a la botella ya que era agua rellenada del grifo. El camarero lo negó pero se distingue muy bien la del grifo que tiene un regusto a la embotellada que no sabe a nada. 7 euros las botellas de agua.
Es verdad que es un sitio tradicional y enfocado a la gente que le gustan los toros. Realmente es como el salón de una casa de los años 60. La comida está bien, guisos dr toda la vida. Lo peor el servicio. El camarero según llegamos se empeño en que habíamos reservado cocido. No era así. En vez de asumir un error (por lo que decía de las conversaciones nos confundió con otro grupo) se empeño en recalcarlo varias veces que vino a la mesa. Hasta trajo el libro de las reservas. Al final, tuvimos que decir que lo dejara ya. La verdad fue bastante incomodo.
La comida muy rica. Los camareros demasiado pendiente y no te dejan comer tranquilo, incluso han mencionado que llegaba la siguiente mesa en x hora…. innecesario. Lo que ha sido increíble que cobren 1.20 por un envase de plástico enano por llevarte la comida que ha sobrado y que has pagado.
Mala relación calidad-precio. Bastante salado, la presentación todo amontonado y la sopa la traían servida en cada plato desde la cocina. Ademas nos cobraron 1€ por el tupper para llevarnos las sobras, cuando la cuenta fue de 163€. MUY CUTRE.
Todo correcto, comida y servicio, pero al final, con la bebida, el postre y el café, un cocido de los de toda la vida te sale por 50 euros. ¿Un poco excesivo, no? Garbanzos a precio de marisco.
He llamado para reservar para dos personas para más de un mes de antelación (lo he estado viendo desde hace semanas por la web, y todavía no estaba abierto con tanta antelación para reservar).Y me dicen que solo puede ser de 13:30-15h, que está ocupado. Pero por la web para 3 personas ese día a las 15h, si hay hueco. Parece que para dos personas nuevas no interesa. Una de las personas viene de fuera y con cita médica, por eso no podemos hasta las 14:30/15h, no por gusto. La verdad que nos habían recomendado el sitio y tenemos familia en hostelería, pero no sacaran una buena opinión de mi parte. Buscaremos otro sitio en Madrid donde degustar la buena casquería madrileña. Menos mal que no todos los restaurantes madrileños son iguales como ustedes.
Se les reserva con antelación, te confirman la reserva y semana y pico después te la rechazan … Eso no se hace. Han perdido comensales por este gesto
¡¡Vergonzoso!!. ¡¡Inaudito!!. Estos señores, por llamarles de alguna forma, nos han arruinado una reunión familiar de ¡¡15 personas!!, con una reserva hecha con 1 mes de antelación y a cuatro días de la comida, porque la "política de empresa" les dicta que para reservar cocido para comer, ¡¡o lo comen todos o no lo comen ninguno!!. O si no te separan en otra mesa. Y todo ello sin haber avisado de esta "limitación" En fin, que anulé la reserva, sin que al que me atendió por teléfono, parece ser que era el encargado, le importase absolutamente nada, ni abrirse a escuchar mis argumentos, comprensibles por otra parte. A estos sitios que te tratan con esa prepotencia y pedantería les deberíamos boicotear para ver si comprenden que se deben a sus clientes. Aconsejo no ir a este restaurante, con independencia de lo bien o mal que se coma. Hay muchos como este y desde luego mejores en el trato a sus clientes. EDITADO después de la respuesta del restaurante. Mire, las mentiras no tapan su falta de consideración en este caso, dado que no ha habido "reservas anteriores" mías en su restaurante. Segundo, me dijeron que llamara 48 horas antes de la comida del lunes 10 de noviembre, no casi una semana antes. Y tercero, que llamara para decir cuántos cocidos de los 15 comensales ibamos a pedir (??). En fin, vergonzoso.
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